lunes, 12 de octubre de 2026

692.- Shakespeare hubiera tenido un mayor dilema.

 ¿Votar o no votar? Ese hubiera sido el dilema planteado por Shakespeare si hubiera vivido hoy y de seguro lo hubiera hecho más famoso de lo que es.


Me maravilla la gente que dice, no me interesa la política y eso me parece bien, porque el asunto sigue siendo una elección personal, sólo que la política tiene la importancia de que repercute, quieras o no, en tu vida.

Entiendo. Una cosa es no interesarte la política como profesión, porque prefieres ser médico, taxista, mecánico, abogado o sencillamente recogedor de basura y otra es desconocer que esa pata de la mesa o parte de la sociedad donde vives, que te guste o no, la conozcas o no, la consideres importante o no, no te interesa para nada a pesar de lo que influye en la vida que llevas o pretendes llevar.

Trabajar como político o en la política no es una mala opción. Es una profesión venerable, importante, destacada y reconocida, que no tiene que ver con lo que luego muchas veces pasa en la práctica. Llegar a decir que todos los políticos son malos, es reconocer que también lo son los médicos o los taxistas y no es siempre así. Existen políticos malos, como existen médicos malos. Existen políticos corruptos como existen médicos corruptos también.

Pensemos; ¿Somos realmente cada uno de nosotros tan, pero tan, pero tan buenos, cumplidores, profesionales en lo que hacemos? No, porque sencillamente no somos máquinas, porque en realidad ni las máquinas a lo largo del tiempo suelen ser tan exactas.

Entonces la idea, me parece, no debe ser criticar a los políticos, por ser políticos, porque si es cierto que dentro de ellos hay muchos problemas, como los hay dentro de la policía, dentro de los jueces y abogados, etc., también es cierto que hay muchas personas que trabajan mucho por el bien común y trabajan bien. De lo contrario, llegada a la conclusión de que todos, exactamente todos, son un grupo de bandidos, corruptos, mafiosos, descarados, ladrones, pues bien haríamos con eliminarlos a todos y dedicarnos a la anarquía o al llamado libre albedrío. Al carajo las leyes, las normas, las regulaciones, la sociedad y los otros y vivamos en la prehistoria dedicándonos a cazar mamuts.

Podrían existir tres opciones a la hora de actuar como simple ciudadanos con la capacidad de influir en la selección de a quiénes queremos escoger para que nos representen y beneficien, a lo que se reconoce como votación, sabiendo que la votación política es muy parecida a cualquier otra actuación humana, donde hoy te casas enamorado y mañana engañas a tu pareja o ella te engaña a ti o crías a un hijo de forma excepcional y luego él decide convertirse en un asesino en serie o comenzaste a estudiar arquitectura y a la mitad descubriste que te interesa más la filosofía.

Ninguna votación, ni la más crítica, madura y científicamente estudiada puede garantizar que el ganador con tu voto se comporte tal como tu supones que se debe comportar. ¿Cómo una buena mujer, cariñosa, preparada profesionalmente, querida por todos, estable emocionalmente al menos en apariencias toda su vida, puede un día levantarse y asesinar a sus tres hijos?, ¿Cuándo se casó y prometió amor eterno a su pareja, también prometió que un día mataría por sus manos a su descendencia?

Votar a favor, votar en contra o no votar, deben ser decisiones muy personales y entonces todo se complica porque cada persona es un mundo de intereses, ilusiones, conocimientos y no conocimientos, etc. diverso y diferente. ¿Cuántas veces hemos pensado que es negro y luego hemos llegado a la conclusión que es blanco?, ¿Cuántas veces hemos, en medio de todo, descubierto el gris?

Lo primero que habría que pensar es que hay que respetar, cosa de la cual sabemos poco, nosotros los cubanos muy poco, y el hecho de tomar determinadas decisiones que son única y exclusivamente personales, no deberían ser sometidas a el escarnio y la evaluación social. ¿Por qué? Cada cual es dueño de votar, en libertad, por lo que quiera votar y no tiene que dar explicaciones argumentativas o justificativas a nadie.

Deseas votar por el candidato A y el partido A, me parece bien. Deseas votar por el candidato B y el partido B, me parece bien, incluso me llega a parecer bien que no quiera votar por nadie, no te interesa, crees que no te concierne, opinas que tu voto no cambiará nada, etc. Nada nuevo, todo esto existe desde que se inventaron las votaciones.

Sin embargo, me parece absurdo el llamado voto de castigo, o sea, te voy a negar mi voto o iré a votar por tu contrario, sólo por venganza, por resentimiento o porque sencillamente, como humano, una determinada figura, más allá de sus éxitos y programa, no me cae bien. Somos tan complicados que convertimos el tema de las votaciones en toda una batalla que termina siempre entre amigos y familiares, porque pocas veces, los simples mortales, podemos ver y hablar con determinado candidato en cuestión.

Creo que, salvo las personas afiliadas históricamente a una idea política, entre ellas y, sobre todo, las que ganan su dinero con esa filiación política, tenemos la posibilidad de escoger con nuestro voto, de ahí que sea perfectamente entendible que hoy puedas votar por el candidato y partido A y en las próximas elecciones votar por el candidato y partido B, porque las situaciones cambian y en cada momento hay que sacar cuentas.

Esto para nada me parece una debilidad política o al menos ciudadana, sin embargo, el famoso voto de castigo, donde voy a votar por cualquier otra opción, sin pensar, sólo por no votar por ti, me parece un desastre.

En las últimas elecciones presidenciales yo voté por el candidato republicano y ese candidato con aciertos y desaciertos está hoy mismo sólo a la mitad del camino. Cuando voté por él, llovía, hoy está seco, cuando voté por él tenía 61 años, hoy tengo 63, cuando voté por él estábamos en paz, hoy estamos metidos en varios conflictos mundiales, entonces nada es igual, sin embargo, sigo pensando, incluso por pura conveniencia en hacer a Estados Unidos grande, más grande de lo que es, de lograr una estabilidad que permita transitar cerca hacia la felicidad, al menos relativa, sigo pensando en la paz, en la salud y que los que me rodean estén bien. Trato de ser sincero, no me interesan mucho ya los intereses para comprarme un yate o una casa, no me interesa si el precio del cobalto está alto o si han salido más huecos en uno de los desiertos de California.

Estados Unidos funciona sobre un sistema bipartidista donde dos partidos grandes dominan la escena política, otros más pequeños están presentes, pero poco resuelven, por lo que tampoco me interesa mucho qué está pasando en el Partido Americano de la Solidaridad.

Hoy frente a las elecciones de medio término, fenómeno que toma su nombre al realizarse dos años después de cada elección presidencial, se mantienen esos dos grandes partidos con, a mi modo de ver, enormes conflictos no sólo entre ellos, lo que resulta entendible al ser competidores, sino dentro de ellos, lo que complica la escena política doméstica.

Me interesa entonces describir lo que aparece con mucha fuerza dentro de uno de los partidos, el Demócrata, a todas luces medio desarticulado.

Dentro de los demócratas, que no son todos obviamente, se ha implementado el término demócratas radicales socialistas, Democratic Socialist of America (DSA), que se identifican con una corriente aparentemente democrática no tradicional, que anuncian como plataforma una nueva política redistributiva, la nacionalización de sectores claves y el establecimiento de una democracia económica.

Estos nuevos políticos y políticos viejos con nuevas ideas, en apariencias radicales, proponen, entre otras cosas, establecer la propiedad colectiva en sectores fundamentales de la economía, revalorizando la relación entre el dinero y el trabajo.

Y ya esto yo lo conozco porque soy cubano y conozco como esas ideas pueden endulzar los oídos de muchos, sobre todo de muchos jóvenes, de muchos inadaptados o que les ha ido mal, de muchos resentidos y por qué no de muchos destructores y estoy convencido de que es como para cogerle miedo.

Esas ideas de democratización, de repartir entre todos, de que todos seríamos dueños, fueron las mismas ideas que llevaron a Cuba a donde hoy está. A largo plazo destrucción total.

Entonces una cosa es no estar de acuerdo con lo que está pasando, una cosa es no entender la política en determinados momentos y sufrir los embates de la inflación y los altos precios y otra es entregar el país a políticos que están advirtiendo públicamente, porque no se esconden, que su objetivo es cambiarlo todo desde las bases y crear un nuevo sistema político, por tanto, económico, que tiende a la destrucción de lo que tenemos, imperfecto, pero que ha venido funcionando en sentido general hacia lo positivo.

Una cosa lícita es querer ganar elecciones y con ello poder desarrollar un nuevo programa, que si beneficia bienvenido sea y otra cosa es llegar a la conclusión de que hay que llevar a los pobres al poder, idea extremadamente populista peligrosa, cuando esos pobres no están capacitados para implementar nada, sólo se contentan con recibir, sin saber apenas de dónde sale lo que se recibe.

