martes, 24 de marzo de 2026

654.- Mi cumple 63 con Patti La Belle y Robert Plant.

Acabo de cumplir 63 años, edad que antes me parecía de viejo y ahora que reconozco que recién estoy empezando, me ha hecho correr lo de viejo para los 80 años.
Si alguien me preguntara cómo he llegado aquí, no sabría exactamente qué responder, porque no ha sido un recorrido lineal perfectamente organizado y estructurado como se supone en los libros que debe ser, creo que ha sido a través de un camino espinado, con miles de errores y algunos aciertos.
Mi cumpleaños, en el 2026, ha sido diferente. Tengo dos hijos lindos, ya grandes, inteligentes y bien preparados, que se parecen y son diferentes, lo que no sólo me hace sentir muy orgulloso de ellos, sino de mí mismo por aquello de los espermatozoides que, en su recorrido, más difícil que el de los salmones cuando pretenden desovar, que en cada caso triunfaron en la fecundación de los muy bien protegidos respectivos óvulos. Soy la causa del, como mínimo, pues los porcientos siempre se mueven, 50% de la calidad de mis hijos, la otra parte inevitable le corresponde a "Nuestra Bella y Dulce Estrellita”.
Ya a mi edad, con más espinas que flores, me divierto, entretengo y ocupo con cierta conciencia, mis hijos que son seres humanos reales, son la mejor representación del núcleo de la dialéctica materialista, la ley de la unidad y lucha de contrarios, que afirma que todos los fenómenos, cosas y procesos contienen contradicciones internas, son aspectos opuestos que coexisten en unidad, o sea, se necesitan mutuamente, pero por momentos se repelen y luchan, lo que logra impulsar el movimiento y desarrollo constante de sus realidades, y como consecuencia, la realidad de otros.
Jennifer, la mayor, no se conforma con su posición cronológica a la hora de nacer y como hermana mayor, para eso están los hermanos mayores, exige, casi siempre guiada por la lógica, la madurez, la experiencia de su ya no corta vida. Jonathan, menor, como todos los hermanos menores, se resiste, trata de correr su propia carrera y de mostrar que los menores tienen su propia vida, no siempre igual a la de los mayores, menos siempre orientado por ellos. A veces se divierten, sonríen, se burlan, se ayudan, coexisten en unidad, otras, pocas por suerte, y sin mayor trascendencia, sus contradicciones y choques sacan chispa. Y eso, aunque me coloca en la posición de torero frente a dos toros bravíos de lidia, me gusta porque detrás de ellos está la calidad humana. Los veo y me veo.
Bueno en esta unidad y lucha de contrarios, después de algunas ideas media confusas, de esas de ponerse de acuerdo que se quedó a medias, Jonathan y su esposa Naty, me regalaron, no sólo a mí, sino a Estrellita, dos entradas para ir a ver, nada más y nada menos que a Patti La Belle y podrán pensar, bueno, si, son sólo dos entradas para el teatro y entonces desconocen la verdadera importancia y el significado del tema.

Para mí, que no tengo que parecerme a alguien, cubano de Cuba a los que “el destino” condicionó a no soñar con estos eventos en vivo, ir a ver a Patti La Belle es tener la oportunidad comparada como visitar las Pirámides de Egipto, la Muralla China, el Louvre, Londres, por qué no Machu Pichu, las pirámides mexicanas, Japón, etc., lugares que aclaro me gustaría visitar. Ella es, no sólo una diosa, sino uno de los símbolos más grandes de la música. Ella ha logrado y puede comprobar que logra poner de pie varias veces en la misma canción, así durante todo el espectáculo, de forma efusiva, a negros, blancos, azules, flacos, gordos, católicos, cristianos, republicanos, demócratas, musulmanes, taoístas, monjes tibetanos, etc. No existe la manera de quedarse sentado pasivamente porque cuando ella descubre que las personas no brincan de sus asientos, acelera y acelera, hasta lograr un estado de casi éxtasis en sus espectadores. Patti La Belle, independiente de otras muchas cantantes que han existido, es única.
Escucho a Patti La Belle ininterrumpidamente desde hace más de 40 años, ininterrumpidamente significa todos los días de mi vida, entonces, además, típico en mí, conozco su verdadera historia que está detrás de las canciones. Conozco de su bondad, de su ayuda a otros, de sus sentimientos, cosa que la colocan, más allá de su enorme capacidad para cantar, enorme significa casi incomparable, en un pedestal, por lo que solamente verla sentada en una silla ya es un gran logro, si a esto se suma el verla cantar, interactuar con el público, dirigir a su coro, sacarse como es tradición sus lujosos zapatos y permanecer descalza, cosa que su público espera porque es ya simbólico, agradece, valora y disfruta, el logro se multiplica al infinito.
Claro ya no es la Patti de hace 30 años, yo tampoco lo soy. Ella tiene 80 años, cosa que agrega más valor a su carismática actuación. Y lo de carismático no es sólo un adjetivo reforzador, es sencillamente la realidad de lo que ocurre. Ella, debe ser por su corazón, mantiene la misma dinámica de siempre. Hay cantantes buenas, pero aburridas, hay cantantes que imitan, en este caso, si te aburres debes salir directamente a una clínica porque el problema lo tienes tú. Ella se ha convertido el alguien a quien imitar.
La noche, en un teatro abarrotado, con un por ciento muy alto de negros elegantes, obvio, ella es la reina, fue genial. Las mismas canciones de siempre, esas que la convirtieron en más que famosa. Esas que el público seguidor de Patti La Belle, donde nosotros dos nos encontramos, puede cantar de principio a fin.
He asistido a varios conciertos aquí en Estados Unidos, todos han tenido una connotación especial, entre ellos, Journey y Deep Purple, pero el ver a Patti La Belle en vivo rompe con todo lo anterior por la carga emotiva que sugiere para un fanático apasionado como yo. Ver en vivo a Patti La Belle significa hacer un recorrido por todas sus canciones, que son su vida y por qué no, las nuestras.
Esto fue algo grande, con lo que podría definir un buen cumpleaños, sin embargo, al salir del teatro vi la cartelera y descubrí que Robert Plant cantaría próximamente, entonces como soy un gran comunicador, llegué haciendo el cuento de la experiencia y el lamento por lo descubierto en un cartel y para mi sorpresa, el día 12 de marzo, día del cake y los regalos, familia y en especial nietas, recibí las entradas para ir a verlo.
Mi hija Jennifer y Yordan, entre otras cosas, creo, por aquello de la unidad y lucha de contrarios, nos regalaron las entradas y entonces eso se convirtió en tener la posibilidad, yo cubano de Cuba, de ver en el mismo paquete en vivo a las Pirámides de Egipto, la Muralla China, el Louvre, Londres, por qué no Machu Pichu, las pirámides mexicanas, Japón, más a Patti La Belle.

