miércoles, 10 de abril de 2019

La solución de Cuba está en el AVESTRUZ.


Cada día que pasa me vuelvo más cuidadoso al abordar el tema Cuba. A pesar de mis años de práctica y el gusto que sentía con hacerlo, he dejado de tener a mi país de origen en el centro de mi foco; existen otras muchas cosas y experiencias sobre las que pensar y hablar.

Creo que, primero, es más de lo mismo desde todos los ángulos que se mire o analice, luego resulta hasta cierto punto fácil y tentador, pero no justo, desde mi seguridad y comodidad actual, tartar de hacer leña del árbol caído, o encontrar tan siquiera un pedazo del árbol con el que hacer leña.

Al salir de Cuba voluntariamente, considero que he perdido el derecho a criticar lo que allí pasa y entonces en silencio cada día me dedico más a ayudar a los que tengo que ayudar y he dejado que las cosas en Cuba las resuelva el gobierno cubano, el que en realidad no puede resolver mucho y el pueblo cubano que está allí todos los días al pie del cañón. Siempre es más fácil ver el toro desde la barrera e incluso sugerir como se debe torear.

Y así y todo, con la madurez que he alcanzado, hay cosas que me sacan del paso y entonces me vuelvo inmaduro.

He leído en internet, y aclaro para aquellos que están apostados en espera de reflexiones para hacer las suyas, que no se si esto es verdad o es mentira, solo que lo he visto en internet y ya sabemos que hasta las más grandes e increíbles mentiras en la red se convierten en realidad y suman adeptos, que ahora la solución para la alimentación en Cuba es el avestruz.

Leí que el Comandante de la Revolución Guillermo García dijo frente a las cámaras de televisión para todo el pueblo cubano y mas allá, para el mundo informado, que Cuba se prepara para apalear la escasez de alimentos con la crianza para la distribución del famoso avestruz y entonces no si sonreír a carcajadas lo que me podría provocar la muerte o encabronarme hasta morir.

Recuerdo el avestruz, porque en el ZOO de 26 había dos mientras fui niño y luego lleve a mis hijos, por lo que sé, más allá de los libros de biología y alguna que otra película sobre y en África, del animal de que se está hablando.

En realidad el Comandante García y a todo el que se le ocurrió esta información, no solo no tienen cara, sino que no tienen sentimientos y es probable que no tengan madre o no las quieran, porque solamente así es entendible que a 60 años de ostentar el poder absoluto, el mismo gobierno de fracasos y fracasos, le diga al pueblo, aparentemente de forma científicamente probada, que la solución ahora está en criar avestruces para obtener carne y huevos, me imagino que además plumas para almohadas y picos y patas para artesanías. 

Puedo llegar a imaginar que también podrán decir que ellos, los integrantes históricos del gobierno siempre han comido avestruz y que es muy saludable y además riquísima, más rica que la carne de res, la de puerco, incluso más rica que las langostas y camarones y hasta la del mismísimo sobre cumplidor pollo.

No es solo un descaro mayor de un gobierno desesperado, sino una muestra de la más despiadada carencia de amor y respeto por el prójimo. El mismo prójimo que según el gobierno es uno de los más preparados intelectualmente del mundo, cosa que no es tan así, pero algo tiene de cierto. Como mínimo el pueblo cubano, malo o bueno, tiene el acceso a la educación obligatoria hasta nivel medio, cosa que, aunque parezca mentira resulta difícil de conseguir por muchas personas, incluso en los propios Estados Unidos. Instrucción que como mínimo nos sirve a los cubanos para aprender, por ejemplo, la diferencia entre un avestruz y una vaca.

Vamos despacio para no atorarnos.

Guillermo García que debe tener más de 90 años porque ya yo tengo 56, según leí frente a las cámaras de TV vestido de militar, pero anunciado como Director de la Estatal Empresa Nacional de Flora y Fauna, ha invertido su tiempo en explicar al pueblo cubano la nueva variante del gobierno para los próximos años de alimentación segura y el mayor logro es que lo ha hecho sin reírse de el mismo.

Pudiera parecer increible, sobre todo a los que no conocen exactamente las interioridades de Cuba, que después de tantos y tantos años de graduar técnicos, ingenieros, licenciados en áreas específicas de y para la agricultura, sea un anciano, que además no ha tenido mucha comunicación con el pueblo cubano, el que salga a asegurar ahora en el 2019 el futuro alimenticio de la nación a futuro.

García, que no ha hecho mucho importante, después de su “heroica” incorporación al Ejercito Rebelde como primer campesino y me imagino alguna que otra donación de algo de comida, es el encargado de asegurar que Cuba va a comer, nada más y nada menos que avestruz. El mismo García, de origen campesino, al que no se le había ocurrido criar avestruces en sus tierras antes de 1959 y que por supuesto durante todos estos años de la llamada Revolución, estoy seguro sin conocerlo personalmente, que puede haber comido cualesquiera otras carnes menos la de esa ave.

Como buen apadrinado llevó a la TV todo un estudio que analiza e irrespetuosamente compara al avestruz con nada más y nada menos, la res.

