viernes, 10 de julio de 2026

672.- A propósito de la conga matancera “Pincha, que yo te cargo la jaba”.

Bueno no es la primera vez que algo que escribo desata la imaginación y las ganas de comunicar de otras personas, cosa que me cuadra y entonces me dedico a darlo a conocer aquí en mí blog.

Ahora, a partir de mi artículo publicado hace unos días sobre la ya “famosa”, por al menos extraña, conga matancera, mi madre, ya dije santiaguera y con experiencias personales en los carnavales de ese lugar, mucho más válidas que las mías que son de oídas porque nací en 1963, después del accidente llamado aún revolución, me escribe y cuenta con agrado sus recuerdos.

Como ella afirma, carnavales, congas, comparsas, música, bailes, existen en toda Cuba, pero no es de exagerar que los carnavales santiagueros, a pesar de los cambios ocurridos, siguen siendo el símbolo del disfrute popular en todo el país. Tradicionalmente personas de toda Cuba, donde también existían carnavales y aún se podía viajar, se trasladaban para disfrutar los carnavales santiagueros por considerarlos La Meca.

No es de esconder que, el disfrute es tanto que incluso durante los carnavales, los santiagueros entregados totalmente al evento, no sólo disfrutan al máximo, sino que trabajan poco, muchos amanecen pegados a los centros de abasto de música y sobre todo de alcohol.  No pasa nada, para eso son los carnavales y, sobre todo, santiagueros. JAJAJA

Claro, de los eventos que describe disfrutándolos nuevamente hasta acá ha llovido mucho desgraciadamente. 

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"A propósito de tu artículo, te comento que lo he disfrutado mucho por la temática que trata, según mi parecer está muy interesante y apropiado para estos momentos, en que hay muchas manifestaciones culturales por Cuba que se están produciendo de forma incorrecta y que merecen un profundo análisis, alerta y llamado de atención de las autoridades competentes, antes de que sucedan males mayores.

Comparto tus comentarios, relacionados con la conga santiaguera y con la reciente conga matancera de fines del mes de junio, que se viralizó a través de videos en redes sociales.

Para mí fue un verdadero placer leer este artículo, porque me permitió viajar en el tiempo por las tradiciones, paseos, comparsas y las congas de Santiago de Cuba. Pero al mismo tiempo me sentí triste y apenada al ver cómo se han ido perdiendo algunos valores propios de la cubania y de las buenas costumbres que tuvimos la gran mayoría de los cubanos.

Me motivo releerlo, tengo numerosas vivencias de los carnavales y las congas santiagueras, por ello puedo afirmar que lo que narras sobre ese evento cultural es verídico, además por tus relatos tal parece que: ¡Congueaste con los santiagueros!

Entonces voy a ampliar y compartir algunos aspectos que tratas de los carnavales santiagueros, porque como dices, nací y viví los años de mi juventud temprana en Santiago de Cuba, y junto a mis amiguitas y novio Rolando, disfruté mucho los carnavales. Participé de los ensayos de las comparsas y paseos-fantasías, además de que también me escapé del control familiar y me incorporé a alguna que otra conga, arrollando por las calles santiagueras.

Allí aprendí que, aunque hay congas por toda Cuba, la conga santiaguera es la verdadera conga que identifica al país, es una de las más genuinas y populares manifestaciones de la cultura cubana y caribeña. Cuando en Santiago de Cuba se menciona la palabra “conga” es como si se hubiera dicho: ¡A gozar!

Con añoranzas recuerdo que antes del triunfo revolucionario y en sus primeros años, desde el mes de mayo se realizaban los ensayos de las comparsas, paseos y congas. Estos ensayos que se efectuaban los fines de semana desde las 6:00 pm, eran el preludio de los carnavales, en los mismos me divertí mucho y aprendí a bailar la conga. Eran eventos populares, de entretenimiento cultural, pero sanos y decentes. Se realizaban en sitios públicos de determinados barrios, al aire libre, donde los jóvenes acudíamos para socializar y pasar buenos ratos. En términos generales esto transcurría dentro de la moral y ética de la época.

De igual forma vivencié, que las personas para participar en las congas y comparsas lo hacían a partir de su clase y grupo social. Me vienen a la mente algunos nombres de congas y comparsas más destacadas, que desfilaban en los carnavales, y que tuve durante muchos años la oportunidad de verlas actuar. Entre ellas: Comparsas de La Placita y La Kimona, que agrupaban a jóvenes de la pequeña burguesía, profesionales, empleados de la banca y del comercio. Por mi procedencia social fue en estas comparsas en las que participé pasando lindos y felices momentos.

Es de destacar que la clase obrera, grupos muy pobres y marginales de la ciudad, participaban en las congas barriales, entre las que se destaca la Conga de Los Hoyos que agrupaba a negros, personas pobres, descendientes de esclavos y de haitianos. Se le reconocía como El Cocoyé y así se cantaba su estribillo, fué la primera conga en introducir el uso de la corneta china y era la conga que cerraba el espectáculo anual del carnaval.

Además, eran muy concurridas las congas de San Agustín o Paso Franco, donde participaban los pobladores del histórico barrio de El Tívoli, de las zonas altas de Santiago, de los asentamientos grandes de inmigrantes haitianos, sectores con mayor movilidad social, negros y otras personas con mestizaje racial. Estas congas tenían sus Paseos de Fantasía, los que mostraban vestuarios elaborados, pintorescos y tenían creativas carrozas.

Por la época había otras congas, pero yo solo oí hablar de ellas, no tuve la oportunidad de verlas actuar, como, por ejemplo, El Guayabito, Los Colombianos, El Corojo, entre otras.

Quiero enfatizar que también tengo experiencias que les comparto, en relación con los estribillos que se cantaban en estas congas y comparsas. Tal y como dices, eran canticos que reflejaban el sentir popular, simpáticos, picarescos, de crónicas callejeras y de profunda herencia afrocubana. Algunos tenían una alta carga de propaganda y sátira política, incluso tenían la espontaneidad de criticar a los políticos de turno. También expresaban la sexualidad, el chisme callejero y la vida cotidiana usando incluso el doble sentido, y por demás hubo políticos que pagaron a las congas para promocionarse. Pero la letra de todos los estribillos, estaban dentro de la moral y buenas costumbres que prevalecía por la época.

No recuerdo haber oído en ninguna de estas congas y comparsas un estribillo indecente, falto de moral, violento, incitando al pase de cuentas entre personas, ni denigrando a personalidades políticas, incluyendo las que agrupaban a los sectores más pobres de la ciudad, como el caso de la Conga de Los Hoyos.

Dentro de este panorama carnavalesco santiaguero, no todo era maravilloso y lindo, es famoso que había rivalidad sobre todo musical y de espectáculo entre la Conga de Los Hoyos y la de San Agustín. A veces se oían estribillos agresivos pero festivos, que llegaban a la burla para retar a la conga contraria. Esto trajo en algunas oportunidades broncas callejeras, en el marco de sus marchas por determinadas zonas de la ciudad. Y ello requirió actuación policial para garantizar la tranquilidad ciudadana.

Recuerdo que, de todas las congas mencionadas, fue la Conga de Los Hoyos la que fue adquiriendo con el tiempo una mala reputación entre la población santiaguera. Esta mala fama se debió, a que en algunos de sus ensayos y paseos se produjeron enfrentamientos violentos entre pequeños grupos de participantes, que además de marginales exhibían alto grado de bebida alcohólica.

