lunes, 18 de mayo de 2020

Verdades como roca. Se pudiera mejorar, pero ...

Los momentos de crisis son bueno, dicen los teóricos de las crisis, porque de ellos salen luego las mejores ideas, las mejores soluciones. Los seres humanos se imponen, unos a través de las ideas o religiones, otros, a través de la ciencia y los inventos.

Pero también los tiempos de crisis son complicados porque por la urgencia propia del momento, sacan lo peor o las cosas malas de las personas que luchan por la sobrevivencia. Entonces se ve que, por ejemplo, las críticas a los gobiernos y políticos aumentan exponencialmente, nada parece bueno; entre dos amigos viejos, cuando aparece la primera discordia, somos capaces de sacarnos lo que ocurrió hace 10 años, cosas incluso que nada tienen que ver con lo que generó la crisis. Los matrimonios en disolución son otro buen ejemplo, dañados, apelamos a historias que ocultamos durante toda la vida y las ponemos sobre el tapete de la mesa, cosas así como, … cuando nos casamos tú me dijiste que …, aquella vez que me engañaste …, el día aquel que me dejaste sola y te fuiste con tus amigos…, nunca ha soportado la forma en que cocinas, roncas cuando duermes y no me dejas descansar, no jugabas nunca con el niño …,  pero tú lo dejaste llorar por dos horas, etc., etc., etc.

Pasa exactamente igual frente a las crisis económicas, políticas, etc. Muy pocas veces nos dedicamos a ver qué hicimos mal y siempre nos resulta más fácil optar por la posición de victimas y echarles la culpa a otros. La propia convulsión creada por la crisis nos mete en el camino de criticar todo dentro de lo que está ocurriendo, a veces con conocimientos de causas, a veces a puro sentimiento.

Y eso es lo que ha pasado, creo, en estos momentos. Todos, exactamente todos, queremos dar una explicación, queremos encontrar culpables y, sobre todo, queremos que se adopten lo que consideramos nuestras soluciones. Nos fajamos entre nosotros mismos, exponemos nuestras ideas totalitarias, nos cuestionamos todo lo que ocurre y, sobre todo, creo, dejamos escapar nuestras frustraciones, sin decir obviamente, que lo son. Disfrazamos nuestros problemas, incapacidades, por qué no, nuestros miedos, en ideas aparentemente solidarias y de preocupación por esa palabra inmensamente grande que es la humanidad. No le damos un plato de comida a nuestro vecino más cercano, porque consideramos que no es “políticamente correcto” o nos da pena romper las barreras culturales, tradiciones, etc., pero estamos interesados y muy preocupados por resolver el hambre a nivel del planeta, por supuesto, sobre todo para cubanos, sin haber plantado un árbol o criado una gallina.

El Coronavirus, quizás la única verdadera crisis grande que hemos pasado muchos, es ahora nuestro protagonista. Todos somos médicos, todos somos políticos, todos, incluso los que no hemos podido arreglar nuestras vidas y vivimos dentro de un gran desastre familiar e individual, pretendemos resolver el asunto de la pandemia, no sólo en nuestra localidad, sino en todos y cada uno de los lugares donde existe un contaminado.

No somos científicos, pero exigimos una vacuna, no somos políticos, pero nos parece que todos los políticos están actuando mal, no somos economistas, pero pretendemos arreglar la economía de nuestros países. Un día nos levantamos y criticamos la idea de ir abriendo la economía poco a poco, basados en la idea altruista de que las personas son más importantes que el dinero y otro nos quejamos porque no acaban de abrir mi restaurante preferido donde acostumbro a celebrar mi cumpleaños.

Y esto no está mal, para nada, de los malos momentos salen las mejores ideas, dicen los teóricos de los malos momentos, sólo que como nuestro esfuerzo está mal encausado, lo de las buenas ideas demora. Sería mejor, salir a la calle y entregar comida gratis, sería mejor ofrecer nuestra ayuda al viejo que vive al lado o debajo, sería mejor incorporarnos como voluntarios, pero estamos tan metidos en las evaluaciones macro, que no nos da tiempo. Nuestras buenas intenciones están encaminadas a los grandes grupos de personas que están lejos, a las grandes campañas de salvamento, a salvar a las hormigas de la selva amazónica o las flores comedoras de carne en Australia. En realidad, seguimos comprando comida que luego echamos a la basura, cerramos la ventanilla de nuestros carros cuando pasamos por al lado de un homeless, nos disgustan los africanos porque huelen diferente y no nos gustan los chinos porque comen diferente.

Entonces no voy ahora a hacer una apología del capitalismo, porque el capitalismo tiene de sobra teóricos que tratan de metérselo a la gente por los ojos. No voy a tratar de que me crean, por mucho que aclaro que escribo, casi siempre, ajustándome a lo que veo. Trato de no mentir, entonces, sólo voy a contar.

Debo declarar que no conozco exactamente cómo funciona el sistema de seguridad social, ni tan siquiera el de salud de los Estados Unidos. Creo, sinceramente que es tan, pero tan diverso y complicado, que muy pocas personas pueden nombrarse expertos en el tema, pero me llama la atención escuchar que esto no existe, como lo he escuchado, o que es mejor o peor que el de determinado país del mundo.

Viviendo aquí y pensando, no sé cómo existen esos criterios tan categóricos, más allá de que conozco que existen determinados aspectos que pueden ser mejor en determinados países con relación a otros para determinados casos y personas específicas. Ejemplo, mucho escucho del sistema de salud canadiense, gratis, lo que es muy bueno, pero luego me entero de que en ese sistema canadiense una tomografía axial computarizada, (TAC por sus siglas en inglés) puede demorar en hacerse 6 meses. Una operación de corazón puede tener a un paciente esperando la misma cantidad de tiempo. Conozco y lo puedo asegurar entonces, que muchos canadienses, vienen a Estados Unidos y pagan por resolver sus problemas lo antes posible. Todos desde afuera queremos vivir en Canadá, luego cuando llegamos allí descubrimos que los canadienses también se quejan.

Haré dos cuentos cortos de mi experiencia, que nada tienen que ver, por suerte con el Coronavirus, para el cual considero que nadie, ningún científico, ningún gobierno, local y central, ninguna economía, ni los mismos “sabios” políticos estaban preparados.

Crucé la frontera como muchos cubanos, traía una maleta, un pasaporte y como recuerdo un infarto que me había dado en República Dominicana, que realmente fue noble, no me mató y un muellecito dentro de una arteria, para garantizar el flujo de sangre hacia mi corazón. Al cruzar la línea amarilla que separa a México de Estados Unidos, me entregaron, no por lindo, no por especial, no por importante, menos por poseedor de un cerebro privilegiado o dueño de un gran invento, los papeles que me garantizaban mi vida legal dentro de la Unión y, dentro de ellos, un seguro médico total, por un período de 8 meses.

El infarto no me mató, pero, a pesar de que todo parecía bien, continuaba yo con un dolor en la espalda que achacaba a temas musculares. Ya imaginan, cremas, masajes de mi enfermera personal Martica, dormidera en el piso, etc. Un día, yo en busca de pastillas solamente, paré en la consulta de un cardiólogo, estaba bien aparentemente, por aquellos días trabajaba como cargador de jamones en la fábrica donde Ruso era supervisor, mi primer trabajo casi “inhumano” en Estados Unidos. Al conocer mi historia, el cardiólogo me recomendó exámenes. Al día siguiente me vi corriendo sobre una estera lleno de cables en el pecho. Al día siguiente me vi sentado en la consulta del mismo médico, el cual me dijo, en resumen, tienes el muellecito bloqueado, cosa que pasa y entonces, como eres joven, te recomiendo una operación de corazón abierto para insertarte una arteria que garantice irrigar bien tu fuerte corazón.

Minutos que no voy a contar, recuperación psicológica frente a mi familia que esperaba ahora que me portara todo lo bien que yo decía que había que portarse. Pregunta, ¿cuándo sería la operación? Esperando yo, con experiencia cubana, que la respuesta sería, vete a admisión y saca un turno para dentro de 8 meses o déjame ver cómo puedo insertarte en los miles de casos que tengo, etc., lo que me daría tiempo a acostumbrarme. Pues no, la respuesta, que yo no esperaba y para la cual no estaba preparado e incluso la respuesta que cuesta trabajo imaginar por todo lo que uno supone y lo que no supone que existe detrás de una operación de las llamadas a corazón abierto, fue, mañana. ¿Mañanaaaaa? Casi grito yo. 

