jueves, 29 de enero de 2026

645.- De buenas intenciones ...

Creo que es bueno decir que voté convencidamente por Trump. A mal tiempo, buena cara. A mi entender, como simple pueblo norteamericano, este país caminaba por caminos confusos, por llamarlos de forma políticamente correcta, y se necesitaba que alguien o algunos desde el poder político hicieran el esfuerzo por arreglar.

El tema del gobierno no es magia, se necesita de madurez y claridad para tratar de enmendar lo mal que otros anteriores han hecho y lo mal que lo están haciendo los empoderados. El objetivo, al menos formal, es arreglar, nunca crear más problemas, por lo que no es siempre aceptable o no debería serlo, arreglar un tema y descomponer otros.

Viví años en República Dominicana y era uno de los problemas que los dominicanos y yo detectábamos. El presidente entrante, desconocía totalmente lo hecho por su predecesor, lo mal, pero también lo bien hecho y se proponía hacerlo todo otra vez desde la primera vez, tal como si fuera el primer presidente que existía. Sobran los ejemplos de esto en ese país, por ejemplo, un presidente dejaba un puente sin terminar y el nuevo, al lado del puente inconcluso, construía el suyo. A veces los políticos, incluso los llamados buenos o de buenas intenciones, terminan empedrando el camino al infierno y por supuesto, de esas piedras se llevan lo suyo, que a vox populi parece ser el único objetivo real.

No siempre se logra que todo salga bien, todo estará condicionado a miles de factores internos y externos. Hay arreglos que se consiguen totalmente, otros en parte y sencillamente, hay problemas que no se resuelven, porque para ellos hay que dedicar décadas. Es imposible pedirle a ningún gobierno, ni tan siquiera a los integrados por genios, que dejen todo resuelto de una vez para todas y que el siguiente no tenga nada que hacer, más allá de disfrutar porque todo está en “orden divino”.

Uno de los problemas creados por años de historia y agudizado a última hora por la mala actuación o sencillamente la ninguna actuación del gobierno presidido por Biden y Harris, es el de la inmigración ilegal. Dicen que más o menos tenemos aquí cerca de 15 millones de indocumentados, o sea, prácticamente un país dentro de otro. Personas buenas, trabajadoras, honestas, buenos padres, madres, abuelos, inmaculados. Clásicos buenos. Y además hay asesinos, traficantes y vendedores de drogas, traficantes de seres humanos, asaltadores, ladrones, algunos, al parecer miembros de pandillas delincuenciales internacionales y violadores profesionales probados e incluso sancionados en sus países de origen de humanos incluyendo a niños. Clásicos malos.

Dentro de esos inmigrantes, además, han llegado personas limitadas físicamente más allá de culturalmente, sin piernas, ciegos, mujeres con muchos niños sin padres reconocidos, visibles o responsables, ancianos, a veces muy ancianos, niños solos, personas afectadas de la cabeza, o sea, enfermas psicológicamente, etc., a todos los que un gobierno responsable tiene que proteger y, a veces, por mucho tiempo, mantener una vez que están adentro.

Eso desde el punto de vista humano, es entendible, no habría labor humana más destacada. Para los “sentimentales”, entonces sí de sentimientos buenos se trata, debería exigir que Estados Unidos trajera a todos los haitianos, a todos los palestinos, a los millones de pobres de América Latina, de África, de Asia, a todos los que no estudiaron, a todas las que parieron y hoy portan o cargan con cuatro, cinco o seis hijos o más. Deberían exigir que se trajeran a 500 millones de chinos y otros 500 millones de indios, porque son muchos para vivir en sus países de origen. Esos inmigrantes podrían ser repartidos por las casas, sobre todo, de los "sentimentales", para que vivieran decentemente. Casa por casa acogiendo a inmigrantes indocumentados y evitando así que ellos graven el presupuesto del gobierno y la vida de los organizados.

