martes, 31 de marzo de 2026

655.- ¿Le cogió miedo a los ojos del pesca´o?

Siempre me gusta decir que voté por Trump consciente y voluntariamente. Sigo pensando que era la mejor opción en aquel momento. No es mi amigo, es sólo el presidente del país donde feliz vivo y todos sabemos que no puede ser eterno en la Casa Blanca ni aunque el pueblo norteamericano, que también votó por él mayoritariamente, salga a pedirlo. Trump es un presidente, como sabemos, no es el dueño.

En este aún corto tiempo, como siempre habría muchas cosas que reconocer y otras que cuestionar. El precio de los productos alimenticios, esos de todos los días, en vez de bajar o mantenerse dónde estaban, han subido. La gasolina, después de un pequeño y corto bajón, ha vuelto a subir. No sé la ropa, no me compro ropas todos los días. Tuvo un triunfo parcial en Venezuela al sacar vivo a Maduro, gran triunfo, pero, todavía los maduros siguen allí gobernando y los que han sido removidos o movidos están en otras posiciones o felices en sus casas, sin pagar hasta ahora nada. Lo de Khomeini, también le quedó bien, lo puso a vivir en otro mundo a poco costo, pero se ha metido en una guerra junto a Israel contra Irán, que no sabemos cuándo y cómo va a acabar, pero además los khomeinis siguen allí en el poder y de cambios internos poco. Del tema del hijo de puta de Putin y Ucrania es mejor ni hablar.

Apoyado o impulsado por su Secretario de Estado, Marco Rubio, que me gusta incluso para presidente, la emprendió contra Cuba, cosa que muchos cubanos de Cuba y muchos cubanos fuera de Cuba apoyamos, estamos contentos y quizás un poco ansiosos porque pase ya lo que tiene que pasar, sin embargo, como cubano, a veces me parece que Trump está medio loco y tiene sólo momentos de lucidez, está jugando con los cubanos de allá y de aquí, demostrando un poco lo que realmente interesamos o sencillamente compró pescado y le cogió miedo a los ojos. Es cierto que lo de sacar al gobierno toca a los cubanos, pero también es cierto que los que quedan allí solos no lo pueden hacer.

Como parte de un apriete inicial de la tuerca, el gobierno norteamericano declaró casi un bloqueo al petróleo que desde el exterior llegaba a Cuba, es más que conocido que el gobierno cubano vivió décadas del petróleo soviético, que suponemos nunca llegó a pagar del todo y desde hace dos décadas del petróleo venezolano a precio de “chupa-chupa”, el caramelo símbolo de poder económico en Cuba. El apriete efectivo a la tuerca con el petróleo, puso en crisis final al gobierno cubano, el país se paralizaba y las personas allí reaccionaron en protestas. Sin combustible no se puede vivir y Cuba, que venía en una acelerada crisis día a día tocaba fondo. Me niego a reconocer que la crisis cubana es el resultado de Trump, esa es la imagen que se quiere dar al mundo, la crisis cubana es el resultado de casi 70 años de una pésima, absurda, improductiva, gestión del gobierno, más interesado en sus actividades políticas militares en el exterior que en resolver los problemas del pueblo.

El gobierno cubano, comenzó a hacer con más fuerza, lo que sabe hacer y en no pocas ocasiones le ha resultado, ganar tiempo, llorar ahora a lagrimas vivas y movilizar a sus “agentes” de todos tipos en todo el planeta con discursos de miseria, niños y ancianos que van a morir, hambre, etc., etc., etc. Ahora, una vez más, los plátanos que no se han sembrado, no se pueden repartir por culpa de Donald Trump. Los baches históricos con años y años de existencia, que forman parte de la vida de muchos cubanos no se pueden reparar porque Marco Rubio acapara en su oficina todo el asfalto y el tema de la casi absoluta escasez de agua es culpa de Francisco Albear el ingeniero español que diseñó el primer acueducto para la Habana en el siglo XIX. La culpa, para los comunistas, siempre termina en otros.

Han aparecido por primera vez, que yo recuerde, carteles y grafitis dentro de Cuba de “Viva Trump”, han aparecido declaraciones de cubanos llamando a Trump a que proceda ya, cosa no sólo extraña, sino casi imposible de que pudiera pasar. No pocos cubanos dentro de Cuba, sin agua, sin luz, sin comidas, sin medicinas, o sea, los que se suponen van a sufrir, están pidiendo que Trump acabe con el gobierno comunista a como dé lugar. Puede parecer contradictorio, pero es super evidente, los que van a sufrir a partir de las acciones y posible futura presencia norteamericana en Cuba según el gobierno cubano, prefieren sufrir. Es un hecho, gran parte del pueblo cubano, sobre todo muchos jóvenes y muy jóvenes, están pidiendo a gritos que el gobierno norteamericano acabe de intervenir en Cuba. Nadie habla de soberanía, de independencia y de patria hoy. El pueblo cubano, que seguro tendrá tiempo en el futuro para definir estos temas, ahora, hoy, sólo quiere vivir decentemente, lo que significa poder comer, dormir y vestir. El pueblo cubano, hoy más que nunca, sólo tiene un pensamiento concreto, existir.

