sábado, 11 de abril de 2026

669.- Pioneros por el comunismo, serán como mi nieto Sandrito.

Si algo es común en los gobiernos totalitarios, es el trabajo con la mente. Las mentiras y la propaganda constituyen la base del poder a tal punto de llegar a inducir lo que se tiene que ver, aunque no exista, pensar, aunque no se entienda y repetir como auto parlante o disco rayado.

Esto que fue muy fácil de realizar y mantener en el pasado, hoy está complicado con el tema de internet, las redes sociales, la información y como consecuencia el acceso que tiene cada ciudadano a la hora de acceder más allá de su única experiencia propia o la de su círculo cercano de familiares y amigos. En el caso específico de Cuba, país que llegó tarde al acceso a la tecnología, los celulares, internet, etc., es llamativo que hoy, sin tener comida, sin tener electricidad y muy poco dinero, una gran parte de la población, sobre todo los más jóvenes, poseen un celular, más viejo o moderno, que le permite estar conectados, primero entre ellos y segundo y muy importante, con el exterior.

Hoy en Cuba esos celulares son la mejor, mayor y más confiable fuente de información, que a veces pública, a veces clandestina se puede tener para conocer lo que pasa realmente dentro del país en contraposición con la versión oficial que el gobierno emite por sus otrora fuertes medios de comunicación, hoy parte de toda la crisis en los que creo muy pocas personas creen. El Noticiero Nacional de TV, (NTV), que fuera por excelencia el espacio más importante de la información del gobierno, hoy es reconocido por la inmensa mayoría del pueblo cubano como el “Menticiero”, dando la imagen de que muy poco se consulta, se sigue y menos se confía.

Es más que conocido que la revolución cubana apostó por los niños. Era una masa virgen sobre la cual trabajar. A partir de que Fidel Castro definiera en el año 1968, obvio después de la muerte del Che en Bolivia, donde no sabíamos que estaba, aquello de “Pioneros por el Comunismo, Seremos como el Che”, dentro de otros objetivos, fueron precisamente los niños los que recibieron cuotas extras de adoctrinamiento.

Desde edades muy tempranas como la primaria e incluso la preescolar, Fidel era el padre de todos los niños, los que estaban en contra eran enemigos, mercenarios y gusanos y diariamente, además de las clases y dentro de ellas, se asignaban cuotas de revolución.

Los niños que crecimos dentro de ese ambiente, éramos los llamados a combatir a nuestros familiares, éramos los llamados a defender la revolución en nuestras casas y familias, nuestras aulas, nuestros grupos de amigos.

Las muestras sobran. Niños en guardias pioneriles revolucionarias, niños en trabajos voluntarios, niños custodiando las votaciones vestidos de uniformes, niños que participaban en las marchas revolucionarias con incluso papeles protagónicos de casi locutores, declamadores de poemas, niños que éramos movilizados a tirar flores a Camilo Cienfuegos, del que todavía no tenemos claro cómo desapareció, en el Malecón de La Habana simbólico lugar al estar frente al mar, pero además en ríos, e incluso ridículamente en palanganas con agua en aquellos lugares donde el mar no existía, niños que éramos movilizados con nuestros padres a sus tareas revolucionarias, reuniones, movilizaciones, trabajos voluntarios en el campo y las ciudades, etc.

Con el crecimiento de los niños crecen las exigencias revolucionarias, la FEEM, la UJC, la radicalización de pensamientos, las críticas a aquellos que no cumplían con los estándares impuestos desde el gobierno, las autocríticas desbastadoras en busca de errores reales o inventados todos maximizados para la purga.

Adolescentes obligados a estudiar becados, donde además del mucho o poco resultado en las tareas agrícolas, creo yo que más de lo segundo, permanecían cinco de siete días a la semana apartados de sus familias, como objetivo para facilitar el adoctrinamiento. El objetivo enmascarado en bellas palabras ilusionadoras de la mejor educación fue construir una reacción e interés colectivo por encima de los intereses privados. La privacidad fue casi desterrada del modo de vida cubano. Por encima de los más que básicos e importantes intereses privados, estaban los intereses de la revolución, lo mismo llamada y confundida con patria que con soberanía.

La juventud cubana, edad complicada en cualquier lugar y momento, se definió como: si eres revolucionario si, si no eres revolucionario no. A tal punto que todos los que vivimos allí, nos sabíamos vigilados, evaluados y de todo esto dependía nuestro futuro. Las escuelas y las calles eran para los revolucionarios, al menos los que formalmente así se distinguían, si no estabas en ese selecto grupo, ya podías suponer lo que te esperaba.

La lucha del gobierno revolucionario era formar a ese hombre nuevo, según decían tan necesario por su desarrollo consciente para mantener a la propia revolución, nada más y nada menos que entregándole como guía a la imagen distorsionada del Che, que, entre otras cosas, ni cubano era.

Mientras todo esto ocurría años tras años, diariamente, niños revolucionarios, combatientes, comunistas, que como resultado de lo que defendían, sólo obtuvieron crecer con falta de agua, falta de electricidad, falta de juguetes y comiditas ricas, incluyendo refrescos, caramelos y bombones, falta de casas, si ya no confortables, por lo menos habitables, los niños de todos aquellos que inventaron y exigieron aquello de Pioneros por el Comunismo… vivieron siempre como hijos de millonarios capitalistas. La realidad cubana y sobre todo las diferencias, más allá de la propaganda, era abismal.

Esos niños vivían en mansiones que sus padres obtuvieron por su incondicionalidad a la revolución y Fidel, eran llevados y traídos siempre en automóviles nuevos, paseaban por toda Cuba de forma gratuita, viajaban de turismo al extranjero con el dinero del gobierno, supuestamente del pueblo, a veces con sus padres, otras con sus amiguitos, los hijos de otros “pinchos” cubanos. Vestían con ropa capitalista de marcas, frente a un pueblo que se desgastaba remendando ropas, usando zapatos plásticos, aquellos “Kikos” que de seguro algún soviético recomendó para el crudo verano cubano y celebraban sus cumpleaños con cake de boniato y refresco hechos a partir de concentrados, usando los mismos platicos, cucharitas y vasitos de cumpleaños anteriores que eran cuidadosamente guardados por los padres, a veces más cuidadosamente que las cenizas de un familiar querido.

Esos niños del gobierno crecieron intocables, crecieron con una inmensa inmunidad, crecieron con casi "licencias para matar" sin grandes consecuencias. Muchos de esos niños hijos se convirtieron en delincuentes según el código de “seremos como el Che”, pero nada se podía hacer contra ellos. Los códigos y las leyes sólo funcionan para los hijos del proletariado.

Todos los cubanos, al menos los de mi edad vivimos así y conocemos a algunos de esos niños, cuyo apellido los hacía diferente. Especiales escuelas, especiales seguridades y escoltas personales, carros, casas, ropita de moda, dinero, contactos que en Cuba es más importante que ser millonario, además drogas, pornografía que contradecía lo que el gobierno quería para la juventud cubana, pero los cubanos llegamos incluso a justificarlos: imagínate es el hijo de fulano o mengano, ellos tienen que vivir diferente, etc., eran las ideas que nuestros padres enarbolaban para tratar de justificar lo que a todas luces no se podía justificar y definía el verdadero camino para el que se había hecho una revolución comunista. Algo así como lo que el gran Orwell, por cierto prohibido en Cuba, definió para criticar la hipocresía de algunos gobiernos que proclaman igualdad absoluta de sus ciudadanos, pero en realidad dan poder y privilegios a una pequeña élite, en uno de sus magistrales libros, Rebelión en la granja: “Todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros”.

Pioneros por el Comunismo, ustedes deberán ser como el Che, deberían haber dicho; nuestros hijos, sobrinos, nietos, más sus descendencias, más todos sus íntimos amigos tienen otro camino.

Es cierto, para hablar bien de la revolución, los cubanos deberemos ser los ciudadanos del mundo que más títulos tenemos, sin embargo, con el paso de los años, los cubanos nos hemos convertido en incultos, a lo mejor sabemos mucho de cómo sacarle pelos a una rana, pero fuera de ahí, muchos, nos caemos y comemos hierba. Y no es nada anormal, el gobierno necesitaba personas que no pensaran, que no cuestionaran y que llegaran a creer y defender lo que no se veía y nunca se vio. La cultura del cubano por todos estos años se tenía que buscar a partir de escuchar, leer y releer, más analizar y debatir los discursos de Fidel Castro, fuera de ahí muchas otras cosas, muchas otras lecturas, etc., fueron declaradas materiales enemigos.

Somo un país que va a la escuela, pero, al menos los más recientes, no sabemos ni hablar, menos escribir y nuestra capacidad de razonar, valorar, al menos los más recientes, es extremadamente limitada, a tal punto que no existe. Muchas veces se está en contra o a favor y no se puede definir qué se está valorando y menos el por qué.

La mejor muestra de este proceso que describo es el “famoso” Sandro Castro, hijo del primer descendiente y por tanto nieto del mismísimo Fidel Castro.

Niño, joven, hombre ya, que lo primero que no se sabe es de dónde sacó el dinero para convertirse de la noche a la mañana en un empresario exitoso dueño de un bar, dicen que el más famoso de La Habana, que todos sabemos que es decir Cuba. Sandrito, imagino que así le diría su abuelo con el que siempre vivió, o sea, no cabe la posibilidad de que no lo viera, que no sabe ni tan siquiera hablar y emitir una idea coherente, imagino que menos podrá pensar.

