sábado, 26 de septiembre de 2026

689.- ¿El asunto lo resolverá el Espiritu Santo?

Es duro de decir, pero después de haberlo digerido el gobierno de Cuba a partir de 1959 ganó siempre en el pasado, gana hoy y parece, lamentablemente que después de casi siete décadas, volverá a ganar y creo que, en esa victoria mantenida, que obviamente no tiene una sola causa, los gobiernos norteamericanos, 14 presidentes, algunos de un solo período, otros con dos, que han pasado en ese ya largo periodo, tienen una enorme responsabilidad.

Lo de ganar y perder nunca es absoluto, hay momentos que se pierde como resultado de una derrota franca, más grande o pequeña, y otras se pierde porque se cede en algo para ganar en otra cosa. Muchas veces lo de perder o ganar es un negocio.

Creo que no es necesario hacer un inventario exhaustivo de estas ganancias y pérdidas desde que triunfó la revolución, sería muy extenso, sin embargo, grosso modo, durante todo este tiempo, el gobierno cubano, tres caras, Fidel, Raúl y Díaz Canel, ha ganado, muestra más clara del asunto es que todavía está ahí, con cirugías plásticas, con cambios de colores en la fachada, con idas y venidas, con soportes y no desde el exterior, con agresiones y no desde ese mismo exterior…, todavía está ahí. Y lo peor es que a pesar de todos los pasares, no sólo pretende permanecer ahí, sino que alardea con que estará.

Desde poco después del triunfo de la revolución, Fidel Castro se agenció el apoyo de la URSS, potencia que se fabricó y adueñó absolutamente de algo que se conoce como Campo Socialista, por lo que Cuba, con una gran ventaja, su cercanía con Estados Unidos, se convirtió en una presa con mucho que ofrecer a ese bloque.

La URSS compró a Cuba, sin pagar cash obviamente, fue una nuevo tipo de colonización y Fidel Castro, que era el líder exclusivo que sobrevivió porque de tiros y combates muy poco, por tanto el Comandante en Jefe, el secretario vitalicio del único partido que se estableció, el chef principal, el mejor cuidador de vacas, el más conocedor de azúcar, el más abnegado constructor, el papá de todos los niños, el mentiroso que logro pasar sus mentiras como verdades, etc., además de aprovechar ese apoyo para sobrevivir económicamente sin preocuparle mucho la economía, se dedicó a convertirse en el principal y más famoso enemigo de los Estados Unidos y a crearse un apoyo internacional en todos los continentes hablando de lucha de clases, de obreros y campesinos, de antimperialismo, etc.

Fidel no era ni mago, ni más inteligente, ni más valiente que cualquier ser humano, sólo que tiene que haber contado con negociaciones y acuerdos que estaban por encima de él y le permitieron hacerse del protagónico, a sabiendas que no pasaría nada. Creo firmemente que contactos secretos hubo incluso, sino con la CIA como institución, si con algunos de sus funcionarios.

Sólo imaginemos que Fidel, dicen, suma más atentados e intentos de linchamiento que los que acumuló todo el Imperio Romano, donde el asesinato, el envenenamiento, el pase de cuenta, etc., se convirtieron en algo casi diario. El número, casi imposible de recordar, está montado en varios cientos de atentados, que ninguno de ellos tuvo tan siquiera ni mediano éxito. En Estados Unidos, desde Lincoln, pasando por Kennedy, por Regan, se les dispara a los presidentes, en Italia, nada más y nada menos que se le cae a tiros a un Papa y Fidel siempre escapó. Los encargados con todo planificado según dicen, o eran muy brutos, muy poco valientes o estaban muy mal pagados. Lo cierto es que sólo se logró aumentar el simbolismo, casi de infalibilidad del más que conocido líder cubano.

