domingo, 3 de marzo de 2019

Ver para Creer. (Parte 2)

Hace pocos días intercambiaba ideas sobre el resultado de la votación con mi amiga Lissy y le decía que el triunfo del gobierno cubano era inmenso, gigantesco, quizás por eso planificaron la votación. Con sólo mirar estos numeritos, cosa que, por supuesto, los inventores exhiben con orgullo y se preguntan entre ellos, quiénes son los que están en contra, tratando, una vez más de minimizar y ridiculizar a esa fuerza que existe, que quizás hoy sea más fuerte que en décadas anteriores, pero que evidentemente por las razones que sean, no logran sumar muchos seguidores públicos.

Era sencillo, hecho como para bobos, sólo había que marcar por el SI o el No. Más de 7 millones y medios de cubanos votaron y de ellos el 86.85% votó a favor de aprobar y entonces establecer el proyecto como Constitución definitiva, después, es de reconocer, de algunos cambios de colorete que le hicieron, donde entre otras cosas los homosexuales tendrán que seguir noviando eternamente sin bodas.

Casi el 90 % de los que votaron dijeron SI, o sea, SI queremos esta Constitución, con lo del partido único y el socialismo como modo de vida, lo que después de caminar por una parte de Cuba y hablar con los cubanos de a pie, podría resultar increíbleeeeee. Sólo el 9% de los votantes fueron los que abiertamente seleccionaron el No como opción, solamente el 9% de los cubanos que votaron tuvieron el valor, la decencia, la osadía, la valentía y sobre todo, para mi modo de ver la HONESTIDAD de decir no. Y hablo aquí de, sobre todo, honestidad, porque ese 9% no se parece a lo que uno ve en las calles de Cuba, o al menos la parte del país que conozco bien desde hace muchos años. 

Increíble, porque aparentemente nadie cree en el nuevo presidente, sustituto a la fuerza del segundo presidente, sustituto a la fuerza del otro presidente. Increíble porque al cubano de a pie hoy le falta todo para vivir, viví allí muchos años y mantengo relaciones casi a diario con la parte de mi familia y amigos que aún están dentro. Increíble porque las personas demuestran “a escondidas” falta de interés, falta de objetivos, falta de esperanza y sobre todo donde la palabra futuro no existe o queda clara. Increíble porque Cuba tuvo la posibilidad ahora a través de celulares, internet, Facebook, etc., como nunca antes, de ver cosas y realidades que pasan todos los días en todo el territorio nacional y por supuesto no se publican en los medios oficiales como los periódicos, la TV y la radio, tecnología y redes sociales que sirvieron para alentar y hacer más grande los llamados de atención, proponer programas, dar a conocer nombres, violaciones de derechos, abusos, represiones, etc., pero que al final del final, no sirvieron para cambiar nada.

Yo no encuentro la explicación que pueda convencer, más allá de hablar mal por hablar mal. Es sabido, el cubano promedio desde hace mucho tiene miedo, además del miedo que se siembra y cosecha desde el poder, el cubano tiene una cuota grande de auto miedo que ha desarrollado junto al crecimiento de los huesos. El miedo que no hace falta controlar, porque es el controlador. El miedo que hace que generaciones tras generaciones, padres e hijos que luego serán padres, traten de protegerse a capa y espada. El miedo que hace que, las personas hablen bajito y miren para el lado y no precisamente por educación, el miedo que hace que las personas digan una cosa en su grupo de amigos íntimos y otra totalmente distinta cuando se trata de opiniones en público, que se graban o se registran. El miedo que hace que dentro de una cabina de votación cerrada y sin vigilancia, todavía las personas se sientan observadas. El miedo de pensar en que luego serán llamadas a contar y perderán lo poco que tienen, si es que lo tienen. El miedo como nutrición orgánica.

Conozco que muchas personas quieren un cambio, y que han dedicado a eso sus vidas, sus estudios, sus familias, repito, puede ser que sea el despertar y el número hoy, que aparenta ser insignificante, pueda ir creciendo poco a poco, pero siempre pensé que el descontento sería mucho mayor y más inteligente y pudiera aprovechar la votación secreta para manifestarse. Sin embargo, por lo menos por ahora, no fue así, el 9% sigue siendo ridículamente inferior a lo que uno se imagina que podría ser.

En medio de tantos problemas de todo tipo, en medio de tanto desconsuelo, en medio de una población sobre todo joven que manifiesta no tener esperanza y objetivos definidos, una vez más, la gran mayoría del pueblo cubano en Cuba ha escogido voluntariamente perpetuar la misma estructura socio económica que por 60 años ha devorado todo, sin ningún resultado positivo estable, más allá de la política e ideología, al menos en su manifestación formal.

Ver para creer, dijera Santo Tomás, y así y todo viendo y metiéndole los dedos a los huecos creados por los clavos en las manos del Hijo de Dios, es difícil de entender lo que ha pasado y mucho más difícil poder explicarlo coherentemente.

Premios Oscar 2019.
Mejor Actor Protagónico
Mejor Actor Secundario.
Mejor Guion por Constitución 2019.
Premio a Mejor Film de Ficción.
Los vencedores, que son los mismos de siempre, ahora un poquito más viejos, dicen que queda demostrado que el pueblo cubano quiere al Socialismo y a su único partido. Podrán decir ahora que incluso los homosexuales a los que se les negó el derecho de casarse oficialmente están a favor de la nueva constitución pues ella define de forma sólida el futuro del país. Es cierto, así los números lo demuestran, pero y qué pasa con la realidad que uno ve todos los días.

Sobre esto y todo lo demás relacionado con Cuba, existen miles de variantes que tratan de explicar. Todas ellas pueden ser válidas o sencillamente ninguna puede llegar a representar lo que nos ha ocurrido y ocurre como pueblo. Cada cual podrá arrimarse, partiendo de sus experiencias e intereses a alguna de ellas que aquí menciono o enviarme la suya como explicación, cosa que puedo asegurar que agradeceré.