Sandrito que en medio de los desastres se da el lujo de exhibirse manejando autos de alta gama, en sesiones de turismo en lugares desconocidos por el pueblo, tener un apartamento “a todo tren” como diría mi hermano Ruso, manejar un negocio y ahora convertirse en “influencer” en las calles de la ciudad. Sandrito, el tonto nieto, se ha hecho famoso en Cuba por sus boberías, lo que habla peor de la capacidad de análisis de sus seguidores.

Sandrito, el nieto, que no sólo payasea y muestra sus lujos, sino que ahora es capaz de criticar al presidente de Cuba, diciendo que no lo ha hecho bien y afirmar que los cubanos no quieren el comunismo, frente a un periodista nada más y nada menos que de un medio norteamericano y no está detenidooooooooooo en Villa Marista, no le han parqueado un camión de marcha atrás y le han decomisado hasta la última cerveza Cristal que alardea tomarse, no lo han desaparecido a tal punto que ni su propia madre sepa dónde está. ¿Le orientaron que lo dijera, o sea, le pasaron un guion para dar la imagen de libertad y entonces trabaja para el gobierno o sencillamente se les escapó? Entonces yo tengo que concluir que Sandrito, el nieto, está por encima del gobierno, del partido comunista y del propio presidente “Puesto a Dedo” Díaz Canel, al que, entre otras cosas, no le debe haber gustado que un nieto de Fidel Castro, la familia más famosa de Cuba, lo defina como incapaz.

Hay que ser sincero, la idea, ya sea verdadera o falsa, es interesante y habría que agradecer, el presidente es un anormal y el pueblo cubano no quiere el comunismo, contradice la propaganda que hoy se trata de hacer con más fuerza que nunca.

Sin embargo, es la misma idea que decenas de disidentes y opositores tienen desde hace décadas por la cual han tenido que sufrir represiones, detenciones, encarcelamientos. Es la misma idea que tienen millones de cubanos que por sólo insinuarla, filmar con un celular, subir alguna información a las redes, están hoy pagando eternas condenas, muchos incluso dentro de sus propias casas de las que policía política apostada frente a sus puertas no les permiten salir.

El Puesto a Dedo es gris e incapaz y no queremos el comunismo es el diario del cubano llamado de a pie, que el gobierno no sólo desconoce, sino que reprime.

¿Sandrito, el nieto, fue honesto o utilizado? No lo sé, lo que sí sé es que lo dicho, para su peor interpretación a un medio norteamericano, le tendría que haber costado y no le costó.

¿Es un tonto con inmunidad, está protegido, tiene un cartel que dice: OJO-Pinta o el gobierno sabe que no lo puede tocar?

Sandrito, el nieto, es el mejor ejemplo de lo que esa revolución logró formar, un tipo que debajo de las faldas del gobierno, no trabaja para él, sino que hoy aparece como empresario “privado”, con un nivel de vida muy por encima ya no del proletariado, sino del abogado, del cirujano, del poeta, del músico, etc., y siente placer con mostrarlo sin pudor en medio del desastre cubano, donde el sólo hecho de pensar tomarse una cerveza, además de problema ideológico es algo casi inalcanzable. Cerveza de la cual él no sólo alardea y presume, sino que dilapida. En un país donde lo más sencillo el huevo es casi inalcanzable, costando el cartón más de lo que significa el salario medio de un cubano que ha trabajado o continúa trabajando como un mulo, Sandrito, el nieto, se traslada en autos “cómicos”, vive en apartamento “cómico” y ahora se nos revela como crítico sin consecuencias.

La mejor imagen de Sandrito, el nieto, no es un martillo, no es una cuchara de albañil, menos el símbolo del partido comunista, es una cerveza, es el alcohol, es la fiesta, la diversión. Mientras el gobierno llama al sacrificio nuevamente, ahora apodado creativo, él se relaja con fiestas todo el tiempo, como dejando claro que ese sacrificio creativo no tiene nada que ver con él y en realidad nada tiene que ver con él, los cubanos lo sabemos, porque en la granja hay animales más iguales que otros. Y todavía es más descarado cuando asegura que no tiene ningún privilegio, que vive como un cubano más.

Creo que Fidel Castro se equivocó o fue limitado en la búsqueda de ese apoyo necesario y el trabajo con los niños, si hubiera querido consolidar su robolución a futuro, debió haber dicho: Pioneros por el Comunismo, serán como mi nieto Sandrito.

En Cuba todos decimos, si tienes un amigo tienes un central, haciendo referencia a la poderosa y rica producción que significó la azúcar, sin embargo, existe algo más rentable y poderoso y es ser descendiente de las familias del poder. Sandrito, el nieto, es el mejor ejemplo, a lo mejor es que no le ha dado tiempo a conocer sobre el Che. 

viernes, 10 de abril de 2026

668.- Disfrute.

Veamos el tema Trump y dediquémosle algunas ideas.

De entrada, siempre me cuadra aclarar que no soy trumpista, término con intenciones peyorativas tan usado en estos momentos, a veces con razón, otras cuando se tiene poco que decir. Puedo aceptar que soy martista, jonista, jenista, abuelista y quizás journista, deperpuista, pattilabelista, no sin valoraciones críticas en cada uno de los casos, pero ni soy familia de Trump, ni soy su empleado beneficiado, ojalá me pagara un muy buen salario de seis cifras o compartiera conmigo parte de sus ganancias, ni mucho menos estoy enamorado de él, me gustan las mujeres y no tan viejas. JAJAJA. Hace mucho tiempo ya que aprendí que, incluso para el amor, primero está el cerebro.

Ya es reconocido que Estados Unidos, sobre todo la parte a la que le interesa la política está totalmente polarizada, y digo una parte porque conozco que hay otra que le da lo mismo que “crezcan los niños o los accidentes”. Estamos polarizados no tanto alrededor de las acciones, sino alrededor de una figura, que por suerte para algunos y desgracia para otros, es nada más y nada menos que el presidente.

Ambos bandos están en extremos opuestos, los primeros no escuchan, sólo halagan y los segundos no escuchan, sólo tratan de destruir. En eso se nos está yendo el tiempo. Cada uno está apostado detrás de sus barricadas esperando que esa figura aparezca con un discurso, unas declaraciones, un comentario hablado o escrito para desatar las hordas.

Y esto no es malo que ocurra, porque para eso está la posibilidad de dar y defender una opinión, sin embargo, el tema llega a ser enloquecedor.

Trump está constantemente en el teleobjetivo y él no sólo lo sabe, sino que parece lo disfruta enormemente.

Veamos, Trump es un multimillonario norteamericano, que nació por dónde nacemos todos y como a todos, eso se le olvidó, por lo que su psicología es totalmente diferente a los de los simples mortales. Esto no debería ser, es cierto, mientras más millones suponemos que se debería ser más humilde, más bondadoso, más discreto. No es que no existan millonario así, pero son la minoría.

Entonces cada una de estas personas que han alcanzado esa categoría, en el caso Trump por varias veces, tienen sus encantos. A uno les gustan los autos de lujo, otros pretender viajar en sus aviones o yates, están los que gustan de las mujeres o los hombres, los más jodidos gustan de los menores de edad, a otros les gusta vestir de forma incómoda, o sea, no importa lo feo mientras sea llamativo, otros escogen divorcios y más divorcios, muchos hijos, el alcohol, las drogas, etc., en fin, la mar de variantes. Tanto que uno se pregunta, pero, ¿es qué no pueden ser normales?

En estas actuaciones van lo mismo los lindos, digamos Brat o Kim, hasta los muy feos, los inteligentes y los no inteligentes, los que heredaron o construyeron, los que robaron o estafaron y los que trabajaron muy duro para lograr ese estatus, que una vez alcanzado lo primero que hacen es mostrarlo, contradiciendo las normas de los judíos.

Trump es un anormal, indeseable, prepotente y, ¿una mujer que paga 300 000 dólares por un vestido para una noche? Trump es repugnante y, ¿la persona que se casa con una pareja millonaria de 78 años y pretende que le creamos que está enamorada? Trump es un loco y, ¿la persona que se desnuda, masturba y se introduce un aparato eléctrico de color púrpura muy parecido a lo que utilizamos para limpiar nuestra taza de baño, delante de una cámara de computadora y cobra por ese acto de sexo electrónico? Quizás la primera sea nuestro ídolo, la segunda sea nuestra tía y la tercera sea nuestra amiga o compañera de estudio o trabajo, pero no son Trump.