Una experiencia familiar que tengo es que los mayores de casa nos decían cuando oían el sonar de la corneta china de esta conga, anunciando que se acercaba a nuestro barrio: ¡Cierren las puertas y entren a casa, que ahí viene el Cocoyé¡

Cierto es que el triunfo de la Revolución Cubana transformó las dinámicas del carnaval, haciéndolas menos espontaneas, institucionalizando la fiesta y en ocasiones cambiando el foco de las letras, lo que también aconteció en los carnavales santiagueros. Pero esta transformación no llegó a afectar la esencia de los estribillos de las congas y comparsas, las que se mantuvieron durante años dentro de los parámetros de la tradición, moralidad y buenas costumbres cubanas.

En relación con el otro tema que tratas y reflexionas en el artículo, es lo sucedido hace semanas con una conga matancera que recorrió calles de un barrio residencial de esa ciudad, sin estar en carnavales y donde participaron jóvenes de ambos sexos y niños.

Expertos del tema han referido que, en ocasiones anteriores en los carnavales de varias ciudades, se han producido altercados y acciones violentas entre participantes, pero no se habían manifestado estribillos de congas tan indecentes, como lo ocurrido en el caso que nos ocupa.

No he podido conocer el motivo de esta conga, pero lo cierto es que, según las imágenes visuales publicadas, considero que no es expresión de diversión, ni fiesta. Coincidimos en la valoración sobre esta conga, como expresión de fuerte matices de marginalidad, de guapería callejera, uso de lenguaje muy vulgar que incita a la violencia física o letal y al uso de arma blanca, dígase pinchar a una persona y luego llevarle a prisión la jaba.!! ¡Me parecía mentira, estar oyendo por videos de las redes sociales semejante estribillo!

No considero que este evento sea una simple expresión del choteo cubano, ni de la costumbre popular de abordar situaciones trágicas, oscuras o ilegales a través del humor, la ironía y el ritmo. Ni de estrés, ni catarsis colectivas, a modo de válvula de escape psicológico de grupos sociales, ante la fuerte crisis de la economía cubana.

Considero que esta conga fue un indecente acontecimiento de la expresión cultural, que está prevaleciendo en determinados grupos cubanos. Refleja la pérdida de valores éticos que desde hace años se viene produciendo en la sociedad cubana, en unas provincias y comunidades más que en otras, expresa la compleja realidad económica, social, cultural, psicológica, folclórica y antropológica de la Cuba actual, en pleno proceso de transformación y transición económica-social.

No conozco aún, un comunicado oficial formal o declaración institucional del gobierno cubano, que explique las causas de esta polémica conga. Ha pasado lo que se dice por influencers, "un vacío comunicacional".

Sin embargo, los medios alternativos reportaron que el evento ha provocado reacciones diversas y contradictorias, además de que sobre el mismo se han pronunciado varios humoristas, influencers, creadores de contenidos y comunicadores.

Según mi parecer no es bueno del árbol caído hacer leña, coincido que a los cubanos nos gusta mucho la música y el baile, y lo practicamos también en las peores circunstancias. Pero la realidad es que esta conga, no tiene nada que ver con las raíces de la conga cubana que yo conocí y disfruté muchísimo en Santiago de Cuba. Aunque los años han pasado y las congas han evolucionado, además de que cada localidad y provincia pueden y deben tener    fiestas de carnaval propias de su identidad cultural, es imprescindible que sus actuaciones y los estribillos que se canten estén dentro de las normas morales, de urbanidad y de conductas, aceptados por toda sociedad que aspire a la mejor convivencia social.

No puedo imaginar que este tipo de estribillos continúen cantándose en las congas cubanas y sea un ejemplo negativo que pueda llegar a sustituir a los estribillos sanos y alegres de las congas que conocí y en las que participé. Por demás no deben ser las congas y comparsas, los espacios para que a través de sus estribillos los participantes expresen su sentir e inconformidad con los acontecimientos de su realidad económica-social.

Ello impone crear más y novedosos espacios públicos que estén legalizados, donde los ciudadanos puedan expresar sus criterios y opiniones relativos a su malestar ciudadano. Lo sucedido es una alerta, que impone a los gobiernos locales tomar medidas para garantizar que, en las fiestas carnavalescas prevalezcan manifestaciones de buenos valores, modales y costumbres ciudadanas cubanas".

domingo, 5 de julio de 2026

671.- Mejor sería: Grita por tu Libertad, que yo te Apoyo, pero ....

Procedo de una familia santiaguera. Tres de mis abuelos nacieron en aquel lugar y una de ellas, mi abuela materna, aunque nació en Cienfuegos, muy joven se mudó a Santiago de Cuba y allí vivió conscientemente como adulta muchos años de su vida, por lo que le toca y le otorgamos también la categoría de hija de la Ciudad Héroe.

Mis dos padres, nacieron, se desarrollaron y parieron en aquel lugar a su primer hijo, yo, por tanto, aunque hijo adoptivo de La Habana, a donde me llevaron al año y medio de vida, me corresponde también ser santiaguero.

Más allá del lugar de nacimiento, que puede ser circunstancial, hay personas que nacen en un barco, en un avión, en un viaje de turismo de sus padres o en el lugar de trabajo de sus progenitores, me crie dentro de una familia santiaguera en La Habana.

De más está decir a los cubanos, que los santiagueros siempre se han mostrado diferente sobre todo en esa competencia semi infantil con relación a los habaneros.

Primero Santiago de Cuba se cree merecedora de la categoría de capital de Cuba, en efecto, porque al principio de la etapa colonial, así lo fue. Luego Santiago de Cuba, junto a la zona Oriental toda, fue gran protagonista en todas nuestras luchas por la independencia y luego en la lucha revolucionaria de las décadas del 40 y 50 del siglo XX. No se puede ocultar lo que ocurrió en otras zonas del país, incluso los movimientos en la propia capital, pero en Oriente, por su cercanía a la zona montañosa más grande e importante de Cuba los eventos fueron mayores.

Santiago de Cuba puede ser la ciudad cubana que más aportó a las luchas revolucionarias y que más muertos puso. Recuerdo que una vez, con el objetivo de reconocimiento y creo que una maniobra para ser bien aceptado más allá de por ser negro, el Comandante Juan Almeida durante años destacado en la zona oriental, ordenó colocar tarjas conmemorativas en aquellas casas donde había existido un revolucionario muerto o desaparecido y la acción tuvo que ser detenida, la ciudad de Santiago de Cuba se llenó de tarjas; no existió una cuadra donde no aparecieron clavadas en las paredes, dos, tres, cuatro placas de bronce.

Todo eso, ha creado al santiaguero. Es cierto, los que no han sido pulidos por la cultura habanera, como yo, generalmente son prepotentes, bulleros, echa´os palante, medio frescos o sin muchos filtros o límites, creedores de poseer la única y absoluta verdad, más revolucionarios que la propia revolución, más fidelistas que el propio Fidel Castro.

Santiago de Cuba en esta última etapa, es la poseedora del Cuartel Moncada, de la Granjita Siboney, del 30 de Noviembre, de la gran figura de Frank País, entre otras muchas verdades, también del Caney, donde se dan o daban los mejores mangos de Cuba, el famoso café cubano de la Sierra Maestra, nuestro ron insignia, el Ron Bacardí, la mejor y clásica exposición de la Trova Cubana y por supuesto, los mejores carnavales de toda Cuba.

Los carnavales de Santiago de Cuba para Cuba vienen siendo, salvando las diferencias más que obvias, los carnavales de Río de Janeiro para Brasil, quizás no por lo espectacular del asunto, sino por el disfrute. Los santiagueros además de revolucionarios son carnavalescos, congueros, arrolladores, músicos, etc., desde siempre.

Creo yo, sin saber mucho exactamente del tema, que la conga santiaguera, es el resultado o herencia del llamado Cinturón Negro, o sea, la gran presencia de la población negra, primero esclava y luego libre, que rodeo a la ciudad a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Presencia negra también procedente de Haití y quizás un poco de Jamaica, en los cafetales, fusionada con la cultura negra cubana.

