domingo, 31 de julio de 2016

Facebook. ¿Bueno o malo?

Hoy en día., este si es un tema interesante e importante. Más importante que el terrorismo, las elecciones en Estados Unidos, las ballenas asesinadas por marineros japoneses, etc. Es un tema de pasiones, que tiene cautivado, entretenido, atrapado y embobecido a un porciento enorme de la población mundial. Confío en no tener que decir de qué parte de la población mundial hablo.

No soy un experto en comunicación, tampoco soy un profesional de la informática y menos un conocedor profundo del uso de las nuevas tecnologías para relacionarnos. Soy sencillamente un simple mortal que de vez en cuando entra a Facebook a ver algo publicado sobre todo cuando la fuente me es conocida y confiable. De lo que si pueden estar seguros es de que antes de meterme a escribir lo que aún no sé si podré explicar bien y considero por ende un gran lío, he comentado mis ideas y consultado a varios expertos en tecnología y en las modernas vías de comunicación que tengo a mi alrededor y ninguno me ha podido dar una idea clara que me explique lo que está pasando, más allá de que cada cual, apelando al “libre albedrío” que tanto le gusta a mi amigo Ruso, hace lo que le da la gana.

Primero pensé en no escribir sobre esto, pero también apelando al “libre albedrío” voy a hacerlo y que pase lo que pase, o sea, estoy en disposición, como siempre, una vez más, de recibir todas las opiniones que sobre lo que escribo me quieran dar. Como gran demócrata que soy, JAJAJAJA, la respuesta a las posibles opiniones está adelantada, el libre albedrío o elección libre me da el poder de elegir y tomar mis propias decisiones, entonces de pensar y decir lo que a mi cabeza se le ocurra.

En realidad, siendo justo, no puedo mencionarme como un absoluto desconocedor de este tema, pues, aunque ya dije que no estoy a la vanguardia, tampoco llegué a los Estados Unidos a descubrir una computadora, un celular, una grabadora o reproductora de video. Por suerte tuve la posibilidad de amasar muchos de estos tarecos desde mi infancia por razones que ahora no vienen al caso. No obstante, sigo pensando que seguirle el ritmo a los adelantos e inventos y a todas y cada una de las formas que existen de comunicación no es mi interés más fuerte.

Llevo días pensando en Facebook, porque hay cosas que puedo ver y leer dentro de él que me llaman la atención. No soy un gran consumidor de “Face” como muchos cariñosa y familiarmente le llaman, pero algo de él me llega y disfruto y creo que tiene muchas, pero muchas cosas buenas y otras, un poquito malas, tontas, aburridas, ridículas, cheas, etc., lo que en realidad no es culpa de Face, sino de la gente que lo utiliza, a veces las 24 horas del día.

Me parece fantástico pues me ha dado la posibilidad de reencontrar viejos amigos regados por todos los lugares del mundo y de hacer también nuevos amigos. He vuelto a ver a muchas personas que aún están en Cuba y me recuerdan esa capacidad que tenemos los cubanos para inventarnos y reinventarnos todos los días y a pesar de los problemas, limitaciones, censuras, etc., estar en la última. Hoy todavía es difícil comerse allí más de un pan al día, pero muchos, muchos tienen acceso a internet y por supuesto a todo lo demás dentro de ella.

Me ha dado la posibilidad de obtener de forma concentrada, a la vuelta de un click, mucha y muy valiosa información, que de no existir ésta vía, pues costaría mucho trabajo conseguir. El hecho de que muchas personas publiquen cosas, trae una avalancha enorme de información, una gran parte de ella importante para conocer, recordar, mantenerse actualizado, etc.  Y como si fuera poco, el lugar permite incluir no sólo fotos, sino videos, lo que resulta fantástico para el aprendizaje, la credibilidad y el entretenimiento. Un policía le está cayendo a golpes a alguien en …, Burundi y yo lo veo casi en tiempo real, lo que antes hubiera costado mucha boca a boca, algunos casetes pasados de manos en manos casi de forma clandestina o sencillamente el desconocimiento y silencio total. Ahora gracias a Face la policía debe de ser más cuidadosa y selectiva a la hora de dar golpes. Entonces la información, la inmediatez, las imágenes, los videos, etc, convierten a este medio de por sí sólo, en un lugar súper atrayente.

Sin embargo, a pesar de todo esto positivo, todos los días veo y leo cosas que me horrorizan o me dan pena. Lo del horror es una metáfora, pues creo que ya no me horroriza nada. JAJAJA. Facebook ha creado además de casi una obsesión, un grupo de tontos que se relacionan dentro de él, o un grupo de tontos ha escogido simultáneamente este medio para sus tonterías.

Primero descubro a personas que han convertido a Face en parte inseparable de sus 24 horas del día, o sea, personas que están colgadas de un aparato y del programa para ver, aceptar, comentar, todo lo que aparece, no importa de qué se trate el tema. Hoy muchas personas, jóvenes, pero también no tan jóvenes, que manejan, caminan, bajan y suben escaleras, compran en supermercados, y pienso que trabajan, con una mano y un ojo dirigido al teléfono.

Son ya reiteradas las imágenes de gente que está compartiendo una mesa en una cafetería, incluso en un restaurante y cada uno está mirando para su celular todo el tiempo, sonriendo con lo que lee, respondiendo y enviando mensajes, olvidando totalmente a la o las personas que tiene al frente. Se ríe con alguien que está en Japón, y muchas veces mantiene aburrido a los que tiene al frente, que como recurso de sobrevivencia sacan también sus celulares para reírse con amigos que están en Australia, Corea del Sur, Perú, etc.