Trump, que no cae dentro de ese grupo de millonarios políticos o empresarios que pretenden pasar desapercibido o inadvertido es un provocador, imagínense que además de esa característica es un provocador con un enorme poder, el poder que le da ser la primerísima y más importante figura del primerísimo y más importante país del planeta, que es lo que tenemos y conocemos hasta estos momentos. Es cierto, debería ser, por tanto, dulce, cariñoso, educado, políticamente correcto o correcto políticamente, pausado, maduro, reflexivo, de una enorme cultura, pero…, no lo es. Una cosa, para un excéntrico que ama el poder y sobre todo la fama es ser millonario y otra presidente de los Estados Unidos. ¿Cómo sería yo? No lo sé, creo que seguiría andando en short y tennis y no cambiaría mi inigualable Toyota RAV4. Me resistiría a usar un Rolex, no cambiaría mi cadena comprada en Amazon y seguiría cocinando arroz con … para mi familia los días de fiesta. JAJAJA

Para colmo, como el dinerito no falta, es dueño de su propia red de comunicación, por lo que ni tiene que pedir permiso, ni tiene que hacer fila, menos esperar para que se le publique lo que quiere. Trump mantiene además de todo el aparataje de comunicación que le asegura su puesto, con una linda comunicadora dentro de la Casa Blanca, su propio canal de comunicación, el cual creo que se divierte utilizando como ningún otro presidente anterior. Trump pone una idea, a veces incendiaria, se entretiene, a veces pienso que le sobra el tiempo y sobre todo se debe divertir viendo lo que esa idea causa en los ambos bandos que existen sobre él. En vez de jugar con un Nintendo, se divierte mandando mensajes.

Existen dos mensajes de esos que han revolucionado la opinión pública a nivel gigantesco en estas últimas semanas; el primero sobre Cuba, cuando dijo que era la próxima, el segundo cuando aseguró que desaparecería a Irán con todos adentro de la faz de la Tierra.

Lo primero que debemos aprender del incendiario es que su intención es volvernos locos a todos, si no escogemos primero el camino de la diversión.

¿Alguien puede pensar que, si Trump y el gobierno norteamericano, pretenden atacar a Cuba para resolverle el problema al pueblo cubano o la parte de él que está interesada, lo va a decir? No lo creo. Las guerras modernas se ganan bajo la discreción, el secreto, la oportunidad, la sorpresa. La época del gran traslado de tropas que acampaban visiblemente en las afuera de las murallas en espera de la orden de ataque, lo que permitía en la espera la preparación de los ejércitos, ha pasado.

Además, Cuba es la próxima, no dice nada exactamente. Cuba es la próxima es probablemente una asunción de que el gobierno cubano está tan dañado e imposibilitado y el pueblo cubano tan jodido que algo deberá pasar dentro de Cuba sin que tenga que ver con Estados Unidos directamente. Cuba es la próxima, no asegura que el gobierno norteamericano va a meter las tropas de una vez, sino que seguiremos presenciando el desgaste, el llanto del gobierno cubano más sus maniobras no poco efectivas para ganar tiempo y sobrevivir y algún día esperemos que todo reviente desde adentro.

Si el gobierno norteamericano quisiera meterle mano a Cuba y no tuviera que justificar nada o buscar un pretexto, hace rato que ya lo hubiera hecho. Estados Unidos tiene una base militar dentro de Cuba y no hace falta tantos portaaviones en el mar porque la isla queda muy cerca del territorio de donde pueden salir las tropas. Luego, el desgaste es tanto que el gobierno norteamericano debe saber que ni los pocos aviones cubanos van a salir a volar, ni los tanques van a arrancar, ni creo que hoy el pueblo cubano esté dispuesto realmente a inmolarse en defensa del gobierno, por lo que es probable que una parte de ese pueblo salga a las calles con banderas norteamericanas y sirvan de prácticos a los militares “yanquis”.

La propaganda con que hemos vivido durante estas últimas décadas de que Cuba puede resistir a un ataque norteamericano y más, puede vencer, es, como dice la tradición, una mentira repetida muchas veces para tratar de que se convierta en supuesta verdad.

La otra idea que ha revuelto al mundo es que Trump va a acabar con una civilización entera haciendo desaparecer a todos y todo en Irán. ¿Verdad? Esto es una locura, que incluso, si fuera verdad a partir de una verdadera intervención militar por tanto una guerra a gran escala, nadie se enteraría.  Es sólo parte de una estrategia de fuerza como AMENAZA CREÍBLE para abrir negociaciones favorables. ¿A quién se le puede ocurrir que Trump está a favor de inaugurar lo que sería una guerra mundial nueva y a quién se le puede ocurrir, en el supuesto caso de haberse vuelto loco, que lo va a avisar?

Los tres últimos ejemplos de la administración Trump en las relaciones internacionales fueron super exitosas. Maduro el día antes gritaba vengan a buscarme, aquí estaré esperándolos, moriremos todos luchando antes de ser derrotados. Esa madrugada fue sacado “dulcemente” de su cama y nos enteramos cuando estaba con espejuelos y una botella de agua a bordo de un avión norteamericano rumbo final a New York. El Ayatola Jomeini, con el cual se estuvo hablando meses antes, ni se enteró del cambio, fue cambiado y ya. El rescate del aviador caído en territorio iraní, dejando ciegos a todos los militares de ese país y convirtiéndolos en bobos, no tiene comparación, es digno de un guion para hacer una buena película sobre hechos reales, que de seguro será mejor que el filme de ficción “Saving Private Ryan”.

Entonces después de esas tres combinaciones de todas las fuerzas del ejército norteamericano, más agencias de inteligencia, donde la CIA parece haber tenido el protagónico que terminaron con gran éxito, alguien puede apostar que de darse una intervención militar en Cuba, cosa que no creo, el gobierno cubano, de viejos gordos, con ninguna experiencia real en guerras, con un ejército envejecido, con aparatos viejos sin combustible, sin baterías, sin electricidad, con hambre, podrán vencer al ejército más ejercitado y más poderoso del mundo. Es como para reír porque una vez más aparece la idea de que Cuba, al igual que se decía sobre Venezuela, va a ser otro Viet Nam, haciendo referencia al último conflicto armado ocurrido en el país asiático entre 1955 y 1975 de lo cual han pasado más de 50 años. La idea, salida de la boca de Díaz Canel, que no debe salir del baño, de que Cuba pasará a una desgastante guerra de guerrilla es irrisoria. ¿Guerra de guerrilla, pero qué película sobre la Segunda Guerra Mundial están viendo?

Guerras en Cuba nunca han existido después de 1900 con la terminación de nuestras guerras de independencia de España, donde el machete, algunos cañones de pólvora, fusiles y pistolas, más los caballos y las luchas cuerpo a cuerpo fueron las acciones.

Luego los famosos combates de la Sierra Maestra, donde más que todo fueron emboscadas, ataques a estaciones de policías y mucha corredera y escondedera se dieron en los campos cubanos, las ciudades, los aeropuertos, los puertos, los puentes, las plazas e iglesias, los abastos de agua, etc., quedaron intactas. El cubano cambio de la noche a la mañana del dictador Batista al pichón de dictador Fidel, sin grandes conflictos armados.

Nadie sabe allí, cosa que estoy convencido de que no ocurrirá, lo que significa que la aviación enemiga no te deje ver el Sol y que las bombas, cohetes, drones, caigan como el agua de lluvia. No existen refugios en Cuba para hospedar a tantas personas, las bombas norteamericanas para ellos pueden taladrar más de 20 metros antes de explotar. Los aviones hoy se manejan solos a partir de computadoras que están a miles de kilómetros del objetivo a explotar. La p oblación vulnerable cubana, según el gobierno, pasarán a lo que ellos llaman producción y defensa. ¿Cómo es que un país que lleva más de 30 años sin producir casi nada en paz y ayudado, anuncia que producirá debajo de las bombas del ejército norteamericano de hoy? Pura infladera y venta de humo.

Creo que Trump es un provocador, que disfruta las cámaras y sobre todo el estar en el centro de nuestras vidas. Es un tipo negociador y no lo duden, inteligente. Es maldito de personalidad, que puede parecer loco, por sus expresiones, por su forma poco políticamente correcta, a veces solución para encubrir la mentira e hipocresía, pero no lo es.

Trump el aparentemente indomable está asesorado y acompañado, no es él quien dirige las tropas y las acciones, es sólo el que da la orden de: procedan.

miércoles, 8 de abril de 2026

667.- ¿Coherencia y Vergüenza, es mucho pedir?

Hace ya algún tiempo escribí aquí que comerse un, no digamos dos huevos, en Cuba es un tema político, hoy pensando creo que esta frase me quedó buena, sólo podría agregarle para ratificarla con un argumento nuevo es que hoy comerse un huevo, un solo huevo, sigue siendo entre otros muchos, un problema político.

Y esto lo digo por los “sentimentales”, los que ahora, tratando de quitar valor a lo que está pasando en la isla, dividen a los cubanos que han emigrado en diferentes partes o tipos. 

Están los que ellos llaman y reconocen porque no les queda más remedio, como exilio político, haciendo referencia a los primeros cubanos, los fundadores, que salieron por afectaciones o porque tuvieron mejor olfato, en los primeros años de la revolución, mejor conocida hoy como “robolución”, de los que hoy quedan muy poquitos vivos o, por simple paso del tiempo, son muy viejitos ya y los cubanos que han  ido saliendo, donde me incluyo, después de esos primeros acontecimientos, en diferentes oleadas o sencillamente de forma individual y silenciosa, a los que se quiere enmarcar como emigrantes económicos.