Los carnavales santiagueros siempre tuvieron sus diferencias, cada barrio tenía sus canciones, sus congas con sus estribillos que se repiten y repiten, cosa que logra el éxtasis y cada población arrollaba, o sea, bailaba diferente.

Cuentan los que vivieron esas etapas que había congas “decentes”, tranquilas, de cierto nivel a las que gustaban ir, las llamadas por aquellos años, personas de bien y había congas que venían de los barrios más pobres de la ciudad, puro pueblo, en las que podría correrse algún riesgo en participar. Así también se diferenciaba la sociedad, congas agradables, donde participaban los vecinos todos, sobre todo, los jóvenes de bien y congas de barrio, que eran las más sonadas, las más bailadas, quizás las mejores, donde salían los “desarrapados” de aquella época a desarraparse.

En esto de las congas y el arrollar detrás de ellas tengo historias, mi padre, por aquellos años no revolucionario aún, sólo un joven más que trataba de sobrevivir y sobre todo vivir vacilando la vida, al decir de sus amigos era famoso en aquello de los carnavales y las congas.

Era típico que las personas, mi padre incluido, salieran a arrollar vestidos de una “kimona”, a lo que luego llamamos bata de casa, con los pantalones remanga´os y “cutaras”, o sea, chancletas de madera, a veces con una sombrilla. Mi padre era muy santiaguero, creo que lo fue hasta que murió y en eso de los carnavales y las congas, más las muchachas, el ron y el cubilete, parece que se lo tomaba muy en serio.

Todo aquello creaba un efecto mágico de cíclicos espectáculos anuales. La conga santiaguera no levanta los pies, las personas arrollan muy pegadas unas detrás de las otras, por lo que el sonido de las chancletas con el asfalto crea un acompañamiento a la música de tambores, llantas metálicas y la típica corneta china.

Yo soy habanero por adopción, aunque visité muchas veces Santiago de Cuba recorriendo sus lugares históricos muchas veces en mi vida, creo que no podría vivir allí definitivamente, además desde muy joven soy fanático al rock, género lo más alejado posible de cualquier manifestación musical cubana y, sin embargo, no puedo dejar de moverme frente a una conga de esas de tambores y cornetas chinas, si la conga es santiaguera que posee una enorme capacidad de contagiar, la influencia que siento es mayor.

Los carnavales son típicos de toda Cuba, incluso en los momentos más difíciles de su historia, los de La Habana, capital al fin, los más vistosos. Cuando varias ciudades de Cuba estaban en candela por la represión, los presos y los muertos en medio del último periodo de Batista, La Habana, mostraba carnavales. Muchas veces mi abuelo, huyendo a la posible captura de batistianos, se refugiaba en la capital que estaba de fiesta. Entendible, La Habana era, como hoy continúa siendo, la cara a mostrar al mundo. No pasaba nada, se estaba en carnavales.

Los cubanos, fieles caribeños, somos dados a la música y al baile, no importa lo que esté pasando en otros ámbitos de nuestras vidas. Se puede ser pobre, incluso extremadamente pobre y el baile y la música, a veces hecha sólo con las manos nos ha acompañado siempre. Muchas de nuestras mejores manifestaciones musicales, el guaguancó, la rumba, la conga no tienen un origen rico, todo lo contrario. No importa que no se tenga agua para un buen baño, no importa que la ropa se sude, no importa si hay hambre o sed, en esos momentos lo importante es arrollar. Ya luego se verá.

Durante la colonia, momento difícil sobre todo para los esclavos, el Día de Reyes, además de tener una connotación religiosa católica oficial, las autoridades coloniales autorizaban a los esclavos a desfilar y bailar por las calles acompañados de sus ritmos, cantos y bailes. Era una suerte de concesión “benefactora” para aquellas personas, que ese día, al menos ese día eran libres, por lo que podían estar jodidos todo el año, podían incluso tratar de sublevarse y parar torturados o muertos y al mismo tiempo se desquitaban del “hombre blanco” un día al año con sus religiones, sus músicas y sus bailes. Una cosa, no quitaba la otra.

Los carnavales y sobre todo las congas, con estribillos salidos, no de estudios de grabaciones profesionales, ni de ilustrados y famoso músicos, sino de dichos y experiencias populares, forman parte de nosotros, incluso en todos estos años de depresión y represión, incluso en el peor momento de nuestra historia que puede ser el que se está viviendo hoy. La conga, el arrollar detrás de tambores, el baile, quizás nos haga olvidar momentáneamente.

Nada es entonces extraño. Los mismos cubanos que hoy por la noche tocan cazuelas en muestra de su inconformidad con el gobierno, los mismos que están pintando las paredes con Abajo el Comunismo, Abajo Raúl, Díaz Canel Singa´o, los mismos que están deseando que el gobierno desaparezca de una vez por todas, son los que alegremente, sudan en una conga que recorre las calles de cualquier ciudad cubana. Si se espera que los cubanos estén todos trancados en sus casas, discutiendo sólo sobre ideas políticas, amargados, serios, deprimidos, no los conocen. Somos una isla en medio del Mar Caribe, no somos continentales, por tanto, nos patrocina el vivir el momento.

No conocemos de cantos gregorianos, no sabemos mucho de los villancicos católicos, pero en Cuba, como dice el viejo refrán, “el que no tiene de congo, tiene de carabalí”, haciendo referencia a dos de los orígenes más famosos de los negros esclavos, aunque no tengamos agua, electricidad, comida, ni libertad, se seguirá cantando en los solares, se seguirá arrollando en las calles.

Lo llamativo de todo esto, no son los carnavales, el alcohol, las congas espontáneas, que no son organizadas por el partido comunista obviamente, alguna que otra bronca que siempre ha existido en esos ambientes, lo llamativo está en muchos estribillos.

Recientemente la ciudad de Matanzas ha estrenado una nueva conga que dice: “Pincha, que yo te cargo la jaba”, disfrutada paradójicamente, no por aquellos viejos conocedores de la tradición, sino por una inmensidad de jóvenes, donde según mi observación, sigue primando el color negro de la piel, o sea, congos y carabalíes todos juntos quienes desenfadadamente bailaban, cantaban, sonreían y disfrutaban.

Ese puede ser la mayor muestra del fracaso de la revolución cubana, porque debería ser una juventud diferente, sobre todo para la que se dice se hizo y se hace esa revolución

Y es ahí donde parece estamos jodidos. Pincha hace alusión al uso de armas blancas para herir o matar, otorgando cierta aceptación al proceso de violencia que hoy más que nunca existe. Picha significa que se está aprobando el robo y el asesinato. Yo te cargo la jaba está haciendo referencia a lo que los familiares y amigos hace para con sus presos, o sea, es la acción que garantiza que el que está sancionado en una cárcel pueda recibir sobre todo comida, para mejorar su situación al menos alimentaria.

Pincha que yo te cargo la jaba quiere decir hiere, mata, roba, asalta, que no pasa nada, yo te entiendo, yo te apoyo y te mantengo, sobre todo yo te justifico. Esa es la mayor muestra del desenfoque social, es la aceptación y el reconocimiento de una realidad triste, que va más allá de un tema económico y que durará mucho más tiempo en resolverse que la simple producción de alimentos.

En realidad, como consecuencia de la actualidad que se vive, hubiera sido mejor que la conga dijera: Grita por tu libertad, lucha por tu independencia, que yo te apoyaré, pero no sería entonces una conga popular de hoy, sino el resultado más que elaborado de un cerebro disidente profesional, un partido o grupo clandestino en Cuba u otra cosa parecida. No es así.