Veo imágenes de parejas que declaran estar muy enamorada y entonces de forma apasionada aparecen en una foto dándose un beso en la boca, pero una de ellas mientras besa tiene el brazo extendido, el cel en la mano y lo que es peor, está mirando para la cámara, por lo que el beso apasionado no es más nada que un momento ridículo de montaje, porque claro no se puede besar y operar una cámara dentro de un cel a la misma vez y quedar bien en los dos aspectos. Lo más importante deja de ser el beso, porque lo verdaderamente importante es tirarse la foto para enseguida colgarla en Face, quizás para los amigos y también para los enemigos, las exnovias, las amantes, etc. Forma ridícula de defender el amor.

Veo a personas ponen fotos de sus familiares que están muriendo, creo en busca de una oportunidad para demostrar que los quieren, pero la idea de poner a alguien lleno de tubos en una sala de terapia intensiva con la muerte casi posándosele arriba es, para mí gusto, además de absurda, horrible. La enfermedad y la muerte existen por desgracia, pero hay momentos donde la enfermedad y la muerte tienen que seguir siendo privadas. El cariño y el dolor le quedan grande a Face. Una cosa es una foto jocosa en un hospital, la idea de fotografiar al niño que nació y otra es poner a posar a la abuelita o a la madre minutos antes de que la muerte se la lleve.

Otro momento poco entendible para mí es cuando las personas se retratan frente a los platos de comida que van a comer, resultando los platos de comida los protagónicos. Me parece fantástico que, si usted tiene un blog de comidas, está enseñando una receta, o quiere explicar cómo se hace un plato, pues lo fotografíe, pero el hecho de salir a comer y fotografiar un pedazo de carne o de pizza, un poco de ensalada, o un helado como si fuera un familiar o un integrante del grupo humano, para mí gusto, es ridículo. La comida debería salir en la foto, claro, pero debería seguir saliendo como la mesa o la silla donde se está sentado. A nadie se le ocurre fotografiar la pata de la silla. Sí, es cierto, a veces el comer diferencia, pero así y todo no hace falta darle tanto protagonismo a lo que se va a comer. Un pedazo de carne no es más nada que eso, un pedazo de carne, aquí, en Cuba o en Hong Kong.

Lo de los comentarios, eso sí que es un mundo. Hay personas que se sienten obligadas a comentarlo todo, no importa lo que sea o de qué se esté hablando y esto ocurre porque hay otras personas que llevan la cuenta de los comentarios que le hacen o los “me gusta” que le cuelgan a lo que ha puesto. Entonces parece que, para demostrar ser amigo tuyo, siempre hay que comentar. Es un juego de compartir, cuando tu pones, yo comento y cuando yo pongo y tu comentas. Siento que muchas personas, que a veces no hablan mucho frente a frente, no se pueden quedar quietas en Face, por lo menos un “like” tienen que poner.

Estamos llevando la hipocresía a su máxima expresión, la mentira es parte de nuestra selección comunicativa. Uno de los ejemplos más claros es que alguien pone la foto de su niño que tiene una cabeza enorme en forma de cubo, las orejar también enormes y paradas, es bizco, tiene todos los dientes virados y tiene una enorme mancha negra en la cara y lo que viene de comentarios es, lindo, precioso tu niño, que bien se ve, igualito a ti cuando eras niña, sólo que tu tenías la cabeza y las orejitas un poquito más chiquita, pero siempre fuiste bella, ojalá se mantenga así hasta que sea grande podrá ser modelo, no existe niño que logra reunir tanta belleza, etc., etc., etc.

Y para colmo, todos estos comentarios vienen siempre acompañados de la palabra más utilizada en el Facebook que conozco, o sea, Bendiciones. Amigos, el niño puede estar sano, ser gracioso, inteligente e incluso genio, pero nadie que tenga una enorme cabeza en forma de cubo, sea bizco, o le falte un ojo, etc, puede ser bello. Si no le quiere decir feo, cosa que a lo mejor yo tampoco haría, pues no diga nada, pero mentirle al niño y a la madre me parece casi criminal. Luego, ahora todos somos religiosos, sencillamente todo el mundo cree en algo, incluso hasta aquellos que fueron extremistas marxistas en el pasado y estuvieron toda la vida a favor de la materia. Ridículo. Si el niño hizo caca, le deseamos bendiciones. Si el perrito mordió una gomita le deseamos bendiciones. Si la persona se levantó para ir al trabajo, alguien la bendice. Si la niña tuvo su primera mestruación, pues aparecen las bendiciones de todos los amigos, padres, familiares y la mitad de los no conocidos en Face que, como un asunto casi tradicional, pues también bendicen. El castellano, del que tampoco soy un especialista, tiene muchas palabras que pueden dar el mismo mensaje de cariño, aceptación, deseo de bienestar, etc., sólo hay que buscar un diccionario.

Lo de los mensajes para salvar animales es increíble. El tipo no tiene familia, está fajado con la mitad del mundo que lo rodea, su mujer lo dejó porque le entraba a golpes todos los días, tuvo un hijo con otra mujer anterior pero nunca lo reconoció y no sabe nada de él, toma todos los días y hasta nos parece que se endroga un poquito, pero entonces está preocupado por salvar a un pobre perrito que hace dos días duerme debajo de un arbolito cerca de donde consigue la “meta”. Si uno se dedica a salvar o donar para los animalitos que se ponen todos los días en la red, pues ….

Descubro como tendencia bastante fuerte, que muchas personas han convertido los mensajes que deberían ser privados en mensajes públicos, puestos sin reparo para toda la red, amigos, enemigos, conocidos, desconocidos, buenos y malos. Hablo del tipo que publica algo así como, te amo mi esposa, no me canso de decírtelo y todos los días por la mañana te digo que te amo, no puedo vivir sin ti, ha llegado a la conclusión de que mi vida sin ti no existiría, etc.

