lunes, 20 de marzo de 2023

490.- CARTA ABIERTA A EDMUNDO GARCIA. (Tercera Parte)

CARTA ABIERTA A EDMUNDO GARCIA. (Tercera Parte)

Edmundo, lo volví a descubrir, ahora por las redes. No lo podía reconocer. Usted se estaba muriendo. Mal vestido, sucio, incoherente, temblando. Lo volví a ver en las redes, ahora en busca de una nueva víctima sobre la cuál vivir. Usted era un desecho humano, viejo, estrujado, olvidado y a todas luces enfermo del cuerpo y la cabeza. Y lo volví a ver trayendo a su programa, a todo el mundo sobre los cuales poder montarse, trabajar y ganar dinero, así pasaron los médicos a los que llaman Cordoví, imagino que, por el apellido del esposo, llamados defensores de la medicina cubana en las redes, por allí pasó Israel Rojas, el agente cantante o cantante agente, el antiguo director de la Biblioteca Nacional que hoy vive felizmente en República Dominicana, una linda joven llamada Victoria, la hija de Raúl, Ricardo Alarcón, y uno de los espías, solo uno, etc. Todos ellos sus amigos, a los que, según usted, siempre según usted, ayudó e hizo famosos. Todos, según usted, necesitados de visualizaciones, a los que les regaló canales, equipos y, sobre todo, sus “grandes enseñanzas”.

Algunos de ellos le recomendaron que fuera a Cuba a atenderse y le he escuchado decir a usted que el mismísimo Díaz Canel se lo dijo. Entonces, sin dinero y destruido y olvidado se fue a Cuba, a la siempre buena Cuba y como ciudadano norteamericano, que me imagino sea, repatriado a conveniencia, según usted fue atendido en clínicas del MININT y en hospitales de lujo. Mi pregunta es: ¿Todavía puede usted acusar de tráfico de influencia a alguien?

 

¿Cómo explicar que de pronto usted sea atendido, viviendo en Miami, de gratis imagino, en clínicas que el pueblo cubano no tiene acceso? ¿Es porque usted se ha repatriado, así de sencillo? Si, por aquellos momentos, su amigo antiguo, Díaz Canel, dueño de un país, lo invitó a que se atendiera para darle una nueva misión. ¿Eso no es sociolismo, eso no es tráfico, eso no es una desvergüenza? Fidel Castro, que hizo siempre esto mismo de ofrecer a Cuba para lo que a él personalmente le diera la gana, lo odiaría, porque eso sólo lo podía hacer él. ¿Todos los que se han repatriado por realmente amor a Cuba o conveniencia, son atendidos en clínicas del MININT y hospitales como “Cira García” o el “Cimeq”? Es fácil vivir en Miami, disfrutar de los beneficios del “enemigo eterno” e irse a atender la salud a Cuba de gratis. El gobierno cubano, siguiendo el camino escogido para usted debería poner un anuncio público: Eres repatriado, pues vente a curar de gratis a Cuba. Las clínicas del MININT y donde se atienden los integrantes del gobierno, los altos militares y todos sus amigos y familiares, también están a tu disposición. Díaz Canel invita.

 

Entonces lo curaron, bajo la bandera del oportunismo y le dieron una nueva misión, le entregaron una nueva víctima, según usted, en una de esas conversaciones que no dice nada claro, pero quiere dejar ver que tiene contactos al más alto nivel con el gobierno cubano y algún que otro agente del MININT, volvía a Miami a luchar en las redes, el nuevo escenario de batalla, contra Otaola.  Nada más y nada menos que contra Otaola. Anunció a su regreso que “venía a orinarle en la cabeza y sería el sepulturero del presentador cubano”.

 

Usted es una mentira enorme, siempre lo ha sido. Me llama la atención que de aquel grupo de “aguerridos” revolucionaros que se echó de amigos y que le sirvieron para llenar horas de transmisión hoy no le queda ninguno, pero, es más, no sólo es que se han alejado de usted, sino que son ahora sus más furibundos, rabiosos, frenéticos enemigos. No le queda uno de ellos a su lado. Todos, no sólo se han alejado, sino que lo han, en buen cubano, “cogido para las cosas”. Hoy usted es el centro de críticas, pero además de enormes burlas, a las que claro, usted, traductor de todo, siempre a su conveniencia, llama enemigos del pueblo cubano. Y con esto trata de confundir llamando y utilizando al pueblo cubano en su defensa. Esas personas, con las que yo no tengo ni una onza de acuerdo, no son enemigas del pueblo cubano, son enemigas de usted.

 

¿Qué decir de Otaola? Él todavía debe estar riendo. ¿Otaola se le olvidó? Otaola es un monstruo con el que usted y cien como usted no pueden. Otaola, que dejo claro, no es mi amigo personal, tiene un programa con apoyo que usted envidia, que ya usted quisiera tener, que, de poderlo poner en la TV cubana, reventaría los equipos del ICRT. OJO.- Otaola no me está pagando, él no conoce que yo existo.

 

Usted venía, según ha dejado entrever, como todo lo suyo, a cumplir con una misión que le dieron. ¿Quiénes? ¿El MININT, el gobierno cubano, la gente de la UCI, uno de los cinco espías? Tenga el valor de llamarlos y decirles que no pudo, que la misión con la que usted estuvo de acuerdo ya sea porque está comprometido y pagando una culpa, ya sea porque le prometieron dinero, ese dinero que usted mismo ha vociferado que le quitaron y ya no le llega, ya sea porque eso le daría vida y contenido de trabajo, etc., no la pudo cumplir. Otaola no sólo no recibió su orine, sino que sigue vivo, más vivo que nunca, con más audiencia y seguidores, por lo que su labor de “sepulturero” jamás la pudo ejecutar, o no, si la pudo ejecutar, usted es el sepulturero de usted mismo. A lo mejor, por eso, no le pagan ahora y tiene usted que vivir de la limosna. ¿No sé si habrá llegado a la conclusión de que fue “un tonto útil”?

 

Entonces, los amigos que promocionó para que le hicieran “la pala”, hoy son sus más expuestos enemigos, por cierto, me llama la atención su enemistad con Israel Rojas, al que usted primero lo presentó como poeta, canta autor reconocido y excelso revolucionario y se cansaron de cruzarse mensajes de amor y hoy dice que es un expolicía de Guantánamo, demeritando doblemente a Rojas, primero por lo de policía, segundo por lo de guantanamero, bruto, ladino, hipócrita, oportunista, que engañó a una funcionaria de cultura para subir como la espuma y que es malísimo como cantante y compositor, que tiene que pagar para que lo vayan a ver, más todos los demás improperios que sobre él dice y sin embargo mantiene en su programa la presentación que Israel Rojas le debe haber hecho y regalado cuando se amaban, malísima por cierto, que termina diciendo “Gracias a Buena Fe”. ¿Cómo creer en usted? Si Israel Rojas es, como usted dice, siempre con sus palabras como evidencia, uno de los máximos responsables de su desgracia, uno de los que ha participado en la intensión de asesinarlo, al menos intelectualmente o como revolucionario, uno de los que dirige desde Cuba la guerra contra usted, ¿Cómo es que mantiene un regalo tan íntimo? Lo primero que debe haber cambiado, para su salud, sobre todo la mental, es la presentación, porque debe ser muy duro, tener que escuchar todos los días la voz de Israel Rojas y leer constantemente Gracias Buena Fe. Si es que usted lo considera su declarado y absoluto enemigo, entonces usted es una víctima del Complejo de Estocolmo. Peor, usted, como ya dije anteriormente no es que no tenga vergüenza, usted lo que no tiene es estómago.

 

Trató de reproducir un programa cultural, hablando de pintura, escultura del siglo XV, XVI, etc. Trató de tener un programa hablando de literatura europea, latinoamericana y muy rápido descubrió que eso no le interesa a nadie o a muy pocas personas hoy. Incentivó e incentivó el tema de la cultura y se tuvo que dar cuenta que, a una gran parte de la emigración cubana, ni la cultura, ni la historia de Cuba incluso, le interesa mucho. Esa gran parte de la emigración, que también ama a Cuba, quizás no a su gobierno, prefiere ver a Otaola. Tiene que haber descubierto los problemas reales de la educación en Cuba, donde, si somos sinceros, muchos nos graduamos y no sabemos ni hablar, ni escribir. ¿Qué le importa a un cubano de hoy que trabaja en un supermercado en la mañana y en la tarde como custodio en un almacén, quién fue Copérnico? ¿De verdad cree que los que hoy manejan rastras y camiones pagaran un centavo por escucharlo a usted hablar sobre los pintores holandeses? ¿Para ellos, dónde están los Países Bajos? Los cubanos venimos a trabajar, cada uno para ayudar también a su Cuba que ha dejado atrás. Los cubanos no tenemos un chat que nos mantenga. ¿Encontrara a esos emigrantes, llamados “gusanos”, “apátridas”, “traidores”, “del pan con bistec” que quieran donarle dinero todos los días para mantenerlo cómodamente?

 

Entonces, al no poder con Otaola, al cual parece que olvidó, al no poder con María Elvira Salazar, a la que seguro le recomendaron no mencionar, al ser olvidado por los espías y sus familias, al su amigo Díaz Canel no hablar más de usted y darse cuenta de que sus “conocimientos” sobre cultura, arte y literatura, esos cogidos con alfileres que tiene, no le garantizarán vivir y vivir bien como usted está acostumbrado, buscó otra u otras víctimas y las descubrió. Aparecieron en su vida un Sr. llamado Carlos Lazo, otro llamado Max Lesnik, más los compañeros el matrimonio Cordoví y el compañero Rojas, sobre los cuales quiero dejar claro que no los conozco, no pertenezco a ninguno de sus proyectos, no fueron mis amigos de la infancia y no me pagan absolutamente nada. Tampoco saben que yo existo.

 

Carlos Lazo, su nueva víctima. Entonces así lleva semanas o quizás ya meses. Es fácil hacer así una directa, su labor consiste en poner un teléfono celular frente a una cámara y reproducir horas y más horas de videos del Sr. Lazo y sus colaboradores y entonces usted, como un loco demente, detrás del teléfono dar gritos, a veces gritos histéricos de: asesino, ladrón, bajo, descarado, mentiroso, monstruo de Faluya, oportunista. Y nunca olvidar decir a los suyos, por favor, contribuyan con la Tarde se Mueve. Más videos y más gritos de: ladrón, presenta la factura, ven a discutir conmigo, asesino, esbirro, batistiano, etc., etc., etc., y rápidamente decir estamos parados, recuerden contribuir con La Tarde se Mueve. Cuando se piensa que va a terminar, entonces saca otro video que reproduce completo y vuelve a dar gritos de: asesino de Faluya, ladrón, muestra la factura, artista, oportunista, bajo, mentiroso, etc., etc., etc. y siempre sin olvidar el mensaje de “colaboren con la Tarde se Mueve”, algo así como una especie de pase de sombrero o aquello de “colabore con el artista cubano”. Ladrón, muestra la factura, podría decir Otaola, que no necesita que los seguidores le den dinero, pero una persona como usted, que está viviendo de lo que le mandan los que allí participan, es increíble.