No seamos tan patéticos a la hora de evaluar. Las congas seguirán existiendo, las personas seguirán bailando y arrollando detrás de tambores, porque es parte del cubano y del cubaneo. No seamos tan rígidos y exigentes, lo malo no es sonreír, cantar y bailar, lo malo está en el visible deterioro social donde una de sus manifestaciones son algunas de las ideas que se exponen, pero ese equivocado, desorientado, culturalmente destruido, es también pueblo cubano.

No aseguro que todos los cubanos estemos en lo mismo, no pensamos y nos manifestamos de la misma forma, pero esa realidad de pincha que yo te cargo la jaba, no se puede desconocer. Esa es también una parte, triste, fea, de lo que está quedando en Cuba, quizás de esa parte, joven por excelencia, que quiere los dólares sin trabajar y estudiar, que sueña con el “American Way of Life”, sin conocer exactamente dónde queda la parte de Norteamérica a la que llamamos “La Yuma”.

Los pueblos no son partidos políticos, menos de conjunto un grupo homogéneo extremadamente ideogilizado. Los pueblos, muchas veces antes de obtener una victoria, gritan, lloran, dicen malas palabras, cometen errores, se fajan entre ellos y además, sonríen, cantan y en el caso cubano arrollan en una conga.


viernes, 3 de julio de 2026

670.- No hay que salvar a la revolución, porque ella no existe, hay que salvar a los cubanos de esa revolución.

¿Por qué un gobierno tendría que repetir constantemente que es fuerte y tiene que llamar todos los días a defender la revolución que dice lo patrocina? Porque sencillamente es todo lo contrario, el gobierno se sabe débil, tiene miedo y sabe que, de corazón, en esa revolución, ya no creen muchas personas.

Cuando un gobierno es en realidad fuerte y está realmente apoyado por gran parte de su pueblo, no tiene que pregonarlo todos los días, por el contrario, se dedica a trabajar para seguir satisfaciendo las expectativas, demostrando cómo las medidas que toma benefician a la mayoría.

Los gobiernos llegan, enuncian un plan a cumplir, obviamente por etapas y evalúan su cumplimiento, esa evaluación corresponde precisamente a los receptores del plan, de ahí que no siempre los resultados coincidan, puede el gobierno verlo todo bien y los receptores no ver nada claro en su gestión. Ningún plan es rígido, sólo existe ese camino rígido en algunos libros, sin embargo, las desviaciones deberán ser mínimas y mantener el objetivo central.

Cuando el plan se cambia todos los días y los caminos se alejan del objetivo deseado, sobre todo a corto plazo, pues los humanos no somos elefantes o tortugas, se convierte en una suerte de casualidades y ayuda de Dios, entonces el gobierno ha fallado, el gobierno no funciona, el gobierno, por tanto, tiene que desaparecer una vez que ha probado y probado todos los métodos y el resultado no sólo es malo, sino peor. La promesa del paraíso y la vida plena dentro de él se aleja del más simple análisis científico. Los humanos no tenemos tiempo de sobra, tenemos que comer todos los días, bañarnos, vestirnos, pagar los servicios que consumimos y por qué no disfrutar. El tiempo se acaba con una vida.

Si hay algo que a los hijos cae mal es que los padres para evaluar, corregir, exigir, recuerden constantemente que son los padres, o sea, me tienes que respetar o hacer lo que digo porque soy tu padre, frase que en algún momento todos los hijos hemos escuchado y todos los padres hemos enunciado. El efecto que esto logra es el contrario al que los padres desconocedores pretenden lograr. Los hijos no respetamos por miedo, sólo se logra por esos métodos que callemos nuestras verdaderas ideas, que cumplamos obligados en espera de poder salirnos, que aprendamos a mentir. Los hijos no quieren o respetan por obligación, es la admiración, la identificación, el compartir objetivos comunes, lo que logra el eterno amor, que bajo ningún concepto es obligatorio, la consanguineidad no obliga a querer. Por tanto, si los padres se equivocan, por desconocimiento o conciencia, los gobierno también y todos llevan su merecido. No es lo mismo te soporto porque no me queda más remedio, a te quiero.

El hecho de haber nacido en Cuba no significa exactamente que se tenga que querer ese lugar y menos estar de acuerdo o amar al gobierno que está de turno y para nada tiene que ver con una opción patriótica, de independencia, menos de soberanía. Todas estas ideas son formulaciones sentimentalistas que tratan de identificar y sobre todo retener a conveniencia. No se termina amando por haber nacido en determinado hospital de una determinada localidad, se ama por sentirse parte, por sentirse escuchado y tenido en cuenta, se ama por formar parte, por poder participar desde una determinada posición, idea, conducta, etc.

Los cubanos hemos sido históricamente, al menos en esta última etapa de nuestras vidas, muy dados a evaluar gobiernos extranjeros y no por pura casualidad tratar de influir para cambiarlos, sólo recordar la misión fracasada por adelantado del Che Guevara en Bolivia allá por la lejana década del 60 del siglo pasado, sin embargo, esa misma fuerza y “convicción” nos falta para evaluar al nuestro.

Hemos apoyado cualquier manifestación, hasta la más mínima, que haya tratado de criticar un gobierno local, da igual en Argelia, España, Perú o Filipinas, sin embargo, para evaluar al nuestro siempre aparecen justificaciones que van más allá de la realidad y pueden estar referidas y traer cualquier evento, a veces mientras más lejano mejor, da igual una sublevación de esclavos en un batey en el siglo XVII definida por la propaganda como una manifestación de independencia nacional o una marcha sindical por el aumento salarial en la década del 30 del siglo XX como una manifestación antirrepublicana.

Mientras tanto el gobierno cubano ha ganado tiempo, cosa en la que vienen desde hace décadas, hablando de defensa de la revolución, de patria, de soberanía, más el invento de soberanía alimentaria, más otro invento de soberanía eléctrica, cosas que nadie sabe lo que en realidad significan, tal como si la patria, la independencia, la soberanía fueran definiciones nuevas y sobre todo exclusivas de eso que aún se llama revolución socialista, que de lo primero, esa revolución eterna, no queda nada y de lo segundo, el socialismo, en el caso cubano caribeño, aún está por probar, a no ser que se esté llamando a un proceso que depende hoy más que nunca de mecanismo capitalistas y de los dólares del “enemigo eterno” para mantenerse en el poder los que lo tienen.

He escuchado una idea en voz de Eloy Viera, uno de los integrantes de El Toque, que me ha llamado la atención. Dijo Eloy, más o menos, no hay que salvar a la revolución, porque ella no existe, hay que salvar a los cubanos de esa revolución y eso me ha parecido genial.

La revolución ha sido nuestro gran fracaso en todos los aspectos de la vida cubana porque ella se dedicó, cumpliendo con antojos personales e intereses de reducidos grupos a destruir el funcionamiento lógico de una sociedad humana. Cuba, país medianamente fértil, donde las plantas salen y viven sobre el concreto o la piedra, hoy no tiene comida. La tierra fértil sigue allí, la mejor muestra es que está ocupada en más del 65% por el marabú que por desgracia no se come.

El gobierno cubano alardea y trata de mostrarse fuerte, sacando incluso a Raúl Castro a sus 95 años como un trofeo, porque en realidad tiene un enorme miedo y esa sensación no es por un posible ataque desde el exterior, ellos tienen un porciento muy alto garantizado que no existirá ese ataque masivo desde los Estados Unidos, ellos tienen miedo al pueblo de Cuba y están tratando de atajarlo para que no exista un desborde.

