martes, 23 de febrero de 2021

Para que Cuba “sea nuestra madre, no nuestro policía”.

Acabo de leer la publicación del actor, productor, cantante, escritor, humorista, el cubano Alexis Valdés, febrero 2021. No exagero si digo que es uno de los mejores actores de las nuevas generaciones de artistas cubanos. Son muchas las noveles, las películas y los espectáculos en teatros que tiene en su curriculum. Ya había triunfado en Cuba, ya era muy conocido y querido, cuando salió a España, donde a pesar de ser mulato, nada lindo y no hablar como los españoles, triunfó en teatros y cines, en un medio donde el idioma y sobre todo la forma de hablar, es fundamental. Luego en Miami, con un gran público cubano que lo recibió, por lo que conozco, rompió los esquemas y la pegó, aún en cada cosa que hace la pega. Alexis, puede gustarte más o menos, es un triunfador.

Ahora leo su explicación e ideas sobre la canción “Patria y Vida” que tanto está sonando, pero más que eso, Alexis, a lo mejor sin intenciones grandilocuentes, recrea y lo recrea bien, una parte de nuestra última historia, sobre la cual nadie puede discrepar. Creo que mejor explicado no puede estar. Es respetuoso y claro, como corresponde a un buen intelectual. Aquí se las dejo textualmente. Creo que poco se puede aportar, más allá de decir tres o cuatro buenas malas palabras a lo cubano.

En una etapa de mi vida, por casualidad o la insistencia de un amigo, tuve la oportunidad de participar en las noches de La Habana, las cuales desconocía a profundidad. Trabajé algún tiempo con responsabilidades administrativas y comerciales en el afamado “Restaurante 1830”, cuyo cabaret al aire libre, “Los Jardines” y el anexo que administrábamos “La Chorrera”, se convirtieron, al decir de la policía cubana y el ministerio del interior, en el segundo foco delictivo de La Habana de noche, el primero por aquellos años era la zona que rodeaba el Hotel Cohíba.

Aquella denominación de “segundo foco delictivo”, preocupación diaria del MININT y del gobierno, era debido a las fiestas de noches, porque la verdad es que al restaurante pocas personas entraban a comer. Era extremadamente caro. Allí conocí las verdaderas noches de la ciudad, donde 300, 400 y más personas reventaban los salones nocturnos del 1830. Allí, con aquellas “fiestas house” que reconstruimos, conocí directamente a jineteros, jineteras, chulos, casi delincuentes, profesionales delincuentes, exconvictos, pero también buenas personas que tenían en esas noches sus formas de vida. Objetivo fundamental, los dólares norteamericanos.

Allí conocí a hermosas cubanas, algunas graduadas universitarias, casi diosas por sus cuerpos y caras, que noche a noche me saludaban cariñosamente para que las dejara pasar. Allí conocí a menores de edad, que trataban de, con sus pinturas en la cara, pero sin carné de identidad, engañar al portero para entrar a “luchar”. Allí conocí a jóvenes que llevaban a sus esposas a prostituirse, si, a sus esposas, a las mujeres con las que compartían su vida e incluso tenían hijos. Allí vi a hombres caerles a piñazos a sus jineteras “protegidas” por considerar que no hacían el mayor esfuerzo en la captura de un extranjero y allí vi a bellas jóvenes cubanas, entre 18 y 20 años, entrar orgullosas y autorizadas del brazo de extranjeros, algunos turistas, otros empresarios en Cuba, muchos con casi 70 años, algo así como estarse exhibiendo y acostándose con personas que podían ser, por mucho, sus abuelos. No importaba el color, el tamaño, la edad, el país de origen, el idioma, lo importante era la “lucha” de ese día. El mañana sería otra cosa.

Allí vi a por montón la cocaína y la marihuana, drogas sobre las que a mi edad conocía muy poco. Allí vi a muchas muchachas quitarse los zapatos y tirarse al mar, cuando de pronto en la noche entraban los miembros de la seguridad del estado y de aquel departamento creado que se llamó “Lacra Social”, para no ser detenidas, enjuiciadas, multadas y muchas regresadas a sus provincias de origen. Allí me conseguí un grupo de delincuentes con armas encondidas que nos protegían como especie de guarda espaldas y allí, gracias a las noches del “1830”, me repugnó tanto el asunto que me prometí más nunca trabajar en ese ambiente.

Alexis Valdés, que, por su profesión de trabajar de noche en cabaret y discotecas, como él cuenta, de eso debe saber muchísimo más que yo, no miente, creo que ha sido no sólo real, sino cuidadoso, sobre todo en un momento, donde la realidad cubana cambió y las personas, cosa que ocurre hasta hoy, tuvieron que inventarse y reinventarse todos los días para poder vivir.

Es verdad la existencia de universitarias que dejaron sus trabajos profesionales para irse a limpiar piso en un hotel o trabajar detrás de un mostrador sirviendo comida y de paso, si Dios las ayudaba, conocer a un extranjero. Es verdad que, así y todo, en algunos casos, teniéndose que acostar con casi sus abuelos o con un tipo de una cultura totalmente diferente a la nuestra, por ejemplo, un árabe, vivían mucho mejor que como profesionales. Conozco casos de que esas llamadas “jineteras”, a las que el propio Fidel Castro no le quedó más remedio que reconocer e irónicamente mencionar, en aquellas intervenciones inacabables, como las más sanas prostitutas del mundo por la supuesta atención médica cubana, eran las que no sólo mantenían a sus familias y ayudaban a sus amigos, sino que colaboraban con, por ejemplo, los comités de defensas donde vivían aportando las comidas y bebidas para las fiestas de vecinos, por lo que muchos las veían como una solución aceptable e incluso como buenas “compañeras cederistas”.

Los apodados jineteras o jineteros, no sólo se dedicaban a las noches, sino que, en la lucha en las playas, las calles del Vedado o La Habana Vieja, muchos se casaron con aquellos extranjeros empresarios y pasaron de “delincuentes” a señoras y señores con autoridad y derechos, por encima del cubano pueblo. ¿Qué decir de los que lograron levantar el vuelo? Entonces, poco tiempo después regresaban victoriosos, orgullosos, satisfechos, gordos, blanqueados, con pelos lacios y dinero legal y el gobierno los recibió, les alquiló hoteles, carros, restaurantes, creó tiendas para ellos, etc. Una vez más en nuestra historia patria, los “feos y asquerosos” gusanos regresaban convertidos en “preciosas” mariposas.

La jinetera que muchas noches fue casada por la policía, llevada a calabozos, multadas, pero además maltratadas en secreto y públicamente, denigradas y no pocas abusadas y extorsionadas por algunos policías, regresaban con pasaportes extranjeros y todas las autoridades una vez que ponían los pies en suelo cubanos, se arrodillaba frente a ellas. Eran entonces señoras de bien.  Recuerdo, y ahora me río, a mi hija Jenny estudiando y poniéndose brava al borde del llanto, por las notas que sacaba, mientras una compañerita de aula, de su misma edad, nunca venía a clases y en todo tenía 100 puntos. Aquella adolescente, menor de edad aún, era en las noches jinetera y por supuesto, en esos años que hablo ya muchos profesores no eran profesores, por lo que los regalos podían más que los estudios.

Alexis no sólo explica, sino reconstruye una parte de nuestro pasado, que, sumado y sumado, ha dado pie a la canción “Patria y Vida” para lograr una Cuba que, como magistralmente él mismo dice, “sea nuestra madre, no nuestro policía”.

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Alexis Valdés

¿Quién es Jinetero?

En estos días se está hablando mucho de la palabra Jinetero o Jinetera entre cubanos.

Pero, ¿Qué es una jinetero o Jinetera?

Yo conozco bastante bien la historia porque trabajaba en los cabarets de La Habana en los 80 cuando todo comenzaba.

Las Jineteras no eran más que chicas con ganas de divertirse y de tener acceso a ciertas cosas que no tenían. Por ejemplo, tener acceso a una noche divertida en un cabaret de La Habana o alguna discoteca. Tener acceso a un restaurante de un hotel o a comprar alguna prenda de vestir que a todo joven siempre le ilusiona. Cosas a las que solo te podía “invitar” un extranjero.

Yo conocí a esas jineteras. Las conocí en el Hotel Capri en el Habana Libre en el Hotel Nacional o en la Discoteca del Hotel Comodoro. En su mayoría chicas hermosas con mucho encanto, gracia, y muchas de ellas hasta con preparación. Algunas incluso eran universitarias. Estudiantes de medicina de arte de magisterio... Y un dato muy importante: no cobraban.

No, no cobraban. Realmente lo que recibían era pequeñas cosas (como diría Serrat) y muchos sueños. Algunas de ellas incluso soñaban con casarse con ese señor español o italiano o mexicano o canadiense y salir del país a conocer otras realidades más prometedoras que su realidad.

¿Era eso un delito?, ¿Era eso indigno? Por supuesto que no. Eran chicas que tenían ganas de disfrutar su juventud. Venía un señor de otro país que podía estar en el Hotel donde ella no podía, que podía comer en el restaurante que ella no podía, que podía ir a las discotecas que ella no podía, y por supuesto, para ella ese señor era Superman.

