Después de 67 años de un mismo gobierno, que sólo ha tenido tres caras con, eso sí, 250 mil caretas usadas a conveniencia, pero no ha dejado de ser lo mismo desde 1959. Después de haber echado del país a aquellos que se opusieron, no se incorporaron o sencillamente hicieron silencio. Después de casi siete décadas de juicios por delitos inventados, detenidos, presos, fusilados o recibidores de infarto dentro de las cárceles. Después de decenas de cubanos imposibilitados a entrar a Cuba su país de origen, a veces por incumplir contratos explotadores, a veces por emitir una opinión propia, diferente a la del gobierno, pero propia.
Después de una política segregacionista sobre el pueblo cubano, impedido de disfrutar de hoteles, playas, clubes, peces, mariscos, carnes, etc., cosas que siempre estuvieron al alcance de los del gobierno, sus familiares y más cercanos y sobre todo más fieles acompañantes, del más “zapatu´o” extranjero que visitó o vivió en la isla. Después de expulsar de centros de trabajo, de centros de estudio, a cubanos que no escondieron su religión o escuchaban a The Beatles, por sólo citar la gigantesca lista de música prohibida nacional e internacional. Después de aquellos brutales mítines de repudio contra los cubanos, niños y viejos incluidos, donde no sólo se ofendió, se vejó, se humilló, sino que, en no pocos casos, se pasó a la violencia física.Después de Camarioca, Peter Pan, Mariel, el maleconazo,
la “visita turística” de cubanos a los volcanes nicaragüenses, más seis décadas
del escape silencioso de un pueblo para cualquier parte del mundo. Después de
llamarnos escoria, contrarrevolucionarios, vende patria, mercenarios, más, mal nacidos
e hijos de puta. Después de vendernos muy caro los productos más esenciales en
dólares americanos que no ganábamos, como única forma de subsistir, que sólo garantizó la subsistencia
del gobierno. Después de experimentos políticos, ideológicos y sobre todo
económicos, todos fracasados, que han llevado al pueblo cubano, primero a
tratar de emigrar para cualquier punto dentro del planeta Tierra, porque no
podemos salir de ella y segundo, a una vida miserable con carencia aguda de
todo, llámese: comida, ropa, electricidad, agua potable, medicinas, casas, etc.
Después de la enorme represión pública y silenciosa que ese gobierno de tres caras solamente y 250 mil caretas, que va desde la vigilancia dentro de los trabajos, las escuelas e incluso la misma “sagrada” familia, que va desde imposibilitar salir de una casa a una persona no sancionada para tal, detenciones arbitrarias bajo justificaciones absurdas, con reales objetivos de reprimir, sancionar y eliminar el disenso. Después de golpear, no pocas veces salvajemente, a muchos de los que se han lanzado a la calle bajo el criterio humano de protestar, lo que resulta paradójico porque ese gobierno llegó al poder por una limitada lucha armada con apoyo de las ciudades, donde se ajusticiaba a los identificados como enemigos, se daba candela, se robaba armerías, se hacían explotar bombas, se daba candela, se interrumpía el servicio eléctrico, hoy se acusa de terrorismo a esa parte del pueblo que se cansó de esperar por “un futuro mejor”.
Después, después y después y más después, hoy el gobierno cubano
acaba de lanzar una idea que quiere pasar como nueva, pero que nada más tiene
la intención de ganar tiempo, emitir mensajitos aparentemente cariñosos,
solidarios, de hipócrita aceptación y, sobre todo, ahora, intentar, nuevamente, nada
nuevo tampoco, que los cubanos del exterior regresen a Cuba a invertir. Gran
idea, creo que una así no aparece ni en los más clásicos textos del marxismo,
ahora el gobierno comunista de Cuba o al menos así llamado pretende que para
desarrollar el comunismo, los capitalistas pongan su dinero. Batalla de ideas ideológicas
olvidadas a cambio de dólares americanos.
Sistema comunista que ha logrado en poco tiempo
histórico destruir un país entero con una gran parte de su población, Cuba, la llamada
“Llave del Nuevo Mundo”, la “Azucarera del Mundo”, Cuba la receptora por excelencia de inmigrantes, a tal punto de convertirlo
en uno de los países más pobres del llamado hemisferio occidental y que ahora,
a la cara, quizás la careta 251 mil, como si la historia no hubiera pasado,
como si ellos todos fueran nuevos y acabados de llegar, pretenden que todos
aquellos que por pura lógica deben odiar al sistema que los explotó, excluyó,
sancionó, etc., ponga el dinero para salvar al gobierno.
