No hay nada más eterno y hasta fuerte que una mentira repetida y repetida hasta el infinito, que se llega a repetir por vicio y que constituye una práctica conscientemente de los expertos en comunicación. En esto de mentir, incluso desde antes del triunfo de la revolución en 1959, los llamados revolucionarios cubanos tienen el uno. Una de las más grandes, TODO el pueblo cubano apoyó a la revolución, no soporta un elemental análisis serio.
¿Qué hay de los campesinos? Aquel campesino cubano acostumbrado a vender sus cosechas, a tener un pequeño conuco o pedazo de tierra, donde sembraba su yuca, su plátano, su malanga, acostumbrado a criar sus gallinas y cerdos, quizás sus vacas y fue puesto a vivir en un edificio de micro brigada dependiendo de que su comida le llegara a través de una bodega estatal de forma racionada, que comenzó a pasar hambre, no apoyó aquel proceso.
Claro, es cierto que campesinos, los
más pobres, los sin tierras, los engañables, quizás los románticos que siempre existen se incorporaron e incluso
trabajaron para convencer a otros campesinos, pero el campesinado cubano, ni
era político de oficio, ni tenía una enorme formación ideológica, mucho menos
era comunista. El campesino fue obligado y como obligado tuvo que ceder, pero
inmediatamente se comprobó que los rebeldes revolucionarios sobre el cultivo de
tierras y crianza de animales sabían muy poco y la comida en Cuba comenzó a
desaparecer. La miseria comenzó a ser distribuida.
Donde se sembró viandas desde la época colonial se
comenzó a sembrar caña y arroz o café y mangos, que no se daban. Fin del
cuento, ni viandas, ni cañas, ni arroz, ni café, menos mangos. Donde se
trabajaba con una vaquita criolla que daba cuatro o cinco litros de leche de
forma segura, se implementó un nuevo ganado a partir de mezclas y mezclas no
efectivas. Fin del cuento, ni vacas, ni leche. La tan común y tradicional carne
de cerdo quedó para las celebraciones familiares de fin de año. Tratar de comer
carne de res después de años de cuidar y mantener a una vaca o toro, se
convirtió en un delito elevado al mismo nivel del que mata a un ser humano. Del campesino recoger huevos que sus gallinas ponían en nidos construidos por ellas mismas, pasó a esperar que los huevos llegaran a la carnicería, cuatro, cinco, seis al mes por personas. La posibilidad de hacer una tortilla de más de un huevo o un flan pasó a existir sólo en los recuerdos y los libros de cocina.
El campesino cubano, pasada la efervescencia del
proceso, retomando a Serrat, la fiesta, comenzó a vivir al menos de forma
discreta de añoranzas del pasado, de su pasado cuando era pobre, pero no pasaba
hambre, comprobando que seguía siendo pobre, quizás más pobres y como resultado de la revolución
no tenía comida. Increíble para un campesinado con siglos de experiencias
sobre una tierra muy fértil y fuerzas para trabajar. Ese campesino que, aunque
trabajando la tierra, comenzó a pasar hambre y que hoy todavía pasa hambre, no
apoyó a la revolución. El campesino cubano, de forma general, no es
revolucionario, menos comunista, cosa que se comprueba con sólo caminar por el
campo cubano.
Todas las revoluciones comunistas, para el interior,
inmediatamente seleccionan enemigos y los van nombrando e identificando a
conveniencia, sobre todo, para dirigir el colimador de los que van a disparar, agredir,
maltratar, humillar, a veces sin saber ni por qué lo hacen. Es cierto, Fidel,
Raúl y Díaz Canel no han matado a nadie con sus manos, pero son los máximos
responsables de los atropellos y muertes.
Uno de esos enemigos objetivos fueron las religiones y
los religiosos. Cuba era un país católico oficialmente, pero desde tiempos
inmemoriales existían o coexistían otras religiones de origen africano y
europeo. Las de origen africano, por estar precisamente por aquellos años
vinculadas sobre todo a las capas más bajas de la sociedad, al menos eso se
decía, aunque luego se comprobó que tampoco era verdad absoluta, fueron, en
secreto, escapando, no obstante de ser estigmatizadas, mal miradas, criticadas,
consideradas oscurantistas, brutas, atrasadas, etc., pero las otras, por
supuesto la católica sufrieron fuertemente el impacto del gobierno y sus
seguidores, una vez que los padres fundadores comunistas europeos habían
definido que los religiosos, obviamente no hablaban de santería, palo, ñáñigos,
adventistas, los masones, etc., creo que no las conocían o no les interesaba,
era el enemigo a eliminar. La religión, se repetía y repetía, era el “opio de
los pueblos”.