Durante décadas, mientras el gobierno comía langostas y llegaban las papas y los chicharos para el pueblo desde la URSS, el gobierno cubano, no sólo organizó y formó movimientos en todo el mundo, guerrillas armadas, preparó y moldeó líderes, sino que minó de agentes y espías a los Estados Unidos, muchos de los cuales llegaron a alcanzar posiciones importantes dentro del gobierno norteamericano, logrando existir por varias décadas. Los gobiernos norteamericanos y todas sus agencias se hicieron los de la vista gorda, lo dejaron correr u obedecieron a negociaciones y decisiones que se tomaban entre determinadas figuras de influencia que garantizaban victorias más importantes, figuras que no aparecen en la televisión.

Cuba, a todo el que levantara la mano en contra de los Estados Unidos lo apoyó, pública y secretamente, por décadas se recibieron en la isla a terroristas famosos, identificados y perseguidos por las autoridades internacionales, sobre los cuales nunca se pudo hacer nada. Muchos latinoamericanos, europeos e incluso norteamericanos, con probados hechos de sangre, caminaron, vivieron y murieron con enorme inmunidad y tranquilidad amparados por el gobierno cubano y Estados Unidos poco hizo al respecto, más allá de una que otra denuncia, más allá de algún intercambio siempre desproporcionado. Los enemigos de Estados Unidos siempre se refugiaron en Cuba casi con inmunidad diplomática.

Fidel murió de muerte natural dejando a Cuba en un camino destruido y de destrucción sin retorno, sus méritos históricos son haber resistido, haber convertido a Cuba en un campo minado ideológico, haber creado un grupo de incondicionales a cambio de vivir bien, Hoy, después de un periodo gris de Raúl que sólo siguió el guion de su hermano mayor, su ídolo, porque nunca tuvo un guion propio y dejó el país peor de lo que lo cogió bajo su mando directo y con él el de los militares que lo apoyan, el presidente designado Díaz Canel, asegura que el asunto más importante de Cuba es la resistencia, que no se sabe hacia dónde va, ni que tiempo puede durar. Resistencia que ahora por falta de una idea nueva, se apellida creativa.

Resistencia del pueblo sin electricidad, sin agua, sin medicamentos, sin servicios básicos, sin comida, con constantes derrumbes y con una clara decisión, al menos en una gran parte de él, de que no quieren más a ese gobierno. El pueblo cubano no vivía tal como vive hoy, parece que desde que terminó la Guerra de Independencia en 1898.

Esa no es la resistencia de un pueblo, es la eliminación de él. Es la resistencia bajo presión, bajo represión, bajo los niveles más bajos de vida que permite que los del gobierno resistan en sus aires acondicionados, con sus cuotas especiales de comida, con los tanques de sus autos llenos de gasolina, con hospitales especiales. Es la resistencia de los viajes al exterior y de las compras en el exterior capitalista para vivir, dicen, dentro de Cuba con un modo de vida comunista. Es la resistencia para que los familiares del gobierno, hijos, esposas, novias e incluso amigos vivan fuera de Cuba como ciudadanos ya españoles, italianos, chilenos, panameños, etc., con negocios bien establecidos, con relaciones económicas dentro de Cuba, proclamando que el comunismo, socialismo o cómo se llame, debe existir en la isla.

No es la resistencia de un pueblo a una guerra puntual, a una catástrofe climatológica, a una mala cosecha un año, es un camino a la depauperación larga y lenta, donde no se ve el fin, donde no se sabe el cuándo termina y ahora mismo ni el por qué se pretende resistir. Es el aceptar que tocó y como tocó hay que asumirlo así nada más.

El gobierno cubano, con Fidel muerto, Raúl con sus 95 años y un Díaz Canel inepto, incapaz, mediocre, mentiroso, sigue allí administrando lo que no se puede administrar, controlando lo que no se puede controlar. Es un gobierno que dice en todas las esquinas que cuenta con el apoyo del pueblo, que, sin embargo, todos los días, una gran parte de él, da gritos y toca cazuelas pidiendo que se vayan. El gobierno asegura en todas las esquinas que el pueblo cubano lo quiere y paralelamente el cubano no para de irse del país para cualquier punto del planeta Tierra donde se abra una posibilidad al menos para tener agua que tomar.

