lunes, 23 de febrero de 2026

649.- Los muertos no van a ser de Trump, los muertos van a ser de Díaz Canel.

Estas son dos fotos lindas, pero más que linda son fotos esperanzadoras, que reflejan la historia de un país grande, más allá de su extensión geográfica.

En la foto que tienes a tu izquierda, tomada en 1965 por el periodista y fotógrafo vietnamita Phan Thoan, sin saber en aquel momento que su instantánea daría la vuelta al mundo y se convertiría en todo un símbolo de la resistencia de su pueblo, aparece Nguyen Thi Kim Lai una muy joven muchacha, 17 años, muy delgada, pesaba sólo alrededor de 81 libras, conduciendo detenido al piloto de guerra norteamericano William Andrew Robinson, de 22 años, que medía más de dos metros y pesaba más de tres veces de lo que pesaba su captora. 

El helicóptero, en una misión de rescate de pilotos caídos, donde viajaba William fue alcanzado por el fuego vietnamita y junto a otros dos soldados norteamericanos saltó en paracaídas, horas después fue encontrado por Nguyen, 21 de septiembre, acurrucado y aterrorizado, escondido dentro de una grieta en el bosque de la comuna de Huong Tra. 

En la foto de la derecha, aparecen las mismas dos personas 30 años después. William viajó a Viet Nam para participar en la filmación de un documental de factura japonesa sobre la guerra y se propuso encontrar a la mujer. La encontró, ella era famosa, para aquella fecha se había convertido en enfermera profesional, después de ejercer como enfermera dentro de la guerra, era esposa de un excombatiente vietnamita y madre de tres hijos.

Según cuentan los protagonistas de esta historia y muchos otros testigos, el encuentro fue sencillo. Ambos se recordaban. Todo transcurrió, dicen, entre risas y recuerdos.

No hubo reproches, no se habló de política, no se trató de encontrar culpables, menos ganadores y perdedores. Tiene que haber sido también un lindo momento, dicen que ambos, que una vez estuvieron en bandos opuestos, no se aferraron al pasado, sino que compartieron abiertamente como dos viejos amigos que se reencontraban.

Viet Nam, único en la historia moderna, terminada su última guerra, la quinta de su historia, no se victimizó, no emitió mensajes de lástima, no pretendió vivir eternamente de la ayuda internacional, menos se incomunicó y albergó odio para sus enemigos.

Viet Nam, país donde los Estados Unidos probaron todas las armas inventadas y las que estaban por inventar, donde la tierra quedó arrasada, imposibilitada en gran parte de ser cultivada, donde la población por muchos años arrastró las consecuencias de la guerra, que afectó no sólo a los nacidos, sino a los que nacieron muchos años después, no se echó a llorar, ni esperó por nadie que le resolviera los problemas.

Viet Nam, país comunista, dirigido bajo colegiatura por tres personas, el secretario general del partido comunista, el primer ministro y el presidente del Estado, suele tomar sus decisiones por unanimidad. Si, Viet Nam es un estado comunista, pero parece que, por la gracia de algún dios, ha demostrado ser un estado estratégicamente muy inteligente.

El gobierno vietnamita, en la fase reconstructiva después de la última desbastadora guerra se propuso una idea, la primera y más importante idea, el pueblo vietnamita debería ser libre, soberano, feliz y paralelamente, muy paralelamente, el pueblo vietnamita tenía que desarrollarse hasta eliminar el hambre, la miseria, la pobreza y convertirse en un país competitivo. Primero señaló el camino hacia adentro, no puede existir un pueblo libre y feliz con hambre y miserias.

Todo esto, todo lo que se ha logrado, no sin razón, crea una admiración justificativa hacia ese pueblo, o sea, algo así como: bueno, es que son vietnamitas.

¿Qué quiere decir, que son marcianos?, ¿Quiere decir que todos los vietnamitas eran millonarios antes de la última guerra?, ¿Quiere decir que poseen una excepcional inteligencia no vista en ninguna otro parte del mundo?, ¿Quiere esto decir que no existen borrachos, ladrones, vagos, delincuentes en Viet Nam? Nada de esto.

Sencillamente quiere decir que el gobierno comunista vietnamita dirigió el cambio y creo las condiciones para que entonces ese pueblo, si trabajador, pero no mago, lograra desarrollarse.

Quiere decir que el gobierno vietnamita se apartó de los manuales clásicos dotados por las potencias comunistas, esos que hablan de enemigos, de imperialismo, de guerras y, esos que enseñan a mantener el poder político sobre el hambre, la subordinación, la represión de los pueblos y, con mucho valor, se abrió al mundo desarrollado capitalista, implementando una política de diversificación y multilateralización de sus relaciones internacionales que hoy tiene más de 30 años.