Aquí las cuentas. Dijo que un avestruz produce más que una vaca, pues pone 60 huevos, no aclaró cada qué tiempo, pero dijo que de esas 60 posturas se logran 40 pichones que al año alcanzan el peso de 4 toneladas de carne. Estoy convencido de que los que le escribieron el informe para que leyera, se les olvido aclarar que la vaca no pone huevos y es por eso por lo que García basa su comparación partiendo de la cantidad de huevos que el ave de moda logra poner.

Aseguró que los ejemplares de avestruz habían sido importados desde México y que ya están funcionando varias granjas de crianza en Cuba y que como lo nuestro es el invento, los ejemplares mexicanos habían sido cruzados con otros ejemplares africanos, me imagino que para lograr mayores rendimientos y así dentro de muy poco poder hablar de un avestruz cubano, mejor obviamente que los anteriores que existen.


Creo que como el rating de su intervención no subía y los productores le hacían señas de que diera algo más para que la gente se divirtiera, dijo que también, con el mismo objetivo de asegurar la alimentación del pueblo, se continuaba la crianza de cocodrilos y que se podría comenzar a explotar las jutías cubanas, que tienen un nivel superior a todas las carnes conocidas. ¿Vamos a comer cocodrilos y jutías? Me estoy riendo.

Una pregunta. ¿Esto es serio, esto es un chiste, es una maldad, es una información para despistar al enemigo, es que el gobierno no tiene nada mejor que hacer, es que la televisión cubana no tiene programas para poner y necesita ocupar espacios¸ es que no les importa nada de lo que ellos dicen o hacen, es que en realidad piensan que eso podrá convencer a un pueblo ahora en el 2019 o es que es una de las más grandes burlas de estos últimos tiempos?

A mí me parece otra gran locura de las que nosotros los cubanos tenemos una vasta experiencia, de las que yo recuerdo trataré de mencionar algunas, quizás la de los más representativos fracasos.

1.- La leche llegaría por tuberías a cada esquina cubana. Una sola vaca produciría diariamente decenas de litros de leche. Años de investigación, vacas viviendo mejor que los seres humanos, vacas revolucionarias a las que se les pidió un esfuerzo decisivo. Desecho de las vaquitas criollas que adaptadas al clima cubano producían incluso sin comer 4 o 5 litros de leche por día. Conclusión, tomar leche es uno de los grandes lujos que disfrutan sólo algunos cubanos.

2.- Toda la tierra disponible se utilizó para sembrar caña, imagino que incluso los arrecifes, para lo cual se llegaron a tumbar hasta los campos de árboles frutales como el mamey cuya primera parición es después de los 20 años. Quema de caña y luego la pregunta de quién había dado la orden de quemarla. Zafras continuadas voluntarias de la mitad de la población cubana. Conclusión, hoy no tenemos azúcar. Parte de la que se consume se importa.

3.- Siembra masiva de café para consumo nacional y la exportación. Cuba productora de buen café durante toda la época colonial y la llamada seudo república. Contaron los mambises que durante los 30 años de lucha independentista nunca les faltó el café en la manigua. Conclusión, hoy no tenemos café, hemos y estamos tomando cualquier cosa que tenga un color oscuro. No hay mejor regalo para un cubano que un traguito de café, si es “traído de afuera” mejor.

4.- Tierras dedicadas a la siembra de cítricos para la exportación y el consumo nacional, para lo cual se desmontaron campos que producían viandas desde antes de la llegada de los españoles. Conclusión hoy no tenemos ni naranjas, ni mandarinas, ni toronjas. Tomarse una limonada es otro de los lujos, no sé a qué cosa se referían cuando hablaban de cítricos.

5.- Expansión de la siembra del cacao. Cuba tenía uno de los mejores chocolates del mundo. Conclusión, comerse un bombón es para los nuevos ricos y los integrantes del gobierno no diabéticos.

6.- Miel. La buena miel cubana competiría a nivel mundial. Es cierto sólo que … Conclusión, no tenemos miel. Para comprar una botella de miel no adulterada tienes que esperar a que el viejito que la trae de remangalatuerca te la venda, siempre escondido porque está prohibido y si lo cogen …

7.- Textilera más grande de Latinoamérica, capaz de producir una enorme cantidad de millones de metros de tela. Conclusión, hoy no tenemos ropa que ponernos.

8.- Fabrica de cerveza enorme capaz de producir toda la cerveza que se pueda tomar el cubano, que es mucha y exportar para mantenernos. La famosa fábrica nunca se ha podido arrancar a 100%, no hay agua para echarla a andar. Conclusión, la cerveza es extremadamente cara tanto en dólares como en monada nacional. Es otro lujo, sólo permitido a los que puedan pagar en la primera moneda. El cubano orgulloso antes de la calidad de su cerveza hoy prefiere tomar cualquier cosa enlatada, aunque no sepa a nada y esté, por supuesto, caliente. Conclusión, si miramos la cerveza que se vende en cualquier lugar del mundo, no tenemos cerveza.

9.- Recuerdo que mi padre un día llegó indignado cuando ya se había fajado con el gobierno, traía en la mano un periódico Granma el cual dedicaba la página central, o sea, dos páginas, a garantizar que a partir de ese momento comeríamos boniato, otra cosa no, pero tendríamos boniato. Profundo estudio. Conclusión, no sólo el boniato, sino la malanga, el plátano macho y de fruta, la yuca y las tres cuartas partes de las hortalizas, desaparecieron. Aquello de que los niños en Cuba se criaban con malanga y carne, se convirtió en una leyenda.