Robert Plant perteneció a Led Zeppelin, la banda de rock que lo cambió todo. Y no es que sólo perteneció, sino que Plant, creo que no exista dudas en esto, es el mejor y más importante cantante de la historia del rock, él imprimió un estilo, una forma inigualable a la que nadie ha podido llegar. Robert Plant es un límite donde antes de él no existía nada parecido y después todo se formó y copió de su existencia. Robert Plan es el mayor influyente y la mayor referencia para todo lo que ha venido después y pienso que para todo lo que venga en lo adelante, claro en este tipo de música, aunque no dudo que los reguetoneros lo conozcan. No existe un músico o cantante, que no lo conozca, no existe un músico o cantante que no lo haya tenido como “maestro”.
Escucho a Led Zeppelin desde niño, recuerdo tener 9, 10 años y ya tratar de cantar las canciones en aquello que llamábamos inglés, que tenía una palabra en ese idioma seguida de sonidos medios inventados que ni se acercaban al idioma de los británicos, me recuerdo tratando de imitar con la boca los sonidos de los instrumentos, me recuerdo cargando con discos y cassettes de un lugar para otro y escuchando aquellas cintas gastadas de tanto reproducción y esperando a los sábados para compartir esa música en las famosas fiestas de mi reparto. Led Zeppelin, cuya formación exclusiva pocas veces se ha repetido en la historia, Page, Plant, Bonham, Jones, no sólo fue una banda, sino que se convirtió en la mayor expresión de vida de todos sus años de existencia. Led Zeppelin es el padre de lo que yo llamo la madre de todas las canciones del rock, “Stairway to Heaven”, canción que puedo haber escuchado proveniente de estudio o en vivo, un número que no podría nombrar y que todavía hoy cuando la escucho descubro como algo nuevo.
Es justo decir que siempre fue mi segunda banda, a diferencia de mi amigo/hermano Ruso que es su primera opción. Desde niño hasta hoy, soy fanático a Deep Purple, donde la unión extraordinaria, me es necesario decir que irrepetible de un Blackmore, apegado a lo clásico, a lo riguroso, a lo exacto, al enorme virtuosismo y un Gillan, de proceder salvaje, espontáneo, rompedor de reglas, más las manos prodigiosas de Lord y Paice, tecladista y baterista respectivamente, hacen, porque todavía muchos de ellos existen tocando, de la música, algo único.
Led Zeppelin, fueron no sólo un grupo de rock, sino enormes investigadores de la música de otras culturas aparentemente lejanas que fusionaron dentro de muchas de sus creaciones. Hicieron juntos nueve discos, cada uno de ellos una verdadera obra de arte. Cada uno de ellos más rigurosamente clásicos. Luego de la muerte de Bonham se separaron, por suerte no por enemistad, como pasa en otras bandas, entonces, aunque desaparecieron como grupo unido, los fanáticos hemos tenido la posibilidad de verlos muchas veces más. Existen muchas colaboraciones de los tres que quedaron que se pueden ver, y, sobre todo de Page y Plant, ya más maduros, ya más sólidos, ya más profesionales, menos salvajes, a donde ni el mayor profesionalismo o el más puro salvajismo puede llegar.
La historia de algunas bandas, entre ellas, Led Zeppelin, con esa unión Page, considerado por muchos, entre ellos yo, el mejor de los mejores guitarristas de la historia y Plant, la voz insignia del rock no volverá a repetirse porque además de la excepcionalidad, corresponde a una época que tampoco se repetirá.
El concierto de Robert Plant fue distinto, me afané en encontrar un negro, no por nada, sino por puro chisme, no lo encontré. El teatro abarrotado por supuesto, estaba compuesto de personas donde nosotros éramos de los más jóvenes y creo que hasta cierto punto medio extraños. ¿Cubanos? Personas de 60, 70 años y más, todos canosos, calvos, de pelo largo, barbudos, algunos más organizados en su apariencia, otros evidentes hippies que aún existen crearon una atmosfera única. Personas en tenis, jeans, pullovers alegóricos al rock, por supuesto a Led Zeppelin, todos o casi todos, con un vaso de alcohol en la mano.
A diferencia del concierto de Patti La Belle, donde las canciones fueron las mismas de siempre, Robert Plant trajo una propuesta nueva con la que le está dando la vuelta al mundo, poco de Led Zeppelin, más de una música nueva que mezcla el rock, la música tradicional de Gales antiguo, rasgos de música india, que por suerte yo, fanático a perseguir la música a través de mi PC, ya conocía.
Grandiosamente incomparable. Sólo cuatro músicos, más una muchacha que canta, toca la guitarra y el acordeón, hicieron de una hora y media algo muy parecido, según propia definición de Estrellita, a algo celestial. Si lograbas cerrar los ojos, cosa imposible en un evento como ese, porque hasta el más sencillo movimiento, la más común respiración, son importantísimas, podrías llegar a pensar que sobre el escenario había 40 personas tocando, toda una orquesta.
Seis personas, con unos arreglos impresionantes, convirtieron todo aquellos en algo que no parecía humano. Plant todavía con una voz excepcional, sin querer competir, sin querer romper ningún micrófono, sin pretender ser catalogado como único, ya no tiene edad para ello, ya lo de único él sabe que lo tiene, más su dominio súper de la armónica, lograron un sello diferente y nosotros, la Bella y Dulce Estrellita siempre a mi lado y yo, formamos parte de él.
Ya he contado que he estado en varios conciertos, no tanto como los que gustaría haber asistido porque mi amor por la música podría llevarme a pasarme el año entero de concierto en concierto, este, “Salving Grace”, fue algo diferente. Menos ruidos, menos improvisaciones, menos tecnología, menos luces, fue un momento íntimo, pausado, hasta cierto punto dulce, donde no hizo falta gritar, ni brincar para ser reconocido. Robert Plant vino a cantar, creo, que desde su alma y lo logró.
Si lo de Patti La Belle, yo cubano de Cuba, podría parecerme imposible, lo de Robert Plant, la persona que he visto y vuelto a ver a través de una pantalla no sólo era para mí imposible, sino inalcanzable.
La vida y por supuesto los hijos, te dan sorpresas. Antes de marcharnos, volvía mirar el cartel del teatro y descubrí que próximamente pasará por San Antonio, Chicago y entonces he comenzado a soñar nuevamente, lástima no tener dos cumpleaños en el mismo año.
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 22 de marzo de 2026

653.- No queremos alivio, queremos cambio.

“Las masas no buscan la verdad. Buscan aquello que les tranquiliza, aunque sea falso. Rechazan los hechos que incomodan y abrazan las mentiras que les hacen sentir bien. Por eso, quien aprende a engañar a la multitud obtiene poder, mientras que quien intenta abrir los ojos paga un alto precio”.

Charles-Marie Gustave Le Bon. (1841 – 1931)

Francés destacado como antropólogo, psicólogo, sociólogo y médico.

Mensaje para los “sentimentales”.

Cuba en el 2026 no va hacia el esquema chino, ni al vietnamita. Eso lo podrían haber hecho a conciencia, a voluntad, hace más de 30 años y por el contrario, después de la última visita de Fidel Castro a China, lugar donde después mandó a su hermano Raúl, por aquello de que cuatro ojos, pueden ver más que dos, a no ser en el caso de los ciegos, quedó definido que ese proyecto de desarrollo, no era lo que se quería, en realidad lo que ellos querían, para Cuba y como el emperador faraón, señor feudal, dictador Fidel lo definió así, no se hizo lo más mínimo por sacar a Cuba del camino que desde aquellos momentos se vislumbraba para ella, que es la miseria.

Cuba, o sea, su gobierno, está tarde para un cambio serio desde adentro, ese gobierno necesita ser demolido, arrasado, desaparecido bajo la aplanadora llamada pueblo cubano. Cuba no necesita de un nuevo maquillaje, Cuba necesita de una autopsia a profundidad que logre sacar cada órgano, cada vena, cada músculo, cada hueso de lo que han representado estos últimos 67 años. Cuba está para dejarla en una sólo célula limpia y sana que pueda luego procrear una nueva vida.

Fidel Castro, cuya imagen de excepcionalidad fue creada y recreada durante toda su vida, no tiene en su historia un proyecto económico que haya funcionado o sobrevivido en el tiempo. La historia de Cuba junto a él es la historia de la carencia, de cada día menos, de la destrucción inigualable hasta dejar un país inservible, hoy catalogado como un estado fallido, donde nada, exactamente nada, sirve y funciona. Nada, por ejemplo, significa la necesaria y por qué no honrosa misión, de recoger la basura.

No creo que los chinos sean especiales, ya he escrito que, desde mi más modesto plano personal, no me gustan, tampoco los vietnamitas lo son por más que los admire como pueblo, lo que pasa es que esos países que hoy todos utilizamos como referencia de lo que se puede lograr con un partido comunista en el poder, hoy cuando muchos revisamos las etiquetas de los productos que consumimos, incluso aquí en Estados Unidos y descubrimos “Made in China”, “Made in Viet Nam”, se bajaron de los clásicos manuales marxistas, dejaron las descargas comunistas para las reuniones de los politburós, olvidaron a los “eternos enemigos”, por el contrario, los llamaron por las buenas y pensaron en cómo sacar a los más humildes de la humildad, abriéndose realmente al desarrollo mundial. Siguen manteniendo el poder político, pero, parece que los chinos y vietnamitas comen comidas producidas por ellos mismos y eso es lo primero que necesita un pueblo.

OJO.- Los gobiernos de ambos países siguen manteniendo el férreo control político, lo que significa, para no confundirnos, que todo estará bien con los chinos y vietnamitas, siempre y cuando no se les ocurra trasgredir las reglas y pasarse de las líneas establecidas por el poder. Los chinitos del gobierno, siempre sonrientes, te fusilan a las menos cuarto y poco les importa lo que el Papa y la comunidad internacional puedan pensar o decir. Si lo dudan, remítanse a los últimos hechos de la Plaza de Tiananmen en 1989.

Cuba, siguiendo no pocas veces enfermizamente a un enfermo, cavó su propio camino y probó con todo menos, con el reconocimiento y liberación de su pueblo, Cuba, o sea, su gobierno, escogió, no por desconocimiento, sino por y para su conveniencia mantener al pueblo inmovilizado y seguir utilizándolo sólo como receptor de aquello que el “papá gobierno” determinaba repartir. Cuba, o sea, su gobierno, puso al campesino, supuestamente llamado a ser productor, a esperar y comer de la bodega. Cuba, o sea, su gobierno, puso a los intelectuales, a los profesionales, a los técnicos, sólo a repetir discursos emitidos por y desde el poder. La creación, la iniciativa por vías personales, la búsqueda de la mejoría propia que pudiera generar luego mejoría colectiva, fueron desterradas con algunas de aquellas frases hoy no sólo equivocadas, sino ridículas de: “no los queremos, no los necesitamos”.

