miércoles, 16 de septiembre de 2026

688.- Para los que pensamos con nuestros bolsillos.

Me siento obligado a repetir, ya no sé por cuál vez, que voté convencido y alegremente por Donald Trump. No porque yo fuera republicano y tenía un cierto compromiso partidista histórico, en realidad no formo parte oficial de ningún partido, sino que me pareció un hombre lo suficientemente fuerte de carácter para enfrentar lo que estábamos viviendo.


El hecho de no venir del mundo político por excelencia, no me dio miedo, todo lo contrario, entendí que al no tener los compromisos conocidos y los no conocidos con que se mueve la política, tanto la nacional como la internacional, estaría más cómodo para, tal como dijo, limpiar el pantano profundo, llamando así a la corrupción, los favores, los compromisos, las alianzas e imagino el dinero con que se mueve el gobierno norteamericano, que los simples mortales no conocemos a exactitud, pero a todas luces por lo poco que se conoce y filtra, existe.

Me convenció Trump por varias de sus ideas de campaña, al menos para mí las que más me motivaron a escucharlo, sabiendo incluso que de ideas para ganar votos a lo que luego se puede o quiere hacer va un trecho, sabiendo yo que Trump es un actor, que gusta de las cámaras y luces, que gusta de llamar la atención.

1.- Sacar a los delincuentes, los asesinos, los vendedores de drogas, los violadores, que no eran norteamericanos, porque ya con los que son norteamericanos tenemos que luchar, porque sencillamente, republicano, demócrata, verde, morado, amarillo pollito, LGBTQ más todas las otras definiciones que existen o puedan existir en ese giro, necesitamos un país tranquilo donde vivir. Necesitamos un país donde sea seguro ir a una iglesia, a un supermercado, a un teatro, donde podamos estar seguros dejando a nuestros hijos en la escuela o dejándolos ir a un mall o un cine con sus amigos. Necesitamos un país donde no se vendan drogas fuera o dentro de las escuelas y donde en cada esquina no aceche un violador. Los asesinos, los violadores, los vendedores de drogas sean del país que sean, sean de la clase o extracción social que sean, no deberán vivir en un país que trabaja y trata de ser feliz. Todos deberían estar presos, muertos o deportados.

Es cierto que los problemas que tenemos no son todos ocasionados por los llamados indocumentados y que estos no entraron todos ayer o en el último gobierno demócrata, pero también es cierto que no puede un país, sea cualquiera, vivir con cerca de 15 millones de personas que no se sabe que existen, dónde están, qué hacen.

Esto de los indocumentados es un gran problema que nadie puede suponer que se resuelva en un período de gobierno. Esos indocumentados han venido entrando desde hace décadas, han conseguido trabajos y muchos trabajan muy fuerte, se han casado, han tenido hijos que son ciudadanos norteamericanos, han comprado casas, carros e incluso son dueños de pequeños negocios familiares. ¿Cómo los indocumentados logran hacer todo esto, es realmente confuso? 

Muchas empresas durante este mismo tiempo se han hecho los de la vista gorda y les han dado trabajo, amplificando el tema de que se puede llegar y trabajar sin papeles. Muchas empresas de rubios americanos, han hecho mucho dinero con estos indocumentados y ahora se limpian las manos. He visto a muchos indocumentados cogidos en medio de la calle, todavía no he visto una acción con las empresas que los emplean.

Entonces organizar todo este tema, más allá de los delincuentes públicos, es extremadamente complicado, por lo que necesitaría de una voluntad política, esté quién esté en el Salón Oval. Dar garantías de que se podrán legalizar, siempre que no tengan ni una multa de tránsito, es algo difícil, más ahora donde las personas que lamentablemente no han podido o no han querido regularizar sus estatus, están asustadas y no confían en una solución, digamos, “elegante”. Por la forma en que se ejecuta la medida, me parece más que se está tratando de cumplir con una meta, con un número que con la justeza y la lógica.

No pensé que podría ver aquí lo que viví en República Dominicana, o sea, personas corriendo, específicamente haitianos, tratando de escapar, delante de las llamadas fuerzas del orden. Cacería humana brutal bochornosa para un país como este.

La idea del gobierno de Trump no es mala, sacar a los que tienen que ser sacados por mala conducta, pero la aplicación de ella se ha desbordado, porque de buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno. Aclaro que soy inmigrante, un día crucé la frontera sur, fui bien recibido y llegué al país de mis sueños, lo único que he hecho es honrar esa idea y posibilidad, incluso hoy ciudadano la de votar.

2.- Hacer Estados Unidos grande nuevamente. Esta es una idea que puede taladrar el cerebro de cualquier persona. Hacer grande a Estados Unidos, a Cuba, a Japón, a Alemania, a Brasil o Argentina, al Congo, etc., da igual, siempre es una idea bien recibida porque todos queremos vivir en un país que sea grande, no por su tamaño geográfico, sino por el modo de vida que se logre. Históricamente todos hemos luchado por alcanzar esa idea, no importa si fuera aplicada a una aldea, a un barrio, a una provincia o un país entero, por eso la idea de hacer grande se repite y repite sabiendo que logrará movilizar.

Es cierto, nuestro país ya no es lo que fue, ni desde el punto de vista económico, ni desde el punto de vista político estratégico. Estados Unidos, para el exterior, ahora no sé si por malas decisiones, ingenuidad o intencionalmente fue perdiendo poder, el poder que asigna la vida a la potencia más grande y fuerte de todo el planeta. Tengo la percepción de que no sólo se agredían a Estados Unidos, sino que se burlaban de él. Luego, Estados Unidos bajo su promesa de libertad y democracia dejó crecer dentro de nosotros mismos a nuestros enemigos, que silenciosamente han ido tomando poder, han ido sumando adeptos, personas desconocedoras, quizás ingenuas y súper buenas de corazón que siempre existen, frustrados, inconformes y mal intencionados. ¿Los que gobiernan, no los vieron venir o los vieron, los auparon, los consintieron conscientemente?

Hacer grande a los Estados Unidos, significa hacer grande a cada norteamericano, porque no existe un país rico si mantiene a un pueblo pobre. Ya esa idea se experimentó con el comunismo, lograr un país rico con un pueblo sumido en la pobreza y no funcionó. Él mismo se destruyó sin que hicieran falta guerras, tiros, alzamientos, etc.

Los norteamericanos, los que aquí vivimos necesitamos un país grande, seguro, próspero y eso significa tomar buenas decisiones políticas sobre todo para el interior y sobre todo tomar buenas decisiones económicas, todo lo que debe generar tranquilidad ciudadana.

Hacer grande a este país, significa, como primero, que la gente trabaje y que el salario alcance cómodamente para vivir. Significa que las personas estén de acuerdo con que lo que pagan está equilibrado con lo que reciben y poder hacer planes a futuro sin que esto le quite el sueño a alguien.

Para hacer a Estados Unidos más grande de lo que parece ser, se necesita crear un área de apoyo internacional y no tener que luchar contra todos los países que nos rodean, a veces por guerras sin tiros que nos comprometen, nos toman tiempo y dinero y nos quitan seguridad.

3.- Cero guerras. Esto es una idea fantástica. Las guerras, salvo que sean en defensa, no deberían existir. Estados Unidos, dijo el discurso político, no debe ser el policía del mundo y meterse en cada uno de los conflictos que se crean, más cuando esos conflictos están al otro lado del mundo del cual el común norteamericano ni idea tiene de dónde quedan. Las guerras llevan tiempo, mucho, muchísimo dinero y, sobre todo, lo más importante consumen vidas.

Vivo en Estados Unidos hace ya 14 años y me arriesgaría a decir que, al norteamericano común, o sea, eso que se llama pueblo, sin desconocer que todos somos pueblo, incluyendo a los altísimos políticos y riquísimos empresarios, a los vagos y delincuentes, ni sabe nada, por ejemplo, de Irán, muy poco de Venezuela, menos de Cuba por mucho que nos creamos importantes.

Ese norteamericano lo que sabe es que su hijo, su hermano, su esposo, su padre está en una guerra y peor, lo que descubre es que un día lo regresaron dentro de un ataúd de madera cubierto con una bandera norteamericana. El norteamericano lo que sabe es que gracias a la guerra y lo que cuestan, su cerveza, su carne, sus hamburguesas, su gasolina, su casa, etc., están más caras y eso si los afecta.

Muchos súper politólogos, súper analistas, hoy los súper influencer, o sea, cualquiera que se plante frente a una cámara y deje correr sus ideas, alardeando de que conocen de lo que hablan, se quejan de que el norteamericano común, o sea, esa parte del pueblo que ya sabemos cuál es, piense con su bolsillo y sólo se mueva a partir de la afectación personal que recibe y eso me parece lo más común del mundo.

