lunes, 15 de junio de 2020

Día de la Rebelión Culinaria.

Vivimos tiempos difíciles. Virus que mata a cientos de personas, incontrolable hasta ahora, manifestaciones que destruyen la estabilidad, marchas pacíficas que se transforman en violentas, problemas económicos reales, etc. No voy a escribir más sobre eso ahora, voy a escribir sobre comida, lo que resulta siempre complicado. Me niego a retratarme frente a platos de comidas donde ellos son los protagonistas o a mostrar el interior de los supermercados, porque muchos de mis amigos y familiares viven en Cuba, lugar donde el tema comida ahora mismo está complicadito, entonces ellos saben lo que como, no hace falta mostrárselo constantemente. ¿Para qué?

Vivo en Estados Unidos, donde no sólo tengo acceso a una inmensidad de comida incontable e inimaginable, sino, también, a una enorme variedad de ella. Además de los supermercados clásicos conocidos, existen en mi ciudad pequeños mercados regionales, árabes, mexicanos, africanos, chinos, vietnamitas, etc., lo que permite a cualquiera poder acceder a comidas típicas, dulces, frutas, especies especiales, tal como si se viviera en muchos de los países aquí representados.

Tengo la suerte y la inteligencia de vivir con una mujer que cocina bien. Ella ha heredado de su familia, madre y abuela, el amor por la cocina. Tiene la ventaja de poder cocinar rico para 2 personas y cocinar para 25 o 30 personas con la misma calidad, entonces, siento orgullo con decir que no necesito ir a un restaurante para comer rico, como comida de restaurante todos los días de mi vida.

Martica fue famosa en Cuba cuando ocupó el lugar de su mamá, cocinando todos los días y aquellos días de fiestas para 30 personas, incluso dentro de cada día del llamado “Período Especial”, cuando con un poco de sal, ajo y tomate, podía convertir una piedra en algo rico para comer y desear más. Famosa por los cubos de ensalada fría, las cazuelas de espaguetis, las decenas de torrejas o tamales, el congrí, llamado de los Dioses por el Chino, los postres, etc. Luego se hizo famosa en República Dominicana, incluso cocinando comida dominicana. Los cubanos amigos puntos fijos, los dominicanos vecinos, parecidos a nuestros orientales, no podían resistir y preguntaban por las ventanas, “vecina que estás cocinando” y por supuesto, llevaban su plato de comida, a veces cubana, pero a veces dominicana frente a la que morían. Ahora desde hace 8 años se ha hecho famosa en Estados Unidos. Cada vez que se habla de reunión, a Martica, que ha envejecido y se cansa más rápido, le toca cocinar, los jóvenes generalmente compran los dulces y las bebidas, lo que resulta obviamente más fácil. Ella la tiene fácil, si quiere sentirse querida, pues lleva a su trabajo un flan cubano, una panetela forrada con chocolate o un pastel de carne e inmediatamente pasa el primer lugar del pódium como trabajadora destacada del mes. Es muy sencilla y modesta, si hubiera querido escalar en la sociedad norteamericana, incluso en la política, adiós demócratas y republicanos, enamoraría a los votantes con comida.

A los norteamericanos, que no son muy duchos en platos especiales, porque su cultura culinaria va más a carne de res, papas, hamburguesas, jamón, etc., mueren y no pueden imaginar que eso que comen lo ha hecho una persona con sus manos. Están tan acostumbrados a la comida preelaborada, que dudan que algo no salga de una fábrica o venga de China. Siempre la misma pregunta, ¿Y eso lo hiciste tu?

Ahora estamos pasando por un momento ideal, casi a nivel de chef. Comida sana, keto, paleo y otros nombres extraños, por lo que abundan en nuestros días los estudios teórico – prácticos sobre comida que no hace daño, orgánica, libre de gluten, de químicos, de antibióticos, etc.

Somos pioneros y además promotores del cambio de grasa, ahora usamos aceite de coco o de aguacate, junto al de oliva que no se debe coger para freír pues cambia su “estructura molecular” convirtiéndose en malo. Toda una ciencia. Ya no usamos azúcar de caña, hemos introducido la de coco o una cosa llamada monk, que los chinos utilizan desde hace 9000 años, muchísima más dulce que cualquier azúcar y muchísimo menos dañina. Además, el coco para todos los dulces, pues lo fabrican con sabor a la fruta o sin sabor alguno. El coco también sirve para todo en la piel, por lo que Martica con el mismo que cocina se lo echa en las noches, tal como para jugar al “palo encebado”. No sé si será bueno o no, pero sale más barato que comprar cremas con nombres cómicos.

Lo de las especies ha llegado a planos insospechados, porque para nosotros los cubanos, ellas son limitadas en número por nuestra tradición. Entonces hemos incorporado a gran escala el curri, en todas sus variantes, porque según los indios no existe el curri como tal, sino una mezcla puntual de especies que se hace en cada región, el jengibre, el turmeric, la paprika, el yogourt. Abundan los postres con cualquier cosa menos con la harina de trigo, entonces un día comemos panetela hecha de harina de boniato, de yuca, de malanga con un nombre extraño, pero además panetelas de zanahorias, plátanos, adornadas con semillas que son puestas en agua el día antes para quitarles no sé qué. Hemos incorporado un polvo blanco, que viene de los huesos de las vacas, que es bueno para no sé cuántas cosas, a lo que yo llamo polvo de huesos de tigre para darle más emoción singapureña o tailandesa, eso me recuerda a Sandokan, el “Tigre de la Malasia”.

Lo de las cremas es inigualable. Entonces, se levanta, se pone el delantal y empieza a mezclar cosas que antes no comíamos, como coliflor, brócoli, hongos, espinacas y muchos polvos que vienen en pomitos capitalistas. Las cremas ricas, a veces traen un color poco acostumbrado para nuestra cultura, digamos verde. Le pregunto y por qué no hacemos una cremita de queso. No, mucha harina mala, es su respuesta. JAJAJA.

A veces comemos comida con sabor a india, otras árabes, otras chinas antiguas y otras con sabor a Mediterráneo. A veces comemos comidas con sabor a cualquier parte del planeta no muy bien definida. Sigo siendo a pesar de mi edad, el mejor probador de comida que existe porque me gusta conocer, entonces Martica la tiene fácil, porque soy el mejor ratón blanco de laboratorio que se puede conseguir para las pruebas y experimentos. Ella viene con una cuchara en la mano, me la mete en la boca, a veces hirviendo y me mira fijamente, a los pocos segundos, si no me puse verde o azul, es que está bueno.

Entonces ayer, yo que ya dije que soy un buen y disciplinado ratón de laboratorio, pero tampoco soy tan manso, dándome cuenta, a raíz de los acontecimientos, que un poco de violencia de vez en cuando no viene mal, dije, nada de comida sana, nada de comida india, aunque los indios duren 115 años, volvamos a la comida insana, llena de grasa, con toda la cantidad de gluten que sea posible.

Me levanté y me compré la barra de pan blanco, o sea, con gluten, más grande que había en el supermercado y me dispuse a fabricarme un sándwich especial, o como diría mi madre santiaguera, un emparedado.

Según un día me enseñaron mis hijos, sándwich, es de esas definiciones como taxi, que se entienden en cualquier idioma en cualquier parte del mundo. Sus orígenes se remontan al siglo XVIII, donde el inglés John Montagu, IV Conde de Sándwich, que, aunque no fue su inventor, lo popularizó porque gustaba de comer sin ensuciarse los dedos mientras jugaba cartas. Cuentan que en 1762 el conde estuvo veinticuatro horas seguidas en una mesa de juego y ordenó durante todo ese tiempo que le dieran un poco de carne, metida en dos rebanadas de pan de molde cuadradas, forma debida al molde de las latas que se utilizaban para fabricar el pan por aquellos años, para poder comer con una mano y seguir jugando con la otra. De ahí, en honor a este personaje, esas dos rebanadas de pan con, primero carne, luego con muchas más cosas, adquirió el nombre del conde. El emparedado se hizo muy famoso muy rápido en toda Inglaterra y pasó después al resto del mundo, después de haber brincado a los Estados Unidos.

He visto, en este tema de compartir con Martica sus estudios y experimentos, muchos programas de TV de cocina. Competencias, historias de los chefs, programas didácticos, etc., y me ha llamado mucho la atención, lo del “Sándwich Cubano”, famoso en muchas ciudades importantes en los Estados Unidos, como New York, San Francisco, Los Ángeles, Miami y el resto de Florida. Me llama la atención, sobre todo, porque nosotros, los cubanos, por muchas generaciones ya, no lo conocemos y no lo tenemos dentro de nuestras experiencias culinarias dentro de la isla. Si se piensa en un “Cubano” como se le llama, podría pensarse en que nosotros lo comemos todos los días, tal como los ingleses con sus sándwich. Error.