Ya dije por algún lado aquí que el gobierno cubano no es loco, menos incompetente para transformarse y lograr la permanencia en el poder. Ahora, un súper ministro sacado del mismo sombrero de mago de todos los anteriores, asegura que se abre Cuba, ya no para la inversión extranjera, como ha venido pasando desde hace ya muchos años, sino ahora para la emigración cubana. Sin reconocer el fracaso, sin pedir al menos unas sinceras disculpas por todos y cada uno de los fracasos, sin tan siquiera definir nada bien y exacto, sólo anunciar la intención, los gobernantes están pidiendo que aquellos que salieron de Cuba, la mayoría con una mano adelante y otra atrás, regresen a Cuba para salvar a los incapaces comunistas. Hay que ser descarado, indigno, y obviamente, una vez más, demostrar lo poco que le importan en realidad los cubanos.

El gobierno opta una vez más por el alivio y no el cambio y de ese alivio, o sea, soluciones coyunturales que cambian a caprichos cuando a ellos les da la gana, los cubanos estamos camaos. Entra el dinero, ellos respiran y vuelven a las andadas del control o es que ahora es un secreto que mientras se acentuaban los apagones en toda Cuba, más allá del deterioro histórico de las plantas productoras de electricidad, el gobierno cubano rexportaba a precio del mercado mundial más de la mitad del petróleo que venía primero de la URSS y luego siguiendo la práctica secreta con Chávez y Maduro de Venezuela. No era petróleo que sobraba, no era un excedente donado voluntariamente por el pueblo, era algo que se estaba quitando para obtener dinero fácil, cosa acostumbrada, dinero no para hospitales, no para escuelas, sino para, por ejemplo, habilitar modernamente el aparataje de la represión.

Ya el gobierno no tiene más tiempo para el tradicional alivio, inventado y conseguido por Fidel Castro cada vez que se le ponía el agua en la nariz. Parte del mundo ha ido despertando, aunque los “sentimentales” parezcan que son más y lo más importante, el pueblo cubano que allí queda, sobre todo los jóvenes, cada día más jóvenes, con rostros tapados, pero cuerpos casi desnudos, están pidiendo junto a la “corriente, agua y la comida”, libertad, abajo los del gobierno como se llamen. El “puesto a dedo”, el “limonardo, el “sin casa” por no decir “singa´o” ahora adquiere otro sobrenombre, en vez de Díaz Canel, se le llama “Díaz Contados”, lo que expresa el verdadero sentimiento popular de intragabilidad. Y lo que resulta más llamativo, aparecen por primera vez que yo recuerde, “Viva Trump”, quizás como única tabla de salvación a los problemas acumulados.

En realidad, en Cuba siempre hubo oposición al gobierno, las medidas tomadas, las acciones que se implementaron, cosa que la mayoría de los cubanos no conocimos, porque el gobierno monopolizaba los medios de información, dando a entender que todo el pueblo de Cuba apoyaba el proceso revolucionario. Mentira desde el mismo 1 de enero de 1959.

Siempre ha habido oposición a partir de los primeros encarcelamientos, incluso de muchos de los que habían colaborado con la guerra, los primeros fusilamientos, ya no de los batistianos comprometidos con hechos de sangre o no, los primeros plantados y las primeras plantadas, las huelgas de hambre, las monstruosas intervenciones sin justificación, los decomisos, la reconcentración de parte de la población campesina en lugares muy apartados de sus orígenes, después de haber perdido todo lo que tenían, la expulsión de decenas de cubanos, la vigilancia, la represión, la multiplicación acelerada de la población penitenciaria por causas reales y causas inventadas.

Siempre hubo oposición, la mayor muestra fue la oposición silenciosa, los que no se incorporaron y no se fueron, las ideas, los libros, las películas, sólo compartidas entre íntimos amigos. En la misma medida que el gobierno, muy a su pesar, se vio obligado a abrir Cuba como alivio únicamente para él mismo, el cubano comenzó a abrir los ojos, comenzó a investigar, comenzó a comparar y esa oposición fue creciendo. Están los que se fueron, pero también están los que, formando parte del gobierno, tan pronto se les dio la posibilidad se quedaron y no regresaron a Cuba, asumiendo la sanción, no escrita, pero muy real de haber perdido el derecho de ser cubanos, el haber perdido un país y con esto haber obtenido la categoría de enemigos.

Todo esto tiene los mismos 67 años que la revolución que se nos ha vendido, sin importar nuestras ideas y valoraciones, a los cubanos de adentro y sobre todo el resto del mundo como un proceso hermoso, alegre, homolítico, donde el pueblo estaba convencido de que poseer cada día menos era la única manera de ser libres y sobre todo ricos. Se nos inventó que Cuba andaba por buen camino, cuando el camino cada día era peor y que estábamos llamados a liberar el mundo entero. Tanto hasta llegar al absurdo.

OJO.- Los primeros en abandonar Cuba fueron los propios hijos de los gobernantes, que pretenden todavía hoy convencer a un pueblo, sin haber podido convencer y sobre todo retener a sus descendencias, a pesar de que ella vivió siempre muy diferente a lo que se denomina pueblo. ¿Con qué ejemplo se puede hablar del enemigo norteamericano, teniendo dentro de los Estados Unidos a hijos, hermanos, padres, etc.?, ¿Con qué ejemplo se puede someter a un pueblo a la miseria, cuando se habla por teléfono, se recibe regalos y visitas de familiares muy allegados que viven en el exterior y viajan a Cuba de turismo?

Cuba, donde el alivio del gobierno ya no alivia ni a los enfermos que, repito como nunca antes, están luchando en las calles demostrando que no quieren más paños tibios y que quieren que el gobierno desaparezca, tiene sólo un camino. El gobierno cubano tiene ser volado en su totalidad. No la China Raúl, no Díaz Contados, sino todos aquellos, hasta el último policía y agente vestido de civil que reprime al pueblo, toda la estructura, todo el partido comunista y todo el que permanezca voluntariamente, porque es voluntario, al lado de ese gobierno.

Todos, los convencidos, los comprados, los chantajeados, los sentimentales, los militares viejos y gordos, los que sí, pero no, los que no, pero si, los periodistas y propagandistas cómplices, los intelectuales, cantantes, poetas, escritores, que, a pesar de las evidencias, se mantienen y sirven para dar imágenes de coherencia y defensa de una soberanía que no se puede cocinar para comer.

 

 

 

 

 

 

  

viernes, 20 de marzo de 2026

652.- Después de 67 años, quieren más tiempo de experimento.

Después de 67 años de un mismo gobierno, que sólo ha tenido tres caras con, eso sí, 250 mil caretas usadas a conveniencia, pero no ha dejado de ser lo mismo desde 1959. Después de haber echado del país a aquellos que se opusieron, no se incorporaron o sencillamente hicieron silencio. Después de casi siete décadas de juicios por delitos inventados, detenidos, presos, fusilados o recibidores de infarto dentro de las cárceles. Después de decenas de cubanos imposibilitados a entrar a Cuba su país de origen, a veces por incumplir contratos explotadores, a veces por emitir una opinión propia, diferente a la del gobierno, pero propia. 

Después de una política segregacionista sobre el pueblo cubano, impedido de disfrutar de hoteles, playas, clubes, peces, mariscos, carnes, etc., cosas que siempre estuvieron al alcance de los del gobierno, sus familiares y más cercanos y sobre todo más fieles acompañantes, del más “zapatu´o” extranjero que visitó o vivió en la isla. Después de expulsar de centros de trabajo, de centros de estudio, a cubanos que no escondieron su religión o escuchaban a The Beatles, por sólo citar la gigantesca lista de música prohibida nacional e internacional. Después de aquellos brutales mítines de repudio contra los cubanos, niños y viejos incluidos, donde no sólo se ofendió, se vejó, se humilló, sino que, en no pocos casos, se pasó a la violencia física.