Las personas están dispuestas a aguantar una crisis, un momento difícil, todos las tenemos, siempre existen, pero con la esperanza de que sea transitorio, circunstancial y que pasará en corto plazo; si esto se prolonga en el tiempo, si esto se convierte en torturante, si las personas ven disminuir su real poder y con esto cambia la vida, entonces no funciona.

Hacer un país grande y no meternos en guerras que no sean para defendernos, significa que las personas comprueben que viven mejor y vivir mejor significa pagar menos y recibir más o al menos pensar que recibimos lo mismo por lo que pagamos.

Es cierto, no somos un pueblo politizado, donde todos y cada uno de nosotros es un líder capaz de arengar a las masas y movilizarlas. Es cierto no somos un pueblo de académicos, que pasa el día leyendo noticias e investigando. Es cierto, somos un pueblo que en su mayoría piensa con su bolsillo, más allá de determinados movimientos de las ideas, generalmente lidereadas y ahí la contradicción, por personas que tienen sus bolsillos llenos y no les hace mucha meya el precio de la gasolina o los huevos. 

No pensamos con el bolsillo, pensamos como todo el mundo con el cerebro, pero la economía tiene en ese pensamiento un gran valor. Quizás seamos un pueblo menos hipócrita, más sencillo y pragmático, al que no le interesa aparentar. Si mi familia, la familia del amigo, la de mi compañero de trabajo, la del vecino está bien, todo funciona, si no, todo está jodido.

El pueblo norteamericano es un pueblo trabajador, de eso no puede quedar la menor duda, no politizado y eso me parece muy bien porque lo que crea riquezas es el trabajo, los políticos lo que hacen es gastarlas, en nombre de …la política.

Creo que el problema más grande no es votar por alguien que te pareció que tenía buenas ideas. La vida cambia. La mayor parte de las personas se casan enamoradas, describen su amor como único y superior y al poco tiempo muchos se divorcian porque por miles de razones reales o inventadas no pueden vivir juntos, incluso unos matan a los otros. Los padres son buenos hasta un día se equivocan, cometen errores fatales, incluso llegan a abusar de sus hijos. Un trabajador es años bueno, hasta que un día se levanta y roba, malversa, se corrompe. Una persona pasa su vida siendo muy buena, hasta que un día, por factores reales o inventados, se entrega al alcohol o a la droga, ataca, agrede, mata o muere.

Entonces los políticos, que para nada son excepcionales más allá de sus trajes caros bien planchados más allá del partido que representan, prometen y prometen, los mejores logran hacer cosas buenas, los otros no cumplen con lo que prometieron. Las causas también suelen ser muchísimas. Lamentablemente no todo es bueno, bueno, pero por suerte tampoco todo es malo, malo.

Entonces el votar por un político no puede imaginar, menos asegurar que todo se va a mantener viento en popa, eso sería lo ideal, lo malo sería no reconocer los errores, los fracasos, las promesas lindas pero incumplidas y caer en el fanatismo. ¿Si no debemos ser fanáticos frente a nuestras parejas, a nuestros hijos, a nuestros padres y menos a nuestros empleadores, por qué lo vamos a ser con alguien que, a miles de kilómetros, sin conocerlo, sin que exista un compromiso personal, no nos beneficia?

4.- La idea de acabar con los enemigos de Estados Unidos y el comunismo y su influencia, al menos en nuestra área más cercana de actuación, me parece genial, sólo decir que pasé la mayor parte de mi vida debajo de un gobierno comunista, que sólo ha logrado acabar con mi país de origen. Sobran los comentarios.

La idea de parar a China me parece necesaria, al menos en su relación con Estados Unidos. China es una potencia creada artificialmente, porque los chinos no son todos genios, pero la situación, sin dudas, fue muy bien aprovechada por los chinos comunistas. Estados Unidos perdió fuerza productiva y con ella puestos de trabajo y dinero, se endeudó y comenzó a comprar productos chinos de mala calidad vendidos a altos precios a los ciudadanos norteamericanos. ¿Nadie lo vio o lo hicieron a exprofeso?

Irán me queda muy lejos y es algo que ha tenido muchos de atrás para adelante, informaciones contradictorias, batallas ganadas y batallas perdidas, ambas partes se proclaman vencedoras, imposibilidad del país árabe de producir la buscada bomba atómica y el petróleo que va y viene por el Estrecho de Ormuz que hoy no sé quién lo controla, dirige y recibe los beneficios.

El tema Venezuela está inconcluso, sacaron a Maduro, bien hecho, pero dejaron al chavismo-madurísmo intacto, ahora parece transformado en maduro-chavismo-trumpismo, con un supuesto beneficio del uso del petróleo venezolano que aún el pueblo norteamericano no ve.

Sobre Cuba, pienso que la Casa Blanca actual compró pescado y luego le cogió miedo a los ojos. Es fácil decir que se puede acabar con un gobierno en un abrir y cerrar de ojos, sobre todo porque los sobrevivientes de ese gobierno, necesitados del cambio, reciben la promesa como algo grande, alcanzable ahora con el poder norteamericano de apoyo, pero lograrlo ...

Dos años de gobierno desmienten la promesa de que Cuba y su gobierno comunista eran pan comido. Ese gobierno sigue allí, apostando al tiempo y los posibles cambios dentro de los Estados Unidos. El pueblo cubano, una parte de él, protesta, pero no puede hacer más nada frente a un gobierno represor envalentonado que apuesta por la resistencia, aunque con ella se lleve por delante a parte de sus pobladores. Ellos, el gobierno, es cierto, están resistiendo sobre el desgaste diario de los cubanos. Ellos, además de llorar por todos los rincones y conseguir no pocos adeptos que bajo una gran demagógia e hipocresía prefieren a Cuba pobre, se burlan de los Estados Unidos, quizás convencidos o informados, todo es posible, de que nada pasará.

Visto fríamente, era hasta absurdo pensar que el asunto de Cuba tenía que ser resuelto por fuerzas externas, pero la idea de que ahora sí se lograría, después de casi 70 años de espera y no poca lucha, era alentadora.

Muchos lo vimos posible, a muchos nos ilusionó, pero cuesta trabajo entender lo que está pasando. Por un lado, sanciones económicas que parecen conducen al final, por otro, venta de millones de dólares en productos norteamericanos al gobierno cubano que controla todo en Cuba incluso aquellas formulaciones de entidades privadas. ¿Lo quieres eliminar o lo quieres alimentar?

Por un lado, anuncios fuertes de intolerancia y por otro conversaciones o negociaciones con exigencias que tienen casi siete décadas, para que ahora los del gobierno renuncien y se retiren pacíficamente, que nunca han dado resultado. ¿Les quieres dar un ultimátum o estás jugando al gato y al ratón por sola diversión? Han pasado casi dos años del gobierno actual, que, aunque Trump lo encabeza, no es el único y estamos parados en promesas.

La realidad norteamericana no mejora porque los norteamericanos que seguimos pensando con el cerebro, como cualquier humano, basados nuestros análisis con nuestros bolsillos no vemos la mejoría cercana en nuestras casas y en nuestros negocios, cosa que puede afectar las próximas elecciones de medio tiempo en el próximo noviembre.

Aseguro no votaré por los demócratas, los recuerdos no son muy buenos de sus últimos líderes, más lo que está pasando con ellos en algunos lugares del país. Creo que quedaron tan desarticulados que no han encontrado una figura que pueda convencer a la mayoría.

No castigaría a los republicanos, todavía quedan dos años de gobierno y creo que ya no haya más lagos y golfos a los que cambiarles el nombre y países a los que conquistar.

Como no quiero irme a vivir a ningún otro lugar porque sigo considerando, a pesar de los problemas, que este es el mejor lugar del mundo, deseo que la situación del país mejore y junto a ella la de nosotros los que vivimos aquí.

Los que deseen irse a vivir a Alemania, a Suecia, después que logren llegar legalmente y ser admitidos y hablar los respectivos idiomas que allí descubrirán, los apoyo, les deseo lo mejor. Les puedo garantizar buenas cervezas y salchichas. Los que deseen irse a vivir a Cuba como cubanos comunes sin dólares, sin negocios, sin prebendas del gobierno, los apoyo, nada mejor que regresar al bohío tradicional y las palmas reales que es lo único lindo que va quedando

Consejo: A todos los que viven fuera de los Estados Unidos y logran vivir sin pensar en sus bolsillos, dediquen sus esfuerzos a arreglar los lugares donde viven para lo cual supongo deben estar mejor preparados.

martes, 1 de septiembre de 2026

687.- La hormiga, la cucaracha, el grillo y la mosca.

Sigo escuchando, me place decir que más que antes, leyendo y mirando.

En este camino, aprendo mucho y trato luego, a personas muy escogidas, no por especiales, ni ricas, ni excepcionalmente inteligente, sino por cercanas, comentarles algo de lo que aprendí y pienso.

