miércoles, 9 de octubre de 2019

Curiosidades de la Historia de Cuba


Lo rico que tiene la historia como ciencia, es precisamente su inmensidad. Cualquiera pudiera pensar que los historiadores son siempre viejos con espejuelos que se dedican, sucios y llenos de polvo, a entretenerse con papeles y libros antiguos.

Desconocedores de la realidad, en un momento donde todos estamos metidos en una vida cada día más tecnológica y llena de aparatos, de tantos inventos diarios, muchos pudieran pensar que es una perdedera de tiempo dedicarse a investigar y escudriñar sobre un proceso, un hecho, una persona del pasado, cuando la realidad es exactamente otra.

No voy ahora a tratar de debatir sobre qué es más importante como ciencia, la historia o una ingeniería determinada, sólo quiero compartir “curiosidades” de las que yo no sabía nada e imagino, porque nunca he leído o escuchado hablar sobre ellas, que muchas otras personas tampoco.

Gracias a mi amigo Carlos Ocumares, que me ha enviado la información, he podido conocer lo que a continuación publicaré en este, mi blog. Interesante, una de ellas es exactamente eso, algo curioso, distinto e incluso llamativo para nuestra historia que recoge la existencia de españoles, africanos, chinos, franceses, pero no mucho de norteamericanos en Cuba; la otra, a pesar de su importancia por tratarse nada más y nada menos de una información sobre los maestros cubanos, hombres, mujeres, blancos y negros, en épocas tan temprana como principios de siglo XIX, en un país como Cuba, de tanta tradición pedagógica, con tantos y tantos maestros famosos y tantas escuelas y universidades con historias desde la época colonial e incluso, siendo la educación uno de los llamados pilares de la Revolución de 1959, es una información no mencionada, quizás a exprofeso, quizás por olvido.
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Herradura City, la historia del poblado estadounidense que existió en Pinar del Río contada a través de su ultimo sobreviviente.

Theodore Charles Scott Holton fue el último de los americanos en morir entre los que fundaron a comienzos del siglo XX Herradura City, una colonia estadounidense en el corazón de Pinar del Río.


De la presencia de estos emprendedores en la más occidental de las provincias cubanas queda muy poco. Apenas la iglesia metodista de Herradura City, algunas fachadas casi destruidas que semejan el aspecto de los pueblos del oeste de Estados Unidos, restos irreconocibles de chalets en las afueras y muchas lápidas con apellidos en inglés en el cementerio del pueblo.
En Herradura (ya no Herradura City) vive todavía Rosa Scott, la hija de Theodore Charles, quien atesora la historia de sus antepasados.

Cuenta que en la primera década del siglo XX se asentaron en Herradura sus abuelos Leon Charles Scott y Rosa Holton Scott, quienes llegaron a tierras pinareñas en compañía de sus hijos Harold, Vivian, Leona y el más pequeño, Theodore. En persecución del “sueño cubano”, Leon vendió su tienda en Dakota del Norte y pagó el pasaje de su familia a la mayor de las Antillas.

Theodore Charles Scott Holton fue el último de los americanos en morir entre los que fundaron a comienzos del siglo XX Herradura City.

En Herradura, él y otros colonos compraron tierras y construyeron un pueblo de estilo estadounidense, en el que pronto se asentaron también canadienses, alemanes y chinos. Sus parcelas, en las que encontraron trabajo muchos cubanos tras la guerra cruel que había dejado al país en ruinas, se convirtieron muy pronto en prósperas fincas.
En ellas se cultivaban cítricos, frutales, berenjenas, pimientos, tomates, zanahoria y se criaban reses. Todos los productos se sacaban a través del ferrocarril que llegaba al pueblo con destino al mercado de Estados Unidos donde gozaban de enorme demanda.
Herradura City prosperó y sus casas se volvieron lujosas, rodeadas de cercas de madera y hermosos jardines. En el pueblo se abrieron clubes y se construyó un hotel que siempre estaba repleto de comerciantes.
Leon Scott fomentó la finca Montevista en la que sembró grandes naranjales. Las ganancias le permitieron que sus hijos estudiaran en los Estados Unidos, donde Theodore Charles se graduó como ingeniero en la Universidad de Virginia.
Sin embargo, mientras el joven cursaba sus estudios, la decadencia comenzaba a gravitar sobre Herradura City. El auge de la industria azucarera robaba tierras a los cultivos varios, la salinización mermaba los rendimientos de las fincas y Estados Unidos comenzó a imponer aranceles proteccionistas en detrimento de los colonos que exportaban frutas, cítricos y hortalizas desde Cuba.
La Gran Crisis del 29 fue el golpe definitivo. Las exportaciones se detuvieron por completo y la gran mayoría de los colonos liquidó sus propiedades y regresó a la Unión.
Leon, Rosa y Theodore fueron de los pocos que decidieron permanecer en Herradura City. Tras la muerte de sus padres Theodore se hizo cargo del negocio familiar y se convirtió en empresario.
Se casó con la pinareña Hilda Rodríguez, con la que tuvo dos hijos que, junto a otro de un matrimonio anterior con una estadounidense se mantuvieron en la finca Montevista, la cual se mantuvo siempre rentable bajo su administración. Compró un camión y se dedicó a abastecer de forma mayorista con sus naranjas a los hospitales y comercios de Pinar del Río.
En el antiguo almacén de la Herradura Land (la compañía que había fomentado la colonización en Herradura City) construyó el cine del pueblo y diversificó sus negocios. Sin embargo, con el paso de los años se fue quedando solo, porque todos sus paisanos fueron abandonando el pueblo o muriendo de viejos.
La Revolución de Fidel Castro lo despojó del cine, el camión y la finca; pero se negó a abandonar Cuba. Sus últimos años, enfermo y ciego lo pasó en casa de su hija Rosa. Falleció el 16 de octubre de 1979 y con su muerte – que no reflejó ningún periódico de la Isla – desapareció el último colono americano de Herradura City.
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Maestros cubanos en Harvard, una historia a rescatar

Al comenzar Julio del 1900, más de 1200 maestros cubanos de toda la isla estaban en Cambridge, preparados para durante ocho semanas presenciar clases en la Harvards Summer School for Cuban Teachers, centro en el que les dieron una intensa preparación en temas de cultura general y pedagogía.


La historia de los maestros cubanos que viajaron a Cambridge
Según relata la historia viajaron más de 1200 cubanos a los Estados Unidos, específicamente a Cambridge. Al llegar al sitio fueron hospedados en diferentes lugares separándolos en hospedajes para hombres y hospedajes para mujeres. Los hombres que viajaron fueron hospedados en el propio Harvard College, en dormitorios dentro del recinto dispuesto para ello. Y para el caso de las mujeres, fueron ubicadas en determinadas casas de particulares ya seleccionadas, las cuales estaban muy cercanas al recinto universitario.

Las materias de la carrera académica.
La carrera y materias que cursaban incluían ciertas áreas académica y lecciones apropiadas de:
  • Ingles,
  • Geografía,
  • El sistema de educación en los Estados Unidos, además de otras ramas bien seleccionadas y definidas

A su llegada a los Estados Unidos fueron recibidos por el presidente de aquel entonces en la casa blanca, William McKinley.


Los años de 1900
En plena ocupación militar de los Estados Unidos en Cuba, en el año 1900, fue vista bajo sospechas de que regresaran reproduciendo la vida y la cultura americanas a la nueva sociedad cubana, de marcado carácter republicano.
Según el maestro Ramiro Guerra, convertido en historiador años después, el no vería ningún tipo de intervención americana más que la de facilitar el transporte.
Estos maestros cubanos fueron los primeros en la forja de la identidad cubana y de los valores cívicos durante el siglo XX. La expedición pudo estimular esto debido a que la mayoría de estos hombres sufrieron con la intervención norteamericana y profesaban un gran sentimiento nacionalista, pero no se conocían entre sí.

Es en la escuela de Harvard donde tuvieron la posibilidad de reunirse, dándoles la oportunidad no solo de conocerse, sino de proyectarse desde un punto de vista nacionalista y magisterial. Con la visita de los cubanos, los norteamericanos vieron que existía un gran parecido entre ellos y los isleños, tanto, físicamente como de inteligencia e intelectualidad.

Y hubo mucha tolerancia con los maestros que eran negros y mestizos; teniendo en cuenta el racismo que se vivía en esa época.


