martes, 1 de septiembre de 2026

687.- La hormiga, la cucaracha, el grillo y la mosca.

Sigo escuchando, me place decir que más que antes, leyendo y mirando.

En este camino, aprendo mucho y trato luego, a personas muy escogidas, no por especiales, ni ricas, ni excepcionalmente inteligente, sino por cercanas, comentarles algo de lo que aprendí y pienso.

Con ese recurso que en mi caso es una necesidad, no pocas veces criticada, por aquello de que siempre tengo una idea, he seguido aprendiendo de música, actualizándome constantemente, ahora comparto con mi nieta Mia sus intereses por la músicas pop coreana y soy casi fanático a la banda que ella sigue apasionadamente, Stray Kids, un grupo de 8 coreanitos jóvenes, que montan coreografías y cantan en coreano e inglés, sigo averiguando sobre historia de casi cualquier cosa, la historia me gusta, sigo averiguando de política, tratando de entender lo que pasa en mi tiempo, cosa que declaro a veces me es difícil, porque no todo es blanco o negro, como acostumbraba a ver la vida.

Sigo abierto a todo, a veces a aprender sobre cocina y recetas de comida, algo de medicina con mi poco nivel de entendimiento, algo, ahora yo de tránsito a la llamada Tercera Edad, del entendimiento sobre los niños, tratando de portarme bien como abuelo.

Ahora he descubierto algo extremadamente profundo, que no sé a quién se le pudo haber ocurrido, pienso un genio del pensamiento y el idioma, que me interesaría compartir, pensando en nosotros los cubanos y en Cuba, aunque puede servir para cualquier persona, grupos, nacionalidades y países en cualquier momento.

Por lo general siempre se esperan frases e ideas rimbombantes, de una enorme profundidad, muchas veces complicadas de entender, mientras más complicadas en su elaboración, más nos parece que son geniales. Análisis profundos con fechas, datos, referencias, que hacen lucir al que las esboza como algo fuera de serie, sin embargo, muchas veces no descubrimos aquello que pasa a la historia como sabiduría popular, de aquellos que, sin grandes estudios, sólo por la experiencia vivida, emiten ideas que pudieran convertirse en leyes divinas.

Esto me parece genial, es una historia aparentemente muy sencilla, cualquiera pudiera pensar que quizás para niños, todo lo contrario. Ella encierra una enorme enseñanza para cualquier momento. Hablando de nuestra historia reciente, esta puede ser una explicación para entender lo que nos pasó.

A lo mejor es que me estoy poniendo viejo, pero me parece tan ilustrativo que quiero, primero, que no se me olvide, segundo, que los que quieran puedan disfrutarlo. Aquí se la dejo.

 

👿👿

"La hormiga por odio a la cucaracha votó por el insecticida. Murieron todos, incluso el grillo que votó en blanco y la mosca que no fue a votar”.

domingo, 30 de agosto de 2026

686.- El presidente designado, “Sin Casa” lo hizo peor.

 ¡Que BRUTO, BRUTO, BRUTO!!!!!!! ¡Que INCAPAZ, INCAPAZ, INCAPAZ!!!!!!! ¡Que MENTIROSO, MENTIROSO, MENTIROSO!!!!!!!! ¡Que CÍNICO, CÍNICO, CÍNICO!!!!!!!!!! ¡Que clase de HIJO DE PUTA, HIJO DE PUTA, HIJO DE PUTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Frente a tanta insistencia, me he tomado el trabajo de ver completa la última entrevista, al menos publicada, al designado Díaz Canel, hecha por una periodista brasileña de un medio de comunicación, dicen, importante en Brasil. No conocía a la periodista, muy linda cuando joven, es la primera vez que la veo, pero me parece haber entendido que es una persona que escribe una columna de opinión desde 1999 en un periódico prestigioso e imagino que otros trabajos periodísticos tendrá. No sé si es de derecha o izquierda, por sólo mencionar dos direcciones opuestas, sólo he entendido que personalmente, más allá del periódico para el cual trabaja, parece más cerca de la segunda y que es evidentemente anti Trump, lo que la coloca en el selecto grupo de millones de personas que no gustan del presidente de los Estados Unidos.

Puedo pensar que el presidente designado y su equipo, pasaron a esta persona por los diferentes filtros, cosa que siempre se hace y la conclusión fue que no era de gran peligro, por eso le concedieron el tiempo; de haber representado un peligro ni el Sol le hubiera dado.

Si ya la viste, te recomiendo un purgante para sanar tu estómago, si no la has visto, ahórratela, no pases por lo que yo, voluntariamente es bueno decir, ya pasé.

Contexto. El “Sin Casa” cubano necesitaba dar sus opiniones, sobre todo, pienso, para los brasileños que siguen ese medio. Me parece que pensó, de ahí que la concediera, que la periodista venía como todos los anteriores a darle la posibilidad de lucirse. Pensó que sería como tantas y tantas entrevistas anteriores, sobre todo las dadas a medios nacionales cubanos, que no saben hacer más nada que halagar, en buen cubano babosear y que siempre sin falta son agradables, dulces, consentidores, etc. Es tanta la babosería que a veces cuesta trabajo identificar al periodista y uno tiende a confundirlo con la abuelita del entrevistado.

La periodista, a mi entender, hizo su buen papel, muchas de las preguntas hechas fueron incómodas y cuestionadoras, aunque me parece que podía haber sido mucho más aguda, mucho más incisiva, mucho más provocadora. Quizás influyó el ser extranjera en Cuba, a lo mejor poca preparación sobre la verdadera realidad más allá de la propaganda oficial, aunque dio muestras de algo conocer y se lo dijo al entrevistado como para advertirle, quizás su intención no era humillarlo y hacer que se suicidara delante de las cámaras, cosa que hubiera gustado a una gran mayoría de los cubanos, pero afectaría a la sensible audiencia brasileña para la cual ella trabaja.

La periodista nunca salió en cámara, sólo se escuchan sus preguntas, a veces de corredera o interrumpidas constantemente por el entrevistado, sólo se escuchan algunas exclamaciones, sonrisas, etc., pero a mí me parece, por su tono, que jamás creyó nada de lo que su entrevistado le dijo.

La entrevista tiene el gran mérito de que el entrevistado no respondió ninguna de las preguntas, no en las más fáciles pudo sobresalir, sino que se dedicó a repetir un guion que tiene aprendido, que obviamente alguien le escribió. Ideas incoherentes, repetidas de carretilla, que, a estas alturas del juego, ni él mismo puede creer, su tono de la voz, su tembleteque, sus constantes tocadas de su nariz así lo delatan. Imagino que en algún momento se preguntara, para qué me metí en esto.

Si tuviera que resumir la entrevista, es que las respuestas fueron sencillamente más de lo mismo, más incapacidad para incluso hablar el español, más mentiras a la cara, más arrogancia. Nada nuevo, que ya no conozcamos: el bloqueo culpable de todos los males pasados, presentes y los que están por venir, ahora agravados por la presencia de dos muy malos, Donald y Marco, Fidel Castro dijo e hizo, por tanto palabra santa, estamos todavía hoy  haciendo lo que nos dejó, el pueblo cubano apoya a la revolución y, sobre todo, está dispuesto a morir por ella, Cuba único ejemplo, pienso yo, de soberanía y democrática en el planeta Tierra, único partido eterno, el comunista, como solución infinita al mantenimiento de esa soberanía, resistencia creativa y ahora, confiesa, con muchos aspectos secretos, porque el gobierno cubano tiene sus secretos, él vive como el pueblo sin privilegios, sin dinero, etc.