 

Lo he visto casi rogar por esas contribuciones, lo he visto exigir esas contribuciones, lo he visto ponerse evidentemente disgustado cuando esas contribuciones son pocas o bajas. Usted cree que se las merece y casi es obligatorio enviarle dinero. Ha cambio usted ofrece, su amor incondicional a Fidel Castro, ya fallecido, con cuatro o cinco fotos de él colgadas en las paredes de “su humilde morada”, enseñando un libro con una entrevista a Fidel Castro, el cual usted llama su Biblia y ahora, como nuevo recurso, a su hermano Raúl Castro, hiper y super mediocre, al que usted le descubre méritos que nadie ve y a Ramiro Valdés, al que, al parecer por falta de personal confiable y bajo presupuesto, han vuelto a poner en la palestra pública. Ramiro Valdés, Raúl Castro y Machado Ventura, no hay mejor muestra de lo que significa la revolución y gobierno cubanos. Estas cuatro figuras, incluyo a Fidel Castro obviamente, son los líderes, entre otros, del desastre que es Cuba hoy, que no lo inventó Díaz Canel, él sólo ha sido y será el chivo expiatorio que todos usaron. Él sólo será el culpable de haber mantenido lo que él mismo ha declarado, la Continuidad y podría ser cierto, a lo mejor Díaz Canel está siendo sincero, es la continuidad del desastre que él heredó cuando lo pusieron según dicen “a dedo”.

 

Pero me llama la atención, ¿Cuál de los dos Díaz Canel es el verdadero, aquel que amablemente lo invitó a Cuba para que se atendiera en las mejores clínicas que ese país tiene para uso exclusivo de familiares y amigos y que usted aceptó o el Díaz Canel que usted hoy describe y ruega porque no sea más presidente de Cuba por incapaz, demagogo, oportunista, inepto, traficante de influencia, anormal, falta de liderazgo, incompetente? ¿Cuándo Díaz Canel lo invitó a Cuba no tenía el mismo cerebro, la misma historia, los mismos resultados? ¿Al invitarlo, Díaz Canel, estaba traficando con influencia o no? Al invitarlo fue bueno, al olvidarlo es malo.

 

Ahora, usted mismo ha dicho que un canal no cuesta nada, que con sólo 25.00 dólares se mantiene. Entonces sus seguidores no están apoyando a La Tarde se Mueve, sus seguidores, lo están manteniendo. Están pagándole para que usted los entretenga. Eso no lo veo mal, es como ir al cine, sólo me parece que la película está mal escogida. Sea sincero, no diga más que apoyar a la Tarde se Mueve es apoyar a la ultima trinchera de una comunidad patrióticas de la emigración cubana. Con los seguidores que usted tiene no se puede armar ni un equipo de pelota. Quítese la careta y diga, envíenme dinero para fumar, para comer, para comprarme ropita. Diga sinceramente necesito comprar un equipo para un juego visual. Eso sería más honesto. No se ponga disgustado cuando sus colaboradores no le envíen dinero, como hace con frecuencia, entiéndalos, ellos también deben estar luchando. Si usted es quien dice que es, si su expediente laboral es tan, pero tan importante, si lo que usted ha hecho, sólo lo ha podido hacer usted, salga entonces a buscar millonarios que lo patrocinen. Pobre Edmundo García, su caso da lástima. La llamada derecha no lo apoya, la llamada izquierda no lo apoya y para colmo el gobierno cubano, ese que lo envió a Miami con misiones espaciales, lo ha sacado de su plantilla escondida. Lo sé, es duro. Haberse creído un personaje y de pronto darse cuenta de que está en medio del Desierto de Sahara solo y no encontrar la comunicación directa con su Fidel Castro. Él debe haberle bloqueado su número.

 

Carlos Lazos existe, le recuerdo para que no se desgaste, no es mi amigo, no lo conozco y puedo estar de acuerdo con algo de lo que hace y dice, no con todo y existe porque es necesario. No ha sido único, Cuba, el pueblo cubano, ha convivio con muchísimos Carlos Lazos durante todos estos años de revolución o mejor, de gobierno. La revolución, o sea, cualquier revolución, es un proceso definido en el tiempo, con principio y fin. Lo que tiene Cuba es un gobierno, como otro cualquier país del mundo. Llamar a eso revolución, no es más nada que un engaño, tratando de apelar a un sentimiento como lastre. Sentimiento que va desapareciendo, no lo digo yo, vea los números de los que han llegado por la frontera sur de los Estados Unidos, los que llegan por mar, a través del Estrecho de la Florida y súmele por favor, los que no han llegado porque han muerto en el intento. Según información oficial, más de 300 000 cubanos no utilizaron sus pasajes de regreso a Cuba desde Nicaragua, después de haber “visitado los volcanes nicas”.


Cuba, su gobierno, necesita de Carlos Lazo, de decenas de Carlos Lazos, de miles de Carlos Lazos. El gobierno cubano necesita de millones de Carlos Lazos y por eso, ahora, como a otros en otros momentos, le ha dado entrada. Y no creo, sinceramente que es porque el Sr. Lazo pueda resolver el tema económico con un poco de leche y un poco de pan, aunque es cierto que por lo menos algunos tomaran leche y comerán pan, quizás por unos pocos días, lo que evidentemente no le importa, usted no tiene hijos en Cuba. El gobierno de Cuba necesita de Carlos Lazos como punta de lanza, como muestra de una emigración que está a favor de Cuba y con eso confundir al mundo. Como para estar en Cuba hay que entrar por el gobierno, entonces al Sr. Lazo o a cualquier otro que quiera irse a la isla, no le queda otro remedio que trabajar con los gobernantes.

 

De ahí toda la información de que Carlos Lazos llegó, trajo, se reunió, se fotografió, etc. El gobierno de Cuba, de revolucionario siempre ha tenido poco, el gobierno cubano siempre ha sido feudal. ¿Recuerda usted cuando el propio Fidel Castro hablo y definió sobre los “capitalistas buenos”? O sea, si no me ayudan son malos, si me ayudan son buenos. Si me dan dinero y esperan pacientemente a que yo pueda pagarles o no les pague, son bueno, buenísimos, si no me dan dinero y me exigen el pago, entonces son malos. ¿Pero Edmundo, que es esto?, ¿Un juego de los domingos por la tarde de policías y ladrones?, ¿Estamos o no en la época de “Juego de Tronos”? ¿Qué hay del capitalismo explotador? ¿Qué hay del pobre obrero productor de la plusvalía para que esos capitalistas sean buenos después, vayan a Cuba a “enamorarse” de jovencitas, a tomar ron y fumar buenos tabacos? ¿Si los hay muy buenos, por qué se eliminó el capitalismo en Cuba? Con haber liquidado a Batista era suficiente. ¿No era mejor, siguiendo la lógica y sobre todo la conveniencia de Fidel Castro, fabricar capitalistas buenos, en vez de eliminarlos?

 

Carlos Lazos existirá y todo ese montaje ha sido más que utilizable en Cuba. Yo no recuerdo, pero, ¿Alguien le pidió las facturas a los Pastores por la Paz? ¿No fueron paseados por toda Cuba? ¿No se fotografiaron con los cubanos? ¿No fueron llevados a la Plaza de la Revolución? ¿No fueron esperados en los aeropuertos, llevados a fábricas, entrevistados en la TV, no se tomaron fotos con el mismísimo Fidel? ¿No se hicieron actividades en los CDR? Qué manera la suya de cambiar la historia. Busque en internet para que vea fotos de Lucius Walker con Fidel Castro, Fidel ya vestido de pelotero, o sea, con un suéter blanco y una gorra azul. OJO.- quisiera evitarle derrames cerebrales, no estoy queriendo decir que estoy comparando al Sr. Walker con el Sr. Lazo. Son momentos y personas diferentes, sólo estoy narrando lo que la propaganda política hace todos los días en Cuba.

 

Lucius Walker y todos los Pastores por la Paz fueron caminados y paseados por toda Cuba, llevados, conducidos y presentados por las autoridades y las instituciones cubanas. El propio Díaz Canel los ha homenajeado con certificados de reconocimientos. Muchos han sido llevados a la tumba, o sea, a la piedra donde dicen descansan los restos de Fidel Castro. ¿Ellos fueron solos o fueron llevados dentro de un programa oficial con periodistas incluidos? Sin saber mucho, ninguna mejor evidencia que las fotos. Mírelas.

 

¿Los Pastores por la Paz son diferente a los Puentes de Amor? No, es lo mismo en su forma y observe que digo forma y no contenido. Le recuerdo lo de las neuronas. Son movimientos de “solidaridad” que se ponen de moda. Si, son una moda útil. Lo que hay detrás, nunca se sabe, a no ser que usted estuviera dentro del cerebro de Fidel Castro o fuera su confesor. Hubo cosas en nuestra historia que sólo respondían a caprichos de nuestro “incomparable” Comandante. En realidad, muchas cosas. ¿Usted conoce a todos los integrantes de aquellas caravanas de los llamados pastores? ¿Eran pobres, explotados, productores de plusvalía que se estaban quitando lo poco que tenían para llevarlo a Cuba? OJO.- Vivo en Estados Unidos, a diferencia de usted, no soy religioso, aunque dudo de su verdadera religiosidad, pero estudio, si hablamos de los pastores, de los ministros de iglesias, muchísimos son millonarios. Grandes mansiones, lujosos carros, portentosas iglesias, aviones privados, dinero.

 

Para no darle justificación para sus próximas cuatro horas de directa, no estoy diciendo que ese sea el caso específico del Sr. Walker, pero … siguiendo la lógica de Fidel Castro, pueden corresponder a esos llamados “capitalistas buenos”, o sea, buenos pero capitalistas. Tampoco el Sr. Walker se quedó a vivir en Cuba definitivamente, con una libreta de abastecimiento y un carné de identidad. Otro solidario, más que expuesto, más que paseado, es el brasileño Frei Betto, hace poco estuvo en la TV en un programa “estelar”, ahora enseñando al pueblo cubano a cocinar y por ejemplo a aprovechar la cáscara de la yuca. ¿Betto renunció a su pasaporte brasileño y se instaló a cultivar la tierra en Cuba? A lo mejor no tiene la culpa del todo, pero alguien tuvo que haberle dicho que en Cuba no hay yucaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Bueno, aunque él, el pobre, cuenta que el Ministro cubano de la Agricultura, lo invitó a su casa a comer yuca frita. A lo mejor el pobre está engañado y se ha dejado llevar por el panorama que le han inventado y no se dio cuenta que estaba en la casa del Ministro. ¿No acaba de tener la TV cubana a un chef español, haciendo recetas especiales con comidas que no ahora, sino jamás el pueblo cubano ha podido comer? Ese chef, Betto, Walker, etc., son otros Carlos Lazo.

 

Carlos Lazo existe y existirá y por el camino que vamos, existirán otros Carlos Lazos, porque el gobierno cubano es una ruina que ha logrado arruinar a todo un país entero. La tierra cubana, increíblemente fértil, no produce nada. De las fábricas no hablar. Cuba, lamentablemente, debería estar incluida en otra lista, en esa lista de países en bancarrota. En la lista de países quebrados que se venden al mejor postor. Le recuerdo que hablo del gobierno, los pueblos siempre son iguales donde quiera, pueblos. Pero, ¿Fue Díaz Canel el que dio órdenes de tumbar los árboles frutales y los campos de viandas, para sembrar caña en busca caprichosa de una zafra irrealizable? ¿Fue Carlos Lazo el que ordenó paralizar la economía cubana para construir y celebrar unos Panamericanos o edificar algo llamado la plaza, el bosque o la selva de las Banderas frente a la actual Embajada de Estados Unidos? ¿Fue Díaz Canel el que prometió que los cubanos todos tomarían toda la leche de vaca que quisieran? ¿A quién se le ocurrió intervenir las cafeterías, las zapaterías, los carros que vendían “granizado o rayado” en dependencia de donde lo tomara y convertirlos en empresas estatales? ¿Quién inventó el CUC? ¿Quién puso al pueblo cubano trabajador, constructor del socialismo, no a los delincuentes y vagos, a caerle atrás a los dólares americanos?

