Para aquellos que no han leído la primera parte de este artículo y que no entiendan el porqué del caprichoso título, reproduzco aquí ahora el primer párrafo del anterior, tratando de dejar claro lo del cambio de animal.
” Parafraseando aquella linda frase del poema de Lola
Rodríguez de Tió, puertorriqueña, "“Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos
alas"”, donde declara la profunda unidad histórica y cultual entre las dos islas
caribeñas, me gustaría aclarar que lo de cerdo alado va dirigido a los
gobiernos o, mejor, desgobiernos cubanos y venezolanos y jamás a los pueblos.
Los pueblos con todas sus variantes, a veces negativas, otras positivas, son
siempre pueblos”.
_ Carlos, ese maldito sueño, se tiene que hacer real.
Debo reconocer que me he exprimido el cerebro para logar decir algo nuevo sobre Cuba. No lo he logrado. El gobierno cubano tiene el gran mérito de todos los días exhibir una mala noticia, que generalmente es peor que la del día anterior, por lo que resulta imposible seguirle el ritmo.
Entonces trataré de concluir con dos grandes ideas.
1.- El gobierno cubano, se ha adueñado del tiempo. No
existe un plan que tenga ni tan siquiera una lejana fecha de cumplimiento.
Las intervenciones “aclaratorias”, los periodistas con
preguntas cómodas que reciben a la entrada de salones de conferencias, que sólo
existen para darle oportunidad al “elegido” para la ocasión, repetir
cantinflescamente sus argumentos, que de aclaratorios no tienen nada, todas van
dirigidas a: estamos trabajando, estamos haciendo un esfuerzo, tenemos iniciada
una investigación con científicos, estamos esperando una inversión extranjera
para …, debemos confiar, el asunto ahora se resuelve con unidad, la crisis es
buena y hay que aprovecharla como paridora de hijos machos, estamos estudiando
un proyecto para construir unas casitas, saldremos como hemos salido siempre,
no negociamos la soberanía, preferimos morirnos, Cuba es un ejemplo para el
mundo, la comunidad internacional nos apoya, Martí, Fidel, Raúl traído por los
pelos a conveniencia sentimental, etc., etc., etc.
Solución NINGUNA.
El pueblo de Cuba, todos, los buenos y los malos, los
revolucionarios y los no, los honestos y los delincuentes, los que están dentro
y los que están fuera, incluso los que ya murieron, llevamos 67 años bajo las
mismas frases e ideas expuestas únicamente para dar a entender que el gobierno
está al control y siempre, que el próximo año será mejor.
67 años, con únicamente tres caras diferentes, Fidel,
Raúl y Díaz Canel con un mismo discurso y planes al infinito que siempre están
afectados por el inoperante “bloqueo”, un huracán o ciclón de temporada o la
sequía en Australia que nada tiene que ver, pero el gobierno hace que nos
afecte.
Solución NINGUNA.
67 años de quejas, llantos, lamentos, búsqueda de
culpables en el interior, culpables prescindibles, tontos útiles y culpables en
el exterior, lo que significa todo aquel que en determinado momento se baje del
loco tren. Siempre aparece un culpable que resuelve el final del espectáculo.
Los verdaderos culpables que escriben el guion obviamente no aparecen. Décadas
de gusanos, vendepatrias, mercenarios, luego esos mismos emigración patriótica,
familia, cubanos buenos, todo esto en una rueda que da vueltas como la de la
ruleta, y que se hace parar a conveniencia. Por momentos Cuba es un gigante,
capaz de impactar al mundo, capaz de incluso salvarlo y en otros es una pequeñita
isla en medio del Caribe, asediada, bloqueada, que, a pesar de ser isla, ni pescado
tiene para comer, ni sal para salar.
Solución NINGUNA.
67 años de ver cómo Cuba, aquella isla por la que
España no ha dejado de sufrir, que se convirtió en receptora de inmigrantes que
venían en busca del bienestar que existía, aquella azucarera del mundo,
productora de frutas tropicales excepcionales, de buen café y cacao, aquel
lugar de luces, nuevas construcciones que asombraron al mundo, edificios
modernos, cines, parques, plazas, buena música, buena comida y una población,
no sin problemas, pero alegre, hoy muere y ha ido a parar encabezando la lista
de los países más pobres del área.
67 años de destrucción sistemática, continua y
mantenida en un lugar donde nunca cayó una bomba, donde jamás existieron
guerras internas que acabaron masivamente con parte de la población que hoy se
debate entre la vida y la muerte, la muerte en poquitos que es peor que la
muerte de una sola vez. La destrucción más allá de lo material que se ve, tiene
el mérito, como en muy pocos lugares, en un corto plazo de tiempo, de la
destrucción humana. Esa destrucción humana que demorará años en poder mejorar.
Esa destrucción humana que nos hace un pueblo totalmente dividido.
Solución NINGUNA.
2.- Estoy casi al cumplir 63 años y si de algo me
siento orgulloso es de haberme mantenido en mi misma posición, la que exhibo
todavía hoy, desde mi adolescencia temprana, por lo que de eso de, Solución
NINGUNA tengo experiencia y si de algo estoy convencido es que ese gobierno de
67 años, de partido único y sólo tres caras diferentes con el mismo objetivo,
no va a ceder, no va a renunciar, no se van a marchar, por las buenas.