Maestros cubanos el 4 de julio de 1900 en la Universidad de Harvard.
La estadía de los maestros en Harvard
La expedición y estadía de los maestros cubanos a Harvard es uno de los hechos educativos y culturales más importantes ocurridos en el noreste de Estados Unidos para el verano de 1900. Los círculos de élite de Cambridge y Boston se abrieron, posiblemente por primera vez, a una masa de individuos de origen popular.

Los cubanos eran invitados constantemente a recepciones, sobre todo a las casas de individuos que tenían propiedades en Cuba, como era el caso de la familia Atkins. No obstante, a esto, al no constituir una cuestión de Estado en ninguno de los dos países, durante las primeras décadas del siglo XX la expedición fue echada al olvido y en la actualidad, pocos son los que saben de ella.


Grupo de cubanos que tuvieron la oportunidad de asistir a Harvard.

Justicia, no Venganza.

El Terrible, desde su lugar, vuelve a enviarme sus ideas. Muy válidas para mí, porque él no está sentado en un cómodo butacón, con aire acondicionado, frente al TV, comiendo palomitas de maíz, mientras mira de reojo las noticias. El Terrible esta allí, en medio de la candela del fuego medioeval, dispuesto a ganarle al día, venga este como venga. No son las ideas de un periodista bien formado, no ha pasado sus criterios por un rectificador de estilo, son las ideas de eso que llaman Pueblo.

“Veo en las noticias que el presidente de Ecuador quitó el subsidio al combustible y ha ocasionado grandes disturbios, huelga, gente en la calle dando candela y la policía dando palos, gases etc. En Cuba pagamos un dólar por cada litro de diésel y no pasa nada, todos tranquilos, aunque mañana suban a cinco dólares el litro. La gente lo paga robando más y / o apretándonos más los unos a los otros. El mundo entero ve bien la reacción de los ecuatorianos y los apoyan, dicen que la culpa la tiene el presidente al tomar esa medida antipopular. El pueblito donde vivimos hace 25 años, fue fundado a mediados del siglo XIX. Los que todavía viven para contar lo que aquí pasaba antes del 1959, dicen que había dos gasolineras privadas y cinco carnicerías que colgaban una res muerta, limpia diaria cada una y las vendían. En aquel momento este pueblo tenía un tercio de los habitantes que tiene hoy que, por supuesto, al cabo de más de sesenta años y en contra de toda lógica, no tiene gasolineras y la única carnicería que queda del gobierno no tiene nada que vender, que por no tener no tiene ni un pequeño freezer. Aunque la mayoría de sus habitantes tienen calzado y la mitad tienen 12 grado de escolaridad, más una buena cantidad de universitarios. Los pobres no podían comer la mejor parte de la res, pero comían por ejemplo picadillo con harina de maíz, con malanga o con boniatos, en un tiempo difícil en el que mi cuñado mayor vendía, siendo muy chico, maní tostado en una lata con carbón debajo, para mantenerlo caliente según me cuenta él mismo. Mi suegra analfabeta funcional y criada, me contaba que compraba con centavos una cantidad de picadillo, o sea, carne molida en la presencia de las personas, con el que comían ella y sus tres hijos. ¿Qué nos ha pasado en este pueblo que todo está peor? Ahora la gente sabe leer, pero se la pasan añorando aquellos tiempos. No hay ni reses, ni gasolineras, ni maní y lo último es que han quitado los kioscos donde vendían algo de lo básico porque robaron en ambos. A pesar de lo antes dicho nadie sale gritando con carteles ni prende candelas. La gente se conforma y "resiste" muda, ante tanta insostenible realidad inconcebible en otras geografías”.

Hace muchos años, gracias a mi gran amigo Marcial González, tuve la oportunidad de leer un genial libro, “Justicia, no Venganza”, escrito por Simon Wiesenthal. Desde aquel momento donde yo era joven, justo hasta hoy, el contenido del libro me ha hecho pensar mucho sobre un tema muy complicado para cualquier momento de la vida. A partir del propio título, el lector está obligado a entender y luego escoger, o sea, tomar una posición, entre dos palabras, justicia y venganza, que más que palabras se convierten en decisiones de vida. Les recomiendo el libro, puede usted en algún momento, tener que tomar una postura definitiva, pues no siempre se puede estar en el meloso medio.

Wiesenthal fue un arquitecto de origen judío, que luego de pasar por una docena de campos nazis de concentración, sobrevivió al Holocausto. Con él, como una casualidad de la vida, porque era más fácil y común morir, sobrevivió su esposa Cyla, el resto de su familia desapareció asesinada dentro de los mismos campos nazis. A partir del final de la II Guerra Mundial, dedicó su vida, murió con 97 años, su esfuerzo y dinero, a localizar y entregar a las autoridades a los nazis que, con identidades e historias falsas, se habían escondido en países, sobre todo de América Latina, donde las dictaduras militares de turno los acogieron, permitiéndoles vivir y vivir bien, para que fueran procesados y juzgados.

Simon Wiesenthal
Fue muy respetado y querido por muchísimas personas y gobiernos y odiado por otros, que en no pocas ocasiones trataron de asesinarlo, como para silenciar la voz de la justicia e impedir que los culpables pagaran sus culpas. Fue criticado porque se le acusó de promover la venganza. El propio Wiesenthal reconoció que sí, que fue real, que ese sentimiento lo movió en los primeros momentos de su búsqueda, pero que al final, su actividad, para la cual tuvo que convertirse en un detective profesional, buscaba hacer justicia, para que, desenmascarando a los culpables, a los cuales no asesinó personalmente, sino que entregó a las leyes, evitar que lo ocurrido pudiera volver a ocurrir.  La tarea evolucionó en la misma medida que evolucionó Wiesenthal, quien convirtió su posible y entendible venganza personal, ponerse en su lugar, en justicia mundial.

Esto es lo que me ha hecho pensar siempre, aunque tengo que reconocer que me volví fanático a esa persona que no dudó, luego de sobrevivir a lo peor que ha pasado la humanidad moderna, dedicar su esfuerzo a trabajar por sacar a flote la verdad, verdad que, aunque parezca mentira, muchos ya no querían conocer, ni tan siquiera mencionar.

Y por supuesto, hoy, todo eso de venganza o justicia, me hace pensar en mi país de origen. Mucho se habla de Cuba, sobre todo entre los cubanos, es mentira que todo el mundo está pendiente de lo que pasa en ese pequeño país. Son sobrados los argumentos sobre la maldad del gobierno por muchos años, los desastres que han ocurrido en la política y la sociedad de forma general, sobre los cambios necesarios en la Constitución Cubana, las leyes todas, como consecuencia, en la política y sobre todo y, ante todo, los cambios que se necesitan hacer en cada uno de los aspectos, renglones y sectores, mecanismos, etc., de la economía, que como sabemos, podría ser definida hoy como la no economía.

Como en algún momento escribí, es más fácil, rico y disfrutable cuando se habla de cosas tan importantes y lindas como una constitución, como la reforma de un código penal, de la posibilidad de tener tantos partidos políticos como las personas quieran y estén dispuestos a crear. Que se respeten a los homosexuales y los trans, por supuesto la necesidad imperiosa de crear leyes para proteger a los animales, incluso a los que no teníamos en Cuba como el caracol africano, pero resulta un poquito más complicado tratar de imaginar los resortes económicos que hay que establecer y mover para estimular un crecimiento estable de una economía determinada, aunque como es sabido, entre cubanos, cada uno de nosotros, tiene un paquete de recomendaciones susceptibles de ser aplicadas con éxito.

Lo complicado es imaginar qué va a pasar, digamos, con algunas personas, por ejemplo, los protagonistas, que, durante muchos años y todavía hoy, son los actores de esa no economía, no política, no derechos, etc. y más, los protagonistas de los maltratos, abusos, represiones, si represiones, a parte, a una gran parte de personas que gústenle o no, también se incluyen dentro de la definición PUEBLO, y por qué no, también a aquellos que han decidido, conscientemente, comerse los gatos.

