viernes, 3 de julio de 2026

670.- No hay que salvar a la revolución, porque ella no existe, hay que salvar a los cubanos de esa revolución.

¿Por qué un gobierno tendría que repetir constantemente que es fuerte y tiene que llamar todos los días a defender la revolución que dice lo patrocina? Porque sencillamente es todo lo contrario, el gobierno se sabe débil, tiene miedo y sabe que, de corazón, en esa revolución, ya no creen muchas personas.

Cuando un gobierno es en realidad fuerte y está realmente apoyado por gran parte de su pueblo, no tiene que pregonarlo todos los días, por el contrario, se dedica a trabajar para seguir satisfaciendo las expectativas, demostrando cómo las medidas que toma benefician a la mayoría.

Los gobiernos llegan, enuncian un plan a cumplir, obviamente por etapas y evalúan su cumplimiento, esa evaluación corresponde precisamente a los receptores del plan, de ahí que no siempre los resultados coincidan, puede el gobierno verlo todo bien y los receptores no ver nada claro en su gestión. Ningún plan es rígido, sólo existe ese camino rígido en algunos libros, sin embargo, las desviaciones deberán ser mínimas y mantener el objetivo central.

Cuando el plan se cambia todos los días y los caminos se alejan del objetivo deseado, sobre todo a corto plazo, pues los humanos no somos elefantes o tortugas, se convierte en una suerte de casualidades y ayuda de Dios, entonces el gobierno ha fallado, el gobierno no funciona, el gobierno, por tanto, tiene que desaparecer una vez que ha probado y probado todos los métodos y el resultado no sólo es malo, sino peor. La promesa del paraíso y la vida plena dentro de él se aleja del más simple análisis científico. Los humanos no tenemos tiempo de sobra, tenemos que comer todos los días, bañarnos, vestirnos, pagar los servicios que consumimos y por qué no disfrutar. El tiempo se acaba con una vida.

Si hay algo que a los hijos cae mal es que los padres para evaluar, corregir, exigir, recuerden constantemente que son los padres, o sea, me tienes que respetar o hacer lo que digo porque soy tu padre, frase que en algún momento todos los hijos hemos escuchado y todos los padres hemos enunciado. El efecto que esto logra es el contrario al que los padres desconocedores pretenden lograr. Los hijos no respetamos por miedo, sólo se logra por esos métodos que callemos nuestras verdaderas ideas, que cumplamos obligados en espera de poder salirnos, que aprendamos a mentir. Los hijos no quieren o respetan por obligación, es la admiración, la identificación, el compartir objetivos comunes, lo que logra el eterno amor, que bajo ningún concepto es obligatorio, la consanguineidad no obliga a querer. Por tanto, si los padres se equivocan, por desconocimiento o conciencia, los gobierno también y todos llevan su merecido. No es lo mismo te soporto porque no me queda más remedio, a te quiero.

El hecho de haber nacido en Cuba no significa exactamente que se tenga que querer ese lugar y menos estar de acuerdo o amar al gobierno que está de turno y para nada tiene que ver con una opción patriótica, de independencia, menos de soberanía. Todas estas ideas son formulaciones sentimentalistas que tratan de identificar y sobre todo retener a conveniencia. No se termina amando por haber nacido en determinado hospital de una determinada localidad, se ama por sentirse parte, por sentirse escuchado y tenido en cuenta, se ama por formar parte, por poder participar desde una determinada posición, idea, conducta, etc.

Los cubanos hemos sido históricamente, al menos en esta última etapa de nuestras vidas, muy dados a evaluar gobiernos extranjeros y no por pura casualidad tratar de influir para cambiarlos, sólo recordar la misión fracasada por adelantado del Che Guevara en Bolivia allá por la lejana década del 60 del siglo pasado, sin embargo, esa misma fuerza y “convicción” nos falta para evaluar al nuestro.

Hemos apoyado cualquier manifestación, hasta la más mínima, que haya tratado de criticar un gobierno local, da igual en Argelia, España, Perú o Filipinas, sin embargo, para evaluar al nuestro siempre aparecen justificaciones que van más allá de la realidad y pueden estar referidas y traer cualquier evento, a veces mientras más lejano mejor, da igual una sublevación de esclavos en un batey en el siglo XVII definida por la propaganda como una manifestación de independencia nacional o una marcha sindical por el aumento salarial en la década del 30 del siglo XX como una manifestación antirrepublicana.

Mientras tanto el gobierno cubano ha ganado tiempo, cosa en la que vienen desde hace décadas, hablando de defensa de la revolución, de patria, de soberanía, más el invento de soberanía alimentaria, más otro invento de soberanía eléctrica, cosas que nadie sabe lo que en realidad significan, tal como si la patria, la independencia, la soberanía fueran definiciones nuevas y sobre todo exclusivas de eso que aún se llama revolución socialista, que de lo primero, esa revolución eterna, no queda nada y de lo segundo, el socialismo, en el caso cubano caribeño, aún está por probar, a no ser que se esté llamando a un proceso que depende hoy más que nunca de mecanismo capitalistas y de los dólares del “enemigo eterno” para mantenerse en el poder los que lo tienen.

He escuchado una idea en voz de Eloy Viera, uno de los integrantes de El Toque, que me ha llamado la atención. Dijo Eloy, más o menos, no hay que salvar a la revolución, porque ella no existe, hay que salvar a los cubanos de esa revolución y eso me ha parecido genial.

La revolución ha sido nuestro gran fracaso en todos los aspectos de la vida cubana porque ella se dedicó, cumpliendo con antojos personales e intereses de reducidos grupos a destruir el funcionamiento lógico de una sociedad humana. Cuba, país medianamente fértil, donde las plantas salen y viven sobre el concreto o la piedra, hoy no tiene comida. La tierra fértil sigue allí, la mejor muestra es que está ocupada en más del 65% por el marabú que por desgracia no se come.

El gobierno cubano alardea y trata de mostrarse fuerte, sacando incluso a Raúl Castro a sus 95 años como un trofeo, porque en realidad tiene un enorme miedo y esa sensación no es por un posible ataque desde el exterior, ellos tienen un porciento muy alto garantizado que no existirá ese ataque masivo desde los Estados Unidos, ellos tienen miedo al pueblo de Cuba y están tratando de atajarlo para que no exista un desborde.

Trump y su gobierno no van a atacar militarmente a Cuba. No tienen cómo justificarlo al mundo, porque la idea de que el gobierno cubano no le cuadra, no es suficiente para enviar tropas y eso lo sabe el gobierno de la isla, el cual, no obstante, se ha victimizado en todos los escenarios posibles, argumentando ahora que Cuba es una pequeña isla, pacífica, solidaria, interesada más que nunca en mantener relaciones con los Estados Unidos. Relaciones de igualdad, para la cual han vendido a Cuba como lugar de paz, interesado en desarrollarse y entregarle ahora, a los 67 años, una enorme calidad de vida al pueblo, para lo cual ellos aseguran que están dispuestos a cualquier cosa, menos a cambiar la forma política del gobierno, o sea, cualquier cosa se puede cambiar, menos la verdadera causa del fracaso que tiene que ser cambiada.

El gobierno cubano se ha victimizado para tratar de llamar la atención y dar lástima, pero en realidad está fuerte frente a Estados Unidos, le han cogido la vuelta a Trump y sus diversas variantes u opiniones sobre el tema Cuba. Si el gobierno norteamericano estuviera verdaderamente interesado y decidido a accionar, ya lo hubiera hecho, porque le sobran fuerzas para ocuparse de Irán, de Venezuela, de las Islas Galápagos si ese fuera el asunto y de Cuba a la misma vez. Trump está jugando con su rating y está entreteniendo a no pocos.

Sin embargo, el gobierno cubano no tiene miedo, sino está aterrado de su propio pueblo, quizás como nunca en la historia de la revolución. El gobierno cubano sabe que ya no puede armar a Fidel Castro, porque dicen fue incinerado, figura que por voluntad o a la fuerza el pueblo cubano consintió. Ya no pueden sacar mucho a Raúl Castro, porque además de sus 95 años, jamás tuvo vínculos afectivos con el pueblo y Díaz Canel es la figura más desprestigiada de toda nuestra historia, más desprestigiado que el último aborigen que se emborrachaba y pegaba a su esposa también aborigen que vivió antes de la llegada de los españoles en 1492.

El gobierno cubano sabe que los que apoyaban fervientemente, hoy están viejos, enfermos, deteriorados o decepcionados y los que mejorcito están, viven hoy junto a sus hijos fuera de Cuba. Los jóvenes preparados, profesionales, se han ido marchando y lo que está quedando en Cuba de forma masiva es una parte de ese pueblo que como dice el viejo refrán popular, le da lo mismo que crezcan los niños o los accidentes. Parte de esa parte está esperando que se le resuelva el problema y está demostrado que es capaz de acomodarse el socialismo, al esclavismo, al feudalismo, e incluso a la comunidad primitiva de igual forma.

Una parte del pueblo cubano, mención de honor para las madres y abuelas, está protestando, pero de ahí no se ha pasado. Protestas aisladas por cansancio, que aún el gobierno puede controlar y entonces es ahí donde aparece el terror y para evitarlo el control y la represión.

Ellos saben, porque son muy capacitados en estos temas, que al pueblo entero en la calle no hay quién lo reprima. No se puede meter preso a 1, 2, 3 millones de personas y contra eso están jugando al policía bueno y al policía malo.