Con ese recurso que en mi caso es una necesidad, no pocas veces criticada, por aquello de que siempre tengo una idea, he seguido aprendiendo de música, actualizándome constantemente, ahora comparto con mi nieta Mia sus intereses por la músicas pop coreana y soy casi fanático a la banda que ella sigue apasionadamente, Stray Kids, un grupo de 8 coreanitos jóvenes, que montan coreografías y cantan en coreano e inglés, sigo averiguando sobre historia de casi cualquier cosa, la historia me gusta, sigo averiguando de política, tratando de entender lo que pasa en mi tiempo, cosa que declaro a veces me es difícil, porque no todo es blanco o negro, como acostumbraba a ver la vida.

Sigo abierto a todo, a veces a aprender sobre cocina y recetas de comida, algo de medicina con mi poco nivel de entendimiento, algo, ahora yo de tránsito a la llamada Tercera Edad, del entendimiento sobre los niños, tratando de portarme bien como abuelo.

Ahora he descubierto algo extremadamente profundo, que no sé a quién se le pudo haber ocurrido, pienso un genio del pensamiento y el idioma, que me interesaría compartir, pensando en nosotros los cubanos y en Cuba, aunque puede servir para cualquier persona, grupos, nacionalidades y países en cualquier momento.

Por lo general siempre se esperan frases e ideas rimbombantes, de una enorme profundidad, muchas veces complicadas de entender, mientras más complicadas en su elaboración, más nos parece que son geniales. Análisis profundos con fechas, datos, referencias, que hacen lucir al que las esboza como algo fuera de serie, sin embargo, muchas veces no descubrimos aquello que pasa a la historia como sabiduría popular, de aquellos que, sin grandes estudios, sólo por la experiencia vivida, emiten ideas que pudieran convertirse en leyes divinas.

Esto me parece genial, es una historia aparentemente muy sencilla, cualquiera pudiera pensar que quizás para niños, todo lo contrario. Ella encierra una enorme enseñanza para cualquier momento. Hablando de nuestra historia reciente, esta puede ser una explicación para entender lo que nos pasó.

A lo mejor es que me estoy poniendo viejo, pero me parece tan ilustrativo que quiero, primero, que no se me olvide, segundo, que los que quieran puedan disfrutarlo. Aquí se la dejo.

 

👿👿

"La hormiga por odio a la cucaracha votó por el insecticida. Murieron todos, incluso el grillo que votó en blanco y la mosca que no fue a votar”.

domingo, 30 de agosto de 2026

686.- El presidente designado, “Sin Casa” lo hizo peor.

 ¡Que BRUTO, BRUTO, BRUTO!!!!!!! ¡Que INCAPAZ, INCAPAZ, INCAPAZ!!!!!!! ¡Que MENTIROSO, MENTIROSO, MENTIROSO!!!!!!!! ¡Que CÍNICO, CÍNICO, CÍNICO!!!!!!!!!! ¡Que clase de HIJO DE PUTA, HIJO DE PUTA, HIJO DE PUTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Frente a tanta insistencia, me he tomado el trabajo de ver completa la última entrevista, al menos publicada, al designado Díaz Canel, hecha por una periodista brasileña de un medio de comunicación, dicen, importante en Brasil. No conocía a la periodista, muy linda cuando joven, es la primera vez que la veo, pero me parece haber entendido que es una persona que escribe una columna de opinión desde 1999 en un periódico prestigioso e imagino que otros trabajos periodísticos tendrá. No sé si es de derecha o izquierda, por sólo mencionar dos direcciones opuestas, sólo he entendido que personalmente, más allá del periódico para el cual trabaja, parece más cerca de la segunda y que es evidentemente anti Trump, lo que la coloca en el selecto grupo de millones de personas que no gustan del presidente de los Estados Unidos.

Puedo pensar que el presidente designado y su equipo, pasaron a esta persona por los diferentes filtros, cosa que siempre se hace y la conclusión fue que no era de gran peligro, por eso le concedieron el tiempo; de haber representado un peligro ni el Sol le hubiera dado.

Si ya la viste, te recomiendo un purgante para sanar tu estómago, si no la has visto, ahórratela, no pases por lo que yo, voluntariamente es bueno decir, ya pasé.

Contexto. El “Sin Casa” cubano necesitaba dar sus opiniones, sobre todo, pienso, para los brasileños que siguen ese medio. Me parece que pensó, de ahí que la concediera, que la periodista venía como todos los anteriores a darle la posibilidad de lucirse. Pensó que sería como tantas y tantas entrevistas anteriores, sobre todo las dadas a medios nacionales cubanos, que no saben hacer más nada que halagar, en buen cubano babosear y que siempre sin falta son agradables, dulces, consentidores, etc. Es tanta la babosería que a veces cuesta trabajo identificar al periodista y uno tiende a confundirlo con la abuelita del entrevistado.

La periodista, a mi entender, hizo su buen papel, muchas de las preguntas hechas fueron incómodas y cuestionadoras, aunque me parece que podía haber sido mucho más aguda, mucho más incisiva, mucho más provocadora. Quizás influyó el ser extranjera en Cuba, a lo mejor poca preparación sobre la verdadera realidad más allá de la propaganda oficial, aunque dio muestras de algo conocer y se lo dijo al entrevistado como para advertirle, quizás su intención no era humillarlo y hacer que se suicidara delante de las cámaras, cosa que hubiera gustado a una gran mayoría de los cubanos, pero afectaría a la sensible audiencia brasileña para la cual ella trabaja.

La periodista nunca salió en cámara, sólo se escuchan sus preguntas, a veces de corredera o interrumpidas constantemente por el entrevistado, sólo se escuchan algunas exclamaciones, sonrisas, etc., pero a mí me parece, por su tono, que jamás creyó nada de lo que su entrevistado le dijo.

La entrevista tiene el gran mérito de que el entrevistado no respondió ninguna de las preguntas, no en las más fáciles pudo sobresalir, sino que se dedicó a repetir un guion que tiene aprendido, que obviamente alguien le escribió. Ideas incoherentes, repetidas de carretilla, que, a estas alturas del juego, ni él mismo puede creer, su tono de la voz, su tembleteque, sus constantes tocadas de su nariz así lo delatan. Imagino que en algún momento se preguntara, para qué me metí en esto.

Si tuviera que resumir la entrevista, es que las respuestas fueron sencillamente más de lo mismo, más incapacidad para incluso hablar el español, más mentiras a la cara, más arrogancia. Nada nuevo, que ya no conozcamos: el bloqueo culpable de todos los males pasados, presentes y los que están por venir, ahora agravados por la presencia de dos muy malos, Donald y Marco, Fidel Castro dijo e hizo, por tanto palabra santa, estamos todavía hoy  haciendo lo que nos dejó, el pueblo cubano apoya a la revolución y, sobre todo, está dispuesto a morir por ella, Cuba único ejemplo, pienso yo, de soberanía y democrática en el planeta Tierra, único partido eterno, el comunista, como solución infinita al mantenimiento de esa soberanía, resistencia creativa y ahora, confiesa, con muchos aspectos secretos, porque el gobierno cubano tiene sus secretos, él vive como el pueblo sin privilegios, sin dinero, etc.

Quizá lo nuevo, a pesar de como dije, la periodista fue respetuosa y menos guerrerista de lo que se merecía el designado presidente, fue que, así y todo, lo logró sacar de su zona de confort, lo puso medio violento y hasta agresivo, medio prepotente, lo que demuestra que además de bruto, incapaz, mentiroso, cínico e hijo de puta, poca preparación tiene para aguantar la contradicción. No está acostumbrado, no tiene madera, lo que evidencia que ser un verdadero político, con argumentos reales, serios y sobre todo creíbles, es algo más que alguien te levante el brazo y te diga: tú serás el nuevo presidente de Cuba, porque lo digo yo.

Al final me gustó la periodista, entendiendo que no fue allí a fajarse con el “Sin Casa”, ni a decirle mentiroso en su cara. Creo que algunas de las preguntas hechas él no las esperaba, lo que demostró por la cantidad de contradicciones en sus respuestas, la inexactitud de los datos, el tembleque de su voz y, sobre todo, más que evidente, su disgusto y la cantidad de veces que miraba por encima de la periodista a la izquierda y derecha buscando evidentemente a alguien o algunos que le estaban haciendo señas. Imagino que algunos de sus coach para darle ánimo, por momentos le enseñarían el dedo pulgar hacia arriba como aceptación y otras hacia abajo diciéndole estas embarcado, acompañado del simbólico gesto de pasarse la mano paralela a la garganta como símbolo de corta, corta.