Siempre se repite que Miami, por ejemplo, está llena de antiguos y actuales miembros del gobierno cubano, que continúan trabajando para él. Entonces ahora mismo, yo, si sentado en mi cómoda butaca, he visto que se han descubierto varias personas que cuando vivieron en Cuba, formaron parte de la policía, el ministerio del interior, de los carceleros, etc., y en el uso de su ilimitado poder por aquellos años, abusaron, reprimieron, “torturaron” al menos psicológicamente, hicieron registros inhumanos y agresivos en viviendas, ocupando ilegalmente propiedades de los registrados, se burlaron, maltrataron, chantajearon y hoy, después de mentir a las autoridades migratorias en la Embajada de Estados Unidos en Cuba o en las fronteras, increíblemente disfrutan, ostentando cierta legalidad, junto a muchas de sus víctimas de las bondades de vivir en Norteamérica. Y por supuesto, luego de identificados, han sido y serán expuestos a la justicia, con muchas posibilidades de ser deportados a su lugar de origen, o sea, Cuba.

¿Justicia o Venganza? Es complicado. Siendo sincero, al margen de lo que muchos de ustedes puedan pensar, si yo fuera Dios, los perdonaría, tal como dicen que el Padre Celestial perdona todo. Les pediría que rezaran tres padres nuestros y dos ave marías y los dejaría en paz que disfrutaran del lugar que ellos mismos negaron muchas veces. Lo que pasa es que no soy Dios y entonces para mí, hasta el perdón es cuestionable. ¿Cómo perdonar a un violador de niños?, ¿Cómo perdonar a un torturador o asesino?

No creo que la idea sea salir a cazar a las personas. Menos cogerlas con todos los que de una forma u otra colaboraron con el sistema castrista cubano. Al final de la historia, en un por ciento muy alto, muy cercano al 100, cada cubano participó en un momento de su vida y formó parte de la maquinaria que hoy llamamos infernal. Si la idea es acabar con toda huella, sólo un poco de miles de personas se salvarían, aquellas que públicamente demostraron siempre su desacuerdo y vivieron dentro de un absoluto exilio interno o lograron salir desde los inicios del proceso revolucionario. Cuba lleva 60 años luciendo un sistema comunista y entonces el sólo hecho de comer de la bodega, te comprometería y convertiría en un colaborador del gobierno.

La idea no está en echar tierra sobre los trabajadores vanguardias, los macheteros o trabajadores agrícolas, los internacionalistas militares o civiles, los militares, los policías, ni con todos los que pertenecieron a las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas o a los núcleos del Partido Comunista de Cuba. Los que vivimos en Cuba, sabemos que existen muchos militares de academia y trabajadores comunes dentro del ejército, como cocineros, secretarias, mecánicos, contadores, etc.; muchos jóvenes que fueron llevados a guerras sin saber exactamente a dónde se dirigían, ni entender qué tenían que hacer, más allá de sobrevivir y muchos médicos y otros profesionales y técnicos que trabajaron en el exterior como una forma de ayudar, y sobre todo, de escape, muchos policías que tienen esa actividad sólo como un trabajo más, porque es preferible ser policía en una ciudad que arar la tierra en el campo y que, ser militante comunista en Cuba, muchas veces dependía de portarse bien, ser buen estudiante, ser únicamente buen trabajador, etc. Conozco, además, que las personas tienen derecho a cambiar y darse cuenta de que no pueden seguir haciendo o pensando cómo lo habían hecho y pensado y tienen el derecho de hacer una nueva vida, sin entrar ahora mismo a valorar si fueron grandes demagogos y son el resultado de una opción super oportunista. Ninguna frase para Cuba sería mejor que aquella enseñanza bíblica, donde Jesús, según dicen, el hijo de Dios dijo algo así como, el que esté libre de pecado que lance la primera piedra.

El gobierno cubano, que también tuvo sus inicios democráticos y de logros, al menos para una parte de los habitantes de Cuba, viene desde hace ya muchos años, en caída libre y ahora mismo está en el llamado punto de no retorno. Muchos de los que colaboraron furiosamente, hoy, como ratas, se están tirando del barco y qué mejor lugar para vivir que Estados Unidos.

El Punto de No Retorno, para la aviación es un cálculo super exacto dentro del viaje programado, donde el avión por el combustible que lleva no puede regresar al aeropuerto de origen y sólo le queda la posibilidad de seguir hacia adelante. No importa que esté en medio del mar, sobre tierra, cerca o lejos de un aeropuerto de emergencia, etc. Ese momento, al que como es lógico, frente a una emergencia, ningún piloto quiere llegar, dice en otras palabras que, tienes que inventar de aquí para adelante, porque para atrás ya no puedes ir.

Exactamente así veo al gobierno cubano. Ellos están viviendo, ellos lo saben, dentro de un momento que ya no tienen retorno y entonces están jugando con el tiempo, los acontecimientos, las casualidades y las 11 mil vírgenes y, para defender los intereses de pocos, cada día menos, están arrastrando a una gran parte de los cubanos. Creo que ninguna de esas figuras públicas pueda creer en lo que dicen y dicen defender, porque la realidad es inmensamente diferente y aplastante. Ellos, para mí, en buen cubano, están echando con la cara, tratando de ganar tiempo e imagino que, maniobrando, tal como maniobran todos los políticos para casos de emergencia. A Batista, que se despidió de sus acólitos en una inocente fiesta de fin de año, se montó en un avión con los más cercanos y se llevó una buena cantidad de dinero, no se le ocurrió eso después de haberse tomado la copa de champán. No fue una acción de corredera, todo estaba cuadrado, quizás meses antes. Se fue ileso, se llevó todo y a todos y dejó a Cuba ciega.

Los integrantes profesionales y estables del gobierno cubano, porque hay muchos que estuvieron y ya no están o pasaron por ahí como pantalla, no pueden echarle la culpa a los de antes, porque no existen los de antes. Muchas de esas personas llevan montados, como diría un dominicano, exactamente el mismo tiempo que existe el gobierno. Las malas decisiones no son de otros, son de ellos mismos. Las malas estrategias no fueron tomadas por enemigos, fueron tomadas por ellos mismos. El desastre que esa isla exhibe hoy es el resultado de caprichos, inventos, pruebas de laboratorios, malas decisiones, desinterés, etc. de ellos mismos. De esos mismos que hoy siguen diciendo frente a las cámaras de televisión que ahora si que vamos a lograrlo, que ahora si vamos por el camino correcto, que ahora si se resolverán definitivamente los problemas y que la culpa de todo la tiene solamente el enemigo externo, enemigo que se ha utilizado desde el propio 1959 para darle legitimidad al proceso llamado revolucionario.

Hay miembros de ese gobierno que son los absolutos culpables y peor, son culpables a los que no les importa más nada que vivir bien y a última hora salvar su pellejo e imagino que a su familia, pero, además, hay muchos más culpables, que hoy más que nunca, están reprimiendo y abusando del pueblo. Una cosa es salir a organizar y otra es salir a dar golpes, bastonazos, patadas a mujeres y hombres, jóvenes y viejos. Una cosa es llamar al orden y otra es echarles los perros pastores alemanes entrenados a las personas, estén haciendo estás, lo que estén haciendo. Una cosa es custodiar e incluso llevar al orden al desorganizado y otra es llegar y virar carritos y estantes con alimentos, bicicletas, tumbar puertas a patadas, romper candados y sacar armas, llegando incluso a dispararlas, frente a personas que están desarmadas. Lo increíble es que no sólo personas vestidas de uniforme, lo que podría dar cierta autoridad y conocimiento de las leyes, sino personas civiles, incluso mujeres, hoy salen a la calle a golpear a otras personas. Civiles contra civiles.

Entonces no sólo son los funcionarios del gobierno, encargados de mentir para lograr que todo siga igual para sus beneficios, sino muchos policías, agentes de la seguridad del estado, militares, civiles extremistas, que están sin la menor clemencia, piedad o misericordia, reprimiendo solo por reprimir. Usando la fuerza bruta y colectiva, siempre en grandes grupos, para lograr lo que se les orienta desde algunas oficinas.

No existe una ley, una orden o justificación moral, que pueda obligar a un policía o agente de la seguridad a dar golpes, a echar perros. No existe ninguna justificación mayor, porque no se trata de una guerra con invasores extranjeros que pueda avalar que cubanos estén reprimiendo a cubanos. No existe ninguna causa por la cual, sin justificaciones, se maltraten tanto a las personas. Esas personas también, hoy en 2019, han entrado en un punto de no retorno. Tanto y tanto se quejó el gobierno cubano de la “corrupta y asesina” policía batistiana, para al final terminar usando los mismos métodos, lo que demuestra que la idea de conservar el poder siempre encuentra justificaciones, incluso utilizando la fuerza bruta contra un pueblo, que lo único que está haciendo, al menos hasta hoy, es demostrar su incomodidad e inconformidad por problemas objetivos, no inventados desde adentro, menos desde el exterior.