El gobierno de Cuba ha ganado frente a, nada más y nada menos, que el país más poderoso del mundo, por mucho que ahora se hable de China o Rusia que no son más nada que gigantes con los pies de barro.

El asunto de Cuba y los Estados Unidos es digno de estudio. Cuba desde su gobierno, por momento es una gran potencia invencible, con seres humanos únicos y súper, capaz de movilizar al mundo y de tener una fuerza militar capaz de detener a cualquier enemigo, más un pueblo capaz de inmolarse como dicen dijo Antonio Maceo hace más de un siglo y cinco minutos después es una pequeña isla, pobre, sin recursos, necesitada de solidaridad, agredida y bloqueada.

Estados Unido desde su gobierno declaran al gobierno cubano como terrorista o al menos de apoyarlo internacionalmente y lo pone en listas y más listas negras, organizador y propulsor del comunismo internacional, socavador de democracias, enemigo número uno de los norteamericanos y cinco minutos después permite venta de productos, bajo justificaciones humanitarias, a nivel de convertirse en el principal suministrador hoy para la isla y dicen que están negociando con personalidades de ese mismo gobierno. ¿Alguien puede dudar de que de esas ventas humanitarias también se nutre el gobierno comunista?

Cuba, por un lado, está tratando de motivar a una salida conveniente, estimulando conversaciones incluso hasta con el mismo Trump, pero sigue poniendo como freno que no se negociará sobre la soberanía, tal como si la soberanía de un país radicara en su gobierno y más, en el único partido que existe, ese partido comunista como único partido posible a existir en el futuro incluso lejano, las figuras del gobierno que hoy están, la estructura de gobierno que existe, etc., entonces la pregunta es: ¿Sobre qué es lo que se está hablando, si el gobierno cubano dice no va a ceder en lo que a todas luces en casi ya 70 años está haciendo daño al pueblo y se mantiene plantado?, ¿Qué es a lo que se aspira con las conversaciones? En el mismo momento que desde la propaganda se culpa más que nunca a los Estados Unidos de las desgracias que vive Cuba, el gobierno cubano sólo está ganando tiempo y si de eso me doy cuenta yo, que no se nada del asunto, cómo es que el gobierno norteamericano no se da cuenta e insiste en que el gobierno cubano renuncie pacíficamente y se largue.

El gobierno cubano no se va a largar, ahora dicen porque Raúl ejerce un valor moral a continuar, luego se inventarán otra cosa, porque saben y tienen miedo que van, al menos algunos de ellos, a tener que pagar. El gobierno cubano tiene un enorme miedo y entonces se muestra sin él para confundir y lograr asociados.

Trump, que para nada es responsable o culpable en esa relación de casi 70 años, sólo un continuador del desastre y que me parece claro que no se siente obligado a tomar una acción definitiva lo que es entendible porque no está directa y explícitamente dentro de su contenido de trabajo, anuncia su lucha contra el comunismo como doctrina enferma y enfermante y tiene al alcance de la mano a ese gobierno identificado como uno de los máximos responsables de difundir esa idea. Trump, también es bueno reconocer, un día se levanta y dice que es rojo y muchas veces, minutos después, dice que es azul, pretendiendo ser convincente en ambas ocasiones.

Estados Unidos, confundido en eso de las libertades ha permitido históricamente que dentro del país Cuba mueva a sus agentes, a veces envestidos de académicos ingenuos que visitan universidades, otra de supuestos hombres de negocios que cumplen con las leyes norteamericanas pero ayudan al gobierno cubano por la derecha y por la izquierda.

El gobierno cubano está ganando nuevamente, porque los incumbentes de ambos lados, juegan al poder, se entretienen y gustan verse en los periódicos y canales de televisión. Ambos están, aparentemente, en una guerra, sin guerra. Ambos parece que están esperando que la situación la resuelva el Espíritu Santo. 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

688.- Para los que pensamos con nuestros bolsillos.

