viernes, 8 de mayo de 2026

668.- El colmo de TODOS los colmos.

Los colmos se suelen utilizar a modo de broma o chiste sobre un absurdo. Comienzan con una pregunta inicial que el receptor debe responder o adivinar, aunque usualmente la pregunta es respondida por el mismo emisor. Por ejemplo: 

¿Cuál es el colmo de un asesino? Querer matar el tiempo. 

Bueno, esto es el colmo de los colmos. Esto es lo más absurdo que se puede leer, aunque viniendo del gobierno cubano tiene muy bien definido su por qué.

Los “Díaz Contados”, que no tienen ningún problema más importante que resolver, están entretenidos jugando a la guerra o a lo que ellos deben llamar, imagino, guerra de resistencia creativa, donde el limón debe ser más importante que el armamento.

Trump, que según he escuchado a familiares tiene un gran sentido del humor, cosa que a veces demuestra en sus intervenciones públicas, se divierte y el gobierno cubano aparenta que se toma esto en serio y trata de demostrar que se prepara para una guerra contra la potencia más poderosa del mundo en cuanto a lo militar, con un ejército no sólo superior en el número y campo tecnológico, sino que está preparado física y mentalmente para guerrear.

Me gustaría aclarar que ya Cuba está en guerra. Guerra es ver a personas comiendo de la basura. Guerra es pasar 18, 20 horas sin electricidad, que te la ponga 2 horas y que te la vuelvan a quitar por las siguientes 20 horas. Guerra es pasar 2, 3 semanas, a veces más, sin agua corriente. Guerra es vivir en una casa de llega y pon, sólo con o sin la mitad del techo o en un solar con 200 personas adentro. Guerra es tener miedo a decir tu verdad o peor guerra es que te lleven preso por decirla. Guerra es vivir en un país que no puede diseñar un futuro, más allá de pedir confianza y asegurar que están trabajando, mientras la basura no deja caminar por las aceras y calles. Guerra es irte del país en una balsa o cruzando selvas y guerra es que los padres y abuelos despidan a sus hijos o nietos, sin tener la seguridad de que los volverán a ver algún día. Guerra es esperar y esperar por una llamada o mensaje que dice: estoy vivo, llegué. Guerra es tener a un familiar o amigo preso.

Pero de esa guerra el gobierno cubano no quiere hablar, o sólo habla para echarle la culpa a factores externos, huracanes, tormentas, sequías, encarecimiento de la vida en Singapur, lugar con el que nos “atan muchísimos lazos históricos” y, por supuesto, el actual gobierno norteamericano.

Cuba, cuyo ejército está hoy compuesto por oficiales viejos y gordos, que no pueden pasar la más elemental y floja prueba de eficiencia física de una secundaria básica y por reclutas del servicio militar, la mayor parte de ellos obligados a estar y que no creo que quieran morirse, que no superan las 120 libras de peso corporal, está decidida a guerrear, creo yo pensando en la experiencia del criollo José Antonio Gómez Bullones, más conocido en nuestra historia como Pepe Antonio, que ha pasado a la leyenda popular como héroe nacional frente a la toma de La Habana por los ingleses en 1762.

Durante mi vida como historiador, precisamente por años éste fue mi tema central de investigación, enfocado no a las acciones militares, de donde el verdadero héroe fue Don Luis de Velasco comandante español con una gran carrera militar que murió defendiendo el Morro, al que incluso los propios atacantes rindieron respeto, sino el impacto sobre todo económico que la presencia británica, de 11 meses en el occidente de la isla, dejó como consecuencia.

Entonces, como siempre hay que tener un héroe cubano para luego utilizar su nombre y crear legitimidad, se destaca la figura de Pepe Antonio, por aquellos años alcalde de la mayor villa Guanabacoa y miembro de la Santa Hermandad dedicada a vigilar las costas de la isla y luchar contra el contrabando de piratas y corsarios y que en el cumplimiento de su misión se dedicó a trasladar el ganado vacuno a lugares seguros y a eliminar o apresar a uno que otro soldados ingleses que perdido en territorio cubano caminaba sin rumbo fijo. No mucho más.

Creo que con esta experiencia y con Pepe Antonio como guía, el gobierno cubano actual desarrolla su estrategia de combate contra el ejército norteamericano, pensando, creo yo, que los “yanquis” entraran caminando en chancletas por las calles de La Habana, de Matanzas, de Camagüey, etc., escuchando Spotify, hablando por cámaras con sus esposas, madres e hijos desprovistos de armamentos o con las armas usadas en la guerra de Corea, muchos borrachos o endrogados y de seguro se perderán en las tierras totalmente plagadas de marabú. Es el colmo de los colmos, pretender hoy, no sólo enfrentar, sino salir victorioso de un potencial, pero poco probable, ataque feroz del ejército norteamericano.

Ahora, veamos lo que pasa para el interior de Cuba, de esa Cuba casi en la miseria.