La solución de emigrantes económicos es un esfuerzo del gobierno cubano por, primero, disminuir en importancia el efecto político de los que se mueven; segundo, tratar de imponer el descerebramiento de los que, por diferentes causas y sobre todo, diferentes explicaciones o justificaciones, ya no están; tercero, porque de esa forma se limpia la imagen del gobierno, tratando de decir que lo que pasa en Cuba es lo mismo que lo que pasa en muchos países del mundo donde las personas se mueven en busca de mejores opciones; cuarto, creo que, muy hipócritamente, tratando de justificar a los propios miembros del gobierno, más los familiares de los más altos gobernantes, a los que, a pesar de los “miles de beneficios” que el sistema comunista cubano dicen provee, no han podido convencer para que se queden a ver el final de la película y sobre todo, colaborar con la realización del guion que está diseñado; quinto, al no estar en contra del gobierno, sino de algunas realidades muy puntuales, esa emigración es tratada de usar a conveniencia como publicistas, cosa que logran en alguna medida o como fuente económica hablando de la ayuda a la familia y en general al pueblo cubano; sexto, tratar de establecer que los que salen de Cuba, no lo hacen huyendo de nada, menos de una dictadura totalitaria, con cara dulce y manos de acero, sino que embullados por la propaganda capitalista, siempre “enemiga” quieren probar suerte, tal como si tirarse al mar sobre una tabla y dos gomas de camión, caminar meses por selvas, ríos, viendo la muerte al lado de ellos, pasar por uno, dos, tres, cuatro países como ilegales, evadiendo a la policía, a las bandas de delincuentes, narcotraficantes, asesinos y políticos corruptos, tal como si llegar a un país con diferente clima, sin conocer a alguien, con diferente idioma, fuera un simple viaje de turismo programado y sobre todo seguro.

El discurso del gobierno cubano no es sólo deleznable, sino descarado. Para ellos nosotros los cubanos que no los apoyamos somos indistintamente traidores, apátridas, gusanos, mercenarios, pero además emigrantes económicos, exiliados, diáspora, refugiados, asilados, etc., y ahora para colmo, trumpistas, jamás deben haber existido tantas definiciones para lo mismo. Es muy sencillo, sí, somos cubanos de Cuba, lo mismo que los japoneses son de Japón, los chinos de China, los bolivianos de Bolivia y los burundienses o burundianos son de Burundi, no existen cubanos de otro lugar y, estamos en contra.

Y es cierto, los burundienses o burundianos pueden salir a buscar mejor vida, pueden invertir en Burundi para ayudar a los suyos e incluso para asegurarse ellos mismos un futuro, pueden entrar y salir a sus antojos, pero de forma general los que se quedan pueden comer huevos, tal como comían huevos los cubanos llamados pobres en la Cuba de antes de 1959, momento hasta el cual los cubanos viajaban, trabajaban y regresaban a su país de origen porque al cubano le gustaba Cuba.

Hoy, pero no nuevo, desde hace décadas, el cubano migra sin rumbo fijo, sin protección, sin garantías, porque sencillamente prefiere padecer, arriesgarse, quizás probar e incluso fracasar, antes de quedarse en Cuba y si esa migración es llamativa, habría que aclarar que moverse de Cuba siempre ha sido muy difícil, entre otras cosas por el componente geográfico muy bien utilizado por el gobierno de su condición de isla lo que dificulta las vías de escape. Si Cuba, ese bello pedazo de tierra que fue, tuviera por lo menos unos pocos metros de frontera con otro país, hoy quedarían menos personas que lo que fueron nuestros aborígenes, familia de Guamá incluida, a la llegada de los españoles, porque hasta los muertos, que hubieran sido menos obviamente, se hubieran levantado de sus tumbas y hubieran salido echando.

Ahora, la migración cubana, que como he dicho y queda demostrado tiene el mismo tiempo de la revolución, tiene muchas variantes debido al tiempo que ha pasado. Entrando los rebeldes triunfantes a La Habana por y entre otras cosas la huida de Batista que ya no le servía ni a los intereses del gobierno norteamericano, desde ese mismo momentos ciudadanos cubanos montaban en aviones para escapar. El tiempo, casi 70 años, tanto para los que están dentro, como para los que están fuera, ha traído miles de variantes y explicaciones para esa emigración bulliciosa o silenciosa que se ha mantenido como norma. Esa emigración que, aunque sólo se recoja en sus momentos más complicados, jamás ha parado.

He vivido desde el 2007 fuera de Cuba y conozco a decenas y decenas de inmigrantes, documentados e indocumentados, sobre todo haitianos en República Dominicana y de todas las nacionalidades aquí en Estados Unidos, a ninguno de ellos lo han botado de sus países, o sea, para ellos no existieron esas frases convertidas en política activa de “que se vayan, no los queremos, no los necesitamos”, “que se vaya la escoria” por tanto, están resentidos quizás con la pobreza que padecían, pero no con la política y los políticos. Ellos siguen siendo orgullosos ciudadanos de sus países, porque entre otras cosas los gobiernos los reconocen, los llaman hermanos y no han sentido el peso de las palabras y más que eso las definiciones de “gusanos” y “escorias” sobre ellos. Ellos no han traicionado a nadie, ellos no son acusados de apátridas, ellos no han perdido su condición de hijos de una tierra específica, porque entre otras cosas, en sus respectivos países, incluyendo a Burundi, los gobiernos y los gobernantes no son dueños de una nación entera.

Creo haber contado que a mi llegada a República Dominicana, diciembre del 2007, país que tiene más de dos millones de dominicanos en los Estados Unidos, lo que significa la tercera población en importancia para ese país, coincidí con un vuelo que venía de New York, refugio dominicano por excelencia y para mí asombro en el aeropuerto había un enorme cartel a colores que decía: “Bienvenido Hermano Dominicano” y todos los que allí aterrizamos en ese momento, yo incluido que venía de La Habana, presenciamos un espectáculo de música y baile en los salones de la terminal aérea y recibimos un vaso con ron dominicano. Pura fiesta. ¿Eso es lo que pasa en Cuba?

El problema principal es sencillo de entender, en los países que cuento, los gobiernos, algunos honestos otros corruptos, algunos eficientes otros desastrosamente incapaces, no son los dueños eternos; en Cuba, cuyo gobierno se enmarca en el clásico totalitarismo, se apropia de un país entero, incluyendo el oxígeno y los peces de la plataforma insular, entonces o estás con él o sencillamente te colocas tácitamente en contra de él. No existen alternativas, no existen espacios.

El gobierno lo condiciona todo, todo el tiempo, incluyendo los huevos que te puedes comer de forma oficial, si tratas de evadir eso y vas fuera de la raya impuesta, por ejemplo, tratas de comerte dos huevos, cuya única forma de suministro es el mercado negro, ahora por su importancia y valor reconocido como informal, ya sabemos la habilidad comunista para cambiar el nombre de las cosas y procesos, entonces tendrás problema. Si, todo en Cuba es un problema político, no sé cómo personas tratan de no entender eso.

Mucho se ha criticado en la historia a los esclavistas, dueños de las vidas humanas de los esclavos, más se ha criticado a los señores feudales, dueños de los castillos y sus ciudades, los ríos, los puentes, las tierras, etc., sin embargo, todavía se es dulce, blando y hasta amoroso al analizar al gobierno cubano que es la mejor representación moderna de la síntesis del esclavismo y el feudalismo.

Entonces como todo en Cuba es resultado de la política y la ideología, como todo está estructurado para que un grupo de personas, ya no se sabe en nombre de qué, se mantengan en el poder, afectando hasta la cantidad de posturas de gallinas que un cubano pueda comerse, creo que los cubanos fuera de Cuba, primero, por simple lógica, segundo por dignidad y tercero por vergüenza, no importa si salió en una balsa, si cruzó una frontera, si se quedó en una misión o si se enamoró del extranjero (a) de su vida, deberíamos estar en contra del gobierno cubano y hacer, cada cual, desde su posición, posibilidades y recursos, lo posible porque ese gobierno desaparezca lo antes posible, si pudiera ser mañana mismo. Gobierno significa todas y cada una de las instituciones civiles y militares que existan, incluyendo o partiendo del partido comunista y sus amplificaciones en todos los sectores de la población y vida cubanos.

Claro, porque ya a mí edad no puedo ser tan ingenuo como quizás me gustaría, saco de este grupo a los que son testaferros del gobierno cubano en el exterior, los miembros de todas las organizaciones y empresas que el gobierno cubano mantiene económicamente también en el exterior como prolongación de su poder y más directamente justificados aquellos agentes de la seguridad cubana, los lobistas, los agentes de opinión inscritos o clandestinos, con los cuales el gobierno cubano trabaja muy finamente en estos últimos 67 años.

Los cubanos deberíamos ser coherentes, cosa que creo en sentido general no somos, y al menos en esto tendríamos que estar de acuerdo, más allá de la necesaria y justificada ayuda familiar, la visita a la abuelita o la añoranza que cada cual pueda tener por el pedazo de tierra donde nació, la casa vieja que dejó, los adoquines de las zonas coloniales, los toques de santos y padrinos de religión, las palmas que pudieran parecer son exclusivas de la vegetación cubana, etc.

Deberíamos estar de acuerdo en que los males a los que hemos llegado como nación, sufridos por unos más que otros, es verdad, pero con dosis para todos, son el resultado de las acciones siempre unas más fracasadas que otras tomadas por el partido comunista cubano que tiene a un gobierno como subordinado.

Los cubanos, tan dados a fajarnos entre nosotros mismos y tan difíciles de unirnos, deberíamos acabar de entender que ya 67 años es más que suficiente tiempo para haber experimentado y que ninguno de esos experimentos ha quedado bien, entonces, a quién se le puede ocurrir que habría que darles más tiempo a aquellos “científicos” ineptos que lo han destruido todo.