Tema inmigración siempre es sensible, primero para los que no hemos nacido aquí, sino que un día llegamos, luego para muchos porque todos tenemos un amigo o amiga, un conocido, un compañero que la está pasando mal, también para aquellos aburridos que no tienen mucho que hacer y entonces se entretienen con los temas sensibles, ya sean los inmigrantes indocumentados, los pingüinos, o los paramecios.

Trump en su campaña política por la presidencia, prometió resolver el asunto de la emigración ilegal y muchos estuvieron contentos, haciendo referencia a que trataría de sacar del Estados Unidos a los delincuentes, traficantes, asesinos, violadores, etc. venidos del exterior. Eso sería bueno. Ni Trump, el cual padece, es verdad, de cierto histrionismo, puede organizar con un simple chasquido de dedos a 15 millones de indocumentados y una historia de 200 años.

No creo que la propuesta fuera sacar a todos. No creo que la propuesta fuera acabar con la presencia extranjera o al menos la no legalizada. Yo, llegado por la frontera en el 2012, pero hoy, por razones múltiples ciudadano norteamericano estoy de acuerdo con eso. Sean hombres, mujeres, mexicanos, chinos e incluso mis coterráneos cubanos; si has venido aquí a traficar, a robar, a violar o matar, o sea, en el mejor sentido de la palabra, joder, no puedes quedarte.

Ahora:

¿Qué se gana con coger a un hombre que lleva aquí 25 años, que está casado, a veces con una ciudadana norteamericana, que tiene tres, cuatro, cinco hijos de diferentes edades todos nacidos aquí, que a su vez estudian o trabajan, que ha trabajado toda su vida, que ha pagado impuestos, que se ha comprado una casa, que tiene un pequeño o gran negocio, etc.?

¿Qué se gana con quitarle de los brazos de una madre a una pequeña bebita nacida en Estados Unidos, con el único objetivo de deportar a la mujer, separándola monstruosamente de su hija recién nacida, madre que vino, como vinimos muchos, en busca de mejor vida y que trabaja como una mula para mantener a su familia?

¿Qué se gana con caerle atrás a una anciana de 90 años que quiere y a lo mejor necesita pasar sus últimos años con su familia, cuando en realidad se le debería estar garantizando, al menos, un entierro digno?

Ni el señor o la señora que trabajan y crían bien a sus hijos, ni la madre recién parida, ni la anciana, son el verdadero problema. Ellos no asesinan, no trafican, no violan. Ellos son, lamentablemente, el eslabón más débil de la cadena, son los más vulnerables.

No se gana nada, el apoyo al gobierno lejos de mejorar comienza a ponerse en crisis por actuaciones que frisan con lo ilógico, más allá de lo inhumano.

Yo, alegremente ciudadano por naturalización, que vine a vivir mejor en libertad con mi trabajo honesto el cual no le quité a ningún rubio de ojos azules, apoyé a Trump en su misión de tratar de limpiar, entre otras cosas, el país de delincuentes, al menos los que se pueden sacar. Los ciudadanos de este país, queremos vivir tranquilos.

Entonces me parece que una cosa es la idea política de Trump, necesaria, otra es la transmisión de esa idea y por último la ejecución de esa idea. Una cosa es localizar y detener a indocumentados, verificarlos y, si procede, deportarlos y otra es armar un safari de hombres y mujeres armados, encapuchados y soltarlos a cazar, cosa que viví en República Dominicana con los haitianos. Si, las llamadas fuerzas del orden, desbocadas y sin límites convierten la “linda” misión de saneamiento en casería brutal.

Hace pocas semanas murió una joven norteamericana de 37 años, no tengo todos los elementos del caso, por lo que no profundizaré en él, sólo me parece que no debería haber muerto. No era indocumentada, no era asesina, puede haber cometido errores, pero no merecía morir como murió.

Hace pocos días, otro incidente, un joven norteamericano, también de 37 años, participante en una manifestación en contra de las acciones de inmigración, murió como resultado de nueve balazos.