 

Carlos Lazo es necesario y se necesita que se multiplique, porque el gobierno cubano necesita, sal, siendo Cuba una isla rodeada de agua salada, azúcar habiendo sido Cuba la azucarera del mundo, frijoles, viandas, hortalizas, teniendo Cuba una tierra tan fértil que las plantas salen en las grietas del concreto o sobre las piedras. Cuba necesita medicamentos y equipos tecnológicos modernos, ropa, zapatos, libros, libretas y lápices. Cuba necesita cemento, arena, gravilla, cabillas, clavos y tornillos, más pintura. Cuba necesita petróleo para electricidad, para mover aviones, trenes, guaguas y camiones. Cuba necesita modernizar los televisores, los radios, los teléfonos y tener rones y cervezas de calidad para el pueblo, Cuba necesita fumar. Cuba necesita volver a freír papas, plátanos, boniatos, malanga. Cuba necesita tomar guarapo como jugo nacional. Cuba necesita comer pescados y algún que otro marisco para que no se burlen de nosotros, los cubanos, cuando salimos. Y sobre todo Cuba necesita tener todo esto en una vida. Cuba necesita que sus niños no se hagan viejos y mueran sin comerse un caramelo o tomarse un helado hechooooooooooossssssssss en Cubaaaaaaaaaaaaa. Entonces Cuba necesita y va a necesitar millones de Carlos Lazo, barcos y aviones llenos de Carlos Lazo.  ¿Usted, en esta etapa que hablamos, ha llevado algo para Cuba?

 

¿Carlos Lazo no es un asesino de Faluya? Entonces, ¿Cómo se le permite la entrada en Cuba? No es Díaz Canel, porque usted mismo dice, no sé de dónde lo saca, sólo me parece una pataleta contra su antiguo amigo “el presidente”, el mismo que le resolvió los hospitales, es Raúl Castro, Ramiro Valdés y el mismísimo Machado Ventura, los cuales usted asegura que están de nuevo a cargo. ¿Dónde está el ministro de las FAR y del MININT que usted tanto pregona que en ellos confía ciegamente? Entonces yo podría entender, según su misma explicación, que no importa, porque hay que sacrificar cosas por la pura conveniencia o es que son actividades entre asesinos.


Todos en Cuba sabemos que “el pobre” Díaz Canel tiene que llamar a Raúl Castro para pedir autorización para hacer el amor con su mujer, e incluso, a lo mejor tiene que invitar al menor de los Castros y sentarlo en una sillita dentro del cuarto. Díaz Canel no es dueño de nada, sólo es un personaje administrativo puesto como presidente, dicen que “a dedo”. Aunque no tengo la evidencia de que Fidel y Raúl lo escogieran de esa forma, o sea, señalándolo dentro de un grupo en una reunión, pero viví muchísimos años en Cuna, estudié y trabajé mucho y estoy convencido de que esos métodos siempre se han empleado. ¿Quién fusiló a Ochoa? ¿El Código Penal, el fiscal Juan Escalona, el tribunal militar, el pueblo? No se haga el ingenuo, no sea descarado. Todos los cubanos sabemos quién fue y por qué.


¿Cómo es que la inteligencia, la contrainteligencia, los departamentos 1, 2, 3, 4, 5, …, todos los ideólogos, todos los secuaces, todos los de todos los Consejos, todos los de todos, no hayan preguntado, ¿es que estamos sacando en la TV, es que estamos presentando en nuestros hospitales, a nuestros niños, en nuestras escuelas, etc., a un connotado asesino?

 

Lo del manejo con los niños, en lo que usted se ha reprendido para desmoralizar al Sr. Lazo, siempre ha existido, es una imagen que causa su efecto rápidamente, da dulzura. ¿Dónde celebraba el Comandante en Jefe sus cumpleaños públicos? ¿Dónde le picaban el cake? ¿Por qué mi hija estando en el círculo infantil llegó a mi casa un día con la idea de que Fidel Castro era su papá? ¿Por qué a esa misma hija, años después, no se le permitía ir a la secundaria básica con un pullover con colores o con la imagen de Michael Jackson o Jesús, si ella lo hubiera deseado, a pesar de la gran promoción de los “Pastores por la Paz”, le recuerdo que muchos eran pastores, o sea, religiosos y si la dejaban entrar con un pullover con la carita de Elian? Por cierto, ¿Dónde celebraba Fidel Castro sus cumpleaños privados? ¿Usted lo sabe? Yo si, al menos algunos de ellos. ¿Alguna vez se vio en la TV esas celebraciones privadas rodeadas de “amigos íntimos”, donde por cierto usted nunca estuvo? Que yo recuerde no. Las imágenes eran demasiado fuertes entre vinos y comiditas ricas. Es cierto, el cumple con los niños era más dulce y conmovedor. Dulcificaba la imagen. Busque en internet, Hitler tuvo también muchas fotos con niños alemanes. Es una estrategia común para limpiar imágenes.

 

¿Fidel amaba a los niños? ¿Y por que usted dice que el Sr. Lazo no los puede amar? Ohhhhh claro, usted dice que el Sr. Lazo participó como enfermero o paramédico en una guerra donde se disparó con fósforo vivo y le pregunto, entiéndame que no estoy justificando el uso de armas no convencionales contra alguien, militar o civil, es totalmente repudiable, ¿quién dio la orden de sacar a familias enteras, madres y niños muy pequeñitos incluso de, por ejemplo, la zona del Escambray, o sea, desarraigarlos de donde habían vivido y jamás pudieron regresar y reconcentrarlos en contra de su voluntad en determinados puntos de Pinar del Río, en el medio de la nada?, ¿El fósforo vivo y la reconcentración no son abusos, de diferentes magnitudes, pero abusos?


Estoy de acuerdo con usted, mire, en algo estamos de acuerdo, las acciones de Faluya son muy criticables, aunque el Sr Lazo no es el máximo responsable, aunque Sadam Husein fue un asesino que tuvo el final que merecía, pero, ¿cuándo usted va a criticar el destierro de familias enteras dentro de la misma Cuba, los sucesos del remolcador “13 de Marzo”, por ejemplo, donde por cierto, también los niños fueron víctimas?


¿Es usted de verdad la trinchera de la dignidad de la emigración patriótica, como se llama o usted es una pura conveniencia?

 

domingo, 19 de marzo de 2023

489.- CARTA ABIERTA A EDMUNDO GARCIA. (Segunda Parte).

 CARTA ABIERTA A EDMUNDO GARCIA. (Segunda Parte).

Continuación.

Edmundo García, sigo sin las evidencias que tanto usted pregona. Pensándolo bien, a lo mejor como pregonero podría vivir decentemente en Miami. Sería más digno. Sigo sólo repitiendo lo que usted mismo ha dicho.

Un buen día, usted, Edmundo García, desapareció de la TV nacional. Las causas, como muchas otras causas en Cuba, no las conozco. Pero de estas dos intervenciones como presentador, o sea, como repetidor de un guion que otra persona escribe, no recuerdo nada. Nada vinculado a la cultura, menos vinculada a la actividad pedagógica o académica, nada de un programa personal como protagonista, al estilo de Amaury Pérez, Alfredito Rodríguez, Hilda Ravilero, etc., buenos o malos, pero personales, por lo que no acabo de entender, creo que Fidel Castro, no muy amigo de los “intelectualoides culturosos” tampoco, de dónde le viene y usted disfruta lo de “profesor”. Si usted fuera serio, prohibiría que lo nombraran por esa categoría y se pusiera bravo, casi hasta no poder respirar como le pasa a menudo, cada vez que un seguidor por halagarlo o burlarse lo llama de esa forma, lo tendría que mandar a callar. Profesor, es una categoría seria, de reconocimiento a una obra, otorgada a alguien que brilla, que enseña, que ha dejado una huella. ¿Podría usted decirme cuál es su legado para la cultura cubana?

Desaparecido Edmundo de la vida pública en Cuba, le he escuchado decir, alardear, pavonarse, que es un gran jugador de billar, que se dedicaba a jugar billar por dinero. Creo que no podrá desmentirme. Entonces Fidel Castro lo odiaría por eso. Mientras un pueblo se iba quedando sin recursos, mientras las personas hacían largas filas para transportarse, conseguir algo de comida, mientras no había ni dónde hacer el amor tranquilamente, trabajando como mulos, haciendo guardias en los centros de trabajo y en las cuadras por los CDR, mientras cubanos morían tratando de independizar a otros pueblos, mientras Fidel daba discursos y llamaba al pueblo a marchar frente a la Oficina de la SINA con cualquier pretexto, daba igual un niño a reclamar que un elefante muerto en África, usted jugaba billar por dinero e imagino, conozco el billar, que tomaba y fumaba bien, pagado por usted o pagado por otros.

Usted nunca ha tenido banderas, entonces puedo verlo, rindiéndole a “amigos” nuevos cada semana. ¿Quiénes jugaban billar en Cuba? ¿El billar era un deporte por y para los revolucionarios? No Edmundo, el cubano de pueblo, ese que usted dice amar, representar y defender juega dominó, juega cubilete, los más jóvenes inteligentes y pacientes juegan a las damas y ajedrez en los parques, los más malditos juegan a las chapitas, pero, ¿al billar y por dinero? Fidel Castro, esté donde esté, porque es de tontos pensar que sus cenizas están dentro de una piedra en Santa Efigenia, lo debe estar odiando. Dentro de la roca deben estar las cenizas de una viejita sin familia o las de un perro destacado de guarda fronteras, las del “invicto” Comandante, teniendo en cuenta a los integrantes de su familia, deben estar mejor resguardadas. Pero bueno, no importa ahora dónde están, lo que, si es seguro, conociendo yo a Fidel Castro, que debe estar reunido con sus seguidores muertos también y en uno de sus órdenes del día, de seguro está el odio a la fórmula Edmundo García.

En algún momento se compró un apartamento y lo reconstruyó y montó con todos los hierros. ¿Cómo? Primero, por los años de que hablamos las casas y los apartamentos estaban prohibidos vender y comprar legalmente. La única forma, por décadas, de resolver un lugar donde vivir, fue apuntarse en una microbrigada y trabajar por años o competir en un centro de trabajo, matándose con algún otro compañero. ¿Fue usted microbrigadista?

Le he escuchado alardear de que compró un apartamento. Si, ha dicho que lo compró, entonces creo que tiene que haber sido bajo una de las soluciones cubanas, o sea, quedarse con un viejito sin familia, ayudándolo a morir lo más rápido posible o sobornando a las personas que trabajaban en la Vivienda, abogados, arquitectos, etc. Por cualquiera de estas formas, Fidel Castro lo odiaría, pues esas cosas, donde se incluyen el “sociolismo”, el chantaje, el soborno, el tráfico de influencia, fueron catalogadas por el Comandante como conductas indignas de un revolucionario comunista. Compró y armó un apartamento en la Habana Vieja, zona congelada por la Oficina de Patrimonio y la Oficina del Historiador de la Ciudad, entonces confiese, ¿A quién le pasó el billete o con quién se acostó o a quién echó pa´lante? Otra posibilidad, ¿Le dio el MININT un apartamento en ese lugar para convertirlo en centro de escucha y/o observación?

Luego lo he escuchado alardear también de que por años visitó las bodegas del Museo Nacional. ¿Cómo lo logró, me gustaría saber? Como le dije trabajé durante años en el Museo de la Ciudad dirigido por Eusebio Leal y estaba total y absolutamente prohibido, a cambio de sanción de quien lo permitiera, o sea, que alguien ajeno, no a la institución, sino sencillamente ajeno a la actividad investigativa y de control, llámese investigadores y técnicos museólogos, entraran a los almacenes donde estaban las piezas, documentos, fotos, etc., definidos como museables.

