miércoles, 4 de febrero de 2026

647.- Cuba y Venezuela son de un cerdo las dos alas. (Primera Parte)

Parafraseando aquella linda frase del poema de Lola Rodríguez de Tió, puertorriqueña, “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”, donde declara la profunda unidad histórica y cultual entre las dos islas caribeñas, me gustaría aclarar que lo de cerdo alado va dirigido a los gobiernos o, mejor, desgobiernos cubanos y venezolanos y jamás a los pueblos. Los pueblos con todas sus variantes, a veces negativas, otras positivas, son siempre pueblos.

Venezuela.

País rico en el pasado, que desde hace casi tres décadas inventó un llamado Socialismo del Siglo XXI, con lo que hubiera dejado ciego y provocado desmayos hasta al mismísimo Lenin, hoy se está despedazando curiosamente desde dentro del mismo gobierno. No ha hecho falta una total invasión e intervención extranjera, ellos mismos se están devorando.

Desde Hugo Chávez, con su papa en la boca a la hora de hablar, para qué decir cuando trataba de cantar, hasta su heredero, el también puesto a dedo Maduro, que más burro no puede ser porque hasta el burrímetro, instrumento para medir el embrutecimiento, tiene sus límites, han logrado que un país que vive flotando sobre petróleo y gas natural, hoy coma de la basura y que más de 9 millones de venezolano hoy vivan en el exterior huyéndole a lo que pasa en su país de origen. Ese es el verdadero logro. El socialismo venezolano, porque cada loco quiere tener sus propios inventos, no llega a ser ni un mal engendro de una teoría, es sólo una forma de actuar para someter a una parte de un pueblo, como siempre los más retrasados en el desarrollo económico, político y cultural, que se dejan mover por una gran ola como montados en una tabla de surf y hacerse ricos, muy ricos, unos cuantos, cosa al parecer necesaria para dirigir a los pobres.  

Al socialismo veinteunsesco, asesorado directamente por otro socialismo caribeño fracasado, el cubano, le demoró menos en lograr el total caos y pienso que es entendible, ya Cuba había caminado por el camino de la destrucción desde el poder, por lo que deben haberle aconsejado al gobierno venezolano cómo ahorrarse pasos y acciones para llegar al mismo objetivo.

En estos últimos 27 años, Chavez, Maduro, todo su combo familiar y de amigos, más el pueblo surf, habían estado guapeando frente al enemigo, llamado con mucha fuerza “imperialismo yanqui”, quizás convencidos de que no pasaría nunca nada.

Sobran los discursos, casi diarios, de: vengan, no les tenemos miedo, preferimos morir, aquí nadie entrará y saldrá vivo, los devolveremos en bolsas negras plásticas, somos invencibles, Bolivar volverá a levantar su sable, son unos cobardes, son unos fascistas, racistas, imperialistas, ladrones, de aquí nadie nos saca, gobernaremos por las buenas o las malas, etc.

Discursos siguiendo un guion redactado para cada ocasión, cuyo máximo objetivo era emborrachar a la masa, suponiendo o sabiendo que el gobierno norteamericano de turno, más allá de pronunciamientos diplomáticos, mensajitos, etc., no haría más nada. Era la guapería clásica frente a un gigante que estaba dormido.

Pero la costumbre los traicionó y no creyeron que todo cambiaría. El gigante despertó y en una acción, llamada quirúrgica, súper exitosa como para dar clases, bombardeó unos pocos puntos neurálgicos, dejó a todos medio sordos y atontados, entró y en pocos minutos sacaron al mayor guapetón. Lo cogieron dormido y por mucho, pienso que insistió para que lo dejaran desayunar, lo sacaron vivo, cosa que era el objetivo máximo, podían haberlo matado hacía mucho tiempo y en un santiamén lo depositaron en Estados Unidos.