Ese hombre, fuera del color que fuera, en este caso blanco, fuera de la profesión que fuera, era enfermero intensivista, estuviera manifestándose o no, su manifestación jamás fue violenta, fue inmovilizado por más de seis personas de ICE y ya inmovilizado fue matado a tiros.

El joven públicamente portaba un celular con el que aparentemente filmaba y un arma legalmente no visible, o sea, en su ciudad se está autorizado a portar armas y viendo muchos videos sobre el incidente, jamás la sacó para usarla. Sólo la portaba con ese derecho constitucional que existe aquí y que en ningún lado deja claro que no se puede estar en una movilización de cualquier tipo armado. ¿Cuántos otros ciudadanos norteamericanos transitan armados legalmente todos los días por las calles de este país?

El joven trató de asistir a una mujer a su lado que estaba siendo arrastrada, le rociaron gas pimienta, suficiente para paralizarse, no obstante, se le tiraron arriba para inmovilizarlo y ya inmovilizado e incluso, parece, despojado de su arma, fue baleado en el piso por un agente federal que argumentó defensa propia.

¿Defensa propia contra un tipo delgado, relativamente joven, que no podía ni ver por el gas pimienta que le habían roseado directamente en los ojos, que se encontraba acostado en la calle, inmovilizado por seis hombres armados y entrenados? Difícil de digerir. Si el agente se puso nervioso frente a tan poco, pues sencillamente no puede ser agente. Los agentes que se dedican voluntariamente a este tipo de actividad, pienso, entrenados profesionalmente, tienen que estar “operados” de los nervios.

¿Es ilegal participar pacíficamente en una manifestación en Estados Unidos? No.

¿Es ilegal portar armas autorizadas para tal en cualquier calle de este país? No.

¿Se puede matar a alguien por tener un arma y presumir, asumir, pensar, olfatear, suponer que esa persona está armada para agredir, cuando esa persona no ha sacado el arma? No.

¿Seis hombres entrenados, armados, con la última tecnología arriba, no fueron más que suficientes para inmovilizar y poner en custodia a un solo hombre por mucha resistencia que este hiciera? Parece que no y alguno de ellos decidió matarlo. Increíble manera de inmovilizar.

Pienso que el gobierno norteamericano, que no es sólo Trump, debería revisar esto. A veces las orientaciones cuando se desbocan y no se controlan, crean más problemas que los problemas que existe. Nada justifica el linchamiento de personas, salvo que ellas provoquen con posibilidad de muerte a los agentes del orden y, así y todo, creo, que las fuerzas del orden tienen que cumplir determinados protocolos antes de tirar a matar.

Una cosa es que yo porte legalmente un arma, que no la lleve pública, condiciones que tienen millones de norteamericanos y otra es que yo empuñe el arma para matar a alguien, ya sea otra simple persona o un oficial de la policía o de inmigración. Si se te ocurre sacar al arma frente a las autoridades, no hay tiempo para pensar, ni preguntar, muy probablemente termines hecho un colador.

Las autoridades, que sólo responden que están investigando, han dejado caer que el agente se sintió agredido, pero cómo se puedo sentir agredido, si el enfermero ya se encontraba en el piso debajo de seis oficiales de inmigración e incluso uno de ellos ya había sacado el arma de la escena. Nervios, adrenalina, chovinismo, función desmedida.

Esto es peligroso, porque mañana nos puede pasar a cualquiera. Un policía que no ha dormido y juega demasiado en la computadora matando a “malos”, puede interpretar, suponer, oler, etc., que un movimiento que haces es peligroso, se le puede disparar la testosterona y una simple violación del tránsito, puede terminar contigo muerto dentro de tu auto.

Puedes estar parado en una esquina tomando el Sol, derecho constitucional de los norteamericanos y de pronto aparecer un grupo de cazadores, verte cara de no nacido aquí y frente a tu reclamación de derechos y aclaración del tema, te pueden forzar, tirar al piso y si te pones bravo por la injusticia y fuerza desmedida, puedes terminar agujereado, como dice aquel corrido mexicano que declara que “Rosita estaba de suerte, de los tres tiros que le dieron, nomás uno era de muerte”.

