jueves, 20 de noviembre de 2025

639.- A raíz de un juicio “sazonado y cocinado”.

E
sto es un tema muy complicado, sobre el cual no estoy seguro de lo que voy a escribir. Como toda idea que trate de romper normas, creencias, tradiciones populares, etc., no deja de ser peligroso.
Complicado y peligroso, sobre todo, cuando no se tiene, ni se tendrán todos los elementos libres y originales sobre los cuales basar un análisis objetivo, lo más cercano posible a la verdad. Entonces se puede dar en el clavo y acertar o sencillamente dar un mal martillazo, clavarse el clavo y salir totalmente desacertado.
Lo que salva este escrito, es que escribo, como siempre digo, para mí y para un selecto grupo de familiares y amigos que serán, al menos cariñosos, a la hora de evaluarme.
Para los contrarios, porque ni tengo la verdad absoluta, ni esto es el centro de mi vida, ni la de mis cercanos, les recomiendo además de comentar aquí, crearse un espacio donde puedan desarrollar sus ideas. Tengo 62 años y llevo mucho tiempo, como dicen los dominicanos, bregando con lo de “oveja negra”, por lo que estoy acostumbrado.
He escrito anteriormente sobre los problemas, llevados a “graves” delitos, del desconocido ayer y más que famoso por estos días Alejando Gil Fernández, sobre el cual reafirmo que no sé si fue espía o no, de haberlo sido está muy bien que lo fue en secreto, de lo contrario hubiera sido un relacionista público. Lo que sí sé es que es responsable en parte, porque siempre tuvo que estar asesorado, controlado, evaluado y aceptado por sus superiores, la lista de nombre puede ser infinita, en el resultado obtenido que es precisamente la crisis total, o sea, que abarca todas las formas de vida humana, que hoy posee y vive el pueblo cubano que vive en Cuba y como consecuencia de gran parte del pueblo cubano que por las mismas razones, aunque por diferentes justificaciones, ya no está físicamente en ese espacio geográfico. Gil, sus asesores todos y sus subordinados todos, deberían ser, como mínimo, barridos.
A raíz de este juicio que parece que no será uno solo, porque ya se celebró uno para Gil Fernández por el delito de espionaje, por el cual le piden 30 años de privación de libertad, quedaría otro pendiente, donde Gil Fernández también parece que es el protagónico, o sea, el mayor y principal implicado y acusado, por el que le tocarán otro bulto de años también, se ha retomado con no pocas fuerzas los juicios de la Causa 1 y la Causa 2 de 1989, más conocidos por el pueblo cubano como el juicio de Ochoa y el juicio de Abrante respectivamente. He retomado las ideas que ya se habían dormido y he visto los videos que el gobierno facilitó a la TV, que también es del gobierno, para que informaran a la población.
Este no es el primer juicio que parece más una purga política que un acto jurídico, porque en esto de purgas el gobierno cubano tiene historias. Existen muchos casos, unos más conocidos que otros, otros sobre los cuales nada se conoció, pero existieron. No es tan siquiera ni el primer acto acusatorio de espionaje. Dentro de las más conocidas actuaciones, que parecieron más espectáculos circenses, vale la pena recordar el juicio a Marcos Rodríguez, Marquitos, en 1964, por los sucesos de Humboldt 7 del año 1957 y la famosa reunión de los intelectuales cubanos en 1961 que duró tres días, donde Fidel dirigiéndose a los intelectuales reunidos, pero con una enorme intensión de dirigirse al pueblo de Cuba, acuñó la idea que luego marcaría a todos, “… Esto significa que, dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada. Contra la Revolución nada”.
Sonado evento en este orden de purgas y advertencias fue la larga y feroz autocrítica de Heberto Padilla en la UNEAC en 1971, que más que auto evaluación parece más un auto juicio al que sólo le faltó condenarse él mismo a la pena capital, que nadie creyó, donde el poeta, que había sido critico frontal del gobierno revolucionario, después de un mes en Villa Marista, le lavó la cara al gobierno y reconoció la superioridad de la lucha revolucionaria sobre los intereses individuales. 
En el primer evento, no era Marquitos o no era él sólo el objetivo, el gobierno, por supuesto Fidel, utilizó el juicio para pasarle la cuenta a todos aquellos comunistas viejos, que estaban trabando la película. En el segundo, esas famosas “palabras a los intelectuales”, fueron un mensaje directo al pueblo cubano, la Revolución definió sus verdaderas intenciones, el pueblo está aquí para apoyar, si no apoya, pues no tiene derecho a estar. El tercero, lo de Padilla fue bochornoso, el poeta premiado por su obra no sólo atenta brutalmente, casi sangrientamente contra él, sino además contra todos aquellos compañeros del oficio que no entendían, porque no podían entender, lo que estaba pasando en el terreno intelectual.
Pues resulta ser que Ochoa, que al parecer estaba más allá del bien y el mal al final de su vida, ha pasado a la historia cubana, me refiero al juicio, como un tipo valiente, diferente, cojonudo, características que quizás vienen heredadas de su real vida militar en varios países, aunque Fidel Castro en persona luego, cuando le convino, trató de demeritarlo, algo así como que no había sido realmente tanta, en la labor que todos repetimos realizó en África, lo que entra en contradicción directa con el nombramiento de Ochoa como el primer Héroe de la República de Cuba, categoría que todos pensamos en aquel momento que no se regalaba o vendía, pero bueno, ya también todos o al menos una gran parte de los cubanos conocemos de lo que era capaz el “Comandante”.
Sobre Ochoa y el grupo enjuiciado en aquel momento, sobre los cuales el pueblo en general, más allá de los círculos militares o de poder, sabía poco, sólo se publicó partes escogidas del juicio, o sea, casi nada y en esa publicación que hoy se mantiene en video, sólo se ve a un Ochoa destruido, consentidor, abochornado y sobre todo colaborador.
Las partes del video publicadas sólo sirven para que Ochoa se eche toda la culpa, reconozca todos los “errores” o delitos que le imputaron y con esto limpiara la imagen del gobierno y de Fidel Castro. Ochoa declaró que había traicionado y que estaba consciente de que esa traición se pagaba con la vida, dejándole así el camino abierto a la sentencia de muerte que Fidel Castro y el pleno del Consejo de Estado, no con cierto dolor dijeron, aprobaron.
Quizás Ochoa y todo aquel grupo fue realmente culpable, quizás fue convencido de que, si se arrepentía públicamente y, sobre todo, se echaba toda la culpa y más sobre todo, dejaba claro que el máximo gobierno, o sea, Fidel y Raúl, no conocían nada, no eran cómplices, ni permisivos, salvaría ya no la honra, pero por lo menos la vida.
Quizás Ochoa y el grupo que lo acompañó, confiaron en el gigantesco trabajo que habían realizado en el pasado y que, como en otros casos anteriores, se les pasaría la mano.
Quizás Ochoa, Tony y el resto, no contaron con la necesidad del momento, con la realidad de “salvar” la imagen de la revolución, que significa lavar la imagen de sus más importantes líderes y que si es necesario, cosa también demostrada en estos últimos años, nadie está a salvo en ese país.