Después de Camarioca, Peter Pan, Mariel, el maleconazo, la “visita turística” de cubanos a los volcanes nicaragüenses, más seis décadas del escape silencioso de un pueblo para cualquier parte del mundo. Después de llamarnos escoria, contrarrevolucionarios, vende patria, mercenarios, más, mal nacidos e hijos de puta. Después de vendernos muy caro los productos más esenciales en dólares americanos que no ganábamos, como única forma de subsistir, que sólo garantizó la subsistencia del gobierno. Después de experimentos políticos, ideológicos y sobre todo económicos, todos fracasados, que han llevado al pueblo cubano, primero a tratar de emigrar para cualquier punto dentro del planeta Tierra, porque no podemos salir de ella y segundo, a una vida miserable con carencia aguda de todo, llámese: comida, ropa, electricidad, agua potable, medicinas, casas, etc.

Después de la enorme represión pública y silenciosa que ese gobierno de tres caras solamente y 250 mil caretas, que va desde la vigilancia dentro de los trabajos, las escuelas e incluso la misma “sagrada” familia, que va desde imposibilitar salir de una casa a una persona no sancionada para tal, detenciones arbitrarias bajo justificaciones absurdas, con reales objetivos de reprimir, sancionar y eliminar el disenso. Después de golpear, no pocas veces salvajemente, a muchos de los que se han lanzado a la calle bajo el criterio humano de protestar, lo que resulta paradójico porque ese gobierno llegó al poder por una limitada lucha armada con apoyo de las ciudades, donde se ajusticiaba a los identificados como enemigos, se daba candela, se robaba armerías, se hacían explotar bombas, se daba candela, se interrumpía el servicio eléctrico, hoy se acusa de terrorismo a esa parte del pueblo que se cansó de esperar por “un futuro mejor”.

Después, después y después y más después, hoy el gobierno cubano acaba de lanzar una idea que quiere pasar como nueva, pero que nada más tiene la intención de ganar tiempo, emitir mensajitos aparentemente cariñosos, solidarios, de hipócrita aceptación y, sobre todo, ahora, intentar, nuevamente, nada nuevo tampoco, que los cubanos del exterior regresen a Cuba a invertir. Gran idea, creo que una así no aparece ni en los más clásicos textos del marxismo, ahora el gobierno comunista de Cuba o al menos así llamado pretende que para desarrollar el comunismo, los capitalistas pongan su dinero. Batalla de ideas ideológicas olvidadas a cambio de dólares americanos.

Sistema comunista que ha logrado en poco tiempo histórico destruir un país entero con una gran parte de su población, Cuba, la llamada “Llave del Nuevo Mundo”, la “Azucarera del Mundo”, Cuba la receptora por excelencia de inmigrantes, a tal punto de convertirlo en uno de los países más pobres del llamado hemisferio occidental y que ahora, a la cara, quizás la careta 251 mil, como si la historia no hubiera pasado, como si ellos todos fueran nuevos y acabados de llegar, pretenden que todos aquellos que por pura lógica deben odiar al sistema que los explotó, excluyó, sancionó, etc., ponga el dinero para salvar al gobierno.

El pueblo de Cuba o al menos una parte representativa de él dentro de Cuba y otra parte también representativa fuera de Cuba, dando gritos de: abajo el gobierno, abajo el castro canelismo, que es una horrible versión de lo que podría ser la ideología socialista comunista, que se vayan, que Estados Unidos acabe de invadir, Viva Trump, esto puede valorarse luego, pero es un sentimiento que existe como única solución visible, gritos de libertad, de “Patria y Vida” como contraposición a la patria o muerte impuesta por Fidel Castro y el gobierno pidiendo que los llamados odiadores, escorias, mercenarios, apátridas, ahora salgan corriendo para salvar al gobierno, que no es al pueblo. Ahora promesas, apertura de piernas, entrega de fondillos, con tal de permanecer.

Cuba, la que se burló y negó a pagar su deuda externa. Cuba la que no hace mucho estimuló la inversión de cualquier extranjero, incluso de delincuentes, antiguos guerrilleros, etc., sobre la de los cubanos, para después poner presos a muchos y no pagarles a otros muchos, ahora quiere que todo se olvide, que nadie recuerde nada y vuelvan a poner dinero.

Ellos no están locos, ellos saben que este será el experimento número 5489, ellos conocen los verdaderos sentimientos del cubano, ellos están ganando tiempo y tratando de que el golpe no les dé. Ellos, aparentemente tranquilos y seguros, viendo como magistralmente Maduro y el Ayatollah Khamenei fueron mudados, uno a New York y el otro al otro mundo respectivamente, están “cagaos” y quieren ahora que Estados Unidos les tire un cabo, sin ellos hacer nada a cambio.

El gobierno cubano ha retomado su mejor estrategia, reprimir hacia dentro hasta la más mínima acción o intención contraria, dígase filmar con un celular manteniendo la “orden de combate” dada por Díaz Canel, combate armado y entrenado contra el pueblo y paralelamente llorar a “moco tendido” hacia el exterior para tratar de movilizar a los “sentimentales” para que apoyen al gobierno, que hoy más que nunca es llamado pueblo. Sentimentales, algunos más famosos que otros, que ahora, sin vivir en Cuba, hacen estadísticas de los hospitales deteriorados, hoteles cerrados, de los enfermos sin solución y sobre todo, de las posibles muertes. Ahora los sentimentales acaban de descubrir los apagones por la falta de petróleo, lo malo que está el transporte público, los baches en las calles, la falta de agua, etc., cosas con las que todos los cubanos crecimos y hemos vivido siempre.

Los mismos sentimentales una vez más, que nunca levantaron su voz para criticar la represión, los encarcelamientos, las miles y miles de prohibiciones con las que ha tenido que vivir el pueblo, el verdadero pueblo cubano, durante estos últimos 67 años. Los mismos sentimentales que de conocer Cuba la conocen moviéndose en autos por Miramar, durmiendo en confortables hoteles, comiendo en restaurantes especiales, sin jamás entrar en un solar cubano, sin visitar un hospital o escuela de pueblo, sin conocer cómo vive el campesino, menos mencionar los derrumbes, la falta de comida, la falta de agua, las muertes innecesarias durante décadas, la más que evidente intención de emigrar de forma solitaria o de forma masivas imposible de ocultar. 

Los mismos sentimentales que disfrutando de sus democracias, yo todavía no entiendo el verdadero por qué, defienden y luchan, bajo palabras como soberanía, independencia, autodeterminación de los pueblos, ejemplo de resistencia ante el imperio, etc., por mantener en Cuba un gobierno y una forma de administrar, no ya que no funciona, sino que el mismísimo pueblo cubano está dando gritos que no quiere. Pienso, quizás, que los sentimentales no tienen otra cosa que hacer y se aburren o tienen sus propios experimentos humanos.

Cuba necesita de varias intervenciones diferentes, sobre las que luego escribiré.

 

 

 

viernes, 27 de febrero de 2026

651.- Nicolás “Mata Siete” Maduro ahora nos dice que es pobre.

Cada vez que escucho mencionar el nombre Nicolás Maduro, no puedo dejar de pensar en aquel programa de la televisión cubana, La Comedia Silente, que cada domingo en la mañana, por aquellos años sólo teníamos dos canales de televisión, atrapaba y entretenía a todos los niños de mi generación.

La Comedia Silente fue un espacio dedicado a reproducir fragmentos de viejas películas, en blanco y negro obvio, del cine silente norteamericano, sobre los cuales un señor ya mayor, Armando Calderon, apodado con mucha razón, “El hombre de las mil voces”, creaba historias sobre las imágenes que rodaban. Al ser el programa en vivo y única intervención de Calderon en la TV, cada domingo, el narrador ponía algo nuevo, contaba de forma diferente, creaba situaciones no antes expuestas, cambiaba las voces, cantaba, creaba nuevos efectos muy rudimentarios pero efectivos, etc., lo que garantizaba que el mismo corto pudiera ser visto mil veces sin aburrirnos. De hecho, más de mil veces.

Recuerdo con agrado la voz de Armando Calderon cuando comenzaba su programa dominical diciendo: “Buenos días a nuestros queridos amiguitos, papaítos y abuelitos”, y creo que con mucha razón ese espacio tenía una audiencia muy variada en edad, no sólo nosotros los niños reíamos, sino nuestros padres y abuelos, pues recordaban muchas de esas películas vistas en los cines de barrios cubanos e incluso en aquellos cines móviles cuando ellos fueron niños o jóvenes.

A Armando Calderon se le atribuye la frase que según él mismo aseguró que nunca había dicho, pero que así y todo ha pasado a nuestra rica historia cultural popular, usada por los cubanos en momentos muy significativos de “Esto está de pinga queridos amiguitos”. A Armando Calderon se le reconoce que el día del fallecimiento de su hijo, encontró un espacio y se fue a hacer su programa de la TV, lo que delata el gran profesionalismo de la persona, al escoger no dejar embarcados a miles y miles de niños que domingo tras domingo lo esperábamos y se presentó, imagino hoy, destruido por el dolor, a hacer sonreír a otros.