Creo que se les ha ido la mano a los que tienen que cumplir misiones. Deben estar nerviosos, ansiosos y por qué no temerosos de reacciones adversas.

Gran culpa la tienen también, porque la historia siempre tiene dos partes como mínimo, la reacción de los ilegales, porque huyen, escapan, se enfrentan, se resisten, forsejean y dan pie a la violencia.

Creo que hay que revisar todo esto de nuevo, porque una cosa es tratar de sacar a ilegales malos, otra cosa es cumplir con un número estadístico de sacar por sacar y la otra es frente al primer incidente, así como así, matar a alguien en medio de la calle.

Quizás la premura por cumplir la idea política ha contratado a personas sin condiciones, quizás esas personas por la urgencia no han sido bien preparadas para poder llevar adelante su misión. Errores.

No creo, aunque pueda parecer trumpista, término acuñado por los “sentimentales" porque se ha puesto de moda una cosa, estar a favor de Trump o en su contra, que Trump esté dando órdenes para matar. No creo que sea un clásico supremacista blanco como lo llaman, revisemos las definicones, no es un tema de colores, menos un convencido nazista amante de Adolf Hitler, revisemos la historia.

Trump es sólo Trump. Un tipo con poder no robado que está tratando de desarrollar sus ideas como cualquier otra persona. Algunas le quedaran bien, otras no. 

 



 

 

viernes, 9 de enero de 2026

644.- Cama de clavos para Nicolás Maduro

Trataré de ser imparcial y maduro, maduro de madurez, obviamente no de Nicolás y en esa posición trataré de entender a los que ahora salen a defender a los “pobres” venezolanos chavistas y a los que se encargan desde el gobierno de continuar empobreciendo a un pueblo entero.

Ahora, muchas personas han descubierto a Venezuela, su dichoso petróleo, sus ricas, dicen, arepas, sus generales sin guerras y, sobre todo, sus políticos fabricados en microwave, sus líderes burrísimos presididos por Maburro.

Otros van más lejos atrás en el tiempo y retoman a Simón Bolivar, el “Libertador”, en sus luchas por la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, realidad totalmente alejada de lo que pasa hoy en el siglo XXI, algo parecido a alguien que necesitaba hacerse famoso que propuso la idea de que José Martí fue el autor intelectual del ataque a cuarteles en Cuba y como consecuencia de la revolución cubana de 1959. 

Hoy Bolivar se ha puesto de moda, al igual que de vez en cuando se retoma a Martí, tal como si fueran un aderezo clásico que sirve para cualquier ensalada, carne, etc. A Bolivar y Martí los quieren pasar como la mantequilla para la comida francesa, la pasta para los italianos o el picante para los mexicanos.

Si los frijoles no se ablandan o las arepas están secas, échale un poco de Martí o Bolivar respectivamente. Si no hay electricidad, busca y encontrarás lo que Martí y Bolivar dijeron sobre la belleza romántica de vivir alumbrados por velas. Si eres drogadicto, nada mejor que tener a mano el bello poema Haschisch, que como oda fue escrito por nuestro Apóstol en 1875.

Obviamente ni Martí, ni Bolivar tienen algo que ver con el desastre que se ha generado en Cuba y Venezuela, son sólo las herramientas que enfermos utilizan para tratar de encontrar cierta legitimidad en los cerebros de aquellos sentimentales. Martí, el gran demócrata hubiera sido enemigo del comunismo fidelismo, raulismo y canelismo y Bolivar hubiera usado su sable para decapitar a Chávez y a Maduro.

Ahora los sentimentales hablan de intervención, de acción imperialistas, de secuestro, pero veamos una lista anterior con peores resultados de las que estos sentimentales no dijeron nada, lo que significa un buen ejemplo de la consagrada “doble moral”.

El presidente Obama, sin pedir permiso al Congreso, mandó, en una misión super secreta, a matar a Bin Laden. Lo mató y tiró al mar. Luego, se la aplicó a Gadafi en Libia. Lo sacó muerto. Nadie exigió nada.

