viernes, 10 de julio de 2026

672.- A propósito de la conga matancera “Pincha, que yo te cargo la jaba”.

Bueno no es la primera vez que algo que escribo desata la imaginación y las ganas de comunicar de otras personas, cosa que me cuadra y entonces me dedico a darlo a conocer aquí en mí blog.

Ahora, a partir de mi artículo publicado hace unos días sobre la ya “famosa”, por al menos extraña, conga matancera, mi madre, ya dije santiaguera y con experiencias personales en los carnavales de ese lugar, mucho más válidas que las mías que son de oídas porque nací en 1963, después del accidente llamado aún revolución, me escribe y cuenta con agrado sus recuerdos.

Como ella afirma, carnavales, congas, comparsas, música, bailes, existen en toda Cuba, pero no es de exagerar que los carnavales santiagueros, a pesar de los cambios ocurridos, siguen siendo el símbolo del disfrute popular en todo el país. Tradicionalmente personas de toda Cuba, donde también existían carnavales y aún se podía viajar, se trasladaban para disfrutar los carnavales santiagueros por considerarlos La Meca.

No es de esconder que, el disfrute es tanto que incluso durante los carnavales, los santiagueros entregados totalmente al evento, no sólo disfrutan al máximo, sino que trabajan poco, muchos amanecen pegados a los centros de abasto de música y sobre todo de alcohol.  No pasa nada, para eso son los carnavales y, sobre todo, santiagueros. JAJAJA

Claro, de los eventos que describe disfrutándolos nuevamente hasta acá ha llovido mucho desgraciadamente. 

-----------------------------------

"A propósito de tu artículo, te comento que lo he disfrutado mucho por la temática que trata, según mi parecer está muy interesante y apropiado para estos momentos, en que hay muchas manifestaciones culturales por Cuba que se están produciendo de forma incorrecta y que merecen un profundo análisis, alerta y llamado de atención de las autoridades competentes, antes de que sucedan males mayores.

Comparto tus comentarios, relacionados con la conga santiaguera y con la reciente conga matancera de fines del mes de junio, que se viralizó a través de videos en redes sociales.

Para mí fue un verdadero placer leer este artículo, porque me permitió viajar en el tiempo por las tradiciones, paseos, comparsas y las congas de Santiago de Cuba. Pero al mismo tiempo me sentí triste y apenada al ver cómo se han ido perdiendo algunos valores propios de la cubania y de las buenas costumbres que tuvimos la gran mayoría de los cubanos.

Me motivo releerlo, tengo numerosas vivencias de los carnavales y las congas santiagueras, por ello puedo afirmar que lo que narras sobre ese evento cultural es verídico, además por tus relatos tal parece que: ¡Congueaste con los santiagueros!

Entonces voy a ampliar y compartir algunos aspectos que tratas de los carnavales santiagueros, porque como dices, nací y viví los años de mi juventud temprana en Santiago de Cuba, y junto a mis amiguitas y novio Rolando, disfruté mucho los carnavales. Participé de los ensayos de las comparsas y paseos-fantasías, además de que también me escapé del control familiar y me incorporé a alguna que otra conga, arrollando por las calles santiagueras.

Allí aprendí que, aunque hay congas por toda Cuba, la conga santiaguera es la verdadera conga que identifica al país, es una de las más genuinas y populares manifestaciones de la cultura cubana y caribeña. Cuando en Santiago de Cuba se menciona la palabra “conga” es como si se hubiera dicho: ¡A gozar!

Con añoranzas recuerdo que antes del triunfo revolucionario y en sus primeros años, desde el mes de mayo se realizaban los ensayos de las comparsas, paseos y congas. Estos ensayos que se efectuaban los fines de semana desde las 6:00 pm, eran el preludio de los carnavales, en los mismos me divertí mucho y aprendí a bailar la conga. Eran eventos populares, de entretenimiento cultural, pero sanos y decentes. Se realizaban en sitios públicos de determinados barrios, al aire libre, donde los jóvenes acudíamos para socializar y pasar buenos ratos. En términos generales esto transcurría dentro de la moral y ética de la época.

