sábado, 5 de febrero de 2022

436.- Otra vuelta a la tuerca que ya estaba apretada. (Segunda Parte)

Bueno, veamos ahora la nueva oferta del gobierno cubano ¿Qué pensar del nuevo código penal?, ¿Se puede cambiar, así por conveniencia, cada vez que un rey descubra que algo se le olvidó o algo no le conviene, incluso cuando está tratando de organizar los próximos 100 años de vida para que no lo molesten? Si, la historia de Hammurabi Díaz y por supuesto, la de Cuba hoy, con su rey Miguel Díaz Canel, demuestran que sí, que se puede hacer esto y mucho más.

La realidad siempre es más rica que la más grande imaginación. Cuba, su gobierno, representado ahora por su Asamblea Nacional del Poder Popular, lo que sería llamado en cualquier lugar del mundo sencillamente Parlamento, se encuentra enfrascada, dicen ellos, en “mejorar” a su conveniencia siempre obvio, el Código Penal vigente y con esto remendar, tal como Hammurabi y el sacado de ojos, algunos detallitos que faltaban para garantizar lo que ellos demagógicamente llaman “tranquilidad ciudadana”, que en buen cubano queda demostrado que significa la permanencia eterna del partido y gobierno comunistas sin que alguien intente cambiarlo, ni tan siquiera cuestionarlo.

Darle, en buen cubano, una vuelta más a la tuerca, que ya venía apretada en todos los sentidos de la vida cubana, a partir de los acontecimientos ocurridos el 11 de julio, que dejaron miles de apresados y ahora decenas de sancionados, donde, por cierto, se le están pidiendo sanciones que rebasan cualquier lógica de la interpretación penal, como, por ejemplo, 18 años de privación de libertad, a un joven manifestante menor de edad, que tiene sólo 17 años u otros 10 años a otro joven que rompió una foto vieja de Fidel, quizás porque había quedado feo en ella.

José Martí, en lo que luego escribió y se conoce como “El presidio político en Cuba”, teniendo 18 años, narra lo que pasó cuando en 1870 fue sancionado, por el poder colonial, a 6 años de prisión con trabajo forzado. Luego, por gestiones de su familia y amigos acaudalados, después de un corto paso por la, en aquellos años, conocida Isla de Pinos, en 1871, fue deportado a España, territorio donde quedó libre, pudo comenzar su vida de político, escritor, ensayista, revolucionario, etc. Seis años de privación de libertad sancionado por el más brutal de los poderes, el colonial, a una persona que evidentemente, comenzaba a cuestionarlo y trataba de demostrar la necesidad de una Cuba libre.

Muchos años después, a raíz de los sucesos de los ataques a los cuarteles en Santiago de Cuba y Bayamo en 1953, acciones que ocasionaron heridos y muertos, de ambos lados, o sea, los asaltantes y los asaltados, más la puesta en peligro de la “estabilidad” del gobierno de Batista, Fidel Castro, máximo líder de los eventos, fue sancionado a 15 años de privación de libertad. Luego, con la misma suerte de Martí, gracias a una amnistía dada por el propio gobierno sancionador, debido a múltiples factores o actores que intercedieron, fue liberado junto a todos sus compañeros de asaltos, en 1955. Por esta cuenta, mágicamente cumplieron sólo 22 meses de una aparente buena condena. Miren las fotos, parece, por lo bien que se ven, que se están bajando de un crucero, donde pasaron unas inigualables vacaciones.

Los más famosos presos cubanos antes de 1959, por cuestionar a sus gobiernos, por provocar asaltos y muertes, por querer una Cuba libre del poder colonial o de la dictadura militar estrenada en 1952, no cumplieron más de dos años de privación de libertad. Cómo han cambiado las leyes.

Veamos entonces lo que está pasando en Cuba y para eso nada mejor que mirar, dentro de todo, el código penal, análisis profundo que dejo a mis expertos y conocedores abogados, el artículo nuevo, propuesto, el 143. Llamo la atención que estos análisis corresponden a la propuesta de un nuevo código penal, o sea, el anteproyecto, que también, por tradición, todos los cubanos sabemos que de anteproyecto tiene poco, sino que, en líneas generales, esos artículos son puestos directamente por el gobierno y partido comunista y sobre ellos no hay nada que discutir. Lo de anteproyecto puede referirse al tipo de letra y tamaño a utilizar, el color de la portada, si de cartón o cartulina, si se imprimen mil o más ejemplares, etc.

Dice textualmente la “propuesta” del artículo 143:

"Quien, por sí o en representación de organizaciones no gubernamentales, instituciones de carácter internacional, formas asociativas o de cualquier persona natural o jurídica del país o de un Estado extranjero, apoye, fomente, financie, provea, reciba o tenga en su poder fondos, recursos materiales o financieros, con el propósito de sufragar actividades contra el Estado y su orden constitucional, incurre en sanción de privación de libertad de cuatro a diez años”.

Esto ahora, tal como lo de los ojos del culpable en la época de Hammurabi que les conté, viene a tapar esos pequeños huecos que no estaban cubiertos y que el gobierno descubre que estaba cojo, porque, aunque puede hacer lo que le da la gana, no tenía un cuerpo legal, una letra o párrafo dentro de un código que lo sancionara.

Es, a todas luces una acción, primero que todo desesperada. No hay comida, ni medicamentos, pero tenemos ahora que arreglar, reformular, agrandar, completar, etc., el código penal.

Segundo es una acción directa contra aquellas personas de la oposición, que trabajan como periodistas independientes o sencillamente narradores de la vida cotidiana, a los que ahora, sin mucho, se les puede acusar de “sufragar actividades contra el Estado y su orden constitucional” y nadie puede protestar, porque está en el código.

Esto en realidad no es nada nuevo, estos cubanos, que desarrollan una especie de periodismo o reporte, al margen de las hipócritas instituciones y personas que informan desde el gobierno, desde hace muchos años viene siendo reprimidos. Les entran a sus casas, les confiscan los escritos y los equipos, los retienen, los ponen detenidos, les sitúan guardias permanentes frente a sus casas para que no puedan salir a la calle, si hace falta sancionarlos a privación de libertad se les inventan unas causas comunes, como, por ejemplo, comprar un jabón por la izquierda, etc. No es la primera vez que uno de estos comunicadores cubanos, francamente en contra del gobierno, son agredidos, incluso físicamente, por su trabajo, pero además, no sólo los periodistas, llamados independientes, sino que muchos periodistas extranjeros, radicados oficialmente en Cuba bajo la oficialidad, han sido repudiados, invadidos, agredidos físicamente, y expulsados, por la siempre turba-mugre cubana, sabemos que muchos policías disfrazados de civiles, quienes han impedido o tratado de impedir que las noticias salgan de Cuba.

Es fácil para el gobierno ahora, poder decir: tu celular es pagado desde el exterior por tu primo y eso está hecho para desestabilizar al gobierno, porque tú, aprovechas el celular para filmar en la calle a la policía cuando le está cayendo a golpes a una mujer madre cubana, que pretende ver a su hijo cuando lo bajan esposado de un camión, frente al tribunal donde lo van a sancionar, o sea, a desgraciar su vida.