El gobierno cubano, su llamada Defensa Civil, acaba de publicar una orientación que está repartiendo impresa casa por casa, a la cual ha llamado “Guía Familiar” ante una posible agresión norteamericana, que creo sólo causará burlas dentro de los cubanos, acostumbrados a burlarnos de todo. Guía que orienta identificar refugios naturales, imagino que cuevas y huecos, sótanos, túneles o zanjas donde esconderse y pretende recomendar la preparación de una llamada mochila de emergencia y de abastecimiento para sobrevivir a un conflicto bélico. Lo único que no se les ha ocurrido es mandar a trasladar las vacas como hizo Pepe Antonio, obvio porque vacas no hay.

Lo primero a decir es que lo de mochila me parece un absurdo, podían haber escogido otra definición, tal vez jolongo o javita de nylon. Las mochilas de moda que usan los niños para las escuelas son enviadas desde el exterior o compradas en el mercado negro, por lo que tiene, a veces, más valor que el niño que las posee.

Luego como orientación general faltó decir lleven dólares, el gobierno revolucionario va a habilitar tiendas cerca de las cuevas y refugios donde los escondidos pueden comprar sus cositas para pasar mejor el tiempo, donde a lo mejor hasta helados se puedan adquirir. Chocolate y fresa.

Veamos lo que propone textualmente:

Mochila de Emergencia y Suministros Básicos. Alimentos no perecederos: Productos que no necesiten cocción, enlatados (atún, sardinas, carne), galletas, cereales, pan y caramelos para al menos tres días. Agua potable: Recipientes con agua para garantizar el consumo. Iluminación y Fuego: Velas, fósforos o fosforeras y linternas. Energía: Radio con energía alternativa (manivela o pilas). Higiene: Artículos de aseo personal básicos

Botiquín de Primeros Auxilios. Medicamentos esenciales: Analgésicos (dipirona, paracetamol, aspirina), antihistamínicos y medicamentos para enfermedades crónicas. Material de cura: Gasas, vendajes, apósitos, esparadrapo. Herramientas y protección: Tijeras, pinzas, termómetro, guantes desechables, mascarillas y antisépticos. Otros: Pomadas para quemaduras o picaduras.

Artículos Adicionales y Documentos. Protección: Telas que puedan cortarse para hacer vendajes. Documentos: Identificación, documentos familiares importantes.

Amigos, si Cuba pudiera preparar a nivel individual, por familia, una mochila como esta, somos injustos, porque los cubanos estarían viviendo en su mejor momento. Si Cuba pudiera garantizar todo lo que se ha publicado, sería un país que pudiera competir económicamente con los Estados Unidos y sería totalmente injustificada cualquiera oposición a ese gobierno que es capaz de lograr que cada familia tenga la posibilidad de apertrecharse tal como si fuera a pasar una o dos semanas de campismo en algún lugar apartado del planeta.

En resumen, creo que, de toda esa creativa lista preparatoria, después de haberla leído varias veces, la familia cubana hoy, no sin cierta dificultad, sólo podrá cumplir con lo último recomendado, llevar los documentos de identificación y los documentos familiares importante, donde de seguro, no queda claro, pero deberán estar incluidas las propiedades de las bóvedas en los cementerios para facilitar los supuestos entierros.

Me llama la atención que el documento no dice nada de los santos, conociendo que los cubanos para acciones importantes primero llevamos a nuestros santos que a otro familiar. Son innumerables los cuentos de personas que cagan con sus Elewa, sus Caridad del Cobre, o parte de su Enganga hasta para montarse en un avión para un viaje de turismo. Los santos en una supuesta guerra contra Estados Unidos resultarían más que necesarios y útiles.

Esto es una burla, una gigantesca hipocresía. Es sencillamente el colmo de los colmos, o sea, una formal propuesta jocosa, aunque pretende aparentar seriedad, que sólo tiene el objetivo de divertir en medio de los problemas. Esto no puede ser serio, cada una de las líneas propuestas para que la familia cubana cargue su mochila y sobreviva frente a un ataque del enemigo, da pie a escribir un libro de críticas o un buen guion humorístico. Cada una de esas propuestas, sacadas imagino que de una lista que alguien encontró en un archivo y no se dio cuenta que fue confeccionada en 1957, es precisamente lo que hoy el cubano no tiene. Creo además que por la cantidad de cosas que hay que cargar no es una mochila lo que se necesita, sino un camión, sólo imaginen que todo esto estuviera a la mano en una familia cubana de 8 personas, a veces de más.

Echémosle un vistazo muy por arribita. Suministros básicos. Latas de atún, sardinas y de carne, imagino que hablen de las latas de carne rusa que las familias tienen guardadas desde 1998. Galletas y pan, en un país que cada ciudadano debe recibir diariamente, cosa que por momentos no se cumple, un pan que es más pequeño que una caja de cigarros y que generalmente ya viene duro, verde, etc. ¿Galletas? Gobierno cubano, le faltó aclarar que debían ser de soda, de sal, de dulce, galleticas María y Galleticas Royalitas, y de ser posible algunas golosinas como las ricas “Africanas” cubanas o los también ricos chocolates llamados “Peters”.