Quizá lo nuevo, a pesar de como dije, la periodista fue respetuosa y menos guerrerista de lo que se merecía el designado presidente, fue que, así y todo, lo logró sacar de su zona de confort, lo puso medio violento y hasta agresivo, medio prepotente, lo que demuestra que además de bruto, incapaz, mentiroso, cínico e hijo de puta, poca preparación tiene para aguantar la contradicción. No está acostumbrado, no tiene madera, lo que evidencia que ser un verdadero político, con argumentos reales, serios y sobre todo creíbles, es algo más que alguien te levante el brazo y te diga: tú serás el nuevo presidente de Cuba, porque lo digo yo.

Al final me gustó la periodista, entendiendo que no fue allí a fajarse con el “Sin Casa”, ni a decirle mentiroso en su cara. Creo que algunas de las preguntas hechas él no las esperaba, lo que demostró por la cantidad de contradicciones en sus respuestas, la inexactitud de los datos, el tembleque de su voz y, sobre todo, más que evidente, su disgusto y la cantidad de veces que miraba por encima de la periodista a la izquierda y derecha buscando evidentemente a alguien o algunos que le estaban haciendo señas. Imagino que algunos de sus coach para darle ánimo, por momentos le enseñarían el dedo pulgar hacia arriba como aceptación y otras hacia abajo diciéndole estas embarcado, acompañado del simbólico gesto de pasarse la mano paralela a la garganta como símbolo de corta, corta.

Creo, sin conocerla, que ella no le creyó nada de lo que dijo, es de suponer que es una persona culturalmente preparada y muy informada. Me gustó porque frente a muchas de las respuestas del presidente designado, ella se ríe en OFF. Evidentemente sabe, porque la entrevista fue cortada al final, alguien desde afuera le hizo señas al entrevistado de corta, corta, corta y ella se dio cuenta y dijo: “hay censura en Cuba” y sonrío. Esa sola opinión le facilita una medalla.

Resumen. Cuba jamás podrá salir del momento que vive, jamás podrá mejorar, porque sencillamente el tipo que está frente a su gobierno es incapaz de imaginarse que puede existir algo mejor. Esa persona es sólo un repetidor, que está tratando sobre todo de salvar a sus patrocinadores que verdaderamente son el poder, y dentro de eso como un extra salvar su pellejo, tratando de representar, cosa que siempre se repite, que está trabajando para salvar al pueblo del que él forma parte, sobre todo por la similitud de como dice él vive.

Cuba, por esta vía, ni, aunque se siente a tomar café con el mismísimo Donald Trump, podrá dar progreso, porque los líderes que existen en su poder, no les interesa esa solución realmente. Ellos, por increíble que pueda parecer, están preparados y trabajan para mantener la miseria, como solución para mantener sus personales riquezas, opciones y posibilidades, mientras ganan tiempo para ver si del cielo cae café, como dice la canción.

Cuba por esta vía jamás mejorará, porque si este personaje es el que dirige el gobierno, al menos formalmente, todos los que están bajo su mando, más repetidores, están embarca´os.

Existen sólo dos posibilidades, una persona de luces en cualquier ámbito, más en la política, la economía, la diplomacia y la democracia, se rodea de otras personas de luces que lo ayuden a conquistar y establecer sus ideas o se reúne de ineptos, incapaces, bajo el juramento de incondicionalidad, puros repetidores, para poderlos manejar, que apoyen incluso sus fracasos, que no cuestionen, etc. Esta segunda opción ha sido siempre la elección del gobierno cubano comunista. Es un gobierno, mirando al mismísimo presidente designado, que ha escogido la incondicionalidad expresada en la asunción de una ideología única y según ellos mismos salvadora; lo de la capacidad real, la contradicción para el desarrollo, le pregunta, la inconformidad, la exigencia de algo mejor, real, alcanzable, la prueba, etc., es una posición menos importante.

Es un gobierno, que, al ya no poder hablar de Marx, de Lenin, ni tan siquiera de la URSS y su campo o combo socialista, por los más que evidentes fracasos, continúan hablando de Fidel, pienso como mensaje sentimental para aquellos, sobre todo, viejos ya, que aún les suena bien ese nombre.

Cuba no podrá salir del momento que vive porque basa sus acciones, al menos eso dicen, en lo que Fidel dijo antes de morir en 2016 que ni el mismo creyó, cuando yo, mirando una foto de ese año, no me reconozco. El tiempo pasa y deja sus huellas. Acabo de leer algo muy profundo, es honesto reconocerlo, Fidel, líder de la revolución cubana, también hizo algunas cosas buenas, por ejemplo, en el 2016 se murió.

Los del gobierno están hoy, no por desconocimiento, sino por conveniencia, queriendo inventar la rueda que ya se había inventado en Mesopotamia entre el 3500 – 3300 a. C. (a.C. = antes de Cristo, o sea, hace aproximadamente 5 500 años) o inventar ahora nuevamente el agua tibia que se supone, sin fecha, que es el resultado de la naturaleza o la mezcla consciente del agua fría con el agua caliente hace cientos de miles de años.

No vale la pena caerle atrás a cada una de las ideas expuestas, sería interminable y luego, como ya dije, no existe nada nuevo, sólo la repetición una vez más de las mentiras y su muy personal interpretación de la historia y del presente, con su palabra como único argumento y testigo, que él pretende convertir en verdad a costo de repetirlas.

El presidente designado pretende convencer, porque sencillamente lo dice él, algo así como dice el viejo chiste popular hablando sólo sobre los fenicios o aquello del cuento interminable de la buena pipa, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Sobre la entrevista, me abstengo de dar mi opinión detallada porque no quiero que alguien me acuse de tratar de influir con mi opinión, aunque ya les adelanté algo de forma general.

👀 - OJO. Los que se arriesguen a verla, recuerden el purgante.

martes, 25 de agosto de 2026

685.- El pueblo cubano que no apoyó. (Tercera Parte)

La mentira ha sido el síntomas más visible y permanente del gobierno cubano desde que se instaló en 1959, a veces con más comida, a veces con aparente mejor vida.

Como el socialismo y su aspiración superior el comunismo, se instalan por la fuerza, la única forma de tratar de demostrar que todo está en paz es ocultar y mentir, de donde la simple idea de ocultar es la primera mentira.

Cualquier cubano podría hacer un listado de ellas con relativa facilidad, porque lo prometido no se vio y para ocultar los fracasos hubo que buscar constantemente explicaciones para dar paso a otro plan y otras mentiras programadas. Han sido y son tantas las mentiras que por momentos puede parecer que la mentira se ha estructurado primero que las acciones, como aquello de poner el parche antes de que pueda salir el grano, que todos sabemos que saldría.

Revisemos sólo cuatro de ellas de los primeros años de la revolución “popular”, referidas al apoyo TOTAL del pueblo cubano, que siguen siendo de las más grandes:

1.- Es llamativo que muchos rebeldes, con altos grados militares y responsabilidades en la guerra y luego en los primeros momentos de los Mau Mau en el poder, se fueron bajando del carro, renunciaron, se fueron del país o encabezaron movimientos clandestinos y de guerra dentro de Cuba porque no entendieron el camino que tomaban los acontecimientos, se sintieron engañados y traicionados.

Esos antiguos rebeldes eran demócratas, querían cambios, querían, sobre todo, eliminar en lo que se convirtió desde el punto de vista político los últimos años del gobierno de Batista, pero no eran comunistas, por el contrario, temían u odiaban al comunismo internacional y a su padre y madre la URSS y a sus hijos europeos donde se replicó el fatídico sistema por conciencia o por la fuerza.

Esos cubanos, pueblo, repito con muchos méritos en las luchas clandestinas y armadas, que siguieron a Fidel Castro como líder, tan pronto se llegó al poder, lo convirtieron directamente en su enemigo y en no pocos casos le declararon la guerra.