10.- La novena de carne de res, o sea, cada 9 días la carne de verdad llegaba a las carnicerías, acompañadas de hígados y derivados, más latas de carne que el cubano de a pie podía seleccionar, más los pollos y pescados, los calamares, las morcillas, etc. Conclusión, CERO.

11.- El gobierno repartió 5 pollitos por familia para así comenzar la crianza de pollos en cada casa y que las personas pudieran comer huevos al menos. Aquellos pollitos amarillos, llamados por el pueblo los Pérez Quintosa a partir de un humor enormemente negro, duraron en cada casa menos que el famoso dulce en la puerta de un colegio. Conclusión, de aquellos y de los otros, y de los otros no queda nada. El pollo, que paradójicamente una parte de él es importada de los Estados Unidos enemigos, sigue siendo una comida de domingo organizada posta contra nombre o despedazado y aumentado con papitas para que parezca que es más.

12.- El gobierno orientó a las personas para que desmontaran sus jardines, patios y parterres y sembraran. Muchísimos vecinos salieron con palas y picos y desmontaron su césped porque era esperanzador, había que sembrar en la tierra disponible y así se podría comer. Conclusión, ¿comer? JAJAJAJA. Ahora ni comida, ni jardines.

13.- Construcción de presas gigantescas. Tengo un amigo que juraba que nunca había visto caer el agua por la ducha del baño de su casa, toda la vida ha vivido a base de cubos de agua, algunas veces comprados. El agua desaparece por períodos, el agua se vende en latas a 5 y 10 pesos, a veces llega cada 4 o 5 días a los lugares donde se supone que debe entrar diariamente. Conclusión, no tenemos agua.

14.- Período Especial. Gran cantidad de soya en yogurt, hamburguesas, masa cárnica, perros sin tripas, polvos para tomar, etc. Todo lo que se pudiera moler para llevar a la boca, llevaba soya de forma ilimitada, digo ilimitada porque conozco un poco de la historia de los cumplimientos de los planes. Conclusión, ni soya tenemos hoy.

15.- Restaurantes vegetarianos por municipios. Antes de irme de Cuba en el 2007 quedaba sólo uno abierto en la calle San Lázaro, al que, por supuesto no entraba nadie a comer y los trabajadores morían de aburrimiento y las Hamburgueserías ZAS, donde por turno y después de enormes colas, te daban dos hamburguesas con panes con ajonjolí y dos jarras de refresco de cola por personas. Conclusión, desaparecieron sin dejar rastro, las hamburgueserías desaparecieron más rápido sólo haciendo zassssssss.

16.- La locomotora sin humo, el turismo, que nos haría a todos los cubanos ricos y pocos dependientes de la agricultura azotada por la inclemencia del clima, el petróleo, etc. Construcción de hoteles, reparación de otros, administración extranjera, lucha de los trabajadores cubanos por estar para luchar. Conclusión, sólo de aquel plan queda el humo. El turismo nunca produjo, al menos para el cubano, el dinero prometido y tampoco tenemos la agricultura afectada por las inclemencias del clima.

17.- Acuarium moderno con orcas y pingüinos incluidos, además de toda la muestra de especies marinas tropicales. Construcción de una instalación turística que competiría con los mejores acuarium del mundo. Conclusión, no se pudo comenzar a ejecutar, no había de donde sacar los materiales especiales para esa especial idea.

18.- Metro de la Ciudad de la Habana. Gran empresa, directores, secretarias, computadoras, carros y camiones, combustible, gastos y más gastos. Conclusión, seguimos viendo el metro en las películas americanas, seguimos padeciendo la tragedia del transporte que al igual que la revolución lleva como tragedia 60 años.

19.- Estadio Latinoamericano. Conclusión una lamentable ruina, más ruina que las de Grecia y Roma.

20.- Plan de viviendas modernas. Le diré a mis cuñadas Lourdes y Baby, arquitectas de profesión, que me completen esta idea y me den sus conclusiones para no parecer demasiado agudo con las mías. Solo decir que hay personas que llevan más de 20 albergadas esperando una casa, y que, a partir de una idea revolucionaria, al menos la Ciudad de la Habana se quedó sin sus legendarias posadas, fueron convertidas en albergues. El gobierno, obviamente, tenía donde hacer el amor.

21.- Ciudad Nuclear de Juraguá. Proyecto en la provincia de Cienfuegos al estilo soviético, o sea, una planta nuclear y una ciudad donde vivirían los trabajadores. Lindo. Solución revolucionaria para no depender del consumo de petróleo. Enorme gasto, creo que nunca nos enteraremos de la verdadera cifra del costo. Conclusión, fracaso, años y dinero invertidos para hoy tener una zona muerta de concreto y hierros oxidados, al mismísimo estilo soviético en Chernobil. Conclusión, seguimos dependiendo más que nunca del petróleo extranjero y el dinero invertido, bien, gracias.