Recipientes con agua, bueno deberían haber dicho que los llevaran vacíos y se escondieran cerca de los ríos o manantiales que el bloqueo no ha podido destruir. ¿Agua? Ojalá los cubanos tuvieran agua. El agua, en muchas zonas de Cuba, incluso dentro de la misma capital, no de ahora, sino desde hace muchísimos años, hay que comprarla.

Aquí apretaron. Velas, fósforos, fosforeras y linternas. Desde hace muchos años los más devotos religiosos cubanos pasan un enorme trabajo para poner velas a los santos. Desde hace esos mismos años en Cuba no ha y fósforos y lo de la linterna está difícil a no ser que hayan sido enviadas desde el exterior. Una de las dificultades hoy para suicidarse por la vía candela en Cuba, es conseguir cómo encender el fuego. Recuerdo como práctica común en Cuba desde hace más de 30 años es que las personas que recibían gas al cual llamábamos de la calle, era dejar una hornilla encendida todo el día para facilitar encender las demás, por la falta de fósforos. Los cubanos en el exterior hoy mandamos fósforos a nuestros familiares en Cuba.

Radios de manivela, pero, qué es eso. Tengo 63 años y nunca los vi. Lo que recuerdo mucho es que algunas bicicletas en mi infancia incorporaban dinamos para encender un bombillito y poder montarlas de noche lo que todos terminábamos quitando porque hacía más difícil el pedaleo y disminuía la velocidad. Esos dinamos también desaparecieron. Estarán aconsejando a la familia cubana que se va a refugiar en una cueva que se lleve un panel solar, ahora de moda en Cuba, previamente comprado al gobierno, para poder escuchar los discursos del “Sin Casa”. ¿Baterías??????? La única forma de tenerlas es recibiéndolas desde el exterior.

Lo de artículos de aseos personal básicos es otro chiste o burla. Los cubanos en el exterior, si algo no se nos puede olvidar es mandar o llevar a Cuba pasta dental, jabones y shampoo, que imagino a lo que se refiera el gobierno cuando dice “básicos”. Pero esto no deja de ser absurdo, lo que evidencia el desconocimiento del fulano que redactó esta guía. Guerra, escondite en una cueva o hueco en la tierra en el lugar encontrado y como necesidad bañarse con jabón de olor y tener shampoo y acondicionador, sólo le faltó incluir la crema depiladora y las cuchillas de afeitar que deben ser de los productos más antiguos recibidos desde el exterior camuflajeados dentro de postales de felicitación. La falta de cuchillas de afeitar también ha contribuido a la dificultad de los suicidios.

Pasemos por encima de los necesarios botiquines de primeros auxilios. Es imposible que pueda escribir lo que pienso, sería largo y con algunas malas palabras. ¿Algodón, vendajes, apósitos, esparadrapo? Mi hija nació en 1986, desde que tuvo su primera menstruación, su madre le orientó usar trapos, cosa que para ella era imposible de entender y sobre todo de poder llevar a cabo, los mismos trapos que mi abuela Tomasa, nacida en 1906 en medio de una finca en Santiago de Cuba, me contaba que se usaban. Trapos usados, trapos guardados, trapos hervidos y puestos al Sol para secar, trapos vueltos a usar. El algodón en Cuba se convirtió desde hace más de 20 años en un producto que sólo se resolvía si trabajabas en un hospital y te lo resolvías en el más que solidario mercado negro. ¿Termómetros?????????? Si no lo guardaste de la época rusa o tuviste la suerte de comprar y atesorar uno de aquellos termómetros chinos muy malos que costaba un enorme trabajo bajarle la marca de temperatura y más trabajo verlos para poder conocer qué temperatura tenía nuestro enfermo, no sé de dónde los cubanos hoy pueden sacar termómetros. Esparadrapo, baste decir que desaparecieron cuando yo era niño, entre otras cosas porque los cogíamos para envolver las pelotas de poli que perdían el cuero externo, porque lo de conseguir pelotas nuevas era imposible. Gasas no hay ni en los hospitales, las personas se tapan las heridas con lo que encuentren, las fracturas son resueltas con cartón cosa que no ocurrió en nuestras guerras de independencia del siglo XIX y las personas se cuelgan los brazos con cordones, sogas, alambres, etc. Esparadrapo no existe, por cierto, su posible sustituto, el tape eléctrico, tampoco existe.