Si, en Cuba se reprime y abusa y no hablo por boca de ganso o repitiendo lo que otros me han contado. Conozco de registros que no aclaran qué cosa buscan y se hacen con total impunidad. Conozco el sentimiento de impotencia con que se vive cuando sabiéndote inocente, eres tratado como delincuente y culpable de delitos que nadie te dice claramente o te inventan. Conozco de estar detenido en calabozos tapiados preparados para 4 personas y yo ser el sexto, teniendo que dormir en el piso al lado del hueco donde se hacen las necesidades fisiológicas. Conozco de no tener agua para bañarme o tomar y no ser atendido por un médico. Conozco de los abusos psicológicos, las ofensas, las burlas, los insultos, los gritos y chantajes. Conozco lo que significa tener una hija de 4 años y un hijo recién nacido a los que no puede ver y a una familia tirada 8 horas en la calle debajo del sol, sin baño, sin agua para tomar y que al final del día no le hayan permitido visitarme como parte del llamado proceso de instrucción. Conozco de culebrilla y de ladillas, de peste a sudor y suciedad y de hambre, mucha hambre. Y conozco de todos los sentimientos de temor, incomprensión, odio y venganza, cuando se vive presionado por la posible vigilancia y se temen a las posibles consecuencias.

Y entonces, como ya dije que no era Dios, no sé cómo me iría al enterarme que una de las personas que me torturó por gusto, sin necesidad, por placer, disfrute y/o por obtener méritos y prebendas, hoy, también frente a la caída del socialismo cubano, viva en Estados Unidos, como un libre más. No es tan fácil. ¿Venganza o Justicia?  

Simon Wiesenthal
Si usted fue un revolucionario buen trabajador, más, un trabajador ejemplar, que se enamoró de un proyecto que pretendió ser lindo, que estudió para superarse y superar a su familia y que al final de la historia descubrió que no funcionó y quiere vivir mejor, pues sea bienvenido a Estados Unidos; pero si usted agredió, torturó, abusó, dio golpes, tiró piedras, arrastró, se apropió de casas y objetos que decomisó que no eran suyos, ni le pertenecían. Si usted extorsionó o chantajeo a un llamado delincuente o a una prostituta, peor aún, a un trabajador cuentapropista. Si usted paró a choferes para sacarle unos dólares. Si todavía hoy, sale a la calle ciegamente a cumplir órdenes y utiliza la fuerza para callar o reprimir a un cubano, sin importar si es joven o viejo, negro o blanco, mujer o hombre, si es universitario u obrero, decente o indecente, trabajador o luchador, es mejor que no venga, quédese en Cuba hasta el final y aténgase valientemente a las consecuencias. Recuerde que por las calles de Estados Unidos pueden caminar algunas o muchas de sus víctimas. Y tal como dijera “nuestro” Fidel en octubre del 76, idea que puede perfectamente ser utilizada hoy, “cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.

Pensando entonces en Simon Wiesenthal, más temprano o más tarde, en Cuba, la injusticia va a temblar.

lunes, 7 de octubre de 2019

Nadie piensa en una anexión. (Segunda Parte)

Romanos en Nebraska. 5 de octubre de 2019.
Desechando la opción chovinista con la que mucho de nosotros hemos vivido, Cuba nunca ha podido sola. No quiero desconocer los logros durante la historia, para nada, sería absurdo de mí parte, pero si revisamos con cuidado, siempre esa pequeña isla se las agenció para buscarse, no solamente consejos, sino el apoyo de otras economías y países, dentro del cual, entonces sí, el cubano ha sido creativo, innovador, trabajador, profesional, etc. Nuestra historia fue de colonia de España, cosa mala pero que nos adelantó de los aborígenes recolectores y cazadores, a república independiente en 1902, aunque dependiente de Estados Unidos, lo que nos convirtió en el país más desarrollado de Latinoamérica en muy pocos años, con probados adelantos en todos los sectores de la vida, hasta finalmente dependientes del CAME en realidad dirigido por los soviéticos, que, aunque malo también, como todo en la vida, tuvo sus aspectos positivos, sin que ahora valoremos lo que eso significó en compromisos. Por tener, tuvimos mucha penicilina para las infecciones, mucha amalgama para reparar las muelas y dientes y nuestro cosmonauta propio, que, aunque dicen que no hizo mucho por allá afuera, por lo menos no se le olvidó llevar una banderita cubana.

No creo que la anexión sea la idea ahora en el 2019. No he escuchado nunca a nadie querer entregarle en una caja de regalo la isla al gobierno norteamericano. No creo que Estados Unidos esté luchando por anexarse a Cuba y no creo que ningún cubano que esté en su sano juicio, ni tan siquiera aquellos que hoy son dueños de la imagen más reaccionaria o de derecha, estén interesados en esa práctica. Es curioso porque tampoco he escuchado sobre la posible aplicación para Cuba de un estatus, hasta cierto punto cómodo, como el que disfruta Puerto Rico.

Se habla de la libertad de Cuba, lo que quiere decir libertad dentro de la libertad que ella formal y estructuralmente tiene como nación independiente. Significa liberar a un país de una forma de gobierno que cuando ha tenido que caminar solo, o sea, precisamente después de la caída del llamado campo socialista, ha venido gracias a la gravedad en caída libre o en acelerado movimiento de barrena hacia abajo como los aviones, hasta llegar a estrellarse contra el suelo y tener lo que tenemos hoy, que es nada. Digo gracias a la gravedad porque creo que de no existir ella, la isla, por su desastre mantenido, ya hubiera abandonado el planeta y estaría flotando junto a estrellas, asteroideos y planetas.

Nadie quiere una anexión, pero siendo sinceros, Cuba si necesitará de una ayuda en grande, con mayúscula. De un interés supremo, más allá de un negocio puntual, por sacar a un país entero del hueco donde una mala administración mantenida por décadas, lo tiene metido. De una ayuda, colaboración, inversión que muy pocos países en el mundo hoy pueden e imagino quieran dar. Cuba no resuelve con negocitos mixtos con empresas mexicanas, panameñas, españolas, italianas, que, si es cierto que le han alargado la vida al gobierno, también es cierto que, hasta donde han podido, han sacado grandes beneficios de la economía cubana. Cuba no resuelve con 2 o 200 “paladares” y bares caros. Cuba no puede depender de que un barquito de petróleo de Venezuela llegue hoy o la semana que viene y entonces tener y no tener para producir energía eléctrica. Cuba no puede depender de que el poco tabaco que tiene, el poco café que produce y un poquito de ron que fabrica, sean los responsables, no de mantener, sino de abastecer a 11 millones de personas, más todo lo demás que como todo gobierno se desprende. Cuba no puede depender exclusivamente del turismo, poco ha resuelto ese sector desde que el Comandante lo nombrara como la “locomotora sin humo” que salvaría a la economía cubana.

Cuba necesita de una súper potencia que ponga a jugar su dinero, miles y miles de millones de dólares, para sacarla de la caída libre. Cuba necesita para poder salir a flote, lamentablemente, endeudarse a futuro con el objetivo de poder pagar el presente, aunque la deuda tenga, como siempre, aristas complicadas y se les deje como encargo hasta los bisnietos de los que hoy allí viven. Será una buena forma de hacer llorar a los niños, al suspenderse la nalgada por abuso infantil, se les diría no sólo has nacido en Cuba, sino que ya estás endeudado.

Esas súper potencias capaces de meter esa cantidad de dinero en Cuba en estos momentos son tres, no hay más: Rusia, China y los Estados Unidos. No existen otros países capaces de poder hacer algo al nivel que se necesita, que yo declaro, no saber exactamente cuál es, ese número, esa inversión, resulta imposible de imaginar por los simples mortales. Latinoamérica está al romperse, salvo economías muy específicas que nada quieren saber de Cuba. Europa está totalmente endeudada, con algunos de sus países declarados en bancarrota, término que no sabía que se podía aplicar a un país entero. África, bueno África está entre nosotros aún gracias a la gravedad, sino estaría junto a Cuba flotando en el espacio exterior. Visto todo esto a nivel global, porque sabemos que existen cubanos en cada una de estas geografías y viven mucho mejor que en Cuba.