22.- Las guerras. No sé exactamente, creo que nadie lo sabrá nunca, cuánto nos costaron las guerras que hicimos alrededor del mundo. Bastaba media vez que algún país levantara la mano y ahí estábamos los cubanos para hacer la guerra. Miles de vivos y como resultado miles de muertos. Conclusión, triste, ninguno de esos países nos quiere, ninguno de ellos se ha presentado, bajo el criterio socialista de ayudar.

23.- Proyecto Claria. A alguien se le ocurrió un día hablar sobre la claria, una especie de pez de agua dulce que crece mucho, es muy fuerte, se alimenta de casi cualquier cosa y se reproduce fácilmente. ¿Sería bueno para el pueblo cubano? Claro que si. Entonces trajeron clarias de no sé dónde y las echaron en las presas y estanques de Cuba. El animal es tan fuerte que puede estar fuera del agua y pasan muchísimas horas para que muera, se come todo lo que está dentro del agua y sale y se come lo que esté a su alcance fuera del agua también. Es tan fuerte y se reproduce tanto que ha acabado con las especies de agua dulce que abundaban en nuestras presas y con parte de las plantas también. Conclusión, los cubanos la odian, a la mayor parte de las personas que conozco no les gusta el sabor y se niegan a comerla y como si fuera poco, tampoco tenemos otras especies tradicionales de agua dulce que si se solían comer con cierto agrado.

Es cierto, no todo es fracaso. Habría que hablar, ya no de la calidad, pero si al menos del derecho a la educación, el deporte y la atención de la salud, para lo cual tendría que escribir muchas páginas y no es este el momento, porque les recuerdo que estoy hablando del avestruz.

Ahora sobre estos temas, que hay que reconocer que no todo es malo, habría que decir solo para dejarlo propuesto que tampoco son lo mismo, no podrían serlo frente a la crisis económica, social y de valores que embarga a Cuba. Había que pensar que los maestros no quieren ser maestros y prefieren trabajar en una tienda, en un hotel o en una cafetería, una buena parte de los jóvenes no saben hablar y mal leen, las pruebas son vendidas y compradas en las escuelas, los deportistas están medio desmotivados y un pueblo pelotero como el cubano prefiere ver el football español, y los médicos, los buenos médicos, están recomendando a sus pacientes que consigan los medicamentos con sus familiares y amigos en el exterior.

Entonces frente a estas verdades o al menos mis verdades, cómo entender la propuesta del avestruz para resolver el tema de la comida. Sólo pensar, si el avestruz fuera la solución, África no estuviera pasando hambre, Kentucky Fried Chicken hubiera sacado el pollo de su lista de venta para sustituirlo por su primo más grande y los americanos comerían avestruz el Día de Acción de Gracias.

Conozco el huevo de avestruz, lo vi porque mi amiga Normita trajo uno como recuerdo de uno de sus viajes a África, que, si no lo han echado a la basura, todavía debe estar en su casa de Víbora Park. Jugué mucho con él porque estaba puesto como adorno en el centro de la mesa del comedor. Es algo impresionante, grande, tan grande que uno se pregunta cómo el avestruz puede ponerlo. Grande que, si mal no recuerdo, dicen que equivalen a 40 huevos de gallina.


Entonces, la idea basada en que los avestruz sobre cumplan el plan de producción, podría ser darle a cada núcleo familiar cubano un huevo de avestruz por cada dos meses, de donde la familia podría abrir el huevo y cocinar la mitad este mes y guardar la otra mitad para el próximo período, o crear recetas, en esto nuestra dietista Nitza Villapol hubiera sido fantástica, para cocinar todo el huevo de una vez y guardarlo por porciones para comer durante un largo período hasta volver a recibir el próximo huevo. Contentos estarán algunos religiosos, porque al ser el huevo mucho más grande, pues más puede ser la cascarilla que se obtenga y si es tan bueno como el Comandante García asegura, pues mejor efecto hará el polvo blanco de amplio uso popular en Cuba

No sé cómo se puede pensar en desarrollar una industria del avestruz y no se puede desarrollar la industria del pollo que en momentos difíciles hasta piedra come o la del cerdo que en momentos también difíciles puede comer y está probado, fango e incluso su propia mierda. No sé cómo se le puede ocurrir a alguien prometer que Cuba tendrá avestruces para satisfacer la necesidad alimenticia de proteínas de 11 millones de personas. Esto tiene que ser una broma.

Lo de la jutía criolla, de la cual me hablaba mucho mi abuela Tomasa que nació en 1906 y se crio en el campo en una finca santiaguera y no le gustaba limpiarla, no llega ni a broma. ¿Podremos criar jutías masivamente para alimentar a la población por más que su valor proteico sea enorme? Es como decirles a los habitantes de Lincoln, Nebraska, que a partir de mañana comenzaran a comer las ardillas que abundan en nuestra ciudad.

Esto me parece un delirio de alguien que está muriendo. Es obvio, el avestruz es más grande que una gallina, tal como la ballena es más grande que una sardina. El funcionario habla de la existencia de granjas que como experimento ya tiene el avestruz en sus planes. Lo puedo imaginar, animales que comen pienso importado de Canadá o Estados Unidos y que están contentos con la atención psicológica que le dan, pero cómo van a alimentar a esos animales a gran escala. Estarán pensando echarles a los disidentes, a las Damas de Blanco o quizás a los negros.