Artículos adicionales. Telasssssssssssss para hacer vendajes, resulta increíble. Las sábanas en Cuba, si no tienes un proveedor externo, son viejas, empercudidas, remendadas. Tener una sábana nueva es ser rico. OJO.- Adicionalmente, las sábanas que no se pueden usar para dormir, no se echan a la basura, ellas van a formar parte de los famosos trapos que se utilizan para …

Yo no sé exactamente como definir esta Guía Familiar. ¿Es un chiste, una burla, algo muy infantil o una herramienta de marketing?

Chiste, burla o infantil quedan más claros, sin embargo, me parece a última hora una buena estrategia para que los de adentro y los de afuera se alarme. ¿Oh, Cuba está entregando una “Guía Familiar” para que las familias se protejan y salven? Esto debe ser serio. Entonces comenzarán las llamadas y mensajes hechos y recibidos que terminarán en envíos de paquetes. Pasta dental y cepillos de dientes, baterías, repelente para mosquitos, algunos rollos de esparadrapos, etc., siguiendo la lista confeccionada por el gobierno de las necesidades para la sobrevivencia y por supuesto, no puede faltar como para todo campismo, unos dólares para poder consumir en las tiendas de guerra del gobierno. ¿Imaginas poder tomar helados dentro de un refugio en medio de una guerra debajo de las bombas? Ni al genial e influyente grupo humorístico británico, Monty Python, famosísimo por sus exageraciones, sus sátiras, sus absurdos y burlas podría habérsele ocurrido algo así.




jueves, 7 de mayo de 2026

677.- Guerra

Bombardeos al pueblo de Cuba, es la idea que más repite hoy el gobierno cubano. 

Exterminio, guerra, destrucción total, son los mensajes que el gobierno de Cuba trata de imponer como imágenes, primero para su interior, tratando de que cada cubano se vea muerto y eso le de miedo y segundo para legitimarse como víctima frente a la opinión internacional, incluyendo a la norteamericana. Para hacerlo más creíble, sólo falta que los del gobierno aparezcan vistiendo ropas desgarradas, maquillados con heridas, huesos afuera y sangre, pienso de cerdo, esparcida por todo el cuerpo, para lo cual pudiera recomendarles a los maquillistas y elaboradores de máscaras de Slipknot.

El gobierno cubano es el único que está hablando de sangre, de resistencia militar, de lucha de guerrilla, tratando de mostrar su decisión y valentía en defensa de la llamada revolución cubana y sus históricos beneficios de los cuales ya he escrito, no por genio, sino por simple observador, ya no quedan ninguno, pero que en realidad demuestra un verdadero miedo y un llamado a que no ocurra. Es el brabucón de barrio, que todos conocemos, que atemoriza a los más débiles, pero corre cuando aparece alguien más fuerte, rudo y agresivo.

Y creo que, de guerras dentro de Cuba, que sólo ocurrieron muy puntualmente en geografías muy localizadas, o sea, tiros, metrallas, bombas, destrucción, heridos y muertos, etc., el único que debe recordar algo, si su memoria todavía lo ayuda, es Raúl Castro y quizás algunos de los llamados revolucionarios de aquellos años, que participaron en la lucha de la Sierra Maestra y la clandestinidad en las ciudades, quizás Playa Giron, la llamada limpia del Escambray, hechos de los cuales nos separan más de 60 años. Fidel Castro, sólo jefe de una banda de guerrilleros, nada más, entró en la capital de Cuba tal como si fuera la primera bailarina sobre una carroza de carnaval.

El mayor por ciento de la población cubana, nacida después de 1959, a no ser que haya participado en las guerras que el gobierno cubano hizo fuera de Cuba, no puede distinguir la diferencia entre un trueno y una bomba. El gobierno cubano en su mayoría hoy, la presidencia, el parlamento, los repetidores a nivel nacional, jamás han escuchado un tiro de verdad, por lo que ni viendo muchas películas, podrán imaginar lo que puede significar la palabra guerra y menos una guerra protagonizada por el ejército realmente más poderoso del planeta Tierra.

El gobierno trata de sembrar la idea de la guerra de guerrillas, o sea, la resistencia casa por casa, monte por monte, cueva por cueva, tal como si estuviéramos en las décadas del 60 y 70 del siglo pasado, frente a un ejército que ha demostrado la capacidad de colar una bomba por el hueco de un hormiguero o cueva de araña.

El gobierno cubano hace hoy lo mejor que sabe hacer, victimizarse y vociferar pidiendo ayuda, tratando de crear imágenes que muevan los sentimientos contra el enemigo, que curiosa y extrañamente le vende pollos y medicinas entre otras cosas, para lograr que esas fuerzas que no están en el conflicto, Papa incluido, hagan su trabajo para pararlo.

No recuerdo haber escuchado a Trump, el más malo de todos los malos hoy para muchos, ni a su Secretario de Estado Marco Rubio, que por cierto me cae bien, con aparente protagónico en esto, que pretenden invadir a Cuba con su ejército y menos aniquilar totalmente al pueblo de Cuba. Creo que habría que estar loco para pretender arrasar a un pueblo entero, porque cubano no es sólo el que vive en Cuba, cubano es el nacido en ese país que hoy vive en Japón, en Australia, en cualquier país de Latinoamérica, en Estados Unidos, etc. Cubano soy yo y no quiero matar a mi familia y amigos, ni tan siquiera a otro cubano común tan siquiera.