Biden eliminó al líder de Al-Qaeda, Alza Wajiri, no hace mucho, en el 2022. Cero escándalos.

Nadie habló de Derechos Humanos, de Derecho Internacional, nadie mencionó a la ONU, ni ella misma lo hizo, nadie se tiró a llorar, menos se le exigió al Congreso norteamericano sancionar a los presidentes. Los demócratas de oficio, o sea, los profesionales y los voluntarios, que siempre existen, callaron.

Ahora, Trump, después de proponer soluciones pacíficas, después de esperar y esperar, después de soportar ofensas como presidente e incluso como persona, después de enviarle varios botes y boteros a Maduro para hacerle entender que debía abandonar el juego, lo fue a buscar en una acción rápida, exitosa, con pocos daños, lo sacó vivo y lo puso en manos de la justicia norteamericana que lo estaba pidiendo, se ha formado la debacle.

Todo el mundo opina, todo el mundo llora. Muchos tienen el estómago, o no estómago, sino una caja metálica de procesamiento de alimentos, para defender a Maduro y llamarlo líder, presidente constitucional, amigo y hermano. A muchos sólo le conviene llamar la atención, mostrar su inconformidad con la vida, lamentarse y formar líos.

Ahora, como hay que echarle paja al fuego, se habla de que el máximo interés es el petróleo y se defiende un combustible que el pueblo venezolano dice que no disfruta. El venezolano de a pie declara que no tiene electricidad y vive bajo apagones constantes, que no existe combustible para el transporte y que las calles no están asfaltadas, que no hay gas para cocinar, etc. ¿Petróleo soberano para venezolanos?

¿De qué petróleo para el pueblo hablan los sentimentales si la poca producción de crudo el madurismo la usa como pagos a favores para los rusos, los chinos, los iraníes y por supuesto, para el gobierno cubano, que en medio de lo que está pasando, entre otras cosas con largas jornadas de apagones en horas y días para el pueblo, utiliza una parte, que le quita a ese mismo pueblo cubano para rexportarlo?

¿De cuál petróleo venezolano se habla si Venezuela tiene colapsada su industria “soberana”, con un deterioro tal que ha producido un decrecimiento del 300% de la extracción y como consecuencia la venta de petróleo crudo desde que está el chavismo madurismo en el poder?

¿De cuál petróleo soberano se habla si la única forma de poder extraerlo y procesarlo para mejorar su calidad, que no es buena, por tanto, es cara, está únicamente en manos de inversionistas extranjeros, mayoritariamente norteamericanos, que cuando aparezcan las garantías, tendrán que poner, según expertos, miles de millones de dólares para lograr producir al menos la misma cantidad que se hacía en el 2020?

Los que conocen bien a Trump, tal como yo, fue mi amigo desde la primaria, sabemos que gustaba de llamar la atención. Se portaba mal, no dejaba de molestar a sus compañeritos, tiraba tizas a la pizarra, ponía traspié, porque su misión era hacerse sentir.

Los maestros mandaban a buscar a la mamá para dale las quejas y lo ponían a hacer cientos de copias de “voy a portarme bien”, pero todos sabemos que era, en el fondo, un buen chico.

Eso de buen chico en el fondo lo acaba de demostrar. Bin Laden, Gadafi y Alza Wajiri salieron muertos, Maduro está vivo y de más está decir que podría, relativamente fácil, haber sido esfumado con menos gastos y menos riesgos. Hasta Da Vinci, creador y mejor exponente de la Técnica del Sfumato, se hubiera quedado asombrado.

La exitosa operación del gobierno norteamericano, con reconocimiento especial a los militares que la organizaron y ejecutaron, violenta acción en minutos, escasos 30, resultó ser hasta medio cariñosa. Maduro está vivo. Si me encuentro con Trump en el supermercado o echando gasolina, por esto, valorando que no sabe bailar o pidiéndole que reduzca sus conflictivos mensajes diarios, no dudaré en recordarle nuestra amistad desde niños, pedirle un autógrafo y tirarme con él una foto.

