jueves, 29 de octubre de 2026

697.- En la antesala de una votación. Noviembre 2026. (Segunda Parte)

Me parece bueno, aunque pueda resultar petulante, mencionarme a mí mismo en un artículo anterior que escribí sobre las votaciones en Estados Unidos.

En sentido general se suele mencionar a otros, ya sea para contradecir, ampliar o dar validez a una de nuestras ideas. Se suele mencionar a personajes de la historia, celebres, figuras autorizadas, filósofos, historiadores, políticos o empresarios de éxito o sencillamente estúpidos que han dicho algo que nos interesa destruir, pero creo que no sea un delito, retomar ideas que uno ha expuesto, sobre todo cuando se está de acuerdo con ellas.

Aseguré en aquella ocasión, cosa que anuncié como una conclusión que: “Creo que los republicanos perderán las elecciones de medio tiempo en el próximo noviembre y lo jodido de esto es que no será por lo bien que lo ha hecho su partido opositor clásico, que en realidad no ha hecho mucho, sino por la mala actuación de los republicanos mismos, viéndolos como un grupo monolítico que debía ser, que hoy para mayor complicación parece que están divididos dentro de ellos mismos”.

Y eso, una semana después de asegurarlo, me parece real, que, salvo un gran milagro de la política, cosa que también puede ocurrir, es lo que se ve va a pasar. No obstante, como en todas las ocasiones que de votaciones política se trata, creo que estamos metidos en una casi guerra, sin tiros y muertos de momento, pero guerra, que cualquier evento por pequeño que parezca puede cambiarlo todo.

Debo volver a decir que voté por Donald Trump y los republicanos en dos ocasiones anteriores, por lo que no acabo de llegar hoy a todo este escenario. En esas ocasiones también hubo guerras, lo que me parece injustificado de forma general, porque la votación es un acto puramente personal, tal como el de escoger una pareja, una casa a comprar, una marca de auto, claro quizás con mayor repercusión social, pero personal, donde a no ser a los muy, muy relacionados, poco se tiene que explicar.

Por tanto, entiendo que, frente a una votación, además de las ideas que se deben evaluar, todo esto para los más ilustrados que lamentablemente la gran masa no lo es, existe la atracción personal, el gusto por un color de pelo, lo agradable o simpático de la figura en cuestión, la amistad con amigos, etc., etc., etc.

Desde hace años tengo un pullover que tiene la cara de Steve Perry y dice abajo, “Steve Perry para presidente”.  Ahora pensando en esto, sin que el amigo Steve hubiera declarado nunca su intención política, jamás ha hecho un comentario al respecto, es la idea de un fanático o buen negociante, que se inventó y de seguro vendió muchos pullovers, pero posiblemente de aparecer su nombre en una boleta, yo, ciudadano común, hubiera votado por él.

El hombre, además de las ideas super conformadas que deberíamos tener, también se compone de gustos, ilusiones, amores y por qué no fanatismos. La relación entre agua, azúcar y limón no da una limonada, esa relación puede dar cientos de limonadas diferentes en la misma medida que a mi me puede gustar por el ácido y a ti no, o tu buscas algo más dulce y a mi parecerme repugnante. Una limonada caliente es buena para una gripe, pero no para tomar como refrescante bajo 40ᵒ Celsius. No existe una limonada clásica, única y exclusiva, la mejor limonada dependerá del que la consuma y evalúe, porque es sencillamente un acto puramente personal.

Como no estoy afiliado a ninguno de los dos partidos contrincantes más poderosos y por tanto no me asiste la obligatoriedad, puedo ser más libre a la hora de expresarme únicamente sobre lo que veo. Repito, no tengo vínculos, muchos menos información de primera mano que me permita hacer una evaluación profunda sobre el tema. Jamás podría nombrarme estudioso, soy sencillamente alguien más de los que pululan en cualquier calle de este país.

¿Qué veo entonces en los republicanos de mi tiempo, donde no se puede excluir a Donald Trump, que además ocupa el cargo, nada despreciable, de presidente de los Estados Unidos?