Y Sabina les dedicaba versos, Willy Chirino también. Y llegado un momento, el gobierno que en un inicio la persiguió, las dejó seguir en un estado de cuasi-legalidad, porque sabían que era un gran atractivo para los turistas. ¿A que iban si no tantos hombres solteros a Cuba? ¿A la playa? Por favor. ¿Saben cuántas playas hermosas hay por todo el mundo?

Llegó la exaltación hasta el punto, de que en algún momento escuché a alguna de aquellas chicas decir “yo no me acuesto con cubanos, los cubanos solo dan pin.. y disgusto” Y por supuesto me dolió mucho, porque uno de esos cubanos era yo. Y a veces veía una chica hermosa a la cual ya yo no tenía acceso simplemente por ser cubano. ¿Quién creó eso? ¿Quién elevó al foráneo por encima del cubano? El Gobierno cubano. O, ¿Ya nos olvidamos de la parodia del poema “Tengo” de Guillen que todos leíamos en las casas escuelas y trabajos?

En España hasta se puso de moda que las artistas más famosas se traían un cubano y aquello se volvía el atractivo de la prensa del corazón. Así surgieron los Dinio y Compañía. Que fueron los más famoso de la España de los 90. La frase más común era “¿Sabes quién se trajo un cubano?”  Y a los que habíamos venido como artistas como yo o el mismo Yotuel, nos molestaba que en todas las entrevistas nos preguntaran por eso. ¿Y tú conoces a Dinio?, ¿Y lo conociste en Cuba? Un día un taxista me dijo: “¿Qué es lo que tenéis allá abajo que las tenéis locas??  Y yo le dije “perdón señor yo no tengo nada que ver con eso” y me respondió “vamos, vamos Cubanito, que todos sois iguales” Y esa era la imagen que tenía el pueblo español de los cubanos.

Entonces, ¿Quién creó las jineteras y jineteros? Como dicen los babalawos, lo que se sabe no se pregunta. Las creó la precariedad. Las creó la falta de derecho a divertirse y soñar por ser cubanas. ¿O es que ya nos olvidamos de que los cubanos hace solo unos años no podían entrar a los hoteles y no podían comprar en dólares? Ni siquiera podían tener dólares. Lo cual significaba que no podías tener unos jeans o unos zapatos deportivos o una camisa bonita o un reloj o una grabadora o unas gafas de sol o un CD con una música del grupo que más te gustaba. Todo eso estaba absolutamente prohibido. La única manera de tener acceso a eso era tener relación con un extranjero. Y por eso todos los cubanos buscaban tener relación con algún extranjero. Unos les brindaban amistad, otros negocios y otros les brindaban sexo. Es decir que jineteros fuimos todos entonces. Incluido el gobierno.

Porque a muchos representantes del gobierno los vi en esos cabarets, en esos hoteles, en esas piscinas, en esos restaurantes, bebiendo y comiendo y disfrutando con aquellos extranjeros empresarios que venían hacer negocios a Cuba. Y muchas veces aquel funcionario o dirigente o amigo o familiar de un dirigente que estaba con ese extranjero, ni siquiera era el que iba a hacer el negocio, era solamente un puente para llegar al otro que tenía aún más poder, que era el que podía propiciar el negocio. Es decir que ese funcionario o miembro del gobierno estaba “jineteando” a ese extranjero. Y aquel personaje propiciador, podía ser lo mismo un ministro que un viceministro o el hijo o sobrino o el cuñado de un dirigente de lo más alto de la revolución. Yo viví todo eso porque tenía un par de amigos empresarios extranjeros y veía cómo pasaban uno a uno, o de tres en tres, a comer y a beber a costa del extranjero y a nombre de la Revolución. Y al final muchos de esos empresarios se iban cansados de gastar dinero dando vueltas e invitando gente sin concretar nada. Como un amigo de La Rioja al que me encontré en La Habana. Estaba intentando vender sus chorizos, y le pregunté “¿vendes?” y me dijo: “Si, pero no pagan”. Era así. Un juego. Una ruleta de la suerte, donde al final uno caía con suerte y los demás se iban cansados de intentarlo.

Como dato curioso. Una noche estaba yo en el Palacio de la Salsa y por ahí acostumbraba a pasarse uno de los hijos de Fidel Castro. Creo que es uno que se llamaba Alejandro y decían que era un chico muy inteligente en temas de computación o matemáticas. Pues yo andaba con un amigo mío de toda la vida llamado Cesar al que conocí en Barcelona. Y el tal hijo de Fidel Castro me dijo textualmente: “¿Asere tú le puedes pedir a tu amigo que me compre una Coca-Cola? Y recuerdo que yo le dije a mi amigo “es un hijo de Fidel”. Y el amigo me miró como diciendo “¿Quéee ???“, “Y, evidentemente le compramos la Coca-Cola. Y eso mismo me pasó con artistas famosos, glorias del deporte cubano y tantos otros que no mencionaré aquí por qué no viene a cuento.

También recuerdo al hijo mayor de Fidel, (a Fidelito), con otro empresario español al que yo conocía, en las noches de los cabarets de La Habana. Recuerdo que me vio y me dijo “Pero tú no vivías en España” y yo le dije “Vine de visita” y me dijo “vete de aquí que este país es una mierda”. Mira tú, el hijo del padre de la patria. Y en esas noches vi a casi todos los del gobierno, ministros, generales, ideólogos, que claro, cuando iban sin extranjeros, pues entonces no pagaban. Tenían firma. Así se decía: “Él tiene firma en todas partes”, es decir que se pagaba del presupuesto nacional. En fin, lo que sigue pasando. Porque en Cuba nadie se cree que los peces gordos viven como viven por su salario.

¿Qué quiero contar con esto? Solamente un pedacito de una gran verdad. Todos fuimos jineteros. Todos tuvimos un amigo extranjero que nos compró algo. Incluso hoy en Cuba mucha, muchísima que gente, para sobrevivir recibe dinero cosas y ayuda de gente que vive en el extranjero. Y si no, pues no viven. ¿Es indigno eso? ¿Es todo el pueblo indigno?

Entonces acusar a Yotuel Romero o a cualquiera de jinetero es una estupidez. Porque un país donde ser jineteros es una forma común de ganarse la vida, no puede acusar a alguien de jinetero. Es como un país de pescadores que acusa alguien de ser pescador o un país de tabacaleros que acusa a alguien de producir tabaco. Nuestro país se volvió jinetero por necesidad material y falta de sueños. Esa es la gran verdad que nunca dirán en el Noticiero de televisión.

Por eso al principio las chicas que ejercían esta profesión eran miradas con desprecio en la calle, en los trabajos y en las familias. Pero pasó el tiempo y llegó el momento en que fueron miradas como salvadoras de aquellas mismas familias. Eran las que llevaban el dinero para la comida. Y los pañales para el bebé. Y la medicina extranjera para el abuelo. Y las chancletas cómodas para la tía. Y las que le hacían el regalo bonito al primo cuando cumplía 15. Y las que un día compraban un puerco y unas cajas de cerveza y hacían a la familia feliz. Entonces fueron unas heroínas.

Como también decía Serrat “... más cuidado donde tocan” Un poco de respeto por el sacrificio y el dolor de vuestro propio pueblo.

Vergüenza debería dar hablar así de nuestra propia gente, que, si no pudieron hacer más, es porque no les dieron las herramientas para hacer más. Pero ya se han perdido todos los límites y bombardean a diestra y siniestra a todo el que les dice una verdad. Pero como también dice Serrat, “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Lo que es, es y negarlo no lo hace mejor.

Alguien dijo alguna vez ningún trabajo que nos da de comer es indigno. Y en este escrito yo quiero salvar la dignidad de la jineteras y jineteros cubanos que solo hicieron lo que pudieron hacer, para salir a flote en un país que no les llenaba los sueños y necesidades que tenían.

Por eso queremos otra Cuba, una Cuba de respeto, de decencia, de libertades. Por un país que quiera y defienda a su gente. Piense como piense. Una Cuba para todos. Una Cuba donde los cubanos sean primero y se sientan orgullosos y felices de serlo. Una Cuba donde ser cubanos no sea una limitación sino un privilegio, y donde no tengamos que decirle a nadie “¿Señor me compra una Coca-Cola? “ o unos Jeans o un viaje o sueño. Donde la gente lo compre con el fruto de su trabajo su esfuerzo y su talento. Una Cuba que no llame a sus artistas Jinetero o Drogadicto por haber hecho una canción que le cuestiona. Una Cuba donde los gobernantes acepten las críticas, los cuestionamientos y los errores. Y no se sientan intocables y superiores porque como dijo Martí: “Patria es ara y no pedestal”. Una Cuba donde no vaya una turba a tu casa a gritarte ofensas solo por disentir. Una Cuba donde no hayan “actos de repudio” que son la vergüenza más grande de nuestro tiempo. Una Cuba que sea nuestra madre no nuestro policía.

Con esa Cuba soñamos muchos cubanos, porque ya es hora.

Patria y Vida,

Alexis Valdés.

domingo, 21 de febrero de 2021

"Patria y Vida". Oxiuros en el culo de los gobernantes cubanos.