Entonces ahora, sin muchas explicaciones, después de decir que evitaría la entrada de petróleo a Cuba y sancionaría con impuestos a los que se arriesgaran a enviarlo, lo que hizo que la amiga del gobierno cubano “La Sheinbaum”, presidenta de México se las agenciara para justificar que no mandaría más petróleo, deja pasar un barco ruso enviado por el mismo Putin de Ucrania y más, declara que no le importa que Cuba reciba todo el petróleo que le quieran enviar. Esto puede ser una acción diplomática, de paz, de darle un chance al gobierno o sencillamente le ha cogido miedo a los ojos del pescado o en buen cubano pesca´o.

Puede ser que le esté dando tiempo al gobierno cubano para que piense un poco más, pero en realidad lo que le está dando es un salvavidas a aquellos que se estaban ahogando en el medio del océano. Y esto confunde.

¿Estará tratando de demostrar que sigue apostando por la paz y pensará ingenuamente que los del gobierno decidirán irse voluntariamente por las buenas?, ¿Querrá quedar bien con su coterráneo Papa?

No lo sé, lo que sí es evidente que el llanto del gobierno cubano, una vez más, vuelve a ser efectivo.

Mensaje para Trump: Los japoneses se comen los ojos de los pesca´os.

Nota: Después de releer lo que recién acabo de escribir, no quisiera ser tan riguroso con Trump, no sé exactamente si me encontrara en su posición, cuál hubiera sido mi reacción y forma de actuar. Entonces agrego estas ideas.

Trump es el presidente de los Estados Unidos, por lo que su primera y más importante misión, al menos teórica, es gobernar teniendo en cuenta el beneficio para el pueblo norteamericano.

Fuera de ahí, por ejemplo, Cuba, cae en segundos o terceros planos. A nosotros nos parece importante por ser cubanos, pero un por ciento muy alto de los ciudadanos de este país, ni conocen a Cuba, ni saben nuestra realidad, ni les importa un bledo lo que nos pasa. Para un por ciento muy alto de los norteamericanos, todo el que hable español es mexicano y todo lo que está al sur de la frontera es Mexico.

Trump tiene un enorme chorizo armado aquí adentro, a veces no vale que haga las cosas bien, la oposición a su persona es enorme. No cae bien a muchos y entonces recibe la oposición no a su gestión, sino a su persona.

Con relación a Cuba, aparecen a última hora dos razones diferentes y aparentemente contradictorias, Trump no sólo permite que un barco ruso lleve petróleo a Cuba, sino que dijo que no le importaba si Cuba recibía petróleo de otros proveedores y el mismo tiempo, muy paralelamente dice, “Cuba´s Next”, o sea, Cuba será la próxima haciendo referencia en la lista de las operaciones en Venezuela e Irán.

“Cuba´s Next” es lo que ha dado esperanzas a los cubanos, a una gran parte de nosotros, que estamos interesados en que desaparezca lo antes posible el gobierno comunista y sus 67 años en el poder. Una vez más, nosotros los cubanos, ponemos nuestras más grandes esperanzas a que otros nos resuelvan el problema que es exclusivamente nuestro. Ojalá eso fuera así, ojalá sea mañana, pero la idea desde todos los posibles ángulos de análisis demora.

Trump capitalista por antonomasia, empresario, no político tradicional, puede y de hecho parece estar a favor de eliminar el comunismo cerca de los Estados Unidos. Trump podría ser de gran apoyo, impulsado, asesorado o sencillamente respaldado por Marco Rubio, su Secretario de Estado, cuyo origen cubano y conocimiento de los acontecimientos de nuestra historia directamente contada por sus padres, ponen a Cuba en un plano diferente a los momentos anteriores. Marco sabe y entiende perfectamente el español y más, el idioma cubano, sabe de frijoles negros, de carne de puerco, de café cubano, debe saber de Celia Cruz y Willy Chirino, y, sobre todo, del sufrimiento de aquellos que tuvieron o escogieron abandonar la isla huyéndole al comunismo implantado.

Trump ha manifestado su interés, pero a lo mejor, primero no está dispuesto a echarse arriba la idea de matar a la población cubana, cosa de la que el gobierno de la isla ya lo acusa. Podría estar apostando por dar un chance, aunque sepa que eso le dará un poco de oxígeno a los que gobiernan.

Sabe que el petróleo no llegará en las cantidades que se necesitan en Cuba, porque debe confiar en que los proveedores tengan muy claras las consecuencias de sus actuaciones en las próximas relaciones con Estados Unidos, por lo que decir que le da lo mismo que se le envíe petróleo a Cuba, no logrará que los grandes productores y exportadores se la jueguen en su propia contra.

Podrá estar esperando calmadamente al momento para dar el zarpazo final, creo que cuando vea mayor movimiento dentro de Cuba, lo que le permitirá justificar frente al gobierno norteamericano, la opinión estadounidense y la opinión internacional de su presencia en Cuba. “Cuba´s Next” o sea, Cuba es la próxima define la intención de actuar, define la intención de apoyar, pero a pesar de que sabe que los aviones norteamericanos podrían tapar el cielo cubano dejando a sus habitantes sin poder ver el Sol, no creo que, al menos por ahora, la opción, increíblemente demandada pública y desesperadamente por muchos cubanos de la isla, se haga efectiva.

El asunto de Cuba es de los cubanos, dirá Trump en conversaciones íntimas, por lo que tenemos que demostrar que estamos, tanto los de aquí y los de allá, movilizados en ese único objetivo, para después, sólo después, poder pedir ayuda.


martes, 24 de marzo de 2026

654.- Mi cumple 63 con Patti La Belle y Robert Plant.