De esos primeros casos, no pocos, Cuba revolucionaria hereda los primeros llamados presos políticos, los plantados, que algunos sobrevivieron después de haber cumplido largas condenas, algunos con condenas cumplidas más largas que las del famoso Nelson Mandela, otros dejaron de existir físicamente por fusilamientos y, por supuesto, fueron borrados de las fotos, de la historia, de las anécdotas, etc.

Para los del gobierno esos eran enemigos, por tanto, no aparecen como pueblo, tal como si nunca hubieran nacido y existido; sin embargo, esos que no apoyaron el camino que cogió la revolución caprichosa, sus familiares, sus amigos, si eran pueblo cubano, muchos de ellos patriotas cubanos, martianos que es más grande en Cuba que ser revolucionarios comunistas.  

Muchos de esos defraudados se alzaron públicamente, en un proceso que la propaganda comunista reconoce como los “bandidos del Escambray”, aunque hay que decir, en honor a la verdad, cosa que el gobierno no hace para restarle importancia, que existieron alzamientos en toda Cuba, algunas zonas menos como la oriental y otras más en el centro del país y la provincia de Matanzas, hasta en la propia capital, por lo que según los testimonios, mejor que los libros y la propaganda, no existió provincia cubana que no conociera la presencia de los alzados en contra al gobierno.

Grupo de personas, muchos militares de la revolución de Fidel que se viraron en contra, que, paradójicamente, se fueron nutriendo de campesinos, hombres y mujeres adultos y muchos jóvenes casi adolescentes, de las zonas donde actuaban, pero más paradójico es que los campesinos no sólo se incorporaron de forma activa a la lucha, sino que significaron el apoyo logístico, armas, alimentos, medicinas, guías, mensajeros, etc.

Campesinos pobres que vieron bien el sacar a Batista, pero no estaban de acuerdo con el giro del gobierno de los rebeldes. Entonces, si esos campesinos se incorporaron a los “bandidos” y los apoyaron, ¿Ellos, pueblo cubano, apoyaron a la revolución?

La nombrada Rebelión del Escambray, que ya dije que existió en toda Cuba, y que el gobierno revolucionario nombró muy rimbombantemente como la Lucha contra Bandidos, comenzó muy tempranamente en 1959 y duró hasta 1965.

2.- El movimiento forzado de los campesinos a partir del propio 1959, al mejor estilo de la reconcentración del Capitán General Valeriano Weyler en 1896 que produjo una enorme crisis humanitaria y muchísimos fallecimientos de mujeres, niños y ancianos, todos en la extrema pobreza, se estima un número entre 200 y 400 000 personas, a finales del siglo XIX.

A partir del 1959, como consecuencia de la lucha contra los alzados, el gobierno organizó y ejecutó un forzado y obligatorio traslado de los campesinos de las zonas en combate para evitar que se incorporaran a las guerrillas y sobre todo que sirvieran de apoyo logístico a ellas.

Miles de cubanos, familias enteras, fueron arrancados de sus propiedades y traslados sin piedad a pueblos cautivos construidos para ellos a cientos de kilómetros de sus orígenes. Familias separadas, hombres para un lugar, mujeres y niños para otros, despojados de todos sus bienes y propiedades, marcados para la vida por el sólo hecho de vivir donde los alzados se alzaron. Cientos de cubanos que un buen día vieron aparecer a militares armados que a la fuerza los montaron en camiones y los depositaron en lugares que a lo mejor ni conocían que existían.

Cientos de cubanos, incluyendo a niños, que jamás pudieron regresar a sus lugares de origen y tuvieron que comenzar a vivir, independientemente de su edad, de su sexo, incluso de su riqueza, con nada o sin todo.

¿Alguien puede suponer que esta medida extrema de mover a la fuerza, o sea, desarraigar dentro del mismo país a familias enteras, podría ser seguido de un apoyo de esas familias a la revolución? No, exactamente no, esos cubanos, los que apoyaron a los alzados y los que no, fueron víctimas del poder y jamás lo apoyaron. Esos cubanos que al final eran pueblo, por demás, la mayor parte de origen histórico campesinos, se convirtieron en esa fuerza, silenciosa, discreta, quizás inmovilizada que no apoyó a la revolución que más que verdaderamente revolucionaria, fue la personal de Fidel Castro.

3.- En medio de todo esto, ocurre el incidente muy conocido por los cubanos, por la repetición constante durante todos estos casi 70 años, sobre todo con aquello de “la primera derrota del imperialismo yanqui en América”, para describir una invasión, nombrada por una de las partes como Bahía de Cochinos y por la otra como Playa Girón, que tuvo como final el fracaso de los invasores, lo que sirvió en parte para consolidar el poder de los revolucionarios y demostrar la agresión a la revolución.

Cuento corto, en 1961 un grupo de cubanos, apoyados logísticamente en parte y dirigidos por agencias del gobierno norteamericano de aquellos años, que vivían ya fuera de Cuba, planearon, al parecer con muchos errores, aspiraciones, falsas expectativas, por qué no ilusiones desmedidas, etc., un embrión de invasión para derrocar al gobierno cubano

Mas allá de los hechos, los heridos y muertos de ambos lados y el presidio de más de 1 200 hombres, lo importante es entender que esos que participaron, no eran norteamericanos ni civiles, ni militares, no eran mercenarios profesionales de diferentes nacionalidades, no eran ni tan siquiera marcianos, eran sencillamente parte de ese pueblo cubano, muchos que habían colaborado y luchado en Cuba contra Batista que obviamente no apoyaron a esa revolución que se impuso y lo de menos fue la imposición, sino que engañó y traicionó a pura conveniencia personal las principales ideas que sirvieron de soporte a la lucha contra el gobierno de Batista.

Esos que se incorporaron voluntariamente, aproximadamente 1 500 personas, fueron cubanos que vivían ya fuera de Cuba en lo que se reconoce como la génesis del exilio, que lejos de desaparecer después de ese incidente que duró tres días, se multiplicó y multiplicó y que hoy todavía existe.

Cubanos, algunos que habían tenido dinero en la isla y tenían dinero a partir de sus éxitos económicos y cubanos sin dinero solo interesados en volver a la Cuba que había sido. Cubanos adultos ya, que habían conocido desde cerca y adentro el proceso de la lucha revolucionaria y cubanos jóvenes que inspirados por la famosa idea de libertad se dispusieron a tratar de cambiar el presente. Ambos grupos interesados en regresar a Cuba para continuar sus vidas.

Esos cubanos, sumo a sus familias que apoyaron la gestión, imagino que amigos y cercanos, que también todos eran parte de lo que reconocemos como pueblo, que no es una definición sólo y exclusivamente para Cuba, pueblo existe en todos los países del mundo, más rico, más pobre, más capacitado, menos capacitado, más progresista, menos progresista, más honesto o más delincuente, no apoyaron a la revolución y es más, lo dejaron muy claro, más allá de las palabras y discursos, con una invasión armada.

Claro, es obvio, para el gobierno cubano, esa parte del pueblo nunca existió, dejó de ser pueblo cuando dudó, se apartó u opuso. Esa parte del pueblo que dejó de ser pueblo para convertirse en una definición que no va a los censos de población, o sea, enemigos.

4.- UMAP. Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción fue una creación criolla, inspirada en los Gulags soviéticos, que se inauguraron en 1965 y existieron hasta 1968, bajo la dirección del Ministerio de las Fuerzas Armadas y específicamente por el mismísimo Raúl Castro, hermano de Fidel por lo que el amigo no podía decir que no sabía lo que ocurría.

Allí fueron a parar, bajo la justificación, o sea, la mentira, de que era una modalidad del servicio militar obligatorio, todos aquellos que a los revolucionarios les incomodaban, miembros de diversas confesiones religiosas, testigos de Jehová, Adventistas del Séptimo
Dia, sacerdotes y simples católicos, ministros protestantes, más hombres homosexuales, artistas, intelectuales y otros ciudadanos marginados por motivos políticos, que fueron clasificados como antisociales y/o contrarrevolucionarios.