Los sentimentales me dan pena, sus impotencias frente a la realidad, los lleva a la irracionalidad.

¿Dónde estaban cuando Maduro declaró que seguiría siendo presidente por las buenas o por las malas y se convertiría en dictador y no sólo eso, sino que se robó las elecciones y terminó por convertirse en lo que prometió?

¿Dónde estaban cuando Maduro, heredado de Chávez, destruyó la industria petrolera, principal recurso económico de Venezuela?

¿Dónde estaban cuando Maduro reprimió, asesinó, encarceló a venezolanos, a políticos, a periodistas, a jóvenes, a personas comunes, a veces por sólo tener una foto en su celular o hacerse eco de una noticia y llenó las cárceles de venezolanos, sólo por explicaciones políticas, incluso sin aparición de la justicia venezolana?

¿Dónde estaban cuando vieron al pueblo venezolano pasar hambre o comer de la basura?

¿Dónde estaban cuando vieron a millones de venezolanos salir huyendo del gobierno de Maduro hasta componer una emigración de más de 8 millones de personas que hoy viven regados por el mundo?

¿Dónde estaban cuando el gobierno de Maduro armó a delincuentes y los convirtió en brazo armado del gobierno, para que reprimieran a los venezolanos de pueblo?

Trump es un chico malo de buenos sentimientos, Maduro le pidió que fuera a buscarlo y lo complació. Lo recogió casi en un Uber y lo trajo vivo a Estados Unidos.

Maduro vivo, debería estar durmiendo en una cama de clavos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 6 de enero de 2026

643.- No te gustó el éxito, pues tómate un purgante.

No quiero hacerme el sentimental, ni el más interesado en determinado tema, sigo escribiendo para mí, no quiero que se me olvide. No soy familia de Nicolás Maduro, ni de Donald Trump, no soy venezolano y menos pretendo quedarme con el petróleo de ese país.

Lo que sí me interesa es que Estados Unidos triunfe, que sea grande, que los que aquí vivimos coherentemente, o sea, a favor, porque vivir en contra me parece una inmensa locura, tengamos una buena vida. Si Trump se equivoca, comete errores, ya lo criticaremos, si aparece como violador de una menor de edad, ya lo sacaremos, pero si la hace bien, pues, bien hecho está.

El gobierno norteamericano, el ejército con una mezcla bien organizada de sus fuerzas, algunas agencias relacionadas con el tema de investigación, recopilación de información e inteligencia y parece que una que otra fuente cercana a Maduro, pagada o por convicción, han dado una muestra ejemplar de lo que significa una misión de alto riesgo exitosa.

Nada nuevo, los Estados Unidos modernos, tienen experiencia más que sobrada en este tipo de acciones estratégicas, por sólo citar una de ella en la misma Venezuela, espectacular, hace pocas semanas aun, María Corina, la persona más buscada dentro de Venezuela, con orden de captura sobre su cabeza, fue sacada y puesta a salvo en Europa. Los gobernantes de Venezuela, los machos, los brabucones, los conocedores de estrategias, los cientos de generales, los cientos de policías, más los cientos de “secretos”, que se dedicaron por años a humillar, denigrar, difamar, burlarse de esta mujer, se quedaron ciegos, los vistieron de bobos.

Ahora la hazaña, pues fue una hazaña, se repitió.

Mientras los gobernantes venezolanos se dedicaban a burlarse, bailar, guapear, ofender, vociferar, los norteamericanos desde hace 5 meses practicaban la acción; parece que los Maduros, no ven películas norteamericanas.

Los militares norteamericanos, lograron, vaya a saber cómo, reproducir centímetro a centímetro el lugar donde se intervendría. En silencio, aparentemente tontos, ensayaron milimétricamente cada uno de los pasos a dar, cada uno de los respiros, cada una de las señas, etc. Los norteamericanos sabían dónde dormía Maduro, cómo se vestía, qué comía, a dónde se dirigía, etc. 

