viernes, 9 de enero de 2026

644.- Cama de clavos para Nicolás Maduro

Trataré de ser imparcial y maduro, maduro de madurez, obviamente no de Nicolás y en esa posición trataré de entender a los que ahora salen a defender a los “pobres” venezolanos chavistas y a los que se encargan desde el gobierno de continuar empobreciendo a un pueblo entero.

Ahora, muchas personas han descubierto a Venezuela, su dichoso petróleo, sus ricas, dicen, arepas, sus generales sin guerras y, sobre todo, sus políticos fabricados en microwave, sus líderes burrísimos presididos por Maburro.

Otros van más lejos atrás en el tiempo y retoman a Simón Bolivar, el “Libertador”, en sus luchas por la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, realidad totalmente alejada de lo que pasa hoy en el siglo XXI, algo parecido a alguien que necesitaba hacerse famoso que propuso la idea de que José Martí fue el autor intelectual del ataque a cuarteles en Cuba y como consecuencia de la revolución cubana de 1959. 

Hoy Bolivar se ha puesto de moda, al igual que de vez en cuando se retoma a Martí, tal como si fueran un aderezo clásico que sirve para cualquier ensalada, carne, etc. A Bolivar y Martí los quieren pasar como la mantequilla para la comida francesa, la pasta para los italianos o el picante para los mexicanos.

Si los frijoles no se ablandan o las arepas están secas, échale un poco de Martí o Bolivar respectivamente. Si no hay electricidad, busca y encontrarás lo que Martí y Bolivar dijeron sobre la belleza romántica de vivir alumbrados por velas. Si eres drogadicto, nada mejor que tener a mano el bello poema Haschisch, que como oda fue escrito por nuestro Apóstol en 1875.

Obviamente ni Martí, ni Bolivar tienen algo que ver con el desastre que se ha generado en Cuba y Venezuela, son sólo las herramientas que enfermos utilizan para tratar de encontrar cierta legitimidad en los cerebros de aquellos sentimentales. Martí, el gran demócrata hubiera sido enemigo del comunismo fidelismo, raulismo y canelismo y Bolivar hubiera usado su sable para decapitar a Chávez y a Maduro.

Ahora los sentimentales hablan de intervención, de acción imperialistas, de secuestro, pero veamos una lista anterior con peores resultados de las que estos sentimentales no dijeron nada, lo que significa un buen ejemplo de la consagrada “doble moral”.

El presidente Obama, sin pedir permiso al Congreso, mandó, en una misión super secreta, a matar a Bin Laden. Lo mató y tiró al mar. Luego, se la aplicó a Gadafi en Libia. Lo sacó muerto. Nadie exigió nada.

Biden eliminó al líder de Al-Qaeda, Alza Wajiri, no hace mucho, en el 2022. Cero escándalos.

Nadie habló de Derechos Humanos, de Derecho Internacional, nadie mencionó a la ONU, ni ella misma lo hizo, nadie se tiró a llorar, menos se le exigió al Congreso norteamericano sancionar a los presidentes. Los demócratas de oficio, o sea, los profesionales y los voluntarios, que siempre existen, callaron.

Ahora, Trump, después de proponer soluciones pacíficas, después de esperar y esperar, después de soportar ofensas como presidente e incluso como persona, después de enviarle varios botes y boteros a Maduro para hacerle entender que debía abandonar el juego, lo fue a buscar en una acción rápida, exitosa, con pocos daños, lo sacó vivo y lo puso en manos de la justicia norteamericana que lo estaba pidiendo, se ha formado la debacle.

Todo el mundo opina, todo el mundo llora. Muchos tienen el estómago, o no estómago, sino una caja metálica de procesamiento de alimentos, para defender a Maduro y llamarlo líder, presidente constitucional, amigo y hermano. A muchos sólo le conviene llamar la atención, mostrar su inconformidad con la vida, lamentarse y formar líos.

Ahora, como hay que echarle paja al fuego, se habla de que el máximo interés es el petróleo y se defiende un combustible que el pueblo venezolano dice que no disfruta. El venezolano de a pie declara que no tiene electricidad y vive bajo apagones constantes, que no existe combustible para el transporte y que las calles no están asfaltadas, que no hay gas para cocinar, etc. ¿Petróleo soberano para venezolanos?