¿Cuán frágil es un gobierno, sea cual sea y esté donde esté, cuando una canción, interpretada por 6 personas, lo saca de paso, lo pone a correr y lo hace utilizar todos los medios nacionales de información, que por demás son todos de su propiedad, para defender, justificar y sobre todo tratar de denigrar a cada uno de los participantes?

¿Cómo puede una canción crear tanto ruido, cuando el gobierno asegura diariamente que es más sólido que nunca y tiene el mayor apoyo de toda su larga historia de más de 60 años?

¿Podría una obra de arte, en este caso una canción, convertirse en arma contra un gobierno y movilizar y unir a miles y miles de personas, identificándolas contra un enemigo común, concientizarlas y moverlas? No sé, sin embargo, al parecer por la respuesta inmediata del gobierno en la figura de su propio presidente, más otras figuras altas del gobierno, como los propios ministros, más todos los medios informativos, donde periodistas inescrupulosos arman sus noticias mintiendo sin pudor, parece que sí.

Y no sólo puede parecer que sí, sino que puede ser cierto que sí. Hay canciones, fotos, caras, acciones, discursos que, junto a personas, nombres, caras, pueden traer cambios. ¿Por qué no? Si existe un discurso famoso es aquel que el Dr. Martin Luther King, pronunciara el día 28 de agosto de 1963, “Yo tengo un sueño”, reconocido como una pieza maestra de la retórica y uno de los mejores discursos de la historia que se conocen o conservan. Si existe una imagen que sirve a los pacifistas, a los amantes de la vida, a los solidarios, es una foto de John Lennon, utilizada y utilizada hasta hoy por millones de personas en casi todos los países del mundo. Si hay un escritor influyente, a pesar de no haber escrito decenas de libros, a la hora de conocer cómo funcionan los gobiernos totalitarios en cualquier lugar del mundo, en cualquier época y cambiar el pensamiento de los lectores, es George Orwell.

La canción “Patria y Vida”, ha parado y llamado la atención a todos los interesados. De un lado el gobierno cubano ha parado sus actividades importantes, o sea, ha dejado de resolver el gran cuello de botella que tiene internamente y ha dedicado respuestas y del otro, miles de cubanos, tanto fuera, como dentro de Cuba, hoy repiten y repiten la canción, que hoy, a pocas horas de su estreno mundial en las redes sociales, ha roto todos los récords de vistas. Los primeros, como usualmente han hecho durante años, están tratando de que no se les vaya de la mano el asunto y reconocen con su actuación defensiva y por supuesto ofensiva, que ya los que se tienen que dar cuenta, se están dando cuenta.

La canción es una linda canción, que al escucharla emociona. Y emociona porque ella, a su forma, a su ritmo, dice lo que muchos pensamos y ya por los años de mantenimiento, casi gritamos. Está bien diseñada como letra y música y luego, bien interpretada. El dramatismo del video llega a movilizar. No es la primera canción que se hace con el objetivo que ella trae, o sea, decirle al gobierno cubano, ya está, no aguantamos más, queremos que se larguen.

Muchos le han cantado al desgobierno cubano tanto dentro como desde fuera de Cuba. Carlos Varela, con sus inigualables y, pienso yo, inmejorables canciones pueden ser uno de los mejores ejemplos desde dentro de Cuba, su “Leñador sin bosque” un día será reconocida como lo que realmente es. Hay que ser guapo para en los años más fuertes de la revolución fidelista haber escrito y cantado algo que dice:

Soy leñador nací detrás del molino.

Yo tuve un jardín que fue creciendo conmigo.
Años después un humo negro en el cielo,
la Inquisición quemó mi bosque con fuego.

En la comarca de su majestad,
todos repiten lo que dice el Rey,
él les da el agua, él les da el vino y el pan,
pero más tarde les cobra la ley.

Es sus mejores tiempos Willy Chirino, por citar otro ejemplo, escribió y cantó mucho aquella famosa canción bailable, prohibida en Cuba por supuesto, pero que los cubanos usábamos de forma escondida como himno, que en su repetido estribillo decía “Ya vienen llegando”, que seguro si eres cubanos, estando en contra o a favor del gobierno, tienes que haberla escuchado. Si, aquella que dice:

Apenas siendo un niño allá en la Antilla

Mi padre me vistió de marinero
Tuve que navegar 90 millas
Y comenzar mi vida de extranjero.

Huyéndole a la hoz y al verdulino

Corriendo de esa absurda ideología
Pues nunca quise ser aperitivo
Del odio, del rencor y la apatía

 (…) 

Y pese a la distancia y el ataque
Del rígido almanaque yo vivo con la suerte
De sentirme CUBANO hasta la muerte
De ser amante de la libertad

Hoy que mi pueblo vive ilusionado

Yo me siento inspirado y un son estoy cantando
Anunciándole a todos mis hermanos
Que nuestro día ya viene llegando.

Patria y Vida, la nueva canción está cantada por 6 cubanos. Cuatro de ellos viven hoy en el exterior, Estados Unidos y España y dos aún viven en Cuba. Jóvenes nacidos y formados por la llamada revolución y sobre todo para la llamada revolución, por lo que no aplica el criterio ideológico gubernamental de que son viejos recalcitrantes, siquitrillados, con rezagos burgueses del pasado. Los seis intérpretes, para colmo, son negros, más claros u oscuros, pero negros. Aquellos negros, explotados, desconocidos, sin derechos, para los cuales según los ideólogos revolucionarios se hizo la llamada revolución “salvadora”, por lo que es difícil ahora decir que son blancos rubios de ojos azules, racistas, que aspiran a la supremacía burguesa blanca que quieren volver al pasado para explotar a los pobres negros nuevamente. Son jóvenes negros, a los cuales no les sirve el socialismo, que, supuestamente, se hizo para ellos.

Los seis, según sus historias, son personas de pueblo, o sea, sus padres no eran diplomáticos, ni militares, mucho menos formaron parte del gobierno. Jóvenes que vivían en los reales barrios cubanos y que, por dedicarse a la música con ideas complicadas, fueron durante muchos años desconocidos, repudiados, marginados por las autoridades cubanas.

Fueron jóvenes marginados, cuyas canciones dentro de Cuba jamás se reconocieron. Eran jóvenes que no pertenecieron al selecto conclave de los artistas y cantantes famosos, aquellos que participaban en actividades del gobierno, aquellos que le cantaron a la revolución, aquellos que cantaban en la televisión, que se difundía su música y daban conciertos en los teatros, o sea, estos jóvenes en Cuba nunca llegaron a ser un Polo Montañez, campesino cubano, borracho al extremo del alcoholismo, que nadie conocía en Cuba, que ninguna empresa musical lo representaba, pero que luego de haber triunfado en el exterior y haberse convertido en famoso, se volvió una personalidad en Cuba o el por muchos años olvidado Compay Segundo, que por intereses económicos del gobierno cubano, fue rescatado de casi la miseria en su natal Santiago de Cuba y en pocos años convertido en millonario cantando las canciones de la trova tradicional cubana, que ya nadie en Cuba recordaba.

Esos jóvenes eran santeros, probablemente abusaron del alcohol o de sustancias prohibidas. Esos jóvenes, hablo de los cuatro que hoy viven fuera de Cuba, salieron para vivir mejor, salieron para poder cantar y no sólo lo lograron, sino que hoy son megas famosos, super reconocidos en el mundo, super premiados. Gente de Zona, Alexander y Sandy, pueden ser ahora mismo los cantantes más reconocidos dentro y fuera de Cuba. Yotuel, actor y cantante, triunfó en España, a pesar de no ser español y ni tan siquiera blanquito de piel. Descemer Bueno, del que no soy seguidor, es reconocido por sus composiciones, algunas muy famosas.

Los dos jóvenes cubanos en Cuba pueden haber sido cualquier cosa en su pasado, no me importa, hoy son muy valientes. Participar en un proyecto como este viviendo dentro del monstruo merece respeto. Sobre el Fonky nunca había escuchado hablar, parece ser un cantante independiente dedicado a la música urbana. Maikel, “El Osorbo” lleva meses siendo noticia, cantante también independiente porque ninguna empresa lo quiere representar, es uno de los líderes del Movimiento San Isidro y participante en el Movimiento 27 de Noviembre, no sé si será producente lo de movimiento, llamémosle entonces grupo, da igual.

Patria y Vida puede ser un himno, puede ser esa canción que se prenda en el corazón de las personas. Puede ser esa música donde se vean representados otros jóvenes, otros negros, otros marginados de Cuba.



Lo curioso de esto es que hasta hace poco algunas de estas personas comulgaban, de forma sincera o por interés, con el desgobierno cubano. Hasta hace muy poco se relacionaban con figuras del gobierno, sus familiares, cantaban en fiestas privadas, tenían propiedades en Cuba, casas, fincas, automóviles, de forma autorizadas, daban conciertos en Cuba gratis para el pueblo y algo a destacar, lograron que el propio presidente del gobierno, Díaz Canel, participara, bailara, disfrutara de sus canciones. Hasta hace poco, el gobierno cubano exportaba a Gente de Zona, a Descemer, como lo mejor de lo mejor de los jóvenes cubanos en la cultura, que actuaban como embajadores de la mejor cultura cubana, claro la cultura aprobada. Hasta hace muy poco, los revolucionarios cubanos en Cuba, y digo en Cuba, porque, aunque no se pueda creer existen muchos revolucionarios fuera de Cuba, se sentían orgullosos de los múltiples premios que estos jóvenes, negros cubanos, han ganado en muchas partes del mundo.