Algunos hablan de que los cubanos tenemos miedo. Es posible, el miedo existe y es humano. Ya dije que sí, y no sólo tienen miedo los que están allí, cosa hasta cierto punto entendible, sino que una parte de los que no están allí físicamente, también poseemos ese miedo, que es más que todo una enfermedad. ¿Y si no me dejan entrar?, ¿Y si tengo problemas para volver?, ¿Y si me paran en el aeropuerto cuando llegue?

Otros aportan que los cubanos no servimos para nada, que hemos perdido la honestidad y que somos una banda de hipócritas, demagogos, lame botas, mentirosos. Puede ser posible, llevamos muchos años jugando al gato y al ratón dentro de un país, incluso dentro de nuestras propias familias, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros amigos y peor, con nuestros hijos y esto puede haber creado la desconfianza, la posible vigilancia y la autovigilancia. Llevamos muchos años viviendo en la revancha, en lo de quítate tu para ponerme yo. Hemos visto a muchas personas caer en picada, por un simple comentario de un vecino.

Hay quien dice que, a pesar de las penurias, las personas allí, o sea, en Cuba, prefieren el socialismo, tal como se prefiere a un mal conocido en vez de a uno nuevo por conocer. Esto es posible y es entendible lo de mantenerse en la zona de confort, en la seguridad. Es preferible tratar de sobrevivir dentro de los mecanismos que ya conocemos, a arriesgar todo por algo que al final no nos puede salir bien.

Los más teóricos y negociadores aportan que no sabemos, que la falta de ejercicio verdaderamente democrático, nos ha llevado a un camino sin salida, que no nos lleva a ningún lugar en tiempo definido, pero que es seguro y hasta cierto punto agradable caminar por darnos la impresión de que caminamos.

Se ha hablado mucho de la discriminación racial, del abuso infantil, de las largas y abusadoras jornadas de trabajo, de la explotación de la mujer, de la droga y la prostitución, de la violación de niños, de la contaminación del ambiente, de las huelgas, de los asesinatos, etc, etc, etc que ocurren “exclusivamente” en el sistema capitalista y entonces muchas personas, sin conocer y peor, queriendo no conocer, tiemblan frente a la posibilidad de cambiar, obviamente para este sistema, porque no creo que a nadie ahora se le ocurra empezar de nuevo por el esclavismo o el feudalismo, por más que sean lindas las Pirámides de Egipto, los castillos feudales y las iglesias europeas. No creo que, por ahora gustarnos el arroz frito, alguien quiera regresar a la época de la construcción criminal de la Muralla China.

No son pocos los que dicen que una parte de los cubanos de Cuba quieren vivir sin trabajar, o sea, sin trabajar oficialmente y se dedican al invento diario y otra parte, que tampoco quiere trabajar vive cómodamente de las remesas familiares, disfrutando o al menos disponiendo de un dinero que no producen y por el cual no corren riesgos, ni sacrificios para producir. Posición que les permite vivir por encima del nivel de vida del proletariado, sin tener que joderse mucho. Entonces si cualquier constitución está basada en que yo mantenga mis remesas enviadas con el sudor de mis amigos y familiares, pues que la constitución diga lo que le dé la gana y que pongan a dirigir a quien ellos quieran, total para lo que sirve en el plano diario.

Otros dicen, cosa que me parece posible también, que el exceso de política en todos estos años nos ha convertido en apolíticos, aunque no estoy muy convencido de que el término sea aplicable a los humanos. Es cierto, después que el gobierno escogió el camino del Socialismo, que oficialmente fue por allá por el 1961, todo en Cuba, exactamente todo, estuvo matizado por ese aspecto. No nos engañemos buscando soluciones acomodadas para nuestras vidas, todo en Cuba fue derivado e interpretado a partir de la política y la ideología, o mejor de la única política e ideología que emana desde el poder.

No recuerdo un aspecto que no pasara por ese filtro. Conozco casos extremos, es verdad, pero casos, donde en una de las más que utilizadas verificaciones, se manejó que la esposa de un amigo gritaba cuando hacia el amor y eso afectaba a la comunidad.

He escuchado muchas razones para justificar el por qué nos hemos ido de Cuba. El oficialismo por conveniencia impuso una, los cubanos no son emigrantes políticos, son sólo emigrantes económicos y así nos comparan con el resto de las personas que se mueven en el mundo. A muchos de nosotros nos ha convenido esa definición, porque, en medio de tanto desastre, queremos vivir en el capitalismo, disfrutando de sus bondades, que también las tiene, pero al mismo tiempo disfrutar de las bondades del sistema ideológico que no soportábamos, o sencillamente nos echó. Con tantas playas lindas en el mundo, sigue siendo Varadero nuestra máxima aspiración, quizás porque viviendo allí, trabajando allí todos los días, nunca pudimos ir.

No soportamos la ideología comunista, pero queremos ir a “nuestra” Cuba que en realidad si pensamos un poco no lo es, alquilar un auto, tomar cervezas baratas durante 15 días seguidos, hospedarnos en un lujoso hotel de Varadero o mejor ahora de los cayos y acostarnos con una chica de 20 años por, a veces, el precio módico con el que en nuestros países de trabajo pagamos una cajetilla de cigarros. Entonces, es real, para ese grupo, que no creo que sea pequeño, no se tiene nada en contra del Comunismo y su ideología, sólo lo que queremos es comer helados con galleticas y por eso nos mudamos para Estados Unidos, por ejemplo.