El cuento es corto, ya escribí en detalles sobre esto en este blog. Me entregué caminando, me despedí de los míos, por si acaso la bomba no arrancaba, me durmieron, me imagino el trasteo porque he visto algunos videos en YouTube y me desperté en una habitación muy confortable del hospital. Médicos, risas y frases cariñosas. A la mañana siguiente me dijeron párate y camina, no tienes nada en las piernas, a lo que respondí, ¿Caminarrrrrrrr? El grato recuerdo de un norteamericano que, caminando frente a mí junto a su esposa, me paró en el pasillo y me dijo que yo era su inspiración. Salida del hospital caminando, como todo hombre cubano y fuerte, negado a sentarme en una silla de ruedas; a los tres días estaba en mi casa sentado frente a mi televisor. ¿Cuánto pagué? 0 dólares. El seguro que tenía, el que me entregaron en la frontera como parte del plan para ayudar a mi inserción en la sociedad norteamericana, pagó todo. Esa es mi experiencia a los pocos meses de llegar, todavía no conocía la ciudad donde vivo.

Luego me conseguí una clínica gratis, pues necesitaba garantizar las pastillas que tomo todos los días para controlar el mejor funcionamiento de mi cuerpo. Allí, todos, médicos, enfermeras, especialistas, dentistas y oftalmólogos, atienden a decenas de personas todos los días, sin que haya que pagar nada. Asistí a esa clínica mensualmente por muchos años, donde además me regalaban cariñosamente caramelos. Me era tan fácil y conocida que, incluso, teniendo luego seguro médico, seguía asistiendo allí. Si, puedo parecer anormal, pagaba seguro médico, pero seguía asistiendo a aquella clínica. Jamás me preguntaron mi procedencia, menos mi filiación política o religiosa y puedo asegurar que jamás pagué un centavo por ninguna atención, ni por los caramelos.

Al volver a trabajar, tuve que correr por el tema seguro médico. Aquí en Nebraska es obligatorio que las empresas provean de un seguro a sus trabajadores. Fue cómico y frustrante a la vez. Un día fui a la oficina, llené papeles y me entregaron un folleto en inglés que tenía 200 páginas, donde se explicaba en detalles los beneficios del seguro. Miré a mi compañera y le pregunté si tenía que leerme todo aquello, mi condición de extranjero, casi acabado de llegar, me permitía algunos lujos que disfrazaran mis desconocimientos. Ella, como siempre, me miró, me dijo, jamás lo he leído y me sonrió agradablemente, me depositó el folleto en mis manos y cambiamos de tema.

No contento y necesitado de aprender, me dediqué a preguntarle a mis compañeros para que me explicaran sobre el seguro. No logré que me ayudaran. Los temas de seguros médicos son tan diversos y existen tantos seguros, en dependencia de cada caso y cada selección, que ninguno de mis compañeros podía darme una respuesta única que era lo que yo, cubano, quería. Ellos nacidos aquí, no conocen para explicar, más allá de su ejemplo. Ellos, nacidos aquí, no son expertos en sistemas de seguridad social, ni tan siquiera en seguros médicos.

Entonces, sinceramente, por aquello de dónde quiera que fueres has lo que vieres, a partir de ahí, tampoco yo soy, debo reconocer, muy conocedor e interesado en temas laborales, hago lo que muchos, pero muchos, hacen. Pago un seguro médico mensualmente, que viene descontado de mi cheque, voy a un hospital, clínica o farmacia, entrego mi tarjeta de seguro, ellos se encargan de los trámites, ellos me atienden que es para mí lo necesario e importante, me atienden bien, en segundos, cariñosamente, el seguro paga lo que paga y luego yo si necesito pagar algo extra, pago mi parte.

Puede ser muy complicado teóricamente, puede mejorarse hasta el infinito, puede ser que existan miles de experiencias mejores, pero para mí, trabajador, es fácil y sobre todo conveniente, no puedo sufrir por lo que pasa en el Principado de Mónaco. Saco un turno, la atención es exacta, el seguro cubre una parte y yo, si tengo, pago la otra.

¿Qué pasa con mi parte a pagar? Pues, al recibir la factura, el famoso bill, pago lo que tengo que pagar, puedo pagarlo por internet, por celular o enviando un cheque, todo esto sin salir de mi casa. Si no puedo pagar el monto completo o sencillamente no quiero hacerlo porque tengo otros gastos, pues llamo al lugar, hago un acuerdo de pago con la clínica u hospital, ellos me preguntan cuánto puedo o quiero pagar, yo respondo una cantidad exacta, que puede ser que me permita pagar en dos plazos o en seis, o en veinte, cerramos el trato y cada mes yo recibo en mi casa el bill por la cantidad acordada. Así de exacto, lo pueden creer.

Existen diferentes seguros, imagino, no los conozco a profundidad, los que garantizan todo y pagan todo, claro son más caros. Existen seguros de atención de salud generales, más seguros para la visión y para la atención dental, cuyas combinaciones en cada caso, o sea, individuo, esposa, hijos, más servicios asegurados, etc., hacen una oferta a estudiar gigantesca y es por eso por lo que no entiendo cómo se puede asegurar que existe o no, que es bueno o no, viviendo además en Copenhague.

Sería negocio que todo fuera gratis, claro, eso lo sumaríamos a la luz del Sol, a la belleza de La Luna, a la necesaria y a veces romántica lluvia, al movimiento de las aguas en ríos y mares, pero … ¿Se podría? Si, estoy convencido. Los países ricos, como Estados Unidos, ¿podrían destinar un presupuesto mayor a esto? Si estoy convencido, sólo tendríamos que dejar de producir algunos submarinos o portaaviones, algunas ametralladoras, solo tendríamos que dedicar un poquito menos a la politiquería, ajustar algunas plantillas en los gobiernos locales, estatales, federales, cuadrar con las farmacéuticas para que no ganen tanto, rebajar el salario de cada persona y cobrar más impuestos, lograr que cada individuo piense en el bien colectivo en momentos de paz y no crisis, pero …

Podríamos hacer una revolución democrático popular, antimonopólica, antimperialista, socialista con vías al comunismo, monopolizar todo, estatalizar toda la economía y los servicios, quitar a los ricos para repartir a los pobres, creando entonces más pobres, etc., pero entonces … Se podría hacer gratis para todos, entonces los pobres y los trabajadores pagaríamos nada y también los multimillonarios pagarían nada. El proletariado mundial se beneficiaría, pero pudieran comenzar los abusos, porque vengo de un país donde parece que las personas, que no tienen nada que hacer, van a pasear a los hospitales y gustan de conocer y hablar todos los días con los médicos o personas que son expertas en certificados médicos por depresión con internamiento de medio día en hospitales de día, pero entonces, quizás, sólo digo quizás, para hacerse un TAC se tenga que esperar 8 meses o el médico tenga que robarle a su compañero el estetoscopio para chequearle a su paciente los latidos del corazón.

Esa es mi experiencia y declaro que me siento incapaz de proponer una idea abarcadora para arreglar este problema. Creo que habrá que estudiar mucho, es más que una idea para campaña política o para criticar a los políticos. Obama, mi querido mulato presidente y aclaro, lo de mulato es de cariño, el hombre de la risa amplia, el que, como tantos otros norteamericanos se fue a pasear a Cuba, él de gratis, o sea, con el presupuesto de la Casa Blanca, nos dejó a Martica y a mí, de recuerdo un bill de 1200.00 dólares a pagar obligatoriamente cuando hice el reporte de mis taxes, por meses que estuve sin seguro médico. Digamos que una especie de multa retroactiva demócrata. Duro.

Ahora vamos a lo que veo y que también se relaciona con el sistema de seguridad social y el de salud que, hoy, en momentos de crisis, muchos dicen que no existe o no funciona. Primero debo aclarar que he pedido permiso a los protagonistas de esta historia para hacer público el cuento. Segundo, lo que voy a contar es exactamente la verdad, de un caso particular, pero que puede considerarse como general, porque este caso no tiene nada de condiciones o tratos especiales, o sea, aunque no conozco qué pasa exactamente en Colorado, Wisconsin, Utha, California, New York y en el resto de los estados, pero al formar parte de la Unión, en todos y cada uno de esos lugares, adaptado a las características y leyes de cada uno de ellos, puede pasar más o menos lo mismo. Como dice el influencer cubano, KarlitosMadrid, datos no ideas.

Como antecedente diré que hablaré de Gladys Escalona. Para los que vivieron o viven en Víbora Park, es una persona muy conocida, mamá, por orden de aparición, de Miriam, Ruso y Richard. Mujer líder por muchos años de la casa y familia de Roma 376, exactamente frente a la casa donde crecí y viví, entonces conozco bien su historia.