Patria y Vida, es eso, un canto a la vida, que reto al que la escuche y no se tenga que secar las lágrimas. Es una canción cantada con amor, pero ese amor que surge del dolor, de la roña, que se contrapone a la histórica frase de Patria o Muerte pronunciada por Fidel Castro en el discurso a raíz de la explosión del vapor francés La Coubre en el puerto de La Habana, a la que él mismo, tres meses después, en junio de 1967 le agregó lo de “Venceremos”.

Patria o Muerte a mí me gusta, es una idea muy concreta, fuerte, que sirve, me la imagino, para defender el país donde uno vive de una invasión extranjera. Creo que puede ser válida para, estando en una guerra de defensa nacional, recordar cual es el objetivo principal. Patria o Muerte me gusta como título de una película de guerra.

Me la imagino en la boca del actor y director Mel Gibson cuando interpretó magistralmente el personaje de William Wallace en la película “Braveheart”, cuya historia parte real, parte ficción, se relaciona con la primera guerra de independencia de Escocia contra el reinado inglés de Eduardo I. La frase de la película es el grito de “Freedooooooom”, o sea, Libertad, que bien los escoceses y luego Gibson lo podían haber cambiado por el de Patria o Muerte. Hubiera tenido desde el punto de vista psicológico el mismo efecto.

Pero el Patria o Muerte de Fidel, donde incluso nadie nunca nos atacó directamente, a pesar de todas las guerras en las que participó el gobierno cubano en el exterior, no fue un grito de guerra, sencillamente fue un grillete que hasta hoy amarra a los cubanos.

Patria o Muerte, cuando nadie nos quería quitar la patria, fue una mentira, fue una droga que trató y trata de mantener enfermo a un pueblo entero. Patria o Muerte nos dividió, nos marginó, nos separó de nuestra familia, nos catalogó en buenos y malos. Patria o Muerte dejó de ser un lema para el enemigo externo para convertirse en el látigo para el pueblo cubano, llamado enemigo tan pronto piensa diferente o actúa diferente. Gente de Zona eran jóvenes excelsos de la cultura cubana antes de la canción, hoy son catalogados de “Gentuza de Zona”, pagados por el imperio. Yotuel, hoy es nombrado jinetero por estar casado desde hace muchos años con una española y Descemer aparece como un drogadicto y alcohólico. Maikel y el Fonky, a los que les debe quedar poco para volver a ser detenidos y encerrados sin justificación por varios días, por supuesto son delincuentes, ladrones, violadores de niñas, comedores del protegido manatí, esclavos del exterior, vendedores de la patria, compradores de mariguana, etc., etc., etc. De seguro no quedaran caracterizaciones, adjetivos, ofensas que a cada una de estas personas no se les aplique.

Patria o Muerte fue el veneno de Fidel Castro, el que sin haberse sacrificado nunca y haber puesto su vida, ni la de ninguno de sus familiares en riesgo, era adicto a la muerte. Atacaba y atacaba detrás de un micrófono y pronosticaba el hundimiento de la isla en el mar, la desaparición de la población cubana, los deseos del suicidio en defensa de algo que la mitad de los cubanos no creían. Y no creían porque hoy somos más de 4 millones de personas que durante estos 60 largos años, han ido saliendo poco a poco, para cualquier parte del mundo y somos pocos, Cuba es una isla de la cual sólo se puede salir en barco, en avión, o nadando, ya que sólo Jesús, dicen pudo caminar sobre las aguas. Si cuba hubiera tenido frontera, esa frase de Patria o Muerte, luego no pocas veces sustituida por Socialismo o Muerte, hubiera logrado espantar a, como mínimo pienso yo, el doble. Socialismo o Muerte, ya en los inicios de la chochera de Fidel Castro, comenzaba a demostrar su incoherencia, porque al final resulta una redundancia.

Entonces, la canción Patria y Vida ha venido como los oxiuros en el culo de los del gobierno cubano, como en esas madrugadas donde dicen que las hembras salen a poner los huevos y pican como si fueron animales enormes con enormes agujas o pinzas.

Lo importante y de ahí el mérito de la canción es la VIDA en mayúscula. No seamos ridículos y falsos sentimentales con el tema de patria. ¿De qué sirve una patria en la que no podemos vivir?, ¿De qué patria se habla cuando tenemos que pedir permiso para salir tal como si estuviéramos sancionados y tenemos que pedir permiso para entrar tal como si fuéramos extraños?, ¿Para qué sirve una patria si no puedes crecer dentro de ella, si eres marginado, si eres mal mirado?, ¿Para qué puede servir una patria donde el gobierno totalitario en el poder y abuso del poder, define que las calles, las escuelas, los trabajos, los beneficios, son sólo para los que apoyan al gobierno y a partir de ese racero eres declarado socio o enemigo?, ¿De qué carajo sirve una patria que trata de confundir a sus ciudadanos para convencerlos de que patria y gobierno es lo mismo?, ¿De qué nos sirve una patria en la que el gobierno, cuatro come vacas, más cuatro come vacas que los apoyan, más cuatro, que incluso sin comer vaca, todavía ciegos o miedosos que los siguen, se han apoderado de todo?

¿De qué patria hablamos, cuando ella, desde sus leyes, regulaciones, circulares, notas marginales, como decía un profesor que tuve, etc., tratan de mantenernos humillados con la cabeza baja?, ¿De qué patria se habla cuando se divide entre los de afuera, los de adentro, los de afuera que apoyan, los de afuera que no apoyan, los de adentro que son héroes porque callan, los de adentro que no callan y son enemigos, etc.?, ¿Para qué sirve una patria que nos oprime, porque el gobierno se ha apropiado de ella?

Muchos cubanos no tenemos patria. Muchos cubanos que estamos fuera y muchos que aún están dentro, no tenemos nada, lo que tenemos es sencillamente un lugar de origen, un antiguo lugar donde nacimos. No podemos tener patria porque no tenemos voz. No tenemos patria porque no formamos parte de las decisiones. No tenemos patria porque nadie nos consulta. Nunca nos consultaron, nunca nos preguntaron, nunca nos escucharon. No podemos tener patria porque para los comunistas, la patria es el comunismo. 

¿De qué sirve una patria comunista en la que no se puede comer, en la que no hay medicinas, en la que no se puede soñar con mejorar y crecer, en la que la mejor idea es el sacrificio eterno a cambio de nada y el sobrevivir toda la vida?, ¿De qué patria hablamos si los jóvenes hoy tienen una sola aspiración, irse, huir, escapar?, ¿Qué patria tenemos si hoy el gobierno no sabe qué hacer con nuestra moneda, si los capitalistas “buenos” están invirtiendo en nuestra destrozada economía para quedarse con lo que de ella puedan sacar, si los militares han tomado el poder a niveles administrativos y se reparten en secreto lo poco que hay?

Patria y Vida es una hermosa canción que habla de igualdad, de paz, de amor y libertad individual y social, que dice: “somos humanos, aunque no pensemos iguales, no nos tratemos ni dañemos como animales” pero puede ser también un himno de guerra, una patada en el culo ya dañado por los oxiuros, que está gritando, “Se acabó, Ya se venció tu tiempo, se rompió el silencio. Ya se acabó, ya se acabó la risa y el llanto ya está corriendo. Se acabó, Y no tenemos miedo, se acabó el engaño. Ya se acabó, son sesenta y dos haciendo daño.


¿Cuándo volveremos a tener una patria y no un recuerdo en un mapa o una banderita colgada en el automóvil?, ¿Cuándo dejaremos de pensar que estamos mejor afuera que adentro?, ¿Cuándo podemos volver a pensar en Cuba y sonreír?

sábado, 6 de febrero de 2021

Los victimarios nunca son eternos

Una de las preguntas que más se repiten y que más respuestas dudosas y contradictorias trae, es si el gobierno cubano que aún demagógica, deshonesta y descaradamente, se sigue autonombrando “revolucionario”, sería capaz de reprimir a gran escala con el uso del ejército y armamento pesado al pueblo, si éste decidiera lanzarse a las calles en reclamo de algunos derechos y beneficios que hoy, a todas luces, no tiene.

Aunque no son buenas las comparaciones, como dice mi amigo el profesor Armando Briñis, pues los hechos que muchas veces pretendemos analizar ocurrieron en momentos diferentes, bajo circunstancias muy propias y a veces irrepetibles, es bueno recordar que algunos gobierno comunistas que se proclamaban del y para el pueblo, cuya propaganda más sólida fue la defensa de las masas populares, no dudaron, cuando esas masas compuestas por obreros, campesinos, intelectuales, trataron de mostrar su inconformidad y quisieron generar cambios, en sacar al ejército y los tanques para reprimirlos brutalmente, provocando miles de muertes. Véase Checoslovaquia, Hungría, China.