Pero como existe y es cubano, el “Cubano” me vino bien para demostrar mi violencia y sublevación culinaria. Ya dije me compré un pan muy grande con enorme cantidad de gluten, lo calenté y le eché la inigualable mantequilla, por dentro y por fuera y la venenosa mayonesa hecha con aceite de soya, palma y canola, según Martica veneno. En mi intento por sublevarme me busqué la mayonesa más mala. Entonces aprovechando que habíamos asado una piernita de puerco que había quedado inmejorable, le saqué unos bistecs, nada finitos y los calenté en un sartén. Si tiene un pedazo de carne de puerco que le ha sobrado del día anterior, no la eche a la basura, ella de por sí sola, al día siguiente está mejor, si la logra meter en un pan, se acordará de mí y de hasta el Conde Sándwich.

Entonces como buen planificador, me compré un queso y jamón para la ocasión, que no tenían nada que ver con esos productos que compramos para comer planificadamente durante la semana. Nada de comer planificadamente. Metí todo aquello por capas dentro del pan de flauta ya caliente, lo volví a poner unos minutos en la plancha para que el queso cogiera su camino y se hizo la magia. ¿Qué sabrán los indios, los griegos, los árabes, lo que es comer?

Para complemento, como el limón es importante y según el presidente cubano Díaz Canel, la limonada es la base de todo, me preparé un jarro de limonada con azúcar blanca, si con aquella azúcar que desde el siglo XV Cuba produce y consume, sin matar inmediatamente a sus pobladores. La azúcar blanca que no es de coco, ni monk de China, es de caña. Y me senté a comer, casi primero dedico una oración o rezo en honor a la ocasión. Era algo así como para llorar.

Martica a mi lado con su porción, que es justo reconocer que fue menor que la mía en cuanto a cantidad de pan, lo de adentro reforzado. Entonces yo la miré y le pregunté: _ ¿Dime? Ella, zampándose el pan a niveles no ingleses, sino vikingos, con dedos chupados incluidos, me mira, sonríe a carcajadas y me dice:  _ Bueno, un día es un día. JAJAJAJA.

Los paleos, keto y todos aquellos que llevan restricciones con la comida diaria, se parecen a los comunistas, cada vez que les da la gana, cambian la historia.

viernes, 12 de junio de 2020

Sigo confundido. Floyd y los "afroamericanos" jamás podrían ser más pobres que yo.


“Reflexión para mis hermanos negros:

He sido negra toda mi vida y he viajado, he vivido en varios países y... jamás me he sentido oprimida. Lo que me hace pensar que muchas veces nosotros "los negros" nos oprimimos nosotros mismos, asumiendo conductas y dinámicas socioculturales que no se corresponden con ninguna raza.
Creo que cuando amemos nuestro ser interior, va a dejar de tener tanta importancia la cantidad de melanina que tenga nuestra piel.
Seamos profundos y menos superficiales. Evitemos ser manipulados emocionalmente.
Que cuando nos manifestemos sea para enseñarle al mundo nuestra cultura negra, nuestra capacidad de longanimidad y de rebeldía, nuestras raíces e historias de negros desconocidas porque a las clases supremas de turno les convenía ocultar.
He trabajado en quirófanos, he estado en la morgue y todos tenemos lo mismo.
Dentro de nosotros no hay la más mínima señal por la que se pueda saber el color externo.
Entonces, y si tienes claros tus orígenes, tus valores, tus capacidades y AMAS y respetas a todos por igual. Nadie tendrá valor para menospreciarte porque tan malo es el clasismo como el racismo.
Vibremos en amor, en solidaridad, en empatía.
Ninguna persona tiene la obligación social ni histórica de cargar con la responsabilidad y la culpa de lo que han hecho mal sus antepasados (negros o blancos)”.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Esta reflexión la he encontrado en Facebook, no conozco a su autora, solo venía con una fotografía, pero como estaba público lo copié, porque me parece una buena explicación viniendo de una mujer negra. Espero no me demande.

Hoy en la mañana mientras fumaba entretenido en el portal de mi edificio, escuché una discusión que venía desde lejos. Las voces se fueron acercando y entonces vi a una “pareja multirracial”, que mientras caminaban se caía a gritos. Él, afroamericano, ella norteamericana blanca de pelo rubio teñido, ambos caminaban, se paraban, uno de ellos se adelantaba, luego retrocedía y así hasta que el espectáculo “violento público” se fue alejando y se perdió de mi vista, entonces eso me hizo pensar y escribir.

Sigo confundido con el tema del racismo. Leo y escucho mensajes y noticias en todas las direcciones. Negros defendiendo a negros, negros defendiendo a blancos, blancos defendiendo a blancos y blancos defendiendo a negros, por sólo mencionar dos de los colores implicados. Muchos entendibles, con parte de razón y sólidos argumentos y justificaciones y muchos con injustificables e incluso inaceptables ideas. He visto imágenes lindas, de las más lindas, una, por suerte aquí en Lincoln, Nebraska, donde, en medio de las manifestaciones y destrucciones, policías y ciudadanos civiles bailan juntos en un parque público.

He pensado y lo primero que me parece injustificado en esta serie de eventos, de los que estoy convencido que nada tienen que ver con un verdadero reclamo social, cívico, por la muerte de una persona, es el slogan y cartel que se ha utilizado como reclamo, “La vida negra importa”, porque me parece una causa o razón que parte de hacer una diferencia y acentuación racial.

En realidad, siendo justos, el cartel debería decir cualquier vida importa, toda la vida importa, la vida de un ser humano independientemente de su color, sexo, filiación política, religiosa, edad, etc., importa. Entonces si estuviéramos siendo realistas y buenos. Si sólo mencionamos que la vida de los negros es lo que importa, damos posibilidad a los que tiene vidas de otros colores, reclamen. He visto dos fotos que aclaran esto, una la de un policía blanco que con un bolígrafo escribió en su mano, “mi vida también importa” y otra la de un policía que cargaba a su niña y ella portaba un cartel que decía, “la vida de mi papá también importa”. Sobran los argumentos.

La idea de que la vida negra importa está tratando de anclar a un grupo social, sensible, a un pasado que ya no vive. Está tratando de traer una parte de la historia, que, es cierto, existió, pero ha dejado de existir desde hace ya muchos años y mantenerla viva a conveniencia. África, como origen a regresar, nada tiene que ver con los llamados afroamericanos aquí adentro. Ese grupo, por el color de su piel, no es africano, no tiene vínculos sentimentales con África, nada tiene que ver con la esclavitud pasada y la real discriminación de los negros que existió. Ese grupo es norteamericano por varias generaciones ya, entonces lo de “afro” para mi es la primera manipulación consciente, proveniente de un movimiento que hoy no existe.

No hay hoy que liberar a los negros, ellos están liberados. Yo soy ciudadano norteamericano de origen cubano, tuve y tengo vínculos históricos, familiares, sentimentales con Cuba, mi nieta Mia es ciudadana americana 100%, no tiene origen cubano, no tiene vínculos con Cuba, a lo mejor algún día quizás visite como turista la tierra de sus padres. Mis bisabuelos fueron españoles, gallegos y asturianos, hablaban el castellano diferente, recordaban su tierra natal y murieron añorando regresar a su España, yo nací en Cuba, soy cubano y no cubano español. Habló el castellano cubanizado y España es para mí hoy, solo un destino turístico.

Más allá de la muerte de Floyd, “afroamericano”, negro, lo importante a futuro es el respeto a todas las vidas de todos los seres humanos. Esa sería la madre de las causas, o sea, que no muera ni un negro, ni un blanco, ni un verde limón, en manos de un policía abusador o incumplidor de las normas éticas de su profesión y también que no muera un policía en manos de un delincuente profesional, tenga éste el color que tenga. Los policías deben ser cuidadosos en la tarea de cuidarnos, los delincuentes no deberían existir. Los policías deberían medir constantemente sus fuerzas, pero prefiero a un policía cumplidor de las reglas, sabiendo que puede incluso equivocarse, a un delincuente que roba, extorsiona, tortura, hiere y asesina, que destruye, sólo por destruir a la sociedad y las personas que lo rodean.

Floyd no debió morir como consecuencia de la desmedida acción policial, pero me niego a pensar en él o a reconocerlo como un héroe o mártir de nada. Floyd no fue representante de lo mejor de su raza negra, fue un delincuente con muchas causas sancionadas, por tenencia de armas de fuego, asalto a mano armada, robo, posesión y consumo de drogas, y el último incidente que desencadenó la presencia policial, el tratar de pagar con un dinero falso. Floyd es negro, no debió morir por esa causa, pero no es Martín Luther King. Seamos coherentes, por favor.