Pobre Santo Tomás con su ver para creer. Debía haber dicho ver para infartarme. La variante más alocada, por no llamarla descarada, hipócrita, oportunista, demagoga, etc., es la ahora puesta de moda Repatriación. Entonces, muchos de los cubanos que abandonaron Cuba, es cierto por problemas económicos, pero también y junto a ellos por discrepancias irreconciliables con la política y la ideología que dominan de forma absoluta todo, ahora, sin abandonar sus puestos de trabajos, sus salarios, sus carros, sus casas, etc., en los países donde han logrado llegar, se van a Cuba y recogen un nuevo carnet de identidad y comienzan a “disfrutar” de los derechos ciudadanos. Ahora pueden comprar casas, alquilar hoteles, disfrutar de las maravillas de la naturaleza, visitar a hospitales, hacerse cirugías y tratamientos médicos, montar negocios, etc., con la condición de que además de españoles, norteamericanos, mexicanos, canadienses, italianos, angolanos, australianos, chilenos, y de cuántas otras nacionalidades existan, también son ciudadanos oficiales cubanos. Aquí se dicen libres y allí se acogen a la condición condicionada de repatriados. Aquí critican a Trump incluso por su color de cabello, por ejemplo y allí toman cervezas, bailan y toman en Sol en una piscina delante de una foto de Díaz Canel y Raúl agarrados del brazo en muestra de triunfo y un poquito el segundo agarrándose del primero para no caerse.

Entonces muchos de los cubanos, que fueron aceptados hasta con agrado y ayuda, en los países a donde pudieron llegar, se dedican a criticar todo lo que los rodea, a veces sin razón, ni conocimientos, y ahora se van a medir la vista en Cuba, pasándole por arriba a la larga cola de cubanos, pues son repatriados y aunque eso no les da una condición especial, los médicos se las arreglan para ayudarnos, porque nos presentamos en los hospitales con regalos, carros, ropas diferentes y sobre todo cuentos diferentes. Si, yo a cada rato escucho, no puedo dejar de ir a Cuba tengo mi casa allí alquilada, tengo que ir a Cuba a operarme una oreja porque es gratis, tengo que ir a Cuba soy dueño de un paladar que puse a nombre de mi hermano, tengo que ir a Cuba porque mi sobrina cumple 15 años y llevo todo desde aquí para la fiesta que tiene que ser mejor que la de la vecina, tengo que ir a Cuba porque puedo llevar como mula todas las libras que me den la gana porque me las cobran en pesos cubanos, etc, etc, etc. ¿Qué nos estará pasando, nos estaremos volviendo locos o hemos parado en la variante más desarrollada de la hipocresía?

No sé, cada una de estas cosas, todas juntas, un pedazo de una ligado con un pedazo de la otra u otras muchas variantes que no puedo contemplar por desconocimiento, pueden hacer hoy, o están haciendo hoy al CUBANO, que por demás, de forma general, a mi modo de ver, ha dejado de ser aquel amigo solidario, desprendido, desinteresado, honesto, valiente, arrojado, comprometido, etc., que describen los poemas cuando se nos menciona.

Para colmo, creo que siempre, pero más ahora, los cubanos estamos interesados en resolver, cualquier problema, menos los nuestros y nos hemos convertido en expertos en asuntos internacionales. Somos como la vecina que vive en un infierno, pero viene a tu casa a decirte cómo debes resolver tus problemas. Somos como las personas que ocultan sus verdaderos padecimientos y están recondenadas, pero vienen, se ríen y te recomienda que vivas como ella, porque son felices.

Creo que una parte de nosotros está a la caza del mínimo problema internacional, para arrojar nuestra, incluso hasta a veces, extremista o radical posición crítica. Esperamos la primera mueca de un presidente o el primer catarro de alguien para arremeter con críticas y sobre todo enseñanzas de cómo se debería resolver el asunto tal en el país más cual, del que no sabemos nada. Nos bajamos con definiciones políticas, manejos de informaciones repetidas sin análisis, criticas y más críticas de problemas en el mundo entero, sin embargo, ese mismo grupo entusiasta, hace mutis total frente a los problemas de Cuba. ¿Somo en realidad tan críticos?

La misma amiga con la que he hablado de estos temas, todavía como consuelo frente al resultado de la votación, me preguntó desde cuándo confiaba yo en lo que el gobierno cubano decía. La idea no es que yo confíe o no, no creo que signifique y cambie nada, menos estando yo viviendo voluntariamente donde vivo, lo cierto es que hoy en el 2019, Cuba es una nación moderna, que tiene una Carta Magna moderna y nueva, que no fue impuesta, que no fue obligada. Fue redactada por una comisión desde el gobierno y el único partido que existe, cosa normal en Cuba desde hace muchos años y que luego fue aprobada por casi el 90% de los que fueron a votar, que fueron casi 8 millones de personas, en un país que tiene un poquito más de 11 millones dentro de su territorio nacional, mediante el voto voluntario y secreto. Esto, aunque nos duela es la realidad y es la realidad que el Gobierno Cubano mostrará al mundo para justificar y consolidar, al menos formalmente su permanencia, o sea, no estamos aquí porque queremos, estamos aquí porque nos quieren.

Una parte de nosotros, sin poder explicar mucho, seguiremos pensando que el descontento existe, que hay muchas personas que quieren un cambio. Seguiremos pensando que poco a poco ese número crecerá y que la auto vigilancia se debilitará para dar pasos a posiciones más coherentes. Una parte de nosotros seguirá tratando de entender las actuaciones detrás de los discursos y seguiremos ayudando a los nuestros, familia y amigos, sabiendo que de esa ayuda también se nutren los que redactan las constituciones, todo esto en espera de mejores tiempos, tal como dicen los abuelos.

sábado, 2 de marzo de 2019

Ver para Creer (Parte 1)


Ver para creer, es una de las frases más utilizadas por algunos de nosotros, cuando algo nos parece muy insólito e increíble. La idea viene de lo que, según la Biblia, dijo Tomás, uno de los discípulos de Jesús Cristo, cuando le dijeron que su maestro regresaría de la muerte. Dicen que Tomás, que luego devendría en apóstol, dijo que tendría que meterle los dedos en los huecos de los clavos para creer que era Jesús y que había regresado de los muertos.
Entonces esa frase es la mejor que encuentro para definir lo que a continuación pretendo analizar desde mi modesto ángulo de conocimiento.

Quiero escribir sobre Cuba y la recién votación de una nueva constitución, pero en realidad no sé por dónde voy a empezar. Tengo muchos pedazos de ideas en mi cabeza, que no encuentro el orden que les puedo dar para poder explicar lo que quiero y entonces dudo si lo que me salga sea entendible o no.