Me llama la atención que del video que se publicó, una persona, una sola persona, que no sé como se les escapó, muy nervioso y llorando a moco tendido, aseguró que dentro de ese grupo se afirmaba que todo lo que estaban haciendo estaba autorizado por la máxima instancia y afirmó más, declaró que uno de los implicados le aseguró que el mismísimo Fidel Castro lo resolvería todo y, como en otros momentos anteriores, no pasaría nada.
Ruíz Po, quien por lo que se dejó ver, pasó a la historia como cobarde, como desmoralizado, porque lloró, hubo que asistirlo, imagino dale una pastillita y agua, etc. Todos pensamos que se había rajado y que su actitud de llantén chocaba con la fría actuación del Héroe de la República. A tal punto fue el error o desliz de lo publicado, que cuando Po aseguró, siempre llorando, que Martínez, otro capitán de las FAR implicado, le había asegurado que Fidel lo sabía y lo resolvería, el Fiscal encargado, que más que fiscal parecía un vengador anónimo, irrespetuoso, violento, arrogante, sobre actuado, que se aseguró el sobrenombre popular de “Juanito Charco de Sangre”, detuvo casi violentamente su interrogatorio y le dijo al presidente: “Me basta”. Después fueron a un receso.
Resulta que Ochoa, el general, el valiente, el héroe, quizás convencido, quizás presionado, quizás chantajeado, quizás ingenuo confiando en su historia y sus relaciones íntimas con el poder, se echó toda la culpa arriba llegando a reconocer que merecía la pena máxima, sin involucrar al poder y Ruíz Po, de menor graduación y sobre todo de menor implicación, muy nervioso y llorando histéricamente dejó entrever que todo se sabía y que los más altos del gobierno autorizaban, participaban y resolverían.
Yo no sé si se sabía o no, pero como cubano si sé y puedo apostar que no existió en Cuba la posibilidad de mover aviones, barcos, utilizar transportes terrestres, almacenes, para mover drogas, colmillos de elefantes, oro, etc., sin que muchos o muchísimos no lo supieran. Fidel Castro con un aparataje personal de inteligencia, control, movimiento y creación de información, que conocía lo que se decía en las paradas de guagua, que conocía lo que tú desayunabas en tu casa o con quién te acostabas fuera de tu matrimonio, se bajó con que no sabía nada y su hermano Raúl tampoco. ¿Quién les puede creer?
En la Causa 2, aquella otra comedia contra Abrantes, uno de los ministros de más poder en Cuba, nada más y nada menos que Ministro del Interior, pura creación de Fidel Castro, hombre de su máxima confianza por décadas, su amigo y pienso su confesor, si es que Fidel necesitó confesarse, uno de los hombres públicamente más fuertes, que levantaba la envidia del propio hermano Raúl, se dedicó a declarar que no sabía, que no recordaba, que no vio tal o más cual informe, que se le confundieron los papeles y que era tanto el trabajo que tenía que estaba agotado, tampoco mencionó al gobierno y las grandes cantidades de dinero en efectivo en maletas que el MININT entregó al gobierno, sin que este preguntara de dónde salía, tampoco habló de las posibles confesiones, entonces asumió toda la responsabilidad y aceptó la culpa y espero pacientemente a que lo sancionaran con un infarto.
Otros casos de los más grandes que un día nos los vendieron como fuera de serie, como únicos, fueron por sólo citar algunos, Luis Orlando Domínguez, Diocles Torralba, Roberto Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, los hermanos chilenos Marambio, incluso Rogelio Acevedo, amigo de Fidel desde la Sierra Maestra, General de División de las FAR, al final de su carrera revolucionaria más que jefe, dueño de todo lo relacionado con la aeronáutica en Cuba.
Destacado caso el de Ricardo Alarcón, uno de los políticos más cercanos y fieles a Fidel Castro, con muchísimas responsabilidades cruciales dentro de la revolución, al cual no se le acusó directamente, hubiera sido escandaloso, sino que se le apartó poco a poco silenciosamente por no poder controlar a su entorno político con la justificación de que uno de sus más cercanos asesores por muchos años y hombre de confianza, Álvarez Sánchez, fue acusado y sancionado a 30 años de privación de libertad, por espionaje, alta traición y deslealtad política.
Todos estos y muchos más comieron mucho y muy bien del poder, engordaron con él, hasta que un día el poder, de la noche a la mañana, los utilizó para fines “revolucionarios superiores” y los dejó sin comida.
Como nadie en Cuba puede creer que Ochoa, Tony y el resto de los implicados al menos públicamente, actuaron en el más profesional secreto, sin que alguien fuera de los emplantillados supiera algo, nadie puede creer que Gil Fernández, él sólo sea el único culpable de todo.
¿Cuántas personas trabajaron para él?, ¿Cuántas personas escucharon y aprobaron con agrado sus propuestas?, ¿Quiénes lo promovieron de la nada a ministro de economía sin saber de economía y le entregaron el futuro económico del país entero?, ¿Cuántos le felicitaron, le dieron abrazos y palmaditas en la espalda como respaldo?
Fidel, de ese eterno grupo que hoy sanciona para resolver temas de imagen, podemos asegurar que sí no lo vio, no participó, no lo sabía, porque sus restos, dicen, descansan dentro de una piedra y lo de su presencia espiritual todos los días, no llega a tener ese poder. De ahí para abajo, todos los que rodeaban a Gil Fernández, incluyendo a los que su misión es controlar en secreto, vigilar y hacer infórmenes, tenían que saber lo que el ministro estaba haciendo. La corrupción administrativa, el tráfico de influencia, lo de ocultar documentos, lo de favorecer a unos en contra de otros, lo del fracaso casi inmediato de las medidas impuestas, etc., es muy difícil en Cuba que no se conociera. Ahora Gil Fernández a todas luces fue el escogido y promovido por el máximo poder, entonces, hubo que esperar que ese máximo poder diera la orden de “a degüello”.
Me place decir que desciendo de una familia de connotados abogados, donde dos de ellos, muy cercanos a mí, ya eran profesionales antes de que Fidel Castro se hiciera famoso en la palestra pública cubana y que murieron ambos, no sin críticas a lo que veían, apegados a la revolución que ayudaron a construir, por lo que el tema juicios, leyes, tribunales, etc., historias e interpretaciones de este sector, me vienen de cerca. Soy además de una oveja negra, un pichón de abogado empírico y quizás, por qué no, frustrado.
El juicio no se transmitió en vivo, vimos videos editados, con corta y pega, de aquellos pedazos que les interesaba dar a conocer, por lo que entre las imágenes que vimos habría que descubrir lo que queríamos o necesitábamos. Sabemos los cubanos que lo que no se vio fue lo verdaderamente importante.
Como en otros momentos, ahora Raúl Castro, con su reingeniería desde el poder detrás del poder basada en que ya nadie es intocable y que los graves errores convenientes se sancionan con la muerte, muerte o la muerte en vida, no Díaz Canel al que, en este momento, lo tienen desterrado en Oriente repartiendo colchones a los damnificados y que no ha dicho sobre los sucesos ni esta boca es mía, necesita la cabeza de alguien y va por la de Gil ahora y por qué no, dentro de poco, por la de Díaz Canel.