Lo del racismo, la discriminación racial institucional o no, el gusto y la preferencia por determinado color, raza u origen, en un país como Estados Unidos multi, multi cultural y racial, siempre ha estado y estará presente. Tema para teóricos, politólogos, académicos, políticos, movimientos de jóvenes llamados democráticos y de izquierda, etc. Temas para investigar y hacer profesión. Lo del racismo, que por momentos nadie recuerda, un día sale y se pone de moda, para utilizarlo como campaña, para victimizar a grupos sociales, para las aparentes víctimas victimizarse ellas mismas, para obtener determinados beneficios, etc.

Si, el racismo existe, si lo vemos como el gusto o aceptación del otro. A mí no me gustan las mujeres rubias, entonces, ¿Soy racista?, ¿En nuestra Cuba, país democrático e igualitario por excelencia, que definió que, hacia una revolución para defender a los negros como uno de sus puntos neurálgicos, hay racismo? Si no lo hay, ¿Por qué el gobierno se vio obligado a hablar de una, textualmente, “inyección” de negros en las instancias del gobierno, o sea, detectando la poca presencia de ellos como representación, meterlos por número y estadísticas?, ¿Por qué los cubanos cuando vemos a una espectacular negra, decimos: “ahí se perdió una tremenda blanca”?, ¿Por qué cuando vemos a una mujer blanca con un negro la miramos mal y la clasificamos como ….?, ¿Por qué los de La Habana llamamos “palestinos” a los orientales por su deseo y necesidad de emigrar a la Capital?, ¿Por qué los habaneros blancos, lindos, instruidos no queremos ser policías, pero nos negamos a reconocer a los “nagües” que vienen de Oriente para hacer esa función?, ¿Por qué a pesar de las ventajas, salud gratuita, educación gratuita y para todos, distribución equitativa de alimentos, ropas, donde constantemente se repite que todos somos iguales, etc., siguen siendo los negros cubanos el mayor por ciento de nuestra población carcelaria?, ¿Por qué la mayor cantidad de muertos en la explosión del barco “La Coubre” en 1960 y los primeros militares que se enviaron a la guerra de Angola fueron negros y no blancos? ¿Por qué los cubanos decimos que “los negros si no lo hacen a la entrada, la hacen a la salida” y por qué decimos, “claro, tenía que ser negro? ¿Racismo?

Entonces Floyd, que no debía morir por la causa que murió, pero que tampoco, al menos para mí, fue un héroe y menos un mártir, es un ejemplo, sólo un ejemplo más de lo que pasa en cualquier país del mundo con todos los colores. Los movimientos que lo han tomado como líder, como pretexto, más allá de su familia y amigos dañados y dolidos y un reducido grupo que siempre ha trabajado por defender los derechos civiles, no sólo de los negros, sino de los latinos, de los africanos de verdad, de los indígenas norteamericanos, etc., son inventados, prefabricados y su intención, al menos para mí es clara, desestabilizar un país entero, en un año además complicado de elecciones.

No podré hacer una lista de los negros aquí, sólo decir que están en todos los sectores, económicos, políticos, sociales y culturales de la vida norteamericana, la policía, el ejército, el deporte, la política, la música y las otras artes, la religión, etc. Existen muchos negros ricos, millonarios, multi multimillonarios, que todos los días trabajan para hacer más grande al país, cuyo color de la piel no les ha impedido llegar. Yo no considero que sean mejores que yo, con todo su dinero incluido. Yo no me considero explotado, ni marginado por ninguno de ellos.

No creo que sea posible interpretar todo esto y lo que pasa con las llamadas victimas negras del racismo, pero si es posible que yo me compare con Floyd y esos oprimidos y entonces siempre me hago la misma pregunta:

¿Cómo Floyd y los “afroamericanos” son más pobres que yo?

Les cuento de forma cronológica.
  • Crucé la frontera entre México y Estados Unidos en octubre del 2012. Llegué con una maleta con muy pocas posesiones, como única riqueza. Traía una deuda de 3000 dólares, dinero que una gran amiga me dio al salir de República Dominicana para cubrir los gastos de viajes, aviones, comidas, paso por México, pago a los traficantes humanos, etc.
  • Después de una semana en Texas y cuatro meses en Miami, donde dejé el dinero que me dieron como ayuda. Me trasladé en guagua a Lincoln Nebraska, a donde llegué con la misma maleta y las pocas posesiones, sin dinero.
  • Soy cubano, no soy rubio de ojos azules, en Cuba podía pasar como blanco, aquí los blancos son rubios o pelirrojos, aquí yo, incluso cuando lleno un documento oficial soy latino a la legua. Mi inglés, que en Cuba era aceptable, aquí se convirtió en un inglés de palo, como dice Ruso, que los primeros días no me permitía entender y explicarme muy bien frente a los nativos, que hablan el inglés para nada parecido al de las escuelas. Yo, que no paro de hablar en cubano, comencé a sentir el peso de no poder comunicar todo lo que quería. Doble esfuerzo, entender bien y comunicarme bien. El miedo a ser rechazado o no poder clasificar.
  • A los 10 días de llegar a Lincoln, en febrero, con un gran frío, nieve y hielo, sin abrigos adecuados para soportarlo confortablemente, comencé a trabajar en una fábrica de procesamiento de carne, a donde los norteamericanos de todos los colores se niegan a trabajar por ser un trabajo muy duro. Yo, el poseedor de un título universitario y dos maestrías bien ganados, más la experiencia de muchos años de trabajo profesional como historiador, mercadólogo, profesor universitario, que para nada me servían, que traía un infarto como recuerdo, a mis 48 años estaba cargando jamones en una fábrica, trabajo que me place decir que después de lo que hizo José Martí preso en las canteras de San Lázaro, no existe nada peor.
  • A los 20 días de llegar nos independizamos y comenzamos a vivir en un apartamento el que encontramos vacío, paredes y techo y contrajimos otra deuda con amigos de 3000 dólares para poder acondicionarlo. Terminado mi trabajo en la fábrica, arteria bloqueada, operación de corazón abierto.
  • A pesar de haber pasado por República Dominicana, lo que por suerte nos dio alguna vista real y de mis conocimientos teóricos del tema marketing, ventas, empresas, tuve que aprender muy rápido sobre bancos, tarjetas de créditos, cuentas bancarias, seguros médicos, comprar y pagar en el mercado físico y el mercado virtual, echar gasolina en bombas donde no existen trabajadores que te sirvan, accede a servicios a partir del celular, ir a una clínica u hospital, a una farmacia, pedir comida en un restaurante sobre una carta de 15 páginas, explicar que quiero un Bloody Mary, pero quiero que me cambien el vodka por ron, entender todos los días las orientaciones, peticiones, regulaciones de mis trabajos, participar en reuniones y aportar ideas, discutir y defenderme, hacer amigos, TODO ESTO EN INGLES, SIN TIEMPO PARA ESTUDIAR EN UNA ACADEMIA, SIN PODER DESACELERAR EL RITMO CON QUE ME HABLABAN, SIN CONOCER LAS PALABRAS QUE USABAN QUE NO ME HABIAN ENSEÑADO EN LA ESCUELA, etc.
  • A los tres meses justos de la cirugía, dado de alta, comencé a trabajar como mantenimiento en un residencial. Cargar, arreglar, mover equipos, cambiar calentadores, aires acondicionados, cocinas, refrigeradores, microwave, guardias de madrugadas, limpiar antes del amanecer, con máquinas y palas, la nieve de todo el lugar que tiene 17 edificios de apartamentos y una enorme cantidad de aceras, casi una pequeña ciudad. 5 años de trabajo continuado y destacado, en donde mis títulos y experiencias para nada servían. Sólo, por suerte, mi experiencia en el trabajo con las manos, aprendido con mi familia, practicado durante mi vida en mi casa y en casa de amigos. Nadie me tuvo que enseñar a usar un taladro, pero si tuve que aprender cómo pedirlo o prestarlo. Taladro amarillo en español es taladro amarillo, pero en inglés …
  • La nieve, ni contar. Yo caribeño, acostumbrado a short, pullover, tennis, de pronto vivir varios meses con temperaturas a veces de -20 grados Fahrenheit (°F), lo que significa -28 grados Celsius (°C). Lo que provocó que tuve que aprender a manejar, caminar, moverme, comer, vestirme, etc. nuevamente. Les parece fácil, si, no es imposible, pero pueden venir y probar.
  • Durante estos años, he manejado tres automóviles, los dos primeros lo hemos regalado a amigos cubanos acabados de llegar, demostrando que, a pesar de los problemas, si se puede. Hemos ayudado a llegar a otros cubanos, a uno lo protegimos desde Portugal, nuestro amigo, nuestro hijo, que vivió con nosotros cuatro meses sin tener que pagar un centavo y a otros dos lo ayudamos a subir desde Miami, después de 20 días en nuestra casa, donde tampoco nos tuvieron que pagar, los ayudamos a instalarse. A otros cubanos hemos ayudado, con muebles, tarecos, ropa, etc. Vivo en el mismo apartamento desde que llegue, pero he hecho muchas mudadas para ayudar a otros y he trabajado mucho arreglando cosas en casa de otros. Jamás he cobrado absolutamente nada, incluso ni a los americanos que, un poco sorprendidos, no entienden cómo alguien invierta su tiempo y esfuerzo sin aceptar pago, sólo por el placer de demostrar que existen personas diferentes.