La Comedia Silente, junto a otros programas, acompañó nuestra infancia y a muchos nos introdujo en el mundo del cine, desde allí descubrimos a muchos actores, entre ellos al “Gordo y el Flaco”, que después nos enteramos de que se llamaban Stan Laurel y Oliver Hardy y al más importante del espacio televisivo cubano, Charles, al gran y único Charles Chaplin. De tantos y tantos personajes que aprendimos a conocer, recuerdo al nombrado “Mata Siete”, un hombre gigantesco visto desde la infancia, que era como una especie de matón de barrio, al cual para acentuar su maldad siempre le oscurecían los párpados de los ojos, lo que daba una imagen media siniestra y que actuaba en la nombrada por Calderon como “Calle de la Paz” donde todo el tiempo la gente se la pasaba fajados y eso me recuerda a Nicolás Maduro, hombre grande, corpulento, bruto, de movimientos elefantiásicos.

Maduro podría ser exactamente aquel “Mata Siete”, todo un brabucón de barrio, abusador, que infringía miedo, que actuaba desde el poder para aterrorizar a todo el mundo, al que luego el delgado y menudito Charles con sus alocadas maniobras sometía.

Yo creo que Maduro Mata Siete, se creyó que todo esto era un juego y continuó por los manuales y guiones que le pasaban interpretando su papel y se confundió de Charles, es tan bruto, que, a pesar de todas las alertas, de todas las advertencias, de todos los botes que le mandaron, no lo vio venir.

Y pensemos que no le ha ido tan mal, hoy podría estar muerto, sin embargo, gracias a un muy bien preparado y ejecutado plan, fue recogido en su residencia, tal como un servicio de UBER, y se le mudó a nada más y nada menos que New York, ciudad, dicho por él mismo, que le gustaría visitar. Hoy tiene allí, cama y tres comidas diarias gratuitas.

Como vivimos en la modernidad, antes hubiera sido empalado, sometido al garrote vil, descuartizado por la fuerza de cuatro caballos, quemado vivo, metido en cámara de gas, tirado al agua vivo en medio del océano, etc., está bien protegido dentro de una celda, con tres comidas americanas diarias, con horas de ejercicios físicos y Sol, con la posibilidad de tener a abogados de los mejores del mundo, recibe atención médica y poco a poco, en dependencia del tiempo y los acontecimientos, le permitirán servicios religiosos, a lo mejor católicos o de algún chaman indígena venezolano, recibirá correspondencia, etc., cosas que él y su gobierno que el dirigía de forma personal jamás garantizaron a ninguno de los presos venezolanos.

A Maduro no lo van a matar, al menos las autoridades, no lo van a torturar con bolsas de nylon en la cabeza, poniéndole corriente en los testículos, sacándoles las uñas, metiéndoles tubos por las partes íntimas, o sea, ano y pene, golpeando hasta el borde de la muerte o hasta la misma muerte a los detenidos, cosa que Maduro ordenó, estuvo al tanto y permitió durante sus años en la silla de gobierno.

Maduro y su equipo de abogados han tratado de “suplicar” tratamiento de presidente o de refugiado político, cosa que las leyes norteamericanas no tienen contempladas para él, que tenía unas acusaciones múltiples desde 2019, cualquiera de ellas que lo dejarían de por vida en la cárcel y prerrogativas que el gobierno norteamericano no le concederá, porque nuca lo reconoció como presidente legítimo de Venezuela, reconocimiento que no recae en la justicia, sino justamente en el poder ejecutivo, llámese Donald Trump.

Maduro y su equipo ha tratado de imponer que fue secuestrado, en realidad cuando fue capturado después de varias alertas para que se salvara, olvidando que jamás concedió garantías y si secuestró sin ley a miles de venezolanos, algunos de ellos, por la misión “enemiga” tan simple como filmar o reproducir un video de la realidad.

Pero lo más cómico de todo esto es que Maduro Mata Siete, el brabucón, el que blandía el sable de Bolivar o al menos uno de ellos, el que prometió acabar con los norteamericanos, el que llamó imperialista a los Estados Unidos y el que llevaba décadas robándose el petróleo, el oro, el gas y depositando el dinero en bancos internacionales, el mismo que se beneficiaba del tráfico, mucho o poco, de cocaína que salía de Venezuela, no sé si consumía algo, hoy está diciendo que no tiene dinero para pagar a los abogados y está tratando a través de ellos que el gobierno norteamericano dé órdenes para que lo que queda de gobierno venezolano, todos cómplices, todos ladrones, todos represores, igual o más que Maduro, pague los honorarios del trabajo del bufete de abogados norteamericanos. Mayor descaro no existe.

Ahora Maduro, quiere hacer creer que no tiene dinero y que parte de sus fondos o al menos los que se han podido comprobar, están congelados. Estos comunistas son todos iguales, gobiernan para robar y permitir que se robe, hacen millonarios a sus más cercanos, incluyendo a su familia y paralelamente siguen explotando la imagen de sencillez apegada a los pueblos. Ya recuerdo a Fidel Castro, el mismo guion, quien aseguraba que sólo cobraba unos pocos cientos de pesos cubanos como presidente y que ese dinero lo enviaba a una tía que había perdido a un hijo, o sea, primo de Fidel, en la lucha revolucionaria. ¿Unos cuántos cientos, 300, 400, pesos cubanos el tipo que era dueño de un país, de todo lo que se producía y se poseía, el tipo con una reserva personal independiente de la reserva del estado cubano, el dueño de decenas de casas, de cayos con usos exclusivos, con cuentas en bancos extranjeros y el tipo que le prestaba su dinero a la economía cubana, la cual después tenía que reponérselo con intereses?

El pobre de alma, sentimientos, y ahora de dinero Maduro Mata Siete, se nos presenta como pobre, tan pobre que sus abogados escogidos, dicen que una empresa de las más prestigiosas de los Estados Unidos, tendrán que trabajar Pro-Bono o sea, aplicando la tradición, trabajar para el bien público o por el bien común, lo que significa sobre todo en el mundo jurídico, trabajar de forma voluntaria y sin remuneración económica para tirarse el cabo de buena imagen con la sociedad de responsabilidad social y tirarle el cabo a alguien vulnerable.

Maduro Mata Siete que tiene sobre sus hombros la muerte y desaparición de miles de venezolanos, está literalmente “embarca´o”, porque frente a la suplica de los abogados de que el Tesoro norteamericano no los dejaba tocar ni un dólar para pagar gastos, la OFAC, Oficina de Control de Activos Extranjeros, respondió que el dinero estaba congelado por lo que no se podía contar con él para pagarle el juicio al matón. Si Maduro no tiene una “guanajita echá”, a los que los norteamericanos llamarían “thrown turkey”, está por el camino de podrirse esperando juicio o pedir lavar platos y bandejas en la cárcel para ganarse, quizás por primera vez en muchos años, un dinero de forma honesta. 

miércoles, 25 de febrero de 2026

650.- ¿Salvar a la familia cubana?

Que exista un grupo de cubanos que, a pesar de todo, hoy defiendan al gobierno cubano, no es nada extraño, ni nuevo.

Frente a cualquier hecho, proceso humano, las personas se dividen como mínimo en dos bandos, a veces, son tantos los bandos que se hacen incontables o, peor, a veces cada humano es un bando diferente.

Uno de los hechos más sonados de nuestra historia moderna, hasta hoy, fue en el que el gobernador Poncio Pilato y las autoridades romanas ordenaron la crucifixión de Jesús que luego los soldados romanos ejecutaron, bajo las presiones de los altos religiosos locales de Jerusalén. Según cuenta la historia, en el “Via Crucis”, camino de Jesús hacia el Monte Calvario, lugar donde lo crucificaron, fueron los propios judíos de pueblo los que lo abochornaron, repudiaron, insultaron y agredieron. Y así en cada momento, en cada hecho, bueno o malo. Entonces Cuba no es la excepción. Sería bueno que todos siempre estuviéramos de acuerdo sobre todo en las cosas buenas, pero muy pocas veces ocurre así. El bando triunfador, el mayor o el más fuerte, termina imponiendo su variante, mejor ejemplo, Fidel Castro y su revolución de 1959, cuando un pequeño grupo se metió en los bolsillos a un pueblo entero, que se dejó meter y seleccionó el camino del exterior para los que no entendieron o discreparon.

En Cuba, todavía hoy, existen esos dos grupos, subdivididos en su interior en muchos otros pequeños grupos.

