domingo, 1 de noviembre de 2026

698.- Ayer nos fuimos de Halloween.

Ayer, como ya es nuestra tradición, cada último día de cada mes de octubre salimos a celebrar Halloween.

Más allá de la historia de más de 2000 años surgida en Irlanda y Escocia, donde los muertos y los vivos se unían a través de los espíritus, tradición que luego llegó, con algunos cambios, a los Estados Unidos en el siglo XIX. Más allá de los desacuerdos de la iglesia católica con la celebración de lo que consideraban, al menos durante muchos años, una fiesta pagana a la cual no se debían sumar los católicos, el día de Halloween se ha convertido en una fiesta muy disfrutable para todos aquellos que se quieran incorporar a ella, sobre todo para los niños.

El día de Halloween se convierte en una divertida oferta, donde el objetivo gira en acciones y disfraces, algunos con marcadas intenciones de ocasionar miedo. Mientras más extraño sea la vestimenta, los movimientos, la música, las decoraciones y las comidas, más se disfrutan.

En nuestro caso, con nietas pequeñas, nuestra misión año tras año significa caminar cientos y cientos de metros por el reparto grande donde viven, en busca de caramelos, dulces, chocolates y pequeños juguetes.

Lo lindo del tema es caminar con niños entre niños, que generalmente se muestran incansables y son capaces de subir y bajar cuadras y cuadras, cruzando de una acera a la otra, visitando casas que ofrecen golosinas.

Por momentos los niños caminan, en otros corren, gritan y sobre todo sonríen. En esa noche salen a las calles siempre acompañados por sus familiares mayores, muchos de ellos también disfrazados, muchísimos niños que no se ven todos los días, podría parecer que viven escondidos o enjaulados y salen todos a la misma vez por lo que lo de la algarabía es notoria. Los niños van desde bebitos en coches o carritos hasta adolescentes que aprovechan para, no sólo llenar, a veces gigantescos bolsos o muy común las fundas de almohadas, de caramelos y chocolates, sino para reunirse, conversar, pienso que los más adelantados, hacer contactos con chicas o chicos que les interesa para más adelante.

Varias cosas siempre me llaman la atención.

Un alto por ciento de los vecinos, no sólo decoran sus casa con muñecos inflables, brujas, animales y sobre todo muchas luces, sino que se apostan toda la tarde noche frente a sus casas para repartir los regalos, hombres y mujeres, jóvenes padres, ancianos abuelos, que han, primero destinado dinero para comprar miles de caramelos y chocolates para regalar a los niños y dos, el placer que esas personas sienten con ser visitadas, bajo el lema aparentemente de miedo o acusador que cada niño enuncia frente a las puertas de las casas visitadas, de “Truco o Trato” en busca de sus golosinas.

Todo el que camina, todo el que se cruza en las aceras, todo el que visita una casa, termina diciendo Happy Halloween, por lo que la actividad se convierte en alegría.

Gran demanda tiene siempre, todos los años, una familia que además coloca un aparato para hacer algodón de azúcar, haciendo que los niños pasen por allí varias veces. Si se diera un premio a la popularidad, esa casa sería la ganadora. Las mías pasaron por allí dos veces. Es un día donde la azúcar deja de ser dañina.

Mientras camino y llego incluso a sudar en una de las misiones más dulces de mi vida, pienso en mí y mi infancia, hoy por razones más que obvias, ya lejana.

Nací dentro del proceso que aún se llama revolución, pero es bueno dejar en memoria que, a pesar de los cambios que existieron y los que se vislumbraban, tuve una buena infancia dentro de la infancia planificada.


Procedo de una familia que había logrado sus cositas antes de 1959, por lo que tuve la oportunidad de heredar cosas del viejo sistema, lo que me hacían diferente a algunos de mis amiguitos de aquellos años. En realidad, no me faltaron juguetes, trenes eléctricos, escopetas de perle, juegos de carpinteros, bicicletas, aviones de aeromodelismo que se volaban en parques y sitios abiertos, bates, guantes, pelotas, raquetas de tenis, etc. Nada del otro mundo, cosas que se podían adquirir en Cuba antes de yo nacer. 

No descuento el esfuerzo continuado durante los años que hicieron mis padres, para mantener en una familia de tres hijos, todo aquel intento por darle alegría a la infancia, a pesar de que llegó el sagrado y recordado, bajo el racionamiento incluso de los juguetes, momento de un juguete básico, otro no básico y uno dirigido, al cual todos los turnos que nos tocaron fueron para el quinto o sexto día, por lo que todo se convertía en casi un no básico, otro casi no básico y por supuesto, un casi no dirigido. Bolas y pelotas, con la que incluso, niños al fin, imaginábamos que éramos felices, porque a partir de no pocos trabajos, fabricábamos nuestras carriolas de madera, con rolletes o cajas de bolas viejas, enderezando clavos viejos, nuestros tirapiedras con cámaras de bicicletas rotas, podridas, nuestras pelotas de poli con papel, tape eléctrico mientras hubo y mientras hubo lo que llamábamos esparadrapos.

A los 15 años, recién iniciada mi adolescencia me enamoré de Martica y caí en su casa sin paracaídas a la próxima semana de conocerla de cerca. Allí había una familia organizada, alrededor de Marta, el horcón familiar, profesionales que también disfrutaban aún de algunas cositas hechas en el capitalismo. Entonces fui arropado con aires acondicionados, tocadiscos, televisores, cocinas con horno, calentador, automóvil, etc.  y para colmo de bienes una casa propia en la playa Boca Ciega. La playa es el sueño de cualquier cubano que se mantuvo relativamente gratis todo el tiempo, una casa en la playa a pocos metros del mar era y es sencillamente algo inalcanzable para un pueblo proletario que se debatía desde siempre entre apagones, falta de agua, problemas del transporte de todo tipo, escasez de alimentos y por supuesto desaparición paulatina de los juguetes para niños.

Allí nació mi primera hija, Jennifer, a la que por suerte le tocó algo de lo anterior, un poquito más viejo, pero que por la calidad y el cuidado de los adultos lograba sobrevivir. En el año 1986 ya el pan debajo del brazo de los niños comenzaba a verse difícil, no obstante, por ejemplo, todavía Jennifer tuvo la oportunidad de libros de niños, yo todos los jueves visitaba la librería La Moderna Poesía y compraba, entre otros, a precios muy módicos, libros para ella. Allí también en el año 1991 nació mi hijo Jonathan, donde el pan debajo del brazo ya no existía y comenzaban a aparecer incluso la falta de brazos y los libros, que ya habían desaparecido y que obtuvo y leyó, por suerte, los heredó de su hermana. Luego esos libros, con algunas bajas obviamente fueron a parar a mi sobrino Ian, junto con coches, corrales, juguetes, etc., gracias a que ese tipo de herencia no fue objeto de regulación del gobierno.

No obstante, mis hijos, en medio de todo el desastre, tampoco padecieron mucho, más allá de lo que inevitablemente les tocó. Ellos siempre estuvieron priorizados. Ellos siempre estuvieron priorizados, no sólo por sus padres, sino por abuelos, tíos y muchos, muchísimos amigos.

Recuerdo que el 1994 hice un viaje que no debía tener regreso, pero del cual al final regresé. Cuando declaré mi intención de regresar, mi misión, entre muchas otras, incluyendo ajustadores para Martica que nunca logré comprar, no por falta de ellos, sino porque no sabía lo que buscaba, era clara.

Tenía que regresar con una Barbie para Jennifer y un camión para Jonathan. Lo del camión me fue relativamente fácil, yo soy varón y los camiones habían estado en mi vida de niño, por tanto, podía escoger mejor. Lo de la Barbie fue todo un problema, nunca había jugado con muñecas. Al entrar en una tienda de juguetes en Londres, descubrí que el lugar era enorme con cuatro pisos solo de juguetes, donde había un piso entero dedicado sólo a la muñeca de moda.

La gestión me tomo tres horas caminando y caminando, de atrás para adelante, de adelante para atrás, tratando de descubrir la muñeca más bella. Al final terminé comprando tres, dos Barbies y el famoso Kent, novio de ellas y un enorme camión de volteo, rojo, azul y amarillo. Todo un espectáculo.

Con todo lo comprado, incluyendo el camión que no cabía en ninguna maleta, regresé un día a Cuba. Llegué y estábamos en apagón, algo común en la Cuba de 1994 y el Jonathan tenía fiebre.