Desde hace algunos meses, la idea de votar una nueva Constitución en y para Cuba, que sustituyera a la de 1976 vigente aún, ocupó noticias y pensamientos y me imagino que acciones dentro de los cubanos, tanto los que estaban a favor, como los que no lo estaban.

Después de haber vivido muchos años en Cuba, me da la impresión de que para nosotros una constitución, no es más nada que un poco de hojas que alguien o algunos se dedicaron a escribir, pero que en realidad no significa mucho para nuestras vidas diarias. Sabemos que existe, pero no sabemos para qué se utiliza y menos sabemos en el plano personal, cómo hacer uso de ella. Creo, me arriesgo a decir, que la mayor parte de nosotros, nunca le ha echado una ojeada detenidamente.

En Cuba, la constitución casi siempre se enuncia, sobre todo, cuando el Gobierno quiere hacer de las suyas, de ahí que creo, y me arriesgo a decir, que ese documento tiene una explicación formal, teórica, para uso de estudiosos, como cubierta de modernidad, para uno que otro abogado pueda hacer sus trámites sin molestar mucho, pero para la vida diaria, para enarbolarla como defensa u orientación, para tenerla como guía, poco nos ha servido y peor, poco nos servirá.

Me arriesgo a decir que no existe en nuestras casas una copia de la Carta Magna, cuando debía ser lo contrario. Entonces, en realidad no se puede utilizar algo que se desconoce y que, a mi entender, el gobierno maneja como mi mujer maneja una receta de cocina, la cual conoce que existe, pero no utiliza la mayor parte de las veces porque prefiere cocinar por el instinto, el olfato, la experiencia, etc.

Crecí en una familia de abogados e historiadores, por lo que al menos escuché con alguna frecuencia de la existencia de ese documento, pero ni así tan siquiera puedo decir que fui o soy un estudioso del escrito. No sé entonces qué pasó en las casas o familias de constructores, choferes, macheteros, simples trabajadores de la mano o amas de casa, jugadores de “la bolita” los jugadores de chapitas, los anexos a los bares y las “pilotos”, etc. Todavía hoy no sé exactamente a dónde dirigirme o cómo orientar a alguien que quiera comprar un ejemplar, a no ser que pase como con las banderas cubanas, que la única posibilidad que había a última hora para adquirir una era comprarla, muy cara, en las tiendas en divisas, o sea, en dólares o su más bochornosa imitación, los CUC.

En mi última visita a Cuba el pasado mes de agosto, estaba la población cubana, cuadra por cuadra, centro de trabajo por centro de trabajo, escuela por escuela, metida en la discusión, por ponerle algún nombre a lo que ocurría, de los artículos que una comisión había escrito para la nueva constitución.

La idea más novedosa que descubrí y la que parece había movido más a la opinión pública nacional, creo que por el morbo que detrás de ella siempre hay, fue el tema relacionado con la posibilidad de bodas entre personas del mismo sexo, lo que me dio a entender que todo lo demás que dijera la Carta Magna, eran puntos de segunda categoría. Todo estaba cuadrado.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, que al final de la historia no se aprobó para que se incluyera en el documento, pero que, por unas semanas, dio a los vecinos cubanos, a uno que otro emigrado y sobre todo a las parejas del mismo sexo, la posibilidad de hablar sobre este tema, pero que a mí entender para nada es importante en la real intención de decidir el futuro de un país como Cuba, donde hay tantas otras cosas por arreglar, encaminar y cambiar. Fue más la intención de entretener y pasar un buen rato juntos. Cómico, porque como un toque sentimental, se alentó y permitió a los emigrantes cubanos regados por el mundo, a que opinaran sobre el documento que se discutía, pero luego esos emigrantes no tenían el derecho a votar. ¿Entendible?

Si las personas del mismo sexo que ya viven en parejas públicas se casan oficialmente, pueden heredar una de otra e incluso llegar a adoptar o parir hijos, cosas que me parecen muy buenas, vendría siendo un problema relacionado con un por ciento mínimo de la población cubana y se relaciona con algo extremadamente específico. Claro, entiendo que lo específico y mínimo también puede ser importante, pero el llevarlo a ese plano hasta casi convertirse el tema en el punto más importante del proyecto de constitución que se debatía, me parece un circo. Primero no queríamos a los homosexuales, fueron reprimidos, encarcelados y sacados del país, ahora, para que todos vean que hemos cambiado, los queremos casar legalmente. ¿No se aprobó? Qué lástima, nosotros no teníamos nada en contra.

Habría que calcular cuál es la población homosexual en Cuba, por mucho que haya crecido públicamente, que creo que sí, ha crecido, y compararlo con la población heterosexual para darnos cuenta de que, aunque merecen el derecho, es un tema de segunda importancia, no porque los homosexuales lo sean, sino porque existen otros millones de personas y muchos temas de importancia para tomar en cuenta, que sí tienen que ver con el fututo, la economía, la política, etc., de un país entero, dentro del cual, después vivirán los homosexuales felizmente casados. Podría haberse dejado ese tema para una decisión administrativa, como otras tantas o para el Código de Familia derivado de la constitución que se acordara.

Creo que fue una idea empujada por la directora del centro que se dedica a investigar estos temas y la cercanía que ella tiene con el poder, quizás una intención para demostrar que se está trabajando en estos asuntos modernos, pero que, en realidad para la decisión histórica de una nueva constitución y un país, no significan mucho.

Algo así observé en República Dominicana con relación al aborto. La sociedad dominicana “oficialmente” católica plasmó en su Constitución que era ilegal y por tanto prohibido el aborto y de esa forma se quedó bien con las fuerzas influyentes de la sociedad, por supuesto, los ricos, los políticos, la iglesia, etc. Creo que existen unos pocos países que recogen esto como una definición constitucional, sin embargo, todo el mundo allí sabe que los abortos se hacen y se seguirán haciendo. Los pobres en sus pueblos, arriesgando muchas veces la vida por las malas prácticas, la falta de higiene, el negocio deshumanizado y los ricos entrando por atrás de las clínicas privadas o sacando pasajes en las aerolíneas con la justificación de que la niña se va de turismo a Europa o a Estados Unidos.

