Estas son dos fotos lindas, pero más que linda son fotos esperanzadoras, que reflejan la historia de un país grande, más allá de su extensión geográfica.
En la foto que tienes a tu izquierda, tomada en 1965 por el periodista y fotógrafo vietnamita Phan Thoan, sin saber en aquel momento que su instantánea daría la vuelta al mundo y se convertiría en todo un símbolo de la resistencia de su pueblo, aparece Nguyen Thi Kim Lai una muy joven muchacha, 17 años, muy delgada, pesaba sólo alrededor de 81 libras, conduciendo detenido al piloto de guerra norteamericano William Andrew Robinson, de 22 años, que medía más de dos metros y pesaba más de tres veces de lo que pesaba su captora.El helicóptero, en una misión de rescate de pilotos
caídos, donde viajaba William fue alcanzado por el fuego vietnamita y junto a
otros dos soldados norteamericanos saltó en paracaídas, horas después fue
encontrado por Nguyen, 21 de
En la foto de la derecha, aparecen las mismas dos
personas 30 años después. William viajó a Viet Nam para participar en la
filmación de un documental de factura japonesa sobre la guerra y se propuso
encontrar a la mujer. La encontró, ella era famosa, para aquella fecha se había
convertido en enfermera profesional, después de ejercer como enfermera dentro
de la guerra, era esposa de un excombatiente vietnamita y madre de tres hijos.
Según cuentan los protagonistas de esta historia y
muchos otros testigos, el encuentro fue sencillo. Ambos se recordaban. Todo
transcurrió, dicen, entre risas y recuerdos.
No hubo reproches, no se habló de política, no se
trató de encontrar culpables, menos ganadores y perdedores. Tiene que haber
sido también un lindo momento, dicen que ambos, que una vez estuvieron en
bandos opuestos, no se aferraron al pasado, sino que compartieron abiertamente
como dos viejos amigos que se reencontraban.
Viet Nam, único en la historia moderna, terminada su
última guerra, la quinta de su historia, no se victimizó, no emitió mensajes de
lástima, no pretendió vivir eternamente de la ayuda internacional, menos se
incomunicó y albergó odio para sus enemigos.
Viet Nam, país donde los Estados Unidos probaron todas
las armas inventadas y las que estaban por inventar, donde la tierra quedó arrasada,
imposibilitada en gran parte de ser cultivada, donde la población por muchos
años arrastró las consecuencias de la guerra, que afectó no sólo a los nacidos,
sino a los que nacieron muchos años después, no se echó a llorar, ni esperó por
nadie que le resolviera los problemas.
Viet Nam, país comunista, dirigido bajo colegiatura
por tres personas, el secretario general del partido comunista, el primer
ministro y el presidente del Estado, suele tomar sus decisiones por unanimidad.
Si, Viet Nam es un estado comunista, pero parece que, por la gracia de algún
dios, ha demostrado ser un estado estratégicamente muy inteligente.
El gobierno vietnamita, en la fase reconstructiva
después de la última desbastadora guerra se propuso una idea, la primera y más
importante idea, el pueblo vietnamita debería ser libre, soberano, feliz y
paralelamente, muy paralelamente, el pueblo vietnamita tenía que desarrollarse
hasta eliminar el hambre, la miseria, la pobreza y convertirse en un país
competitivo. Primero señaló el camino hacia adentro, no puede existir un pueblo
libre y feliz con hambre y miserias.
Todo esto, todo lo que se ha logrado, no sin razón, crea una admiración justificativa hacia ese pueblo, o sea, algo así como: bueno, es que son vietnamitas.
¿Qué quiere decir, que son marcianos?, ¿Quiere decir
que todos los vietnamitas eran millonarios antes de la última guerra?, ¿Quiere
decir que poseen una excepcional inteligencia no vista en ninguna otro parte
del mundo?, ¿Quiere esto decir que no existen borrachos, ladrones, vagos,
delincuentes en Viet Nam? Nada de esto.
Sencillamente quiere decir que el gobierno comunista
vietnamita dirigió el cambio y creo las condiciones para que entonces ese
pueblo, si trabajador, pero no mago, lograra desarrollarse.
Quiere decir que el gobierno vietnamita se apartó de
los manuales clásicos dotados por las potencias comunistas, esos que hablan de
enemigos, de imperialismo, de guerras y, esos que enseñan a mantener el poder
político sobre el hambre, la subordinación, la represión de los pueblos y, con
mucho valor, se abrió al mundo desarrollado capitalista, implementando una
política de diversificación y multilateralización de sus relaciones
internacionales que hoy tiene más de 30 años.