Lo primero que me llama la atención es que, según observadores y analistas, el Partido Republicano se ha dividido, quizás los republicanos tradicionales, que están allí desde hace muchos años, incluso antes de llegar Trump a la palestra pública y otra facción a los que denominan extremistas republicanos que siguen al actual presidente y forman su base de apoyo más furibunda. Esos que apoyan y apoyaran, no importa lo que pase, son reconocidos como republicanos MAGA por ponerles un sobre nombre con objetivo peyorativo, cuando la idea MAGA, más allá de un slogan, debería ser el orden de todos los que vivimos aquí adentro.

No puedo demostrar esto en números, pero si es llamativo que algunos amigos personales del presidente y otros que fueron sus más cercanos colaboradores en el pasado, se han bajado públicamente de su carro y han hecho muy fuertes críticas a sus actuaciones, lo que evidencia como mínimo contradicciones entre ellos, pero tampoco es nada nuevo por muy catastrófico que parezca, porque las divisiones políticas, los desacuerdos, los abandonos e incluso las traiciones, siempre han existido.

¿Qué decir del actual Secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr., no sólo demócrata en su pasado, sino descendiente de una de las familias más importantes y renombradas dentro de esa dirección política en la historia de los Estados Unidos, hijo de Bobby Kennedy, demócrata, fiscal general y luego senador por New York y sobrino del expresidente John F. Kennedy, icono y una de las expresiones más altas de los demócratas modernos hasta hoy?

A mi gusto, Trump tiene un pequeño problema, le gustan las cámaras, las luces, el estar todo el tiempo al aire, le gusta el protagónico, lo que lo hace estar todo el día como un actor y eso aunque nos pueda parecer agradable, lo expone, porque a veces parece que no hay tiempo para pensar, no hay tiempo para elaborar un mensaje y entonces corre el riesgo de decir una cosa en la mañana y otra en la tarde, provoca que sus seguidores tengan que salir constantemente a traducir a mejores términos lo que el presidente quizo decir. Por momentos, quisiera pensar que no, pero parece que, por aburrimiento, coge su celular en la madrugada y emite un mensaje que cuando el país se despierta, se pregunta: ¿Y ahora qué quizo decir?

Por momentos, a lo mejor por seguir los pasos de una altísima estrategia política de la cual no sé y a veces no entiendo, sale hablando muy bien, incluso de amistad cercana con el asesino, dictador, mafioso ruso Putin, si fuera poco con el dictador y otro asesino torturador el coreano Kim Jong Un, y para más colmo de los colmos, el Secretario del Partido Comunista y presidente del gobierno chino, otro H.P., el chino Xi Jinping.

Por un lado, Rusia, Corea del Norte y China, entre otros, son declarados enemigos jurados de los Estados Unidos y el presidente de este último, no es que mantenga relaciones protocolares, diplomáticas con esos otros jefes de estado, tal como indica la política exterior de cualquier país, sino que los nombra amigos, buenas personas, los invita, come con ellos y ofrece declaraciones amorosas. ¿Es confuso?

No relacionaré en un listado las cosas buenas que han hecho desde el partido republicano y desde el gobierno, para eso están los mega defensores, los que dependen y viven de la política, sólo relacionaré aquellas cosas que son hechos y que creo que tendrán influencia a la hora de decidir el voto.

Irán. Ya escribí antes que el tema me queda muy lejos, así y todo, creo convenidamente que todo el gobierno de ese país debería desaparecer. Como esto es un tema de gustos, no me gustan las teocracias, donde existe una máxima autoridad política, militar y religiosa que controla de forma autoritaria a toda la sociedad, manteniendo sobre ella un control de línea muy dura. El llamado Líder Supremo controla las Fuerzas Armadas, la Guardia Revolucionaria y designa a los miembros clave del Consejo de Guardianes y el Poder Judicial y por tanto somete a la población bajo las leyes más crudas de vivencia.

Estados Unidos nunca debió meterse en el tema, aunque la justificación de las armas nucleares y petróleo fueran muy fuertes o debía haberse metido totalmente y acabar con el asunto. La idea de que todo acabaría en horas no ha sido real, por lo que cada acción, a mi entender, ha hecho más fuerte al gobierno iraní que de momento resiste y está ahí.