Luego, cuando uno trata de hablar sobre Cuba, tanto con los amigos de allá y los amigos de aquí, la idea que prevalece es el descontento generalizado de una población que sufre carencias económicas de todo tipo y más importantes, carencias de libertades civiles, muchas de ellas, las que nunca, al menos a mi entender hemos disfrutado.

Esta situación que se ha ido agravando con el paso del tiempo, puede dar la impresión de que frente a un proceso de votación individual y además secreta sobre la posibilidad o no de perpetuar el sistema socialista con su tan envejecido y desmejorado Partido Comunista el frente, la respuesta de ese pueblo que puede votar, pudiera reflejar la realidad que aparentemente se respira en las calles.

Yo, después de haber hablado con todo el que me pasó por el lado mientras estuve en Cuba y puedo asegurar que hablé mucho, pensé que podría ser un momento para que las personas, cansadas de vivir como viven, dijeran y con esto trataran de llamar la atención al gobierno, que están cansadas de confiar en algo que lleva seis décadas prometiendo un futuro mejor y que por el contrario sólo ha logrado que el futuro no exista. Futuro que, desde 1959, ha pasado ya por más de tres presidentes, todos los inversionistas extranjeros que se han presentado, primero los comunistas del CAME, luego los capitalistas “buenos”, los chinos, los venezolanos, etc., diferentes fórmulas para que las vacas den más leche y para aumentar la cuota de café con chícharo, trigo, etc., y la carne molida con todo lo que se le podía agregar, incluyendo la tan perjudicial soya y que ha llegado a compartir solamente el número 0.

Esperaba que los que pudieran votar, de más está repetir que los que vivimos en el extranjero, aunque estemos muy interesados no podemos e incluso los que se han repatriado, apelando a una opción sentimental y más aún oportunista, no fueron aceptados para ejercer su derecho al voto, tuvieran la oportunidad de decir, NO queremos más. Miren amigos del gobierno, en realidad no es nada personal, puede ser que no sepamos lo que queremos, no sabemos para dónde ir, no sabemos, cosa lógica por la falta de ejercicio, qué gobierno escoger, pero no queremos más de este experimento. La vida es una, nos dura aproximadamente 80 años sobre La Tierra para las personas más sanas y queremos tener otra opción, queremos probar otra cosa. ¿Cuál? Somos sinceros, no sabemos, pero otraaaaaaaaaaa.

Sin embargo, el aparente descontento de la población solo existe y sigue existiendo en secreto, para conversaciones de esquina entre amigos, para congraciarse con un que otro extranjero y pienso que, para entretenerse, de forma general. No desconozco y no quiero desconocer que existen personas serias, capaces, entregadas, que han hecho un esfuerzo diario exponiendo sus comodidades e incluso su integridad personal para cambiar las cosas. Conozco que existen personas que marchan pacíficamente por las calles de la ciudad y son reprimidas, la mayoría de las veces brutalmente reprimidas, otros que se reúnen y discuten y acuerdan temas, otros que, con acciones aparentemente independientes, salen a la calle y gritan cuatro cosas, para lo cual hay que tener valor, pero esos, siguen siendo la minoría de la minoría, frente a los datos que hoy el gobierno exhibe. Minoría que sigue pasando como loca, como inconforme e inadaptada, y sobre todo como pagada por intereses foráneos, etc.

Las votaciones son, incluso en Cuba, secretas, o sea, no existen cámaras dentro de las cabinas donde se ejecuta el voto. Las boletas, al menos en mi experiencia de votar en contra siempre, no están marcadas como muchas fichas de dominó de tramposos, cosa que hace que los que dirigen y coordinan, pueden saber el nombre y apellido del que votó, pues se lleva un conteo en Cuba y en cualquier parte del mundo, pero no puedan conocer si votó a favor o en contra. No creo que se puedan violar todas las urnas groseramente y llenarlas de boletas a conveniencia y no creo que ese gobierno hoy necesite que voten los muertos y los mongólicos.

Las votaciones, en cualquier lugar del mundo y por tanto en Cuba también, se pueden observar, al igual que el conteo de votos, por lo que a nadie se le puede prohibir que esté presente cuando se abran las urnas y se ejecuten los conteos, lo que puede garantizar cierta presión para los posibles malditos.

Entonces ver para creer. Aún con todo esto que he tratado de resumir desde mi modesto conocimiento sobre este particular, más el aparentemente creciente “descontento”, la enorme y abrumadora mayoría de los votantes este 24 de febrero, dijeron SI a la nueva Constitución y con ello, dentro de lo más importante, SI a la existencia exclusiva del Partido Comunista, el mismo de los tantos fracasos y el camino irreversible e irrevocable hacia el Socialismo, sistema, no sólo obsoleto en el mundo, sino demostradamente incapaz de crear una vida a futuro digna, más allá de las llamadas conquistas de la educación y la atención médica gratuitas, que a estas alturas del juego, también son cuestionables.

Reproduzco aquí la información oficial con gráfico y todo, que he encontrado sobre el proceso. De esta forma no corro el riesgo de inventarme o equivocarme con los números y luego continuaré escribiendo.


“La nueva Constitución de la República de Cuba fue aprobada popularmente con el 86.85 por ciento de los votos emitidos según datos preliminares, informó hoy Alina Balseiro Gutiérrez, presidenta de la Comisión Electoral Nacional.
En el referendo, 7 millones 848 mil 343 cubanos acudieron a los colegios para decidir (sí o no) sobre el nuevo texto constitucional. Del total de boletas depositadas en urnas, 7 millones 522 mil 569 fueron válidas (95.85%), 127 mil 100 nulas (1.62%) y 198 mil 674 en blanco (2.53%).
Balseiro Gutiérrez aseveró que 6 millones 816 mil 169 electores votaron SÍ (86.85%) y 706 mil 400 optaron por el NO (9.0%). Por lo que —de acuerdo con el artículo 137 de la carta magna vigente— ha sido ratificada la Constitución de la República de Cuba, sometida a referendo constitucional el pasado 24 de febrero de 2019, por la mayoría de los ciudadanos con derecho electoral, confirmó la presidenta de la Comisión Electoral Nacional”.