El gobierno, sobre todo su policía y agente de la seguridad, se deben haber cansado, porque pululan las imágenes de cubanos que, filmando por sus celulares, les dicen en sus caras, no me puedes tocar, el celular es mío, es mi derecho a usarlo. Policía y peor, agentes de la seguridad no identificados, porque en ese país no tienen por qué identificarse, que se tapan la cara o se esconden detrás de las ahora más que útiles mascarillas anti Covid para no aparecer filmados sobre todo en las publicaciones para el exterior.

El gobierno descubrió el detallito, el huequito y entonces, nada más fácil que a la carrera, proponer a la Asamblea Nacional, que por los resultados tiene poco que hacer, un anteproyecto de nuevo código penal con artículos más que sembrados. Ahora, pocos podrán repetir eso de que el celular es mío y es mi derecho a filmar, porque muy rápido alguien del poder le dirá, te equivocas, lo era, ahora tu celular pagado por tu madre desde Estados Unidos está sirviendo para desestabilizar la tranquilidad ciudadana, lo que quiere decir la tranquilidad del gobierno.

No sé cómo se puede redactar un artículo como este, sabiendo el gobierno que el 95% de los celulares, creo yo, son pagados desde afuera, o precisamente por saberlo, es que lo hace.

Esto no es nada más en contra de los celulares, porque el artículo aclara que puede ser también considerado un delito tener “recursos materiales o financieros”, o sea, pasa por el mismo análisis que yo pueda tener una resma de papel para imprimir, cuatro o cinco lápices o bolígrafos, una goma de borrar, etc., todo lo que pueda ser utilizado para escribir o publicar, por ejemplo.

Pero puedo tener una brocha para pintar, lo que puede ser utilizado para adornar una pared con el ya lema Díaz Canel Singao, un poco de keroseno, que yo utilizo para el quinqué, pero podría ser usado para armar un coctel Molotov o sencillamente un pedazo de pan viejo que puede ser utilizado para alimentar a una persona que se manifiesta en contra.

Por esa vía, el sistema digestivo o urinario pueden ser sancionados como posesiones complicadas, financiadas desde el exterior, porque una buena parte de los cubanos reciben remesas y otros se las buscan dentro de Cuba, porque el primero sirve para defecar y el segundo para orinar, lo que puede ser utilizado como armas para desestabilizar la tranquilidad civil. Y pensar en esto, ambos sistemas pueden ser considerados como armas del enemigo, porque al final sus poseedores están consumiendo productos financiados desde el exterior.

¿Cómo puede un gobierno probar lo del financiamiento? En realidad, no lo podrá probar, sino que puede ser que sea mencionado este aspecto como algo más en aquellos interrogatorios y luego juicios de aquellos que quieran ser desaparecidos. Si le pides a un cubano que abra su bolsillo y le encuentras un CUC o un dólar, es evidente que está siendo mantenido desde el exterior, pero además si le pides que te enseñe sus bolsillos y lo descubres con miles de pesos cubanos es posible que también sea mantenido desde el exterior, pero además de lo además, si le pides que te muestre sus medias, calzoncillos, blumer o ajustadores será más que fácil poder demostrar que están financiados desde el exterior y frente al primer cuestionamiento o acción desagradable podrás ser sancionado de cuatro a diez años de privación de libertad. Financiar no sólo es pagar en dinero, perfectamente en la situación cubana hoy, alguien puede ser financiado a través de leche en polvo, unos pollos, algunos refrescos, un paquetico de café. Bueno, ese sería uno de los mejores financiamientos para cualquier cubano, o sea, no me pagues en dinero, págame en caféeeeeeeeeeeeee.

Muchos dicen que las prostitutas en Cuba, por cierto, actividad social que ha aumentado ahora con el uso de internet, son diferentes, muchas cambian sus servicios sexuales porque las lleven a comprar a las tiendas ropas para sus hijos, batidoras o televisores o que les pongan una recarga desde Miami por el sexo a través de una pantalla. ¿Ellas, de no estar a favor del gobierno, no creo que existan muchas “jineteras” que lo estén, podrían ser acusadas de ser financiadas para actividades desestabilizadoras?

Recuerdo ahora con este tema del financiamiento, yo profesor del Instituto de Comercio Exterior, una profesora, no menciono su nombre por decencia, además no viene al caso, pero si ella me está leyendo lo recordará, me propuso dar un curso en una empresa. La entidad no podía pagar nuestros salarios en dinero, pero podía pagarnos con comida. Estábamos en medio del periodo especial, momento que le movió el piso realmente a muchas personas y la necesidad también tiene cara de hereje, entonces yo, también necesitado, pero loco, jocosamente le respondí: ¿pero profe cuántas libras de arroz o frijoles vale mi curso?, ¿por cuántas latas de carne puedo explicar el tema uno, el dos, el tres y así sucesivamente? Obvio, no fui.

No sé cómo un gobierno puede escribir un artículo como este. Es difícil de entender en un país de derechos, como se puede utilizar argumentos como estos frente a un juicio, o sea, tu celular es pagado desde el exterior, cuando el propio gobierno ha propiciado que esto ocurra y cuando todos los días Etecsa, empresa que monopoliza el servicio telefónico, promociona ofertar para que los familiares desde el exterior paguen en dólares o euros, megas para celulares, nautas, internet, etc.

No sé cómo se podrá demostrar que una presilladora o una libreta de escuela pueden ser materiales obtenidos para luchar contra la constitución cubana. No entiendo cómo a un detenido por discernir se le puede pedir que orine y a partir de eso demostrar que ha tomado cerveza y que esa cerveza ha sido comprada en dólares enviados por un hermano y que eso puede significar el intento por revertir el orden del gobierno.

Pero lo cierto es que como no estamos frente a un estado de derecho y más, los propios abogados de la defensa se parecen mucho a los fiscales, porque todos son advertidos de los resultados a alcanzar, ese artículo, primero, sirve de susto y trata como muchos otros de que los supuestos reprimidos se sigan o aumenten su auto represión. Segundo, es más que evidente que ahora se podrá convertir en un slogan comercial que se repetirá y se repetirá, algo así como: usted está sancionado a 10 años de privación de libertad, porque ha publicado en su celular un video que cuestiona al gobierno y hemos descubierto en el “famoso” período de instrucción que su teléfono móvil está pagado por un amigo desde el exterior, que probablemente esté en contra del gobierno, Como no podemos coger a su amigo, usted, amigo cubano, va detenido y sancionado y le cuento, en su caso, no hay familia, ni amigos, ni amnistía, como en el caso de Martí y su “más cercanos admirador” Fidel.

Yo que a veces me hago el tonto con eso de las pregunticas de “cómo se puede”, luego me respondo, pero es que siempre ha sido igual. Si se puede, aunque parezcan o sean aberraciones.

Les dejo dos cuentos de mi experiencia personal ya lejanos en el tiempo, existen otros, miles, de miles.

Busquen y lean el juicio al comandante Hubert Matos. Se publicó en Cuba al principio de la revolución y que leí muy joven, gracias a Pipo Martín, el Dr. Martín Landa Bacallao, abuelo de mi Normita y Robertico, mis amigos. Juicio donde el fiscal acusador y principal testigo en contra del comandante fue nada más y nada menos que el mismísimo Fidel Castro y verán lo que se puede hacer con las llamadas leyes. Pobre Hubert, apenas pudo hablar. Peor que en 1750 a.C.

Siendo yo joven, un día asistí como testigo de los acusados a un juicio laboral contra tres compañeros de trabajo en el Tribunal Municipal de la Habana Vieja. Trabajaba yo como historiador en el Museo de la Ciudad.