Trump y su gobierno no van a atacar militarmente a Cuba. No tienen cómo justificarlo al mundo, porque la idea de que el gobierno cubano no le cuadra, no es suficiente para enviar tropas y eso lo sabe el gobierno de la isla, el cual, no obstante, se ha victimizado en todos los escenarios posibles, argumentando ahora que Cuba es una pequeña isla, pacífica, solidaria, interesada más que nunca en mantener relaciones con los Estados Unidos. Relaciones de igualdad, para la cual han vendido a Cuba como lugar de paz, interesado en desarrollarse y entregarle ahora, a los 67 años, una enorme calidad de vida al pueblo, para lo cual ellos aseguran que están dispuestos a cualquier cosa, menos a cambiar la forma política del gobierno, o sea, cualquier cosa se puede cambiar, menos la verdadera causa del fracaso que tiene que ser cambiada.

El gobierno cubano se ha victimizado para tratar de llamar la atención y dar lástima, pero en realidad está fuerte frente a Estados Unidos, le han cogido la vuelta a Trump y sus diversas variantes u opiniones sobre el tema Cuba. Si el gobierno norteamericano estuviera verdaderamente interesado y decidido a accionar, ya lo hubiera hecho, porque le sobran fuerzas para ocuparse de Irán, de Venezuela, de las Islas Galápagos si ese fuera el asunto y de Cuba a la misma vez. Trump está jugando con su rating y está entreteniendo a no pocos.

Sin embargo, el gobierno cubano no tiene miedo, sino está aterrado de su propio pueblo, quizás como nunca en la historia de la revolución. El gobierno cubano sabe que ya no puede armar a Fidel Castro, porque dicen fue incinerado, figura que por voluntad o a la fuerza el pueblo cubano consintió. Ya no pueden sacar mucho a Raúl Castro, porque además de sus 95 años, jamás tuvo vínculos afectivos con el pueblo y Díaz Canel es la figura más desprestigiada de toda nuestra historia, más desprestigiado que el último aborigen que se emborrachaba y pegaba a su esposa también aborigen que vivió antes de la llegada de los españoles en 1492.

El gobierno cubano sabe que los que apoyaban fervientemente, hoy están viejos, enfermos, deteriorados o decepcionados y los que mejorcito están, viven hoy junto a sus hijos fuera de Cuba. Los jóvenes preparados, profesionales, se han ido marchando y lo que está quedando en Cuba de forma masiva es una parte de ese pueblo que como dice el viejo refrán popular, le da lo mismo que crezcan los niños o los accidentes. Parte de esa parte está esperando que se le resuelva el problema y está demostrado que es capaz de acomodarse el socialismo, al esclavismo, al feudalismo, e incluso a la comunidad primitiva de igual forma.

Una parte del pueblo cubano, mención de honor para las madres y abuelas, está protestando, pero de ahí no se ha pasado. Protestas aisladas por cansancio, que aún el gobierno puede controlar y entonces es ahí donde aparece el terror y para evitarlo el control y la represión.

Ellos saben, porque son muy capacitados en estos temas, que al pueblo entero en la calle no hay quién lo reprima. No se puede meter preso a 1, 2, 3 millones de personas y contra eso están jugando al policía bueno y al policía malo.

Por un lado, se sigue hablando de que el pueblo apoya a la revolución, por ciento que cada día es menos y por otro se está desapareciendo a cualquiera, incluyendo jóvenes de ambos sexos e incluso menores de edad, para evitar que el río que ya trae piedras se desborde.

Están aterrorizados quizás como nunca, porque están viendo la candela llegar. Un cubano no significa mucho, 100 cubanos no hacen un bosque, pero 100, 200, 400 000, sí.

Ha desaparecido del dialogo popular aquello de Patria o Muerte, porque sencillamente nadie en su sano juicio en realidad, menos los jóvenes, quiere morir. Patria o Muerte ha quedado para los discursos que cada día menos personas siguen y el gobierno, por mucho que diga lo contrario, lo sabe.

Y ahí está la fuerza. No se puede esperar por Trump, porque él, por mucho que aparenta, no tiene el problema arriba. No se puede esperar por Trump porque sencillamente a él no le corresponde iniciar el proceso de cambiar las cosas en Cuba.

A Cuba tiene que defenderla de esa revolución y liberarla, el pueblo cubano que allí está.

 

 

 

 

 

 

  

martes, 30 de junio de 2026

669.- Acabémonos de quitar las máscaras

Llevo más de un mes tratando de escribir este corto y quizás repetido artículo en algunas de sus ideas y me ha sido no muy fácil. Sobre Cuba me es difícil tratar de aportar algo nuevo, más que repetir de que soy de la opinión que el gobierno en pleno, más otros apoyadores y represores deben ser, cómo mínimo, ahorcados de los postes de electricidad que hoy para poco sirven.

Cubanos de aquí y de allá por el lugar donde dormimos, al final cubanos todos, acabemos de quitarnos las caretas con la que muchos hemos vivido mucho tiempo. Puede parecer increíble en presencia del presente, pero a Cuba le falta todo, excepto una fábrica de caretas o máscaras.

Hagamos un resumen. Los cubanos que duermen en Cuba están, ante todo sin dormir, lograr dormir en la Cuba de hoy es considerado todo un evento. No tienen agua, semanas y más semanas sin recibir el preciado líquido, sobreviviendo comprándolo a altos precios en el mercado negro, por fuera o mercado informal, da igual el nombre que tenga o compartiéndolo con y de sus vecinos. Si, el agua potable se vende y compra, porque sencillamente ella no llega a través de los acueductos, fenómeno que para nada es nuevo.

Horas y más horas sin electricidad, lo que significa que no la tienen 24, 27, 34 horas o más, la tienen 1, 2 o 3 horas de forma a veces discontinua y la vuelven a perder por otras horas que nunca se sabe cuántas serán. A veces la causa es el no tener petróleo, otras es una rotura o un mantenimiento programado o reprogramado, otras pueden ser la caída de los postes, transformadores, cables de la distribución o sencillamente que un grupo de delincuentes o “necesitados” determinaron robarse el aceite de los transformadores con alta demanda equivocada en el mercado automotriz que termina dejando a un barrio o pueblo entero sin servicio eléctrico.

También los apagones pueden ser por la sequía en Australia, una enfermedad repentina en las aves de corral, la salida de los zombis en la serie The Walking Dead u otro cualquier invento. Eventos y justificaciones con más o menos fuerza han existido siempre que yo recuerde. Siempre significa desde que fui niño, allá por la década del 60 del siglo pasado.

Horas y más horas sin poder cocinar lo poco que se consigue para comer o cocinando, ya no con el tradicional  y antiguo carbón, ese que da rico sabor a la comida cuando se sabe usar, lo que sería más que suficiente para entender el desastre y atraso hoy en 2026 y la inoperatividad del gobierno, sino con leña que tampoco es leña especial, sino lo que significa caminar, encontrar un gajo caído de un árbol o tumbarlo, un pedazo viejo de madera, una parte de un viejo mueble y tratar de encender fuego en el patio de la casa, en el medio de la calle, etc., tal como, según dicen, lo hizo el Homo Erectus organizadamente hace entre 400 a 700 000 años.

Cocinar con leña, a veces pedazos de cosas, maderas húmedas, etc., puede ser la peor condena hoy a una madre, abuela y algún que otro papá, que tienen que hacer comida para alimentar a su familia. Cocinar con leña obligatoriamente nos remite a la historia colonial de Cuba allá por los siglos XVI, quizás XVII o más para atrás cuando se quemaban vivos en hogueras a uno que otro culpable de un u otro delito. Si el cacique Hatuey o la francesa Juana de Arco hoy hubieran sido sentenciado a morir en una hoguera, todavía estuvieran vivos.

