Siempre me gusta decir que voté por Trump consciente y voluntariamente. Sigo pensando que era la mejor opción en aquel momento. No es mi amigo, es sólo el presidente del país donde feliz vivo y todos sabemos que no puede ser eterno en la Casa Blanca ni aunque el pueblo norteamericano, que también votó por él mayoritariamente, salga a pedirlo. Trump es un presidente, como sabemos, no es el dueño.
En este aún corto tiempo, como siempre habría muchas
cosas que reconocer y otras que cuestionar. El precio de los productos
alimenticios, esos de todos los días, en vez de bajar o mantenerse dónde
estaban, han subido. La gasolina, después de un pequeño y corto bajón, ha
vuelto a subir. No sé la ropa, no me compro ropas todos los días. Tuvo un
triunfo parcial en Venezuela al sacar vivo a Maduro, gran triunfo, pero,
todavía los maduros siguen allí gobernando y los que han sido removidos o
movidos están en otras posiciones o felices en sus casas, sin pagar hasta ahora
nada. Lo de Khomeini, también le quedó bien, lo puso a vivir en otro mundo a
poco costo, pero se ha metido en una guerra junto a Israel contra Irán, que no
sabemos cuándo y cómo va a acabar, pero además los khomeinis siguen allí en el
poder y de cambios internos poco. Del tema del hijo de puta de Putin y Ucrania
es mejor ni hablar.
Apoyado o impulsado por su Secretario de Estado, Marco
Rubio, que me gusta incluso para presidente, la emprendió contra Cuba, cosa que
muchos cubanos de Cuba y muchos cubanos fuera de Cuba apoyamos, estamos
contentos y quizás un poco ansiosos porque pase ya lo que tiene que pasar, sin
embargo, como cubano, a veces me parece que Trump está medio loco y tiene sólo
momentos de lucidez, está jugando con los cubanos de allá y de aquí,
demostrando un poco lo que realmente interesamos o sencillamente compró pescado
y le cogió miedo a los ojos. Es cierto que lo de sacar al gobierno toca a los
cubanos, pero también es cierto que los que quedan allí solos no lo pueden
hacer.
Como parte de un apriete inicial de la tuerca, el gobierno norteamericano declaró casi un bloqueo al petróleo que desde el exterior llegaba a Cuba, es más que conocido que el gobierno cubano vivió décadas del petróleo soviético, que suponemos nunca llegó a pagar del todo y desde hace dos décadas del petróleo venezolano a precio de “chupa-chupa”, el caramelo símbolo de poder económico en Cuba. El apriete efectivo a la tuerca con el petróleo, puso en crisis final al gobierno cubano, el país se paralizaba y las personas allí reaccionaron en protestas. Sin combustible no se puede vivir y Cuba, que venía en una acelerada crisis día a día tocaba fondo. Me niego a reconocer que la crisis cubana es el resultado de Trump, esa es la imagen que se quiere dar al mundo, la crisis cubana es el resultado de casi 70 años de una pésima, absurda, improductiva, gestión del gobierno, más interesado en sus actividades políticas militares en el exterior que en resolver los problemas del pueblo.
El gobierno cubano, comenzó a hacer con más fuerza, lo
que sabe hacer y en no pocas ocasiones le ha resultado, ganar tiempo, llorar
ahora a lagrimas vivas y movilizar a sus “agentes” de todos tipos en todo el
planeta con discursos de miseria, niños y ancianos que van a morir, hambre,
etc., etc., etc. Ahora, una vez más, los plátanos que no se han sembrado, no se
pueden repartir por culpa de Donald Trump. Los baches históricos con años y
años de existencia, que forman parte de la vida de muchos cubanos no se pueden
reparar porque Marco Rubio acapara en su oficina todo el asfalto y el tema de
la casi absoluta escasez de agua es culpa de Francisco Albear el ingeniero español
que diseñó el primer acueducto para la Habana en el siglo XIX. La culpa, para
los comunistas, siempre termina en otros.
Han aparecido por primera vez, que yo recuerde,
carteles y grafitis dentro de Cuba de “Viva Trump”, han aparecido declaraciones
de cubanos llamando a Trump a que proceda ya, cosa no sólo extraña, sino casi
imposible de que pudiera pasar. No pocos cubanos dentro de Cuba, sin agua, sin
luz, sin comidas, sin medicinas, o sea, los que se suponen van a sufrir, están pidiendo
que Trump acabe con el gobierno comunista a como dé lugar. Puede parecer contradictorio,
pero es super evidente, los que van a sufrir a partir de las acciones y posible
futura presencia norteamericana en Cuba según el gobierno cubano, prefieren
sufrir. Es un hecho, gran parte del pueblo cubano, sobre todo muchos jóvenes y
muy jóvenes, están pidiendo a gritos que el gobierno norteamericano acabe de
intervenir en Cuba. Nadie habla de soberanía, de independencia y de patria hoy.
El pueblo cubano, que seguro tendrá tiempo en el futuro para definir estos
temas, ahora, hoy, sólo quiere vivir decentemente, lo que significa poder
comer, dormir y vestir. El pueblo cubano, hoy más que nunca, sólo tiene un
pensamiento concreto, existir.
