lunes, 2 de febrero de 2026

646.- Al asunto no es hacer leña del árbol caído, el asunto es no ser el árbol que se cae.

Hace tres días publiqué un artículo sobre el incidente entre agentes de ICE y un norteamericano, donde el segundo resultó muerto a tiros. Allí afirmé que no existe una sola idea que avale o justifique el matar a alguien por simplemente manifestarse.

Si en algo Estados Unidos es pionero hoy, salvo excepciones que siempre existen, es por aceptar esa diversidad de pensamiento y luego de expresión que no aparecen en otros muchos países del planeta.

Sigo pensando que no tenía que morir, más cuando sobre él existían varios oficiales de inmigración armados y entrenados, supongo yo, capaces de llevarlo a la inacción garantizándole la vida, más allá de golpes producidos por los forcejeos.

La muerte siempre es peor que cualquier cosa y frente a ella, tal como asegura el título de una muy buena película española estrenada en 1982, “To er mundo e güeno”.

Alex Pretti, norteamericano, enfermero de profesión, 37 años, con una historia limpia de problemas al menos oficialmente en los registros, quien ahora, después de la muerte, aparece como dulce, amoroso, dedicado, incapaz de crear disturbios, fue la víctima fatal. No debía haberlo sido. Nadie debe serlo.

Pero resulta que cualquier historia tiene como mínimo dos versiones, a veces más y para valorar hay que conocerlas todas o casi todas.

Alex, cariñoso y amable, tenía una conducta agresiva también. Estaba fichado como un activista destacado y radical de izquierda anti-ICE, más que activista solitario, pertenecía a un grupo organizado cuyo objetivo era obstruir el trabajo de las autoridades y es posible que en muchas de sus actuaciones se desdoblara con cierta violencia. El amigo era fanático a obstruir, criticar violentamente, formar líos en la calle frente a las autoridades, incluso las federales. Es entendible, así somos muchísimos seres humanos, por momentos y lugares mantenemos una presencia hasta dulce y en otros somos unas bestias.

Alex puede ser este caso. No estoy diciendo que esté justificada su muerte, pero al parecer por videos que aparecen, no era un manifestante pacífico que expresaba sus ideas con palabras y cantos.

El video que acabo de ver y dejo la dirección abajo, delata a una persona que no estaba en primer plano de una manifestación, sino que vino corriendo, asistido por fotógrafos profesionales, apartó a las personas que allí estaban y se colocó al frente, saliéndose visiblemente del grupo en una posición muy agresiva y violenta, retadora. Guapeó, quizás como en otras ocasiones, escupió directamente a la ventanilla de un agente de ICE y rompió a patadas el foco trasero del auto donde ya se marchaban los agentes.

Podía Alex ser amoroso en su trabajo y luego una fiera en las calles de su ciudad en enfrentamientos con los agentes de ICE y policía, parece que lo era, entonces quizás lo conocían y se estuvo buscando lo que no estaba para él.

No está justificado el asesinato o la muerte, pero el amigo, tampoco era una mansa paloma, aunque esté muerto hoy. Si estás caminando, coreando consignas, si cantas cancioncitas de democracia, de libertad, si filmas con tu celular o una cámara todo el evento, si estás paseando a tu perro, si estás haciendo ejercicios al aire libre, en sentido general, nada te debe pasar. Si agredes a los funcionarios del orden, estén haciendo bien o mal su trabajo, te expones a pagarlo.

Si entras a la jaula de leones hambrientos o tratas de nadar dentro de un grupo de tiburones blancos, es posible que como mínimo con una mordida salgas. Si intentas caminar dentro del cráter de un volcán en erupción, es probable que alguna quemadita te lleves. Si caminas con los ojos vendados por el muro superior de un edificio de 100 pisos, si no tienes paracaídas, es probable que, con el golpe sobre la calle, algún hueso te rompas. Es más, o menos lo mismo, si tratas hoy de paralizar, obstaculizar las acciones de ICE o la policía, sin recordar que esas personas, primero cumplen con órdenes, segundo, son alimentados con carne cruda y tuercas de acero, tercero, antes de salir le ponen una dosis extra de adrenalina, es probable que corras riesgo.

Si te encuentras con un agente cantador, poeta o muy maduro, todo terminará mejor, si te encuentras con un nervioso, acelerado, prepotente, miedoso o precavido, te estás regalando a que te la apliquen. Los agentes también son humanos y están en estos justos momentos muy presionados, además que creo deben estar advertidos para detener cualquier manifestación violenta que rompa las reglas. Ellos también, están advertidos, pueden perder la vida.

Luego, el amigo Alex, en el incidente dónde pierde o le quitan la vida, o sea, su última actuación, no portaba ningún documento de identificación, quizás se creía muy conocido, pero además portaba un arma cargada con dos cargadores adicionales, tal como si se dispusiera a ir a una guerra. Dicen testigos y, por supuesto, los agentes de ICE que actuaron, que Alex hiso, por lo menos el amago de sacar el arma al llevarse la mano detrás, reacción creíble para todos los que cargan un arma frente a un problema, porque en ese momento, forcejeando con los agentes, arrastrado por el piso, es difícil de creer que el amigo sólo se iba a arrascar la nalga.

Entonces el incidente es fatal para la historia presente y futura de este país, algo tendrá que hacer el gobierno para precaver estos desenlaces, pero si intentas provocarlos, agredirlos, saldrás lastimado.

Todos debemos aprender para evitarnos problemas y sobre todo no participar de los coros de los “Niños Cantores de Viena”, sin antes averiguar y pensar. Repito, la opción muerte es la última que debería existir.

