miércoles, 12 de agosto de 2026

681.- True Confessions by Alicia Grillo. (Confesiones Verdaderas por Alicia Grillo)

Bueno, continuo en el tema de las ideas, es una lástima que no me paguen por esto, porque tendría mi vida muy bien garantizada, quizás podría comprarme el avión de mis sueños y podría viajar, viajar y viajar.

Sobre mi último escrito, que en realidad sólo lo que hice fue dar a conocer más, imagino, un artículo del Dr. Israel M. Fugundo, persona autorizada por su profesión, pero, sobre todo, por estar viviendo en Cuba, escenario de lo que se narra, he recibido muchos comentarios, todos, y es válido decir que apoyando, suscribiendo, y para nada criticando negativamente lo que se expresa. Lo que me hace concluir sobre la certeza, o al menos la apreciación acertada y cercana a lo que se cuenta no está exagerado, como una simple acción para ganar ratings, cosa que está hoy muy de moda con la simple acción de seguir haciendo leña del árbol caído, porque caído ya está.

Para esta ocasión mi madre me deja sus ideas, que para nada son nuevas para los cubanos, sin embargo, para mí como hijo que conoce exactamente su historia, me sirve de consuelo y como se trata de mi madre, tengo autoridad sin pedírsela para hacerlo público.

Ella, que formó parte de aquel ejército que voluntariamente creyó y más, se incorporó a cambio de nada o muy poco, a trabajar por aquel gobierno que mantuvo el apodo de revolución, ya no puede cerrar más los ojos, mirar hacia el otro lado y seguir por inercia.

Ella llega a coincidir conmigo, quizás como nunca antes, lo que para mí en el plano muy personal significa un triunfo, lo que dice para nuestra relación madre-hijo que, tal como decía mi abuela Tomasa, apelando a un viejo refrán: “mientras el hacha va y viene, hay lugar para la esperanza”.

Ella comienza su escrito diciéndome: “Coincido con tu criterio del tema del cual reflexionas en este artículo”, coincidencia confesada, es cierto que he tenido que esperar a mis 63 años, pero al final coincidencia sincera que sólo los enfermos del cerebro serían incapaces de no ver.

Claro, todavía me queda trabajo, esa es una de mis propuestas de vida, entender que mi madre tiene 82 años y trabajó en Cuba hasta una semana antes de mudarse de país hace tres años ya. Nadie podrá pensar que abuso, menos podrán acusarme de maltrato doméstico, ella aún tiene su cerebro extremadamente claro, por lo que me tomo lo de su avance como algo consciente y por qué no, hasta que me pueda comprar el avión, un logro personal.

Ella aun siente alguna confianza, no se puede pedir más, quizás como única solución que ve, quizás como un destello de esperanza, antes de pedir la decapitación de todos los del gobierno, cosa para la cual hay que haber experimentado una determinada radicalización, lo que lleva tiempo, cuando me escribe: “Según mi consideración la única solución […] a la situación […] es la inteligente y oportuna actuación de los altos decisores cubanos ante el actual escenario existente. Comenzando por la rápida implementación y control de las últimas medidas económicas recién informadas …”.

Y aquí merece un aparte, según mi consideración, lo que se define como altos decisores no pueden arreglar absolutamente nada, ni con las medidas, ni con las otras medidas, ni con más medidas. Esos decisores lo primero que hicieron fue retrasar a conveniencia las medidas, no les convinieron, no las necesitaron para ellos vivir bien y prefirieron meter al pueblo en un hueco del cual parece, primero, que no tiene fondo, segundo, del cual no se va a salir.

Luego si existe algo que el gobierno-revolución cubana ha sido fértil, es precisamente en las medidas: paquetes de medidas, grupos de medidas, bultos de medidas, batido de medidas, que no sólo no han resuelto nada, sino que han terminado agravando, complicando, trastocando, etc., la vida del cubano.

No hay una medida, sobre todo de estos últimos años, que ya van para muchos, que los decisores hayan tomado que represente un mejoramiento estable para ese pueblo, que aún vive allí, bajo la palabra “resistencia”, que no es para nada un rasgo excepcional del pueblo cubano, sino sencillamente la sobrevivencia y el no dejarse morir, característica que ha venido acompañando al humano desde que se inventó o desarrolló a partir de un tipo especial de mono.