Entonces, hoy Rusia no es la URSS y no veo exactamente claro cuál es su estrategia. Entre Rusia y Cuba existen 10 777 kilómetros, lo que significa varias semanas de viaje en barco. Tiene hoy una población de más de 144 millones de personas a las que priorizar. Rusia aparece y desaparece, promete apoyo, pero quiere cobrar. Putin, cosa acertada, dice que su problema son los rusos, que no quiere compromisos con muchos más y que mientras pueda cobrar hay negocios, sino “ni el Sol te da”. Ya conocemos, porque los tuvimos dentro, ellos tienen un idioma que no gusta a los cubanos, mecanismos que no entendemos y una cultura que nada tiene que ver con nuestro pasado hispano africano y nuestro gusto por la cultura norteamericana. Rusia podría ser un buen socio comercial en tiempos normales, pero no creo que estén, una vez más, interesados en dedicar gran parte de su economía, sin obtener mucho en algunos años, sólo para “salvar” a Cuba.

Luego está China. Los siempre sonrientes chinitos, no son fáciles a nada. China nos queda más lejos que Rusia, o sea de La Habana y Beijing hay 13 613 kilómetros. Como mínimo con la carga ya arriba, un barco necesita alrededor de 50 días con buen tiempo para llegar a un puerto cubano. Con una población de 1 406 829 067 chinos, número que incluso es difícil de leer, tiene el gobierno chino muchísimos problemas que resolver internamente como para responsabilizarse con echar para adelante la devastada economía cubana. China, porque son magos y un poquito violentos para el interior, mantiene un invento capitalista – comunista simultaneo, lo que le ha permitido hacerse multimillonaria en dólares, los chinos quieren vender y cobrar, quieren, como buenos comuni - talistas, hacer negocios, donde el gran imperio salga favorecido. China, si es cierto que ha desarrollado algunos sectores económicos y una parte de su enorme población ha escapado, tiene millones de chinos que aún están “embarcaos” como decimos en buen cubano. Como se sabe, toda China no es exactamente las bellas imágenes que se pueden ver en los documentales de Neflix. Ni hablar de nuestras diferencias culturales como naciones y la opinión que pueden tener los cubanos de los chinos y viceversa. Como son chinos, cualquier encargo tiene que ser pagado antes de que ellos ordenen la producción, lo que significa que se acabaron los hermanos y el mantenimiento de un bloque socialista, primero el dinero tiene que entrar a un banco chino para luego invitarte a tomar té. A los cubanos nos gusta el arroz frito y las maripositas chinas, lo que no quiere decir que seamos o nos gusten los chinos.

Entonces queda, nada más y nada menos que Estados Unidos, “nuestro enemigo jurado” desde hace muchas décadas. ¿A Estados Unidos le interesa Cuba? Desmontemos ese mito, vivo en Nebraska hace casi 7 años y es difícil encontrar a alguien que sepa que Cuba existe. ¿Necesita Estados Unidos para su desarrollo mantener relaciones económicas estables con la isla? Para nada. La Unión puede vivir bien y eternamente, aunque Cuba desaparezca debajo del mar. ¿Qué le puede aportar Cuba a Estados Unidos, que este país no tenga? Nada, no nos engañemos con las ideas que nos metieron en la cabeza.

Sin embargo, visto a la ligera, pues habría que comprobar intereses y tirar números, podría ser Estados Unidos, a mi modo particular de ver las cosas, el único país que pudiera favorecer y comprometerse con el renacer cubano, por más que a muchos les duela.

Primero, está tan cerca Cuba de la Unión, más cerca está Miami de La Habana, que, de Washington DC, que tal parece que podríamos irnos a pie desde el norte del occidente cubano hasta las costas norteamericanas; en un avión desde la Florida con café incluido, el viaje no llega a una hora. Hay personas que han viajado entre las dos costas en lanchas, balsas, cualquier otro artefacto que ha flotado, velas de surf e incluso nadando. La cercanía es un aspecto fundamental para los negocios. Los aviones de combate recorren la distancia en 7 minutos y con una lancha rápida podríamos ir a ver una película a un cine en Miami y regresar para tomar café en Cuba antes de dormir.

Segundo, Estados Unidos tiene la economía que no tiene China, ni Rusia, no nos engañemos, al margen de todos los cálculos de PIB, deudas, etc., etc., etc., y números que publican los expertos, la economía norteamericana es rica, sólida y estable. Estados Unidos posee los mecanismos probados y el desarrollo industrial, agrícola, bancario, etc., para desarrollar económicamente a un país, cosa que China y Rusia, por razones obvias, aún están aprendiendo y experimentando. Acabo de escuchar que Estados Unidos da el 92% de la ayuda que el planeta da a otros países, por lo que está reconocido como el país que más ayuda dentro de los que más ayudan.

Estados Unidos tiene una probada cultura democrática, de libertad individual y un marcado sentimiento anticomunista, cosa que los chinos no pueden tener, pues aún son un país, aunque extraño, que se llama formalmente comunista y los rusos, aunque es cierto que renunciaron a ese sistema desde la década del 90 del pasado siglo, mantienen una cultura tan monopólica como el viejo sistema, con un Putin a la cabeza que no sabemos si es el presidente de un país libre y democrático o sigue siendo un representante del partido comunista tradicional. La cultura democrática norteamericana, podría convertirse en un motor impulsor que ayude a Cuba, podría, con tal de acabar, como el propio gobierno norteamericano dice, con el comunismo en el hemisferio, convertirse en la palanca de fuerza que apoye la decisión de echarle dinero a Cuba y esperar a que ese dinero crezca, se desarrolle y pueda ser recuperado, sin que los norteamericanos de pueblo tengan que dejar de comer y tomar cervezas.

Tercero, a los cubanos nos gusta el modo de vida y la cultura norteamericana, seamos honestos. Nos es fácil y familiar el idioma, al menos más fácil que el ruso o el chino, nos es familiar su comida, su música, las religiones que aquí adentro existen. Nos gusta la economía norteamericana, sus productos industriales, pensemos en Ford, Chevrolet, Gillette, IPhone, etc. y sabemos que los cubanos conocemos y amamos las marcas que mantienen al Imperio. A los cubanos nos gustan los servicios norteamericanos, Hilton, American Airlines, Western Unión, Capital One, Master Card, por lo que sería muy fácil adaptarnos a su futuro consumo. Para colmo de bienes, a los cubanos nos gusta la carne de puerco, el pollo, la carne de res, las pizzas, las hamburguesas, las papas fritas, los helados, los asados, por lo que productos como McDonald, Burger King, etc., son, no sólo conocidos, sino añorados por la población de la isla, curioso porque para muchos, es una añoranza sin realmente haber poseído el producto. Ni hablar de lo que disfrutamos de las películas de Hollywood, al verlas, tal nos parece que son nuestras, que tratan historias cubanas y que los super héroes también caminan por las calles cubanas y la historia de la Sirenita podría desarrollarse en Varadero. La idea de visitar el parque Disney, está en muchísimos cubanos, aunque no sepan exactamente dónde queda, cómo llegar, y, sobre todo, cuánto pagar para poder entrar.

Si se camina por Cuba es fácil descubrir la influencia española porque fueron muchos siglos de su presencia, pero es fácil también descubrir la presencia norteamericana. Los autos que aún caminan por las calles resistiendo el más inclemente paso del tiempo, los hoteles y restaurantes más famosos y los cabarets, todos fueron construidos por la influencia norteamericana en la isla, hasta hace muy poco los cubanos poseían televisores, lavadoras, refrigeradores, radios e incluso ropas importadas de los Estados Unidos antes de 1959. El Capitolio de La Habana, no se parece al Kremlin ruso, menos al Palacio Imperial chino. En resumen, los cubanos, sobre todo los más jóvenes quieren vivir en “la yuma”, no son muchos los que se animan a vivir en Beijing o Moscú. Hemingway no vivió en San Petersburgo y Nat “King” Cole no fue a cantar a la provincia de Sichuan. El edificio FOCSA, primer edificio con aire acondicionado central en el mundo, no se construyó en Moscú.

