Veamos el tema Trump y dediquémosle algunas ideas.
De entrada, siempre me cuadra aclarar que no soy
trumpista, término con intenciones peyorativas tan usado en estos momentos, a
veces con razón, otras cuando se tiene poco que decir. Puedo aceptar que soy
martista, jonista, jenista, abuelista y quizás journista, deperpuista,
pattilabelista, no sin valoraciones críticas en cada uno de los casos, pero ni
soy familia de Trump, ni soy su empleado beneficiado, ojalá me pagara un muy
buen salario de seis cifras o compartiera conmigo parte de sus ganancias, ni
mucho menos estoy enamorado de él, me gustan las mujeres y no tan viejas.
JAJAJA. Hace mucho tiempo ya que aprendí que, incluso para el amor, primero
está el cerebro.
Ya es reconocido que Estados Unidos, sobre todo la parte a la que le interesa la política está totalmente polarizada, y digo una parte porque conozco que hay otra que le da lo mismo que “crezcan los niños o los accidentes”. Estamos polarizados no tanto alrededor de las acciones, sino alrededor de una figura, que por suerte para algunos y desgracia para otros, es nada más y nada menos que el presidente.
Ambos bandos están en extremos opuestos, los primeros
no escuchan, sólo halagan y los segundos no escuchan, sólo tratan de destruir.
En eso se nos está yendo el tiempo. Cada uno está apostado detrás de sus
barricadas esperando que esa figura aparezca con un discurso, unas
declaraciones, un comentario hablado o escrito para desatar las hordas.
Y esto no es malo que ocurra, porque para eso está la
posibilidad de dar y defender una opinión, sin embargo, el tema llega a ser
enloquecedor.
Trump está constantemente en el teleobjetivo y él no
sólo lo sabe, sino que parece lo disfruta enormemente.

Veamos, Trump es un multimillonario norteamericano,
que nació por dónde nacemos todos y como a todos, eso se le olvidó, por lo que
su psicología es totalmente diferente a los de los simples mortales. Esto no
debería ser, es cierto, mientras más millones suponemos que se debería ser más
humilde, más bondadoso, más discreto. No es que no existan millonario así, pero
son la minoría.
Entonces cada una de estas personas que han alcanzado
esa categoría, en el caso Trump por varias veces, tienen sus encantos. A uno
les gustan los autos de lujo, otros pretender viajar en sus aviones o yates,
están los que gustan de las mujeres o los hombres, los más jodidos gustan de
los menores de edad, a otros les gusta vestir de forma incómoda, o sea, no
importa lo feo mientras sea llamativo, otros escogen divorcios y más divorcios,
muchos hijos, el alcohol, las drogas, etc., en fin, la mar de variantes. Tanto
que uno se pregunta, pero, ¿es qué no pueden ser normales?
En estas actuaciones van lo mismo los lindos, digamos
Brat o Kim, hasta los muy feos, los inteligentes y los no inteligentes, los que
heredaron o construyeron, los que robaron o estafaron y los que trabajaron muy
duro para lograr ese estatus, que una vez alcanzado lo primero que hacen es
mostrarlo, contradiciendo las normas de los judíos.
Trump es un anormal, indeseable, prepotente y, ¿una
mujer que paga 300 000 dólares por un vestido para una noche? Trump es
repugnante y, ¿la persona que se casa con una pareja millonaria de 78 años y pretende
que le creamos que está enamorada? Trump es un loco y, ¿la persona que se
desnuda, masturba y se introduce un aparato eléctrico de color púrpura muy
parecido a lo que utilizamos para limpiar nuestra taza de baño, delante de una
cámara de computadora y cobra por ese acto de sexo electrónico? Quizás la
primera sea nuestro ídolo, la segunda sea nuestra tía y la tercera sea nuestra
amiga o compañera de estudio o trabajo, pero no son Trump.