Conozco de esos experimentos. El Consejo de Estado, que sólo los cubanos sabemos quién era, siempre tuvo sus programitas de investigación medios ocultos. Así conozco lo de la vaquería Los Naranjos, una finca de guanajos gigantes y una granja de búfalos. Sobre este último, el cueto más cómico, puedo asegurar que, también, por la calidad de la leche de búfalo y la mayor cantidad de carne, existía en Camagüey un proyecto cerca de campos de arroz. Los búfalos un buen día se hicieron incontrolables, se escaparon de sus cómodas instalaciones, recordar que era un proyecto del Consejo de Estado y se refugiaron dentro de los campos de arroz de los cuales comían. No los podían matar, pero tampoco los podían coger, menos podían hacerlos entrar en razones y regresar tranquilamente. Conclusión, no tenemos carne de búfalo, no tomamos la fabulosa leche y para colmo tampoco tenemos arroz.

¿Cuál será la próxima idea? Podríamos hacer un concurso para ver a quién se le ocurre la idea más desastrosa, aunque para levantar la parada a esto del avestruz y la jutía, habrá que ser muy creativo.



jueves, 14 de marzo de 2019

Un sueño hecho realidad. La mejor de las satisfacciones

A Martica, Jonathan y el Chino. Podrían trabajar como equipo de las llamadas fuerzas secretas de cualquier país, esas que sólo se dedican a misiones especiales. Gracias.

Llevo muchos años diciendo que no me gustan los regalos. En realidad, la idea de esperar un día señalado y rodeado de personas, abrir un regalo me pone muy nervioso, me saca de paso. Al final no sé si abrir el paquete, romper la envoltura salvaje o delicadamente, reírme, agradecer, etc. No me gustan los regalos honoríficos por muy lindos o caros que sean, siempre he preferido los regalos prácticos, o sea, a veces el mejor regalo puede ser un martillo o un buen cortaúñas y no un perfume, digamos para un tipo como yo, que no los usa. Debo haberlo heredado de mi madre que cada año me regala una agenda o un libro, pienso que por la utilidad de ambas cosas.

Prefiero regalar y regalar un día cualquiera. No soporto comprar y guardar un regalo por días para entregarlo por una conmemoración específica a una hora determinada. No me vienen muy bien las ceremonias obligadas. Veo a mi alrededor personas que esto se les da muy bien y las envidio. Observo que se mueven como pez en el agua, tal como si se pasaran la vida ensayando.

Entonces como al que no quiere caldos, le dan tres tasas, mi hijo Jonathan se las arregla, para en medio de diversión, torturarme con regalos bromas o bromas regalos.

Ayer, por mi cumple, apareció con una bola de papel del tamaño de una pelota de futbol, envuelta cuidadosamente con scotch tape. Lo que me hizo entender que el camino era largo.

Comencé por quitar el papel y la cinta transparente con las manos y como estaba bien construida, tuve que apelar a una tijera para ayudarme en el trabajo de desenvolver. Las personas a mi alrededor reían, mientras yo en voz alta reflexionaba, ahora mismo no sé por qué, sobre el papel blanco que estábamos desperdiciando y las escuelas primarias en Cuba. ¿Me estaré volviendo loco?
Casi ya al final, con ganas de morder el bulto, al apretarlo no encontré nada adentro que pareciera un regalo y comencé a desanimarme. No pude parar, el público pedía un esfuerzo más y tuve que continuar hasta el final, para encontrar un pequeño papelito escrito con la letra de Martica que decía, abre la computadora y busca en la pantalla un icono que no conozcas. Pínchalo.

Ya saben, casi sudando, me viré y muy rápido detecté un icono que nunca había visto, lo pinché y se abrió una página web. Mire asombrado, porque todavía no entendía lo que estaba pasando y como siempre, mientras más quería ver, menos encontraba. Tuvieron que pasar varios segundos para que entendiera de qué se trataba el juego.

Esta historia, que ayer tuvo el mejor de los desenlaces imaginables, comenzó hace más de 6 meses. Estaba un día mirando en la TV un partido de futbol y apareció una joven que anunciaba muy agradablemente la posibilidad de publicar libros. Esa publicidad fue repetida en varias ocasiones como todas, hasta que presté atención y entendí que era una compañía norteamericana que estaba promocionando la posibilidad de publicación y distribución de libros, con, como en todas las publicidades muchos beneficios y garantías.

Me levanté, escribí el número de teléfono que salía en la pantalla y luego, varios días después, desde mi taller de mantenimiento, llamé. Me atendieron muy bien y me pusieron a un especialista para que respondiera mis preguntas.
El especialista me explicó, me convenció y ni corto, ni perezoso, a los pocos días de esta primera conversación, estaba yo enviando la copia de mi libro de ventas para someterla a la evaluación del grupo de expertos. Una semana para la respuesta.

Pues a la semana, me llamó la persona que me atendía y me dijo que los expertos habían dado el OK, que el libro podía ser publicado y que ellos estaban muy interesados en el asunto. Imposible ahora de reproducir el efecto. Yo super contento desde mi taller de mantenimiento, podría tener un libro publicado en Estados Unidos. Ya sé que, las personas que están acostumbradas a esto, podrán decir que no es nada del otro mundo, pero para mí si lo fue.