En esos lugares se almacena el patrimonio, no sólo del museo, sino muchas veces del país. Los trabajadores de otras áreas no podían entrar al almacén de piezas museables y tenían que esperar afuera del mismo cuando necesitaban algo o querían ver a unos de los compañeros de trabajo. La entrada al almacén era bajo estricta norma de confiabilidad y entonces usted, nada más y nada menos, que, en el Museo Nacional de Bellas Artes, sin trabajar en el lugar, sin estar vinculado a la cultura o historia en esa área, entraba y no sólo entraba, sino que se dedicaba a evaluar, estudiar, pienso que a cotizar las obras de arte. Tráfico de influencia no, Traficazo de Súper Influencia. No queda otra que pensar, o se refiere a un gran sociolismo o se refiere a un gran negocio de dinero, donde todos o muchos se mojaban. No existe otra explicación, conozco a Cuba, conozco al Museo Nacional, conozco el entorno, recuerde que soy historiador y no tengo una sola neurona. Puede ser a lo mejor, la mejor combinación de ambas cosas, influencia y dinero. ¿Cuándo descubrió a la Revolución Cubana, el comunismo, el sacrificio, la igualdad, la entrega y a su casi padre, o sea, ahora el suyo, Fidel Castro?

María Victoria Gil, Viki, dio una entrevista hace poco. Sigo pensando que ella es buena persona de sentimientos y en la entrevista aseguró que usted vendía obras de arte, más, fue capaz de reconocer que ella también vendía sus cositas, claro de menor valor. Y le creo, ella pareció sincera, cosa de la cual usted apenas ha hablado, ni desmentido. Durante todos estos años, muchos en Cuba, además de trabajar tuvieron que “luchar” para poder vivir o para sencillamente vivir mejor. Si, le creo porque si usted asegura que vivía como “Carmelina”, con varios carros de lujo o al menos de lujo para la Cuba revolucionaria, que pudo comprar y modernizar un apartamento frente a la Plaza Vieja, con todos los hierros, que jugaba billar por dinero, que se vestía con marcas, que podía entrar a trabajar en los fosos o almacenes de un museo como el Museo Nacional y que su dinero estaba en dólares en bancos radicados en Cuba, usted fue un negociante toda su vida. No me podrá decir que con el salario de presentador del ICRT, en dos programas de los llamados culturales, usted se podía dar esa vida. Fidel Castro lo odiaría eternamente, si lograra regresar de la muerte, lo volvería a odiar.

Viki incluso detalló un negocio de venta de cuadro a un italiano. Ahora los detalles no son importantes, pero lo involucra. ¿Por qué ella va a mentir? Pero además usted alardea de que posee una colección de pinturas. ¿Me va a decir que las obtuvo con su salario? ¿La seguridad del estado le pagaba extra tanto para que usted pudiera comprar obras de arte? ¿Colección de obras de arte en Cuba a su edad, sin proceder usted de las más connotadas y ricas familias cubanas? ¿Cómo?

Según usted no tiene causas pendientes en Cuba. Le creo, muchos otros delincuentes tampoco la tienen. Las causas en Cuba se manejan a conveniencia desde siempre. Los expedientes se archivan. Los amigos actúan. Se les pasa la mano a quién se quiere e incluso es más que conocido que muchos, con causas probadas de desastres, caen para arriba, “sana” solución de un gobierno para lavar sus heces. Entonces nunca estuvo usted en un calabozo. No conoce cómo es el sistema por dentro, más allá de cuentos, libros y películas. Yo si estuve, por muchas semanas y le cuento que aún, muchos años después, no lo he olvidado y es más, siendo sincero, no lo quiero olvidar. Esas son marcas, que se llevan por dentro, peor que las del tigre, porque las del tigre se ven y no causan dolor. El gobierno, en mi caso inocente, piensa que no pasa nada, es más fácil detener y encarcelar antes de investigar, al final, una disculpa y la vida, para ellos, continua. Los cubanos en realidad sólo somos un número. Merecería estar en un calabozo tapiado, sin ventanas, sin aire, con más de 40 grados Celsius de temperatura, compartiendo con presuntos delincuentes, para ver entonces en qué queda su defensa a la humanidad y la profesionalidad de un sistema y gobierno. Ha vivido usted la experiencia de salir de su casa escoltado, dejando en ella a su esposa con su hijo recién nacido en brazos y que su pequeña hija de 4 años lo acompañe hasta la puerta del patrullero. ¿No? Yo sí. ¿No ha estado en un calabozo? Entonces no sabe lo que es la otra Cuba.

No me extraña que no tenga deudas pendientes con Cuba, le he escuchado alardear de que todo lo que hizo estuvo legalmente autorizado por entidades cubanas, como, por ejemplo, el Fondo de Bienes Culturales. Pero, ¿recuerda usted que ese mismo lugar reventó, explotó y una gran parte de sus funcionarios fueron expulsados y sancionados por corrupción, desvío de recursos, tráfico de obras de arte, enriquecimiento ilícito, dinero, etc.? ¿Lo recuerda o no lo recuerda? Fue una de las más grandes explosiones dentro de la cultura. ¿Esa fue su época?

Jamás recuerdo haberlo visto en la universidad, en conferencias, en seminarios, etc., menos lo vi nunca, al menos durante mis años de trabajo, en la Habana Vieja, no como simple caminante, sino trabajando, participando y le he escuchado decir, que la aversión que, nada más y nada menos Eusebio Leal sentía por usted, fue porque usted le había “quitado una jevita”. Esto me parece indigno, además de una de sus grandes mentiras.

Eusebio Leal de seguro le prohibió participar y respirar el mismo aire que él respiraba. Eusebio Leal, de seguro lo odiaba, porque descubrió en usted, todas esas maniobras falsas intelectualoides con las que vive. Para Eusebio Leal, que no era santo, pero si supo fabricarse una imagen, usted era de seguro un ente nocivo. Luego, “tumbarle una jevita” a Leal, es demasiado pretensioso. Leal, no por buen mozo, no por extremadamente masculino, no por ser nada excepcional como hombre, sino sencillamente por las prerrogativas que le había dado estar realmente cerca de Fidel Castro en una época, podía enamorar a cualquiera, mientras más joven mejor, porque podía y lo hacía, prometerle a cualquiera que la llevaría a ver La Muralla China. Qué simpleza de justificación, cuando no se tiene nada qué decir. Qué mentira de justificación cuando se trata de aparentar lo que realmente no se. Leal no sólo lo odiaría, sino que, conociendo como lo conocí, se burlaría de usted, con ese humor “casi aristocrático” que tenía. Algo así como: _Leal dice Edmundo García que … Entonces el historiador que, si dejó huellas en su andar, preguntaría: ¿Y ese quién es?

Fidel Castro lo hubiera odiado, porque durante años, no le interesó mucho Leal, sólo cuando éste cambió, se subordinó, brindó su Habana Vieja para hacer política el “invicto” lo cubrió con su manto. Tanto lo cubrió que puedo decir que en un año Fidel Castro visitó nueve veces el Museo de la Ciudad, cuando antes nunca había pasado por allí. Fidel Castro sabía que tenía en aquel lugar a un subordinado, que es lo que en Cuba más importa, incondicional, que era capaz de inventar una historia de las relaciones entre Cuba y Las Polinesias, si esto fuera necesario. Siempre Leal tenía un mambí a la mano que había venido del mismo lugar que el visitante que atendía. ¿Cuántas veces usted vio a Fidel en persona? Leal muchas, yo unas cuantas, aunque debe haber inferido ya que no era mi amigo.

Leal, si estuvo cerca de Fidel Castro, a tal punto que el segundo lo convirtió por “designio personal”, otro designado a dedo, en casi un ministro sin ministerio. Ministro de la Habana Vieja, con todas sus tiendas, hoteles, quioscos incluidos, lo que generaba mucho dinero. Leal dejó de ser historiador para convertirse en empresario y en defensor de la revolución de Fidel Castro, claro gracias a eso podía ir a La Muralla China con como usted llama a las novias, su “jevita” de turno. Años después, Leal y todo su imperio económico, Habaguanex, reventaron. Dinero, mucho dinero. ¿Por qué será que tantas cosas revientan? ¿Dónde estuvo usted? ¿Dijo que tumbándole una “jevita” a Leal? No se puede ser más mediocre y mentiroso.

También en una de sus desafortunadas pataletas, le he escuchado decir que Pablo Milanés no es nadie, que nunca hubiera pasado de ser un cantante mediocre de un bar de mala muerte en su Oriente natal. ¿Recuerda? Le he escuchado decir que Pablo Milanés sólo tiene una canción que se puede destacar, pero además que Pablo a diferencia de Silvio traicionó a la Revolución.

Puede parecer mentira, pero lo ha dicho varias veces y con esto se ha metido con uno de los canta autores más queridos por el pueblo cubano. Silvio es un buen compositor, no cantante, pero, ¿querido? Habría que ver. Pablo fue un vivo querido y ahora un muerto querido, con una obra enorme, tan grande como la de su compañero. Pablo, su personalidad, su obra, su generosidad traspasan las fronteras de Cuba. ¿Pablo traicionó a la Revolución? No, Pablo, coherente y responsable, tuvo el valor de decir lo que pensaba. ¿Silvio traicionó a la Revolución? Si, yo creo que sí, yo creo que nada más ver cómo vive para darse cuenta de que de revolucionario tiene poco. ¿Silvio el millonario, es revolucionario? Permítame que me sonría. Silvio, como usted, son unos grandes demagogos.

Lo que pasa es que Pablo, en aquella carta que escribió en el 2011 lo caracteriza bien. Lo primero que dijo es que usted le había estado cayendo atrás desesperadamente para hacerle una entrevista, que jamás le concedió, tanto le cayó atrás que Pablo tuvo que clasificar sus peticiones como “correos no deseados”. Y eso a usted lo marcó, a tal punto que lo odia. No voy a reproducir aquí todo lo que Pablo dijo, no es necesario, el que quiera conocerlo, me refiero a usted, puede leerla completa en internet, creo que lo describe a la exactitud, sin conocer lo que hace hoy, de conocerlo, sus palabras, estoy seguro, hubieran sido más fuertes, quizás las más fuertes que usted pueda haber escuchado, sólo dejaré dicho que Pablo escribió:  Cuando leí tu panfleto mi primera reacción fue ver a una niña en la pubertad, asombrada y ruborizada ante su primera menstruación, miedosa de cometer pecado ante una manifestación natural de su desconocido organismo”, para luego, casi al terminar su escrito afirmar: En muchas ocasiones he dicho que me sentaré en el portal de mi casa para ver pasar el “cadáver” de mis enemigos, ahí te espero. Solamente te exijo una cosa: saca mi nombre definitivamente de tu boca irrespetuosa y falsa, son demasiados los méritos que me ha otorgado el pueblo para que un desalmado como tú los manche con sus sucias palabras”.

Lo de Pablo es aplastante. No admite ni una coma. Que conste, no lo digo yo, lo dijo Pablo Milanés. No se puede escribir la historia de la cultura cubana y de la humanidad nacional en esta última etapa sin mencionar a Pablo Milanés. ¿En qué lugar de esa historia lo ponemos a usted?

 

Luego le he escuchado decir que vive en Estados Unidos porque se enamoró de una mujer. Justificación falsa, baja y cochina por la cual Fidel Castro lo odiaría. No creo que, por haberse casado, al parecer muy oportunamente, con una extranjera, sino porque siendo usted tan revolucionario, no haya podido convencer a su esposa norteamericana de que se fuera a vivir al mejor país del mundo, al país nuevo, al país solidario, o sea, Cuba. Casi siempre, tal como ocurrió en su caso, cuando un cubano o cubana se enamora de un extranjero o extranjera, termina el cubano saliéndose de Cuba. Parece ser que se prefiere sufrir por la Patria, pero voluntariamente lejos.

