viernes, 10 de abril de 2026

668.- Disfrute.

Veamos el tema Trump y dediquémosle algunas ideas.

De entrada, siempre me cuadra aclarar que no soy trumpista, término con intenciones peyorativas tan usado en estos momentos, a veces con razón, otras cuando se tiene poco que decir. Puedo aceptar que soy martista, jonista, jenista, abuelista y quizás journista, deperpuista, pattilabelista, no sin valoraciones críticas en cada uno de los casos, pero ni soy familia de Trump, ni soy su empleado beneficiado, ojalá me pagara un muy buen salario de seis cifras o compartiera conmigo parte de sus ganancias, ni mucho menos estoy enamorado de él, me gustan las mujeres y no tan viejas. JAJAJA. Hace mucho tiempo ya que aprendí que, incluso para el amor, primero está el cerebro.

Ya es reconocido que Estados Unidos, sobre todo la parte a la que le interesa la política está totalmente polarizada, y digo una parte porque conozco que hay otra que le da lo mismo que “crezcan los niños o los accidentes”. Estamos polarizados no tanto alrededor de las acciones, sino alrededor de una figura, que por suerte para algunos y desgracia para otros, es nada más y nada menos que el presidente.

Ambos bandos están en extremos opuestos, los primeros no escuchan, sólo halagan y los segundos no escuchan, sólo tratan de destruir. En eso se nos está yendo el tiempo. Cada uno está apostado detrás de sus barricadas esperando que esa figura aparezca con un discurso, unas declaraciones, un comentario hablado o escrito para desatar las hordas.

Y esto no es malo que ocurra, porque para eso está la posibilidad de dar y defender una opinión, sin embargo, el tema llega a ser enloquecedor.

Trump está constantemente en el teleobjetivo y él no sólo lo sabe, sino que parece lo disfruta enormemente.

Veamos, Trump es un multimillonario norteamericano, que nació por dónde nacemos todos y como a todos, eso se le olvidó, por lo que su psicología es totalmente diferente a los de los simples mortales. Esto no debería ser, es cierto, mientras más millones suponemos que se debería ser más humilde, más bondadoso, más discreto. No es que no existan millonario así, pero son la minoría.

Entonces cada una de estas personas que han alcanzado esa categoría, en el caso Trump por varias veces, tienen sus encantos. A uno les gustan los autos de lujo, otros pretender viajar en sus aviones o yates, están los que gustan de las mujeres o los hombres, los más jodidos gustan de los menores de edad, a otros les gusta vestir de forma incómoda, o sea, no importa lo feo mientras sea llamativo, otros escogen divorcios y más divorcios, muchos hijos, el alcohol, las drogas, etc., en fin, la mar de variantes. Tanto que uno se pregunta, pero, ¿es qué no pueden ser normales?

En estas actuaciones van lo mismo los lindos, digamos Brat o Kim, hasta los muy feos, los inteligentes y los no inteligentes, los que heredaron o construyeron, los que robaron o estafaron y los que trabajaron muy duro para lograr ese estatus, que una vez alcanzado lo primero que hacen es mostrarlo, contradiciendo las normas de los judíos.

Trump es un anormal, indeseable, prepotente y, ¿una mujer que paga 300 000 dólares por un vestido para una noche? Trump es repugnante y, ¿la persona que se casa con una pareja millonaria de 78 años y pretende que le creamos que está enamorada? Trump es un loco y, ¿la persona que se desnuda, masturba y se introduce un aparato eléctrico de color púrpura muy parecido a lo que utilizamos para limpiar nuestra taza de baño, delante de una cámara de computadora y cobra por ese acto de sexo electrónico? Quizás la primera sea nuestro ídolo, la segunda sea nuestra tía y la tercera sea nuestra amiga o compañera de estudio o trabajo, pero no son Trump.