Esto de pueblo siempre es llamativo. Cuando esa masa apoya o por lo menos no actúa contradiciendo al gobierno, es pueblo lindo, pero cuando aparece la primera manifestación pública de desacuerdo, ese mismo pueblo lindo es nombrado enemigo, vendido o comprado, mercenario, etc. Está probado que en el comunismo se puede ser pueblo en la mañana o el lunes y mercenario en la tarde o el jueves. Todo depende de la conveniencia del gobierno. En un momento se puede halagar y en otro reprimir a los mismos. Un día el pueblo puede ser gigante, patriota y otro puede ser nombrado confundido y al servicio de tal o más cual enemigo.

Fidel Castro, el más malo de todos los malos, fue un tipo inteligente y sobre todo muy hábil. Fue famoso por lo que él mismo y sus colaboradores llamaron “consultas al pueblo” y esa fueron unas de sus mejores actuaciones.

En realidad, un tipo tan prepotente como Fidel, nunca consultó nada y, al parecer, muy pocas veces hizo caso a lo que otros le recomendaron. Ahora, eso sí, siempre estuvo dispuesto a pararse detrás de un micrófono y delante de una cámara de TV para improvisar 7, 8, 9 horas continuas de discursos, donde con una magistral combinación de caras y gestos, más modulaciones de la voz, números calculados en el aire y preguntas que él mismo se respondía, hacer caminar a ese pueblo que, no pocas veces lo escuchaba hechizado, a apoyar hacia donde él quería llegar. Nunca hubo una real consulta, sólo discursos, manejos de las masas para lograr, no pocas veces, caprichos.

Discursos tras discursos plagados de mentiras, sueños sin vínculos terrenales, idas y venidas en la historia o su interpretación de ella, largas y agotadoras horas de monólogos, sirvieron siempre de herramienta para lograr que ese pueblo, el cubano, apoyara cualquiera de sus ideas, daba igual una zafra irrealizable desde que se le ocurrió, una guerra en un país que los cubanos no conocían, el fusilamiento de personas, incluso que una noche se acostaron héroes y amanecieron al día siguiente traidores, etc.

Fidel tuvo, además de su inteligencia y habilidad, suerte por la coyuntura de su momento histórico. En gran parte de su largo gobierno contó, es real, con el apoyo de muchos dentro de Cuba y además con un buen apoyo y sustento internacional. Político hábil nunca sacó los tanques a la calle, porque cuidó mucho su imagen internacional, pero cuando hubo pequeñas revueltas populares muy localizadas, no dejó de sacar a los militares sólo que los disfrazó de civiles o los vistió de paisanos. Fidel fue el padre de los desastrosos mítines de repudio, donde parte del ejército vestido de civil, con ropas que el propio gobierno suministró siempre, se utilizó camuflajeado dentro de parte del pueblo para reprimir a la otra parte del pueblo. La imagen lograda es dulce y para muchos todavía hoy difícil de entender en la realidad y su real magnitud, porque frente a las cámaras lo que se vio fue a una parte del pueblo indignada, voluntariamente defendiendo a su revolución frente a la otra parte del pueblo que la quería destruir. Resulta fácil para los gobiernos comunistas nombrar y crear enemigos internos y externos. Si te manifiestas en contra, exiges o cuestionas algo, muy rápido te sacan y publican tu expediente que dice “delincuente y mercenario”.

Formula hasta hoy: ejército disfrazado de pueblo, golpeando, reprimiendo al pueblo. El gobierno siempre se ha limpiado las manos, diciendo que fueron y son manifestaciones populares a favor del gobierno, nosotros los cubanos sabemos que no es tan así.

Ahora la pregunta es: ¿El actual presidente cubano Díaz Canel, quien bien se ha ganado como reconocimiento el sobre nombre de “puesto a dedo”, con el respaldo del general Raúl Castro, Secretario General del Partido Comunista, único partido existente y permitido y por ende el respaldo de los altos militares muy comprometidos, pero sin el respaldo internacional que tuvo su antecesor y mucho menos respaldo interno real, aguantará sin vestir las calles de verde y provocar una violenta represión?

La noche de los cristales rotos. Se le llama así a una serie de linchamientos y ataques llevados a cabo por las tropas de asalto de las S.A. y parte de la población alemana en la madrugada del 9 de noviembre de 1938, contra los ciudadanos judíos en la Alemania nazi.

En aquella ocasión, lo que dio pie a tales linchamientos, fue la simulada reacción espontánea de la población tras el asesinato de un funcionario de la embajada alemana en Francia, mientras el gobierno alemán se dedicó a observar sin intervenir, contra los ciudadanos judíos, sus negocios e incluso las sinagogas en toda Alemania. Los ataques dejaron las calles llenas de vidrios, producto de la destrucción y saqueo de las vidrieras de los negocios, las escuelas, los hospitales y las casas de los judíos, escena que dio el nombre a lo ocurrido.

Se recoge la muerte en el primer momento de más de 100 ciudadanos judíos y la detención y luego envío a los campos de concentración de más de 30 000.

Lo ocurrido en “la noche de los cristales rotos” fue parte de la política racial en la Alemania nazi y el primer paso a lo que luego es reconocido como el Holocausto. De un día para otro, la policía política, frente al gobierno que no reaccionó pues formaba parte de la maniobra, comenzó la persistente persecución política y económica contra la población judía, queriendo hacer creer al mundo que los linchamientos y detenciones fueron reacciones espontáneas del pueblo alemán que actuó sin ser dirigido, ni impulsado por alguien. En aquella ocasión como ya dije, la policía política alemana, coordinada y permitida por el gobierno, disfrazada de pueblo, encabezó la masacre, la destrucción y los encarcelamientos.

La (s) noche (s) de los lápices. A sólo 6 meses de instalada la dictadura militar en Argentina, las calles de ese país se llenaron de miedo y muerte, encaminada sobre todo contra los estudiantes de preuniversitarios y los universitarios, sector que desde finales de la década del 60 había sido centro de una intensa actividad política de agrupaciones básicamente con una tendencia de izquierda.

La represión sobre estos sectores estudiantiles, protagonizada directamente por el ejército profesional, la policía y la policía política, inauguró lo que luego se constituyó en constante, el secuestro, la tortura y desaparición de estudiantes, profesores y no pocos trabajadores, identificados todos por un pensamiento diferente.

En las noches entre el 9 y el 21 de septiembre de 1976, los grupos creados para reprimir, muchos vestidos de civiles, o sea, de pueblo, secuestraron a estudiantes pertenecientes a varias organizaciones estudiantiles, siendo la noche del 16 en la que más secuestros se ejecutaron y dio nombre para la historia a los sucesos ocurridos. La noche de los lápices convirtió a los jóvenes estudiantes en secuestrados y “blanqueados”, denominación que la dictadura dio a los llamados “delincuentes subversivos” por su militancia política, que luego fueron asesinados y enterrados en fosas comunes.

¿Se parece esto a lo que ocurre en Cuba? Bueno, mi amigo Briñis insiste en que no se puede hacer comparaciones, pero si, a mí se me parece y se parece mucho.

Los cubanos, esos mismos que en realidad no podemos hablar de represión a gran escala con tanques, perros, chorros de agua, bombas de humo, ni desaparecidos en gran número, siempre hemos estado sometidos a este tipo de actuaciones del gobierno, disfrazado en no pocas ocasiones de “pueblo espontáneo e indignado” que reacciona contra los enemigos ideológicos internos.

En Cuba siempre ha sido fácil vigilar, reprimir, chantajear, intimidar, detener sin reales argumentos, torturar física y sobre todo psicológicamente, enjuiciar y sancionar en juicios amañados con falsos testigos y abogados defensores que no pueden defender. Y no hago referencia a lo que vi u otra persona me contó, me refiero sencillamente a lo que pasé personalmente y a lo que pasaron muchas otras personas que conozco y en las que confío. Hechos que no pueden ser desmentidos y que se suman a otros millones de hechos ocurridos que se conocen cuando se habla con los cubanos. Siempre fue fácil actuar con mayoría y fuerza abusadora, en la oscuridad, en secreto, contra una determinada persona sola e indefensa.

Esa forma de actuación, que repito, no es nueva en la historia, ni tampoco en Cuba bajo la figura del “político” Fidel Castro, hoy, por más miedo que nunca, se ha convertido en la forma de actuar del gobierno cubano, que ha logrado mejorar el método.

Al aumentar el descontento interno y sobre todo las manifestaciones públicas, al aparecer nuevos actores de esa oposición, llegando ahora a movilizar a jóvenes artistas e intelectuales, a amas de casa y sobre todo a la mujer cubana, cansada de tener que luchar minuto a minuto para mantener a su familia en cosas tan elementales como desayunar, almorzar y comer, el gobierno, sacando los expedientes de “delincuentes y mercenarios”, además de retomar los mítines de repudio, a los que muchos pensamos que jamás se regresaría, por lo que ellos significaron, inaugura otra forma de proceder.