El solo hecho de dudar o hacer algunas críticas, podía llevarte a aquellos campamentos en Camagüey, apartados de toda civilización con condiciones tan precarias que se convertían en la primera forma de tortura.

Según los afectados, se calcula entre 30 y 35 000, más familiares y amigos, que aún viven, más los relatos de los que ya no están, esos campos, muy parecidos a campos de concentración, sin cámaras de gas, se especializaron en trabajos forzados, malos tratos físicos y psicológicos y todas las violaciones conocidas de derechos humanos, incluidas las torturas sexuales. El lema que presidia esos campos, que formó parte de algo que se reconocía como experimento social, lo dice todo: “El trabajo los hará hombres”.

El objetivo real era, primero, desaparecer de la vida pública todas aquellas manifestaciones que la revolución consideró desviaciones y enfermedades de la conducta y la mente y segundo, reeducar bajo la ideología del comunismo a todas aquellas personas que se escogieron y fueron retenidos sin justificación real.

¿Alguien puede suponer que esos afectados, pensaran cómo pensaran, tuvieran la inclinación sexual que tuvieran o sencillamente por tener el pelo largo, escuchar música de la llamada imperialista, haber hecho alguna crítica a lo que era más que criticable, después de 3 años de privación de libertad, bajo violencias y maltratos físicos, presiones psicológicas, etc., pudieron apoyar a la revolución?

Las UMAP en Cuba fueron la mejor muestra del poder contra humanos, por el solo hecho de ser humanos. Las UMAP fueron el mejor ejemplo de lo poco que significaba incluso la familia, madres, padres, esposas e hijos que fueron paralelamente torturados y pagaron también la culpa.

Todavía hoy, muchos esperan un reconocimiento de la brutalidad y una disculpa. Jamás se podrá conocer, al igual que los desplazados obligados de sus campos cubanos y tirados en cualquier lugar inventado para liquidarlos, los sobrevivientes de los varios incidentes donde perdieron la vida personas, porque el hecho del remolcador “13 de Marzo” no fue ni el primero, ni el único, lo que aquello ocasionó en cada uno de los que por allí pasaron, murieron o sobrevivieron.  

La mentira ha sido la constante en Cuba desde y hacia todas direcciones. La mentira ha sido la forma más estable de esa presencia que, como es sabido, ha traído otra mentira y otra mentira, cada una de ellas más grande que la anterior.

👀 Si quieren ver a dónde ha llegado la mentira, ya no las de las décadas del 60, del 70, ni tan siquiera la de los años 80 o 90, traten de ver, hagan el esfuerzo que es grande, la última entrevista dada por el designado Díaz Canel a una periodista brasileña. Hace ya muchos años, que el “Sin Casa” sólo dice mentiras, en esta ocasión apretó. A lo mejor un día escriba algo sobre esto.

lunes, 24 de agosto de 2026

684.- El pueblo cubano que no apoyó. (Segunda Parte)

No hay nada más eterno y hasta fuerte que una mentira repetida y repetida hasta el infinito, que se llega a repetir por vicio y que constituye una práctica conscientemente de los expertos en comunicación. En esto de mentir, incluso desde antes del triunfo de la revolución en 1959, los llamados revolucionarios cubanos tienen el uno. Una de las más grandes, TODO el pueblo cubano apoyó a la revolución, no soporta un elemental análisis serio. 

¿Qué hay de los campesinos? Aquel campesino cubano acostumbrado a vender sus cosechas, a tener un pequeño conuco o pedazo de tierra, donde sembraba su yuca, su plátano, su malanga, acostumbrado a criar sus gallinas y cerdos, quizás sus vacas y fue puesto a vivir en un edificio de micro brigada dependiendo de que su comida le llegara a través de una bodega estatal de forma racionada, que comenzó a pasar hambre, no apoyó aquel proceso.

Claro, es cierto que campesinos, los más pobres, los sin tierras, los engañables, quizás los románticos que siempre existen se incorporaron e incluso trabajaron para convencer a otros campesinos, pero el campesinado cubano, ni era político de oficio, ni tenía una enorme formación ideológica, mucho menos era comunista. El campesino fue obligado y como obligado tuvo que ceder, pero inmediatamente se comprobó que los rebeldes revolucionarios sobre el cultivo de tierras y crianza de animales sabían muy poco y la comida en Cuba comenzó a desaparecer. La miseria comenzó a ser distribuida.

Donde se sembró viandas desde la época colonial se comenzó a sembrar caña y arroz o café y mangos, que no se daban. Fin del cuento, ni viandas, ni cañas, ni arroz, ni café, menos mangos. Donde se trabajaba con una vaquita criolla que daba cuatro o cinco litros de leche de forma segura, se implementó un nuevo ganado a partir de mezclas y mezclas no efectivas. Fin del cuento, ni vacas, ni leche. La tan común y tradicional carne de cerdo quedó para las celebraciones familiares de fin de año. Tratar de comer carne de res después de años de cuidar y mantener a una vaca o toro, se convirtió en un delito elevado al mismo nivel del que mata a un ser humano. Del campesino recoger huevos que sus gallinas ponían en nidos construidos por ellas mismas, pasó a esperar que los huevos llegaran a la carnicería, cuatro, cinco, seis al mes por personas. La posibilidad de hacer una tortilla de más de un huevo o un flan pasó a existir sólo en los recuerdos y los libros de cocina.

El campesino cubano, pasada la efervescencia del proceso, retomando a Serrat, la fiesta, comenzó a vivir al menos de forma discreta de añoranzas del pasado, de su pasado cuando era pobre, pero no pasaba hambre, comprobando que seguía siendo pobre, quizás más pobres y como resultado de la revolución no tenía comida. Increíble para un campesinado con siglos de experiencias sobre una tierra muy fértil y fuerzas para trabajar. Ese campesino que, aunque trabajando la tierra, comenzó a pasar hambre y que hoy todavía pasa hambre, no apoyó a la revolución. El campesino cubano, de forma general, no es revolucionario, menos comunista, cosa que se comprueba con sólo caminar por el campo cubano.

Todas las revoluciones comunistas, para el interior, inmediatamente seleccionan enemigos y los van nombrando e identificando a conveniencia, sobre todo, para dirigir el colimador de los que van a disparar, agredir, maltratar, humillar, a veces sin saber ni por qué lo hacen. Es cierto, Fidel, Raúl y Díaz Canel no han matado a nadie con sus manos, pero son los máximos responsables de los atropellos y muertes.

Uno de esos enemigos objetivos fueron las religiones y los religiosos. Cuba era un país católico oficialmente, pero desde tiempos inmemoriales existían o coexistían otras religiones de origen africano y europeo. Las de origen africano, por estar precisamente por aquellos años vinculadas sobre todo a las capas más bajas de la sociedad, al menos eso se decía, aunque luego se comprobó que tampoco era verdad absoluta, fueron, en secreto, escapando, no obstante de ser estigmatizadas, mal miradas, criticadas, consideradas oscurantistas, brutas, atrasadas, etc., pero las otras, por supuesto la católica sufrieron fuertemente el impacto del gobierno y sus seguidores, una vez que los padres fundadores comunistas europeos habían definido que los religiosos, obviamente no hablaban de santería, palo, ñáñigos, adventistas, los masones, etc., creo que no las conocían o no les interesaba, era el enemigo a eliminar. La religión, se repetía y repetía, era el “opio de los pueblos”.

Entonces en Cuba, para no desentonar, se desató una guerra abierta contra, sobre todo, los cristianos que no eran mayoría fuerte y los católicos. Cuba vio cerrar iglesias y conventos, casas templos, con justificaciones varias, Cuba se fue quedando sin curas y monjas, pocos se arriesgaban a estudiar en los seminarios. Se desató una guerra a nivel de escuelas, centros de trabajos, vecindarios y familias y los que decidieron quedarse en el país o no pudieron salirse, sufrieron una especie de apartheid con sus posibilidades de vida muy limitadas.