Creo, sin conocerla, que ella no le creyó nada de lo que dijo, es de suponer que es una persona culturalmente preparada y muy informada. Me gustó porque frente a muchas de las respuestas del presidente designado, ella se ríe en OFF. Evidentemente sabe, porque la entrevista fue cortada al final, alguien desde afuera le hizo señas al entrevistado de corta, corta, corta y ella se dio cuenta y dijo: “hay censura en Cuba” y sonrío. Esa sola opinión le facilita una medalla.

Resumen. Cuba jamás podrá salir del momento que vive, jamás podrá mejorar, porque sencillamente el tipo que está frente a su gobierno es incapaz de imaginarse que puede existir algo mejor. Esa persona es sólo un repetidor, que está tratando sobre todo de salvar a sus patrocinadores que verdaderamente son el poder, y dentro de eso como un extra salvar su pellejo, tratando de representar, cosa que siempre se repite, que está trabajando para salvar al pueblo del que él forma parte, sobre todo por la similitud de como dice él vive.

Cuba, por esta vía, ni, aunque se siente a tomar café con el mismísimo Donald Trump, podrá dar progreso, porque los líderes que existen en su poder, no les interesa esa solución realmente. Ellos, por increíble que pueda parecer, están preparados y trabajan para mantener la miseria, como solución para mantener sus personales riquezas, opciones y posibilidades, mientras ganan tiempo para ver si del cielo cae café, como dice la canción.

Cuba por esta vía jamás mejorará, porque si este personaje es el que dirige el gobierno, al menos formalmente, todos los que están bajo su mando, más repetidores, están embarca´os.

Existen sólo dos posibilidades, una persona de luces en cualquier ámbito, más en la política, la economía, la diplomacia y la democracia, se rodea de otras personas de luces que lo ayuden a conquistar y establecer sus ideas o se reúne de ineptos, incapaces, bajo el juramento de incondicionalidad, puros repetidores, para poderlos manejar, que apoyen incluso sus fracasos, que no cuestionen, etc. Esta segunda opción ha sido siempre la elección del gobierno cubano comunista. Es un gobierno, mirando al mismísimo presidente designado, que ha escogido la incondicionalidad expresada en la asunción de una ideología única y según ellos mismos salvadora; lo de la capacidad real, la contradicción para el desarrollo, le pregunta, la inconformidad, la exigencia de algo mejor, real, alcanzable, la prueba, etc., es una posición menos importante.

Es un gobierno, que, al ya no poder hablar de Marx, de Lenin, ni tan siquiera de la URSS y su campo o combo socialista, por los más que evidentes fracasos, continúan hablando de Fidel, pienso como mensaje sentimental para aquellos, sobre todo, viejos ya, que aún les suena bien ese nombre.

Cuba no podrá salir del momento que vive porque basa sus acciones, al menos eso dicen, en lo que Fidel dijo antes de morir en 2016 que ni el mismo creyó, cuando yo, mirando una foto de ese año, no me reconozco. El tiempo pasa y deja sus huellas. Acabo de leer algo muy profundo, es honesto reconocerlo, Fidel, líder de la revolución cubana, también hizo algunas cosas buenas, por ejemplo, en el 2016 se murió.

Los del gobierno están hoy, no por desconocimiento, sino por conveniencia, queriendo inventar la rueda que ya se había inventado en Mesopotamia entre el 3500 – 3300 a. C. (a.C. = antes de Cristo, o sea, hace aproximadamente 5 500 años) o inventar ahora nuevamente el agua tibia que se supone, sin fecha, que es el resultado de la naturaleza o la mezcla consciente del agua fría con el agua caliente hace cientos de miles de años.

No vale la pena caerle atrás a cada una de las ideas expuestas, sería interminable y luego, como ya dije, no existe nada nuevo, sólo la repetición una vez más de las mentiras y su muy personal interpretación de la historia y del presente, con su palabra como único argumento y testigo, que él pretende convertir en verdad a costo de repetirlas.

El presidente designado pretende convencer, porque sencillamente lo dice él, algo así como dice el viejo chiste popular hablando sólo sobre los fenicios o aquello del cuento interminable de la buena pipa, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Sobre la entrevista, me abstengo de dar mi opinión detallada porque no quiero que alguien me acuse de tratar de influir con mi opinión, aunque ya les adelanté algo de forma general.

👀 - OJO. Los que se arriesguen a verla, recuerden el purgante.

martes, 25 de agosto de 2026

685.- El pueblo cubano que no apoyó. (Tercera Parte)

La mentira ha sido el síntomas más visible y permanente del gobierno cubano desde que se instaló en 1959, a veces con más comida, a veces con aparente mejor vida.

Como el socialismo y su aspiración superior el comunismo, se instalan por la fuerza, la única forma de tratar de demostrar que todo está en paz es ocultar y mentir, de donde la simple idea de ocultar es la primera mentira.

Cualquier cubano podría hacer un listado de ellas con relativa facilidad, porque lo prometido no se vio y para ocultar los fracasos hubo que buscar constantemente explicaciones para dar paso a otro plan y otras mentiras programadas. Han sido y son tantas las mentiras que por momentos puede parecer que la mentira se ha estructurado primero que las acciones, como aquello de poner el parche antes de que pueda salir el grano, que todos sabemos que saldría.

Revisemos sólo cuatro de ellas de los primeros años de la revolución “popular”, referidas al apoyo TOTAL del pueblo cubano, que siguen siendo de las más grandes:

1.- Es llamativo que muchos rebeldes, con altos grados militares y responsabilidades en la guerra y luego en los primeros momentos de los Mau Mau en el poder, se fueron bajando del carro, renunciaron, se fueron del país o encabezaron movimientos clandestinos y de guerra dentro de Cuba porque no entendieron el camino que tomaban los acontecimientos, se sintieron engañados y traicionados.

Esos antiguos rebeldes eran demócratas, querían cambios, querían, sobre todo, eliminar en lo que se convirtió desde el punto de vista político los últimos años del gobierno de Batista, pero no eran comunistas, por el contrario, temían u odiaban al comunismo internacional y a su padre y madre la URSS y a sus hijos europeos donde se replicó el fatídico sistema por conciencia o por la fuerza.

Esos cubanos, pueblo, repito con muchos méritos en las luchas clandestinas y armadas, que siguieron a Fidel Castro como líder, tan pronto se llegó al poder, lo convirtieron directamente en su enemigo y en no pocos casos le declararon la guerra.

De esos primeros casos, no pocos, Cuba revolucionaria hereda los primeros llamados presos políticos, los plantados, que algunos sobrevivieron después de haber cumplido largas condenas, algunos con condenas cumplidas más largas que las del famoso Nelson Mandela, otros dejaron de existir físicamente por fusilamientos y, por supuesto, fueron borrados de las fotos, de la historia, de las anécdotas, etc.

Para los del gobierno esos eran enemigos, por tanto, no aparecen como pueblo, tal como si nunca hubieran nacido y existido; sin embargo, esos que no apoyaron el camino que cogió la revolución caprichosa, sus familiares, sus amigos, si eran pueblo cubano, muchos de ellos patriotas cubanos, martianos que es más grande en Cuba que ser revolucionarios comunistas.  

Muchos de esos defraudados se alzaron públicamente, en un proceso que la propaganda comunista reconoce como los “bandidos del Escambray”, aunque hay que decir, en honor a la verdad, cosa que el gobierno no hace para restarle importancia, que existieron alzamientos en toda Cuba, algunas zonas menos como la oriental y otras más en el centro del país y la provincia de Matanzas, hasta en la propia capital, por lo que según los testimonios, mejor que los libros y la propaganda, no existió provincia cubana que no conociera la presencia de los alzados en contra al gobierno.

Grupo de personas, muchos militares de la revolución de Fidel que se viraron en contra, que, paradójicamente, se fueron nutriendo de campesinos, hombres y mujeres adultos y muchos jóvenes casi adolescentes, de las zonas donde actuaban, pero más paradójico es que los campesinos no sólo se incorporaron de forma activa a la lucha, sino que significaron el apoyo logístico, armas, alimentos, medicinas, guías, mensajeros, etc.

Campesinos pobres que vieron bien el sacar a Batista, pero no estaban de acuerdo con el giro del gobierno de los rebeldes. Entonces, si esos campesinos se incorporaron a los “bandidos” y los apoyaron, ¿Ellos, pueblo cubano, apoyaron a la revolución?

La nombrada Rebelión del Escambray, que ya dije que existió en toda Cuba, y que el gobierno revolucionario nombró muy rimbombantemente como la Lucha contra Bandidos, comenzó muy tempranamente en 1959 y duró hasta 1965.

2.- El movimiento forzado de los campesinos a partir del propio 1959, al mejor estilo de la reconcentración del Capitán General Valeriano Weyler en 1896 que produjo una enorme crisis humanitaria y muchísimos fallecimientos de mujeres, niños y ancianos, todos en la extrema pobreza, se estima un número entre 200 y 400 000 personas, a finales del siglo XIX.