No soy empresario, no he estafado a nadie, no vivo de un préstamo, ni de ayuda del gobierno, no soy un hombre tomador de alcohol, menos he consumido droga en toda mi vida. Vivo y dependo exclusivamente de mi salario y el de Martica y por supuesto la ayuda de mi familia y amigos aquí, con los cuales no me unen temas, ni relaciones económicas. Con esto he logrado armar un apartamento confortable, cómodo, cálido, a mi gusto. Cada posesión, excluyendo los regalos de mi familia, es producto de mi trabajo. Cada cuadro, cada clavo, cada mueble, lo he comprado con mi dinero o lo que hecho con mis manos.

Entonces es difícil de entender, a no ser por un problema de subcultura dentro de la cultura. Es entendible sólo a partir de que, a pesar de que existen escuelas públicas, unas malas, pero otras muy buenas y que se pueda estudiar hasta la universidad y post universidad, personas negras, blancas y de todos los colores, escojan no estudiar. Es entendible sólo a partir de que, a pesar de que existen muchas ofertas de trabajo de todos tipos, profesionales, académicas y manuales, existan personas negras, blancas y de todos los colores, que escojan no trabajar.

Es entendible sólo a partir de que, se puede ser buena persona, independientemente del lugar donde vives, existan personas que prefieran ser malos, delincuentes, drogadictos, que se buscan el dinero “fácil” parado en las esquinas delinquiendo. Es entendible que, como queda demostrado a partir de las historias de la familia Obama, Colin Powel, Oprah Winfrey, Denzel Washington, Morgan Freeman, Michael Jordan, Magic Jonson, Michale Jackson y toda su familia de músicos, Patty LaBelle, Aritha Franklin, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, James Brown, Tiger Wood, por solo mencionar una pequeña selección de los más conocidos, pero podría hacer un listado de otros miles alrededor del país, Alicia Keys, Sidney Poitier, Ray Charles, se puede superar el medio, se puede ser bueno dentro de lo malo, se puede vencer los obstáculos, incluso el color de la piel.

No nos dejemos engañar, por lo menos no nos sumemos a causas antes de averiguar bien. No hagamos causas por moda, porque al final puede ser más dañino. No digo que el racismo no existe, ya dije que no me gustan las rubias, pero Floyd y todos los “afroamericanos” no debería ser más pobres que yo, ellos nacieron aquí legalmente, el inglés es su lengua materna, a lo mejor no pagan sus casas porque la han heredado de sus padres y abuelos, tienen familia, amigos, historias, a lo mejor reciben ayuda del gobierno, de uno de los miles de planes que existen para proteger a los más desvalidos, incluyendo préstamos para estudiar lo que se quiera estudiar, a lo mejor incluso podrían haber clasificados para estudios gratuitos, muchos ha estado presos por delitos y han salido con planes de reinserción en la sociedad, lo que incluye atención personalizada, trabajos, muchos reciben atención médica gratuita, etc., etc., etc.

Yo soy un cubano que llegó ilegal-legal con una maleta con muy pocas posesiones, sin dinero, sin hablar inglés, sin contactos, sin historia, sin conocer el frío, sin conocer la geografía de este lugar, sin mamá o papá a donde ir a comerme un dulce o tomarme un café, sin que mis títulos y conocimientos académicos me pudieran servir para conseguir recién llegado un trabajo confortable, cómodo, extra bien pagado de oficina. Yo soy un inmigrante, latino, cubano, que lleva en su cara el no tener aquí historia y raíces sólidas y profundas. Soy un tipo que he tenido que trabajar en lo que le ha aparecido, muchas veces sin poder escoger, entonces Floyd y todos los “afroamericanos” no podrían ser jamás más pobres que yo.






















miércoles, 10 de junio de 2020

La muerte no es graciosa para nadie.

La muerte no es graciosa para nadie. Vivimos rodeado de ella todos los días, escuchamos de su existencia, cuando muere alguien, nos detenemos segundos, pero seguimos andando. Sólo cuando la ves frente a ti, poseyendo totalmente a un cuerpo querido, es que nos detenemos a reflexionar. El cuerpo hasta hace poco vivo, en movimiento, caliente, con expresiones de disgusto, amor, regaño, comprensión, ahora inerte, frío, con ese color característico blanco azuloso que delata la falta de corazón, nos paraliza.

Y entonces viene la reflexión clásica, que por evitar hacer más daño o hacernos daño a nosotros mismos, sólo hacemos para nuestro interior, eso es lo que somos al final de nuestras vidas. Idea acompañada de las miles de preguntas que, también a veces, sólo nos hacemos en silencio, ¿Para qué tanta lucha?, ¿Para qué fajarnos entre nosotros mismos?, ¿Por qué tanta y tanta guerra por poseer carros, casas, aparatos, dinero, olvidando lo más importante, a nosotros?, ¿Por qué mentir, aparentar, vivir de imágenes inventadas e irreales, copiar, si al final todos nos parecemos?

La muerte se parece a ella misma. A mi edad he visto morir a muchas personas ya, no me asusta. He tocado cadáveres, los he vestido, los he llevado al “campo santo” y luego siempre me queda por días, ese sentimiento de vacío. No soporto las funerarias y los velorios, desde hace años me niego a asistir a ellos, a no ser por una condición de compromiso super obligado. Me parece un lugar y acción para torturar o increíblemente para divertir a los que sobreviven. Prefiero el camino al cementerio, donde al parecer las personas tomamos más conciencia de la realidad al meter a alguien en un hueco de concreto o en la tierra, al que nunca volveremos a ver. Al caminar por las calles de un cementerio, sin fines turísticos, estamos caminando el camino que sabemos vamos a recorrer en nuestro último viaje. Nunca he visto a nadie sonreír en ese momento.

Los cubanos procedemos de una cultura feudal española, donde el sufrimiento, a veces en exceso y el drama, forma parte de nuestras vidas diarias. Si, somos dramáticos. Recuerdo, mientras trabajé como historiador, haber leído un libro sobre la historia de las funerarias en Cuba y cómo el autor narraba de forma muy ilustrada, que, durante años, existió incluso competencia de carruajes en busca de un fallecido, o sea, la noticia de un muerto llegaba, las funerarias salían a buscarlo y la que llegaba primero se llevaba al muerto, que con todo el respeto que merecía era una mercancía. ¿Imaginan dos carruajes tirados por caballos, moviéndose acelerada y alocadamente en las calles de cualquier ciudad cubana en busca de un difunto?

La plañidera, es una de las funciones más antiguas vinculadas a la muerte, velorios y entierros. Se dice que aparecieron en Egipto, entonces es una función muy antigua. España las utilizaba y a través de ella, llegó a toda América, donde según he leído aún existen. Entonces llegaron también a Cuba y su función fue la misma, llorar en un velorio o entierro, sólo que cobrando por ello.

La sociedad imponía que mientras más querido era el fallecido, las familias tenían que llorar más, pero como lo de llorar todo el tiempo, como mínimo 24 horas seguidas, se hace difícil, pues se contrataban a coros de mujeres “especialistas” en llantos sentidos. Ellas venían, se instalaban y lloraban. No sé si puedan verlas, yo sí. Mujeres maduras, entraditas en carnes, vestidas de negro completamente, muchas con velos, que lloraban doloridas, apenadas, apesadumbradas y gritaban desconsoladas y angustiadas por la desaparición de alguien, al que en realidad no conocían.

