Es duro de decir, pero después de haberlo digerido el
gobierno de Cuba a partir de 1959 ganó siempre en el pasado, gana hoy y parece,
lamentablemente que después de casi siete décadas, volverá a ganar y creo que,
en esa victoria mantenida, que obviamente no tiene una sola causa, los
gobiernos norteamericanos, 14 presidentes, algunos de un solo período, otros
con dos, que han pasado en ese ya largo periodo, tienen una enorme
responsabilidad.
Lo de ganar y perder nunca es absoluto, hay momentos que se pierde como resultado de una derrota franca, más grande o pequeña, y otras se pierde porque se cede en algo para ganar en otra cosa. Muchas veces lo de perder o ganar es un negocio.
Creo que no es necesario hacer un inventario
exhaustivo de estas ganancias y pérdidas desde que triunfó la revolución, sería
muy extenso, sin embargo, grosso modo, durante todo este tiempo, el gobierno cubano,
tres caras, Fidel, Raúl y Díaz Canel, ha ganado, muestra más clara del asunto
es que todavía está ahí, con cirugías plásticas, con cambios de colores en la
fachada, con idas y venidas, con soportes y no desde el exterior, con
agresiones y no desde ese mismo exterior…, todavía está ahí. Y lo peor es que a
pesar de todos los pasares, no sólo pretende permanecer ahí, sino que alardea
con que estará.
Desde poco después del triunfo de la revolución, Fidel
Castro se agenció el apoyo de la URSS, potencia que se fabricó y adueñó
absolutamente de algo que se conoce como Campo Socialista, por lo que Cuba, con
una gran ventaja, su cercanía con Estados Unidos, se convirtió en una presa con
mucho que ofrecer a ese bloque.
La URSS compró a Cuba, sin pagar cash obviamente, fue
una nuevo tipo de colonización y Fidel Castro, que era el líder exclusivo que
sobrevivió porque de tiros y combates muy poco, por tanto el Comandante en Jefe,
el secretario vitalicio del único partido que se estableció, el chef principal,
el mejor cuidador de vacas, el más conocedor de azúcar, el más abnegado
constructor, el papá de todos los niños, el mentiroso que logro pasar sus
mentiras como verdades, etc., además de aprovechar ese apoyo para sobrevivir
económicamente sin preocuparle mucho la economía, se dedicó a convertirse en el
principal y más famoso enemigo de los Estados Unidos y a crearse un apoyo
internacional en todos los continentes hablando de lucha de clases, de obreros
y campesinos, de antimperialismo, etc.
Fidel no era ni mago, ni más inteligente, ni más
valiente que cualquier ser humano, sólo que tiene que haber contado con
negociaciones y acuerdos que estaban por encima de él y le permitieron hacerse del
protagónico, a sabiendas que no pasaría nada. Creo firmemente que contactos
secretos hubo incluso, sino con la CIA como institución, si con algunos de sus
funcionarios.
Sólo imaginemos que Fidel, dicen, suma más atentados e
intentos de linchamiento que los que acumuló todo el Imperio Romano, donde el
asesinato, el envenenamiento, el pase de cuenta, etc., se convirtieron en algo
casi diario. El número, casi imposible de recordar, está montado en varios cientos
de atentados, que ninguno de ellos tuvo tan siquiera ni mediano éxito. En
Estados Unidos, desde Lincoln, pasando por Kennedy, por Regan, se les dispara a
los presidentes, en Italia, nada más y nada menos que se le cae a tiros a un
Papa y Fidel siempre escapó. Los encargados con todo planificado según dicen, o
eran muy brutos, muy poco valientes o estaban muy mal pagados. Lo cierto es que
sólo se logró aumentar el simbolismo, casi de infalibilidad del más que conocido
líder cubano.