martes, 11 de noviembre de 2025

638.- ¿Público, transparente y justo?

Me es imprescindible decir que apoyo totalmente a Laura María Gil, en la defensa pública que ha venido haciendo a su padre, el ex primer ministro del gobierno cubano y exministro de Economía y Planificación.

Estoy convencido que es lo mejor que puede hacer un hijo, a alguien que, a pesar de errores, parece, según comentarios generales, ha sido buen padre.

Laura trató de llamar la atención sobre la inocencia de su padre frente a las graves acusaciones que pesan sobre él y apoyando un pedido de su padre, reclamó un juicio público, transparente y justo, cosa que para nada me parece descabellada, al menos en su formulación teórica. Salvo muy honrosas y avaladas excepciones, todos los juicios deberían ser públicos y gozar de transparencia y justicia. Cuando Laura se ve obligada a pedir esto es porque sabe, aunque no lo dice explícitamente, que no existe. ¿En algún momento Gil Fernández habló de la necesidad de juicios transparentes y justos?

Laura tiene miedo, si conoce o ha estudiado la historia de la revolución cubana, podrá concluir que su papá podría ser el caso 8 967 o el 15 532 de personas que después de servir, en no pocos casos desenfadadamente al gobierno, han sido movidas, sancionadas, enjuiciadas, encarceladas, desaparecidas al menos en imagen pública y fusiladas.

Laura debe saber que personas, incluso más famosas e importantes que su papá y que estuvieron muchos más años en “las cajitas”, muy vinculados no sólo al gobierno, sino a la figura de Fidel Castro, que puede parecer lo mismo, pero no es igual, de la noche a la mañana se vieron involucrados en altos delitos, algunos creo que reales, otros estoy seguro de que inventados y recibieron largas condenas de privación de libertad, muerte por fusilamiento e incluso infartos poco ortodoxos.