El pueblo de Cuba o al menos una parte representativa
de él dentro de Cuba y otra parte también representativa fuera de Cuba, dando
gritos de: abajo el gobierno, abajo el castro canelismo, que es una horrible
versión de lo que podría ser la ideología socialista comunista, que se vayan,
que Estados Unidos acabe de invadir, Viva Trump, esto puede valorarse luego,
pero es un sentimiento que existe como única solución visible, gritos de
libertad, de “Patria y Vida” como contraposición a la patria o muerte impuesta
por Fidel Castro y el gobierno pidiendo que los llamados odiadores, escorias, mercenarios,
apátridas, ahora salgan corriendo para salvar al gobierno, que no es al pueblo.
Ahora promesas, apertura de piernas, entrega de fondillos, con tal de permanecer.
Cuba, la que se burló y negó a pagar su deuda externa.
Cuba la que no hace mucho estimuló la inversión de cualquier extranjero, incluso de delincuentes, antiguos guerrilleros, etc., sobre
la de los cubanos, para después poner presos a muchos y no pagarles a otros
muchos, ahora quiere que todo se olvide, que nadie recuerde nada y vuelvan a
poner dinero.
Ellos no están locos, ellos saben que este será el experimento número 5489, ellos conocen los verdaderos sentimientos del cubano, ellos están ganando tiempo y tratando de que el golpe no les dé. Ellos, aparentemente tranquilos y seguros, viendo como magistralmente Maduro y el Ayatollah Khamenei fueron mudados, uno a New York y el otro al otro mundo respectivamente, están “cagaos” y quieren ahora que Estados Unidos les tire un cabo, sin ellos hacer nada a cambio.
El gobierno cubano ha retomado su mejor estrategia,
reprimir hacia dentro hasta la más mínima acción o intención contraria, dígase
filmar con un celular manteniendo la “orden de combate” dada por Díaz Canel,
combate armado y entrenado contra el pueblo y paralelamente llorar a “moco
tendido” hacia el exterior para tratar de movilizar a los “sentimentales” para
que apoyen al gobierno, que hoy más que nunca es llamado pueblo. Sentimentales,
algunos más famosos que otros, que ahora, sin vivir en Cuba, hacen estadísticas
de los hospitales deteriorados, hoteles cerrados, de los enfermos sin solución
y sobre todo, de las posibles muertes. Ahora los sentimentales acaban de descubrir los apagones por la falta de petróleo, lo malo que está el transporte público, los baches en las calles, la falta de agua, etc., cosas con las que todos los cubanos crecimos y hemos vivido siempre.
Los mismos sentimentales una vez más, que nunca levantaron su voz para criticar la represión, los encarcelamientos, las miles y miles de prohibiciones con las que ha tenido que vivir el pueblo, el verdadero pueblo cubano, durante estos últimos 67 años. Los mismos sentimentales que de conocer Cuba la conocen moviéndose en autos por Miramar, durmiendo en confortables hoteles, comiendo en restaurantes especiales, sin jamás entrar en un solar cubano, sin visitar un hospital o escuela de pueblo, sin conocer cómo vive el campesino, menos mencionar los derrumbes, la falta de comida, la falta de agua, las muertes innecesarias durante décadas, la más que evidente intención de emigrar de forma solitaria o de forma masivas imposible de ocultar.

Los mismos sentimentales que disfrutando de sus
democracias, yo todavía no entiendo el verdadero por qué, defienden y luchan, bajo
palabras como soberanía, independencia, autodeterminación de los pueblos, ejemplo
de resistencia ante el imperio, etc., por mantener en Cuba un gobierno y
una forma de administrar, no ya que no funciona, sino que el mismísimo pueblo cubano está dando gritos que no quiere. Pienso, quizás, que los sentimentales no tienen otra cosa que hacer y se aburren o tienen sus propios
experimentos humanos.
Cuba necesita de varias intervenciones diferentes, sobre las que luego escribiré.