De igual forma vivencié, que las personas para participar en las congas y comparsas lo hacían a partir de su clase y grupo social. Me vienen a la mente algunos nombres de congas y comparsas más destacadas, que desfilaban en los carnavales, y que tuve durante muchos años la oportunidad de verlas actuar. Entre ellas: Comparsas de La Placita y La Kimona, que agrupaban a jóvenes de la pequeña burguesía, profesionales, empleados de la banca y del comercio. Por mi procedencia social fue en estas comparsas en las que participé pasando lindos y felices momentos.

Es de destacar que la clase obrera, grupos muy pobres y marginales de la ciudad, participaban en las congas barriales, entre las que se destaca la Conga de Los Hoyos que agrupaba a negros, personas pobres, descendientes de esclavos y de haitianos. Se le reconocía como El Cocoyé y así se cantaba su estribillo, fué la primera conga en introducir el uso de la corneta china y era la conga que cerraba el espectáculo anual del carnaval.

Además, eran muy concurridas las congas de San Agustín o Paso Franco, donde participaban los pobladores del histórico barrio de El Tívoli, de las zonas altas de Santiago, de los asentamientos grandes de inmigrantes haitianos, sectores con mayor movilidad social, negros y otras personas con mestizaje racial. Estas congas tenían sus Paseos de Fantasía, los que mostraban vestuarios elaborados, pintorescos y tenían creativas carrozas.

Por la época había otras congas, pero yo solo oí hablar de ellas, no tuve la oportunidad de verlas actuar, como, por ejemplo, El Guayabito, Los Colombianos, El Corojo, entre otras.

Quiero enfatizar que también tengo experiencias que les comparto, en relación con los estribillos que se cantaban en estas congas y comparsas. Tal y como dices, eran canticos que reflejaban el sentir popular, simpáticos, picarescos, de crónicas callejeras y de profunda herencia afrocubana. Algunos tenían una alta carga de propaganda y sátira política, incluso tenían la espontaneidad de criticar a los políticos de turno. También expresaban la sexualidad, el chisme callejero y la vida cotidiana usando incluso el doble sentido, y por demás hubo políticos que pagaron a las congas para promocionarse. Pero la letra de todos los estribillos, estaban dentro de la moral y buenas costumbres que prevalecía por la época.

No recuerdo haber oído en ninguna de estas congas y comparsas un estribillo indecente, falto de moral, violento, incitando al pase de cuentas entre personas, ni denigrando a personalidades políticas, incluyendo las que agrupaban a los sectores más pobres de la ciudad, como el caso de la Conga de Los Hoyos.

Dentro de este panorama carnavalesco santiaguero, no todo era maravilloso y lindo, es famoso que había rivalidad sobre todo musical y de espectáculo entre la Conga de Los Hoyos y la de San Agustín. A veces se oían estribillos agresivos pero festivos, que llegaban a la burla para retar a la conga contraria. Esto trajo en algunas oportunidades broncas callejeras, en el marco de sus marchas por determinadas zonas de la ciudad. Y ello requirió actuación policial para garantizar la tranquilidad ciudadana.

Recuerdo que, de todas las congas mencionadas, fue la Conga de Los Hoyos la que fue adquiriendo con el tiempo una mala reputación entre la población santiaguera. Esta mala fama se debió, a que en algunos de sus ensayos y paseos se produjeron enfrentamientos violentos entre pequeños grupos de participantes, que además de marginales exhibían alto grado de bebida alcohólica.

Una experiencia familiar que tengo es que los mayores de casa nos decían cuando oían el sonar de la corneta china de esta conga, anunciando que se acercaba a nuestro barrio: ¡Cierren las puertas y entren a casa, que ahí viene el Cocoyé¡

Cierto es que el triunfo de la Revolución Cubana transformó las dinámicas del carnaval, haciéndolas menos espontaneas, institucionalizando la fiesta y en ocasiones cambiando el foco de las letras, lo que también aconteció en los carnavales santiagueros. Pero esta transformación no llegó a afectar la esencia de los estribillos de las congas y comparsas, las que se mantuvieron durante años dentro de los parámetros de la tradición, moralidad y buenas costumbres cubanas.