Por un lado, se sigue hablando de que el pueblo apoya a la revolución, por ciento que cada día es menos y por otro se está desapareciendo a cualquiera, incluyendo jóvenes de ambos sexos e incluso menores de edad, para evitar que el río que ya trae piedras se desborde.

Están aterrorizados quizás como nunca, porque están viendo la candela llegar. Un cubano no significa mucho, 100 cubanos no hacen un bosque, pero 100, 200, 400 000, sí.

Ha desaparecido del dialogo popular aquello de Patria o Muerte, porque sencillamente nadie en su sano juicio en realidad, menos los jóvenes, quiere morir. Patria o Muerte ha quedado para los discursos que cada día menos personas siguen y el gobierno, por mucho que diga lo contrario, lo sabe.

Y ahí está la fuerza. No se puede esperar por Trump, porque él, por mucho que aparenta, no tiene el problema arriba. No se puede esperar por Trump porque sencillamente a él no le corresponde iniciar el proceso de cambiar las cosas en Cuba.

A Cuba tiene que defenderla de esa revolución y liberarla, el pueblo cubano que allí está.

 

 

 

 

 

 

  

martes, 30 de junio de 2026

669.- Acabémonos de quitar las máscaras

Llevo más de un mes tratando de escribir este corto y quizás repetido artículo en algunas de sus ideas y me ha sido no muy fácil. Sobre Cuba me es difícil tratar de aportar algo nuevo, más que repetir de que soy de la opinión que el gobierno en pleno, más otros apoyadores y represores deben ser, cómo mínimo, ahorcados de los postes de electricidad que hoy para poco sirven.

Cubanos de aquí y de allá por el lugar donde dormimos, al final cubanos todos, acabemos de quitarnos las caretas con la que muchos hemos vivido mucho tiempo. Puede parecer increíble en presencia del presente, pero a Cuba le falta todo, excepto una fábrica de caretas o máscaras.

Hagamos un resumen. Los cubanos que duermen en Cuba están, ante todo sin dormir, lograr dormir en la Cuba de hoy es considerado todo un evento. No tienen agua, semanas y más semanas sin recibir el preciado líquido, sobreviviendo comprándolo a altos precios en el mercado negro, por fuera o mercado informal, da igual el nombre que tenga o compartiéndolo con y de sus vecinos. Si, el agua potable se vende y compra, porque sencillamente ella no llega a través de los acueductos, fenómeno que para nada es nuevo.

Horas y más horas sin electricidad, lo que significa que no la tienen 24, 27, 34 horas o más, la tienen 1, 2 o 3 horas de forma a veces discontinua y la vuelven a perder por otras horas que nunca se sabe cuántas serán. A veces la causa es el no tener petróleo, otras es una rotura o un mantenimiento programado o reprogramado, otras pueden ser la caída de los postes, transformadores, cables de la distribución o sencillamente que un grupo de delincuentes o “necesitados” determinaron robarse el aceite de los transformadores con alta demanda equivocada en el mercado automotriz que termina dejando a un barrio o pueblo entero sin servicio eléctrico.

También los apagones pueden ser por la sequía en Australia, una enfermedad repentina en las aves de corral, la salida de los zombis en la serie The Walking Dead u otro cualquier invento. Eventos y justificaciones con más o menos fuerza han existido siempre que yo recuerde. Siempre significa desde que fui niño, allá por la década del 60 del siglo pasado.

Horas y más horas sin poder cocinar lo poco que se consigue para comer o cocinando, ya no con el tradicional  y antiguo carbón, ese que da rico sabor a la comida cuando se sabe usar, lo que sería más que suficiente para entender el desastre y atraso hoy en 2026 y la inoperatividad del gobierno, sino con leña que tampoco es leña especial, sino lo que significa caminar, encontrar un gajo caído de un árbol o tumbarlo, un pedazo viejo de madera, una parte de un viejo mueble y tratar de encender fuego en el patio de la casa, en el medio de la calle, etc., tal como, según dicen, lo hizo el Homo Erectus organizadamente hace entre 400 a 700 000 años.

Cocinar con leña, a veces pedazos de cosas, maderas húmedas, etc., puede ser la peor condena hoy a una madre, abuela y algún que otro papá, que tienen que hacer comida para alimentar a su familia. Cocinar con leña obligatoriamente nos remite a la historia colonial de Cuba allá por los siglos XVI, quizás XVII o más para atrás cuando se quemaban vivos en hogueras a uno que otro culpable de un u otro delito. Si el cacique Hatuey o la francesa Juana de Arco hoy hubieran sido sentenciado a morir en una hoguera, todavía estuvieran vivos.

Los cubanos de Cuba hoy no sólo no tienen electricidad o agua, sino que casi no logran conseguir comidas; los suministros tradicionales del gobierno ya no existen y la comida está en esos famosos mercados negros, ahora legalizados hasta nuevo aviso, que toman el nombre de MiPymes, o sea, pequeñas tiendas, cafeterías, restaurantes que se dedican a revender lo que consiguen en el exterior o mercado paralelo interior, con al menos aparente legalidad. El cubano de pueblo está pagando hoy por un huevo, con lo que podía antes comprar una granja entera de gallinas ponedoras, incluyendo a los psicólogos que atendían a esas aves.

Esas MiPymes de hoy son los artesanos de ayer, los macetas que también quedaron al campo, los campesinos que vendían por fuera, los dueños que rentaban habitaciones o casas sin papeles, que están haciendo su zafra junto a las “famosas y humanitarias” agencias del exterior, muchas de ellas del gobierno cubano o al menos amorosamente relacionadas con él, aprovechando la crisis mantenida, que aunque pueda parecer absurdo les conviene que toda esta situación de precariedad cerca de lo haitiano, continúe. Cualquiera de estas definiciones ha vivido en Cuba mucho mejor que un científico, que un médico, que un profesional o trabajador de cualquier sector, que una persona que trabajó 40 años de su vida, porque “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Por su parte el gobierno interesado sólo en permanecer ha demostrado que no le importa una solución para todos, más allá de que de importarle no la pueden tener. El gobierno en sus discursos demagógicos hoy aspira a que los capitalistas malos pongan su dinero para entonces desarrollar algo que ellos siguen llamando socialismo, que es lo más incoherente que se pueda escuchar. El gobierno dice que está decidido a morir, pero antes pretende matar a los cubanos. El gobierno habla de resistir, pero la parte de la resistencia la está poniendo el cubano de a pie. Comparemos sólo el peso corporal de tu mamá, tu hermano, tu hijo con el que exhiben los altos funcionarios del gobierno.

Mientras esto ha ocurrido en Cuba durante estas últimas seis décadas, porque nada de lo hoy agravado es nuevo, el gobierno ha invertido miles y miles de millones de dólares y pesos en armar y rearmar un ejército, no para la defensa contra un enemigo externo, sino para el único objetivo “sagrado” para ellos de imprimir miedo y reprimir al pueblo cada día más descontento.

Todo en este sentido está organizado y previsto por el gobierno, incluso las manifestaciones de hoy en las calles, porque le ha sido fácil hasta ahora. Cuba ha descubierto la protesta y el gobierno la deja protestar, dando apariencias de que el pueblo tiene derechos, pero esos derechos están calculados y suponen que de ahí no van a pasar. El gobierno deja protestar, porque es imposible controlar y reprimir a decenas de personas, siempre aclarando que las protestas son por el disgusto, el simple disgusto de no tener agua, electricidad, medicamentos, de lo cual es culpable el gobierno norteamericano, pero que no cuestionan la existencia del gobierno incapaz, y al otro día en la mañana de forma independiente, en silencio, recogen a aquellos que más protestaron, los encierran y les prometen sanciones excedidas.

Los cubanos gritan abajo Díaz Canel, abajo el comunismo, y el gobierno afirma que los gritos están dirigidos en contra del famoso "bloqueo". Los cubanos gritan pidiendo que lleguen los norteamericanos y el gobierno traduce esto con que están en contra de Trump.

No se nos puede olvidar el doble discurso de siempre, por un lado, el gobierno se muestra comprensible, amoroso y por el otro, el verdadero objetivo es permanecer a cualquier costo. No hace mucho aún, Díaz Canel, el presidente puesto a dedo, dio una orden de combate contra su pueblo, orden que inmediatamente fue ejecutada con una enorme represión. ¿Orden de combate contra un pueblo desarmado que sólo exigía sus derechos? Si, orden de combate, orden de represión, orden de eliminar todo descontento visible, orden de matar si fuera necesario. Nada nuevo, no se nos puede olvidar que el gobierno cubano, entre otras muchas cosas escandalosas durante toda su existencia, apoyó a su amigo Saddaam Hussein, asesino público y genocida que exterminó a parte de su pueblo y felicitó al gobierno y partido comunista chino por la “sabia” solución de pasarle por arriba con tanques a los manifestantes pacíficos reunidos en la Plaza de Tiananmen.

Entonces esos mismos que han apoyado la violencia contra pueblos y ejercido el poder desde la violencia, sólo observar la cantidad de cárceles, prisiones, granjas, calabozos que existen, hoy piden paz, hoy se quejan de que contra ellos se pueda ejercer la fuerza. Se les olvida que, más temprano que tarde, el que a hierro ha matado o mata, a hierro tiene que morir.