Claro que hay que mejorar, hay que lograr mejores planes sociales, hay que tratar de que el salario dignifique la vida, hay que lograr que …, pero nada de eso se logra con un Estado débil y destruido, que, por hacerse el dulce, reparta más de lo que puede repartir.

Quisiera pensar que esa opción, la de los demócratas socialistas radicales, no llegará a puerto seguro, pero cuidado con el voto de castigo, porque al final podremos resultar todos castigados.

jueves, 8 de octubre de 2026

691.- En cualquier lucha, hasta los cuerpos aparentemente más musculosos y fuertes, se desgastan rápido. (Primera Parte)

Desde siempre, desde que dejamos de ser monos, hemos estado buscando explicaciones. Miles de preguntas que hay que responder a cada humano que logra llegar con vida al exterior de su madre. ¿Por qué llueve?, ¿Por qué sale y se oculta el Sol?, ¿Por qué una montaña que conocemos por aburrida, un día explota y derrama humo, candela y lava?, ¿Por qué los salmones luchan y mueren en masas, dejando su calmado mar para poner sus hijos río arriba en agua dulce?, ¿Por qué las ballenas son mamíferos, si viven en aguas frías de grandes profundidades? Dos de mis tres nietas, Maeve y Melodie, aún pequeñas, 4 y 2 años respectivamente, no paran de preguntar de forma entonada: Why??????????

Luego con el desarrollo de las ideas, los idiomas, los cruces de etnias, religiones, los más poderosos y los pobres, etc., las preguntas se hacen más complejas y socialmente humanas: ¿Por qué nací esclavo?, ¿Por qué un tal señor tiene derecho a poseer a mi novia a su antojo?, ¿Por qué se encarcela o mata a veces por capricho?, ¿Existe realmente Dios a al menos algún dios?, ¿Por qué la muerte, si la vida es tan linda?, ¿A dónde van a parar los que se mueren?

Las preguntas sobre y a nuestros entornos siempre nos acompañan, sobre todo, cuando no entendemos o tratamos de buscar explicaciones, incluso cuando pensamos conocer las posibles respuestas, quizás como una herramienta para darnos ánimos, valor, apoyarnos, defendernos, ratificar pensamientos o sencillamente joder. Cuando el hombre, incluyo a las mujeres obviamente, no entiende o no le cuadra algo, se pregunta. Cada pregunta inteligente va a responder a un momento histórico determinado, algunas más cercanas sobre la realidad que se vive, otras más generales y abarcadoras, sobre todo de aquellos con un pensamiento más profundo y complejo, interesados en cada uno de los eventos que ocurren, ya no en nuestro planeta, sino en toda la galaxia a la que pertenecemos.

Cada cual debe conocer su historia, aunque para muchos esto es una tarea sin importancia, porque hoy puede parecer más importante conocer de celulares o de la recién llegada a todos Inteligencia Artificial y entonces aparecen las preguntas, que, para nuestro caso, cubanos, podrían ser cientos de miles, de las cuales muchas de ellas nos cuestan trabajo responder acertadamente, más allá de una sarta de suposiciones, explicaciones, justificaciones, etc.

Como ya a mí edad he descubierto que no soy un genio, ni me interesa impresionar a nadie por mis posibles siempre acertados conocimientos sobre algo, me place decir que veo y escucho con frecuencia un espacio que se llama “ErnestoMiami”, se los recomiendo a todos.

Asumiendo que el protagonista del espacio se llama Ernesto, me es agradable decir que el amigo, es un cubano que vive en Miami, que, primero, no aparenta ser rico, empresario con éxito económico, no le importa imponer una idea por el dinero que puede tener; segundo, que es un tipo dulce, de hablar pausado, que tal como yo, hoy no pretende aparecer como el que más sabe, no pretende ser la última Coca Cola del desierto, menos convertirse en referencia obligatoria para abordar un tema sobre el cual concluye inequívocamente. No es tan siquiera un genuino dandi, al cual te verías obligado a seguir por su belleza física, su corte de pelo, su barba a la moda o su comicidad.

Ernesto, es un cubano, común, repito como yo, como muchos otros, con soltura a la hora de comunicar, que conversa, comparte ideas y sobre todo deja el camino abierto para reflexionar. No impone y eso me gusta, no asegura categóricamente, menos cree tener la solución mágica sobre lo que nos pasó y menos lo que nos podrá pasar. No tiene una receta o fórmula mágica para que mañana Cuba pueda caminar el camino que muchos queremos que camine, que probablemente va a ser largo, espinoso, complejo, pero nuevo camino. Es sencillamente una conversación de esas que tenemos entre amigos cualquier día de reunión entre ideas serias y chistes.

Hace pocos días vi uno de sus programas que también me llamó la atención, como muchos otros, quiero decir siendo sincero, no porque descubriera algo extremadamente nuevo, pero si porque logró, primero, darles validez a mis ideas, segundo, porque logró organizarlas y tercero, luego de la reflexión, hacerme escribir.

Ernesto, al cual desde muy rápido te parece que es tu amigo o al menos un amigo que se desea tener, cuenta muy claramente y explica por qué algunos pueblos terminan respaldando ideas y acciones que a todas luces y por pura lógica no deberían ser respaldadas, entendiendo el proceso como humano en muchos lugares y momentos de la historia y por supuesto, específicamente, en el caso cubano después de 1959.

Y esto para mí responde a esa pregunta o preguntas que muchos nos hacemos: qué nos pasó y qué nos pasa, sobre todo cuando pretendemos explicar a desconocedores sobre el proceso cubano pasado y presente, cosa que a veces hasta a los que lo hemos vivido nos cuesta trabajo entender, más poder explicar en pocas palabras. Ya escribí sobre el llamado Daño Antropológico y me arriesgué a definir sobre el menos conocido al menos para el común viviente llamado Proceso de Domesticación Humana, ideas que no repetiré ahora, cada uno de ellos puede ser objeto de millones de páginas, videos, películas, conferencias, etc.

Vemos todos los días pueblos que se rebelan a malos gobiernos más allá de su tendencia política, ideológica, etc., que salen a la calle, que explotan a los países, incluso cuando las consecuencias represivas, está demostrado que pueden ser mayores, tal como la represión a gran escala y la muerte y nos preguntamos por qué eso no pasa en Cuba si las condiciones de vida son peores que en muchos de esos lugares.

Y en realidad, ni lo que pasó es exclusivo de Cuba, porque ni tan siquiera para eso se inventó algo nuevo, ni es tan difícil de entender una vez que se conocen los hechos y se organizan las ideas.

Crecí y viví muchos años dentro de una familia revolucionaria que eligió voluntariamente ser comunista y digo voluntariamente a exprofeso, porque conozco que existieron muchos revolucionarios que se motivaron, pero no comulgaron totalmente con la doctrina comunista y se mantuvieron justo en la frontera sin traspasarla. Mi familia fue muy trabajadora, muy de vanguardia, de activismo político ideológico dinámico y probado, por lo que voy a escribir sobre algo que no me contó nadie, lo viví.

Creo entonces que esto puede servir para esos dos bandos que se crearon en Cuba: los de a favor y los de en contra; aquellos que supuestamente desde el poder, porque en realidad poder real tenían poco, una vez que se convirtieron sólo en adoctrinados encargados de tratar de adoctrinar o contener a otros, reprimieron, se reunieron constantemente, vigilaron, sancionaron y gritaron y a los que, sencillamente, fueron sus víctimas directas.

¿Por qué los de allá, Cuba, y los de aquí, o sea, todos los que estamos regados por el mundo, no estamos en las calles todos los días, todo el día, para resolver de una vez el tema de que Cuba al menos no supere en la lista a los países que históricamente han clasificados como casi inhumanos?, ¿Somos malos, somos cobardes, somos incapaces? Para nada, de forma general sólo fuimos y muchos aún son obedientes.

Las comparaciones no son para nada buenas y menos sirven para resolver algo, pero lo que nos pasa como pueblo puede ser comparado con el comportamiento entre un animal salvaje y uno domesticado, aunque ambos sean de la misma especie.

Cualquier análisis, lo que incluye la facilidad, es diferente obviamente entre los que están aún dentro y los que, como yo, hoy vivimos fuera. Tal como dice la canción: Cambia, todo cambia.