Mis compañeros reclamaban a la administración del museo por sanciones amparadas en falsos hechos. La otra parte, o sea, la administración, estuvo representada por Eusebio Leal, director del museo e Historiador de la Ciudad y su jefa de personal, uno de los personajes más tenebrosos y bajos que he conocido. En realidad, mis compañeros, ya desde aquellos momentos se identificaban con posiciones en contra, primero de Leal y luego de la revolución, uno de ellos, siguió su camino y hoy es una figura reconocida y de prestigio de la disidencia y oposición dentro de Cuba. Sanciones administrativas formuladas sobre falso hechos, que en realidad encubrían la intención de sancionar y expulsar a personas públicamente en contra, o sea, por su ideología.

15 minutos antes de comenzar el juicio, apareció Leal acompañado de su jefa de personal y entró en el tribunal, nosotros sentados afuera, y se reunió con ellos a puertas cerradas. Minutos después salió un funcionario del tribunal y dijo, los testigos presentes, pueden retirarse, no se les permite participar. El juicio no llevó testigos, se realizó a puertas cerradas con un tribunal que había sido minutos antes instruido. Conclusión, mis amigos fueron molidos y triturados. Leal con su gran poder, se salió con las suyas. No había nada que hacer, durante muchos años fue el dueño, rey, de la Habana Vieja.

Y fue así. Una de las partes implicadas en un juicio, se reunión, antes de comenzar, con el tribunal. Leal podía haber llamado por teléfono, los integrantes del Tribunal de la Habana Vieja lo conocían de sobra. Hubiera quedado más “ético”, pero eso no le interesaba. Entró caminando, mandó a cerrar puertas demostrando su poder, le hizo su historia sobre mis compañeros e imagino que pidió al tribunal la necesidad de sancionarlos. Obvio, identificado yo con mis compañeros, como testigo defensor, al poco tiempo tuve que irme también.

Entonces mis pregunticas tontas, esas de, pero ¿cómo esto puede pasar? Van seguidas muy rápido de mis autorespuestas: Pasa, siempre ha pasado.

jueves, 3 de febrero de 2022

435.- Otra vuelta a la tuerca que ya estaba apretada. (Primera Parte)

Con mucha frecuencia recuerdo a mis abuelas, lo que quiere decir que me voy poniendo viejo. Una de ellas, Tomasa, de origen campesino en Santiago de Cuba, con muy poca instrucción académica, pero una gran experiencia de vida, decía, “los mirones son de cera” cuando alguien llegaba y de pronto daba una opinión sin saber de qué se estaba hablando o, por ejemplo, sin estar trabajando con las manos, opinaba categóricamente sobre lo que había que hacer.

Los “mirones son de cera” es algo que repito con frecuencia y sobre todo Martica me entiende porque conoció a mi abuela con 15 años, por lo que tiene que haber escuchado la frase miles de veces. Me pasaba con Jonathan, cuando él era más joven, el cual, después de yo poner un cuadro en la pared, guiado por los manuales de Da Vinci, con nivel y todo y al finalizar considerar mi obra tan perfecta como la del maestro, llegaba, se paraba frente al cuadro y me decía, “está jorobado”. Frase que hoy dentro de mi familia se ha convertido en un constante chiste.

Así pasa con Cuba y aclaro esto porque sé que pasa. Acercarse a Cuba tiene muchos problemas, uno de los primeros es que los cubanos que están dentro de la isla, en no pocas ocasiones, dicen algo como, “los mirones son de cera”, o sea, es fácil estar afuera y dar una opinión, pero para opinar y saber lo que pasa hay que estar adentro.

Esto tiene un valor, pero relativo. Es cierto, el que está en “la caliente” como se dice ahora, puede tener, en dependencia de su capacidad de análisis, un mejor reflejo de su realidad concreta puede tener una información más rápida y detallada de su entorno más inmediato, puede saber inmediatamente a quién le dieron una galleta en su cuadra, lo que no quiere decir, a mi modo de ver, que tenga una idea total y acabada de todo lo que está sucediendo. Muchas veces los que vivimos en la Ciudad de la Habana, desconocemos totalmente lo que está ocurriendo ahora mismo en Santiago de Cuba a 1000 kilómetros de distancia.

Estar afuera, a veces, sentado en una cómoda silla, detrás de una moderna computadora, puede dar, y de hecho da, una visión más general, un detalle más pormenorizado, una rapidez más rápida, lo que permite, claro, teniendo un cerebro funcional, acercarse a cualquiera de los temas. Y es entendible, por mucho que duela. Marx, el genio, no escribió sobre el capitalismo agresivo después de trabajar 12 horas diarias, más “over time” los fines de semana, en una fábrica cargando jamones. Martí, el escritor sobre todos los temas, jamás la cogió con sus manos y sin casi vivir en Cuba hoy es nuestra referencia para todo, incluso para entender cómo las abejas fabrican la miel. ¿Qué decir de Fidel? Dirigente de guerras sin tirar muchos tiros, generador de ganado vacuno, sólo habiendo tenido relaciones con Ubre Blanca, su vaca amor, conocedor de presas, embalses, hidroeléctricas, nuclear atómicas, producción de malangas y papas, constructor de edificios y puentes, diseñador de ropas, promotor de la cultura cubana, la música, la poesía, la pintura, organizador de países, democracias, elecciones, guerrillas, etc., todo esto detrás de un buró, también sentado en una buenísima silla, quizás fabricada para él personalmente.

Vamos a Cuba.

Siempre recuerdo la historia de Hammurabi y su código, al que hoy llamaríamos penal, mandado por el propio rey a escribir en piedras, porque fue una de las preguntas que tuve que defender oralmente frente a un tribunal de tres profesores de Historia Antigua, presidido por el mismísimo Dr. Gustavo Du´Bouchet en el primer año de mi carrera de Historia. Du´Bouchet, no tan viejo, pero un poquito viejo, se recostó en una de aquellas cómodas sillas que existían en los podios de las aulas de la Facultad de Historia y se quedó dormido durante mi “gran” explicación a nivel primer año, pero de todas formas él fue el presidente.

Un día de 1751 a. C., (antes de Cristo), el Rey Hammurabi, se encontraba disfrutando de una bella tarde en su Mesopotamia, acompañado de tres bellas jóvenes, sobre las que algunos historiadores de la antigüedad dicen que estaban semi vestidas y otros aseguran que estaban totalmente desnudas, posesión de ropa nada importante para la ciencia historia analítica moderna.

En un determinado momento, su más cercano ayudante, acostumbrado a la escena, pero siempre nervioso por interrumpir, tocio tres veces para llamar la atención sobre su presencia y dijo:

_ Excelentísimo señor, mi Rey, representante del dios Marduk en toda Babilonia, dice el Administrador de Torturas que puede cortarle las manos y los pies, más desgarrar el abdomen del detenido mientras continua vivo, pero no puede sacarle los ojos, porque no aparece en el código que usted había mandado a escribir, en realidad esculpir sobre piedras, un año antes.

Hammurabi, medio disgustado sacó la cabeza por encima de uno de los cuerpos de las ya sudadas muchachitas, Mesopotamia tenía un clima caliente, ellas no se dieron cuenta, pues estaban muy entretenidas y ocupadas y preguntó:

_ ¿Eso es verdad? Mi código está muy completico

El administrador, casi que aparentando culpabilidad le respondió:

_ Si, mi señor, eso es cierto, podemos hacer muchas cosas, pero faltó ese detallito.