A partir del 1959, como consecuencia de la lucha contra los alzados, el gobierno organizó y ejecutó un forzado y obligatorio traslado de los campesinos de las zonas en combate para evitar que se incorporaran a las guerrillas y sobre todo que sirvieran de apoyo logístico a ellas.

Miles de cubanos, familias enteras, fueron arrancados de sus propiedades y traslados sin piedad a pueblos cautivos construidos para ellos a cientos de kilómetros de sus orígenes. Familias separadas, hombres para un lugar, mujeres y niños para otros, despojados de todos sus bienes y propiedades, marcados para la vida por el sólo hecho de vivir donde los alzados se alzaron. Cientos de cubanos que un buen día vieron aparecer a militares armados que a la fuerza los montaron en camiones y los depositaron en lugares que a lo mejor ni conocían que existían.

Cientos de cubanos, incluyendo a niños, que jamás pudieron regresar a sus lugares de origen y tuvieron que comenzar a vivir, independientemente de su edad, de su sexo, incluso de su riqueza, con nada o sin todo.

¿Alguien puede suponer que esta medida extrema de mover a la fuerza, o sea, desarraigar dentro del mismo país a familias enteras, podría ser seguido de un apoyo de esas familias a la revolución? No, exactamente no, esos cubanos, los que apoyaron a los alzados y los que no, fueron víctimas del poder y jamás lo apoyaron. Esos cubanos que al final eran pueblo, por demás, la mayor parte de origen histórico campesinos, se convirtieron en esa fuerza, silenciosa, discreta, quizás inmovilizada que no apoyó a la revolución que más que verdaderamente revolucionaria, fue la personal de Fidel Castro.

3.- En medio de todo esto, ocurre el incidente muy conocido por los cubanos, por la repetición constante durante todos estos casi 70 años, sobre todo con aquello de “la primera derrota del imperialismo yanqui en América”, para describir una invasión, nombrada por una de las partes como Bahía de Cochinos y por la otra como Playa Girón, que tuvo como final el fracaso de los invasores, lo que sirvió en parte para consolidar el poder de los revolucionarios y demostrar la agresión a la revolución.

Cuento corto, en 1961 un grupo de cubanos, apoyados logísticamente en parte y dirigidos por agencias del gobierno norteamericano de aquellos años, que vivían ya fuera de Cuba, planearon, al parecer con muchos errores, aspiraciones, falsas expectativas, por qué no ilusiones desmedidas, etc., un embrión de invasión para derrocar al gobierno cubano

Mas allá de los hechos, los heridos y muertos de ambos lados y el presidio de más de 1 200 hombres, lo importante es entender que esos que participaron, no eran norteamericanos ni civiles, ni militares, no eran mercenarios profesionales de diferentes nacionalidades, no eran ni tan siquiera marcianos, eran sencillamente parte de ese pueblo cubano, muchos que habían colaborado y luchado en Cuba contra Batista que obviamente no apoyaron a esa revolución que se impuso y lo de menos fue la imposición, sino que engañó y traicionó a pura conveniencia personal las principales ideas que sirvieron de soporte a la lucha contra el gobierno de Batista.

Esos que se incorporaron voluntariamente, aproximadamente 1 500 personas, fueron cubanos que vivían ya fuera de Cuba en lo que se reconoce como la génesis del exilio, que lejos de desaparecer después de ese incidente que duró tres días, se multiplicó y multiplicó y que hoy todavía existe.

Cubanos, algunos que habían tenido dinero en la isla y tenían dinero a partir de sus éxitos económicos y cubanos sin dinero solo interesados en volver a la Cuba que había sido. Cubanos adultos ya, que habían conocido desde cerca y adentro el proceso de la lucha revolucionaria y cubanos jóvenes que inspirados por la famosa idea de libertad se dispusieron a tratar de cambiar el presente. Ambos grupos interesados en regresar a Cuba para continuar sus vidas.

Esos cubanos, sumo a sus familias que apoyaron la gestión, imagino que amigos y cercanos, que también todos eran parte de lo que reconocemos como pueblo, que no es una definición sólo y exclusivamente para Cuba, pueblo existe en todos los países del mundo, más rico, más pobre, más capacitado, menos capacitado, más progresista, menos progresista, más honesto o más delincuente, no apoyaron a la revolución y es más, lo dejaron muy claro, más allá de las palabras y discursos, con una invasión armada.

Claro, es obvio, para el gobierno cubano, esa parte del pueblo nunca existió, dejó de ser pueblo cuando dudó, se apartó u opuso. Esa parte del pueblo que dejó de ser pueblo para convertirse en una definición que no va a los censos de población, o sea, enemigos.

4.- UMAP. Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción fue una creación criolla, inspirada en los Gulags soviéticos, que se inauguraron en 1965 y existieron hasta 1968, bajo la dirección del Ministerio de las Fuerzas Armadas y específicamente por el mismísimo Raúl Castro, hermano de Fidel por lo que el amigo no podía decir que no sabía lo que ocurría.

Allí fueron a parar, bajo la justificación, o sea, la mentira, de que era una modalidad del servicio militar obligatorio, todos aquellos que a los revolucionarios les incomodaban, miembros de diversas confesiones religiosas, testigos de Jehová, Adventistas del Séptimo
Dia, sacerdotes y simples católicos, ministros protestantes, más hombres homosexuales, artistas, intelectuales y otros ciudadanos marginados por motivos políticos, que fueron clasificados como antisociales y/o contrarrevolucionarios.

El solo hecho de dudar o hacer algunas críticas, podía llevarte a aquellos campamentos en Camagüey, apartados de toda civilización con condiciones tan precarias que se convertían en la primera forma de tortura.

Según los afectados, se calcula entre 30 y 35 000, más familiares y amigos, que aún viven, más los relatos de los que ya no están, esos campos, muy parecidos a campos de concentración, sin cámaras de gas, se especializaron en trabajos forzados, malos tratos físicos y psicológicos y todas las violaciones conocidas de derechos humanos, incluidas las torturas sexuales. El lema que presidia esos campos, que formó parte de algo que se reconocía como experimento social, lo dice todo: “El trabajo los hará hombres”.

El objetivo real era, primero, desaparecer de la vida pública todas aquellas manifestaciones que la revolución consideró desviaciones y enfermedades de la conducta y la mente y segundo, reeducar bajo la ideología del comunismo a todas aquellas personas que se escogieron y fueron retenidos sin justificación real.

¿Alguien puede suponer que esos afectados, pensaran cómo pensaran, tuvieran la inclinación sexual que tuvieran o sencillamente por tener el pelo largo, escuchar música de la llamada imperialista, haber hecho alguna crítica a lo que era más que criticable, después de 3 años de privación de libertad, bajo violencias y maltratos físicos, presiones psicológicas, etc., pudieron apoyar a la revolución?

Las UMAP en Cuba fueron la mejor muestra del poder contra humanos, por el solo hecho de ser humanos. Las UMAP fueron el mejor ejemplo de lo poco que significaba incluso la familia, madres, padres, esposas e hijos que fueron paralelamente torturados y pagaron también la culpa.

Todavía hoy, muchos esperan un reconocimiento de la brutalidad y una disculpa. Jamás se podrá conocer, al igual que los desplazados obligados de sus campos cubanos y tirados en cualquier lugar inventado para liquidarlos, los sobrevivientes de los varios incidentes donde perdieron la vida personas, porque el hecho del remolcador “13 de Marzo” no fue ni el primero, ni el único, lo que aquello ocasionó en cada uno de los que por allí pasaron, murieron o sobrevivieron.  

La mentira ha sido la constante en Cuba desde y hacia todas direcciones. La mentira ha sido la forma más estable de esa presencia que, como es sabido, ha traído otra mentira y otra mentira, cada una de ellas más grande que la anterior.

👀 Si quieren ver a dónde ha llegado la mentira, ya no las de las décadas del 60, del 70, ni tan siquiera la de los años 80 o 90, traten de ver, hagan el esfuerzo que es grande, la última entrevista dada por el designado Díaz Canel a una periodista brasileña. Hace ya muchos años, que el “Sin Casa” sólo dice mentiras, en esta ocasión apretó. A lo mejor un día escriba algo sobre esto.

lunes, 24 de agosto de 2026

684.- El pueblo cubano que no apoyó. (Segunda Parte)

No hay nada más eterno y hasta fuerte que una mentira repetida y repetida hasta el infinito, que se llega a repetir por vicio y que constituye una práctica conscientemente de los expertos en comunicación. En esto de mentir, incluso desde antes del triunfo de la revolución en 1959, los llamados revolucionarios cubanos tienen el uno. Una de las más grandes, TODO el pueblo cubano apoyó a la revolución, no soporta un elemental análisis serio. 