Con discursos de horas y más horas en contra de los religiosos, aquellos que se empeñaron en no cambiar o al menos no esconder las creencias que probablemente practicaban desde antes de existir los revolucionarios barbudos, tuvieron que soportar sobre ellos las miradas, el escarnio, la burla, la ofensa, la humillación, la separación.

¿Se puede pensar que esos religiosos, sacados de sus trabajos o centros de estudios, apartados, mal visto y algunas cosas más complicadas de creer y entender, viviendo en sus localidades como bichos extraños, a pesar de ser personas buenas, honestas, trabajadoras, apoyaron a esa revolución?  

Soy del pensar que esos religiosos que se quedaron y quizás murieron en Cuba se tuvieron que tragar a la revolución, que es totalmente diferente a apoyarla. Por pura lógica no se apoya lo que te desconoce o te humilla.

Como la revolución muy rápido comenzó con el control de todo, se vio necesitada de incrementar el número de cárceles de todos tipos, para todas las edades y sexos. Era muy fácil caer preso, porque todo estaba prohibido menos lo que el gobierno se hacía el loco y dejaba pasar. El pueblo cubano comenzó muy paralelamente a cambiar la palabra trabajo por la lucha, que no es más nada que el invento, el desvío, la corrupción, el tráfico de influencia, el mercado negro, etc. Si la revolución fue hecha para el pueblo y fue apoyada por todo el pueblo, ¿Cómo se justifica la enorme cantidad de sancionados a privación de libertad que comenzó a existir a partir del mismo 1959 y que dura hasta hoy mismo? Enorme contradicción.

Miles, decenas de miles de cubanos han pasado por esas cárceles y calabozos por el solo hecho de tratar de sobrevivir o vivir un poco mejor fuera del razonamiento. Cientos de miles de cubanos enfrentaron sanciones políticas por no estar de acuerdo, más otros cientos de miles por sanciones de las llamadas comunes. 

Si en algo ha sido creativo el gobierno que se sigue apodando revolucionario es en inventarse leyes, códigos, delitos a su antojo. Además, todo, exactamente todo es creado y depende del gobierno, tribunales, leyes, fiscales, investigadores, abogados defensores que prácticamente no pueden ejercer su oficio e incluso testigos, por lo que resulta muy fácil acusar y sancionar a alguien por haber ayudado a la bruja de Blanca Nieves a envenenar la manzana, a pesar de que ella no existió nunca más allá de en una historia para niños.

¿Es de suponer que la madre y el padre, la esposa, los hijos, por sólo mencionar familia cercana, apoyaron a esa revolución que mantuvo y mantiene en condiciones infrahumanas a sus familiares, muchos de ellos sancionados por leyes y delitos inventados a conveniencia?, ¿Es de suponer que alguien, más allá de los de la banda, apoyen que una persona sea encarcelada y sancionada a largas penas, por sólo decir que el Sol existe, o que no tiene electricidad o agua, da igual?

Cientos de miles de presos no reeducados porque las cárceles cubanas no reeducan a nadie, que salen y viven con el cartel invisible de haber estado preso que no encuentran cómo insertarse, conseguir un trabajo honorable, etc., que jamás apoyaron y apoyaran a esa revolución. Por sólo dejar algunas preguntas de hechos lamentablemente famosos: ¿Los hijos de Tony, Ochoa y el resto de los sancionados, por sólo mencionar hechos muy sonados, aman y apoyan a la revolución que les mató a sus padres o los sancionó a largas condenas, por algo que jamás quedó claro y pareció más que todo un lavado de cara y de manos al gobierno?, ¿Los familiares de los que viajaban en el Remolcador 13 de Marzo, masacrado y hundido por las fuerzas del gobierno, 41 personas fallecidas, dentro de ellas 11 niños, que se sabía que viajaban a bordo, perdonaron a esa revolución, la defienden y apoyan? Esos, tanto los que pagaron las culpas, los heridos, los muertos, los familiares y amigos, son también pueblo cubano que no agredieron a la revolución, sólo querían escapar.

jueves, 20 de agosto de 2026

683.- El pueblo cubano que no apoyó. (Primera Parte)

A raíz de los 100 años del nacimiento de Fidel Castro que por suerte no los cumplió vivo, dedico unos pensamientos a una de sus mayores virtudes, la mentira.

Si hay algo en los gobiernos totalitarios son expertos es en tratar cambiar la historia, no sólo del pasado incluso sacando a personas de las fotografías, sino la del presente que se está viviendo, es en nombrar a las cosas por nombres inventados y que obviamente disminuyen la intensidad de los hechos o la aumentan, todo esto a conveniencia del poder y sobre todo decir cómo tienes que ver e interpretar lo que ves cuando lo que estás viendo no se corresponde con el discurso, tratando siempre de acomodar los pensamientos.

En esto de cambiar y acomodar, la revolución cubana, primero con Fidel Castro, el gran mago de las ideas inservibles y discursos, luego con su hermano Raúl que no aportó nada y sólo continuo el guion, hasta hoy mismo que escribo con el presidente designado, “Puesto a Dedo” Díaz Canel, ha sido un muy buen ejemplo. No digo pionera porque no se inventó nada que no se hubiera practicado antes y pienso recomendado por los maestros de la ideología compartida, pero si podría señalarse como un alumno destacado, un monitor distinguido.

Existen muchos ejemplos de esas definiciones que acomodan el pensamiento mintiéndole a un país entero, para no ir más lejos en el tiempo porque habría que terminar revisando casi toda nuestra historia, baste mencionar uno, el llamado “Período Especial”, que por la simple lectura podría describir algo único, que en sentido general llama la atención sobre lo positivo por lo de especial, cuando en realidad se estaba hablando de lo que en todo el planeta Tierra moderno se reconoce como crisis económica, que para el caso cubano, inició un proceso del cual 30 años después no se ha salido y que ha desembocado no sólo en un tema económico sino que la crisis se extiende al propio ser humano, por tanto a todas y cada una de las manifestaciones de su vida.

Cuba, donde el gobierno que como una banda de música se apodó revolución, en realidad un selecto grupo de personas que como integrantes de esa banda se autonombran revolucionarios, se apropió muy rápido de la palabra, pero no sólo eso, sino además de todos los medios por los cuales esa palabra se transmitía y trasmite, eliminando por tanto toda otra posibilidad, sino ya de pensamiento, porque es muy difícil hacer trepanación de cráneos a una población entera, por lo menos de la expresión de ese pensamiento, trató constantemente, primero para el interior, jugando con las emociones que van más allá del pensamiento lógico y segundo para el exterior, tratando de mostrar cierta legitimidad para conseguir apoyo, impuso la idea de que TODO el pueblo cubano apoyaba esa revolución.

Con esto, la palabra bastó para legitimizar un proceso sin dar más información, sin dar más pruebas. Todo el pueblo cubano apoyó la revolución, incluyendo sus grandes fracasos, que no fueron pocos, ni sencillos, cosa que para la simple interpretación humana es absurdo de mantener en el tiempo, todo el tiempo, idea que hasta hoy se maneja como único recurso para un gobierno que no puede darle ni agua potable a su pueblo.

Todo el pueblo cubano apoya a la revolución, por tanto, la revolución es fuerte y sobre todo tiene que ser eterna, demagógicamente afirman que, complaciendo los deseos del pueblo, o sea, ellos, el gobierno actual no se ha apropiado de nada, sólo son como dijera el mismísimo Fidel Castro, tratando de justificar su presencia, “soy esclavo del pueblo”. Demagogia, descaro, mentira, enfermedad, que muchos, no todo el pueblo, pero muchos, no sólo apoyaban, sino que elevaban a palabra santa.