Me siento obligado a repetir, ya no sé por cuál vez, que voté convencido y alegremente por Donald Trump. No porque yo fuera republicano y tenía un cierto compromiso partidista histórico, en realidad no formo parte oficial de ningún partido, sino que me pareció un hombre lo suficientemente fuerte de carácter para enfrentar lo que estábamos viviendo.


El hecho de no venir del mundo político por excelencia, no me dio miedo, todo lo contrario, entendí que al no tener los compromisos conocidos y los no conocidos con que se mueve la política, tanto la nacional como la internacional, estaría más cómodo para, tal como dijo, limpiar el pantano profundo, llamando así a la corrupción, los favores, los compromisos, las alianzas e imagino el dinero con que se mueve el gobierno norteamericano, que los simples mortales no conocemos a exactitud, pero a todas luces por lo poco que se conoce y filtra, existe.

Me convenció Trump por varias de sus ideas de campaña, al menos para mí las que más me motivaron a escucharlo, sabiendo incluso que de ideas para ganar votos a lo que luego se puede o quiere hacer va un trecho, sabiendo yo que Trump es un actor, que gusta de las cámaras y luces, que gusta de llamar la atención.

1.- Sacar a los delincuentes, los asesinos, los vendedores de drogas, los violadores, que no eran norteamericanos, porque ya con los que son norteamericanos tenemos que luchar, porque sencillamente, republicano, demócrata, verde, morado, amarillo pollito, LGBTQ más todas las otras definiciones que existen o puedan existir en ese giro, necesitamos un país tranquilo donde vivir. Necesitamos un país donde sea seguro ir a una iglesia, a un supermercado, a un teatro, donde podamos estar seguros dejando a nuestros hijos en la escuela o dejándolos ir a un mall o un cine con sus amigos. Necesitamos un país donde no se vendan drogas fuera o dentro de las escuelas y donde en cada esquina no aceche un violador. Los asesinos, los violadores, los vendedores de drogas sean del país que sean, sean de la clase o extracción social que sean, no deberán vivir en un país que trabaja y trata de ser feliz. Todos deberían estar presos, muertos o deportados.

Es cierto que los problemas que tenemos no son todos ocasionados por los llamados indocumentados y que estos no entraron todos ayer o en el último gobierno demócrata, pero también es cierto que no puede un país, sea cualquiera, vivir con cerca de 15 millones de personas que no se sabe que existen, dónde están, qué hacen.

Esto de los indocumentados es un gran problema que nadie puede suponer que se resuelva en un período de gobierno. Esos indocumentados han venido entrando desde hace décadas, han conseguido trabajos y muchos trabajan muy fuerte, se han casado, han tenido hijos que son ciudadanos norteamericanos, han comprado casas, carros e incluso son dueños de pequeños negocios familiares. ¿Cómo los indocumentados logran hacer todo esto, es realmente confuso? 

Muchas empresas durante este mismo tiempo se han hecho los de la vista gorda y les han dado trabajo, amplificando el tema de que se puede llegar y trabajar sin papeles. Muchas empresas de rubios americanos, han hecho mucho dinero con estos indocumentados y ahora se limpian las manos. He visto a muchos indocumentados cogidos en medio de la calle, todavía no he visto una acción con las empresas que los emplean.

Entonces organizar todo este tema, más allá de los delincuentes públicos, es extremadamente complicado, por lo que necesitaría de una voluntad política, esté quién esté en el Salón Oval. Dar garantías de que se podrán legalizar, siempre que no tengan ni una multa de tránsito, es algo difícil, más ahora donde las personas que lamentablemente no han podido o no han querido regularizar sus estatus, están asustadas y no confían en una solución, digamos, “elegante”. Por la forma en que se ejecuta la medida, me parece más que se está tratando de cumplir con una meta, con un número que con la justeza y la lógica.

No pensé que podría ver aquí lo que viví en República Dominicana, o sea, personas corriendo, específicamente haitianos, tratando de escapar, delante de las llamadas fuerzas del orden. Cacería humana brutal bochornosa para un país como este.