 De p… queridos amiguitos. Otra frase super conocida por el pueblo cubano, la cual no tengo que explicar, al igual que los números, ella se explica sola.

Continuará en la Parte 2.

sábado, 2 de febrero de 2019

Honor a quien honor merece. Hasta que la muerte nos reúna

Hace muchos años escuché al gran cantante argentino Alberto Cortez, que no pudo ser papá, decir que era un hombre feliz, porque al que Dios no le daba hijos, el Diablo le daba sobrinos.

Entonces soy feliz, Dios me envió dos hijos, que son hoy muy míos y, además, para sobre cumplir el plan, el Diablo personalmente me concedió muchos sobrinos. Por la cuenta general, entre sobrinos de sangre y políticos, tengo 9.

Tengo además una ventaja difícil a veces de conseguir, mis sobrinos políticos, esos que vienen por la sangre de Martica, sobre todo los más grandes, me quieren a mí, el hombre de los mil defectos, por mí mismo y no como una obligada tradición familiar de soportar al marido de nuestra tía. Me quieren directa y abiertamente, porque, entre otras cosas, siempre me esforcé por ser buen tío, sabiendo que también cada sobrino es diferente, en la misma medida que humanos.

Al sujeto de esta historia, mi sobrino Fabio, lo conozco desde antes de que naciera, porque tuve la posibilidad de compartir diariamente junto a su mamá y papá, cuando ellos disfrutaban de la linda etapa del embarazo de la primera. Lo vi nacer, porque fue su nacimiento en el hoy dañado hospital Hijas de Galicia de Luyanó, uno de los muchos partos que tengo sobre mis hombros como soporte emocional. Estuve en su difícil nacimiento en el año 1986, quizás un poquito ayudando a su mamá a pujar y a su papá para que no se desmayara.

Luego Fabio y yo crecimos juntos en la casa de Villoldo 112, hasta que por razones humanas sus padres se separaron y su mamá regresó a su casa materna, con la tan buena suerte que esa casa estaba a menos de 100 metros de donde habíamos los dos vivido, así que Fabio en realidad nunca se fue de nuestro lado.

Fabio que nació medio jodido, rápido creció y muy rápido se convirtió en un niño lindo, robusto, alegre con una sonrisa medio maldita heredada de su padre, cariñoso e inteligente. Todas esas características que describo, todavía hoy, a pesar de que han pasado más de 30 años y de seguro la vida le ha dejado sus huellas, las mantiene. Sigue siendo un tipo dulce, suave, amoroso, cariñoso, de buenos sentimientos, engañador con la misma sonrisa maldita de cuando era niño y para colmo de bienes, inteligente.

Seis meses después de Fabio, nació mi hija Jennifer y desde los primeros días de sus vidas, además de primos obligados, fueron amigos, compañeros de todas las escuelas, cómplices, compinches, brothers, pertenecientes a la misma mafia, si es que pertenecían, creyentes de la misma religión, si es que llegaron a creer. Fabio y Jennifer formaron un binomio cuadrado perfecto, que sólo se rompió con la salida de mi hija del país. En realidad, no se rompió, sino que se congeló para cada próximo encuentro, porque ambos tienen una historia muy común que solo ellos dos conocen.

Con ese Fabio tuve una relación especial, vivía yo en la casa de su abuela materna, lugar de obligatoria visita diaria, era yo el papá de Jennifer, su yunta y además al gustarme los jóvenes, creamos él y yo, otro binomio cuadrado perfecto, anexo al que ya tenía con mi hija.

Compartimos muchas horas diarias, días enteros, conversaciones agradables y otras menos agradables, cigarritos y café en nuestro portal de Villoldo a veces hasta altas horas de la madrugada o tempranas horas de la mañana, compartimos trabajos de mecánica, albañilería, plomería, comidas, fiestas, vacaciones en la playa y todo eso nos unió, más allá, repito orgulloso, del tío que tenemos que soportar porque la tía Martica es cariñosa y cocina bien me lo está pidiendo. El “tío” que Fabio utiliza para llamarme, siempre me ha parecido dulce. Fabio y yo, a pesar de nuestra diferencia de edad, ya dije que estuve en su nacimiento siendo un hombre, llegamos a hacernos buenos amigos y a pesar de nuestras diferentes ubicaciones geográficas hoy, cuando nos encontramos, es muy fácil detectar la pasión que cada uno de nosotros siente por el otro.

La vida es así, el Diablo, hasta que te lleve por mal comportamiento, te da sobrinos que, cuando son buenos, se convierten en hijos.

Entonces Fabio creció y se convirtió en un hombre que, para mi súper orgullo además estudió guitarra y hacía algo que yo, el tipo de las super manos, no podía hacer, rasgar seis cuerdas interpretando nuestras preferidas canciones de rock, cosa que todavía hoy pretendo un día lograr y estoy dejándolo para cuando me jubile y como sin dudas obtuvo de la teta de su madre el amor por el arte, entonces hoy gusta y se dedica a la fotografía. A pesar de su corta edad, he logrado ver una carpeta llena de muy buenas fotos. De más está decir que ha sido mi fotógrafo personal en cada uno de mis viajes a Cuba, claro, no es tonto, como sabe de arte, ha sabido escoger bien al modelo. JAJAJA.

No sé nada de fotografía, más allá de que me gusta mirarlas y como soy un tipo medio sensible puedo admirar la belleza de una foto bien hecha, pero para mi suerte he tenido en mi vida la presencia de varios fotógrafos y entonces es un tema sobre el cual converso con frecuencia. Si soy sincero, puedo decir que estoy ahora confundido, porque no entiendo muy bien si la fotografía que estoy mirando es el resultado de un buen fotógrafo y una cámara, o sencillamente la maestría de un buen informático. He hablado mucho sobre este tema y los fotógrafos a los que tengo acceso, no me acaban de dar una respuesta convincente de si es mejor ser buen fotógrafo o ser un experto en programas que mejoran las fotografías.