Están los que forman parte del gobierno, entendible la defensa, porque viven y viven bien de eso. Están los “sentimentales” que se siguen agarrando a una supuesta tabla de salvación, más que todo del espíritu, que son capaces de hacerse los tontos y preguntar: ¿dónde está Fidel?, habiéndoseles anunciado que fue incinerado y sus cenizas, dicen, fueron metidas en una fea piedra como última morada en la Tierra. Están los que, por algún tipo de comprometimiento, chantaje, o, sencillamente, para escapar de la vigilancia y el hacha con que ella puede venir, por lo menos públicamente, siguen hablando de patria que no tienen, de soberanía e independencia de las cuales han disfrutado poco, más de logros alcanzados, tantos que parece que hablan de los mosquitos, el marabú, los derrumbes, la basura en todas las esquinas, las enfermedades, las carencias, etc.

Siguen existiendo aquellos que han estado siempre tan enajenados que les da lo mismo que “crezcan los niños o que crezcan los accidentes”, masa amorfa que el gobierno ha aprendido a manejar a conveniencia y, sobre todo, contarlos para luego crear sus estadísticas y distribuirlas a través de su no poco efectiva propaganda.

Y están los internacionales, es verdad, cada día menos o al menos disminuidos a partir del desbloqueo de la realidad que ya no se puede esconder o maquillar, que, sin haber investigado, sin haber viajado a Cuba, siguen pensando en aquella isla caribeña que con el dinero extranjero trataba de hacer revoluciones en cualquier parte del mundo. El Che, al que no conocen en realidad es su más gustoso símbolo.

Muchos de esos, siguen retomando y repitiendo de carretilla las historias de la Sierra Maestra, la campaña de alfabetización que no alfabetizó realmente a tantos como la propaganda ha impuesto en los libros de historia. Esos siguen hablando de alta medicina y gran educación gratuitas, aunque eso hoy ya no existe y de potencia deportiva, cuando no hay pelotas, ni terrenos, ni trajes, ni casi nada para poder practicar de forma profesional un deporte.

Esos que siguen apostando desde sus cómodos toilets capitalistas, a mantener un sistema comunista fracasado en Cuba, al que muchos, bajo las ideas de solidaridad y amistad le han sacado mucho dinero mientras lo hubo, sin ellos vivirlo en sus países de origen o al menos, sin mudarse a vivir en Cuba como un cubano de a pie. Pura hipocresía y demagogia que sirve, bien utilizada por el gobierno cubano como aliados propagandísticos.

Además, incomprensible para mí por mucho que los pienso, están esos cubanos, aparentemente libres, por tanto, no hablo de los figurines que el gobierno cubano tiene infiltrados en cuanto rincón existe, que habiendo salido de Cuba hace 50, 30, 20, 10 años, incluso hace 6 meses, porque evidentemente, por miles de razones que todas paran en el mismo lugar y nombre, no podían vivir en Cuba, hoy lloran por los rincones utilizando el mismo argumento oficial, salvar a la familia cubana. Esos que deberían al menos estar de acuerdo con hacer desaparecer a todo lo que huela o signifique comunismo en Cuba, hoy hablan de no apretar al gobierno, de dejarlos a que ellos decidan irse por las buenas, de que la abuelita no puede estar sin verlos, de lo criminal del bloqueo causante de apagones, falta de todo, que trata de matar de hambre a los cubanos de la isla. Esos no tienen vergüenza o están enfermos. Esos que hoy comen carne de res gracias a Estados Unidos, hoy hablan de darle un voto de confianza al gobierno cubano después de casi 70 años de derrochar ese voto.

Ahora, hay otro grupo, que siempre ha existido, aunque reprimido y auto reprimido, ocultado, desconocido, silencioso, que, sin poder salirse del problema, ha vivido todos estos últimos 67 años recondenado, de puertas hacia adentro, hablando bajito, fajados discretamente con el televisor, tratando más discretamente que sus hijos, por lo menos, traten de pensar. Grupo que ha vivido a voluntad o por presión, un exilio interno, ellos que han estado, pero no han estado.

Y dentro de esa gran masa, compleja, dividida, temerosa, aparentemente desinteresada y desorientada, que parece crece, sencillamente porque se les acabó el aguante, que se cansaron de fingir, hoy un grupo está “dando el berro”, está perdiendo el terror, al menos el terror que paraliza. La idea de ese apoyo total y casi absoluto al gobierno revolucionario es mentira, como también fue mentira el apoyo de los judíos a Jesús.

Ahora, el gobierno que no puede suministrar ni agua potable a sus habitantes, habla de la familia cubana, de lo que sufrirá el cubano de a pie, de las pérdidas que existirán. Llevan a las imágenes públicas, a través de sus descerebrados colaboradores y de los “sentimentales” siempre oportunos, regados por todo el mundo o viajando a través de él, los salones de operaciones con cadáveres, los niños desmayados por falta de alimentos, los viejos cayendo como soldaditos de plomos muriendo mientras caminan, las mamás embarazadas que no podrán parir por no tener fuerzas para pujar, etc., tratando de tocar las fibras más humanas del pensamiento humano. Ahora la familia cubana es el objetivo para salvar y entonces frente a esta idea volvemos a los grupos, volvemos a las divisiones, tal que parece que no sabemos hacer más nada que dividirnos.

Y yo me pregunto: Cuál es la familia cubana que hay precisamente hoy que salvar. Se estará hablando de la familia cubana que pasó 30 años sin poderse ver, reunir, muchas veces sin poderse hablar ni por teléfono. Esa familia que enterró en vida, orientada y felicitada, a sus miembros que se fueron del país; a esa familia cubana que se les prohibió y prohíbe entrar al que debería ser su país, por haberse quedado fuera después de terminar su contrato médico, su concierto musical o su juego deportivo; a esa familia cubana que le mandaron sus hijos, sus esposos, sus padres, a luchar en tierras ajenas por objetivos ajenos y nunca los vieron regresar al menos vivos; a esa familia que hoy tiene a sus hijos o hijas, esposos o esposas, padres o madres, presos por causas caprichosas; a esa familia que se le obligó a inventar un familiar marinero o piloto para poder esconder los dólares o ayuda que recibía de su familia que vivían en el exterior. Se estará hablando de la misma familia que fue señalada desde el poder como enemiga interna a los que había que combatir furiosamente y fue sometida a bochornosos actos de repudio, con violencia física incluida, por sólo querer irse a vivir a otro país. Qué descarados son todos.

La familia cubana, esa a la que hoy hay que salvar, lleva muriendo 67 años. A alguien le importó que al abuelo le intervinieran su pequeño negocio, fruto de su trabajo y que muriera de un infarto producto del encabronamiento o la depresión; a alguien le importó que a la joven la sacaran de la universidad o del trabajo por sólo ser religiosa; a alguien le importó que al joven primo, por sólo ser afeminado, amanerado, lo llevaran a aquellos casi campos de concentración creados para, dijo el gobierno, apoyar a la producción; a quién le importó que tu hija bien criada con un posible futuro luminoso, optara por ser “jinetera” para poder tener un perfume o comerse un bocadito de jamón y queso.

A cuál familia hay que salvar, a aquella que por desilusión y no encontrar su espacio dentro, toma ron en las esquinas, roba, estafa, degolla a personas para robarles algo tan elemental como una gorra o una cadenita que parece de oro, pero no lo es, a la que viene desde hace años impotentemente viviendo dentro de las ciudades y pueblos convertidos en enormes y ya simbólicos basureros o de basureros que por su gigantesca magnitud albergan en su interior a humanos.

Los simpáticos del gobierno llaman a salvar a la familia cubana, porque tal parece que hasta ayer todo funcionaba a la perfección y de pronto todo se ha puesto malo. Los simpáticos del poder se niegan a reconocer el rotundo fracaso de sus estrategias mantenidas por seis décadas. Los simpáticos del poder, brabucones ayer, hoy pretenden inspirar lástima, pretenden que se les vea agredidos e incapacitados por factores siempre externos a desarrollar su “trabajo exitoso”; éxito que sólo ven ellos cuando se sientan a comer a las mesas de sus casas.

Los simpáticos del gobierno ahora no paran de hablar de genocidio, de crímenes de lesa humanidad, de sangre por doquier, de grandes matanzas de la población cubana, de fascismo, de agresión imperialista, etc., el mismo discurso de tantas y tantas veces, el mismo discurso que debe haber dejado grabado Fidel Castro como acto de última voluntad y con esto pretenden movilizar a los sentimentales de antes y de ahora para obtener un barco de petróleo, un barco de arroz, algunos dólares como crédito para con eso continuar reprimiendo e inmovilizando a la misma familia cubana que hoy demandan defender.