Ahora esos “valientes” lloran por los pasillos del gobierno, frente a las cámaras y en las organizaciones internacionales diciendo que la potencia más poderosa del mundo los quiere atacar. Ahora precisamente se les olvidó lo de “Patria o Muerte”, “Vengan a sacarnos, no les tenemos miedo”, “Preferimos desaparecer en el mar”, “Recogerán el suelo anegado en sangre”, etc., etc., etc. Ahora Cuba es sólo una pequeña isla inofensiva, solidaria y amiga incluso de los Estados Unidos. Ahora quieren dialogar, sobre todo para que los dólares norteamericanos salven a la mal llamada economía cubana, porque de economía tiene muy poco.

Ahora el gobierno que llegó por la violencia, que destruyó a todo un pueblo por la violencia y que se mantiene por la violencia interna hacia un pueblo noble, realmente ignorante desde el punto de vista político, desorganizado, debilitado, enfermo, envejecido, quiere apelar a la paz y los mecanismos democráticos, pero insiste que no se van a ir, lo que es más que obvio, por las buenas.

Entonces, cubanos, quitémonos las máscaras. La solución de Cuba, que no será fácil, pero será una posible solución, está en la fuerza. Por un lado, la inevitable fuerza interna, de un pueblo que está cansado de aguantar y que poco a poco, como ocurre en otros lugares del mundo, tiene que salir a defenderse y una inevitable fuerza externa como apoyo o ayuda. Si una inevitable ayuda externa, que, para mí gusto, sin máscara, ha demorado mucho.

Creo que no se está valorando una invasión masiva de miles de millones de dólares para cambiar a un gobierno, a Trump, que creo no conoce a Cuba desde hace mucho, no le conviene, no tiene mucho cómo justificarla frente al gobierno norteamericano. Creo que la idea de entrar y sacar a los culpables es casi imposible, no porque el gobierno norteamericano no tenga los métodos practicados y los medios, sino porque los culpables de la destrucción son tantos, que no sólo lo es Raúl Castro, menos Díaz Canel, sino porque tendrían que cargar con miles de personas a la misma vez. Cuba tampoco puede ser acusada hoy de narcotráfico o invasiones militares en el mundo, eso ya pasó y los diferentes gobiernos norteamericanos no le hicieron caso y lo dejaron pasar a cambio de promesas.

La ayuda del exterior, que no sé por qué asombra a muchos tiene que existir, como siempre, al menos en la época moderna, ha existido. Un pueblo como el cubano, sólo puede hacer lo que está comenzando a hacer, protestar, protagónico las mujeres, pero derrocar a un gobierno que está preparado y apertrechado, armado hasta los dientes, es algo más complicado, que se puede lograr, pero demoraría por mi cuenta, otros 70 años como mínimo.

Cubanos, independientemente del lugar donde dormimos, acabémonos de quitar las máscaras.

 

 

 

viernes, 8 de mayo de 2026

668.- El colmo de TODOS los colmos.

Los colmos se suelen utilizar a modo de broma o chiste sobre un absurdo. Comienzan con una pregunta inicial que el receptor debe responder o adivinar, aunque usualmente la pregunta es respondida por el mismo emisor. Por ejemplo: 

¿Cuál es el colmo de un asesino? Querer matar el tiempo. 

Bueno, esto es el colmo de los colmos. Esto es lo más absurdo que se puede leer, aunque viniendo del gobierno cubano tiene muy bien definido su por qué.

Los “Díaz Contados”, que no tienen ningún problema más importante que resolver, están entretenidos jugando a la guerra o a lo que ellos deben llamar, imagino, guerra de resistencia creativa, donde el limón debe ser más importante que el armamento.

Trump, que según he escuchado a familiares tiene un gran sentido del humor, cosa que a veces demuestra en sus intervenciones públicas, se divierte y el gobierno cubano aparenta que se toma esto en serio y trata de demostrar que se prepara para una guerra contra la potencia más poderosa del mundo en cuanto a lo militar, con un ejército no sólo superior en el número y campo tecnológico, sino que está preparado física y mentalmente para guerrear.

Me gustaría aclarar que ya Cuba está en guerra. Guerra es ver a personas comiendo de la basura. Guerra es pasar 18, 20 horas sin electricidad, que te la ponga 2 horas y que te la vuelvan a quitar por las siguientes 20 horas. Guerra es pasar 2, 3 semanas, a veces más, sin agua corriente. Guerra es vivir en una casa de llega y pon, sólo con o sin la mitad del techo o en un solar con 200 personas adentro. Guerra es tener miedo a decir tu verdad o peor guerra es que te lleven preso por decirla. Guerra es vivir en un país que no puede diseñar un futuro, más allá de pedir confianza y asegurar que están trabajando, mientras la basura no deja caminar por las aceras y calles. Guerra es irte del país en una balsa o cruzando selvas y guerra es que los padres y abuelos despidan a sus hijos o nietos, sin tener la seguridad de que los volverán a ver algún día. Guerra es esperar y esperar por una llamada o mensaje que dice: estoy vivo, llegué. Guerra es tener a un familiar o amigo preso.

Pero de esa guerra el gobierno cubano no quiere hablar, o sólo habla para echarle la culpa a factores externos, huracanes, tormentas, sequías, encarecimiento de la vida en Singapur, lugar con el que nos “atan muchísimos lazos históricos” y, por supuesto, el actual gobierno norteamericano.

Cuba, cuyo ejército está hoy compuesto por oficiales viejos y gordos, que no pueden pasar la más elemental y floja prueba de eficiencia física de una secundaria básica y por reclutas del servicio militar, la mayor parte de ellos obligados a estar y que no creo que quieran morirse, que no superan las 120 libras de peso corporal, está decidida a guerrear, creo yo pensando en la experiencia del criollo José Antonio Gómez Bullones, más conocido en nuestra historia como Pepe Antonio, que ha pasado a la leyenda popular como héroe nacional frente a la toma de La Habana por los ingleses en 1762.

Durante mi vida como historiador, precisamente por años éste fue mi tema central de investigación, enfocado no a las acciones militares, de donde el verdadero héroe fue Don Luis de Velasco comandante español con una gran carrera militar que murió defendiendo el Morro, al que incluso los propios atacantes rindieron respeto, sino el impacto sobre todo económico que la presencia británica, de 11 meses en el occidente de la isla, dejó como consecuencia.

Entonces, como siempre hay que tener un héroe cubano para luego utilizar su nombre y crear legitimidad, se destaca la figura de Pepe Antonio, por aquellos años alcalde de la mayor villa Guanabacoa y miembro de la Santa Hermandad dedicada a vigilar las costas de la isla y luchar contra el contrabando de piratas y corsarios y que en el cumplimiento de su misión se dedicó a trasladar el ganado vacuno a lugares seguros y a eliminar o apresar a uno que otro soldados ingleses que perdido en territorio cubano caminaba sin rumbo fijo. No mucho más.

Creo que con esta experiencia y con Pepe Antonio como guía, el gobierno cubano actual desarrolla su estrategia de combate contra el ejército norteamericano, pensando, creo yo, que los “yanquis” entraran caminando en chancletas por las calles de La Habana, de Matanzas, de Camagüey, etc., escuchando Spotify, hablando por cámaras con sus esposas, madres e hijos desprovistos de armamentos o con las armas usadas en la guerra de Corea, muchos borrachos o endrogados y de seguro se perderán en las tierras totalmente plagadas de marabú. Es el colmo de los colmos, pretender hoy, no sólo enfrentar, sino salir victorioso de un potencial, pero poco probable, ataque feroz del ejército norteamericano.

Ahora, veamos lo que pasa para el interior de Cuba, de esa Cuba casi en la miseria.

El gobierno cubano, su llamada Defensa Civil, acaba de publicar una orientación que está repartiendo impresa casa por casa, a la cual ha llamado “Guía Familiar” ante una posible agresión norteamericana, que creo sólo causará burlas dentro de los cubanos, acostumbrados a burlarnos de todo. Guía que orienta identificar refugios naturales, imagino que cuevas y huecos, sótanos, túneles o zanjas donde esconderse y pretende recomendar la preparación de una llamada mochila de emergencia y de abastecimiento para sobrevivir a un conflicto bélico. Lo único que no se les ha ocurrido es mandar a trasladar las vacas como hizo Pepe Antonio, obvio porque vacas no hay.

Lo primero a decir es que lo de mochila me parece un absurdo, podían haber escogido otra definición, tal vez jolongo o javita de nylon. Las mochilas de moda que usan los niños para las escuelas son enviadas desde el exterior o compradas en el mercado negro, por lo que tiene, a veces, más valor que el niño que las posee.

Luego como orientación general faltó decir lleven dólares, el gobierno revolucionario va a habilitar tiendas cerca de las cuevas y refugios donde los escondidos pueden comprar sus cositas para pasar mejor el tiempo, donde a lo mejor hasta helados se puedan adquirir. Chocolate y fresa.

Veamos lo que propone textualmente:

Mochila de Emergencia y Suministros Básicos. Alimentos no perecederos: Productos que no necesiten cocción, enlatados (atún, sardinas, carne), galletas, cereales, pan y caramelos para al menos tres días. Agua potable: Recipientes con agua para garantizar el consumo. Iluminación y Fuego: Velas, fósforos o fosforeras y linternas. Energía: Radio con energía alternativa (manivela o pilas). Higiene: Artículos de aseo personal básicos

Botiquín de Primeros Auxilios. Medicamentos esenciales: Analgésicos (dipirona, paracetamol, aspirina), antihistamínicos y medicamentos para enfermedades crónicas. Material de cura: Gasas, vendajes, apósitos, esparadrapo. Herramientas y protección: Tijeras, pinzas, termómetro, guantes desechables, mascarillas y antisépticos. Otros: Pomadas para quemaduras o picaduras.