Cuba tiene una larga lista de personas que hasta un día fueron importantes e incluso muy importantes, que ocuparon cargos públicos y a veces no tan públicos y amanecieron destronados, desempleados en espera de ubicación, enviados a otros puestos menos importantes o en el mejor de los casos sacados del circuito cubano y enviados a embajadas en países sin importancia.

Laura debe sentir, además de odio no confesado e incomprensión demasiado inocente, terror al saber que su querido padre, importante ayer, figura principalísima del gobierno cubano, puede ser sancionado a lo que el gobierno quiera, 20, 30 años e incluso la tan temida pena de muerte. Gil Fernández puede ser el chivo expiatorio del año 2025 que el gobierno de Cuba necesita. Entiendo y apoyo en esto a Laura.

Sin embargo, hasta la inocencia más pura tiene límites. Ahora en su defensa de su padre, ella habla de la necesidad de que el pueblo cubano conozca todo y reafirma que su causa no es política, a pesar de que su papá está pagando el alto precio de la despolítica cubana.

Laura una joven ya, se acaba de acordar de Santa Bárbara porque está tronando. Hablar ahora del pueblo cubano tratando de encontrar apoyo es una enorme hipocresía, sobre todo, porque ese preciso pueblo y no su papá, ni ella misma, ha sido el receptor más perjudicado de todas las medidas absurdas tomadas por el gobierno, encabezadas por Gil Fernández, líder en su aplicación y justificación.

En no pocas ocasiones su papá salió dando razones y pidiendo al pueblo cubano que entendiera, confiara, diera una vez más su voto de confianza a lo que a todas luces era un fracaso. Gil Fernández fue el verdugo que, amarrándole la soga al cuello al próximo ahorcado, le decía al oído, no te preocupes, no te va a doler.

Gil Fernández jamás se arrepintió, menos salió a pedir disculpas por haber metido al pueblo en la más grande crisis de la historia cubana, mucho menos renunció éticamente, que era lo que le tocaba, aunque sabemos que en Cuba no existe la autorenuncia, ellos, los del gobierno, cuando les conviene te renuncian. Quizás Gil Fernández, que tiene que haber estado personalmente muy cerca del presidente Díaz Canel, pensó que el camino para él era seguro y que como en muchos otros casos, sus errores pasarían como inadvertidos y se aplicaría borrón y cuenta nueva como también en muchas otras ocasiones.

Se equivocó al pensar que Díaz Canel es el verdadero poder y no pensó quizás que en algún momento haría falta, como la tradición señala, echarle la culpa a alguien y pasarle la cuenta como siempre en nombre de la revolución, el partido, la patria, la soberanía nacional y el “sagrado” pueblo.

Quizás Gil Fernández confió en que se descubriría su buena voluntad o se acordarían de su disciplina al cumplir las órdenes y olvidó que de buenas voluntades está empedrado el camino al infierno, en su caso a la cárcel o la muerte. Quizás Gil Fernández pensó que si fracasaba le tocaría una embajada donde retirarse tranquilamente. En Cuba, ni Gil Fernández, ni el mismísimo Díaz Canel por sólo citar algunos nombres conocen exactamente el futuro que les toca. En un momento determinado, cuando haga falta, le sacan hasta los peos que se tiraron e hicieron reír a los que los rodeaban.

La hija de su papá que ya es una joven tiene que haber vivido muy bien mientras su padre fue enviado a Gran Bretaña y luego a Rusia. Tiene que haber vivido muy bien cuando al regreso de su papá a Cuba se le asignaron altas responsabilidades del alto gobierno, que todos sabemos vienen acompañadas de casas en Miramar, varios carros con combustible a tope, vacaciones dentro e incluso fuera de Cuba, comiditas asignadas para mantener una alimentación estable y sana y sobre todo tráfico de influencia. Ser la hija de un ministro abre en Cuba cualquier puerta, siempre y cuando te mantengas alineada.

Ser la hija de un ministro garantiza buenos trabajos, buenos amigos, soluciones para todo incluyendo los caprichos, etc. Yo no la conozco, pero nadie tiene que decirme cómo vivía.

Si Laura caminaba, era para pasear a su niño o un perro por las aceras de la 5ta Avenida; si conoció que existían las guaguas fue porque las vio pasar desde dentro del carro donde se trasladaba; si se enteró de los prolongados y sistemáticos apagones fue porque vio la información que se da en el TV; si conoció la Cuba profunda, que no es El Vedado, Miramar, ni tan siquiera La Habana, fue de hoteles en hoteles o las conocidísimas casas de descanso de los ministerios y el Partido Comunista.

Y entonces ahora, cuando a todas luces se acabaron los privilegios, cuando ve la candela acercarse, se acordó y habla del pueblo. La pregunta debe ser, ¿de cuál pueblo?

¿Pretende Laura que el pueblo cubano salga a defender o al menos interesarse por su papá? Al pueblo cubano no le interesa y además no debería interesarle Gil Fernández, más allá del chisme de última hora y las más que conocidas frases de: lo van a moler, lo van a joder, lo trituraran, lo van a hacer picadillo de soya, etc. Para el pueblo cubano Gil Fernández es uno más que ayer fue y hoy ya no es.

