viernes, 2 de octubre de 2026

690.- El gobierno cubano lo que lleva es CANDELA

No entiendo nada de lo que pasa en Cuba, país totalmente empobrecido. Empobrecido a nivel de personas comiendo de la basura, que puede ser la mayor representación del hambre, pero además de la denigración humana. Imágenes que durante décadas el comunismo exhibió para criticar severamente al sistema capitalista, por supuesto sobre todo a Estados Unidos, foco central explícito de Fidel Castro y por tanto de todos los que lo siguieron. En realidad, siento orgullo en decir que desde que dejé de ser niño nunca entendí nada.

Sin embargo, ahora que envejezco, logro entender algo, no lo apoyo, pero lo entiendo.

Entiendo a los descendientes de los Castros, con su viejo faraón aun vivo, Raúl. Familia formadora y propietaria de una dinastía con muchos beneficios. Tener el apellido Castro, no importa si en primer, segundo, cuarto o séptimo lugar siempre ha sido en Cuba un rasgo de distinción y no es de desconocer porque el gobierno llamado aun revolucionario se creó un teatro para fabricar diariamente un guion para una puesta en escena. Entonces como dueños del espacio, del guion, de las lunetas, las luces, las cortinas, el audio y sobre todo de los actores, es fácil de entender lo que defienden.

Entiendo a los Díaz Canel, o sea, a todo ese combo que hoy significan el gobierno y el poder. Ellos, creadores de nada, sólo autoproclamados continuidad, ya no sanguínea, sino de ideología, hoy defienden sus casas que no construyeron, ni tan siquiera pagaron por comprarlas, hoy defienden sus viajes, esos que permiten acceder y vivir como capitalistas dentro de una pesera llamada Cuba socialista, ellos defienden sus privilegios, pocos o muchos, que les permiten vivir por encima y fuera de lo que vive el pueblo.

Entiendo a aquellas personas honestas, sentimentales que dieron y dedicaron sus vidas, 40, 50 años o más, por construir el paraíso que les pintaron en el aire sobre el humo, a aquellos que se dedicaron a seguir sin comprobar, a aquellos que se dedicaron a trabajar ciegamente sin cuestionar. A esos que hoy tienen que reconocer el fracaso enorme, pero que ya no puede hacer nada, porque su tiempo físico e incluso su tiempo intelectual ya pasó. Esos que se tienen que dar cuenta del hueco que fabricaron, tal como aquellos que en el pasado abrieron un pozo de brocal sin encontrar el agua, pero les cuesta trabajo decir, si lo fabricamos y prefieren callar, buscar justificaciones externas, victimizarse, sobre todo para no pedir disculpas.

Los entiendo, entiendo, sólo los entiendo, sin estar de acuerdo, a los que defienden sus privilegios y hay que darle candela para que los suelten y a aquellos que sin privilegios defienden a los que los tienen, siempre existen esos llamados tontos útiles que, a veces partiendo de ingenuidades, de sentimientos, e incluso de bajas pasiones, apoyan.

Generalmente esos que tienen los privilegios, actúan siempre a la sombra, están vestidos de ropas muy limpias y no salen a la calle a arrastrar, coger por el cuello, reprimir. No son los que dan golpes en los calabozos, no son los que ofenden y maltratan a familiares, no son los que como se dice tradicionalmente tienen las manos embarradas de sangre, porque sencillamente usan guantes, los guantes en estos casos son los otros.

Revisemos a vuelo de pájaro a los más famosos represores y asesinos. Hitler no se fue a los campos de concentración y metió él mismo a los judíos en las cámaras de gas. Stalin, no mató a ningún campesino con sus propias manos. Mao no eliminó a millones de pobladores con sus palitos chinos. Hussein no acabó con media población iraquí con su daga engarzada en otro y brillantes, Kadafi no eliminó montado en su camello a los libios. Bin Laden no viajó en los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas en New York. Los ayatolás iraníes no salieron a asesinar a los de su país. Chávez, Maduro, la fea Delcy no torturaron personalmente a los venezolanos. Fidel Castro no estuvo en ningún pelotón de fusilamiento, ni tan siquiera en el de sus amigos Ochoa y Tony, al menos visiblemente, ni sobre las lanchas guardafronteras que hundieron al remolcador “13 de Marzo”, ni en los sucesos del río Caminar, menos viajaba en los aviones de combate que derribaron a las avionetas de "Hermanos al Rescate". Para esos menesteres vulgares siempre existen tontos útiles.

Ahora a los que no entiendo, no apoyo, no justifico y más me enervan y reconozco, a pesar de mi madurez, que siento deseos y podría meter la mano por la computadora y los cogería por el cuello, son todos aquellos que están en las calles creando el terror a una población civil, desarmada, pero además empobrecida a niveles muy altos, que no pueden casi pensar porque tienen que dedicar sus vidas diariamente a ver cómo resuelven algo para comer, algo para beber, algo para vestir, están metidos en resolver cómo dormir cada noche.