A mí edad, lo primero que se me ocurre es preguntarme, ¿todo esto es verdad? Entonces si la respuesta es positiva, me preguntó, y no sería mejor que se lo dijeras a ella directamente, ¿incluso todas las mañanas? No entiendo porque la necesidad de hacer público lo que a nadie le importa. Me parece mejor que llegado el momento entonces usted haga un comunicado, una carta abierta, un documento oficial donde explique lo que quiera explicar, pero decirle a través de Face a alguien que lo amas, me parece más cursi que aquellas películas de amor mexicanas que ponían en la TV cubana. He visto cosas como, te amo mamá, eres la mejor madre del mundo, pero es que la madre y el hijo viven en la misma casa, entonces por qué en Facebook.

Para qué contar lo de los cumpleaños. A veces leo algo así como, quiero felicitar a mi bisabuelo que murió en 1935, pues hoy cumple 167 años. Algo anda mal. Para mí las personas cumplen años mientras viven, luego del fallecimiento se cumplen años de muerto, y claro, de haberse mantenido vivo hoy cumpliría 167 años o de no haber muerto hubiera cumplido 167 años, pero felicitar por su cumpleaños el querido bisabuelo que murió en 1935, me parece algo si no imposible, por lo menos raro. Ya lo dijo nuestra delicadísima trovadora Sara González, a los héroes, se refiere a los muertos obviamente, se les recuerda sin llanto, se les recuerda en los brazos, se les recuerda en la tierra, o sea, se les recuerda. De habérsele podido felicitar, de seguro nuestra Sara lo hubiera incluido en la letra de su canción, pues le hubiera quedado más emotiva.

Igual que lo de la esposa que se ama, me parece mejor que se recuerde al abuelo, incluso que se cuente sobre él, que se escriba, que se le cante, pero si murió, no lo felicite. No estoy seguro, pero me parece que le idea de felicitar es un acto que tiene que ver con quien recibe las felicitaciones y para eso hay que estar vivo, no hay de otra. Me parece duro decir, quiero felicitar a Martí por haber muerto en combate en su 43 aniversario. Más que duro, brutal.


Nada, es así. Facebook con su doble condición, el espacio para la buena y agradable comunicación, el lugar donde se aprende, y también el espacio escogido de forma simultánea por un grupo de tontos para sus tonterías.

miércoles, 27 de julio de 2016

Puede que seas más rico de lo que crees.


Hace ya unas semanas, mi buena amiga Lissette desde República Dominicana me envió ésta idea, que puede ser perfectamente una de las tantas que circulan y circulan por internet, Facebook, cadenas de correos, etc., sin embargo, a diferencia de otras muchas, ésta se debe agradece al creador, pues permite pensar, a los que quieran pensar obviamente, y, sobre todo, compartir.

“Si tienes una familia que te ame, unos cuantos buenos amigos, comida sobre tu mesa y un techo sobre tu cabeza, entonces eres más rico de lo que tú crees”

¿Lindo? Creo que sí.


Claro que, para el grupo de obstinados perseguidores de la riqueza económica, esto más que todo, podría ser el lamento o la justificación de muchos fracasados, donde sin ruborizarme puedo incluirme, fracasados que trabajamos y vivimos por un salario y además nos parece bueno. Fracasados que, desprovistos de enormes cantidades de dinero, pues desarrollamos una teoría diferente para la realización y la felicidad.

Puede ser hasta cierto punto real, sin esa ambición económica que tuvieron y aún tienen muchos, no disfrutaríamos de la mitad de las cosas que hoy disfrutamos. Las ganas de crecer económicamente traen inventos, creatividad, lucha por mejorar las cosas, etc. Sin embargo, si todo fuera tan idílico, pues a la vez que ya tienes la casa, el avión, el yate, un apartamento en New York, otro en Tailandia, un grupo de guatacones que te sigue y se ríe de tus gracias sabiendo tú que no eres gracioso, una mujer mucho más joven o reconstruida, hijos que te dicen que te quieren aunque no los veas nunca, etc., el sufrimiento, la angustia, la enfermedad mental, la adicción y la muerte, fueran cosas exclusivas de los pobres.

Me llama la atención, porque, quién tuviera más justificación para suicidarse que los negros de África, los indios de toda Latinoamérica, los cubanos, etc. y, sin embargo, no es que no se suicide la gente en esos lugares, pero no forman parte de los líderes de suicidios en el mundo, liderazgo que se consigue en países tan ricos como Finlandia, Japón, Rusia, Bélgica y China.

¿Si la idea es tener mucho dinero y a partir de ahí todo está resuelto, por qué entonces Michael Jackson no podía dormir y se tenía que inyectar no sé qué medicamento para conciliar el sueño? ¿Por qué se suicidó Hemingway, que además de mucho dinero y fama, disfrutó de una tremenda vida con buenos alcoholes y buenísimas mujeres incorporados? ¿Qué decir de Janis Joplin, Kurt Curvain, Jimmy Hendríx, Jim Morrinson? En fin, tantos que alcanzaron todo lo que el dinero puede traer y que al final de la historia se victimizaron a ellos mismos.