Lo primero es no caer siempre en la tentación del entrenador de boxeo, karate, artes marciales mixtas, etc. y muchas veces el público, que desde la esquina, desde afuera, le grita a su entrenado: sube las manos, levanta la cabeza, ataca al costado, dale, dale, avanza, no te dejes golpear, cosa que resulta relativamente fácil, sin darse cuenta de que su entrenado en tiempos de preparación aprendió y por tanto sabe que tiene que subir las manos, levantar la cabeza, atacar al costado, pero no lo hace porque no puede, porque ya no tiene fuerzas y, luego, el entrenador con buenas intenciones, olvida por momentos, que el oponente no está sentado, ni amarrado, menos inmóvil, también levanta las manos, gira, levanta la cabeza y sobre todo golpea e inmoviliza. A veces en este tipo de combate, que puede ser comparado con el de un pueblo desarmado contra un gobierno decidido a permanecer por las malas, hasta los cuerpos aparentemente más musculosos y fuertes, se desgastan rápido.

A mí, amante de las corridas de toros desde que fui niño, con aquello de las películas de Palomo Linares, siempre desde una cómoda butaca de cine o frente a una pantalla, admiré la casi danza coreográfica que el torero realiza frente al toro, en no pocas ocasiones con milimétrica precisión, otra cosa es tener el valor de enfrentar a un toro de lidia embravecido de entre 500 y 600 kilogramos o más, con muchas intenciones de, por lo menos, sacarse de arriba al torero. 

viernes, 2 de octubre de 2026

690.- El gobierno cubano lo que lleva es CANDELA

No entiendo nada de lo que pasa en Cuba, país totalmente empobrecido. Empobrecido a nivel de personas comiendo de la basura, que puede ser la mayor representación del hambre, pero además de la denigración humana. Imágenes que durante décadas el comunismo exhibió para criticar severamente al sistema capitalista, por supuesto sobre todo a Estados Unidos, foco central explícito de Fidel Castro y por tanto de todos los que lo siguieron. En realidad, siento orgullo en decir que desde que dejé de ser niño nunca entendí nada.

Sin embargo, ahora que envejezco, logro entender algo, no lo apoyo, pero lo entiendo.

Entiendo a los descendientes de los Castros, con su viejo faraón aun vivo, Raúl. Familia formadora y propietaria de una dinastía con muchos beneficios. Tener el apellido Castro, no importa si en primer, segundo, cuarto o séptimo lugar siempre ha sido en Cuba un rasgo de distinción y no es de desconocer porque el gobierno llamado aun revolucionario se creó un teatro para fabricar diariamente un guion para una puesta en escena. Entonces como dueños del espacio, del guion, de las lunetas, las luces, las cortinas, el audio y sobre todo de los actores, es fácil de entender lo que defienden.

Entiendo a los Díaz Canel, o sea, a todo ese combo que hoy significan el gobierno y el poder. Ellos, creadores de nada, sólo autoproclamados continuidad, ya no sanguínea, sino de ideología, hoy defienden sus casas que no construyeron, ni tan siquiera pagaron por comprarlas, hoy defienden sus viajes, esos que permiten acceder y vivir como capitalistas dentro de una pesera llamada Cuba socialista, ellos defienden sus privilegios, pocos o muchos, que les permiten vivir por encima y fuera de lo que vive el pueblo.

Entiendo a aquellas personas honestas, sentimentales que dieron y dedicaron sus vidas, 40, 50 años o más, por construir el paraíso que les pintaron en el aire sobre el humo, a aquellos que se dedicaron a seguir sin comprobar, a aquellos que se dedicaron a trabajar ciegamente sin cuestionar. A esos que hoy tienen que reconocer el fracaso enorme, pero que ya no puede hacer nada, porque su tiempo físico e incluso su tiempo intelectual ya pasó. Esos que se tienen que dar cuenta del hueco que fabricaron, tal como aquellos que en el pasado abrieron un pozo de brocal sin encontrar el agua, pero les cuesta trabajo decir, si lo fabricamos y prefieren callar, buscar justificaciones externas, victimizarse, sobre todo para no pedir disculpas.

Los entiendo, entiendo, sólo los entiendo, sin estar de acuerdo, a los que defienden sus privilegios y hay que darle candela para que los suelten y a aquellos que sin privilegios defienden a los que los tienen, siempre existen esos llamados tontos útiles que, a veces partiendo de ingenuidades, de sentimientos, e incluso de bajas pasiones, apoyan.

Generalmente esos que tienen los privilegios, actúan siempre a la sombra, están vestidos de ropas muy limpias y no salen a la calle a arrastrar, coger por el cuello, reprimir. No son los que dan golpes en los calabozos, no son los que ofenden y maltratan a familiares, no son los que como se dice tradicionalmente tienen las manos embarradas de sangre, porque sencillamente usan guantes, los guantes en estos casos son los otros.

Revisemos a vuelo de pájaro a los más famosos represores y asesinos. Hitler no se fue a los campos de concentración y metió él mismo a los judíos en las cámaras de gas. Stalin, no mató a ningún campesino con sus propias manos. Mao no eliminó a millones de pobladores con sus palitos chinos. Hussein no acabó con media población iraquí con su daga engarzada en otro y brillantes, Kadafi no eliminó montado en su camello a los libios. Bin Laden no viajó en los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas en New York. Los ayatolás iraníes no salieron a asesinar a los de su país. Chávez, Maduro, la fea Delcy no torturaron personalmente a los venezolanos. Fidel Castro no estuvo en ningún pelotón de fusilamiento, ni tan siquiera en el de sus amigos Ochoa y Tony, al menos visiblemente, ni sobre las lanchas guardafronteras que hundieron al remolcador “13 de Marzo”, ni en los sucesos del río Caminar, menos viajaba en los aviones de combate que derribaron a las avionetas de "Hermanos al Rescate". Para esos menesteres vulgares siempre existen tontos útiles.

Ahora a los que no entiendo, no apoyo, no justifico y más me enervan y reconozco, a pesar de mi madurez, que siento deseos y podría meter la mano por la computadora y los cogería por el cuello, son todos aquellos que están en las calles creando el terror a una población civil, desarmada, pero además empobrecida a niveles muy altos, que no pueden casi pensar porque tienen que dedicar sus vidas diariamente a ver cómo resuelven algo para comer, algo para beber, algo para vestir, están metidos en resolver cómo dormir cada noche.

Esos aparentes tontos útiles son unos esbirros, que son comprados, primero, con una dosis muy alta de propaganda gubernamental, segundo, porque sabemos, con salarios, jabas de comida, alguna que otra bebida, quizás vacaciones escondidas, etc.

Esos, ya no tontos útiles, porque no se puede ser tonto útil ahora en Cuba, son unos enajenados, que disfrutan con establecer el poder contra los más débiles. Se vengan con mujeres, jóvenes e incluso hombres indefensos. Esos esbirros del gobierno no son inocentes, sabes lo que están haciendo y por eso, además de sus jefes, tendrán que pagar.

No valdrán justificaciones de que, no sabía, cumplía ordenes, me pareció adecuado aplicar la disciplina, actuaba siguiendo los parámetros de la academia, etc. No tendrán lugar dónde meterse, porque en algún momento deberá existir la justicia y esos que hoy reprimen, pero además que disfrutan reprimiendo, porque muchos lo disfrutan basándose en el poder que les han entregado, tendrán que ser localizados, cazados si es necesario como ellos están cazando a los cubanos y si dependiera de mí, aconsejaría que como dicen los creyentes, que Dios los coja confesados.

Puede resultar increíble para los desconocedores, pero el gobierno cubano, amenazado y digamos fajado con el gobierno norteamericano, quizás convencido de que nada grave pasará, se vira para el pueblo. Cada día son más los casos de represión, encarcelamiento, prohibición de movimiento sin explicación alguna, enjuiciamiento bajo causas ridículas, injustificadas y largas sanciones a todos aquellos que muestran su inconformidad de forma pacífica.

La guerra del gobierno cubano no es contra el enemigo jurado, Estados Unidos, la verdadera guerra es contra los cubanos de a pie, claro que no llevan el apellido Castro, los que son sentimentales o los tontos útiles.

La guerra del gobierno tiene dos direcciones, primero, contra aquellos que se destacan, que se les conoce sus nombres, que actúan con sus opiniones y en segundo lugar contra cualquier otro cubano de forma, como a ellos les gusta decir, profiláctica, basada en el refrán de que cuando veas las bardas o barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo.

Desde siempre, desde que triunfó la revolución esa ha sido la máxima, no hace falta reprimir o encarcelar a toda la población, cosa que además resulta imposible, sólo hay que encarcelar y reprimir a una persona y con eso lograrás que 5, 10, 20 personas más se auto repriman. En el caso cubano los primeros represores o al menos contenedores, cosa entendible, son los padres, los abuelos, porque conocedores de lo que pasa, tratan por todos los medios de detener a sus hijos, tratan de evitar momentos peores. Saben que hace falta un cambio, pero en lo que eso llega, sus hijos, sus esposos, sus nietos, sus padres, estarán sufriendo, sufrimiento que se prolonga inevitablemente a familias y amigos.