Lamentablemente frente a todo aquello, bienvenidas, recibimiento, repartición de los primeros regalos, chocolates, incomprensión de algunos por mi regreso y felicidad por mi presencia nuevamente en aquella casa, más la fiebre de mi hijo, el enorme camión quedó fuera cuando nos acostamos a dormir sin electricidad. Al despertarnos descubrimos que se lo habían robado. El camión con que había montado varios aviones y había estado en varios aeropuertos, lo había cargado como algo extremadamente apreciable, ya no estaba. Los robos en Cuba no son de ahora, ahora los conocemos más porque se publican, los robos aparecieron y han ido aumentando desde el mismo 1959. Puedo escribir, sólo basado en mi experiencia personal y familiar, un extenso artículo sobre esto para los incrédulos.

Entonces ahora más viejos, sigo pensando en el camión de mi hijo y me llama la atención la cantidad de juguetes que se quedan constantemente fuera de las casas, incluyendo la de mis nietas, sin peligro al menos hasta ahora de que desaparezcan. Jardines y portales que albergan los juguetes donde los niños los sueltan, incluyendo las apreciadas bicicletas, patinetas, carritos eléctricos, etc.

Caminando también pienso en la Cuba de hoy y me pregunto: ¿Cambiaría un niño cubano un poco de soberanía por unos chocolates?, ¿Sería una ideología, sea cual sea, más importante para un niño que un juguete?, ¿Cuáles serán las consecuencias de sacrificar hasta casi la miseria a un niño?, ¿Cuánta añoranza puede crear en un niño un refresco, unas galleticas, un simple caramelo?, ¿Cómo explicarle a un niño que a pesar de que sus padres trabajan, son maestros, médicos, secretarias, obreros, etc., no le pueden comprar caramelos ni una vez al año y si se come el pan por la mañana no habrá pan para la tarde, mientras algunos de sus amiguitos cuyos padres se niegan a trabajar llevan a la escuela suntuosas meriendas, fríos refrescos, mochilas de Bluey o las más famosas princesas y cintas, liguitas o hebillas para el pelo de colores capitalistas, porque hasta los colores en Cuba han desaparecido?

¿En Cuba, dónde está la importante ilusión que condiciona luego toda la vida, de aquellos que seguimos diciendo que nacieron para ser felices?

 

jueves, 29 de octubre de 2026

697.- En la antesala de una votación. Noviembre 2026. (Segunda Parte)

Me parece bueno, aunque pueda resultar petulante, mencionarme a mí mismo en un artículo anterior que escribí sobre las votaciones en Estados Unidos.

En sentido general se suele mencionar a otros, ya sea para contradecir, ampliar o dar validez a una de nuestras ideas. Se suele mencionar a personajes de la historia, celebres, figuras autorizadas, filósofos, historiadores, políticos o empresarios de éxito o sencillamente estúpidos que han dicho algo que nos interesa destruir, pero creo que no sea un delito, retomar ideas que uno ha expuesto, sobre todo cuando se está de acuerdo con ellas.

Aseguré en aquella ocasión, cosa que anuncié como una conclusión que: “Creo que los republicanos perderán las elecciones de medio tiempo en el próximo noviembre y lo jodido de esto es que no será por lo bien que lo ha hecho su partido opositor clásico, que en realidad no ha hecho mucho, sino por la mala actuación de los republicanos mismos, viéndolos como un grupo monolítico que debía ser, que hoy para mayor complicación parece que están divididos dentro de ellos mismos”.

Y eso, una semana después de asegurarlo, me parece real, que, salvo un gran milagro de la política, cosa que también puede ocurrir, es lo que se ve va a pasar. No obstante, como en todas las ocasiones que de votaciones política se trata, creo que estamos metidos en una casi guerra, sin tiros y muertos de momento, pero guerra, que cualquier evento por pequeño que parezca puede cambiarlo todo.

Debo volver a decir que voté por Donald Trump y los republicanos en dos ocasiones anteriores, por lo que no acabo de llegar hoy a todo este escenario. En esas ocasiones también hubo guerras, lo que me parece injustificado de forma general, porque la votación es un acto puramente personal, tal como el de escoger una pareja, una casa a comprar, una marca de auto, claro quizás con mayor repercusión social, pero personal, donde a no ser a los muy, muy relacionados, poco se tiene que explicar.

Por tanto, entiendo que, frente a una votación, además de las ideas que se deben evaluar, todo esto para los más ilustrados que lamentablemente la gran masa no lo es, existe la atracción personal, el gusto por un color de pelo, lo agradable o simpático de la figura en cuestión, la amistad con amigos, etc., etc., etc.

Desde hace años tengo un pullover que tiene la cara de Steve Perry y dice abajo, “Steve Perry para presidente”.  Ahora pensando en esto, sin que el amigo Steve hubiera declarado nunca su intención política, jamás ha hecho un comentario al respecto, es la idea de un fanático o buen negociante, que se inventó y de seguro vendió muchos pullovers, pero posiblemente de aparecer su nombre en una boleta, yo, ciudadano común, hubiera votado por él.

El hombre, además de las ideas super conformadas que deberíamos tener, también se compone de gustos, ilusiones, amores y por qué no fanatismos. La relación entre agua, azúcar y limón no da una limonada, esa relación puede dar cientos de limonadas diferentes en la misma medida que a mí me puede gustar por el ácido y a ti no, o tu buscas algo más dulce y a mi parecerme repugnante. Una limonada caliente es buena para una gripe, pero no para tomar como refrescante bajo 40ᵒ Celsius. No existe una limonada clásica, única y exclusiva, la mejor limonada dependerá del que la consuma y evalúe, porque es sencillamente un acto puramente personal.

Como no estoy afiliado a ninguno de los dos partidos contrincantes más poderosos y por tanto no me asiste la obligatoriedad, puedo ser más libre a la hora de expresarme únicamente sobre lo que veo. Repito, no tengo vínculos, muchos menos información de primera mano que me permita hacer una evaluación profunda sobre el tema. Jamás podría nombrarme estudioso, soy sencillamente alguien más de los que pululan en cualquier calle de este país.

¿Qué veo entonces en los republicanos de mi tiempo, donde no se puede excluir a Donald Trump, que además ocupa el cargo, nada despreciable, de presidente de los Estados Unidos?

Lo primero que me llama la atención es que, según observadores y analistas, el Partido Republicano se ha dividido, quizás los republicanos tradicionales, que están allí desde hace muchos años, incluso antes de llegar Trump a la palestra pública y otra facción a los que denominan extremistas republicanos que siguen al actual presidente y forman su base de apoyo más furibunda. Esos que apoyan y apoyaran, no importa lo que pase, son reconocidos como republicanos MAGA por ponerles un sobre nombre con objetivo peyorativo, cuando la idea MAGA, más allá de un slogan, debería ser el orden de todos los que vivimos aquí adentro.

No puedo demostrar esto en números, pero si es llamativo que algunos amigos personales del presidente y otros que fueron sus más cercanos colaboradores en el pasado, se han bajado públicamente de su carro y han hecho muy fuertes críticas a sus actuaciones, lo que evidencia como mínimo contradicciones entre ellos, pero tampoco es nada nuevo por muy catastrófico que parezca, porque las divisiones políticas, los desacuerdos, los abandonos e incluso las traiciones, siempre han existido.

¿Qué decir del actual Secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr., no sólo demócrata en su pasado, sino descendiente de una de las familias más importantes y renombradas dentro de esa dirección política en la historia de los Estados Unidos, hijo de Bobby Kennedy, demócrata, fiscal general y luego senador por New York y sobrino del expresidente John F. Kennedy, icono y una de las expresiones más altas de los demócratas modernos hasta hoy?

A mi gusto, Trump tiene un pequeño problema, le gustan las cámaras, las luces, el estar todo el tiempo al aire, le gusta el protagónico, lo que lo hace estar todo el día como un actor y eso aunque nos pueda parecer agradable, lo expone, porque a veces parece que no hay tiempo para pensar, no hay tiempo para elaborar un mensaje y entonces corre el riesgo de decir una cosa en la mañana y otra en la tarde, provoca que sus seguidores tengan que salir constantemente a traducir a mejores términos lo que el presidente quizo decir. Por momentos, quisiera pensar que no, pero parece que, por aburrimiento, coge su celular en la madrugada y emite un mensaje que cuando el país se despierta, se pregunta: ¿Y ahora qué quizo decir?

Por momentos, a lo mejor por seguir los pasos de una altísima estrategia política de la cual no sé y a veces no entiendo, sale hablando muy bien, incluso de amistad cercana con el asesino, dictador, mafioso ruso Putin, si fuera poco con el dictador y otro asesino torturador el coreano Kim Jong Un, y para más colmo de los colmos, el Secretario del Partido Comunista y presidente del gobierno chino, otro H.P., el chino Xi Jinping.