Cuento corto, Gladys, con sus tres hijos en Estados Unidos, decidió un día emigrar. La idea para muchos en Cuba y aquí, pareció una locura; cómo se le ocurría a una vieja venir a vivir al “monstruo”. Por suerte muchos apoyaron la idea y entonces Gladys a sus 82 años llegó a Lincoln, Nebraska. Ruso, el autor intelectual de los trámites, papeles, documentos, etc., Richard el verdadero héroe de esta historia, pues es él quien, a nivel de princesa, cuida de su madre diariamente, responsabilizado con todos y cada uno de los aspectos de la vida de Gladys, su “paquete” como cariñosamente le llama.



Gladys llegó y según la tradición aquí, todo el mundo tiene que pagar, entonces nos dispusimos a buscarle trabajo de chofer de camión, en la construcción, en la fábrica de Ruso colgando jamones, en Walmart, limpiando carros, etc., pero nada apareció, a los empleadores podía parecerles un poquito “mayorcita”. Entonces Gladys, que llegó por su estatus migratorio con la tan aspirada residencia norteamericana, tuvo que depender de sus hijos, pizzas, helados, frutas, pastillas, etc. Y eso me recordó una película que vi en la universidad, que mi amigo Briñis me recueda el nombre, Cielo Despejado. El film era una obra soviética, de las prohibidas para exhibir en la TV nacional, La imagen de un cielo oscuro, todo el tiempo nublado, fue la escogida por el director para reflejar el período y todos los problemas del gobierno de Stalin. Para muchos, sin saber bien, Gladys viviría en un cielo nublado. Para muchos, que no sé por qué funciona así, esa sería la venganza, con el tradicional, _ “se los dije”.

Pero corrió el tiempo y corrió, pasaron 5 años, o sea, ahora Gladys con 87 años, se hizo o la hicieron ciudadana americana y como en la película soviética, donde el cielo nublado como símbolo de problemas se abre y convierte en un cielo azul claro, iluminado, sin nubes, cuando muere Stalin y lo sucede Nikita Krushov, el cielo de Gladys también se despejó. Ahora la mamá de nuestros amigos está, porque le toca, en manos de la seguridad social del estado de Nebraska, en representación del gobierno central de los Estados Unidos. Nadie preguntó el por qué, nadie a valorado cómo vino, nadie se ha cuestionado si trabajó aquí o no, menos si ella puede pagar o no puede pagar. Sencillamente le toca.

Ahora sin hablar de política, sin que yo pretenda como dije, hacer una apología, sin que pretenda ahora comparar con algún otro lugar, sólo la idea es dar información para que cada cual piense y, sobre todo, quizás sirva para ayudar a aquellos que dicen que la seguridad social en todos los Estados Unidos no existe o no funciona. ¿Qué es lo que le toca a esta anciana de 87 años?

Todo ciudadano norteamericano de más de 65 años, que no tenga un retiro decoroso, como resultado de sus muchos años de trabajo, tiene estas posibilidades que describo. Ya sé que los inconformes podrán decir: _ “si claro, los ciudadanos, pero y el resto” y entonces ahora les digo, hablo sobre los ciudadanos y sobre lo que veo, las otras variantes, sobre las que si quieren luego puedo escribir, tienen otras salidas.

Gladys sencillamente por su edad, necesita ser acompañada y cuidada, por lo que tiene el derecho, previa aceptación de su familia, de ir a un lugar, especie de lo que conocemos en Cuba como asilo de ancianos, donde existe atención médica, alimentos especiales según edad, padecimiento, gustos, etc., cuidados, higiene, las 24 horas del día, a la más alta calidad imaginable. Lugares encargados de llevarla a hospitales, dentistas, etc., en el supuesto caso que requiera de una atención o servicio especializado. Más calidad que en cualquier otro centro de salud, donde los familiares y amigos, pueden ir a visitarla todos los días, a cualquier hora del día. Todo esto de gratis.

Esta opción no fue la escogida por mis amigos, entonces Gladys permanece en su casa, pero tiene una persona, de lunes a viernes, de 8 am a 5 pm, que la atiende, por la cual el gobierno, no los familiares, paga un salario decoroso. Esta persona acompañante puede ser un familiar, una persona que la familia busque y recomiende o una persona que el propio gobierno pone. Incluso, uno de los familiares podría ganar dinero, por 8 horas diarias y por los fines de semana que se dedica a cuidar a su madre. Mis amigos no pagan por esto, el servicio lo paga el gobierno. El salario promedio para una persona que se dedique a cuidar ancianos ronda alrededor de los 14.00 dólares la hora, más que decoroso para nuestra realidad, con todos los beneficios de otro cualquier trabajador, que le permite a la persona vivir decentemente.

Gladys puede recibir, previa solicitud de los familiares, su comida diaria, o sea, una persona que diariamente, todos los días, trae la comida que ella necesita ingerir, cocinada del día y que, por supuesto, controlada por médicos y especialistas en alimentación, reúne las condiciones que ella, no cualquier viejo, sino ella, necesita para su alimentación, o sea, tipo de carnes, sal, carbohidratos, azúcares, etc. Día por día comida balanceada y variada de gratis. No como aquel cuento, sobre el que también me parece haber escrito, donde en una de mis visitas obligadas casi semanalmente al zoológico de 26, todos los animales, desde los monos que estaban a la entrada por la derecha, los leones, que ya para aquellos años parecían alfombras y el elefante, el mismo mío que el de mis hijos, comían lechuga y berenjenas.

Una vez a la semana, Gladys recibe la visita de una enfermera especializada en geriatría, que la chequea totalmente, además una visita al mes de una trabajadora social, encargada de verificar la limpieza, de que existan las condiciones de higiene, que tenga su comida y ropas adecuadas, más comodidades que se necesitan para pasar la vejez. Estas visitas son regulares, sistemáticas, seguras y más todas las demás visitas necesitadas, resultan gratis para la familia.

Gladys recibe una ayuda económica. Una cantidad de dinero en efectivo, que está alrededor de los 500.00 dólares y otros 150.00 dólares en cupones para comida, todos los meses. No tiene que ir a ningún lugar, no tiene que hacer colas, no tiene que recordarle a nadie. Todos los meses, su tarjeta de cupones para comida, aquí food stamps, le es recargada, igual que la del dinero en efectivo, que pueden servir para pagar una revista que ella quiera leer o unas cervecitas para sus amorosos hijos.

Todas las medicinas que Gladys necesite, para lo que sea, da igual, son gratis, o sea, en realidad ella no tiene que pagarla, la paga su seguro médico. No importa el tipo, la cantidad, el monto. Todo para la mamá de mis amigos sale “free”.

Entonces, además, todos los meses, Gladys recibe, como ayuda, aquellos materiales de higiene, más, complementos dietéticos, que ella necesita y que me remito a exponer en fotos para aquellos que puedan decir: _ “na´ eso no puede ser tan verdad”. Todos los meses, gratis, los familiares de Gladys, mis amigos, reciben, por ejemplo, materiales de higiene, toallas húmedas, pañales desechables, sábanas impermeables para cama, guantes, botellitas de un líquido saborizado que se utiliza para que los viejos estén protegidos, alimentados, puedan ir fácilmente al baño, etc., que incluso uno puede escoger el sabor o la combinación de varios.

Gladys algún día necesitará ir a un hospital para servicios más especializados, entonces hay que llamar a un teléfono y viene una ambulancia, que aquí son como naves espaciales, a recogerla y llevarla al lugar donde ella tiene que ir. Gratis. Todo lo que ocurre dentro del hospital, todo, exactamente todo mientras viva, lo pagará su seguro médico, o sea, para los familiares sale en 0 dólares.

En fin, que para haber hecho poco o nada, para haber llegado hace muy pocos años, sólo por ser mayor de determinada edad y tener la condición de ciudadano, una persona como Gladys, ahora con 87 años, tiene bastante garantizado y sus familiares también. Eso se llama o forma parte de la Seguridad Social de Estados Unidos. Eso se llama sistema de salud y atención.

No voy a hablar de Cuba ahora, sólo diré que conozco la historia. Vi envejecer a mis familiares y morir a varios de ellos mientras estuve allí. Conozco los asilos de ancianos por dentro. Tengo allí a mi madre con 76 años y a mi suegra con 92 años, heroínas de la resistencia. En ellas, sobre todo en ellas, pienso mientras escribo.

jueves, 14 de mayo de 2020

"Plata Dulce", plata fácil.