Acabo de cumplir 63 años, edad que antes me parecía de viejo y ahora que reconozco que recién estoy empezando, me ha hecho correr lo de viejo para los 80 años.
Si alguien me preguntara cómo he llegado aquí, no sabría exactamente qué responder, porque no ha sido un recorrido lineal perfectamente organizado y estructurado como se supone en los libros que debe ser, creo que ha sido a través de un camino espinado, con miles de errores y algunos aciertos.
Mi cumpleaños, en el 2026, ha sido diferente. Tengo dos hijos lindos, ya grandes, inteligentes y bien preparados, que se parecen y son diferentes, lo que no sólo me hace sentir muy orgulloso de ellos, sino de mí mismo por aquello de los espermatozoides que, en su recorrido, más difícil que el de los salmones cuando pretenden desovar, que en cada caso triunfaron en la fecundación de los muy bien protegidos respectivos óvulos. Soy la causa del, como mínimo, pues los porcientos siempre se mueven, 50% de la calidad de mis hijos, la otra parte inevitable le corresponde a "Nuestra Bella y Dulce Estrellita”.
Ya a mi edad, con más espinas que flores, me divierto, entretengo y ocupo con cierta conciencia, mis hijos que son seres humanos reales, son la mejor representación del núcleo de la dialéctica materialista, la ley de la unidad y lucha de contrarios, que afirma que todos los fenómenos, cosas y procesos contienen contradicciones internas, son aspectos opuestos que coexisten en unidad, o sea, se necesitan mutuamente, pero por momentos se repelen y luchan, lo que logra impulsar el movimiento y desarrollo constante de sus realidades, y como consecuencia, la realidad de otros.
Jennifer, la mayor, no se conforma con su posición cronológica a la hora de nacer y como hermana mayor, para eso están los hermanos mayores, exige, casi siempre guiada por la lógica, la madurez, la experiencia de su ya no corta vida. Jonathan, menor, como todos los hermanos menores, se resiste, trata de correr su propia carrera y de mostrar que los menores tienen su propia vida, no siempre igual a la de los mayores, menos siempre orientado por ellos. A veces se divierten, sonríen, se burlan, se ayudan, coexisten en unidad, otras, pocas por suerte, y sin mayor trascendencia, sus contradicciones y choques sacan chispa. Y eso, aunque me coloca en la posición de torero frente a dos toros bravíos de lidia, me gusta porque detrás de ellos está la calidad humana. Los veo y me veo.
Bueno en esta unidad y lucha de contrarios, después de algunas ideas media confusas, de esas de ponerse de acuerdo que se quedó a medias, Jonathan y su esposa Naty, me regalaron, no sólo a mí, sino a Estrellita, dos entradas para ir a ver, nada más y nada menos que a Patti La Belle y podrán pensar, bueno, si, son sólo dos entradas para el teatro y entonces desconocen la verdadera importancia y el significado del tema.

Para mí, que no tengo que parecerme a alguien, cubano de Cuba a los que “el destino” condicionó a no soñar con estos eventos en vivo, ir a ver a Patti La Belle es tener la oportunidad comparada como visitar las Pirámides de Egipto, la Muralla China, el Louvre, Londres, por qué no Machu Pichu, las pirámides mexicanas, Japón, etc., lugares que aclaro me gustaría visitar. Ella es, no sólo una diosa, sino uno de los símbolos más grandes de la música. Ella ha logrado y puede comprobar que logra poner de pie varias veces en la misma canción, así durante todo el espectáculo, de forma efusiva, a negros, blancos, azules, flacos, gordos, católicos, cristianos, republicanos, demócratas, musulmanes, taoístas, monjes tibetanos, etc. No existe la manera de quedarse sentado pasivamente porque cuando ella descubre que las personas no brincan de sus asientos, acelera y acelera, hasta lograr un estado de casi éxtasis en sus espectadores. Patti La Belle, independiente de otras muchas cantantes que han existido, es única.
Escucho a Patti La Belle ininterrumpidamente desde hace más de 40 años, ininterrumpidamente significa todos los días de mi vida, entonces, además, típico en mí, conozco su verdadera historia que está detrás de las canciones. Conozco de su bondad, de su ayuda a otros, de sus sentimientos, cosa que la colocan, más allá de su enorme capacidad para cantar, enorme significa casi incomparable, en un pedestal, por lo que solamente verla sentada en una silla ya es un gran logro, si a esto se suma el verla cantar, interactuar con el público, dirigir a su coro, sacarse como es tradición sus lujosos zapatos y permanecer descalza, cosa que su público espera porque es ya simbólico, agradece, valora y disfruta, el logro se multiplica al infinito.
Claro ya no es la Patti de hace 30 años, yo tampoco lo soy. Ella tiene 80 años, cosa que agrega más valor a su carismática actuación. Y lo de carismático no es sólo un adjetivo reforzador, es sencillamente la realidad de lo que ocurre. Ella, debe ser por su corazón, mantiene la misma dinámica de siempre. Hay cantantes buenas, pero aburridas, hay cantantes que imitan, en este caso, si te aburres debes salir directamente a una clínica porque el problema lo tienes tú. Ella se ha convertido el alguien a quien imitar.
La noche, en un teatro abarrotado, con un por ciento muy alto de negros elegantes, obvio, ella es la reina, fue genial. Las mismas canciones de siempre, esas que la convirtieron en más que famosa. Esas que el público seguidor de Patti La Belle, donde nosotros dos nos encontramos, puede cantar de principio a fin.
He asistido a varios conciertos aquí en Estados Unidos, todos han tenido una connotación especial, entre ellos, Journey y Deep Purple, pero el ver a Patti La Belle en vivo rompe con todo lo anterior por la carga emotiva que sugiere para un fanático apasionado como yo. Ver en vivo a Patti La Belle significa hacer un recorrido por todas sus canciones, que son su vida y por qué no, las nuestras.
Esto fue algo grande, con lo que podría definir un buen cumpleaños, sin embargo, al salir del teatro vi la cartelera y descubrí que Robert Plant cantaría próximamente, entonces como soy un gran comunicador, llegué haciendo el cuento de la experiencia y el lamento por lo descubierto en un cartel y para mi sorpresa, el día 12 de marzo, día del cake y los regalos, familia y en especial nietas, recibí las entradas para ir a verlo.
Mi hija Jennifer y Yordan, entre otras cosas, creo, por aquello de la unidad y lucha de contrarios, nos regalaron las entradas y entonces eso se convirtió en tener la posibilidad, yo cubano de Cuba, de ver en el mismo paquete en vivo a las Pirámides de Egipto, la Muralla China, el Louvre, Londres, por qué no Machu Pichu, las pirámides mexicanas, Japón, más a Patti La Belle.