Durante décadas, mientras el gobierno comía langostas
y llegaban las papas y los chicharos para el pueblo desde la URSS, el gobierno
cubano, no sólo organizó y formó movimientos en todo el mundo, guerrillas
armadas, preparó y moldeó líderes, sino que minó de agentes y espías a los
Estados Unidos, muchos de los cuales llegaron a alcanzar posiciones importantes
dentro del gobierno norteamericano, logrando existir por varias décadas. Los
gobiernos norteamericanos y todas sus agencias se hicieron los de la vista
gorda, lo dejaron correr u obedecieron a negociaciones y decisiones que se
tomaban entre determinadas figuras de influencia que garantizaban victorias más
importantes, figuras que no aparecen en la televisión.
Cuba, a todo el que levantara la mano en contra de los
Estados Unidos lo apoyó, pública y secretamente, por décadas se recibieron en
la isla a terroristas famosos, identificados y perseguidos por las autoridades internacionales,
sobre los cuales nunca se pudo hacer nada. Muchos latinoamericanos, europeos e
incluso norteamericanos, con probados hechos de sangre, caminaron, vivieron y
murieron con enorme inmunidad y tranquilidad amparados por el gobierno cubano y
Estados Unidos poco hizo al respecto, más allá de una que otra denuncia, más
allá de algún intercambio siempre desproporcionado. Los enemigos de Estados
Unidos siempre se refugiaron en Cuba casi con inmunidad diplomática.
Fidel murió de muerte natural dejando a Cuba en un
camino destruido y de destrucción sin retorno, sus méritos históricos son haber
resistido, haber convertido a Cuba en un campo minado ideológico, haber creado
un grupo de incondicionales a cambio de vivir bien, Hoy, después de un periodo
gris de Raúl que sólo siguió el guion de su hermano mayor, su ídolo, porque nunca
tuvo un guion propio y dejó el país peor de lo que lo cogió bajo su mando
directo y con él el de los militares que lo apoyan, el presidente designado
Díaz Canel, asegura que el asunto más importante de Cuba es la resistencia, que
no se sabe hacia dónde va, ni que tiempo puede durar. Resistencia que ahora por
falta de una idea nueva, se apellida creativa.
Resistencia del pueblo sin electricidad, sin agua, sin
medicamentos, sin servicios básicos, sin comida, con constantes derrumbes y con
una clara decisión, al menos en una gran parte de él, de que no quieren más a
ese gobierno. El pueblo cubano no vivía tal como vive hoy, parece que desde que
terminó la Guerra de Independencia en 1898.
Esa no es la resistencia de un pueblo, es la
eliminación de él. Es la resistencia bajo presión, bajo represión, bajo los
niveles más bajos de vida que permite que los del gobierno resistan en sus
aires acondicionados, con sus cuotas especiales de comida, con los tanques de sus
autos llenos de gasolina, con hospitales especiales. Es la resistencia de los
viajes al exterior y de las compras en el exterior capitalista para vivir,
dicen, dentro de Cuba con un modo de vida comunista. Es la resistencia para que
los familiares del gobierno, hijos, esposas, novias e incluso amigos vivan fuera
de Cuba como ciudadanos ya españoles, italianos, chilenos, panameños, etc., con
negocios bien establecidos, con relaciones económicas dentro de Cuba, proclamando
que el comunismo, socialismo o cómo se llame, debe existir en la isla.
No es la resistencia de un pueblo a una guerra
puntual, a una catástrofe climatológica, a una mala cosecha un año, es un
camino a la depauperación larga y lenta, donde no se ve el fin, donde no se
sabe el cuándo termina y ahora mismo ni el por qué se pretende resistir. Es el aceptar
que tocó y como tocó hay que asumirlo así nada más.
El gobierno cubano, con Fidel muerto, Raúl con sus 95
años y un Díaz Canel inepto, incapaz, mediocre, mentiroso, sigue allí
administrando lo que no se puede administrar, controlando lo que no se puede
controlar. Es un gobierno que dice en todas las esquinas que cuenta con el
apoyo del pueblo, que, sin embargo, todos los días, una gran parte de él, da
gritos y toca cazuelas pidiendo que se vayan. El gobierno asegura en todas las
esquinas que el pueblo cubano lo quiere y paralelamente el cubano no para de
irse del país para cualquier punto del planeta Tierra donde se abra una
posibilidad al menos para tener agua que tomar.