En relación con el otro tema que tratas y reflexionas en el artículo, es lo sucedido hace semanas con una conga matancera que recorrió calles de un barrio residencial de esa ciudad, sin estar en carnavales y donde participaron jóvenes de ambos sexos y niños.

Expertos del tema han referido que, en ocasiones anteriores en los carnavales de varias ciudades, se han producido altercados y acciones violentas entre participantes, pero no se habían manifestado estribillos de congas tan indecentes, como lo ocurrido en el caso que nos ocupa.

No he podido conocer el motivo de esta conga, pero lo cierto es que, según las imágenes visuales publicadas, considero que no es expresión de diversión, ni fiesta. Coincidimos en la valoración sobre esta conga, como expresión de fuerte matices de marginalidad, de guapería callejera, uso de lenguaje muy vulgar que incita a la violencia física o letal y al uso de arma blanca, dígase pinchar a una persona y luego llevarle a prisión la jaba.!! ¡Me parecía mentira, estar oyendo por videos de las redes sociales semejante estribillo!

No considero que este evento sea una simple expresión del choteo cubano, ni de la costumbre popular de abordar situaciones trágicas, oscuras o ilegales a través del humor, la ironía y el ritmo. Ni de estrés, ni catarsis colectivas, a modo de válvula de escape psicológico de grupos sociales, ante la fuerte crisis de la economía cubana.

Considero que esta conga fue un indecente acontecimiento de la expresión cultural, que está prevaleciendo en determinados grupos cubanos. Refleja la pérdida de valores éticos que desde hace años se viene produciendo en la sociedad cubana, en unas provincias y comunidades más que en otras, expresa la compleja realidad económica, social, cultural, psicológica, folclórica y antropológica de la Cuba actual, en pleno proceso de transformación y transición económica-social.

No conozco aún, un comunicado oficial formal o declaración institucional del gobierno cubano, que explique las causas de esta polémica conga. Ha pasado lo que se dice por influencers, "un vacío comunicacional".

Sin embargo, los medios alternativos reportaron que el evento ha provocado reacciones diversas y contradictorias, además de que sobre el mismo se han pronunciado varios humoristas, influencers, creadores de contenidos y comunicadores.

Según mi parecer no es bueno del árbol caído hacer leña, coincido que a los cubanos nos gusta mucho la música y el baile, y lo practicamos también en las peores circunstancias. Pero la realidad es que esta conga, no tiene nada que ver con las raíces de la conga cubana que yo conocí y disfruté muchísimo en Santiago de Cuba. Aunque los años han pasado y las congas han evolucionado, además de que cada localidad y provincia pueden y deben tener    fiestas de carnaval propias de su identidad cultural, es imprescindible que sus actuaciones y los estribillos que se canten estén dentro de las normas morales, de urbanidad y de conductas, aceptados por toda sociedad que aspire a la mejor convivencia social.

No puedo imaginar que este tipo de estribillos continúen cantándose en las congas cubanas y sea un ejemplo negativo que pueda llegar a sustituir a los estribillos sanos y alegres de las congas que conocí y en las que participé. Por demás no deben ser las congas y comparsas, los espacios para que a través de sus estribillos los participantes expresen su sentir e inconformidad con los acontecimientos de su realidad económica-social.

Ello impone crear más y novedosos espacios públicos que estén legalizados, donde los ciudadanos puedan expresar sus criterios y opiniones relativos a su malestar ciudadano. Lo sucedido es una alerta, que impone a los gobiernos locales tomar medidas para garantizar que, en las fiestas carnavalescas prevalezcan manifestaciones de buenos valores, modales y costumbres ciudadanas cubanas".

No hay comentarios:

Publicar un comentario