Artículos Adicionales y Documentos. Protección: Telas que puedan cortarse para hacer vendajes. Documentos: Identificación, documentos familiares importantes.

Amigos, si Cuba pudiera preparar a nivel individual, por familia, una mochila como esta, somos injustos, porque los cubanos estarían viviendo en su mejor momento. Si Cuba pudiera garantizar todo lo que se ha publicado, sería un país que pudiera competir económicamente con los Estados Unidos y sería totalmente injustificada cualquiera oposición a ese gobierno que es capaz de lograr que cada familia tenga la posibilidad de apertrecharse tal como si fuera a pasar una o dos semanas de campismo en algún lugar apartado del planeta.

En resumen, creo que, de toda esa creativa lista preparatoria, después de haberla leído varias veces, la familia cubana hoy, no sin cierta dificultad, sólo podrá cumplir con lo último recomendado, llevar los documentos de identificación y los documentos familiares importante, donde de seguro, no queda claro, pero deberán estar incluidas las propiedades de las bóvedas en los cementerios para facilitar los supuestos entierros.

Me llama la atención que el documento no dice nada de los santos, conociendo que los cubanos para acciones importantes primero llevamos a nuestros santos que a otro familiar. Son innumerables los cuentos de personas que cagan con sus Elewa, sus Caridad del Cobre, o parte de su Enganga hasta para montarse en un avión para un viaje de turismo. Los santos en una supuesta guerra contra Estados Unidos resultarían más que necesarios y útiles.

Esto es una burla, una gigantesca hipocresía. Es sencillamente el colmo de los colmos, o sea, una formal propuesta jocosa, aunque pretende aparentar seriedad, que sólo tiene el objetivo de divertir en medio de los problemas. Esto no puede ser serio, cada una de las líneas propuestas para que la familia cubana cargue su mochila y sobreviva frente a un ataque del enemigo, da pie a escribir un libro de críticas o un buen guion humorístico. Cada una de esas propuestas, sacadas imagino que de una lista que alguien encontró en un archivo y no se dio cuenta que fue confeccionada en 1957, es precisamente lo que hoy el cubano no tiene. Creo además que por la cantidad de cosas que hay que cargar no es una mochila lo que se necesita, sino un camión, sólo imaginen que todo esto estuviera a la mano en una familia cubana de 8 personas, a veces de más.

Echémosle un vistazo muy por arribita. Suministros básicos. Latas de atún, sardinas y de carne, imagino que hablen de las latas de carne rusa que las familias tienen guardadas desde 1998. Galletas y pan, en un país que cada ciudadano debe recibir diariamente, cosa que por momentos no se cumple, un pan que es más pequeño que una caja de cigarros y que generalmente ya viene duro, verde, etc. ¿Galletas? Gobierno cubano, le faltó aclarar que debían ser de soda, de sal, de dulce, galleticas María y Galleticas Royalitas, y de ser posible algunas golosinas como las ricas “Africanas” cubanas o los también ricos chocolates llamados “Peters”.

Recipientes con agua, bueno deberían haber dicho que los llevaran vacíos y se escondieran cerca de los ríos o manantiales que el bloqueo no ha podido destruir. ¿Agua? Ojalá los cubanos tuvieran agua. El agua, en muchas zonas de Cuba, incluso dentro de la misma capital, no de ahora, sino desde hace muchísimos años, hay que comprarla.

Aquí apretaron. Velas, fósforos, fosforeras y linternas. Desde hace muchos años los más devotos religiosos cubanos pasan un enorme trabajo para poner velas a los santos. Desde hace esos mismos años en Cuba no ha y fósforos y lo de la linterna está difícil a no ser que hayan sido enviadas desde el exterior. Una de las dificultades hoy para suicidarse por la vía candela en Cuba, es conseguir cómo encender el fuego. Recuerdo como práctica común en Cuba desde hace más de 30 años es que las personas que recibían gas al cual llamábamos de la calle, era dejar una hornilla encendida todo el día para facilitar encender las demás, por la falta de fósforos. Los cubanos en el exterior hoy mandamos fósforos a nuestros familiares en Cuba.

Radios de manivela, pero, qué es eso. Tengo 63 años y nunca los vi. Lo que recuerdo mucho es que algunas bicicletas en mi infancia incorporaban dinamos para encender un bombillito y poder montarlas de noche lo que todos terminábamos quitando porque hacía más difícil el pedaleo y disminuía la velocidad. Esos dinamos también desaparecieron. Estarán aconsejando a la familia cubana que se va a refugiar en una cueva que se lleve un panel solar, ahora de moda en Cuba, previamente comprado al gobierno, para poder escuchar los discursos del “Sin Casa”. ¿Baterías??????? La única forma de tenerlas es recibiéndolas desde el exterior.

Lo de artículos de aseos personal básicos es otro chiste o burla. Los cubanos en el exterior, si algo no se nos puede olvidar es mandar o llevar a Cuba pasta dental, jabones y shampoo, que imagino a lo que se refiera el gobierno cuando dice “básicos”. Pero esto no deja de ser absurdo, lo que evidencia el desconocimiento del fulano que redactó esta guía. Guerra, escondite en una cueva o hueco en la tierra en el lugar encontrado y como necesidad bañarse con jabón de olor y tener shampoo y acondicionador, sólo le faltó incluir la crema depiladora y las cuchillas de afeitar que deben ser de los productos más antiguos recibidos desde el exterior camuflajeados dentro de postales de felicitación. La falta de cuchillas de afeitar también ha contribuido a la dificultad de los suicidios.

Pasemos por encima de los necesarios botiquines de primeros auxilios. Es imposible que pueda escribir lo que pienso, sería largo y con algunas malas palabras. ¿Algodón, vendajes, apósitos, esparadrapo? Mi hija nació en 1986, desde que tuvo su primera menstruación, su madre le orientó usar trapos, cosa que para ella era imposible de entender y sobre todo de poder llevar a cabo, los mismos trapos que mi abuela Tomasa, nacida en 1906 en medio de una finca en Santiago de Cuba, me contaba que se usaban. Trapos usados, trapos guardados, trapos hervidos y puestos al Sol para secar, trapos vueltos a usar. El algodón en Cuba se convirtió desde hace más de 20 años en un producto que sólo se resolvía si trabajabas en un hospital y te lo resolvías en el más que solidario mercado negro. ¿Termómetros?????????? Si no lo guardaste de la época rusa o tuviste la suerte de comprar y atesorar uno de aquellos termómetros chinos muy malos que costaba un enorme trabajo bajarle la marca de temperatura y más trabajo verlos para poder conocer qué temperatura tenía nuestro enfermo, no sé de dónde los cubanos hoy pueden sacar termómetros. Esparadrapo, baste decir que desaparecieron cuando yo era niño, entre otras cosas porque los cogíamos para envolver las pelotas de poli que perdían el cuero externo, porque lo de conseguir pelotas nuevas era imposible. Gasas no hay ni en los hospitales, las personas se tapan las heridas con lo que encuentren, las fracturas son resueltas con cartón cosa que no ocurrió en nuestras guerras de independencia del siglo XIX y las personas se cuelgan los brazos con cordones, sogas, alambres, etc. Esparadrapo no existe, por cierto, su posible sustituto, el tape eléctrico, tampoco existe.

Artículos adicionales. Telasssssssssssss para hacer vendajes, resulta increíble. Las sábanas en Cuba, si no tienes un proveedor externo, son viejas, empercudidas, remendadas. Tener una sábana nueva es ser rico. OJO.- Adicionalmente, las sábanas que no se pueden usar para dormir, no se echan a la basura, ellas van a formar parte de los famosos trapos que se utilizan para …

Yo no sé exactamente como definir esta Guía Familiar. ¿Es un chiste, una burla, algo muy infantil o una herramienta de marketing?

Chiste, burla o infantil quedan más claros, sin embargo, me parece a última hora una buena estrategia para que los de adentro y los de afuera se alarme. ¿Oh, Cuba está entregando una “Guía Familiar” para que las familias se protejan y salven? Esto debe ser serio. Entonces comenzarán las llamadas y mensajes hechos y recibidos que terminarán en envíos de paquetes. Pasta dental y cepillos de dientes, baterías, repelente para mosquitos, algunos rollos de esparadrapos, etc., siguiendo la lista confeccionada por el gobierno de las necesidades para la sobrevivencia y por supuesto, no puede faltar como para todo campismo, unos dólares para poder consumir en las tiendas de guerra del gobierno. ¿Imaginas poder tomar helados dentro de un refugio en medio de una guerra debajo de las bombas? Ni al genial e influyente grupo humorístico británico, Monty Python, famosísimo por sus exageraciones, sus sátiras, sus absurdos y burlas podría habérsele ocurrido algo así.




jueves, 7 de mayo de 2026

677.- Guerra

Bombardeos al pueblo de Cuba, es la idea que más repite hoy el gobierno cubano. 

Exterminio, guerra, destrucción total, son los mensajes que el gobierno de Cuba trata de imponer como imágenes, primero para su interior, tratando de que cada cubano se vea muerto y eso le de miedo y segundo para legitimarse como víctima frente a la opinión internacional, incluyendo a la norteamericana. Para hacerlo más creíble, sólo falta que los del gobierno aparezcan vistiendo ropas desgarradas, maquillados con heridas, huesos afuera y sangre, pienso de cerdo, esparcida por todo el cuerpo, para lo cual pudiera recomendarles a los maquillistas y elaboradores de máscaras de Slipknot.