Trump, que no cae dentro de ese grupo de millonarios políticos o empresarios que pretenden pasar desapercibido o inadvertido es un provocador, imagínense que además de esa característica es un provocador con un enorme poder, el poder que le da ser la primerísima y más importante figura del primerísimo y más importante país del planeta, que es lo que tenemos y conocemos hasta estos momentos. Es cierto, debería ser, por tanto, dulce, cariñoso, educado, políticamente correcto o correcto políticamente, pausado, maduro, reflexivo, de una enorme cultura, pero…, no lo es. Una cosa, para un excéntrico que ama el poder y sobre todo la fama es ser millonario y otra presidente de los Estados Unidos. ¿Cómo sería yo? No lo sé, creo que seguiría andando en short y tennis y no cambiaría mi inigualable Toyota RAV4. Me resistiría a usar un Rolex, no cambiaría mi cadena comprada en Amazon y seguiría cocinando arroz con … para mi familia los días de fiesta. JAJAJA

Para colmo, como el dinerito no falta, es dueño de su propia red de comunicación, por lo que ni tiene que pedir permiso, ni tiene que hacer fila, menos esperar para que se le publique lo que quiere. Trump mantiene además de todo el aparataje de comunicación que le asegura su puesto, con una linda comunicadora dentro de la Casa Blanca, su propio canal de comunicación, el cual creo que se divierte utilizando como ningún otro presidente anterior. Trump pone una idea, a veces incendiaria, se entretiene, a veces pienso que le sobra el tiempo y sobre todo se debe divertir viendo lo que esa idea causa en los ambos bandos que existen sobre él. En vez de jugar con un Nintendo, se divierte mandando mensajes.

Existen dos mensajes de esos que han revolucionado la opinión pública a nivel gigantesco en estas últimas semanas; el primero sobre Cuba, cuando dijo que era la próxima, el segundo cuando aseguró que desaparecería a Irán con todos adentro de la faz de la Tierra.

Lo primero que debemos aprender del incendiario es que su intención es volvernos locos a todos, si no escogemos primero el camino de la diversión.

¿Alguien puede pensar que, si Trump y el gobierno norteamericano, pretenden atacar a Cuba para resolverle el problema al pueblo cubano o la parte de él que está interesada, lo va a decir? No lo creo. Las guerras modernas se ganan bajo la discreción, el secreto, la oportunidad, la sorpresa. La época del gran traslado de tropas que acampaban visiblemente en las afuera de las murallas en espera de la orden de ataque, lo que permitía en la espera la preparación de los ejércitos, ha pasado.

Además, Cuba es la próxima, no dice nada exactamente. Cuba es la próxima es probablemente una asunción de que el gobierno cubano está tan dañado e imposibilitado y el pueblo cubano tan jodido que algo deberá pasar dentro de Cuba sin que tenga que ver con Estados Unidos directamente. Cuba es la próxima, no asegura que el gobierno norteamericano va a meter las tropas de una vez, sino que seguiremos presenciando el desgaste, el llanto del gobierno cubano más sus maniobras no poco efectivas para ganar tiempo y sobrevivir y algún día esperemos que todo reviente desde adentro.

Si el gobierno norteamericano quisiera meterle mano a Cuba y no tuviera que justificar nada o buscar un pretexto, hace rato que ya lo hubiera hecho. Estados Unidos tiene una base militar dentro de Cuba y no hace falta tantos portaaviones en el mar porque la isla queda muy cerca del territorio de donde pueden salir las tropas. Luego, el desgaste es tanto que el gobierno norteamericano debe saber que ni los pocos aviones cubanos van a salir a volar, ni los tanques van a arrancar, ni creo que hoy el pueblo cubano esté dispuesto realmente a inmolarse en defensa del gobierno, por lo que es probable que una parte de ese pueblo salga a las calles con banderas norteamericanas y sirvan de prácticos a los militares “yanquis”.

La propaganda con que hemos vivido durante estas últimas décadas de que Cuba puede resistir a un ataque norteamericano y más, puede vencer, es, como dice la tradición, una mentira repetida muchas veces para tratar de que se convierta en supuesta verdad.