 

¿Se enamoró? Y entonces no está en contra de la revolución, no se olvidó de su “padre” Fidel Castro, no salió huyendo a la miseria, a alguna causa pendiente o a una posible explosión. Usted se enamoró y como el amor es así, usted vino a vivir a los Estados Unidos y como el amor es así se fue a trabajar a los canales reconocidos como “enemigos” de la Revolución. Fidel Castro lo hubiera odiado por esto.

 

Le escuché decir que trabajó en esos canales porque había que trabajar y ganar dinero. Usted es un mercenario. ¿Por qué no se fue a trabajar a una fábrica?, ¿Por qué no trabajó en un supermercado? Yo, con una carrera universitaria, maestrías, años de experiencia como investigador, miles de conferencias, decenas de artículos, dos libros, y años de profesor universitario, cuando llegué a Estados Unidos mi primer trabajo fue en una fábrica de procesamiento de carne. Usted no debe conocer de lo que hablo, pero puedo asegurarle que después del trabajo de José Martí en las canteras de San Lázaro, este trabajo, el de la fábrica de jamones, es lo más duro que un ser humano puede hacer.

 

Pues sí, yo trabajé en una fábrica y usted, como, también le he escuchado decir no sabe hacer nada con las manos, paró trabajando en los canales reconocidos como clásicos enemigos de la Revolución Cubana, pero más, le he escuchado decir que mantuvo relaciones íntimas de amistad con, nada más y nada menos, que María Elvira Salazar, ¿Cómo?

 

María E. Salazar, persona que me gustaría dejar claro, admiro como profesional y mujer, siempre ha estado frontalmente en contra de cualquier mínima opción comunista y totalitaria. María E. Salazar, mujer que respeto y me agrada, es el enfrentamiento directo al gobierno cubano, entonces, ¿cómo es que ella visitaba su casa, tomaban vinos, comían juntos e incluso usted ha dejado entrever, que mantenían una relación íntima, no digo sexual, pero íntima? Ha repetido en ocasiones que usted hizo gestiones, o sea, imagino que se referirá a “sociolismo”, tráfico de influencia, etc., para que ella pudiera, junto a usted visitar Cuba y desarrollar un proyecto, que, al conocer a María E. Salazar, me arriesgaría a decir que era de todo, menos revolucionario. Claro de seguro había dinero. ¿Por qué usted tuvo que hacer gestiones si para eso están las autoridades?, ¿Por qué María E. Salazar confió en usted para esto, si ella tiene, por sí misma, una representación oficial? ¿Qué le prometió a María E. Salazar, que hablaría con sus dos padres adoptivos, los hermanos Castro? Usted es una mentira a cambio de dinero. Siempre ha sido a cambio de dinero. Usted engañó a María Elvira, estoy seguro, aunque no tenga más evidencia que su más que repetido cuento. No tengo la evidencia, no tengo las pruebas, pero tengo mucho más de una neurona.

 

¿Cómo pudo trabajar en esos canales? ¿Cómo pudo cobrar un buen salario y viajar mucho, según sus propias palabras? ¿Ese dinero obtenido de dónde venía? ¿De la economía floreciente cubana? ¿De los fondos del Ministerio del Interior? ¿Se lo enviaba su segundo padre Raúl Castro? De seguro no, ese dinero venía, Edmundo García, del llamado “enemigo”. Entonces usted o era enemigo de la Revolución Cubana en aquel momento o fue un mercenario o ambas cosas. Tiene que haber engañado a “malanga” para subir, para flotar. Tiene que haber engañado mucho a la mismísima María E. Salazar, la que seguro lo llegó a considerar un amigo sincero. ¿Sincero? Usted no conoce esa palabra.

 

Entonces luego de haber reventado en la TV de Miami, existen muchos comentarios de pasillo, muchas causas, pero yo no tengo la tan mencionada por usted evidencia, sólo sé que reventó, apareció montado sobre un Sr. llamado Aruca, que al parecer era ya famoso por el trabajo que hacía y allí, entre otras cosas descubrió a sus nuevas víctimas, sobre las cuales vivió, al parecer muy bien, los cinco espías cubanos.

 

Si nos dejamos llevar por lo que usted cuenta y que sólo lo pueden creer los 15 seguidores habituales que tiene, la liberación de esas personas casi se le debe a usted. No a los abogados, no al gobierno cubano, menos al gobierno norteamericano. Esas personas, confesas de espionaje, están hoy libres, según usted, por su acción. Según usted y me llama la atención que es el único en repetirlo, nadie como usted los defendió. Bueno, no sé sobre qué basó su defensa exactamente, porque la red, de más de 15 personas, fue detectada, levantada, por evidentes errores de trabajo, otros dicen que el mismísimo Fidel Castro, como acto de buena voluntad, dejó conocer sus nombres, cosa que no me consta, pero que no dudo, porque como usted también dice, la política es así y a veces, por un bien mayor, hay que hacer algunos sacrificios y concesiones.

 

¿No está diciendo hoy que se deberían soltar a los presos del 11 de julio para ganar, entre otras cosas que Cuba sea sacada de la lista de países terroristas? O sea, entiendo yo que usted valora a esas personas como piezas objeto de cambio, de negocio, sin conocer que están presas injustamente y que sólo su legalidad se acepta bajo las leyes cubanas inventadas por y para el beneficio del gobierno. ¿Esos presos, a los que usted llama delincuentes, ahora se pueden liberar bajo conveniencia del gobierno? Entonces si es tan fácil, así como sus padres adoptivos Fidel y Raúl jugaron siempre con las vidas de los demás, según usted mismo ha dicho, aunque es honesto decir que no dice la palabra jugaron, ¿por qué están presos con condenas de décadas? ¿Cuál es su sentido de la justicia?

 

Hoy los quiere cambiar por sacar a Cuba de una lista. La pregunta es: ¿Por qué los pusieron presos? Si son realmente “delincuentes” como usted los llama, entonces deberían cumplir sus condenas. Si no lo son, entonces están presos injustamente. No Cuba, Cuba no tiene la culpa, el gobierno cubano debería permanecer eternamente en esa lista. El gobierno cubano ha fomentado y apoyado el terrorismo muchas veces fuera de Cuba, para no hablar del terrorismo interno. ¿Cuántas personas de la ETA, buscados internacionalmente, vivieron o viven refugiados con cambios de identidad en Cuba autorizados por el gobierno? ¿Usted conoce alguno? Yo sí. ¿Cuántos guerrilleros latinoamericanos estuvieron en Cuba viviendo bajo falsa identidad, guerrilleros que trataban de desestabilizar a gobiernos, con problemas, pero elegidos democráticamente? ¿Usted conoce a alguno? Yo sí. ¿Dónde vivieron y se entrenaron los hermanos nicaragüenses Daniel y Humberto Ortega? ¿Cómo fue la historia de la invasión a República Dominicana recién triunfada la revolución cubana en 1959?, ¿Cómo fue la historia de la guerrilla del Che, no boliviano, sin apoyo interno, sin que nadie se lo pidiera? ¿Usted conoce las verdaderas historias? Yo sí.

 

Claro, me gustaría recordarle que cobró por esa labor de propaganda y parece, al decir de usted mismo y sus alardes dementes, que cobró mucho dinero. No tengo la evidencia de que el gobierno cubano le pagara, pero sí parece que su programa, o el de Aruca o el de los dos, recibía patrocinio de como usted dice, “empresas norteamericanas”, imagino que algunas agencias de viajes, etc. ¿Cómo es que usted, amante de la revolución, casi el mejor de los hijos que tuvo Fidel Castro, apareciera en Miami, cobrando de empresas norteamericanas? Bueno, lo de norteamericanas, es probablemente un cuento, muchas de esas agencias, sin yo tener la evidencia, parece trabajan para el gobierno cubano y probablemente con el dinero del gobierno cubano, como parte de una estrategia de “romper el bloqueo”. ¿Fidel Castro no llamó a colaborar a muchos que habían salido de Cuba como “Peter Pan”?

 

Ahora, me llama la atención de lo mal agradecidos que son los cinco espías. Si nos dejamos llevar por sus palabras, por la defensa que usted dice que realizó a esos “funcionarios” del gobierno cubano, ellos deberían ser sus amigos íntimos, ellos deberían defenderlo, ellos deberían recibirlo y mantenerlo, por encima incluso del partido y gobierno cubanos, porque la dignidad y el agradecimiento tiene que existir. Ellos deberían estar en su chat y enviarle dinero todos los días. Usted debería ser el tío y el padrino de sus hijos. Usted debería ser invitado los domingos a comer con todas esas familias. Tienen que ser muy malos, ya no como agentes, sino como personas o es que tienen que haberse dado cuenta de su, una vez más, maniobra mercenaria y le han dado la espalda. ¿Le cogieron miedo? ¿Lo utilizaron, como el gobierno de Cuba ha utilizado a decenas o miles de personas y una vez exprimido, lo han arrojado a la basura, el olvido, al ostracismo, peor, al foso de los leones? Pobre Edmundo, sólo le queda llorar por la leche derramada.

 

Lo he visto en una entrevista a una señora mayor cubana, al parecer con años de trabajo en la oposición, que por desgracia no recuerdo su nombre, a la que le dijo que usted era un periodista de Miami y a la que seguro engañó con que su entrevista ayudaría. ¿A ella le dijo que usted amaba a la revolución, que era revolucionario y amaba por encima de todo a Fidel Castro? No. ¿Se presentó frente a ella como un agente de prensa de un medio cubano en defensa de la revolución? No. A ella, como de seguro a otras muchas personas, las utilizó con engaños, para lograr sus “altos objetivos profesionales y rating” con lo que estaba en el bombo. No tengo las evidencias, pero no hay que tenerlas, las personas como usted, que han existido desde siempre, tienen la misma actuación.

 

Lo vi mano a mano con José Daniel Ferrer, al cual usted dice o repite que se tragó en segundos. José Daniel es un hombre de pueblo, no es un intelectual. Tampoco fue así de que lo masticó, usted sólo pudo repetir de “seguidilla” esos mismos mensajes del pasado, la victoria de Playa Girón, las acciones de Mas Canosa, de los terroristas de Miami, del dinero que paga Estados Unidos, etc., etc., etc. Argumentos sobre la realidad cubana actual, no tuvo. En realidad, debió haber comenzado por reconocer la valentía de una persona luchando, no pocas veces solo, contra un gobierno. ¿Lo recuerda o no? Vea de nuevo el programa. Lo vi en mano a mano con Carlos Alberto Montaner, ahora si un intelectual de alto vuelo. Montaner no sólo le dio a usted con el sartén, sino que lo golpeó con la escupidera, con el cubo, con la toalla, con la banqueta, con un condón usado. Lo convirtió en ridículo. Lo desarmó. ¿Lo recuerda o no? Vea de nuevo el programa. Usted entonces sólo ha tratado de desmoralizarlos, de desprestigiarlos y disminuirlos como intelectual, de decir que están pagado. A todo esto, sólo pudo decir que la entrevista lo había cogido por sorpresa, pero, ¿cómo? ¿No disfruta usted del término “tiburón” con que algunos de sus más fieles seguidores lo apodan? ¿Entonces ahora para usted y sus seguidores, se puede ser un tiburón frente a Ferrer y una sardina frente a Montaner?

 

No se desesperen, continuará. Recién empecé.

 

 

488.- CARTA ABIERTA A EDMUNDO GARCIA. (Primera Parte).

CARTA ABIERTA A EDMUNDO GARCIA. (Primera Parte).

Puede ser cierto que un documento como este, en el mejor sentido de las normas de educación y comunicación, debería comenzar con lo de “Estimado”, sin embargo, si comienzo de esa forma, tendría que levantarme y dejar de escribir ahora mismo. La educación y cortesía hay que merecerla.