Nadie quiere recibir golpes, nadie quiere pasar muchos días en un calabozo, menos las personas aspiran a someterse a largos períodos de instrucción a sabiendas que ningún abogado podrá resolver nada, en un país donde los abogados defensores nacionales, por ley únicos autorizados de poder actuar en un juicio, pertenecen a una organización del gobierno, son también militantes de la juventud comunista, del partido comunista y sabemos los cubanos que incluso por teléfono reciben instrucciones para la solución de sus actos de defensa.

Recientemente acabamos de presenciar el juicio de una joven cubana acusada de una enorme ridiculez, como caso fabricado y esa muchacha sólo consiguió a un abogado de defensa después de aceptar la negativa de ocho posibles defensores consultados, o sea, sólo un abogado, el noveno contactado, fue capaz de arriesgarse a defenderla frente a un tribunal. Claro, ella no es una matadora de vacas, no es una prostituta detenida con drogas, no es tan siquiera alguien que se ha robado algo en su trabajo, es una joven que tiene, lo digo en presente, el valor de millones de cubanos y que ha hecho públicas sus opiniones, a pesar de ser extremadamente joven.

Ocho abogados del sistema jurídico cubano no aceptaron defenderla porque sencillamente, como la película, prefieren no quemarse. Prefieren no marcarse, prefieren seguir ganando su dinero como profesionales sin chocar o cuestionar al gobierno, por más que su causa puede ser justa. Esa es precisamente la muestra más clara de que el sistema judicial cubano, no funciona o mejor, funciona en una sola dirección, la del poder.

El gobierno de Cuba no lleva más conversaciones, hasta cuándo. El gobierno de Cuba no lleva más negociaciones, negociaciones sobre qué. Ellos están decididos a permanecer a cualquier costo y los tontos útiles, más los esbirros oficiales apoyan ese criterio.

Ese gobierno, si queremos que desaparezca, hay que sacarlo. A una fuerza, otra fuerza mayor. 

sábado, 26 de septiembre de 2026

689.- ¿El asunto lo resolverá el Espiritu Santo?

Es duro de decir, pero después de haberlo digerido el gobierno de Cuba a partir de 1959 ganó siempre en el pasado, gana hoy y parece, lamentablemente que después de casi siete décadas, volverá a ganar y creo que, en esa victoria mantenida, que obviamente no tiene una sola causa, los gobiernos norteamericanos, 14 presidentes, algunos de un solo período, otros con dos, que han pasado en ese ya largo periodo, tienen una enorme responsabilidad.

Lo de ganar y perder nunca es absoluto, hay momentos que se pierde como resultado de una derrota franca, más grande o pequeña, y otras se pierde porque se cede en algo para ganar en otra cosa. Muchas veces lo de perder o ganar es un negocio.

Creo que no es necesario hacer un inventario exhaustivo de estas ganancias y pérdidas desde que triunfó la revolución, sería muy extenso, sin embargo, grosso modo, durante todo este tiempo, el gobierno cubano, tres caras, Fidel, Raúl y Díaz Canel, ha ganado, muestra más clara del asunto es que todavía está ahí, con cirugías plásticas, con cambios de colores en la fachada, con idas y venidas, con soportes y no desde el exterior, con agresiones y no desde ese mismo exterior…, todavía está ahí. Y lo peor es que a pesar de todos los pasares, no sólo pretende permanecer ahí, sino que alardea con que estará.

Desde poco después del triunfo de la revolución, Fidel Castro se agenció el apoyo de la URSS, potencia que se fabricó y adueñó absolutamente de algo que se conoce como Campo Socialista, por lo que Cuba, con una gran ventaja, su cercanía con Estados Unidos, se convirtió en una presa con mucho que ofrecer a ese bloque.

La URSS compró a Cuba, sin pagar cash obviamente, fue una nuevo tipo de colonización y Fidel Castro, que era el líder exclusivo que sobrevivió porque de tiros y combates muy poco, por tanto el Comandante en Jefe, el secretario vitalicio del único partido que se estableció, el chef principal, el mejor cuidador de vacas, el más conocedor de azúcar, el más abnegado constructor, el papá de todos los niños, el mentiroso que logro pasar sus mentiras como verdades, etc., además de aprovechar ese apoyo para sobrevivir económicamente sin preocuparle mucho la economía, se dedicó a convertirse en el principal y más famoso enemigo de los Estados Unidos y a crearse un apoyo internacional en todos los continentes hablando de lucha de clases, de obreros y campesinos, de antimperialismo, etc.

Fidel no era ni mago, ni más inteligente, ni más valiente que cualquier ser humano, sólo que tiene que haber contado con negociaciones y acuerdos que estaban por encima de él y le permitieron hacerse del protagónico, a sabiendas que no pasaría nada. Creo firmemente que contactos secretos hubo incluso, sino con la CIA como institución, si con algunos de sus funcionarios.

Sólo imaginemos que Fidel, dicen, suma más atentados e intentos de linchamiento que los que acumuló todo el Imperio Romano, donde el asesinato, el envenenamiento, el pase de cuenta, etc., se convirtieron en algo casi diario. El número, casi imposible de recordar, está montado en varios cientos de atentados, que ninguno de ellos tuvo tan siquiera ni mediano éxito. En Estados Unidos, desde Lincoln, pasando por Kennedy, por Regan, se les dispara a los presidentes, en Italia, nada más y nada menos que se le cae a tiros a un Papa y Fidel siempre escapó. Los encargados con todo planificado según dicen, o eran muy brutos, muy poco valientes o estaban muy mal pagados. Lo cierto es que sólo se logró aumentar el simbolismo, casi de infalibilidad del más que conocido líder cubano.

Durante décadas, mientras el gobierno comía langostas y llegaban las papas y los chicharos para el pueblo desde la URSS, el gobierno cubano, no sólo organizó y formó movimientos en todo el mundo, guerrillas armadas, preparó y moldeó líderes, sino que minó de agentes y espías a los Estados Unidos, muchos de los cuales llegaron a alcanzar posiciones importantes dentro del gobierno norteamericano, logrando existir por varias décadas. Los gobiernos norteamericanos y todas sus agencias se hicieron los de la vista gorda, lo dejaron correr u obedecieron a negociaciones y decisiones que se tomaban entre determinadas figuras de influencia que garantizaban victorias más importantes, figuras que no aparecen en la televisión.

Cuba, a todo el que levantara la mano en contra de los Estados Unidos lo apoyó, pública y secretamente, por décadas se recibieron en la isla a terroristas famosos, identificados y perseguidos por las autoridades internacionales, sobre los cuales nunca se pudo hacer nada. Muchos latinoamericanos, europeos e incluso norteamericanos, con probados hechos de sangre, caminaron, vivieron y murieron con enorme inmunidad y tranquilidad amparados por el gobierno cubano y Estados Unidos poco hizo al respecto, más allá de una que otra denuncia, más allá de algún intercambio siempre desproporcionado. Los enemigos de Estados Unidos siempre se refugiaron en Cuba casi con inmunidad diplomática.

Fidel murió de muerte natural dejando a Cuba en un camino destruido y de destrucción sin retorno, sus méritos históricos son haber resistido, haber convertido a Cuba en un campo minado ideológico, haber creado un grupo de incondicionales a cambio de vivir bien, Hoy, después de un periodo gris de Raúl que sólo siguió el guion de su hermano mayor, su ídolo, porque nunca tuvo un guion propio y dejó el país peor de lo que lo cogió bajo su mando directo y con él el de los militares que lo apoyan, el presidente designado Díaz Canel, asegura que el asunto más importante de Cuba es la resistencia, que no se sabe hacia dónde va, ni que tiempo puede durar. Resistencia que ahora por falta de una idea nueva, se apellida creativa.

Resistencia del pueblo sin electricidad, sin agua, sin medicamentos, sin servicios básicos, sin comida, con constantes derrumbes y con una clara decisión, al menos en una gran parte de él, de que no quieren más a ese gobierno. El pueblo cubano no vivía tal como vive hoy, parece que desde que terminó la Guerra de Independencia en 1898.

Esa no es la resistencia de un pueblo, es la eliminación de él. Es la resistencia bajo presión, bajo represión, bajo los niveles más bajos de vida que permite que los del gobierno resistan en sus aires acondicionados, con sus cuotas especiales de comida, con los tanques de sus autos llenos de gasolina, con hospitales especiales. Es la resistencia de los viajes al exterior y de las compras en el exterior capitalista para vivir, dicen, dentro de Cuba con un modo de vida comunista. Es la resistencia para que los familiares del gobierno, hijos, esposas, novias e incluso amigos vivan fuera de Cuba como ciudadanos ya españoles, italianos, chilenos, panameños, etc., con negocios bien establecidos, con relaciones económicas dentro de Cuba, proclamando que el comunismo, socialismo o cómo se llame, debe existir en la isla.