¿Cómo entender que todavía existan cubanos que piensen que la cosa va a mejorar con la simple idea de que ahora Cuba seguirá el camino de China y Viet Nam, claro con la muy oportuna coletilla de adaptándolos a la realidad y sobre todos a los intereses del gobierno cubano cuando a China y Viet Nam le ha costado 30 años las transformaciones?, ¿Cómo entender que todavía alguien diga que esto con Fidel Castro no hubiera pasado, siendo ese personaje el único, el primero, el líder y jefe comandante de los “científicos”, al que todavía los del gobierno, no pudiendo negar que está muerto, llama líder y guía espiritual, manteniendo ridículamente su silla vacía en el parlamento cubano, tal como si por si acaso un día decide salirse de la piedra y darse un brinquito?

No se le puede pedir a un pueblo entero, que piense igual, que actúe igual, que decida de la misma forma y que esté exactamente de acuerdo con todo, eso es lo que quizo representar el comunismo en Cuba y todos sabemos que es mentira, pero al menos los cubanos deberíamos ser coherentes y, sobre todo, tener vergüenza.

jueves, 2 de abril de 2026

666.- Candela al jarro hasta que suelte el fondo.

 Cuba es un país comunista, sin sentido, dirigido por comunistas incompetentes”.

Marco Rubio. Secretario de Estado. 2026

Me gustaría comenzar este artículo con una idea recién expuesta por Marco Rubio que no tiene que ver exactamente con lo que voy a escribir, pero si tiene que ver, porque con respecto al gobierno cubano todo tiene que ver. Por su genialidad no quisiera dejarla pasar. Ya he dicho que me agrada Rubio y en realidad esta idea, como ya escribí, sirve para todo lo que tenga que ver con lo que ha pasado en Cuba en estos últimos casi 70 años.

No sólo es que Cuba sea un país de gobierno comunista, que ya es malo, aunque estoy convencido que de esas ideas queda poco en los cubanos de a pie, más reales que la asquerosa propaganda de siempre, sino que ese país comunista, está dirigido por comunistas incompetentes, definiendo de esta forma a todos aquellos que han pasado por allí y hoy se mantienen. La incompetencia, la tozudez, el capricho y por qué no, el miedo, han sido la verdadera y principal causa de lo que hoy se ha logrado y exhibe.

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Como cualquier otro cubano, quizás un poquito más, conocía del tema de los presos políticos, los plantados y plantadas, los sobrevivientes de la lucha anticomunista, los más famosos los del Escambray, aunque si somos exactos hubo luchas y levantamientos en toda Cuba que se han tratado de ocultar o desconocer, los presos en las UMAP, etc.

Ahora con calma, frente a los acontecimientos que vive Cuba y la necesidad de encontrar una idea de futuro, me he dedicado a ver las decenas de entrevistas a hombres y mujeres expresos políticos, sobrevivientes de las UMAP, exluchadores por la libertad de Cuba, aquellos apodados como bandidos y es como para horrorizarse.

Sobrevivientes ya hoy ancianos, algunos muy viejitos, que han aceptado, quizás como privilegio, quizás como justicia o venganza, el contar sus historias para que se conozcan más allá de los aspectos generales para los libros, para que sirvan de evaluación, para que no se repitan.

He visto en esas entrevistas, a personas afectadas a pesar de estar hablando de hechos que pasaron hace más de 50 años, que se emocionan, lloran, tiemblan, como respuesta espontánea a la recordación de sus privadas y colectivas historias y puedo asegurar que nada de esto es un montaje publicitario, menos la realización de un guion cinematográfico para ganar premios. Los entrevistados no son actores profesionales, son personas de pueblo, fueron estudiantes, campesinos, amas de casa, madres y abuelas.

Entrevistas de más de una hora, que narran los horrores, las vejaciones, los abusos, las torturas que cada una de esas personas experimentaron y lo más triste de todo, es que todo se ocultó, todo se manipuló y se les acusó convenientemente de traidores a la patria que también convenientemente se vendió y confundió con una revolución.

Resulta doloroso, por más que no conozco a ninguno de ellos, ver a ancianos, mujeres y hombres, contar, a veces con emociones visibles, sus historias, la de sus familias y amistades.

La historia de la revolución democrática, dulce, amorosa y “verde como las palmas”, es paralelamente la historia de la represión, los fusilamientos, las torturas, las falsas causas o sencillamente ninguna causa para encarcelar, los abusos extremos continuados, las largas condenas de 15, 20, 30 años por cualquier cosas con el objetivo de hacer desaparecer no sólo a una persona, sino a sus ideas, la reconcentración de familias enteras, mujeres y niños para un extremos de la isla, hombres para el otro extremo, los movimientos de una cárcel a otra, de una granja a otra, los trabajos forzados, las violaciones de mujeres y los nacimientos de niños dentro de las prisiones, el chantaje, el odio desde el mismo enero de 1959.

En la misma medida que el gobierno, apodado revolucionario, maniobraba política y mafiosamente por hacerse del poder real que no tenía cuando entró en la capital de la isla y, sobre todo, meterse en el bolsillo a un pueblo cansado de Batista, que esperaba a que cualquiera se lo quitara de arriba, en la misma medida que los del gobierno aseguraban que el pueblo estaba totalmente contento y dispuesto a defender la revolución que les habían entregado, cosa que es cierta, pero sólo una parte de ese pueblo, mientras se daban discursos nacionales, provinciales, municipales y barriales, muchos de ellos de 7, 8, 9 horas y una parte del pueblo respondía y apoyaba histéricamente a lo que ya estaba planeado y establecido para hacerse no sólo con el poder, sino con un país entero, mientras aquellos llamados desposeídos sacaban sus más bajos sentimientos, por ejemplo, el odio y la venganza, contra incluso los que nunca los habían dañado y se convirtieron en el caballo de batalla utilizado por y desde el poder para ejercer hasta nivel individuo la propuesta de los triunfadores, en el mismo momento que se trataba de hablar de la felicidad de un pueblo, que ya sabemos fue sólo una parte, se comenzó con una brutal, violenta y casi inhumana represión, por tanto, eso de reprimir que ahora es tan evidente, que nos parece nuevo, tiene el mismo tiempo que esa revolución en el poder.

La tarea fue eliminar físicamente o al menos de la vida pública a todos aquellos, hombres, mujeres, algunos de ellos todavía adolescentes, que, incluso habiendo participado en el logro de la revolución armada, cambiaron de parecer, descubrieron el verdadero camino que se acercaba y se pusieron en contra.

Es muy arriesgado decir que Cuba quería y quizás necesitaba radicales cambios, pero el cubano no era comunista, nadie apostaba por el totalitarismo. Nadie veía, por tanto, pensaba y luchaba por declarar a los Estados Unidos como enemigo y menos entregar la isla a los soviéticos para que la convirtieran en una base militar de enfrentamiento con Estados Unidos a cambio de petróleo, muñequitos y películas, papas y comidas encurtidas europeas orientales: pepinos, coles y zanahorias incluidas.

Con esto, el tema no está en las sanciones de 10, 15, 20, 30 años, los fusilamientos, algunas de estas medidas justas sobre aquellos que tenían probada sangre de los cubanos sobre sus hombros, aquellos que utilizando su posición, amparados en el poder, sus órdenes o su ceguera, torturaron, mataron, a veces, por pura diversión, otras totalmente inventadas, por el simple hecho de manifestar un determinado pensamiento, poseer alguna literatura, tratar de agruparse por intereses políticos comunes, tener una orientación sexual fuera de la tradición clásica o al menos visible y aceptada generalmente, etc., lo que devino en el claro y expreso interés de eliminarlos a todos, sino en lo que pasó dentro de esas sanciones en las cárceles, granjas, calabozos de eso que se llamó bondadoso gobierno revolucionario.

Cuba tuvo una historia republicana turbulenta, corrupción, mafias, caciquismo, regionalismos, con la no poca presencia de figuras honestas, trabajadoras, nacionalistas, etc. Cuba tuvo una historia republicana convulsa, luchas obreras, estudiantiles, movimientos femeninos, junto a asesinatos, torturas, etc., pero Cuba vivió un desarrollo económico social y cultural líder en por lo menos nuestra América, donde existían ciertos desniveles, pero las personas comían, vestían y no pocos, trabajando, salieron adelante. Cuba no era un país de analfabetos como se ha querido decir. Cuba no era un país extremadamente pobre como se ha querido imponer. Cuba tenía problemas innegables, pero nadie quería que le quitaran su negocio, nadie quería que le quitaran sus tierras, sus ganados, nadie quería dejar de poder de pensar y menos de hablar. Cuba en la década del 50 quería y era necesario regresar a la democracia con libertades, pero nadie quería ser preso con la isla por cárcel y convertirse en esclavo en su propio país. El mismísimo José Martí, quizás el más reprimido y ocultado en su verdadera dimensión, se negaba a la esclavitud del futuro: el socialismo.

Entonces como una parte de Cuba comenzó a luchar, esa parte, sin consideración alguna fue reprimida y desaparecida. Fusilamientos extrajudiciales, o sea, sin causa alguna dictada por la justicia real, largas condenas de cárceles a aquellos que se manifestaron en contra públicamente, pero incluso a aquellos que sin manifestarse se presupuso que lo pensaban.