Los decisores no pueden resolver absolutamente nada, más allá de encomendarse a Dios, porque sencillamente, más allá de malos o buenos, no tienen la capacidad, menos la voluntad de resolver de una vez y para todas. Las medidas viniendo de forma independientes o en paquetes, siempre han sido tomadas para ganar tiempo, controlar lo que no se puede controlar, reprimiendo cualquier forma de progreso fuera del dominio exclusivo del gobierno y garantizarse el poder que garantiza la buena vida.

Mi madre, difícil para mí, me dice “Ya no hay tiempo para que los decisores continúen con caprichos, llueve sobre lo mojado. Vale más tarde que nunca, porque la vida es una sola” y lo llamativo no es la conclusión con la que además concluye su escrito, sino que reconoce, quizás como nunca antes dos cosas: una, menciona la palabra caprichos, lo que se acerca a lo que tantas y tantas veces hemos debatido, ya no hay explicaciones románticas, búsqueda de explicaciones lógicas para la ilógica, etc.; dos, porque reconoce el fracaso total, sin mencionar o enumerar lo fracasado, diciendo que la vida es una sola, no hay más, se acabó el tiempo, lo que se promete hay que cumplirlo, lo que no se planifica terrenalmente para una vida no tiene el más mínimo sentido para el hombre. Caprichos y fracasos.

Sigue siendo un privilegio, por mucho trabajo que a veces me cueste, tener a mi lado una persona con la posibilidad de pensar, coincida conmigo o no, aunque es justo decir que nuestras coincidencias actualmente han ido en aumento y yo no me he vuelto comunista.

Aquí les dejo sus ideas, nombradas por mí como True Confessions, aprovechando el nombre de una muy buena película, más allá de mis interpretaciones.

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“Coincido con tu criterio del tema del cual reflexionas en este artículo.

No conocía de la publicación que refieres del Dr. Israel Manuel Fagundo Pino, por lo que me alegra la hayas compartido. Es una magnifica reflexión de la real situación que están afrontando actualmente los cubanos. La inmensa mayoría de ellos están en modo de supervivencia económica y también psicológica. Desde lejos, puedo comentar que con la totalidad de las personas que a diario me comunico a través de mensajes, y que en su mayoría son de la tercera edad, manifiestan casi todas tener las mismas penurias cotidianas. Prácticamente ya no hay otros temas de conversación con amigos y familiares, que no sea narrar las escaseces y dificultades diarias referidas por el Dr. Israel y otras más cuyo listado es enorme.

Como a las familias cubanas de cualquier sitio se les va el día buscando opciones de solución para poder sobrevivir, no hay temas agradables de conversación porque prima saber cómo les va la salud, como resolver los alimentos diarios, las medicinas, agua, paneles solares, ecoflow, etc. Son los mismos monotemas de anos, pero agudizados, y sumados otros nuevos.

No hay que ser especialista en Psicología o Psiquiatría, sino solo tener humanidad, empatía y solidaridad para darse cuenta el alto nivel de ansiedad, estrés, desesperanza, desmotivación, irritabilidad y agresividad, que una gran parte de la población cubana manifiesta por diversidad vías. Pero además este impacto es tan grande, que una parte de los emigrados cubanos con los cuales me relaciono, también se sienten afectados y muy preocupados por dichas dificultades. Y estamos propensos a padecer también esos críticos estados mentales, que pueden llegar a afectar nuestra salud mental al conocer la vida que están teniendo nuestros familiares y amigos, cuya solución no está en nuestras manos. 

Pienso que estos estados mentales y comportamientos no se solucionaran solo con tratamientos psiquiátricos, ni medicamentos para los nervios, aunque de seguro ayudaran, sobre todo a las personas de la tercera edad.

Según mi consideración la única solución a la situación que se comenta en el artículo es la inteligente y oportuna actuación de los altos decisores cubanos ante el actual escenario existente.

Comenzando por la rápida implementación y control de las últimas medidas económicas recién informadas. Además de otras que según considero están aún pendientes, del campo de lo político y social.

Por muy fuerte que la persona sea, con una buena salud mental y no quiera expresar la grave crisis que están viviendo, la realidad se impone. Todos los cubanos en mayor o menor medida resultan cotidianamente impactados por las dificultades actuales bien sea por la mala gestión interna o por presiones externas Y lo peor es que hasta hoy, no se vislumbra una solución a corto plazo que haya sido informada.

Considero que para que la situación de sobrevivencia psicológica no se continue profundizando es necesario que las personas tengan esperanzas que, en el presente, en el corto plazo, los principales y graves problemas cotidianos tendrán una opción de solución. Ya no hay tiempo para que los decisores continúen con caprichos, llueve sobre lo mojado. Vale más tarde que nunca, porque la vida es una sola”. 

  

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