Veamos la tan mencionada Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, redactada en 1791, posible relacionada con el tema que vivimos hoy.

La Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos en parte de su contenido, garantiza la libertad de expresión y prohíbe al Congreso aprobar leyes que limiten la libertad de palabra o de prensa. Eso está muy bien. Entonces protege el derecho a expresar ideas y opiniones sin censura gubernamental, incluyendo expresiones simbólicas como las protestas.  

No obstante, esto, la Enmienda no es absoluta y define a continuación limitaciones:

  • Incitación a la violencia: Expresiones que provoquen acciones ilegales inminentes.
  • Difamación: Declaraciones falsas que dañan la reputación.
  • Obscenidad: Material que no tiene valor literario, artístico, político o científico serio.
  • Restricciones de tiempo, lugar y manera: El gobierno puede regular dónde y cuándo se realizan manifestaciones.

Entonces la más que famosa Primera Enmienda, no significa bajo ningún concepto anarquía o reguero. No significa que cada uno se tome el derecho a su antojo y lo aplique a su entorno, cosa que muchos de nosotros, amparados falsamente en esa enmienda, queremos hacer por momentos.

Existe entonces la libertad de expresión, de prensa y de manifestación que no provoquen acciones ilegales, como las violentas.

Paralelamente existen disposiciones del gobierno federal y de los gobiernos estatales donde no se puede interferir, obstaculizar, tratar de detener, formar líos, etc., una acción de la policía o ICE, porque se está incurriendo en un delito federal, sancionado por las leyes.

He tenido, desde que vivo aquí, sólo dos encuentros con la policía. El primero, viajando con Martica desde San Antonio, Texas a Lincoln, Nebraska, después de más de 12 horas de manejar, transitaba solo por una autopista atravesando Kansas, no había ningún carro en mi sentido, ni en el sentido contrario. Alegremente y desesperado por llegar venía a 90 mph en un lugar que la máxima velocidad era 70 mph.

Al pasar por una entrada de calle perpendicular a mí, lo vi allí parqueado, un carro de policía de control de autopistas y le dije a Martica: “Houston, we´ve had a problem”, rememorando la célebre frase que el astrónomo Jack Swingert dijo al comunicarse con la Tierra en su misión del Apolo 13 en 1970, algo así en cubano como, estamos embarcados. Al mirar por mi retrovisor, lo vi acercarse.

Me paré, abrí mi ventanilla, apagué mi auto y puse las llaves sobre lo que llamamos pizarra. No lo he leído en ningún lugar, pero todo el mundo cuenta que es la mejor opción para recibir a la policía. Da tranquilidad, le dice al tipo que no me voy a fugar, que estoy en paz.

Apareció un “bello” joven norteamericano, me pidió mis documentos. Le dije que tenía que sacarlos del bolsillo de mi pantalón, para evitar que pensara que sacaría un arma. Relajado me autorizó, obviamente no teníamos cara de delincuentes, quizás sí de cansados. Le entregué mis papeles, me verificó en su computadora, regresó y Martica trató de meterle una muela cariñosa sobre el viaje, el cansancio, la cubanía, etc. Sonrió, me entregó la multa, nos deseó buen viaje y todo acabó.

El otro encuentro fue ya aquí viviendo en San Antonio, Texas. Regresaba de mi trabajo a las 8:00 pm después de haberme pasado un día trabajando en la calle, venía cómodo a 85 mph participando en la velocidad de todos los autos que me acompañaban, en un lugar donde el máximo es 70 mph. No vi al policía, su carro era negro, yo venía como decimos en Cuba que jodía, loco por llegar. Lo descubrí cuando encendió las luces detrás de mí, diciéndome arrímate y para. Paré. Bajé la ventanilla, el policía muy agradable, me dijo, sabes que venías a exceso de velocidad, cosa que no me fue difícil reconocer. Podía haberle reclamado, porque venían más de diez autos a la misma velocidad, pero ¿Reclamar? Muela sentimental, yo con uniforme de trabajo tratando de escapar. Verificó en su computadora y regresó con la multa en la mano. Me dijo incluso que yo podía reclamarla en la corte. Saludos y consejos de manejo disciplinado.

Nadie me agredió, nadie me ofendió. Menos me forzaron a bajarme del auto con violencia. Buen trato, saludos y consejos.

He visto muchos videos de incidentes con la policía, ahora ellos, en su propia defensa, andan con una cámara que se activa automáticamente. He visto violencia, pero en todos los casos, el chofer se ha negado a bajar la ventanilla, se ha negado a abrir la puerta y bajarse del carro, en no pocos casos el chofer ha estado borracho o cercano a ese límite, en algunos ha intentado sacar un arma y en otros ha intentado o logrado darse a la fuga. Por supuesto, en todos estos eventos, a las menos cuarto, aparecen cuatro, cinco, seis carros de policía y todo aquello termina en un infierno.

El chofer en la mayoría de los casos termina no sólo con la multa, sino además cargos de desacato, atentado, obstrucción, etc., en el mejor de los casos. Si ha sacado una pistola o sólo ha hecho el amago de sacar un arma, por lo general, el amigo infractor termina muerto. 

Aquí les dejo el enlace del video que acabo de ver, ya algunos “sentimentales” aseguran que está hecho con Inteligencia Artificial, la moderna tecnología culpable de todo lo que no nos cuadre.

  • https://www.facebook.com/reel/1624773922009989
  • https://www.facebook.com/reel/1418888863127981 


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