Hammurabi entonces, dándose cuenta de lo que se estaba perdiendo sobre su cama imperial, muy rápido le dijo:

_ Busca al escultor que escribió mi código en las piedras y dile que ahora mismo incluya lo de sacarle el ojo izquierdo o el derecho, o los dos a la misma vez a aquel que consideremos culpable. Cuando termine de esculpir la letra, mátenlo. Luego irás a ver al Administrador de Torturas y dile que todo se resolvió, que le saque, sin explicar mucho, los dos ojos al culpable antes de que muera y de esa forma damos a conocer la nueva ley. Cuando haya terminado, lo matan también y promueven a Administrador de Torturas a mi sobrino que me tiene loco desde hace rato con ocupar esa dignísima posición.

El ayudante lo miró, asintió para demostrar no sólo que había entendido, sino que estaba totalmente de acuerdo con todo. Estaba claro, de oponerse el tercer muerto hubiera sido él y después de varias reverencias que Hammurabi ya no vio, pues había sumergido su cabeza y otras partes del cuerpo dentro del grupo de muchachitas que formaban parte de su gobierno, lo que era en aquel momento su más importante contenido de trabajo, dio la vuelta y se retiró.

La historia recoge, como hecho relevante, lo que significó el Código de Hammurabi como la muestra más antigua de las leyes escritas, que el Administrador de Torturas y el escultor fueron sacrificados salvajemente por el sobrino del rey, el cual además de espiar a su tío en sus reuniones con las doncellas, estaba loco por acumular méritos sacando ojos, cortando manos y pies, descuartizando personas vivas, no les importa a muchas personas.

Esa es la historia y cada uno de nosotros puede interpretarla a su interés o diversión.

Claro, mis lectores más activos me dirán, pero Roly, eso ocurrió en 1751 antes de Cristo en la antigua Mesopotamia, eso hoy, en la vida moderna, no pasa. Todo está más organizado y regulado.

Noooooooooooooooooooooooooo. Eso mismo, o sea, el mismo Hammurabi con otros nombres, las muchachitas de la cama, hoy muchas veces militantes de la Juventud Comunista o el Partido Comunista que existen por confiables para amenizar fiestas, atender personalmente a los dirigentes, apoyarlos en sus momentos de debilidad, etc., existennnnnnnnn.

Selfis. Rey Hammurabi Díaz, 1750 a.C. Rey Miguel Díaz Canel, 2022. (Tio y Sobrino)

¿Qué decir del ayudante del rey, siempre nervioso, pero fiel, del Administrador de las Torturas, el sobrino, el primo, el ahijado, el conocido, el amigo, o el “Yunta” del dirigente? Esas categorías pululan y crecen en Cuba como las bacterias malas.

Observemos esta secuencia de fotos tomadas hace dos días, que yo, a mi nivel elemental de editor, he construido. Berta Soler, probablemente la mujer más reprimida, detenida, encarcelada y sancionada en Cuba, la mujer negra vestida de blanco, líder hoy de las Damas de Blanco, sale a caminar sola y manifestar su oposición al gobierno y pedir por la liberación de los presos políticos, sólo portando en sus manos una flor blanca.

2022. Hammurabi García, a pesar de su código, nunca imagino esto.

Como jugada cantada, de la nada, apostadas esperando por ella, aparecen siete mujeres vestidas de civil, pero que todos en Cuba sabemos que son del Ministerio del Interior o de la policía, mujeres que probablemente tengan entrenamiento para detener y reprimir. Siete mujeres se pueden contar fácilmente en la foto. Es probable que otro número parecido se encontrara como refuerzo esperando por la orden de ataque, por si Berta acababa con las siete primeras o por si de casualidad aparecía cualquier respuesta espontánea de los vecinos de lugar.

Berta, mujer negra, para la cual, teóricamente, se hizo una revolución, como siempre, una vez más es brutalmente reprimida en el medio de la calle. Ni Bruce Lee, en la vida real, podría haber combatido con siete mujeres gordas y entrenadas, arriba de él. Inmediatamente, cosa nunca vista en los regímenes represores anteriores, ni al mismísimo Hammurabi se le ocurrió, aparecen cuatro hombres portando una nueva herramienta construida para ocultar la imagen, o sea, la golpiza que está sucediendo. Entre otras cosas no sé si es más repugnante para hombres la tarea de reprimir directamente, arrastrar, golpear o cargar con esta sábana blanca como telón que oculta las acciones. ¡Que poco valen esos tipos!!!!!!!!!!

Una tela blanca diseñada con postes de madera, por eso la defino como herramienta, cuya función, en las manos de hombres también del mismo ministerio o de la misma policía es ocultar la imagen para los que, apostados desde sus balcones, como el caso de estas fotos, graban las imágenes para luego publicarlas. Todos sabemos que a el gobierno cubano no le interesa la opinión de los cubanos, pero esas imágenes en manos de organizaciones internacionales les puede complicar un poquito más el juego, en momentos donde los representantes del gobierno, del presidente para abajo todo el “mundazo”, como diría un amigo mío, se están desgañitando, diciendo que Cuba es un país donde se respetan los derechos humanos.

Muchos siglos después las acciones de Hammurabi han tomado una nueva forma. Ahora en Cuba, se tapa u oculta con telones blancos a las personas que se están golpeando brutalmente por salir a decir consignas. Si algo tuvo de bueno para la historia, según recuerdo, es que el código definido en Mesopotamia en 1750 a. C., (antes de Cristo) y lo ha hecho llegar hasta hoy como ejemplo, es que había que demostrar con pruebas la culpabilidad del acusado, de lo contrario el acusador era el que salía culpable y sancionado. Es cierto, Hammurabi mandaba a matar o sacarle los ojos a cualquier, basado en la famosa ley del talión, que imponía un castigo reciproco al crimen cometido, pero, coño, por lo menos exigía que el culpable fuera culpable de verdad y no se estaba guiando por chismes. ¿Berta Soler, culpable de qué es?

434.- La familia del hielo.

Gracias a TODOS por desearnos suerte en nuestro nuevo lugar. Las merecemos, somos buenos. JAJAJA. Reitero mis invitaciones, siempre habrá un espacio y una buena comida caliente. Como un buen rico, me traje a mi chef personal o privado, no sé cómo se dice.

La vida tiene sus encantos.  Hemos salido casi huyendo de Lincoln, contentos, sobre todo Marty, porque nos mudamos el 24 de diciembre y hasta esa fecha el frío no fue tanto e increíblemente no había nevado. En todo nuestro viaje de 15 horas seguidas, esa fue la idea que más manejamos, este año nos escapamos. Cosa extraña para un diciembre invernal en el midwest. Digo increíblemente porque los norteamericanos dicen que no existe navidad sin nieve, sin embargo, al parecer Papa Noel este año viajó sin abrigos.

Pero, como al parecer somos la “familia de hielo”, hoy acabo de levantarme y hay 28 grados F. Está lloviendo mucho desde ayer en la tarde noche y de madrugada debe haber bajado más la temperatura, San Antonio, una ciudad calidad, amaneció con hielo y un aire que no se puede estar afuera.