El cubano de adentro no es enemigo de Estados Unidos, jamás lo fue antes de 1959 y jamás ha existido en Cuba socialista una influencia tan grande y una aspiración tan enorme sobre el modo de vida norteamericano. Ya no la clásica propaganda capitalista lejana, sino los propios familiares y amigos que viajan a Cuba, los familiares y amigos que envían mensualmente dinero, medicinas, comidas, más todo lo demás, son la mejor influencia para las comparaciones. ¿Cómo un plomero o camionero, una limpiadora de casas, por ejemplo, en Estados Unidos, puede vivir mucho mejor que un cardiólogo, un abogado, un científico en Cuba?, ¿Los que hoy dicen quieren inmolarse por la revolución, reciben dólares de los suyos en el exterior?

Los cubanos de afuera, incluso aquellos que no están de acuerdo con el gobierno norteamericano hoy y prefieren un Ejecutivo más laxo, no podemos ser enemigos de Estados Unidos, porque hoy tenemos el privilegio de vivir aquí muchísimo mejor, por más mal que se esté, que en nuestro país de origen. El cubano promedio fuera de Cuba da igual en Filipinas o en España, no puede ser enemigo de Estados Unidos, porque ellos disfrutan de las ventajas de vivir en sus respectivos países más parecidos a la Unión que a Cuba, ventajas que no encontraron en la Cuba que dejaron atrás, fuera por la razón que fuera. Los cubanos no podemos ser enemigos de los Estados Unidos porque a lo único que aspiramos, algunos pensando regresar, otros decididos a no hacerlo, es que Cuba tenga, con sus peculiaridades, un sistema parecido al norteamericano, sino en la división política administrativa, si en lo económico. Los cubanos sólo queremos prosperidad para Cuba, estado que está probado, con el ejercicio de casi 70 años, que el gobierno comunista, no puede garantizar en una vida humana, porque tampoco los cubanos somos las tortugas de las Galápagos que pueden superar los 150 años de vida como promedio.

Los cubanos no podemos ser enemigos de Estados Unidos porque lo único que queremos es agua, comida, electricidad, ropas, casas, medicinas, lo que se llamaría “The Cuban way of life”, que está probado que comienzan a aparecer con la libertad de todos los derechos y democracia que permita la existencia individual y no la conducción y vida masiva como animales de granjas.

Debo reconocer que no he escuchado a Trump y la parte ejecutiva del gobierno, hablar de una invasión militar a gran escala hacia Cuba para matar al pueblo cubano. Trump, según dice, cumpliendo con un compromiso que tiene con la comunidad cubana, ha dicho que le devolverá a Cuba el estatus que traía antes de la revolución, que no exenta de problemas, traía un camino de desarrollo. Es mentira que Cuba era un lugar donde todos pasaban hambre, donde todos eran analfabetos, donde todos pedían, no el cambio de un gobierno de turno, sino el cambio del tipo de gobierno hacia algo eterno.

Claro, es entendible, el gobierno no habla de salven al gobierno, para eso la palabra más a la mano es pueblo. Agresión contra el pueblo, guerra contra el pueblo, exterminio del pueblo, tierra anegada en sangre del pueblo, etc. Todas son ideas apocalípticas bajo la apocalíptica frase histórica de Patria o Muerte, en el mismo momento que una gran parte de ese pueblo dentro y fuera de Cuba, gran parte que suma más que todos los comunistas afiliados oficialmente, está dando gritos de Patria y Vida, o sea, nadie quiere morirse más de lo que se muere diariamente. Es más, ese pueblo cubano está declarando que está cansado de morir un poco cada día de la vida.

El gobierno trata de intimidar al enemigo con que cerca de los 8 millones de cubanos dentro de Cuba, imagino los ancianos, los niños y hasta los incapacitados física y mentalmente, están dispuestos a inmolarse, cuando gran parte de ese pueblo está gritando que con ellos no han contado para defender al gobierno y, repito, nadie quiere morir. Lo de estamos dispuestos a morir para defender la revolución, se convierte una vez más en retórica simplista.

Creo que, por suerte para el gobierno cubano, el gobierno norteamericano, Trump-Rubio, no están interesados en una invasión militar gigantesca contra Cuba, no porque no confíen en la capacidad y fortaleza de su ejército, no porque sepan que los demócratas no los apoyan y que algunos republicanos comiencen a cuestionar cosas, sino porque parece evidente que el pueblo norteamericano no quiere saber de guerras. La idea de mandar militares a otros países para enfrentar conflictos bélicos no es bienvenida dentro de la mayoría de los norteamericanos y ahí sí se complica el gobierno norteamericano cualquiera que este sea.