Las causas de su existencia, todas sociales, eran algunas las siguientes:
  • ·         el muerto no era muy popular y buena persona.
  • ·         el fallecido se había instalado hacía poco tiempo en determinado lugar y no era muy conocido
  • ·         acudían pocas personas al velorio y la familia quería que el evento fuera famoso, reconocido, recordado, etc.
  • ·         el fallecido estaba acompañado de una mala imagen, como, por ejemplo, mal marido, mal familiar, rico pero ladrón, vulgar, etc., y había que lavarla antes del entierro.
Dicen que las mejores plañideras, no sólo lloraban desconsoladamente, sino que, después de recibir alguna información sobre el fallecido, se dedicaban a mostrar que eran amigas cercanas, conversando con las personas y haciendo anécdotas “limpias” con las que se trataba de aumentar la importancia que tuvo en vida, el muerto. Fue tan importante durante la etapa colonial, que muchas plañideras se convirtieron en personas influyentes, que llegaron a ganar mcho dinero, lo que les permitió a algunas llegar a manejar su propio negocio de “mujeres lloronas”.

Tengo muchas imágenes desagradables del servicio de funerales en Cuba. Mi primer funeral fue el de una compañera de escuela cuando yo estaba en 7mo grado, 11 años. Recuerdo su nombre y su cara, ahora no es importante nombrarla. Ella decidió darse un tiro con la pistola de su padre y entonces la escuela completa fue movilizada a la Funeraria Mauline. Desastre. Creo que entre lo de nuevo para muchos, más los nervios, más el tener que estar sentados unos frente a otros fingiendo que aquello nos interesaba, pues comenzamos a reír, con esa risa nerviosa sin explicación o causa, pero sin frenos. Nos reíamos y reíamos y mientras más tratábamos de aguantar, más nos reíamos. Fin del cuento. Fuimos sacados con regaños de allí, a lo mejor, a dónde nunca debimos ser llevados.

Luego he visto a muchas personas participar en velorios por ser movilizadas o por quedar bien, por lo que el muerto está tendido, unas poquitas personas están dañadas y el resto habla de cualquier cosa, se burla, hace chistes y pregunta constantemente cuándo nos vamos. Los velorios, como parte de nuestra historia medioeval española, existen muchas veces sólo por la tradición y el qué dirán si no lo hacemos, hoy en realidad, cuando la ciencia te declara muerto, incluso te hacen una autopsia, es muy difícil que puedas sobrevivir, levantarte de la caja y salir caminando después de saludar a todos. La ciencia bien aplicada no deja espacio a la casualidad.

Lo de las funerarias en Cuba durante aquel mal llamado “Período Especial” fue horrible. Recuerdo la misma Funeraria Mauline en plenos apagones, donde las capillas, lugares cerrados sin ventanas preparadas para aire acondicionado, eran alumbradas todas las noches por los tradicionales quinqués de keroseno, cuya emisión de gas dejaba adentro solo al fallecido. Recuerdo las capillas sin bombillos, oscuras, sin asientos, donde había que cazar a alguien que se levantara para poderse sentar, la poca existencia o inexistencia de flores, lo que complicaba la tradición cubana de poner muchas flores a los muertos, las cajas de muertos, a las que se les quitaba el cristal delante de los familiares para poderlo usar en otro féretro y sobre todo, desagradable, el negocio que se creó alrededor de todo aquello, pues si querías más flores, una mejor capilla, sillones, etc., tenías que “ayudar” a la administración, especializada en ponértela bien difícil, para luego resolverte y hacértelo un poquito más fácil.

Los velorios y entierros de niños o jóvenes, he participado en dos, altamente impresionantes, porque al morir un anciano, le queda a uno el consuelo de que vivió, mal o bien, pero vivió. Frente a la muerte de un niño o joven, la primera pregunta, antes de todas las otras preguntas, muchas veces sin respuesta, es, por qué.

A veces somos muy dramáticos, nos cuesta trabajo cambiar y peor, pensamos que nuestro drama es el mejor y el único válido. Muchas veces seguimos un camino sin saber por qué, sin tan siquiera preguntarnos existirá otra vía o método. Muchas veces la presión social nos condena. Cuando uno trata de hacerlo diferente, como en muchas otras cosas, aparecen casi siempre las caras de asombro, incomprensión o negativa, por supuesto, las críticas. No sólo somos dramáticos, a mi parecer, sino que creemos que de la forma que lo hacemos es la única que está bien hecho.  

Recuerdo cuando joven leí dos bellos libros, “El país de las sombras largas” y “El regreso al país de las sombras largas” Allí descubrí que los esquimales cuando se ponían viejos, cuando ya no tenían dientes para masticar, cuando ya no eran útiles, salían a caminar por el hielo para morir. Una boca menos a alimentar favorecía que el alimento alcanzara para otros más necesitados. En aquel momento aquello me pareció extraño, hoy lo entiendo. Luego he aprendido que existen comunidades que dejan a sus muertos en el bosque para que sirvan de alimentos a los animales y de fertilizante a las tierras y otras que conviven con sus muertos embalsamados por muchos meses, los mantienen en sus camas o sillones, le ofrecen comidas, lo tocan para saludarlos y les hablan. Una vez al año, lo sacan a coger Sol y le cambian las ropas. Menos drama.

He visto una super empresa en Europa, super moderna, que ofrece convertir las cenizas de tu familiar muerto, luego de un proceso de alta presión y temperatura, en una piedra que puede tener diferentes colores, parecida a un diamante, con la que te hacen un bellísimo anillo. He leído de cementerios y entierros ecológicos, donde las cenizas de una persona son voluntariamente por sus familiares y amigos ofrecidas para acompañar la siembra de determinados árboles en determinados lugares necesitados de reforestar. Menos drama.

Ahora ha muerto la mamá de mis amigos aquí, una persona que conocía hace más de 50 años, cuyo balance general de vida es que fue una buena persona. Murió viejita, con casi 88 años, pero muy tranquila, porque así fue su vida. Murió como siempre se dice, tal como una vela que se fue apagando día a día, hora a hora, minuto a minuto, hasta que su corazón, fue disminuyendo su ritmo de forma arrítmica y paró. Murió limpia, atendida y querida, cuando incluso ya ella no conocía a nadie, ni a nada. Todos aquí vimos a la muerte, ella llegó despacio, sin ruidos, sin “daños colaterales”, pero segura de sí misma.

Entonces una vez más, ahora gracias a ella, volví a ver a la muerte, con su color blanco azuloso y en esos minutos frente a su cuerpo ya inerte e inmóvil, me volví a hacer las mismas preguntas: ¿Para qué tanta guerra entre nosotros mismos?, ¿Por qué tanto olvido de nosotros mismos, los vivos?

La muerte no es graciosa para nadie, pero como no podemos quedarnos eternamente y todos iremos por ese camino, tenemos que mirarla y entenderla. Hay que tenerle respeto, no miedo. No podemos morir para pretender luego empezar a vivir, tenemos que vivir antes y hacerlo lo mejor posible. Los vikingos guerreros pedían morir en combate con un arma en la mano, lo que les permitiría entrar en el Valhalla. Es el combate y todo su significado lo que define y nos defiende de la muerte, la condiciona, la hace buena y bien llegada cuando llega, lo otro es morir.










jueves, 4 de junio de 2020

Justicia contra la injusticia. Fuerza contra la violencia y el terror.

Justicia contra la injusticia.

Sé que el momento no está para comentarios, sobre todo cuando algunos de ellos puedan ser fuertes, pero como siempre, me hago responsable de todo lo que digo. Cada uno de ustedes, mis lectores, podrán tener los suyos.

Lamentable es la muerte de cualquier ser humano. Mucho más lamentable si ella es provocada por guerras, atentados terroristas, bandas organizadas, abuso del ejército o la policía. Ninguna vida debería perderse independientemente del sexo, tamaño, color, edad del poseedor de ella. Dicen los religiosos católicos que las personas no pueden incluso ni quitarse la vida de la que ellos son dueños, sólo Dios lo puede hacer.

Estados Unidos, tiene una inmensa lista de muertos por abuso o exceso de fuerza de la policía, muchas de las víctimas son, aquellos a los que ridículamente para mí, se les reconoce y gustan ser reconocidos como afroamericanos, o sea, negros, que, del total de este tipo de muertes anuales, que según informe de la TV cubana son entre 1000 y 1500, constituyen el 25%, pero, además, también mueren latinos, blancos, legales e ilegales. Existen también, sin que esto justifique la violencia policial, pero no lo puedo dejar de mencionar, una lista de policías muertos, hombres y mujeres, asesinados, muchas veces a mansalva, por la violencia de los delincuentes de todos los colores y orígenes. Ninguna, como ya dije, es entendible y menos justificable, ninguna debería haber existido. No creo que una salve a la otra en ninguna de las dos direcciones.