¿Maldición? JAJAJA. Mi mujer duerme aún, espero que se despierte para escucharla casi pelear. A mí el invierno me hace menos daño, cuando no es muchísimo llego a encontrarle su encanto, pero a Martica, no sólo es que le hace daño, claro es mucho más vieja que yo, sino que lo odiaaaaaaaaaa, tanto, que te paras a su lado y le dices, no aquello de “ahí viene el coco”, sino invierno y empieza a hablar mal de la naturaleza, por si acaso, con Dios incluido y todo.

Siempre sigue siendo un buen recurso, por un momento, cuando uno está jodido, mirar para atrás. Mientras escribo, me llama Jonathan para una llamada de control y se ríe cuando le cuento lo de los 28 grados en San Antonio. Ahora mismo Lincoln tiene 0 grados F, siempre les recuerdo que 32 grados F. son 0 grados C. para los que no se adaptan a las conversiones. Pero que, al mezclar frío, aire y humedad, se siente como -13 grados F., que es en realidad lo que importa porque es lo que llega y se siente en el cuerpo. Me cuenta, cosa que pasa mucho, que se volvió a equivocar y salió ligerito de ropa, tuvo que regresarse a buscar guantes, gorro, etc. -13 grados F., según la tabla, son -25 grados C. 

Sigo contento con haberme mudado. JAJAJA

Aquí les dejo las fotos de hoy



miércoles, 2 de febrero de 2022

433.- Finalmente, más temprano que tarde, nos movimos a San Antonio, Texas

Todo comenzó con esta foto el 24 de diciembre de 2021. En realidad, la idea de mudarnos a San Antonio nos venía dando vueltas y más vueltas y por una razón u otra, a veces objetiva, otras subjetiva, nos habíamos demorado.

Pero como todo llega en la vida, donde esa misma objetividad y subjetividad existe, pero uno dice: olvídate y métele, después de varios días de recogida, donde yo sigo teniendo las mismas cajas de cuando llegue a este país y mi mujer ha logrado acumular 10, 12 o más cajas que dicen: OJO, Frágil, Cristales, Cosas de Cocina, decidimos meterlo todo en un camión y volver a manejar 15 horas desde Lincoln, Nebraska, hasta San Antonio, Texas. Más o menos 900 millas, que son más o menos 1448.4 kilómetros, como desde Ciudad de la Habana hasta lo que debe quedar de la ciudad de Guantánamo.

Vivimos en Lincoln, o sea, el llamado midwest, desde febrero del 2013 hasta diciembre de 2021. Fue una muy buena experiencia.

Lincoln es una ciudad muy suave, capital del estado de Nebraska, no es una enorme ciudad, tampoco es un pequeño pueblo. Sus habitantes originales, son descendientes de alemanes, irlandeses, holandeses, por lo que priman las personas de ambos sexos de 6 pies y más, rubios o pelirrojos, de ojos azules, verdes o las otras múltiples combinaciones dentro de lo que conocemos como ojos claros. Por lo que era muy fácil de entender que nosotros eremos extranjeros, a pasar de lo cual, puedo asegurar que jamás en todo ese tiempo, al menos yo personalmente, sentí la más mínima agresión de ningún tipo.

Esto es bueno, al ser casi todos descendientes de inmigrantes, están más preparados para luchar o convivir con este tema. La otra población está compuesta por mexicanos, africanos, asiáticos, ahora muchos árabes y por supuesto, los emigrantes por excelencia, los pobladores de todos los lados, nosotros, los cubanos, pero en realidad ninguna de estas nacionalidades tiene la suficiente fuerza en número, ni en modo de vida, como para alterar el suave ritmo de los pobladores norteamericanos de toda Nebraska.

Llegamos en un invierno muy fuerte, vestidos con la mejor ropita que nos conseguimos o compramos en Miami, o sea, ropita para el invierno de una región muy calurosa y muy rápido nos dimos cuenta de que antes de comer, teníamos que comprarnos verdaderas ropas para el frío.

En todos estos años hemos pasado inviernos difíciles, nieve, hielo y sobre todo temperaturas muy frías como, por ejemplo -20 grados F, lo que significa -28 grados C, o sea, muchos grados por debajo de cero, lo que ha sido igual, por momentos, a un frío infernal.

No obstante, Lincoln y todo su frío invierno, no nos mató, por el contrario, nos permitió aprender, conocer de cerca a los norteamericanos, practicar nuestro idioma, porque el español no funciona y pasear por esa región tan diferente.

Admiración por el granjero, lo que para nosotros es el campesino. Nebraska y los estados vecinos tienen millones y millones de acres cuadrados, todos, hasta el milímetro, sembrados de maíz, soya y frijoles. La región es conocida como el granero de los Estados Unidos. El resto de la tierra es dedicada al ganado vacuno, porcino y avícola. Se come buena carne de res en Nebraska, pero creo haber conocido que es mayor la producción de cerdos y pollos. Actividades económicas que los convierte en estados ricos y fuertes económicamente y, sobre todo, de esa riqueza llamada vieja, o sea, la que produce la tierra. Muy rápido se descubre entre los pobladores, el orgullo de esos hombres y mujeres, también jóvenes y niños que aman el campo, los animales, las granjas, etc. No les importa New York, California. No les importa la bolsa o el turismo, no dependen de ellos. Muchos nacen y mueren y no conocen el mar, sin embargo, saben que, pase lo que pase, su trabajo creará riquezas.

Lincoln, nos permitió sobrevivir o mejor, por qué no, vivir bien. Nuestra economía creció y nos garantizó algunos lujos, antes no pensados. Nos permitió, además, como en muchas otras ocasiones, ayudar a otros.

Allí dejamos a muchos buenos amigos cubanos, algunos que nos recibieron, a otros que trajimos y ayudamos a instalarse, o conocimos sobre la marcha, pero, además, a pesar de todos los pronósticos y teorías de las diferencias culturales entre norteamericanos y el resto del mundo, dejamos allí muy buenos amigos “yumas”.

Amigos que nos pidieron que no nos fuéramos, amigos que nos agradecieron por todo lo que les habíamos enseñado con nuestras vidas, ideas, enseñanzas y modo de vida. Amigos norteamericanos que se acostumbraron a nuestros abrazos y besos constantes, a cualquier hora, cualquier día, a nuestras comidas, a nuestras formas de compartir y hablar todos de todo como locos, a nuestros momentos de alegría y a nuestros encabronamientos, lo que demuestra, a pesar de los prototipos que nosotros mismos, los humanos, nos creamos, los seres humanos somos iguales donde quiera, nos gusta el cariño, disfrutamos de una buena amistad y lo que no conocíamos, cuando lo tenemos, nos gusta.

Lincoln es una ciudad que enamora. Linda, organizada, de personas educadas y solidarias, donde el dinero rinde, pero, como ya dije, nada es eterno y hay momentos en los que hay que cambiar. Lincoln fue un libro bueno que se terminó de leer y se guarda con agrado.

Jennifer, Yordan y Mia, llevaban muchos años tratando de que tomáramos la decisión. Ellos viven en San Antonio, Texas, desde que llegaron a Estados Unidos y pasaron, también como nosotros los cuatro meses reglamentarios en Miami, tiempo para muchos necesario para entender que Estados Unidos es más que una ciudad al sur de la Florida.

Y, compitiendo con aquello del “momento ideal”, diciembre de 2021, marcó el despegue y sin pensar mucho en lo que tendríamos que enfrentar, nueva ciudad, nuevo estado, búsqueda de nuevo lugar para vivir y trabajar, nuevos aspectos de una cultura, etc., montamos y nos mudamos.

