martes, 6 de enero de 2026

643.- No te gustó el éxito, pues tómate un purgante.

No quiero hacerme el sentimental, ni el más interesado en determinado tema, sigo escribiendo para mí, no quiero que se me olvide. No soy familia de Nicolás Maduro, ni de Donald Trump, no soy venezolano y menos pretendo quedarme con el petróleo de ese país.

Lo que sí me interesa es que Estados Unidos triunfe, que sea grande, que los que aquí vivimos coherentemente, o sea, a favor, porque vivir en contra me parece una inmensa locura, tengamos una buena vida. Si Trump se equivoca, comete errores, ya lo criticaremos, si aparece como violador de una menor de edad, ya lo sacaremos, pero si la hace bien, pues, bien hecho está.

El gobierno norteamericano, el ejército con una mezcla bien organizada de sus fuerzas, algunas agencias relacionadas con el tema de investigación, recopilación de información e inteligencia y parece que una que otra fuente cercana a Maduro, pagada o por convicción, han dado una muestra ejemplar de lo que significa una misión de alto riesgo exitosa.

Nada nuevo, los Estados Unidos modernos, tienen experiencia más que sobrada en este tipo de acciones estratégicas, por sólo citar una de ella en la misma Venezuela, espectacular, hace pocas semanas aun, María Corina, la persona más buscada dentro de Venezuela, con orden de captura sobre su cabeza, fue sacada y puesta a salvo en Europa. Los gobernantes de Venezuela, los machos, los brabucones, los conocedores de estrategias, los cientos de generales, los cientos de policías, más los cientos de “secretos”, que se dedicaron por años a humillar, denigrar, difamar, burlarse de esta mujer, se quedaron ciegos, los vistieron de bobos.

Ahora la hazaña, pues fue una hazaña, se repitió.

Mientras los gobernantes venezolanos se dedicaban a burlarse, bailar, guapear, ofender, vociferar, los norteamericanos desde hace 5 meses practicaban la acción; parece que los Maduros, no ven películas norteamericanas.

Los militares norteamericanos, lograron, vaya a saber cómo, reproducir centímetro a centímetro el lugar donde se intervendría. En silencio, aparentemente tontos, ensayaron milimétricamente cada uno de los pasos a dar, cada uno de los respiros, cada una de las señas, etc. Los norteamericanos sabían dónde dormía Maduro, cómo se vestía, qué comía, a dónde se dirigía, etc. 

Mientras los gobernantes venezolanos se mofaban y llamaban con improperios a Trump, mientras lo acusaban de vendedor de humo y quizás confiaban que todo era un jueguito de computadora, de esos de barquitos y tanquecitos, los soldados norteamericanos trabajaban en silencio. Todavía resuenan las palabras de Maburro: Donald “Trum” cobarde, fascista, ladrón, peluquín, ven a buscarme, aquí en Miraflores te estoy esperando, Guar no, Pitz yes.

Fin del cuento. Maduro, según él mismo, el mayor heredero de Bolívar y Chávez, el brabucón, a veces vestido de indio, otras alzando el sable del “Libertador”, supuestamente el tipo más protegido de Venezuela, con, según parecía, ahora ya confirmado, parte de su seguridad personal, compuesta por cubanos “expertos”, fue cogido durmiendo. Los norteamericanos llegaron al borde de su cama y le dijeron: Vamos que te llegó el bombo. Irás a vivir a New York con los gastos pago.

La operación en tierra duró poco más de media hora, los norteamericanos no sufrieron ninguna baja, todos entraron y salieron como cuando se va a una fiesta. Yo, trato de no ser hipócrita, contento, no voy ahora a explicar los muchos por qué.

Lo de entrar y salir de una fiesta es un chiste obviamente, la operación no dejó de ser altamente riesgosa, pero resultó espectacular, los defensores de Maduro, cumpliendo su misión, fueron abatidos, no era el momento para discursos, para consejos, para preguntar dónde naciste, etc. Pobres de los que aún no confían en la enorme e inigualable capacidad del ejército norteamericano.

Resultó espectacular, a sabiendas que no es una película de acción, donde si una toma queda mal, se para y se repite y que en un segundo todo puede cambiar para mal y convertirse en un infierno y tampoco es como darle la comida a una pequeña niña, donde por mucho que organices la cucharada y planifiques el recorrido apuntando a la boca lo que se supone sea parte de tu experiencia como proveedor, a última hora, en un nanosegundo, la pequeña cierra la boca, baja la cabeza o vira la cara y el puré va a parar a la nariz, a los ojos o los cachetes, pero se le limpia la cara y se continua con la, a veces, torturante, acción alimentaria.

Sin embargo, más allá de la fantástica operación militar, declarada como milimétricamente preparada y ejecutada, los militares salieron, entraron, siguiendo los deseos de Maduro, lo fueron a recoger, lo sacaron vivo, lo llevaron a New York y no hubo una baja norteamericana, lo que me da una enorme alegría, hay cosas que me llaman la atención, cubano en Cuba e increíblemente en Estados Unidos, ahora penan por Nicolás Maduro desconociendo el pasado de esa figura.