Según los autores del libro “Dinero fácil” el dinero puede traer la felicidad, pero sólo si se gasta en experiencias y no en objetos y posesiones materiales. Cuanto más se invierta en los demás, más alegría puede disfrutarse, pues es la capacidad de ser generoso y no el dinero por el dinero lo que puede aportar más felicidad a la mayor parte de los seres humanos.
Recientemente he visto en Facebook un pequeño experimento con una cámara oculta sobre la pobreza, la capacidad de compartir, la felicidad, que les recomiendo que busquen y vean.
En esencia es un joven que se acerca a diferentes personas que están comiendo y les dice que tiene hambre, que necesita un poco de comida. Ninguna de esas personas se motivó a compartir su comida, muchas, por el contrario, lo echaron en mala forma. El mismo joven entonces se acerca a un hombre de esos que viven en la calle con una caja de pizza en la mano y le dice que ya comió, que le ha sobrado un pedazo de pizza y se la regala. Minutos después otro de los jóvenes del experimento se acerca al vagabundo y le hace el mismo cuento, o sea, tengo hambre, no he comido nada y para mi asombro el tipo que vive en la calle, que a lo mejor hacía días que no comía nada, compartió el pedazo de pizza que tenía con el muchacho.
Jamás pensar que defiendo la pobreza, ni creo que la miseria compartida haga más feliz a la gente. La miseria cuando se comparte, sólo crea más miserables. Sin embargo, sí creo que a veces sufrimos demasiado, sufrimos por adelantado, dejando entonces de vivir y aprovechar el segundo de tranquilidad, sosiego y bienestar.

Creo que comienzo a transitar por un período complicado. No soy viejo, ojalá llegue a serlo algún día, pero tampoco soy tan joven como lo era y entonces, con más tiempo para pensar, comienzo a cuestionar y descubrir temas vinculados a la felicidad.  De ahí que me parezca que la idea más acabada de toda la ideología revolucionaria cubana, la más sólida, fue la que aportó el Comandante Almeida, el Negrito de la Caridad, en aquella canción que interpretara tantas veces magistralmente nuestra Farah María, gloria de la cultura cubana, cuando dijo aquello de que “Cuando tienes juventud no hay experiencia. Cuando llega la experiencia hace falta juventud”

Me gustaría tener dinero, claro. Con dinero hoy, mi primer objetivo sería recuperar la parte de mi familia que quedó atrás, que hoy todavía está atrás. Luego me gustaría tener una casa compuesta de muchas casas, algo así como tenía El Padrino, o sea, medio reparto donde a golpe de vista pudiera ver, “controlar” a esos míos que, para ese momento con dinero, ya debí de haber reunido. Ahora además me gustaría tener un o varios grandes árboles y sobre ellos tener una casa de madera. He visto los programas de TV del tipo que se dedica a construir casa en los árboles y creo que, dentro de lo mejor, esto es unas de las mejores cosas. Ya no iría a Egipto como tanto soñé desde niño, pues ahora me parece aburrido tanta arena y camellos, pero me gustaría ir a Alaska, en verano por supuesto. Me gustaría pasear con mucha gente, la soledad me aburre y me da miedo.
Creo que con dinero no tendría que levantarme todos los días a la misma hora para ir a trabajar, pero de seguro me inventaría un trabajo para defender a los niños de Burkina Faso o a los caballitos de mar.

Recientemente Jenny, Yordan y Mia pasaron una semana en Lincoln con nosotros y la sensación es indescriptible. No nos vemos físicamente todos los días, por lo que vivo con esa pequeña pena de estar lejos. 

Creo que con o sin dinero los sentimientos que esto genera son los mismos, pues en realidad no nos reunimos para hacer negocios, no nos compramos y vendemos nada, no nos interesa impresionar al otro por la cantidad de tarjetas de créditos que tenemos. Como ya somos todos grandes, sencillamente nos reunimos para querernos, para decirnos que nos queremos y demostrarnos que nos queremos.

Es muy bueno poder tener cerca a las personas, no solo familia, sino a las personas que uno quiere. Es lindo cuando se puede hablar de igual a igual. Es fantástico ver que uno es aceptado, querido y valorado en la misma medida que uno valora, acepta y quiere. Es fantástico que nuestro familiar “el dinero” no salga en cada una de nuestras conversaciones, lo que nos permite hablar de música, historia, comidas, informática, etc., etc., etc.

Ahora nuestras reuniones, que siguen siendo como las de antes, están matizadas por la presencia de una pequeñita persona que se roba completamente el show. Nuestra nieta. Más grande está vez que la anterior, lo que le permite interactuar con y como los grandes.





Gracias a Mía, con mis 53 años y 240 libras de peso, me tiré sin pena por la canal en un parque y volví a ser niño. Gracias a mí nieta monté un trencito muy parecido al que montaba en mi infancia en el Zoológico de 26, que luego dejó de existir porque el combustible que consumía en sus vueltas al parque lleno de niños que gritaban y sonreían, hacía falta para arrancar un central azucarero.





































Todo debería pasar como en el pequeño libro de Carpentier, Viaje a la Semilla, donde la vida se vive al revés. Deberíamos tener juventud con experiencia para entonces equivocarnos menos y disfrutar más. Ser felices antes de conocer los problemas. Ese si sería un buen negocio donde invertir el dinero.

sábado, 4 de junio de 2016

Martica y los supermercados. Couta adicional de adrenalina

He escrito mucho desde que salí de Cuba; digo mucho teniendo en cuenta que no soy escritor de oficio, por lo que no me gano el dinero detrás de las teclas de una computadora. Todo hasta hoy es puro hobby. Primero escribí en mi blog “Dominicaneando”, donde traté de contar lo real maravilloso que distingue a República Dominicana como país. Segundo en mi actual blog “Lincoln in”, donde he tratado de dar una visión lo más objetiva posible de la realidad norteamericana que vivo. A veces lo logro, a veces cuando releo lo que escribí, me parece que me faltó algo o que no quedó bien del todo. Entonces me propongo hacerlo mejor la próxima vez, y esto me sirve de “el motor pequeño que impulsa al motor grande”. Imagino que recuerden ésta metafórica frase, utilizada por nuestro Fidelito para justificar su primer gran fracaso.