Estados Unidos, es nuestro vecino más cercano, por lo que debería ser, como dice Ruso, como nuestra familia. Por último, la Unión ha sido el receptor de la mayor parte de los cubanos que han salido de la isla, de los que no pocos, hoy poseen gran poder económico. Es cierto que los cubanos hemos poblado el mundo, tenemos cubanos desde Australia hasta Alaska, en toda Europa, América Latina, Asia e incluso en África, pero los cubanos de Estados Unidos, con una base fuerte en la Florida, son no sólo los más en número, sino los más en dinero. Más de 2 millones de cubanos aquí, con representación dentro del gobierno norteamericano, podría ser una fuerza estimable para soportar no sólo el cambio, sino el desarrollo cubano, sin intentar, cosa que repito a nadie le interesa, una opción anexionista.

Para Cuba, ya no vale la pena buscar culpables, ni tan siquiera pensar en el nombre del sistema o gobierno, sólo hay que pensar que lo que ha pasado, lejos de resolver, ha hundido al país entero que ha vivido de una crisis en otra. No vale la pena ahora mismo hablar de libertad de expresión, ni de pluripartidismo, primero el pueblo de Cuba necesita comida, ropa, casas, transportes, zapatos, etc. Cuba necesita economía, productividad, diversificación de su agricultura, el pueblo necesita tener un techo que no se moje y necesita dormir tranquilo sin pensar en que mientras duerme las paredes van a ceder y la casa les va a caer encima. Mi abuela Tomasa, campesina cubana, con un nivel muy elemental de instrucción académica, no sabía nada de partidos políticos, poco o nada conocía de la redacción de la Constitución del 40, no creo que pensará en la posibilidad de que existieran 2, 3, 10 periódicos, mi abuela trabajó fuertemente para comprarse una casa y echar para adelante a su único hijo, mi padre, como madre soltera. Mi abuela, que no era un político de oficio, quería tranquilidad, estabilidad económica, quería que no hubiera represión y que la vida de su hijo no corriera peligro, independientemente de la cantidad de senadores cubanos en el Senado o que la Carta Magna tuviera más o menos artículos.

La idea de derrocar al sistema comunista es precisamente eso, quitar una estructura que no funciona, o al menos no ha funcionado todavía en ningún lugar donde se ha implantado, me refiero al comunismo puro, ya no al chino o vietnamita. Entonces estaríamos hablando de una revolución, no de una evolución y eso es precisamente lo complicado. Cuando los cubanos hablamos de Cuba, en un por ciento muy alto, todos queremos cambios, todos culpamos al comunismo de los males y queremos quitarlo. Eso está claro, no creo que nadie lo duda, pero inmediatamente viene una pregunta: ¿Cómo?

El desconocimiento, plagado de inocencia y buena voluntad, sólo hablo de la buena voluntad, propone, un poco infantilmente, partiendo de la vida que llevamos los que estamos fuera de la isla que, hoy se decrete la caída del comunismo, ya sea provocada de abajo para arriba o de arriba para abajo y mañana en la mañana Cuba y los cubanos disfruten de todo lo que tenemos los que hemos emigrado. Nos parece así de fácil.

Creo que, entre otras cosas, muchos han exagerado un poquito lo de los cubanos y la formación y desarrollo de Miami, por ejemplo, porque a nadie que vive en Londres se le ha ocurrido decir que los cubanos hicimos aquella ciudad. Entendible porque al dejar Cuba y no tener patria, hemos convertido el pedazo de tierra donde estamos en nuestro hogar y hemos sumado y sumado nuestros buenos deseos, sin darnos cuenta de que, en realidad, ese mismo lugar, Miami, aunque no nos parezca, primero pertenece a los Estados Unidos, a su historia, a sus mecanismos, a su desarrollo y entonces ese desarrollo es el resultado de la evolución, del poco a poco, de un éxito tras otro éxito. Cuba, de momento, no puede esperar por esa evolución, si Cuba espera por ese ritmo que significaría muchos años, muere. Por sí sola Cuba necesitaría décadas de buena y exitosa administración, sin el más mínimo error. Ni el mismísimo Miami, con la invaluable presencia de cubanos muy ricos, se creó en 24 horas.

Hay personas que asocian la libertad política, con el beneficio y la estabilidad económica y entonces nos equivocamos. No todos los que son libres políticamente, en realidad tienen hoy un futuro estable. Claro hace falta la libertad política, eso es lindo, hace falta democracia verdadera, pero yo vivo en Estados Unidos, soy libre y aún tengo que trabajar todos los días para poder pagar mis consumos. No trabajas, no hay estructura económica, no hay negocios prósperos, ni la libertad más libre te salva de ir a la calle. Si algo errado trató de aplicar el comunismo mundial, de lo que Cuba no escapó, fue que la política subordina a sus intereses a la economía, contradiciendo la propia idea de Marx, de donde la base económica subordina a la super estructura. Los sistemas socio económicos, se han establecido por evolución, poco a poco, utilizando lo más avanzado del sistema anterior o viejo. El comunismo rompe con este ritmo y trata de crear desde cero toda una nueva estructura, monopoliza las decisiones, estataliza las acciones y deja afuera al hombre con su capacidad creadora individual. Todo se subordina a los intereses políticos e ideológicos de un grupo que se nombra como defensor de todos los intereses, incluyendo las guerras para defender a otros y como no puede resolver, ni el gran imperio moderno soviético pudo, entonces el camino es hacia la depresión, el declive, la escasez, la miseria, la fuerza, la represión, la exclusión, etc.

Una cosa son los políticos, los intelectuales, los filósofos para los cuales la libertad de expresión, la libertad de asociación, la democracia, etc., son fundamentales, porque forman parte de su contenido de trabajo y otra es la economía sólida. Cuba podrá ser libre mañana por la mañana, eso sería un avance, no lo niego, pero la libertad económica, la más importante demorará más.

Preguntémonos: ¿Después de tanto batallar con el tema de eliminar el comunismo, que va a hacer Cuba con por lo menos 3 o 4 millones de personas que se quedan fuera en el primer intento por arreglar todo aquello? ¿Qué hará la población que ya está desorientada, cuando se descubra más desorientada?, ¿Habrá trabajos cómodos, modernos, bien pagados para todos los cubanos, mañana por la mañana?, ¿Qué tiempo demorará en desaparecer la apatía, la deformación, el robo, la idea de que es preferible tomar ron 24/7 que trabajar fuertemente?, ¿Han pensado los que están incluso dentro de Cuba y que sólo ven la imagen de la “fácil” pacotilla, que Estados Unidos tiene lo que tiene porque es un país que no para de trabajar, que no hay cafecitos a las 10 de la mañana, que no importa la nieve o el hielo, que muchas personas tiene dos trabajos para poder sobrevivir o trabajan 12 horas diarias sin apenas fines de semana para descansar?

Creo que, entre otras cosas, por la desesperación, lo que resulta humanamente entendible, nos estamos comparando mal y pretendemos llegar a un estatus que costará a Cuba mucho esfuerzo y años de trabajo. No existe, como muchos piensan, una máquina maravillosa que todo lo resuelva en 24 horas. El capitalismo norteamericano, si es cierto que es un muy buen ejemplo de a lo que se debe aspirar, con el perdón de los que viven en los países lindos de Europa, todavía se está rediseñando día a día.

Cuba debe ser libre del comunismo lo antes posible, llámese cómo se llame. Cuba debería tener la opción de probar otro camino, que la mayor parte de su población joven hoy, nacida después del triunfo revolucionario de 1959, no conoce en realidad. Cuba va a necesitar de mucho dinero para restructurar el desastre de forma estable y no crear otro desastre peor. Cuba y con esto no impongo, ni tan siquiera valoro una opción negativa, depresiva, menos desestimulante, va a necesitar mucho tiempo, paciencia y sobre todo mucho trabajo para lograr lo que todos queremos que se logre.

domingo, 6 de octubre de 2019

Nadie piensa en una anexión. (Primera Parte)


“El Terrible”, desde Cuba me escribe y reflexiona sobre un tema que me ha hecho entonces pensar y como consecuencia escribir. La vida es así, primero “El Terrible” era mi colaborador y ahora me escribe y me hace colaborar con él. Buen mecanismo.

