jueves, 12 de febrero de 2026

648.- Cuba y Venezuela son de un cerdo las dos alas. (Segunda Parte)

Para aquellos que no han leído la primera parte de este artículo y que no entiendan el porqué del caprichoso título, reproduzco aquí ahora el primer párrafo del anterior, tratando de dejar claro lo del cambio de animal.

” Parafraseando aquella linda frase del poema de Lola Rodríguez de Tió, puertorriqueña, "“Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas"”, donde declara la profunda unidad histórica y cultual entre las dos islas caribeñas, me gustaría aclarar que lo de cerdo alado va dirigido a los gobiernos o, mejor, desgobiernos cubanos y venezolanos y jamás a los pueblos. Los pueblos con todas sus variantes, a veces negativas, otras positivas, son siempre pueblos”.

Cuba. 

_ Carlos, ese maldito sueño, se tiene que hacer real.

Debo reconocer que me he exprimido el cerebro para logar decir algo nuevo sobre Cuba. No lo he logrado. El gobierno cubano tiene el gran mérito de todos los días exhibir una mala noticia, que generalmente es peor que la del día anterior, por lo que resulta imposible seguirle el ritmo.

Entonces trataré de concluir con dos grandes ideas.

1.- El gobierno cubano, se ha adueñado del tiempo. No existe un plan que tenga ni tan siquiera una lejana fecha de cumplimiento.

Las intervenciones “aclaratorias”, los periodistas con preguntas cómodas que reciben a la entrada de salones de conferencias, que sólo existen para darle oportunidad al “elegido” para la ocasión, repetir cantinflescamente sus argumentos, que de aclaratorios no tienen nada, todas van dirigidas a: estamos trabajando, estamos haciendo un esfuerzo, tenemos iniciada una investigación con científicos, estamos esperando una inversión extranjera para …, debemos confiar, el asunto ahora se resuelve con unidad, la crisis es buena y hay que aprovecharla como paridora de hijos machos, estamos estudiando un proyecto para construir unas casitas, saldremos como hemos salido siempre, no negociamos la soberanía, preferimos morirnos, Cuba es un ejemplo para el mundo, la comunidad internacional nos apoya, Martí, Fidel, Raúl traído por los pelos a conveniencia sentimental, etc., etc., etc.

Solución NINGUNA.

El pueblo de Cuba, todos, los buenos y los malos, los revolucionarios y los no, los honestos y los delincuentes, los que están dentro y los que están fuera, incluso los que ya murieron, llevamos 67 años bajo las mismas frases e ideas expuestas únicamente para dar a entender que el gobierno está al control y siempre, que el próximo año será mejor.

67 años, con únicamente tres caras diferentes, Fidel, Raúl y Díaz Canel con un mismo discurso y planes al infinito que siempre están afectados por el inoperante “bloqueo”, un huracán o ciclón de temporada o la sequía en Australia que nada tiene que ver, pero el gobierno hace que nos afecte.

Solución NINGUNA.

67 años de quejas, llantos, lamentos, búsqueda de culpables en el interior, culpables prescindibles, tontos útiles y culpables en el exterior, lo que significa todo aquel que en determinado momento se baje del loco tren. Siempre aparece un culpable que resuelve el final del espectáculo. Los verdaderos culpables que escriben el guion obviamente no aparecen. Décadas de gusanos, vendepatrias, mercenarios, luego esos mismos emigración patriótica, familia, cubanos buenos, todo esto en una rueda que da vueltas como la de la ruleta, y que se hace parar a conveniencia. Por momentos Cuba es un gigante, capaz de impactar al mundo, capaz de incluso salvarlo y en otros es una pequeñita isla en medio del Caribe, asediada, bloqueada, que, a pesar de ser isla, ni pescado tiene para comer, ni sal para salar.

Solución NINGUNA.

67 años de ver cómo Cuba, aquella isla por la que España no ha dejado de sufrir, que se convirtió en receptora de inmigrantes que venían en busca del bienestar que existía, aquella azucarera del mundo, productora de frutas tropicales excepcionales, de buen café y cacao, aquel lugar de luces, nuevas construcciones que asombraron al mundo, edificios modernos, cines, parques, plazas, buena música, buena comida y una población, no sin problemas, pero alegre, hoy muere y ha ido a parar encabezando la lista de los países más pobres del área.

67 años de destrucción sistemática, continua y mantenida en un lugar donde nunca cayó una bomba, donde jamás existieron guerras internas que acabaron masivamente con parte de la población que hoy se debate entre la vida y la muerte, la muerte en poquitos que es peor que la muerte de una sola vez. La destrucción más allá de lo material que se ve, tiene el mérito, como en muy pocos lugares, en un corto plazo de tiempo, de la destrucción humana. Esa destrucción humana que demorará años en poder mejorar. Esa destrucción humana que nos hace un pueblo totalmente dividido.

Solución NINGUNA.

2.- Estoy casi al cumplir 63 años y si de algo me siento orgulloso es de haberme mantenido en mi misma posición, la que exhibo todavía hoy, desde mi adolescencia temprana, por lo que de eso de, Solución NINGUNA tengo experiencia y si de algo estoy convencido es que ese gobierno de 67 años, de partido único y sólo tres caras diferentes con el mismo objetivo, no va a ceder, no va a renunciar, no se van a marchar, por las buenas.

El mismo tiempo que han botado en no resolver nada, lo han empleado, utilizando todos los mecanismos existentes, desde el adoctrinamiento incluyendo a los niños, pasando por la compra de almas con beneficios, hasta los chantajes, para garantizarse todos estos años en el poder. Fidel, quien ha pasado a la historia como genio que no fue tal cosa, su hermanito designado que no pudo más que repetir cada palabra que su hermano expresó y por supuesto profundizar la caída que también su hermanito construyó como única vía de movimiento y Díaz Canel, es más gris, el más soso, el más incapaz, el más aburrido, el de menos argumentos, el de menos historia, el de menos pegada, el de menos capacidad de comunicación, el de menos aceptación popular, han sido muy hábiles para sobrevivir en el poder a cambio incluso de pasarle la cuenta hasta sus más cercanos colaboradores. Para el poder, el fin, en Cuba, siempre justifica los medios.

Si los cubanos de allá y los cubanos de acá y los de cuyá, estamos esperando porque esos personajes amablemente cedan y se retiren, dejando el camino libre a modernas formas de pensamiento y acción, estamos “embarca´os”. A esos personajes hay que sacarlos, como mismo se han sacado a gobiernos incluso aparentemente más fuertes y sólidos.

¿Sacarlos? Linda idea, pero no resulta tan fácil como sacar la basura de la casa o sacar una planta para que coja Sol. No es tan sencillo como sacarse de arriba la idea de un gran amor por todo lo difícil que parezca.

Sacar a un gobierno que está planta´o; si, aunque nos duela, está planta´o, en realidad sigue planta´o como siempre, con esa guapería de barrio contra los más débiles, o sea, el pueblo y contra el exterior al menos aparentemente decidido, con aspiraciones, como en otros momentos anteriores, de que la sangre no llegue al río y siempre aparezca un evento o un ángel que resuelva el problema, puede resultar desgastante y/o violento y entonces aparecen las 250 mil variantes que se pueden aplicar, quizás sean más las variantes.

No van a ceder, porque para ellos el salvar a un pueblo no significa nada. Ellos, como en otros momentos anteriores, escogerán salvar sus vidas y permanecer hasta última hora, no importa el costo. Llevan mucho tiempo ensayándolo. Ellos aún tienen el control político y el militar, quizás de una minoría, pero ella es suficiente para permanecer contra las fuerzas interiores y no dudarán con llamar a toque de degüello sobre todo contra aquellos que desde adentro manifiesten su inconformidad.

Ellos, me refiero a la alta cúpula, están acobardados y entonces alardean, tal como los enseñó Fidel, el que un día propuso incluso lanzar los cohetes nucleares que tenía contra los Estados Unidos. ¿Le importaba el pueblo cubano? El tipo con tal de pasar a la historia prefería desaparecer y nunca tuvo valor para suicidarse, lo que hubiera sido más fácil.

¿Sacarlos, cómo?

Para mí tiene que haber una combinación de factores todos a la misma vez.

El pueblo cubano, o la parte de él que quiere un cambio, sin armas, sin organizaciones aparentemente fuertes, sin líderes que arrastren a miles de personas, tiene, si es que quiere el cambio, que “mojarse el culo”, o sea, salir a la calle o simplemente no salir para provocar una parálisis. Ese pueblo, que está allí debe llamar la atención del mundo, para entonces tratar de garantizar conciencia y apoyo. ¿Dolerá? Claro, pero sólo sería un poquito más de dolor del que ahora sufren. Podría ser el dolor último y definitivo.

El mundo, que siempre se ha mostrado permisivo con el tema Cuba, ese mundo hipócrita que ha defendido o al menos soportado lo que pasa allí adentro con tal de mantener esa idea de socialismo, fuera de sus entornos obviamente, ese mundo que ha puesto, no sólo apoyo político y diplomático, sino mucho dinero para mantener vivo al paciente de terapia intensiva tiene que cambiar y apoyar a los que dicen que no quieren vivir más como están viviendo. No entiendo por qué en el caso Cuba eso no se entiende. 70 años de pruebas y experimentos es más que suficiente para declarar el fracaso.