Robert Plant perteneció a Led Zeppelin, la banda de rock que lo cambió todo. Y no es que sólo perteneció, sino que Plant, creo que no exista dudas en esto, es el mejor y más importante cantante de la historia del rock, él imprimió un estilo, una forma inigualable a la que nadie ha podido llegar. Robert Plant es un límite donde antes de él no existía nada parecido y después todo se formó y copió de su existencia. Robert Plan es el mayor influyente y la mayor referencia para todo lo que ha venido después y pienso que para todo lo que venga en lo adelante, claro en este tipo de música, aunque no dudo que los reguetoneros lo conozcan. No existe un músico o cantante, que no lo conozca, no existe un músico o cantante que no lo haya tenido como “maestro”.
Escucho a Led Zeppelin desde niño, recuerdo tener 9, 10 años y ya tratar de cantar las canciones en aquello que llamábamos inglés, que tenía una palabra en ese idioma seguida de sonidos medios inventados que ni se acercaban al idioma de los británicos, me recuerdo tratando de imitar con la boca los sonidos de los instrumentos, me recuerdo cargando con discos y cassettes de un lugar para otro y escuchando aquellas cintas gastadas de tanto reproducción y esperando a los sábados para compartir esa música en las famosas fiestas de mi reparto. Led Zeppelin, cuya formación exclusiva pocas veces se ha repetido en la historia, Page, Plant, Bonham, Jones, no sólo fue una banda, sino que se convirtió en la mayor expresión de vida de todos sus años de existencia. Led Zeppelin es el padre de lo que yo llamo la madre de todas las canciones del rock, “Stairway to Heaven”, canción que puedo haber escuchado proveniente de estudio o en vivo, un número que no podría nombrar y que todavía hoy cuando la escucho descubro como algo nuevo.
Es justo decir que siempre fue mi segunda banda, a diferencia de mi amigo/hermano Ruso que es su primera opción. Desde niño hasta hoy, soy fanático a Deep Purple, donde la unión extraordinaria, me es necesario decir que irrepetible de un Blackmore, apegado a lo clásico, a lo riguroso, a lo exacto, al enorme virtuosismo y un Gillan, de proceder salvaje, espontáneo, rompedor de reglas, más las manos prodigiosas de Lord y Paice, tecladista y baterista respectivamente, hacen, porque todavía muchos de ellos existen tocando, de la música, algo único.
Led Zeppelin, fueron no sólo un grupo de rock, sino enormes investigadores de la música de otras culturas aparentemente lejanas que fusionaron dentro de muchas de sus creaciones. Hicieron juntos nueve discos, cada uno de ellos una verdadera obra de arte. Cada uno de ellos más rigurosamente clásicos. Luego de la muerte de Bonham se separaron, por suerte no por enemistad, como pasa en otras bandas, entonces, aunque desaparecieron como grupo unido, los fanáticos hemos tenido la posibilidad de verlos muchas veces más. Existen muchas colaboraciones de los tres que quedaron que se pueden ver, y, sobre todo de Page y Plant, ya más maduros, ya más sólidos, ya más profesionales, menos salvajes, a donde ni el mayor profesionalismo o el más puro salvajismo puede llegar.
La historia de algunas bandas, entre ellas, Led Zeppelin, con esa unión Page, considerado por muchos, entre ellos yo, el mejor de los mejores guitarristas de la historia y Plant, la voz insignia del rock no volverá a repetirse porque además de la excepcionalidad, corresponde a una época que tampoco se repetirá.
El concierto de Robert Plant fue distinto, me afané en encontrar un negro, no por nada, sino por puro chisme, no lo encontré. El teatro abarrotado por supuesto, estaba compuesto de personas donde nosotros éramos de los más jóvenes y creo que hasta cierto punto medio extraños. ¿Cubanos? Personas de 60, 70 años y más, todos canosos, calvos, de pelo largo, barbudos, algunos más organizados en su apariencia, otros evidentes hippies que aún existen crearon una atmosfera única. Personas en tenis, jeans, pullovers alegóricos al rock, por supuesto a Led Zeppelin, todos o casi todos, con un vaso de alcohol en la mano.
A diferencia del concierto de Patti La Belle, donde las canciones fueron las mismas de siempre, Robert Plant trajo una propuesta nueva con la que le está dando la vuelta al mundo, poco de Led Zeppelin, más de una música nueva que mezcla el rock, la música tradicional de Gales antiguo, rasgos de música india, que por suerte yo, fanático a perseguir la música a través de mi PC, ya conocía.
Grandiosamente incomparable. Sólo cuatro músicos, más una muchacha que canta, toca la guitarra y el acordeón, hicieron de una hora y media algo muy parecido, según propia definición de Estrellita, a algo celestial. Si lograbas cerrar los ojos, cosa imposible en un evento como ese, porque hasta el más sencillo movimiento, la más común respiración, son importantísimas, podrías llegar a pensar que sobre el escenario había 40 personas tocando, toda una orquesta.
Seis personas, con unos arreglos impresionantes, convirtieron todo aquellos en algo que no parecía humano. Plant todavía con una voz excepcional, sin querer competir, sin querer romper ningún micrófono, sin pretender ser catalogado como único, ya no tiene edad para ello, ya lo de único él sabe que lo tiene, más su dominio súper de la armónica, lograron un sello diferente y nosotros, la Bella y Dulce Estrellita siempre a mi lado y yo, formamos parte de él.
Ya he contado que he estado en varios conciertos, no tanto como los que gustaría haber asistido porque mi amor por la música podría llevarme a pasarme el año entero de concierto en concierto, este, “Salving Grace”, fue algo diferente. Menos ruidos, menos improvisaciones, menos tecnología, menos luces, fue un momento íntimo, pausado, hasta cierto punto dulce, donde no hizo falta gritar, ni brincar para ser reconocido. Robert Plant vino a cantar, creo, que desde su alma y lo logró.
Si lo de Patti La Belle, yo cubano de Cuba, podría parecerme imposible, lo de Robert Plant, la persona que he visto y vuelto a ver a través de una pantalla no sólo era para mí imposible, sino inalcanzable.
La vida y por supuesto los hijos, te dan sorpresas. Antes de marcharnos, volvía mirar el cartel del teatro y descubrí que próximamente pasará por San Antonio, Chicago y entonces he comenzado a soñar nuevamente, lástima no tener dos cumpleaños en el mismo año.
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 22 de marzo de 2026