Entonces en Cuba, para no desentonar, se desató una
guerra abierta contra, sobre todo, los cristianos que no eran mayoría fuerte y los
católicos. Cuba vio cerrar iglesias y conventos, casas templos, con
justificaciones varias, Cuba se fue quedando sin curas y monjas, pocos se
arriesgaban a estudiar en los seminarios. Se desató una guerra a nivel de
escuelas, centros de trabajos, vecindarios y familias y los que decidieron
quedarse en el país o no pudieron salirse, sufrieron una especie de apartheid
con sus posibilidades de vida muy limitadas.
Con discursos de horas y más horas en contra de los
religiosos, aquellos que se empeñaron en no cambiar o al menos no esconder las
creencias que probablemente practicaban desde antes de existir los
revolucionarios barbudos, tuvieron que soportar sobre ellos las miradas, el
escarnio, la burla, la ofensa, la humillación, la separación.
¿Se puede pensar que esos religiosos, sacados de sus
trabajos o centros de estudios, apartados, mal visto y algunas cosas más
complicadas de creer y entender, viviendo en sus localidades como bichos
extraños, a pesar de ser personas buenas, honestas, trabajadoras, apoyaron a
esa revolución?
Soy del pensar que esos religiosos que se quedaron y
quizás murieron en Cuba se tuvieron que tragar a la revolución, que es
totalmente diferente a apoyarla. Por pura lógica no se apoya lo que te
desconoce o te humilla.
Como la revolución muy rápido comenzó con el control
de todo, se vio necesitada de incrementar el número de cárceles de todos tipos,
para todas las edades y sexos. Era muy fácil caer preso, porque todo estaba
prohibido menos lo que el gobierno se hacía el loco y dejaba pasar. El pueblo cubano comenzó muy
paralelamente a cambiar la palabra trabajo por la lucha, que no es más nada que
el invento, el desvío, la corrupción, el tráfico de influencia, el mercado negro, etc. Si la
revolución fue hecha para el pueblo y fue apoyada por todo el pueblo, ¿Cómo se
justifica la enorme cantidad de sancionados a privación de libertad que comenzó
a existir a partir del mismo 1959 y que dura hasta hoy mismo? Enorme
contradicción.
Miles, decenas de miles de cubanos han pasado por esas cárceles y calabozos por el solo hecho de tratar de sobrevivir o vivir un poco mejor fuera del razonamiento. Cientos de miles de cubanos enfrentaron sanciones políticas por no estar de acuerdo, más otros cientos de miles por sanciones de las llamadas comunes.
Si en algo ha sido creativo el gobierno que se sigue
apodando revolucionario es en inventarse leyes, códigos, delitos a su antojo.
Además, todo, exactamente todo es creado y depende del gobierno, tribunales,
leyes, fiscales, investigadores, abogados defensores que prácticamente no
pueden ejercer su oficio e incluso testigos, por lo que resulta muy fácil acusar
y sancionar a alguien por haber ayudado a la bruja de Blanca Nieves a envenenar
la manzana, a pesar de que ella no existió nunca más allá de en una historia
para niños.
¿Es de suponer que la madre y el padre, la esposa, los
hijos, por sólo mencionar familia cercana, apoyaron a esa revolución que
mantuvo y mantiene en condiciones infrahumanas a sus familiares, muchos de
ellos sancionados por leyes y delitos inventados a conveniencia?, ¿Es de suponer que
alguien, más allá de los de la banda, apoyen que una persona sea encarcelada y
sancionada a largas penas, por sólo decir que el Sol existe, o que no tiene
electricidad o agua, da igual?
Cientos de miles de presos no reeducados porque las
cárceles cubanas no reeducan a nadie, que salen y viven con el cartel invisible
de haber estado preso que no encuentran cómo insertarse, conseguir un trabajo
honorable, etc., que jamás apoyaron y apoyaran a esa revolución. Por sólo dejar
algunas preguntas de hechos lamentablemente famosos: ¿Los hijos de Tony, Ochoa
y el resto de los sancionados, por sólo mencionar hechos muy sonados, aman y
apoyan a la revolución que les mató a sus padres o los sancionó a largas
condenas, por algo que jamás quedó claro y pareció más que todo un lavado de cara
y de manos al gobierno?, ¿Los familiares de los que viajaban en el Remolcador
13 de Marzo, masacrado y hundido por las fuerzas del gobierno, 41 personas
fallecidas, dentro de ellas 11 niños, que se sabía que viajaban a bordo, perdonaron
a esa revolución, la defienden y apoyan? Esos, tanto los que pagaron las
culpas, los heridos, los muertos, los familiares y amigos, son también pueblo
cubano que no agredieron a la revolución, sólo querían escapar.