El gobierno cubano es el único que está hablando de sangre, de resistencia militar, de lucha de guerrilla, tratando de mostrar su decisión y valentía en defensa de la llamada revolución cubana y sus históricos beneficios de los cuales ya he escrito, no por genio, sino por simple observador, ya no quedan ninguno, pero que en realidad demuestra un verdadero miedo y un llamado a que no ocurra. Es el brabucón de barrio, que todos conocemos, que atemoriza a los más débiles, pero corre cuando aparece alguien más fuerte, rudo y agresivo.

Y creo que, de guerras dentro de Cuba, que sólo ocurrieron muy puntualmente en geografías muy localizadas, o sea, tiros, metrallas, bombas, destrucción, heridos y muertos, etc., el único que debe recordar algo, si su memoria todavía lo ayuda, es Raúl Castro y quizás algunos de los llamados revolucionarios de aquellos años, que participaron en la lucha de la Sierra Maestra y la clandestinidad en las ciudades, quizás Playa Giron, la llamada limpia del Escambray, hechos de los cuales nos separan más de 60 años. Fidel Castro, sólo jefe de una banda de guerrilleros, nada más, entró en la capital de Cuba tal como si fuera la primera bailarina sobre una carroza de carnaval.

El mayor por ciento de la población cubana, nacida después de 1959, a no ser que haya participado en las guerras que el gobierno cubano hizo fuera de Cuba, no puede distinguir la diferencia entre un trueno y una bomba. El gobierno cubano en su mayoría hoy, la presidencia, el parlamento, los repetidores a nivel nacional, jamás han escuchado un tiro de verdad, por lo que ni viendo muchas películas, podrán imaginar lo que puede significar la palabra guerra y menos una guerra protagonizada por el ejército realmente más poderoso del planeta Tierra.

El gobierno trata de sembrar la idea de la guerra de guerrillas, o sea, la resistencia casa por casa, monte por monte, cueva por cueva, tal como si estuviéramos en las décadas del 60 y 70 del siglo pasado, frente a un ejército que ha demostrado la capacidad de colar una bomba por el hueco de un hormiguero o cueva de araña.

El gobierno cubano hace hoy lo mejor que sabe hacer, victimizarse y vociferar pidiendo ayuda, tratando de crear imágenes que muevan los sentimientos contra el enemigo, que curiosa y extrañamente le vende pollos y medicinas entre otras cosas, para lograr que esas fuerzas que no están en el conflicto, Papa incluido, hagan su trabajo para pararlo.

No recuerdo haber escuchado a Trump, el más malo de todos los malos hoy para muchos, ni a su Secretario de Estado Marco Rubio, que por cierto me cae bien, con aparente protagónico en esto, que pretenden invadir a Cuba con su ejército y menos aniquilar totalmente al pueblo de Cuba. Creo que habría que estar loco para pretender arrasar a un pueblo entero, porque cubano no es sólo el que vive en Cuba, cubano es el nacido en ese país que hoy vive en Japón, en Australia, en cualquier país de Latinoamérica, en Estados Unidos, etc. Cubano soy yo y no quiero matar a mi familia y amigos, ni tan siquiera a otro cubano común tan siquiera.

El cubano de adentro no es enemigo de Estados Unidos, jamás lo fue antes de 1959 y jamás ha existido en Cuba socialista una influencia tan grande y una aspiración tan enorme sobre el modo de vida norteamericano. Ya no la clásica propaganda capitalista lejana, sino los propios familiares y amigos que viajan a Cuba, los familiares y amigos que envían mensualmente dinero, medicinas, comidas, más todo lo demás, son la mejor influencia para las comparaciones. ¿Cómo un plomero o camionero, una limpiadora de casas, por ejemplo, en Estados Unidos, puede vivir mucho mejor que un cardiólogo, un abogado, un científico en Cuba?, ¿Los que hoy dicen quieren inmolarse por la revolución, reciben dólares de los suyos en el exterior?

Los cubanos de afuera, incluso aquellos que no están de acuerdo con el gobierno norteamericano hoy y prefieren un Ejecutivo más laxo, no podemos ser enemigos de Estados Unidos, porque hoy tenemos el privilegio de vivir aquí muchísimo mejor, por más mal que se esté, que en nuestro país de origen. El cubano promedio fuera de Cuba da igual en Filipinas o en España, no puede ser enemigo de Estados Unidos, porque ellos disfrutan de las ventajas de vivir en sus respectivos países más parecidos a la Unión que a Cuba, ventajas que no encontraron en la Cuba que dejaron atrás, fuera por la razón que fuera. Los cubanos no podemos ser enemigos de los Estados Unidos porque a lo único que aspiramos, algunos pensando regresar, otros decididos a no hacerlo, es que Cuba tenga, con sus peculiaridades, un sistema parecido al norteamericano, sino en la división política administrativa, si en lo económico. Los cubanos sólo queremos prosperidad para Cuba, estado que está probado, con el ejercicio de casi 70 años, que el gobierno comunista, no puede garantizar en una vida humana, porque tampoco los cubanos somos las tortugas de las Galápagos que pueden superar los 150 años de vida como promedio.

Los cubanos no podemos ser enemigos de Estados Unidos porque lo único que queremos es agua, comida, electricidad, ropas, casas, medicinas, lo que se llamaría “The Cuban way of life”, que está probado que comienzan a aparecer con la libertad de todos los derechos y democracia que permita la existencia individual y no la conducción y vida masiva como animales de granjas.

Debo reconocer que no he escuchado a Trump y la parte ejecutiva del gobierno, hablar de una invasión militar a gran escala hacia Cuba para matar al pueblo cubano. Trump, según dice, cumpliendo con un compromiso que tiene con la comunidad cubana, ha dicho que le devolverá a Cuba el estatus que traía antes de la revolución, que no exenta de problemas, traía un camino de desarrollo. Es mentira que Cuba era un lugar donde todos pasaban hambre, donde todos eran analfabetos, donde todos pedían, no el cambio de un gobierno de turno, sino el cambio del tipo de gobierno hacia algo eterno.

Claro, es entendible, el gobierno no habla de salven al gobierno, para eso la palabra más a la mano es pueblo. Agresión contra el pueblo, guerra contra el pueblo, exterminio del pueblo, tierra anegada en sangre del pueblo, etc. Todas son ideas apocalípticas bajo la apocalíptica frase histórica de Patria o Muerte, en el mismo momento que una gran parte de ese pueblo dentro y fuera de Cuba, gran parte que suma más que todos los comunistas afiliados oficialmente, está dando gritos de Patria y Vida, o sea, nadie quiere morirse más de lo que se muere diariamente. Es más, ese pueblo cubano está declarando que está cansado de morir un poco cada día de la vida.

El gobierno trata de intimidar al enemigo con que cerca de los 8 millones de cubanos dentro de Cuba, imagino los ancianos, los niños y hasta los incapacitados física y mentalmente, están dispuestos a inmolarse, cuando gran parte de ese pueblo está gritando que con ellos no han contado para defender al gobierno y, repito, nadie quiere morir. Lo de estamos dispuestos a morir para defender la revolución, se convierte una vez más en retórica simplista.

Creo que, por suerte para el gobierno cubano, el gobierno norteamericano, Trump-Rubio, no están interesados en una invasión militar gigantesca contra Cuba, no porque no confíen en la capacidad y fortaleza de su ejército, no porque sepan que los demócratas no los apoyan y que algunos republicanos comiencen a cuestionar cosas, sino porque parece evidente que el pueblo norteamericano no quiere saber de guerras. La idea de mandar militares a otros países para enfrentar conflictos bélicos no es bienvenida dentro de la mayoría de los norteamericanos y ahí sí se complica el gobierno norteamericano cualquiera que este sea.

A la mayoría de los norteamericanos, que son al final parte de los votantes, no les interesa el asunto con Cuba, porque en realidad ni saben dónde Cuba está, es muy probablemente que hoy por la notoriedad del tema sea la primera vez que escuchan hablar de esa isla del Caribe. ¿Cuba es un peligro para la seguridad norteamericana? Si, es cierto, es un peligro para los gobiernos norteamericanos, por su espionaje, por su relación con verdaderos y más peligrosos enemigos, por lo que representa su influencia y participación en otros países, pero eso nada tiene que ver un tipo que tiene un rancho de descanso en el desierto de Arizona, otro que vive en Michigan y le gusta pescar, una señora que tiene una granja ganadera en Iowa o un joven que practica profesionalmente el football americano en Texas. Esas personas tienen temas más cercanos e importantes de los cuales ocuparse como para dedicarles un pensamiento a una isla que está pasándola mal con un gobierno.

Al pueblo norteamericano, que no son Trump y Rubio, ni los cuatro demócratas y cuatro republicanos, más uno que otro periodista, no les importa un carajo Cuba, a no ser que vean caer las bombas en su territorio o que empiecen a aparecer cajas de muertos cubiertas con la bandera norteamericana con hijos de este país dentro.

El tema de Cuba es de los cubanos y algunos políticos con ese origen a los que digamos Trump quiere tirarnos un cabo. Nos parece mucho, si claro, porque somos cubanos, hacemos mucha bulla y queremos lograr un cambio, pero dentro de los casi 350 millones de personas aquí adentro, no representamos mucho.

