Aunque me gustaría decir lo contrario, yo cada día entiendo menos lo que está pasando.
Sobre el tema Venezuela, creo que Estados Unidos y
nuestro presidente Trump tuvieron un gran éxito en una operación militar y de
inteligencia que terminó sacando a Nicolás Maduro vivo para presentarlo frente
a la justicia norteamericana, enfrentando cargos que parece lo van a mantener
legalmente muchos años presos. Felicidades.
Eso destapó la posibilidad, que muchos esperábamos,
con más fuerzas la mayoría de los venezolanos, de acabar con todo lo que
significó la presidencia robada varias veces del Sr. Nicolás y su grupo, porque como es
conocido él no fue el único delincuente, hubiera sido imposible que una sola
persona lograra lo que se logró, si no que contó desde siempre con un grupo de
personas heredadas de su amado líder Hugo Chávez, aparentemente grande, pero
además muy conocidos y acusados dentro de Venezuela como cabecillas, soportes y
ejecutores del tráfico de drogas, de la malversación, de los robos y sobre todo
de la represión que se desató y estableció en estos últimos 27 años a partir del
inventor de ese famoso “socialismo del Siglo XXI”, cuya única explicación de
existencia fue y es la fuerza.
Y es ahí donde comienza mi incomprensión, a no ser que, lo cual desconozco, este proceso tenga cinco partes como la película soviética “Liberación”, de la cual los cubanos conocemos tanto.
Quitan a Maduro del camino, más felicidades, pero
inmediatamente dejan a todos los componentes de su equipo, tan malos y
corruptos, algunos más que el mismísimo expresidente.
Delcy Rodríguez la vice presidenta ayer, hoy presidenta
suplente, mano derecha, soporte total con incluso un historial probado de,
entre otras cosas, robo del patrimonio y traslado de oro ilegalmente fuera de
Venezuela y de la represión al pueblo venezolano, es nombrada de vice sustituta
a presidenta temporal y tal como si no hubiera pasado nada ella comienza a
tomar medidas que, más allá del discurso popular, destruyen todo lo que ellos
mismos crearon y mantuvieron hasta el día 3 de enero del 2026 cuando Maduro fue
“recogido”. Algo extraño y difícil de entender, Trump al referirse a ella la
menciona como buena persona, con la cual tiene inmejorables relaciones, sólo
porque la Sra. Rodríguez, parece que está haciendo lo que el gobierno
norteamericano y, especialmente, él quiere.
Pero coño, cómo se puede mantener relaciones con una
bandida represora, que formó parte principal de la maquinaria
chavista-madurista, que además tenía orden de captura de los Estados Unidos
para ser también presentada frente a la justicia.
Esto es, a no ser una jugada magistral para la quinta
parte de la película, donde todo se resolverá con un chasquido de dedos, a no
ser una enorme capacidad mágica real de Trump y todos sus muchachitos, que se
nos han vendido como grandes estrategas, primero que todo una gran burla al
pueblo venezolano, a los que votaron abiertamente en contra de la dictadura
poniendo incluso sus vidas en peligro, a los muertos y a los presos políticos
que aun pululan en ese país. Es una burla a María Corina y su candidato Edmundo
García que movilizaron sin recursos y sin derechos a todo un país a votar y que
demostraron que las elecciones y por tanto el triunfo del madurismo fue no sólo
un gran fraude, sino un gran robo a la fuerza.
Es cierto, la política parece tener muchos recursos y
vericuetos que yo no conozco, no podría ser político profesional, tengo muchos
problemas de personalidad y sangre caliente, pero si esto que está pasando es
estrategia política, quisiera que alguien me lo explique en letra de molde,
porque parece más que todo maniobras y acuerdos entre delincuentes.