Tiene entonces que haber una ayuda del exterior, decidida, rápida, fuerte, que impulse como motor el cambio. No veo a Estados Unidos invadiendo a Cuba militarmente, no veo ejércitos desembarcando, no habría una justificación real, sería muy difícil de justificar, sin embargo, si veo a Estados Unidos jugando un papel que años, décadas antes no jugaron.

Veo a Estados Unidos apretando hasta dónde y con lo que pueda apretar. Si el tema es serio y diferente a momentos anteriores, si el gobierno de Cuba es enemigo del gobierno norteamericano, pues tiene que ser tratado como enemigo.

Siempre se habla del pueblo que tiene que sacrificarse, pero en realidad el pueblo en general de Cuba nunca lo ha hecho, ninguna de nuestras luchas fue lucha del pueblo entero, fueron movimientos, guerras, alzamientos, etc., desarrollados por grupos que lograron, partiendo de élites muchas veces de intelectuales, agrupar a algunos, el pueblo, a ese pueblo al que nos referimos con frecuencia como un todo, hubo que entregarle los resultados en bandejas. El pueblo muchas veces esperó pacientemente. Ahora puede estar pasando lo mismo.

Para aquellos que seguimos la música sabemos que hay canciones que marcan determinados momentos o hechos de nuestras vidas. Los representan. Entonces les dejo un pedazo de una canción de Carlos Varela, “El niño, los sueños y el reloj de arena”, que puede servir para entender lo que hemos pasado y a lo que aspiramos.

Yo tengo un reloj de arena para medir mi dolor,
cada segundo es la pena que va cayendo en mi corazón.
Y aunque no me hago ilusiones, algo tendrá que cambiar
aunque yo sueñe canciones y otros prefieran callar.

Pero sé que hay otros que sueñan igual,
porque tal vez un día ese maldito sueño
se puede volver real.

miércoles, 4 de febrero de 2026

647.- Cuba y Venezuela son de un cerdo las dos alas. (Primera Parte)

Parafraseando aquella linda frase del poema de Lola Rodríguez de Tió, puertorriqueña, “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”, donde declara la profunda unidad histórica y cultual entre las dos islas caribeñas, me gustaría aclarar que lo de cerdo alado va dirigido a los gobiernos o, mejor, desgobiernos cubanos y venezolanos y jamás a los pueblos. Los pueblos con todas sus variantes, a veces negativas, otras positivas, son siempre pueblos.

Venezuela.

País rico en el pasado, que desde hace casi tres décadas inventó un llamado Socialismo del Siglo XXI, con lo que hubiera dejado ciego y provocado desmayos hasta al mismísimo Lenin, hoy se está despedazando curiosamente desde dentro del mismo gobierno. No ha hecho falta una total invasión e intervención extranjera, ellos mismos se están devorando.

Desde Hugo Chávez, con su papa en la boca a la hora de hablar, para qué decir cuando trataba de cantar, hasta su heredero, el también puesto a dedo Maduro, que más burro no puede ser porque hasta el burrímetro, instrumento para medir el embrutecimiento, tiene sus límites, han logrado que un país que vive flotando sobre petróleo y gas natural, hoy coma de la basura y que más de 9 millones de venezolano hoy vivan en el exterior huyéndole a lo que pasa en su país de origen. Ese es el verdadero logro. El socialismo venezolano, porque cada loco quiere tener sus propios inventos, no llega a ser ni un mal engendro de una teoría, es sólo una forma de actuar para someter a una parte de un pueblo, como siempre los más retrasados en el desarrollo económico, político y cultural, que se dejan mover por una gran ola como montados en una tabla de surf y hacerse ricos, muy ricos, unos cuantos, cosa al parecer necesaria para dirigir a los pobres.  

Al socialismo veinteunsesco, asesorado directamente por otro socialismo caribeño fracasado, el cubano, le demoró menos en lograr el total caos y pienso que es entendible, ya Cuba había caminado por el camino de la destrucción desde el poder, por lo que deben haberle aconsejado al gobierno venezolano cómo ahorrarse pasos y acciones para llegar al mismo objetivo.

En estos últimos 27 años, Chavez, Maduro, todo su combo familiar y de amigos, más el pueblo surf, habían estado guapeando frente al enemigo, llamado con mucha fuerza “imperialismo yanqui”, quizás convencidos de que no pasaría nunca nada.

Sobran los discursos, casi diarios, de: vengan, no les tenemos miedo, preferimos morir, aquí nadie entrará y saldrá vivo, los devolveremos en bolsas negras plásticas, somos invencibles, Bolivar volverá a levantar su sable, son unos cobardes, son unos fascistas, racistas, imperialistas, ladrones, de aquí nadie nos saca, gobernaremos por las buenas o las malas, etc.

Discursos siguiendo un guion redactado para cada ocasión, cuyo máximo objetivo era emborrachar a la masa, suponiendo o sabiendo que el gobierno norteamericano de turno, más allá de pronunciamientos diplomáticos, mensajitos, etc., no haría más nada. Era la guapería clásica frente a un gigante que estaba dormido.

Pero la costumbre los traicionó y no creyeron que todo cambiaría. El gigante despertó y en una acción, llamada quirúrgica, súper exitosa como para dar clases, bombardeó unos pocos puntos neurálgicos, dejó a todos medio sordos y atontados, entró y en pocos minutos sacaron al mayor guapetón. Lo cogieron dormido y por mucho, pienso que insistió para que lo dejaran desayunar, lo sacaron vivo, cosa que era el objetivo máximo, podían haberlo matado hacía mucho tiempo y en un santiamén lo depositaron en Estados Unidos.

Todo esto fue de hecho una gran provocación, bombardear, entrar a territorio venezolano, sacar al tipo que ocupaba la presidencia, que suponía una gran respuesta del gobierno y ejércitos venezolanos y por lo menos de los llamados chavistas que lo apoyaban.

¿Qué paso? Absolutamente nada. ¿Cuál fue la reacción de los que allí dirigen, cómplices del llamado presidente? Después del asombro, un poco de llanto las primeras horas, lamentos, imagino que llamadas telefónicas, pero más nada.

Nadie se rasgó la vestidura, nadie se lanzó a la calle, menos armaron al ejército y las milicias que según alardeaban estaban listas para defender la “sagrada tierra”, nadie se montó en un avión y se fue a buscar a Maduro.

Toda aquella parafernalia de morir antes de entregar, de defender hasta la última gota de sangre, de primero muertos que derrotados, se olvidó y desapareció de los discursos públicos.

Los “sentimentales” aseguraban que si atacaban a Venezuela, ese país se convertiría en un nuevo Viet Nam que derrotaría al “imperio”, que Venezuela se alzaría, que toda la América Latina se uniría en defensa de Venezuela y comenzaría una guerra de desgaste total, que simbólicamente, muy simbólicamente, Bolivar, “El Libertador” volvería a montar y con su sable derrocaría a los aviones de alta tecnología norteamericanos, que las grandes potencias, Rusia, China, Irán apoyarían y se compraría la bronca de enfrentar a los Estados Unidos, que Venezuela sería libre y Maduro regresaría o sencillamente Venezuela desaparecería en una guerra infinita.

Los “sentimentales” serán muy sentimentales, pero de pronósticos no saben nada.

Ni Venezuela fue un Viet Nam, ni se hundió peleando, ni defendió a Maduro que se lo robaron delante de la cara de todos, mucho menos América Latina se unió en un frente único para defender al gobierno venezolano, mucho menos las potencias se activaron y declararon guerras al gobierno norteamericano. Las potencias una vez más se dijeron: “corre pan que te coge el diente” y se limitaron a los más que tradicionales mensajes diplomáticos en los que ya muchos no creen y que no tienen ninguna consecuencia, menos para el gobierno norteamericano actual.

Pero más, más ridículo, hipócrita, ruin, desmoralizante, es que a pocas horas de Maduro ser sacado, todavía quedaba su olor en la cama, sus hasta esos momentos fieles seguidores, sus más cercanos, sus apoyadores y reconocidos, sus cómplices, se olvidaron de él y poco ha faltado para que reciban a los norteamericanos con una banda nacional, poco ha faltado para que feliciten al presidente Trump por su exitosa misión y lo hayan invitado a una cena-gala de honor en Caracas.

Una cosa es invocar al Diablo y otra es verlo llegar, entonces al ver las barbas o bardas, según el refrán que escogieron, peladas o ardiendo respectivamente, se dijeron: “los fósforos” y han comenzado a colaborar como mansas palomas o lindos conejos. Tanta es la colaboración que da asco ver a hasta hace un mes bravucones de barrio, tirarse por el piso como alfombras y lamerle las botas a los que llamaban enemigos.

A partir de ese momento, o sea, pocas horas después de Maduro ser cambiado de dirección postal, Trump es el presidente de Estados Unidos y aunque parezca mentira es el verdadero presidente de Venezuela, Delcy Rodríguez es sólo su simple marioneta, por cierto, fea, los que están allí, todos, son sus “fieles” subordinados y sólo están cumpliendo las órdenes del hasta esos momentos enemigo jurados.