Por un lado, Rusia, Corea del Norte y China, entre otros, son declarados enemigos jurados de los Estados Unidos y el presidente de este último, no es que mantenga relaciones protocolares, diplomáticas con esos otros jefes de estado, tal como indica la política exterior de cualquier país, sino que los nombra amigos, buenas personas, los invita, come con ellos y ofrece declaraciones amorosas. ¿Es confuso?

No relacionaré en un listado las cosas buenas que han hecho desde el partido republicano y desde el gobierno, para eso están los megas defensores, los que dependen y viven de la política, sólo relacionaré aquellas cosas que son hechos y que creo que tendrán influencia a la hora de decidir el voto.

Irán. Ya escribí antes que el tema me queda muy lejos, así y todo, creo convenidamente que todo el gobierno de ese país debería desaparecer. Como esto es un tema de gustos, no me gustan las teocracias, donde existe una máxima autoridad política, militar y religiosa que controla de forma autoritaria a toda la sociedad, manteniendo sobre ella un control de línea muy dura. El llamado Líder Supremo controla las Fuerzas Armadas, la Guardia Revolucionaria y designa a los miembros clave del Consejo de Guardianes y el Poder Judicial y por tanto somete a la población bajo las leyes más crudas de vivencia.

Estados Unidos nunca debió meterse en el tema, aunque la justificación de las armas nucleares y petróleo fueran muy fuertes o debía haberse metido totalmente y acabar con el asunto. La idea de que todo acabaría en horas no ha sido real, por lo que cada acción, a mi entender, ha hecho más fuerte al gobierno iraní que de momento resiste y está ahí.

Creo que estamos allí empantanados. Trump dice una mañana que todo está bajo control y en la tarde Irán declara que no saben nada, que no hay nada controlado por Estados Unidos. Trump dice que se ha logrado la paz y a los pocos segundos Irán declara que no conoce nada sobre la paz y descarga unas bombas.

Mientras todo transita en mensajes para aquí y para allá, la mayor parte de ellos contradictorios, Irán intensifica la represión estatal con el uso letal de la fuerza contra su población, con un saldo de miles de muertos y otros miles de detenidos que son torturados y ejecutados de forma exprés.

Trump asegura que tiene controlado el petróleo e Irán sigue asegurando que el control lo tienen ellos, desvaríos que se evidencian en los precios del petróleo a nivel mundial y que yo descubro en la gasolinera cada vez que intento llenar el tanque de mi automóvil. El tema Irán aún no ha terminado y probablemente no termine muy pronto, aunque en todas las comunicaciones oficiales, incluyendo las del presidente norteamericano en sus redes sociales, ya tenemos la victoria.

Venezuela. Creo que la misión de entrar y sacar a Maduro y su esposa fue todo un éxito. No sé si el falso presidente de Venezuela estuvo vendido desde adentro, si algunos o muchos colaboraron para la acción, cosa que me parece que tiene que haber ocurrido, pero no es menos cierto que la acción fue ejemplarmente estructurada y magistralmente ejecutada. Maduro acusado de terrorismo, asesinatos, corrupción, narcotráfico, abuso de poder, torturas, etc., se encuentra hoy en New York enfrentando a la justicia norteamericana. Éxito total.

Sin embargo, los acontecimientos que siguieron son como mínimo bochornosos. El gobierno norteamericano, dejó frente a Venezuela, con justificaciones entendibles y otras no entendibles, a todo el combo de Maduro, a personas que estaban igual o más comprometidas que él con el desastre, para mí, traicionando el verdadero sentimiento del pueblo venezolano, que sabemos que, para estos casos de la gran política, significa poco.

No entiendo cómo si se lleva a cabo una misión para sacar a Maduro, se es capaz de dejar y no sólo dejar, sino entrar en negociaciones con sus cómplices, cuando muchos de ellos, tenían también puestos precios a sus cabezas. Menos entiendo cómo es que Trump, personalmente, que no se puede hablar de un gobierno en general, llama a Delsi Rodríguez, por muy lacaya que sea, como una buena persona, amiga de Estados Unidos, que estaba haciendo un gran trabajo. ¿Su gran y buen trabajo es ser exclusivamente una perra faldera del gobierno norteamericano?, ¿Cómo Trump puede olvidar la historia?

Algunos plantean que fue estratégicamente correcto porque era la forma de aguantar el palo y tratar de no desencadenar un problema social más grande, eso puede ser, pero Venezuela no es Delci, ni sus más allegados, todos corruptos, todos no sólo con las manos manchaditas, sino totalmente embarradas de sangre, máxime cuando ese pueblo había votado casi masivamente por otra opción, la de María Corina, que defectos y problemas puede tener, pero que llevaba casi 30 años en la oposición luchando abiertamente contra el chavismo-madurismo.

Trump no sólo desconoció a María Corina, sino quizás para justificar su acción, la demeritó, con comentarios poco correctos, cuando ella estaba declarando su apoyo e intención de mantener unas muy buenas relaciones con Estados Unidos. El decir que María Corina no tenía apoyo dentro de Venezuela es como poco, ofensivo no sólo a ella, sino a su pueblo.

No pocos venezolanos, que son los máximos interesados en el tema, han estado disgustaditos o al menos han entendido poco y eso puede limitar sus votos, aunque es bueno decir que hace muy pocos días aún, María Corina, después de siete intentos fracasados anteriormente, acaba de llega a Venezuela, según parece y la lógica indica, apoyada por el gobierno norteamericano y Trump ha avalado la acción, lo que puede, imaginando que es un paletazo político, mejorar sus relaciones con los de ese país que aquí votan. No está mal la intención ahora, esa es la política.

Cuba. El gobierno actual norteamericano y en especial Donald Trump se autonombran anticomunistas y se dicen encargados de eliminar el comunismo en el hemisferio donde se encuentra Estados Unidos y Cuba, señalando a esta última como la madre causante de esa forma de pensamiento y acción en el mundo. Cosa que no es absolutamente única de la isla, pero es verdad.

Creo que todo el que se respete, viva bien en Estados Unidos y no sea un loco extremista de izquierda por vicio, debe estar de acuerdo con que el comunismo es fatal y siempre, desde siempre, ha tratado de agredir a los Estados Unidos, señalándolo como la máxima expresión del capitalismo moderno, donde todo, absolutamente todo está mal.

Ese enfoque explícito anticomunista ha animado a una parte de los cubanos, no sólo los que viven coherentemente en el exterior, sino a muchos, muchísimos de los que todavía están sobreviviendo dentro de Cuba. Digo coherentemente, porque es poco explicable que se viva en un país capitalista, por las razones que sean, salvo si trabajas para el gobierno cubano por dinero, sentimientos, amor o ideología, y se pueda defender a un sistema político que no sólo se ha comido a un país entero, sino que ha destruido al propio pueblo.

Y es bueno reconocer que este gobierno, ha dado pasos como pocos gobiernos anteriores para al menos presionar a los gobernantes de la isla. Medida de búsqueda y captura, embargos, medidas contra entidades del gobierno, sanciones, etc., que, aunque no son todavía efectivas para hacer al régimen renunciar y desaparecer, si les aprieta el lazo alrededor del cuello y evidencian al mundo la realidad del gobierno cubano, sus maniobras oscuras u ocultas, sobre las cuales poco se sabía. Cada día que pasa son menos los ciegos de verdad, los otros ciegos que quedan son los que no quieren ver.

Las declaraciones del gobierno y los comentarios hechos como por casualidad han dado a los cubanos, tan necesitados de recibir ayuda externa, una esperanza, quizás desmedida. Por momento a casi todos nos ha parecido que la solución será mañana y luego nos levantamos y todo sigue igual. Nos ha ilusionado a casi todos, porque lo que escuchamos nos gusta, más allá de un profundo análisis, sin darnos cuenta de que el problema de los cubanos en Cuba con su gobierno, legítimo o no, es de los cubanos y que, si dejamos eso en la mano de Estados Unidos como salvador, caemos en el juego de la geopolítica y, obviamente, frente a mayores intereses, Cuba sigue quedando para mañana.

Por el momento, aunque todos los días aparece algo nuevo, otro sancionado, otra nueva medida, todo se mantiene igual. Estados Unidos dice que el gobierno cubano se va a caer solo y el gobierno cubano guapea diciendo que resisten y otra vez que están dispuestos a morir, confiando quizás que la muerte no les va a llegar.

Los cubanos dentro de Cuba están cansados en una gran mayoría, quieren un cambio, pero no saben cómo lograrlo y es entendible, la represión es muy grande, el control, a pesar de que nada funciona, sigue perfeccionándose por el poder y en realidad no es fácil para nadie, organizar un movimiento de la noche a la mañana que logre movilizar a todo un pueblo en una misma dirección. 