He tratado de escribirle comentarios en su chat, pero usted los tiene bloqueados. Creo que es mejor que los acepte, se enteraría a tiempo de muchas cosas. Sólo acepta palabras de sus seguidores, la mayor parte de ellas para halagarlo y aunque muchos no muy convencidos, apoyar sus ideas y lo que es peor, repetir sus ideas, las pocas posibles buenas y las malas. Usted declaradamente amante del caudillismo, no admite que ni tan siquiera sus seguidores tengan y manifiesten otra opción que no sea la suya. Se disgusta, los aplasta, convirtiendo sus intervenciones en un circo de enfermos, quizás fanáticos, donde el razonamiento desaparece. Entonces esa es la explicación de esta carta, que puede convertirse, en una extensa carta.

Le sugiero a usted y a su “ejército” de seguidores, a los que usted mueve a conveniencia, con eso de: manden, llamen, busquen, comenten, denuncien, envíen, etc., no desesperarse y llegar hasta el final. No podrá acusarme de vulgar, no podrá acusarme de mentiroso, no podrá acusarme de terrorista, menos de oportunista. No podrá demeritarme con lo de “gusano”, término impuesto para aquellos que piensan diferente, por aquellos que siempre pretendieron vivir diferente dentro de un sistema “proletario”. No soy gusano, Sr Edmundo, soy una persona que está en contra del sistema comunista cubano o como se llame, que, por cierto, dista mucho de ser lo que dice que es. Nunca fui yo, ni mi familia, los que vivimos en casas en Miramar y Siboney recibiendo cuotas mensuales de comidas extra. No fui yo, ni mi familia, los que paseamos en yates o vacacionábamos en Europa.

¿Conoce usted los hechos catalogados como el mayor suicidio colectivo de la historia en 1978, Guyana, donde cerca de 1000 personas voluntariamente donaron sus vidas y las de sus hijos siguiendo las ideas de un pastor evangélico norteamericano? ¿Recuerda los incidentes de Waco donde otro líder religioso, David Kosher, logró que sus seguidores se encerraran en un rancho y se dieran candela? Imagino que conozca lo del siniestro líder Charles Manson, cuya influencia logró que seguidores asesinaran a siete personas, incluyendo a una mujer visiblemente embarazada, en 1969, en Los Ángeles. El fanatismo, de la clase que sea, puede ser peligroso. Usted es un fanático clásico, de libros. El fanatismo es una enfermedad.

Le ahorraré a usted y a sus “generales”, sobre los cuales no voy a hablar aquí, el buscar información sobre mí y como oferta especial se la voy a adelantar, ya que no soy una persona pública. No soy un “influencer”, no tengo un canal para directas, no participo en ningún espacio, ni los que están absurdamente aun a favor de lo que se sigue llamando Revolución Cubaba, ni los que con razón están en contra de ella. No invierto mi tiempo en escribir artículos para defender al gobierno cubano, vestido de un falso sentimiento de patriotismo. La patria Cuba es otra cosa, la patria cualquiera, es más que un gobierno de turno, por mucho que este dure, más que una figura, más que una ideología. Confundir o tratar de igualar patria a un gobierno, sea cual sea, no es sólo una mentira, sino un crimen. Soy, como diría usted, un cubano de pueblo, nada especial. Le cuento, nadie me paga, nadie me envía una recarga, menos recibo favores por mis ideas. Nadie me da dinero para que yo entretenga.

Me llamo Rolando Torres Grillo, soy cubano y acabo de cumplir 60 años, o sea, soy contemporáneo con usted y lo primero que me llama la atención es escucharlo hablar de una Cuba que yo no recuerdo, por lo que me hace pensar que, en medio de todo, usted es un traductor y acomodador a su conveniencia de la historia, donde nada más han existido dos personas incólumes, Fidel Castro y usted. Bueno, para ser sincero, ahora, parece que por falta de presupuesto para nuevos protagónicos, veo que ha incluido a Raúl Castro. Él mismo deberá estar asombrado.

Contradiciendo lo que era casi una ley poner en aquellas biografías que se nos pedían durante muchos años, no procedo de una familia humilde, pobre o a la que hubo que alfabetizar, pero no iré muy para atrás para no cansarlo, esta no es muy biografía, sólo le diré que procedo de una familia de altos profesionales, pero además luchadores por Cuba antes que Fidel Castro apareciera en la palestra pública y luego destacadamente junto a Fidel hasta que cada uno de ellos falleció. Rastree mi apellido, aparecerán los méritos. Comenzaré entonces desde mis padres, porque como debe imaginar no vine al mundo dentro de un tubo de la gloriosa pasta dental “Perla” y algún valor tiene la familia donde se crece, por aquello que los especialistas llaman, el proceso de domesticación humana.

Mis padres, santiagueros, fueron unos de aquellos jóvenes que se enamoraron de Fidel Castro y su revolución desde su primer discurso en el Ayuntamiento de Santiago de Cuba frente al Parque Cespedes, o sea, cuando usted todavía no había nacido, si es verdad que tiene la edad que dice tener. Aunque ya lo habían comenzado a amar desde antes, aquel discurso fue donde se ejecutó el compromiso eterno, aquel de hasta que la muerte nos separe.

Mis padres, ambos revolucionarios, militantes del PCC, graduados universitarios, profesores, internacionalistas, con miles de horas de trabajo voluntario, con miles de horas de reuniones ideológicas, con miles de horas en zafras como voluntarios, vivieron desde 1959 incorporados a eso que se sigue llamando convenientemente revolución desde sus inicios, accionando y tratando de traducir cada una de las acciones del gobierno, que en nuestro caso tuvo un nombre y apellidos, en apoyo incondicional a cada una de ellas.

De ese matrimonio revolucionario, donde lo primero siempre fue el estudio, el trabajo y el fusil, salieron tres hijos. Yo el mayor, que hoy vivo coherente y felizmente en Estados Unidos, mi hermano pequeño que también está aquí y el del medio, que está contentísimo con poder venir dentro de muy poco. Gran fracaso de mis padres.

Eso es lo primero que puede llamar la atención, una familia de revolucionarios, profesionales, nada más y nada menos que profesores de historia y marxismo leninismo, abogados, que sólo logró que sus hijos optaran convencidamente por el camino contrario al que se les había enseñado e impuesto desde pequeños. ¿Habrá sido por sobre carga?, ¿Habrá sido porque aquellas enseñanzas no tenían una base real? ¿Habrá sido porque al crecer, los hijos se dieron cuenta de que todo era una mentira?

Todavía siendo muy joven, cuando adolescente aun, me negué a seguir por aquel camino revolucionario y en una “reunión” familiar, en mi casa todo era en reuniones familiares, le comuniqué a mis padres que conmigo no podían contar y a diferencia de usted, yo continuaría estudiando y trabajaría para demostrarles que tenía la razón. Aquella reunión marcó mi vida, a partir de allí comencé a vivir lo que después descubrí como término teórico, un “exilio interno”, donde nada, absolutamente nada, me parecía bien, nada me ilusionaba. Hoy la vida me ha dado la razón por muchísimas cosas, las más importantes, mi padre, terminó entregando su carné del PCC y murió deprimido fajado con el gobierno, o sea, con Fidel Castro al que amo, a través del TV, convencido de su acción y defraudado y mi querida madre, que también amó a Fidel Castro, hoy vive feliz en Miami, como usted, por “razones familiares”.

No obstante, como en mi casa, jamás se compró una libra de arroz por “la izquierda”, mis padres preferían antes morir de hambre y pienso matarnos a nosotros también, lo que por aquellos años que describo hubiera sido visto como una gran obra de conciencia revolucionaria, estudié y estudié mucho.

Escogí la carrera de Historia, como mis dos padres y dentro de ella me especialicé en Historia de Cuba, terminando mis estudios con 4,53 puntos académicos como resultado de toda mi carrera, el máximo es 5 puntos, con una tesis académica de 5 puntos, recomendada para publicación y ganadora de premio en la Jornada Científica de mi facultad. Con esto le ahorro la frase tan utilizada por usted para demeritar y burlarse, de que determinada persona tiene sólo una neurona. No creo que se pueda demeritar a todo un conjunto de profesores, algunos de ellos reconocidísimos como profesionales, con tal de decir que mis resultados son inventados, comprados, regalados, etc., tal como he escuchado decir a usted y muchos de sus seguidores, auto apropiados de categorías de tribunales académicos en sus directas para demeritar y humillar a personas.

Luego de haberme graduado, por mis méritos y ganas de hacer, fui a trabajar, nada más y nada menos que en el Museo de la Ciudad y la Oficina del Historiador de la Ciudad, dirigido por Eusebio Leal, usted lo conoce, todos en Cuba lo conocen  y muy rápido, le aclaro, sin ser yo hijo de nadie importante, mis padres eran revolucionarios como millones, pero no importantes,  y sin que mis abuelas fueran las jefas de personal, logré, por mi trabajo, convertirme en uno de los más cercanos colaboradores del director del museo, trabajando directamente con Raida Mara Suarez Portal, la persona que verdaderamente llevaba en sus hombros todo aquel lugar. Todo aquello, por años, funcionó bien, hasta que el director convirtió el museo en una unidad casi militar de fuerte contenido ideológico, para su exclusivo bien, lo que hizo que, por mis problemas ideológicos, nos pusiéramos rápido en bandos contrarios. Después de muchos años de fuerte trabajo y un abultado resultado profesional, y por qué no, mucho dolor, pedí la baja y me fui. Aquel lugar se convirtió en un infierno, lindo, pero infierno. Aquel lugar no era mío, era la finca de Eusebio Leal.

Entonces decidí cambiar de carrera, al comprobar por mí mismo, que la historia en Cuba, no es una ciencia, sino sólo un arma de y para la política, cosa que corroboro hoy escuchándolo a usted y sus traducciones de nuestra historia y negado a trabajar en una tienda, en una gasolinera, de portero en un hotel donde me hubiera buscado muchos dólares, negado incluso a traficar con mis conocimientos, ¿conoce usted a alguien que ha traficado con lo que dice que sabe?, volví a estudiar y trabajé años en el Instituto de Comercio Exterior y la Universidad de la Habana, por aquel momento unos de los lugares más prestigiosos de La Habana, que es casi como decir de Cuba.

Gracias a esos estudios, hoy tengo dos maestrías en Mercadeo, Administración de Empresas, Ventas y Comunicación. Gracias a esos estudios he escrito decenas de folletos de estudios para mis estudiantes, soy el autor de un libro sobre Marketing y Ventas Profesionales, he impartido decenas de miles de clases en el instituto y en la mismísima Universidad de La Habana, he participado en eventos, etc., por lo que le aconsejo que busque otra justificación para hablar sobre mí, porque lo de una sola neurona, frase que como le dije utiliza con frecuencia para burlarse, maltratar, humillar, vejar, discriminar a personas, para este caso no aplica.

Esta historia es fácil de comprobar, usted y sus seguidores, puede consultar a sus fuentes en Cuba. No delinquí, no trafiqué, no robé, increíble pero no robé, jamás vendí nada. Trabajé, estudié y con eso, con eso sólo fui capaz de mantener a una familia, con mucho trabajo, pero con tranquilidad. Usted no tiene hijos, me da pena, yo sí, tengo dos que fueron criados en Cuba. Entonces puedo deducir que usted no sabe nada de escuelas, reuniones de padres, trabajos voluntarios los domingos para arreglar muebles, pintar aulas, tareas, estudios, pero más, policlínicos, hospitales, fiebres, vómitos y diarreas, piojos, ropa, zapatos, desayunos, almuerzos y comidas para hijos, etc. Entonces usted, no sabe nada. Usted no conoce lo que es vivir en Cuba.