El mismo tiempo que han botado en no resolver nada, lo han empleado, utilizando todos los mecanismos existentes, desde el adoctrinamiento incluyendo a los niños, pasando por la compra de almas con beneficios, hasta los chantajes, para garantizarse todos estos años en el poder. Fidel, quien ha pasado a la historia como genio que no fue tal cosa, su hermanito designado que no pudo más que repetir cada palabra que su hermano expresó y por supuesto profundizar la caída que también su hermanito construyó como única vía de movimiento y Díaz Canel, es más gris, el más soso, el más incapaz, el más aburrido, el de menos argumentos, el de menos historia, el de menos pegada, el de menos capacidad de comunicación, el de menos aceptación popular, han sido muy hábiles para sobrevivir en el poder a cambio incluso de pasarle la cuenta hasta sus más cercanos colaboradores. Para el poder, el fin, en Cuba, siempre justifica los medios.
Si los cubanos de allá y los cubanos de acá y los de
cuyá, estamos esperando porque esos personajes amablemente cedan y se retiren,
dejando el camino libre a modernas formas de pensamiento y acción, estamos
“embarca´os”. A esos personajes hay que sacarlos, como mismo se han sacado a
gobiernos incluso aparentemente más fuertes y sólidos.
¿Sacarlos? Linda idea, pero no resulta tan fácil como
sacar la basura de la casa o sacar una planta para que coja Sol. No es tan
sencillo como sacarse de arriba la idea de un gran amor por todo lo difícil que
parezca.
Sacar a un gobierno que está planta´o; si, aunque nos
duela, está planta´o, en realidad sigue planta´o como siempre, con esa guapería
de barrio contra los más débiles, o sea, el pueblo y contra el exterior al
menos aparentemente decidido, con aspiraciones, como en otros momentos
anteriores, de que la sangre no llegue al río y siempre aparezca un evento o un
ángel que resuelva el problema, puede resultar desgastante y/o violento y
entonces aparecen las 250 mil variantes que se pueden aplicar, quizás sean más
las variantes.
No van a ceder, porque para ellos el salvar a un pueblo
no significa nada. Ellos, como en otros momentos anteriores, escogerán salvar
sus vidas y permanecer hasta última hora, no importa el costo. Llevan mucho
tiempo ensayándolo. Ellos aún tienen el control político y el militar, quizás
de una minoría, pero ella es suficiente para permanecer contra las fuerzas
interiores y no dudarán con llamar a toque de degüello sobre todo contra
aquellos que desde adentro manifiesten su inconformidad.
Ellos, me refiero a la alta cúpula, están acobardados
y entonces alardean, tal como los enseñó Fidel, el que un día propuso incluso
lanzar los cohetes nucleares que tenía contra los Estados Unidos. ¿Le importaba
el pueblo cubano? El tipo con tal de pasar a la historia prefería desaparecer y
nunca tuvo valor para suicidarse, lo que hubiera sido más fácil.
¿Sacarlos, cómo?
Para mí tiene que haber una combinación de factores todos
a la misma vez.
El pueblo cubano, o la parte de él que quiere un cambio,
sin armas, sin organizaciones aparentemente fuertes, sin líderes que arrastren
a miles de personas, tiene, si es que quiere el cambio, que “mojarse el culo”,
o sea, salir a la calle o simplemente no salir para provocar una parálisis. Ese
pueblo, que está allí debe llamar la atención del mundo, para entonces tratar
de garantizar conciencia y apoyo. ¿Dolerá? Claro, pero sólo sería un poquito
más de dolor del que ahora sufren. Podría ser el dolor último y definitivo.
El mundo, que siempre se ha mostrado permisivo con el
tema Cuba, ese mundo hipócrita que ha defendido o al menos soportado lo que
pasa allí adentro con tal de mantener esa idea de socialismo, fuera de sus
entornos obviamente, ese mundo que ha puesto, no sólo apoyo político y
diplomático, sino mucho dinero para mantener vivo al paciente de terapia intensiva
tiene que cambiar y apoyar a los que dicen que no quieren vivir más como están
viviendo. No entiendo por qué en el caso Cuba eso no se entiende. 70 años de pruebas
y experimentos es más que suficiente para declarar el fracaso.
Tiene entonces que haber una ayuda del exterior,
decidida, rápida, fuerte, que impulse como motor el cambio. No veo a Estados
Unidos invadiendo a Cuba militarmente, no veo ejércitos desembarcando, no habría
una justificación real, sería muy difícil de justificar, sin embargo, si veo a
Estados Unidos jugando un papel que años, décadas antes no jugaron.
Veo a Estados Unidos apretando hasta dónde y con lo
que pueda apretar. Si el tema es serio y diferente a momentos anteriores, si el
gobierno de Cuba es enemigo del gobierno norteamericano, pues tiene que ser
tratado como enemigo.
Siempre se habla del pueblo que tiene que
sacrificarse, pero en realidad el pueblo en general de Cuba nunca lo ha hecho, ninguna
de nuestras luchas fue lucha del pueblo entero, fueron movimientos, guerras,
alzamientos, etc., desarrollados por grupos que lograron, partiendo de élites
muchas veces de intelectuales, agrupar a algunos, el pueblo, a ese pueblo al
que nos referimos con frecuencia como un todo, hubo que entregarle los
resultados en bandejas. El pueblo muchas veces esperó pacientemente. Ahora puede
estar pasando lo mismo.
Para aquellos que seguimos la música sabemos que hay canciones que marcan determinados momentos o hechos de nuestras vidas. Los representan. Entonces les dejo un pedazo de una canción de Carlos Varela, “El niño, los sueños y el reloj de arena”, que puede servir para entender lo que hemos pasado y a lo que aspiramos.
Yo tengo un reloj de arena para
medir mi dolor,
cada segundo es la pena que va cayendo en mi corazón.
Y aunque no me hago ilusiones, algo tendrá que cambiar
aunque yo sueñe canciones y otros prefieran callar.
Pero sé que hay otros que sueñan
igual,
porque tal vez un día ese maldito sueño
se puede volver real.