Los cubanos fuera de Cuba, una mayoría, quieren también ese cambio, pero no pueden hacer mucho más que manifestarse, organizar conferencias, emitir mensajes por las redes, alentar, solidarizarse, apoyar desde la distancia y tratar de buscar apoyo en las organizaciones internacionales, esperando un día levantarse de la cama y enterarse de que Cuba cambió, sobre todo gracias a la intervención norteamericana, que de momento no se manifiesta más allá de comentarios, planes, reuniones, etc.

Trump es nombrado anticomunista, su gobierno ha puesto a Cuba en una lista de patrocinadores del terrorismo y ha nombrado a la isla como, al menos, la incubadora donde se mantiene viva la idea del comunismo y tiene a esa Cuba a sólo 90 millas de las costas norteamericanas. Por un lado, medidas para estrangular al gobierno cubano, con las consecuencias que eso trae para el pueblo cubano, pero por otro, como no es un faraón, dueño absoluto, y tiene que jugarla con los verdaderos poderosos intereses económicos norteamericanos, permite que desde Estados Unidos se le venda al mismísimo gobierno enemigo miles de millones de dólares en alimentos, medicinas, equipos, etc., cosa que me resulta una contradicción. ¿Acepta pasar a la historia como malo, pero no como tan malo?

Ahora en el plano interno, también tenemos problemas, que pueden incidir en el voto que pueda desfavorecer a los republicanos, aunque es bueno decir que parece que, a pesar del posible disgusto cubano, al menos en una gran parte, su voto sigue apoyando al partido que está en el gobierno.

Los cubanos, como grupo electoral, no somos un bloque monolítico, sin embargo, como dije anteriormente, me parece que nos inclinamos a los republicanos. 

A pesar de que al vivir aquí y padecer y sufrir los mismos problemas, las deportaciones, el alza en el costo de la vida, la falta o dificultad para conseguir trabajo, etc., creo que se sigue viendo a los demócratas como muy cercanos al régimen de Cuba, más allá de algunas de sus públicas ideas de parte de un grupo de demócratas, también cercanas al socialismo. Palabra que a la mayoría de los cubanos les causa urticaria, no sin razón.

Muchos demócratas, que incluso hoy están corriendo para las elecciones, no sólo han visitado amorosamente a Cuba y han sido críticos del embargo, al cual ellos incluso denominan igual que el gobierno cubano como bloqueo, sino que muchas de sus declaraciones impulsan una regularización entre las relaciones de Estados Unidos con Cuba, que obviamente beneficia al gobierno de la isla y proponen que con el tiempo y, aporto yo, un ganchito, Cuba cambiará.

Los ciudadanos cubanos aquí, ya sea por naturalización o nacimiento, tienen muy presente las acciones de última hora de Obama en su presidencia y no lo perdonan. 

Parece que la mayor parte de esos cubanos, que son en realidad una de las mayores fuentes de mantenimiento a sus familias y como consecuencia de beneficio del gobierno cubano, apoyan una intervención armada de Estados Unidos que resuelva de una vez la desaparición del gobierno, que para nada significa masacrar a la población cubana, cosa que nadie quiere. 

Puede que no vean con buenos ojos la política dulce y permisiva de los demócratas. Esos cubanos, que repito no son todos, pero si muchos, siguen pensando que hay que mantener a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo y abogan por suspender todas las ayudas o ventas de Estados Unidos al gobierno cubano. Al final, creo, según he escuchado que un porciento grande de los cubanos, repito no sin críticas o incomprensiones y dudas, apoyan la política y gestión que el gobierno norteamericano viene ejerciendo contra el gobierno de Cuba.

Tema Inmigración. Genial idea la de controlarla. Más genial la idea de que los delincuentes de cualquier tipo sean capturados y como mínimo deportados a sus países de origen. Ahora, la idea de cazar a personas que llevan aquí adentro muchos años, que se han casado y parido hijos que son norteamericanos, que han comprado casas, que tienen al menos pequeños negocios prósperos, etc., no ha beneficiado mucho, sobre todo se ha echado a la espalda a las comunidades más afectadas, porque cada cazado tiene amigos, familiares, trabajadores, clientes, que no están de acuerdo.

Claro, el gobierno dijo que enfrentaría a la inmigración ilegal, pero nadie pudo imaginar ver las imágenes fuertes de la persecución, la captura, a veces el maltrato, con justificación o no, de personas, indocumentadas, es cierto, pero no delincuentes, todo lo contrario. Nadie pensó que se estaba hablando de sus hijos, esposos, hermanos, etc., menos de una madre con hijos pequeños ciudadanos norteamericanos. Parece que se puede haber pensado que los deportados serían los otros.

Creo que otra forma debía haber imperado porque a nadie se le ocurriría defender a un violador, pero la solución, en no pocos casos violenta, por diferentes razones, hará que muchos de los que votaron, incluso se pasaron de demócratas a republicanos, hoy como mínimo se abstengan de salir a votar.

Los ilegales malos de verdad, están escondidos, tienen dinero y relaciones como para escapar una vez más. A esos delincuentes, en no pocos casos armados, es más difícil enfrentarlos, por lo que a veces me parece que se está tratando de cumplir con un plan numérico, o sea, una cuota y la soga siempre se rompe por la parte más débil.

Está claro, no hay país que pueda vivir con una población indocumentada de alrededor de 15 millones de personas, sobre las cuales no se sabe dónde están, a qué se dedican, cuáles son sus intenciones, más conociendo que a una parte de esa inmigración, que a veces no puede trabajar hay que ayudarlos económicamente, sobre todo, porque ya están aquí. Los niños, por ejemplo, que llegaron o nacieron aquí, que de momento no pueden ni votar, no son culpables. Los viejos que han echado sus vidas trabajando aquí y que por momentos ayudaron desde sus trabajos a hacer a Estados Unidos grande, no merecen ser echados como perros sarnosos.

Precios internos. Esto, sobre lo cual ya también escribí, cuando hablaba de la opinión de muchos de que el pueblo norteamericano vota con su bolsillo, lo cual me parece entre otras cosas totalmente aceptable, porque la mayoría de nosotros vivimos de nuestros bolsillos siempre que sea honestamente, para nadie es de ocultar que puede afectar en la próxima votación.

No estoy al tanto del tema precios, porque por suerte tengo a Martica, mi administradora, que se encarga bien del tema, pero las personas donde me desenvuelvo dicen estar jodidas, lo mismo las que ganan más, como las que ganan menos, porque el precio del combustible afecta a todos por igual, porque el precio de la comida, la más básica, afecta a todos por igual, la subida de la electricidad, los impuestos, etc., afecta a todos por igual y porque en sentido general las personas descubren que pierden poder económico en la misma medida que lo que antes costaba uno, ahora cuesta cinco.

Siempre hay quienes escapan de estos cálculos o los que no les interesa cambiar su modo de vida y vivir sólo a huevos duros, pero una gran mayoría y hablo de trabajadores, está sacando cuentas y eso no beneficia. Parece que los tiempos en que se abría la pila de la cocina y caían dólares o estos colgaban de los árboles, van desapareciendo. 

Las promesas, que son buenas porque dan esperanza, tienen que verse cumplidas en corto plazo, de lo contrario se vuelven en contra del que promete.

En estas próximas elecciones, Trump no está en la boleta, no compite con su nombre, aunque del resultado de ellas, dependerán sus dos próximos años de gobierno. Si gana su partido, todo seguirá caminando bajo sus planes, tendremos que esperar; si pierde su partido, entonces es probable que continúe su gobierno como lo que la política norteamericana reconoce como “lame duck”, pato cojo, o sea, un político que disminuye su capacidad de acción e influencia. Todo esto hará su mandato algo más complicado de lo que ha sido, además de estar el escenario propicio para juicios políticos que han estado en el horno desde hace años. La política, aunque no debería ser, también se trata, lamentablemente, de venganzas.

En el plano personal, creo que la decisión es muy íntima. En el momento que me encuentro y la edad que tengo, a mí me da igual que consideres a Trump, como eje del mal, como un loco, como un megalómano, o, por el contrario, lo consideres el mejor presidente que hemos tenido, quieras ser su amigo íntimo, incluso que alguien desee acostarse con él. No estoy tratando de formar una gran orquesta o armando una expedición para conquistar el Polo Norte. Para votar, todavía no necesito de un grupo.

El partido republicano, que aboga francamente por el desarrollo del capitalismo en Estados Unidos, donde todos podamos ganar, cosa que me interesa para mí y para los míos, existe antes de que Trump incluso naciera, creciera y se pasara de demócrata a republicano y existirá de seguro, mucho después de que Trump deje de estar, ya no como político, sino como ser humano. Sin embargo, es detectable la falta de fe y la desilusión en parte del electorado y por qué no, la decisión de un voto de castigo, no sé exactamente si contra los republicanos, pero si contra el presidente Trump. ¿Justificado a no?