Para bienes, por suerte, un día me mudé para República Dominicana y allí a los 20 días de haber llegado, con un pasaporte de turista, o sea, medio ilegal, sin conocer a nadie, sólo después de presentar mi currículo, trabajé durante 5 años consecutivos en dos universidades privadas y aunque parezca pretensioso de mi parte, a los pocos días me convertí en el famoso profesor cubano, bueno, ya hemos hablado de las neuronas. De mi trabajo allí como profesor y empresario, hoy tengo como recuerdo agradable para mí y mi familia, haber publicado otro libro que fue muy bien valorado, no sólo por el español, sino por la forma poco común en que fue escrito. Puedo mandarle las dos copias de los libros para que usted y alguno de sus seguidores los evalúen, tal como evalúan a otros profesionales. Ahora, no entiendo mucho quién o quiénes les dan ese derecho de evaluar a un profesional, pero …

Ahora vivo en Estados Unidos para más bienes y más suerte y desde hace meses veo, sin perderme una, sus directas, a tal punto que mi esposa, junto a la cual, le comento, vivo hace 45 años y tiene un expediente de vida más limpio que el mío y puede competir por el merecidísimo reconocimiento de madre cubana, me regaña todos los días. Ella no entiende cómo se puede estar tan en contra de alguien y zumbárselo todos los días. Digo zumbárselo porque para nada es una misión agradable. Mi esposa, a la que hasta su metal de voz le molesta, dice que estoy loco, sin embargo, yo me divierto, veo en usted y todo lo que lo rodea el ocaso del sistema socialista y comunista cubano.

Descubro, con cierta satisfacción, viendo a dos grupos de los llamados revolucionarios, que se auto proclaman representantes de la “emigración patriótica”, competir con ofensas personales, vejaciones a las familias, burlas, chantajes, amenazas, etc., para ver cuál de los dos ama más a la revolución cubana y al maldito Fidel Castro y se lleva el diploma de “destacado revolucionario combatiente desde el exterior”. Todavía espero un plan, un programa, diseñado por ustedes, los emigrantes patrióticos, para sacar a Cuba de la miseria.

Parece que se les olvida que la emigración cubana tiene más de 60 años de existencia permanente y más de dos millones de cubanos fuera de Cuba, se les olvida que, de esa cantidad, el mayor por ciento, sin disfraz o disfrazado ha abandonado Cuba porque esa llamada revolución los traicionó, los humilló, los desarticuló y a muchos, por qué no, los obligó a escapar. Para no disimular o distorsionar, todos han sido, son y serán emigrantes políticos, el socialismo, el comunismo, el totalitarismo no da otra opción. Si se salió de Cuba en busca de poder comer huevos fritos, es un asunto político, la ideología en Cuba es la que ha logrado que las gallinas no pongan huevos. Demuéstreme lo contrario. OJO.-  El embargo o bloqueo, como sentimentalmente se le trata de hacer pasar por más malo, no le tiene el ano tapado a las gallinas.

Eso de la emigración patriótica da risas. ¿Patriótica viviendo en aires acondicionados, montando en carros modernos, comiendo carne de res todos los días, vistiendo a la moda, ahorrando dinero para vacaciones, etc.? Qué clase de descarados son. Si fueran una emigración patriótica deberían salir para Cuba, tal como hizo Fidel Castro en 1956 y antes, José Martí en 1895, ambas figuras mencionadas por usted hasta la saciedad. Hay que ser loco, inmoral e incluso un poco mercenario para desde un cómodo entorno en Estados Unidos u otro cualquier país del mundo, llamarse revolucionarios comunistas o haber convertido todo esto en un modo de vida, tal como creo que lo ha convertido usted, cosa que trataré de demostrar. ¿Edmundo García, el pueblo cubano, hoy, quizás en el peor momento de la historia de ese país o por lo menos, por mucho, en el peor momento de eso que aun inexplicablemente se sigue llamado revolución, se arregla las uñas de los pies como usted en una manicura?

Durante este tiempo he descubierto a quién ponerle el calificativo del peor ser humano, aspiro que usted no sea un robot, que ha podido existir. Pero significa el peor de todos aquellos que un día fueron peores. Entonces lo he estudiado y voy a demostrarle que es usted un prepotente, un hipócrita, un interesado, un revanchista, pero además un grosero, mentiroso, engreído, pero además un farsante, un aprovechador, de seguro luego recordaré algunos adjetivos más y por consecuencia un loco, que, si es cierto, tiene la gran capacidad de mentir, hacerse el víctima y convencer a los demás, para lo cual lo mismo llora frente a una cámara, que grita desesperado, que se nombra el continuador único y absoluto de Fidel Castro, que se inventa una historia de la Cuba pasada como le da la gana y se inventa una historia de la  Cuba actual como le da la gana. Que habla en nombre del pueblo de Cuba, a pura conveniencia, pueblo de Cuba con el que usted no debe haberse vinculado mucho, no porque yo lo diga, sino por lo que usted mismo ha contado de su “glamurosa” vida. Sus cuentos sobre los negros amigos de La Habana, sus menciones a las religiones afrocubana, etc., no son más nada que puro populismo. Lo único que no ha dicho y es honesto destacar por mi parte, aunque no descarto la posibilidad que en uno de sus arranques y pataletas lo pueda llegar a decir, es que usted, Edmundo García, es más revolucionario que el mismísimo Fidel Castro. Su demencia no tiene límites.

Veamos qué he conseguido, para esto no tengo las pruebas o evidencias, palabra que repite y repite a su conveniencia constantemente, sólo haré referencia a las palabras que usted mismo ha dicho durante todo este tiempo, que creo serán para usted más que evidencias, a no ser también que sea capaz de desmentirse. No hablaré de nada que no conozca o pueda referir de sus comentarios, con lo que usted ha dicho de usted mismo sobra para desmontar ese papel que usted, alocadamente, se ha otorgado y que le ha ganado unos cuantos seguidores que, creo que no lo conocen o no tienen memoria, que están falta de diversión y entretenimiento, son unos frustrados que no saben cómo expresar su frustración o peor, cómo salir de ella, pueden también ellos caer en lo de una neurona o sencillamente han descubierto en usted alguien a seguir porque disfrutan el mal, el chisme y el brete. La historia está llena de seguidores del mal, de las ideas absurdas o locas, por lo que no es de extrañar que esto ocurra. Usted se ha nombrado el defensor de la dignidad, revise sus directas para que no me desmienta. ¿Dignidad? Usted no sabe lo que es eso.

Según usted ha dicho, dejó la escuela en 9no grado. Cosa increíble para la Cuba de su época, que le repito fue la mía, donde la educación además de ser, según la propaganda, la mejor del mundo, era obligatoria y gratuita hasta el preuniversitario. Fidel Castro lo odiaría por esto. ¿Cómo entender que un joven revolucionario, totalmente identificado con el proceso, dejara de estudiar, siendo esa su única responsabilidad para con la Patria? O usted era muy bruto o era poco revolucionario por aquellos años o muy malcriado. Quizás las tres cosas a la misma vez.

Le pregunto, ¿al dejar de estudiar, se lo llevó el servicio militar, por aquellos años obligatorio? No lo he escuchado hablar de esa historia, por lo que asumo que no, de haberlo cogido el servicio militar, algún cuento tendría. Fidel Castro lo odiaría por eso, porque un joven que no estudiaba tenía que servir de alguna forma a la revolución y para eso, entre otras cosas, como no teníamos “Master Card”, estaba el servicio militar. La revolución cubana siempre necesitó hombres instruidos y armados para que la defendieran. A lo mejor usted tenía alguna de aquellas enfermedades que lo inhabilitaban, reales o inventadas, pies planos, problemas en la columna, asma, los nervios, etc. o a lo mejor tuvo la suerte de que alguien, en silencio, lograra que su expediente se trastocara en una de las gavetas y nunca fuera citado por el Comité Militar. Miles y miles de jóvenes fueron llevados por el Servicio Militar. ¿Lo fue usted?

A diferencia de usted, yo si estuve en lo militar. Como todo graduado universitario tuve que pasar seis meses en contra de mi voluntad, gracias sólo fueron seis meses, en una unidad de combate de la infantería de la Marina de Guerra, entonces, salvo que me lo demuestre, debo suponer que no sabe nada de marchar, hacer guardias, maniobras, de pasar hambre, frío, aguantar a los abusadores, retomando su término, mono neuronales jefes militares, etc. Usted entonces no sabe nada de fugarse, esconderse y tener que soportar maltratos, humillaciones, etc. Usted no conoce nada de lo que significa perder el tiempo miserablemente.

¿Fue usted militante de la UJC? Creo que no. Fidel Castro lo odiaría, pero esto me parece increíble, porque en nuestra época por sólo llegar temprano y sacar buenas notas, te proponían, o sea, te obligaban a integrar las filas de la joven militancia comunista. Debo asumir que entonces no sabe nada de reuniones ideológicas, de trabajos voluntarios, de horas y horas estudiando los discursos del “invicto” Comandante. Y es más increíble, porque por aquellos años, además, uno mismo, o sea, voluntariamente, podía pedir que se le hiciera el proceso para entrar, sólo había que demostrar que se era revolucionario, que se amaba a Fidel Castro y que se estaba dispuesto a morir por la revolución, por lo que creo que no fue allí, en aquellos años donde usted fue revolucionario de vanguardia. ¿Por aquellos años ya amaba enfermizamente a Fidel Castro?

Un día apareció en la TV, en un programa llamado “De la Gran Escena” y eso lo ha anunciado como algo fuera de liga. Es algo que repite con “bombos y platillos” constantemente. Entonces veamos, ¿qué fue ese programa? Fue un invento mediocre, que desde el punto de vista cultural no significó mucho para la historia, que sólo tomó relevancia porque la TV cubana, con sólo dos canales por aquellos años, era muy mala, llena de una programación del campo socialista, donde todos los años repetían las cinco partes de “Liberación”, “17 Instantes de una Primavera”, “Los amaneceres son aquí apacibles”, etc. y “En silencio ha tenido que ser” y “Julito el Pescador”, según el organismo rector a “petición popular” y donde de siete días de la semana Fidel Castro daba 4 o 5 discursos de 6, 8 horas, que luego, también a “petición popular” o sea, del pueblo, repetían los otros días restantes de la semana. De vez en cuando transmitían el Festival de Sopot de Polonia y ponían a Rafaella Carrá y a los Boney M, alguna que otra película de Bruce Lee y muchos, muchísimos muñequitos rusos.

En la TV cubana hubo programas culturales, pedagógicos, de alto vuelo, únicos, exclusivos, cuya idea marcó a un pueblo. Hablo de, por ejemplo, del verdadero “Escriba y Lea”, por cierto allí nunca estuvo; hablo de “24 por Segundos”, donde tampoco lo vimos; hablo de la crítica cinematográfica que hizo por años el sí profesor Mario Rodríguez Alemán, donde jamás usted fue invitado; hablo de “Vale la Pena” donde el también realmente profesor Calviño trató de hablarnos de psicología y la vida cotidiana y de “Cocina al Minuto”, donde una Nitza Villapol, junto a su destacada compañera de siempre, años tras años, por décadas, enseñó a cocinar y más, enseñó a adaptar las clásicas recetas de la comida cubana a la realidad de cada momento, hasta llegar a hacer un flan sin huevos, sin leche, casi sin sal y azúcar y que siguiera, al menos en apariencia, pareciendo un flan. Incluso hasta vestida de miliciana la vimos cocinar. Salí de Cuba en el 2007, mi esposa, experta cocinera, se trajo los dos libros, el verde y el rojo, de Nitza con ella. Eso es haber dejado una huella en un pueblo.