Durante estos últimos meses, a razón del Coronavirus, he visto la exacerbación de las críticas al gobierno de los Estados Unidos y por supuesto a su presidente Donald Trump. Personas, cubanos, desde los últimos rincones del mundo, incluso desde rincones que no conocía y que no podía imaginar que existieran coterráneos, se han ensañado con los números de los muertos aquí, los nombres y apellidos, si alcanzaban o no los respiradores mecánicos, si el sistema de seguridad social en Estados Unidos es el peor del mundo, si los médicos y científicos aquí estaban preparados y particularmente si el presidente estaba matando a las personas, si le importaba más la economía y el dinero que sus ciudadanos, si había mandado a tres o treinta imbéciles a tomar cloro para resolver el tema virus, etc., etc., etc.

No contentos, cuando el gobierno norteamericano aprobó una ayuda directa en dinero para cada ciudadano y niño, incluyendo a los ilegales que puedan presentar alguna información real de su existencia, hubo quienes dijeron, primero que era mentira, que no enviarían nada, luego cuando enviaron el dinero, dijeron que no era tanta la cantidad y que para poco serviría, luego cuando comprobaron que sirvió y que el ciudadano que lo recibió, como yo, lo agradecía alegremente, entonces terminaron diciendo que era una jugada política para garantizar votos, pues además Trump, violando la tradición, había firmado personalmente el cheque y la carta que luego llegó.

Críticas y más críticas, de un grupo de personas que, por un lado, se nombran defensores de la solidaridad humana, defensores de que el momento es de ayuda nacional e internacional, pero, para mí, sin verdaderos conocimientos unos y otros muy bien direccionados, esperan el mínimo detalle para mostrar su inconformidad con la vida, pienso yo, porque incluso muchos no viven en los Estados Unidos, y más allá de un tema de moda, poco les interesa lo que aquí adentro pase.

El eterno derecho a la libertad de expresión y a su ejecución, bajo, también, el eterno derecho teórico de la democracia.

Sin embargo, en otras ocasiones ya lo he dicho, veo en esas personas muy poca reacción crítica cuando se refiere al problema Cuba, que debería ser, por ser cubanos, uno de los principales intereses, por aquello de la “tierra que te vio nacer”. Al gobierno de Cuba, lamentablemente protagónico en estos últimos tiempos de los mayores desastres administrativos a los que se puedan aspirar, se le trata dulcemente, en el caso de que se le llegue a tratar. Claro, no hay que ser muy inteligente para darnos cuenta de que existe el miedo, porque todos sabemos que ese mismo gobierno que no puede dar comida, ejerce una gran presión sobre sus hijos dentro e incluso fuera de la isla, con lo que hace muy poco escuché definir como “terrorismo científico” sobre lo cual próximamente escribiré.

En una de sus últimas actuaciones, el gobierno de Cuba, a través de la figura del Ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, el día 11 de mayo, expresó, entre otras medidas, que el gobierno había decidido abrir cuentas bancarias en las diferentes provincias del país para recibir donaciones de dinero, en pesos cubanos y/o moneda convertible, que pueden venir incluso desde el exterior, para ayudar a producir los alimentos que luego se les venderán al pueblo, incluyendo a los mismos que donaron.

Esto que parece una gran locura o un gran descaro sin igual, no lo es tanto, sólo que hay que analizar.

Esto no es nuevo en Cuba, lo que pasa es que se nos olvida. Recién triunfada la Revolución en 1959, Fidel pidió al pueblo de Cuba que donara para apoyar al proceso. Conozco muy bien la historia, la familia que vivía al lado de Martica, sobre la cual he hablado como mí familia, el Doctor Martín Landa Bacallao y su esposa Ada Tarrau, ya he escrito sobre ellos, fueron los abuelos de nuestros hermanos Normita y Robertico, sin ser comunistas, porque nunca lo fueron, pero con un gran sentimiento patriótico, o sea, de cubanía, y por qué no, algo de atracción por el proceso que se gestaba, donaron parte de sus joyas y dinero en efectivo para apoyar a la revolución después de triunfada. Joyas y dinero en efectivo.

Ellos siempre repetían orgullosos la historia de la cual conservaban una calcomanía alegórica al tema, puesta en la puerta de entrada de su casa como recuerdo. Martín y Ada, que bien podrían ser encajados como burgueses antes del 59, donaron joyas y dinero voluntariamente a cambio de nada, para ayudar a Fidel y en última instancia, que según el marxismo es lo más importante, a Cuba. Como los abuelos de mis amigos, seguro existieron otras muchas personas que, impresionadas o enamoradas por el proyecto democrático que se planteaba, ayudaron a cambio de nada o sólo de una calcomanía, hecho tan importante como el que había donado para hacer la revolución o cogido las armas para derrocar a Batista.

Pipo Martín y Mama Ada, no eran los tabaqueros de Tampa de Martí, lo que demuestra que con la ayuda de los tabaqueros que existió, pero ha sido sublimada por la historiografía postrevolucionaria, el Apóstol hubiera demorado 50 años en recoger el dinero que necesitaba para su partido y revolución. Los abuelos de mis amigos fueron de esos cubanos que, conociendo que podían haber vivido muy bien fuera de Cuba, sobre todo en el por aquellos años demandante sur de la Florida, no sólo se quedaron en Cuba, sino que colaboraron con su gobierno por el sentimiento muy fuerte por aquellos años de patria.

Luego el tiempo pasó y comenzaron los desastres. Nuevamente el gobierno necesitaba dinero y entonces creó a finales de los ochenta lo que los cubanos debemos recordar como lo que popularmente se conoció como “las casas del oro y la plata”. Para aquellos años, ya no se podía pedir donaciones de gratis, había Cuba pasado mucho como para que un sentimiento y una calcomanía motivara a los cubanos a entregar parte de lo que le quedaba, que, por demás, ya comenzaba a ser poco.

Desde el propio principio de la revolución, los integrantes del gobierno, a veces representando al gobierno, a veces representándose a ellos mismos, se apoderaron no sólo de las casas de la burguesía nacional, por abandono o decomiso, sino que se fueron repartiendo todo lo que había adentro. Existen historias de las obras de arte, colecciones de pinturas, muebles, adornos, etc., que fueron a parar algunas a los museos y otras a las casas de los jefes autorizados. Creo que, menos la casa de Dulce Ma. Loynaz del Castillo, porque la poetisa demoró en morir muchos años, más de los que el gobierno pensó y se agenció de que sus bienes fueran administrados por familiares, otras casas y colecciones fueron literalmente saqueadas y repartidas, ejemplo que yo conozca las propiedades de Emilio Roig, Historiados de La Habana, la casa de Teté Bance, viuda del único hijo legítimo de José Martí, más, se dice que muchas mansiones y palacetes de la burguesía cubana, de la zona de Miramar, Nuevo Vedado, Siboney, etc., donde no por casualidad fueron a parar las familias de los jefes.

No obstante, esta repartición y recolección en museos, se sabía que a muchos cubanos les quedaban obras de arte, colecciones de copas y platos, jarrones, muebles originales de caoba y cedro, joyas y cadenas de oro y entonces, al maestro de todos los magos, al “invicto”, se le ocurrió la idea “genial” de crear casas donde los cubanos podían vender sus propiedades de valor metálico o artístico, a cambio de pacotillas, o sea, grabadoras, equipos para las cocinas, ropas, incluso apartamentos y carros. Es reconocido que estos productos siempre fueron difíciles de conseguir para la familia cubana, entonces nos préstamos para el juego. Los cuadros fueron bajados de las paredes, los jarrones sacados de sus lugares y todo el oro y la plata que quedaba en las familias, o sea, cadenas, crucifijos, anillos, juego de cubiertos, incluso las muelas, fueron llevadas a las tiendas, especialista en los temas los valoraban, tazaban, entregaban un cupón con una cantidad de dinero, o sea, un papel y con eso los cubanos nos dirigimos a las tiendas dispuestas por el mismo gobierno para comprar lo que allí se vendía.

Fue popular la comparación con lo que había ocurrido con los indígenas cubanos a la llegada de los españoles, cuando decíamos que los indios entregaron el oro, al que no le reconocían ningún valor y los inteligentes españoles colonizadores le daban a cambio pedacitos de cristales o espejos. Eso que ocurrió en 1492 con los cabrones colonizadores y los ingenuos indios, se repetía a finales de los 80, por otros cabrones ahora “revolucionarios” y los nuevamente ingenuos indios. Los cubanos entregamos el oro y la plata, cadenas, crucifijos, candelabros, etc., que por su valor metálico era mucho, pero, además, a decir de los propios tasadores, por el arte era mucho más. Algunas de aquellas joyas fueron fundidas y otras fueron vendidas como joya, los cuadros de pintores cubanos y extranjeros, los muebles, etc., fueron importantísimos. Esto debe haber generado grandes cantidades de dinero oficialmente, cosa que los cubanos, como siempre, nunca supimos y como todo en Cuba, debe haber generado un enorme contrabando que debe haber beneficiado a muchos particulares, empleado de aquellas tiendas, funcionarios y jefes.