Lo cierto es que mi sobrino es fotógrafo y acaba de participar en un evento que anualmente organiza la Embajada de Estados Unidos en Cuba, que tiene el muy sugestivo nombre de Sueños. No conocía sobre este concurso y resulta que va como por la 8va edición.

El evento de corte nacional otorga tres grandes premios y menciones honorificas a las mejores fotografías presentadas cada año. No tengo idea de quiénes y cuántas personas participaron este año, aunque puedo imaginar por el tipo de organizador, que deben haber sido muchas.

Entonces con agrado acabo de conocer que mi sobrino Fabio fue ganador de una de las menciones honoríficas que el evento entrega, por una fotografía a la que nombró “Hasta que la muerte nos reúna”.

No sé nada de fotografía, pero puedo detectar que hay fotos lindas y bien confeccionadas y hay fotos que, además de la técnica, ya saben, el encuadre, la luz, el lente, etc., tienen una historia y ese es el caso de esta foto.

No he hablado con Fabio sobre esto, me hubiera gustado poder, en nuestro portal de Villoldo 112 junto a los cigarritos y café, malos o buenos, poder dedicarle de seguro horas a estas interpretaciones, por lo que diré es sólo una idea mía. Fabio no conoce que escribo sobre él y quizás todavía no sepa que he visto su foto, pero sigo confiando que aceptará este escrito, sabiendo que viene del mismo hombre con miles de defectos que él conoce bien.

Primero, el nombre escogido me parece genial, pues parte de la tradicional idea de “hasta que la muerte nos separe”, enunciada obviamente por personas que están vivas y jugando con esa idea ha cambiado inteligentemente las palabras para dar el mismo significado, o sea, la unión eterna.

Luego, creo que la composición, más el blanco y negro, profundizan el concepto y transmiten el sentimiento que podría costar miles de palabras para poder explicarlo.

Para mí lo más importante. La foto tiene detrás una historia o yo puedo ver o inventarme una historia, tal como el guion de una película. Yo puedo imaginarme la cara de ese hombre, arrugada por los muchos años de trabajo expuesto al Sol, se me antoja un campesino o un pescador, que ha perdido recientemente a su esposa y que sentado, acompañado solo de una taza de café y un viejo cigarro encendido, de esos medios jorobados, está esperado morir para volverla a ver.

Imagino la historia en un viejo portal, en un taburete de madera desgastado por el uso y una mesa de esas que no se han roto porque Dios existe, sobre la cual hay un sombrero de yarey también desgastado, que tiene la forma de la cabeza de su dueño y quizás cerca del viejo está echado un también viejo y arrugado perro.

Al final, la piel super arrugada, las manos sucias y el anillo, probablemente de cobre, hace que la escena, paralizada en el tiempo, cobre un dramatismo muy fuerte, ENORME. Podría haberse escogido a un modelo, embarrarle las manos y ponerle un anillo de oro, o sea, todo un montaje bello, pero la historia no hubiera quedado igual, ni la profundidad hubiera sido la misma.

El viejo cansado de vivir, quizás, luego de haber perdido a su esposa de toda la vida, espera, pero espera tranquilo, calmado, sin nervios, a que, gracias a la muerte, pueda volver a encontrarla. La escena junto al nombre escogido es la mejor muestra de la paciencia, la tranquilidad y la resignación necesaria que a veces no tenemos.

Hasta que la muerte nos reúna, podría ser esa idea de permanencia, de eternidad que está más allá hasta de la propia vida.

Dale Fabio, te dije un día que no hacían falta cámaras de miles de dólares, ni tarecos sofisticados, mucho menos trajes y zapatos que se venden específicamente para fotógrafos, lo que hace falta y queda demostrado ya con tu primer premio, es que hay que tirar muchas fotos. Luego detrás de ellas aparecerán las genialidades y lo más importante, el fotógrafo.

"Hasta que la muerte nos reúna". Fabio Tomé Pestana

   

jueves, 31 de enero de 2019

Súper invierno. 2019

Hace unos días que no escribo nada. Luego explicaré una de las razones, junto a que estamos en invierno y quizás tengo poco que contar.


El invierno en Nebraska, más allá del termómetro, siempre es frío, aunque pensándolo, ahora bien, el invierno en el medio del país, puede ser la estación más dinámica y cambiante de todo el año.

A diferencia de la linda primavera, el caliente verano, etc., cada día dentro del invierno es diferente, incluso tan diferente que dentro del mismo día puede haber varios cambios, a veces predecibles, otras no. De ahí el conocido dicho popular de “si no te gusta el clima de Nebraska, espera 10 minutos”

Pensaba no escribir sobre el invierno, ya bastante jodido es vivirlo, pero como no puedo llorar pues estoy aquí voluntariamente, me desahogaré dándole golpes fuertes a las teclas de mi PC mientras escribo.

Ayer, según los termómetros, amanecimos con – 6 ̊̊ F, (traducción - 21̊ C), como para salir corriendo. Claro, se que habrá quien dirá que tampoco son muchos, si se toman como referencia las temperaturas polares o lo que está pasando ahora mismo en el norte del país, donde las temperaturas y su sensación están debajo de los 30 y 40 grados F.

Estar a - 6 ̊ F o sencillamente “six below” como dicen en inglés, para no explicar mucho, son muchos grados para abajo, son tantos para abajo, que sobran para conocer un poquito qué cosa es el frío. No hacen falta tantos. Lo puedo asegurar.

Para colmo, no es tan importante lo que dice el termómetro, sino la sensación de toda esta ciencia en el cuerpo, por lo que la combinación de humedad, Sol, aire, etc., hacen que se sientan siempre muchos menos grados, o sea, más abajo. Si ya – 6 ̊̊ F son muchos para abajo, cuando estos se sienten como – 20 ̊ F, (traducción casi – 30 ̊ C) por ejemplo, ya no existe el cálculo, ni la ciencia, mucho menos los consejos o buenas voluntades y muchísimo menos los santos y vírgenes.