Esta idea de que todo el pueblo apoyó a la revolución de los “barbudos”, forma parte de las grandes mentiras fundacionales que se impusieron desde el mismo 1959 y es algo que todos repetimos y repetimos y que aún hoy se utiliza para confundir. Esta idea impuesta desde el poder sólo desconoció a los que no la apoyaron.

En realidad, lo de pueblo es muy grande y se entendería mejor si fueran capaces de definir qué parte del pueblo cubano apoyó, cuál por ciento significó. Hubiera sido más honesto decir, a partir de los intereses del gobierno, que todo el pueblo que apoyó, pues apoyó y así se dejaría espacio para ese otro pueblo que no se sumó a la comparsa, que desde siempre existió, que desde siempre trató de huir al exterior o que sencillamente se quedó, pero se quedó limitado, apartado, no incorporado, mal visto, criticado, etc.

Decir que todo el pueblo apoyó, es sencillamente una de las primeras muestras de la segmentación y el fraccionamiento consciente, o sea, sólo me interesa y tendré sólo en cuenta a la parte del pueblo cubano que me apoya, el resto, pues tendrá que aguantar, sufrir, vivir marginado o mudarse de país. Los que apoyaron son pueblo y los que no, parece fueron sólo fantasmas, nunca existieron.

Si se recorre la historia de esta última etapa, sin que yo pueda concluir algo como absoluto, es fácil reconocer que Cuba desde siempre se mantuvo en luchas obreras, estudiantiles, etc., que trataban por pura lógica humana de cambiar lo que se suponía estaba mal. Luchas políticas contra la corrupción, contra las mafias, contra los asesinatos, etc., pero todas ellas tenían un marcado carácter democrático no armado, menos comunista, baste decir que ni los propios comunistas públicos organizados de aquellos años, estuvieron de acuerdo con apoyar la lucha armada como solución y no pocos se desmarcaron de aquel movimiento incipiente reconocido como los Mau Mau kenianos, los barbudos, aventureros, locos, etc., que comenzó a existir después del gran fracaso de los ataques a instituciones militares y civiles en 1953 y el posterior fracaso del llamado desembarco del yate Granma en 1956 con un grupo de hombres encima, que más que desembarco organizado resultó un naufragio fuera de la fecha acordada y el lugar escogido, lo que costó vidas de jóvenes en la ciudad de Santiago de Cuba.

El pueblo cubano de aquellos años trabajaba, trataba de sobrevivir y mejorar y no pocos apoyaban a Fulgencio Batista, reconocido sobre todo en su última etapa como dictador. El pueblo cubano no estaba para guerras y me arriesgaría a decir que no era un pueblo extremadamente politizado. La política era cosa de los políticos, de líderes obreros, como siempre de estudiantes adolescentes y jóvenes y algunos que otros profesionales, intelectuales, demócratas, que como es normal sumaban personas que los seguían, no mucho más, pero esos nunca fueron todo el pueblo de Cuba.

La revolución triunfó por miles de causas que ahora no vienen al caso, creo que las más importantes pueden ser que llegó el momento que ni al mismísimo gobierno norteamericano le interesaba mantener a Batista en el poder, de ahí la imposibilidad de obtener recursos para el ejército profesional, la innegable radicalización de grupos democráticos dentro de Cuba que sumó fuerza a la lucha y la propia huida, no huida porque nadie lo estaba persiguiendo, sino la retirada de Batista y sus más cercanos colaboradores, que deben haber comprendido que sobraban y es ahí donde se le entregó la revolución a ese llamado pueblo, que no fue todo, sino a una parte, por coincidencia los que habían estado luchando y apoyando, los más desposeídos, los obreros, etc., etc., etc., entonces es cierto, esa parte del pueblo se sumó y sobre todo, comenzó a ejercer el poder, a veces por lógica, a veces por sentimientos, a veces por odio y venganza.

¿Cuál debió haber sido el mayor sentimiento de todo el pueblo eliminada la dictadura de Batista? Alegría, a la mayor parte ya no le convenía, luego creo yo, regresar a la Cuba de antes, regresar a la Cuba que venía progresando económicamente, no sin problemas, pero progresando. Tal como dice una canción del gran Serrat: “Y con la resaca a cuestas, Vuelve el pobre a su pobreza, Vuelve el rico a su riqueza, Y el señor cura a sus misas […] Vamos bajando la cuesta, Que arriba en mi calle, Se acabó la fiesta.

Una revolución cualquiera, incluso a nivel familiar, porque existen revoluciones familiares, no es un proceso orgánico que se gesta por acuerdo, que se desarrolla dentro de un pensamiento social e histórico y lógico, sino por el contrario, es algo que se impone en el poder por la fuerza, tiene entonces que acomodar todo a su conveniencia e inmediatamente el primer paso es destruir toda la estructura existente e imponer desde la improvisación, el capricho y la conveniencia de un grupo aderezado con el supuesto apoyo de todo el pueblo, la forma en que se comenzará a vivir, bajo planes teóricos, poca experiencia y poca práctica.

Muy rápido esa revolución democrática popular, que prometía libertad, democracia, religión libre y no censurada, lo que le ganó adeptos porque el discurso o los discursos se comió dulcemente los oídos, tan rápido como en 1961 se proclamó socialista, entiéndase comunista y poco después en 1965 decidió, después de haber eliminado a todos los que existían, como único partido político en Cuba el “nuevo” partido comunista. De verde como las palmas se pasó a rojo como la sangre e inmediatamente se comenzó como en un torno a trabajar sobre el fracaso que resultó a largo plazo. Dando todavía en aquel momento un voto de confianza, buenas mentiras disfrazadas de buenas intenciones que terminaron empedrando el camino al infierno.

El primer gran escándalo a partir de 1960 es el proceso de intervención, nacionalización y expropiación primero de las grandes empresas extranjeras y cubanas, que no eran muchas, seguido de lo que se conoció como “Ofensiva Revolucionaria” en 1968, con la expropiación obligada del resto de las empresas nacionales, casi 600 000 pequeños y medianos negocios privados. El gobierno revolucionario se hizo con toda la economía en la ciudad y el campo.

¿Alguien puede pensar que a todos aquellos que le quitaron un negocio, grande o pequeño, una fábrica, un taller, una bodega, un bar o restaurante, negocios y empresas familiares en muchos casos establecidos por muchos años sobre el trabajo honesto, de los cuales vivían y no muy mal las familias, muchas veces fundados por padres y abuelos con mucho trabajo y sacrificio, podían apoyar algunas de aquellas medidas? Esos perjudicados que en su mayoría no entendieron y no apoyaron, sólo se resignaron por no poder hacer más nada, eran pueblo cubano.

La intervención de periódicos, canales de radios, de televisión, dejó a muchos profesionales, intelectuales, técnicos fuera. Personas que incluso habían luchado contra muchos gobiernos anteriores y apoyaron a la mismísima revolución rebelde, acostumbrados a ejercer su libertad de expresión, no pudieron entender el monopolio, la exclusión, la dirección “salvaje” e improvisada comunista. Esos que no apoyaron, esos que se quedaron sin trabajo, peor esos que fueron sancionados a cárceles o inducidos a abandonar el país sólo por sus ideas, no apoyaron a esa revolución y eran pueblo cubano.

jueves, 13 de agosto de 2026

682.- Pasó lo que parecía imposible.

Hablemos de otro tema que no sea Cuba, porque ya de Cuba, en realidad qué queda por decir que no se haya dicho, propongo entonces hacer una pausa y hablar de otras cosas.