Si Hugo Chávez despierta volvería a morir, Maduro, su heredero político inventado, no podrá volver a dormir jamás en su celda en New York. La pregunta que ambos se harían es: ¿Cómo? Y ambos llorarían viendo el presente y futuro del tan pregonado y especialmente, según ellos, diferente “Socialismo del Siglo XXI” del que ya nadie habla.

Los que han quedado en Venezuela, subempleados de Trump, todos cómplices hasta hace un mes de Maduro sólo están cumpliendo y dando discursos para sus todavía seguidores que no deben salir del asombro, afirmando que todo está bien, que se conversa con Trump y Marco Rubio agradablemente casi a diario, que se trabaja junto a ellos, que las buenas relaciones diplomáticas son el camino que siempre se debió seguir, que Venezuela está en paz, que se debe reconciliar con su pasado, que se dan pasos para reorganizar y sobre todo recuperar la “soberana” industria petrolera venezolana hoy bajo dirección norteamericana, etc.

A pocas horas sin Maduro, sus cómplices han cambiado no sólo sus discursos, sino sus acciones. Libertad a los presos políticos, poco a poco, pero libertad, hablando dulcemente de reconciliación, cierre del famoso “Helicoide” centro de prisión y tortura del gobierno, ahora a convertirse en un centro de distracción comunitaria, lo que me parece más que todo súper ridículo, entrega del control del tan discutido petróleo venezolano a Trump, el cual no se lo llevó a la fuerza, se lo entregaron completico, suspensión de envío de petróleo venezolano a Cuba, China a bajo precios, Irán, manejo de Estados Unidos del dinero producto de la venta del petróleo a precio de mercado y autorización para usarlo, siempre y cuando Estados Unidos lo apruebe con definición exacta de objetivos, sustitución de militares y funcionarios como muestra de limpieza interna, recibimiento de lujo a misión de la CIA, los mismos que organizaron en parte la extracción del presidente Maduro, alientos para reabrir la embajada norteamericana, cerrada como medida patriótica en el 2019 y una línea de teléfono directa con Trump y Rubio para recibir diariamente, minuto a minuto, órdenes de los pasos y acciones a tomar. Los que allí quedan, hijos de putas, pero no anormales, han puesto sus barbas o bardas en remojo y están, a la cara, olvídense del chavismo, del socialismo, de Chávez y Maduro, incluso del tan traído por los pelos Bolivar, tratando de escapar. Si se llevaron como en una compra del supermercado a Maduro, el hombre más protegido de toda Venezuela, se pueden llevar o hacer desaparecer a malanga. Ellos lo saben.

¿Soberanía? JAJAJA. Deberían ponerle así, como nombre, a una empanada venezolana. ¿Independencia? Otra empanada. ¿Preferimos morirnos? El mejor chiste. Se llevaron a Maduro, por favor, devuélvannoslo. Un pedido para Papa Noel en las próximas Navidades.

Venezuela no es Viet Nam, porque sencillamente no hay dos Viet Nam con la misma historia, Maduro no fue Salvador Allende, porque sencillamente Maduro es un delincuente que llegó al poder político gracias a la delincuencia imperante, la corrupción, el dinero y los fraudes constantes. América Latina no está, hoy menos que nunca, para comprarse guerras ajenas, nada más y nada menos con los Estados Unidos con los que casi todos quieren cuadrar. El Socialismo ese del Siglo XXI, no era una real doctrina, era sólo una hipocresía y un modo de vida de algunos, los de arriba comían bien y dejaban caer a los de abajo las migajas o sobras.

Los que allí quedan deben saber, porque lo sé yo, que Trump, Rubio, el gobierno norteamericano no se han tragado el cuento de que Maduro era el único malo y que ellos estaban colaborando obligados. Maduro era la cabeza principal de un monstruo que tiene cinco, diez, quince cabezas más y sobre ellas irán a su tiempo. Todos ellos deben estar deseando que a Maduro le llegue su infarto para que no pueda declarar e implicarlos, no obstante, con lo que ya se conoce, sus historias están servidas. Una vez que Estados Unidos controle el escenario total y este se convierta en positivo, van a caer como soldaditos de plomo. Por ahora, para Trump y su inteligente Secretario de Estados son sólo unos tontos útiles sin precio, sin prestigio y dignidad.

Ellos son sólo la traición necesaria.

lunes, 2 de febrero de 2026

646.- Al asunto no es hacer leña del árbol caído, el asunto es no ser el árbol que se cae.

Hace tres días publiqué un artículo sobre el incidente entre agentes de ICE y un norteamericano, donde el segundo resultó muerto a tiros. Allí afirmé que no existe una sola idea que avale o justifique el matar a alguien por simplemente manifestarse.

Si en algo Estados Unidos es pionero hoy, salvo excepciones que siempre existen, es por aceptar esa diversidad de pensamiento y luego de expresión que no aparecen en otros muchos países del planeta.

Sigo pensando que no tenía que morir, más cuando sobre él existían varios oficiales de inmigración armados y entrenados, supongo yo, capaces de llevarlo a la inacción garantizándole la vida, más allá de golpes producidos por los forcejeos.

La muerte siempre es peor que cualquier cosa y frente a ella, tal como asegura el título de una muy buena película española estrenada en 1982, “To er mundo e güeno”.

Alex Pretti, norteamericano, enfermero de profesión, 37 años, con una historia limpia de problemas al menos oficialmente en los registros, quien ahora, después de la muerte, aparece como dulce, amoroso, dedicado, incapaz de crear disturbios, fue la víctima fatal. No debía haberlo sido. Nadie debe serlo.

Pero resulta que cualquier historia tiene como mínimo dos versiones, a veces más y para valorar hay que conocerlas todas o casi todas.

Alex, cariñoso y amable, tenía una conducta agresiva también. Estaba fichado como un activista destacado y radical de izquierda anti-ICE, más que activista solitario, pertenecía a un grupo organizado cuyo objetivo era obstruir el trabajo de las autoridades y es posible que en muchas de sus actuaciones se desdoblara con cierta violencia. El amigo era fanático a obstruir, criticar violentamente, formar líos en la calle frente a las autoridades, incluso las federales. Es entendible, así somos muchísimos seres humanos, por momentos y lugares mantenemos una presencia hasta dulce y en otros somos unas bestias.

Alex puede ser este caso. No estoy diciendo que esté justificada su muerte, pero al parecer por videos que aparecen, no era un manifestante pacífico que expresaba sus ideas con palabras y cantos.

El video que acabo de ver y dejo la dirección abajo, delata a una persona que no estaba en primer plano de una manifestación, sino que vino corriendo, asistido por fotógrafos profesionales, apartó a las personas que allí estaban y se colocó al frente, saliéndose visiblemente del grupo en una posición muy agresiva y violenta, retadora. Guapeó, quizás como en otras ocasiones, escupió directamente a la ventanilla de un agente de ICE y rompió a patadas el foco trasero del auto donde ya se marchaban los agentes.

Podía Alex ser amoroso en su trabajo y luego una fiera en las calles de su ciudad en enfrentamientos con los agentes de ICE y policía, parece que lo era, entonces quizás lo conocían y se estuvo buscando lo que no estaba para él.

No está justificado el asesinato o la muerte, pero el amigo, tampoco era una mansa paloma, aunque esté muerto hoy. Si estás caminando, coreando consignas, si cantas cancioncitas de democracia, de libertad, si filmas con tu celular o una cámara todo el evento, si estás paseando a tu perro, si estás haciendo ejercicios al aire libre, en sentido general, nada te debe pasar. Si agredes a los funcionarios del orden, estén haciendo bien o mal su trabajo, te expones a pagarlo.

Si entras a la jaula de leones hambrientos o tratas de nadar dentro de un grupo de tiburones blancos, es posible que como mínimo con una mordida salgas. Si intentas caminar dentro del cráter de un volcán en erupción, es probable que alguna quemadita te lleves. Si caminas con los ojos vendados por el muro superior de un edificio de 100 pisos, si no tienes paracaídas, es probable que, con el golpe sobre la calle, algún hueso te rompas. Es más, o menos lo mismo, si tratas hoy de paralizar, obstaculizar las acciones de ICE o la policía, sin recordar que esas personas, primero cumplen con órdenes, segundo, son alimentados con carne cruda y tuercas de acero, tercero, antes de salir le ponen una dosis extra de adrenalina, es probable que corras riesgo.

Si te encuentras con un agente cantador, poeta o muy maduro, todo terminará mejor, si te encuentras con un nervioso, acelerado, prepotente, miedoso o precavido, te estás regalando a que te la apliquen. Los agentes también son humanos y están en estos justos momentos muy presionados, además que creo deben estar advertidos para detener cualquier manifestación violenta que rompa las reglas. Ellos también, están advertidos, pueden perder la vida.

Luego, el amigo Alex, en el incidente dónde pierde o le quitan la vida, o sea, su última actuación, no portaba ningún documento de identificación, quizás se creía muy conocido, pero además portaba un arma cargada con dos cargadores adicionales, tal como si se dispusiera a ir a una guerra. Dicen testigos y, por supuesto, los agentes de ICE que actuaron, que Alex hiso, por lo menos el amago de sacar el arma al llevarse la mano detrás, reacción creíble para todos los que cargan un arma frente a un problema, porque en ese momento, forcejeando con los agentes, arrastrado por el piso, es difícil de creer que el amigo sólo se iba a arrascar la nalga.