Una cosa es lo que una parte de los cubanos queremos que pase ya y otra es la realidad de lo que se pueda hacer. Creo que el gobierno norteamericano frente al pueblo norteamericano se está jugando el encontrar una verdadera justificación, que no puede ser, vamos a invadir para cambiar a un gobierno que no nos gusta. 

Cambiar gobiernos bajo el uso de la fuerza militar no es problema de los norteamericanos, máxime cuando muchos están muy entretenidos tratando de cambiar su propio gobierno, a no ser que el gobierno cubano comience con una agresión más allá de la muela, cosa que a todas luces no va a pasar o que exista un levantamiento masivo del pueblo cubano que genere la represión brutal a gran escala, cosa que tampoco parece va a pasar, no porque no existan las condiciones y deseos, sino porque el gobierno cubano no va a esperar a la represión masiva, sino que ejecuta esa misma represión “profilácticamente” todos los días, en silencio, selectivamente.

Creo que Estados Unidos no va a ejecutar una intervención militar así como que voluntariamente, sino que van a optar por el desgaste económico y eso es letal, letal para el pueblo de Cuba que está allí, porque lo único que va a lograr es prolongar el sufrimiento y desgaste de ese pueblo y permitir al gobierno cubano que continúe su maniobra de conquistar sentimientos a su favor, cosa que no es espontánea, ni a la loca, sino toda una estrategia sólida a nivel de toda la isla, donde poco falta para que pongan a hablar a los muertos y a nivel de movilizar a los que lo apoyan desde el exterior que aunque nos pueda parecer loco y absurdo, no son pocos.

Todos ellos de conjunto, el gobierno cubano, sus repetidores dentro de Cuba, los mensajeros, influencer, los representantes de organizaciones y partidos extranjeros, los agentes pagados o voluntarios que tienen en el exterior, están precisamente ahora aprovechando las desventajas que Trump tiene, porque las tiene de tiempo y apoyo, para evitar lo que, una gran parte de los cubanos, queremos que sea inevitable.

El gobierno cubano, esa pequeña isla cuando les da la gana de que sea pequeña, ese país pacífico, solidario, respetuoso, democrático, está vendiendo que no es una amenaza para los Estados Unidos y ese discurso lo han comprado muchos, con esto se le complica al gobierno norteamericano una intervención justificada, rápida, ejemplarizante, y hasta quizás quirúrgica para repetir un término de moda, que garantice a los cubanos salir del problema que tenemos con el gobierno de Cuba.

 

domingo, 3 de mayo de 2026

676.- Ese Jonathan también podría ser mi hijo.

Como saben mis amigos y quizás algunos trasnochados que leen lo que escribo, tengo dos hijos, uno de ellos es Jonathan, del cual sin llegar yo a ser fanático, soy fanático como papá. Jonathan, nombre escogido finalmente por Martica, dentro de una lista de nombres que teníamos; yo estaba en desventaja porque ya había escogido desde muy joven, casi adolescente e impuesto el nombre de mi hija Jennifer. 

Jonathan debe su nombre al tecladista de la banda Journey y lo obtuvo cuando en Cuba todavía no eran muy comunes los nombres provenientes del inglés, lo que hizo que, en sus primeros años de escuela, sus maestras lo identificaran como Yonatán, momentos donde en nuestra cultura comenzaban los nombres con “Y” y le trajo no pocas confrontaciones infantiles tratando de que lo nombraran como realmente era. Fue clásico durante aquellos años escucharle decir: “yo no me llamo Yonatán, me llamo Jonathan”, cosa que hasta hoy nos divierte.

Entonces cuando escucho Jonathan, algo dentro de mí, que no puedo definir exactamente qué es, se dispara y con esto caigo hoy en Jonathan Muir, niño para algunos, joven para otros, lo cierto es que tiene 16 años, que ahora mismo sigue detenido en Cuba en la prisión “Canaleta”, centro de máxima seguridad que se ubica en Ciego de Ávila y alberga alrededor de 3 000 reclusos, mayoritariamente presos reconocidos como “comunes”, por delitos, no vinculados a la seguridad del estado o lo que ahora se reconoce desde el gobierno como alteración del orden constitucional donde cabe cualquier cosa, desde una bomba, sonar cazuelas de forma destacada y sobre todo visible, filmar con un celular y publicar su video o sencillamente sacar un cartel con un texto no aprobado por el partido comunista, incluso en blanco, donde las personas puedan leer lo que quieran leer.

Jonathan Muir está acusado por haber participado en la manifestación popular, espontánea, que terminó dándole candela a la oficina del partido comunista cubano en la ciudad o pueblo de Morón, de lo cual existen muchos videos filmados con los celulares de los que participaban o sólo miraban, donde yo personalmente no vi al acusado, pero no dejo de pensar que puede haber estado. Todo lo que refleja, o sea, la casa del partido comunista, el rechazo y, sobre todo, la definición de qué y quiénes son los causantes de la miseria hoy. Candela al partido comunista, al menos a nivel pequeño, a pesar de todo lo que el gobierno quiera explicar con su justificación propagandística, de incluso la posibilidad de que sea organizado y pagado en metálico desde el exterior, es la respuesta de una parte de un pueblo que perdió los límites de la complacencia o entendimiento. Es la muestra de que ya no se quiere más de lo mismo.

Esa es la mejor respuesta del pueblo, precisamente contra el partido comunista, que según los mismos del gobierno está en Cuba por encima de la constitución de toda la nación, a la que no le debe cuenta, por el contrario, a la que puede orientar, cambiar, ajustar e incluso utilizar, es entonces el mayor enemigo dentro de Cuba. Los cubanos en forma general, no sabemos nada de la constitución que tenemos, poco nos ha servido y nos sirve, sin embargo, todos conocemos al partido comunista y sus figuras a todos los niveles. ¿Cómo no conocerlo?

Jonathan, participante o no, incluso incendiario, cosa que puede ser valorada o cambiada a conveniencia, tiene 16 años y eso no puede ser cambiado y entonces el gobierno entra en un gran problema, porque incendiario o no, es menor de edad.

Puede ser que el joven se incorporara a la manifestación, acompañando o embullado por su grupo de pertenencia, otros jóvenes como él, todo el que pasó por esa edad y aún está vivo, sabe la importancia que tiene el grupo, pero puede ser que a los 16 años sea un joven maduro que quiere cambiar su realidad y estuvo dispuesto a incorporarse a una marcha pacífica que terminó frente a la sede del partido comunista y que desbordada, entró y quemó parte de lo que allí había. No se atentó contra ninguna persona, sólo se agredió la propiedad, todo lo que bastó para una acusación rimbombante de terrorismo interno, lo que resulta hasta cómico por la mala memoria o el conveniente olvido, pues esa llamada revolución también llegó al poder con actos parecidos. 

Testigos presenciales, aclaro lo de presenciales porque en Cuba, país donde se sanciona por convicción, o sea, no lo puedo demostrar, pero lo pienso, se utilizan declaraciones de testigos que nunca estuvieron en lo que dicen que atestiguan, han declarado que Jonathan no estuvo en esa vanguardia, pero lamentablemente para su desgracia fue detenido junto a otros 14 participantes y está en una prisión y no en su casa, esperando juicio. No ha existido para él, una solución menos rigurosa.

Cuba tiene establecida diferentes normas o límites para la mayoría de edad, cosa que termina por confundir y nunca saber a cuál aplicar, a veces se es mayor de edad a los 18 años, para otras cosas a los 17 años y para delitos puede llegarse a procesar y juzgar a los 16 años. En el caso de la responsabilidad penal, definición aparentemente aplicada a Jonathan a su edad, los sancionados deberán recibir un tratamiento especial o diferenciado y las garantías adicionales conforme a algo que se llama Convención sobre Derechos del Niño, que puede ir desde la reducción de sanciones, acciones que no impliquen internamiento, como por ejemplo, trabajos comunitarios, un propósito rehabilitador, etc., cosa que la simple realidad de estar en una prisión de máxima seguridad junto a adultos presos comunes, lo hecha todo por el piso.

La respuesta ha sido tímida. El padre del joven, acompañado de su madre que se mantiene en silencio, se han dedicado a declaraciones en las redes sociales, tratando de llamar la atención sobre la injusticia cometida por el gobierno y el estado de salud de su hijo, declarando que padece de una enfermedad X que necesita tratamiento especial, que por supuesto no recibe en la cárcel. No mucho más. Las declaraciones familiares en realidad han tenido eco en algunas autoridades y parte de los cubanos en el extranjero, que obviamente poco pueden hacer.

Por su parte el gobierno se burla de todo y acaba de publicar y dedicarle ideas avaladas a una foto donde aparece el joven tocando un piano eléctrico dentro de la prisión. Con esto el gobierno desmiente que está con problemas de salud, pero más, con esto el gobierno quiere casi decir que el joven se encuentra no sólo bien, sino que feliz con estar preso, poco le falta por decir que se ha adaptado tanto a sus condiciones dentro de la prisión que está pensando quedarse a vivir allí toda su vida y esto ha sido, obviamente amplificado por los “sentimentales”, ejército pagado, en dinero o beneficios e incluso los no pagados que participan en este circo por aparentes sentimientos.