Identificando aquellas personas que están abierta y públicamente en contra, o que sencillamente cansadas se han comenzado a manifestar con críticas sencillas y todavía bien intencionadas, otras más profundas y cuestionadoras, pues además de ser detenidas cualquier día, en cualquier lugar, hay personas que son detenidas decenas de veces en el mismo mes, llevadas a una estación de la policía, advertidas, presionadas, chantajeadas, etc., ahora se les sitúan frente a sus casas a personajes de la policía política, a los que conocemos como miembros de unas de las partes del ministerio del interior y/o la seguridad del estado, más carros y uniformados policías y se les impide salir a la calle y por supuesto, se les impide recibir visitas.

24 horas continuas de vigilancia y advertencia de que no se puede salir, encarcelamientos y restricción de libertades, entre ellas las de movimiento y reunión, sin juicios. Personas que están sancionadas sin sanción. Militares vestidos de civil, que aparentan ser pueblo, apostados frente a las puertas de las casas o en las esquinas, cuya única misión es impedir que esa persona pueda tener contactos con la sociedad que lo rodea, sean cuales sean esos contactos.

Entonces me pregunto, por ejemplo, ¿Para qué sirve la Organización de Naciones Unidas?, ¿Para qué se exige a los gobiernos, representativos de sus pueblos, a formar parte de un programa o firmar tal o más cual declaración que debe funcionar para todo el mundo, no sólo funcionar, sino obligar a determinada forma de actuar?

La famosa y muy mencionada Declaración Universal de los Derechos Humanos, primero supone un reconocimiento de los derechos básicos y las libertades fundamentales que son inherentes a todos los seres humanos, inalienables y aplicables en igual medida a todas las personas, y que todos y cada uno de nosotros hemos nacido libres y con igualdad de dignidad y de derechos.

No es ahora el momento de estudiar esta declaración, una de las más famosas entre las famosas, aunque creo que es bueno leerla de vez en cuando, baste sólo decir que en el caso cubano, para Cuba, por lo que está pasando y es público y conocido, o esto es una burla, o es un documento que está redactado sobre el hielo y se borra cuando el hielo se derrite o todo es una jugada “política” entre los gobiernos que por debajo o detrás de ella, se ponen de acuerdo, principalmente contra el mismo humano que en la letra se trata de proteger y salvar.

La declaración de esos llamados “derechos humanos” pueden ser de aquellos documentos que se firman igual que se firma el acta de matrimonio, bajo risas y chistes, cuando ambos conyugues prometen amarse, protegerse, apoyarse, cuidarse para toda la vida, muchas veces cuando ni se aman, ni saben lo que es proteger, menos lo que significa para toda la vida y donde en no pocas ocasiones, el amante o la amante están formando parte de la ceremonia.

¿Qué poder tiene las Naciones Unidas para llamar a un gobierno y exigirle como firmante de determinada declaración, a cumplirla? Para mí o no tiene el poder y todos son unos “come vacas” acomodados o esto de los derechos y defensas es como las fotos de familia o Facebook, donde sabemos que las personas se odian, pero aparecen abrazados sonriendo y dando muestras de amor.

¿Cómo permitir que un gobierno moderno, democrático en sus postulados teóricos, pueda retener sin juicio o causa alguna a alguien dentro de su casa, cumpliendo el capricho de que no quiero que salgas, por sólo pensar diferente?, ¿Qué derecho puede tener un gobierno y sus fuerzas represivas, disfrazadas o no, para impedir que las personas salgan a la calle o puedan ser visitadas por amigos y familias, sin que exista un delito cometido y probado?

¿Qué derecho tiene un gobierno?

OJO. Los victimarios nunca son eternos, no los fueron los de las noches de los cristales rotos y los de las noches de los lápices por muy fuerte que parecían ser. Los victimarios, los que han sobrevivido a sus funestas actuaciones, han pagado. Sigo escuchado sobre el dialogo y algo más dulce, el perdón. A la luz de los cada día peores acontecimientos y errores, a raíz de las decenas y decenas de personas que son inescrupulosamente tratados como enemigos internos, me cuesta trabajo verlo.

domingo, 24 de enero de 2021

Trump políticamente incorrecto.

Políticamente correcto. ¿Ser o no ser? Este es uno de los grandes dilemas modernos.

Si hay algo que he escuchado con frecuencia desde que llegué a este país, lo que no pocas veces me resulta difícil de entender, es la necesidad de ser políticamente correcto. Difícil de entender porque detrás de ese noble, necesario y, por momentos, bien intencionado postulado, se esconden complejos sociales y personales, escapatorias, voluntarismos, revanchas, venganzas y no pocas veces, malas voluntades.

Contemplándolo sólo desde el lado positivo, diríamos bueno, es muy útil, todos deberíamos ser políticamente correctos, en realidad sólo bastaria con ser correctos y entonces viviríamos mejor.

Siendo todos correctos no serían necesarias las leyes, ni la policía y los ejércitos. Primarían en cada ser humano de forma absoluta los intereses colectivos. No mentiríamos nunca, no nos desgastaríamos en poseer para aparentar ser y trabajaríamos por el placer de servir.

Ser correctos nos conduciría amorosamente a trabajar para el otro o los otros, sin pretender o esperar algo a cambio. Nos condicionaría a ser siempre justos, equitativos, solidarios. Nos convertiría en grandes entendedores, incluso cuando lo de entender nos ponga a pueda poner detras. Ser correctos sería además de lindo, muy necesario.

En líneas generales, crecemos escuchando sobre valores humanos, entre ellos, uno de los más importante, la honestidad. Escuelas y familias se encargan, al menos, de tratar de inculcarnos esto, tal como se pone un remache para unir dos piezas que están separadas.

Luego, nosotros domesticados, tratamos de remachar en otros lo que en nuestro "proceso de domesticación" recibimos. Hijos, hermanos, amigos, vecinos, etc., son nuestra arcilla para modelar esos llamados valores generalmente aceptados.

Pero, basta media vez que algo no nos gusta, no nos conviene, no queremos escuchar, nos daña, etc., nos parapetamos protegiéndonos detrás de lo que nos resulta políticamente o no correcto. A veces la verdad del otro o los otros, nos laceran. A veces, incluso de aquellos a los que enseñamos y pedimos honestidad, cuando ella no nos gusta o no nos conviene, les exigimos menos honestidad o peor, tratamos de coartar sus pensamientos con aquello de "eso no es políticamente correcto".

¿Qué es lo políticamente correcto?, ¿Quién es el encargado de definir?, ¿Siempre es la mayoría?

Por momentos y de ahí mi posible rechazo, me recuerda a aquel invento de "centralismo democrático", o sea, no estabas de acuerdo, tus argumentos apoyaban tu decision, pero como otros 10 si estaban  a favor, como castigos, no sólo tenías que aceptar, sino muchas veces, tenías que accionar de una forma estando en contra de ella. Centralismo democrático, correcto políticamente, como herramienta, muchas veces para lograr voluntades incorrectas que anulaban la individualidad.

A mi edad, casi 58 años, he concluído que nadie es totalmente bueno o definitivamente malo. Las personas viven y cambian, por lo que es posible que en cada momento, frente a cada pensamiento o acción, la respuesta sea diferente. Se puede ser malo y bueno, luego bueno y malo. Se puede actuar bien y luego, segundos después, actual mal. ¿Podría una joven prostituta, drogadicta sin alma, enamorarse, ser buena madre, buena trabajadora? Si. ¿Podría un ladrón reincertarse en la sociedad y llegar a ser un hombre honesto? Si. No siempre la cabra tira al monte. No es cierto que el león siempre vuelve a la selva.

Hitler, la mejor representación del Diablo en la Tierra, dicen que amaba y fue muy bueno con sus perros, entonces los defensores de los animales podrían tomarlo como su líder y crear la fundación protectora de animales, "Adolf y los perros". Martí, nuestro Apóstol, fue insuperable patriota y revolucvionario, pero no muy buen esposo y poco padre, entonces las mujeres, al menos las cubanas, podrían odiarlo y utilizarlo como ejemplo de "candil de la calle y oscuridad de la casa".

Muchas ejemplares personas, un dia tienen problemas en el trabajo y para resolver se van a ver a su "Tata" para hacerle un trabajito a su jefe laboral. No quieren que muera, la muerte siempre es más mala, solo quieren que el trabajito pagado a su palero, resulte en un accidente donde el jefe se fracture las dos piernas y esté un año sin poder trabajar. ¿Qué hay de los cambios de cabezas en un hospital para salvar a un ser querido y lograr que la enfermedad pase al de la cama de al lado?

República Dominicana, país que recuerdo con agrado, recoge en su constitución la prohibición del aborto. Todos allí están formalmente en contra de lo que llaman crimen, pero cuando aparece el problemita pequeño, las mujeres pobres se van al campo en busca de una experta en abortos y las ricas se van o llevan a sus hijas de vacaciones a Miami, de donde pueden regresar incluso virgenes. ¿Qué hacen las monjas? Todos proclaman que hay que parir, no se puede matar a una vida, y luego, friamente, muchos aseguran que la criatura recién nacida, si no es querida o aceptada, se puede regalar. Si, regalar.

Lo bueno y lo malo. Lo honesto o deshonesto. Lo políticamente o no correcto.