Existen muchos ejemplos de esto, el más grande, por lo que significó la presencia norteamericana en la historia de Viet Nam, para mí, es que se sentó a hablar con el “imperio”. Como el problema era de Viet Nam, como la pobreza la tenía Viet Nam, les dijo a los “rubios”, no vamos a olvidar el pasado, para eso están los libros de historia, pero vamos a vivir en el presente, vengan y ayúdennos a reconstruir no a Viet Nam como gobierno para gobernar, ya de eso se encargaron los padres comunistas y todo fue desastroso, sino al pueblo vietnamita.

Hoy, con una condición especial frente al comercio y la inversión extranjera, con el apoyo de la potencia más importante del mundo, Viet Nam exhibe números económicos impresionantes.

¿Todo es ideal? No, pero un país pobre en extremo ayer, dependiente de una agricultura atrasada, hoy está ubicado dentro de los primeros 50 países dentro del índice mundial de innovación. Hoy Viet Nam exporta a muchos lugares del mundo sus productos del agro y de la industria, con una presencia considerable, nada más y nada menos que en Estados Unidos. Yo compro esos productos aquí.

Y sé que algunos de ustedes, los que siempre me leen, se estarán preguntando: ¿Y esta muela sobre Viet Nam a qué viene ahora?, ¿Este se volvió loco? Pues no, aun no estoy loco, la muela sobre Viet Nam tiene que ver con Cuba porque expone para lo que debe servir un gobierno de la tendencia y color que sea. Viet Nam, país arrasado hace muy poco tiempo, hoy regala barcos de comida a Cuba.

El gobierno cubano no ha sido un proyecto con errores, ni problemas de ejecución, el proyecto cubano ha sido desde muy temprano en sus inicios y hoy 67 años después, es un proyecto bien diseñado y estructurado únicamente para mantener a cualquier costo el poder, incluyendo la muerte de centenares o miles de cubanos.

Al gobierno cubano, al que todos sabemos que, durante muchos años, nadó en dinero que venía sin grandes esfuerzos desde el exterior, jamás le interesó el pueblo. La historia cubana comenzó con la presencia de un loco, destructor, poseído por una enfermedad de exceso de ego, es cierto, seguido por otros locos, fanáticos, desconocedores, analfabetos políticos, más analfabetos económicos, miedosos, que se dedicó a tratar de brillar delante de las cámaras tal como si fuera una vedette.

La verdadera intención, protegida con medias verdades y medias mentiras, no era salvar y desarrollar a un pueblo, la intención siempre fue ser famosos y convertir a Cuba en un laboratorio de experimentos personales. Cuentan algunos conocedores que el llamado Campo Socialista, con el tesorero URSS al frente, invirtió más dinero en la isla caribeña que el dinero que se utilizó para reconstruir a Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Europa, no sin problemas, hoy brilla, Cuba está sumergida en algo más profundo que un apagón.

El heredero de toda esta mierda, escogido muy bien para los intereses del poder, el “puesto a dedo”, “limonardo”, el “singa´o”, sólo ha mantenido el camino marcado por su Dios desde 1959, mantener a cualquier costo el poder, aunque ese poder cueste represión, cada día más fuerte y visible, arrestos bajo causas inventadas o sin causas, muertes y la salida desesperada de los cubanos hacia cualquier punto del planeta, bajo aquel estribillo de casi una canción “revolucionaria” de “que se vayan, no los queremos, no los necesitamos”.

En todo este camino Cuba ha probado públicamente y en secreto con todo y todos en el mundo. Experimentos fallidos. Campo Socialista, los hermanos soviéticos, los empresarios capitalistas buenos, los rusos modernos, los chinos modernos, los Chavez y Maduros e incluso los terroristas y los narcotraficantes. Objetivo, mantener el poder político, porque no se puede tener el poder económico donde no existe una economía, someter a un pueblo sobre engaños, falsas promesas, ilusiones inalcanzables y amenaza con represión.

Así hemos llegado al 2026 en un proceso que muchos reconocen como haitianización de Cuba, no porque Haití nos haya colonizado, no porque hablemos medio francés y medio creole, sino porque estamos casi compitiendo con ese pedazo de isla por ocupar en el podio el puesto de país más pobre del hemisferio occidental. Cuba, a la que le pasaron por las manos miles, miles, miles, miles de millones de dólares, hoy es un país extremadamente pobre, sin ninguna posibilidad propia de salir de esa pobreza.