Sin embargo apenas he escrito sobre comidas y compras. No recuerdo haberme tirado y enviado una foto delante del carro que tengo o posando delante de una linda casa vestido de muñeco. Detesto las fotos que algunas veces veo, donde la gente retrata el plato de comida que se está comiendo o el último pedazo de carne que está asando en un horno, resultando la comida el objetivo principal. Me parece bien alguna que otra foto casual, obviamente alguien que escribe sobre recetas de comida e ilustra lo que explica o  si estás enseñando algo diferente que has inventado, que retrates el plato de comida, pero la comida como protagónico, me resulta un gusto de muy mal gusto
.
Me he cuidado de esto por muchas razones, quizás la más importante es que algunos de mis lectores, familia y amigos, siguen viviendo en Cuba y considero complicadas las fotos que puedan traer cierto análisis y que el análisis pueda cuestionar algunas realidades, sin embargo ahora voy a escribir y el tema de motivación es mi madre y la comida. Debo aclarar que mantengo una relación con mi mamá especial a través de correos y llamadas telefónicas, pero hay temas que ella inteligentemente no toca o desvía y yo también inteligentemente me los ahorro. Los que conocen a mi madre, saben de qué hablo.

En varias ocasiones mi madre me ha dicho:  _ “…, no Roly, si tenemos comida, lo que pasa es que a veces no está en el lugar que queremos, en el momento que la necesitamos y al precio que podemos pagarla” Esto me confunde, porque hace ya muchos años que salí de Cuba y aunque por momentos tengo noticias sobre la Isla, no me siento con la información suficiente como para poder hacer un análisis objetivo sobre ningún tema. No se si mi madre me está diciendo la verdad, si es una estrategia para no preocuparme o sencillamente es una información ingenua para confundir al compañero que puede en ese momento, por casualidad, estar escuchando la llamada.

La pregunta es muy concreta. Hay comida o no hay comida?

Creo que cuando se vive en Cuba mucho tiempo estas definiciones se llegan a confundir y uno llega a aceptar o conformarse con su realidad, incluso se llega a ver como algo bueno y normal. A lo mejor es el resultado de un simple instinto de conservación y no lleva tanto análisis de trasfondo. Entonces pienso en la comida y por ejemplo los supermercados aquí, sabiendo de antemano que las comparaciones no son buenas, pero a veces resultan inevitables.

Desde hace mucho tengo la misión de acompañar a Martica a las compras, esta actividad es sistemática cada 15 días. A veces resolvemos lo que necesitamos en un solo supermercado, a veces visitamos tres en el mismo día. Esta misión no me gusta, o sea, no disfruto en lo más mínimo estando, como promedio, de dos a tres horas dando vueltas y vueltas dentro de una tienda y me siento como una fiera herida y acorralada a la que el domador da golpes con un látigo. Me agobian los colores, me incomoda el dale para adelante y para atrás, pero tengo que ir y entonces, he ido logrando controlarme y ya no me disgusto, ni me pongo bravo, sencillamente asisto, trato de colaborar y en la medida de las posibilidades agilizar el proceso. De vez en cuando incluso trato de encontrar un momento de felicidad rodeado de cajas, latas, paquetes, pomos, etc, encontrando la posibilidad de disfrutar mirando disfrutar a mi mujer.

Martica, la que sigue diciendo que a ella tampoco le gusta, disfruta enormemente el paseo. Es el momento para comparar precios, para investigar sobre productos, para leer etiquetas, para escoger y escoger la mejor opción, acciones todas que inevitablemente son altas consumidoras de tiempo. Pararse frente a los tintes de pelo es uno de los mejores momentos. No sé exactamente lo que pasa, pero a pesar de que el pelo siempre es teñido del mismo color y además de que el tinte siempre está, la acción no termina antes de haber cogido y mirado detenidamente tres, cuatro, cinco cajas diferentes. Ya pueden imaginar, yo adoro las canas.

Tratamos de comer sano, dentro de lo sano que significa comer en Estados Unidos todos los días. Eso se ha convertido en toda una profesión para mi mujer. Cada producto tiene que ser leído, estudiado y luego corroborado con internet. Estamos al tanto de las últimas tendencias de la comida orgánica y aunque alguna resulta cara para nuestros ingresos si la fuéramos a comprar sistemáticamente, tratamos de consumir lo que ahora llaman comida “healthy”. Estamos montados en la sal del Himalaya y en el aceite de coco. Esto es fantástico, duraremos 1000 años sanos, pero entonces compramos huevos y mantequilla orgánicos para el consumo como huevos  y mantequilla y huevos y mantequilla no orgánicos para postres  y comidas grandes. Carne orgánica? Aunque todavía no llegamos del todo allí, mi mujer invierte tiempo en mirar para cuando podamos llegar. JAJAJA.






Martica se niega a crear un método de compra, o sea, no a crear, sino a escoger un método, por lo que mucho está en su memoria y en la improvisación. Va caminando y va recordando las cosas que necesita comprar. Esto es bueno, mantiene el cerebro activo, pero hace que por momentos tengamos que virar y virar a buscar algo que se quedó e incluso que estemos en la caja pagando ya y haya que salir corriendo a buscar algo importante que no tenemos. Al final, después de todo, podría considerarse hasta medio divertido, o sea, por el mismo dinero a pagar puedes encontrar la satisfacción que trae la sorpresa tal como si estuvieras visitando un parque de diversiones. Mis compañeros me preguntan si practico un deporte de alto riesgo, de esos que producen en el organismo una alta cuota de adrenalina y yo le respondo que no, sencillamente voy al super con mi mujer.