Existen muchos ejemplos de esto, el más grande, por lo
que significó la presencia norteamericana en la historia de Viet Nam, para mí,
es que se sentó a hablar con el “imperio”. Como el problema era de Viet Nam,
como la pobreza la tenía Viet Nam, les dijo a los “rubios”, no vamos a olvidar
el pasado, para eso están los libros de historia, pero vamos a vivir en el
presente, vengan y ayúdennos a reconstruir no a Viet Nam como gobierno para
gobernar, ya de eso se encargaron los padres comunistas y todo fue desastroso, sino
al pueblo vietnamita.
Hoy, con una condición especial frente al comercio y
la inversión extranjera, con el apoyo de la potencia más importante del mundo,
Viet Nam exhibe números económicos impresionantes.
¿Todo es ideal? No, pero un país pobre en extremo
ayer, dependiente de una agricultura atrasada, hoy está ubicado dentro de los
primeros 50 países dentro del índice mundial de innovación. Hoy Viet Nam
exporta a muchos lugares del mundo sus productos del agro y de la industria,
con una presencia considerable, nada más y nada menos que en Estados Unidos. Yo
compro esos productos aquí.
Y sé que algunos de ustedes, los que siempre me leen,
se estarán preguntando: ¿Y esta muela sobre Viet Nam a qué viene ahora?, ¿Este
se volvió loco? Pues no, aun no estoy loco, la muela sobre Viet Nam tiene que
ver con Cuba porque expone para lo que debe servir un gobierno de la tendencia
y color que sea. Viet Nam, país arrasado hace muy poco tiempo, hoy regala
barcos de comida a Cuba.
El gobierno cubano no ha sido un proyecto con errores,
ni problemas de ejecución, el proyecto cubano ha sido desde muy temprano en sus
inicios y hoy 67 años después, es un proyecto bien diseñado y estructurado únicamente
para mantener a cualquier costo el poder, incluyendo la muerte de centenares o
miles de cubanos.
Al gobierno cubano, al que todos sabemos que, durante
muchos años, nadó en dinero que venía sin grandes esfuerzos desde el exterior,
jamás le interesó el pueblo. La historia cubana comenzó con la presencia de un
loco, destructor, poseído por una enfermedad de exceso de ego, es cierto,
seguido por otros locos, fanáticos, desconocedores, analfabetos políticos, más
analfabetos económicos, miedosos, que se dedicó a tratar de brillar delante de
las cámaras tal como si fuera una vedette.
La verdadera intención, protegida con medias verdades
y medias mentiras, no era salvar y desarrollar a un pueblo, la intención
siempre fue ser famosos y convertir a Cuba en un laboratorio de experimentos
personales. Cuentan algunos conocedores que el llamado Campo Socialista, con el
tesorero URSS al frente, invirtió más dinero en la isla caribeña que el dinero
que se utilizó para reconstruir a Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Europa,
no sin problemas, hoy brilla, Cuba está sumergida en algo más profundo que un
apagón.
El heredero de toda esta mierda, escogido muy bien
para los intereses del poder, el “puesto a dedo”, “limonardo”, el “singa´o”,
sólo ha mantenido el camino marcado por su Dios desde 1959, mantener a
cualquier costo el poder, aunque ese poder cueste represión, cada día más
fuerte y visible, arrestos bajo causas inventadas o sin causas, muertes y la
salida desesperada de los cubanos hacia cualquier punto del planeta, bajo aquel
estribillo de casi una canción “revolucionaria” de “que se vayan, no los queremos,
no los necesitamos”.
En todo este camino Cuba ha probado públicamente y en
secreto con todo y todos en el mundo. Experimentos fallidos. Campo Socialista,
los hermanos soviéticos, los empresarios capitalistas buenos, los rusos
modernos, los chinos modernos, los Chavez y Maduros e incluso los terroristas y
los narcotraficantes. Objetivo, mantener el poder político, porque no se puede
tener el poder económico donde no existe una economía, someter a un pueblo
sobre engaños, falsas promesas, ilusiones inalcanzables y amenaza con
represión.
Así hemos llegado al 2026 en un proceso que muchos
reconocen como haitianización de Cuba, no porque Haití nos haya colonizado, no
porque hablemos medio francés y medio creole, sino porque estamos casi compitiendo
con ese pedazo de isla por ocupar en el podio el puesto de país más pobre del
hemisferio occidental. Cuba, a la que le pasaron por las manos miles, miles,
miles, miles de millones de dólares, hoy es un país extremadamente pobre, sin
ninguna posibilidad propia de salir de esa pobreza.
