Hace tres días publiqué un artículo sobre el incidente entre agentes de ICE y un norteamericano, donde el segundo resultó muerto a tiros. Allí afirmé que no existe una sola idea que avale o justifique el matar a alguien por simplemente manifestarse.
Si en algo Estados Unidos es pionero hoy, salvo
excepciones que siempre existen, es por aceptar esa diversidad de pensamiento y
luego de expresión que no aparecen en otros muchos países del planeta.
Sigo pensando que no tenía que morir, más cuando sobre
él existían varios oficiales de inmigración armados y entrenados, supongo yo,
capaces de llevarlo a la inacción garantizándole la vida, más allá de golpes
producidos por los forcejeos.
La muerte siempre es peor que cualquier cosa y frente
a ella, tal como asegura el título de una muy buena película española estrenada
en 1982, “To er mundo e güeno”.
Alex Pretti, norteamericano, enfermero de profesión, 37
años, con una historia limpia de problemas al menos oficialmente en los
registros, quien ahora, después de la muerte, aparece como dulce, amoroso,
dedicado, incapaz de crear disturbios, fue la víctima fatal. No debía haberlo
sido. Nadie debe serlo.
Pero resulta que cualquier historia tiene como mínimo
dos versiones, a veces más y para valorar hay que conocerlas todas o casi
todas.
Alex, cariñoso y amable, tenía una conducta agresiva
también. Estaba fichado como un activista destacado y radical de izquierda anti-ICE, más que activista solitario, pertenecía a un grupo organizado cuyo objetivo
era obstruir el trabajo de las autoridades y es posible que en muchas de sus
actuaciones se desdoblara con cierta violencia. El amigo era fanático a
obstruir, criticar violentamente, formar líos en la calle frente a las
autoridades, incluso las federales. Es entendible, así somos muchísimos seres
humanos, por momentos y lugares mantenemos una presencia hasta dulce y en otros
somos unas bestias.
El video que acabo de ver y dejo la dirección abajo,
delata a una persona que no estaba en primer plano de una manifestación, sino
que vino corriendo, asistido por fotógrafos profesionales, apartó a las
personas que allí estaban y se colocó al frente, saliéndose visiblemente del
grupo en una posición muy agresiva y violenta, retadora. Guapeó, quizás como en
otras ocasiones, escupió directamente a la ventanilla de un agente de ICE y
rompió a patadas el foco trasero del auto donde ya se marchaban los agentes.
Podía Alex ser amoroso en su trabajo y luego una fiera
en las calles de su ciudad en enfrentamientos con los agentes de ICE y policía,
parece que lo era, entonces quizás lo conocían y se estuvo buscando lo que no
estaba para él.
No está justificado el asesinato o la muerte, pero el
amigo, tampoco era una mansa paloma, aunque esté muerto hoy. Si estás
caminando, coreando consignas, si cantas cancioncitas de democracia, de
libertad, si filmas con tu celular o una cámara todo el evento, si estás
paseando a tu perro, si estás haciendo ejercicios al aire libre, en sentido
general, nada te debe pasar. Si agredes a los funcionarios del orden, estén
haciendo bien o mal su trabajo, te expones a pagarlo.
Si entras a la jaula de leones hambrientos o tratas de
nadar dentro de un grupo de tiburones blancos, es posible que como mínimo con
una mordida salgas. Si intentas caminar dentro del cráter de un volcán en
erupción, es probable que alguna quemadita te lleves. Si caminas con los ojos vendados
por el muro superior de un edificio de 100 pisos, si no tienes paracaídas, es
probable que, con el golpe sobre la calle, algún hueso te rompas. Es más, o
menos lo mismo, si tratas hoy de paralizar, obstaculizar las acciones de ICE o
la policía, sin recordar que esas personas, primero cumplen con órdenes,
segundo, son alimentados con carne cruda y tuercas de acero, tercero, antes de
salir le ponen una dosis extra de adrenalina, es probable que corras riesgo.
Si te encuentras con un agente cantador, poeta o muy
maduro, todo terminará mejor, si te encuentras con un nervioso, acelerado,
prepotente, miedoso o precavido, te estás regalando a que te la apliquen. Los
agentes también son humanos y están en estos justos momentos muy presionados,
además que creo deben estar advertidos para detener cualquier manifestación
violenta que rompa las reglas. Ellos también, están advertidos, pueden perder
la vida.
Luego, el amigo Alex, en el incidente dónde pierde o
le quitan la vida, o sea, su última actuación, no portaba ningún documento de
identificación, quizás se creía muy conocido, pero además portaba un arma cargada
con dos cargadores adicionales, tal como si se dispusiera a ir a una guerra.
Dicen testigos y, por supuesto, los agentes de ICE que actuaron, que Alex hiso,
por lo menos el amago de sacar el arma al llevarse la mano detrás, reacción creíble
para todos los que cargan un arma frente a un problema, porque en ese momento,
forcejeando con los agentes, arrastrado por el piso, es difícil de creer que el
amigo sólo se iba a arrascar la nalga.
Entonces el incidente es fatal para la historia
presente y futura de este país, algo tendrá que hacer el gobierno para precaver
estos desenlaces, pero si intentas provocarlos, agredirlos, saldrás lastimado.
Todos debemos aprender para evitarnos problemas y
sobre todo no participar de los coros de los “Niños Cantores de Viena”, sin
antes averiguar y pensar. Repito, la opción muerte es la última que debería
existir.
Veamos la tan mencionada Primera Enmienda de la
Constitución de los Estados Unidos, redactada en 1791, posible relacionada con
el tema que vivimos hoy.