¿Qué hay de los campesinos? Aquel campesino cubano acostumbrado a vender sus cosechas, a tener un pequeño conuco o pedazo de tierra, donde sembraba su yuca, su plátano, su malanga, acostumbrado a criar sus gallinas y cerdos, quizás sus vacas y fue puesto a vivir en un edificio de micro brigada dependiendo de que su comida le llegara a través de una bodega estatal de forma racionada, que comenzó a pasar hambre, no apoyó aquel proceso.

Claro, es cierto que campesinos, los más pobres, los sin tierras, los engañables, quizás los románticos que siempre existen se incorporaron e incluso trabajaron para convencer a otros campesinos, pero el campesinado cubano, ni era político de oficio, ni tenía una enorme formación ideológica, mucho menos era comunista. El campesino fue obligado y como obligado tuvo que ceder, pero inmediatamente se comprobó que los rebeldes revolucionarios sobre el cultivo de tierras y crianza de animales sabían muy poco y la comida en Cuba comenzó a desaparecer. La miseria comenzó a ser distribuida.

Donde se sembró viandas desde la época colonial se comenzó a sembrar caña y arroz o café y mangos, que no se daban. Fin del cuento, ni viandas, ni cañas, ni arroz, ni café, menos mangos. Donde se trabajaba con una vaquita criolla que daba cuatro o cinco litros de leche de forma segura, se implementó un nuevo ganado a partir de mezclas y mezclas no efectivas. Fin del cuento, ni vacas, ni leche. La tan común y tradicional carne de cerdo quedó para las celebraciones familiares de fin de año. Tratar de comer carne de res después de años de cuidar y mantener a una vaca o toro, se convirtió en un delito elevado al mismo nivel del que mata a un ser humano. Del campesino recoger huevos que sus gallinas ponían en nidos construidos por ellas mismas, pasó a esperar que los huevos llegaran a la carnicería, cuatro, cinco, seis al mes por personas. La posibilidad de hacer una tortilla de más de un huevo o un flan pasó a existir sólo en los recuerdos y los libros de cocina.

El campesino cubano, pasada la efervescencia del proceso, retomando a Serrat, la fiesta, comenzó a vivir al menos de forma discreta de añoranzas del pasado, de su pasado cuando era pobre, pero no pasaba hambre, comprobando que seguía siendo pobre, quizás más pobres y como resultado de la revolución no tenía comida. Increíble para un campesinado con siglos de experiencias sobre una tierra muy fértil y fuerzas para trabajar. Ese campesino que, aunque trabajando la tierra, comenzó a pasar hambre y que hoy todavía pasa hambre, no apoyó a la revolución. El campesino cubano, de forma general, no es revolucionario, menos comunista, cosa que se comprueba con sólo caminar por el campo cubano.

Todas las revoluciones comunistas, para el interior, inmediatamente seleccionan enemigos y los van nombrando e identificando a conveniencia, sobre todo, para dirigir el colimador de los que van a disparar, agredir, maltratar, humillar, a veces sin saber ni por qué lo hacen. Es cierto, Fidel, Raúl y Díaz Canel no han matado a nadie con sus manos, pero son los máximos responsables de los atropellos y muertes.

Uno de esos enemigos objetivos fueron las religiones y los religiosos. Cuba era un país católico oficialmente, pero desde tiempos inmemoriales existían o coexistían otras religiones de origen africano y europeo. Las de origen africano, por estar precisamente por aquellos años vinculadas sobre todo a las capas más bajas de la sociedad, al menos eso se decía, aunque luego se comprobó que tampoco era verdad absoluta, fueron, en secreto, escapando, no obstante de ser estigmatizadas, mal miradas, criticadas, consideradas oscurantistas, brutas, atrasadas, etc., pero las otras, por supuesto la católica sufrieron fuertemente el impacto del gobierno y sus seguidores, una vez que los padres fundadores comunistas europeos habían definido que los religiosos, obviamente no hablaban de santería, palo, ñáñigos, adventistas, los masones, etc., creo que no las conocían o no les interesaba, era el enemigo a eliminar. La religión, se repetía y repetía, era el “opio de los pueblos”.

Entonces en Cuba, para no desentonar, se desató una guerra abierta contra, sobre todo, los cristianos que no eran mayoría fuerte y los católicos. Cuba vio cerrar iglesias y conventos, casas templos, con justificaciones varias, Cuba se fue quedando sin curas y monjas, pocos se arriesgaban a estudiar en los seminarios. Se desató una guerra a nivel de escuelas, centros de trabajos, vecindarios y familias y los que decidieron quedarse en el país o no pudieron salirse, sufrieron una especie de apartheid con sus posibilidades de vida muy limitadas.

Con discursos de horas y más horas en contra de los religiosos, aquellos que se empeñaron en no cambiar o al menos no esconder las creencias que probablemente practicaban desde antes de existir los revolucionarios barbudos, tuvieron que soportar sobre ellos las miradas, el escarnio, la burla, la ofensa, la humillación, la separación.

¿Se puede pensar que esos religiosos, sacados de sus trabajos o centros de estudios, apartados, mal visto y algunas cosas más complicadas de creer y entender, viviendo en sus localidades como bichos extraños, a pesar de ser personas buenas, honestas, trabajadoras, apoyaron a esa revolución?  

Soy del pensar que esos religiosos que se quedaron y quizás murieron en Cuba se tuvieron que tragar a la revolución, que es totalmente diferente a apoyarla. Por pura lógica no se apoya lo que te desconoce o te humilla.

Como la revolución muy rápido comenzó con el control de todo, se vio necesitada de incrementar el número de cárceles de todos tipos, para todas las edades y sexos. Era muy fácil caer preso, porque todo estaba prohibido menos lo que el gobierno se hacía el loco y dejaba pasar. El pueblo cubano comenzó muy paralelamente a cambiar la palabra trabajo por la lucha, que no es más nada que el invento, el desvío, la corrupción, el tráfico de influencia, el mercado negro, etc. Si la revolución fue hecha para el pueblo y fue apoyada por todo el pueblo, ¿Cómo se justifica la enorme cantidad de sancionados a privación de libertad que comenzó a existir a partir del mismo 1959 y que dura hasta hoy mismo? Enorme contradicción.

Miles, decenas de miles de cubanos han pasado por esas cárceles y calabozos por el solo hecho de tratar de sobrevivir o vivir un poco mejor fuera del razonamiento. Cientos de miles de cubanos enfrentaron sanciones políticas por no estar de acuerdo, más otros cientos de miles por sanciones de las llamadas comunes. 

Si en algo ha sido creativo el gobierno que se sigue apodando revolucionario es en inventarse leyes, códigos, delitos a su antojo. Además, todo, exactamente todo es creado y depende del gobierno, tribunales, leyes, fiscales, investigadores, abogados defensores que prácticamente no pueden ejercer su oficio e incluso testigos, por lo que resulta muy fácil acusar y sancionar a alguien por haber ayudado a la bruja de Blanca Nieves a envenenar la manzana, a pesar de que ella no existió nunca más allá de en una historia para niños.

¿Es de suponer que la madre y el padre, la esposa, los hijos, por sólo mencionar familia cercana, apoyaron a esa revolución que mantuvo y mantiene en condiciones infrahumanas a sus familiares, muchos de ellos sancionados por leyes y delitos inventados a conveniencia?, ¿Es de suponer que alguien, más allá de los de la banda, apoyen que una persona sea encarcelada y sancionada a largas penas, por sólo decir que el Sol existe, o que no tiene electricidad o agua, da igual?

Cientos de miles de presos no reeducados porque las cárceles cubanas no reeducan a nadie, que salen y viven con el cartel invisible de haber estado preso que no encuentran cómo insertarse, conseguir un trabajo honorable, etc., que jamás apoyaron y apoyaran a esa revolución. Por sólo dejar algunas preguntas de hechos lamentablemente famosos: ¿Los hijos de Tony, Ochoa y el resto de los sancionados, por sólo mencionar hechos muy sonados, aman y apoyan a la revolución que les mató a sus padres o los sancionó a largas condenas, por algo que jamás quedó claro y pareció más que todo un lavado de cara y de manos al gobierno?, ¿Los familiares de los que viajaban en el Remolcador 13 de Marzo, masacrado y hundido por las fuerzas del gobierno, 41 personas fallecidas, dentro de ellas 11 niños, que se sabía que viajaban a bordo, perdonaron a esa revolución, la defienden y apoyan? Esos, tanto los que pagaron las culpas, los heridos, los muertos, los familiares y amigos, son también pueblo cubano que no agredieron a la revolución, sólo querían escapar.

jueves, 20 de agosto de 2026

683.- El pueblo cubano que no apoyó. (Primera Parte)

A raíz de los 100 años del nacimiento de Fidel Castro que por suerte no los cumplió vivo, dedico unos pensamientos a una de sus mayores virtudes, la mentira.