653.- No queremos alivio, queremos cambio.

“Las masas no buscan la verdad. Buscan aquello que les tranquiliza, aunque sea falso. Rechazan los hechos que incomodan y abrazan las mentiras que les hacen sentir bien. Por eso, quien aprende a engañar a la multitud obtiene poder, mientras que quien intenta abrir los ojos paga un alto precio”.

Charles-Marie Gustave Le Bon. (1841 – 1931)

Francés destacado como antropólogo, psicólogo, sociólogo y médico.

Mensaje para los “sentimentales”.

Cuba en el 2026 no va hacia el esquema chino, ni al vietnamita. Eso lo podrían haber hecho a conciencia, a voluntad, hace más de 30 años y por el contrario, después de la última visita de Fidel Castro a China, lugar donde después mandó a su hermano Raúl, por aquello de que cuatro ojos, pueden ver más que dos, a no ser en el caso de los ciegos, quedó definido que ese proyecto de desarrollo, no era lo que se quería, en realidad lo que ellos querían, para Cuba y como el emperador faraón, señor feudal, dictador Fidel lo definió así, no se hizo lo más mínimo por sacar a Cuba del camino que desde aquellos momentos se vislumbraba para ella, que es la miseria.

Cuba, o sea, su gobierno, está tarde para un cambio serio desde adentro, ese gobierno necesita ser demolido, arrasado, desaparecido bajo la aplanadora llamada pueblo cubano. Cuba no necesita de un nuevo maquillaje, Cuba necesita de una autopsia a profundidad que logre sacar cada órgano, cada vena, cada músculo, cada hueso de lo que han representado estos últimos 67 años. Cuba está para dejarla en una sólo célula limpia y sana que pueda luego procrear una nueva vida.

Fidel Castro, cuya imagen de excepcionalidad fue creada y recreada durante toda su vida, no tiene en su historia un proyecto económico que haya funcionado o sobrevivido en el tiempo. La historia de Cuba junto a él es la historia de la carencia, de cada día menos, de la destrucción inigualable hasta dejar un país inservible, hoy catalogado como un estado fallido, donde nada, exactamente nada, sirve y funciona. Nada, por ejemplo, significa la necesaria y por qué no honrosa misión, de recoger la basura.

No creo que los chinos sean especiales, ya he escrito que, desde mi más modesto plano personal, no me gustan, tampoco los vietnamitas lo son por más que los admire como pueblo, lo que pasa es que esos países que hoy todos utilizamos como referencia de lo que se puede lograr con un partido comunista en el poder, hoy cuando muchos revisamos las etiquetas de los productos que consumimos, incluso aquí en Estados Unidos y descubrimos “Made in China”, “Made in Viet Nam”, se bajaron de los clásicos manuales marxistas, dejaron las descargas comunistas para las reuniones de los politburós, olvidaron a los “eternos enemigos”, por el contrario, los llamaron por las buenas y pensaron en cómo sacar a los más humildes de la humildad, abriéndose realmente al desarrollo mundial. Siguen manteniendo el poder político, pero, parece que los chinos y vietnamitas comen comidas producidas por ellos mismos y eso es lo primero que necesita un pueblo.