¿Cómo mantener en la presidencia a Delcy Rodríguez,
masticarla, tragarla y además presentarla al mundo y, sobre todo, a los
venezolanos, como la opción óptima para lograr lo que ese pueblo quiere?, ¿Cómo
en medio de todo lo que pasó, Trump se da el lujo de no reconocer, o peor, casi
demeritar a María Corina Machado, líder aclamada de los venezolanos y
sustituirla por Delcy Rodríguez, con nombramientos de buena con la que se tiene
buenas relaciones?
La idea de muchos de que no se podía desmantelar por
completo al gobierno, no me queda clara, la idea de utilizar a los mismos ahora
con mala memoria y disfrazados para controlar al país, menos. Delcy es una
delincuente probada, pero además es una persona sin dignidad, ética, es un
lagarto sin valores, que descubrió que olvidando a Maduro y vendiéndosele a
Trump y manteniéndolo tranquilo, entre otras cosas alimentando su ego,
obedeciendo sus demandas, podría sobrevivir “felizmente” en Venezuela, ella y
todo su combo. Delcy y hasta el utilero de su banda deberían como mínimo estar
fuera de alguna función de gobierno, en espera de la justicia justa y pasar a
prisión.
El gobierno norteamericano quitó la orden de búsqueda a Delcy y
el dinero como recompensa por su captura y entrega, lo que me dice o al menos
me hace pensar que todo esto es un negocio. ¿Si detectas y declaras que una
persona es una delincuente, incluso internacional, si dedicas tiempo a avalar
esa idea, si propones recogerla para enjuiciarla y luego, por conveniencia le
quitas todo de arriba tal como si todo fuera mentira, esto es estrategia o negocio?
Creo que negocio y ningún pueblo que ha sido brutalmente agredido merece esa
solución, ni tan siquiera temporal y transitoria. El cambio total si es
posible, existen muchos ejemplos en la historia, recordemos nada más el caso
cubano, Fidel Castro triunfó con su revolución, llegó, maniobró y se agenció el apoyo
popular, los más ricos se fueron, el resto de la oposición se aconsejó o fue
maniatada, los militares sin sangre se retiraron o se volvieron revolucionarios,
los en contra fueron liquidados y no pasó nada más. De la noche a la mañana, la
vieja estructura fue cambiada y todo el mundo que se quedó, apoyó, se acostumbró
o sin otra, se adaptó.
Hay quienes comentan, tratando de dar una explicación
coherente a la incoherencia, que era mejor dejar a Delcy Rodríguez, candidata a
obedecer que quitarla del camino, cosa que me parece absurda. Delcy, en
realidad, por detrás de la fachada, es la continuación del madurismo, sólo que,
evidentemente, sin Maduro. Delcy es una delincuente, ladrona, represora,
algunos aseguran que peor que Maduro, porque todos sabemos de la poca capacidad
de este último a diferencia de su vicepresidenta, al parecer con mejor
formación y preparación profesional y en resumen personal. Delcy sólo ha
cambiado de la noche a la mañana su discurso, pero en realidad una transformación
total como esta es imposible en 24 horas. Ella sigue siendo la misma.
Entonces Delcy no sólo es dejada, sino que, para
obedecer a Trump y a Marco Rubio, quien parece le tiene puesto el pie arriba,
ahora habla de las buenas relaciones con Estados Unidos el mismo Estados Unidos
que hace menos de tres meses llamaba como mínimo imperialismo yanqui. Delcy es
dejada y más nunca ha vuelto a mencionar a Maduro y dedica tiempo a hablar de
los venezolanos desposeídos, siendo ella parte responsable de haberlos
convertido en tal cosa. Delcy es dejada y ahora hace cambios aparentes, porque
en realidad nada ha cambiado. Su hermano Jorge, extremadamente camaleónico,
sigue allí, Diosdado Cabello, prepotente, desagradable, abusador y gozador de
la represión, sigue allí, el General Padrino López acusado de militar traficante,
fue quitado de ministro de las fuerzas armadas, mandado aparentemente de vacaciones,
pero semanas después lo traen como ministro de la agricultura, Tarek William Saab
y muchos otros causantes principales de la desgracia de Venezuela siguen vivos
y coleando.