Entonces ahora vivo en San Antonio, que viene siendo la cuarta ciudad grande del poderosísimo estado de Texas, el más grande dentro del territorio continental, sólo aventajado por Alaska, donde ya saben, hielo y más hielo.

En Lincoln, Nebraska, ahora dejamos a Jonathan y Naty, quienes tuvieron que regresar luego de las fiestas de fin y nuevo año, porque tienen cosas que terminar allí, lo que hace que tengamos ahora que llamar a Lincoln todos los días y seguir interesados por lo que allí pasa, nieve, frío, tráfico, trabajos, etc. Ellos deben venir antes de mediado de año y entonces si tendremos el equipo completo de este lado. 

Entonces, primero, están todos invitados. Como siempre digo, todavía no he cambiado mucho y no hay que llamarme para visitarme o hacer planes para verme. Sigo, en algún pedazo de mi cabeza viviendo en Cuba, donde no había celulares, ni teléfonos públicos. Cuba, donde incluso tener un teléfono fijo en la casa seguía siendo un lujo y los amigos pasábamos a vernos. Si estabas compartíamos, sino estaba tu esposa, tu mamá, tu papá, etc., que también eran amigos. Si no había nadie, no importaba, la idea de pasar a verte era lo que primaba.

Segundo, he pensado cambiar el nombre de mi blog, porque la idea de “Lincoln in” ha dejado de funcionar y si pretendo escribir desde y sobre Texas, podría traer confusiones, incluso a mí mismo. Siguiendo la tradición, debería ponerle Álamo, porque aquí todo lleva ese nombre, pero me parece demasiado. Ya algún día escribiré sobre ese lugar, su historia y entonces quizás se entienda el por qué se repite tanto ese nombre, entonces para ser coherente y ubicarme primero y luego ubicarlos, cambiaré el nombre de mi blog por otro más cercano, que ahora mismo ni sé cuál podrá ser. A lo mejor, pondré un nombre provisional, para ver si luego aparece otro más definitivo. Algo así bien sencillo, que me permita seguir escribiendo, dejando ubicada mi silla y mi computadora sobre la verdadera tierra donde está.

BSOS a TODOS

 



domingo, 30 de enero de 2022

432.- ¿Por dónde empezar, Cuba? (Segunda Parte)

 “No soy partidario del olvido. Cuando un pueblo pierde la memoria pierde la llave de su futuro”.

Joan Manuel Serrat

Mirar al gobierno de Cuba, significa acercarse al problema de la emigración. Si, Cuba es un país que emigra desesperadamente para cualquier parte del mundo, incluyendo lugares tan lejanos y diferente como Australia, Alaska, Egipto y lugares tan pobres y complicados como Haití.

La emigración que se ha hecho estable a partir de 1959 hasta hoy es, por más que no lo entendamos y nos consideremos protagónicos, una herramienta de ese desgobierno. Es una válvula siempre a manos para descompresiones del interior y garantizar un exterior que, a favor o en contra, apoya, como menos económicamente. 

Un día nos levantamos patriotas, amigos, soporte y otro, los mismos, somo reconocidos como enemigos y mercenarios. Somos un pueblo que huimos del comunismo e inmediatamente que podemos nos vamos al comunismo a vacilar y gastar el dinero ganado con tanto sudor y trabajo. Somos un pueblo que seguimos añorando las palmas y diciendo que la carne de cerdo y el pollo no son iguales a los de Cuba, sin pensar que palmas reales existen en muchísimos lugares del planeta, incluso en los jardines de nuestras nuevas casas y que la carne de cerdo y de pollo que hoy se come en Cuba viene de países como Canadá y los propios Estados Unidos. La nostalgia nos mata.

A pasar del gobierno y al margen de él, somos, los cubanos, un pueblo enfermo y enfermante, que no ha logrado ponerse de acuerdo nunca en nada, ni en lo más mínimo. Al mismo tiempo, personas sin comida, sin calles, sin electricidad, con pisos de tierra defienden el comunismo, en el mismo momento que otros cubanos, muchas veces familiares y amigos, huyen de él.

Claro no somos el abnegado y glorioso pueblo vietnamita, ni los rígidos pueblos europeos. Somos caribeños y entonces dentro de nuestra enfermedad, lo más importante de todo lo importante, es una buena música, un buen ron y un apasionado sexo. Luego viene otro nivel de importancia, el cual se puede manejar, manipular, cambiar, posponer, etc.

Somos tan locos que aún gritamos “viva Fidel”, sin darnos cuenta de que el amigo murió hace años y viva Díaz Canel, el más gris de todos los grises que ha pasado por la historia de Cuba, en el mismo momento que otros, que incluso antes gritaban que vivan, ahora dicen mueran, muchas veces somos capaces de cambiar fuertemente nuestra ideología con el aterrizaje de un avión en un país desconocido. Somos tan locos que nos vamos de Cuba y comenzamos a defender a su revolución y gobierno desde Francia, Alemania y dentro de los propios Estados Unidos. Somos tan locos que algunos parecemos agentes del gobierno en los lugares donde vivimos y nos es fácil definir que nos fuimos de Cuba, pero no por problemas políticos, sino por amor, economía, ganas de conocer el mundo. Somos capaces de decir que en Cuba vivíamos mejor, que teníamos dinero y por supuesto vivíamos en Miramar o el Vedado.

Somos tan locos como pueblo que, divididos en dos bandos a ambos lados de una calle, gritamos para defender nuestros puntos, las mismas consignas aprendidas, como, por ejemplo, aquella de “un pueblo unido jamás será vencido”.

Somos tan jodidos que, a pesar de aquello de las condiciones objetivas y subjetivas, tan definidas por Carlitos Marx, soportamos 8 y 10 horas de apagón, 4, 5, 6 días sin agua potable, 3 horas o más de espera por un ómnibus para ir a trabajar, ser ingresado en el jardín de un hospital con un árbol como techo y una camilla de madera rustica, que se caiga un edificio y mate a 3 niñas o que sancionen a 15, 20 años a hijos, hermanos, padres y madres, sin explotar masivamente. Reconocemos valor en las “Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo”, en un país como Argentina del cual sabemos nada, pero no nos inmutamos cuando nuestras mujeres, “Las Damas de Blanco” salen a caminar con una flor en las manos y son brutalmente apaleadas, golpeadas, arrastradas, encarceladas, desaparecidas sin argumento alguno.

Somos capaces de estar de acuerdo con el Movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos, mientras nuestros negros son la mayoría de la población carcelaria en Cuba y permitir que aquellos policías que salieron a reprimir, a dar golpes, a arrastrar, siempre en mayoría contra una población indefensa, incluso que mataron e hirieron a civiles, sigan sueltos sin pasar nada, a los que ni tan siquiera se les ha tirado un jarro de agua arriba. Evidentemente nuestra solidaridad es grande, tan grande que preferimos defender a un negro delincuente norteamericano, que no debió morir, pero no fue un héroe. Evidentemente para los cubanos, los negros norteamericanos tienen más swing

Somos un pueblo enfermo y el gobierno, no sólo lo sabe, si no que nos utiliza. Estamos tan enfermos y tenemos tanto miedo, que, habiendo ganado la libertad como para dar un escándalo en un aeropuerto internacional, nos ponemos nosotros mismos los grilletes y nos damos nosotros mismos con un látigo cuando del tema Cuba y su gobierno se trata. Somos dos cubanos, rebeldes fuera de Cuba, muchos carneros dentro de ella.