Los cubanos de Cuba hoy no sólo no tienen electricidad o agua, sino que casi no logran conseguir comidas; los suministros tradicionales del gobierno ya no existen y la comida está en esos famosos mercados negros, ahora legalizados hasta nuevo aviso, que toman el nombre de MiPymes, o sea, pequeñas tiendas, cafeterías, restaurantes que se dedican a revender lo que consiguen en el exterior o mercado paralelo interior, con al menos aparente legalidad. El cubano de pueblo está pagando hoy por un huevo, con lo que podía antes comprar una granja entera de gallinas ponedoras, incluyendo a los psicólogos que atendían a esas aves.

Esas MiPymes de hoy son los artesanos de ayer, los macetas que también quedaron al campo, los campesinos que vendían por fuera, los dueños que rentaban habitaciones o casas sin papeles, que están haciendo su zafra junto a las “famosas y humanitarias” agencias del exterior, muchas de ellas del gobierno cubano o al menos amorosamente relacionadas con él, aprovechando la crisis mantenida, que aunque pueda parecer absurdo les conviene que toda esta situación de precariedad cerca de lo haitiano, continúe. Cualquiera de estas definiciones ha vivido en Cuba mucho mejor que un científico, que un médico, que un profesional o trabajador de cualquier sector, que una persona que trabajó 40 años de su vida, porque “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Por su parte el gobierno interesado sólo en permanecer ha demostrado que no le importa una solución para todos, más allá de que de importarle no la pueden tener. El gobierno en sus discursos demagógicos hoy aspira a que los capitalistas malos pongan su dinero para entonces desarrollar algo que ellos siguen llamando socialismo, que es lo más incoherente que se pueda escuchar. El gobierno dice que está decidido a morir, pero antes pretende matar a los cubanos. El gobierno habla de resistir, pero la parte de la resistencia la está poniendo el cubano de a pie. Comparemos sólo el peso corporal de tu mamá, tu hermano, tu hijo con el que exhiben los altos funcionarios del gobierno.

Mientras esto ha ocurrido en Cuba durante estas últimas seis décadas, porque nada de lo hoy agravado es nuevo, el gobierno ha invertido miles y miles de millones de dólares y pesos en armar y rearmar un ejército, no para la defensa contra un enemigo externo, sino para el único objetivo “sagrado” para ellos de imprimir miedo y reprimir al pueblo cada día más descontento.

Todo en este sentido está organizado y previsto por el gobierno, incluso las manifestaciones de hoy en las calles, porque le ha sido fácil hasta ahora. Cuba ha descubierto la protesta y el gobierno la deja protestar, dando apariencias de que el pueblo tiene derechos, pero esos derechos están calculados y suponen que de ahí no van a pasar. El gobierno deja protestar, porque es imposible controlar y reprimir a decenas de personas, siempre aclarando que las protestas son por el disgusto, el simple disgusto de no tener agua, electricidad, medicamentos, de lo cual es culpable el gobierno norteamericano, pero que no cuestionan la existencia del gobierno incapaz, y al otro día en la mañana de forma independiente, en silencio, recogen a aquellos que más protestaron, los encierran y les prometen sanciones excedidas.

Los cubanos gritan abajo Díaz Canel, abajo el comunismo, y el gobierno afirma que los gritos están dirigidos en contra del famoso "bloqueo". Los cubanos gritan pidiendo que lleguen los norteamericanos y el gobierno traduce esto con que están en contra de Trump.

No se nos puede olvidar el doble discurso de siempre, por un lado, el gobierno se muestra comprensible, amoroso y por el otro, el verdadero objetivo es permanecer a cualquier costo. No hace mucho aún, Díaz Canel, el presidente puesto a dedo, dio una orden de combate contra su pueblo, orden que inmediatamente fue ejecutada con una enorme represión. ¿Orden de combate contra un pueblo desarmado que sólo exigía sus derechos? Si, orden de combate, orden de represión, orden de eliminar todo descontento visible, orden de matar si fuera necesario. Nada nuevo, no se nos puede olvidar que el gobierno cubano, entre otras muchas cosas escandalosas durante toda su existencia, apoyó a su amigo Saddaam Hussein, asesino público y genocida que exterminó a parte de su pueblo y felicitó al gobierno y partido comunista chino por la “sabia” solución de pasarle por arriba con tanques a los manifestantes pacíficos reunidos en la Plaza de Tiananmen.

Entonces esos mismos que han apoyado la violencia contra pueblos y ejercido el poder desde la violencia, sólo observar la cantidad de cárceles, prisiones, granjas, calabozos que existen, hoy piden paz, hoy se quejan de que contra ellos se pueda ejercer la fuerza. Se les olvida que, más temprano que tarde, el que a hierro ha matado o mata, a hierro tiene que morir.

Ahora esos “valientes” lloran por los pasillos del gobierno, frente a las cámaras y en las organizaciones internacionales diciendo que la potencia más poderosa del mundo los quiere atacar. Ahora precisamente se les olvidó lo de “Patria o Muerte”, “Vengan a sacarnos, no les tenemos miedo”, “Preferimos desaparecer en el mar”, “Recogerán el suelo anegado en sangre”, etc., etc., etc. Ahora Cuba es sólo una pequeña isla inofensiva, solidaria y amiga incluso de los Estados Unidos. Ahora quieren dialogar, sobre todo para que los dólares norteamericanos salven a la mal llamada economía cubana, porque de economía tiene muy poco.

Ahora el gobierno que llegó por la violencia, que destruyó a todo un pueblo por la violencia y que se mantiene por la violencia interna hacia un pueblo noble, realmente ignorante desde el punto de vista político, desorganizado, debilitado, enfermo, envejecido, quiere apelar a la paz y los mecanismos democráticos, pero insiste que no se van a ir, lo que es más que obvio, por las buenas.

Entonces, cubanos, quitémonos las máscaras. La solución de Cuba, que no será fácil, pero será una posible solución, está en la fuerza. Por un lado, la inevitable fuerza interna, de un pueblo que está cansado de aguantar y que poco a poco, como ocurre en otros lugares del mundo, tiene que salir a defenderse y una inevitable fuerza externa como apoyo o ayuda. Si una inevitable ayuda externa, que, para mí gusto, sin máscara, ha demorado mucho.

Creo que no se está valorando una invasión masiva de miles de millones de dólares para cambiar a un gobierno, a Trump, que creo no conoce a Cuba desde hace mucho, no le conviene, no tiene mucho cómo justificarla frente al gobierno norteamericano. Creo que la idea de entrar y sacar a los culpables es casi imposible, no porque el gobierno norteamericano no tenga los métodos practicados y los medios, sino porque los culpables de la destrucción son tantos, que no sólo lo es Raúl Castro, menos Díaz Canel, sino porque tendrían que cargar con miles de personas a la misma vez. Cuba tampoco puede ser acusada hoy de narcotráfico o invasiones militares en el mundo, eso ya pasó y los diferentes gobiernos norteamericanos no le hicieron caso y lo dejaron pasar a cambio de promesas.

La ayuda del exterior, que no sé por qué asombra a muchos tiene que existir, como siempre, al menos en la época moderna, ha existido. Un pueblo como el cubano, sólo puede hacer lo que está comenzando a hacer, protestar, protagónico las mujeres, pero derrocar a un gobierno que está preparado y apertrechado, armado hasta los dientes, es algo más complicado, que se puede lograr, pero demoraría por mi cuenta, otros 70 años como mínimo.

Cubanos, independientemente del lugar donde dormimos, acabémonos de quitar las máscaras.

 

 

 

viernes, 8 de mayo de 2026

668.- El colmo de TODOS los colmos.

Los colmos se suelen utilizar a modo de broma o chiste sobre un absurdo. Comienzan con una pregunta inicial que el receptor debe responder o adivinar, aunque usualmente la pregunta es respondida por el mismo emisor. Por ejemplo: 

¿Cuál es el colmo de un asesino? Querer matar el tiempo. 