Laura, inteligente o bien asesorada, se ha tratado de desmarcar de una opinión política, dice no estar llamando a manifestaciones y habla de defensa de la soberanía, ella sabe que tiene que vivir en Cuba, o mejor, sobrevivir porque ya su vida nunca será igual a la de antes, por lo menos hasta que logre irse y entonces apela a un sentimiento humanitario, sin mencionar, por ejemplo, las decenas y decenas de casos de cubanos censurados, detenidos, sancionados a largas penas de privación de libertad por haber hecho, mucho, muchísimo menos que lo que su padre dicen que hizo en secreto.

Si por sacar un cartel, por publicar una noticia a través del celular, si por participar en una manifestación pública hay muchas personas presas, imaginar qué puede pasar bajo una acusación de más de 10 delitos graves, incluyendo el de espionaje.

Laura debería recordar o aprender que en una primera ronda el pueblo cubano no estuvo de acuerdo con el fusilamiento de Ochoa, Tony y los otros dos acusados y entonces Fidel Castro salió, dio un discurso “emotivo”, donde entre otras cosas le lavó la cara a su hermano y dejó claro que no era una decisión personal y los mandó a fusilar, después de hacer votar a todos los presentes y cambiar la opinión de una buena parte de los cubanos, entonces, a pesar de los números que establece el código, su papá puede recorrer el mismo camino.

Puede ser que ahora Raúl Castro, porque Díaz Canel está tan embarrado que no podrá ser, el presidente cubano parece no haberse enterado de lo que está pasando, salga y parecido frente al juicio de Ochoa y el resto de los implicados cuando dijo que mientras se lavaba los dientes vio una lagrima correr por su mejilla, dirá ahora que mientras la compañera del partido que lo atiende le cambiaba el pamper sintió pena por Gil Fernández, pero cuando le limpiaron el culo, decidió fusilarlo.

¿Como apelar a juicios transparentes y justos donde un partido único está por encima de la constitución y el 99% de los abogados, fiscales e integrantes de tribunales son militantes de ese partido?, ¿Cómo apelar a un juicio transparente y justo donde todos los jueces, fiscales y abogados pertenecen y se deben a la Asociación de Juristas de Cuba y a todos les paga el gobierno?, ¿Cómo lograr una defensa real si el abogado defensor, quizás buen abogado, quizás el mejor de todos los abogados, está atado de pies y manos en cuanto pertenece al "establishment" del gobierno?

Lo de juicio público, con transmisión en vivo, pienso que, más que todo, es un chiste de la hija del exministro. Me da pena con Laura, pero tiene que aprender, si es que todavía está a tiempo, que jugar con candela, puede quemar.

Nota: Acabado de publicar este artículo, encontré una información de CiberCuba que a continuación reproduzco textualmente:

"Régimen impide a la hija de Alejandro Gil entrar al juicio contra su padre.
En un nuevo gesto de opacidad y control, el régimen vetó la entrada de Laura María Gil, hija del exministro de Economía Alejandro Gil Fernández, al juicio que se celebra esta semana en La Habana por delitos de espionaje y corrupción. Según confirmó a CiberCuba una fuente cercana a la familia, “dejaron entrar al hijo, Alejandro Arnaldo Gil González, pero vetaron a la hija. Inaudito”. Laura María, quien se ha pronunciado públicamente desde que salieron a la luz las imputaciones contra su padre, había pedido que el proceso fuera público y televisado, defendiendo su derecho a la transparencia y asegurando que su padre es inocente del delito de espionaje. Ayer, tras conocerse que el juicio sería a puerta cerrada y bajo vigilancia militar, la joven denunció en un audio filtrado que todo es una “manipulación total” y anunció que intentaría entrar de todas formas. El juicio, iniciado el martes en una sala militar de Marianao, se desarrolla bajo un fuerte operativo de Seguridad del Estado y sin acceso para la prensa ni el público. Gil Fernández enfrenta cargos de espionaje, malversación, cohecho, lavado de activos y evasión fiscal, entre otros. La Fiscalía pide cadena perpetua".


martes, 4 de noviembre de 2025

637.- ¿Espionaje?