La idea del gobierno de Trump no es mala, sacar a los que tienen que ser sacados por mala conducta, pero la aplicación de ella se ha desbordado, porque de buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno. Aclaro que soy inmigrante, un día crucé la frontera sur, fui bien recibido y llegué al país de mis sueños, lo único que he hecho es honrar esa idea y posibilidad, incluso hoy ciudadano la de votar.

2.- Hacer Estados Unidos grande nuevamente. Esta es una idea que puede taladrar el cerebro de cualquier persona. Hacer grande a Estados Unidos, a Cuba, a Japón, a Alemania, a Brasil o Argentina, al Congo, etc., da igual, siempre es una idea bien recibida porque todos queremos vivir en un país que sea grande, no por su tamaño geográfico, sino por el modo de vida que se logre. Históricamente todos hemos luchado por alcanzar esa idea, no importa si fuera aplicada a una aldea, a un barrio, a una provincia o un país entero, por eso la idea de hacer grande se repite y repite sabiendo que logrará movilizar.

Es cierto, nuestro país ya no es lo que fue, ni desde el punto de vista económico, ni desde el punto de vista político estratégico. Estados Unidos, para el exterior, ahora no sé si por malas decisiones, ingenuidad o intencionalmente fue perdiendo poder, el poder que asigna la vida a la potencia más grande y fuerte de todo el planeta. Tengo la percepción de que no sólo se agredían a Estados Unidos, sino que se burlaban de él. Luego, Estados Unidos bajo su promesa de libertad y democracia dejó crecer dentro de nosotros mismos a nuestros enemigos, que silenciosamente han ido tomando poder, han ido sumando adeptos, personas desconocedoras, quizás ingenuas y súper buenas de corazón que siempre existen, frustrados, inconformes y mal intencionados. ¿Los que gobiernan, no los vieron venir o los vieron, los auparon, los consintieron conscientemente?

Hacer grande a los Estados Unidos, significa hacer grande a cada norteamericano, porque no existe un país rico si mantiene a un pueblo pobre. Ya esa idea se experimentó con el comunismo, lograr un país rico con un pueblo sumido en la pobreza y no funcionó. Él mismo se destruyó sin que hicieran falta guerras, tiros, alzamientos, etc.

Los norteamericanos, los que aquí vivimos necesitamos un país grande, seguro, próspero y eso significa tomar buenas decisiones políticas sobre todo para el interior y sobre todo tomar buenas decisiones económicas, todo lo que debe generar tranquilidad ciudadana.

Hacer grande a este país, significa, como primero, que la gente trabaje y que el salario alcance cómodamente para vivir. Significa que las personas estén de acuerdo con que lo que pagan está equilibrado con lo que reciben y poder hacer planes a futuro sin que esto le quite el sueño a alguien.

Para hacer a Estados Unidos más grande de lo que parece ser, se necesita crear un área de apoyo internacional y no tener que luchar contra todos los países que nos rodean, a veces por guerras sin tiros que nos comprometen, nos toman tiempo y dinero y nos quitan seguridad.

3.- Cero guerras. Esto es una idea fantástica. Las guerras, salvo que sean en defensa, no deberían existir. Estados Unidos, dijo el discurso político, no debe ser el policía del mundo y meterse en cada uno de los conflictos que se crean, más cuando esos conflictos están al otro lado del mundo del cual el común norteamericano ni idea tiene de dónde quedan. Las guerras llevan tiempo, mucho, muchísimo dinero y, sobre todo, lo más importante consumen vidas.

Vivo en Estados Unidos hace ya 14 años y me arriesgaría a decir que, al norteamericano común, o sea, eso que se llama pueblo, sin desconocer que todos somos pueblo, incluyendo a los altísimos políticos y riquísimos empresarios, a los vagos y delincuentes, ni sabe nada, por ejemplo, de Irán, muy poco de Venezuela, menos de Cuba por mucho que nos creamos importantes.

Ese norteamericano lo que sabe es que su hijo, su hermano, su esposo, su padre está en una guerra y peor, lo que descubre es que un día lo regresaron dentro de un ataúd de madera cubierto con una bandera norteamericana. El norteamericano lo que sabe es que gracias a la guerra y lo que cuestan, su cerveza, su carne, sus hamburguesas, su gasolina, su casa, etc., están más caras y eso si los afecta.