La otra idea que ha revuelto al mundo es que Trump va a acabar con una civilización entera haciendo desaparecer a todos y todo en Irán. ¿Verdad? Esto es una locura, que incluso, si fuera verdad a partir de una verdadera intervención militar por tanto una guerra a gran escala, nadie se enteraría.  Es sólo parte de una estrategia de fuerza como AMENAZA CREÍBLE para abrir negociaciones favorables. ¿A quién se le puede ocurrir que Trump está a favor de inaugurar lo que sería una guerra mundial nueva y a quién se le puede ocurrir, en el supuesto caso de haberse vuelto loco, que lo va a avisar?

Los tres últimos ejemplos de la administración Trump en las relaciones internacionales fueron super exitosas. Maduro el día antes gritaba vengan a buscarme, aquí estaré esperándolos, moriremos todos luchando antes de ser derrotados. Esa madrugada fue sacado “dulcemente” de su cama y nos enteramos cuando estaba con espejuelos y una botella de agua a bordo de un avión norteamericano rumbo final a New York. El Ayatola Jomeini, con el cual se estuvo hablando meses antes, ni se enteró del cambio, fue cambiado y ya. El rescate del aviador caído en territorio iraní, dejando ciegos a todos los militares de ese país y convirtiéndolos en bobos, no tiene comparación, es digno de un guion para hacer una buena película sobre hechos reales, que de seguro será mejor que el filme de ficción “Saving Private Ryan”.

Entonces después de esas tres combinaciones de todas las fuerzas del ejército norteamericano, más agencias de inteligencia, donde la CIA parece haber tenido el protagónico que terminaron con gran éxito, alguien puede apostar que de darse una intervención militar en Cuba, cosa que no creo, el gobierno cubano, de viejos gordos, con ninguna experiencia real en guerras, con un ejército envejecido, con aparatos viejos sin combustible, sin baterías, sin electricidad, con hambre, podrán vencer al ejército más ejercitado y más poderoso del mundo. Es como para reír porque una vez más aparece la idea de que Cuba, al igual que se decía sobre Venezuela, va a ser otro Viet Nam, haciendo referencia al último conflicto armado ocurrido en el país asiático entre 1955 y 1975 de lo cual han pasado más de 50 años. La idea, salida de la boca de Díaz Canel, que no debe salir del baño, de que Cuba pasará a una desgastante guerra de guerrilla es irrisoria. ¿Guerra de guerrilla, pero qué película sobre la Segunda Guerra Mundial están viendo?

Guerras en Cuba nunca han existido después de 1900 con la terminación de nuestras guerras de independencia de España, donde el machete, algunos cañones de pólvora, fusiles y pistolas, más los caballos y las luchas cuerpo a cuerpo fueron las acciones.

Luego los famosos combates de la Sierra Maestra, donde más que todo fueron emboscadas, ataques a estaciones de policías y mucha corredera y escondedera se dieron en los campos cubanos, las ciudades, los aeropuertos, los puertos, los puentes, las plazas e iglesias, los abastos de agua, etc., quedaron intactas. El cubano cambio de la noche a la mañana del dictador Batista al pichón de dictador Fidel, sin grandes conflictos armados.

Nadie sabe allí, cosa que estoy convencido de que no ocurrirá, lo que significa que la aviación enemiga no te deje ver el Sol y que las bombas, cohetes, drones, caigan como el agua de lluvia. No existen refugios en Cuba para hospedar a tantas personas, las bombas norteamericanas para ellos pueden taladrar más de 20 metros antes de explotar. Los aviones hoy se manejan solos a partir de computadoras que están a miles de kilómetros del objetivo a explotar. La p oblación vulnerable cubana, según el gobierno, pasarán a lo que ellos llaman producción y defensa. ¿Cómo es que un país que lleva más de 30 años sin producir casi nada en paz y ayudado, anuncia que producirá debajo de las bombas del ejército norteamericano de hoy? Pura infladera y venta de humo.

Creo que Trump es un provocador, que disfruta las cámaras y sobre todo el estar en el centro de nuestras vidas. Es un tipo negociador y no lo duden, inteligente. Es maldito de personalidad, que puede parecer loco, por sus expresiones, por su forma poco políticamente correcta, a veces solución para encubrir la mentira e hipocresía, pero no lo es.

Trump el aparentemente indomable está asesorado y acompañado, no es él quien dirige las tropas y las acciones, es sólo el que da la orden de: procedan.

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