No es la resistencia de un pueblo a una guerra puntual, a una catástrofe climatológica, a una mala cosecha un año, es un camino a la depauperación larga y lenta, donde no se ve el fin, donde no se sabe el cuándo termina y ahora mismo ni el por qué se pretende resistir. Es el aceptar que tocó y como tocó hay que asumirlo así nada más.

El gobierno cubano, con Fidel muerto, Raúl con sus 95 años y un Díaz Canel inepto, incapaz, mediocre, mentiroso, sigue allí administrando lo que no se puede administrar, controlando lo que no se puede controlar. Es un gobierno que dice en todas las esquinas que cuenta con el apoyo del pueblo, que, sin embargo, todos los días, una gran parte de él, da gritos y toca cazuelas pidiendo que se vayan. El gobierno asegura en todas las esquinas que el pueblo cubano lo quiere y paralelamente el cubano no para de irse del país para cualquier punto del planeta Tierra donde se abra una posibilidad al menos para tener agua que tomar.

El gobierno de Cuba ha ganado frente a, nada más y nada menos, que el país más poderoso del mundo, por mucho que ahora se hable de China o Rusia que no son más nada que gigantes con los pies de barro.

El asunto de Cuba y los Estados Unidos es digno de estudio. Cuba desde su gobierno, por momento es una gran potencia invencible, con seres humanos únicos y súper, capaz de movilizar al mundo y de tener una fuerza militar capaz de detener a cualquier enemigo, más un pueblo capaz de inmolarse como dicen dijo Antonio Maceo hace más de un siglo y cinco minutos después es una pequeña isla, pobre, sin recursos, necesitada de solidaridad, agredida y bloqueada.

Estados Unido desde su gobierno declaran al gobierno cubano como terrorista o al menos de apoyarlo internacionalmente y lo pone en listas y más listas negras, organizador y propulsor del comunismo internacional, socavador de democracias, enemigo número uno de los norteamericanos y cinco minutos después permite venta de productos, bajo justificaciones humanitarias, a nivel de convertirse en el principal suministrador hoy para la isla y dicen que están negociando con personalidades de ese mismo gobierno. ¿Alguien puede dudar de que de esas ventas humanitarias también se nutre el gobierno comunista?

Cuba, por un lado, está tratando de motivar a una salida conveniente, estimulando conversaciones incluso hasta con el mismo Trump, pero sigue poniendo como freno que no se negociará sobre la soberanía, tal como si la soberanía de un país radicara en su gobierno y más, en el único partido que existe, ese partido comunista como único partido posible a existir en el futuro incluso lejano, las figuras del gobierno que hoy están, la estructura de gobierno que existe, etc., entonces la pregunta es: ¿Sobre qué es lo que se está hablando, si el gobierno cubano dice no va a ceder en lo que a todas luces en casi ya 70 años está haciendo daño al pueblo y se mantiene plantado?, ¿Qué es a lo que se aspira con las conversaciones? En el mismo momento que desde la propaganda se culpa más que nunca a los Estados Unidos de las desgracias que vive Cuba, el gobierno cubano sólo está ganando tiempo y si de eso me doy cuenta yo, que no se nada del asunto, cómo es que el gobierno norteamericano no se da cuenta e insiste en que el gobierno cubano renuncie pacíficamente y se largue.

El gobierno cubano no se va a largar, ahora dicen porque Raúl ejerce un valor moral a continuar, luego se inventarán otra cosa, porque saben y tienen miedo que van, al menos algunos de ellos, a tener que pagar. El gobierno cubano tiene un enorme miedo y entonces se muestra sin él para confundir y lograr asociados.

Trump, que para nada es responsable o culpable en esa relación de casi 70 años, sólo un continuador del desastre y que me parece claro que no se siente obligado a tomar una acción definitiva lo que es entendible porque no está directa y explícitamente dentro de su contenido de trabajo, anuncia su lucha contra el comunismo como doctrina enferma y enfermante y tiene al alcance de la mano a ese gobierno identificado como uno de los máximos responsables de difundir esa idea. Trump, también es bueno reconocer, un día se levanta y dice que es rojo y muchas veces, minutos después, dice que es azul, pretendiendo ser convincente en ambas ocasiones.

Estados Unidos, confundido en eso de las libertades ha permitido históricamente que dentro del país Cuba mueva a sus agentes, a veces envestidos de académicos ingenuos que visitan universidades, otra de supuestos hombres de negocios que cumplen con las leyes norteamericanas pero ayudan al gobierno cubano por la derecha y por la izquierda.

El gobierno cubano está ganando nuevamente, porque los incumbentes de ambos lados, juegan al poder, se entretienen y gustan verse en los periódicos y canales de televisión. Ambos están, aparentemente, en una guerra, sin guerra. Ambos parece que están esperando que la situación la resuelva el Espíritu Santo. 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

688.- Para los que pensamos con nuestros bolsillos.

Me siento obligado a repetir, ya no sé por cuál vez, que voté convencido y alegremente por Donald Trump. No porque yo fuera republicano y tenía un cierto compromiso partidista histórico, en realidad no formo parte oficial de ningún partido, sino que me pareció un hombre lo suficientemente fuerte de carácter para enfrentar lo que estábamos viviendo.


El hecho de no venir del mundo político por excelencia, no me dio miedo, todo lo contrario, entendí que al no tener los compromisos conocidos y los no conocidos con que se mueve la política, tanto la nacional como la internacional, estaría más cómodo para, tal como dijo, limpiar el pantano profundo, llamando así a la corrupción, los favores, los compromisos, las alianzas e imagino el dinero con que se mueve el gobierno norteamericano, que los simples mortales no conocemos a exactitud, pero a todas luces por lo poco que se conoce y filtra, existe.

Me convenció Trump por varias de sus ideas de campaña, al menos para mí las que más me motivaron a escucharlo, sabiendo incluso que de ideas para ganar votos a lo que luego se puede o quiere hacer va un trecho, sabiendo yo que Trump es un actor, que gusta de las cámaras y luces, que gusta de llamar la atención.

1.- Sacar a los delincuentes, los asesinos, los vendedores de drogas, los violadores, que no eran norteamericanos, porque ya con los que son norteamericanos tenemos que luchar, porque sencillamente, republicano, demócrata, verde, morado, amarillo pollito, LGBTQ más todas las otras definiciones que existen o puedan existir en ese giro, necesitamos un país tranquilo donde vivir. Necesitamos un país donde sea seguro ir a una iglesia, a un supermercado, a un teatro, donde podamos estar seguros dejando a nuestros hijos en la escuela o dejándolos ir a un mall o un cine con sus amigos. Necesitamos un país donde no se vendan drogas fuera o dentro de las escuelas y donde en cada esquina no aceche un violador. Los asesinos, los violadores, los vendedores de drogas sean del país que sean, sean de la clase o extracción social que sean, no deberán vivir en un país que trabaja y trata de ser feliz. Todos deberían estar presos, muertos o deportados.

Es cierto que los problemas que tenemos no son todos ocasionados por los llamados indocumentados y que estos no entraron todos ayer o en el último gobierno demócrata, pero también es cierto que no puede un país, sea cualquiera, vivir con cerca de 15 millones de personas que no se sabe que existen, dónde están, qué hacen.

Esto de los indocumentados es un gran problema que nadie puede suponer que se resuelva en un período de gobierno. Esos indocumentados han venido entrando desde hace décadas, han conseguido trabajos y muchos trabajan muy fuerte, se han casado, han tenido hijos que son ciudadanos norteamericanos, han comprado casas, carros e incluso son dueños de pequeños negocios familiares. ¿Cómo los indocumentados logran hacer todo esto, es realmente confuso? 

Muchas empresas durante este mismo tiempo se han hecho los de la vista gorda y les han dado trabajo, amplificando el tema de que se puede llegar y trabajar sin papeles. Muchas empresas de rubios americanos, han hecho mucho dinero con estos indocumentados y ahora se limpian las manos. He visto a muchos indocumentados cogidos en medio de la calle, todavía no he visto una acción con las empresas que los emplean.

Entonces organizar todo este tema, más allá de los delincuentes públicos, es extremadamente complicado, por lo que necesitaría de una voluntad política, esté quién esté en el Salón Oval. Dar garantías de que se podrán legalizar, siempre que no tengan ni una multa de tránsito, es algo difícil, más ahora donde las personas que lamentablemente no han podido o no han querido regularizar sus estatus, están asustadas y no confían en una solución, digamos, “elegante”. Por la forma en que se ejecuta la medida, me parece más que se está tratando de cumplir con una meta, con un número que con la justeza y la lógica.

No pensé que podría ver aquí lo que viví en República Dominicana, o sea, personas corriendo, específicamente haitianos, tratando de escapar, delante de las llamadas fuerzas del orden. Cacería humana brutal bochornosa para un país como este.