Esos aparentes tontos útiles son unos esbirros, que son comprados, primero, con una dosis muy alta de propaganda gubernamental, segundo, porque sabemos, con salarios, jabas de comida, alguna que otra bebida, quizás vacaciones escondidas, etc.

Esos, ya no tontos útiles, porque no se puede ser tonto útil ahora en Cuba, son unos enajenados, que disfrutan con establecer el poder contra los más débiles. Se vengan con mujeres, jóvenes e incluso hombres indefensos. Esos esbirros del gobierno no son inocentes, sabes lo que están haciendo y por eso, además de sus jefes, tendrán que pagar.

No valdrán justificaciones de que, no sabía, cumplía ordenes, me pareció adecuado aplicar la disciplina, actuaba siguiendo los parámetros de la academia, etc. No tendrán lugar dónde meterse, porque en algún momento deberá existir la justicia y esos que hoy reprimen, pero además que disfrutan reprimiendo, porque muchos lo disfrutan basándose en el poder que les han entregado, tendrán que ser localizados, cazados si es necesario como ellos están cazando a los cubanos y si dependiera de mí, aconsejaría que como dicen los creyentes, que Dios los coja confesados.

Puede resultar increíble para los desconocedores, pero el gobierno cubano, amenazado y digamos fajado con el gobierno norteamericano, quizás convencido de que nada grave pasará, se vira para el pueblo. Cada día son más los casos de represión, encarcelamiento, prohibición de movimiento sin explicación alguna, enjuiciamiento bajo causas ridículas, injustificadas y largas sanciones a todos aquellos que muestran su inconformidad de forma pacífica.

La guerra del gobierno cubano no es contra el enemigo jurado, Estados Unidos, la verdadera guerra es contra los cubanos de a pie, claro que no llevan el apellido Castro, los que son sentimentales o los tontos útiles.

La guerra del gobierno tiene dos direcciones, primero, contra aquellos que se destacan, que se les conoce sus nombres, que actúan con sus opiniones y en segundo lugar contra cualquier otro cubano de forma, como a ellos les gusta decir, profiláctica, basada en el refrán de que cuando veas las bardas o barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo.

Desde siempre, desde que triunfó la revolución esa ha sido la máxima, no hace falta reprimir o encarcelar a toda la población, cosa que además resulta imposible, sólo hay que encarcelar y reprimir a una persona y con eso lograrás que 5, 10, 20 personas más se auto repriman. En el caso cubano los primeros represores o al menos contenedores, cosa entendible, son los padres, los abuelos, porque conocedores de lo que pasa, tratan por todos los medios de detener a sus hijos, tratan de evitar momentos peores. Saben que hace falta un cambio, pero en lo que eso llega, sus hijos, sus esposos, sus nietos, sus padres, estarán sufriendo, sufrimiento que se prolonga inevitablemente a familias y amigos.

Nadie quiere recibir golpes, nadie quiere pasar muchos días en un calabozo, menos las personas aspiran a someterse a largos períodos de instrucción a sabiendas que ningún abogado podrá resolver nada, en un país donde los abogados defensores nacionales, por ley únicos autorizados de poder actuar en un juicio, pertenecen a una organización del gobierno, son también militantes de la juventud comunista, del partido comunista y sabemos los cubanos que incluso por teléfono reciben instrucciones para la solución de sus actos de defensa.

Recientemente acabamos de presenciar el juicio de una joven cubana acusada de una enorme ridiculez, como caso fabricado y esa muchacha sólo consiguió a un abogado de defensa después de aceptar la negativa de ocho posibles defensores consultados, o sea, sólo un abogado, el noveno contactado, fue capaz de arriesgarse a defenderla frente a un tribunal. Claro, ella no es una matadora de vacas, no es una prostituta detenida con drogas, no es tan siquiera alguien que se ha robado algo en su trabajo, es una joven que tiene, lo digo en presente, el valor de millones de cubanos y que ha hecho públicas sus opiniones, a pesar de ser extremadamente joven.

Ocho abogados del sistema jurídico cubano no aceptaron defenderla porque sencillamente, como la película, prefieren no quemarse. Prefieren no marcarse, prefieren seguir ganando su dinero como profesionales sin chocar o cuestionar al gobierno, por más que su causa puede ser justa. Esa es precisamente la muestra más clara de que el sistema judicial cubano, no funciona o mejor, funciona en una sola dirección, la del poder.

El gobierno de Cuba no lleva más conversaciones, hasta cuándo. El gobierno de Cuba no lleva más negociaciones, negociaciones sobre qué. Ellos están decididos a permanecer a cualquier costo y los tontos útiles, más los esbirros oficiales apoyan ese criterio.

Ese gobierno, si queremos que desaparezca, hay que sacarlo. A una fuerza, otra fuerza mayor. 

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