Yo ya voté, como siempre, orgulloso. ¿Por quiénes lo hice? No lo voy a contar, es un tema absolutamente personal. JAJAJA. 

martes, 27 de octubre de 2026

696.- "Cría cuervos y te sacarán los ojos".

Europa se está quemando, por el momento lo que conocemos como Europa Occidental, sobre todo España, Francia, Italia y eso me hace pensar en varias direcciones.

Sigo estando de acuerdo con la posibilidad de expresión, vengo de un país donde esa posibilidad no existía a no ser que te manifestaras para apoyar hasta la última estupidez o injusticia del gobierno.

No fui testigo, sino víctima de lo que significa no tener derechos, entonces por simple coherencia, apoyo cualquier manifestación que trate de denunciar lo mal hecho a nivel de gobierno o país.

He escuchado, porque no vivo allí, que existen descontentos, por ejemplo, con la educación y la falta de maestros de buena calidad, entonces me parece bien que los estudiantes escriban cartas, se reúnan, hagan manifestaciones organizadas y obviamente legalizadas para reclamar lo que consideran un derecho del ser humano, la educación. Me parece bien, que alguien se pare en una esquina con un cartel que tenga como texto cualquier idea, incluso la de someter a la justicia, pero no la de matar, torturar, sacar ojos, etc.

Puede haber, de hecho, seguro existen, algunos otros descontentos: el costo de la vida, altos precios del combustible, de los alimentos, las casas, etc., alguna que otra traba en los sistemas de salud, quizás, en dependencia de cada lugar, lo cara que se ha puesto la cerveza, el vino, los quesos, etc., y por tanto si el queso y el vino están caros, si están caros los chorizos, si los espaguetis están imposibles de comprar, más allá de la atención médica, de la tranquilidad ciudadana, etc., esto de forma general tiene que ser cuestionado y arreglado en la medida de las posibilidades.

Entonces como estamos en el siglo XXI, las marchas organizadas con objetivos claros me parecen bien. Que un grupo de personas afectadas y los que siempre se suman como apoyo, quizás cansados de hablar o de esperar, decidan presionar a determinada institución de un gobierno para defender sus derechos, es aceptable, pero, además, no sería nada nuevo.

Ahora, que el mínimo descontento sirva de justificación para desbaratar, destruir, vandalizar, crear caos, atacar a la población civil, creo que no puede ser admisible.

Estas manifestaciones, que repito, pueden tener una base real de un determinado grupo social, pero se convierten en violentas, agresivas, que tienen el objetivo de descojonarlo todo, tienen para mí, dos explicaciones. Una, están dirigidas por grupos extremistas que nada tienen que ver con una reclamación social justa. Dos, son elementos pagados, con dinero o sencillamente con ideas que, a veces, son más efectivas que el mismo dinero.

Creo que Europa Occidental ha sido culpable, sobre todo por su permisivismo, por la dulzura, por la conspiración organizada desde los gobiernos e instituciones, por haber desconocido las consecuencias que una inmigración masiva, sin control, cosa que fue muchas veces advertida, por haberse querido considerar que Europa era distinta, que era más civilizada, que los métodos eran más efectivos en la misma medida que eran más permisivos. Algo así como lo que pasa en México con su estrategia de abrazos, no balazos, que ha terminado por consolidar a los gánsteres, a los narcotraficantes, a los delincuentes y asesinos, a tal punto que el gobierno central no los puede controlar.

Europa, en sentido general, muchos europeos, se han querido considerar diferentes y quizás pensaron, otras veces alardearon, que lo que pasaba en otros lugares del mundo, jamás pasaría en el llamado Viejo Continente. Europa, quizás muchos europeos, apelaron a la cultura que todos presumen tener, cosa que no es cierta del todo, y a la belleza antigua de sus lugares para considerar que serían respetado.

Europa, quizás muchos europeos, de nacimiento, de naturalización, de llegada, han sido efusivamente críticos con los Estados Unidos y sus problemas de la inmigración mantenida por décadas y de muchos de los métodos aplicados para tratar de resolver el problema. Han sido, muy rudos a la hora de criticar las acciones policiales, las detenciones, la movilización incluso del ejército para resolver determinado hecho puntual y ahora, se las deben estar viendo negras, descubriendo que sus negocios, sus restaurantes, sus tiendas, sus plazas y parques, muchos simbólicos no sólo de Europa sino de la cultura universal, sus instituciones de gobierno, etc., son atacados y destruidos.

Una cosa es protestar por no tener comida y estar pasando hambre y otra cosa es entrar a una tienda y robar joyas, efectos electrodomésticos, ropas, etc., porque nada de eso se come o solamente destruir por el placer de destruir, por formar caos, quizás por divertirse y mañana recordar entre amigos, con un supuesto gran mérito, lo que se hizo.

Por sólo citar un ejemplo: ¿Cómo se logra tratar de destruir la Torre Eiffel u otro cualquier monumento en Francia? Odio gestado, o sea, la unión de un óvulo y un espermatozoide odiadores, mantenido durante meses o años en un ambiente propicio, desarrollado hasta la saciedad, desde grupos extremistas que, viviendo en Francia, aprovechándose de sus grandes beneficios, la odian como país, como cultura, porque para nada eso tiene que ver con mejorías en la educación.

Europa, como muchos otros lugares del mundo, ha caído bajo los efectos de una inmigración sin control, por momentos y lugares, masiva, donde en vez de exigir adaptación y respeto, se ha permitido que esas grandes oleadas trasladen a Europa, no sólo sus costumbres, sus comidas, sus fiestas e incluso sus religiones, sino sus deformaciones, lo que ha concluido con dejar entrar y permitir alimentar al enemigo. El viejo refrán asegura: “Cría cuervos y te sacaran los ojos”

Fui inmigrante en República Dominicana y luego en Estados Unidos, por tanto, sé del tema. Una cosa es llegar y hacer todo el esfuerzo posible por adaptarse y respetar, tratar de construirse una vida dentro de las leyes y otra es llegar a un país y exigir que ese país cambie para beneficio exclusivamente propio. Una cosa es ser inmigrante respetuoso y orgulloso, pero además agradecido y otra es por odio tratar de destruir todo lo que se toque, posea, se obtenga y exigir sin dar mucho o casi nada, por el simple hecho de haber nacido en otro lugar, ser pobre, ser negro, azul o amarillo, creer en un dios particular, en una piedra o en una rana, que todo se adapte a las necesidades que se traen.

Una cosa es ser religioso de otra religión, incluso desear un espacio para el culto y otra es aprovechar esos espacios para bajo un dios, conspirar y atentar contra el país que dio albergue.

Entonces me gustaría ahora saber qué piensan esos sentimentales que durante años se dedicaron a criticar a Estados Unidos, cuando están viendo sus negocios destruidos y vandalizados. Qué pensarán esos sentimentales defensores de hasta las causas más perdidas cuando ven sus calles incendiadas, donde ellos, personas de bien, no pueden caminar. Qué pensaran esos sentimentales cuando, muchas veces, por sólo ser blancos de ojos claros, se convierten en blanco de las bandas desbordadas y comienzan a vivir con miedo, ya no a defender una idea, cosa que en tiempo de paz es entendible, sino a defender a sus familias y propiedades.

¿Ahora sí, porque les conviene para sus defensas, son aceptadas las tropas de policías, los chorros de agua, los sprays de gas pimienta?, ¿Ahora sí, porque les conviene, entienden lo que significa defender la tranquilidad de un país, de una provincia, de una ciudad?

Existe una gran diferencia frente a la represión masiva. Una cosa fue lo que ocurrió en 1989 en la Paza de Tiananmen, China, donde el gobierno comunista decidió pasarle por encima a los jóvenes estudiantes y obreros que se manifestaban pacíficamente y que podían tener como armas quizás unas guitarras y unas linternas y otra es tratar de contener a una turba salvaje que puede tener dentro de ellas a algunas personas buenas, pero que su conducta explícita es destruir y crear el caos total. Si las personas buenas se suman al caos, entonces, a lo mejor lamentablemente, deberán pagar juntas por pecadoras.

Francia, España, Italia y cualquier otro lugar donde existan ese tipo de manifestaciones, tienen que defenderse y empezar por considerar a esos manifestantes como enemigos. Si eres francés, español o italiano te toca la cárcel, muchos años, si eres de los llegados, la solución es regresarte a tu país inmediatamente y entonces, “a llorar a maternidad”.