La idea del gobierno de Trump no es mala, sacar a los que tienen que ser sacados por mala conducta, pero la aplicación de ella se ha desbordado, porque de buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno. Aclaro que soy inmigrante, un día crucé la frontera sur, fui bien recibido y llegué al país de mis sueños, lo único que he hecho es honrar esa idea y posibilidad, incluso hoy ciudadano la de votar.

2.- Hacer Estados Unidos grande nuevamente. Esta es una idea que puede taladrar el cerebro de cualquier persona. Hacer grande a Estados Unidos, a Cuba, a Japón, a Alemania, a Brasil o Argentina, al Congo, etc., da igual, siempre es una idea bien recibida porque todos queremos vivir en un país que sea grande, no por su tamaño geográfico, sino por el modo de vida que se logre. Históricamente todos hemos luchado por alcanzar esa idea, no importa si fuera aplicada a una aldea, a un barrio, a una provincia o un país entero, por eso la idea de hacer grande se repite y repite sabiendo que logrará movilizar.

Es cierto, nuestro país ya no es lo que fue, ni desde el punto de vista económico, ni desde el punto de vista político estratégico. Estados Unidos, para el exterior, ahora no sé si por malas decisiones, ingenuidad o intencionalmente fue perdiendo poder, el poder que asigna la vida a la potencia más grande y fuerte de todo el planeta. Tengo la percepción de que no sólo se agredían a Estados Unidos, sino que se burlaban de él. Luego, Estados Unidos bajo su promesa de libertad y democracia dejó crecer dentro de nosotros mismos a nuestros enemigos, que silenciosamente han ido tomando poder, han ido sumando adeptos, personas desconocedoras, quizás ingenuas y súper buenas de corazón que siempre existen, frustrados, inconformes y mal intencionados. ¿Los que gobiernan, no los vieron venir o los vieron, los auparon, los consintieron conscientemente?

Hacer grande a los Estados Unidos, significa hacer grande a cada norteamericano, porque no existe un país rico si mantiene a un pueblo pobre. Ya esa idea se experimentó con el comunismo, lograr un país rico con un pueblo sumido en la pobreza y no funcionó. Él mismo se destruyó sin que hicieran falta guerras, tiros, alzamientos, etc.

Los norteamericanos, los que aquí vivimos necesitamos un país grande, seguro, próspero y eso significa tomar buenas decisiones políticas sobre todo para el interior y sobre todo tomar buenas decisiones económicas, todo lo que debe generar tranquilidad ciudadana.

Hacer grande a este país, significa, como primero, que la gente trabaje y que el salario alcance cómodamente para vivir. Significa que las personas estén de acuerdo con que lo que pagan está equilibrado con lo que reciben y poder hacer planes a futuro sin que esto le quite el sueño a alguien.

Para hacer a Estados Unidos más grande de lo que parece ser, se necesita crear un área de apoyo internacional y no tener que luchar contra todos los países que nos rodean, a veces por guerras sin tiros que nos comprometen, nos toman tiempo y dinero y nos quitan seguridad.

3.- Cero guerras. Esto es una idea fantástica. Las guerras, salvo que sean en defensa, no deberían existir. Estados Unidos, dijo el discurso político, no debe ser el policía del mundo y meterse en cada uno de los conflictos que se crean, más cuando esos conflictos están al otro lado del mundo del cual el común norteamericano ni idea tiene de dónde quedan. Las guerras llevan tiempo, mucho, muchísimo dinero y, sobre todo, lo más importante consumen vidas.

Vivo en Estados Unidos hace ya 14 años y me arriesgaría a decir que, al norteamericano común, o sea, eso que se llama pueblo, sin desconocer que todos somos pueblo, incluyendo a los altísimos políticos y riquísimos empresarios, a los vagos y delincuentes, ni sabe nada, por ejemplo, de Irán, muy poco de Venezuela, menos de Cuba por mucho que nos creamos importantes.

Ese norteamericano lo que sabe es que su hijo, su hermano, su esposo, su padre está en una guerra y peor, lo que descubre es que un día lo regresaron dentro de un ataúd de madera cubierto con una bandera norteamericana. El norteamericano lo que sabe es que gracias a la guerra y lo que cuestan, su cerveza, su carne, sus hamburguesas, su gasolina, su casa, etc., están más caras y eso si los afecta.

Muchos súper politólogos, súper analistas, hoy los súper influencer, o sea, cualquiera que se plante frente a una cámara y deje correr sus ideas, alardeando de que conocen de lo que hablan, se quejan de que el norteamericano común, o sea, esa parte del pueblo que ya sabemos cuál es, piense con su bolsillo y sólo se mueva a partir de la afectación personal que recibe y eso me parece lo más común del mundo.

Las personas están dispuestas a aguantar una crisis, un momento difícil, todos las tenemos, siempre existen, pero con la esperanza de que sea transitorio, circunstancial y que pasará en corto plazo; si esto se prolonga en el tiempo, si esto se convierte en torturante, si las personas ven disminuir su real poder y con esto cambia la vida, entonces no funciona.

Hacer un país grande y no meternos en guerras que no sean para defendernos, significa que las personas comprueben que viven mejor y vivir mejor significa pagar menos y recibir más o al menos pensar que recibimos lo mismo por lo que pagamos.

Es cierto, no somos un pueblo politizado, donde todos y cada uno de nosotros es un líder capaz de arengar a las masas y movilizarlas. Es cierto no somos un pueblo de académicos, que pasa el día leyendo noticias e investigando. Es cierto, somos un pueblo que en su mayoría piensa con su bolsillo, más allá de determinados movimientos de las ideas, generalmente lidereadas y ahí la contradicción, por personas que tienen sus bolsillos llenos y no les hace mucha meya el precio de la gasolina o los huevos. 

No pensamos con el bolsillo, pensamos como todo el mundo con el cerebro, pero la economía tiene en ese pensamiento un gran valor. Quizás seamos un pueblo menos hipócrita, más sencillo y pragmático, al que no le interesa aparentar. Si mi familia, la familia del amigo, la de mi compañero de trabajo, la del vecino está bien, todo funciona, si no, todo está jodido.

El pueblo norteamericano es un pueblo trabajador, de eso no puede quedar la menor duda, no politizado y eso me parece muy bien porque lo que crea riquezas es el trabajo, los políticos lo que hacen es gastarlas, en nombre de …la política.

Creo que el problema más grande no es votar por alguien que te pareció que tenía buenas ideas. La vida cambia. La mayor parte de las personas se casan enamoradas, describen su amor como único y superior y al poco tiempo muchos se divorcian porque por miles de razones reales o inventadas no pueden vivir juntos, incluso unos matan a los otros. Los padres son buenos hasta un día se equivocan, cometen errores fatales, incluso llegan a abusar de sus hijos. Un trabajador es años bueno, hasta que un día se levanta y roba, malversa, se corrompe. Una persona pasa su vida siendo muy buena, hasta que un día, por factores reales o inventados, se entrega al alcohol o a la droga, ataca, agrede, mata o muere.

Entonces los políticos, que para nada son excepcionales más allá de sus trajes caros bien planchados más allá del partido que representan, prometen y prometen, los mejores logran hacer cosas buenas, los otros no cumplen con lo que prometieron. Las causas también suelen ser muchísimas. Lamentablemente no todo es bueno, bueno, pero por suerte tampoco todo es malo, malo.

Entonces el votar por un político no puede imaginar, menos asegurar que todo se va a mantener viento en popa, eso sería lo ideal, lo malo sería no reconocer los errores, los fracasos, las promesas lindas pero incumplidas y caer en el fanatismo. ¿Si no debemos ser fanáticos frente a nuestras parejas, a nuestros hijos, a nuestros padres y menos a nuestros empleadores, por qué lo vamos a ser con alguien que, a miles de kilómetros, sin conocerlo, sin que exista un compromiso personal, no nos beneficia?

4.- La idea de acabar con los enemigos de Estados Unidos y el comunismo y su influencia, al menos en nuestra área más cercana de actuación, me parece genial, sólo decir que pasé la mayor parte de mi vida debajo de un gobierno comunista, que sólo ha logrado acabar con mi país de origen. Sobran los comentarios.

La idea de parar a China me parece necesaria, al menos en su relación con Estados Unidos. China es una potencia creada artificialmente, porque los chinos no son todos genios, pero la situación, sin dudas, fue muy bien aprovechada por los chinos comunistas. Estados Unidos perdió fuerza productiva y con ella puestos de trabajo y dinero, se endeudó y comenzó a comprar productos chinos de mala calidad vendidos a altos precios a los ciudadanos norteamericanos. ¿Nadie lo vio o lo hicieron a exprofeso?

Irán me queda muy lejos y es algo que ha tenido muchos de atrás para adelante, informaciones contradictorias, batallas ganadas y batallas perdidas, ambas partes se proclaman vencedoras, imposibilidad del país árabe de producir la buscada bomba atómica y el petróleo que va y viene por el Estrecho de Ormuz que hoy no sé quién lo controla, dirige y recibe los beneficios.