Bueno, esto es el colmo de los colmos. Esto es lo más absurdo que se puede leer, aunque viniendo del gobierno cubano tiene muy bien definido su por qué.

Los “Díaz Contados”, que no tienen ningún problema más importante que resolver, están entretenidos jugando a la guerra o a lo que ellos deben llamar, imagino, guerra de resistencia creativa, donde el limón debe ser más importante que el armamento.

Trump, que según he escuchado a familiares tiene un gran sentido del humor, cosa que a veces demuestra en sus intervenciones públicas, se divierte y el gobierno cubano aparenta que se toma esto en serio y trata de demostrar que se prepara para una guerra contra la potencia más poderosa del mundo en cuanto a lo militar, con un ejército no sólo superior en el número y campo tecnológico, sino que está preparado física y mentalmente para guerrear.

Me gustaría aclarar que ya Cuba está en guerra. Guerra es ver a personas comiendo de la basura. Guerra es pasar 18, 20 horas sin electricidad, que te la ponga 2 horas y que te la vuelvan a quitar por las siguientes 20 horas. Guerra es pasar 2, 3 semanas, a veces más, sin agua corriente. Guerra es vivir en una casa de llega y pon, sólo con o sin la mitad del techo o en un solar con 200 personas adentro. Guerra es tener miedo a decir tu verdad o peor guerra es que te lleven preso por decirla. Guerra es vivir en un país que no puede diseñar un futuro, más allá de pedir confianza y asegurar que están trabajando, mientras la basura no deja caminar por las aceras y calles. Guerra es irte del país en una balsa o cruzando selvas y guerra es que los padres y abuelos despidan a sus hijos o nietos, sin tener la seguridad de que los volverán a ver algún día. Guerra es esperar y esperar por una llamada o mensaje que dice: estoy vivo, llegué. Guerra es tener a un familiar o amigo preso.

Pero de esa guerra el gobierno cubano no quiere hablar, o sólo habla para echarle la culpa a factores externos, huracanes, tormentas, sequías, encarecimiento de la vida en Singapur, lugar con el que nos “atan muchísimos lazos históricos” y, por supuesto, el actual gobierno norteamericano.

Cuba, cuyo ejército está hoy compuesto por oficiales viejos y gordos, que no pueden pasar la más elemental y floja prueba de eficiencia física de una secundaria básica y por reclutas del servicio militar, la mayor parte de ellos obligados a estar y que no creo que quieran morirse, que no superan las 120 libras de peso corporal, está decidida a guerrear, creo yo pensando en la experiencia del criollo José Antonio Gómez Bullones, más conocido en nuestra historia como Pepe Antonio, que ha pasado a la leyenda popular como héroe nacional frente a la toma de La Habana por los ingleses en 1762.

Durante mi vida como historiador, precisamente por años éste fue mi tema central de investigación, enfocado no a las acciones militares, de donde el verdadero héroe fue Don Luis de Velasco comandante español con una gran carrera militar que murió defendiendo el Morro, al que incluso los propios atacantes rindieron respeto, sino el impacto sobre todo económico que la presencia británica, de 11 meses en el occidente de la isla, dejó como consecuencia.

Entonces, como siempre hay que tener un héroe cubano para luego utilizar su nombre y crear legitimidad, se destaca la figura de Pepe Antonio, por aquellos años alcalde de la mayor villa Guanabacoa y miembro de la Santa Hermandad dedicada a vigilar las costas de la isla y luchar contra el contrabando de piratas y corsarios y que en el cumplimiento de su misión se dedicó a trasladar el ganado vacuno a lugares seguros y a eliminar o apresar a uno que otro soldados ingleses que perdido en territorio cubano caminaba sin rumbo fijo. No mucho más.

Creo que con esta experiencia y con Pepe Antonio como guía, el gobierno cubano actual desarrolla su estrategia de combate contra el ejército norteamericano, pensando, creo yo, que los “yanquis” entraran caminando en chancletas por las calles de La Habana, de Matanzas, de Camagüey, etc., escuchando Spotify, hablando por cámaras con sus esposas, madres e hijos desprovistos de armamentos o con las armas usadas en la guerra de Corea, muchos borrachos o endrogados y de seguro se perderán en las tierras totalmente plagadas de marabú. Es el colmo de los colmos, pretender hoy, no sólo enfrentar, sino salir victorioso de un potencial, pero poco probable, ataque feroz del ejército norteamericano.

Ahora, veamos lo que pasa para el interior de Cuba, de esa Cuba casi en la miseria.

El gobierno cubano, su llamada Defensa Civil, acaba de publicar una orientación que está repartiendo impresa casa por casa, a la cual ha llamado “Guía Familiar” ante una posible agresión norteamericana, que creo sólo causará burlas dentro de los cubanos, acostumbrados a burlarnos de todo. Guía que orienta identificar refugios naturales, imagino que cuevas y huecos, sótanos, túneles o zanjas donde esconderse y pretende recomendar la preparación de una llamada mochila de emergencia y de abastecimiento para sobrevivir a un conflicto bélico. Lo único que no se les ha ocurrido es mandar a trasladar las vacas como hizo Pepe Antonio, obvio porque vacas no hay.

Lo primero a decir es que lo de mochila me parece un absurdo, podían haber escogido otra definición, tal vez jolongo o javita de nylon. Las mochilas de moda que usan los niños para las escuelas son enviadas desde el exterior o compradas en el mercado negro, por lo que tiene, a veces, más valor que el niño que las posee.

Luego como orientación general faltó decir lleven dólares, el gobierno revolucionario va a habilitar tiendas cerca de las cuevas y refugios donde los escondidos pueden comprar sus cositas para pasar mejor el tiempo, donde a lo mejor hasta helados se puedan adquirir. Chocolate y fresa.

Veamos lo que propone textualmente:

Mochila de Emergencia y Suministros Básicos. Alimentos no perecederos: Productos que no necesiten cocción, enlatados (atún, sardinas, carne), galletas, cereales, pan y caramelos para al menos tres días. Agua potable: Recipientes con agua para garantizar el consumo. Iluminación y Fuego: Velas, fósforos o fosforeras y linternas. Energía: Radio con energía alternativa (manivela o pilas). Higiene: Artículos de aseo personal básicos

Botiquín de Primeros Auxilios. Medicamentos esenciales: Analgésicos (dipirona, paracetamol, aspirina), antihistamínicos y medicamentos para enfermedades crónicas. Material de cura: Gasas, vendajes, apósitos, esparadrapo. Herramientas y protección: Tijeras, pinzas, termómetro, guantes desechables, mascarillas y antisépticos. Otros: Pomadas para quemaduras o picaduras.

Artículos Adicionales y Documentos. Protección: Telas que puedan cortarse para hacer vendajes. Documentos: Identificación, documentos familiares importantes.

Amigos, si Cuba pudiera preparar a nivel individual, por familia, una mochila como esta, somos injustos, porque los cubanos estarían viviendo en su mejor momento. Si Cuba pudiera garantizar todo lo que se ha publicado, sería un país que pudiera competir económicamente con los Estados Unidos y sería totalmente injustificada cualquiera oposición a ese gobierno que es capaz de lograr que cada familia tenga la posibilidad de apertrecharse tal como si fuera a pasar una o dos semanas de campismo en algún lugar apartado del planeta.

En resumen, creo que, de toda esa creativa lista preparatoria, después de haberla leído varias veces, la familia cubana hoy, no sin cierta dificultad, sólo podrá cumplir con lo último recomendado, llevar los documentos de identificación y los documentos familiares importante, donde de seguro, no queda claro, pero deberán estar incluidas las propiedades de las bóvedas en los cementerios para facilitar los supuestos entierros.