De la Gran Escena fue un programa montado sobre fotos y videos, donde dos presentadores, o sea, dos personas a las que se les había entregado un guion escrito decían lo que leían y anunciaban lo que se vería, tratando de ponerle cierta gracia personal. La conductora en aquel momento fue María Victoria Gil, abogada de profesión, aparentemente buena persona, pero que en realidad no sabía la diferencia entre la Torre de Piza y el Morro de la Habana, de la cual el pueblo tenía muy mala opinión como profesional de las artes y uno de los presentadores que por allí pasó fue usted. No fue el fundador, no fue el único. ¿Cuál era la misión de ambos? Sencilla, a dúo, pues era decir: Ahora viene una interpretación de Maria Callas en el año 1965. Maria era griega; Ahora vamos a ver una foto del famoso cuadro de Wilfredo Lam, La Silla, pintado en 1943. Oh, Lam nació en Cuba; Ahora vamos a ver un pedazo del magistral Lago de los Cisnes, obra estrenada en 1877 en esta ocasión las figuras principales son Anna Pavlova y Rudolf Nureyev. Eso era todo. Poner fotos, videos y anunciarlos.

No obstante, ese simple papel, que le repito, es cierto que lo hizo medio famoso, en una televisión en sentido general extremadamente mala, pobre, incapaz, lo he escuchado decir, más que decir, alardear enormemente, que llegó allí a “puro talento”, a “talentazo”, que la TV cubana, el ICRT o el director del programa lo fueron a buscar a su casa directamente. Eso señor Edmundo García no se lo cree nadie en su sano juicio y es cierto, únicamente usted en una etapa de delirium tremens lo puede hacer creer.

¿Cómo es que teniendo Cuba una muy buena y prestigiosa escuela de periodismo, pero además escuelas de locutores en todas las provincias, más talleres municipales, más millones de graduados universitarios, Viki, como cariñosamente se le conoce en Cuba, era abogada, las autoridades fueron a buscarlo a usted con 18 años y 9no grado? ¿Eso, en Cuba, pero además para trabajar en el ICRT? Nadie lo puede creer. Fidel Castro lo odiaría por esa mentira, se supone que los revolucionarios, como usted dice que es, no pueden mentir. El ICRT fue y debe ser un organismo extremadamente controlado por la Seguridad del Estado, la inteligencia y la contra inteligencia o uno de los tantos departamentos que existen para esas actividades, los criterios que allí se exponen están más que vinculados a la esfera ideológica, los niveles de censura siempre fueron enormes y tengo que creer que, a un joven de 18 años, desconocido, con sólo enseñanza media aprobada, vaya a usted a saber cómo, ni tan siquiera militante de la UJC, lo fueran a buscar a su casa, es increíble. Ni que usted, señor Edmundo, fuera Mozart o Da Vinci.

Paralelamente le he escuchado decir que su madre es revolucionaria, no lo dudo, mis padres también lo fueron. Que ella trabajó en el sindicato nacional de los artistas y que fue delegada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, o sea, a lo que debería ser nuestro Parlamento, en realidad al  Parlamento de ellos, entonces me inclino más a pensar que ella o alguien de su círculo cercano, quizás una de sus abuelitas, tiene que haberlo impulsado, quizás puedo creer que hasta muy ingenuamente, o sea, algo así como: Oye tengo en mi casa a Mundi o Edmundito, no sé cómo lo llamarían cuando joven, sin hacer nada, tiene pocas habilidades manuales, no quiere estudiar, es medio extraño y me da miedo que se meta en algo malo, pero es loco a la cultura, le gustan las luces y las cámaras, sueña con ser famoso, ¿puedes ayudarme con esto?

Y no es nada imposible, sin yo tener la evidencia de que fue exactamente así, puedo decir que el “sociolismo cubano” es una institución que triunfó junto a la revolución en 1959 y que creció y creció hasta convertirse en el monstruo que es hoy. El refrán popular en Cuba dice, “si tienes un amigo, tienes un central” y eso, como usted dice, “va a misa”. Todo, absolutamente todo, pasa por ese camino. El padre de esto fue Fidel Castro, seguido por sus muchachitos. Ejemplos durante estas seis décadas podrían llenar una biblioteca si se escriben, empezando por la repartición de casas, puestos de trabajos, cargos, viajes al extranjero, muchachitas, hospitales, etc., hasta llegar a la colocación de ministros y si pareciera poco de presidentes. ¿Quién puso a Raúl Castro? Y para colmo ¿Quién puso a Díaz Canel? ¿Cuáles son sus reales méritos, más allá del vínculo consanguíneo y una absoluta subordinación? ¿Quién promovió a Robaina a ministro? ¿De dónde salió Abrahantes? ¿Quién colocó, como usted afirma, al Doctor Cordoví como subdirector de un hospital?, ¿De dónde sacaron a Marrero?, por sólo mencionar algunos de los cientos y cientos de ejemplos. Sea honesto, ¿Quién lo llevó al ICRT? ¿A quién convenció? ¿De quién se enamoró o quién se enamoró de usted?

Bueno, no importa, esa es Cuba, la que yo viví, aunque usted tiene otra versión. Estando ya en el ICRT, en aquel programa que además duraba muy poco, sólo para poner algunos contados videos o fotografías, ¿Fue usted militante del glorioso Partido Comunista de Cuba? Creo que no. De haberlo sido lo estuviera pregonando. Entonces Fidel Castro lo hubiera odiado por eso. ¿Cómo suponer que no se sea militante y se llegue incluso a sentir un amor “único” por el líder absoluto? Entonces si no fue militante del PCC, no sabe lo que es, de nuevo, trabajos voluntarios, guardias, compromisos ideológicos extralaborales, participación en eventos, guerras, guerrillas, campañas sociales, etc., dentro de Cuba. No sabe lo que es tener que convencer a otros de lo que significaba la revolución, cuando incluso ella se dejó de ver. Mis preguntas para esta etapa son, ¿Cuándo fue exactamente que descubrió a la Revolución Cubana?, ¿Fue cuándo se quedó sin trabajo en Miami? ¿Cuándo comenzó a amar y nombrarse el exclusivo defensor de Fidel Castro? ¿Cuándo él murió y ya no puede defenderse de su amor? ¿Fidel Castro sabía que usted lo amaba tanto? Lo dudo, parece que el Comandante prefirió siempre invitar a tomar helados a García Márquez y visitar al “astro” Maradona y su novia menor de edad.

Me llama la atención que no haya sido internacionalista. ¿Lo fue? Creo que no, no tiene evidencias para hablar de eso. Fidel Castro lo odiaría por eso. Cuba es un país solidario y su pueblo participó en decenas de acciones fuera de Cuba para “salvar” al mundo, algunas desde el mismísimo triunfo de la Revolución de 1959. Algunas secretas, otras públicas. Cuba ha enviado a cientos de miles de cubanos a otros países en tiempos de paz y en tiempos de guerra. Ha enviado personas a subvertir procesos, a guerrillas, como maestros, médicos, espías, etc., incluso muchos de los que fueron se apuntaron como voluntarios. ¿Recuerda al Che? Él se apuntó de voluntario. Mis padres fueron internacionalistas, cuando del internacionalismo se regresaba, si se regresaba vivo, sólo con un diploma o una medalla y por supuesto el orgullo, que no se podía comer, pero engordaba. ¿Usted cuándo descubrió lo de la solidaridad, lo de la defensa del mundo pobre, lo del mérito del internacionalismo cubano? Sólo le he escuchado mencionar a París, Londres, Suiza, New York, para engordar su ego y tratar de impresionar a sus seguidores que imagino babean cuando lo escuchan, frente a un pueblo que no podía ir de un municipio a otro o para el que Varadero era una playa inalcanzable. ¿Llamará a eso viajes por los países y capitales más lindos del mundo capitalista, misiones internacionalistas?

Luego, lo volvimos a ver en un programa de TV, en “Palmas y Cañas”, otra vez como presentador, o sea, algo así como, ahora para ustedes… El Jilguero y luego la controversia entre los grandes Justo Vega y Adolfo Alfonso. Nada más. Usted en esta segunda ocasión, no era más que un repetidor de un guion que alguien le entregaba por escrito. Lo he escuchado hablar de los otros presentadores, recuerdo, creo, a María Elina Grau, muy mala, seca, patitiesa, con un humor forzado y al gran Cepero Brito, que ya era famoso antes del triunfo de la revolución, al que usted jamás le llegó a los tobillos. Pero siempre el mencionar esos nombres, cosa en la que usted es especialista, le parece dar prestigio. Me llama la atención cada vez que menciona un nombre de esos de personas importantes, ellas han fallecido, o sea, ya no pueden defenderse, ni desmentirlo. A lo mejor lo están esperando en algún lugar, imagino que usted como religioso que dice ser, crea en esa nueva vida y entonces quizás le digan, mentiroso.

Palmas y Cañas fue un gran programa, dirigido mayormente al campesinado cubano. En mi casa éramos seis personas, solo mi abuela, de origen oriental campesino, lo veía. A las 7:00 pm, los domingos, el resto de los habitantes de aquella morada, se levantaba e iba a hacer otras cosas. Entendíamos a mi abuela, le dábamos su tiempo frente al TV, pero no la acompañábamos. A lo mejor, mi abuela, de estar viva, lo recordaría como presentador, aunque el éxito de ese programa estuvo siempre en los grupos y cantantes. El presentador podría haber sido usted, un muñeco o una máquina. Mi abuela fanática a ese programa, no lo veía por usted.

Pero quiero decir que los buenos cantantes de la música campesina, muchos de ellos que venía de antes del 59, hablo de Celina González, Ramón Veloz, padre y su agradable esposa Coralia, se fueron poniendo viejos, se jubilaron, se fueron muriendo y lo que vino después como representantes de esa parte fundamental y sólida de la cultura cubana, era algo para vomitar. Hasta mi abuela lo dejó de ver. No sé si seguirá existiendo el programa, ojalá que, por respeto al campesino cubano, no. ¿Habría que preguntarles a los jóvenes cubanos si lo ven? ¿Habría que preguntarles a los jóvenes cubanos si lo recuerdan a usted? Todavía hoy, muchos años después decir María Dolores Ortiz, Humberto Galich Menéndez, Gustavo Dubouchet, Enrique Sosa, Mario Rodríguez Alemán, Nitza Villapol, Germán Pinelli, Consuelito Vidal, por sólo mencionar algunos de los nombres reconocidos, crean admiración y respeto. ¿Decir Edmundo García significa algo en Cuba?

Después de esto, Edmundo García desapareció de la TV nacional. Las causas, como muchas otras causas en Cuba, no las conozco. Pero de estas dos intervenciones como presentador, o sea, como repetidor de un guion que otra persona escribe, no recuerdo nada. Nada vinculado a la cultura, menos vinculada a la actividad pedagógica o académica, nada de un programa personal como protagonista, al estilo de Raquel Mayedo, Amaury Pérez, Alfredito Rodríguez, Hilda Ravilero, etc., buenos o malos, pero personales, por lo que no acabo de entender, creo que Fidel Castro, no muy amigo de los “intelectualoides culturosos”, como a tantos y tantos han nombrado, tampoco, de dónde le viene y usted disfruta lo de “profesor”.

Si usted fuera serio, prohibiría que lo nombraran por esa categoría y se pusiera bravo, casi hasta no poder respirar como le pasa a menudo, cada vez que un seguidor por halagarlo o burlarse lo llama de esa forma. Tendría que mandar a callar como hace en ocasiones cuando, incluso alguno de sus más fieles seguidores y aportadores de dinero, le contradice. “Profesor”, con P mayúscula, es una categoría seria, de reconocimiento a una obra, otorgada a alguien que brilla, que enseña, que ha dejado una huella. Profesor se define a alguien que ha aportado. ¿Podría usted decirme cuál es su legado para la cultura cubana?

No se desesperen, continuará. Recién empecé.