Estuve, creo que muchos igual, varios días esperando por una más que anunciada entrevista que realizaría la periodista Kristen Welker, del programa Meet the Press de la NBC al presidente Puesto a Dedo Díaz Canel.
Según cuentan los conocedores, la periodista y su
espacio son de cierta importancia dentro de Estados Unidos, por lo que era de
suponer al menos un papel no sólo profesional, sino digno.
Si, aunque duela, creo que es la mejor intervención de
Díaz Canel frente a una cámara, lo que me da a pensar que teniendo en cuenta su
incapacidad, sus pocas luces y sus pocas posibilidades para la comunicación,
conocía lo que la Welker le preguntaría y tuvo tiempo antes practicando las
respuestas.
Como resumen Díaz Canel no fue a responder, no le
interesaba convencer con la verdad, Díaz Canel fue a mentir descaradamente, tal
como siempre hace en sus intervenciones y en las entrevistas que da sobre todo
a periodistas nacionales que más que profesionales son damas de compañía,
chaperonas, etc.
No creo que merezca mucho dedicarles tiempo a las mentirosas
respuestas a las malas preguntas. Más de los mismo. Mas de 80 veces repetida la
palabra bloqueo, con más o menos intensidad y por supuesto a esto toda la
culpa.
Díaz Canel, al que no le queda más remedio que
reconocer lo que pasa, obvio siempre quitándole importancia, dijo que era cierto,
el pueblo cubano está molesto, pero no con el gobierno, sino con el bloqueo. Mientras
parte de ese pueblo pide libertad, abajo el comunismo, abajo el partido comunista,
Patria y Vida y viva Trump.
Lo primero que es llamativo es que fue el gobierno
cubano el que invitó al medio de prensa, o sea, no existía un listado de
periodistas y medios luchando por “llevarse el gato al agua”, el gobierno cubano
no tuvo que escoger entre varias demandas, lo que se evidencia cuando la
periodista comienza agradeciendo la invitación, por lo que queda claro, al
menos para mí, la verdadera intención.
El medio de prensa no propuso la entrevista y fue aceptado,
sino que el entrevistado es quien propone al entrevistador el encuentro, lo que
me permite entender que el entrevistado estaba en condiciones de imponer o al
menos proponer el ritmo y los temas.
La entrevista por tanto se da entre dos aparentes
amigos, suave, distendido, risueños, donde nada desagradable podría pasar, cosa
que cambia todo. No es lo mismo, creo yo, entrevistar a un cantante o actor,
con el que incluso se puede tener discrepancias, que entrevistar a un político,
presidente de un país, que está más que cuestionado tanto por el interior de su
país como por gran parte del exterior, sobre todo, por la comunidad de
nacionales que se encuentran hoy fuera de Cuba.
Yo, que reconozco no saber nada de periodismo, ahora
mismo tengo 20, 30 preguntas al Puesto a Dedo que tienen que ver, primero que
todo, con la realidad cubana y la gestión del gobierno, pero la periodista, que
repito, según dicen es muy buena, yo lo dudo, escogió otro paquete de preguntas,
tontas, repetidas, sin importancia, que le daban la posibilidad al Puesto a
Dedo de repetir el guion ensayado.
La Welker le dejó pasar miles de oportunidades donde
el Puesto a Dedo repitió y repitió el guion y no lo presionó. Es cierto, era
una entrevista y no una batalla, pero creo que para eso que ella hizo no hacía
falta ir a Cuba, hubiera cogido recortes de las intervenciones de Díaz Canel y
hubiera armado mejor la obra teatral. Se supone, yo supongo, que una entrevista
a un político, o sea, la posibilidad de tener a alguien al frente al cual
preguntarle, debería buscar y traer respuestas claras y sobre todo nuevas. Creo
que Kristen Welker, por más prestigio que dicen tiene, actuó más como
propagandista que como periodista.
Todo esto que asumo puede ser incorrecto, entonces no
me queda más remedio que pensar que ni ella, ni Meet the Press, ni la propia
NBC saben nada de Cuba, no se prepararon, no estudiaron el escenario sobre el
cual preguntar y se fueron allí sólo para aumentar el rating, tirarse la fotico
al final de la entrevista, donde todos, el equipo de la periodista y el gran
equipo del Puesto a Dedo sonríen, cosa que me parece no apropiada, pues me
sigue pareciendo más colaboración que otra cosa, incluyendo a la esposa del
presidente cubano que imagino estaría allí para servir el café e imagino pasear
un poco por La Habana.
Todo lo que la periodista preguntó, dedicó más tiempo
al bloqueo y a la posición de Díaz Canel frente a él, la decisión de morirse
defendiendo a la revolución, los peligros de una intervención armada para el
pueblo norteamericano, etc., que a la realidad del pueblo cubano que es,
supongo yo, lo más importante, lo podría haber resuelto con dos preguntas.
Claro, el tema para la Kristen, emisaria de Meet the
Press y del propio Puesto a Dedo, no es Cuba, no es el pueblo cubano, no es la
libertad y la desaparición de la dictadura, no es el tema de los presos
políticos que el “Sincasa” volvió a afirmar que no existían en Cuba, el tema a
todas luces estuvo dirigido a motivar y convencer a la opinión pública
norteamericana de lo injusto de una posible intervención militar de la mayor
potencia del planeta contra, ahora, una pequeña, pobre y pacífica isla del
Caribe.
El Puesto a Dedo, una vez más alardeó con aquello de
morirse peleando y retomó aquello que dijo Maceo sobre que los enemigos
recogerían la tierra encharcada en sangre, o sea, el Puesto a Dedo vaticinó que
habría más muertos que quizás en la Segunda Guerra Mundial, incluidas las
víctimas de los campos de concentración y sobre todo hizo énfasis melancólico
en los perjuicios que el bloqueo y una guerra contra Cuba producirían en el pueblo
norteamericano, o sea, el Puesto a Dedo, se mostró más preocupado por el pueblo
norteamericano que por el pueblo cubano, que obviamente no apareció para nada
en la entrevista. Faltó poco para que entonara las notas del “The Star-Spangled
Banner” de los Estados Unidos
Qué bochorno para, según dicen, un espacio importante
y una periodista, también dicen, prestigiosa.
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