Entonces la muerte de Floyd, como todas las que han existido, fue, en principios, innecesaria y merece ser rechazada por todos. Todos deberíamos salir a protestar, a reclamar justicia, a pedir que la policía mida sus actos y trate por todos los medios de preservar la vida de los seres humanos. Hoy fue Floyd, mañana puedo ser yo o tú, tus hijos o amigos, los que al encontrarse con un policía “complicado” pudiéramos resultar maltratados en exceso injustificadamente e incluso muertos.

En esta ocasión, el policía la cagó, quizás no a exprofeso, pero la cagó, pero también la cagaron los otros tres policías que actuaron en el hecho, al no percatarse que la violencia era demasiada, al no intervenir para detener a su compañero, al no salvar a Floyd que ya estaba esposado y acostado boca abajo sobre la calle. A pesar de que estos cuatro policías fueron expulsados inmediatamente y el policía que provocó la muerte ha sido encausado por un delito grave y se ha abierto una investigación que deberá terminar con un juicio, deberíamos protestar, pero además deberíamos protestar por el abuso policial en cualquier lugar del mundo contra cualquier raza, sexo, color, incluyendo ahora mismo el que está sucediendo sin precedentes en Cuba, deberíamos protestar además por las muertes por el narcotráfico o la trata de “esclavas sexuales”, por los matrimonios “legales” asquerosos entre adultos y niñas de 7, 8 años, que muchas veces terminan con la muerte de las niñas en manos de un depredador, por el linchamiento de las mujeres en algunos países del mundo como una gracia, por la prostitución infantil de ambos sexos para que ricos y millonarios disfruten de acostarse con menores de edad, etc. Por tanto, deberíamos protestar por tantas cosas, que lo único que podríamos hacer diariamente es levantarnos e incorporarnos a una protesta.

No obstante, me sigo negando a creer que a la policía norteamericana o a cualquier otra, se les da clases para matar, sólo por matar. Se les instruye para salir a la calle a cazar a humanos por diversión. Me niego a pensar que, dentro de las academias y unidades militares, como parte de la instrucción, se exacerbe el odio a los seres humanos, la discriminación racial autorizada y que todo termine en un derroche de odio de unos contra los otros. Lo que no me queda duda de que, dentro de la policía, pero además dentro de una escuela, dentro de un hospital, como dentro de cualquier otro grupo humano, existan personas que no le gusten los blancos, negros, los chinos, los latinos y que desde el poder puedan abusar. Lo paradójico de este tema del racismo es conocer que, de forma organizada, existan personas negras, supuestamente ofendidas y maltratadas por el racismo, que se agrupan para odiar planificadamente a los blancos.

Es un idea más que conocida y denunciada a todas las instancias y niveles, a pesar de que el racismo como institución legal NO existe en los Estados Unidos, muchos miembros de la comunidad negra, son los más reprimidos, enjuiciados y encarcelados, en Cuba pasaba lo mismo, pero también hay que decir, que precisamente esa parte de la comunidad negra, no toda, pero esa parte, por diferente razones, históricas, sociales, culturales y particulares, es la que más delinque, es la que asalta, contra viola o violan las leyes y controla el tráfico de drogas y de armas en las esquinas de este país. Repito que la policía que está, entre otras cosas para defender la vida y propiedades de los ciudadanos, no debe actuar con violencia como primera vía para llamar al orden, pero también hay que entender que, frente a una persona violenta, que no responde a las órdenes, que agrede y saca un arma, por ejemplo, la policía no puede sacar una biblia y leerle los versículos de amor fraternal. Los policías además de cumplir con un deber tienen familias, mujeres, hijos, padres, amigos y, sobre todo, tienen su propia vida a defender.

He tenido sólo dos contactos personales con policías aquí en casi 8 años. La primera fue, estando Ruso y yo conversando en el portal donde vivo como a las 3 de la mañana. Un carro de policía parqueó frente a nosotros, quizás, pensé yo, preocupado por nuestra presencia en la noche. La llegada de un carro de policía siempre crea una, llamémosle, expectativa diferente. Era una joven muchacha entre los 25 y 30 años, que se acercó sonriendo, nos saludó y preguntó si habíamos llamado a la policía. Le respondimos que no y entonces ella miro el número de mi edificio y descubriendo que se había equivocado de dirección, pues estaba buscando el edificio de al lado, se despidió, pidiéndonos disculpas y deseándonos buenas noches.

La segunda vez, fue regresando Martica y yo de San Antonio, a la altura de Kansas, en una autopista cuya máxima velocidad estaba señalada como 75 millas por hora, yo desesperado por llegar a Lincoln, venía a 90 millas, sólo 15 millas más de las señaladas como máximas. El policía estaba parado en una salida, yo lo vi cuando le pasé por al lado, ya no podía disminuir la velocidad, ni levantar vuelo, pues no venía en el carro de Fantomas. Al mirar por el retrovisor, vi que se acercaba. En efecto, antes de que me hiciera seña, cortésmente me arrimé, apagué mi carro y puse las manos donde dicen que hay que ponerlas. El joven policía se acercó, al ver el ambiente que existía dentro de mi carro, o sea, Martica y yo, con cara de cansancio por las muchas horas de viaje, se relajó, me pidió mis documentos y se fue a chequear en su computadora. Regresó a los minutos, Martica trató de ser cariñosa y explicarle, el riendo, apenado o al menos fingiendo pena, dijo que entendía, nos clavó la multa por exceso de velocidad, nos recomendó tuviéramos cuidado y nos deseó buen viaje.

En el primer encuentro la muchacha policía comprobó que éramos amigos desvelados, que conversábamos en tranquilidad, pero si nosotros hubiéramos respondido mal o la hubiéramos mandado al carajo, independientemente del color de nuestra piel y los ojos azules de mi amigo, ella hubiera llamado a sus compañeros, o sea, 5 carros de policías que siempre aparecen nos hubieran ordenado tirarnos en el piso, nos hubiera puesto quizás esposas, etc. En el segundo encuentro, si a pesar de mi cara de cansancio, me hubiera dado a la fuga o no tuviera mis documentos en regla, o peor, hubiera dado pie a pensar que tenía e iba a sacar un arma, entonces el policía hubiera dejado de sonreír, probablemente me hubiera mandado a salir del carro, me hubiera esposas, tirado al piso, en el peor de los casos hubiera sacado su arma, etc.  

Entonces no conozco exactamente lo que pasó, porque no estuve allí y lo que se ve en las imágenes es incompleto. La policía fue llamada, Floyd, que tiene un historial delictivo, y dos amigos trataban de pagar con un billete falso, lo que provocó que el empresario llamara al servicio de la policía. Los amigos de Floyd fueron metidos en el carro de policía parece que sin problemas, pero Floyd, esposado y todo, tuvo que haberse resistido a entrar al carro o por lo menos tuvo que hacer algún movimiento que el policía consideró inapropiado para tirarlo al piso y reducirlo al orden. Las imágenes recogen al policía con la rodilla sobre el cuello de Floyd, cosa que duró dicen 8 minutos, mientras Floyd daba gritos diciendo que no podía respirar, que le dolían las manos y la espalda y llamaba a su mamá.

Floyd no murió en ese instante, apareció una ambulancia lo asistieron y montaron, pero murió rato después. Eso son los hechos que se ven. Ahora tenemos dos autopsias. La primera hecha por una autoridad competente, creo que la que se utiliza por orden del Estado y una segunda autopsia privada que ordenó y solicitó la familia de Floyd y ambas concluyen de forma diferente. La primera asegura que Floyd no murió directamente producto de la rodilla en el cuello, o sea, por asfixia, sino que tenía enfermedades del corazón, la presión arterial alta y que aparecieron sustancias químicas dentro de su organismo no producidas por el cuerpo humano, no se aclara de qué sustancias químicas se habla, podrían ser refresco de cola, o café, algún té indio o chino, pero también podría ser droga. La segunda autopsia, la ordenada por la familia, concluye con que Floyd si murió producto de la presión en el cuello.

Soy seguidor de la UFC, deporte en el que me metió Yordan, el esposo de mi hija. Veo peleas de ese deporte desde antes de irme de Cuba. He visto a muchos peleadores engancharse agresivamente del cuello del otro peleador y aplicarle una llave típica de estrangulamiento y apretar y apretar hasta que el apretado toca, como señal de que no puede aguantar más. En algunas peleas el que aprieta no siente el toque o se hace el que no lo siente y el arbitro demora segundos en actuar y el apretado se desmaya. Reconozco que a mí me sigue asustando, porque da la impresión de que muere, pero no, parece que es un recurso del cerebro que demora segundos, porque el apretado, a veces medio mareado, se recupera, se levanta y en la mayor parte de los casos, se para en el medio del octágono a recibir el veredicto de su derrota. Entonces, sin saber yo nada de nada, siempre me pareció exagerado que Floyd hubiera muerto por asfixia, cosa que lo complica todo porque no murió debajo de la rodilla del policía. Ahora la justicia, el abogado fiscal, el defensor, los 12 jurados y el juez, la tienen buena, porque por existir, existen dos autopsias legales con resultados diferentes.

