Bueno no es la primera vez que algo que escribo desata la imaginación y las ganas de comunicar de otras personas, cosa que me cuadra y entonces me dedico a darlo a conocer aquí en mí blog.
Ahora, a partir de mi artículo publicado hace unos días
sobre la ya “famosa”, por al menos extraña, conga matancera, mi madre, ya dije
santiaguera y con experiencias personales en los carnavales de ese lugar, mucho
más válidas que las mías que son de oídas porque nací en 1963, después del
accidente llamado aún revolución, me escribe y cuenta con agrado sus recuerdos.
Como ella afirma, carnavales, congas, comparsas,
música, bailes, existen en toda Cuba, pero no es de exagerar que los carnavales
santiagueros, a pesar de los cambios ocurridos, siguen siendo el símbolo del
disfrute popular en todo el país. Tradicionalmente personas de toda Cuba, donde
también existían carnavales y aún se podía viajar, se trasladaban para disfrutar
los carnavales santiagueros por considerarlos La Meca.
No es de esconder que, el disfrute
es tanto que incluso durante los carnavales, los santiagueros entregados
totalmente al evento, no sólo disfrutan al máximo, sino que trabajan poco,
muchos amanecen pegados a los centros de abasto de música y sobre todo de
alcohol. No pasa nada, para eso son los
carnavales y, sobre todo, santiagueros. JAJAJA
Claro, de los eventos que describe disfrutándolos nuevamente hasta acá ha llovido mucho desgraciadamente.
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"A propósito de tu artículo, te comento que lo he disfrutado mucho por la temática que trata, según mi parecer está muy interesante y apropiado para estos momentos, en que hay muchas manifestaciones culturales por Cuba que se están produciendo de forma incorrecta y que merecen un profundo análisis, alerta y llamado de atención de las autoridades competentes, antes de que sucedan males mayores.
Comparto
tus comentarios, relacionados con la conga santiaguera y con la reciente conga
matancera de fines del mes de junio, que se viralizó a través de videos en
redes sociales.
Para mí fue un
verdadero placer leer este artículo, porque me permitió viajar en el tiempo por
las tradiciones, paseos, comparsas y las congas de Santiago de Cuba. Pero al
mismo tiempo me sentí triste y apenada al ver cómo se han ido perdiendo algunos
valores propios de la cubania y de las buenas costumbres que tuvimos la gran
mayoría de los cubanos.
Me motivo releerlo, tengo numerosas
vivencias de los carnavales y las congas santiagueras, por ello puedo afirmar
que lo que narras sobre ese evento cultural es verídico, además por tus relatos
tal parece que: ¡Congueaste con los santiagueros!
Entonces voy a ampliar y compartir
algunos aspectos que tratas de los carnavales santiagueros, porque como dices,
nací y viví los años de mi juventud temprana en Santiago de Cuba, y junto a mis
amiguitas y novio Rolando, disfruté mucho los carnavales. Participé de los
ensayos de las comparsas y paseos-fantasías, además de que también me escapé
del control familiar y me incorporé a alguna que
otra conga, arrollando por las calles santiagueras.
Allí
aprendí que, aunque hay
congas por toda Cuba, la conga santiaguera es la verdadera conga que identifica
al país, es una de las más genuinas y populares manifestaciones
de la cultura cubana y caribeña. Cuando en Santiago de Cuba se menciona la palabra “conga”
es como si se hubiera dicho: ¡A gozar!
Con añoranzas recuerdo que antes
del triunfo revolucionario y en sus primeros años, desde el mes de mayo se
realizaban los ensayos de las comparsas, paseos y congas. Estos ensayos que se
efectuaban los fines de semana desde las 6:00 pm, eran el preludio de los
carnavales, en los mismos me divertí mucho y aprendí a bailar la conga. Eran
eventos populares, de entretenimiento cultural, pero sanos y decentes. Se
realizaban en sitios públicos de determinados barrios, al aire libre, donde los
jóvenes acudíamos para socializar y pasar buenos ratos. En términos generales
esto transcurría dentro de la moral y ética de la época.