Trump, que no cae dentro de ese grupo de millonarios
políticos o empresarios que pretenden pasar desapercibido o inadvertido es un
provocador, imagínense que además de esa característica es un provocador con un
enorme poder, el poder que le da ser la primerísima y más importante figura del
primerísimo y más importante país del planeta, que es lo que tenemos y
conocemos hasta estos momentos. Es cierto, debería ser, por tanto, dulce,
cariñoso, educado, políticamente correcto o correcto políticamente, pausado,
maduro, reflexivo, de una enorme cultura, pero…, no lo es. Una cosa, para un excéntrico
que ama el poder y sobre todo la fama es ser millonario y otra presidente de
los Estados Unidos. ¿Cómo sería yo? No lo sé, creo que seguiría andando en
short y tennis y no cambiaría mi inigualable Toyota RAV4. Me resistiría a usar
un Rolex, no cambiaría mi cadena comprada en Amazon y seguiría cocinando arroz
con … para mi familia los días de fiesta. JAJAJA
Para colmo, como el dinerito no falta, es dueño de su
propia red de comunicación, por lo que ni tiene que pedir permiso, ni tiene que
hacer fila, menos esperar para que se le publique lo que quiere. Trump mantiene
además de todo el aparataje de comunicación que le asegura su puesto, con una
linda comunicadora dentro de la Casa Blanca, su propio canal de comunicación,
el cual creo que se divierte utilizando como ningún otro presidente anterior.
Trump pone una idea, a veces incendiaria, se entretiene, a veces pienso que le
sobra el tiempo y sobre todo se debe divertir viendo lo que esa idea causa en
los ambos bandos que existen sobre él. En vez de jugar con un Nintendo, se
divierte mandando mensajes.
Existen dos mensajes de esos que han revolucionado la
opinión pública a nivel gigantesco en estas últimas semanas; el primero sobre
Cuba, cuando dijo que era la próxima, el segundo cuando aseguró que
desaparecería a Irán con todos adentro de la faz de la Tierra.
Lo primero que debemos aprender del incendiario es que
su intención es volvernos locos a todos, si no escogemos primero el camino de
la diversión.
¿Alguien
puede pensar que, si Trump y el gobierno norteamericano, pretenden atacar a
Cuba para resolverle el problema al pueblo cubano o la parte de él que está
interesada, lo va a decir? No lo creo. Las guerras modernas se ganan bajo la
discreción, el secreto, la oportunidad, la sorpresa. La época del gran traslado
de tropas que acampaban visiblemente en las afuera de las murallas en espera de
la orden de ataque, lo que permitía en la espera la preparación de los ejércitos,
ha pasado.
Además, Cuba es la próxima, no dice nada exactamente.
Cuba es la próxima es probablemente una asunción de que el gobierno cubano está
tan dañado e imposibilitado y el pueblo cubano tan jodido que algo deberá pasar
dentro de Cuba sin que tenga que ver con Estados Unidos directamente. Cuba es
la próxima, no asegura que el gobierno norteamericano va a meter las tropas de
una vez, sino que seguiremos presenciando el desgaste, el llanto del gobierno
cubano más sus maniobras no poco efectivas para ganar tiempo y sobrevivir y
algún día esperemos que todo reviente desde adentro.
Si el gobierno norteamericano quisiera meterle mano a
Cuba y no tuviera que justificar nada o buscar un pretexto, hace rato que ya lo
hubiera hecho. Estados Unidos tiene una base militar dentro de Cuba y no hace
falta tantos portaaviones en el mar porque la isla queda muy cerca del
territorio de donde pueden salir las tropas. Luego, el desgaste es tanto que el
gobierno norteamericano debe saber que ni los pocos aviones cubanos van a salir
a volar, ni los tanques van a arrancar, ni creo que hoy el pueblo cubano esté
dispuesto realmente a inmolarse en defensa del gobierno, por lo que es probable
que una parte de ese pueblo salga a las calles con banderas norteamericanas y
sirvan de prácticos a los militares “yanquis”.
La propaganda con que hemos vivido durante estas
últimas décadas de que Cuba puede resistir a un ataque norteamericano y más,
puede vencer, es, como dice la tradición, una mentira repetida muchas veces
para tratar de que se convierta en supuesta verdad.
La otra idea que ha revuelto al mundo es que Trump va
a acabar con una civilización entera haciendo desaparecer a todos y todo en
Irán. ¿Verdad? Esto es una locura, que incluso, si fuera verdad a partir de una
verdadera intervención militar por tanto una guerra a gran escala, nadie se
enteraría. Es sólo parte de una
estrategia de fuerza como AMENAZA CREÍBLE para abrir negociaciones
favorables. ¿A quién se le puede ocurrir que Trump está a favor de inaugurar lo
que sería una guerra mundial nueva y a quién se le puede ocurrir, en el
supuesto caso de haberse vuelto loco, que lo va a avisar?