Todos hemos regresado a Martí, "El Apóstol", a ese Martí que no conocemos, a ese Martí del cual copiamos a conveniencia una frase y la pegamos en un escrito, da igual que estemos hablando de pelota o de cultivar un bonsai. A ese Martí dueño de “con todos y para el bien de todos” y no nos hemos preguntado, más allá de la frase, cómo pensaba Martí desarrollar e implementar su maravillosa idea entre cubanos regionalistas, racistas, caudillistas, machistas, guerreros, analfabetos y por qué no aventureros. 

A veces cada frase de Martí, el Apóstol desconocido, parece como si estuviéramos hablando de un acto de magia tan sencillo como sacar un conejo de un sombrero. Con todos y para el bien de todos que hoy ambos bandos, los a favor y los en contra, repetimos de carretilla, si le pudiéramos preguntar al mismísimo Pepe, escucharíamos de seguro de su boca que ni idea tenía de cómo, que fue algo que se le ocurrió de pronto, le sonó bonito, que podía quedar para la historia, pero que de seguro la propuesta debería ser algo parecido a sacar del mismo sombrero del mago a un elefante adulto.

Somos un pueblo enfermo, lo que están dentro, por incapacidad, por conveniencia y comodidad, por miedo. Los que estamos fuera con costumbre, conveniencia y más miedo que los que viven dentro. El gobierno cubano lo sabe, nos chantajea a todos. 

Dice, imagino que para los suecos o noruegos, quizás para los inuit o los yupik, esquimales, que los cubanos apoyamos eso que ellos patéticamente llaman aun revolución, mientras los suecos, noruegos y los esquimales en sus iglús más informados, tienen que estar viendo a los cubanos fabricarse una balsa con muchas menos condiciones que la Kontiki de Thor Heyerdahl en 1947 y lanzarse al mar furioso o caminar miles y miles de kilómetros a través de selvas, ríos, pantanos, para llegar a cualquier lugar que no sea Cuba. ¿Qué pensaran los suecos, los noruegos y los cazadores de osos polares? 

¿Por dónde empezar, Cuba?

 

 

431.- ¿Por dónde empezar, Cuba? (Primera Parte)

 “No soy partidario del olvido. Cuando un pueblo pierde la memoria pierde la llave de su futuro”.

Joan Manuel Serrat

 ¿Por dónde empezar, Cuba?

Acercarme cada día al gobierno de Cuba con todo su aparataje enorme de dirección, o sea, partido, administración nacional con todos sus ministerios y oficinas, provinciales, municipales, instituciones civiles cuadra por cuadra, edificio por edificio, centro de trabajo por centro de trabajo, como sindicatos, CDR, FMC, más la seguridad del estado, ministerio del interior, hasta el último policía que está tratando de dirigir el tráfico en una esquina o sentado llenando citaciones policiales, las bodegas, los hospitales, los aeropuertos y hasta el último de los que todavía se llaman comunistas y defienden el desastre total que existe, es como presenciar una película donde priman los homicidios.

Es como ver una escena de esas donde aparece un cadáver putrefacto y mal oliente en un pantano que lleva mucho tiempo semienterrado en el fango y al llegar el experto en crímenes, el tipo que todo lo resuelve, el que a pesar de sus problemas personales es un genio en la materia, se pregunta: ¿por dónde empezar?

Bueno, pensemos. Quizás podría empezar por ese pedazo de papel al que ellos, los comunistas en el gobierno llaman constitución.

Papel que dice en cubano: no importa que lo hagamos bien o mal, no importa si te gustamos o no, no importa que estemos día a día destruyendo lo poco que va quedando de aquello que fue Cuba, no importa lo que piensen o digan los de aquí o los de allá, somo intocables, somos insustituibles, el gobierno en Cuba tiene una forma y el partido comunista es y será, no sólo eterno, sino el que define y definirá por siempre y para siempre esa forma. Lo otro, los párrafos, las letras, las ideas, todas corresponden y salen de este inamovible, para ellos, principio.

Ni los faraones egipcios, ni los emperadores chinos la tuvieron tan fácil. Por este criterio impuesto e imposibilitado tan siquiera de debatir, estuviéramos aún en el siglo XXI cargando piedras para construir pirámides o murallas y adorando al dios egipcio Ra, dios del Sol o al chino Yu ch'ing, que en nuestro español quiere decir, el Venerable Celeste del Comienzo Original.

Que fácil la tienen, se han construido una constitución, lo que trata de dar cierta modernidad al gobierno, hubiera sido mejor quitarse la careta y gobernar sin ella, donde se declara que si piensas diferente y se te ocurre decirlo vas a ser reprimido, donde si te manifiestas en contra vas a ser puesto preso con sanciones más severas que a las de un criminal en serie, donde existe un pueblo revolucionario al que se le otorgan teóricamente derechos y existe otro pueblo no revolucionario que merece no haber nacido. Las calles son de los revolucionarios, pero no hay calles. Los beneficios por los que se trabajan hace seis décadas, son para los revolucionarios, pero en realidad como no existen las calles, ni los beneficios, el gobierno cubano en toda su expresión, no está obligado a garantizar nada.

Tristeza. Algo parecido pasaba en el feudalismo, las calles, los ríos, los castillos, las producciones y las personas eran de los señores feudales y a nadie se le podía ocurrir cambiar esto. Menos mal que los que vivieron en aquellos años no creyeron mucho y al final le dieron muerte, de lo contrario, estaríamos aun manteniendo a las cortes europeas llenas de sus vagos reyes, príncipes, marqueses, etc.

Acercarme a la economía es sentir dolor. Dolor de un pueblo que no come, que tiene que hacer 8, 10 horas de infernales colas con revendedores incluidos, para ver qué puede comprar. Significa un pueblo que está pagando 3, 4, 6 veces el precio ya injusto de cualquier producto.

Es tratar de comprender cómo una isla, o sea, tierra rodeada de agua de mar muy salada, la más grande del Mar Caribe, la tierra bendecida por Dios y nombrada bella por los “descubridores”, hoy importa sal que desde hace seis décadas sigue regulada. Significa tratar de comprender cómo la posesión más importante de España durante cinco siglos coloniales y luego la siempre en ascenso economía insular, durante siglos la azucarera del mundo hoy importa azúcar que desde hace también seis décadas se mantiene regulada e inalcanzable para los estándares de consumo dulce de los cubanos.

Pensar en la economía es concluir que no existe economía, que no hay agricultura, que no existe un sector que no esté en total crisis. Significa entender cómo la tierra fértil no da malangas o yucas, que un platanito de fruta por su color amarillo es más caro que el oro, que a las vacas se les han secado las ubres, se las comen las garrapatas y como única solución han encontrado el suicidio acelerado y con ello la casi inexistencia de este tipo de ganado. ¿Qué pensar de los cerdos? Como al parecer Noe no los pudo traer en su “Arca”, pienso yo, no existen en Cuba.

Pensar en la economía del siglo XXI cubano es ver casas y edificios que como postalitas se caen, muchos de ellos con sus habitantes dentro. Es ver que no existe una calle sin huecos enormes y que existen baches con los que las personas han nacido, vivido toda su vida y muerto, asegurando que cualquier bache, a veces casi piscinas olímpicas, son más duraderos que la propia vida de cualquier ser humano.