OJO.- Los gobiernos de ambos países siguen manteniendo el férreo control político, lo que significa, para no confundirnos, que todo estará bien con los chinos y vietnamitas, siempre y cuando no se les ocurra trasgredir las reglas y pasarse de las líneas establecidas por el poder. Los chinitos del gobierno, siempre sonrientes, te fusilan a las menos cuarto y poco les importa lo que el Papa y la comunidad internacional puedan pensar o decir. Si lo dudan, remítanse a los últimos hechos de la Plaza de Tiananmen en 1989.

Cuba, siguiendo no pocas veces enfermizamente a un enfermo, cavó su propio camino y probó con todo menos, con el reconocimiento y liberación de su pueblo, Cuba, o sea, su gobierno, escogió, no por desconocimiento, sino por y para su conveniencia mantener al pueblo inmovilizado y seguir utilizándolo sólo como receptor de aquello que el “papá gobierno” determinaba repartir. Cuba, o sea, su gobierno, puso al campesino, supuestamente llamado a ser productor, a esperar y comer de la bodega. Cuba, o sea, su gobierno, puso a los intelectuales, a los profesionales, a los técnicos, sólo a repetir discursos emitidos por y desde el poder. La creación, la iniciativa por vías personales, la búsqueda de la mejoría propia que pudiera generar luego mejoría colectiva, fueron desterradas con algunas de aquellas frases hoy no sólo equivocadas, sino ridículas de: “no los queremos, no los necesitamos”.

Ya dije por algún lado aquí que el gobierno cubano no es loco, menos incompetente para transformarse y lograr la permanencia en el poder. Ahora, un súper ministro sacado del mismo sombrero de mago de todos los anteriores, asegura que se abre Cuba, ya no para la inversión extranjera, como ha venido pasando desde hace ya muchos años, sino ahora para la emigración cubana. Sin reconocer el fracaso, sin pedir al menos unas sinceras disculpas por todos y cada uno de los fracasos, sin tan siquiera definir nada bien y exacto, sólo anunciar la intención, los gobernantes están pidiendo que aquellos que salieron de Cuba, la mayoría con una mano adelante y otra atrás, regresen a Cuba para salvar a los incapaces comunistas. Hay que ser descarado, indigno, y obviamente, una vez más, demostrar lo poco que le importan en realidad los cubanos.

El gobierno opta una vez más por el alivio y no el cambio y de ese alivio, o sea, soluciones coyunturales que cambian a caprichos cuando a ellos les da la gana, los cubanos estamos camaos. Entra el dinero, ellos respiran y vuelven a las andadas del control o es que ahora es un secreto que mientras se acentuaban los apagones en toda Cuba, más allá del deterioro histórico de las plantas productoras de electricidad, el gobierno cubano rexportaba a precio del mercado mundial más de la mitad del petróleo que venía primero de la URSS y luego siguiendo la práctica secreta con Chávez y Maduro de Venezuela. No era petróleo que sobraba, no era un excedente donado voluntariamente por el pueblo, era algo que se estaba quitando para obtener dinero fácil, cosa acostumbrada, dinero no para hospitales, no para escuelas, sino para, por ejemplo, habilitar modernamente el aparataje de la represión.

Ya el gobierno no tiene más tiempo para el tradicional alivio, inventado y conseguido por Fidel Castro cada vez que se le ponía el agua en la nariz. Parte del mundo ha ido despertando, aunque los “sentimentales” parezcan que son más y lo más importante, el pueblo cubano que allí queda, sobre todo los jóvenes, cada día más jóvenes, con rostros tapados, pero cuerpos casi desnudos, están pidiendo junto a la “corriente, agua y la comida”, libertad, abajo los del gobierno como se llamen. El “puesto a dedo”, el “limonardo, el “sin casa” por no decir “singa´o” ahora adquiere otro sobrenombre, en vez de Díaz Canel, se le llama “Díaz Contados”, lo que expresa el verdadero sentimiento popular de intragabilidad. Y lo que resulta más llamativo, aparecen por primera vez que yo recuerde, “Viva Trump”, quizás como única tabla de salvación a los problemas acumulados.

En realidad, en Cuba siempre hubo oposición al gobierno, las medidas tomadas, las acciones que se implementaron, cosa que la mayoría de los cubanos no conocimos, porque el gobierno monopolizaba los medios de información, dando a entender que todo el pueblo de Cuba apoyaba el proceso revolucionario. Mentira desde el mismo 1 de enero de 1959.

Siempre ha habido oposición a partir de los primeros encarcelamientos, incluso de muchos de los que habían colaborado con la guerra, los primeros fusilamientos, ya no de los batistianos comprometidos con hechos de sangre o no, los primeros plantados y las primeras plantadas, las huelgas de hambre, las monstruosas intervenciones sin justificación, los decomisos, la reconcentración de parte de la población campesina en lugares muy apartados de sus orígenes, después de haber perdido todo lo que tenían, la expulsión de decenas de cubanos, la vigilancia, la represión, la multiplicación acelerada de la población penitenciaria por causas reales y causas inventadas.

Siempre hubo oposición, la mayor muestra fue la oposición silenciosa, los que no se incorporaron y no se fueron, las ideas, los libros, las películas, sólo compartidas entre íntimos amigos. En la misma medida que el gobierno, muy a su pesar, se vio obligado a abrir Cuba como alivio únicamente para él mismo, el cubano comenzó a abrir los ojos, comenzó a investigar, comenzó a comparar y esa oposición fue creciendo. Están los que se fueron, pero también están los que, formando parte del gobierno, tan pronto se les dio la posibilidad se quedaron y no regresaron a Cuba, asumiendo la sanción, no escrita, pero muy real de haber perdido el derecho de ser cubanos, el haber perdido un país y con esto haber obtenido la categoría de enemigos.