Si hay algo en los gobiernos totalitarios son expertos es en tratar cambiar la historia, no sólo del pasado incluso sacando a personas de las fotografías, sino la del presente que se está viviendo, es en nombrar a las cosas por nombres inventados y que obviamente disminuyen la intensidad de los hechos o la aumentan, todo esto a conveniencia del poder y sobre todo decir cómo tienes que ver e interpretar lo que ves cuando lo que estás viendo no se corresponde con el discurso, tratando siempre de acomodar los pensamientos.

En esto de cambiar y acomodar, la revolución cubana, primero con Fidel Castro, el gran mago de las ideas inservibles y discursos, luego con su hermano Raúl que no aportó nada y sólo continuo el guion, hasta hoy mismo que escribo con el presidente designado, “Puesto a Dedo” Díaz Canel, ha sido un muy buen ejemplo. No digo pionera porque no se inventó nada que no se hubiera practicado antes y pienso recomendado por los maestros de la ideología compartida, pero si podría señalarse como un alumno destacado, un monitor distinguido.

Existen muchos ejemplos de esas definiciones que acomodan el pensamiento mintiéndole a un país entero, para no ir más lejos en el tiempo porque habría que terminar revisando casi toda nuestra historia, baste mencionar uno, el llamado “Período Especial”, que por la simple lectura podría describir algo único, que en sentido general llama la atención sobre lo positivo por lo de especial, cuando en realidad se estaba hablando de lo que en todo el planeta Tierra moderno se reconoce como crisis económica, que para el caso cubano, inició un proceso del cual 30 años después no se ha salido y que ha desembocado no sólo en un tema económico sino que la crisis se extiende al propio ser humano, por tanto a todas y cada una de las manifestaciones de su vida.

Cuba, donde el gobierno que como una banda de música se apodó revolución, en realidad un selecto grupo de personas que como integrantes de esa banda se autonombran revolucionarios, se apropió muy rápido de la palabra, pero no sólo eso, sino además de todos los medios por los cuales esa palabra se transmitía y trasmite, eliminando por tanto toda otra posibilidad, sino ya de pensamiento, porque es muy difícil hacer trepanación de cráneos a una población entera, por lo menos de la expresión de ese pensamiento, trató constantemente, primero para el interior, jugando con las emociones que van más allá del pensamiento lógico y segundo para el exterior, tratando de mostrar cierta legitimidad para conseguir apoyo, impuso la idea de que TODO el pueblo cubano apoyaba esa revolución.

Con esto, la palabra bastó para legitimizar un proceso sin dar más información, sin dar más pruebas. Todo el pueblo cubano apoyó la revolución, incluyendo sus grandes fracasos, que no fueron pocos, ni sencillos, cosa que para la simple interpretación humana es absurdo de mantener en el tiempo, todo el tiempo, idea que hasta hoy se maneja como único recurso para un gobierno que no puede darle ni agua potable a su pueblo.

Todo el pueblo cubano apoya a la revolución, por tanto, la revolución es fuerte y sobre todo tiene que ser eterna, demagógicamente afirman que, complaciendo los deseos del pueblo, o sea, ellos, el gobierno actual no se ha apropiado de nada, sólo son como dijera el mismísimo Fidel Castro, tratando de justificar su presencia, “soy esclavo del pueblo”. Demagogia, descaro, mentira, enfermedad, que muchos, no todo el pueblo, pero muchos, no sólo apoyaban, sino que elevaban a palabra santa.

Esta idea de que todo el pueblo apoyó a la revolución de los “barbudos”, forma parte de las grandes mentiras fundacionales que se impusieron desde el mismo 1959 y es algo que todos repetimos y repetimos y que aún hoy se utiliza para confundir. Esta idea impuesta desde el poder sólo desconoció a los que no la apoyaron.

En realidad, lo de pueblo es muy grande y se entendería mejor si fueran capaces de definir qué parte del pueblo cubano apoyó, cuál por ciento significó. Hubiera sido más honesto decir, a partir de los intereses del gobierno, que todo el pueblo que apoyó, pues apoyó y así se dejaría espacio para ese otro pueblo que no se sumó a la comparsa, que desde siempre existió, que desde siempre trató de huir al exterior o que sencillamente se quedó, pero se quedó limitado, apartado, no incorporado, mal visto, criticado, etc.

Decir que todo el pueblo apoyó, es sencillamente una de las primeras muestras de la segmentación y el fraccionamiento consciente, o sea, sólo me interesa y tendré sólo en cuenta a la parte del pueblo cubano que me apoya, el resto, pues tendrá que aguantar, sufrir, vivir marginado o mudarse de país. Los que apoyaron son pueblo y los que no, parece fueron sólo fantasmas, nunca existieron.

Si se recorre la historia de esta última etapa, sin que yo pueda concluir algo como absoluto, es fácil reconocer que Cuba desde siempre se mantuvo en luchas obreras, estudiantiles, etc., que trataban por pura lógica humana de cambiar lo que se suponía estaba mal. Luchas políticas contra la corrupción, contra las mafias, contra los asesinatos, etc., pero todas ellas tenían un marcado carácter democrático no armado, menos comunista, baste decir que ni los propios comunistas públicos organizados de aquellos años, estuvieron de acuerdo con apoyar la lucha armada como solución y no pocos se desmarcaron de aquel movimiento incipiente reconocido como los Mau Mau kenianos, los barbudos, aventureros, locos, etc., que comenzó a existir después del gran fracaso de los ataques a instituciones militares y civiles en 1953 y el posterior fracaso del llamado desembarco del yate Granma en 1956 con un grupo de hombres encima, que más que desembarco organizado resultó un naufragio fuera de la fecha acordada y el lugar escogido, lo que costó vidas de jóvenes en la ciudad de Santiago de Cuba.

El pueblo cubano de aquellos años trabajaba, trataba de sobrevivir y mejorar y no pocos apoyaban a Fulgencio Batista, reconocido sobre todo en su última etapa como dictador. El pueblo cubano no estaba para guerras y me arriesgaría a decir que no era un pueblo extremadamente politizado. La política era cosa de los políticos, de líderes obreros, como siempre de estudiantes adolescentes y jóvenes y algunos que otros profesionales, intelectuales, demócratas, que como es normal sumaban personas que los seguían, no mucho más, pero esos nunca fueron todo el pueblo de Cuba.

La revolución triunfó por miles de causas que ahora no vienen al caso, creo que las más importantes pueden ser que llegó el momento que ni al mismísimo gobierno norteamericano le interesaba mantener a Batista en el poder, de ahí la imposibilidad de obtener recursos para el ejército profesional, la innegable radicalización de grupos democráticos dentro de Cuba que sumó fuerza a la lucha y la propia huida, no huida porque nadie lo estaba persiguiendo, sino la retirada de Batista y sus más cercanos colaboradores, que deben haber comprendido que sobraban y es ahí donde se le entregó la revolución a ese llamado pueblo, que no fue todo, sino a una parte, por coincidencia los que habían estado luchando y apoyando, los más desposeídos, los obreros, etc., etc., etc., entonces es cierto, esa parte del pueblo se sumó y sobre todo, comenzó a ejercer el poder, a veces por lógica, a veces por sentimientos, a veces por odio y venganza.

¿Cuál debió haber sido el mayor sentimiento de todo el pueblo eliminada la dictadura de Batista? Alegría, a la mayor parte ya no le convenía, luego creo yo, regresar a la Cuba de antes, regresar a la Cuba que venía progresando económicamente, no sin problemas, pero progresando. Tal como dice una canción del gran Serrat: “Y con la resaca a cuestas, Vuelve el pobre a su pobreza, Vuelve el rico a su riqueza, Y el señor cura a sus misas […] Vamos bajando la cuesta, Que arriba en mi calle, Se acabó la fiesta.

Una revolución cualquiera, incluso a nivel familiar, porque existen revoluciones familiares, no es un proceso orgánico que se gesta por acuerdo, que se desarrolla dentro de un pensamiento social e histórico y lógico, sino por el contrario, es algo que se impone en el poder por la fuerza, tiene entonces que acomodar todo a su conveniencia e inmediatamente el primer paso es destruir toda la estructura existente e imponer desde la improvisación, el capricho y la conveniencia de un grupo aderezado con el supuesto apoyo de todo el pueblo, la forma en que se comenzará a vivir, bajo planes teóricos, poca experiencia y poca práctica.

Muy rápido esa revolución democrática popular, que prometía libertad, democracia, religión libre y no censurada, lo que le ganó adeptos porque el discurso o los discursos se comió dulcemente los oídos, tan rápido como en 1961 se proclamó socialista, entiéndase comunista y poco después en 1965 decidió, después de haber eliminado a todos los que existían, como único partido político en Cuba el “nuevo” partido comunista. De verde como las palmas se pasó a rojo como la sangre e inmediatamente se comenzó como en un torno a trabajar sobre el fracaso que resultó a largo plazo. Dando todavía en aquel momento un voto de confianza, buenas mentiras disfrazadas de buenas intenciones que terminaron empedrando el camino al infierno.