Conversaciones van y vienen desde Lincoln a New York y viceversa. Final, el especialista vendedor, me envío el contrato para que lo revisara, lo firmara y lo reenviara y así comenzar cuanto antes el trabajo de revisión profunda, diagramación, definición de portada, notas, etc. Mil revoluciones.

Entonces con el contrato en la mano, me fui a ver a mi asesor, entre otras cosas financiero y me dijo, tal como si fuera mi jefe de verdad, déjamelo aquí, luego lo voy a ver y te diré. Asombro.

Ansiedad, hasta que dos días después mi hijo me entregó el contrato marcado por todos lados y me dice, la respuesta es NO. Alas caídas. Me explicó que había investigado y la compañía no era nada del otro mundo, que tenía muy pocos libros publicados en un año y que además y por encima de todo, lo que teníamos que pagar para meternos en el chorizo era impagable por nosotros ahora mismo. Frente a mi cara de desánimo y quizás con un poco de pena, me dijo, no te preocupes déjame ver qué podemos hacer.

Mi asesor me conoce y sabe que por momentos me pongo sentimental, por momento me encabrono para no decir la palabra que usamos en Cuba y por momento me pasan las dos cosas a la misma vez. Yo, que no me doy por vencido fácilmente, me dediqué a pensar cómo podía pagar, siguiendo la frase que encabeza mi blog, “no hay ganancia sin dolor”, porque en realidad las consecuencias económicas no me dan ni mucho frío, ni mucho calor. Estoy decidido a no ser rico. Intenté otras reuniones con mi asesor, pensando que podría conmoverlo y la respuesta fe la misma. NO. Déjame ver.

La vida continuó, me metí en un nuevo trabajo, me fui a San Antonio por fin de año, y aquello de publicar el libro se me pasó, como tantas otras cosas aparentemente importantes que, en un momento, tienen que pasar. Tampoco tengo edad para una pataleta.

Sinceramente había olvidado lo del libro, al final mis nietos, si les interesa, podrían leerse la copia de Word delante de la pantalla de un table o de un celular. Hay otras cosas que tiene que ver con la vida diaria, para paralizarse porque no se pueda publicar un libro.

Como expliqué, miré y miré la pantalla de la computadora y no veía nada. No lograba entender a dónde tenía que mirar, mientras los que estaban reunidos detrás de mí reían. Me costó un tiempecito y entonces caí.

En la página web que miraba, aparecía la portada de un libro de color azul, mi favorito, que tenía el mismo título de mi añorado libro y que abajo, en el espacio del autor decía Rolando Torres Grillo. De momento quedé paralizado, no sabía qué hacer, ni decir. Mi primera reacción fue entonces llorar. Cuando miré hacia atrás, Jonathan también llorando y riendo a la misma vez, tenía en las manos un ejemplar del libro que acababa de ver en la computadora, como diciéndome, no lo dudes, es de verdad.

Resulta que Jonathan en Lincoln y nada más y nada menos que mi hijo postizo Yusmay, el Chino, en Guinea Ecuatorial, África, trabajaron semanas juntos por teléfonos y mensajes, en secreto, para poder llevar a vías de hecho mi deseo. No se ahora mucho, cómo no me di cuenta, porque me precio de ser un tipo despierto, pero todo eso se estructuró y fraguó delante de mis narices con toda la complicidad de Martica, que guardó el secreto como toda una profesional.

No creo que exista mejor regalo para un padre. Nunca pude imaginar que aquella idea que surgió en mí y que yo mismo deseché, hoy sea una realidad. Pues sí la es, ahora mismo el libro escrito por mí hace algunos años, revisado en varias ocasiones y consultado con los más cercanos muchas veces es una verdad impresa, que tiene una portada azul, que incorpora todos los gráficos que hice frente a una vieja computadora y que trata de llamar la atención sobre un tema importante, a mi estilo, a mi modo de ser, tal como si estuviera hablando con una tasa de café y un cigarrito en la mano.

No creo que exista una mejor obra de un hijo o de dos, hablo ahora de Jonathan y el Chino, para un padre. No creo que se pueda regalar algo más profundo y que lleve mayor muestra de amor. No hay perfume, carro, trapo que se pueda igualar a este regalo. Lo que ha llevado a varias personas, incluso en diferentes continentes a trabajar, para poder complacer, digamos, un capricho de alguien es inigualable. Quedará grabado en mí, soy un tipo agradecido.

El libro es un texto agradable, que tiene sus orígenes en mis estudios de marketing, mis años de profesor en el Instituto de Comercio Exterior y la Universidad de La Habana en Cuba y en la Universidad de la Tercera Edad en República Dominicana, más la experiencia de haber trabajado o tratado de trabajar como vendedor. En él se reúnen muchas ideas aprendidas por mí de algunos profesores y de algunos de mis alumnos, no es para nada un invento sólo mío.

Tiene una división capitular, lógica, que, partiendo de marketing, trata de organizar la venta, para luego enseñar las técnicas más modernas y digamos clásicas, para poder vender con mayor efectividad, en la misma medida que se piensa en satisfacer realmente las necesidades de las personas, convertidas por momentos en clientes. Creo que es agradable de leer, porque durante toda su escritura, tuve muy presente la idea de no hacer algo tedioso, algo demasiado denso, y entonces pienso que puede enseñar y divertir a la misma vez.