Todo esto tiene los mismos 67 años que la revolución que se nos ha vendido, sin importar nuestras ideas y valoraciones, a los cubanos de adentro y sobre todo el resto del mundo como un proceso hermoso, alegre, homolítico, donde el pueblo estaba convencido de que poseer cada día menos era la única manera de ser libres y sobre todo ricos. Se nos inventó que Cuba andaba por buen camino, cuando el camino cada día era peor y que estábamos llamados a liberar el mundo entero. Tanto hasta llegar al absurdo.

OJO.- Los primeros en abandonar Cuba fueron los propios hijos de los gobernantes, que pretenden todavía hoy convencer a un pueblo, sin haber podido convencer y sobre todo retener a sus descendencias, a pesar de que ella vivió siempre muy diferente a lo que se denomina pueblo. ¿Con qué ejemplo se puede hablar del enemigo norteamericano, teniendo dentro de los Estados Unidos a hijos, hermanos, padres, etc.?, ¿Con qué ejemplo se puede someter a un pueblo a la miseria, cuando se habla por teléfono, se recibe regalos y visitas de familiares muy allegados que viven en el exterior y viajan a Cuba de turismo?

Cuba, donde el alivio del gobierno ya no alivia ni a los enfermos que, repito como nunca antes, están luchando en las calles demostrando que no quieren más paños tibios y que quieren que el gobierno desaparezca, tiene sólo un camino. El gobierno cubano tiene ser volado en su totalidad. No la China Raúl, no Díaz Contados, sino todos aquellos, hasta el último policía y agente vestido de civil que reprime al pueblo, toda la estructura, todo el partido comunista y todo el que permanezca voluntariamente, porque es voluntario, al lado de ese gobierno.

Todos, los convencidos, los comprados, los chantajeados, los sentimentales, los militares viejos y gordos, los que sí, pero no, los que no, pero si, los periodistas y propagandistas cómplices, los intelectuales, cantantes, poetas, escritores, que, a pesar de las evidencias, se mantienen y sirven para dar imágenes de coherencia y defensa de una soberanía que no se puede cocinar para comer.

 

 

 

 

 

 

  

viernes, 20 de marzo de 2026

652.- Después de 67 años, quieren más tiempo de experimento.

Después de 67 años de un mismo gobierno, que sólo ha tenido tres caras con, eso sí, 250 mil caretas usadas a conveniencia, pero no ha dejado de ser lo mismo desde 1959. Después de haber echado del país a aquellos que se opusieron, no se incorporaron o sencillamente hicieron silencio. Después de casi siete décadas de juicios por delitos inventados, detenidos, presos, fusilados o recibidores de infarto dentro de las cárceles. Después de decenas de cubanos imposibilitados a entrar a Cuba su país de origen, a veces por incumplir contratos explotadores, a veces por emitir una opinión propia, diferente a la del gobierno, pero propia. 

Después de una política segregacionista sobre el pueblo cubano, impedido de disfrutar de hoteles, playas, clubes, peces, mariscos, carnes, etc., cosas que siempre estuvieron al alcance de los del gobierno, sus familiares y más cercanos y sobre todo más fieles acompañantes, del más “zapatu´o” extranjero que visitó o vivió en la isla. Después de expulsar de centros de trabajo, de centros de estudio, a cubanos que no escondieron su religión o escuchaban a The Beatles, por sólo citar la gigantesca lista de música prohibida nacional e internacional. Después de aquellos brutales mítines de repudio contra los cubanos, niños y viejos incluidos, donde no sólo se ofendió, se vejó, se humilló, sino que, en no pocos casos, se pasó a la violencia física.

Después de Camarioca, Peter Pan, Mariel, el maleconazo, la “visita turística” de cubanos a los volcanes nicaragüenses, más seis décadas del escape silencioso de un pueblo para cualquier parte del mundo. Después de llamarnos escoria, contrarrevolucionarios, vende patria, mercenarios, más, mal nacidos e hijos de puta. Después de vendernos muy caro los productos más esenciales en dólares americanos que no ganábamos, como única forma de subsistir, que sólo garantizó la subsistencia del gobierno. Después de experimentos políticos, ideológicos y sobre todo económicos, todos fracasados, que han llevado al pueblo cubano, primero a tratar de emigrar para cualquier punto dentro del planeta Tierra, porque no podemos salir de ella y segundo, a una vida miserable con carencia aguda de todo, llámese: comida, ropa, electricidad, agua potable, medicinas, casas, etc.

Después de la enorme represión pública y silenciosa que ese gobierno de tres caras solamente y 250 mil caretas, que va desde la vigilancia dentro de los trabajos, las escuelas e incluso la misma “sagrada” familia, que va desde imposibilitar salir de una casa a una persona no sancionada para tal, detenciones arbitrarias bajo justificaciones absurdas, con reales objetivos de reprimir, sancionar y eliminar el disenso. Después de golpear, no pocas veces salvajemente, a muchos de los que se han lanzado a la calle bajo el criterio humano de protestar, lo que resulta paradójico porque ese gobierno llegó al poder por una limitada lucha armada con apoyo de las ciudades, donde se ajusticiaba a los identificados como enemigos, se daba candela, se robaba armerías, se hacían explotar bombas, se daba candela, se interrumpía el servicio eléctrico, hoy se acusa de terrorismo a esa parte del pueblo que se cansó de esperar por “un futuro mejor”.