Entonces el incidente es fatal para la historia presente y futura de este país, algo tendrá que hacer el gobierno para precaver estos desenlaces, pero si intentas provocarlos, agredirlos, saldrás lastimado.

Todos debemos aprender para evitarnos problemas y sobre todo no participar de los coros de los “Niños Cantores de Viena”, sin antes averiguar y pensar. Repito, la opción muerte es la última que debería existir.

Veamos la tan mencionada Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, redactada en 1791, posible relacionada con el tema que vivimos hoy.

La Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos en parte de su contenido, garantiza la libertad de expresión y prohíbe al Congreso aprobar leyes que limiten la libertad de palabra o de prensa. Eso está muy bien. Entonces protege el derecho a expresar ideas y opiniones sin censura gubernamental, incluyendo expresiones simbólicas como las protestas.  

No obstante, esto, la Enmienda no es absoluta y define a continuación limitaciones:

  • Incitación a la violencia: Expresiones que provoquen acciones ilegales inminentes.
  • Difamación: Declaraciones falsas que dañan la reputación.
  • Obscenidad: Material que no tiene valor literario, artístico, político o científico serio.
  • Restricciones de tiempo, lugar y manera: El gobierno puede regular dónde y cuándo se realizan manifestaciones.

Entonces la más que famosa Primera Enmienda, no significa bajo ningún concepto anarquía o reguero. No significa que cada uno se tome el derecho a su antojo y lo aplique a su entorno, cosa que muchos de nosotros, amparados falsamente en esa enmienda, queremos hacer por momentos.

Existe entonces la libertad de expresión, de prensa y de manifestación que no provoquen acciones ilegales, como las violentas.

Paralelamente existen disposiciones del gobierno federal y de los gobiernos estatales donde no se puede interferir, obstaculizar, tratar de detener, formar líos, etc., una acción de la policía o ICE, porque se está incurriendo en un delito federal, sancionado por las leyes.

He tenido, desde que vivo aquí, sólo dos encuentros con la policía. El primero, viajando con Martica desde San Antonio, Texas a Lincoln, Nebraska, después de más de 12 horas de manejar, transitaba solo por una autopista atravesando Kansas, no había ningún carro en mi sentido, ni en el sentido contrario. Alegremente y desesperado por llegar venía a 90 mph en un lugar que la máxima velocidad era 70 mph.

Al pasar por una entrada de calle perpendicular a mí, lo vi allí parqueado, un carro de policía de control de autopistas y le dije a Martica: “Houston, we´ve had a problem”, rememorando la célebre frase que el astrónomo Jack Swingert dijo al comunicarse con la Tierra en su misión del Apolo 13 en 1970, algo así en cubano como, estamos embarcados. Al mirar por mi retrovisor, lo vi acercarse.

Me paré, abrí mi ventanilla, apagué mi auto y puse las llaves sobre lo que llamamos pizarra. No lo he leído en ningún lugar, pero todo el mundo cuenta que es la mejor opción para recibir a la policía. Da tranquilidad, le dice al tipo que no me voy a fugar, que estoy en paz.

Apareció un “bello” joven norteamericano, me pidió mis documentos. Le dije que tenía que sacarlos del bolsillo de mi pantalón, para evitar que pensara que sacaría un arma. Relajado me autorizó, obviamente no teníamos cara de delincuentes, quizás sí de cansados. Le entregué mis papeles, me verificó en su computadora, regresó y Martica trató de meterle una muela cariñosa sobre el viaje, el cansancio, la cubanía, etc. Sonrió, me entregó la multa, nos deseó buen viaje y todo acabó.

El otro encuentro fue ya aquí viviendo en San Antonio, Texas. Regresaba de mi trabajo a las 8:00 pm después de haberme pasado un día trabajando en la calle, venía cómodo a 85 mph participando en la velocidad de todos los autos que me acompañaban, en un lugar donde el máximo es 70 mph. No vi al policía, su carro era negro, yo venía como decimos en Cuba que jodía, loco por llegar. Lo descubrí cuando encendió las luces detrás de mí, diciéndome arrímate y para. Paré. Bajé la ventanilla, el policía muy agradable, me dijo, sabes que venías a exceso de velocidad, cosa que no me fue difícil reconocer. Podía haberle reclamado, porque venían más de diez autos a la misma velocidad, pero ¿Reclamar? Muela sentimental, yo con uniforme de trabajo tratando de escapar. Verificó en su computadora y regresó con la multa en la mano. Me dijo incluso que yo podía reclamarla en la corte. Saludos y consejos de manejo disciplinado.

Nadie me agredió, nadie me ofendió. Menos me forzaron a bajarme del auto con violencia. Buen trato, saludos y consejos.

He visto muchos videos de incidentes con la policía, ahora ellos, en su propia defensa, andan con una cámara que se activa automáticamente. He visto violencia, pero en todos los casos, el chofer se ha negado a bajar la ventanilla, se ha negado a abrir la puerta y bajarse del carro, en no pocos casos el chofer ha estado borracho o cercano a ese límite, en algunos ha intentado sacar un arma y en otros ha intentado o logrado darse a la fuga. Por supuesto, en todos estos eventos, a las menos cuarto, aparecen cuatro, cinco, seis carros de policía y todo aquello termina en un infierno.

El chofer en la mayoría de los casos termina no sólo con la multa, sino además cargos de desacato, atentado, obstrucción, etc., en el mejor de los casos. Si ha sacado una pistola o sólo ha hecho el amago de sacar un arma, por lo general, el amigo infractor termina muerto. 

Aquí les dejo el enlace del video que acabo de ver, ya algunos “sentimentales” aseguran que está hecho con Inteligencia Artificial, la moderna tecnología culpable de todo lo que no nos cuadre.

  • https://www.facebook.com/reel/1624773922009989
  • https://www.facebook.com/reel/1418888863127981 


jueves, 29 de enero de 2026

645.- De buenas intenciones ...

Creo que es bueno decir que voté convencidamente por Trump. A mal tiempo, buena cara. A mi entender, como simple pueblo norteamericano, este país caminaba por caminos confusos, por llamarlos de forma políticamente correcta, y se necesitaba que alguien o algunos desde el poder político hicieran el esfuerzo por arreglar.

El tema del gobierno no es magia, se necesita de madurez y claridad para tratar de enmendar lo mal que otros anteriores han hecho y lo mal que lo están haciendo los empoderados. El objetivo, al menos formal, es arreglar, nunca crear más problemas, por lo que no es siempre aceptable o no debería serlo, arreglar un tema y descomponer otros.

Viví años en República Dominicana y era uno de los problemas que los dominicanos y yo detectábamos. El presidente entrante, desconocía totalmente lo hecho por su predecesor, lo mal, pero también lo bien hecho y se proponía hacerlo todo otra vez desde la primera vez, tal como si fuera el primer presidente que existía. Sobran los ejemplos de esto en ese país, por ejemplo, un presidente dejaba un puente sin terminar y el nuevo, al lado del puente inconcluso, construía el suyo. A veces los políticos, incluso los llamados buenos o de buenas intenciones, terminan empedrando el camino al infierno y por supuesto, de esas piedras se llevan lo suyo, que a vox populi parece ser el único objetivo real.

No siempre se logra que todo salga bien, todo estará condicionado a miles de factores internos y externos. Hay arreglos que se consiguen totalmente, otros en parte y sencillamente, hay problemas que no se resuelven, porque para ellos hay que dedicar décadas. Es imposible pedirle a ningún gobierno, ni tan siquiera a los integrados por genios, que dejen todo resuelto de una vez para todas y que el siguiente no tenga nada que hacer, más allá de disfrutar porque todo está en “orden divino”.

Uno de los problemas creados por años de historia y agudizado a última hora por la mala actuación o sencillamente la ninguna actuación del gobierno presidido por Biden y Harris, es el de la inmigración ilegal. Dicen que más o menos tenemos aquí cerca de 15 millones de indocumentados, o sea, prácticamente un país dentro de otro. Personas buenas, trabajadoras, honestas, buenos padres, madres, abuelos, inmaculados. Clásicos buenos. Y además hay asesinos, traficantes y vendedores de drogas, traficantes de seres humanos, asaltadores, ladrones, algunos, al parecer miembros de pandillas delincuenciales internacionales y violadores profesionales probados e incluso sancionados en sus países de origen de humanos incluyendo a niños. Clásicos malos.

Dentro de esos inmigrantes, además, han llegado personas limitadas físicamente más allá de culturalmente, sin piernas, ciegos, mujeres con muchos niños sin padres reconocidos, visibles o responsables, ancianos, a veces muy ancianos, niños solos, personas afectadas de la cabeza, o sea, enfermas psicológicamente, etc., a todos los que un gobierno responsable tiene que proteger y, a veces, por mucho tiempo, mantener una vez que están adentro.

