La mentira ha sido el síntomas más visible y permanente del gobierno cubano desde que se instaló en 1959, a veces con más comida, a veces con aparente mejor vida.
Como el socialismo y su aspiración superior el comunismo, se instalan por la fuerza, la única forma de tratar de demostrar que todo está en paz es ocultar y mentir, de donde la simple idea de ocultar es la primera mentira.Cualquier cubano podría hacer un listado de ellas con
relativa facilidad, porque lo prometido no se vio y para ocultar los fracasos
hubo que buscar constantemente explicaciones para dar paso a otro plan y otras mentiras
programadas. Han sido y son tantas las mentiras que por momentos puede parecer
que la mentira se ha estructurado primero que las acciones, como aquello de
poner el parche antes de que pueda salir el grano, que todos sabemos que saldría.
Revisemos sólo cuatro de ellas de los primeros años de
la revolución “popular”, referidas al apoyo TOTAL del pueblo cubano, que siguen
siendo de las más grandes:
1.- Es llamativo que muchos rebeldes, con altos grados
militares y responsabilidades en la guerra y luego en los primeros momentos de
los Mau Mau en el poder, se fueron bajando del carro, renunciaron, se fueron
del país o encabezaron movimientos clandestinos y de guerra dentro de Cuba
porque no entendieron el camino que tomaban los acontecimientos, se sintieron
engañados y traicionados.
Esos antiguos rebeldes eran demócratas, querían
cambios, querían, sobre todo, eliminar en lo que se convirtió desde el punto de
vista político los últimos años del gobierno de Batista, pero no eran comunistas,
por el contrario, temían u odiaban al comunismo internacional y a su padre y
madre la URSS y a sus hijos europeos donde se replicó el fatídico sistema por
conciencia o por la fuerza.
Esos cubanos, pueblo, repito con muchos méritos en las
luchas clandestinas y armadas, que siguieron a Fidel Castro como líder, tan
pronto se llegó al poder, lo convirtieron directamente en su enemigo y en no
pocos casos le declararon la guerra.
De esos primeros casos, no pocos, Cuba revolucionaria
hereda los primeros llamados presos políticos, los plantados, que algunos
sobrevivieron después de haber cumplido largas condenas, algunos con condenas
cumplidas más largas que las del famoso Nelson Mandela, otros dejaron de
existir físicamente por fusilamientos y, por supuesto, fueron borrados de las
fotos, de la historia, de las anécdotas, etc.
Para los del gobierno esos eran enemigos, por tanto,
no aparecen como pueblo, tal como si nunca hubieran nacido y existido; sin
embargo, esos que no apoyaron el camino que cogió la revolución caprichosa, sus
familiares, sus amigos, si eran pueblo cubano, muchos de ellos patriotas
cubanos, martianos que es más grande en Cuba que ser revolucionarios comunistas.
Muchos de esos defraudados se alzaron públicamente, en
un proceso que la propaganda comunista reconoce como los “bandidos del
Escambray”, aunque hay que decir, en honor a la verdad, cosa que el gobierno no
hace para restarle importancia, que existieron alzamientos en toda Cuba,
algunas zonas menos como la oriental y otras más en el centro del país y la
provincia de Matanzas, hasta en la propia capital, por lo que según los
testimonios, mejor que los libros y la propaganda, no existió provincia cubana
que no conociera la presencia de los alzados en contra al gobierno.
Grupo de personas, muchos militares de la revolución de
Fidel que se viraron en contra, que, paradójicamente, se fueron nutriendo de
campesinos, hombres y mujeres adultos y muchos jóvenes casi adolescentes, de
las zonas donde actuaban, pero más paradójico es que los campesinos no sólo se
incorporaron de forma activa a la lucha, sino que significaron el apoyo
logístico, armas, alimentos, medicinas, guías, mensajeros, etc.
Campesinos pobres que vieron bien el sacar a Batista,
pero no estaban de acuerdo con el giro del gobierno de los rebeldes. Entonces,
si esos campesinos se incorporaron a los “bandidos” y los apoyaron, ¿Ellos, pueblo
cubano, apoyaron a la revolución?
La nombrada Rebelión del Escambray, que ya dije que
existió en toda Cuba, y que el gobierno revolucionario nombró muy
rimbombantemente como la Lucha contra Bandidos, comenzó muy tempranamente en 1959
y duró hasta 1965.