Ahora en 2020, frente a la enorme muestra de incapacidad del gobierno, sólo se les ocurre una idea como ésta, pedir a los cubanos de a pie, a ese llamado pueblo, sobre todo a ese cubano que se lo está llevando el Diablo dentro de Cuba, que se anime a donar dinero para lograr que el gobierno produzca alimentos que luego venderá bien caro.

Yo no sé si esto es una broma, un chiste o es la manera que tiene el gobierno de decir estamos trabajando, se nos están ocurriendo ideas. Es una locura u otra muestra del mayor desprecio que se puede sentir por un pueblo, al pedirle que done dinero para fabricarle lo que luego se le va a vender. Trump y el gobierno americano, los malos, regalan dinero a cada ciudadano para que lo invierta en lo que quiera, puede ser carne o cerveza, y el Partido Comunista y el gobierno de Cuba, los buenos, piden donaciones al pueblo para fabricarle los alimentos que luego les venderán. Como decía aquel muñequito de mi infancia, está película está al revés.

Adelanto las comparaciones por todos conocidas. Es cierto que, frente a cualquier evento catastrófico, pandemia, cualquier accidente geográfico, que ponga en riesgo a una población determinada, incluso a animales y plantas, existen muchas personas que donan dinero. Es conocido que deportistas millonarios, cantantes más millonarios, artistas más y más millonarios, más hombres de empresas y negocios, de sus bolsillos donan millones de dólares para apoyar una de estas causas. Es conocido que se unen muchos artistas, músicos, hacen canciones, dan conciertos y lo que se recaude es entregado lo mismo a África, que para Haití, como ahora más recientemente para ayudar en investigaciones sobre el Coronavirus, comprar aparatos médicos, suministro de materiales higiénicos, etc. Podría yo ahora hacer una lista inmensa de esas intenciones personales, que se valoran y agradecen y que sirven de ejemplo, para decir, ven, no todo está perdido, existen personas de buena fe, pero coño, sonnnnnnnnnnnn millonariasssssssssssss. Se están quitando 1 millón, pero tienen 300. Están dejando de ganar 5 millones, pero tienen 450 y en el próximo disco con las próximas giras, ganaran otros 450 millones.

Pero, ¿A quién se le puede ocurrir que el gobierno le pida al pueblo que done dinero con un salario de 350 pesos cubanos, lo que significa 14 dólares al mes, cuando el costo de la vida es de 3000 pesos cubanos?, ¿Cómo se puede anunciar que se aspira a la donación de ese cubano, cuando más del 70% u 80% de lo que ese cubano necesita y consume, tiene que “resolverlo” en el mercado negro?, ¿Cómo pretender, una vez más, que los emigrados, familia de los que allí están adentro, que ya envían dinero para garantizar la comida y las medicinas de sus familiares, pero además pagan las recargas muy caras para mantener la comunicación y a veces la comedura de mierda de sus familiares, comida, medicinas y recargas que vende el propio gobierno muy caros, ahora envíen dinero para facilitar que el gobierno produzca alimentos?

Podría funcionar, claro, pero no como una donación voluntaria del pueblo, debería el partido comunista exigir, por ejemplo, a Silvio Rodríguez, millonario, Mariela Castro, millonaria, los hijos de Fidel Castro, millonarios, Gente de Zona, millonarios, a alguno que otros artistas menores en dinero pero con cuentas en dólares, como los integrantes de Buena Fe, Hayla Ma Mompié, December Bueno, los Van Van, los propios hijos del presidente Díaz Canel que dan giras internacionales a países capitalistas, que cobran en efectivo y no pagan impuestos, a los nietos de Fidel y Raúl que publican fotos viajando en yates, en excursiones en Paris, Madrid, Londres, a los muchos funcionarios diplomáticos que cobran en dólares en los países donde trabajan y que se buscan por fuera el dinero, a los muchos agentes de la seguridad del estado que están infiltrados en todos los países importantes del mundo, incluyendo por supuesto Estados Unidos, a los ministros y generales que tienen cuentas en bancos fuera de Cuba. Debería el partido comunista ahora llamar al valor patrio de esos 4 o 10 ex campesinos, hoy millonarios, que tienen negocios autorizados con el gobierno, los dueños del ajo y la cebolla en Cuba, los dueños de las grandes cochiqueras de puercos que reciben pienso del gobierno, debería el gobierno llamar a los militares activos, a los policías, a los miembros del ministerio del interior, la inteligencia, la contrainteligencia, la contra de la contra inteligencia, tal como Fidel llamó a Pipo Martín y Mama Ada a que donaran sus joyas. 

Como se le puede ocurrir, después de 60 años de mala administración, de inventos sin resultados, de experimentos fallidos, de guerras en el exterior, etc., de que ese pueblo se quite lo poco que tiene y done dinero. Fácil solución para el gobierno cubano, a lo que los argentinos llaman "plata dulce".

¿Es que se mete un dólar en una máquina y mañana por el otro lado sale un litro de leche?, ¿Es que se meten 100 pesos cubanos en una máquina y mañana por el otro lado salen gallinas y huevos? ¿Es que si se dona dinero la comida aparecerá mañana o es que se comenzarán a sembrar los plátanos, que luego se caerán en Matanzas por un ciclón que pasó por Oriente y nunca llegarán?, ¿Es que se pretender con ese dinero sembrar yucas que luego el “bloqueo” no dejará crecer y obligará a morirse dentro de la tierra?

Y en medio de esto, que digo puede ser una broma del gobierno, de su Ministro de Planificación y Economía, cuya acción es la más alejada del nombre de su cargo, que, a falta de programas humorísticos en la TV, se quiere hacer el chistoso, la callada de muchos cubanos, de aquellos mismos cubanos hiper críticos con Trump, con Estados Unidos, con España, Inglaterra, etc. De aquellos mismos cubanos que dicen estar preocupados porque en Estados Unidos se está pasando hambre y aumentan no solo los muertos por el virus, sino los mega pobres que ahora no pueden acceder a la comida o que en España las colas son inmensas y han colapsado los bancos de comida que sirven para ayudar a los más necesitados y los inmigrantes.

¿Qué dicen estos cubanos, defensores de las causas justas del mundo, cuyos posts inundan las redes sociales?, ¿Se unirán desde afuera, desde sus confortables vidas, a la idea de que los de adentro, muchos ya mantenidos y ayudados, donen dinero para propiciar la producción de alimentos?, ¿Volveremos a ver jodidos junto a nuestros indígenas, a nuestros tabaqueros de Tampa, a los cubanos que se quitaron del cuello sus cadenas de oro y la ofrecieron a la recién triunfada la revolución y a los cubanos que también quitándose sus cadenas de oro del cuello, las entregaron a cambio de plásticos conformados o textiles, en las casas del oro y la plata?

jueves, 7 de mayo de 2020

Mentira + Mentira = Mentira más Grande. (Segunda Parte)





Si sigo leyendo a mi colaborador El Terrible, cualquier día dejo yo de escribir y me dedico solo a publicar lo que me cuenta. Verdad impresionante.




Mayo 6

"Miles de médicos regados por el mundo como estrategia política del gobierno y como salida desesperada en lo individual de cada uno de ellos. La economía de United States se lo sentirá, pero ellos imprimen y ya. No sé qué más pudiera pasar en Cuba, si esto como parece, se alarga. El gobierno en miles de reuniones donde repiten las mismas ideas y aparentes soluciones, pero todo está peor. Quieren inversión extranjera, pero yo me pregunto, ¿Qué empresa y/o inversor extranjero quiere meter su dinero en un país como Cuba? Tres chinos y vietnamitas de mierda en el Mariel pasando las de Caín para producir imperceptibles volúmenes de bienes y servicios. ¿Qué inversor extranjero quiere invertir en un país endeudado con un diseño de las fuerzas y el proceso productivo de los años 70 del bloque comunista ya desaparecido? Esto lo agrava todo para Cuba, si además Trump gana me parece tendrá que haber un cambio. No creo que los cubanos de hoy aguanten otro Período Especial. Dicen por TV que 35.000 personas reciben el agua con pipas en Arroyo Naranjo desde hace 30 años. Un país desastre que no se dé dónde va a sacar los recursos para avanzar. 50 universidades en todo el país. Si no tocas el güiro, tocas la clave, teatro, pintura, ballet, cultura o jefe. ¿Quién coño va a trabajar aquí? Los hijos de los jefes no, el pueblo se acomodó a resolver por la izquierda y a pedir a los de afuera. Los hoteles vacíos, me imagino cómo estarán los carroñeros de Meliá y la agricultura en cero. Ahora se le suman al virus los temas del verano, los otros virus de siempre, los ciclones, etc. Todos quieren andar con el cel todo el día, vestidos de marcas y forrados de joyas, pero de dónde van a salir los dólares que soportan ese estilo de vida que los cubanos ven en las películas extranjeras. Un país enterrado sin posibilidades reales de avanzar en un mundo complejo y convulso".