Eso desde el punto de vista humano, es entendible, no habría labor humana más destacada. Para los “sentimentales”, entonces sí de sentimientos buenos se trata, debería exigir que Estados Unidos trajera a todos los haitianos, a todos los palestinos, a los millones de pobres de América Latina, de África, de Asia, a todos los que no estudiaron, a todas las que parieron y hoy portan o cargan con cuatro, cinco o seis hijos o más. Deberían exigir que se trajeran a 500 millones de chinos y otros 500 millones de indios, porque son muchos para vivir en sus países de origen. Esos inmigrantes podrían ser repartidos por las casas, sobre todo, de los "sentimentales", para que vivieran decentemente. Casa por casa acogiendo a inmigrantes indocumentados y evitando así que ellos graven el presupuesto del gobierno y la vida de los organizados.

Tema inmigración siempre es sensible, primero para los que no hemos nacido aquí, sino que un día llegamos, luego para muchos porque todos tenemos un amigo o amiga, un conocido, un compañero que la está pasando mal, también para aquellos aburridos que no tienen mucho que hacer y entonces se entretienen con los temas sensibles, ya sean los inmigrantes indocumentados, los pingüinos, o los paramecios.

Trump en su campaña política por la presidencia, prometió resolver el asunto de la emigración ilegal y muchos estuvieron contentos, haciendo referencia a que trataría de sacar del Estados Unidos a los delincuentes, traficantes, asesinos, violadores, etc. venidos del exterior. Eso sería bueno. Ni Trump, el cual padece, es verdad, de cierto histrionismo, puede organizar con un simple chasquido de dedos a 15 millones de indocumentados y una historia de 200 años.

No creo que la propuesta fuera sacar a todos. No creo que la propuesta fuera acabar con la presencia extranjera o al menos la no legalizada. Yo, llegado por la frontera en el 2012, pero hoy, por razones múltiples ciudadano norteamericano estoy de acuerdo con eso. Sean hombres, mujeres, mexicanos, chinos e incluso mis coterráneos cubanos; si has venido aquí a traficar, a robar, a violar o matar, o sea, en el mejor sentido de la palabra, joder, no puedes quedarte.

Ahora:

¿Qué se gana con coger a un hombre que lleva aquí 25 años, que está casado, a veces con una ciudadana norteamericana, que tiene tres, cuatro, cinco hijos de diferentes edades todos nacidos aquí, que a su vez estudian o trabajan, que ha trabajado toda su vida, que ha pagado impuestos, que se ha comprado una casa, que tiene un pequeño o gran negocio, etc.?

¿Qué se gana con quitarle de los brazos de una madre a una pequeña bebita nacida en Estados Unidos, con el único objetivo de deportar a la mujer, separándola monstruosamente de su hija recién nacida, madre que vino, como vinimos muchos, en busca de mejor vida y que trabaja como una mula para mantener a su familia?

¿Qué se gana con caerle atrás a una anciana de 90 años que quiere y a lo mejor necesita pasar sus últimos años con su familia, cuando en realidad se le debería estar garantizando, al menos, un entierro digno?

Ni el señor o la señora que trabajan y crían bien a sus hijos, ni la madre recién parida, ni la anciana, son el verdadero problema. Ellos no asesinan, no trafican, no violan. Ellos son, lamentablemente, el eslabón más débil de la cadena, son los más vulnerables.

No se gana nada, el apoyo al gobierno lejos de mejorar comienza a ponerse en crisis por actuaciones que frisan con lo ilógico, más allá de lo inhumano.

Yo, alegremente ciudadano por naturalización, que vine a vivir mejor en libertad con mi trabajo honesto el cual no le quité a ningún rubio de ojos azules, apoyé a Trump en su misión de tratar de limpiar, entre otras cosas, el país de delincuentes, al menos los que se pueden sacar. Los ciudadanos de este país, queremos vivir tranquilos.

Entonces me parece que una cosa es la idea política de Trump, necesaria, otra es la transmisión de esa idea y por último la ejecución de esa idea. Una cosa es localizar y detener a indocumentados, verificarlos y, si procede, deportarlos y otra es armar un safari de hombres y mujeres armados, encapuchados y soltarlos a cazar, cosa que viví en República Dominicana con los haitianos. Si, las llamadas fuerzas del orden, desbocadas y sin límites convierten la “linda” misión de saneamiento en casería brutal.

Hace pocas semanas murió una joven norteamericana de 37 años, no tengo todos los elementos del caso, por lo que no profundizaré en él, sólo me parece que no debería haber muerto. No era indocumentada, no era asesina, puede haber cometido errores, pero no merecía morir como murió.

Hace pocos días, otro incidente, un joven norteamericano, también de 37 años, participante en una manifestación en contra de las acciones de inmigración, murió como resultado de nueve balazos.

Ese hombre, fuera del color que fuera, en este caso blanco, fuera de la profesión que fuera, era enfermero intensivista, estuviera manifestándose o no, su manifestación jamás fue violenta, fue inmovilizado por más de seis personas de ICE y ya inmovilizado fue matado a tiros.

El joven públicamente portaba un celular con el que aparentemente filmaba y un arma legalmente no visible, o sea, en su ciudad se está autorizado a portar armas y viendo muchos videos sobre el incidente, jamás la sacó para usarla. Sólo la portaba con ese derecho constitucional que existe aquí y que en ningún lado deja claro que no se puede estar en una movilización de cualquier tipo armado. ¿Cuántos otros ciudadanos norteamericanos transitan armados legalmente todos los días por las calles de este país?

El joven trató de asistir a una mujer a su lado que estaba siendo arrastrada, le rociaron gas pimienta, suficiente para paralizarse, no obstante, se le tiraron arriba para inmovilizarlo y ya inmovilizado e incluso, parece, despojado de su arma, fue baleado en el piso por un agente federal que argumentó defensa propia.

¿Defensa propia contra un tipo delgado, relativamente joven, que no podía ni ver por el gas pimienta que le habían roseado directamente en los ojos, que se encontraba acostado en la calle, inmovilizado por seis hombres armados y entrenados? Difícil de digerir. Si el agente se puso nervioso frente a tan poco, pues sencillamente no puede ser agente. Los agentes que se dedican voluntariamente a este tipo de actividad, pienso, entrenados profesionalmente, tienen que estar “operados” de los nervios.

¿Es ilegal participar pacíficamente en una manifestación en Estados Unidos? No.

¿Es ilegal portar armas autorizadas para tal en cualquier calle de este país? No.

¿Se puede matar a alguien por tener un arma y presumir, asumir, pensar, olfatear, suponer que esa persona está armada para agredir, cuando esa persona no ha sacado el arma? No.

¿Seis hombres entrenados, armados, con la última tecnología arriba, no fueron más que suficientes para inmovilizar y poner en custodia a un solo hombre por mucha resistencia que este hiciera? Parece que no y alguno de ellos decidió matarlo. Increíble manera de inmovilizar.

Pienso que el gobierno norteamericano, que no es sólo Trump, debería revisar esto. A veces las orientaciones cuando se desbocan y no se controlan, crean más problemas que los problemas que existe. Nada justifica el linchamiento de personas, salvo que ellas provoquen con posibilidad de muerte a los agentes del orden y, así y todo, creo, que las fuerzas del orden tienen que cumplir determinados protocolos antes de tirar a matar.

Una cosa es que yo porte legalmente un arma, que no la lleve pública, condiciones que tienen millones de norteamericanos y otra es que yo empuñe el arma para matar a alguien, ya sea otra simple persona o un oficial de la policía o de inmigración. Si se te ocurre sacar al arma frente a las autoridades, no hay tiempo para pensar, ni preguntar, muy probablemente termines hecho un colador.

Las autoridades, que sólo responden que están investigando, han dejado caer que el agente se sintió agredido, pero cómo se puedo sentir agredido, si el enfermero ya se encontraba en el piso debajo de seis oficiales de inmigración e incluso uno de ellos ya había sacado el arma de la escena. Nervios, adrenalina, chovinismo, función desmedida.

Esto es peligroso, porque mañana nos puede pasar a cualquiera. Un policía que no ha dormido y juega demasiado en la computadora matando a “malos”, puede interpretar, suponer, oler, etc., que un movimiento que haces es peligroso, se le puede disparar la testosterona y una simple violación del tránsito, puede terminar contigo muerto dentro de tu auto.

Puedes estar parado en una esquina tomando el Sol, derecho constitucional de los norteamericanos y de pronto aparecer un grupo de cazadores, verte cara de no nacido aquí y frente a tu reclamación de derechos y aclaración del tema, te pueden forzar, tirar al piso y si te pones bravo por la injusticia y fuerza desmedida, puedes terminar agujereado, como dice aquel corrido mexicano que declara que “Rosita estaba de suerte, de los tres tiros que le dieron, nomás uno era de muerte”.

Creo que se les ha ido la mano a los que tienen que cumplir misiones. Deben estar nerviosos, ansiosos y por qué no temerosos de reacciones adversas.

Gran culpa la tienen también, porque la historia siempre tiene dos partes como mínimo, la reacción de los ilegales, porque huyen, escapan, se enfrentan, se resisten, forsejean y dan pie a la violencia.

Creo que hay que revisar todo esto de nuevo, porque una cosa es tratar de sacar a ilegales malos, otra cosa es cumplir con un número estadístico de sacar por sacar y la otra es frente al primer incidente, así como así, matar a alguien en medio de la calle.

Quizás la premura por cumplir la idea política ha contratado a personas sin condiciones, quizás esas personas por la urgencia no han sido bien preparadas para poder llevar adelante su misión. Errores.