A la mayoría de los norteamericanos, que son al final parte de los votantes, no les interesa el asunto con Cuba, porque en realidad ni saben dónde Cuba está, es muy probablemente que hoy por la notoriedad del tema sea la primera vez que escuchan hablar de esa isla del Caribe. ¿Cuba es un peligro para la seguridad norteamericana? Si, es cierto, es un peligro para los gobiernos norteamericanos, por su espionaje, por su relación con verdaderos y más peligrosos enemigos, por lo que representa su influencia y participación en otros países, pero eso nada tiene que ver un tipo que tiene un rancho de descanso en el desierto de Arizona, otro que vive en Michigan y le gusta pescar, una señora que tiene una granja ganadera en Iowa o un joven que practica profesionalmente el football americano en Texas. Esas personas tienen temas más cercanos e importantes de los cuales ocuparse como para dedicarles un pensamiento a una isla que está pasándola mal con un gobierno.

Al pueblo norteamericano, que no son Trump y Rubio, ni los cuatro demócratas y cuatro republicanos, más uno que otro periodista, no les importa un carajo Cuba, a no ser que vean caer las bombas en su territorio o que empiecen a aparecer cajas de muertos cubiertas con la bandera norteamericana con hijos de este país dentro.

El tema de Cuba es de los cubanos y algunos políticos con ese origen a los que digamos Trump quiere tirarnos un cabo. Nos parece mucho, si claro, porque somos cubanos, hacemos mucha bulla y queremos lograr un cambio, pero dentro de los casi 350 millones de personas aquí adentro, no representamos mucho.

Una cosa es lo que una parte de los cubanos queremos que pase ya y otra es la realidad de lo que se pueda hacer. Creo que el gobierno norteamericano frente al pueblo norteamericano se está jugando el encontrar una verdadera justificación, que no puede ser, vamos a invadir para cambiar a un gobierno que no nos gusta. 

Cambiar gobiernos bajo el uso de la fuerza militar no es problema de los norteamericanos, máxime cuando muchos están muy entretenidos tratando de cambiar su propio gobierno, a no ser que el gobierno cubano comience con una agresión más allá de la muela, cosa que a todas luces no va a pasar o que exista un levantamiento masivo del pueblo cubano que genere la represión brutal a gran escala, cosa que tampoco parece va a pasar, no porque no existan las condiciones y deseos, sino porque el gobierno cubano no va a esperar a la represión masiva, sino que ejecuta esa misma represión “profilácticamente” todos los días, en silencio, selectivamente.

Creo que Estados Unidos no va a ejecutar una intervención militar así como que voluntariamente, sino que van a optar por el desgaste económico y eso es letal, letal para el pueblo de Cuba que está allí, porque lo único que va a lograr es prolongar el sufrimiento y desgaste de ese pueblo y permitir al gobierno cubano que continúe su maniobra de conquistar sentimientos a su favor, cosa que no es espontánea, ni a la loca, sino toda una estrategia sólida a nivel de toda la isla, donde poco falta para que pongan a hablar a los muertos y a nivel de movilizar a los que lo apoyan desde el exterior que aunque nos pueda parecer loco y absurdo, no son pocos.

Todos ellos de conjunto, el gobierno cubano, sus repetidores dentro de Cuba, los mensajeros, influencer, los representantes de organizaciones y partidos extranjeros, los agentes pagados o voluntarios que tienen en el exterior, están precisamente ahora aprovechando las desventajas que Trump tiene, porque las tiene de tiempo y apoyo, para evitar lo que, una gran parte de los cubanos, queremos que sea inevitable.

El gobierno cubano, esa pequeña isla cuando les da la gana de que sea pequeña, ese país pacífico, solidario, respetuoso, democrático, está vendiendo que no es una amenaza para los Estados Unidos y ese discurso lo han comprado muchos, con esto se le complica al gobierno norteamericano una intervención justificada, rápida, ejemplarizante, y hasta quizás quirúrgica para repetir un término de moda, que garantice a los cubanos salir del problema que tenemos con el gobierno de Cuba.

 

domingo, 3 de mayo de 2026

676.- Ese Jonathan también podría ser mi hijo.

Como saben mis amigos y quizás algunos trasnochados que leen lo que escribo, tengo dos hijos, uno de ellos es Jonathan, del cual sin llegar yo a ser fanático, soy fanático como papá. Jonathan, nombre escogido finalmente por Martica, dentro de una lista de nombres que teníamos; yo estaba en desventaja porque ya había escogido desde muy joven, casi adolescente e impuesto el nombre de mi hija Jennifer. 

Jonathan debe su nombre al tecladista de la banda Journey y lo obtuvo cuando en Cuba todavía no eran muy comunes los nombres provenientes del inglés, lo que hizo que, en sus primeros años de escuela, sus maestras lo identificaran como Yonatán, momentos donde en nuestra cultura comenzaban los nombres con “Y” y le trajo no pocas confrontaciones infantiles tratando de que lo nombraran como realmente era. Fue clásico durante aquellos años escucharle decir: “yo no me llamo Yonatán, me llamo Jonathan”, cosa que hasta hoy nos divierte.