Y por supuesto, una vez más, esa pobreza tiene sus causas en el exterior. Lo mejor que le ha venido al gobierno cubano en su actuación de víctima es lo que está pasando con la presencia de Trump y su Secretario de Estado, de origen cubano, Marco Rubio, actuación diferente a los muchos gobiernos norteamericanos anteriores que pasaron por la famosa Casa Blanca, que es de un tonto pensar que no le pasaron siempre la mano a Cuba e incluso que colaboraron con el “desgobierno” cubano y con el mismísimo Fidel Castro, lo que le permitió a este último aparecer siempre como valiente y vencedor.

El gobierno cubano vuelve con fuerza a lo que mejor hace para esconder su fracaso, la victimización, el llanto, la queja, el tráfico de influencia y paralelamente, un gobierno que siempre ha escondido los muertos, los mal nacidos, el deterioro, etc., hoy se dedica a fortalecer estadísticas como pronósticos a futuro, de los ancianos que van a morir, de los niños que no podrán desayunar, de los cubanos que no podrán movilizarse en transportes, de las largas jornadas de apagones, de los pocos abastecimientos, de la poca comida, etc. Hoy mientras escribo, mi hermano, en esta última jornada, lleva 72 horas sin electricidad y ya ha perdido la cuenta desde cuándo no llega el agua potable a su casa. Mi hermano está viviendo como dicen viven los haitianos, ve la luz gracias al Sol, consume agua gracias a un “marchante”, probablemente revolucionario e incluso militante del partido comunista, que se apropió de una pipa de agua, de esas que el gobierno obtuvo en su etapa mantenida y como rico dejó regada en algún lugar, que se dedica a vender al agua por la izquierda. Gracias a esa “bendita izquierda” y no al gobierno de izquierda han vivido y viven hoy más que nunca los cubanos.

El gobierno cubano y por supuesto su ejército de “sentimentales” cubanos y extranjeros, ahora pinta el panorama tenebroso que se avizora como consecuencia de las medidas del gobierno norteamericano, pero, desde cuándo hay apagones en Cuba, desde cuándo el transporte público está malo, desde cuándo el pueblo cubano depende de una libreta de abastecimiento para recibir lo mínimo que el gobierno dispone que se necesita para alimentarse, desde cuándo no hay ropa, sábanas, toallas, desde cuándo las casas y los edificios, más las construcciones estatales, fábricas, escuelas, hospitales, están deterioradas, desde cuándo comerse un pedazo de carne de res es un lujo, desde cuándo existe el mercado negro salvador, desde cuándo los funcionarios del gobierno, los eternos y de plantilla y los de paso, viven como “Carmelina”, como una élite de alto vuelo capitalista, con todos sus problemas resueltos y más. Que yo recuerde, desde siempre, desde que el 8 de enero de 1959, Fidel Castro acompañado de un grupo selecto de sus “mau mau”, bestia salvaje acomplejada, puso su residencia y comandancia en el simbólico Hotel Habana Hilton, como mensaje de que a esto fue para lo que vinieron.

Viet Nam, país comunista, hace ya 30 años, dejó de leer los manuales de los “padres fundadores” y decidió salvar al pueblo vietnamita, que hoy está salvo. Cuba, es bueno repetir, país donde no cayó una bomba, donde no hubo destrucción y que funcionaba bien, sobre todo en el plano económico, porque no nos dejemos engañar, hasta los más pobres comían, no langostas, pero si comían, sigue proponiendo como única estrategia la "resistencia" apellidada creativamente como creativa hasta incluso llegar a la muerte. Hay que ser muy creativos para atentar contra el mayor bien que tenemos los humanos, la vida.

Viet Nam pensó y apostó por la vida, aunque eso significara pactar y acordar con sus llamados enemigos. Cuba está apostando por la desaparición y esperando, a estas alturas por un nuevo milagro. Viet Nam apostó por integrarse y no perderse lo que pasa a su alrededor. Cuba está sola, hoy los rusos no son soviéticos y no pueden, los chinos no quieren y el marabú que ha invadido en un porciento muy alto la tierra cubana, no se puede comer.

Ni el gobierno norteamericano, Trump y Rubio incluidos, ni el cambio climático con sus sequías y fuertes inviernos, ni el cambio de domicilio de Maduro, ni el grupo BRICS, son los responsables. Los muertos de siempre, la miseria avanzada, la falta de esperanza, etc., están en las espaldas del gobierno cubano que siempre apostó únicamente por esto. Los muertos a partir de hoy llevaran el apellido Díaz Canel.

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