Los tres últimos ejemplos de la administración Trump en
las relaciones internacionales fueron super exitosas. Maduro el día antes
gritaba vengan a buscarme, aquí estaré esperándolos, moriremos todos luchando
antes de ser derrotados. Esa madrugada fue sacado “dulcemente” de su cama y nos
enteramos cuando estaba con espejuelos y una botella de agua a bordo de un
avión norteamericano rumbo final a New York. El Ayatola Jomeini, con el cual se
estuvo hablando meses antes, ni se enteró del cambio, fue cambiado y ya. El
rescate del aviador caído en territorio iraní, dejando ciegos a todos los
militares de ese país y convirtiéndolos en bobos, no tiene comparación, es
digno de un guion para hacer una buena película sobre hechos reales, que de
seguro será mejor que el filme de ficción “Saving Private Ryan”.
Entonces después de esas tres combinaciones de todas
las fuerzas del ejército norteamericano, más agencias de inteligencia, donde la
CIA parece haber tenido el protagónico que terminaron con gran éxito, alguien
puede apostar que de darse una intervención militar en Cuba, cosa que no creo,
el gobierno cubano, de viejos gordos, con ninguna experiencia real en guerras,
con un ejército envejecido, con aparatos viejos sin combustible, sin baterías,
sin electricidad, con hambre, podrán vencer al ejército más ejercitado y más
poderoso del mundo. Es como para reír porque una vez más aparece la idea de que
Cuba, al igual que se decía sobre Venezuela, va a ser otro Viet Nam, haciendo
referencia al último conflicto armado ocurrido en el país asiático entre 1955 y
1975 de lo cual han pasado más de 50 años. La idea, salida de la boca de Díaz
Canel, que no debe salir del baño, de que Cuba pasará a una desgastante guerra
de guerrilla es irrisoria. ¿Guerra de guerrilla, pero qué película sobre la
Segunda Guerra Mundial están viendo?
Guerras en Cuba nunca han existido después de 1900 con
la terminación de nuestras guerras de independencia de España, donde el
machete, algunos cañones de pólvora, fusiles y pistolas, más los caballos y las
luchas cuerpo a cuerpo fueron las acciones.
Luego los famosos combates de la Sierra Maestra, donde
más que todo fueron emboscadas, ataques a estaciones de policías y mucha corredera
y escondedera se dieron en los campos cubanos, las ciudades, los aeropuertos,
los puertos, los puentes, las plazas e iglesias, los abastos de agua, etc., quedaron
intactas. El cubano cambio de la noche a la mañana del dictador Batista al
pichón de dictador Fidel, sin grandes conflictos armados.
Nadie sabe allí, cosa que estoy convencido de que no
ocurrirá, lo que significa que la aviación enemiga no te deje ver el Sol y que
las bombas, cohetes, drones, caigan como el agua de lluvia. No existen refugios
en Cuba para hospedar a tantas personas, las bombas norteamericanas para ellos
pueden taladrar más de 20 metros antes de explotar. Los aviones hoy se manejan
solos a partir de computadoras que están a miles de kilómetros del objetivo a
explotar. La p oblación vulnerable cubana, según el gobierno, pasarán a lo que
ellos llaman producción y defensa. ¿Cómo es que un país que lleva más de 30
años sin producir casi nada en paz y ayudado, anuncia que producirá debajo de
las bombas del ejército norteamericano de hoy? Pura infladera y venta de humo.
Creo que Trump es un provocador, que disfruta las
cámaras y sobre todo el estar en el centro de nuestras vidas. Es un tipo
negociador y no lo duden, inteligente. Es maldito de personalidad, que puede
parecer loco, por sus expresiones, por su forma poco políticamente correcta, a
veces solución para encubrir la mentira e hipocresía, pero no lo es.
Trump el aparentemente indomable está asesorado y
acompañado, no es él quien dirige las tropas y las acciones, es sólo el que da
la orden de: procedan.
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