Entonces cuando escucho Jonathan, algo dentro de mí, que no puedo definir exactamente qué es, se dispara y con esto caigo hoy en Jonathan Muir, niño para algunos, joven para otros, lo cierto es que tiene 16 años, que ahora mismo sigue detenido en Cuba en la prisión “Canaleta”, centro de máxima seguridad que se ubica en Ciego de Ávila y alberga alrededor de 3 000 reclusos, mayoritariamente presos reconocidos como “comunes”, por delitos, no vinculados a la seguridad del estado o lo que ahora se reconoce desde el gobierno como alteración del orden constitucional donde cabe cualquier cosa, desde una bomba, sonar cazuelas de forma destacada y sobre todo visible, filmar con un celular y publicar su video o sencillamente sacar un cartel con un texto no aprobado por el partido comunista, incluso en blanco, donde las personas puedan leer lo que quieran leer.

Jonathan Muir está acusado por haber participado en la manifestación popular, espontánea, que terminó dándole candela a la oficina del partido comunista cubano en la ciudad o pueblo de Morón, de lo cual existen muchos videos filmados con los celulares de los que participaban o sólo miraban, donde yo personalmente no vi al acusado, pero no dejo de pensar que puede haber estado. Todo lo que refleja, o sea, la casa del partido comunista, el rechazo y, sobre todo, la definición de qué y quiénes son los causantes de la miseria hoy. Candela al partido comunista, al menos a nivel pequeño, a pesar de todo lo que el gobierno quiera explicar con su justificación propagandística, de incluso la posibilidad de que sea organizado y pagado en metálico desde el exterior, es la respuesta de una parte de un pueblo que perdió los límites de la complacencia o entendimiento. Es la muestra de que ya no se quiere más de lo mismo.

Esa es la mejor respuesta del pueblo, precisamente contra el partido comunista, que según los mismos del gobierno está en Cuba por encima de la constitución de toda la nación, a la que no le debe cuenta, por el contrario, a la que puede orientar, cambiar, ajustar e incluso utilizar, es entonces el mayor enemigo dentro de Cuba. Los cubanos en forma general, no sabemos nada de la constitución que tenemos, poco nos ha servido y nos sirve, sin embargo, todos conocemos al partido comunista y sus figuras a todos los niveles. ¿Cómo no conocerlo?

Jonathan, participante o no, incluso incendiario, cosa que puede ser valorada o cambiada a conveniencia, tiene 16 años y eso no puede ser cambiado y entonces el gobierno entra en un gran problema, porque incendiario o no, es menor de edad.

Puede ser que el joven se incorporara a la manifestación, acompañando o embullado por su grupo de pertenencia, otros jóvenes como él, todo el que pasó por esa edad y aún está vivo, sabe la importancia que tiene el grupo, pero puede ser que a los 16 años sea un joven maduro que quiere cambiar su realidad y estuvo dispuesto a incorporarse a una marcha pacífica que terminó frente a la sede del partido comunista y que desbordada, entró y quemó parte de lo que allí había. No se atentó contra ninguna persona, sólo se agredió la propiedad, todo lo que bastó para una acusación rimbombante de terrorismo interno, lo que resulta hasta cómico por la mala memoria o el conveniente olvido, pues esa llamada revolución también llegó al poder con actos parecidos. 

Testigos presenciales, aclaro lo de presenciales porque en Cuba, país donde se sanciona por convicción, o sea, no lo puedo demostrar, pero lo pienso, se utilizan declaraciones de testigos que nunca estuvieron en lo que dicen que atestiguan, han declarado que Jonathan no estuvo en esa vanguardia, pero lamentablemente para su desgracia fue detenido junto a otros 14 participantes y está en una prisión y no en su casa, esperando juicio. No ha existido para él, una solución menos rigurosa.

Cuba tiene establecida diferentes normas o límites para la mayoría de edad, cosa que termina por confundir y nunca saber a cuál aplicar, a veces se es mayor de edad a los 18 años, para otras cosas a los 17 años y para delitos puede llegarse a procesar y juzgar a los 16 años. En el caso de la responsabilidad penal, definición aparentemente aplicada a Jonathan a su edad, los sancionados deberán recibir un tratamiento especial o diferenciado y las garantías adicionales conforme a algo que se llama Convención sobre Derechos del Niño, que puede ir desde la reducción de sanciones, acciones que no impliquen internamiento, como por ejemplo, trabajos comunitarios, un propósito rehabilitador, etc., cosa que la simple realidad de estar en una prisión de máxima seguridad junto a adultos presos comunes, lo hecha todo por el piso.