Los simpáticos del gobierno acaban de desempolvar al gobierno norteamericano y Trump les ha venido muy bien. Trump es el culpable de que todo lo que era oro, hoy se haya convertido en piedra. Trump tiene paradas las ambulancias, siempre mencionadas en primer lugar por el efecto que trae, tiene parado el transporte público, lo que representa a un pueblo que está obligado a caminar, Trump tiene vacías las bodegas y las tuberías de agua, Trump es quien cocina la mala comida que dan en las escuelas y los hospitales. Trump se ha quedado con todo el instrumental médico y por supuesto, todas las medicinas, Trump, por supuesto, no podía faltar más, es el culpable de que los niños no tengan globos cuando cumplen años.

El “fascista y racista” Trump, dicen los sentimentales, quiere quedarse con la isla de Cuba, quiere anexar a la rica, bella y próspera isla a, como menos, su fortuna personal. Qué locura.

Los sentimentales, acomodados detrás de patria, soberanía, independencia, con sus cómodas vidas, deben ser conscientes de que ni regalando esa isla, alguien la cogería como está.

Cuba necesita para su recuperación gradual y paulatina, de un Número de Graham, que “es tan grande que su representación requiere una notación especial de potencias de torres (notación de flechas de Knuth), superando por mucho a números conocidos como el gúgol (10¹ººº)” más un Gúgolplex, (10 ᵍᵘᵍᵒᴵ), “que es un 1 seguido de un gúgol de ceros. Escribirlo es físicamente imposible, ya que no hay suficiente materia en el universo para escribir todos los ceros”. ¿Entendieron? Eso mismo le pasa al gobierno. ¿Algunos de ustedes tiene ese dinero? El gobierno cubano tampoco.

La única salvación verdadera de la familia cubana es que desaparezca o hacer desaparecer a todo el gobierno que hoy la dirige, incorporando obviamente el partido comunista delincuente que hoy la preside. No hay de otra. Se les acabó el tiempo de experimento, se les acabó la pista de aterrizaje. Se les fue el tren. Dios no les va a mandar otro bote.

Otra vez se vende la imagen de que Cuba se convertirá en otro Viet Nam y la guerra será eterna, JAJAJA, Cuba con sus generales de oficina, gordos, fuera de entrenamiento, con sus aviones viejos, reparados, con sus fusiles de madera o plomo, con balas húmedas que no explotan, con soldados jóvenes, obligados, falta de comida, de topes internacionales, etc. Es lo mismo que se pronosticaba para Venezuela y se decía que todos morirían peleando, país al que le entraron, le robaron al presidente y su desdentada primera dama,  dejaron ciegos a los súper militares, y hoy, nadie se acuerda de nada de esto y lo único que está pasando es que los que allí quedan gobernando se han convertido en subordinados alegres, en amigos íntimos y solidarios, en obedecedores incondicionales del que habían denominado enemigo, a tal punto que sólo falta sustituir las imágenes de Simón Bolivar donde quiera que estén por unas bellas de Trump.

La lucha de los cubanos que queremos que todo explote de una vez, es precisamente contra el gobierno y no contra el cubano tenga familia o no. Cómo podría atentarse contra la familia y amigos que todos allí tenemos. A quién se le puede ocurrir que queremos matar a la abuela, a la madre, al hijo, al hermano que allí hemos dejado.

No se puede mandar o pretender que en Cuba, ahora mismo la gente salga a la calle por buchitos a imponerse a un gobierno que está preparado para reprimir, sólo recordar la frase de Díaz Canel cuando muy nervioso no dejó de anunciar: “la orden de combate está dada, a la calle los revolucionarios” e inmediatamente sacó al ejército, vestido de civil, pero ejército, para reprimir a la población civil que caminaba coreando consignas, población civil, nada más y nada menos, que familias cubanas no delincuentes.

 

 

lunes, 23 de febrero de 2026

649.- Los muertos no van a ser de Trump, los muertos van a ser de Díaz Canel.

Estas son dos fotos lindas, pero más que linda son fotos esperanzadoras, que reflejan la historia de un país grande, más allá de su extensión geográfica.

En la foto que tienes a tu izquierda, tomada en 1965 por el periodista y fotógrafo vietnamita Phan Thoan, sin saber en aquel momento que su instantánea daría la vuelta al mundo y se convertiría en todo un símbolo de la resistencia de su pueblo, aparece Nguyen Thi Kim Lai una muy joven muchacha, 17 años, muy delgada, pesaba sólo alrededor de 81 libras, conduciendo detenido al piloto de guerra norteamericano William Andrew Robinson, de 22 años, que medía más de dos metros y pesaba más de tres veces de lo que pesaba su captora. 

El helicóptero, en una misión de rescate de pilotos caídos, donde viajaba William fue alcanzado por el fuego vietnamita y junto a otros dos soldados norteamericanos saltó en paracaídas, horas después fue encontrado por Nguyen, 21 de septiembre, acurrucado y aterrorizado, escondido dentro de una grieta en el bosque de la comuna de Huong Tra. 

En la foto de la derecha, aparecen las mismas dos personas 30 años después. William viajó a Viet Nam para participar en la filmación de un documental de factura japonesa sobre la guerra y se propuso encontrar a la mujer. La encontró, ella era famosa, para aquella fecha se había convertido en enfermera profesional, después de ejercer como enfermera dentro de la guerra, era esposa de un excombatiente vietnamita y madre de tres hijos.

Según cuentan los protagonistas de esta historia y muchos otros testigos, el encuentro fue sencillo. Ambos se recordaban. Todo transcurrió, dicen, entre risas y recuerdos.

No hubo reproches, no se habló de política, no se trató de encontrar culpables, menos ganadores y perdedores. Tiene que haber sido también un lindo momento, dicen que ambos, que una vez estuvieron en bandos opuestos, no se aferraron al pasado, sino que compartieron abiertamente como dos viejos amigos que se reencontraban.

Viet Nam, único en la historia moderna, terminada su última guerra, la quinta de su historia, no se victimizó, no emitió mensajes de lástima, no pretendió vivir eternamente de la ayuda internacional, menos se incomunicó y albergó odio para sus enemigos.

Viet Nam, país donde los Estados Unidos probaron todas las armas inventadas y las que estaban por inventar, donde la tierra quedó arrasada, imposibilitada en gran parte de ser cultivada, donde la población por muchos años arrastró las consecuencias de la guerra, que afectó no sólo a los nacidos, sino a los que nacieron muchos años después, no se echó a llorar, ni esperó por nadie que le resolviera los problemas.

Viet Nam, país comunista, dirigido bajo colegiatura por tres personas, el secretario general del partido comunista, el primer ministro y el presidente del Estado, suele tomar sus decisiones por unanimidad. Si, Viet Nam es un estado comunista, pero parece que, por la gracia de algún dios, ha demostrado ser un estado estratégicamente muy inteligente.

El gobierno vietnamita, en la fase reconstructiva después de la última desbastadora guerra se propuso una idea, la primera y más importante idea, el pueblo vietnamita debería ser libre, soberano, feliz y paralelamente, muy paralelamente, el pueblo vietnamita tenía que desarrollarse hasta eliminar el hambre, la miseria, la pobreza y convertirse en un país competitivo. Primero señaló el camino hacia adentro, no puede existir un pueblo libre y feliz con hambre y miserias.

Todo esto, todo lo que se ha logrado, no sin razón, crea una admiración justificativa hacia ese pueblo, o sea, algo así como: bueno, es que son vietnamitas.

¿Qué quiere decir, que son marcianos?, ¿Quiere decir que todos los vietnamitas eran millonarios antes de la última guerra?, ¿Quiere decir que poseen una excepcional inteligencia no vista en ninguna otro parte del mundo?, ¿Quiere esto decir que no existen borrachos, ladrones, vagos, delincuentes en Viet Nam? Nada de esto.

Sencillamente quiere decir que el gobierno comunista vietnamita dirigió el cambio y creo las condiciones para que entonces ese pueblo, si trabajador, pero no mago, lograra desarrollarse.

Quiere decir que el gobierno vietnamita se apartó de los manuales clásicos dotados por las potencias comunistas, esos que hablan de enemigos, de imperialismo, de guerras y, esos que enseñan a mantener el poder político sobre el hambre, la subordinación, la represión de los pueblos y, con mucho valor, se abrió al mundo desarrollado capitalista, implementando una política de diversificación y multilateralización de sus relaciones internacionales que hoy tiene más de 30 años.