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Veamos algunos ejemplos de las mentiras, algunas viejas, otras de hoy mismo.

La revolución sería verde, democrática, popular, jamás marxista leninista, jamás comunista. Sobran los argumentos para desmentir. El partido político de existencia única, que asesora al Estado, a la Nación y al final al pueblo de Cuba, se llama Partido Comunista de Cuba.

Los enemigos de la revolución, que habían ayudado a realizarla, pero renunciaron a continuar, eran bandidos, enemigos del pueblo, ladrones, corruptos, débiles, anticubanos, apátridas, imperialistas. Los enemigos del pueblo que no apoyaron se convirtieron en gusanos, intelectualoides confundidos, vendidos y pagados por el imperialismo, más débiles y flojos, deshonestos, contrarrevolucionarios. Sobran los argumentos para desmentir. ¿Fueron Hubert Matos y Juanita Castro, hermana de Fidel, unos bandidos?

Girón no fue la primera derrota del imperialismo en América, se derrotó a un grupo de cubanos que, erróneamente, para mi gusto, escogieron el camino de una invasión armada. El ataque a los aeropuertos no fue la causa de que se nombrara el carácter socialista de la revolución, ese fue el pretexto para algo que ya estaba cuadrado desde y para el poder y cocinado con los soviéticos. Martí tiene muchas partes que se han escondido a exprofeso y Fidel no fue el gran guerrero, ni el genio, que se ha presentado. El Che no fue el gran guerrillero que aparece en los libros y menos sabía de economía y Camilo, parece, que no se perdió en el mar.

Todas las cifras de la producción, desde el primer año hasta hoy, fueron adulteradas, los planes de producción interna, por tradición ya, se cumplen a nivel de números y papeles, luego esa producción no se ve en las tiendas y casas. Los compromisos de exportación se cumplen en reuniones, se habla de planes de productos a exportar que no existen, que están en deseos para dentro de 20 años mínimo. Los productos agrícolas se pierden en los campos y la leche de las vaquerías ha habido que echarla a la tierra, porque acopio, la empresa, los funcionarios, no los pueden recoger. El marabú ha inundado las tierras de Cuba, porque entre otras cosas, las acciones de trabajo voluntario, lo que ha hecho es resembrarlo. No me crean, pregúntenles a los campesinos cubanos.

Los índices del PIB están todos alterados, porque Cuba, como solución exclusiva del “Invicto”, cambió los parámetros a analizar e incorporó números de estudiantes graduados, deportistas, etc., para evidenciar e informar un crecimiento que luego nadie ve. La estrategia frankesteniana de tener dos, tres, cuatro monedas, el poner a los cubanos a “luchar” el dólar americano, por muchos años símbolo de la más “brutal explotación capitalista”, no respondía a la idea de beneficiar al tan mencionado pueblo, sólo pretendía prolongar en el poder a los que estaban. La apertura de la economía, la llegada, a decir del propio Fidel, de capitalistas “buenos” como inversionistas, las firmas extranjeras, la doble explotación de los cubanos dentro de Cuba, el convertir al cubano en ciudadano de segunda categoría, sólo consolado por discursos y más discursos, a nadie en el poder molestó, a nadie en el poder deprimió. No me crean, pregúntenles a los economistas.

Las cifras de la mortalidad infantil siempre han sido manejadas con tal de cumplir y clasificar con los mejores parámetros internacionales. Los niños muertos al nacer han sido reportados como muertos antes de nacer, los que murieron el 31 de diciembre antes de las 12 de la noche, eran aguantados e informados el 1 de enero, para clasificarlos en el próximo año. Los indicies de nutrición fueron también cambiados, creando Cuba sus propias tablas de nutrición, de donde todos los niños estaban bien. No me crean, pregúntenles a los médicos.

En las escuelas de todas las enseñanzas, los maestros fueron cuestionados por los alumnos suspensos, se orientaban consolidaciones de 5 preguntas, de las cuales 3 irían a las pruebas. Se bajó el aprobado de 70 a 60 puntos para aprobar a más, se orientaba redondear la nota, por lo que 2,5 puntos, eran 3 puntos, o sea, aprobado. Lo importante era la promoción anual, exhibir la cantidad de niños y jóvenes que se graduaban anualmente, sin realmente saber leer y sumar bien. Cuba implementó la mayor graduación de médicos, que luego no sabían dónde quedaba el corazón humano. Cuba implementó la mayor graduación de maestros, a los que los propios alumnos le rectificaban las faltas de ortografías en las pizarras. No me crean, pregúntenles a los maestros y profesores de antes.

El bloqueo americano, del que poco se habló en la época soviética, es el causante de todos y cada uno de los males desde hace 60 años. Bloqueo, denominación sentimental, asesino y cruel, oculta el real Embargo, que es responsable de lo que es responsable, a pesar de que los turistas norteamericanos caminaran por las calles de Cuba, los cubanos radicados en Estados Unidos enviemos dinero, medicinas, comidas y viajemos de aquí para allá más fácil y frecuente de lo que pueden los de La Habana visitar Santiago de Cuba. Embargo responsable de la sanción a un buque petrolero o que un determinado equipo o parte especial para la atención médica no se pueda conseguir en Estados Unidos, barato y con crédito, pero también responsable de que no exista el boniato o la calabaza y la carne de puerco. Embargo que permite comprar comida en Estados Unidos, me imagino que a precios de mercado internacional o más barato por el pago cash y luego “obliga” a que el gobierno cubano venda en sus tiendas una pechuga de pavo, sólo la pechuga, en 54.00 CUC, el salario de un profesional de como mínimo tres meses de trabajo. Apretaron.

La libreta de abastecimiento, una de las pocas estrategias estables y sólidas de la revolución, como una herramienta para lograr equidad, igualdad, equilibrio, por la cual, según el discurso, cada cubano obtenga lo que necesita para vivir, es en realidad la herramienta mejor para ocultar la improductividad, la poca producción, los desastres económicos, la ineficiencia mantenida, que han llevado a lo que tiene ese país hoy, 5 huevos al mes, 6 libras de arroz, un pan diario, etc. Recuérdese la leche que estaría en las esquinas, el buen café que merecíamos tomar, hasta la más reciente solución del gobierno de resolver el problema alimentario en Cuba para los once millones de habitantes, con jutías salvajes y avestruz.

Ahora recientemente la idea del apoyo absoluto del pueblo y la indiscutible idea de un solo partido, el partido comunista, en el poder de las ideas en Cuba, como única solución para la unidad de los cubanos, el desarrollo económico, la estabilidad a futuro, la garantía de la soberanía nacional, etc., etc., etc., o sea, sin partido comunista, dice el gobierno, que Cuba volvería a los primero años republicanos, allá por el 1902, sin partido comunista Cuba sería vendida a los Estados Unidos, sin partido comunista los logros alcanzados, entre ellos la libreta de abastecimiento, se perderían y sin partido comunista los cubanos perderíamos, no sólo nuestra identidad, sino nuestra alegría.

Según el gobierno, no somos los cubanos capaces de dirigirnos, no somos los cubanos capaces de estructurar otro tipo de vida, no somos los cubanos capaces de construir otra democracia, mejor o peor, pero otra, por lo que necesitamos del apadrinamiento eterno del partido comunista. Nuestro compromiso como cubanos con el mismo gobierno y partido de hace 60 años tiene que ser eterno. Por falta de argumentos reales, se nos sigue tratando de convencer con Martí que murió en 1895. No podemos hoy cuestionar nada, porque el gobierno alfabetizó hace 60 años a un grupo de campesinos, nos dio educación gratuita y meriendas en las escuelas, construyó cuatro casas y dos carreteras, etc., es algo así como que se debería haber mantenido el sistema esclavista porque los egipcios construyeron las pirámides bajo el esclavismo o se debería volver al feudalismo en honor a los señores feudales que edificaron los impresionantes castillos y las inigualables catedrales. La mentira estructurada como gobierno.