Lamento lo que pasa en esos lugares, me entristece ver la destrucción de símbolos del arte, la historia y la cultura, las calles, los negocios, pero más me entristece ver a ciudadanos buenos, trabajadores, con problemas y ganas de resolverlos por las buenas, pero sobre todo a sus posibles hijos, niños y niñas, que no puedan vivir en paz, que no puedan salir a la calle o que sencillamente tengan que ocultar su procedencia o desacuerdo habiendo nacido en sus países.

miércoles, 21 de octubre de 2026

695.- En la antesala de una votación. Noviembre 2026. (Primer Parte)

He escrito varias veces, sin las mínimas pretensiones eruditas, sobre votaciones, derecho y deber del voto, etc., en sociedades, o sea, aquí, donde los ciudadanos tenemos la posibilidad de votar libremente por aquella propuesta que nos interesa o aparentemente más nos beneficia y esto que llega a ser común a los de aquí y quizás visto como algo muy normal, todavía sigue siendo complicado para muchos ciudadanos de otras latitudes.

Votar en libertad, o sea, sin consecuencias, tener la posibilidad de escoger entre varios o muchos nombres, sigue siendo la añoranza de millones de personas, donde esos procesos no existen o sólo existen como un mecanismo manejado desde el poder para garantizar el poder.

Votar libremente sigue siendo una gran conquista del hombre, donde, si se ejerce bien, puede garantizar buenos resultados. Cada votación no deja de ser un enigma, porque uno puede decidir sólo sobre su voto e influir quizás sobre el voto de sus más cercanos, lo que no garantiza para nada el éxito y luego no garantiza que después de votado y ganado, el personaje o los personajes elegidos, sigan al pie de la letra sus propuestas.

Yo, y puede ser complicado hoy de reconocer, donde cada persona que tiene un teléfono o una computadora y usa la Inteligencia Artificial se nombra como experto en algo y tiene la posibilidad de dar conclusiones absolutas, reconozco que sólo soy un viviente, que no poseo información privilegiada, ni verídica de primera mano cercana a los círculos de poder, menos me arriesgo a nombrarme especialista en nada, mucho menos en política, por lo que todo lo que escriba es únicamente resultado de mis pensamientos, que por suerte, no sin problemas, todavía los tengo. Entonces no trato de defender, ni de echarle a nadie, sólo contaré lo que veo. Quizás todavía siga siendo una gran ventaja no ser ciego.

Comenzaré por lo que normalmente sería una conclusión después de desarrollar un determinado tema. Creo que los republicanos perderán las elecciones de medio tiempo en el próximo noviembre y lo jodido de esto es que no será por lo bien que lo ha hecho su partido opositor clásico, que en realidad no ha hecho mucho, sino por la mala actuación de los republicanos mismos, viéndolos como un grupo monolítico que debía ser, que hoy para mayor complicación parece que están divididos dentro de ellos mismos.

Esto tampoco es nada absoluto, porque está probado que, tradicionalmente, a diferencia de los efusivos demócratas que el día de las votaciones, se les olvida, se enferman, cansados de propagandizar no salen a votar o no tienen legalidad para hacerlo, los republicanos a pesar de todos los pesares se movilizan y votan furiosamente en masas, por lo que nada está seguro, hay que esperar. No confiar ciegamente en las encuestas, en momentos donde todo puede falsificarse, ellas logran desinformar.

Para esto, como todo acto humano lo es, cada cual tiene sus explicaciones y justificaciones, como frente a cualquier otro proceso. Baste media vez que tengamos que escoger para que aparezcan las más disímiles posibles decisiones. Tal como dice el viejo refrán popular, la cerveza fría cualquiera se la toma, el problema es tomársela caliente.

A mí en el plano personal, que ahora no puedo reproducir los datos estadísticos y no me interesa, recuerdo que no me gustó el final del gobierno de Obama, aquel primer presidente negro, aquel primer presidente medio norteamericano y medio africano en primera ascendencia, aquel primer presidente pobre cuando llegó, aunque no tan pobre, aquel primer presidente que rompiendo todas las barreras y la historia, visitó al gobierno cubano, disfrutó Cuba y se pintó como el más interesado en ayudar al pueblo isleño, pero que al final todo fue humo, con la agravante de la suspensión para complacer al gobierno de la isla, de aquella ley que nos podía beneficiar, poniendo a los cubanos a la par de cualquier otro ciudadano del mundo, puro populismo y semi actuaciones hollywoodenses, que hoy sólo sirven para llenar páginas en sus biografías complacientes.

Biden, su compañero de fórmula y luego sucesor político fue peor, al tratar de continuar el legado del aparente encantador de serpientes, sin aportar nada nuevo, creo que no le alcanzará ni para biografías edulcoradas.

En sentido general desastre. Su final, más allá de la pérdida evidente de sus cualidades como ser humano y por tanto político, metió a este país en un proceso que aún da trabajo, por sólo mencionar uno, la más que conocida entrada de miles y miles de inmigrantes masivamente, sin organización y control. Por suerte su propuesta de continuidad no pasó, porque se podría predecir un mayor desastre en manos de una mujer que ni idea tenía de lo que había que hacer, más allá de sonreír fingida o histéricamente.

Cuesta trabajo pensar que las acciones de Biden y su gobierno, no fueran programadas a exprofeso, porque muchas fueron las advertencias y mucho tiempo pasó como para desconocerlas. Estoy convencido de que él o sus más cercanos asesores sabían lo que estaban haciendo.

Pero bueno, eso es pasado ya, y lo mejor sería mirar a lo que está pasando y dejar de echarle la culpa constantemente a lo que pasó hace 2, 4, 7, 10 años atrás.

¿Qué veo hoy, porque como dije, no soy ciego?

Hoy, gran parte de las personas que vivimos aquí y otros muchos que desde sus lugares en otras partes del mundo observan, predicen apuestan, etc., estamos sumidos en una gran preocupación, que en no pocos casos para en crisis emocional, en depresión, por el simple hecho de que la política muestra sus crisis.

Esto me parece absurdo, si miramos la historia, al menos la conocida, existen crisis políticas desde siempre, desde los faraones, quizás antes, pasando por Grecia y por supuesto la gran y famosa Roma. Las guerras entre bandos, las traiciones, los suicidios, reales o falsos provocados, los asesinatos, envenenamientos, los movimientos de personas de un bando a otro, los quítate tu para ponerme yo, las guerras o al menos conspiraciones intestinas, más allá de las guerras reales, las venganzas políticas, etc., han formado parte de la historia humana, del poder y de los estados.

No lo tengo probado, pero de seguro, en el período de la llamada prehistoria, que según se dice comenzó allá con los primeros homínidos, se calcula que hace entre 2 a 3 millones de años, existieron, porque algunos se tuvieron que fajar por un mamut, una mejor cueva o una mujer. Si observamos las manadas de animales salvajes, no son un grupo de determinada especie que viven haciendo poesía y cantando mientras cazan, existen entre ellos luchas, broncas, heridas y muertes por el poder, por el liderazgo, entonces hoy, nosotros los modernos no estamos haciendo nada nuevo. Hacemos lo que hemos aprendido.

Es cierto, podemos suponer que nuestra capacidad de pensar, leer, escribir, manejar una computadora e incluso viajar al espacio exterior, nos haga conducir diferente, pues nos equivocamos.

Lo que me parece es que hoy más que nunca, a pesar de nuestra aparente modernidad, somos frágiles, quizás estamos embotados, quizás el exceso de información, que por un lado es bueno, pero otro lo complica todo, en la misma medida que no existe la capacidad de análisis de forma general obviamente.

Quizás una gran parte de la población actual ha crecido y vivido en bonanza, sin grandes crisis, sin grandes hambrunas o muertes masivas por enfermedades, lo que nos hace vivir tratando de experimentar nuevas variantes como muchos de esos movimientos que nada tienen que ver con una real conquista humana, que a mí entender muchos degradan nuestra condición. No me parece muy normal que alguien se considere una jirafa y exija ser tratado como tal o que alguien pretenda pintarse los labios, mantener su pene y desarrollarse con hormonas o cirugías senos y pretenda convertir eso en un movimiento social de avanzada, todo lo que ha hecho olvidar la fortaleza de nuestros abuelos.

Pero lo cierto es que todos vivimos dentro de una histeria colectiva, que constantemente casi anuncia el fin del mundo, cuando en realidad estamos viviendo y nos estamos refiriendo a una crisis más, que va a pasar tal como han pasado todas las anteriores.