La Primera Enmienda de la Constitución de Estados
Unidos en parte de su contenido, garantiza la libertad de expresión y prohíbe
al Congreso aprobar leyes que limiten la libertad de palabra o de prensa. Eso
está muy bien. Entonces protege el derecho a expresar ideas y opiniones sin
censura gubernamental, incluyendo expresiones simbólicas como las protestas.
No obstante, esto, la Enmienda no es absoluta y define
a continuación limitaciones:
- Incitación a la violencia: Expresiones que provoquen acciones ilegales inminentes.
- Difamación: Declaraciones
falsas que dañan la reputación.
- Obscenidad: Material que no tiene valor literario, artístico, político o
científico serio.
- Restricciones de tiempo, lugar y
manera: El gobierno puede regular dónde y cuándo se
realizan manifestaciones.
Entonces la más que famosa Primera Enmienda, no
significa bajo ningún concepto anarquía o reguero. No significa que cada uno se
tome el derecho a su antojo y lo aplique a su entorno, cosa que muchos de
nosotros, amparados falsamente en esa enmienda, queremos hacer por momentos.
Existe entonces la libertad de expresión, de prensa y
de manifestación que no provoquen acciones ilegales, como las violentas.
Paralelamente existen disposiciones del gobierno
federal y de los gobiernos estatales donde no se puede interferir,
obstaculizar, tratar de detener, formar líos, etc., una acción de la policía o
ICE, porque se está incurriendo en un delito federal, sancionado por las leyes.
He tenido, desde que vivo aquí, sólo dos encuentros
con la policía. El primero, viajando con Martica desde San Antonio, Texas a
Lincoln, Nebraska, después de más de 12 horas de manejar, transitaba solo por
una autopista atravesando Kansas, no había ningún carro en mi sentido, ni en el
sentido contrario. Alegremente y desesperado por llegar venía a 90 mph en un
lugar que la máxima velocidad era 70 mph.
Al pasar por una entrada de calle perpendicular a mí,
lo vi allí parqueado, un carro de policía de control de autopistas y le dije a
Martica: “Houston, we´ve had a problem”, rememorando la célebre frase que el
astrónomo Jack Swingert dijo al comunicarse con la Tierra en su misión del
Apolo 13 en 1970, algo así en cubano como, estamos embarcados. Al mirar por mi
retrovisor, lo vi acercarse.
Me paré, abrí mi ventanilla, apagué mi auto y puse las
llaves sobre lo que llamamos pizarra. No lo he leído en ningún lugar, pero todo
el mundo cuenta que es la mejor opción para recibir a la policía. Da
tranquilidad, le dice al tipo que no me voy a fugar, que estoy en paz.
Apareció un “bello” joven norteamericano, me pidió mis
documentos. Le dije que tenía que sacarlos del bolsillo de mi pantalón, para
evitar que pensara que sacaría un arma. Relajado me autorizó, obviamente no
teníamos cara de delincuentes, quizás sí de cansados. Le entregué mis papeles,
me verificó en su computadora, regresó y Martica trató de meterle una muela
cariñosa sobre el viaje, el cansancio, la cubanía, etc. Sonrió, me entregó la
multa, nos deseó buen viaje y todo acabó.
El otro encuentro fue ya aquí viviendo en San Antonio,
Texas. Regresaba de mi trabajo a las 8:00 pm después de haberme pasado un día
trabajando en la calle, venía cómodo a 85 mph participando en la velocidad de
todos los autos que me acompañaban, en un lugar donde el máximo es 70 mph. No vi
al policía, su carro era negro, yo venía como decimos en Cuba que jodía, loco
por llegar. Lo descubrí cuando encendió las luces detrás de mí, diciéndome
arrímate y para. Paré. Bajé la ventanilla, el policía muy agradable, me dijo,
sabes que venías a exceso de velocidad, cosa que no me fue difícil reconocer. Podía
haberle reclamado, porque venían más de diez autos a la misma velocidad, pero
¿Reclamar? Muela sentimental, yo con uniforme de trabajo tratando de escapar.
Verificó en su computadora y regresó con la multa en la mano. Me dijo incluso
que yo podía reclamarla en la corte. Saludos y consejos de manejo disciplinado.
Nadie me agredió, nadie me ofendió. Menos me forzaron
a bajarme del auto con violencia. Buen trato, saludos y consejos.
He visto muchos videos de incidentes con la policía,
ahora ellos, en su propia defensa, andan con una cámara que se activa
automáticamente. He visto violencia, pero en todos los casos, el chofer se ha
negado a bajar la ventanilla, se ha negado a abrir la puerta y bajarse del
carro, en no pocos casos el chofer ha estado borracho o cercano a ese límite,
en algunos ha intentado sacar un arma y en otros ha intentado o logrado darse a
la fuga. Por supuesto, en todos estos eventos, a las menos cuarto, aparecen cuatro,
cinco, seis carros de policía y todo aquello termina en un infierno.
El chofer en la mayoría de los casos termina no sólo con la multa, sino además cargos de desacato, atentado, obstrucción, etc., en el mejor de los casos. Si ha sacado una pistola o sólo ha hecho el amago de sacar un arma, por lo general, el amigo infractor termina muerto.
Aquí les dejo el enlace del video que acabo de ver, ya algunos “sentimentales” aseguran que está hecho con Inteligencia Artificial, la moderna tecnología culpable de todo lo que no nos cuadre.
- https://www.facebook.com/reel/1624773922009989
- https://www.facebook.com/reel/1418888863127981