Y por supuesto, una vez más, esa pobreza tiene sus causas en el exterior. Lo mejor que le ha venido al gobierno cubano en su actuación de víctima es lo que está pasando con la presencia de Trump y su Secretario de Estado, de origen cubano, Marco Rubio, actuación diferente a los muchos gobiernos norteamericanos anteriores que pasaron por la famosa Casa Blanca, que es de un tonto pensar que no le pasaron siempre la mano a Cuba e incluso que colaboraron con el “desgobierno” cubano y con el mismísimo Fidel Castro, lo que le permitió a este último aparecer siempre como valiente y vencedor.
El gobierno cubano vuelve con fuerza a lo que mejor
hace para esconder su fracaso, la victimización, el llanto, la queja, el
tráfico de influencia y paralelamente, un gobierno que siempre ha escondido los
muertos, los mal nacidos, el deterioro, etc., hoy se dedica a fortalecer estadísticas
como pronósticos a futuro, de los ancianos que van a morir, de los niños que no
podrán desayunar, de los cubanos que no podrán movilizarse en transportes, de
las largas jornadas de apagones, de los pocos abastecimientos, de la poca
comida, etc. Hoy mientras escribo, mi hermano, en esta última jornada, lleva 72
horas sin electricidad y ya ha perdido la cuenta desde cuándo no llega el agua
potable a su casa. Mi hermano está viviendo como dicen viven los haitianos, ve
la luz gracias al Sol, consume agua gracias a un “marchante”, probablemente revolucionario
e incluso militante del partido comunista, que se apropió de una pipa de agua,
de esas que el gobierno obtuvo en su etapa mantenida y como rico dejó regada en algún
lugar, que se dedica a vender al agua por la izquierda. Gracias a esa “bendita izquierda”
y no al gobierno de izquierda han vivido y viven hoy más que nunca los cubanos.
El gobierno cubano y por supuesto su ejército de “sentimentales”
cubanos y extranjeros, ahora pinta el panorama tenebroso que se avizora como
consecuencia de las medidas del gobierno norteamericano, pero, desde cuándo hay
apagones en Cuba, desde cuándo el transporte público está malo, desde cuándo el
pueblo cubano depende de una libreta de abastecimiento para recibir lo mínimo
que el gobierno dispone que se necesita para alimentarse, desde cuándo no hay ropa,
sábanas, toallas, desde cuándo las casas y los edificios, más las
construcciones estatales, fábricas, escuelas, hospitales, están deterioradas, desde cuándo comerse un pedazo de
carne de res es un lujo, desde cuándo existe el mercado negro salvador, desde
cuándo los funcionarios del gobierno, los eternos y de plantilla y los de paso,
viven como “Carmelina”, como una élite de alto vuelo capitalista, con todos sus
problemas resueltos y más. Que yo recuerde, desde siempre, desde que el 8 de
enero de 1959, Fidel Castro acompañado de un grupo selecto de sus “mau mau”,
bestia salvaje acomplejada, puso su residencia y comandancia en el simbólico
Hotel Habana Hilton, como mensaje de que a esto fue para lo que vinieron.
Viet Nam, país comunista, hace ya 30 años, dejó de
leer los manuales de los “padres fundadores” y decidió salvar al pueblo vietnamita,
que hoy está salvo. Cuba, es bueno repetir, país donde no cayó una bomba, donde no hubo destrucción y que funcionaba bien, sobre todo en el plano económico, porque no nos dejemos engañar, hasta los más pobres comían, no langostas, pero si comían, sigue proponiendo como única estrategia la "resistencia" apellidada creativamente como creativa hasta incluso llegar a la muerte. Hay que ser muy creativos para atentar contra el mayor bien que tenemos los humanos, la vida.
Viet Nam pensó y apostó por la vida, aunque eso
significara pactar y acordar con sus llamados enemigos. Cuba está apostando por
la desaparición y esperando, a estas alturas por un nuevo milagro. Viet Nam
apostó por integrarse y no perderse lo que pasa a su alrededor. Cuba está sola,
hoy los rusos no son soviéticos y no pueden, los chinos no quieren y el marabú que ha invadido en
un porciento muy alto la tierra cubana, no se puede comer.
Ni el gobierno norteamericano, Trump y Rubio incluidos,
ni el cambio climático con sus sequías y fuertes inviernos, ni el cambio de
domicilio de Maduro, ni el grupo BRICS, son los responsables. Los muertos de
siempre, la miseria avanzada, la falta de esperanza, etc., están en las
espaldas del gobierno cubano que siempre apostó únicamente por esto. Los muertos a partir de hoy llevaran el apellido Díaz
Canel.




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