Entonces ahora, sin muchas explicaciones, después de
decir que evitaría la entrada de petróleo a Cuba y sancionaría con impuestos a
los que se arriesgaran a enviarlo, lo que hizo que la amiga del gobierno cubano
“La Sheinbaum”, presidenta de México se las agenciara para justificar que no
mandaría más petróleo, deja pasar un barco ruso enviado por el mismo Putin de
Ucrania y más, declara que no le importa que Cuba reciba todo el petróleo que
le quieran enviar. Esto puede ser una acción diplomática, de paz, de darle un
chance al gobierno o sencillamente le ha cogido miedo a los ojos del pescado o en buen cubano pesca´o.
Puede ser que le esté dando tiempo al gobierno cubano
para que piense un poco más, pero en realidad lo que le está dando es un
salvavidas a aquellos que se estaban ahogando en el medio del océano. Y esto
confunde.
¿Estará tratando de demostrar que sigue apostando por
la paz y pensará ingenuamente que los del gobierno decidirán irse
voluntariamente por las buenas?, ¿Querrá quedar bien con su coterráneo Papa?
No lo sé, lo que sí es evidente que el llanto del
gobierno cubano, una vez más, vuelve a ser efectivo.
Mensaje para Trump: Los japoneses se comen los ojos
de los pesca´os.
Nota: Después de releer lo que recién acabo de
escribir, no quisiera ser tan riguroso con Trump, no sé exactamente si me
encontrara en su posición, cuál hubiera sido mi reacción y forma de actuar.
Entonces agrego estas ideas.
Trump es el presidente de los Estados Unidos, por lo
que su primera y más importante misión, al menos teórica, es gobernar teniendo
en cuenta el beneficio para el pueblo norteamericano.
Fuera de ahí, por ejemplo, Cuba, cae en segundos o
terceros planos. A nosotros nos parece importante por ser cubanos, pero un por
ciento muy alto de los ciudadanos de este país, ni conocen a Cuba, ni saben
nuestra realidad, ni les importa un bledo lo que nos pasa. Para un por ciento
muy alto de los norteamericanos, todo el que hable español es mexicano y todo
lo que está al sur de la frontera es Mexico.
Trump tiene un enorme chorizo armado aquí adentro, a
veces no vale que haga las cosas bien, la oposición a su persona es enorme. No
cae bien a muchos y entonces recibe la oposición no a su gestión, sino a su
persona.
Con relación a Cuba, aparecen a última hora dos razones
diferentes y aparentemente contradictorias, Trump no sólo permite que un barco
ruso lleve petróleo a Cuba, sino que dijo que no le importaba si Cuba recibía petróleo
de otros proveedores y el mismo tiempo, muy paralelamente dice, “Cuba´s Next”,
o sea, Cuba será la próxima haciendo referencia en la lista de las operaciones
en Venezuela e Irán.
“Cuba´s Next” es lo que ha dado esperanzas a los
cubanos, a una gran parte de nosotros, que estamos interesados en que desaparezca
lo antes posible el gobierno comunista y sus 67 años en el poder. Una vez más,
nosotros los cubanos, ponemos nuestras más grandes esperanzas a que otros nos
resuelvan el problema que es exclusivamente nuestro. Ojalá eso fuera así, ojalá
sea mañana, pero la idea desde todos los posibles ángulos de análisis demora.
Trump capitalista por antonomasia, empresario, no
político tradicional, puede y de hecho parece estar a favor de eliminar el
comunismo cerca de los Estados Unidos. Trump podría ser de gran apoyo, impulsado,
asesorado o sencillamente respaldado por Marco Rubio, su Secretario de Estado,
cuyo origen cubano y conocimiento de los acontecimientos de nuestra historia directamente
contada por sus padres, ponen a Cuba en un plano diferente a los momentos
anteriores. Marco sabe y entiende perfectamente el español y más, el idioma cubano,
sabe de frijoles negros, de carne de puerco, de café cubano, debe saber de Celia
Cruz y Willy Chirino, y, sobre todo, del sufrimiento de aquellos que tuvieron o
escogieron abandonar la isla huyéndole al comunismo implantado.
Trump ha manifestado su interés, pero a lo mejor,
primero no está dispuesto a echarse arriba la idea de matar a la población
cubana, cosa de la que el gobierno de la isla ya lo acusa. Podría estar
apostando por dar un chance, aunque sepa que eso le dará un poco de oxígeno a
los que gobiernan.
Sabe que el petróleo no llegará en las cantidades que
se necesitan en Cuba, porque debe confiar en que los proveedores tengan muy
claras las consecuencias de sus actuaciones en las próximas relaciones con
Estados Unidos, por lo que decir que le da lo mismo que se le envíe petróleo a
Cuba, no logrará que los grandes productores y exportadores se la jueguen en su
propia contra.
Podrá estar esperando calmadamente al momento para dar
el zarpazo final, creo que cuando vea mayor movimiento dentro de Cuba, lo que le
permitirá justificar frente al gobierno norteamericano, la opinión
estadounidense y la opinión internacional de su presencia en Cuba. “Cuba´s Next”
o sea, Cuba es la próxima define la intención de actuar, define la intención de
apoyar, pero a pesar de que sabe que los aviones norteamericanos podrían tapar
el cielo cubano dejando a sus habitantes sin poder ver el Sol, no creo que, al menos
por ahora, la opción, increíblemente demandada pública y desesperadamente por
muchos cubanos de la isla, se haga efectiva.
El asunto de Cuba es de los cubanos, dirá Trump en
conversaciones íntimas, por lo que tenemos que demostrar que estamos, tanto los
de aquí y los de allá, movilizados en ese único objetivo, para después, sólo
después, poder pedir ayuda.