No creo, aunque pueda parecer trumpista, término acuñado por los “sentimentales" porque se ha puesto de moda una cosa, estar a favor de Trump o en su contra, que Trump esté dando órdenes para matar. No creo que sea un clásico supremacista blanco como lo llaman, revisemos las definicones, no es un tema de colores, menos un convencido nazista amante de Adolf Hitler, revisemos la historia.

Trump es sólo Trump. Un tipo con poder no robado que está tratando de desarrollar sus ideas como cualquier otra persona. Algunas le quedaran bien, otras no. 

 



 

 

viernes, 9 de enero de 2026

644.- Cama de clavos para Nicolás Maduro

Trataré de ser imparcial y maduro, maduro de madurez, obviamente no de Nicolás y en esa posición trataré de entender a los que ahora salen a defender a los “pobres” venezolanos chavistas y a los que se encargan desde el gobierno de continuar empobreciendo a un pueblo entero.

Ahora, muchas personas han descubierto a Venezuela, su dichoso petróleo, sus ricas, dicen, arepas, sus generales sin guerras y, sobre todo, sus políticos fabricados en microwave, sus líderes burrísimos presididos por Maburro.

Otros van más lejos atrás en el tiempo y retoman a Simón Bolivar, el “Libertador”, en sus luchas por la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, realidad totalmente alejada de lo que pasa hoy en el siglo XXI, algo parecido a alguien que necesitaba hacerse famoso que propuso la idea de que José Martí fue el autor intelectual del ataque a cuarteles en Cuba y como consecuencia de la revolución cubana de 1959. 

Hoy Bolivar se ha puesto de moda, al igual que de vez en cuando se retoma a Martí, tal como si fueran un aderezo clásico que sirve para cualquier ensalada, carne, etc. A Bolivar y Martí los quieren pasar como la mantequilla para la comida francesa, la pasta para los italianos o el picante para los mexicanos.

Si los frijoles no se ablandan o las arepas están secas, échale un poco de Martí o Bolivar respectivamente. Si no hay electricidad, busca y encontrarás lo que Martí y Bolivar dijeron sobre la belleza romántica de vivir alumbrados por velas. Si eres drogadicto, nada mejor que tener a mano el bello poema Haschisch, que como oda fue escrito por nuestro Apóstol en 1875.

Obviamente ni Martí, ni Bolivar tienen algo que ver con el desastre que se ha generado en Cuba y Venezuela, son sólo las herramientas que enfermos utilizan para tratar de encontrar cierta legitimidad en los cerebros de aquellos sentimentales. Martí, el gran demócrata hubiera sido enemigo del comunismo fidelismo, raulismo y canelismo y Bolivar hubiera usado su sable para decapitar a Chávez y a Maduro.

Ahora los sentimentales hablan de intervención, de acción imperialistas, de secuestro, pero veamos una lista anterior con peores resultados de las que estos sentimentales no dijeron nada, lo que significa un buen ejemplo de la consagrada “doble moral”.

El presidente Obama, sin pedir permiso al Congreso, mandó, en una misión super secreta, a matar a Bin Laden. Lo mató y tiró al mar. Luego, se la aplicó a Gadafi en Libia. Lo sacó muerto. Nadie exigió nada.

Biden eliminó al líder de Al-Qaeda, Alza Wajiri, no hace mucho, en el 2022. Cero escándalos.

Nadie habló de Derechos Humanos, de Derecho Internacional, nadie mencionó a la ONU, ni ella misma lo hizo, nadie se tiró a llorar, menos se le exigió al Congreso norteamericano sancionar a los presidentes. Los demócratas de oficio, o sea, los profesionales y los voluntarios, que siempre existen, callaron.

Ahora, Trump, después de proponer soluciones pacíficas, después de esperar y esperar, después de soportar ofensas como presidente e incluso como persona, después de enviarle varios botes y boteros a Maduro para hacerle entender que debía abandonar el juego, lo fue a buscar en una acción rápida, exitosa, con pocos daños, lo sacó vivo y lo puso en manos de la justicia norteamericana que lo estaba pidiendo, se ha formado la debacle.

Todo el mundo opina, todo el mundo llora. Muchos tienen el estómago, o no estómago, sino una caja metálica de procesamiento de alimentos, para defender a Maduro y llamarlo líder, presidente constitucional, amigo y hermano. A muchos sólo le conviene llamar la atención, mostrar su inconformidad con la vida, lamentarse y formar líos.

Ahora, como hay que echarle paja al fuego, se habla de que el máximo interés es el petróleo y se defiende un combustible que el pueblo venezolano dice que no disfruta. El venezolano de a pie declara que no tiene electricidad y vive bajo apagones constantes, que no existe combustible para el transporte y que las calles no están asfaltadas, que no hay gas para cocinar, etc. ¿Petróleo soberano para venezolanos?

¿De qué petróleo para el pueblo hablan los sentimentales si la poca producción de crudo el madurismo la usa como pagos a favores para los rusos, los chinos, los iraníes y por supuesto, para el gobierno cubano, que en medio de lo que está pasando, entre otras cosas con largas jornadas de apagones en horas y días para el pueblo, utiliza una parte, que le quita a ese mismo pueblo cubano para rexportarlo?

¿De cuál petróleo venezolano se habla si Venezuela tiene colapsada su industria “soberana”, con un deterioro tal que ha producido un decrecimiento del 300% de la extracción y como consecuencia la venta de petróleo crudo desde que está el chavismo madurismo en el poder?

¿De cuál petróleo soberano se habla si la única forma de poder extraerlo y procesarlo para mejorar su calidad, que no es buena, por tanto, es cara, está únicamente en manos de inversionistas extranjeros, mayoritariamente norteamericanos, que cuando aparezcan las garantías, tendrán que poner, según expertos, miles de millones de dólares para lograr producir al menos la misma cantidad que se hacía en el 2020?

Los que conocen bien a Trump, tal como yo, fue mi amigo desde la primaria, sabemos que gustaba de llamar la atención. Se portaba mal, no dejaba de molestar a sus compañeritos, tiraba tizas a la pizarra, ponía traspié, porque su misión era hacerse sentir.

Los maestros mandaban a buscar a la mamá para dale las quejas y lo ponían a hacer cientos de copias de “voy a portarme bien”, pero todos sabemos que era, en el fondo, un buen chico.

Eso de buen chico en el fondo lo acaba de demostrar. Bin Laden, Gadafi y Alza Wajiri salieron muertos, Maduro está vivo y de más está decir que podría, relativamente fácil, haber sido esfumado con menos gastos y menos riesgos. Hasta Da Vinci, creador y mejor exponente de la Técnica del Sfumato, se hubiera quedado asombrado.

La exitosa operación del gobierno norteamericano, con reconocimiento especial a los militares que la organizaron y ejecutaron, violenta acción en minutos, escasos 30, resultó ser hasta medio cariñosa. Maduro está vivo. Si me encuentro con Trump en el supermercado o echando gasolina, por esto, valorando que no sabe bailar o pidiéndole que reduzca sus conflictivos mensajes diarios, no dudaré en recordarle nuestra amistad desde niños, pedirle un autógrafo y tirarme con él una foto.

Los sentimentales me dan pena, sus impotencias frente a la realidad, los lleva a la irracionalidad.

¿Dónde estaban cuando Maduro declaró que seguiría siendo presidente por las buenas o por las malas y se convertiría en dictador y no sólo eso, sino que se robó las elecciones y terminó por convertirse en lo que prometió?

¿Dónde estaban cuando Maduro, heredado de Chávez, destruyó la industria petrolera, principal recurso económico de Venezuela?

¿Dónde estaban cuando Maduro reprimió, asesinó, encarceló a venezolanos, a políticos, a periodistas, a jóvenes, a personas comunes, a veces por sólo tener una foto en su celular o hacerse eco de una noticia y llenó las cárceles de venezolanos, sólo por explicaciones políticas, incluso sin aparición de la justicia venezolana?

¿Dónde estaban cuando vieron al pueblo venezolano pasar hambre o comer de la basura?

¿Dónde estaban cuando vieron a millones de venezolanos salir huyendo del gobierno de Maduro hasta componer una emigración de más de 8 millones de personas que hoy viven regados por el mundo?

¿Dónde estaban cuando el gobierno de Maduro armó a delincuentes y los convirtió en brazo armado del gobierno, para que reprimieran a los venezolanos de pueblo?

Trump es un chico malo de buenos sentimientos, Maduro le pidió que fuera a buscarlo y lo complació. Lo recogió casi en un Uber y lo trajo vivo a Estados Unidos.

Maduro vivo, debería estar durmiendo en una cama de clavos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 6 de enero de 2026

643.- No te gustó el éxito, pues tómate un purgante.

No quiero hacerme el sentimental, ni el más interesado en determinado tema, sigo escribiendo para mí, no quiero que se me olvide. No soy familia de Nicolás Maduro, ni de Donald Trump, no soy venezolano y menos pretendo quedarme con el petróleo de ese país.

Lo que sí me interesa es que Estados Unidos triunfe, que sea grande, que los que aquí vivimos coherentemente, o sea, a favor, porque vivir en contra me parece una inmensa locura, tengamos una buena vida. Si Trump se equivoca, comete errores, ya lo criticaremos, si aparece como violador de una menor de edad, ya lo sacaremos, pero si la hace bien, pues, bien hecho está.