Nota: He incorporado unas fotos. Para los que viven fuera de Cuba, no creo que resulten nada sorprendentes, las tiendas son parecidas en muchos lugares. Para nuestra familia en Cuba, disfruten mirando a Martica, ella es el objetivo central.

viernes, 3 de junio de 2016

Estos americanos son la candela.

A la verdad que estos americanos son la candela, como decimos en el más genuino idioma cubano.


El año pasado le regalé a Martica una maceta plástica que tenía dos flores bellas. Lo de regalar flores aquí no es ninguna hazaña, porque muchos lugares, tiendas, supermercados, ferreterías, servicentros, las hay todo el año, incluyendo en los inviernos más crudos. Muchas veces, el problema está en tomar la decisión de cuál comprar, en dependencia del gusto y obviamente del dinero. Todas son lindas y frescas.


Al llegar al lugar que me recomendaron, me cautivaron unas orquídeas de color azul, y aunque el motivo era que mi mujer estaba dejando la madurez para ponerse en camino a la tercera edad y el regalo era para ella, pues lo del color azul, que es mi preferido, se impuso.


Las flores estuvieron en la sala de mi apartamento casi intactas por varios meses, lo que justificó mi selección y sobre todo el precio que pagué por ella. JAJAJA, pero como todo, con el paso del tiempo se fueron cayendo las hojitas azules y sólo quedó la maseta con dos palos largos que no sabíamos si estaban vivos a muertos. Un día casi la echamos a la basura, bajo el criterio de que aquello jamás volvería a retoñar y tener flores. Por suerte no lo hicimos, siempre hay más tiempo que vida.

Lo de las flores no ha sido mi fuerte. Recuerdo que cuando nació Jennifer, yo estaba tan excitado, preocupado y ocupado que no le llevé flores a mi mujer al hospital. Por aquellos años gozábamos del bienestar de haber construido una sociedad nueva, justa, mejor y moderna, por lo que había flores para regalar. Año 1986, yo, desconociendo la tradición de regalar flores a las recién paridas, pues me lo brinqué sin mucho reparo. Para mí por aquellos años, el espíritu no era importante, lo que importaba era la materia. Estaba muy verde. Mi mujer nunca me ha hablado de eso, pero hoy creo que puede haberse sentido dolida o al menos jodida.

Pero como siempre hay tiempo para rectificar, pues me decidí a tener un segundo hijo, Jonathan para regalar flores. El nacimiento ocurrió en 1991 y .., puedo asegurar que caminé toda La Habana en busca del dichoso ramo de flores y no lo encontré. Las flores y casi todo lo demás habían desaparecido por aquellos años. Para aquel evento había madurado un poco, comenzaba a entender lo del espíritu, pero para mí desgracia como papá, las flores no existían.

Recuerdo cuando murió mi abuela Mama Yuya, al menos en La Habana se había adoptado la medida administrativa de que sólo se vendían, a precio módico, dos coronas por muerto, previo presentar el carnet de identidad. Si querías más coronas, tenías que sobornar a alguien en aquel taller que quedaba al lado del cine Marta, que irónicamente hoy se llama Alegría y luchar para que por "la izquierda" tu capilla en la funeraria estuviera más adornada. Mi abuela pasó, por decisión familiar, poco tiempo en la funeraria, por lo que no sólo no tuvimos tiempo a sobornar a nadie, sino que no hubo tiempo para recibir lo que le tocaba debido a que la premura del entierro rompía los planes de producción, se necesitaba tiempo para confeccionar las coronas. Los trabajadores de allí al final estaban medio cómodos, porque los muertos están en la funeraria cerca de 24 horas, así que mientras lleguen las coronas antes de levantar el cadáver, todo está en orden. He estado en velorios donde las flores han llegado cuando han estado recogiendo el cadáver. Recuerdo que, en camino al cementerio, mi tío Carlos paró en medio de la calle y le compró, casi le quitó, a un señor un ramito sencillo de flores que estaba vendiendo. Fue así, no había flores, y las que te tocaban se demoraban porque había que fabricarlas contra pedidos, asignaciones, plan, etc. y como podrán imaginar, los del taller tenían que vivir de algo. No sé cómo estará ahora, después de la visita de Obama, el tema de las coronas y los muertos, ojalá al menos en esto se mejore un poco, en lo que siguen en la construcción de la nueva, justa, moderna y mejor sociedad.

¿Se seguirá haciendo aquella emotiva actividad de echar flores al agua para conmemorar cada año la "desaparición" de Camilo?


Bueno, todos estos recuerdos vinculados a flores, porque recientemente, los dos palos que están en la maceta plástica, comenzaron a florecer y han echado varias orquídeas. Lindas. Lo que pasa es que ahora son blancas como el coco. ??????? El color que tanto me motivo a comprarlas y que tanto le gustó a Martica, no existe, de él no queda ni rastro.




Esto me ha hecho pensar en que estos americanos con la candela. Ni idea tengo de cómo logran teñir las flores para que cojan un color determinado que la naturaleza no da, no he tenido tiempo a investigar sobre este tema. Mirando la primera que compré y la que ahora tengo, me parece estar dentro de la película Avatar. Hay quien dice que las pintan, otros aseguran que las tiñen con líquidos especiales que le echan a la tierra para que la planta lo absorba. En realidad, no sé y no entiendo mucho de cómo sucede, aunque estoy convencido de que magia no es.


Hoy mientras escribo las miro, los palos tienen tres flores abiertas y dos más que vienen en camino, pero ahora lo que me asombra es el color tan blanco que exhiben.

Es como haber comprado otra planta, otro nuevo regalo. Estoy pensando volver a la tienda para que me devuelvan la mitad del dinero que pagué, pues al final, lo que me gustó y motivó fue el color azul que ya no existe. 