De igual forma vivencié, que las
personas para participar en las congas y comparsas lo hacían a partir de su
clase y grupo social. Me vienen a la mente algunos
nombres de congas y comparsas más destacadas, que desfilaban en los carnavales,
y que tuve durante muchos años la oportunidad de verlas actuar. Entre ellas:
Comparsas de La Placita y La Kimona, que agrupaban a jóvenes de la pequeña
burguesía, profesionales, empleados de la banca y del comercio. Por mi
procedencia social fue en estas comparsas en las que participé pasando lindos y
felices momentos.
Es de destacar que la clase obrera, grupos muy pobres y marginales de la ciudad, participaban en las congas barriales, entre las que se destaca la Conga de Los Hoyos que agrupaba a negros, personas pobres, descendientes de esclavos y de haitianos. Se le reconocía como El Cocoyé y así se cantaba su estribillo, fué la primera conga en introducir el uso de la corneta china y era la conga que cerraba el espectáculo anual del carnaval.
Además, eran muy concurridas las
congas de San Agustín o Paso Franco, donde participaban los pobladores
del histórico barrio de El Tívoli, de las zonas altas de Santiago, de los
asentamientos grandes de inmigrantes haitianos, sectores con mayor movilidad social, negros y otras personas con
mestizaje racial. Estas congas tenían sus Paseos de Fantasía, los que mostraban
vestuarios elaborados, pintorescos y tenían creativas carrozas.
Por la época
había otras congas, pero yo solo oí hablar de ellas, no tuve la oportunidad de
verlas actuar, como, por ejemplo, El Guayabito, Los Colombianos, El Corojo, entre
otras.
Quiero
enfatizar que también tengo experiencias que les comparto, en relación con los
estribillos que se cantaban en estas congas y comparsas. Tal y como dices, eran
canticos que reflejaban el sentir popular, simpáticos, picarescos, de crónicas
callejeras y de profunda herencia afrocubana.
Algunos tenían una alta carga de propaganda y sátira política, incluso
tenían la espontaneidad de criticar a los políticos de turno. También expresaban
la sexualidad, el chisme callejero y la vida cotidiana usando incluso
el doble sentido, y por demás hubo políticos que pagaron a las congas para
promocionarse. Pero la letra de todos los estribillos, estaban
dentro de la moral y buenas costumbres que prevalecía por la época.
No
recuerdo haber oído en ninguna de estas congas y comparsas un estribillo
indecente, falto de moral, violento, incitando al pase de cuentas entre
personas, ni denigrando a personalidades políticas, incluyendo las que
agrupaban a los sectores más pobres de la ciudad, como el caso de la Conga de
Los Hoyos.
Dentro de este panorama
carnavalesco santiaguero, no todo era maravilloso y lindo, es famoso
que había rivalidad sobre todo musical y de espectáculo entre la Conga de
Los Hoyos y la de San Agustín. A veces se oían estribillos agresivos pero
festivos, que llegaban a la burla para retar a la conga contraria. Esto trajo
en algunas oportunidades broncas callejeras, en el marco de sus marchas por
determinadas zonas de la ciudad. Y ello requirió actuación policial para
garantizar la tranquilidad ciudadana.
Recuerdo que, de todas las congas
mencionadas, fue la Conga de Los Hoyos la que fue adquiriendo con el tiempo una
mala reputación entre la población santiaguera. Esta mala fama se debió, a que
en algunos de sus ensayos y paseos se produjeron enfrentamientos violentos
entre pequeños grupos de participantes, que además de marginales exhibían alto
grado de bebida alcohólica.
Una experiencia familiar que tengo
es que los mayores de casa nos decían cuando oían el sonar de la corneta china
de esta conga, anunciando que se acercaba a nuestro barrio: ¡Cierren las
puertas y entren a casa, que ahí viene el Cocoyé¡
Cierto es que el triunfo de la Revolución Cubana transformó las
dinámicas del carnaval, haciéndolas menos espontaneas, institucionalizando la
fiesta y en ocasiones cambiando el foco de las letras, lo que también aconteció
en los carnavales santiagueros. Pero esta transformación no llegó a afectar la
esencia de los estribillos de las congas y comparsas, las que se mantuvieron
durante años dentro de los parámetros de la tradición,
moralidad y buenas costumbres cubanas.