El gobierno de Cuba ha ganado frente a, nada más y
nada menos, que el país más poderoso del mundo, por mucho que ahora se hable de
China o Rusia que no son más nada que gigantes con los pies de barro.
El asunto de Cuba y los Estados Unidos es digno de
estudio. Cuba desde su gobierno, por momento es una gran potencia invencible,
con seres humanos únicos y súper, capaz de movilizar al mundo y de tener una
fuerza militar capaz de detener a cualquier enemigo, más un pueblo capaz de
inmolarse como dicen dijo Antonio Maceo hace más de un siglo y cinco minutos después
es una pequeña isla, pobre, sin recursos, necesitada de solidaridad, agredida y
bloqueada.
Estados Unido desde su gobierno declaran al gobierno
cubano como terrorista o al menos de apoyarlo internacionalmente y lo pone en
listas y más listas negras, organizador y propulsor del comunismo
internacional, socavador de democracias, enemigo número uno de los
norteamericanos y cinco minutos después permite venta de productos, bajo
justificaciones humanitarias, a nivel de convertirse en el principal suministrador
hoy para la isla y dicen que están negociando con personalidades de ese mismo
gobierno. ¿Alguien puede dudar de que de esas ventas humanitarias también se
nutre el gobierno comunista?
Cuba, por un lado, está tratando de motivar a una
salida conveniente, estimulando conversaciones incluso hasta con el mismo
Trump, pero sigue poniendo como freno que no se negociará sobre la soberanía, tal
como si la soberanía de un país radicara en su gobierno y más, en el único
partido que existe, ese partido comunista como único partido posible a existir
en el futuro incluso lejano, las figuras del gobierno que hoy están, la
estructura de gobierno que existe, etc., entonces la pregunta es: ¿Sobre qué es
lo que se está hablando, si el gobierno cubano dice no va a ceder en lo que a
todas luces en casi ya 70 años está haciendo daño al pueblo y se mantiene
plantado?, ¿Qué es a lo que se aspira con las conversaciones? En el mismo
momento que desde la propaganda se culpa más que nunca a los Estados Unidos de
las desgracias que vive Cuba, el gobierno cubano sólo está ganando tiempo y si
de eso me doy cuenta yo, que no se nada del asunto, cómo es que el gobierno norteamericano
no se da cuenta e insiste en que el gobierno cubano renuncie pacíficamente y se
largue.
El gobierno cubano no se va a largar, ahora dicen
porque Raúl ejerce un valor moral a continuar, luego se inventarán otra cosa,
porque saben y tienen miedo que van, al menos algunos de ellos, a tener que pagar.
El gobierno cubano tiene un enorme miedo y entonces se muestra sin él para
confundir y lograr asociados.
Trump, que para nada es responsable o culpable en esa
relación de casi 70 años, sólo un continuador del desastre y que me parece
claro que no se siente obligado a tomar una acción definitiva lo que es
entendible porque no está directa y explícitamente dentro de su contenido de
trabajo, anuncia su lucha contra el comunismo como doctrina enferma y
enfermante y tiene al alcance de la mano a ese gobierno identificado como uno
de los máximos responsables de difundir esa idea. Trump, también es bueno
reconocer, un día se levanta y dice que es rojo y muchas veces, minutos después,
dice que es azul, pretendiendo ser convincente en ambas ocasiones.
Estados Unidos, confundido en eso de las libertades ha
permitido históricamente que dentro del país Cuba mueva a sus agentes, a veces
envestidos de académicos ingenuos que visitan universidades, otra de supuestos
hombres de negocios que cumplen con las leyes norteamericanas pero ayudan al
gobierno cubano por la derecha y por la izquierda.
El gobierno cubano está ganando nuevamente, porque los incumbentes de ambos lados, juegan al poder, se entretienen y gustan verse en los periódicos y canales de televisión. Ambos están, aparentemente, en una guerra, sin guerra. Ambos parece que están esperando que la situación la resuelva el Espíritu Santo.
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