Nada nuevo. Los momentos represivos, sean dónde sean, más los gobiernos o regímenes totalitarios necesitan emitir imágenes “dulces” para tratar de disminuir el impacto del verdadero desastre que se padece. Las imágenes más conocidas son las de los prisioneros en los campos de concentración nazis, especialmente el de Auschwitz-Birkenau, Treblinka y Bergen-Belsen, donde llegaron a existir incluso orquestas que no sólo amenizaban las fiestas, sino que eran llamadas, formadas exclusivamente por judíos, a tocar en las puertas de las cámaras de gas, cuando los prisioneros, incluyendo niños, eran conducidos al asesinato.

Recuerdo una película de mi juventud, basada en hechos reales, que ahora no puedo precisar porque tampoco es el centro de mi idea, sobre un juego de futbol en Kiev durante la ocupación alemana, que pasó a la historia como el “Partido de la Muerte”, organizado entre los soldados y guardias alemanes y un grupo de detenidos, que según se recoge, a pesar de las presiones de las SS, ganaron con amplia ventaja al equipo alemán. Los juegos de futbol eran comunes dentro de los campos de concentración y alguien puede decir que los jugadores presos eran felices, aunque sonrieran jugando y celebraran cuando metían un gol.

El gobierno cubano, que asegura reiteradamente que en Cuba no hay presos políticos o de conciencia, lo que queda desmentido totalmente, retoma el viejo método vomitivo de publicar y presentar al preso en conflicto como disfrutando su condición. La foto trata de decir, no se preocupen, Jonathan Muir, a pesar de estar flaco, está feliz.

Hay que ser muy hijo de puta para mantener a un adolescente detenido, que no mató a nadie, que no puso una bomba en ningún lugar y tratar de justificar su situación con una foto.

Ahora, no quisiera ser extremista, porque en realidad no estoy en Cuba y el joven no es mi hijo. Es difícil criticar a los que están luchando con el monstruo y yo no sé exactamente lo que hubiera hecho como papá, pero creo que a como están las cosas hoy en Cuba, conformarse con emitir mensajes en las redes sociales que más que probado está no van a resolver nada, es muy poco.

Ese joven tiene padre y madre, a lo mejor tiene hermanos, escuché que tiene novia, debe tener amigos, vecinos que lo quieren porque dicen que era un joven muy correcto, creo que religioso, entonces lo que se impone es que esas personas, si quieren llamar la atención nacional y sobre todo la internacional, deberían plantar un campamento frente a la prisión, a una cuadra de ella o en medio de un monte cercano y desde allí comenzar a emitir mensajes. Deberían formar bulla grande. Los mensajes de súplica no resuelven nada frente a un gobierno que no cree en sentimientos.

¿Los van a intimidar y presionar? Claro. ¿Se los van a llevar detenidos? Es probable, pero pueden llevarse detenido a uno, dos, tres, pero no podrán llevarse detenidos a 20, 30, 40 personas. Tienen que convocar a la prensa independiente que, si existe en Cuba y a la prensa internacional, convocarla, tienen que emitir mensajes directos con nombres y apellidos sin miedo, o sea, este mensaje es para el Papa, para la ONU, para Marco Rubio, porque si no el gobierno pondrá mañana a Jonathan a dirigir un coro de presos, le celebrarán su cumpleaños, lo pondrán a hacer declaraciones del buen trato que le dan dentro de la prisión donde ya debe haber hecho muy buenos amigos entre los asesinos, ladrones, violadores que allí están sancionados. Si es religioso de verdad, le permitirán dar clases o misas, todo con el objetivo de no dejarlo salir.

Creo que, a los 16 años, salvo muy especiales condiciones y delitos, ningún joven merece estar preso, ni este Jonathan, ni el mío, ni ninguno.

martes, 28 de abril de 2026

675.- A razón de Cuba. El que a hierro mata, a hierro tiene que morir.

"Un trabajador que mejoraba su estatus, que mejora su nivel de vida, el llamado aristócrata obrero por la teoría, es un revolucionario menos"Vladimir Ilich, (Lenin)

"El pueblo tiene que ser siempre esperanzador, pero siempre pobre"Hugo Chávez

"When a people accept injustice, they condition their oppressor to continue". Malcolm X

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El gobierno cubano y su revolución llegaron al poder por la fuerza y violencia: asaltos, sabotajes, bombas, asesinatos, fusilamientos, “ajusticiamientos” extrajudiciales, guerras, guerrillas, etc. El gobierno cubano y su revolución se han mantenido en el poder por la violencia y la fuerza: decomisos, intervenciones, fusilamientos, encarcelamientos, represión, vigilancia, prohibiendo entrar y prohibiendo salir a los cubanos, segregación, prohibiciones, etc., y ahora el gobierno cubano y su revolución piden dialogo y respeto, nada más y nada menos que al gobierno norteamericano.

Habla de la parte del pueblo que los apoya, pero se les olvida la otra parte, la que está pidiendo a gritos que se vayan, que renuncien o más rápido, al menos aparentemente, que los saquen para siempre. Esos cubanos no existen, esos cubanos no son cubanos.

Ellos se han negado a escuchar y siguen obstinados con el poder a cualquier costo, por tanto, tal como asegura, por tradición equivocada, la interpretación popular de la Ley de Talión o idéntica pena, aunque nos parezca vieja y el famoso refrán de que a hierro mata a hierro muere, ellos tendrán que salir por la fuerza.

Lo curioso de todo esto es que ese dialogo que piden, para nada tiene que ver con el pueblo cubano, mayor interesado, beneficiado o perjudicado, los cubanos no existimos, ese dialogo es con el enemigo eterno, ese interés es con aquella fuerza que, según la propaganda comunista cubana, los ha querido eliminar siempre, entonces más que dialogo es un lamento, una súplica pintada de valentía, que demuestra, a lo mejor lamentablemente, el valor de la fuerza. Si supuestamente es el enemigo eterno, que quiere que desaparezcas, poco habría que hablar con él, sobre todo cuando ese enemigo no ha cambiado su posición enemiga, por el contrario, la ha reforzado.

El gobierno cubano gran experto comprador de tiempo, lo que en no pocas ocasiones le ha resultado, está trabado, tiene problemas con una parte de su pueblo dentro y fuera de Cuba y escoge hablar con el gobierno norteamericano, que en realidad poca vela debería tener en este entierro, lo que evidencia el poco respeto hacia ese pueblo que dice representar.

¿La paz para evitar la fuerza o la fuerza para conseguir la paz?

Paz, palabra, acción o idea que más se repite en el ser humano desde que nacemos: necesito paz, dame paz, soy pacífico, queremos paz, déjame en paz, más que una moda, es una necesidad.

Es obvio que la paz es necesaria, tanto para el humano de forma individual como para cualquier grupo de ellos, unidos en pequeños, mediados o grandes, tan grandes que podía abarcar o al menos aspirar que funcionara para toda la humanidad, al menos la conocida.

Y es contradictorio porque, de forma general, desde que apareció, para algunos o se creó para otros, el hombre y la mujer, ha sido la no paz, sino la guerra, la violencia, los conflictos, etc., lo que ha lidereado el proceso de desarrollo y por qué no, el avance.

La guerra, los conflictos, las matanzas, las torturas, la sangre, etc., han marcado el camino de la humanidad y esto, si es cierto que ha sido malo, también fue bueno, porque hasta hace muy poco estábamos metidos en una cueva, en total oscuridad, comiendo carne cruda, tapándonos con la piel de algunos animales, teniendo sexo sin amor y hoy disfrutamos de viajes al Cosmo o a las profundidades marinas incluso como turistas y tenemos robots que nos ayudan a vivir, incluso para redactar una carta de amor.

De ser por la paz eterna, todavía estuviéramos cazando en alegres grupos, con cancioncitas incluidas, a los mamuts. Qué vida tan pacífica llevaríamos. Nos levantaríamos a las 10:00 am, sin que la hora existiera, saldríamos a cazar, tendríamos carne de mamut para un mes, no haríamos más nada hasta que nuestra mujer Martica, nos dijera, se acabó la carne, tienes que salir a cazar de forma pacífica a otro pacífico mamut. Nada de stress, nada de deudas, nada de tener que pagar algo o salir a ganarnos un salario para pagar y pagar.

No existirían los psicólogos, los siquiatras, los trabajadores sociales, las pastillas, las clínicas, porque todos estaríamos tan en paz que la felicidad no hubiera dado cabida a esas especialidades, aunque, ahora mientras escribo, se me ocurre pensar en la existencia de expertos especialistas, evaluadores, definidores, medidores de los diferentes niveles de paz, porque siempre hay gente que se las arreglan para no cogerla fuertemente.

Lamentablemente las guerras, la violencia, las contradicciones siempre han existido, incluso dentro de los cazadores de mamut, los poseedores del fuego, los hacedores de sexo, porque para diferir busquen a los seres humanos.

Si hubiera existido sólo paz, no tendríamos pirámides en Egipto, los faraones y sus familiares no las hubieran podido construir ellos solos. Por la paz eterna los romanos no hubieran caminado por Europa dejando como consecuencia su desarrollo. España seguiría siendo un conjunto de pueblos desorganizados y aislados, unos, poseedores del queso Manchego, otros del jamón de pata negra, pero jamás hubiéramos disfrutado todavía de la unión de ambos. China seguiría haciendo de forma secreta los fideos de arroz y sus helados de frutas, pero jamás Marco Polo los hubiera llevado a Italia para convertirlos en la tan diversa pasta y los ricos helados que hoy conocemos.