En relación con el otro tema que
tratas y reflexionas en el artículo, es lo sucedido hace semanas con una conga matancera
que recorrió calles de un barrio residencial de esa ciudad, sin estar en
carnavales y donde
participaron jóvenes de ambos sexos y niños.
Expertos del tema han referido que,
en ocasiones anteriores en los carnavales de varias ciudades, se han producido
altercados y acciones violentas entre participantes, pero no se habían
manifestado estribillos de congas tan indecentes, como lo ocurrido en el caso
que nos ocupa.
No he podido conocer el motivo de
esta conga, pero lo cierto es que, según las imágenes visuales publicadas,
considero que no es expresión de diversión, ni fiesta. Coincidimos en la
valoración sobre esta conga, como expresión de fuerte matices de marginalidad, de
guapería callejera, uso de lenguaje
muy vulgar que incita a la violencia física o letal y al uso de arma blanca, dígase pinchar a una persona y luego llevarle a
prisión la jaba.!! ¡Me parecía mentira, estar oyendo por videos de las redes sociales
semejante estribillo!
No considero que este evento sea una simple expresión del choteo cubano, ni de la costumbre
popular de abordar situaciones trágicas, oscuras o ilegales a través del humor,
la ironía y el ritmo. Ni de estrés, ni catarsis colectivas, a modo de válvula
de escape psicológico de grupos sociales, ante la fuerte crisis de la economía
cubana.
Considero que esta conga fue un indecente acontecimiento de la expresión
cultural, que está prevaleciendo en determinados grupos cubanos. Refleja la pérdida de valores éticos que
desde hace años se viene produciendo en la sociedad cubana, en unas provincias
y comunidades más que en otras, expresa la compleja realidad económica, social,
cultural, psicológica, folclórica y antropológica de la Cuba actual, en pleno
proceso de transformación y transición económica-social.
No conozco aún, un comunicado oficial formal o
declaración institucional del gobierno cubano, que explique las causas de esta
polémica conga. Ha pasado lo que se dice por influencers, "un vacío comunicacional".
Sin embargo, los medios
alternativos reportaron que el evento ha provocado reacciones diversas y
contradictorias, además de que sobre el mismo se han pronunciado varios humoristas,
influencers, creadores de contenidos y comunicadores.
Según mi parecer no es bueno del
árbol caído hacer leña, coincido
que a los cubanos nos gusta mucho la música y el baile, y lo practicamos también
en las peores circunstancias. Pero la realidad es que esta conga, no tiene nada
que ver con las raíces de la conga cubana que yo conocí y disfruté muchísimo en
Santiago de Cuba. Aunque los años han pasado y las congas han evolucionado, además
de que cada localidad y provincia pueden y deben tener fiestas de carnaval propias de su identidad
cultural, es imprescindible que sus actuaciones y los estribillos que se canten
estén dentro de las normas morales, de urbanidad y de conductas, aceptados por
toda sociedad que aspire a la mejor convivencia social.
No puedo imaginar que este tipo de estribillos continúen cantándose en
las congas cubanas y sea un ejemplo negativo que pueda llegar a sustituir a los
estribillos sanos y alegres de las congas que conocí y en las que participé. Por demás no deben ser las congas
y comparsas, los espacios para que a través de sus estribillos los
participantes expresen su sentir e inconformidad con los acontecimientos de su
realidad económica-social.
Ello impone crear más y novedosos espacios públicos que estén legalizados, donde los ciudadanos puedan expresar sus criterios y opiniones relativos a su malestar ciudadano. Lo sucedido es una alerta, que impone a los gobiernos locales tomar medidas para garantizar que, en las fiestas carnavalescas prevalezcan manifestaciones de buenos valores, modales y costumbres ciudadanas cubanas".