Qué descaro, estos son los nombres más conocidos, pero
de ahí para abajo todo sigue más o menos igual, ahora la Sra. Rodríguez trata
de crearse un equipo que responda a ella y todo esto Trump lo ve bien y, es
más, si yo no mal lo interpreto, incluso en inglés, lo alaba. Venezuela, dice
el gobierno norteamericano, está haciendo lo que nosotros queremos, pero y qué
hay del pueblo venezolano, que hay de los casi nueve millones de venezolanos
regados por todo el mundo que tuvieron que salir huyendo a la persecución o la
pobreza.
Esta historia me da miedo, no porque yo sea venezolano
o tenga intereses allí, más allá de la destrucción y desaparición total del régimen
chavista-madurista, sino porque soy cubano y estamos precisamente los cubanos,
al menos una buena parte de nosotros, interesados en concretar una ayuda internacional,
que es lo mismo que decir norteamericana, mediante la cual se destierre
totalmente al comunismo castro-canelista de Cuba para siempre como primera
etapa y que luego logre prohibir para los próximos mil años la existencia de
ese partido en la vida política cubana, como lo han hecho otros países. Esto
que es lo que suponemos o en realidad queremos que pase, todavía no lo veo
claro.
Trump ha asegurado que Cuba es la próxima, en realidad
parece serio, pero como en otras ocasiones, puede ser un chiste, un pensamiento ligero
que luego puede ser cambiado. Marco Rubio aparentemente tiene el acelerador
pisado y con sus conocimientos sobre Cuba y sus raíces cubanas es de suponer
que sea su mejor consejero. Muchos, entre ellos el propio gobierno
norteamericano y el gobierno cubano, el que trató de ocultarlo, pero
no le quedó más remedio que reconocerlo, aseguran que se ha estado conversando
al más alto nivel, pero el mismísimo Puesto a Dedo Díaz Canel se ha cansado de
afirmar que puede haber conversaciones las que quieran, pero ellas para nada
tienen que ver con cambio de gobierno, sacrificio político, cambio de forma
administrativa, etc. Lo que parece indicar que el gobierno cubano está
dispuesto a ceder en el color de las paredes del Comité Central, los horarios
de las reuniones, lo que se va a desayunar y comer, quizás una forma de corte
de pelo o una dieta para bajar de peso, pero que de cambios radicales nada.
Ellos pretenden conversar y quizás negociar para simplemente quedarse,
pretenden incluso motivar a que el dinero norteamericano los ayude a construir
el comunismo para disfrute del gobierno en Cuba.
Es cierto, la solución del asunto cubano debería ser
exclusivamente una responsabilidad de los cubanos, de aquí, de allá, de cuyá,
pero eso no lo hemos logrado y veo difícil de lograrlo, estamos divididos, desalentados,
desorientados, tenemos mucho odio y chismes entre nosotros mismos.
El cubano es un pueblo más que cansado, agotado en lo
físico y en lo cerebral. La juventud pujante y pensante, porque hay juventud
que no piensa, se ha ido escapando, quizás para luchar desde el exterior. Cuba va
quedando con personas mayores desencantadas, enfermas y necesitadas de hasta lo
más mínimo, una aspirina. Los cubanos en estos últimos casi 70 años hemos
perdido, bien organizado por el gobierno, la capacidad de protestar
abiertamente, de reunirnos, de manejar la información secreta y pública, aunque
es digno destacar que, frente a los acontecimientos dentro de Cuba, hoy han
comenzado a aparecer manifestaciones en contra abiertas, la gente va perdiendo
el miedo y se han desbordado algunos límites históricos. El miedo impuesto,
insinuado, desarrollado y dado como desayuno al cubano, ha sido la mejor arma
del control del gobierno.