Mientras escribo, Francia se está quemando y parece que se quemará parte de Europa. Eventos que fueron vaticinados hace años por muchos políticos a los que no se escucharon o acusaron como mínimo de alarmistas. Las políticas permisivas, muchas malas decisiones, los políticos disfrazados, la avanzada de falsos movimientos políticos e ideológicos debajo de los cuales se esconden o escudan los extremistas, están tratando de destruir, frente a los ojos de todos, la vida.

Hoy, uno de los dos partidos más grandes e influyentes en la historia política norteamericana, el Partido Demócrata, está embarcado, creo que no se han recuperado de la última pérdida, que es bueno decir que fue aplastante y entonces también está dividido.

Existen los demócratas tradicionales con muchos méritos que se mantienen firmes a sus bases y merecen respeto. De forma general, su ideología respalda una mayor intervención del Estado en la economía en busca de generar un bienestar más equilibrado y la aplicación de impuestos a los mayores contribuyentes lo que permite mayores planes sociales. Defienden los derechos civiles, la igualdad de género y raza y mayor control de las armas, más la defensa muy de moda en estos momentos de los derechos que deben tener los reconocidos como LGBT, imagino que las otras miles de variantes que existen, lo que termina por sumar a gran parte de las minorías raciales y étnicas, jóvenes universitarios, muchas mujeres y sectores no religiosos.

Nada nuevo, sus bases son sólo una forma diferente de pensar que en líneas generales no tienden a atentar contra país, son demócratas, no fanáticos extremistas, pero dentro de ese partido que fue fundado en 1828 ha comenzado a surgir una variante muy peligrosa, al menos para mí.

Esa variante, entre otras cosas aprovechando los vaivenes de los republicanos y la exacerbación de un discurso radical, el famoso grupo de los Socialistas Demócratas de América, tendencia filo extremista, declarada abiertamente de izquierda, que creo y deseo no tendrá un muy feliz final, pero que no se puede desconocer que gana adeptos entre los más jóvenes, edad que todos conocemos como la del invento del agua tibia, algunos resentidos que también se creen inventando algo nuevísimo y aquellos que siguen orientaciones casi extremistas desde el exterior.

A mí la palabra socialismo, al menos como la concebimos de este lado del mundo, me crea peores efectos que el excremento o el vómito. Soy cubano y conozco de esa denominación dulce, aparentemente agradable que actúa como veneno, lento y silencioso, pero literalmente aplastante, que termina por empobrecer al hombre desde todos los ángulos donde el empobrecimiento pueda ser aplicable, que no es sólo el plano económico.

Dentro de los demócratas, que ya dije no son todos obviamente, se ha implementado el término demócratas radicales socialistas, Democratic Socialist of America (DSA), que no es más nada que una corriente extremista declaradamente de izquierda que se están robando el show.

Son enérgicos, en realidad agresivos, que propagan ideas que, a mi entender, conducen a la destrucción, bajo aparentes intereses populistas que es más que populares, de beneficios para todos.

Muchos son ricos que pretenden vivir como ricos en un sistema comunitario, son jóvenes que pretenden seguir viviendo mantenidos por sus padres toda la vida, son resentidos que por no auto echarse la culpa a ellos mismos, tienden a culpar de todos sus males a los gobiernos que no les gustan, se victimizan constantemente y algunos dentro de ellos son delincuentes que para justificar su delincuencia tratan de hacer carrera política ideológica.

Esos radicales propagan como una conga bailable que todos seríamos dueños, que el estado tiene que controlar, si no todo, casi todo, pero sobre todo la economía y el dinero que le permitirá luego meterlo dónde más le plazca. Las mismas ideas que ya se probaron que jamás funcionaron, porque los padres teóricos y los prácticos de ellas, jamás trabajaron, vieron la economía, por ejemplo, como un resultado de laboratorio o un juego de damas chinas y casi todos, por no decir todos, vivían mantenidos por el dinero de otros.

Los demócratas radicales de izquierda, que repito, están ganando espacio, sino para hoy, probablemente para mañana, se quieren meter este país en el bolsillo, claro, para eso necesitan fraguarse de un apoyo popular con más promesas, como siempre diseñadas sobre el humo.

No me interesa mucho profundizar en ellos y conocerlos mejor, soy cubano y eso me sobra como para no votar por ellos.

viernes, 16 de octubre de 2026

694.- En cualquier lucha, hasta los cuerpos aparentemente más musculosos y fuertes, se desgastan rápido. (Tercera Parte)

Mirando hacia atrás, es fácil concluir que el gobierno cubano, apodado revolución, muy rápido detectó que no tenía y no tendría logros económicos propios y era de entender, los que encabezaban ese gobierno, habían tenido pocos vínculos con la realidad económica del país y se habían dedicado a las ideas políticas e ideológicas.

Fidel emerge como el responsable y máximo conocedor de todo, un tipo que procedía de una familia adinerada, que nunca había tan siquiera trabajado porque fue mantenido, primero, por esa familia y luego por sus llamados compañeros de lucha, luego el resto de los rebeldes o revolucionarios a los que se les entregó el país, ni idea tenían de qué hacer con ese país, luego que lograron establecerse en el poder.

Eran políticos, algunos intelectuales, descendientes del campo cubano con muy poco nivel de instrucción, jóvenes estudiantes demócratas, todos ideologizados por los que pensaban, que para el caso cubano de forma independiente eran pocos, que muy rápido detectaron que tenían dos caminos, no tres, ni cuatro, o se sumaban al carro que corría, lo cual podría traer permanencia y algunos beneficios o se oponían a lo que comenzó a pasar, lo que terminaba colocándolos en el declarado públicamente bando enemigo.

Las opciones, día a día que pasó, bajo el lema de defensa de la revolución, hiciera ésta lo que hiciera, eran solo dos, a favor o en contra y es hasta fácil entender que muchos se sumaron a la primera, siempre embarrados de algo tan de moda por aquellos años, eran revolucionarios.

Entonces, como el tema económico no fue nunca el fuerte, no lo es hasta hoy y cuando los hubo en apariencias fue mantenido desde el exterior, la revolución, sus máximos líderes, se dedicaron a adoctrinar a la gran masa.

Todo desde muy al comienzo se convirtió en ideología y en tratar de amaestrar, si, como animales, a todo un pueblo, sin importar borrar la memoria y cambiar la historia pasada, a tal punto que la realidad pasada dejó de existir bajo pura conveniencia y a endulzar, pintando en el aire, fabricando una idea de futuro sobre el humo, cada una de las acciones que se tomaron, llegándose a no ver o sencillamente justificar cada uno de los grandes fracasos, sobre todo por la presencia y acción de un enemigo que también pasó por la mano del invento y diseño provocado.

La gran masa adoctrinada o amaestrada, cosa para lo cual se había trabajado con ella y se esperaba el resultado, comenzó a considerar a todo el que pensara diferente como desechos, personas con problemas ideológicos y de conducta al menos dudosa y dedicaron hacia ellos, cada día con menos comida, con menos electricidad, con menos posibilidades de futuro, con menos libertad, sus acciones.

Lo importante dejó de ser tener más y mejor comida, casas más confortables o sencillamente casas, no era necesario tener 24 horas de electricidad, menos poder hacer turismo al menos nacional, por mencionar algunas de las potenciales ventajas de un sistema llamado nuevo hecho para el pueblo, sino lo importante era la música que escuchabas, el largo del cabello, con quien se reunían o se acostaban las personas, etc. Lo importante era que la familia fuera la jaula y el domador, que los niños crecieran amando a los líderes, al sistema comunista y a los hermanos soviéticos y que aprendieras de memoria los miles de discursos emitidos, que contenían como mínimo 4 o 5 horas de extensión.

Desde el propio 1959 el miedo se instauró como doctrina diaria. Fue ese veneno, como el cianuro, que, suministrado poco a poco, en aparente bajas dosis, pero constantes, se proponía lograr la inmovilidad.

No existió entonces la idea de futuro fuera del gobierno revolucionario. Hasta hoy mismo es gobierno comunista o nada y lo importante es el sacrificio. Se eleva el sacrificio eterno como una estrategia de vida, el dejar de ser persona, para pensar en el ser colectivo tan grande que se convirtió en inalcanzable. El sacrificio capaz de proponer perder la vida, la única vida, por algo que no se tenía y peor, no se sabía a ciencias ciertas cuándo se podría tener. La estrategia de gobierno se convierte entonces en una especie de locura para los que la reciben.

¿Cómo se hizo?

Recuerdo haber escrito ya que nada de lo que se hizo es un invento cubano. De entender esto, ayuda a desmitificar la imagen de geniales con que se apadrinó a los jefes revolucionarios de las primeras décadas de la revolución e incluso a los que todavía hoy, después de haber dado la vuelta a Cuba en diferentes funciones fracasadas también, siguen dictando la vida, como señores feudales, desde el partido comunista y gobierno revolucionario, como especies de tronos modernos.