Se habla de que los cubanos apoyan estas ideas y que son felices, sin embargo, tenemos casi cuatro millones de nativos que han emigrado durante estos 60 años a todos los rincones del mundo, incluso a países que nunca antes escuché mencionar, más una buena cantidad que está dentro por no poder salirse. De Cuba han huido los campesinos alfabetizados, los negros y los pobres para los que se hizo la revolución, las mujeres discriminadas antes del 59, los más destacados luchadores revolucionarios, comandantes, generales, héroes sobrevivientes, ministros y viceministros, funcionarios de todos los niveles, antiguos entusiastas ideológicos y sobre todo muchos jóvenes nacidos después del triunfo, aquellos que recibieron educación gratis y meriendas en las escuelas. Si investigamos un poquito, es probable que hasta Nemesia, obviamente con más pares de zapatos, viva hoy fuera de Cuba. Se habla de que los cubanos apoyan al gobierno, pero cuando triunfó la revolución, Cuba tenía 14 cárceles, una sola de máxima seguridad, había una cárcel por 422 000 habitantes, hoy Cuba es el sexto país del mundo, que es una posición desastrosa, en población carcelaria con más de 200 cárceles, sin contar las granjas y los reclusorios para menores, o sea, una cárcel por 56 000 habitantes y una población penal, según el propio gobierno en el 2012, de casi 58 000 personas, sin contar a los menores. Hoy, a la luz de los acontecimientos, debe ser mayor.

Creo que, por desgracia, porque todavía quedan muchos cubanos allí pasando mucho trabajo, que lo que queda es la mentira. Lo que está quedando es el enorme miedo disfrazado de seguridad, lo que está quedando es la incapacidad disfrazada de control y de que todo está garantizado, que hoy lleva a más mentiras y sobre todo a algo que poco se vivió tan públicamente en años anteriores, la represión a cualquier manifestación, la violencia sin reparar en hombres o mujeres, viejos, la idea de silenciar a cualquier costo a los que hablan, protestan, filman, transmiten, etc. Antes la mentira era endulzada, hoy es cada día más amarga. A los del poder, con tal de seguir, no les importa mentir.

Mentira + Mentira = Mentira más Grande. (Primera Parte)



Mi colaborador, El Terrible, me escribe. De más está decir que sus opiniones me ilustran, porque tiene buen ojo, inmejorable cerebro y está, como dicen los reguetoneros cubanos, en "la caliente" Desde mi computadora todo se puede ver diferente, incluso en colores, estas opiniones de mi desinteresado colaborador, son crudas y en blanco y negro.



Mayo 5


"Dicen los historiadores que, siendo muy joven en el siglo XIX, José Martí, habló de las grandes ventajas de Cuba como país en aquellos tiempos, por su economía basada en la agricultura. Busca Mesa Redonda de hoy con la participación del Ministro de la Agricultura, el azúcar y la industria alimentaria, con la conducción, dirección y guion del tristemente conocido Randy Alonso. Dicen que sólo el 7% de las tierras cultivables tienen riego, yo digo que el 3%. Desde hace días empezó el confinamiento y a la vez aumentó el consumo eléctrico al estar todos en las casas. El gobierno empezó a decir que el consumo era el del mes de agosto, etc. y hoy la noticia, la Antonio Guiteras, la termoeléctrica más grande de Cuba PARÓ para dar mantenimiento según el gobierno y yo me pregunto, ¿cómo en medio de lo que está pasando, paran para dar mantenimiento? Es como parar el central para dar mantenimiento en medio de la zafra. La verdad es que EXPLOTÓ al no soportar el ritmo de estos días. Me imagino lo que viene. Están generando con los grupos electrógenos, una idea de nuestro líder histórico en el periodo especial, que funcionan con diesel y son grandes motores del tamaño de mi casa que tragan combustible por toneladas. Algo me dice que el verano será más duro, este tema del virus le puso la tapa al pomo. El jefe y sus asesores ya no tienen qué inventar. Todo parado a todos los niveles y la cosa se demora. La gente empieza a desesperarse y no creo que los grandes problemas, crónicos de esta economía, se puedan resolver en muchos años. Dice el Ministro de Economía, en reunión, que hay que seguir produciendo y exportando y yo me digo, hay que ser hijo de puta sabiendo en el estado deplorable, enteramente obsoleta y en desuso que se encuentra la industria de Cuba que data de los años 70 y 80, la más moderna. Todo está hecho polvo y amarrado con alambres podridos. Los jefes mientras más mediocres, burócratas y demagogos mucho mejor. Lo de la TV y las mentiras no tiene comparación con ningún otro lugar de cualquiera de los hemisferios. Lo de las tiendas por Internet colapsó. A partir del 6 de este mes 37.000 autos estatales inmovilizados. Son medidas desesperadas e improvisadas, buscando oxígeno en el fondo del mar"

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No sé mucho de psicología infantil, sólo he tratado de ser buen papá a tiempo completo de dos hijos, he leído algunos libros de corte general y he visto algunas películas sobre el tema.

Lo que le pasa a un niño maltratado con frecuencia, física y emocionalmente, casi a diario, es que adopta tres posiciones extremas. Se levanta un día y le clava un cuchillo entre espalda y pecho a su agresor, lo que lo convierte de hecho en un criminal, justificado pero criminal, intenta quitarse la vida y con ello salirse del problema que no puede resolver o comienza a mentir tratando de no llamar la atención, de crearse un mundo irreal donde no sea abusado, cumplir con las exigencias de los que lo agreden y sobre todo sobrevivir. Las críticas destructivas y los abusos de palabras, a decir de los expertos, son más dañinos a largo plazo que, incluso, los mismos golpes.

El niño que se siente criticado sin razón o excesivamente, muchas veces crea otro niño, del que con frecuencia se sabe poco, asume la violencia como método de vida, pelea, agrede o sencillamente se aísla. De una forma u otra, miente.

Y creo que eso es lo que les pasa también a los gobiernos que se sienten en peligro, y más, porque los gobiernos, integrados por muchas fuerzas e intereses, por lo general manejan los dos resultados a la misma vez. Por un lado, agreden, tratando de eliminar o al menos contener las opiniones y posiciones en su contra y, por otro lado, mienten para decir que la culpa de los males es de otros, que existen enemigos ocultos que no dejan avanzar, tratando de, bajo engaños conscientes, seguir manteniendo apoyo, aunque sea formal. El fin, es el poder, los medios justificados, son las mentiras.

Las revoluciones son típicas en estas actuaciones debido a su misma aparición y existencia. Las formaciones socio económicas nuevas que se estructuran dentro de las viejas, digamos en capitalismo dentro del feudalismo, tienen un paso más lento, pero más cómodo de forma general, pero como una revolución significa una explosión corta en el tiempo de grandes transformaciones, a veces de inmensas transformaciones, por un lado, suma muy rápido adeptos, seguidores deslumbrados y por otro enemigos acérrimos, dejando en el medio de ambos a un grupo observador, asombrado por momentos, que se debate en inclinarse hacia un lado u otro e incluso a los dos a la misma vez.

La revolución que triunfó en Cuba en 1959 no fue magia. Sin que yo quiera quitarle el mérito a los que lo hicieron tanto en la lucha clandestina, como en los enfrentamientos armados directos, existió y logró su objetivo porque una buena parte de Cuba, incluyendo a muchos estratos de la burguesía nacional que nunca aparecen en los libros, más el propio gobierno de turno de los Estados Unidos, coincidieron a gritos o en secreto, que la dictadura de Batista había dado lo que iba a dar, lo que quedaba era la sangre en las calles, la represión, el gran robo de última hora, etc.

Triunfa aquella revolución sin que fuera en realidad una gran guerra que destruyó a Cuba entera, los rebeldes llegan a la capital del país que se encontraba de lujos con toda su estructura en funcionamiento, el gobierno, los altos funcionarios y militares y el mismísimo presidente huyen, llevándose con ellos lo que pudieron sacar de última hora, los rebeldes ocupan, van a dormir al, por aquellos años, Hotel Habana Hilton, reciben el apoyo prometido, necesitado y esperado y comenzaron los cambios.

Fidel, como máximo rebelde, viaja a los Estados Unidos, allí declara que no es comunismo lo que se va a implementar, los norteamericanos comenzaron con sus jugadas políticas y sobre todo económicas, Cuba se queda sin la acogida y el apoyo que necesitaba del exterior, al tiempo aparecieron los “hermanos soviéticos” necesitados de expandir su sistema comunista, descubrieron que la mayor de las Antillas estaba a sólo 90 millas de su enemigo número uno e invirtieron, garantizaron, logrando que lo que iba a ser verde como las palmas, cambiara muy rápido a rojo como los famosos labios de Blanca Nieves.