Muchos súper politólogos, súper analistas, hoy los súper influencer, o sea, cualquiera que se plante frente a una cámara y deje correr sus ideas, alardeando de que conocen de lo que hablan, se quejan de que el norteamericano común, o sea, esa parte del pueblo que ya sabemos cuál es, piense con su bolsillo y sólo se mueva a partir de la afectación personal que recibe y eso me parece lo más común del mundo.

Las personas están dispuestas a aguantar una crisis, un momento difícil, todos las tenemos, siempre existen, pero con la esperanza de que sea transitorio, circunstancial y que pasará en corto plazo; si esto se prolonga en el tiempo, si esto se convierte en torturante, si las personas ven disminuir su real poder y con esto cambia la vida, entonces no funciona.

Hacer un país grande y no meternos en guerras que no sean para defendernos, significa que las personas comprueben que viven mejor y vivir mejor significa pagar menos y recibir más o al menos pensar que recibimos lo mismo por lo que pagamos.

Es cierto, no somos un pueblo politizado, donde todos y cada uno de nosotros es un líder capaz de arengar a las masas y movilizarlas. Es cierto no somos un pueblo de académicos, que pasa el día leyendo noticias e investigando. Es cierto, somos un pueblo que en su mayoría piensa con su bolsillo, más allá de determinados movimientos de las ideas, generalmente lidereadas y ahí la contradicción, por personas que tienen sus bolsillos llenos y no les hace mucha meya el precio de la gasolina o los huevos. 

No pensamos con el bolsillo, pensamos como todo el mundo con el cerebro, pero la economía tiene en ese pensamiento un gran valor. Quizás seamos un pueblo menos hipócrita, más sencillo y pragmático, al que no le interesa aparentar. Si mi familia, la familia del amigo, la de mi compañero de trabajo, la del vecino está bien, todo funciona, si no, todo está jodido.

El pueblo norteamericano es un pueblo trabajador, de eso no puede quedar la menor duda, no politizado y eso me parece muy bien porque lo que crea riquezas es el trabajo, los políticos lo que hacen es gastarlas, en nombre de …la política.

Creo que el problema más grande no es votar por alguien que te pareció que tenía buenas ideas. La vida cambia. La mayor parte de las personas se casan enamoradas, describen su amor como único y superior y al poco tiempo muchos se divorcian porque por miles de razones reales o inventadas no pueden vivir juntos, incluso unos matan a los otros. Los padres son buenos hasta un día se equivocan, cometen errores fatales, incluso llegan a abusar de sus hijos. Un trabajador es años bueno, hasta que un día se levanta y roba, malversa, se corrompe. Una persona pasa su vida siendo muy buena, hasta que un día, por factores reales o inventados, se entrega al alcohol o a la droga, ataca, agrede, mata o muere.

Entonces los políticos, que para nada son excepcionales más allá de sus trajes caros bien planchados más allá del partido que representan, prometen y prometen, los mejores logran hacer cosas buenas, los otros no cumplen con lo que prometieron. Las causas también suelen ser muchísimas. Lamentablemente no todo es bueno, bueno, pero por suerte tampoco todo es malo, malo.

Entonces el votar por un político no puede imaginar, menos asegurar que todo se va a mantener viento en popa, eso sería lo ideal, lo malo sería no reconocer los errores, los fracasos, las promesas lindas pero incumplidas y caer en el fanatismo. ¿Si no debemos ser fanáticos frente a nuestras parejas, a nuestros hijos, a nuestros padres y menos a nuestros empleadores, por qué lo vamos a ser con alguien que, a miles de kilómetros, sin conocerlo, sin que exista un compromiso personal, no nos beneficia?

4.- La idea de acabar con los enemigos de Estados Unidos y el comunismo y su influencia, al menos en nuestra área más cercana de actuación, me parece genial, sólo decir que pasé la mayor parte de mi vida debajo de un gobierno comunista, que sólo ha logrado acabar con mi país de origen. Sobran los comentarios.