Creo que estamos allí empantanados. Trump dice una mañana que todo está bajo control y en la tarde Irán declara que no saben nada, que no hay nada controlado por Estados Unidos. Trump dice que se ha logrado la paz y a los pocos segundos Irán declara que no conoce nada sobre la paz y descarga unas bombas.

Mientras todo transita en mensajes para aquí y para allá, la mayor parte de ellos contradictorios, Irán intensifica la represión estatal con el uso letal de la fuerza contra su población, con un saldo de miles de muertos y otros miles de detenidos que son torturados y ejecutados de forma exprés.

Trump asegura que tiene controlado el petróleo e Irán sigue asegurando que el control lo tienen ellos, desvaríos que se evidencian en los precios del petróleo a nivel mundial y que yo descubro en la gasolinera cada vez que intento llenar el tanque de mi automóvil. El tema Irán aún no ha terminado y probablemente no termine muy pronto, aunque en todas las comunicaciones oficiales, incluyendo las del presidente norteamericano en sus redes sociales, ya tenemos la victoria.

Venezuela. Creo que la misión de entrar y sacar a Maduro y su esposa fue todo un éxito. No sé si el falso presidente de Venezuela estuvo vendido desde adentro, si algunos o muchos colaboraron para la acción, cosa que me parece que tiene que haber ocurrido, pero no es menos cierto que la acción fue ejemplarmente estructurada y magistralmente ejecutada. Maduro acusado de terrorismo, asesinatos, corrupción, narcotráfico, abuso de poder, torturas, etc., se encuentra hoy en New York enfrentando a la justicia norteamericana. Éxito total.

Sin embargo, los acontecimientos que siguieron son como mínimo bochornosos. El gobierno norteamericano, dejó frente a Venezuela, con justificaciones entendibles y otras no entendibles, a todo el combo de Maduro, a personas que estaban igual o más comprometidas que él con el desastre, para mí, traicionando el verdadero sentimiento del pueblo venezolano, que sabemos que para estos casos de la gran política, significa poco.

No entiendo cómo si se lleva a cabo una misión para sacar a Maduro, se es capaz de dejar y no sólo dejar, sino entrar en negociaciones con sus cómplices, cuando muchos de ellos, tenían también puestos precios a sus cabezas. Menos entiendo como es que Trump, personalmente, que no se puede hablar de un gobierno en general, llama a Delsi Rodríguez, por muy lacaya que sea, como una buena persona, amiga de Estados Unidos, que estaba haciendo un gran trabajo. ¿Su gran y buen trabajo es ser exclusivamente una perra faldera del gobierno norteamericano?, ¿Cómo Trump puede olvidar la historia?

Algunos plantean que fue estratégicamente correcto porque era la forma de aguantar el palo y tratar de no desencadenar un problema social más grande, eso puede ser, pero Venezuela no es Delci, ni sus más allegados, todos corruptos, todos no sólo con las manos manchaditas, sino totalmente embarradas de sangre, máxime cuando ese pueblo había votado casi masivamente por otra opción, la de María Corina, que defectos y problemas puede tener, pero que llevaba casi 30 años en la oposición luchando abiertamente contra el chavismo-madurismo.

Trump no sólo desconoció a María Corina, sino quizás para justificar su acción, la demeritó, con comentarios poco correctos, cuando ella estaba declarando su apoyo e intención de mantener unas muy buenas relaciones con Estados Unidos. El decir que María Corina no tenía apoyo dentro de Venezuela es como poco, ofensivo no sólo a ella, sino a su pueblo.

No pocos venezolanos, que son los máximos interesados en el tema, han estado disgustaditos o al menos han entendido poco y eso puede limitar sus votos, aunque es bueno decir que hace muy pocos días aún, María Corina, después de siete intentos fracasados anteriormente, acaba de llega a Venezuela, según parece y la lógica indica, apoyada por el gobierno norteamericano y Trump ha avalado la acción, lo que puede, imaginando que es un paletazo político, mejorar sus relaciones con los de ese país que aquí votan. No está mal la intención ahora, esa es la política.