¿De qué petróleo para el pueblo hablan los sentimentales si la poca producción de crudo el madurismo la usa como pagos a favores para los rusos, los chinos, los iraníes y por supuesto, para el gobierno cubano, que en medio de lo que está pasando, entre otras cosas con largas jornadas de apagones en horas y días para el pueblo, utiliza una parte, que le quita a ese mismo pueblo cubano para rexportarlo?

¿De cuál petróleo venezolano se habla si Venezuela tiene colapsada su industria “soberana”, con un deterioro tal que ha producido un decrecimiento del 300% de la extracción y como consecuencia la venta de petróleo crudo desde que está el chavismo madurismo en el poder?

¿De cuál petróleo soberano se habla si la única forma de poder extraerlo y procesarlo para mejorar su calidad, que no es buena, por tanto, es cara, está únicamente en manos de inversionistas extranjeros, mayoritariamente norteamericanos, que cuando aparezcan las garantías, tendrán que poner, según expertos, miles de millones de dólares para lograr producir al menos la misma cantidad que se hacía en el 2020?

Los que conocen bien a Trump, tal como yo, fue mi amigo desde la primaria, sabemos que gustaba de llamar la atención. Se portaba mal, no dejaba de molestar a sus compañeritos, tiraba tizas a la pizarra, ponía traspié, porque su misión era hacerse sentir.

Los maestros mandaban a buscar a la mamá para dale las quejas y lo ponían a hacer cientos de copias de “voy a portarme bien”, pero todos sabemos que era, en el fondo, un buen chico.

Eso de buen chico en el fondo lo acaba de demostrar. Bin Laden, Gadafi y Alza Wajiri salieron muertos, Maduro está vivo y de más está decir que podría, relativamente fácil, haber sido esfumado con menos gastos y menos riesgos. Hasta Da Vinci, creador y mejor exponente de la Técnica del Sfumato, se hubiera quedado asombrado.

La exitosa operación del gobierno norteamericano, con reconocimiento especial a los militares que la organizaron y ejecutaron, violenta acción en minutos, escasos 30, resultó ser hasta medio cariñosa. Maduro está vivo. Si me encuentro con Trump en el supermercado o echando gasolina, por esto, valorando que no sabe bailar o pidiéndole que reduzca sus conflictivos mensajes diarios, no dudaré en recordarle nuestra amistad desde niños, pedirle un autógrafo y tirarme con él una foto.

Los sentimentales me dan pena, sus impotencias frente a la realidad, los lleva a la irracionalidad.

¿Dónde estaban cuando Maduro declaró que seguiría siendo presidente por las buenas o por las malas y se convertiría en dictador y no sólo eso, sino que se robó las elecciones y terminó por convertirse en lo que prometió?

¿Dónde estaban cuando Maduro, heredado de Chávez, destruyó la industria petrolera, principal recurso económico de Venezuela?

¿Dónde estaban cuando Maduro reprimió, asesinó, encarceló a venezolanos, a políticos, a periodistas, a jóvenes, a personas comunes, a veces por sólo tener una foto en su celular o hacerse eco de una noticia y llenó las cárceles de venezolanos, sólo por explicaciones políticas, incluso sin aparición de la justicia venezolana?

¿Dónde estaban cuando vieron al pueblo venezolano pasar hambre o comer de la basura?

¿Dónde estaban cuando vieron a millones de venezolanos salir huyendo del gobierno de Maduro hasta componer una emigración de más de 8 millones de personas que hoy viven regados por el mundo?

¿Dónde estaban cuando el gobierno de Maduro armó a delincuentes y los convirtió en brazo armado del gobierno, para que reprimieran a los venezolanos de pueblo?

Trump es un chico malo de buenos sentimientos, Maduro le pidió que fuera a buscarlo y lo complació. Lo recogió casi en un Uber y lo trajo vivo a Estados Unidos.

Maduro vivo, debería estar durmiendo en una cama de clavos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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