2.- El movimiento forzado de los campesinos a partir
del propio 1959, al mejor estilo de la reconcentración del Capitán General Valeriano
Weyler en 1896 que produjo una enorme crisis humanitaria y muchísimos
fallecimientos de mujeres, niños y ancianos, todos en la extrema pobreza, se
estima un número entre 200 y 400 000 personas, a finales del siglo XIX.
A partir del 1959, como consecuencia de la lucha
contra los alzados, el gobierno organizó y ejecutó un forzado y obligatorio
traslado de los campesinos de las zonas en combate para evitar que se incorporaran
a las guerrillas y sobre todo que sirvieran de apoyo logístico a ellas.
Miles de cubanos, familias enteras, fueron arrancados
de sus propiedades y traslados sin piedad a pueblos cautivos construidos para
ellos a cientos de kilómetros de sus orígenes. Familias separadas, hombres para
un lugar, mujeres y niños para otros, despojados de todos sus bienes y
propiedades, marcados para la vida por el sólo hecho de vivir donde los alzados
se alzaron. Cientos de cubanos que un buen día vieron aparecer a militares
armados que a la fuerza los montaron en camiones y los depositaron en lugares
que a lo mejor ni conocían que existían.
Cientos de cubanos, incluyendo a niños, que jamás
pudieron regresar a sus lugares de origen y tuvieron que comenzar a vivir,
independientemente de su edad, de su sexo, incluso de su riqueza, con nada o
sin todo.
¿Alguien puede suponer que esta medida extrema de
mover a la fuerza, o sea, desarraigar dentro del mismo país a familias enteras,
podría ser seguido de un apoyo de esas familias a la revolución? No, exactamente
no, esos cubanos, los que apoyaron a los alzados y los que no, fueron víctimas
del poder y jamás lo apoyaron. Esos cubanos que al final eran pueblo, por
demás, la mayor parte de origen histórico campesinos, se convirtieron en esa
fuerza, silenciosa, discreta, quizás inmovilizada que no apoyó a la revolución
que más que verdaderamente revolucionaria, fue la personal de Fidel Castro.
3.- En medio de todo esto, ocurre el incidente muy
conocido por los cubanos, por la repetición constante durante todos estos casi
70 años, sobre todo con aquello de “la primera derrota del imperialismo yanqui
en América”, para describir una invasión, nombrada por una de las partes como
Bahía de Cochinos y por la otra como Playa Girón, que tuvo como final el
fracaso de los invasores, lo que sirvió en parte para consolidar el poder de
los revolucionarios y demostrar la agresión a la revolución.
Cuento corto, en 1961 un grupo de cubanos, apoyados
logísticamente en parte y dirigidos por agencias del gobierno norteamericano de
aquellos años, que vivían ya fuera de Cuba, planearon, al parecer con muchos errores,
aspiraciones, falsas expectativas, por qué no ilusiones desmedidas, etc., un
embrión de invasión para derrocar al gobierno cubano
Mas allá de los hechos, los heridos y muertos de ambos
lados y el presidio de más de 1 200 hombres, lo importante es entender que esos
que participaron, no eran norteamericanos ni civiles, ni militares, no eran mercenarios
profesionales de diferentes nacionalidades, no eran ni tan siquiera marcianos,
eran sencillamente parte de ese pueblo cubano, muchos que habían colaborado y
luchado en Cuba contra Batista que obviamente no apoyaron a esa revolución que
se impuso y lo de menos fue la imposición, sino que engañó y traicionó a pura
conveniencia personal las principales ideas que sirvieron de soporte a la lucha
contra el gobierno de Batista.
Esos que se incorporaron voluntariamente,
aproximadamente 1 500 personas, fueron cubanos que vivían ya fuera de Cuba en
lo que se reconoce como la génesis del exilio, que lejos de desaparecer después
de ese incidente que duró tres días, se multiplicó y multiplicó y que hoy
todavía existe.
Cubanos, algunos que habían tenido dinero en la isla y
tenían dinero a partir de sus éxitos económicos y cubanos sin dinero solo interesados
en volver a la Cuba que había sido. Cubanos adultos ya, que habían conocido
desde cerca y adentro el proceso de la lucha revolucionaria y cubanos jóvenes
que inspirados por la famosa idea de libertad se dispusieron a tratar de cambiar
el presente. Ambos grupos interesados en regresar a Cuba para continuar sus
vidas.