El gobierno norteamericano, el ejército con una mezcla bien organizada de sus fuerzas, algunas agencias relacionadas con el tema de investigación, recopilación de información e inteligencia y parece que una que otra fuente cercana a Maduro, pagada o por convicción, han dado una muestra ejemplar de lo que significa una misión de alto riesgo exitosa.

Nada nuevo, los Estados Unidos modernos, tienen experiencia más que sobrada en este tipo de acciones estratégicas, por sólo citar una de ella en la misma Venezuela, espectacular, hace pocas semanas aun, María Corina, la persona más buscada dentro de Venezuela, con orden de captura sobre su cabeza, fue sacada y puesta a salvo en Europa. Los gobernantes de Venezuela, los machos, los brabucones, los conocedores de estrategias, los cientos de generales, los cientos de policías, más los cientos de “secretos”, que se dedicaron por años a humillar, denigrar, difamar, burlarse de esta mujer, se quedaron ciegos, los vistieron de bobos.

Ahora la hazaña, pues fue una hazaña, se repitió.

Mientras los gobernantes venezolanos se dedicaban a burlarse, bailar, guapear, ofender, vociferar, los norteamericanos desde hace 5 meses practicaban la acción; parece que los Maduros, no ven películas norteamericanas.

Los militares norteamericanos, lograron, vaya a saber cómo, reproducir centímetro a centímetro el lugar donde se intervendría. En silencio, aparentemente tontos, ensayaron milimétricamente cada uno de los pasos a dar, cada uno de los respiros, cada una de las señas, etc. Los norteamericanos sabían dónde dormía Maduro, cómo se vestía, qué comía, a dónde se dirigía, etc. 

Mientras los gobernantes venezolanos se mofaban y llamaban con improperios a Trump, mientras lo acusaban de vendedor de humo y quizás confiaban que todo era un jueguito de computadora, de esos de barquitos y tanquecitos, los soldados norteamericanos trabajaban en silencio. Todavía resuenan las palabras de Maburro: Donald “Trum” cobarde, fascista, ladrón, peluquín, ven a buscarme, aquí en Miraflores te estoy esperando, Guar no, Pitz yes.

Fin del cuento. Maduro, según él mismo, el mayor heredero de Bolívar y Chávez, el brabucón, a veces vestido de indio, otras alzando el sable del “Libertador”, supuestamente el tipo más protegido de Venezuela, con, según parecía, ahora ya confirmado, parte de su seguridad personal, compuesta por cubanos “expertos”, fue cogido durmiendo. Los norteamericanos llegaron al borde de su cama y le dijeron: Vamos que te llegó el bombo. Irás a vivir a New York con los gastos pago.

La operación en tierra duró poco más de media hora, los norteamericanos no sufrieron ninguna baja, todos entraron y salieron como cuando se va a una fiesta. Yo, trato de no ser hipócrita, contento, no voy ahora a explicar los muchos por qué.

Lo de entrar y salir de una fiesta es un chiste obviamente, la operación no dejó de ser altamente riesgosa, pero resultó espectacular, los defensores de Maduro, cumpliendo su misión, fueron abatidos, no era el momento para discursos, para consejos, para preguntar dónde naciste, etc. Pobres de los que aún no confían en la enorme e inigualable capacidad del ejército norteamericano.

Resultó espectacular, a sabiendas que no es una película de acción, donde si una toma queda mal, se para y se repite y que en un segundo todo puede cambiar para mal y convertirse en un infierno y tampoco es como darle la comida a una pequeña niña, donde por mucho que organices la cucharada y planifiques el recorrido apuntando a la boca lo que se supone sea parte de tu experiencia como proveedor, a última hora, en un nanosegundo, la pequeña cierra la boca, baja la cabeza o vira la cara y el puré va a parar a la nariz, a los ojos o los cachetes, pero se le limpia la cara y se continua con la, a veces, torturante, acción alimentaria.

Sin embargo, más allá de la fantástica operación militar, declarada como milimétricamente preparada y ejecutada, los militares salieron, entraron, siguiendo los deseos de Maduro, lo fueron a recoger, lo sacaron vivo, lo llevaron a New York y no hubo una baja norteamericana, lo que me da una enorme alegría, hay cosas que me llaman la atención, cubano en Cuba e increíblemente en Estados Unidos, ahora penan por Nicolás Maduro desconociendo el pasado de esa figura.

Ahora, pienso que como muestra de un visceral e irracional odio a Trump, la resistencia de cerebros deteriorados habla de que los norteamericanos quieren quedarse con el petróleo de Venezuela, cuestionan la legitimidad de la acción de búsqueda y extracción de Maduro, repiten y repite la teoría china del imperialismo feroz.

Los cubanos de Cuba, que viven porque aún el corazón no se les ha parado, pero en muy precarias condiciones, en un país que se destruye día a día, sin electricidad, sin comida, sin medicamentos, sin esperanza de mejorar y sin un futuro positivo definido para algún momento de la vida, ahora defienden un sistema llamado “Socialismo del Siglo XXI” exactamente igual a lo que ellos tienen en Cuba. El odio a Trump, más allá de que caiga bien o mal como persona, no les permite ver el bosque.

Ya dije que no soy familia de Trump, pero sin ahora analizar si le queda bien el color del pelo, si se está poniendo viejo, si puede o no con los chinos, si finalmente logró bajar el precio de la gasolina o de los huevos en los supermercados, en esta ocasión, muy puntualmente, salió ganador y me gusta recordar que fue muy condescendiente con Maduro.

El gobierno norteamericano y Trump personalmente le enviaron a Maduro varios botes, advirtiéndole además que los botes se acabarían. Maduro fue conminado a dejar el poder por las buenas, se le dio posibilidad de que se saliera, se negoció varias fórmulas, se enviaron a varios emisarios, porque, hay que reconocer que el gobierno norteamericano y el mismísimo Trump, estuvieron evitando meterle las manos. Maduro borracho e engreído, confió en su poder o sobre valoró el mismo, guapeo, ofendió, reto y entonces le estuvo buscando las cosquillas al gato y más que evidente se las encontró.

Ahora más llamativo es lo de los cubanos en Estados Unidos, que, aunque formalmente sonríen, siguen llevando el fidelismo por dentro. A esos nada les cuadra. Los pobres sufren y se convierten en hiper críticos del gobierno donde viven y disfrutan de la vida.

Es obvio no tengo que estar de acuerdo con todo, no tengo que venerar a un humano, que como humano tiene aciertos, pero también desaciertos, no tengo por qué caerle atrás ciegamente a alguien, eso está bien, pero oponerse a la más mínima acción sin pensar, sólo por oponerse, es absurdo.

Esos cubanos desconocen quizás u olvidan que la orden de captura a Maduro no es un invento de Trump, sino del presidente demócrata anterior Biden. Si alguien debiera estar contento y apoyar a Trump, son precisamente esos seguidores demócratas democráticos, esos civilistas, esos “avanzados”, porque Trump sólo llevó a la práctica con un enorme éxito lo que su antecesor demócrata planificó sin resultados prácticos.

Duele a muchos porque su aversión posiblemente justificada e injustificada los lleva a atentar contra la realidad, a no reconocerla y a buscar argumentos o inventarlos de acontecimientos que aún no han pasado y quizás nunca pasen.

Esos cubanos de Estados Unidos lamentablemente no fueron felices en Cuba y no lo son donde viven ahora, lo que denota que el problema no es Trump, no es Biden, como no lo fue Fidel, pienso que el problema, son ellos mismos.

Información filtrada de última hora.

  • El gobierno cubano que se caía de culo asegurando oficialmente a través de algunos de sus altos funcionarios que Cuba no tenía militares, ni agentes de la seguridad del estado en Venezuela, que Cuba no participaba en la acción de seguridad de Maduro, acaba de reconocer que murieron 32 cubanos en el cumplimiento “honorable” de sus funciones militares secretas como primer personal responsable de proteger al dictador venezolano, cosa que tiende a confundir a cualquiera. ¿Esos militares estaban y el gobierno una vez más mintió?, ¿Esos militares llegaron minutos antes que las tropas norteamericanas, en busca de la muerte?, ¿Siguiendo la lógica de aquella ministra del trabajo cubana que aseguró que no había mendigos en Cuba, que sólo eran personas disfrazadas en busca de una buena y fácil vida, esas personas que no se puede ocultar murieron porque en estos casos hasta los muertos hablan, eran civiles, artistas, obreros, disfrazados de militares?
  • Jefe de la misión de extracción de Maduro, confirma que parte de su tropa élite no llevaba armas, fueron con pampers y antidiarreicos. ¿Por qué habrá sido?
  • Igualmente se confirma que Cilita, también con una larga lista de delitos internacionales, la esposa de Maduro, nombrada en Venezuela no como esposa, ni primera dama, sino con la categoría rimbombante y ridícula de “primera combatiente”, a la llegada de los norteamericanos no tenía puesta la plancha de dientes postizos aquellos que una vez se le salieron de la boca frente a las cámaras de televisión y en medio del corretaje tratando de sacar los dientes del vaso de agua donde los dejaba cada noche, dijo a sus captores, sin los dientes no salgo de aquí. ¿Qué era más importante, pensaron los soldados norteamericanos, la vida o los dientes plásticos?
  • El presupuesto del gobierno norteamericano en "pampers Trump" se está haciendo enorme. ¿Estarán preocupados el "Puesto a Dedo" Díaz Canel y su combo?

sábado, 27 de diciembre de 2025

642.- La indignidad de una muerte digna.