La idea de parar a China me parece necesaria, al menos en su relación con Estados Unidos. China es una potencia creada artificialmente, porque los chinos no son todos genios, pero la situación, sin dudas, fue muy bien aprovechada por los chinos comunistas. Estados Unidos perdió fuerza productiva y con ella puestos de trabajo y dinero, se endeudó y comenzó a comprar productos chinos de mala calidad vendidos a altos precios a los ciudadanos norteamericanos. ¿Nadie lo vio o lo hicieron a exprofeso?

Irán me queda muy lejos y es algo que ha tenido muchos de atrás para adelante, informaciones contradictorias, batallas ganadas y batallas perdidas, ambas partes se proclaman vencedoras, imposibilidad del país árabe de producir la buscada bomba atómica y el petróleo que va y viene por el Estrecho de Ormuz que hoy no sé quién lo controla, dirige y recibe los beneficios.

El tema Venezuela está inconcluso, sacaron a Maduro, bien hecho, pero dejaron al chavismo-madurísmo intacto, ahora parece transformado en maduro-chavismo-trumpismo, con un supuesto beneficio del uso del petróleo venezolano que aún el pueblo norteamericano no ve.

Sobre Cuba, pienso que la Casa Blanca actual compró pescado y luego le cogió miedo a los ojos. Es fácil decir que se puede acabar con un gobierno en un abrir y cerrar de ojos, sobre todo porque los sobrevivientes de ese gobierno, necesitados del cambio, reciben la promesa como algo grande, alcanzable ahora con el poder norteamericano de apoyo, pero lograrlo ...

Dos años de gobierno desmienten la promesa de que Cuba y su gobierno comunista eran pan comido. Ese gobierno sigue allí, apostando al tiempo y los posibles cambios dentro de los Estados Unidos. El pueblo cubano, una parte de él, protesta, pero no puede hacer más nada frente a un gobierno represor envalentonado que apuesta por la resistencia, aunque con ella se lleve por delante a parte de sus pobladores. Ellos, el gobierno, es cierto, están resistiendo sobre el desgaste diario de los cubanos. Ellos, además de llorar por todos los rincones y conseguir no pocos adeptos que bajo una gran demagógia e hipocresía prefieren a Cuba pobre, se burlan de los Estados Unidos, quizás convencidos o informados, todo es posible, de que nada pasará.

Visto fríamente, era hasta absurdo pensar que el asunto de Cuba tenía que ser resuelto por fuerzas externas, pero la idea de que ahora sí se lograría, después de casi 70 años de espera y no poca lucha, era alentadora.

Muchos lo vimos posible, a muchos nos ilusionó, pero cuesta trabajo entender lo que está pasando. Por un lado, sanciones económicas que parecen conducen al final, por otro, venta de millones de dólares en productos norteamericanos al gobierno cubano que controla todo en Cuba incluso aquellas formulaciones de entidades privadas. ¿Lo quieres eliminar o lo quieres alimentar?

Por un lado, anuncios fuertes de intolerancia y por otro conversaciones o negociaciones con exigencias que tienen casi siete décadas, para que ahora los del gobierno renuncien y se retiren pacíficamente, que nunca han dado resultado. ¿Les quieres dar un ultimátum o estás jugando al gato y al ratón por sola diversión? Han pasado casi dos años del gobierno actual, que, aunque Trump lo encabeza, no es el único y estamos parados en promesas.

La realidad norteamericana no mejora porque los norteamericanos que seguimos pensando con el cerebro, como cualquier humano, basados nuestros análisis con nuestros bolsillos no vemos la mejoría cercana en nuestras casas y en nuestros negocios, cosa que puede afectar las próximas elecciones de medio tiempo en el próximo noviembre.

Aseguro no votaré por los demócratas, los recuerdos no son muy buenos de sus últimos líderes, más lo que está pasando con ellos en algunos lugares del país. Creo que quedaron tan desarticulados que no han encontrado una figura que pueda convencer a la mayoría.