La respuesta ha sido tímida. El padre del joven, acompañado de su madre que se mantiene en silencio, se han dedicado a declaraciones en las redes sociales, tratando de llamar la atención sobre la injusticia cometida por el gobierno y el estado de salud de su hijo, declarando que padece de una enfermedad X que necesita tratamiento especial, que por supuesto no recibe en la cárcel. No mucho más. Las declaraciones familiares en realidad han tenido eco en algunas autoridades y parte de los cubanos en el extranjero, que obviamente poco pueden hacer.

Por su parte el gobierno se burla de todo y acaba de publicar y dedicarle ideas avaladas a una foto donde aparece el joven tocando un piano eléctrico dentro de la prisión. Con esto el gobierno desmiente que está con problemas de salud, pero más, con esto el gobierno quiere casi decir que el joven se encuentra no sólo bien, sino que feliz con estar preso, poco le falta por decir que se ha adaptado tanto a sus condiciones dentro de la prisión que está pensando quedarse a vivir allí toda su vida y esto ha sido, obviamente amplificado por los “sentimentales”, ejército pagado, en dinero o beneficios e incluso los no pagados que participan en este circo por aparentes sentimientos.

Nada nuevo. Los momentos represivos, sean dónde sean, más los gobiernos o regímenes totalitarios necesitan emitir imágenes “dulces” para tratar de disminuir el impacto del verdadero desastre que se padece. Las imágenes más conocidas son las de los prisioneros en los campos de concentración nazis, especialmente el de Auschwitz-Birkenau, Treblinka y Bergen-Belsen, donde llegaron a existir incluso orquestas que no sólo amenizaban las fiestas, sino que eran llamadas, formadas exclusivamente por judíos, a tocar en las puertas de las cámaras de gas, cuando los prisioneros, incluyendo niños, eran conducidos al asesinato.

Recuerdo una película de mi juventud, basada en hechos reales, que ahora no puedo precisar porque tampoco es el centro de mi idea, sobre un juego de futbol en Kiev durante la ocupación alemana, que pasó a la historia como el “Partido de la Muerte”, organizado entre los soldados y guardias alemanes y un grupo de detenidos, que según se recoge, a pesar de las presiones de las SS, ganaron con amplia ventaja al equipo alemán. Los juegos de futbol eran comunes dentro de los campos de concentración y alguien puede decir que los jugadores presos eran felices, aunque sonrieran jugando y celebraran cuando metían un gol.

El gobierno cubano, que asegura reiteradamente que en Cuba no hay presos políticos o de conciencia, lo que queda desmentido totalmente, retoma el viejo método vomitivo de publicar y presentar al preso en conflicto como disfrutando su condición. La foto trata de decir, no se preocupen, Jonathan Muir, a pesar de estar flaco, está feliz.

Hay que ser muy hijo de puta para mantener a un adolescente detenido, que no mató a nadie, que no puso una bomba en ningún lugar y tratar de justificar su situación con una foto.

Ahora, no quisiera ser extremista, porque en realidad no estoy en Cuba y el joven no es mi hijo. Es difícil criticar a los que están luchando con el monstruo y yo no sé exactamente lo que hubiera hecho como papá, pero creo que a como están las cosas hoy en Cuba, conformarse con emitir mensajes en las redes sociales que más que probado está no van a resolver nada, es muy poco.

Ese joven tiene padre y madre, a lo mejor tiene hermanos, escuché que tiene novia, debe tener amigos, vecinos que lo quieren porque dicen que era un joven muy correcto, creo que religioso, entonces lo que se impone es que esas personas, si quieren llamar la atención nacional y sobre todo la internacional, deberían plantar un campamento frente a la prisión, a una cuadra de ella o en medio de un monte cercano y desde allí comenzar a emitir mensajes. Deberían formar bulla grande. Los mensajes de súplica no resuelven nada frente a un gobierno que no cree en sentimientos.

¿Los van a intimidar y presionar? Claro. ¿Se los van a llevar detenidos? Es probable, pero pueden llevarse detenido a uno, dos, tres, pero no podrán llevarse detenidos a 20, 30, 40 personas. Tienen que convocar a la prensa independiente que, si existe en Cuba y a la prensa internacional, convocarla, tienen que emitir mensajes directos con nombres y apellidos sin miedo, o sea, este mensaje es para el Papa, para la ONU, para Marco Rubio, porque si no el gobierno pondrá mañana a Jonathan a dirigir un coro de presos, le celebrarán su cumpleaños, lo pondrán a hacer declaraciones del buen trato que le dan dentro de la prisión donde ya debe haber hecho muy buenos amigos entre los asesinos, ladrones, violadores que allí están sancionados. Si es religioso de verdad, le permitirán dar clases o misas, todo con el objetivo de no dejarlo salir.

Creo que, a los 16 años, salvo muy especiales condiciones y delitos, ningún joven merece estar preso, ni este Jonathan, ni el mío, ni ninguno.