La familia de Floyd tiene ahora muchos derechos. Ella puede, como ya hizo, ordenar investigaciones privadas. Puede además protestar. Los familiares y amigos, más todos los movimientos pacifistas, ecologistas, naturalista, vegetarianos, paleos y keto, etc., pueden protestar, o sea, ir a las autoridades, sacar permisos, justificar su protesta, pedir el apoyo de las autoridades incluyendo a la policía para desarrollar su protesta y recorrer los 50 estados del país. La familia y los amigos tienen el derecho a protestar PACIFICAMENTE, sin ser interrumpidos. La familia puede dar entrevistas a todos los medios, TV, periódicos, etc., y filmar y publicar un o muchos documentales sobre Floyd, su historia, su infancia, su muerte. La familia, queriendo o no a Floyd, teniendo o no relaciones con él, puede demandar y pedir una indemnización, casi siempre económica, muchas veces millonaria, por la pérdida de su familiar. La familia puede irse a la Casa Blanca y después de ser autorizados, obviamente, puede pararse, caminar, gritar consignas, cantar canciones, hacer misas, levantar carteles, etc., pero pacíficamente. Si la familia o amigos, levanta la mano y tira una piedra hacia el jardín de la Casa Blanca, sólo para el jardín, estarán cometiendo un delito o un crimen, como aquí le llaman, estarán burlando la ley, estarán incitando a la violencia y será retirada del lugar, a lo mejor detenida y a lo mejor tendrá que enfrentar cargos.

Fuerza contra la violencia y el terror.

Estados Unidos tiene una gran tradición en marchas de protestas, creo que, de las más grandes fueron las que se hicieron en todo el país e involucró a muchos sectores precisamente por los derechos civiles de los negros y las que se hicieron a raíz de la guerra de Viet Nam para presionar al gobierno norteamericano a poner fin al evento y regresar a los norteamericanos vivos a “casa”. Los norteamericanos, a diferencia de nosotros los cubanos de estos últimos años, crecen con ese derecho y eso hace a los Estados Unidos un país grande. Usted no está de acuerdo o quiere mostrar su opinión o posición, pues puede armarse un movimiento, no importa la causa, puede ser igual la defensa de un derecho humano, como la defensa de las mariposas, puede hacerse seguir por diez personas o por miles y denunciar, pedir cambios, etc. Puede desfilar y movilizar al país, puede sumarse a los más de 300 millones que somos. Ese es un derecho que se practica todos los días y que los norteamericanos no entienden por qué otros no lo tenemos.

Entonces cualquier evento puede terminar en protesta, pero no nos dejemos engañar, no seamos ingenuos o no seamos cómplices. Lo que está ocurriendo en muchas ciudades de los Estados Unidos nada tiene que ver con la muerte del hermano Floyd. Lamentablemente, para mí, el hermano Floyd ha sido utilizado por objetivos más profundos y por personas más hijas de putas. Pensemos y seamos honestos, ¿en realidad estamos enfocados e interesados en el hermano Floyd?

Ya dije que sí, hay que protestar, hay que discrepar, hay que discutir, hay que pedir justicia, pero nada de eso tiene que ver con lo que estamos, unos impotentes, otros con miedo, viviendo. Lo que estamos viviendo es un proceso de intención de desestabilizar al país, una vez más la intención de pasarle la cuenta al gobierno y por supuesto, al “más malo de todos los malos”, de toda la historia de los malos, Trump.

He visto marchas de jóvenes que su intención manifiesta es crear y mostrar que existen los oprimidos, que existen los explotados, o sea, explotar ese sentimiento de opresión, manejado por los académicos y políticos. Jóvenes, muchos de ellos, que jamás han entrado a un barrio de negros y que no tienen ni un amigo negro, ahora protestan por la opresión de los “oprimidos de siempre”. Marchas y marchas que tienen el único objetivo de desestabilizar al gobierno y crear crisis, tratando de demostrar al mundo su inconformidad, parapetada detrás de un evento muy particular, la muerte de Floyd por un exceso de violencia de un policía local, porque tampoco ocurre todos los días, ni son millones los desaparecidos o asesinados. Jóvenes que están maximizando ese evento, pero con fines políticos. Jóvenes que estaban aburridos, en cuarentena desde hace meses y que ahora desfilan por las calles tirándose fotos para poner en Facebook.


Gran cultivo para que aparezca la otra fuerza que siempre está al acecho, la delincuencia y entonces dentro de esas marchas, justificadas o no, aparecen los llamados “oprimidos” para tomar el poder por las manos y acabar.

Lo que estoy viendo, incluso aquí en Lincoln, aunque en menor escala, es vandalismo, robo, saqueo, destrucción, odio desmedido contra todo y todos. Lo que estoy viendo es a grupos de personas, que son pagados, o sea, personas que reciben dinero cash para salir a destruir. Ahí están los videos. Lo que estoy viendo es a grupos de personas enmascarados que agreden a civiles, dándole salvajemente golpes, con palos, patinetas, piedras, solo por agredir y divertirse. Ahí están los videos de hombres destrozando a golpes a un joven que ya estaba destrozado en el piso o a una mujer que, parada en la puerta de su negocio, trataba de evitar que entraran a destruirlo. Hombres negros, si negros, destrozando a golpes a otros hombres e incluso a mujeres. Y eso me recordó un libro que leí cuando fui muy joven, “El señor de las moscas” genial obra para entender la degradación humana, incluso la de niños como en el caso de la historia específica, donde la violencia desmedida y el poder llegan a convertir al hombre en animal.

He visto quemar, romper vidrieras, entrar y saquear mercados y tiendas, virar carros de la policía en medio de la calle y peor, carros de civiles que transitaban quizás de la casa al trabajo o viceversa, que no tienen la culpa de nada. Ahí están los videos. He visto a jóvenes, de ambos sexos, con las caras tapadas para no ser identificados, darle dos patadas a un carro de policía que ya estaba destruido, sólo para las fotos y a jóvenes muchachas encaramarse en carros que están gomas arriba para bailar y llamar la atención a los que abajo gritaban, aplaudían y bailaban también. Ahí están los videos. Hay una joven que se ha encaramado a defecar, o sea, en cubano cagar, delante de todos y sabiéndose filmada por todos, sobre un automóvil. He visto a grupos de hombres atacar y golpear a un policía que solo cumplía con su deber de llamar al orden. Ahí están los videos. He visto no sólo saquear tiendas, sino que luego de saqueadas grupo de jóvenes siempre ocultos detrás de máscaras, entrar y provocar fuego, sólo por provocar fuego. He visto como se ha dejado grupos de piedras en las esquinas para tenerlas a mano para tirarlas. Ahí están los videos. ¿Qué tiene todo esto que ver con aquella lucha encabezada por el Dr. King, que sí logró cambiar al mundo?

He seleccionado varias fotos para acompañar este escrito. De ellas, la que más me gusta es ésta que exhibo abajo. El momento captado por el fotógrafo, el equilibrio de los participantes, las posibilidades de ver el movimiento de los protagonistas, es genial, sólo para mi comparable con la “Última Cena” del grandísimo Leonardo da Vinci. Observen las caras, las posesiones que traen en las manos después de haber saqueado una tienda, sus ropas y capuchas, representativas de los “oprimidos” y las preguntas que se me ocurren son: ¿Qué carajo tiene esto que ver con las protestas por la muerte de Floyd?, ¿Esto es protestar pacíficamente por el asesinato de un hermano de color de piel o es un acto fragrante de delincuencia?, ¿Ya sabemos que están robando, pero denotan en sus caras al menos la tristeza y seriedad del momento?, ¿Están homenajeando a Floyd? No jodan. La ventaja de la instantánea es que uno puede saber muy fácil lo que está incluso dentro de los cerebros de estas personas fotografiadas.


Otras preguntas son: ¿Qué tiene que ver todo esto con la muerte de Floyd?, ¿Podría un gobierno hacerse el de la vista gorda, para hacerse el democrático y discrepar sentimentalmente con la muerte de Floyd, dejar que destruyan al país, destruyan negocios, quemen ciudades y sobre todo agredan a personas?, ¿La muerte de Floyd, lamentable, injustificada, repudiable y protestable, puede ser causa para que la mugre, la delincuencia, los desclasados socialmente a gusto, los vándalos, los agresivos, los inconformes justificados y los injustificados, los drogadictos y los narcotraficantes, los alcohólicos, los locos, los aburridos, destruyan y maten?