Mientras los gobernantes venezolanos se mofaban y llamaban con improperios a Trump, mientras lo acusaban de vendedor de humo y quizás confiaban que todo era un jueguito de computadora, de esos de barquitos y tanquecitos, los soldados norteamericanos trabajaban en silencio. Todavía resuenan las palabras de Maburro: Donald “Trum” cobarde, fascista, ladrón, peluquín, ven a buscarme, aquí en Miraflores te estoy esperando, Guar no, Pitz yes.

Fin del cuento. Maduro, según él mismo, el mayor heredero de Bolívar y Chávez, el brabucón, a veces vestido de indio, otras alzando el sable del “Libertador”, supuestamente el tipo más protegido de Venezuela, con, según parecía, ahora ya confirmado, parte de su seguridad personal, compuesta por cubanos “expertos”, fue cogido durmiendo. Los norteamericanos llegaron al borde de su cama y le dijeron: Vamos que te llegó el bombo. Irás a vivir a New York con los gastos pago.

La operación en tierra duró poco más de media hora, los norteamericanos no sufrieron ninguna baja, todos entraron y salieron como cuando se va a una fiesta. Yo, trato de no ser hipócrita, contento, no voy ahora a explicar los muchos por qué.

Lo de entrar y salir de una fiesta es un chiste obviamente, la operación no dejó de ser altamente riesgosa, pero resultó espectacular, los defensores de Maduro, cumpliendo su misión, fueron abatidos, no era el momento para discursos, para consejos, para preguntar dónde naciste, etc. Pobres de los que aún no confían en la enorme e inigualable capacidad del ejército norteamericano.

Resultó espectacular, a sabiendas que no es una película de acción, donde si una toma queda mal, se para y se repite y que en un segundo todo puede cambiar para mal y convertirse en un infierno y tampoco es como darle la comida a una pequeña niña, donde por mucho que organices la cucharada y planifiques el recorrido apuntando a la boca lo que se supone sea parte de tu experiencia como proveedor, a última hora, en un nanosegundo, la pequeña cierra la boca, baja la cabeza o vira la cara y el puré va a parar a la nariz, a los ojos o los cachetes, pero se le limpia la cara y se continua con la, a veces, torturante, acción alimentaria.

Sin embargo, más allá de la fantástica operación militar, declarada como milimétricamente preparada y ejecutada, los militares salieron, entraron, siguiendo los deseos de Maduro, lo fueron a recoger, lo sacaron vivo, lo llevaron a New York y no hubo una baja norteamericana, lo que me da una enorme alegría, hay cosas que me llaman la atención, cubano en Cuba e increíblemente en Estados Unidos, ahora penan por Nicolás Maduro desconociendo el pasado de esa figura.

Ahora, pienso que como muestra de un visceral e irracional odio a Trump, la resistencia de cerebros deteriorados habla de que los norteamericanos quieren quedarse con el petróleo de Venezuela, cuestionan la legitimidad de la acción de búsqueda y extracción de Maduro, repiten y repite la teoría china del imperialismo feroz.

Los cubanos de Cuba, que viven porque aún el corazón no se les ha parado, pero en muy precarias condiciones, en un país que se destruye día a día, sin electricidad, sin comida, sin medicamentos, sin esperanza de mejorar y sin un futuro positivo definido para algún momento de la vida, ahora defienden un sistema llamado “Socialismo del Siglo XXI” exactamente igual a lo que ellos tienen en Cuba. El odio a Trump, más allá de que caiga bien o mal como persona, no les permite ver el bosque.

Ya dije que no soy familia de Trump, pero sin ahora analizar si le queda bien el color del pelo, si se está poniendo viejo, si puede o no con los chinos, si finalmente logró bajar el precio de la gasolina o de los huevos en los supermercados, en esta ocasión, muy puntualmente, salió ganador y me gusta recordar que fue muy condescendiente con Maduro.