Todo esto fue de hecho una gran provocación, bombardear, entrar a territorio venezolano, sacar al tipo que ocupaba la presidencia, que suponía una gran respuesta del gobierno y ejércitos venezolanos y por lo menos de los llamados chavistas que lo apoyaban.

¿Qué paso? Absolutamente nada. ¿Cuál fue la reacción de los que allí dirigen, cómplices del llamado presidente? Después del asombro, un poco de llanto las primeras horas, lamentos, imagino que llamadas telefónicas, pero más nada.

Nadie se rasgó la vestidura, nadie se lanzó a la calle, menos armaron al ejército y las milicias que según alardeaban estaban listas para defender la “sagrada tierra”, nadie se montó en un avión y se fue a buscar a Maduro.

Toda aquella parafernalia de morir antes de entregar, de defender hasta la última gota de sangre, de primero muertos que derrotados, se olvidó y desapareció de los discursos públicos.

Los “sentimentales” aseguraban que si atacaban a Venezuela, ese país se convertiría en un nuevo Viet Nam que derrotaría al “imperio”, que Venezuela se alzaría, que toda la América Latina se uniría en defensa de Venezuela y comenzaría una guerra de desgaste total, que simbólicamente, muy simbólicamente, Bolivar, “El Libertador” volvería a montar y con su sable derrocaría a los aviones de alta tecnología norteamericanos, que las grandes potencias, Rusia, China, Irán apoyarían y se compraría la bronca de enfrentar a los Estados Unidos, que Venezuela sería libre y Maduro regresaría o sencillamente Venezuela desaparecería en una guerra infinita.

Los “sentimentales” serán muy sentimentales, pero de pronósticos no saben nada.

Ni Venezuela fue un Viet Nam, ni se hundió peleando, ni defendió a Maduro que se lo robaron delante de la cara de todos, mucho menos América Latina se unió en un frente único para defender al gobierno venezolano, mucho menos las potencias se activaron y declararon guerras al gobierno norteamericano. Las potencias una vez más se dijeron: “corre pan que te coge el diente” y se limitaron a los más que tradicionales mensajes diplomáticos en los que ya muchos no creen y que no tienen ninguna consecuencia, menos para el gobierno norteamericano actual.

Pero más, más ridículo, hipócrita, ruin, desmoralizante, es que a pocas horas de Maduro ser sacado, todavía quedaba su olor en la cama, sus hasta esos momentos fieles seguidores, sus más cercanos, sus apoyadores y reconocidos, sus cómplices, se olvidaron de él y poco ha faltado para que reciban a los norteamericanos con una banda nacional, poco ha faltado para que feliciten al presidente Trump por su exitosa misión y lo hayan invitado a una cena-gala de honor en Caracas.

Una cosa es invocar al Diablo y otra es verlo llegar, entonces al ver las barbas o bardas, según el refrán que escogieron, peladas o ardiendo respectivamente, se dijeron: “los fósforos” y han comenzado a colaborar como mansas palomas o lindos conejos. Tanta es la colaboración que da asco ver a hasta hace un mes bravucones de barrio, tirarse por el piso como alfombras y lamerle las botas a los que llamaban enemigos.

A partir de ese momento, o sea, pocas horas después de Maduro ser cambiado de dirección postal, Trump es el presidente de Estados Unidos y aunque parezca mentira es el verdadero presidente de Venezuela, Delcy Rodríguez es sólo su simple marioneta, por cierto, fea, los que están allí, todos, son sus “fieles” subordinados y sólo están cumpliendo las órdenes del hasta esos momentos enemigo jurados.

Si Hugo Chávez despierta volvería a morir, Maduro, su heredero político inventado, no podrá volver a dormir jamás en su celda en New York. La pregunta que ambos se harían es: ¿Cómo? Y ambos llorarían viendo el presente y futuro del tan pregonado y especialmente, según ellos, diferente “Socialismo del Siglo XXI” del que ya nadie habla.