Hoy casi nada es de verdad, o es una verdad diferente.











miércoles, 25 de mayo de 2016

Porque la mantequilla hace la diferencia.

Hace exactamente 48 horas, Martica, un poco apenada, me ha hecho una confesión que ha cambiado mi vida. Tendré que hacerles una pequeña historia para que puedan entender la profunda connotación de la noticia que he recibido.

Crecí en una casa con mis dos abuelas, eso tuvo mucho de especial. Mi familia siempre tuvo ideas muy claras, una de ellas fue que “la gordura era la mitad de la hermosura”, por lo que mientras se pudo, comimos como salvajes. Comprábamos las viandas por sacos, el pan por jabas y se freía algo diariamente. Sólo me tocaba un muslo de pollo en el fricasé que una de mis abuelas hacía, pero podía estar comiendo salsa y papas una semana entera, sólo teníamos que pedirle a una de ellas que nos hiciera un flan o pudín o que nos hirviera unas latas de leche condensada y en menos de lo que cantaba un gallo, nos estábamos empachando.

Recuerdo, con ese agrado de los mejores recuerdos de la infancia, que era obligatorio desayunar y que a la leche que tomábamos en las mañanas, que ya traía toda la grasa incorporada, mis abuelas le agregaban mantequilla, que junto a los panes con mantequilla que nos comíamos, hacían de aquel momento algo paradisíaco. A mi prima Gisselle, cuando era niña no le gustaba comer mucho, pero los panes con mantequilla a cualquier hora del día la volvían loca. A las escuelas al campo siempre me enviaban un pomo de cristal con una o dos barras de mantequilla, o sea, un cuarto o media libra respectivamente, unidas a varios quesos de crema. Mezcla todavía hoy envidiable.

Como saben, vivo con Martica desde hace ya más de tres décadas, dicha estabilidad me ha permitido recibir un tratamiento profesional estable en busca, Martica, de mi perfección. A pesar de todos estos años y tener ella y yo muchas cosas en común, no somos idénticos. Ella tiende al equilibrio, a la mesura, a la calma, a la planificación y a la vida sana. Yo, por el contrario, soy un tipo de excesos, me vuelve loco el chicharrón de puerco, el tocino, los chorizos y las cosas fritas. Disfruto enormemente comiendo pan aunque sea solo y lo de meter el pan en la grasa o limpiar con él mi plato, es una de mis maniobras culinarias favoritas. Muero por las papas fritas.

Después de mi evento cardíaco, Martica como parte del tratamiento que viene llevando desde hace años, arreció con su plan de salud, por lo que comemos más vegetales, hemos incorporado el aceite de oliva y de coco como únicas grasas a utilizar, el pan es integral y limitado en cantidad y el día que como mantequilla, mayonesa, o mucha harina, casi tengo que ir a la iglesia a confesar mis pecados para luego rezar no sé cuántos Padres Nuestros y Aves María. Las papas ya no son fritas, sino al horno, a lo que Martica insiste en que saben iguales.

Debido a estos antecedentes, es la importancia de la confesión que he recibido. Martica, después de una pequeña investigación, me ha dicho que la mantequilla no es tan mala como nos la han hecho ver, por el contrario, parece que ahora se reconoce su beneficio y por supuesto se recomienda su consumo.

Hoy se ha concluido que la milenaria grasa es buena porque:
  • Es rica en vitaminas y entonces interviene en el crecimiento, mejora la hidratación de la piel, las mucosas, mejora la visión y es un antioxidante y antiinflamatorio natural, regula el metabolismo del calcio y el fósforo.
  • Es rica en minerales por lo que protege contra las enfermedades del corazón y el cáncer y regula el buen funcionamiento de la tiroides.
  • Contiene ácidos grasos, por lo que refuerza el sistema inmunológico, impulsa el metabolismo, nutre la piel y mejora el funcionamiento del cerebro.
  • Comida con moderación, pero comida, no aumenta la grasa corporal.
  • Es muy nutritiva, lo que la hace un alimento ideal para niños, deportistas, personas de poco apetito, buena para épocas de frío.
  • Y como todos sabemos es extremadamente sabrosa.
Entonces yo, previendo que la noticia cambie y dentro de unos meses los científicos vuelvan a ponerla en el papel de enemigo, esa noche, siempre bajo la supervisión y autorización de Martica, después de escuchar pacientemente la noticia, cambié mi menú y me senté y comí media libra de pan “asesino” con mantequilla, porque, como dice mi amigo el prestigioso chef y repostero Buddy Valastro, “la mantequilla hace la diferencia” Y es cierto, inmediatamente después que terminé con el pan, me comencé a sentir mejor, sentí como si rejuveneciera, mi piel se puso más suave, mi colesterol bajó un poquito y las rodillas me dejaron de doler, y puedo asegurar que no es psicológico pues no tengo este tipo de padecimiento.

Recomendaciones.

A mis amigos que hoy viven en economías de mercado, les recomiendo comenzar el tratamiento y buscar y comer la fabulosa e inigualable mantequilla irlandesa Kerrygold, fabricada con leche de vacas que sólo comen hierbas orgánicas. Esta mantequilla, para mí la mejor que se vende en Estados Unidos, existe en dos variantes, con y sin sal, por supuesto el tratamiento está basado en el consumo de la primera, agregarle sal no cambia mucho, pero realmente no sabe igual. 

A mi hija, yerno y nieta les recomiendo que continúen comiendo el Panetone de chocolate con mantequilla. Ellos están clarísimos.

A los míos de Cuba, familia y amigos, qué decirles. He pensado y pensado qué recomendarles, pero no tengo aún una idea clara y bien definida sobre esto, les prometo seguir investigando. JAJAJA

lunes, 9 de mayo de 2016

Primavera en Lincoln. Tornados.