El tema Venezuela está inconcluso, sacaron a Maduro, bien hecho, pero dejaron al chavismo-madurísmo intacto, ahora parece transformado en maduro-chavismo-trumpismo, con un supuesto beneficio del uso del petróleo venezolano que aún el pueblo norteamericano no ve.

Sobre Cuba, pienso que la Casa Blanca actual compró pescado y luego le cogió miedo a los ojos. Es fácil decir que se puede acabar con un gobierno en un abrir y cerrar de ojos, sobre todo porque los sobrevivientes de ese gobierno, necesitados del cambio, reciben la promesa como algo grande, alcanzable ahora con el poder norteamericano de apoyo, pero lograrlo ...

Dos años de gobierno desmienten la promesa de que Cuba y su gobierno comunista eran pan comido. Ese gobierno sigue allí, apostando al tiempo y los posibles cambios dentro de los Estados Unidos. El pueblo cubano, una parte de él, protesta, pero no puede hacer más nada frente a un gobierno represor envalentonado que apuesta por la resistencia, aunque con ella se lleve por delante a parte de sus pobladores. Ellos, el gobierno, es cierto, están resistiendo sobre el desgaste diario de los cubanos. Ellos, además de llorar por todos los rincones y conseguir no pocos adeptos que bajo una gran demagógia e hipocresía prefieren a Cuba pobre, se burlan de los Estados Unidos, quizás convencidos o informados, todo es posible, de que nada pasará.

Visto fríamente, era hasta absurdo pensar que el asunto de Cuba tenía que ser resuelto por fuerzas externas, pero la idea de que ahora sí se lograría, después de casi 70 años de espera y no poca lucha, era alentadora.

Muchos lo vimos posible, a muchos nos ilusionó, pero cuesta trabajo entender lo que está pasando. Por un lado, sanciones económicas que parecen conducen al final, por otro, venta de millones de dólares en productos norteamericanos al gobierno cubano que controla todo en Cuba incluso aquellas formulaciones de entidades privadas. ¿Lo quieres eliminar o lo quieres alimentar?

Por un lado, anuncios fuertes de intolerancia y por otro conversaciones o negociaciones con exigencias que tienen casi siete décadas, para que ahora los del gobierno renuncien y se retiren pacíficamente, que nunca han dado resultado. ¿Les quieres dar un ultimátum o estás jugando al gato y al ratón por sola diversión? Han pasado casi dos años del gobierno actual, que, aunque Trump lo encabeza, no es el único y estamos parados en promesas.

La realidad norteamericana no mejora porque los norteamericanos que seguimos pensando con el cerebro, como cualquier humano, basados nuestros análisis con nuestros bolsillos no vemos la mejoría cercana en nuestras casas y en nuestros negocios, cosa que puede afectar las próximas elecciones de medio tiempo en el próximo noviembre.

Aseguro no votaré por los demócratas, los recuerdos no son muy buenos de sus últimos líderes, más lo que está pasando con ellos en algunos lugares del país. Creo que quedaron tan desarticulados que no han encontrado una figura que pueda convencer a la mayoría.

No castigaría a los republicanos, todavía quedan dos años de gobierno y creo que ya no haya más lagos y golfos a los que cambiarles el nombre y países a los que conquistar.

Como no quiero irme a vivir a ningún otro lugar porque sigo considerando, a pesar de los problemas, que este es el mejor lugar del mundo, deseo que la situación del país mejore y junto a ella la de nosotros los que vivimos aquí.

Los que deseen irse a vivir a Alemania, a Suecia, después que logren llegar legalmente y ser admitidos y hablar los respectivos idiomas que allí descubrirán, los apoyo, les deseo lo mejor. Les puedo garantizar buenas cervezas y salchichas. Los que deseen irse a vivir a Cuba como cubanos comunes sin dólares, sin negocios, sin prebendas del gobierno, los apoyo, nada mejor que regresar al bohío tradicional y las palmas reales que es lo único lindo que va quedando

Consejo: A todos los que viven fuera de los Estados Unidos y logran vivir sin pensar en sus bolsillos, dediquen sus esfuerzos a arreglar los lugares donde viven para lo cual supongo deben estar mejor preparados.

martes, 1 de septiembre de 2026

687.- La hormiga, la cucaracha, el grillo y la mosca.

Sigo escuchando, me place decir que más que antes, leyendo y mirando.

En este camino, aprendo mucho y trato luego, a personas muy escogidas, no por especiales, ni ricas, ni excepcionalmente inteligente, sino por cercanas, comentarles algo de lo que aprendí y pienso.

Con ese recurso que en mi caso es una necesidad, no pocas veces criticada, por aquello de que siempre tengo una idea, he seguido aprendiendo de música, actualizándome constantemente, ahora comparto con mi nieta Mia sus intereses por la músicas pop coreana y soy casi fanático a la banda que ella sigue apasionadamente, Stray Kids, un grupo de 8 coreanitos jóvenes, que montan coreografías y cantan en coreano e inglés, sigo averiguando sobre historia de casi cualquier cosa, la historia me gusta, sigo averiguando de política, tratando de entender lo que pasa en mi tiempo, cosa que declaro a veces me es difícil, porque no todo es blanco o negro, como acostumbraba a ver la vida.

Sigo abierto a todo, a veces a aprender sobre cocina y recetas de comida, algo de medicina con mi poco nivel de entendimiento, algo, ahora yo de tránsito a la llamada Tercera Edad, del entendimiento sobre los niños, tratando de portarme bien como abuelo.

Ahora he descubierto algo extremadamente profundo, que no sé a quién se le pudo haber ocurrido, pienso un genio del pensamiento y el idioma, que me interesaría compartir, pensando en nosotros los cubanos y en Cuba, aunque puede servir para cualquier persona, grupos, nacionalidades y países en cualquier momento.

Por lo general siempre se esperan frases e ideas rimbombantes, de una enorme profundidad, muchas veces complicadas de entender, mientras más complicadas en su elaboración, más nos parece que son geniales. Análisis profundos con fechas, datos, referencias, que hacen lucir al que las esboza como algo fuera de serie, sin embargo, muchas veces no descubrimos aquello que pasa a la historia como sabiduría popular, de aquellos que, sin grandes estudios, sólo por la experiencia vivida, emiten ideas que pudieran convertirse en leyes divinas.

Esto me parece genial, es una historia aparentemente muy sencilla, cualquiera pudiera pensar que quizás para niños, todo lo contrario. Ella encierra una enorme enseñanza para cualquier momento. Hablando de nuestra historia reciente, esta puede ser una explicación para entender lo que nos pasó.

A lo mejor es que me estoy poniendo viejo, pero me parece tan ilustrativo que quiero, primero, que no se me olvide, segundo, que los que quieran puedan disfrutarlo. Aquí se la dejo.

 

👿👿

"La hormiga por odio a la cucaracha votó por el insecticida. Murieron todos, incluso el grillo que votó en blanco y la mosca que no fue a votar”.

domingo, 30 de agosto de 2026

686.- El presidente designado, “Sin Casa” lo hizo peor.

 ¡Que BRUTO, BRUTO, BRUTO!!!!!!! ¡Que INCAPAZ, INCAPAZ, INCAPAZ!!!!!!! ¡Que MENTIROSO, MENTIROSO, MENTIROSO!!!!!!!! ¡Que CÍNICO, CÍNICO, CÍNICO!!!!!!!!!! ¡Que clase de HIJO DE PUTA, HIJO DE PUTA, HIJO DE PUTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Frente a tanta insistencia, me he tomado el trabajo de ver completa la última entrevista, al menos publicada, al designado Díaz Canel, hecha por una periodista brasileña de un medio de comunicación, dicen, importante en Brasil. No conocía a la periodista, muy linda cuando joven, es la primera vez que la veo, pero me parece haber entendido que es una persona que escribe una columna de opinión desde 1999 en un periódico prestigioso e imagino que otros trabajos periodísticos tendrá. No sé si es de derecha o izquierda, por sólo mencionar dos direcciones opuestas, sólo he entendido que personalmente, más allá del periódico para el cual trabaja, parece más cerca de la segunda y que es evidentemente anti Trump, lo que la coloca en el selecto grupo de millones de personas que no gustan del presidente de los Estados Unidos.

Puedo pensar que el presidente designado y su equipo, pasaron a esta persona por los diferentes filtros, cosa que siempre se hace y la conclusión fue que no era de gran peligro, por eso le concedieron el tiempo; de haber representado un peligro ni el Sol le hubiera dado.

Si ya la viste, te recomiendo un purgante para sanar tu estómago, si no la has visto, ahórratela, no pases por lo que yo, voluntariamente es bueno decir, ya pasé.