Los que han quedado en Venezuela, subempleados de Trump, todos cómplices hasta hace un mes de Maduro sólo están cumpliendo y dando discursos para sus todavía seguidores que no deben salir del asombro, afirmando que todo está bien, que se conversa con Trump y Marco Rubio agradablemente casi a diario, que se trabaja junto a ellos, que las buenas relaciones diplomáticas son el camino que siempre se debió seguir, que Venezuela está en paz, que se debe reconciliar con su pasado, que se dan pasos para reorganizar y sobre todo recuperar la “soberana” industria petrolera venezolana hoy bajo dirección norteamericana, etc.

A pocas horas sin Maduro, sus cómplices han cambiado no sólo sus discursos, sino sus acciones. Libertad a los presos políticos, poco a poco, pero libertad, hablando dulcemente de reconciliación, cierre del famoso “Helicoide” centro de prisión y tortura del gobierno, ahora a convertirse en un centro de distracción comunitaria, lo que me parece más que todo súper ridículo, entrega del control del tan discutido petróleo venezolano a Trump, el cual no se lo llevó a la fuerza, se lo entregaron completico, suspensión de envío de petróleo venezolano a Cuba, China a bajo precios, Irán, manejo de Estados Unidos del dinero producto de la venta del petróleo a precio de mercado y autorización para usarlo, siempre y cuando Estados Unidos lo apruebe con definición exacta de objetivos, sustitución de militares y funcionarios como muestra de limpieza interna, recibimiento de lujo a misión de la CIA, los mismos que organizaron en parte la extracción del presidente Maduro, alientos para reabrir la embajada norteamericana, cerrada como medida patriótica en el 2019 y una línea de teléfono directa con Trump y Rubio para recibir diariamente, minuto a minuto, órdenes de los pasos y acciones a tomar. Los que allí quedan, hijos de putas, pero no anormales, han puesto sus barbas o bardas en remojo y están, a la cara, olvídense del chavismo, del socialismo, de Chávez y Maduro, incluso del tan traído por los pelos Bolivar, tratando de escapar. Si se llevaron como en una compra del supermercado a Maduro, el hombre más protegido de toda Venezuela, se pueden llevar o hacer desaparecer a malanga. Ellos lo saben.

¿Soberanía? JAJAJA. Deberían ponerle así, como nombre, a una empanada venezolana. ¿Independencia? Otra empanada. ¿Preferimos morirnos? El mejor chiste. Se llevaron a Maduro, por favor, devuélvannoslo. Un pedido para Papa Noel en las próximas Navidades.

Venezuela no es Viet Nam, porque sencillamente no hay dos Viet Nam con la misma historia, Maduro no fue Salvador Allende, porque sencillamente Maduro es un delincuente que llegó al poder político gracias a la delincuencia imperante, la corrupción, el dinero y los fraudes constantes. América Latina no está, hoy menos que nunca, para comprarse guerras ajenas, nada más y nada menos con los Estados Unidos con los que casi todos quieren cuadrar. El Socialismo ese del Siglo XXI, no era una real doctrina, era sólo una hipocresía y un modo de vida de algunos, los de arriba comían bien y dejaban caer a los de abajo las migajas o sobras.

Los que allí quedan deben saber, porque lo sé yo, que Trump, Rubio, el gobierno norteamericano no se han tragado el cuento de que Maduro era el único malo y que ellos estaban colaborando obligados. Maduro era la cabeza principal de un monstruo que tiene cinco, diez, quince cabezas más y sobre ellas irán a su tiempo. Todos ellos deben estar deseando que a Maduro le llegue su infarto para que no pueda declarar e implicarlos, no obstante, con lo que ya se conoce, sus historias están servidas. Una vez que Estados Unidos controle el escenario total y este se convierta en positivo, van a caer como soldaditos de plomo. Por ahora, para Trump y su inteligente Secretario de Estados son sólo unos tontos útiles sin precio, sin prestigio y dignidad.

Ellos son sólo la traición necesaria.

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