Hoy Estados Unidos, por suerte tiene un nuevo presidente, Biden,  para los proximos 4 años. Digo por suerte, gústeme o no,  porque la incertidumbre, el caos y los anuncios fatalista, son peores. El presidente saliente, Trump, bueno o malo o sencillamente bueno y malo, que es lo que somos todos, pasará como el político menos políticamernte correcto de la historia de este país, sus detractores seguro tienen más reclamos. Como la historia la escriben los vencedores, lo que no quiere decir que ellos sean los buenos, sólo, hasta la saciedad, se repiten sus malos actos, sus errores, sus desaciertos, incluso sus muecas, tal como si la categoria de presidente de pronto te garantizara la perfección. Nosotros nos podemos equivocar, somos nuevos, no tenemos experiencia, no conocemos tal o más cual proceso, pero el presidente no. Aunque no lo queramos reconocer, estamos siempre jugando a los súper héroes.

Ahora muchos están contentos, sin embargo, la pregunta es, ¿Son mejores que él o sólo son más políticamente correctos a la vieja usanza?

En Cuba, los jefes decían que el problema no era bañarse, sino saber esconder bien la ropa. Refrán viejo que asegura que lo importante es saber esconder, camuflagear, quizás sonreir y por detrás atacar. Algo así como: puedes hacer lo que te de la gana, incluso cosas muy malas, pero muestrate siempre políticamente correcto. Las personas al final no te avaluaran por ti y tus verdaderos logros, sino, muchas veces por tus poses, tu sonrisa, tus falsos argumentos, aunque sean hipócritas y engañosos. Para muchos el engaño, mietras más colectivo mejor. Vean la historia de Fidel Castro y se darán cuenta de lo importante de una cara, de una pose, de una sonrisa, el reflejo del dolor y el sentimiento. Dicen los que lo conocieron de cerca que no fue bueno ni jugando a las bolas, mientras para otros fue un alma angelical que sólo dedicó su vida al bien.

Hoy muchos le pidieron a Trump que asistiera a la actividad del traspaso de poder, a esa actividad tradicional y, sobre todo, polítitcamente correcta, que se sucede cada vez que un presidente sale y otro llega. Muchos exigieron a Trump que se abrazara con Biden, se sonriera, se tomara una o muchas fotografías e incluso que le hiciera algún regalito importante y simbólico. Muchos exigían que el presidente saliente no rompiera la tradición de la política norteamericana, no porque esto les interese mucho, sino por el morbo. Lo morboso también, a veces, se disfraza de correcto.

Trump escogió el camino más fuerte, no asistir e irse a despedir pacíficamente de Norteamerica frente a sus amigos y familia que lo apoyaron, que lo apoyan. Frente a aquellos que, siendo bueno o malo, hasta el final creyeron en él. A aquellos a los que Trump les debe su verdad políticamente correcta o no. Yo, donde ya pocas cosas me presionan fuera de un reducido y selecto grupo de algunos amigos y familiares, también lo hubiera escogido así. Trump es un tipo con verguenza.

Yo bajo estas circunstancias hubiera hecho lo mismo, al final, una crítica más, solo significa una oración más en el informe de los hoy vencedores. A veces, la mejor forma de contar una historia es la de ser políticamente no correcto, alguien al pasar del tiempo se preguntara por qué.

Y es que lo que hemos visto dista mucho de ser correcto a gran escala. Hemos vivido, sobre todo en estos últimos meses, una furiosa guerra personal. A pocos les importó un programa de gobierno, ni tan siquiera los resultados de un gobierno. no hubo equilibrio, justeza, menos mesura, porque poco se reconoció de lo poco que algunos dicen que se hizo. 

Vivimos una guerra contra una persona, a la que por momentos no sólo no se apoyó, sino que se obstaculizó en cada idea, en cada acción. No fue una tradicional campaña política, el oponente, hoy presidente y sus seguidores nunca dejaron un programa claro, o sea, el cómo y el cuándo y todo se concetró en desprestigiar, acusar e incluso ofender. El oponente llamó payaso al presidente, ¿Eso fue políticamente correcto? Por menos que eso dos hombres se hubieran caído a piñazos.

Yo no puedo demostrar si Trump ganó o no las elecciones, tenía a muchos políticamernte correctos en su contra, pero si puedo argumentar sobre las llamadas irregularidades, errores, problemas, deslices, fallos, etc., a los que incluso los políticamente correctos y para mí, ciegos o comprados, de seguro de haber sucedido en países de Africa o Latinoamerica, no dudarían en catalogar, quizás gritar, de fraude.

Muchos dicen que no existieron pruebas reales y que Trump y 75 millones de personas que sí votaron por él, se han inventado todo el espectáculo. Quizás ellos, esos muchos, están esperando que los mismos muertos que votaron, se reunan, firmen un documento y hagan unas declaraciones públicas a la prensa. Bueno a la prensa no, en realidad no se a quién, porque paralelamente los políticamente correctos son los dueños de una gran parte de los canales oficiales de TV, la prensa y las plataformas de redes sociales, donde la censura llegó a su mayor expresión, bien vista y apoyada por los hoy ya vencedores. Trump en su calidad de presidente de los Estados Unidos no pocas veces fue censurado, sacado de contexto, escondido y prohibido bajo el brazo escondido del poder que está detrás del poder. Ese mismo brazo que hoy, a pocas horas del cambio de presidente, declara que habrá que revisar las leyes y regulaciones de esos medios de comunicación, porque la censura de esa forma y a esa magnitud, no es buena. Lo bueno y lo malo en dependencia de conveniencias.

Los políticamente correctos, como fantasmas, dirigen y apoyan el atentado contra la libre expresión. Ellos deciden qué se publica, qué se lee, qué se escucha. Ellos atentaron contra Trump porque el "jefe" atentaba contra la democracia, por lo que entonces ellos han impuesto su "salvadora" forma de democracia, para salvarse ellos mismos.

Ahora la ultima acusación, bueno la última hasta ahora, es que el presidente Trump fue un terrorista doméstico, o sea, interno. Con eso tratan de liquidar su imagen para "un nunca jamás". Esos mismos correctos que hicieron mutis total frente a las semanas y semanas de destrucción de ciudades, establecimientos, monumentos, ataque a la policía, a las regulaciones, a las personas. Crímen y vandalismo. Los correctos hoy, que acaban de recobrar la visión luego del 20 de enero, se sienten ofendidos y dolidos por la entrada de personas de forma no pacífica al Capitolio de Washington y dicen que Trump la dirigió, algo así como su "autor intelectual". Los correctos de hoy, amenazan con juicio político, mientras permaneciaron en silencio, todos, políticos, muchos actores, muchos músicos, los analistas, los estudiosos, los profesores, los politólogos, los académicos, los periodistas, las grandes cadenas de la información desinformadora, etc., ahora piensan en la democracia y las afectaciones.

Frente a toda esta anormalidad, críticas despiadadas, sancadillas, censura, mentiras y lo que hubieramos reconocido como fraude en otro contexto geográfico, los correctos esperaban un traspaso de poder tradicional, incluso esperaban más. Imagino que aspiraban a que Trump invitara a Biden a un bar de la esquina de la Casa Blanca, donde seguro tiene acciones la Pelosi y todos fueran felices burlándose de Estados Unidos, de la política, de los votantes, y se divirtieran fajándose para ver cuál de ellos pagaba la próxima ronda de Chibas Regal Royal Salute, mientras confeccionaban, todos juntos, una listas de lo que va a ser políticamente correcto o no para los próximos años.





lunes, 11 de enero de 2021

Trump, algún día se le reconocerá, defendió a los norteamericanos.

Estuve de vacaciones y como vacacionista me dediqué a cualquier cosa menos al estudio y el trabajo. No miré una computadora, ni mi celular. Entonces me desconecté de mi macro realidad y me concentré sólo en la micro vida, o sea, comer, pasear, fiestar, compartir con mi familia y amigos texanos. Pero como todo lo bueno dura poco, las vacaciones, al no ser yo millonario, se acabaron y he tenido que regresar a la realidad.

Entonces encuentro que finalmente Biden, el candidato por el partido demócrata en estas elecciones pasadas fue proclamado oficialmente presidente y con esto terminan los 4 años de su opuesto, el republicano Donald Trump, que muchos suponían, incluyéndome, que podría continuar por otro período más.

En esta carrera política ganaron los demócratas, cosa que no es nueva, al ser los partidos, demócrata y republicano, los dos partidos políticos más importantes de Estados Unidos, desde hace siglos se turnan en el poder, republicanos-demócratas, demócratas-republicanos. En realidad, por muchos años, ambos grupos tenían la misma base, defendía los mismos objetivos, representaban los intereses de una parte importante del país y a penas se diferenciaban en algunas ideas, algunos métodos, etc.