Esos cubanos, sumo a sus familias que apoyaron la gestión,
imagino que amigos y cercanos, que también todos eran parte de lo que
reconocemos como pueblo, que no es una definición sólo y exclusivamente para
Cuba, pueblo existe en todos los países del mundo, más rico, más pobre, más
capacitado, menos capacitado, más progresista, menos progresista, más honesto o
más delincuente, no apoyaron a la revolución y es más, lo dejaron muy claro,
más allá de las palabras y discursos, con una invasión armada.
Claro, es obvio, para el gobierno cubano, esa parte
del pueblo nunca existió, dejó de ser pueblo cuando dudó, se apartó u opuso. Esa
parte del pueblo que dejó de ser pueblo para convertirse en una definición que
no va a los censos de población, o sea, enemigos.
4.- UMAP. Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción
fue una creación criolla, inspirada en los Gulags soviéticos, que se
inauguraron en 1965 y existieron hasta 1968, bajo la dirección del Ministerio
de las Fuerzas Armadas y específicamente por el mismísimo Raúl Castro, hermano
de Fidel por lo que el amigo no podía decir que no sabía lo que ocurría.
Allí fueron a parar, bajo la justificación, o sea, la
mentira, de que era una modalidad del servicio militar obligatorio, todos
aquellos que a los revolucionarios les incomodaban, miembros de diversas
confesiones religiosas, testigos de Jehová, Adventistas del Séptimo
Dia, sacerdotes y simples católicos, ministros protestantes, más hombres homosexuales,
artistas, intelectuales y otros ciudadanos marginados por motivos políticos, que
fueron clasificados como antisociales y/o contrarrevolucionarios.
El solo hecho de dudar o hacer algunas críticas, podía
llevarte a aquellos campamentos en Camagüey, apartados de toda civilización con
condiciones tan precarias que se convertían en la primera forma de tortura.
Según los afectados, se calcula entre 30 y 35 000, más
familiares y amigos, que aún viven, más los relatos de los que ya no están,
esos campos, muy parecidos a campos de concentración, sin cámaras de gas, se
especializaron en trabajos forzados, malos tratos físicos y psicológicos y
todas las violaciones conocidas de derechos humanos, incluidas las torturas
sexuales. El lema que presidia esos campos, que formó parte de algo que se
reconocía como experimento social, lo dice todo: “El trabajo los hará hombres”.
El objetivo real era, primero, desaparecer de la vida
pública todas aquellas manifestaciones que la revolución consideró desviaciones
y enfermedades de la conducta y la mente y segundo, reeducar bajo la ideología
del comunismo a todas aquellas personas que se escogieron y fueron retenidos
sin justificación real.
¿Alguien puede suponer que esos afectados, pensaran cómo
pensaran, tuvieran la inclinación sexual que tuvieran o sencillamente por tener
el pelo largo, escuchar música de la llamada imperialista, haber hecho alguna
crítica a lo que era más que criticable, después de 3 años de privación de
libertad, bajo violencias y maltratos físicos, presiones psicológicas, etc.,
pudieron apoyar a la revolución?
Las UMAP en Cuba fueron la mejor muestra del poder
contra humanos, por el solo hecho de ser humanos. Las UMAP fueron el mejor
ejemplo de lo poco que significaba incluso la familia, madres, padres, esposas
e hijos que fueron paralelamente torturados y pagaron también la culpa.
Todavía hoy, muchos esperan un reconocimiento de la
brutalidad y una disculpa. Jamás se podrá conocer, al igual que los desplazados
obligados de sus campos cubanos y tirados en cualquier lugar inventado para
liquidarlos, los sobrevivientes de los varios incidentes donde perdieron la
vida personas, porque el hecho del remolcador “13 de Marzo” no fue ni el primero,
ni el único, lo que aquello ocasionó en cada uno de los que por allí pasaron,
murieron o sobrevivieron.
La mentira ha sido la constante en Cuba desde y hacia
todas direcciones. La mentira ha sido la forma más estable de esa presencia que,
como es sabido, ha traído otra mentira y otra mentira, cada una de ellas más
grande que la anterior.
👀 Si quieren ver a dónde ha llegado la mentira, ya no las
de las décadas del 60, del 70, ni tan siquiera la de los años 80 o 90, traten
de ver, hagan el esfuerzo que es grande, la última entrevista dada por el
designado Díaz Canel a una periodista brasileña. Hace ya muchos años, que el “Sin
Casa” sólo dice mentiras, en esta ocasión apretó. A lo mejor un día escriba
algo sobre esto.