Cuba. El gobierno actual norteamericano y en especial Donald Trump se autonombran anticomunistas y se dicen encargados de eliminar el comunismo en el hemisferio donde se encuentra Estados Unidos y Cuba, señalando a esta última como la madre causante de esa forma de pensamiento y acción en el mundo. Cosa que no es absolutamente única de la isla, pero es verdad.

Creo que todo el que se respete, viva bien en Estados Unidos y no sea un loco extremista de izquierda por vicio, debe estar de acuerdo con que el comunismo es fatal y siempre, desde siempre, ha tratado de agredir a los Estados Unidos, señalándolo como la máxima expresión del capitalismo moderno, donde todo, absolutamente todo está mal.

Ese enfoque explícito anticomunista ha animado a una parte de los cubanos, no sólo los que viven coherentemente en el exterior, sino a muchos, muchísimos de los que todavía están sobreviviendo dentro de Cuba. Digo coherentemente, porque es poco explicable que se viva en un país capitalista, por las razones que sean, salvo si trabajas para el gobierno cubano por dinero, sentimientos, amor o ideología, y se pueda defender a un sistema político que no sólo se ha comido a un país entero, sino que ha destruido al propio pueblo.

Y es bueno reconocer que este gobierno, ha dado pasos como pocos gobiernos anteriores para al menos presionar a los gobernantes de la isla. Medida de búsqueda y captura, embargos, medidas contra entidades del gobierno, sanciones, etc., que, aunque no son todavía efectivas para hacer al régimen renunciar y desaparecer, si les aprieta el lazo alrededor del cuello y evidencian al mundo la realidad del gobierno cubano, sus maniobras oscuras u ocultas, sobre las cuales poco se sabía. Cada día que pasa son menos los ciegos de verdad, los otros ciegos que quedan son los que no quieren ver.

Las declaraciones del gobierno y los comentarios hechos como por casualidad han dado a los cubanos, tan necesitados de recibir ayuda externa, una esperanza, quizás desmedida. Por momento a casi todos nos ha parecido que la solución será mañana y luego nos levantamos y todo sigue igual. Nos ha ilusionado a casi todos, porque lo que escuchamos nos gusta, más allá de un profundo análisis, sin darnos cuenta de que el problema de los cubanos en Cuba con su gobierno, legítimo o no, es de los cubanos y que, si dejamos eso en la mano de Estados Unidos como salvador, caemos en el juego de la geopolítica y, obviamente, frente a mayores intereses, Cuba sigue quedando para mañana.

Por el momento, aunque todos los días aparece algo nuevo, otro sancionado, otra nueva medida, todo se mantiene igual. Estados Unidos dice que el gobierno cubano se va a caer solo y el gobierno cubano guapea diciendo que resisten y otra vez que están dispuestos a morir, confiando quizás que la muerte no les va a llegar.

Los cubanos dentro de Cuba están cansados en una gran mayoría, quieren un cambio, pero no saben cómo lograrlo y es entendible, la represión es muy grande, el control, a pesar de que nada funciona, sigue perfeccionándose por el poder y en realidad no es fácil para nadie, organizar un movimiento de la noche a la mañana que logre movilizar a todo un pueblo en una misma dirección. 

Los cubanos fuera de Cuba, una mayoría, quieren también ese cambio, pero no pueden hacer mucho más que manifestarse, organizar conferencias, emitir mensajes por las redes, alentar, solidarizarse, apoyar desde la distancia y tratar de buscar apoyo en las organizaciones internacionales, esperando un día levantarse de la cama y enterarse de que Cuba cambió, sobre todo gracias a la intervención norteamericana, que de momento no se manifiesta más allá de comentarios, planes, reuniones, etc.

Trump es nombrado anticomunista, su gobierno ha puesto a Cuba en una lista de patrocinadores del terrorismo y ha nombrado a la isla como, al menos, la encubadora donde se mantiene viva la idea del comunismo y tiene a esa Cuba a sólo 90 millas de las costas norteamericanas. Por un lado medidas para estrangular al gobierno cubano, con las consecuencias que eso trae para el pueblo cubano, pero por otro, como no es un faraón, dueño absoluto, y tiene que jugarla con los verdaderos poderosos intereses económicos norteamericanos, permite que desde Estados Unidos se le venda al mismísimo gobierno enemigo miles de millones de dólares en alimentos, medicinas, equipos, etc., cosa que me resulta una contradicción. ¿Acepta pasar a la historia como malo, pero no como tan malo?