Después, después y después y más después, hoy el gobierno cubano acaba de lanzar una idea que quiere pasar como nueva, pero que nada más tiene la intención de ganar tiempo, emitir mensajitos aparentemente cariñosos, solidarios, de hipócrita aceptación y, sobre todo, ahora, intentar, nuevamente, nada nuevo tampoco, que los cubanos del exterior regresen a Cuba a invertir. Gran idea, creo que una así no aparece ni en los más clásicos textos del marxismo, ahora el gobierno comunista de Cuba o al menos así llamado pretende que para desarrollar el comunismo, los capitalistas pongan su dinero. Batalla de ideas ideológicas olvidadas a cambio de dólares americanos.

Sistema comunista que ha logrado en poco tiempo histórico destruir un país entero con una gran parte de su población, Cuba, la llamada “Llave del Nuevo Mundo”, la “Azucarera del Mundo”, Cuba la receptora por excelencia de inmigrantes, a tal punto de convertirlo en uno de los países más pobres del llamado hemisferio occidental y que ahora, a la cara, quizás la careta 251 mil, como si la historia no hubiera pasado, como si ellos todos fueran nuevos y acabados de llegar, pretenden que todos aquellos que por pura lógica deben odiar al sistema que los explotó, excluyó, sancionó, etc., ponga el dinero para salvar al gobierno.

El pueblo de Cuba o al menos una parte representativa de él dentro de Cuba y otra parte también representativa fuera de Cuba, dando gritos de: abajo el gobierno, abajo el castro canelismo, que es una horrible versión de lo que podría ser la ideología socialista comunista, que se vayan, que Estados Unidos acabe de invadir, Viva Trump, esto puede valorarse luego, pero es un sentimiento que existe como única solución visible, gritos de libertad, de “Patria y Vida” como contraposición a la patria o muerte impuesta por Fidel Castro y el gobierno pidiendo que los llamados odiadores, escorias, mercenarios, apátridas, ahora salgan corriendo para salvar al gobierno, que no es al pueblo. Ahora promesas, apertura de piernas, entrega de fondillos, con tal de permanecer.

Cuba, la que se burló y negó a pagar su deuda externa. Cuba la que no hace mucho estimuló la inversión de cualquier extranjero, incluso de delincuentes, antiguos guerrilleros, etc., sobre la de los cubanos, para después poner presos a muchos y no pagarles a otros muchos, ahora quiere que todo se olvide, que nadie recuerde nada y vuelvan a poner dinero.

Ellos no están locos, ellos saben que este será el experimento número 5489, ellos conocen los verdaderos sentimientos del cubano, ellos están ganando tiempo y tratando de que el golpe no les dé. Ellos, aparentemente tranquilos y seguros, viendo como magistralmente Maduro y el Ayatollah Khamenei fueron mudados, uno a New York y el otro al otro mundo respectivamente, están “cagaos” y quieren ahora que Estados Unidos les tire un cabo, sin ellos hacer nada a cambio.

El gobierno cubano ha retomado su mejor estrategia, reprimir hacia dentro hasta la más mínima acción o intención contraria, dígase filmar con un celular manteniendo la “orden de combate” dada por Díaz Canel, combate armado y entrenado contra el pueblo y paralelamente llorar a “moco tendido” hacia el exterior para tratar de movilizar a los “sentimentales” para que apoyen al gobierno, que hoy más que nunca es llamado pueblo. Sentimentales, algunos más famosos que otros, que ahora, sin vivir en Cuba, hacen estadísticas de los hospitales deteriorados, hoteles cerrados, de los enfermos sin solución y sobre todo, de las posibles muertes. Ahora los sentimentales acaban de descubrir los apagones por la falta de petróleo, lo malo que está el transporte público, los baches en las calles, la falta de agua, etc., cosas con las que todos los cubanos crecimos y hemos vivido siempre.

Los mismos sentimentales una vez más, que nunca levantaron su voz para criticar la represión, los encarcelamientos, las miles y miles de prohibiciones con las que ha tenido que vivir el pueblo, el verdadero pueblo cubano, durante estos últimos 67 años. Los mismos sentimentales que de conocer Cuba la conocen moviéndose en autos por Miramar, durmiendo en confortables hoteles, comiendo en restaurantes especiales, sin jamás entrar en un solar cubano, sin visitar un hospital o escuela de pueblo, sin conocer cómo vive el campesino, menos mencionar los derrumbes, la falta de comida, la falta de agua, las muertes innecesarias durante décadas, la más que evidente intención de emigrar de forma solitaria o de forma masivas imposible de ocultar. 

Los mismos sentimentales que disfrutando de sus democracias, yo todavía no entiendo el verdadero por qué, defienden y luchan, bajo palabras como soberanía, independencia, autodeterminación de los pueblos, ejemplo de resistencia ante el imperio, etc., por mantener en Cuba un gobierno y una forma de administrar, no ya que no funciona, sino que el mismísimo pueblo cubano está dando gritos que no quiere. Pienso, quizás, que los sentimentales no tienen otra cosa que hacer y se aburren o tienen sus propios experimentos humanos.

Cuba necesita de varias intervenciones diferentes, sobre las que luego escribiré.