Para ver el descalabro de una economía, nada más que hay que ver los hospitales, edificaciones casi sacrosantas, priorizadas por el “padre creador” del sistema comunista cubano, hoy convertidos en ruinas, antihigiénicas, insalubres, donde además una buena parte de médicos y técnicos están dañados, desinteresados, aburridos de luchar contra un imposible, corrompidos, etc. Sistema de Salud cubano que hoy sólo vive de donaciones y que de ejemplo mundial ha pasado a la burla, queja y la desilusión del mundo.

Mirar a la economía es arriesgarse a caminar por debajo de edificios del siglo XIX que todos los días, gracias a la gravedad, sino las piedras volarían, dejan caer pedazos como bombas mortales a veces para sus habitantes, otras para los simples transeúntes. Edificaciones que han aguantado solemnemente el paso del tiempo devastador, donde cada cubano ha arrancado, modificado, construido y destruido un pedazo de ellos y como si fuera poco, la no economía se observa en las obras “revolucionarias”, que, aunque más jóvenes, se caen más rápido que los edificios casi coloniales, incluyendo los “fabulosos” hoteles llamados 5 estrellas, el comunismo pone las estrellas que le da la gana, a los cuales se les caen los pedazos antes de ser inaugurados. ¿Qué pensaran los que construyeron Petra?

Pensar en Cuba significa en su sistema legal y escuchar, nada más y nada menos, que al mismísimo Fiscal General de la República, institución y persona que debían ser serias, declarando por la televisión nacional para Cuba y el mundo que manifestarse, reunirse, tener una idea política u otra, es más que una posibilidad, un derecho humano que el gobierno defiende, en el mismo momento que se están reprimiendo, sacando de sus casas, llevando a calabozos reconocidos y otros no tan conocidos y sancionando a parte de la población que salió a la calle espontánea y pacíficamente a gritar libertad y abajo el comunismo, tal como si la sincronización de ambas acciones, el discurso del fiscal y la represión fueran el mayor objetivo de los gobernantes.

Es como ver una de esas clásicas películas de la mafia, donde el máximo jefe está tranquilamente bautizando a un bebito, acción además de pacificadora, pura y hermosa y mientras el cura derrama el agua bendita sobre la frente del bautizado, los matones de forma organizada, planificada y sincronizada están asesinando a boca de jarro a todos aquellos supuestos enemigos. La acción llevada a la pantalla grande es genial, la música dentro del templo católico, la ropa blanca de los religiosos, las caras de satisfacción de los familiares, la inmutable actitud del padrino mafioso, contrastan impresionantemente con la sangre que está corriendo en varios puntos y cuerpo de la ciudad.

Pero incluso pensar en Cuba y su gobierno es peor, porque el presidente, si es cierto, temblándole la voz, pero decidido, llamó y organizó él personalmente la represión, dándole carta abierta a grupos de militares y peor, civiles convertidos en fuerzas represoras, para que salieran a las calles con bates de pelota y palos preparados con clavos, más machetes, tubos, y por supuesto toda la parafernalia represiva de las llamadas fuerzas del orden a “matar”. El presidente declaró una guerra abierta, donde era obvio que habría heridos y muertos contra un pueblo que, cansado de aguantar por 60 años, estuvo diciendo, no más.

Hoy miles de personas, incluyendo a menores de edad, están siendo sancionados con los mismos juicios que conocemos. Fiscales, presidentes de tribunales e incluso abogados defensores que primero son comunistas por lo que su función es defender a ultranza al sistema y luego aplican la ley que ellos mismos redactaron para defenderse ellos mismos. Son los dueños de los guantes, las pelotas y bates, los estadios, los árbitros, los bebederos de agua, las pizarras y luces y para colmo, dueños de todos los peloteros con sus uniformes y zapatillas deportivas, más de la ropa que se van a poner cuando salgan, el transporte que van a coger, las casas donde van a descansar y la comida que se van a comer. Probablemente dueños de los vecinos y amigos también.

Argumentos de “vandalismo contra la propiedad social y el disturbio de la tranquilidad ciudadana” en un lugar donde casi hasta las personas son propiedad del gobierno y es cierto, dentro de todos aquellos manifestantes pacíficos actuaron espontáneamente personas que entraron a “saquear” las tiendas en las que se venden los productos en dólares y el 95% del pueblo no puede comprar. 

Es cierto, algunos encaminaron sus luchas a entrar y coger colchones, televisores, quizás zapatos, comidas, etc., que no tienen, ni podrán tener, aunque trabajen como mulos. La misma reacción, pero con más justificación que aquellas “turbas” que salieron a romper los parquímetros y destruir los hoteles y casinos en 1959, porque en aquella ocasión, acciones consideradas revolucionarias, los que rompieron parquímetros no tenían autos, o sea, no pagaban por estacionarse y los que destruyeron con alevosía los hoteles y casinos, no estaban explotados por el capitalismo burgués de esos lugares.

Mirar a Cuba significa descubrir que los hijos y nietos de los padres fundadores de esa llamada todavía revolución, se están haciendo millonarios en dólares, no sólo permitidos, sino auspiciados por el gobierno. En medio del desastre existen, desde siempre, dos grandes grupos a los que el desastre les conviene. 

El primero es histórico, los dirigentes de siempre y los nuevos que aprenden muy rápido a mentir para, gracias a eso, vivir bien. No hay que ser para nada un erudito o un investigador acucioso; sólo hay que mirar dónde y cómo viven y sobre todo sus cuerpos engordados aceleradamente como si estuvieran enfermos, frente a un pueblo sin dientes, sin ropa y zapatos, que casi no puede caminar porque el aire se los lleva.

Los segundos son la mugre. Si, esa mugre que siempre existe y que sin haber trabajado en estas seis décadas se dedica a vivir de los hermanos cubanos. Revendedores, ladrones, “mulas”, administradores de empresas, que, sin el menor rubor, están viviendo de multiplicar y multiplicar precios y dinero. Personas a las que les conviene que ese sistema fatídico exista por siempre, porque declaran que no van a trabajar para él, pero viven y muchos viven muy bien, del oportunismo momentáneo, o sea, hoy vendemos leche en polvo, mañana vendemos gasolina, la próxima semana ajo o cebolla y si se pone la cosa mala, pues tenemos amigos en el lugar donde se fabrican las coronas para los fallecidos y algunas flores extra, “por fuera”, se podrán “resolver” en un país donde todavía tenemos la tradición de ponerle flores a nuestros muertos.

Grupo integrante del histórico, sólido, estable y por qué no autorizado “mercado negro” al cual, por sus propios méritos de sobrevivencia y organización, habría que darle los mayores reconocimientos patrios. Mercado subterráneo que invade y moja a toda la sociedad cubana, que increíblemente iguala al militante comunista con el “gusano”, al profesional con el casi analfabeto, al policía y al de la seguridad del estado con el delincuente, a la santa con la prostituta, a los católicos, los santeros, los abakúa, los paleros, los espiritistas, los testigos de Jehová y los más severos ateos. Ese mercado negro, aunque pueda parecer mentira, que invade, a veces en silencio y otras no tan silenciosamente hasta las propias familias de los que supuestamente dirigen al más alto nivel a ese país.