Existen muchos ejemplos de esto, el más grande, por lo que significó la presencia norteamericana en la historia de Viet Nam, para mí, es que se sentó a hablar con el “imperio”. Como el problema era de Viet Nam, como la pobreza la tenía Viet Nam, les dijo a los “rubios”, no vamos a olvidar el pasado, para eso están los libros de historia, pero vamos a vivir en el presente, vengan y ayúdennos a reconstruir no a Viet Nam como gobierno para gobernar, ya de eso se encargaron los padres comunistas y todo fue desastroso, sino al pueblo vietnamita.

Hoy, con una condición especial frente al comercio y la inversión extranjera, con el apoyo de la potencia más importante del mundo, Viet Nam exhibe números económicos impresionantes.

¿Todo es ideal? No, pero un país pobre en extremo ayer, dependiente de una agricultura atrasada, hoy está ubicado dentro de los primeros 50 países dentro del índice mundial de innovación. Hoy Viet Nam exporta a muchos lugares del mundo sus productos del agro y de la industria, con una presencia considerable, nada más y nada menos que en Estados Unidos. Yo compro esos productos aquí.

Y sé que algunos de ustedes, los que siempre me leen, se estarán preguntando: ¿Y esta muela sobre Viet Nam a qué viene ahora?, ¿Este se volvió loco? Pues no, aun no estoy loco, la muela sobre Viet Nam tiene que ver con Cuba porque expone para lo que debe servir un gobierno de la tendencia y color que sea. Viet Nam, país arrasado hace muy poco tiempo, hoy regala barcos de comida a Cuba.

El gobierno cubano no ha sido un proyecto con errores, ni problemas de ejecución, el proyecto cubano ha sido desde muy temprano en sus inicios y hoy 67 años después, es un proyecto bien diseñado y estructurado únicamente para mantener a cualquier costo el poder, incluyendo la muerte de centenares o miles de cubanos.

Al gobierno cubano, al que todos sabemos que, durante muchos años, nadó en dinero que venía sin grandes esfuerzos desde el exterior, jamás le interesó el pueblo. La historia cubana comenzó con la presencia de un loco, destructor, poseído por una enfermedad de exceso de ego, es cierto, seguido por otros locos, fanáticos, desconocedores, analfabetos políticos, más analfabetos económicos, miedosos, que se dedicó a tratar de brillar delante de las cámaras tal como si fuera una vedette.

La verdadera intención, protegida con medias verdades y medias mentiras, no era salvar y desarrollar a un pueblo, la intención siempre fue ser famosos y convertir a Cuba en un laboratorio de experimentos personales. Cuentan algunos conocedores que el llamado Campo Socialista, con el tesorero URSS al frente, invirtió más dinero en la isla caribeña que el dinero que se utilizó para reconstruir a Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Europa, no sin problemas, hoy brilla, Cuba está sumergida en algo más profundo que un apagón.

El heredero de toda esta mierda, escogido muy bien para los intereses del poder, el “puesto a dedo”, “limonardo”, el “singa´o”, sólo ha mantenido el camino marcado por su Dios desde 1959, mantener a cualquier costo el poder, aunque ese poder cueste represión, cada día más fuerte y visible, arrestos bajo causas inventadas o sin causas, muertes y la salida desesperada de los cubanos hacia cualquier punto del planeta, bajo aquel estribillo de casi una canción “revolucionaria” de “que se vayan, no los queremos, no los necesitamos”.

En todo este camino Cuba ha probado públicamente y en secreto con todo y todos en el mundo. Experimentos fallidos. Campo Socialista, los hermanos soviéticos, los empresarios capitalistas buenos, los rusos modernos, los chinos modernos, los Chavez y Maduros e incluso los terroristas y los narcotraficantes. Objetivo, mantener el poder político, porque no se puede tener el poder económico donde no existe una economía, someter a un pueblo sobre engaños, falsas promesas, ilusiones inalcanzables y amenaza con represión.

Así hemos llegado al 2026 en un proceso que muchos reconocen como haitianización de Cuba, no porque Haití nos haya colonizado, no porque hablemos medio francés y medio creole, sino porque estamos casi compitiendo con ese pedazo de isla por ocupar en el podio el puesto de país más pobre del hemisferio occidental. Cuba, a la que le pasaron por las manos miles, miles, miles, miles de millones de dólares, hoy es un país extremadamente pobre, sin ninguna posibilidad propia de salir de esa pobreza.

Y por supuesto, una vez más, esa pobreza tiene sus causas en el exterior. Lo mejor que le ha venido al gobierno cubano en su actuación de víctima es lo que está pasando con la presencia de Trump y su Secretario de Estado, de origen cubano, Marco Rubio, actuación diferente a los muchos gobiernos norteamericanos anteriores que pasaron por la famosa Casa Blanca, que es de un tonto pensar que no le pasaron siempre la mano a Cuba e incluso que colaboraron con el “desgobierno” cubano y con el mismísimo Fidel Castro, lo que le permitió a este último aparecer siempre como valiente y vencedor.

El gobierno cubano vuelve con fuerza a lo que mejor hace para esconder su fracaso, la victimización, el llanto, la queja, el tráfico de influencia y paralelamente, un gobierno que siempre ha escondido los muertos, los mal nacidos, el deterioro, etc., hoy se dedica a fortalecer estadísticas como pronósticos a futuro, de los ancianos que van a morir, de los niños que no podrán desayunar, de los cubanos que no podrán movilizarse en transportes, de las largas jornadas de apagones, de los pocos abastecimientos, de la poca comida, etc. Hoy mientras escribo, mi hermano, en esta última jornada, lleva 72 horas sin electricidad y ya ha perdido la cuenta desde cuándo no llega el agua potable a su casa. Mi hermano está viviendo como dicen viven los haitianos, ve la luz gracias al Sol, consume agua gracias a un “marchante”, probablemente revolucionario e incluso militante del partido comunista, que se apropió de una pipa de agua, de esas que el gobierno obtuvo en su etapa mantenida y como rico dejó regada en algún lugar, que se dedica a vender al agua por la izquierda. Gracias a esa “bendita izquierda” y no al gobierno de izquierda han vivido y viven hoy más que nunca los cubanos.

El gobierno cubano y por supuesto su ejército de “sentimentales” cubanos y extranjeros, ahora pinta el panorama tenebroso que se avizora como consecuencia de las medidas del gobierno norteamericano, pero, desde cuándo hay apagones en Cuba, desde cuándo el transporte público está malo, desde cuándo el pueblo cubano depende de una libreta de abastecimiento para recibir lo mínimo que el gobierno dispone que se necesita para alimentarse, desde cuándo no hay ropa, sábanas, toallas, desde cuándo las casas y los edificios, más las construcciones estatales, fábricas, escuelas, hospitales, están deterioradas, desde cuándo comerse un pedazo de carne de res es un lujo, desde cuándo existe el mercado negro salvador, desde cuándo los funcionarios del gobierno, los eternos y de plantilla y los de paso, viven como “Carmelina”, como una élite de alto vuelo capitalista, con todos sus problemas resueltos y más. Que yo recuerde, desde siempre, desde que el 8 de enero de 1959, Fidel Castro acompañado de un grupo selecto de sus “mau mau”, bestia salvaje acomplejada, puso su residencia y comandancia en el simbólico Hotel Habana Hilton, como mensaje de que a esto fue para lo que vinieron.

Viet Nam, país comunista, hace ya 30 años, dejó de leer los manuales de los “padres fundadores” y decidió salvar al pueblo vietnamita, que hoy está salvo. Cuba, es bueno repetir, país donde no cayó una bomba, donde no hubo destrucción y que funcionaba bien, sobre todo en el plano económico, porque no nos dejemos engañar, hasta los más pobres comían, no langostas, pero si comían, sigue proponiendo como única estrategia la "resistencia" apellidada creativamente como creativa hasta incluso llegar a la muerte. Hay que ser muy creativos para atentar contra el mayor bien que tenemos los humanos, la vida.

Viet Nam pensó y apostó por la vida, aunque eso significara pactar y acordar con sus llamados enemigos. Cuba está apostando por la desaparición y esperando, a estas alturas por un nuevo milagro. Viet Nam apostó por integrarse y no perderse lo que pasa a su alrededor. Cuba está sola, hoy los rusos no son soviéticos y no pueden, los chinos no quieren y el marabú que ha invadido en un porciento muy alto la tierra cubana, no se puede comer.

Ni el gobierno norteamericano, Trump y Rubio incluidos, ni el cambio climático con sus sequías y fuertes inviernos, ni el cambio de domicilio de Maduro, ni el grupo BRICS, son los responsables. Los muertos de siempre, la miseria avanzada, la falta de esperanza, etc., están en las espaldas del gobierno cubano que siempre apostó únicamente por esto. Los muertos a partir de hoy llevaran el apellido Díaz Canel.