El gobierno cubano hizo una fusión extraordinaria entre la experiencia del nazismo, ahorrándose inteligentemente las masivas cámaras de gas y los gulags soviéticos de la más pura etapa stalinista. Campos de concentración para trabajos forzados, hambre, violencia, torturas de todos tipos, las conocidas y las hasta ese momento no conocidas, violaciones físicas, atentados contra la dignidad de los presos e increíblemente por muy loco que parezca, la de sus familias, golpizas provocadas por “revolucionarios” que además de cumplir órdenes, disfrutaban con hacerlo, simulacro de fusilamientos a la orilla de fosas o delante de paredones con balas salvas y fusilamientos con balas de verdad.

No sé exactamente cuántos centros penitenciarios existen en Cuba, creo que nadie común lo sabe porque el gobierno nunca ha tenido transparencia al respecto, las referencias más conservadoras dicen que existen más de 250 de esos centros, incluyendo cárceles de máxima seguridad, prisiones normales, granjas, sin contar calabozos y muchas casas camuflajeadas repartidas por todo el país. ¿Más de 250 cárceles para encarcelar a un pueblo que se dice feliz y que apoya a su revolución? Gran contradicción.

Entonces muchos de esos que torturaron, violaron, dieron sendas entradas de golpes con palos, cabillas, culatas de fusiles, que violaron a mujeres, que abusaron no sólo de los presos, sino de sus familiares, que todavía están vivos y que increíblemente muchos están disfrutando fuera de Cuba porque todo se les olvidó, los mismos que todavía están en el gobierno, aquellos que violan los más elementales derechos del ser humano y reprimen desde acciones tan sutiles como prohibir salir de sus casas a personas aparentemente libres hasta los que filman con un celular, sin hablar de los que se arriesgan a manifestarse de forma individual o colectiva, hablan de que el gobierno norteamericano quiere aplicar la violencia contra ellos y llaman a los que ellos reprimen a que los defiendan.

Se quejan del abuso que significa una acción extranjera que pudiera apoyar el cubano de a pie y ahora los autores y ejecutores de una revolución que se impuso y mantiene sobre el terror y el abuso sobre la población de su propio pueblo, muchos que la ayudaron a triunfar y permanecer, ahora se quejan de que les aplique la violencia para sacarlos del poder.

Es hasta cómico sino fuera realmente dramático, un gobierno que llegó al poder por la violencia, bombas, atentados, sabotajes, lucha armada y lucha en las ciudades, que para permanecer en el poder estos últimos 67 años, ha aplicado una represión brutal sobre parte del pueblo, ha encarcelado y fusilado a decenas de personas sólo por no incorporarse, ahora se queja de que quieren aplicar la violencia contra él.

El gobierno llama violencia a personas que se han cansado y salen a protestar a las calles, llama violencia a toques de caldero, llama violencia a un pueblo que sólo tiene las piedras para combatir a las fuerzas muy bien armadas y preparadas que aparecen a reprimirlos. El gobierno que lleva 67 años vociferando en contra de los Estados Unidos y que ha tratado de imponer su agresiva permanencia, ahora teme, llora porque los quieren sacar y pide consideraciones.

No existe otra forma, al menos hasta donde hemos llegado. Para sacar a Batista, en realidad el dictador suave, se aplicó la violencia, el terror, la guerra y ahora los autores de todo aquello, piden canciones, flores y poemas, lo que les permita mantenerse en la misma posición.

Ahora, la “súper potencia” ideológica y militar Cuba, aquella que, desde el gobierno, nos tiene cansados con que prefieren morir, parafraseando la frase de Antonio Maceo, y que sólo recogerán el polvo del suelo cubano anegado en sangre, pide clemencia, se victimiza, se hace pequeñita. 67 años de guapería, que ahora, cuando hay que ser guapo de verdad, desaparecen. Ahora, descaradamente, están pidiendo más tiempo y exigen como favor que, una vez más, se les deje fracasar solos. ¿Y es que existe un fracaso mayor después del mayor fracaso?

La frase que se impone, muy conocida en la Cuba popular, acertadamente dice: hay que darle candela al jarro hasta que suelte el fondo.

 

 

 

 

martes, 31 de marzo de 2026

655.- ¿Le cogió miedo a los ojos del pesca´o?

Siempre me gusta decir que voté por Trump consciente y voluntariamente. Sigo pensando que era la mejor opción en aquel momento. No es mi amigo, es sólo el presidente del país donde feliz vivo y todos sabemos que no puede ser eterno en la Casa Blanca ni aunque el pueblo norteamericano, que también votó por él mayoritariamente, salga a pedirlo. Trump es un presidente, como sabemos, no es el dueño.

En este aún corto tiempo, como siempre habría muchas cosas que reconocer y otras que cuestionar. El precio de los productos alimenticios, esos de todos los días, en vez de bajar o mantenerse dónde estaban, han subido. La gasolina, después de un pequeño y corto bajón, ha vuelto a subir. No sé la ropa, no me compro ropas todos los días. Tuvo un triunfo parcial en Venezuela al sacar vivo a Maduro, gran triunfo, pero, todavía los maduros siguen allí gobernando y los que han sido removidos o movidos están en otras posiciones o felices en sus casas, sin pagar hasta ahora nada. Lo de Khomeini, también le quedó bien, lo puso a vivir en otro mundo a poco costo, pero se ha metido en una guerra junto a Israel contra Irán, que no sabemos cuándo y cómo va a acabar, pero además los khomeinis siguen allí en el poder y de cambios internos poco. Del tema del hijo de puta de Putin y Ucrania es mejor ni hablar.

Apoyado o impulsado por su Secretario de Estado, Marco Rubio, que me gusta incluso para presidente, la emprendió contra Cuba, cosa que muchos cubanos de Cuba y muchos cubanos fuera de Cuba apoyamos, estamos contentos y quizás un poco ansiosos porque pase ya lo que tiene que pasar, sin embargo, como cubano, a veces me parece que Trump está medio loco y tiene sólo momentos de lucidez, está jugando con los cubanos de allá y de aquí, demostrando un poco lo que realmente interesamos o sencillamente compró pescado y le cogió miedo a los ojos. Es cierto que lo de sacar al gobierno toca a los cubanos, pero también es cierto que los que quedan allí solos no lo pueden hacer.

Como parte de un apriete inicial de la tuerca, el gobierno norteamericano declaró casi un bloqueo al petróleo que desde el exterior llegaba a Cuba, es más que conocido que el gobierno cubano vivió décadas del petróleo soviético, que suponemos nunca llegó a pagar del todo y desde hace dos décadas del petróleo venezolano a precio de “chupa-chupa”, el caramelo símbolo de poder económico en Cuba. El apriete efectivo a la tuerca con el petróleo, puso en crisis final al gobierno cubano, el país se paralizaba y las personas allí reaccionaron en protestas. Sin combustible no se puede vivir y Cuba, que venía en una acelerada crisis día a día tocaba fondo. Me niego a reconocer que la crisis cubana es el resultado de Trump, esa es la imagen que se quiere dar al mundo, la crisis cubana es el resultado de casi 70 años de una pésima, absurda, improductiva, gestión del gobierno, más interesado en sus actividades políticas militares en el exterior que en resolver los problemas del pueblo.

El gobierno cubano, comenzó a hacer con más fuerza, lo que sabe hacer y en no pocas ocasiones le ha resultado, ganar tiempo, llorar ahora a lagrimas vivas y movilizar a sus “agentes” de todos tipos en todo el planeta con discursos de miseria, niños y ancianos que van a morir, hambre, etc., etc., etc. Ahora, una vez más, los plátanos que no se han sembrado, no se pueden repartir por culpa de Donald Trump. Los baches históricos con años y años de existencia, que forman parte de la vida de muchos cubanos no se pueden reparar porque Marco Rubio acapara en su oficina todo el asfalto y el tema de la casi absoluta escasez de agua es culpa de Francisco Albear el ingeniero español que diseñó el primer acueducto para la Habana en el siglo XIX. La culpa, para los comunistas, siempre termina en otros.

Han aparecido por primera vez, que yo recuerde, carteles y grafitis dentro de Cuba de “Viva Trump”, han aparecido declaraciones de cubanos llamando a Trump a que proceda ya, cosa no sólo extraña, sino casi imposible de que pudiera pasar. No pocos cubanos dentro de Cuba, sin agua, sin luz, sin comidas, sin medicinas, o sea, los que se suponen van a sufrir, están pidiendo que Trump acabe con el gobierno comunista a como dé lugar. Puede parecer contradictorio, pero es super evidente, los que van a sufrir a partir de las acciones y posible futura presencia norteamericana en Cuba según el gobierno cubano, prefieren sufrir. Es un hecho, gran parte del pueblo cubano, sobre todo muchos jóvenes y muy jóvenes, están pidiendo a gritos que el gobierno norteamericano acabe de intervenir en Cuba. Nadie habla de soberanía, de independencia y de patria hoy. El pueblo cubano, que seguro tendrá tiempo en el futuro para definir estos temas, ahora, hoy, sólo quiere vivir decentemente, lo que significa poder comer, dormir y vestir. El pueblo cubano, hoy más que nunca, sólo tiene un pensamiento concreto, existir.