Ahora, pienso que como muestra de un visceral e irracional odio a Trump, la resistencia de cerebros deteriorados habla de que los norteamericanos quieren quedarse con el petróleo de Venezuela, cuestionan la legitimidad de la acción de búsqueda y extracción de Maduro, repiten y repite la teoría china del imperialismo feroz.

Los cubanos de Cuba, que viven porque aún el corazón no se les ha parado, pero en muy precarias condiciones, en un país que se destruye día a día, sin electricidad, sin comida, sin medicamentos, sin esperanza de mejorar y sin un futuro positivo definido para algún momento de la vida, ahora defienden un sistema llamado “Socialismo del Siglo XXI” exactamente igual a lo que ellos tienen en Cuba. El odio a Trump, más allá de que caiga bien o mal como persona, no les permite ver el bosque.

Ya dije que no soy familia de Trump, pero sin ahora analizar si le queda bien el color del pelo, si se está poniendo viejo, si puede o no con los chinos, si finalmente logró bajar el precio de la gasolina o de los huevos en los supermercados, en esta ocasión, muy puntualmente, salió ganador y me gusta recordar que fue muy condescendiente con Maduro.

El gobierno norteamericano y Trump personalmente le enviaron a Maduro varios botes, advirtiéndole además que los botes se acabarían. Maduro fue conminado a dejar el poder por las buenas, se le dio posibilidad de que se saliera, se negoció varias fórmulas, se enviaron a varios emisarios, porque, hay que reconocer que el gobierno norteamericano y el mismísimo Trump, estuvieron evitando meterle las manos. Maduro borracho e engreído, confió en su poder o sobre valoró el mismo, guapeo, ofendió, reto y entonces le estuvo buscando las cosquillas al gato y más que evidente se las encontró.

Ahora más llamativo es lo de los cubanos en Estados Unidos, que, aunque formalmente sonríen, siguen llevando el fidelismo por dentro. A esos nada les cuadra. Los pobres sufren y se convierten en hiper críticos del gobierno donde viven y disfrutan de la vida.

Es obvio no tengo que estar de acuerdo con todo, no tengo que venerar a un humano, que como humano tiene aciertos, pero también desaciertos, no tengo por qué caerle atrás ciegamente a alguien, eso está bien, pero oponerse a la más mínima acción sin pensar, sólo por oponerse, es absurdo.

Esos cubanos desconocen quizás u olvidan que la orden de captura a Maduro no es un invento de Trump, sino del presidente demócrata anterior Biden. Si alguien debiera estar contento y apoyar a Trump, son precisamente esos seguidores demócratas democráticos, esos civilistas, esos “avanzados”, porque Trump sólo llevó a la práctica con un enorme éxito lo que su antecesor demócrata planificó sin resultados prácticos.

Duele a muchos porque su aversión posiblemente justificada e injustificada los lleva a atentar contra la realidad, a no reconocerla y a buscar argumentos o inventarlos de acontecimientos que aún no han pasado y quizás nunca pasen.

Esos cubanos de Estados Unidos lamentablemente no fueron felices en Cuba y no lo son donde viven ahora, lo que denota que el problema no es Trump, no es Biden, como no lo fue Fidel, pienso que el problema, son ellos mismos.

Información filtrada de última hora.

  • El gobierno cubano que se caía de culo asegurando oficialmente a través de algunos de sus altos funcionarios que Cuba no tenía militares, ni agentes de la seguridad del estado en Venezuela, que Cuba no participaba en la acción de seguridad de Maduro, acaba de reconocer que murieron 32 cubanos en el cumplimiento “honorable” de sus funciones militares secretas como primer personal responsable de proteger al dictador venezolano, cosa que tiende a confundir a cualquiera. ¿Esos militares estaban y el gobierno una vez más mintió?, ¿Esos militares llegaron minutos antes que las tropas norteamericanas, en busca de la muerte?, ¿Siguiendo la lógica de aquella ministra del trabajo cubana que aseguró que no había mendigos en Cuba, que sólo eran personas disfrazadas en busca de una buena y fácil vida, esas personas que no se puede ocultar murieron porque en estos casos hasta los muertos hablan, eran civiles, artistas, obreros, disfrazados de militares?
  • Jefe de la misión de extracción de Maduro, confirma que parte de su tropa élite no llevaba armas, fueron con pampers y antidiarreicos. ¿Por qué habrá sido?
  • Igualmente se confirma que Cilita, también con una larga lista de delitos internacionales, la esposa de Maduro, nombrada en Venezuela no como esposa, ni primera dama, sino con la categoría rimbombante y ridícula de “primera combatiente”, a la llegada de los norteamericanos no tenía puesta la plancha de dientes postizos aquellos que una vez se le salieron de la boca frente a las cámaras de televisión y en medio del corretaje tratando de sacar los dientes del vaso de agua donde los dejaba cada noche, dijo a sus captores, sin los dientes no salgo de aquí. ¿Qué era más importante, pensaron los soldados norteamericanos, la vida o los dientes plásticos?
  • El presupuesto del gobierno norteamericano en "pampers Trump" se está haciendo enorme. ¿Estarán preocupados el "Puesto a Dedo" Díaz Canel y su combo?