Por la cantidad de veces que he escrito sobre la naturaleza en Nebraska, ya deben saber más menos como funciona todo. Ahora estamos en primavera, y como recién salimos del invierno, aunque todavía no tenemos las temperaturas altas del verano, el calor comienza a sentirse.

La ciudad se viste de verde. Ya les conté que el verde de Lincoln, o sea, el que veo todos los días, me parece muy intenso, es un verde oscuro, que además aparece de un día para otro. Te levantas por la mañana y los árboles están pelados y cuando los miras  por la tarde ya tiene hojas. Los árboles se cubren muy rápido y en los jardines se cubren completamente de una hierba que no se parece al césped que tenemos en Cuba. Es otro tipo de hierba, fácil de cortar con una máquina de jardín. Debe ser por esto que es la hierba que está sembrada en todos los lugares.

Yo recuerdo que el césped que tenemos en Víbora Park, en La Habana al menos, era difícil de cortar. Recuerdo, mientras fui niño, a un señor español, muy viejito que era el jardinero de muchos vecinos de mi reparto, aquel señor, José se llamaba, toda una personalidad, cortaba el césped con una máquina manual y a tijeras. Máquina y tijeras que había que amolar, también a mano, a cada rato por lo difícil y tupido del césped. José, extremadamente humilde, siempre vestía con un pantalón verde olivo, unas rodilleras hechas de saco de yute y un sombrero viejo, arrugado, medio roto, de esos sombreros típicos cubanos de yarey.

Aquí, pues aquí los vecinos tienen máquinas eléctricas o de gasolina e incluso tractorcitos pequeños para atender los jardines. Como la historia está un poquito organizada, existen inspectores que pasan, miden la altura de la hierba, hacen advertencias y ponen multas y además la hierba crece muy rápido, los propietarios de casas, los que atienden los residenciales, etc, están obligados a atender los jardines más menos cada 15 días. Quizás puedas hacerte el loco una semana, pero no puedes dejarlo para mucho, porque …

La ciudad entonces se mantiene limpia y linda. Puedes encontrarte una casa descuidada o mal atendida, pero no es la común, al menos en la parte donde vivo y me muevo.

Digamos por ejemplo, en el residencial donde trabajo, que tiene muchas áreas verdes incluyendo un parque para perros, totalmente sembradas de árboles y ésta hierba “americana”, deben pasar las máquinas cada 7 o 10 días, a veces me parece que chapean diariamente, entonces los enormes jardines se ven lindos, todo está muy verde y parejo, tanto que parece una foto.  Por supuesto, no existen carteles de “no pisar el césped”, porque el césped, al menos aquí, es para caminar, sentarse, acostarse, pasear a los perros, jugar, hacer ejercicios, etc, etc, etc. La gente no destruye a exprofeso, pero lo que se daña hay que arreglarlo y las empresas paga para eso. Las personas y los animales camina y luego existen trabajadores contentos que cortan, podan, resiembran, ponen y quitan mangueras para regar, recogen, limpian, etc, para que todo esté siempre igual, casi como una postal.

La primavera además trae lluvia. No para de llover. A veces poquito, casi imperceptible, otras aguaceros. Tengo días que me levanto para trabajar y llueve, luego escampa y sale el Sol, el agua se evapora y hace calor y para finalizar el día, pues llueve de nuevo.

Además la primavera crea las condiciones propicias para los tornados. Estamos en el centro del país y todo lo que se mueve de norte a sur o de este a oeste y viceversa, nos afecta cerca o lejos, pero nos afecta.

Los tornados, se forman y ponen buenos cuando se une el aire caliente que viene del sur y el frío que baja del norte. Hoy, ahora mismo mientras escribo, estamos viviendo la existencia de tres tornados a la misma vez, eventos que por primera vez desde que vivimos aquí están sucediendo dentro de la ciudad de Lincoln.


La historia comenzó sobre las 4:00 pm con unas nubes extrañas, medias oscuras, densas y de una forma que no se ven todos los días, de esas nubes que llegan a parecer lindas. Las sirenas comenzaron a sonar medio que desesperadamente para alertar sobre la gravedad del tema. Luego comenzó a relampaguear y tronar y esto vino muy rápido acompañado de mucha lluvia y mucho granizo. Lo de los granizos es curioso, no importa las veces que los veas caer, siempre resultan algo que llama mucho la atención, me parece que, sobre todo para simples mortales, sigue resultando difícil de entender cómo puede hacer calor, incluso mucho calor, a nivel de la tierra y del cielo caer hielo, a veces en forma de pequeñas bolitas, otras de bolas de tamaño de pelotas de golf, incluso dicen que más grande.


Ha llovido mucho, todavía está tronando, y las condiciones están malitas, aunque todo sigue funcionando, por lo que tenemos electricidad, agua, e internet. Martica hace un flan de calabaza, mantener los niveles de azúcar en sangre siempre es recomendable. Lo de los tornados no es juego, tengo una compañera de trabajo que me acaba de contar que cuando vivía en las afuera de Lincoln, sobre su casa pasó un tornado y arrasó con todo, o sea, arrancó de cuajo todo lo que estaba por encima del piso. Ella y sus cuatro hijos sobrevivieron porque se metieron en el sótano. Hoy, mientras yo medio me divertía con lo que estaba pasando, ella tenía una tremenda cara de susto.

Esperemos que no sea mucho a pesar de la complejidad de tres tornados en la misma área al mismo tiempo. Si no pasa por encima de mi edificio, volveré a escribir. Si nos pasa por arriba también volveré a escribir, pero probable dentro de un mes.