El territorio luego llamado América seguiría su lento andar dentro de lo aborigen, es cierto con diferentes desarrollos por comunidades, por lo que la brutal colonización española, portuguesa, francesa, inglesa, hizo a esas comunidades brincarse el tiempo y comenzar a vivir en los desarrollados para aquellos tiempos siglos XV; XVI, XVII. Hubiera sido mejor, visto desde aquí, dejar a los aborígenes desarrollarse solos, quizás aun andaríamos de recolectores y cazadores.

Sería imposible contabilizar lo que ha significado la muerte en el desarrollo humano, lo correcto frente a cualquier cosa hubiera sido enviar un grupo de pacifistas para negociar, pero lo más a mano que siempre existió fue mandarte un ejército, ganarte la guerra, dominarte, lo que creó en no pocos casos y con cierta lógica, resistencias internas, o sea, más guerras.

A veces nos hemos fajado por ideas religiosas, otras por puras conquistas políticas y de influencias, por supuesto, por objetivos económicos e incluso intereses personales o familiares. De la caverna, el mamut y el fuego hasta aquí, siempre nos hemos fajado y la guerra ha sido la mejor arma para conseguir la paz que pocas veces nos ha llegado sola.

Los psicólogos, mejor si no son padres, recomiendan escuchar al niño, hablarle constantemente de forma dulce, permitirle su espacio, nada de violencia física porque está probado que ella crea mayores problemas, pero los papás sabemos que, en un determinado momento, quizás contradiciendo la más ortodoxa teoría, una nalgadita sin avisar, un regaño fuerte, un castigo, es necesario. ¿Si ves a tu hijo encaramado en el refrigerador, te dará tiempo a sacar el libro de psicología para niños y leerle el capítulo que enseña a cómo bajar a un niño que se está tratando casi de suicidar, sin emitir un grito, sin cargarlo por las malas, sin hablarle fuerte?, ¿Qué hay de tu hijo cuando detectas que llegó drogado? De nuevo el capítulo del libro que teoriza sobre el peligro de drogas que en lo que terminas de aplicarlo, tu hijo puede haber muerto. Todos los que aprendemos a manejar hemos sufrido las consecuencias de la violencia, quizás poca comparada con una guerra, pero violencia, incluso la misma Martica de los mamut, pero, si vas sentado al lado de una persona que aprende a manejar, sin tú tener el control del automóvil y ves que va de frente a otro auto o a un árbol, peor, a un barranco, si sientes que acelera en vez de frenar, si ves que se quiere meter por dónde no cabe, si ves que intenta soltar el timón para coger una llamada “importante” de última hora y el auto comienza a zigzaguear; ¿te dará tiempo a la frase pacífica, en bajos decibeles e incluso amorosa y rítmica de: “mi amor, por favor, nos vamos a matar”?

La paz es el objetivo máximo, el problema está en cómo conseguirla en cada momento.

No existe la paz con el gobierno cubano que está aparentemente decidido a continuar bajo la violencia a su pueblo, que aún no es una guerra, pero si mucha violencia y que decide pasarle por encima, ahora sólo pidiendo a su eterno enemigo que le facilite, entre otras cosas, el muchísimo dinero que necesita para seguir dominando. Vaya descarados que son.

El problema real del gobierno de Cuba no es con el gobierno norteamericano, que, por cierto, a pesar de errores, desaciertos, incomprensiones, es un gobierno que administra con electricidad, comidas, agua, ropas, casas, automóviles, viajes al Cosmo y democracia y libertad para todos, no perfecta, quizás sea cierto, pero democracia y libertad que no pueden ser desconocidas. El problema real del gobierno cubano es con el pueblo cubano, sobre todo hoy, esa parte del pueblo cubano, dentro y fuera de Cuba, que se ha cansado de esperar, que no quiere o no puede emigrar y está dando muestras públicas de su descontento.

El gobierno cubano, en otra muestra de desprecio, no sólo se brinca a su emigración, a la cual, si ha llamado para que inviertan en Cuba, para que salven al gobierno, sino que se brinca a aquellos cubanos en Cuba que dice defender, porque las conversaciones que existen con Washington, que han sido reconocidas a última hora porque no les queda más remedio, han venido sucediéndose en secreto e incluso con gran parte del combo negándolas en principios y brinca directamente al gobierno norteamericano.

El gobierno cubano está conversando con funcionarios del gobierno norteamericano y los que deberían saberlo, no lo saben. Nadie conoce que se pidió y respondió oficialmente en voz de los representantes cubanos, más allá de soberanía, independencia, etc., más de lo mismo. Los cubanos sabemos de qué va el tema, gracias a los comunicados del gobierno norteamericano. Así como de fácil, se está negociando para supuestamente salvar a un pueblo y no absolutamente a un gobierno, pero el pueblo no sabe cuándo se habló, quién habló y, sobre todo, qué se habló. El pueblo cubano, sin voz, porque la única voz es la del gobierno y los "sentimentales" que hacen propaganda de apoyo, supuestamente tiene que confiar a ciegas y aceptar una vez más.

Recuerdo hace ya muchos años, quizás 30, que el gobierno chino y su partido comunista, tratando de resolver el problema dentro de China, o sea, sacar a su pueblo de la miseria en que estaba, redactó y emitió un documento que llegó a mis manos, que por equivocación creo, mi madre me facilitó pues fue de limitada circulación. Ese documento oficial en varios párrafos en resumen decía con la típica rimbombancia china que la patria china era muy grande e importante, y que los chinos estuvieran dónde estuvieran eran orgullosos ciudadanos reconocidos. No habló del partido comunista, no hablo del gobierno chino, menos mencionó el comunismo como ideología. Habló de la grandeza de China y del orgullo de ser chino en cualquier lugar del mundo donde se encontrará uno de sus hijos.

Luego recreaba las cosas que los chinos emigrados, repito donde quiera que estuviera podían hacer para salvar a su familia. No mencionaba al gobierno, al partido comunista, menos al comunismo, la idea era salvar a la familia. Claro toda esa linda idea de hace 30 años y de ahí el atraso que tiene Cuba en la búsqueda de soluciones, fue arropada con una serie de acciones a realizar inmediatamente.

Un chino en el exterior, California, Brasil, Perú, etc., podía enviar dinero sin intereses a China a nombre de su familia cualquier cantidad de dinero, sin que el gobierno metiera las manos en ello. Un chino en el exterior podía enviar lo mismo un camión, una cocina, que una fábrica sin aranceles aduanales a nombre de su familia. Su familia en China podía administrar esos bienes incluyendo el dinero, sin intervención del gobierno chino. Esa familia podía con lo enviado, lo mismo un camión que una fábrica, montar una empresa sin que ella fuera administrada por el gobierno o podía vender a otros chinos dentro de China lo recibido, sin que mediara el control, menos la administración del gobierno comunista chino.

Hace 30 años los chinos crearon sus propios mecanismos internos y paralelamente comenzaron a negociar sin la palabra "enemigos" con las potencias capitalistas del mundo. El primer llamado, el más sólido, fue a esa gran población china que se encuentra regada por el mundo, incluyendo, imagino que mayoritariamente en los Estados Unidos.

En eso de ayudar directamente al pueblo, sin restricciones, sólo con la lógica que si el pueblo mejora, mejora el gobierno que lo dirige, tengo experiencia. En mi paso por República Dominicana descubrí que los gobiernos que conocí, sabiendo que tienen una gran comunidad en el exterior que ama a su familia y país casi que fanáticamente, levanta los aranceles aduanales todos los años desde noviembre a febrero con el objetivo de estimular que las personas que viajan traigan o envíen. Todo lo que puedas montar en un avión, menos drogas obviamente, da igual un elefante que un automóvil, un televisor que una cama con colchón camero, lo puede pasar en Dominicana sin que ni te pregunten. Sólo decir, cosa que ya he contado en momentos anteriores, que los emigrantes dominicanos son reconocidos públicamente como "Hermano Dominicano".

El gobierno cubano, si le hubiera interesado, hace años, quizás 30, podía haber hecho ese llamado y creado los mecanismos para avanzar, primero que todo a los cubanos, sin embargo, no lo hizo, sólo siguió chantajeando a su emigración y reprimiendo a sus ciudadanos y prefirió buscar él sólo la solución excluyendo de ellas a los nacionales. El gobierno cubano, personalmente Fidel Castro escogió entregar el país, porque no fue sólo un tema económico, al primer extranjero que se presentó en Cuba.

Entonces el desprecio por el pueblo y la única intención de mantener el poder para ellos seguir viviendo, siguiendo los pasos del loco de Fidel, luego los de su incapaz hermano y por último del más incapaz y además sin casa Díaz Canel, sólo han logrado, primero aumentar la miseria que ya venía caminando, porque no se llega a ella de un día para otro, luego sacar del pueblo a la oposición que, durante muchos años, a base del terror, estuvo dormida o contenida.

Hoy el gobierno cubano, que podría, a lo mejor, por lo menos desde el punto económico, si se hubieran hecho los cambios reales, honestos, definitivos, radicales, haber contado con los cubanos, los obvió, para hoy mandarle mensajitos a Trump y Marco Rubio hablándoles de patria, soberanía y de auto determinación. Creo que es tarde.

La única opción, la última opción es la mal interpretada Ley del Talión, que para este caso en cubano modernizándola y adaptándola a la realidad de hoy significa, el que a hierro mata, a hierro tiene que morir.