El gobierno norteamericano y Trump personalmente le enviaron a Maduro varios botes, advirtiéndole además que los botes se acabarían. Maduro fue conminado a dejar el poder por las buenas, se le dio posibilidad de que se saliera, se negoció varias fórmulas, se enviaron a varios emisarios, porque, hay que reconocer que el gobierno norteamericano y el mismísimo Trump, estuvieron evitando meterle las manos. Maduro borracho e engreído, confió en su poder o sobre valoró el mismo, guapeo, ofendió, reto y entonces le estuvo buscando las cosquillas al gato y más que evidente se las encontró.

Ahora más llamativo es lo de los cubanos en Estados Unidos, que, aunque formalmente sonríen, siguen llevando el fidelismo por dentro. A esos nada les cuadra. Los pobres sufren y se convierten en hiper críticos del gobierno donde viven y disfrutan de la vida.

Es obvio no tengo que estar de acuerdo con todo, no tengo que venerar a un humano, que como humano tiene aciertos, pero también desaciertos, no tengo por qué caerle atrás ciegamente a alguien, eso está bien, pero oponerse a la más mínima acción sin pensar, sólo por oponerse, es absurdo.

Esos cubanos desconocen quizás u olvidan que la orden de captura a Maduro no es un invento de Trump, sino del presidente demócrata anterior Biden. Si alguien debiera estar contento y apoyar a Trump, son precisamente esos seguidores demócratas democráticos, esos civilistas, esos “avanzados”, porque Trump sólo llevó a la práctica con un enorme éxito lo que su antecesor demócrata planificó sin resultados prácticos.

Duele a muchos porque su aversión posiblemente justificada e injustificada los lleva a atentar contra la realidad, a no reconocerla y a buscar argumentos o inventarlos de acontecimientos que aún no han pasado y quizás nunca pasen.

Esos cubanos de Estados Unidos lamentablemente no fueron felices en Cuba y no lo son donde viven ahora, lo que denota que el problema no es Trump, no es Biden, como no lo fue Fidel, pienso que el problema, son ellos mismos.

Información filtrada de última hora.

  • El gobierno cubano que se caía de culo asegurando oficialmente a través de algunos de sus altos funcionarios que Cuba no tenía militares, ni agentes de la seguridad del estado en Venezuela, que Cuba no participaba en la acción de seguridad de Maduro, acaba de reconocer que murieron 32 cubanos en el cumplimiento “honorable” de sus funciones militares secretas como primer personal responsable de proteger al dictador venezolano, cosa que tiende a confundir a cualquiera. ¿Esos militares estaban y el gobierno una vez más mintió?, ¿Esos militares llegaron minutos antes que las tropas norteamericanas, en busca de la muerte?, ¿Siguiendo la lógica de aquella ministra del trabajo cubana que aseguró que no había mendigos en Cuba, que sólo eran personas disfrazadas en busca de una buena y fácil vida, esas personas que no se puede ocultar murieron porque en estos casos hasta los muertos hablan, eran civiles, artistas, obreros, disfrazados de militares?
  • Jefe de la misión de extracción de Maduro, confirma que parte de su tropa élite no llevaba armas, fueron con pampers y antidiarreicos. ¿Por qué habrá sido?
  • Igualmente se confirma que Cilita, también con una larga lista de delitos internacionales, la esposa de Maduro, nombrada en Venezuela no como esposa, ni primera dama, sino con la categoría rimbombante y ridícula de “primera combatiente”, a la llegada de los norteamericanos no tenía puesta la plancha de dientes postizos aquellos que una vez se le salieron de la boca frente a las cámaras de televisión y en medio del corretaje tratando de sacar los dientes del vaso de agua donde los dejaba cada noche, dijo a sus captores, sin los dientes no salgo de aquí. ¿Qué era más importante, pensaron los soldados norteamericanos, la vida o los dientes plásticos?
  • El presupuesto del gobierno norteamericano en "pampers Trump" se está haciendo enorme. ¿Estarán preocupados el "Puesto a Dedo" Díaz Canel y su combo?