Ayer, 12 de agosto, ha pasado lo impredecible, lo no calculado, lo que muchos, millones de personas, pensábamos que no sucedería por lo que lo nombrábamos imposible, Ritchie Blackmamore subió a un escenario y tocó con Deep Purple.

Y sé que muchos preguntaran y quién ese Ritchie no sé qué y qué importancia puede tener el hecho, porque tampoco es el oxígeno que respiramos o el agua que tomamos.

Bueno el hecho, que estoy convencido que muera el que muera, se cree una nueva banda de música o se estrene con éxito una canción, se convertirá en la noticia más importante al menos de este año, ratifica que nada es imposible mientras exista la vida.


El Sr. Ritchie Blanckmore, el mago, una leyenda viva, es el cofundador de una de las bandas musicales más importantes e icónicas al menos de la historia del rock, después de 33 años de separación la que parecía muy definitiva, ha vuelto a encaramarse en un escenario junto a gran parte de sus compañeros, faltó John Lord, otro mago, en este caso de las teclas, porque lamentablemente falleció en 2012 después de una excepcional carrera como músico, pianista, productor, compositor, etc.

Ritchie fundó Deep Purple en 1968 y muy rápido se convirtió en noticia, fue desde siempre algo excepcional, sobre el cual, nada más y nada menos que Jimmy Page, en una entrevista, la otra persona viva que resume la historia de las cuerdas dijo él no entendía lo que pasaba, pero que estaba convencido que jamás podría tocar de aquella forma. Imagínense un tipo como Page diciendo aquello. Si lo dijo Jimmy Page no hay más nada que decir.

Creo haber escrito que Deep Purple es mi banda preferida desde que recuerdo, o sea, desde cuando fui niño y entonces Gillan y Blackmore fueron y debo reconocer que aún son mis héroes. Es cierto existen otras bandas, otros cantantes, otras buenas canciones, pero soy fanático a Deep Purple y cuando se habla de fanatismo no hay raciocinio.

La combinación Gillan and Blackmore funcionó muchos años y creó canciones hasta hoy insuperables. Eran dos genios, pero precisamente esa genialidad diferente los llevó al desencuentro.

Ritchie Blackmore fue y es un tecnicista, un tipo apropiado de la exactitud, de lo perfecto, de lo exclusivo y único. Ian Gillan era un salvaje, un tipo espontáneo, cuando joven medio rebelde y violento, partidario de la improvisación, extremadamente confiado de que, con su voz, por mucho una de las mejores de la historia, todo lo podía resolver.

Ritchie se desgastaba en la exactitud de los acordes, en las prácticas y más practicas hasta lograr lo único, Ian cantaba salvajemente, sin mucho protocolo.

Entonces cansados de contradicciones, en 1993 Ritchie Blanckmore se separó y siguió su camino de éxito, lo que se convirtió casi en un funeral colectivo a nivel mundial, donde quiera que se encontraba un amante del rock había pesar por haber perdido su presencia. Nadie lo entendía, nadie lo esperaba, nadie lo deseaba.

El tema de la desunión y el posible reencuentro ha mantenido la llama viva por más de estos 30 años. Ritchie muchas veces dijo después de haber cosechados muchos otros éxitos fuera de Deep Purple que no volvería a tocar rock. Por su parte Ian en cada entrevista dejaba claro que no sería posible, diciendo cosas como que Ritchie era la novia que nunca más se quería volver a tener.

Y así entre videos viejos, llegamos al 2026 y días antes de ayer, se comenzó a correr que Ritchie Blackmore podría tocar junto a Deep Purple nuevamente, cosa que por un lado embulló y por otro demostró la incredulidad.

Entonces la historia que pareció por 33 años como imposible, se volvió posible. Ritchie Blackmore, 81 años, aprovechando que Deep Purple tocaría cerca de su casa escribió a Ian Gilan y le dijo: “¿Qué te parecería si me levantara solo para un bis? Solo una de las canciones. No quiero entrometerme” y Gilan, próximo a cumplir el día 19 de agosto 82 años le respondió: “Sin presión, solo por los viejos tiempos”.

Y así apareció Ritchie Blackmore en el escenario, sin dramatismo, sin quererse robar el show que de hecho se robó, para interpretar una de las canciones más conocidas del rock “Smoke on the Water”, poseedora del riff más famoso, según los expertos, de la historia mundial de todos los riffs.

Estamos hablando literalmente de dos ancianos cada uno de ellos con más de 80 años, si es cierto, están viejos, pero las Pirámides de Egipto son más viejas y cada día que pasa son más importantes y visitadas.

La canción sonó bien, los que allí estuvieron, lamento no haber estado porque, aunque he visto a Deep Purple en vivo, la idea de Blackmore de vuelta hubiera sido una inigualable experiencia.

Las dos figuras principales de la banda y de la historia de rivalidades, sonrieron, se tocaron, se hicieron chistes y al final Ian Gillan no dejó pasar la oportunidad que puede ser comparada con un gracias, una disculpa, un no ha pasado nada, cosa que lo salvará para la historia de los fanáticos y dijo: "Fue un placer absoluto tener de vuelta en el escenario al miembro fundador, la gran leyenda, el inmortal... ¡Ritchie Blackmore!". Fue un gran placer. Nos vemos en el bar."

Candice Night la esposa de Ritchie, que debe haber vivido y soportado toda esta historia junto al mago, a la “gran leyenda, al inmortal” y que ha pasado como musico cantante muchos años de su vida trabajando con su esposo con no pocos éxitos, publicó una nota que dice: "Bueno, esto me reconforta".

Y creo que ese es el mejor sentimiento, no porque Ian Gillan pudiera cantar a sus casi 82 años como cuando cantaba salvajemente, no porque Ritchie a sus 81 años, demostrara su enorme e inigualable capacidad y habilidad para tocar guitarras, sino porque creo que más allá de sus fanáticos ellos se lo merecían, quizás por los viejos tiempos.

Claro que Deep Purple no es la única banda de música a la que soy fanático, me gustaría decir que ese lugar lo ocupa también Journey, que tuvo el mismo concepto de una dupla excepcional. Neal Shon, otro guitarrista único y Steve Perry, la voz más influyente en la música rock y pop por décadas, cosa que no digo yo, lo dijo nada más y nada menos que Freddy Mercury. 

También ellos son protagonistas de un desenlace que no se acepta mucho y por muchos. Steve Perry abandonó a definitvamente Journey en 1996 y desde ese momento muchos esperando el dichoso día donde otro milagro, la unión para tocar y cantar, se haga realidad. Quién sabe, a lo mejor un día sucede.

 

Aquí el enlace del video.

https://www.youtube.com/watch?v=mLOBXGEkuyk&list=RDmLOBXGEkuyk&start_radio=1

miércoles, 12 de agosto de 2026

681.- True Confessions by Alicia Grillo. (Confesiones Verdaderas por Alicia Grillo)

Bueno, continuo en el tema de las ideas, es una lástima que no me paguen por esto, porque tendría mi vida muy bien garantizada, quizás podría comprarme el avión de mis sueños y podría viajar, viajar y viajar.

Sobre mi último escrito, que en realidad sólo lo que hice fue dar a conocer más, imagino, un artículo del Dr. Israel M. Fugundo, persona autorizada por su profesión, pero, sobre todo, por estar viviendo en Cuba, escenario de lo que se narra, he recibido muchos comentarios, todos, y es válido decir que apoyando, suscribiendo, y para nada criticando negativamente lo que se expresa. Lo que me hace concluir sobre la certeza, o al menos la apreciación acertada y cercana a lo que se cuenta no está exagerado, como una simple acción para ganar ratings, cosa que está hoy muy de moda con la simple acción de seguir haciendo leña del árbol caído, porque caído ya está.

Para esta ocasión mi madre me deja sus ideas, que para nada son nuevas para los cubanos, sin embargo, para mí como hijo que conoce exactamente su historia, me sirve de consuelo y como se trata de mi madre, tengo autoridad sin pedírsela para hacerlo público.