Entonces ahora, sin muchas explicaciones, después de decir que evitaría la entrada de petróleo a Cuba y sancionaría con impuestos a los que se arriesgaran a enviarlo, lo que hizo que la amiga del gobierno cubano “La Sheinbaum”, presidenta de México se las agenciara para justificar que no mandaría más petróleo, deja pasar un barco ruso enviado por el mismo Putin de Ucrania y más, declara que no le importa que Cuba reciba todo el petróleo que le quieran enviar. Esto puede ser una acción diplomática, de paz, de darle un chance al gobierno o sencillamente le ha cogido miedo a los ojos del pescado o en buen cubano pesca´o.

Puede ser que le esté dando tiempo al gobierno cubano para que piense un poco más, pero en realidad lo que le está dando es un salvavidas a aquellos que se estaban ahogando en el medio del océano. Y esto confunde.

¿Estará tratando de demostrar que sigue apostando por la paz y pensará ingenuamente que los del gobierno decidirán irse voluntariamente por las buenas?, ¿Querrá quedar bien con su coterráneo Papa?

No lo sé, lo que sí es evidente que el llanto del gobierno cubano, una vez más, vuelve a ser efectivo.

Mensaje para Trump: Los japoneses se comen los ojos de los pesca´os.

Nota: Después de releer lo que recién acabo de escribir, no quisiera ser tan riguroso con Trump, no sé exactamente si me encontrara en su posición, cuál hubiera sido mi reacción y forma de actuar. Entonces agrego estas ideas.

Trump es el presidente de los Estados Unidos, por lo que su primera y más importante misión, al menos teórica, es gobernar teniendo en cuenta el beneficio para el pueblo norteamericano.

Fuera de ahí, por ejemplo, Cuba, cae en segundos o terceros planos. A nosotros nos parece importante por ser cubanos, pero un por ciento muy alto de los ciudadanos de este país, ni conocen a Cuba, ni saben nuestra realidad, ni les importa un bledo lo que nos pasa. Para un por ciento muy alto de los norteamericanos, todo el que hable español es mexicano y todo lo que está al sur de la frontera es Mexico.

Trump tiene un enorme chorizo armado aquí adentro, a veces no vale que haga las cosas bien, la oposición a su persona es enorme. No cae bien a muchos y entonces recibe la oposición no a su gestión, sino a su persona.

Con relación a Cuba, aparecen a última hora dos razones diferentes y aparentemente contradictorias, Trump no sólo permite que un barco ruso lleve petróleo a Cuba, sino que dijo que no le importaba si Cuba recibía petróleo de otros proveedores y el mismo tiempo, muy paralelamente dice, “Cuba´s Next”, o sea, Cuba será la próxima haciendo referencia en la lista de las operaciones en Venezuela e Irán.

“Cuba´s Next” es lo que ha dado esperanzas a los cubanos, a una gran parte de nosotros, que estamos interesados en que desaparezca lo antes posible el gobierno comunista y sus 67 años en el poder. Una vez más, nosotros los cubanos, ponemos nuestras más grandes esperanzas a que otros nos resuelvan el problema que es exclusivamente nuestro. Ojalá eso fuera así, ojalá sea mañana, pero la idea desde todos los posibles ángulos de análisis demora.

Trump capitalista por antonomasia, empresario, no político tradicional, puede y de hecho parece estar a favor de eliminar el comunismo cerca de los Estados Unidos. Trump podría ser de gran apoyo, impulsado, asesorado o sencillamente respaldado por Marco Rubio, su Secretario de Estado, cuyo origen cubano y conocimiento de los acontecimientos de nuestra historia directamente contada por sus padres, ponen a Cuba en un plano diferente a los momentos anteriores. Marco sabe y entiende perfectamente el español y más, el idioma cubano, sabe de frijoles negros, de carne de puerco, de café cubano, debe saber de Celia Cruz y Willy Chirino, y, sobre todo, del sufrimiento de aquellos que tuvieron o escogieron abandonar la isla huyéndole al comunismo implantado.

Trump ha manifestado su interés, pero a lo mejor, primero no está dispuesto a echarse arriba la idea de matar a la población cubana, cosa de la que el gobierno de la isla ya lo acusa. Podría estar apostando por dar un chance, aunque sepa que eso le dará un poco de oxígeno a los que gobiernan.

Sabe que el petróleo no llegará en las cantidades que se necesitan en Cuba, porque debe confiar en que los proveedores tengan muy claras las consecuencias de sus actuaciones en las próximas relaciones con Estados Unidos, por lo que decir que le da lo mismo que se le envíe petróleo a Cuba, no logrará que los grandes productores y exportadores se la jueguen en su propia contra.

Podrá estar esperando calmadamente al momento para dar el zarpazo final, creo que cuando vea mayor movimiento dentro de Cuba, lo que le permitirá justificar frente al gobierno norteamericano, la opinión estadounidense y la opinión internacional de su presencia en Cuba. “Cuba´s Next” o sea, Cuba es la próxima define la intención de actuar, define la intención de apoyar, pero a pesar de que sabe que los aviones norteamericanos podrían tapar el cielo cubano dejando a sus habitantes sin poder ver el Sol, no creo que, al menos por ahora, la opción, increíblemente demandada pública y desesperadamente por muchos cubanos de la isla, se haga efectiva.

El asunto de Cuba es de los cubanos, dirá Trump en conversaciones íntimas, por lo que tenemos que demostrar que estamos, tanto los de aquí y los de allá, movilizados en ese único objetivo, para después, sólo después, poder pedir ayuda.


martes, 24 de marzo de 2026

654.- Mi cumple 63 con Patti La Belle y Robert Plant.

Acabo de cumplir 63 años, edad que antes me parecía de viejo y ahora que reconozco que recién estoy empezando, me ha hecho correr lo de viejo para los 80 años.
Si alguien me preguntara cómo he llegado aquí, no sabría exactamente qué responder, porque no ha sido un recorrido lineal perfectamente organizado y estructurado como se supone en los libros que debe ser, creo que ha sido a través de un camino espinado, con miles de errores y algunos aciertos.
Mi cumpleaños, en el 2026, ha sido diferente. Tengo dos hijos lindos, ya grandes, inteligentes y bien preparados, que se parecen y son diferentes, lo que no sólo me hace sentir muy orgulloso de ellos, sino de mí mismo por aquello de los espermatozoides que, en su recorrido, más difícil que el de los salmones cuando pretenden desovar, que en cada caso triunfaron en la fecundación de los muy bien protegidos respectivos óvulos. Soy la causa del, como mínimo, pues los porcientos siempre se mueven, 50% de la calidad de mis hijos, la otra parte inevitable le corresponde a "Nuestra Bella y Dulce Estrellita”.
Ya a mi edad, con más espinas que flores, me divierto, entretengo y ocupo con cierta conciencia, mis hijos que son seres humanos reales, son la mejor representación del núcleo de la dialéctica materialista, la ley de la unidad y lucha de contrarios, que afirma que todos los fenómenos, cosas y procesos contienen contradicciones internas, son aspectos opuestos que coexisten en unidad, o sea, se necesitan mutuamente, pero por momentos se repelen y luchan, lo que logra impulsar el movimiento y desarrollo constante de sus realidades, y como consecuencia, la realidad de otros.
Jennifer, la mayor, no se conforma con su posición cronológica a la hora de nacer y como hermana mayor, para eso están los hermanos mayores, exige, casi siempre guiada por la lógica, la madurez, la experiencia de su ya no corta vida. Jonathan, menor, como todos los hermanos menores, se resiste, trata de correr su propia carrera y de mostrar que los menores tienen su propia vida, no siempre igual a la de los mayores, menos siempre orientado por ellos. A veces se divierten, sonríen, se burlan, se ayudan, coexisten en unidad, otras, pocas por suerte, y sin mayor trascendencia, sus contradicciones y choques sacan chispa. Y eso, aunque me coloca en la posición de torero frente a dos toros bravíos de lidia, me gusta porque detrás de ellos está la calidad humana. Los veo y me veo.
Bueno en esta unidad y lucha de contrarios, después de algunas ideas media confusas, de esas de ponerse de acuerdo que se quedó a medias, Jonathan y su esposa Naty, me regalaron, no sólo a mí, sino a Estrellita, dos entradas para ir a ver, nada más y nada menos que a Patti La Belle y podrán pensar, bueno, si, son sólo dos entradas para el teatro y entonces desconocen la verdadera importancia y el significado del tema.