No lo comencé con aquello de, había una vez, creo que lo hice con algo mejor. Una idea que  aprendí en Cuba de mi amigo Celeiro, quien siempre me decía que, "es preferible aguantar a un loco que empujar a un bobo", así que podrán imaginar lo que viene después.

Me hubiera gustado tener muchos ejemplares, para poder enviarle uno a cada uno de ustedes firmado por mí, tal como hacen las celebridades, sobre todo a los que vienen luchando conmigo desde hace años y se mantiene firmes leyendo cualquier cosa que se me ocurra escribir, pero la realidad es más cruda que el deseo. Primero no soy una celebridad y segundo la cantidad de libros que tengo, muy poquitos, ya tienen, desde hace muchos años, nombres y apellidos y eso es algo que no me puedo brincar.

Pero entonces, se me ocurre que pueden entrar en Amazon y poner en el buscador, ¿Sabe usted vender? (Spanish Edition) y podrán ver lo que hoy es realidad. No estoy haciendo un comercial con esto, no estoy tratando de venderles nada, los que me conocen bien saben que no he vendido, ni venderé jamás algo a un familiar o amigo, soy famoso por regalar cosas. Sencillamente les estoy facilitando el camino para que puedan ver que de verdad tienen un amigo importante y para los que invirtieron en mí se sientan orgullosos. JAJAJA.




















miércoles, 13 de marzo de 2019

56 años

Pues sí, después de otros 365 días vividos tratando de sacarle el máximo a las 24 horas, he cumplido 56 años.

Antes me parecía que a esta edad las personas eran ya viejas, pero hoy me doy cuenta de que estaba equivocado, que recién a los 56 años estoy empezando y a no ser por las canas, me siento aún muy joven, quizás mucho más joven que muchos veinte y treintañeros que me rodean.

Siguiendo los pasos de José Martí, por aquello de “viví en el monstruo y le conozco las entrañas” vivo en Estados Unidos, el monstruo, en realidad en un pedacito de este gran país y también estoy conociéndole las interioridades. A diferencia de nuestro Apóstol, vivo aquí voluntaria, consciente y alegremente y creo que no me iría a vivir a otro ningún lugar; a pesar de que a cada rato leo que existen otros países “mejores” para pasar la vida, considero que Estados Unidos es el mejor país del mundo para vivir muchos años y luego morir.

Siguiendo también a Martí, por aquello que dicen que dijo o escribió, que lo importante en la vida era, tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro, puedo decir sin temor a equivocarme que lo he superado, desde mi modesto vivir como un simple mortal.

Supero a Pepe, como debieron llamarle cuando chiquito, porque he vivido más años que los que él vivió, donde para llegar hasta aquí he tenido que navegar, a veces con viento a favor, y muchas otras veces con vientos huracanados en contra.

Martí solo tuvo 1 hijo, por cuya ausencia, al parecer sufrió mucho, pero al que atendió poco, o sea, no hospitales, no pañales, no diarreas y vómitos, no reuniones de padres y tareas, etc. Yo tengo dos hijos a los que me he dedicado, y aunque parezca pretensioso de mi parte tal definición, pues sí, me he dedicado 100%, desde que nacieron hasta este mismo momento en que escribo, con los cuales, por suerte, hoy me une una relación espectacular, lo que no quiere decir que sea babosa y ciega, pero sí creo que digna de imitarse por cualquier papá.

Martí, simbólicamente habló o escribió lo de sembrar un árbol, no creo que haya abierto nunca un hueco en la tierra, pero define con esto el trabajo creativo, el amor por la obra, etc. En eso también lo supero, he sembrado y cortado muchos árboles, he tumbado y construido paredes, he mecaniqueado como un loco, he destupido cientos de tuberías, cocinas, he cambiado muchos bombillos y echo muchos muebles, he cocinado y fregado como el mejor de los chef. He trabajado mucho con la cabeza y las manos, por esa extraña habilidad de combinar las dos tareas, cosa a veces poco común. Muchas veces quien sabe freírse un huevo, no puede leer o escribir dos páginas seguidas y no son pocos los grandes científicos e intelectuales que mueren de hambre por no poder cortar un pedazo de pan.

Por último, importante es escribir un libro. Bueno, yo libros completos he escrito dos, de principio a fin, coma por coma, punto por punto, pero además he escrito miles de papeles, cientos de clases para mis alumnos, resúmenes, noticas al margen de los libros, recortes de papelitos, mensajitos, papeles que dejo en la cocina para avisar a donde me he ido cuando los míos duermen o no han llegado, tantos que creo que el propio Martí, genio de las letras, se sentiría orgulloso de lo que he hecho. Disfruto conversar y entonces escribo conversando. Sigo manteniendo una relación amorosa, en medio de tanto desarrollo tecnológico, con el lápiz y el papel, tal como los escribanos del medioevo.
Entonces, he llegado a los 56 años, joven, activo, sano, con una relación profunda con la vida. No estoy viejo aún, no estoy al margen, todo lo contrario, claro que en esto me ayuda el mantenerme vinculado a los jóvenes y beber de sus ideas, de su música, de sus momentos, de sus experiencias y fracasos.