Me llama la atención que el documento no dice nada de los santos, conociendo que los cubanos para acciones importantes primero llevamos a nuestros santos que a otro familiar. Son innumerables los cuentos de personas que cagan con sus Elewa, sus Caridad del Cobre, o parte de su Enganga hasta para montarse en un avión para un viaje de turismo. Los santos en una supuesta guerra contra Estados Unidos resultarían más que necesarios y útiles.

Esto es una burla, una gigantesca hipocresía. Es sencillamente el colmo de los colmos, o sea, una formal propuesta jocosa, aunque pretende aparentar seriedad, que sólo tiene el objetivo de divertir en medio de los problemas. Esto no puede ser serio, cada una de las líneas propuestas para que la familia cubana cargue su mochila y sobreviva frente a un ataque del enemigo, da pie a escribir un libro de críticas o un buen guion humorístico. Cada una de esas propuestas, sacadas imagino que de una lista que alguien encontró en un archivo y no se dio cuenta que fue confeccionada en 1957, es precisamente lo que hoy el cubano no tiene. Creo además que por la cantidad de cosas que hay que cargar no es una mochila lo que se necesita, sino un camión, sólo imaginen que todo esto estuviera a la mano en una familia cubana de 8 personas, a veces de más.

Echémosle un vistazo muy por arribita. Suministros básicos. Latas de atún, sardinas y de carne, imagino que hablen de las latas de carne rusa que las familias tienen guardadas desde 1998. Galletas y pan, en un país que cada ciudadano debe recibir diariamente, cosa que por momentos no se cumple, un pan que es más pequeño que una caja de cigarros y que generalmente ya viene duro, verde, etc. ¿Galletas? Gobierno cubano, le faltó aclarar que debían ser de soda, de sal, de dulce, galleticas María y Galleticas Royalitas, y de ser posible algunas golosinas como las ricas “Africanas” cubanas o los también ricos chocolates llamados “Peters”.

Recipientes con agua, bueno deberían haber dicho que los llevaran vacíos y se escondieran cerca de los ríos o manantiales que el bloqueo no ha podido destruir. ¿Agua? Ojalá los cubanos tuvieran agua. El agua, en muchas zonas de Cuba, incluso dentro de la misma capital, no de ahora, sino desde hace muchísimos años, hay que comprarla.

Aquí apretaron. Velas, fósforos, fosforeras y linternas. Desde hace muchos años los más devotos religiosos cubanos pasan un enorme trabajo para poner velas a los santos. Desde hace esos mismos años en Cuba no ha y fósforos y lo de la linterna está difícil a no ser que hayan sido enviadas desde el exterior. Una de las dificultades hoy para suicidarse por la vía candela en Cuba, es conseguir cómo encender el fuego. Recuerdo como práctica común en Cuba desde hace más de 30 años es que las personas que recibían gas al cual llamábamos de la calle, era dejar una hornilla encendida todo el día para facilitar encender las demás, por la falta de fósforos. Los cubanos en el exterior hoy mandamos fósforos a nuestros familiares en Cuba.

Radios de manivela, pero, qué es eso. Tengo 63 años y nunca los vi. Lo que recuerdo mucho es que algunas bicicletas en mi infancia incorporaban dinamos para encender un bombillito y poder montarlas de noche lo que todos terminábamos quitando porque hacía más difícil el pedaleo y disminuía la velocidad. Esos dinamos también desaparecieron. Estarán aconsejando a la familia cubana que se va a refugiar en una cueva que se lleve un panel solar, ahora de moda en Cuba, previamente comprado al gobierno, para poder escuchar los discursos del “Sin Casa”. ¿Baterías??????? La única forma de tenerlas es recibiéndolas desde el exterior.

Lo de artículos de aseos personal básicos es otro chiste o burla. Los cubanos en el exterior, si algo no se nos puede olvidar es mandar o llevar a Cuba pasta dental, jabones y shampoo, que imagino a lo que se refiera el gobierno cuando dice “básicos”. Pero esto no deja de ser absurdo, lo que evidencia el desconocimiento del fulano que redactó esta guía. Guerra, escondite en una cueva o hueco en la tierra en el lugar encontrado y como necesidad bañarse con jabón de olor y tener shampoo y acondicionador, sólo le faltó incluir la crema depiladora y las cuchillas de afeitar que deben ser de los productos más antiguos recibidos desde el exterior camuflajeados dentro de postales de felicitación. La falta de cuchillas de afeitar también ha contribuido a la dificultad de los suicidios.

Pasemos por encima de los necesarios botiquines de primeros auxilios. Es imposible que pueda escribir lo que pienso, sería largo y con algunas malas palabras. ¿Algodón, vendajes, apósitos, esparadrapo? Mi hija nació en 1986, desde que tuvo su primera menstruación, su madre le orientó usar trapos, cosa que para ella era imposible de entender y sobre todo de poder llevar a cabo, los mismos trapos que mi abuela Tomasa, nacida en 1906 en medio de una finca en Santiago de Cuba, me contaba que se usaban. Trapos usados, trapos guardados, trapos hervidos y puestos al Sol para secar, trapos vueltos a usar. El algodón en Cuba se convirtió desde hace más de 20 años en un producto que sólo se resolvía si trabajabas en un hospital y te lo resolvías en el más que solidario mercado negro. ¿Termómetros?????????? Si no lo guardaste de la época rusa o tuviste la suerte de comprar y atesorar uno de aquellos termómetros chinos muy malos que costaba un enorme trabajo bajarle la marca de temperatura y más trabajo verlos para poder conocer qué temperatura tenía nuestro enfermo, no sé de dónde los cubanos hoy pueden sacar termómetros. Esparadrapo, baste decir que desaparecieron cuando yo era niño, entre otras cosas porque los cogíamos para envolver las pelotas de poli que perdían el cuero externo, porque lo de conseguir pelotas nuevas era imposible. Gasas no hay ni en los hospitales, las personas se tapan las heridas con lo que encuentren, las fracturas son resueltas con cartón cosa que no ocurrió en nuestras guerras de independencia del siglo XIX y las personas se cuelgan los brazos con cordones, sogas, alambres, etc. Esparadrapo no existe, por cierto, su posible sustituto, el tape eléctrico, tampoco existe.

Artículos adicionales. Telasssssssssssss para hacer vendajes, resulta increíble. Las sábanas en Cuba, si no tienes un proveedor externo, son viejas, empercudidas, remendadas. Tener una sábana nueva es ser rico. OJO.- Adicionalmente, las sábanas que no se pueden usar para dormir, no se echan a la basura, ellas van a formar parte de los famosos trapos que se utilizan para …

Yo no sé exactamente como definir esta Guía Familiar. ¿Es un chiste, una burla, algo muy infantil o una herramienta de marketing?

Chiste, burla o infantil quedan más claros, sin embargo, me parece a última hora una buena estrategia para que los de adentro y los de afuera se alarme. ¿Oh, Cuba está entregando una “Guía Familiar” para que las familias se protejan y salven? Esto debe ser serio. Entonces comenzarán las llamadas y mensajes hechos y recibidos que terminarán en envíos de paquetes. Pasta dental y cepillos de dientes, baterías, repelente para mosquitos, algunos rollos de esparadrapos, etc., siguiendo la lista confeccionada por el gobierno de las necesidades para la sobrevivencia y por supuesto, no puede faltar como para todo campismo, unos dólares para poder consumir en las tiendas de guerra del gobierno. ¿Imaginas poder tomar helados dentro de un refugio en medio de una guerra debajo de las bombas? Ni al genial e influyente grupo humorístico británico, Monty Python, famosísimo por sus exageraciones, sus sátiras, sus absurdos y burlas podría habérsele ocurrido algo así.