El primer gran escándalo a partir de 1960 es el proceso de intervención, nacionalización y expropiación primero de las grandes empresas extranjeras y cubanas, que no eran muchas, seguido de lo que se conoció como “Ofensiva Revolucionaria” en 1968, con la expropiación obligada del resto de las empresas nacionales, casi 600 000 pequeños y medianos negocios privados. El gobierno revolucionario se hizo con toda la economía en la ciudad y el campo.

¿Alguien puede pensar que a todos aquellos que le quitaron un negocio, grande o pequeño, una fábrica, un taller, una bodega, un bar o restaurante, negocios y empresas familiares en muchos casos establecidos por muchos años sobre el trabajo honesto, de los cuales vivían y no muy mal las familias, muchas veces fundados por padres y abuelos con mucho trabajo y sacrificio, podían apoyar algunas de aquellas medidas? Esos perjudicados que en su mayoría no entendieron y no apoyaron, sólo se resignaron por no poder hacer más nada, eran pueblo cubano.

La intervención de periódicos, canales de radios, de televisión, dejó a muchos profesionales, intelectuales, técnicos fuera. Personas que incluso habían luchado contra muchos gobiernos anteriores y apoyaron a la mismísima revolución rebelde, acostumbrados a ejercer su libertad de expresión, no pudieron entender el monopolio, la exclusión, la dirección “salvaje” e improvisada comunista. Esos que no apoyaron, esos que se quedaron sin trabajo, peor esos que fueron sancionados a cárceles o inducidos a abandonar el país sólo por sus ideas, no apoyaron a esa revolución y eran pueblo cubano.

jueves, 13 de agosto de 2026

682.- Pasó lo que parecía imposible.

Hablemos de otro tema que no sea Cuba, porque ya de Cuba, en realidad qué queda por decir que no se haya dicho, propongo entonces hacer una pausa y hablar de otras cosas.

Ayer, 12 de agosto, ha pasado lo impredecible, lo no calculado, lo que muchos, millones de personas, pensábamos que no sucedería por lo que lo nombrábamos imposible, Ritchie Blackmamore subió a un escenario y tocó con Deep Purple.

Y sé que muchos preguntaran y quién ese Ritchie no sé qué y qué importancia puede tener el hecho, porque tampoco es el oxígeno que respiramos o el agua que tomamos.

Bueno el hecho, que estoy convencido que muera el que muera, se cree una nueva banda de música o se estrene con éxito una canción, se convertirá en la noticia más importante al menos de este año, ratifica que nada es imposible mientras exista la vida.


El Sr. Ritchie Blanckmore, el mago, una leyenda viva, es el cofundador de una de las bandas musicales más importantes e icónicas al menos de la historia del rock, después de 33 años de separación la que parecía muy definitiva, ha vuelto a encaramarse en un escenario junto a gran parte de sus compañeros, faltó John Lord, otro mago, en este caso de las teclas, porque lamentablemente falleció en 2012 después de una excepcional carrera como músico, pianista, productor, compositor, etc.

Ritchie fundó Deep Purple en 1968 y muy rápido se convirtió en noticia, fue desde siempre algo excepcional, sobre el cual, nada más y nada menos que Jimmy Page, en una entrevista, la otra persona viva que resume la historia de las cuerdas dijo él no entendía lo que pasaba, pero que estaba convencido que jamás podría tocar de aquella forma. Imagínense un tipo como Page diciendo aquello. Si lo dijo Jimmy Page no hay más nada que decir.

Creo haber escrito que Deep Purple es mi banda preferida desde que recuerdo, o sea, desde cuando fui niño y entonces Gillan y Blackmore fueron y debo reconocer que aún son mis héroes. Es cierto existen otras bandas, otros cantantes, otras buenas canciones, pero soy fanático a Deep Purple y cuando se habla de fanatismo no hay raciocinio.

La combinación Gillan and Blackmore funcionó muchos años y creó canciones hasta hoy insuperables. Eran dos genios, pero precisamente esa genialidad diferente los llevó al desencuentro.

Ritchie Blackmore fue y es un tecnicista, un tipo apropiado de la exactitud, de lo perfecto, de lo exclusivo y único. Ian Gillan era un salvaje, un tipo espontáneo, cuando joven medio rebelde y violento, partidario de la improvisación, extremadamente confiado de que, con su voz, por mucho una de las mejores de la historia, todo lo podía resolver.

Ritchie se desgastaba en la exactitud de los acordes, en las prácticas y más practicas hasta lograr lo único, Ian cantaba salvajemente, sin mucho protocolo.

Entonces cansados de contradicciones, en 1993 Ritchie Blanckmore se separó y siguió su camino de éxito, lo que se convirtió casi en un funeral colectivo a nivel mundial, donde quiera que se encontraba un amante del rock había pesar por haber perdido su presencia. Nadie lo entendía, nadie lo esperaba, nadie lo deseaba.

El tema de la desunión y el posible reencuentro ha mantenido la llama viva por más de estos 30 años. Ritchie muchas veces dijo después de haber cosechados muchos otros éxitos fuera de Deep Purple que no volvería a tocar rock. Por su parte Ian en cada entrevista dejaba claro que no sería posible, diciendo cosas como que Ritchie era la novia que nunca más se quería volver a tener.

Y así entre videos viejos, llegamos al 2026 y días antes de ayer, se comenzó a correr que Ritchie Blackmore podría tocar junto a Deep Purple nuevamente, cosa que por un lado embulló y por otro demostró la incredulidad.

Entonces la historia que pareció por 33 años como imposible, se volvió posible. Ritchie Blackmore, 81 años, aprovechando que Deep Purple tocaría cerca de su casa escribió a Ian Gilan y le dijo: “¿Qué te parecería si me levantara solo para un bis? Solo una de las canciones. No quiero entrometerme” y Gilan, próximo a cumplir el día 19 de agosto 82 años le respondió: “Sin presión, solo por los viejos tiempos”.

Y así apareció Ritchie Blackmore en el escenario, sin dramatismo, sin quererse robar el show que de hecho se robó, para interpretar una de las canciones más conocidas del rock “Smoke on the Water”, poseedora del riff más famoso, según los expertos, de la historia mundial de todos los riffs.

Estamos hablando literalmente de dos ancianos cada uno de ellos con más de 80 años, si es cierto, están viejos, pero las Pirámides de Egipto son más viejas y cada día que pasa son más importantes y visitadas.

La canción sonó bien, los que allí estuvieron, lamento no haber estado porque, aunque he visto a Deep Purple en vivo, la idea de Blackmore de vuelta hubiera sido una inigualable experiencia.

Las dos figuras principales de la banda y de la historia de rivalidades, sonrieron, se tocaron, se hicieron chistes y al final Ian Gillan no dejó pasar la oportunidad que puede ser comparada con un gracias, una disculpa, un no ha pasado nada, cosa que lo salvará para la historia de los fanáticos y dijo: "Fue un placer absoluto tener de vuelta en el escenario al miembro fundador, la gran leyenda, el inmortal... ¡Ritchie Blackmore!". Fue un gran placer. Nos vemos en el bar."

Candice Night la esposa de Ritchie, que debe haber vivido y soportado toda esta historia junto al mago, a la “gran leyenda, al inmortal” y que ha pasado como musico cantante muchos años de su vida trabajando con su esposo con no pocos éxitos, publicó una nota que dice: "Bueno, esto me reconforta".

Y creo que ese es el mejor sentimiento, no porque Ian Gillan pudiera cantar a sus casi 82 años como cuando cantaba salvajemente, no porque Ritchie a sus 81 años, demostrara su enorme e inigualable capacidad y habilidad para tocar guitarras, sino porque creo que más allá de sus fanáticos ellos se lo merecían, quizás por los viejos tiempos.

Claro que Deep Purple no es la única banda de música a la que soy fanático, me gustaría decir que ese lugar lo ocupa también Journey, que tuvo el mismo concepto de una dupla excepcional. Neal Shon, otro guitarrista único y Steve Perry, la voz más influyente en la música rock y pop por décadas, cosa que no digo yo, lo dijo nada más y nada menos que Freddy Mercury. 

También ellos son protagonistas de un desenlace que no se acepta mucho y por muchos. Steve Perry abandonó a definitvamente Journey en 1996 y desde ese momento muchos esperando el dichoso día donde otro milagro, la unión para tocar y cantar, se haga realidad. Quién sabe, a lo mejor un día sucede.

 

Aquí el enlace del video.

https://www.youtube.com/watch?v=mLOBXGEkuyk&list=RDmLOBXGEkuyk&start_radio=1