“Es interesante lo que sucede con la memoria histórica de los pueblos. Soy consciente de que en cada una de mis células y en la de mi hijo, hermanos, madre y hasta en las de mi mujer se esconde el ADN de nuestros ancestros españoles. Pero: ¿Qué pasa con los pueblos que olvidan su historia? Nadie quiere que los cubanos se olviden de "todo el daño" que los americanos nos han hecho en estos 60 años, pero yo me pregunto, ¿Cómo pudimos olvidarnos del daño hecho por España a Cuba durante casi 400 años donde por momentos estuvimos a punto de ser exterminados por ellos?, ¿Cómo el gobierno, empujado por la necesidad imperiosa y más que evidente, hace negocios con los españoles y los deja rellenar sus ya abarrotadas arcas explotando nuestras  playas, nuestro sol,  nuestra gente, nuestras palmeras, las mismas que durante cientos de años vieron caer a muchos de los mejores y más íntegros hijos de Cuba. ¿Qué dirían patriotas como Maceo, Gómez, Céspedes, Agramontes, etc., si vieran a los descendientes de aquellos españoles con sus propiedades en Cuba creciendo por días ante la incapacidad del gobierno de encontrar otras soluciones?, ¿Cómo el pueblo pudo olvidar lo que los españoles nos hicieron?, ¿Es que hay capitalistas buenos y capitalistas malos? ¿Quién puede saber qué hace Meliá con los dineros que obtiene como ganancia de los muchos hoteles que tienen hoy en Cuba? Será que hay capitalistas confiables y otros no lo son. Claro esos negocios fueron fruto de la iniciativa de nuestro líder histórico, otro hijo de españoles y a nadie se le podía ocurrir cuestionar en su momento esa decisión. ¿Cómo es posible que pueblos que han estado involucrados en guerras mundiales como enemigos donde han muerto miles de personas de ambos bandos, puedan tener en el presente relaciones económicas, culturales y diplomáticas?,¿Será que algunos pueblos olvidan y otros no o será que algunos pueblos recuerdan solo alguna parte de su historia?”

Es muy difícil tratar de resumir un período e incluso un hecho con pocas palabras. A veces se corre el riesgo de, en vez de aclarar, crear más dudas o problemas, porque cualquier proceso tiene muchísimas aristas a interpretar. Recuerdo que tuvimos en Cuba un gran orador, a los que sus seguidores reconocían como el dueño de la palabra, esto puede ser cierto, pero también hay que pensar que ese orador tenía 8 o 10 horas a su disposición para hablar, por lo que, en medio de todos su discurso, iba y venía desde la aparición del hombre en la Tierra hasta el siglo XXI, se repetía, volvía de adelante para atrás y de atrás para adelante sistemáticamente, sin la menor consideración por los oyentes. 
Cuando luego, uno tenía la posibilidad de estudiar su discurso, el pollo del arroz con pollo se podía resumir en minutos, en pocos párrafos, todo lo demás era paja de adorno y auto realización. Difícil es contar la misma historia y hacerla comprensible en 5 o 10 minutos. Mientras menos palabras claras e inequívocas, mayor virtuosismo. Es difícil cuando sólo tienes una pequeña columna en un periódico o una sola cuartilla.

La palabra anexionismo, más que la palabra, la idea anexionista, ha sido muy criticada desde que surgió como estrategia, para resolver el problema de un país, una región o sencillamente un grupo de personas. Ella, vista a groso modo, o sea, sin adobo y cocción, limita al anexado en sus más elementales derechos y libertades y los condiciona a los designios del que recibe o dirige la anexión, generalmente más poderoso económica, política, militarmente, etc., convirtiendo al primero en total dependiente del segundo de forma pública. No obstante la anexión voluntaria, tal como la colonización forzosa, terminan a largo plazo desarrollando un sentimiento de libertad que conmueve hasta los más insensibles.

El anexionismo, que puede ser incluso una variante bien intencionada y de buena fe en un momento histórico determinado, tiene, como toda variante, incluso la bien intencionada, aspectos negativos, aquellos vinculados a las libertades e independencia del país o región anexado o que se pretende anexar, pero podría verse desde el ángulo positivo a la hora de liquidar un yugo explotador más atrasado y cruel, más, resolver de una vez problemas económicos, adquirir tecnologías más modernas, organizar la estructura interna, beneficiar al menos a una parte de la sociedad que pretende anexarse defendiendo los intereses de clases de los que postulan la anexión.

Cuba, por tener, tiene su historia de anexionismo a mediados del siglo XIX. Colocándonos en el momento histórico en que ocurrió, podría ser un anexionismo bien intencionado, ese que trataba de acabar con el dominio colonial español, atrasado y brutal, sobre la isla.

Vivía la sociedad cubana bajo el colonialismo español, no sólo cruel, sino extemporáneo para lo que ya el resto de América Latina estaba viviendo, cuando a partir de la década del 40 del 1800, una parte de los representantes de la sociedad cubana contempló la idea de la anexión al sur de los Estados Unidos, que, aunque más atrasado que el norte norteamericano, así y todo, representaba una mejor opción para los intereses, políticos y sobre todo económicos de los cubanos de aquellos años.

El Capital General O´Donnell, representante máximo de la Corona Española, venía gobernando, mejor ahogando, a Cuba bajo una mano fuerte y represiva. Algunos de los movimientos separatistas del incipiente criollo, poco definidos o pocos maduros, por lo que pasaban como manifestaciones esporádicas y aisladas, fueron resueltos con sangre, eliminando a sus máximos representantes, tratando de esta forma de perpetuar el dominio colonial, en un momento donde ya España veía disminuida sus posesiones de ultramar. La intención de la Corona y entonces de su gobierno en Cuba era clara, mantener a la isla a cualquier costo. Los Capitanes Generales que se sucedieron, gustosas manos fuertes, fueron los encargados.

Como siempre, a mayor represión, mayor miedo, pero también mayor radicalización de los pensamientos, sobre todo de determinados sectores sociales, por lo que, a mediados de siglo, se sucedieron, quizás desesperados, varios intentos anexionistas con los sureños norteamericanos.

De ellos los más conocidos son los que fueron dirigidos por Narciso López, que, por cierto, aunque radicado en Cuba, no era cubano y el de Joaquín Agüero. Estos movimientos apoyados por hacendados, intelectuales, e incluso nobles, algo desconectados de las masas populares cubanas, no llegaron a mucho, todos fueron liquidados y sus principales figuras puestas presas o ajusticiadas, como final de sus actuaciones. Por cierto, nuestra bandera cubana, esa de la estrella solitaria, sobre un triángulo rojo, con bandas blancas y azules, aquellas que tantas veces nos hicieron repetir que el rojo significaba la sangre derramada por el pueblo en sus luchas, el azul representaba el color del cielo y las tres regiones cubanas y el blanco la pureza, etc., fue la bandera enarbolada por los anexionistas en uno de sus intentos y representó por aquellos años, no una opción independentista total, sino la anexión conveniente a una parte de los Estados Unidos. Luego, al ser considerados estos intentos como una opción válida por separar a Cuba de España, seis meses después de comenzada la Guerra de Independencia de 1868, en la Asamblea de Guáimaro fue escogida como bandera cubana independentista, por encima de la bandera presentada por Carlos M. de Céspedes, Padre de la Patria, iniciador de la Guerra.

El siglo XIX terminó con el fin de la posesión española sobre Cuba, con procesos poco claros para los no profundos estudiosos. Se habla de la victoria norteamericana sobre España, cosa que me parece sobrevalora la participación de Estados Unidos. España estaba derrotada después de 30 años de guerra contra los independentistas cubanos durante varios períodos de guerra, por lo que, en realidad, a mí me parece más justo, hablar de una guerra entre España y la Cuba independentista y otra, muy cortica, de última hora, muy sencilla, entre España y Estados Unidos, en la que increíblemente se desconoció la participación y los logros de los ejércitos de mambises cubanos.

No obstante, estas interpretaciones, Cuba fue libre y para esta ocasión, aunque necesaria e inteligentemente el gobierno norteamericano deja un gobierno provisional, encargado de arreglar la isla para futuro, no se proclamó una anexión, ni una asociación dependiente públicamente, sino que, en 1902 Cuba, claro, asesorada por el gobierno norteamericano, inauguró una República democrática e independiente, de forma general, interpretada como moderna para la época.

La república, defectuosa, durante todos los años de su existencia, con políticos no políticos, con ladrones profesionales, con sectores pobres y muchos males conocidos, con injerencia del asesor principal en la vida cubana, sin la vía de la anexión, también dio frutos todavía hoy visibles. Cuba, muy rápido pasó de ser un país colonizado durante cinco siglos por una metrópoli pobre, a convertirse en el país más avanzado de Latinoamérica. Bajo un estatus de país libre e independiente, no anexado a ninguna potencia, Cuba fue capaz de construir un lugar próspero, económicamente distinguido, poseedor de los avances tecnológicos más modernos de la época, pero además fue capaz de mostrar un desarrollo cultural y social de avanzada para la época.