Ahora en el plano interno, también tenemos problemas, que pueden incidir en el voto que pueda desfavorecer a los republicanos, aunque es bueno decir que parece que, a pesar del posible disgusto cubano, al menos en una gran parte, su voto sigue apoyando al partido que está en el gobierno.

Los cubanos, como grupo electoral, no somos un bloque monolítico, sin embargo, como dije anteriormente, me parece que nos inclinamos a los republicanos. 

A pesar de que al vivir aquí y padecer y sufrir los mismos problemas, las deportaciones, el alza en el costo de la vida, la falta o dificultad para conseguir trabajo, etc., creo que se sigue viendo a los demócratas como muy cercanos al regimen de Cuba, más allá de algunas de sus públicas ideas de parte de un grupo de demócratas, también cercanas al socialismo. Palabra que a la mayoría de los cubanos les causa urticaria, no sin razón.

Muchos democratas, que incluso hoy están corriendo para las elecciones, no sólo han visitado amorosamente a Cuba y han sido críticos del embargo, al cual ellos incluso denominan igual que el gobierno cubano como bloqueo, sino que muchas de sus declaraciones impulsan una regularización entre las relaciones de Estados Unidos con Cuba, que obviamente beneficia al gobierno de la isla y proponen que con el tiempo y, aporto yo, un ganchito, Cuba cambiará.

Los ciudadanos cubanos aquí, ya sea por naturalización o nacimiento, tienen muy presente las acciones de última hora de Obama en su presidencia y no lo perdonan. 

Parece que la mayor parte de esos cubanos, que son en realidad una de las mayores fuentes de mantenimiento a sus familias y como consecuencia de beneficio del gobierno cubano, apoyan una intervención armada de Estados Unidos que resuelva de una vez la desaparición del gobierno, que para nada significa masacrar a la población cubana, cosa que nadie quiere. 

Puede que no vean con buenos ojos la política dulce y permisiva de los demócratas. Esos cubanos, que repito no son todos, pero si muchos, siguen pensando que hay que mantener a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo y abogan por suspender todas las ayudas o ventas de Estados Unidos al gobierno cubano. Al final, creo, según he escuchado que un porciento grande de los cubanos, repito no sin críticas o incomprensiones y dudas, apoyan la política y gestión que el gobierno norteamericano viene ejerciendo contra el gobierno de Cuba.

Tema Inmigración. Genial idea la de controlarla. Más genial la idea de que los delincuentes de cualquier tipo sean capturados y como mínimo deportados a sus países de origen. Ahora, la idea de cazar a personas que llevan aquí adentro muchos años, que se han casado y parido hijos que son norteamericanos, que han comprado casas, que tienen al menos pequeños negocios prósperos, etc., no ha beneficiado mucho, sobre todo se ha echado a la espalda a las comunidades más afectadas, porque cada cazado tiene amigos, familiares, trabajadores, clientes, que no están de acuerdo.

Claro, el gobierno dijo que enfrentaría a la inmigración ilegal, pero nadie pudo imaginar ver las imágenes fuertes de la persecución, la captura, a veces el maltrato, con justificación o no, de personas, indocumentadas, es cierto, pero no delincuentes, todo lo contrario. Nadie pensó que se estaba hablando de sus hijos, esposos, hermanos, etc., menos de una madre con hijos pequeños ciudadanos norteamericanos. Parece que se puede haber pensado que los deportados serían los otros.

Creo que otra forma debía haber imperado porque a nadie se le ocurriría defender a un violador, pero la solución, en no pocos casos violenta, por diferentes razones, hará que muchos de los que votaron, incluso se pasaron de demócratas a republicanos, hoy como mínimo se abstengan de salir a votar.