La vejez es buena, porque, si miras el vaso medio lleno, te dices, lo he o lo estoy logrando, nada más pensar en los que has visto morir, incluso más jóvenes, para agradecer y sonreír cada día que te despiertas en la mañana. La vejez es buena, cuando se enfrenta sin miedo, sin complejos, porque vives más y más profundo cada momento, cada éxito o fracaso, porque lo que va a pasar, muchas veces ya lo ves venir, porque cuando alguien se va a caer lo puedes agarrar antes de que se caiga, no porque eres mago, ni adivino, sino sencillamente porque también y de igual forma muchas veces te caíste.

¿Qué más se puede pedir? Tener salud, una buena familia, amigos que te quieren de verdad, haber ayudado a alguien que te necesitaba, haber dejado una huella en alguna persona y mirar a tu alrededor y reconocer tu obra, o sea, aquello que hiciste con tus manos para ti o para algunos de los que te rodea.

El marketing dice que hay dos momentos diferentes de satisfacción. Uno, la satisfacción que trae el haber resuelto un problema o una necesidad por la compra, adquisición o posesión de un bien o un servicio. Otro, la satisfacción que se siente mientras se está resolviendo el problema.

Y yo creo en eso. Lo primero queda claro, por eso compramos, pero lo segundo es a veces más importante, o sea, la satisfacción que se siente cuando estás haciendo algo que te gusta, que necesitas para ti o cuando estás ayudando, sin esperar ninguna recompensa a otra persona, quizás para los más desarrollados sentimentalmente a un animal, a una planta, etc.

Entonces, como estoy convencido de que a la juventud no podré regresar, me dedico a disfrutar el momento que vivo. Disfruté todo lo que pude los 55 años y a partir de hoy me dedicaré a disfrutar los 56. Digo a los míos, no me hagan planes para dentro de 5 años, más allá de la teoría de la planificación estratégica, no me sirve de nada. Mis planes son cada día más cortos, más ejecutables, más reales.

Como dicen los americanos de pueblo, si del cielo te caen limones, … pide un tequila o un vodka. Esa experiencia popular es cierta también. A veces no hay tiempo para pasar un curso y aprender a hacer limonada. Como dice mi amigo Ruso siempre, no me hables del futuro, el futuro es hoy. Y creo que eso se aprende con los años. Es cierto, cuando uno es joven, primero piensa que el tiempo no pasa y casi siempre que siempre habrá tiempo. Luego cuando comienzas a caminar por la vida, descubres, si es que lo descubres, aquel refrán popular muy certero de, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Y como si del cielo te caen limones, pide un tequila, hoy, después de casi 40 años de tradición personal, he cambiado y he ido a trabajar el día de mi cumpleaños. Y esto, que obviamente puede ser la cosa más tonta del mundo, demuestra que todo cambia, incluso a mí, a pesar de que muchos piensan que soy incambiable.

Desde que fui joven, al final de la secundaria básica, convencí a mis padres de que el 12 de marzo era mi día y que ese día no quería ir a la escuela. Mis padres, que además eran ambos profesores, primero se resistieron a entender, pero al final, debo reconocer, cedieron y desde ese momento nunca he ido ni a escuela, ni a centro de trabajo el día de mi cumpleaños. Ese es mi día, y aunque no haga nada y mire para el techo, no se lo concedo a nadie fuera de familia y algunos escogidos amigos.

Es mi día y así lo logré mientras estudié y trabajé en Cuba, luego en República Dominicana y en el primer trabajo que tuve en los Estados Unidos. No me enfermo, no mato a nadie de mi familia, no digo mentiras al respecto. Explico que como mismo se celebran días que no tienen que ver conmigo, pues el día de mi cumpleaños es el más importante para mí y he tenido suerte, hasta ahora todas las personas me han entendido, o al menos me han aceptado sin que yo me haya enterado de consecuencias negativas. Por el contrario, en esta idea mía de compartir, he enseñado a algunas personas a tomarse también ese día como símbolo de que yo me importo.

Pues ahora, hace tres meses transito en un trabajo nuevo y estoy en una fase de entrenamiento, y como acabo de cumplir 56 años, la razón me dijo que no debía faltar para quedarme en mi casa mirando al techo. Hoy me levanté, no tan contento, porque estaba un poco jodido con haber cambiado mi tradición, pero me fui a trabajar. No la pasé mal del todo, aunque los que me conocen pueden saber que por momentos estuve preguntándome a mí mismo, qué hacía sentado detrás de una computadora, habiendo en mi casa tanto techo por mirar.

Nada, cada año es diferente. Espero de continuar en el mismo trabajo, como para el año que viene ya no seré nuevo, poderme echar el día con la justificación orgullosa de que es mi cumple, para lo cual mantendré en caliente la tradición.

He recibido muchos regalos no materiales, muchas llamadas por teléfonos y mensajes de familia y amigos y eso es para mí muy importante. He recibido cariño, reconocimiento y aceptación a pesar de todos los pesares. Esos mensajes más allá del simple feliz cumpleaños para cumplir y quedar bien me han dado sorpresas y me han hecho sentirme querido.

Si el futuro es hoy, además de ganar la Lotería, qué más se le puede pedir a la vida.