Recuerdo haber escrito aquí sobre la muerte y los cementerios en Cuba, pero como estamos casi terminando el 2025 y sigo vivo, es buen momento para retomar el tema, ya no del pasado sino del presente cubano.

Si hay algo para el cubano importante es la muerte, no por el hecho en sí, la muerte existe y no podemos desconocerla, sino por todo lo que esto significa para nuestra cultura y tradición. Somos un pueblo, que parece medio salvaje o ha llegado a manifestar cierto salvajismo, pero en realidad somos para algunos temas, sentimentales, tradicionales, y, a veces hasta medio dramáticos, pienso que herencia española en nuestra presencia.

La historia del tratamiento de la muerte, los velorios, los entierros es muy rica en Cuba, por sus diferentes variantes. Los entierros en las iglesias, los cementerios adelantados para la época en que surgieron comparados con otros países del área, el desarrollo y diversidad de los servicios funerarios, incluyendo la contratación de mujeres lloronas, reconocidas como plañideras, porque al muerto que más se lloraba era el más importante y querido, delata la importancia que el tema tuvo para el cubano.

Somos, de forma general, un pueblo que prefiere los velorios de 24 horas en funerarias o en las casas particulares sobre todo en el campo cubano, las procesiones hacia y dentro de los cementerios, el entierro generalmente en bóvedas, nichos, y, sobre todo, las flores, muchas flores. Flores como símbolo de recuerdo, de admiración, quizás como compañía para el largo viaje que se dice comienza cuando se muere.

Cuba fue española, africana, antes de ser criolla y cubana. Cuba es una diversidad grande de religiones, semi religiones, creencias y en cada una de ellas se le dedica un espacio a venerar la muerte y sus muertos. Cantos, bailes, música, comidas, discursos, homilías y sobre todo mucho respeto, sin desconocer que existen casos, sobre todo en esas 24 largas horas de velorio, que van a las funerarias para enamorarse o hablar de pelota.

Terminamos casi el 2025, que se prometió sería un año mejor que el anterior y que sólo logró decrecer en un 4%, o sea, después de mucha “resistencia creativa”, el presente año estuvo cuatro veces más mal que su predecesor, que ya había sido peor que a su antecesor, que también fue peor que su antecesor y eso se siente en todos y cada uno de los aspectos de la vida cubana, incluyendo el tema muerte, velorios, entierros, etc.

Y sé que algunos podrán pensar, bueno, si el muerto ya está muerto, qué más da. Sin embargo, junto al muerto, que es verdad que está muerto y, por tanto, ni siente, ni padece, están sus familiares, sus amigos y una enorme sociedad que observa, piensa y evalúa, por lo que el tema daña a los que quedan.

No hablaré ahora de los cementerios, ya lo hice aquí mismo en el pasado, sólo diré que, de lugares respetados, cuidados, organizados y hasta cierto punto bellos por sus diseños, arquitecturas, mármoles y muestras de obras de arte, hoy han parado en solares, en basureros, en lugares totalmente descuidados y olvidados, llenos de hierbas, bóvedas abiertas, destruidas, cadáveres expuestos, animales que deambulan transportando huesos, saqueadores de tumbas en busca de ropas viejas y huesos para ritos y “trabajos” religiosos. Cementerios más parecidos a basureros que los propios basureros y de basureros Cuba puede enseñar al mundo, por aquello de “en cada cuadra un Comité” acompañado de un basurero.

Escribiré sobre los muertos, lo que pasan en su nuevo camino y los familiares que tratan de dignificar la muerte. Morirse en Cuba hoy es complicarle la vida, más allá de los sentimientos, a las personas que sobreviven. De ese camino gris, oscuro, no se salva hoy nadie. No se salvó Fidel Castro y sus familiares, en aquel viaje por carretera que trasladó, dicen, las cenizas del "Invicto" desde La Habana hasta la piedra que le sirve de sepultura en Santiago de Cuba, cuando el jeep que tiraba de la carroza fúnebre se rompió en medio de la carretera y todos los militares acompañantes tuvieron que poner pie en tierra para empujarlo, pienso, hasta el taller más cercano. En medio de su traslado carnavalesco, Fidel pasó el susto de parar en un taller de mecánica o al menos soportar el cambio del jeep fúnebre. ¿Qué dejar para el simple pueblo?

Las tradicionales flores y coronas no existen, si se consiguen hay que pagarlas muy caras en el antiguo llamado mercado negro, hoy, con esa gran creatividad del gobierno cubano, mercado alternativo o, pienso, arrancar las flores del jardín de tu casa o de algún vecino amigo. Las flores no existen debido al “bloqueo” norteamericano.

Las llamadas cajas de muerto, que estoy seguro deben tener otro nombre oficial, no sirven, porque están hechas de cualquier pedazo de madera mala, a tal punto de romperse en el traslado o los familiares tener miedo a meter a su fallecido dentro. La industria de ese tipo de cajas ahora está, escuché, en manos de las llamadas MyPimes, otro sinónimo del gobierno a instaurar en la mente del cubano para no reconocerlas públicamente como simples empresas privadas, aparentemente de mejor calidad, pero entonces el costo de ellas es siempre mayor que el costo que podría tener el mismísimo fallecido. El costo de una caja de muerto por esta vía es tan preciado como el de obtener una planta eléctrica o un automóvil.

Las funerarias, han seguido el camino de todo lo demás, destrucción total. No agua, no luz eléctrica, no asientos y la indolencia o imposibilidad de los que allí trabajan. Recuerdo en el comienzo del Período Especial y los apagones, las funerarias, casi siempre sin ventanas, entregaban un quinqué de keroseno, a lo que los cubanos llamamos “lubrilante”, por capilla o lo que es lo mismo por muerto, lo que hacía imposible permanecer dentro de aquellos lugares. Sólo dentro de las capillas terminaban quedando los fallecidos, por razones más que evidentes. Lo que llegó a contradecir el refrán popular de “el muerto adelante y la gritería atrás” para convertirse en el muerto adentro y la gritería afuera.

Pero todo esto, más bien parecido que es sacado de un guion de una película hiper satírica o de humor negro, no es nada, la realidad hoy es peor.

Los familiares de las personas fallecidas tienen que penar un poco más. A veces el fallecido está en su casa o en algún policlínico u hospital, 15, 16 horas para ser recogido. No neumáticos, no combustible, no baterías, o sea, no transporte, debido siempre dicen, al “bloqueo”. Imaginar 15 horas con tu mamá o papá, tu abuela o abuelo, tu esposa o esposo, peor, tu hijo o hija en la cama o sofá de tu casa, esperando a que aflojen el “bloqueo” y aparezca un carro para trasladarlo a la funeraria.

Luego la funeraria, aquella misma destruida, sin electricidad, sólo se responsabiliza en muchos casos con el trámite de contabilidad, o sea, el registro y la baja, el traslado a los cementerios corre por parte de los dolientes y entonces aparecen imágenes de transporte de cadáveres en carros de empresas, camiones, carretones tirados por bueyes o empujados por seres humanos solidarios.

No tenemos en Cuba de forma general tradición de llevar a los muertos en hombros, nuestra historia recoge algunos momentos casi siempre vinculados a manifestaciones sociales, personas que murieron luchando y fueron reconocidos, etc., ahora los familiares declaran que no se arriesgan a cargar los cajones de madera, por miedo a que el fallecido se salga por el camino.

Los funcionarios funerarios, o sea, los llamados antes funerarios, declaran, con lo que se quitan un gran problema de arriba, que su responsabilidad llega a la salida de las puertas de la funeraria, de ahí para adelante, que puede ser una cuadra o mil, es responsabilidad, por sus medios, de los que insisten en llevar al muerto al Campo Santo, que como sabemos hoy tiene mucho más de campo, o sea, de potrero, que de santo.

Las historias de las personas que hoy se ven obligadas a luchar con estos temas, dan miedo, más las imágenes o videos de cadáveres que se salen de los carros y paran tirados en las calles, por las malas o ningunas condiciones que tienen hoy los transportes que se dedican al tema o se resuelven.

A como están las cosas hoy y se perfilan a futuro, será mejor incinerar a los fallecidos por medios propios, nada absurdo, países como India lo hacen desde siempre, lo que en el caso cubano serviría al menos esa última vez para cocinar; enterrarlos en los patios o jardines, nada extraño los primeros cementerios privados de las familias e incluso todavía hoy, son parte de terrenos escogidos dentro de las propiedades o hacer lo mismo que hacen los habitantes de la región cultural de Tana Toraja, en la isla Sulawesi, Indonesia, donde las familias mantienen a sus fallecidos por meses  incluso años, vestidos, en camas o sillones, sacándolos a coger Sol de vez en cuando, hablándoles y ofreciéndoles comida, en espera de poder celebrar un funeral.

Ya no agua, electricidad, comida, atención médica, ropa, zapatos, casas, etc.; sino simplemente, cómo hacer más digna la muerte en Cuba.