Sin embargo, para estas elecciones muchas cosas cambiaron, a no ser por lo de catastróficas y problemáticas, estuvieron entretenidas. Lo primero que habría que decir es que ellas dejaron de ser elecciones a partir de programas para futuros gobiernos y se convirtieron en una guerra, por muy difícil que parezca, entre una parte de los republicanos sumados a los demócratas, contra una figura, una persona. La guerra política dejó de ser política para convertirse en una guerra personal, públicamente ofensiva contra el presidente actual, ahora candidato de una parte, si sólo una parte del partido por el cual llegó a la Casa Blanca y el partido clásico opositor. Un hombre que, no proveniente de la política tradicional, no visitante de los salones y festines donde se cuadran las decisiones, se quitan y ponen personas, se promueven leyes, etc., no traía los compromisos históricos que todos sabemos existen, se crean y desarrollan para llegar, vivir y sobrevivir dentro de la llamada “democracia” en este caso la norteamericana.

Espero que Trump, el objeto de todas las críticas justas e injustas durante estos cuatro últimos años, pueda irse a descansar en paz, sabiendo que su economía no depende del cargo de presidente de los Estados Unidos y menos de un salario como trabajador de la política. Espero, que, a pesar de no poder continuar, esté tranquilo. Hay muchos millones de personas, que, a pesar de la super y mega propaganda en su contra, confían en que hizo lo mejor posible. A pesar de que los ganadores y sus seguidores, no reconocen nada, absolutamente nada favorable en cuatro años de presidencia, es justo decir, más allá de que guste o no la persona, que Trump movió al país, elevó ese sentimiento, que no es su invento, pero si su mejor proyecto de “America first” y si se revisa con calma y desprejuiciadamente, se podrán descubrir logros.

Se sabe que la historia la escriben los vencedores, y se sabe que, para ello, inventan sus mejores mentiras, de esta forma la historia queda para futuro bien cuadrada. Descubro entonces una enorme cantidad de escritos, opiniones y periodismo televisivo, vencedor y más que eso, burlonamente vencedor, que ya no encuentran más nada malo que decir del presidente. Creo que de lo único que no se le ha acusado, al menos no lo he leído, es de homosexualidad, todo lo demás, las peores caracterizaciones, de incluso muchos que hasta ahora estaban en silencio, se pueden encontrar. Trump, lo que faltaba ahora mismo está señalado como terrorista doméstico, o sea, una persona que estimula y organiza, más promueve la destrucción de todo un país. Esto, imagino que al mismísimo Trump y a la mayoría de sus allegados, les debe dar risas, por lo grosero de la idea.

Otra de las cosas que se han evidenciado en el paso de estos cuatro años es la existencia de más de 10 canales de televisión y plataformas de comunicación sociales, que no sólo han publicado toda una serie de mentiras, agrandando los posibles errores, maniobrando o manipulando los números, sino que se han dedicado a censurar abierta y públicamente no sólo al protagonista, sino a todos aquellos que, por un lado, lo defiende y por otro tratan de evidenciar el manejo de los demócratas. Trump en muchas ocasiones ha sido no sólo censurado, sino sacado del aire, prohibido a publicar informaciones o ideas, etc., cosa que, según expertos, es la primera vez que se ve, al menos de esa forma, en la historia de la Unión. Durante muchos días, las ideas que no convienen que se digan, pues son prohibidas de publicar. ¿Qué hay de la libertad de pensamiento y expresión de la que tanto se alardea en la Unión como ejemplo para el resto del mundo?

Los detractores de Trump, convertidos en francos y públicos enemigos, al menos deberán reconocer que al final de estos días se ha portado bien. Ha dado todos los pasos legales que la constitución y las leyes le permiten, no ha violentado nada y por el contrario ha dado muestras de paciencia y de orden. Ha luchado, pero sin histeria, he reconocido incluso que tiene que ceder y ha llamado a sus seguidores a la calma, a la tranquilidad, a la paz, tratando de poner por encima de intereses personales, los intereses del país.

A lo mejor, de haber sido tan prepotente, loco, antidemocrático, anti ley, payaso, ahora terrorista, etc., como se han cansado de llamarlo y caracterizarlo, bien podría haberse defecado en la madre de todos los que lo han mortificado, bloqueado, jodido, durante estos años de trabajo, incluyendo a muchos republicanos a los que ayudó a promover y a su propio vicepresidente, al final una pequeñita acción de recordarles la madre a algunos, que no poco se lo merecen, no pasaría de ser otra acción de las “políticamente no correctas” de las que tanto se le ha acusado. A lo mejor, yo, un poco más joven, un poco menos político lo hubiera hecho, a lo mejor él, en un círculo cerrado de personas también lo hizo.

Es cierto, a pesar de que yo aposté porque existían miles de pruebas, de irregularidades, errores, maniobras, etc., parece que a nadie en el gobierno le interesó demostrar el fraude. Quizás existan muchos compromisos, quizás Trump es tan malo que era mejor quitarlo de una vez, aunque se tenga que afectar un poquito la imagen del país y de sus elecciones. Quizás las cortes estatales, la corte suprema, los senadores, los congresistas prefieran seguir por el camino llamado “políticamente correcto”, que incluye dentro de él la hipocresía y las maniobras sucias.

No obstante, para mí, que no lo puedo probar desde mi casa, existió no un fraude, sino un MEGA FRAUDE a todos los niveles, sobre todo en esos estados conocidos donde se trató de reclamar. Si hubo un ENORME FRAUDE, ahora sólo reconocido como irregularidades que siempre pasan. No creo necesario enumerar de nuevo lo que se planteó en cada estado, pero si lo de los muertos que votaron, los que votaron tres y cuatro veces, los menores de edad recibiendo boletas para votar, la no solicitud de identificaciones para votar, el manejo de las boletas, la introducción de boletas desde afuera, los manejos de las máquinas diseñadas para contar y utilizadas, parece por casualidad, en los estados comprometidos, etc., etc., etc., no es evidencia de un fraude, no existen los fraudes nunca. ¿Qué diferencia tiene lo ocurrido aquí con lo que dicen que ocurre en los países, por ejemplo, del llamado “Tercer Mundo”, los pobres y corruptos países que siempre se mencionan como ejemplo del mal? A mi entender nada. Creo, además, que estamos peor, porque sencillamente Estados Unidos, aunque con problemas, siempre ha sido prueba y ejemplo de lo contrario. Repito, es hasta cierto punto de vista normal y aceptable que vote un muerto, las personas pueden morir incluso el mismo día de las votaciones, pero cuando los muertos son más que los que utilizó Michael Jackson en su video “Thriller”, la idea debería ser preocupante.

Hubo un SUPER FRAUDE y esperemos, a lo mejor dentro de 20 años, 50 años, 100 años nos enteraremos. Si los demócratas fueran honestos, ya con la victoria, deberían explicar cómo lo hicieron y así todos aprenderíamos.

Ahora, los increíblemente asustados demócratas, a pesar de la victoria obtenida y la colocación de Biden como presidente, están culpando al “malvado” ya no de prepotente, loco, payaso, sino de terrorista, con mayúscula, como ya dije anteriormente y de personalmente estimular a la sedición, el ataque violento al Capitolio Nacional y a la agresión a los senadores y congresistas, con la debida afectación a los que los demócratas, que para mí, a pesar de todas las explicaciones que he leído y escuchado, se HAN ROBADO LAS ELECCIONES, se le ha infringido a la democracia norteamericana. A mí me parece una burla.

Yo no entiendo mucho la política. ¿Tiene ella que ver con el compromiso? Entonces el vicepresidente Pence tenía que haber pedido la baja y renunciar antes de dar el paso que dio. No entiendo mucho la política. ¿Tiene que ver con la honestidad? Entonces los congresistas, las jueces, deberían haber pedido la baja y renunciar antes de hacerse los ciegos y los sordos.

No entiendo mucho de política, pero me llama la atención que los que nunca se manifestaron en contra de las semanas y semanas de destrucción, de vandalismo, de robo, de agresión personal y a negocios privados ocurridos en muchas ciudades del país, semanas y semanas de agresión a las fuerzas del orden, muchas veces limitada a actuar, donde incluso ni el mismísimo candidato demócrata Biden y su segunda Harris se manifestaron en contra o sancionaron los hechos, hoy se sienten dolidos porque un grupo de personas rompieron tres o cuatro ventanas del Capitolio y entraron por la fuerza. Los mismos que callaron o trataron de minimizar aquella barbarie que nada tuvo que ver con manifestaciones pacíficas y de reclamos de derechos civiles, hoy repiten y repiten las imágenes de la manifestación del 6 de enero y repiten y repiten que ahora, esos que se congregaron para decir, quizás gritar que les habían robado las elecciones, son terroristas y que tienen frente a ellos al “capitán terrorista” Trump. Por favor.

No sé mucho de política, pero las elecciones fueron ROBADAS. Los demócratas, que repito, no creo que sean comunistas, si son unos LADRONES.

Les dejo una foto linda del que, a pesar de todo, de todos sus errores, de todos sus desaciertos, ha sido llamado patriota y es sencillo, frente a los demócratas y sus maniobras, muchas de ellas, aún no públicas, pero seguro agendadas, frente a la censura, frente a la presencia o injerencia extranjera, Trump, algún día se le reconocerá, defendió a los norteamericanos. 

Dicen que una imagen vale por mil palabras, entonces les dejo también una fotico de una demócrata cuando se enteró que su candidato Biden había ganado. Su cara dice que ni ellos mismos se lo creen.