Contexto. El “Sin Casa” cubano necesitaba dar sus opiniones, sobre todo, pienso, para los brasileños que siguen ese medio. Me parece que pensó, de ahí que la concediera, que la periodista venía como todos los anteriores a darle la posibilidad de lucirse. Pensó que sería como tantas y tantas entrevistas anteriores, sobre todo las dadas a medios nacionales cubanos, que no saben hacer más nada que halagar, en buen cubano babosear y que siempre sin falta son agradables, dulces, consentidores, etc. Es tanta la babosería que a veces cuesta trabajo identificar al periodista y uno tiende a confundirlo con la abuelita del entrevistado.

La periodista, a mi entender, hizo su buen papel, muchas de las preguntas hechas fueron incómodas y cuestionadoras, aunque me parece que podía haber sido mucho más aguda, mucho más incisiva, mucho más provocadora. Quizás influyó el ser extranjera en Cuba, a lo mejor poca preparación sobre la verdadera realidad más allá de la propaganda oficial, aunque dio muestras de algo conocer y se lo dijo al entrevistado como para advertirle, quizás su intención no era humillarlo y hacer que se suicidara delante de las cámaras, cosa que hubiera gustado a una gran mayoría de los cubanos, pero afectaría a la sensible audiencia brasileña para la cual ella trabaja.

La periodista nunca salió en cámara, sólo se escuchan sus preguntas, a veces de corredera o interrumpidas constantemente por el entrevistado, sólo se escuchan algunas exclamaciones, sonrisas, etc., pero a mí me parece, por su tono, que jamás creyó nada de lo que su entrevistado le dijo.

La entrevista tiene el gran mérito de que el entrevistado no respondió ninguna de las preguntas, no en las más fáciles pudo sobresalir, sino que se dedicó a repetir un guion que tiene aprendido, que obviamente alguien le escribió. Ideas incoherentes, repetidas de carretilla, que, a estas alturas del juego, ni él mismo puede creer, su tono de la voz, su tembleteque, sus constantes tocadas de su nariz así lo delatan. Imagino que en algún momento se preguntara, para qué me metí en esto.

Si tuviera que resumir la entrevista, es que las respuestas fueron sencillamente más de lo mismo, más incapacidad para incluso hablar el español, más mentiras a la cara, más arrogancia. Nada nuevo, que ya no conozcamos: el bloqueo culpable de todos los males pasados, presentes y los que están por venir, ahora agravados por la presencia de dos muy malos, Donald y Marco, Fidel Castro dijo e hizo, por tanto palabra santa, estamos todavía hoy  haciendo lo que nos dejó, el pueblo cubano apoya a la revolución y, sobre todo, está dispuesto a morir por ella, Cuba único ejemplo, pienso yo, de soberanía y democrática en el planeta Tierra, único partido eterno, el comunista, como solución infinita al mantenimiento de esa soberanía, resistencia creativa y ahora, confiesa, con muchos aspectos secretos, porque el gobierno cubano tiene sus secretos, él vive como el pueblo sin privilegios, sin dinero, etc.

Quizá lo nuevo, a pesar de como dije, la periodista fue respetuosa y menos guerrerista de lo que se merecía el designado presidente, fue que, así y todo, lo logró sacar de su zona de confort, lo puso medio violento y hasta agresivo, medio prepotente, lo que demuestra que además de bruto, incapaz, mentiroso, cínico e hijo de puta, poca preparación tiene para aguantar la contradicción. No está acostumbrado, no tiene madera, lo que evidencia que ser un verdadero político, con argumentos reales, serios y sobre todo creíbles, es algo más que alguien te levante el brazo y te diga: tú serás el nuevo presidente de Cuba, porque lo digo yo.

Al final me gustó la periodista, entendiendo que no fue allí a fajarse con el “Sin Casa”, ni a decirle mentiroso en su cara. Creo que algunas de las preguntas hechas él no las esperaba, lo que demostró por la cantidad de contradicciones en sus respuestas, la inexactitud de los datos, el tembleque de su voz y, sobre todo, más que evidente, su disgusto y la cantidad de veces que miraba por encima de la periodista a la izquierda y derecha buscando evidentemente a alguien o algunos que le estaban haciendo señas. Imagino que algunos de sus coach para darle ánimo, por momentos le enseñarían el dedo pulgar hacia arriba como aceptación y otras hacia abajo diciéndole estas embarcado, acompañado del simbólico gesto de pasarse la mano paralela a la garganta como símbolo de corta, corta.

Creo, sin conocerla, que ella no le creyó nada de lo que dijo, es de suponer que es una persona culturalmente preparada y muy informada. Me gustó porque frente a muchas de las respuestas del presidente designado, ella se ríe en OFF. Evidentemente sabe, porque la entrevista fue cortada al final, alguien desde afuera le hizo señas al entrevistado de corta, corta, corta y ella se dio cuenta y dijo: “hay censura en Cuba” y sonrío. Esa sola opinión le facilita una medalla.

Resumen. Cuba jamás podrá salir del momento que vive, jamás podrá mejorar, porque sencillamente el tipo que está frente a su gobierno es incapaz de imaginarse que puede existir algo mejor. Esa persona es sólo un repetidor, que está tratando sobre todo de salvar a sus patrocinadores que verdaderamente son el poder, y dentro de eso como un extra salvar su pellejo, tratando de representar, cosa que siempre se repite, que está trabajando para salvar al pueblo del que él forma parte, sobre todo por la similitud de como dice él vive.

Cuba, por esta vía, ni, aunque se siente a tomar café con el mismísimo Donald Trump, podrá dar progreso, porque los líderes que existen en su poder, no les interesa esa solución realmente. Ellos, por increíble que pueda parecer, están preparados y trabajan para mantener la miseria, como solución para mantener sus personales riquezas, opciones y posibilidades, mientras ganan tiempo para ver si del cielo cae café, como dice la canción.

Cuba por esta vía jamás mejorará, porque si este personaje es el que dirige el gobierno, al menos formalmente, todos los que están bajo su mando, más repetidores, están embarca´os.

Existen sólo dos posibilidades, una persona de luces en cualquier ámbito, más en la política, la economía, la diplomacia y la democracia, se rodea de otras personas de luces que lo ayuden a conquistar y establecer sus ideas o se reúne de ineptos, incapaces, bajo el juramento de incondicionalidad, puros repetidores, para poderlos manejar, que apoyen incluso sus fracasos, que no cuestionen, etc. Esta segunda opción ha sido siempre la elección del gobierno cubano comunista. Es un gobierno, mirando al mismísimo presidente designado, que ha escogido la incondicionalidad expresada en la asunción de una ideología única y según ellos mismos salvadora; lo de la capacidad real, la contradicción para el desarrollo, le pregunta, la inconformidad, la exigencia de algo mejor, real, alcanzable, la prueba, etc., es una posición menos importante.

Es un gobierno, que, al ya no poder hablar de Marx, de Lenin, ni tan siquiera de la URSS y su campo o combo socialista, por los más que evidentes fracasos, continúan hablando de Fidel, pienso como mensaje sentimental para aquellos, sobre todo, viejos ya, que aún les suena bien ese nombre.

Cuba no podrá salir del momento que vive porque basa sus acciones, al menos eso dicen, en lo que Fidel dijo antes de morir en 2016 que ni el mismo creyó, cuando yo, mirando una foto de ese año, no me reconozco. El tiempo pasa y deja sus huellas. Acabo de leer algo muy profundo, es honesto reconocerlo, Fidel, líder de la revolución cubana, también hizo algunas cosas buenas, por ejemplo, en el 2016 se murió.

Los del gobierno están hoy, no por desconocimiento, sino por conveniencia, queriendo inventar la rueda que ya se había inventado en Mesopotamia entre el 3500 – 3300 a. C. (a.C. = antes de Cristo, o sea, hace aproximadamente 5 500 años) o inventar ahora nuevamente el agua tibia que se supone, sin fecha, que es el resultado de la naturaleza o la mezcla consciente del agua fría con el agua caliente hace cientos de miles de años.

No vale la pena caerle atrás a cada una de las ideas expuestas, sería interminable y luego, como ya dije, no existe nada nuevo, sólo la repetición una vez más de las mentiras y su muy personal interpretación de la historia y del presente, con su palabra como único argumento y testigo, que él pretende convertir en verdad a costo de repetirlas.

El presidente designado pretende convencer, porque sencillamente lo dice él, algo así como dice el viejo chiste popular hablando sólo sobre los fenicios o aquello del cuento interminable de la buena pipa, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Sobre la entrevista, me abstengo de dar mi opinión detallada porque no quiero que alguien me acuse de tratar de influir con mi opinión, aunque ya les adelanté algo de forma general.

👀 - OJO. Los que se arriesguen a verla, recuerden el purgante.