Paralelamente los del gobierno, conocedores del futuro
que le espera, han invertido como nunca en represión. Baste media vez que una
voz se destaque, esa voz es apagada. Cada día más juicios amañados ahora con
justificaciones de atentado contra la paz y tranquilidad ciudadana, violación
del orden constitucional, desacato, etc.; paz, constitución, obediencia civil
que solo funciona en el televisor y en los discursos propagandísticos del
gobierno a todas sus instancias. El gobierno aterrado, trata de aterrar.
No hay combustible, no hay dinero para medicinas, no
hay agua, ni electricidad, no hay comida, pero si existen sobrados recursos
para reprimir, para movilizar tropas uniformadas y de civil para impresionar,
detener bajo la fuerza incluso cualquier acto que le parezca complicado, para
movilizar agentes del llamado orden, de militares o civiles, para evitar que
una persona pueda salir de su casa por días. No hay recursos para el pueblo,
pero si para marchas, actos, propaganda, viajes al exterior en busca de
soporte, solidaridad, ayuda, etc.
El gobierno está dispuesto, según dice, a permanecer e incluso a
morir para mantener el poder, entonces los cubanos desarmados y desarticulados,
no pueden hacer más y de ahí la esperanza del factor externo, la espera porque
alguien o algunos nos ayuden. Es la primera vez en la historia de Cuba que
aparecen pinturas que dicen: "Viva Trump", cuando muchos de los cubanos, incluyendo a muchos del gobierno, tienen familiares cercanos en Estados Unidos, es la primera vez que se comienzan a
manejar ideas, ya no de independencia, sino absurdamente de anexión, lo que
indica, creo que, sin mucha base, un sentimiento de no digestión del gobierno
comunista.
El Puesto a Dedo, no sólo mentirosísimo, sino
descaradamente mentirosísimo, reconoce el malestar del pueblo, que remedio no
le queda, pero afirma que ese malestar es en contra del bloqueo, cuando el
pollo que se come el cubano viene de los Estados Unidos, muchos medicamentos,
mucha ropa, muchos alimentos, vienen desde los Estados Unidos y las personas,
además de pedir agua, comida y electricidad, gritan abajo el comunismo, abajo
Díaz Canel y Raúl Castro, libertad, que se vayan, etc., etc., etc., quizás como
nunca en la historia de la Cuba revolucionaria. El mentirosísimo dice que si el
pueblo cubano no lo quiere que se lo digan y el renunciaría, lo que trae la
siguiente pregunta: ¿Cómo hay que decírselo?, ¿Cuáles y dónde están los
mecanismos democráticos para mandarle el mensaje?
Dice el gobierno que el cubano está dispuesto a morir
por defender a la revolución y los cubanos en una gran mayoría no paramos de
casi exigir a Trump que acabe de meterle mano a los delincuentes que controlan,
porque no dirigen, a Cuba.
Ahora, si algo me queda claro es que el cubano no
quiere solución como la de Venezuela. Eso de quitar a unos y dejar a otros iguales
o peores. No queremos solución a medias, eso de “el mismo perro con diferente
collar. La solución al menos en mi
entorno es que no queremos disfraces, queremos un perro distinto, salvaje o
manso, con un collar distinto.
¿Trump y el gobierno norteamericano encontrarán la
justificación para meterle mano al gobierno de Cuba, que no es Cuba como se
quiere imponer desde la propaganda gubernamental y repiten los “sentimentales”?
No lo sé, Trump es el presidente de los Estados Unidos y el gobierno cubano, llorando
por las esquinas, tratará de no provocarlo mucho, y entonces hablar de paz,
convivencia, colaboración, reconocimiento a las diferencias, soberanía, etc., pero
deseo que algo pueda pasar, que acorte la vida de los que hoy, sin ninguna
justificación, más que la propia, se mantienen en el poder.