Ella, que formó parte de aquel ejército que voluntariamente creyó y más, se incorporó a cambio de nada o muy poco, a trabajar por aquel gobierno que mantuvo el apodo de revolución, ya no puede cerrar más los ojos, mirar hacia el otro lado y seguir por inercia.

Ella llega a coincidir conmigo, quizás como nunca antes, lo que para mí en el plano muy personal significa un triunfo, lo que dice para nuestra relación madre-hijo que, tal como decía mi abuela Tomasa, apelando a un viejo refrán: “mientras el hacha va y viene, hay lugar para la esperanza”.

Ella comienza su escrito diciéndome: “Coincido con tu criterio del tema del cual reflexionas en este artículo”, coincidencia confesada, es cierto que he tenido que esperar a mis 63 años, pero al final coincidencia sincera que sólo los enfermos del cerebro serían incapaces de no ver.

Claro, todavía me queda trabajo, esa es una de mis propuestas de vida, entender que mi madre tiene 82 años y trabajó en Cuba hasta una semana antes de mudarse de país hace tres años ya. Nadie podrá pensar que abuso, menos podrán acusarme de maltrato doméstico, ella aún tiene su cerebro extremadamente claro, por lo que me tomo lo de su avance como algo consciente y por qué no, hasta que me pueda comprar el avión, un logro personal.

Ella aun siente alguna confianza, no se puede pedir más, quizás como única solución que ve, quizás como un destello de esperanza, antes de pedir la decapitación de todos los del gobierno, cosa para la cual hay que haber experimentado una determinada radicalización, lo que lleva tiempo, cuando me escribe: “Según mi consideración la única solución […] a la situación […] es la inteligente y oportuna actuación de los altos decisores cubanos ante el actual escenario existente. Comenzando por la rápida implementación y control de las últimas medidas económicas recién informadas …”.

Y aquí merece un aparte, según mi consideración, lo que se define como altos decisores no pueden arreglar absolutamente nada, ni con las medidas, ni con las otras medidas, ni con más medidas. Esos decisores lo primero que hicieron fue retrasar a conveniencia las medidas, no les convinieron, no las necesitaron para ellos vivir bien y prefirieron meter al pueblo en un hueco del cual parece, primero, que no tiene fondo, segundo, del cual no se va a salir.

Luego si existe algo que el gobierno-revolución cubana ha sido fértil, es precisamente en las medidas: paquetes de medidas, grupos de medidas, bultos de medidas, batido de medidas, que no sólo no han resuelto nada, sino que han terminado agravando, complicando, trastocando, etc., la vida del cubano.

No hay una medida, sobre todo de estos últimos años, que ya van para muchos, que los decisores hayan tomado que represente un mejoramiento estable para ese pueblo, que aún vive allí, bajo la palabra “resistencia”, que no es para nada un rasgo excepcional del pueblo cubano, sino sencillamente la sobrevivencia y el no dejarse morir, característica que ha venido acompañando al humano desde que se inventó o desarrolló a partir de un tipo especial de mono.

Los decisores no pueden resolver absolutamente nada, más allá de encomendarse a Dios, porque sencillamente, más allá de malos o buenos, no tienen la capacidad, menos la voluntad de resolver de una vez y para todas. Las medidas viniendo de forma independientes o en paquetes, siempre han sido tomadas para ganar tiempo, controlar lo que no se puede controlar, reprimiendo cualquier forma de progreso fuera del dominio exclusivo del gobierno y garantizarse el poder que garantiza la buena vida.

Mi madre, difícil para mí, me dice “Ya no hay tiempo para que los decisores continúen con caprichos, llueve sobre lo mojado. Vale más tarde que nunca, porque la vida es una sola” y lo llamativo no es la conclusión con la que además concluye su escrito, sino que reconoce, quizás como nunca antes dos cosas: una, menciona la palabra caprichos, lo que se acerca a lo que tantas y tantas veces hemos debatido, ya no hay explicaciones románticas, búsqueda de explicaciones lógicas para la ilógica, etc.; dos, porque reconoce el fracaso total, sin mencionar o enumerar lo fracasado, diciendo que la vida es una sola, no hay más, se acabó el tiempo, lo que se promete hay que cumplirlo, lo que no se planifica terrenalmente para una vida no tiene el más mínimo sentido para el hombre. Caprichos y fracasos.

Sigue siendo un privilegio, por mucho trabajo que a veces me cueste, tener a mi lado una persona con la posibilidad de pensar, coincida conmigo o no, aunque es justo decir que nuestras coincidencias actualmente han ido en aumento y yo no me he vuelto comunista.

Aquí les dejo sus ideas, nombradas por mí como True Confessions, aprovechando el nombre de una muy buena película, más allá de mis interpretaciones.

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“Coincido con tu criterio del tema del cual reflexionas en este artículo.

No conocía de la publicación que refieres del Dr. Israel Manuel Fagundo Pino, por lo que me alegra la hayas compartido. Es una magnifica reflexión de la real situación que están afrontando actualmente los cubanos. La inmensa mayoría de ellos están en modo de supervivencia económica y también psicológica. Desde lejos, puedo comentar que con la totalidad de las personas que a diario me comunico a través de mensajes, y que en su mayoría son de la tercera edad, manifiestan casi todas tener las mismas penurias cotidianas. Prácticamente ya no hay otros temas de conversación con amigos y familiares, que no sea narrar las escaseces y dificultades diarias referidas por el Dr. Israel y otras más cuyo listado es enorme.

Como a las familias cubanas de cualquier sitio se les va el día buscando opciones de solución para poder sobrevivir, no hay temas agradables de conversación porque prima saber cómo les va la salud, como resolver los alimentos diarios, las medicinas, agua, paneles solares, ecoflow, etc. Son los mismos monotemas de anos, pero agudizados, y sumados otros nuevos.

No hay que ser especialista en Psicología o Psiquiatría, sino solo tener humanidad, empatía y solidaridad para darse cuenta el alto nivel de ansiedad, estrés, desesperanza, desmotivación, irritabilidad y agresividad, que una gran parte de la población cubana manifiesta por diversidad vías. Pero además este impacto es tan grande, que una parte de los emigrados cubanos con los cuales me relaciono, también se sienten afectados y muy preocupados por dichas dificultades. Y estamos propensos a padecer también esos críticos estados mentales, que pueden llegar a afectar nuestra salud mental al conocer la vida que están teniendo nuestros familiares y amigos, cuya solución no está en nuestras manos. 

Pienso que estos estados mentales y comportamientos no se solucionaran solo con tratamientos psiquiátricos, ni medicamentos para los nervios, aunque de seguro ayudaran, sobre todo a las personas de la tercera edad.

Según mi consideración la única solución a la situación que se comenta en el artículo es la inteligente y oportuna actuación de los altos decisores cubanos ante el actual escenario existente.

Comenzando por la rápida implementación y control de las últimas medidas económicas recién informadas. Además de otras que según considero están aún pendientes, del campo de lo político y social.

Por muy fuerte que la persona sea, con una buena salud mental y no quiera expresar la grave crisis que están viviendo, la realidad se impone. Todos los cubanos en mayor o menor medida resultan cotidianamente impactados por las dificultades actuales bien sea por la mala gestión interna o por presiones externas Y lo peor es que hasta hoy, no se vislumbra una solución a corto plazo que haya sido informada.

Considero que para que la situación de sobrevivencia psicológica no se continue profundizando es necesario que las personas tengan esperanzas que, en el presente, en el corto plazo, los principales y graves problemas cotidianos tendrán una opción de solución. Ya no hay tiempo para que los decisores continúen con caprichos, llueve sobre lo mojado. Vale más tarde que nunca, porque la vida es una sola”.