Pues no. No sé si estarás de acuerdo, pero la respuesta es NO. Primero Trump, encargado mayor, transmitió personalmente disculpas en nombre del gobierno, en nombre del pueblo americano y de él propio a la familia de Floyd. Luego hizo un llamado a los gobernadores estatales para que ellos y las fuerzas de cada estado resolvieran los problemas y lograran pacificar a los protestantes, pero dejó claro que las acciones que estaban tratando de crear caos, serían nombradas terrorismo interno, o sea, no delincuencia, sino terrorismo y que él, llegado el momento comandaría las acciones del ejército, si fuera necesario. Y a mí me parece bien. Para aquellos que no les gusta Trump, ahora tendrán más causas, pero el presidente de cualquier país tiene que velar porque las cosas para mayoría funcionen. La primera misión es garantizar la seguridad ciudadana y la de las propiedades de esos ciudadanos y el Estado. La delincuencia no puede tomar las calles por ninguna razón o causa.


Nada justifica el vandalismo y entonces si no se paran, el vandalismo será parado, incluso bajo el uso lamentable de más fuerza especializada. Si la historia continua, entonces entrará a gran escala la presencia del ejército. Delincuentes, aprendan y aplíquense la enseñanza, hoy en las guerras modernas se dice, “cuando los aviones norteamericanos despegan, nadie más vuela”, entonces cuando a las calles entre el ejército, la cosa se pondrá “bonita” para los que no cumplan. Y es a eso a lo que no deberíamos llegar.

Es lamentable ver como con el objetivo de desestabilizar a un país o agredir a la figura política de un gobierno, más, con el objetivo declarado de llamar la atención internacional mostrando una cara, a lo mejor real, pero no la única, que existe en este país, se lleguen a desarrollar incidentes como éste o se escoja un problema puntual como bandera. Repito, no existe el racismo institucional en Estados Unidos, no están los ciudadanos norteamericanos oprimidos, las personas aquí no sienten miedo y no quieren irse a vivir a otro país. Eso es mentira. En el peor de los casos que se quiere representar, los llamados afroamericanos, o sea, los negros, no son un grupo que vive en guetos o campos de reconcentración, no son manejados con perros entrenados, no son, ni podrán ser discriminados pública y abiertamente, ni por el estado, ni por los gobiernos, ni por la policía, ni por nadie.

Ningún grupo, partido, asociación podrá estar por encima de los intereses de la nación, menos de los ciudadanos. Lo que veo no es una manifestación por los derechos civiles, ni los reclamos por un grupo social, ni tan siquiera la demanda por afectaciones particulares. Las imágenes de candela, saqueo, robo, golpizas violentas, opacan cualquier causa justa. Lo que el mundo está presenciando a gran escala, no es la protesta por la muerte de Floyd, ni el disgusto del pueblo norteamericano, lo que se está exportando a partir de las imágenes, es el descaro y la hipocresía, más los intereses de grupos, metidos dentro de otros grupos, muchas veces metidos dentro de otros grupos, que están tratando de joder. El ciudadano trabajador, el ciudadano cumplidor de las leyes, el ciudadano que, queriendo cambios y arreglos, busque la vía “civilizada” de manifestarse, siempre tendrá cabida dentro de este gran país, el resto debería parar, porque se está arriesgando a ser tratado con más violencia que la que ellos generan.

El pueblo norteamericano tiene una tradición muy fuerte en la tenencia y uso de armas de fuego. Existen miles o millones de civiles que legalmente poseen armas y han hecho declaraciones advirtiendo que no van a permitir que nadie, ni ninguna causa, agreda a sus familiares o destruya sus intereses. Han dicho públicamente que todos aquellos que crucen esa fina línea del derecho y la legalidad, serán considerados enemigos y que tiraran a matar. Ahí están las fotos y videos. Entonces, ¿qué quieren los manifestantes agresivos y los saqueadores, que lleguemos a matarnos unos a otros, que el asunto termine en una guerra civil? Creo que es el momento en que la familia de Floyd, herida y dolida entendiblemente, salga y diga: _hermanos, negros y blancos, asiáticos y latinos, árabes y africanos, les agradecemos las muestra de solidaridad y el apoyo en la búsqueda de la justicia, pero, por favor, es hora de parar.


En las manifestaciones, que repito, muchas no tienen nada que ver con Floyd, aparecen jóvenes bolivarianos, o sea, portando carteles en defensa de la Venezuela de Maduro, otros exhibiendo como mensajes sus tatuajes con la cara de “Che”, banderas de frentes patrióticos latinoamericanos, Salvador y Nicaragua, personas con gorras militares cubanas, verde olivo, con la bandera cubana incluida, etc. Ahí están las imágenes. En las manifestaciones aparecen personas que pagan a los manifestantes como ya dije. Ahí están los videos. Y por supuesto, las televisoras nacionales e internacionales, incluyendo a la televisión nacional cubana, que se dedican a echarle más candela al fuego, hablando de “revolución social anticapitalismo” en los Estados Unidos, de los “oprimidos” lanzados a la calle pidiendo derechos, de los negros explotados por la discriminación racial brutal que existe, etc. Llegándose a lamentar públicamente y hacer propaganda de la falta o violación de los derechos humanos dentro del país, incluso en aquellos países donde todos los días, durante muchos años, se violan esos mismos derechos, se reprime también a los negros, se encarcela también a los negros y se conciben a los negros como mayor problema delictivo. Léase Cuba y mire a su población carcelaria. Política y más política.

Creo que, si la intensión para muchos es demeritar a pocos meses de las nuevas elecciones, a la figura del actual presidente, acaban de escoger, una vez más, el camino equivocado. Por mis cálculos, el presidente actual, sin desconocer el incidente de Floyd, está defendiendo los intereses del pueblo norteamericano, no sólo de los blancos rubios de ojos azules, no sólo de los republicanos, sino de los mismos ciudadanos negros que han sido afectados, quemados y destruidos sus negocios, etc. Trump está jugando con la candela de terrorismo interno, de gravedad nacional y de hacer funcionar al ejército en defensa de las vidas y las propiedades de todos aquellos, incluyendo los negros que están a favor, no de los republicanos, sino a favor de los Estados Unidos de Norteamérica.

No todo es malo, claro, no todo es terror, no todos los policías son asesinos, ni todos los negros, afroamericanos, son malos, ladrones, drogadictos, etc. He visto videos de un negro americano, con cerca de 70 años oponerse a los vándalos, preguntándoles por qué le destruyen su negocio y su camión, resultado de su trabajo y esfuerzo de toda su vida, lo he visto decirles que eso no es “poder negro”, que eso no es reclamar nada, que, si ellos están en contra del llamado “poder blanco”, están peor que ese poder blanco que ellos critican.

He visto una foto, que debería darle la vuelta al mundo de un policía que se queda solo, separado de su grupo de policías y que antes de ser linchado, fue protegido por un grupo de hombres negros, los que hicieron un cordón para salvarle la vida y evitar que fuera linchado por la masa desbordada. He visto una foto de policías arrodillados rezando frente a la masa de manifestantes, imagen que está pidiendo más que disculpas. He visto las palabras en español casi perfecto de una niña de quizás 8 años, nieta del Dr. Martin Luther King, donde, con sus palabritas pequeñas, hace un llamado a la paz y al amor.

He visto un video de una muchacha joven negra, a la que me echaría de amiga, que ella sola, batida contra decenas de manifestantes, los acusa de hipócritas, de estar mintiendo, de no saber nada de lo que pasa en los barrios de negros, donde, según ella misma, todos los días los negros matan a negros, donde todos los días bandas de negros agreden a otros negros por el control de zonas de drogas, donde mueren niños abusados por otros negros y donde un negro que llama a la policía es asesinado por otro negro y el hecho es bien visto porque es acusado de “soplón”. Ella les dice que sólo están buscando, los tan queridos ahora, “likes”, pero ninguno va a trabajar en un barrio de negros para resolver el tema desde abajo. Ella se nombra ciudadana libre y feliz de vivir en el país donde vive. Les dejo el link del video, para mí, la mejor de todas las explicaciones que he visto, leído y escuchado de lo que está pasando y aclaro, lo que ella misma dice, no es una profesional de la comunicación, no es un político, no es un enviado del gobierno, nadie le ha pagado. Ella es una de la llamada afroamericana, o sea, negra, que ha salido a decir su verdad.

https://www.facebook.com/ConservadorCristiano/videos/313701559619390/?t=6&v=313701559619390