Lo primero que provocó estas primeras mentirillas, fue que muchas personas que habían luchado contra la dictadura batistiana, incluso antes, en las calles de Cuba y en los montes, que habían acumulado méritos como para ostentar grados de tenientes, capitanes y comandantes, se disgustaron. Para ellos la idea era quitar a Batista y recuperar la democracia tradicional, no imponer un sistema comunista con nuevos dictadores y el poder rojo internacional detrás del “trono” y a este disgusto se incorporaron familiares, amigos cercanos y lejanos, que comenzaron a ver con reales lentes lo que venía.

Entonces continuaron las mentiras. Esas personas fueron catalogadas de traidores y bandidos. No se les escuchó, no se les atendió, sencillamente se le echó para arriba a esa parte del pueblo, que por momentos no es de ocultar fue grande, que apoyaba. Muchos presos, otros fusilados, otros emigrados. La mentira, esas personas eran enemigos del pueblo, enemigos de la revolución, enemigos de la patria, que querían ahogar a Cuba en los vicios, la corrupción y sobre todo entregársela a los Estados Unidos, que en ningún momento había dicho que la quería completa como un estado más de la Unión.

Entonces apareció con más fuerza que nunca, con más aristas que nunca, con más presión que nunca, la lucha ideológica y apareció la doctrina marxista leninista a pulso. A cada cubano se le exigió que fuera un ideólogo para defender a lo que se llamó revolución y que hoy dura más de 60 años. Primero se tenía que ser ideólogo, luego se podría ser médico, mecánico, maestro, alumno, e incluso corrupto y delincuente. La ideología llega a ser en Cuba más importante que el oxígeno a respirar. Es bueno decir que el marxismo leninismo, tuvo en Cuba a su principal traductor, Fidel, quien definió que si eras como humano buen ideólogo, lo que significaba, no el conocimiento exacto de la teoría, sino ser fiel revolucionario a las exigencias del poder, no te haría falta el oxígeno, no necesitarías la sangre, ni proteínas y carbohidratos, no necesitarías riñones, ni estómago, ni corazón, todo lo que necesitarías para vivir y más, lo proveería la ideología.

A partir del mismo comienzo, repito sin descontar el apoyo de muchos de adentro en aquellos primeros momentos, unos por sentimiento y conciencia y otros por conveniencia, por el rechazo de muchos de adentro, que siempre fueron ocultados o disminuidos y el rechazo de muchos de afuera, que fueron catalogados como imperialistas, anexionistas, fascistas y todo lo malo terminado en ista; el gobierno, que ya no era realmente revolución, comenzó a elaborar una teoría donde todo estaba bien. Cada actividad fue un gran éxito, cada objetivo fue logrado exitosamente, cada número real alcanzado se multiplicó y multiplicó victoriosamente, en el mismo momento que los números no alcanzados, los desfavorables, se minimizaron hasta casi desaparecer.

El discurso oficial, que hay que decir que existía solo uno, porque muy rápido dejó sin voz a otros discursos, pintaba constantemente una realidad que no existía, triunfos, sobrecumplimientos, alegría desbordada, satisfacción, carne de res exportada, leche por tubería en las esquinas, casas confortables hasta en el último rincón de la isla, campesinos analfabetos que aprendieron a escribir y leer en cuatro o cinco semanas, lo que les permitía entender a profundidad todos los postulados de Marx, Engels y Lenin, risas y alegría nunca antes vista, construcción de una sociedad perfecta y sobre todo, el hombre nuevo, ese hombre enamorado de su proyecto, super consciente, super maduro, super incorporado, super deseoso de liberar al resto del mundo, más super que la propia creación norteamericana de Superman. El discurso y aquello de que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad llegó a confundir a los cubanos, que llegaron a creer que Cuba, esa pequeña isla del Caribe, era una potencia mundial y que el mundo entero estaba paralizado siempre esperando que Cuba ordenara o tomara decisiones.

Con el paso del tiempo los logros se fueron ralentizando, lo que se lograba muy rápido se ponía malo, los primeros disgustados se multiplicaron en muchos disgustados, los que incluso apoyaron apasionada y ciegamente se fueron bajando del tren, comenzó la emigración silenciosa de uno en uno y la escandalosa de miles en miles, el gobierno creó entonces una emigración cubana expandida por los cinco continentes del planeta, aumentando el número de enemigos, sin embargo, mientras todo esto ocurría, más logros, más números alcanzados multiplicados, más sonrisas y satisfacciones como discurso, más fortalezas internas que nadie ve. Comidas en la televisión, casas en la televisión, niñas como Nemesia con zapatos lindos en la televisión.

En resumen, desde que la revolución iba a ser verde, sin que se puedan desconocer algunos logros conseguidos, hasta hoy un gobierno rojo, ha vivido representando una obra plagadas de mentiras. Los que no apoyaron fueron nombrados desgraciados, los que apoyaron y fueron buenísimos, tan pronto dejaron de apoyar, fueron nombrados también desgraciados. Los mismos en el poder viviendo como la gran burguesía occidental, casas, fincas, yates, comiditas ricas en proteínas, vinos y whiskies caros del enemigo, mujeres, novias, amantes, más casas, más carros, más viajes, hasta llegar a hoy, donde los hijos de los pocos que escaparon sin que se les rayara la carrocería, se han repartido el país, casas y carros, ahora modernos y de factura capitalista, inversión de dólares en el exterior también capitalista y ninguno, exactamente ninguno, trabaja como obrero en una fábrica y menos como campesino. Los hijos del actual presidente de la República de Cuba son músicos, dan giras internacionales y los descendientes del actual Secretario General del Partido Comunista son millonarios, dueños de hoteles y bares de lujos. Obviamente la revolución y el gobierno llamado comunista, por el partido que la preside, aunque de comunista y socialista hoy tiene poco, la idea más noble que ha existido, los logros no logrados y el sacrifico mantenido por décadas, es exactamente para otros.

Mientras peor hemos estado, mejor nos han dicho que estamos. Mientras menos libertades, más nos han nombrado el país más libre del mundo. Mientras más limitaciones, más se nos compara con la pobreza de África, América Latina y sobre todo los homeless de los Estados Unidos. Mientras más quejas, más imágenes de tormentas, huracanes, volcanes, terremotos, sunamis en cualquier rincón del mundo. Mientras menos productos agropecuarios en las cocinas de cada casa, más imágenes de los niños en los basureros en Perú, Bolivia, Brasil, etc. El casabe fabricado con yuca con que los indios cubanos recibieron alegremente a los españoles en 1492, hoy sólo se puede comer en Miami. El mundo colapsa, las economías se destruyen, los movimientos de izquierda aumentan y con razón reclaman los derechos básicos, países en guerras, la droga y la muerte por bandas de asesinos, mientras en el paraíso llamado Cuba, todo es amor, paz, abundancia, donde incluso la vida está acompañada de esos sonidos lindos de pajaritos en las mañanas y el perfume de las flores que llega a la ventana de cada casa. Estamos mejor, porque esos pajaritos y esas flores para el despertar no fueron descritos ni en el Paraíso de Adán y Eva.

Hoy en el 2020 sin recursos, ni de dónde sacarlos, la cosa se complica porque han empezado a decir mentiras sobre las mentiras que ya se habían dicho. Gobiernos mentirosos que actúan como los niños, que suelen ser muy fáciles de coger de adelante para atrás en sus mentiras, porque llega el momento que ni se acuerdan de la mentira que dijeron ayer y sobre ella elaboran una nueva mentira que muchas veces contradice o desmiente la mentira dicha hoy.

Antes era muy fácil, le fue fácil incluso a nuestros familiares, porque el monopolio de la información fue una de las primeras cosas que la revolución y luego el gobierno se apropió. Cada idea, cada cuestionamiento, cada duda fueron tratadas de suprimir con una retórica, a la que los cubanos llamamos “muela”. Siempre el contrario estaba mal informado, sus ideas eran generadas por el enemigo, incluso eran mercenarias porque eran pagadas por el enemigo. Nunca se escuchó, jamás se atendió, por el contrario, lo que recuerdo fue sólo el desprecio y la marginación. Los mensajes más utilizados para no escuchar o renunciar a la verdad, fueron, “este no es el marco para discutir eso que dices”, “yo no quiero hablar de eso ahora”, “quién te paga por preguntar o cuestionar”, etc., de donde, sólo como resultado, solo se recibía la impotencia, la incapacidad, el desconocimiento y una vez más, las mentiras de los interlocutores. Los padres perdieron la capacidad de discutir y menos la de convencer con argumentos reales, entonces se dedicaron a repetir e imponer.

(continuará)