La realidad de Cuba no me sorprende, pero no deja de llamarme la atención. A cómo se está, cualquier cosa puede ser y pasar.
En marzo de 2024 se informó que el exministro de Economía y Planificación, y ex primer ministro del gobierno cubano había sido detenido por lo que se nombró "graves errores en su gestión" y se comenzaba sobre él un proceso de investigación. El susodicho había sido removido de su cargo dos meses antes.
Extraño en aquel momento, Alejandro M. Gil Fernández había sido una joyita del gobierno. “Cuadro” que emergió rápidamente hasta convertirse en uno de los personajes más importante del país debido a su responsabilidad. Él fue el responsable, muy avalado, apoyado, promocionado e incluso felicitado en varias ocasiones, por llevar adelante el proceso de transformación económica que según se decía hacía falta y resolvería los problemas existentes.
A todas luces, si seguimos el hilo, Gil era amigo del presidente, el que personalmente mostró en muchas ocasiones su contentura con su ejecutivo.
Imagino entonces que además de las relaciones de trabajo, abundaron las largas jornadas de compartidura, cafés, tragos, probablemente relaciones interfamiliares, encuentros en Varadero o en alguno de los cayos, etc.
Baste decir que el propio presidente Díaz Canel fue el tutor de la tesis de doctorado de Gil, lo que significa, casi siempre, muchas horas de trabajos, conversaciones, compartir ideas y en no pocos casos, el estrechamiento de una relación personal. Lo sé por experiencia propia. Lo de la tutoría de la tesis es más una jugada de poder y tráfico de influencia, que realidad. ¿A quién se le ocurre que Díaz Canel puede tutoriar seriamente una tesis de doctorado?
En este caso, un grado académico, fue a todas luces una jugada perfecta para consolidar la relación “revolucionaria”; Gil era un ministro de gobierno presidido por Díaz Canel y el mismísimo presidente fue el tutor de no sé qué tesis de doctorado de su ministro.
Llamativo las varias felicitaciones públicas de Díaz Canel, incluso por el cumpleaños de Gil, pero, además, cuando fue sustituido como ministro, el presidente cubano, no dudó, una vez más públicamente, en reconocer su trabajo abnegado y augurarle que otras tareas revolucionarias estarían a su mano para continuar su, hasta esos momentos, trabajo e interés incuestionable por la revolución, a lo que Gil respondió que había sido un honor y orgullo y que estaba dispuesto a continuar en otro frente. Canel aparecía más que como jefe, como un amigo, miembro de un equipo de trabajo agradecido. ¿Canel es un ingenuo, un descarado o un cómplice? Cualquiera de las tres posiciones, por no pensar en las tres al mismo tiempo, lo culpan,
Por cierto, el más que promocionado “cuadro”, junto a su jefe, tutor y amigo Díaz Canel fueron los máximos responsables de que todo aquel plan económico, llamado Tarea de Ordenamiento, sobre el cual se informó que se había trabajado fuertemente por años, como para darle solidez, a las pocas horas de implementarse, fue uno de los fracasos más sonados de esta última etapa de Cuba, sobre todo y precisamente en el plano económico.
A partir de la implementación del tan sonado plan, la crisis que ya existía se convirtió en una mayor crisis de la cual no se ha salido y a decir de expertos no se saldrá. Gil fue removido, sin embargo, el que ayudó, apoyó, probablemente orientó y aprobó, sigue en la silla presidencial, que ya sabemos no es la de Fidel Castro, que sigue simbólicamente vacía presidiendo las reuniones, a la cual pienso que deberían ponerle una foto en el respaldar para explicar su presencia sin uso.
Alejandro Gil, como en muchos otros procesos anteriores, permaneció en secreto, poco se supo públicamente de él, hasta que ahora el 31 de octubre de 2025, a más de un año y medio de su detención, imagino que cuando los investigadores de todos tipos, el gobierno, la policía, la seguridad del estado, la inteligencia y la contrainteligencia, la contraloría, la inteligencia y contrainteligencia militar de las FAR, más aquellos grupos o departamentos que sabemos existen sin nombres públicos, dieron el caso por terminado en su fase investigativa, o sea, la acción de exprimir al “paciente” Gil, la Fiscalía General de la República ha informado fríamente que al exfuncionario se le imputan  una decena de delitos graves, incluyendo malversación, evasión fiscal, cohecho, lavado de activos, tráfico de influencias, falsificación de documentos públicos y ... espionajeeeeeeeeeeeee.
Gil tiene, por esas razones aportadas por la fiscalía, la posibilidad de ser fusilado varias veces. ¿Espionaje?
Cuba tiene una larga historia de corrupción, desvíos de recursos, tráfico de influencia, etc., si fuera por esos delitos, no hubiéramos tenido gobierno estos últimos casi 70 años. En realidad, son delitos que se sacan cuando de alguien hay que salir, pero la idea de espionaje a favor de un país o entidad extranjera, son palabras mayores.
El último gran escándalo para lavarle las caras a Fidel y Raúl, aquel espectáculo de Ochoa, los de la Guardia y otros implicados, tuvo de todo, menos de espionaje contra el gobierno y como resultado de todo el montaje, algunos, con mucha más historia pública y secreta junto al gobierno y personalmente a Fidel fueron pasados por las armas. Fusilaron a cuatro personas por lo que todos conocían, por lo que era más que común, por lo que tuvo que haber sido un secreto a voces, sin embargo, jamás se utilizó la fórmula de espionaje. José Abrantes, creación divina del propio Fidel Castro hasta convertirlo en uno de los muy pocos hombres fuertes de Cuba, intocable, fue sancionado a privación de libertad, luego, parece que le dieron un infarto, pero cualquier cosa le sacaron, menos la de ser un espía.
Demás está decir que no siento nada personal por Alejandro Gil, primero no lo conocía, no es de las figuras que venían junto a la revolución dentro de la TV; segundo, cuando lo presentaron pasó a formar parte del grupo que luchó por seguir explotando al pueblo cubano, cada una de sus intervenciones, cada una de sus actuaciones, cada una de sus acciones como plan, estuvieron encaminadas a soportar y anclar al gobierno al cual él pertenecía; tercero, no me extraña que sea corrupto y que haya traficado influencias, porque él mismo es el resultado de ellas hasta llegar a la cima.
Pero es más que conocido que como Saturno, la revolución cubana con tal de sobrevivir no sólo es capaz de devorar a sus hijos, sino que con muestras de antropofagia es capaz de comerse a sí misma en parte.
¿Cuántas veces Fidel Castro salió públicamente a reconocer sus errores, engañando así muchas veces a muchos, y qué pasó? Nada. Se vistió de honesto, dio un discursito calmado de 8 horas, reconoció la metedura de pata, en el supuesto caso de no poder culpar a más nadie, acusó al imperialismo yanqui, se retiró satisfecho del engaño a comer langosta y al día siguiente, todo continuo igual. Borrón y cuenta nueva, los errores son cosas del pasado, hoy es otra cosa. Fin del cuento. Dios no se equivoca, hace el que se equivoca para parecerse a los humanos.
Creo que, si a Gil le echan 30 o 1000 años, al pueblo cubano no le interesará. No cambiará nada. Sufrirá su familia y los pocos allegados que le queden, es sabido que mientras se está en alza y bonanza sobran los allegados, pero inmediatamente que caes en problemas, los supuestos amigos cogen miedo y ni mensajes a través de palomas mensajeras.
El pueblo cubano está acostumbrado a que estas cosas pasan. Sobre la noticia que se dio a través de un comunicado en la TV, ya nadie habla. Gil no es Ochoa. La inclemencia del “oportuno” huracán Melissa, vino a llenar el plano de las ideas.
Ahora, supongamos que Gil es un corrupto, traidor, ladrón, guatacón, inepto y espía, pero dónde están los demás. A ese nivel donde se encontraba, muy, pero muy cerca incluso del presidente, no se puede delinquir solo y menos delinquir en tanto secreto que nadie esté implicado. La lista de Gil tiene entonces que ser tan grande y complicada como la famosa Lista de Epstein.
Lo de espía es más difícil, sino todos lo fuéramos y todos lo sabríamos. Ser espía es ser secreto, tener dos a más personalidades, etc., pero si es cierto que espió, tiene que haber como mínimo un alentador, pagador y receptor de ese espionaje. País, gobierno, institución o persona. ¿Dónde están y quiénes son? Nadie se espía a sí mismo. ¿Para qué?
Ahora, durante todo el tiempo que trabajó y fue muy felicitado públicamente, nadie se dio cuenta de los delitos que se le imputan o todos se dieron cuenta de ellos, pero la inmunidad aparente lo protegía y se la dejaron pasar hasta que hizo falta pasarle la aplanadora. Todos los llamados a controlar, vigilar, informar, que sabemos que en Cuba son muchísimos, estaban dormidos, borrachos, comprados o maniatados.
¿Y qué hay de Díaz Canel? No lo sabía o lo sabía y se hizo el tonto.
¿Cómo es posible que hoy muchos tengan una opinión dentro y fuera de Cuba y que el presidente Díaz Canel, a todas luces, máximo responsable y aparentemente muy cercano a Gil Fernández, no haya salido a mojarse el culo? Es difícil, quizás Gil Fernández pertenecía a esa pequeñita parte de poder que tiene Díaz Canel, el cual es más que conocido que poder real no tiene. Díaz Canel es un presidente donde se está gastando dinero porque hay que tener uno, pero en realidad ni puede con los "históricos", ni puede con las Fuerzas Armadas y su aparente aparataje económico el cual no tiene ni derecho a auditar, ni puede con los "viejos cuadros" del Partido Comunista. Para todos esos poderosos, Díaz Canel es un muñeco para utilizar y un mal necesario.
Gil y su familia, ahora, cuando les han pisado los cayos, se han acordado de los derechos humanos, la libertad de expresión y la transparencia que antes jamás habían mencionado es entendible desde el punto de vista humano porque están tratando de defender a un padre, un esposo, quizás un hermano o primo, ellos quieren un juicio público, presenciado además por visores internacionales y es como para reírse. ¿Ahora juicio público y, además, justo? Pero, ¿Esas personas "ingenuas" de donde salieron? 
Creo que a Gil no lo van a fusilar, el gobierno no va a atentar contra la demografía tan disminuida hoy por los miles y miles de emigrantes, pero como todos sabemos la acusación de la fiscalía general, lleva implícita ya la sanción frente a la cual ni el mejor abogado defensor podrá hacer nada. El juicio será otro espectáculo, con quizás Díaz Canel sentado en el público rezando porque Gil Fernández no lo mencione. Gil sería inocente en cualquier otro lugar, al que habría que demostrarle su culpabilidad, eso es en otro lugar, en Cuba Gil con un abogado defensor puesto por la misma fiscalía y con un guion muy corto, tendrá que demostrar su inocencia. Su culpabilidad está ya en el horno.
Gil, respondiendo muy totalmente y teniendo mucho cuidado con los nombres que menciona, pasará muchos años en cárcel, en espera quizás de que le otorguen su infarto.
Gil tiene, por esas razones aportadas por la fiscalía, la posibilidad de ser fusilado varias veces. ¿Espionaje?
Cuba tiene una larga historia de corrupción, desvíos de recursos, tráfico de influencia, etc., si fuera por esos delitos, no hubiéramos tenido gobierno estos últimos casi 70 años. En realidad, son delitos que se sacan cuando de alguien hay que salir, pero la idea de espionaje a favor de un país o entidad extranjera, son palabras mayores.
El último gran escándalo para lavarle las caras a Fidel y Raúl, aquel espectáculo de Ochoa, los de la Guardia y otros implicados, tuvo de todo, menos de espionaje contra el gobierno y como resultado de todo el montaje, algunos, con mucha más historia pública y secreta junto al gobierno y personalmente a Fidel fueron pasados por las armas. Fusilaron a cuatro personas por lo que todos conocían, por lo que era más que común, por lo que tuvo que haber sido un secreto a voces, sin embargo, jamás se utilizó la fórmula de espionaje. José Abrantes, creación divina del propio Fidel Castro hasta convertirlo en uno de los muy pocos hombres fuertes de Cuba, intocable, fue sancionado a privación de libertad, luego, parece que le dieron un infarto, pero cualquier cosa le sacaron, menos la de ser un espía.
Demás está decir que no siento nada personal por Alejandro Gil, primero no lo conocía, no es de las figuras que venían junto a la revolución dentro de la TV; segundo, cuando lo presentaron pasó a formar parte del grupo que luchó por seguir explotando al pueblo cubano, cada una de sus intervenciones, cada una de sus actuaciones, cada una de sus acciones como plan, estuvieron encaminadas a soportar y anclar al gobierno al cual él pertenecía; tercero, no me extraña que sea corrupto y que haya traficado influencias, porque él mismo es el resultado de ellas hasta llegar a la cima.
Pero es más que conocido que como Saturno, la revolución cubana con tal de sobrevivir no sólo es capaz de devorar a sus hijos, sino que con muestras de antropofagia es capaz de comerse algunas partes de sí misma. Saben que el pueblo cubano, al que Gil Fernández tampoco le dice mucho o por el contrario lo deben odiar por aquello de la "Tarea de Ordenamiento", muy rápido olvidará. Quienes pretenden que el pueblo, en medio de lo que se está pasando, salga a defender a Gil Fernández, están locos. La hija del acusado, en defensa de su papá, cosa que veo muy bien, está llamando al pueblo como apoyo, no sé a qué pueblo del que antes nunca se había acordado. 
¿Cuántas veces Fidel Castro salió públicamente a reconocer sus errores, engañando así muchas veces a muchos, y qué pasó? Nada. Se vistió de honesto, dio un discursito calmado de 8 horas, reconoció la metedura de pata, en el supuesto caso de no poder culpar a más nadie, acusó al imperialismo yanqui, se retiró satisfecho del engaño a comer langosta y al día siguiente, todo continuo igual. Borrón y cuenta nueva, los errores son cosas del pasado, hoy es otra cosa. Fin del cuento. Dios no se equivoca, hace el que se equivoca para parecerse a los humanos.
Creo que, si a Gil le echan 30 o 1000 años, al pueblo cubano no le interesará. No cambiará nada. Sufrirá su familia y los pocos allegados que le queden, es sabido que mientras se está en alza y bonanza sobran los allegados, pero inmediatamente que caes en problemas, los supuestos amigos cogen miedo y ni mensajes a través de palomas mensajeras.
El pueblo cubano está acostumbrado a que estas cosas pasan. Sobre la noticia que se dio a través de un comunicado en la TV, ya nadie habla. Gil no es Ochoa. La inclemencia del “oportuno” huracán Melissa y sus consecuencias, vino a llenar el plano de las ideas.
Ahora, supongamos que Gil es un corrupto, traidor, ladrón, guatacón, inepto y, además, espía probado, pero, dónde están los demás. A ese nivel donde se encontraba, muy, pero muy cerca incluso del presidente, no se puede delinquir solo y menos delinquir en tanto secreto que nadie esté implicado.
La lista de Gil tiene entonces que ser tan grande y complicada como la famosa Lista de Epstein.
Lo de espía es más difícil, sino todos lo fuéramos y todos lo sabríamos. Los espías llevarían un solapín en el pecho que diría "espía". Ser espía es ser secreto, tener dos a más personalidades, etc., pero si es cierto que espió, tiene que haber como mínimo un alentador, pagador y receptor de ese espionaje. País, gobierno, institución o persona. ¿Dónde están y quiénes son? Nadie se espía a sí mismo. ¿Para qué?
Ahora, durante todo el tiempo que trabajó y fue muy felicitado públicamente, nadie se dio cuenta de los delitos que se le imputan o todos se dieron cuenta de ellos, pero la inmunidad aparente lo protegía y se la dejaron pasar hasta que hizo falta pasarle la aplanadora. Todos los llamados a controlar, vigilar, informar, que sabemos que en Cuba son muchísimos, estaban dormidos, borrachos, comprados o maniatados.
¿Y qué hay de Díaz Canel? No lo sabía o lo sabía y se hizo el tonto.
¿Cómo es posible que hoy muchos tengan una opinión dentro y fuera de Cuba y que el presidente Díaz Canel, a todas luces, máximo responsable y aparentemente muy cercano a Gil Fernández, pero, además, máximo cuestionado, cosa que debe saber, no haya salido a mojarse el culo y se mantenga como si nada estuviera pasando, como si su nombre no estuviera apareciendo vinculado al acusado?
Gil y su familia, ahora, cuando les han pisado los cayos, se han acordado de los derechos humanos, la libertad de expresión y la transparencia que antes jamás habían mencionado, ellos quieren un juicio público, presenciado además por visores internacionales y es como para reírse. ¿Ahora juicio público y, además, justo?
Creo que a Gil no lo van a fusilar, el gobierno no va a atentar contra la demografía, tan disminuida hoy, pero como todos sabemos la acusación de la fiscalía general, lleva implícita ya la sanción frente a la cual ni el mejor abogado defensor podrá hacer nada. El juicio será otro espectáculo, con quizás Díaz Canel sentado en el público enterándose de todo en ese momento.
Gil, respondiendo muy tontamente como ya hemos visto en otros procesos anteriores y teniendo mucho cuidado con los nombres que menciona, pasará muchos años en cárcel, en espera quizás de que le otorguen su infarto.
A veces la tanta cercanía al Sol termina quemando.