No castigaría a los republicanos, todavía quedan dos años de gobierno y creo que ya no haya más lagos y golfos a los que cambiarles el nombre y países a los que conquistar.

Como no quiero irme a vivir a ningún otro lugar porque sigo considerando, a pesar de los problemas, que este es el mejor lugar del mundo, deseo que la situación del país mejore y junto a ella la de nosotros los que vivimos aquí.

Los que deseen irse a vivir a Alemania, a Suecia, después que logren llegar legalmente y ser admitidos y hablar los respectivos idiomas que allí descubrirán, los apoyo, les deseo lo mejor. Les puedo garantizar buenas cervezas y salchichas. Los que deseen irse a vivir a Cuba como cubanos comunes sin dólares, sin negocios, sin prebendas del gobierno, los apoyo, nada mejor que regresar al bohío tradicional y las palmas reales que es lo único lindo que va quedando

Consejo: A todos los que viven fuera de los Estados Unidos y logran vivir sin pensar en sus bolsillos, dediquen sus esfuerzos a arreglar los lugares donde viven para lo cual supongo deben estar mejor preparados.

martes, 1 de septiembre de 2026

687.- La hormiga, la cucaracha, el grillo y la mosca.

Sigo escuchando, me place decir que más que antes, leyendo y mirando.

En este camino, aprendo mucho y trato luego, a personas muy escogidas, no por especiales, ni ricas, ni excepcionalmente inteligente, sino por cercanas, comentarles algo de lo que aprendí y pienso.

Con ese recurso que en mi caso es una necesidad, no pocas veces criticada, por aquello de que siempre tengo una idea, he seguido aprendiendo de música, actualizándome constantemente, ahora comparto con mi nieta Mia sus intereses por la músicas pop coreana y soy casi fanático a la banda que ella sigue apasionadamente, Stray Kids, un grupo de 8 coreanitos jóvenes, que montan coreografías y cantan en coreano e inglés, sigo averiguando sobre historia de casi cualquier cosa, la historia me gusta, sigo averiguando de política, tratando de entender lo que pasa en mi tiempo, cosa que declaro a veces me es difícil, porque no todo es blanco o negro, como acostumbraba a ver la vida.

Sigo abierto a todo, a veces a aprender sobre cocina y recetas de comida, algo de medicina con mi poco nivel de entendimiento, algo, ahora yo de tránsito a la llamada Tercera Edad, del entendimiento sobre los niños, tratando de portarme bien como abuelo.

Ahora he descubierto algo extremadamente profundo, que no sé a quién se le pudo haber ocurrido, pienso un genio del pensamiento y el idioma, que me interesaría compartir, pensando en nosotros los cubanos y en Cuba, aunque puede servir para cualquier persona, grupos, nacionalidades y países en cualquier momento.

Por lo general siempre se esperan frases e ideas rimbombantes, de una enorme profundidad, muchas veces complicadas de entender, mientras más complicadas en su elaboración, más nos parece que son geniales. Análisis profundos con fechas, datos, referencias, que hacen lucir al que las esboza como algo fuera de serie, sin embargo, muchas veces no descubrimos aquello que pasa a la historia como sabiduría popular, de aquellos que, sin grandes estudios, sólo por la experiencia vivida, emiten ideas que pudieran convertirse en leyes divinas.

Esto me parece genial, es una historia aparentemente muy sencilla, cualquiera pudiera pensar que quizás para niños, todo lo contrario. Ella encierra una enorme enseñanza para cualquier momento. Hablando de nuestra historia reciente, esta puede ser una explicación para entender lo que nos pasó.

A lo mejor es que me estoy poniendo viejo, pero me parece tan ilustrativo que quiero, primero, que no se me olvide, segundo, que los que quieran puedan disfrutarlo. Aquí se la dejo.

 

👿👿

"La hormiga por odio a la cucaracha votó por el insecticida. Murieron todos, incluso el grillo que votó en blanco y la mosca que no fue a votar”.