No fue la opción anexionista pública la que convirtió a Cuba en un país competitivo, aunque no podemos dejar de reconocer que, la relación de “amistad” con nuestro vecino Estados Unidos, el país del llamado por Marx, capitalismo moderno más potente de la historia, nos sirvió de muchísimo. A nadie le importó en aquel momento una anexión. Estados Unidos enredado en sus problemas internos, ayudó, asesoró, metió su dinero, pero no se compró la bronca, ya extemporánea por demás, de anexarse un territorio como propio y paralelamente los cubanos, después de tanta España, disfrutaban la palabra independencia.

Era entendible para los gobiernos cubanos de todos aquellos años. ¿Cómo desarrollar un país entero, cómo construir una economía representativamente fuerte, en un país que sólo había conocido el dominio colonial español, sin contar con una ayuda externa?, ¿Quién mejor que un vecino fuerte, con una economía capitalista moderna, más moderna que la europea, con una cercanía beneficiosamente impresionante, con deseos también de expandirse? Ayuda, compromiso, renta, venta, préstamo, etc., que al final, de forma general, sin desconocer los males, funcionó. Si hubo injerencia, pero no anexionismo.

Los males pudieron más, a tal punto que hasta a nuestro “buen vecino” les llegaron a molestar y se armó la revolución de Fidel. No era nuevo, Cuba siempre había tenido sentimientos e intenciones independentistas, casi desde la llegada de los propios españoles. Recordar que el taino Guamá existió en épocas tan tempranas como 1530. Sin quitarle el mérito a Fidelito, él, más que todo, pudo concentrar o condensar todas las opciones anteriores, incluso, aunque no se diga mucho, a finales de la década del 50 del 1900, con una buena vista del amigo imperio.

No nos engañemos, Fidel fue bueno e inteligente dentro del circo que existía, pero no era mago, para poder cumplir con sus promesas muy rápido descubrió que necesitaba apoyo exterior. Cuba con una envidiable posición geográfica en América, la llamada “Llave del Golfo” y a muy pocas millas del “enemigo” número uno del comunismo, no tenía como desarrollarse sola, entonces el gobierno metió a la isla entera en una caja, la envolvió en papel de regalo, le puso un lazo rosado y una tarjetica que decía “Felicidades” y se la entregó a los padres del socialismo mundial, los soviéticos.

Y entonces llegaron los rusos, convertidos por aquellos años ya en los padres soviéticos. ¿Quién fue el culpable o autor de aquella llegada? Ya no vale la pena averiguarlo, sólo pensar que, aunque Cuba continuó teniendo un estado independiente y soberano, al cual nadie podía proponerle, ni tan siquiera mencionarle una anexión, el período socialista o comunista cubano, tuvo una enorme injerencia y penetración del gobierno soviético, tanta o más que la injerencia norteamericana durante todos los años de la vida republicana. Tanto o más.

El gobierno cubano revolucionario, tal como hicieron los primeros políticos de la república a partir de 1902, en busca de apoyo, desarrollo, mejorías, poder político y militar, estabilidad, seguridad, etc., se asociaron al, por aquellos años conocido, como Campo Socialista. Como ya dije, durante todos aquellos años, no hubo anexión, sería injusto definirlo así, la anexión es otra cosa, pero si hubo una total presencia foránea política, económica, militar y social de una potencia y el predominio de los intereses de esa potencia, revestidos de “sentimientos”, la URSS y la subordinación, bastante grande, no digamos total, pero si grandísima, de un país, Cuba.

Revisemos un ejemplo de los miles que existen. A raíz de la crisis de los misiles nucleares, Octubre de 1965, cuando en la isla se instaló una base de cohetes atómicos, con el objetivo, al menos, de meterle miedo a Estados Unidos, Fidel en varias ocasiones dijo que él no sabía nada del tema, que desconocía sobre la existencia de esos cohetes, tal como si fuera fácil de creer que algo así se pudiera hacer en Cuba, en la misma Cuba donde el gobierno sabe lo que desayunas, almuerzas y comes y el color de las medias que te pones cada día y hasta con quién te acuestas. Luego a la hora de la solución final, donde los gobiernos de Estados Unidos y la URSS se pusieron de acuerdo sobre el tema y decidieron desaparecer los cohetes, el gobierno cubano, Fidel, se disgustó en extremo, porque a la solución, que implicaba parte del territorio y la política cubanos, no lo invitaron ni para tomar café. Si seguimos la información oficial que generó la reconocida como Crisis de Octubre, tenemos que creer que los cohetes fueron montados sin consultar al gobierno cubano y luego a la “hora de los mameyes” fueron desmontados sin consultar al gobierno cubano. ¿Anexión e injerencia?, ¿Dependencia total?, ¿Respeto a la soberanía y la auto determinación? Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Cada vez que nos reunimos los cubanos, sale el tema Cuba y entonces hablamos del pasado con facilidad. Cada uno de nosotros tiene una historia dentro de la historia y por supuesto, cosa que es fácil de creer entre cubanos, cada uno tiene su versión de lo que pasó. La cosa se pone complicada cuando, por ejemplo, mi amigo Ruso pregunta: ¿Si fueras ahora el presidente de Cuba, qué harías? Entonces todos comenzamos a boquear y a imaginarnos cómo resolveríamos de un palo los problemas que conocemos que tenemos. Comenzamos a inventarnos un período de restauración económica, política, social, geográfica, sentimental, etc., de una vez, tal como si la idea fuera tan fácil como pegarse en el Dominó con el doble blanco. Nos quedamos sin argumentos muy rápido y por supuesto volvemos a empezar por el principio, cada uno de nosotros vuelve a contar su historia, haciendo énfasis, tal como el momento lo requiere, en las experiencias y momentos malos.


Romanos en Nebraska. 5 de octubre del 2019.

En orden de aparición, de izquierda a derecha, Mayincito, Richard, Ruso y yo.
Quizás integrantes del nuevo gabinete del próximo gobierno 
o por lo menos representantes por la calle Roma para la alcaldía en Víbora Park. JAJAJA

¿Qué hacer para arreglar a Cuba? El momento histórico que vive ese país, lo que necesitaría es sacar a todas las personas y llevarlas a …, un lugar cualquiera donde puedan vivir algunos meses o años. Entonces con la isla vacía, escoger a aquellos que pudieran dar luces y diseñar cómo se viviría, luego de tener todo arreglado y estructurado, volveríamos a traer, poco a poco, a las personas y les asignaríamos su función y vida, ya con las leyes escritas, los bancos organizados, los ministerios trabajando, las calles arregladas, las bodegas llenas de comida, los cines y hoteles restaurados, etc., pero eso es imposible.

Cuba tiene que ser reparada capitalmente, o sea, en cada una de las esferas de la vida, más lo que yo me arriesgaría a decir que incluyo, a los seres humanos, o sea, a los cubanos, lo que significa digamos, desde la agricultura hasta una persona que se dedica a pintar uñas; desde su constitución y leyes hasta el oficio de plomero; desde su comercio exterior hasta el pintor, el músico, el poeta, desde los bancos hasta los círculos infantiles o de abuelos, desde su industria hasta las amas de casas. Cuba necesita, no de una chapistería y parches, cosa que se ha hecho y además hecho mal, hasta nuestros días, sino de una nueva carrocería, con nuevos asientos, con nuevos neumáticos, más nuevo motor y caja de velocidad, y además nuevos frenos y sistemas eléctricos, o sea Cuba necesita dejar de luchar con los viejos cacharros introducidos durante la era rusa o peor, los que dejaron los que se fueron y obtener un auto nuevo, moderno, económico, y además, lindo.

Cuba necesita poder insertarse en lo que está pasando a su alrededor con valores, con cosas para ofrecer, primero a los de adentro y luego a los de afuera y de ellas poder vivir, por lo que la única forma de lograrlo, teniendo en cuenta el desastre que hoy tiene ese país, es con la participación de agentes externos, tal como lo necesitó la Cuba de 1902 para echar a andar la República y luego lo necesitó la Cuba de 1959 para echar a andar la Revolución Comunista.