Nada de lo que se hizo y hace es resultado de la casualidad, por el contrario, es una combinación de aspectos bien estudiados, donde incluso los errores en su aplicación, sus puntos débiles, pasaron y pasan inadvertidos por una masa fanatizada. Creo que puede ser un análisis, que para nada tiende a excluir otras ideas, pero puede dar luz a por qué ese pueblo cubano, viviendo por debajo de la línea de vida normal, no sale todo a la calle de una vez y arrastra a sus opresores.

1.- Todo comienza con un estudio, por tanto, conocimiento de las insatisfacciones existentes, llegando a inventarlas o maximizarlas en su existencia como de toda la sociedad. Esto hace que muchas personas se sientan identificadas. En esa variante o parte del método bien pensado, se cambia la historia, se eliminan logros anteriores, se borrar personas y procesos y se hace creer, a partir de la repetición, que todo lo anterior estaba mal, que era injusto, que todos estaban explotados por un enemigo que también se fabrica o se agiganta.

2.- Se crea una figura a nivel Dios, se engrandecen sus méritos, se nombra el “salvador”. Se viste a esta persona como el escogido, único capaz de resolver a partir de sus buenas intenciones todos los problemas en corto tiempo. A partir de una enorme propaganda y mucho de lo que hoy se conoce como marketing político, esa figura, que además tiene que ser carismática, buen orador, en algunos casos quizás bien parecido, quizás joven, algo fotogénico, quizás con enormes dotes histriónicas, que combine su rudeza de carácter, la fortaleza y seguridad de sus ideas con una enorme dulzura y sencillez, se impone con su presencia ya sea física o sencillamente espiritual en todos los órdenes de la vida de la sociedad. A esa persona se le enviste con el llamado “Don de la Ubicuidad”, cualidad solo divina, digamos sólo de Dios, que permite estar en todas partes a la misma vez. A la masa no se le da elementos para que piense, a la masa se le enamora y, por tanto, se le enferma.

3.- Se comienza a hablar del pueblo, pero en realidad sólo como herramienta, como fuerza única a utilizar. El pueblo es el que manda, el pueblo es el que dirige, el pueblo es el que respalda y mantiene los logros y los que ocupan los puestos de dirección que tienen que existir, no son más nada que representantes de ese pueblo y ejecutores disciplinados de sus deseos, lo que termina por enamorar a las grandes masas. Se sienten dueñas, aunque no tengan nada o peor, aunque le hayan quitado lo que tenían. Se sienten importante y comienzan a reclamar ese papel que no es más nada que un nombramiento de ficción.

Ese pueblo que podía haber tenido ciertas insatisfacciones, interesado en cambiar su realidad pero que jamás se había propuesto cambiar las bases, comienza a disfrutar el protagónico ficticio, en la misma medida que comienza a adorar fanáticamente, no a un presidente, no a un líder, ni tan siquiera a otro ser humano, sino a un Dios salvador, que logra, según algunos expertos, infantilizar el lenguaje, evitando así el análisis profundo, el cuestionamiento y debate, lo que termina garantizando que todas sus ideas, las más imposibles, las más absurdas sean no sólo bien vistas, sino apoyadas a nivel casi de ley.

El “salvador” que utiliza al pueblo, pero no confía en él, porque el “salvador” sólo confía en él mismo e incluso observa con recelo a todos aquellos que le han jurado fidelidad, aprovecha ese apoyo convertido en fanatismo para cambiar todos los mecanismos judiciales, administrativos, religiosos, para eliminar otros partidos y organizaciones políticas y se crea para su conveniencia una estructura sobre la cual operar, que él es el único que puede cambiarla. Paralelamente, con el visto bueno de ese pueblo herramienta e incluso muchas veces utilizándolo sólo como ejecutor de los deseos, va desmontando y dejando afuera a todas las expresiones o posibles expresiones de disidencia, discordia, cuestionamiento o sencillamente nuevas ideas. Todo lo que molesta o sencillamente puede crear ruidos es eliminado: periódicos, radios, televisoras, literatura, cine, poesía, etc., a través de las cuales se pueda expresar otra idea contraria a las del “salvador” e incluso muchas otras profesiones que no se adapten a la actuación y discurso a lo que se emite desde el poder.

Por tanto, se termina diseñando un juego de mesa, donde el tablero, las reglas únicas e inamovibles y los jugadores no sólo están controlados, sino que son de una única propiedad. Se elimina la posibilidad de pensamiento y se le suministra a ese pueblo que no detecta que ha perdido todas sus libertades que no son solo las económicas o se le han cambiado sus libertades por otras libertades que en realidad no tiene, una sola línea de pensamiento, donde desde largos discursos y amplios textos, repetidos y repetidos hasta el infinito, se le diseña el problema y se les da las soluciones que sólo tienen que seguir disciplinadamente.

Los mayores cambios se toman en nombre del pueblo, delante del pueblo, sin que el pueblo los hubiera pedido o sin que conociera que se realizarían. Jamás se consulta, sólo se llevan las decisiones ya tomadas de antemano confiando en que serán aprobadas.

4.- Se crea y exacerba la existencia de un enemigo externo que siempre asecha y que puede atacar en cualquier momento, interesado en quitar los “grandes” logros que se van obteniendo y único y mayor culpable de los fracasos o logros no alcanzados. El “salvador” no fracasa, no se equivoca, no duda, no teme, todo lo que no ha podido hacer es porque ese enemigo se lo ha impedido frontalmente o con maniobras oscuras. Si el “salvador” se equivoca, sólo él puede reconocerlo, quizás si está de buena y el entorno se lo permite sin consecuencias, se disculpa, entonces sus seguidores ya amaestrados sólo reconocen la honestidad del “salvador” y borrón y cuenta nueva.

5.- El miedo como herramienta de convencimiento y auto protección. En los procesos totalitarios abundan los juicios públicos, las sanciones ejemplarizantes, las condenas a largas penas de cárcel o fusilamientos, todo lo que termina muy bien administrado, en la creación del miedo a tan siquiera dudar y peor, a contradecir, apartarse o actuar en contra. El miedo que se aplica a toda la sociedad, los de a favor y los de en contra, aparece como herramienta de rebote que dice constantemente: no lo hagas, no te atrevas, porque de lo contrario, pagarás.

Por un lado, la aparente nobleza y dulzura de las medidas a favor de esa parte del pueblo apoyador, por otra el miedo a las consecuencias de discrepancia o enfrentamiento, más la eliminación sistemática de la disidencia como opción humana, terminan creando la gran inmovilidad.

6.- El gobierno como dueño absoluto de todo, termina por crear una enorme dependencia. En los escenarios totalitarios, Cuba dentro de ellos, todos esperan por el gobierno. Las escuelas, los trabajos, los centros de recreación, el transporte, las calles, todas las vías de comunicación, teléfonos, incluso hoy internet, todas las vías de información, revistas, periódicos, televisión, radio, vayas, carteles, la comida, el agua, la electricidad, etc., son de un único dueño, el gobierno.

Todo esto crea una enorme dependencia, no existe manera de progresar, salvo que se delinca y delinquir, cuando el gobierno quiere aplicártela, tiene sus fatales consecuencias. El gobierno es el único proveedor, el no sólo distribuye, sino que sabe exactamente lo que necesitas, por lo que esa dependencia de cómo sobrevivir el día, da poco tiempo para otros pensamientos.

Todo lo anterior, que obviamente no es el resultado de un día, sino en el caso cubano, de casi siete décadas de trabajo en la misma dirección, con no pocos éxitos en el aspecto represivo del gobierno, va creando una masa que no piensa, peor, un pueblo que no sabe pensar, que no sabe cómo ejercer el derecho a hablar públicamente para exigir sus derechos, para establecer sus demandas, que depende, que teme.

No se puede desconocer que existen personas que se han rebelado a todo lo que ha ocurrido, que han existido intentos de organización al margen del gobierno, pero por muchísimas razones no han sido de una progresión rápida, ni sólida. Además, para el caso cubano, n se puede desconocer la variante emigración, huida, escape que durante todos estos años ha experimentado la sociedad cubana. Emigración que no es sólo un número estadístico, son personas que se llevan con ellas, entre otras cosas, el posible futuro de la isla.

Las condiciones reales van demostrando que se está mal, pero por el enorme miedo como parte del amaestramiento el futuro se plantea como incierto, la represión durante todos estos años se ha especializado y perfeccionado a niveles estratosféricos y la imagen del enemigo que siempre asecha, que va a llegar para quitar todo, crean una mezcla que termina por establecer que es mejor quedarse como se está antes de correr el riesgo de cambiar.