Los ilegales malos de verdad, están escondidos, tienen dinero y relaciones como para escapar una vez más. A esos delincuentes, en no pocos casos armados, es más difícil enfrentarlos, por lo que a veces me parece que se está tratando de cumplir con un plan numérico, o sea, una cuota y la soga siempre se rompe por la parte más débil.

Está claro, no hay país que pueda vivir con una población indocumentada de alrededor de 15 millones de personas, sobre las cuales no se sabe dónde están, a qué se dedican, cuáles son sus intenciones, más conociendo que a una parte de esa inmigración, que a veces no puede trabajar hay que ayudarlos económicamente, sobre todo, porque ya están aquí. Los niños, por ejemplo, que llegaron o nacieron aquí, que de momento no pueden ni votar, no son culpables. Los viejos que han echado sus vidas trabajando aquí y que por momentos ayudaron desde sus trabajos a hacer a Estados Unidos grande, no merecen ser echados como perros sarnosos.

Precios internos. Esto, sobre lo cual ya también escribí, cuando hablaba de la opinión de muchos de que el pueblo norteamericano vota con su bolsillo, lo cual me parece entre otras cosas totalmente aceptable, porque la mayoría de nosotros vivimos de nuestros bolsillos siempre que sea honestamente, para nadie es de ocultar que puede afectar en la próxima votación.

No estoy al tanto del tema precios, porque por suerte tengo a Martica, mi administradora, que se encarga bien del tema, pero las personas donde me desenvuelvo dicen estar jodidas, lo mismo las que ganan más, como las que ganan menos, porque el precio del combustible afecta a todos por igual, porque el precio de la comida, la más básica, afecta a todos por igual, la subida de la electricidad, los impuestos, etc., afecta a todos por igual y porque en sentido general las personas descubren que pierden poder económico en la misma medida que lo que antes costaba uno, ahora cuesta cinco.

Siempre hay quienes escapan de estos cálculos o los que no les interesa cambiar su modo de vida y vivir sólo a huevos duros, pero una gran mayoría y hablo de trabajadores, está sacando cuentas y eso no beneficia. Parece que los tiempos en que se abría la pila de la cocina y caían dólares o estos colgaban de los árboles, van desapareciendo. 

Las promesas, que son buenas porque dan esperanza, tienen que verse cumplidas en corto plazo, de lo contrario se vuelven en contra del que promete.

En estas próximas elecciones, Trump no está en la boleta, no compite con su nombre, aunque del resultado de ellas, dependerán sus dos próximos años de gobierno. Si gana su partido, todo seguirá caminando bajo sus planes, tendremos que esperar; si pierde su partido, entonces es probable que continúe su gobierno como lo que la política norteamericana reconoce como “lame duck”, pato cojo, o sea, un político que disminuye su capacidad de acción e influencia. Todo esto hará su mandato algo más complicado de lo que ha sido, además de estar el escenario propicio para juicios políticos que han estado en el horno desde hace años. La política, aunque no debería ser, también se trata, lamentablemente, de venganzas.

En el plano personal, creo que la decisión es muy íntima. En el momento que me encuentro y la edad que tengo, a mí me da igual que consideres a Trump, como eje del mal, como un loco, como un megalómano, o, por el contrario, lo consideres el mejor presidente que hemos tenido, quieras ser su amigo íntimo, incluso que alguien desee acostarse con él. No estoy tratando de formar una gran orquesta o armando una expedición para conquistar el Polo Norte. Para votar, todavía no necesito de un grupo.

El partido republicano, que aboga francamente por el desarrollo del capitalismo en Estados Unidos, donde todos podamos ganar, cosa que me interesa para mí y para los míos, existe antes de que Trump incluso naciera, creciera y se pasara de demócrata a republicano y existirá de seguro, mucho después de que Trump deje de estar, ya no como político, sino como ser humano. Sin embargo es detectable la falta de fé y la desilusión en parte del electorado y por qué no, la decisión de un voto de castigo, no sé exactamente si contra los republicanos, pero si contra el presidente Trump. ¿Justificado a no?

Yo ya voté, como siempre, orgulloso. ¿Por quiénes lo hice? No lo voy a contar, es un tema absolutamente personal. JAJAJA. 

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