Para mí, que no tengo que parecerme a alguien, cubano de Cuba a los que “el destino” condicionó a no soñar con estos eventos en vivo, ir a ver a Patti La Belle es tener la oportunidad comparada como visitar las Pirámides de Egipto, la Muralla China, el Louvre, Londres, por qué no Machu Pichu, las pirámides mexicanas, Japón, etc., lugares que aclaro me gustaría visitar. Ella es, no sólo una diosa, sino uno de los símbolos más grandes de la música. Ella ha logrado y puede comprobar que logra poner de pie varias veces en la misma canción, así durante todo el espectáculo, de forma efusiva, a negros, blancos, azules, flacos, gordos, católicos, cristianos, republicanos, demócratas, musulmanes, taoístas, monjes tibetanos, etc. No existe la manera de quedarse sentado pasivamente porque cuando ella descubre que las personas no brincan de sus asientos, acelera y acelera, hasta lograr un estado de casi éxtasis en sus espectadores. Patti La Belle, independiente de otras muchas cantantes que han existido, es única.
Escucho a Patti La Belle ininterrumpidamente desde hace más de 40 años, ininterrumpidamente significa todos los días de mi vida, entonces, además, típico en mí, conozco su verdadera historia que está detrás de las canciones. Conozco de su bondad, de su ayuda a otros, de sus sentimientos, cosa que la colocan, más allá de su enorme capacidad para cantar, enorme significa casi incomparable, en un pedestal, por lo que solamente verla sentada en una silla ya es un gran logro, si a esto se suma el verla cantar, interactuar con el público, dirigir a su coro, sacarse como es tradición sus lujosos zapatos y permanecer descalza, cosa que su público espera porque es ya simbólico, agradece, valora y disfruta, el logro se multiplica al infinito.
Claro ya no es la Patti de hace 30 años, yo tampoco lo soy. Ella tiene 80 años, cosa que agrega más valor a su carismática actuación. Y lo de carismático no es sólo un adjetivo reforzador, es sencillamente la realidad de lo que ocurre. Ella, debe ser por su corazón, mantiene la misma dinámica de siempre. Hay cantantes buenas, pero aburridas, hay cantantes que imitan, en este caso, si te aburres debes salir directamente a una clínica porque el problema lo tienes tú. Ella se ha convertido el alguien a quien imitar.
La noche, en un teatro abarrotado, con un por ciento muy alto de negros elegantes, obvio, ella es la reina, fue genial. Las mismas canciones de siempre, esas que la convirtieron en más que famosa. Esas que el público seguidor de Patti La Belle, donde nosotros dos nos encontramos, puede cantar de principio a fin.
He asistido a varios conciertos aquí en Estados Unidos, todos han tenido una connotación especial, entre ellos, Journey y Deep Purple, pero el ver a Patti La Belle en vivo rompe con todo lo anterior por la carga emotiva que sugiere para un fanático apasionado como yo. Ver en vivo a Patti La Belle significa hacer un recorrido por todas sus canciones, que son su vida y por qué no, las nuestras.
Esto fue algo grande, con lo que podría definir un buen cumpleaños, sin embargo, al salir del teatro vi la cartelera y descubrí que Robert Plant cantaría próximamente, entonces como soy un gran comunicador, llegué haciendo el cuento de la experiencia y el lamento por lo descubierto en un cartel y para mi sorpresa, el día 12 de marzo, día del cake y los regalos, familia y en especial nietas, recibí las entradas para ir a verlo.
Mi hija Jennifer y Yordan, entre otras cosas, creo, por aquello de la unidad y lucha de contrarios, nos regalaron las entradas y entonces eso se convirtió en tener la posibilidad, yo cubano de Cuba, de ver en el mismo paquete en vivo a las Pirámides de Egipto, la Muralla China, el Louvre, Londres, por qué no Machu Pichu, las pirámides mexicanas, Japón, más a Patti La Belle.

Robert Plant perteneció a Led Zeppelin, la banda de rock que lo cambió todo. Y no es que sólo perteneció, sino que Plant, creo que no exista dudas en esto, es el mejor y más importante cantante de la historia del rock, él imprimió un estilo, una forma inigualable a la que nadie ha podido llegar. Robert Plant es un límite donde antes de él no existía nada parecido y después todo se formó y copió de su existencia. Robert Plan es el mayor influyente y la mayor referencia para todo lo que ha venido después y pienso que para todo lo que venga en lo adelante, claro en este tipo de música, aunque no dudo que los reguetoneros lo conozcan. No existe un músico o cantante, que no lo conozca, no existe un músico o cantante que no lo haya tenido como “maestro”.
Escucho a Led Zeppelin desde niño, recuerdo tener 9, 10 años y ya tratar de cantar las canciones en aquello que llamábamos inglés, que tenía una palabra en ese idioma seguida de sonidos medios inventados que ni se acercaban al idioma de los británicos, me recuerdo tratando de imitar con la boca los sonidos de los instrumentos, me recuerdo cargando con discos y cassettes de un lugar para otro y escuchando aquellas cintas gastadas de tanto reproducción y esperando a los sábados para compartir esa música en las famosas fiestas de mi reparto. Led Zeppelin, cuya formación exclusiva pocas veces se ha repetido en la historia, Page, Plant, Bonham, Jones, no sólo fue una banda, sino que se convirtió en la mayor expresión de vida de todos sus años de existencia. Led Zeppelin es el padre de lo que yo llamo la madre de todas las canciones del rock, “Stairway to Heaven”, canción que puedo haber escuchado proveniente de estudio o en vivo, un número que no podría nombrar y que todavía hoy cuando la escucho descubro como algo nuevo.
Es justo decir que siempre fue mi segunda banda, a diferencia de mi amigo/hermano Ruso que es su primera opción. Desde niño hasta hoy, soy fanático a Deep Purple, donde la unión extraordinaria, me es necesario decir que irrepetible de un Blackmore, apegado a lo clásico, a lo riguroso, a lo exacto, al enorme virtuosismo y un Gillan, de proceder salvaje, espontáneo, rompedor de reglas, más las manos prodigiosas de Lord y Paice, tecladista y baterista respectivamente, hacen, porque todavía muchos de ellos existen tocando, de la música, algo único.
Led Zeppelin, fueron no sólo un grupo de rock, sino enormes investigadores de la música de otras culturas aparentemente lejanas que fusionaron dentro de muchas de sus creaciones. Hicieron juntos nueve discos, cada uno de ellos una verdadera obra de arte. Cada uno de ellos más rigurosamente clásicos. Luego de la muerte de Bonham se separaron, por suerte no por enemistad, como pasa en otras bandas, entonces, aunque desaparecieron como grupo unido, los fanáticos hemos tenido la posibilidad de verlos muchas veces más. Existen muchas colaboraciones de los tres que quedaron que se pueden ver, y, sobre todo de Page y Plant, ya más maduros, ya más sólidos, ya más profesionales, menos salvajes, a donde ni el mayor profesionalismo o el más puro salvajismo puede llegar.
La historia de algunas bandas, entre ellas, Led Zeppelin, con esa unión Page, considerado por muchos, entre ellos yo, el mejor de los mejores guitarristas de la historia y Plant, la voz insignia del rock no volverá a repetirse porque además de la excepcionalidad, corresponde a una época que tampoco se repetirá.
El concierto de Robert Plant fue distinto, me afané en encontrar un negro, no por nada, sino por puro chisme, no lo encontré. El teatro abarrotado por supuesto, estaba compuesto de personas donde nosotros éramos de los más jóvenes y creo que hasta cierto punto medio extraños. ¿Cubanos? Personas de 60, 70 años y más, todos canosos, calvos, de pelo largo, barbudos, algunos más organizados en su apariencia, otros evidentes hippies que aún existen crearon una atmosfera única. Personas en tenis, jeans, pullovers alegóricos al rock, por supuesto a Led Zeppelin, todos o casi todos, con un vaso de alcohol en la mano.
A diferencia del concierto de Patti La Belle, donde las canciones fueron las mismas de siempre, Robert Plant trajo una propuesta nueva con la que le está dando la vuelta al mundo, poco de Led Zeppelin, más de una música nueva que mezcla el rock, la música tradicional de Gales antiguo, rasgos de música india, que por suerte yo, fanático a perseguir la música a través de mi PC, ya conocía.
Grandiosamente incomparable. Sólo cuatro músicos, más una muchacha que canta, toca la guitarra y el acordeón, hicieron de una hora y media algo muy parecido, según propia definición de Estrellita, a algo celestial. Si lograbas cerrar los ojos, cosa imposible en un evento como ese, porque hasta el más sencillo movimiento, la más común respiración, son importantísimas, podrías llegar a pensar que sobre el escenario había 40 personas tocando, toda una orquesta.
Seis personas, con unos arreglos impresionantes, convirtieron todo aquellos en algo que no parecía humano. Plant todavía con una voz excepcional, sin querer competir, sin querer romper ningún micrófono, sin pretender ser catalogado como único, ya no tiene edad para ello, ya lo de único él sabe que lo tiene, más su dominio súper de la armónica, lograron un sello diferente y nosotros, la Bella y Dulce Estrellita siempre a mi lado y yo, formamos parte de él.
Ya he contado que he estado en varios conciertos, no tanto como los que gustaría haber asistido porque mi amor por la música podría llevarme a pasarme el año entero de concierto en concierto, este, “Salving Grace”, fue algo diferente. Menos ruidos, menos improvisaciones, menos tecnología, menos luces, fue un momento íntimo, pausado, hasta cierto punto dulce, donde no hizo falta gritar, ni brincar para ser reconocido. Robert Plant vino a cantar, creo, que desde su alma y lo logró.
Si lo de Patti La Belle, yo cubano de Cuba, podría parecerme imposible, lo de Robert Plant, la persona que he visto y vuelto a ver a través de una pantalla no sólo era para mí imposible, sino inalcanzable.
La vida y por supuesto los hijos, te dan sorpresas. Antes de marcharnos, volvía mirar el cartel del teatro y descubrí que próximamente pasará por San Antonio, Chicago y entonces he comenzado a soñar nuevamente, lástima no tener dos cumpleaños en el mismo año.