Pienso que además en todo esto influye la grasa corporal, veo que los flacos siempre pasan más frío, la ropa que te pones, el lugar donde estás o transitas. De más está decir que no es momento para hacer media en ningún lugar en el exterior, no es el momento para sentarse en un parque o meter muela en una esquina.

Aquí donde vivo e imagino que, en el resto de la Unión, la vida no para, o sea, no puede parar. Salvo que exista el anuncio de una nevada enorme o el peligro del hielo sobre la calle, donde se toman medidas por ejemplo las escuelas o algunas entidades del gobierno, la vida continua igual. Todo sigue funcionando.

Entonces, independientemente de dónde se encuentre el termómetro, salimos a trabajar, con más cuidado, mejor abrigados, con más tiempo de traslado, pero salimos a trabajar. Esto condiciona la mente y el modo de vida, porque si salimos a trabajar, estamos en condiciones de salir también a pasear, a ver a los amigos, de compras, etc.

Hoy es más fácil, hemos aprendido a vestirnos, comer, caminar, hablar e incluso a respirar. Recuerdo nuestro primer invierno aquí cuando no conocíamos nada, nunca habíamos visto la nieve, los termómetros para nosotros no medían las temperaturas por debajo de 0 grados y veníamos vestidos con la ropa de invierno cubana, o sea, una ropa de verano sobre la otra y la otra y la otra y con los mejorcitos abrigos que compramos en Walmart de Miami para un inviernito tropical, aquello si fue para llorar.

Hoy, la nieve, el hielo y el invierno, siguen siendo nuevos cada año, pero al estar aquí desde el 2013, ya somos expertos en estos procesos. Yo, el más experto porque siempre trato de quedarme con el protagónico y mi respuesta es la misma, "no hace tanto frío". Así me levanto y así me acuesto, por aquello de “dale Superman que tú puedes”, pero la realidad real puede ser otra.

Les dejo las fotos, estoy seguro de que como en las buenas publicidades donde se apela a las sensaciones, podrán sentir el frío al verlas.

Si no fuera por mi presencia, podría ser esta una linda postal de regalo,
obviamente para aquellos que no están en invierno

viernes, 4 de enero de 2019

OJO - Niños Vacíos.

Podría parecer que la tengo cogida con este tema y a lo mejor así es, porque soy un poco obstinado. Aunque me parece mejor que, al ser más grande, tengo más tiempo para pensar en lo que antes no pensaba y que el momento que vivo, no sólo para mí, sino para muchas otras personas es muy preocupante.
Debe ser que, al ser abuelo y futuro abuelo de otros niños, me preocupan cosas que no quisiera que mis nietos pasaran. Cosas que por desgracia no sólo ocurren en las películas de los sábados, sino que nos están acompañando todos los días y que, a mi modesto parecer, muchas personas no se dan cuenta de ellas, incluso muchos padres ni tan siquiera conocen, cuando una de sus primeras responsabilidades debería ser ESTAR ATENTOS, con mayúscula.
Hace ya un tiempo vi una muy buena conferencia de una psicóloga chilena que le hablaba a un teatro completo lleno de padres. Ella, muy buena comunicadora, con mucha energía, caminaba, se reía, movía las manos e incluso algunas que otras malas palabras, todo atípico para un conferencista de ese nivel, En aquel momento ella dijo que su generación, más menos como la mía, estaba en el medio de dos bandos o campos a los que le tenía miedo. Habíamos, decía ella, crecido teniéndole miedo a los padres por la fuerza y tradición con que nos habían criado y ahora, increíblemente, le teníamos miedo a nuestros hijos, a los que tratábamos e caer siempre bien, prácticamente obedeciendo lo que ellos nos imponían. Esa idea en aquel entonces me llamó la atención, y aunque creo que no fue exactamente mi caso, puedo de forma general, estar de acuerdo con ella.
Ahora me encuentro este artículo en Facebook que me arriesgo a publicar en mi blog, porque es algo que ya está público, que tiene que ver con las ideas que antes he mencionado.
El escrito es del Dr. Luis Rojas Marcos, psiquiatra, investigador y profesor español, nacionalizado estadounidense, el que según Wikipedia ha dedicado su vida profesional, de la cual ha producido más de 15 libros, a la psiquiatría clínica, la investigación y docencia en España y los Estados Unidos, lo que me parece una buena autoridad para conocer, escuchar y confiar.
Las ideas que aquí concluye no son nuevas obviamente, por lo menos para mí y el grupo selecto de personas que me rodean con las cuales comparto mi vida, sin embargo, algo está pasando de forma general, si observamos las estadísticas es fácil de darnos cuenta. Las ideas que aquí se exponen, no son más nada que lo que antes muchos hacíamos y otros ahora hacen, pero que muchos otros han dejado de hacer o de momento nunca han hecho.
La modernidad, la imitación, el poco tiempo para lo esencial o el mucho tiempo para lo efímero, el mal uso de la tecnología o la tecnología como sustituto de la educación, la preocupación, la dedicación y la verdadera causa familiar e incluso como sustituto de los padres, son factores, que están determinado nuestras vidas y afectando a las personas, de ellas, como ya debo haber dicho en otro de mis escritos, los niños y jóvenes resultan los más perjudicados, quizás como nunca se había visto. A veces, sin darnos cuenta, por miedo o por simple complacencia, estamos atentando o al menos dejando de formar y atender a los que, supuestamente, más nos interesa.
Les dejo el artículo completo, creo que sobran los comentarios.
NIÑOS VACÍOS.
Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:
Las estadísticas no mienten:
• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH (*)
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años
¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?
Los niños de hoy están siendo sobre - estimulados y sobre - regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:
• Padres emocionalmente disponibles
• Limites claramente definidos
• Responsabilidades
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento
En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:
• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos
¿Qué hacer?
Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:
• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir "no" a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.
• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento"
• Ayúdeles a crear un "frasco del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto - regulación y habilidades sociales:
• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente - sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

* TDAH – Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad