domingo, 13 de marzo de 2022

443.- El mejor regalo de cumpleaños.

Durante muchos años, mientras fui joven e imagino para hacerme el diferente, no presté atención a los cumpleaños. Decía que era un día normal y aunque siempre me reusé a asistir a clases o trabajos ese día, me negaba a los regalos, fotos y celebraciones especiales. De los regalos más extraños que he recibido están las agendas que mi madre cada año me entregaba, sabiendo claramente que odio las agendas y que nunca he tenido nada que escribir en ellas. Las agendas me recuerdan a los comunistas.

Sin embargo, cuando he empezado a envejecer, los que me rodean, me han demostrado que ese día hay muchas personas que quieren compartir y agradar. Cosa que hoy agradezco. Entonces han empezado a aparecer las fiestas, las fotos, las salidas a comer o pasear y los regalos. Y reconozco, a pesar de que me sigue siendo difícil, que es lindo.

Este año, no ha sido diferente. Amigos, comidas, música y dominó, que entre gente que se quiere, es más una diversión, que una competencia.

Pero este año también fue diferente. Mi nieta Mia, en determinado momento de la noche me entregó sus regalos, que eran todos suyos.

Entonces me dijo:

_ "Mira abuelo, como te gusta la arquitectura, te he hecho este regalo". 

Y me entregó una construcción en cartulina con muchos colores, que, a mí, caprichosamente, se me parece al “Sydney Opera House” de Australia y un gorro tejido con hilo de estambre amarillo y azul, el cual entendí, porque sin explicarme para qué, ella hace como dos semanas me había medido el diámetro de mi cabeza.


La idea me dejó sin palabras y pasé unos minutos para recuperarme, pues no me asombró su capacidad para hacer obras manuales, conozco que las tiene porque he construido algunas cosas con ella, sino su capacidad con solo 9 años para reparar en que a mí me gusta determinada manifestación artística. Mia, además de linda e inteligente, es una niña muy sensible, cosa que, a pesar de la belleza física y la inteligencia de cerebro, no siempre se logra.

Luego me entregó un paquetico, que como siempre, a pesar de mis hábiles manos, pasé mucho trabajo para abrir, pues me cuesta romper la envoltura que alguien cuidadosamente ha hecho para la ocasión. A veces las envolturas son reales obras de arte que representan incluso a determinada cultura. Cuba, antes en las tiendas, envolvía los regalos. En Japón cualquier regalo es necesario ponerlo dentro de tres envolturas diferentes.

No he sido muy dado a hacer regalos por fechas significativas, sin embargo, siempre me ha sido fácil regalar un libro, un disco de música, etc., para lo cual pasaba mucho trabajo a la hora de envolver. Un día, trabajando yo en el Museo de la Ciudad, una compañera de trabajo, María Emilia, me vio pasando un trabajo enorme y sudando a chorros para envolver un cassette de música. Necesitaba para aquello cuatro manos, la boca, quizás un codo y ella sonriendo se me acercó y me ayudó - enseñó, pues había trabajado en una tienda antes de la revolución y entre otras cosas vinculadas a la vestimenta, al maquillaje, etc., era obligatorio aprender a envolver regalos u otra cualquier cosa que el cliente necesitara. No era tan fácil como meter un producto dentro de una jaba plástica.

Además, mi nieta, sin comentarlo a nadie, ni tan siquiera a sus padres, con $ 5.00 dólares que tenía ahorrado, se fue a la tienda de souvenirs que tienen en su escuela y me compró, un bolígrafo, una goma de borrar y dos llaveros bordados, uno que dice: “Happy Birthday” y otro que tiene una inscripción que dice: “World´s Best GRANDPA”, calificación que aun creo no merecer.

Me está gustando celebrar mis cumpleaños. No importa haber llegado casi viejo a esto.

442.- Soberanía Alimentaria en Cuba. Reflexiones en el día de mi cumpleaños.

Interrumpo mi “importantísimo” análisis del importante discurso “El Estado de la Nación” dado recientemente por el presidente Biden, para dedicarle unos minutos a otro evento relevante, ahora relacionado con Cuba. Como casualmente hoy cumplo 59 años, edad a la que reconozco, no sé cómo he llegado tan rápido, me propongo ser suave.

Hace apenas escasas horas, apareció Frei Betto, si, el mismo que se hiciera famoso en Cuba por aquel libro de “Fidel y la Religión”, porque como todos sabemos el Comandante en Jefe, que se enamoraba de los hombres, siempre en el buen sentido del amor, un día la dijo a su amigo brasileño, tengo ganas de hablar sobre mí mismo, por qué no hacemos un libro y entonces, sin dejarlo pensar mucho, como Donkey, el burro hablador del animado infantil Shrek le dijo: pregúntame, pregúntame, pues ahora aparece, nada más y nada menos, nombrado textualmente como Asesor del Programa de Soberanía y Educación Nutricional de Cuba, o sea, todo este rimbombante nombre para darle un cargo de asesor alimentario para un gobierno que no tiene comida que ofrecer a su pueblo.

¿Frei, brasileño, asesor para la alimentación de los cubanos? Pues sí, creo que, al gobierno cubano, que ya le da lo mismo cualquier cosa, para aliviar un poco su mala imagen y el fuego que tiene arriba, pues utiliza, imagino que, a cambio de una casa en Miramar, un auto con gasolina, chofer, quizás algunas chicas o chicos que lo atienden y verdaderos beneficios alimentarios, a la figura de cualquiera que sirva para entretener. Lean el nombre del cargo, Soberanía Nutricional.

Entonces yo, para que no me lo cuenten, cosa que jamás hice en Cuba, me he sentado a ver la Mesa Redonda, espacio “informativo” de la TV cubana, interesado en aliviar un poco lo del discurso de Biden y ahora los sucesos de Ucrania y he terminado más jodido.

Le ronca los COJONES, que ahora el brasileño, oriundo de un país donde dicen la carne de res da al pecho, les diga a los cubanos que tenemos malos hábitos alimenticios y que, para irlos resolviendo, por ejemplo, hoy, podríamos comer cascara fritas de papa. ¿No sería mejor comer papas fritas?

Si, le ronca los COJONES, que un pueblo que hoy no tiene papa, ni aceite, probablemente ni gas o electricidad y menos sartenes, ese “amigo” de Fidel, por cierto, todos los amigos de Fidel fueron extranjeros, que Cuba, por tanto, hereda como amigo y al que supuestamente por esto los cubanos tenemos que venerar también, nos diga qué debemos o qué tenemos que comer y sobre todo nos recomiende freirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Quisiera decir para los que no me conocen íntimamente que soy un tipo de los llamados de buen comer, hasta hoy puedo comer cualquier cosa. Todo me cuadra, todo me viene bien y en muy pocas veces en mi vida he rechazado algo por encontrarlo malo. Sólo existe un platillo tradicional cubano, el rico arroz con leche, que no pruebo por razones muy específicas que ahora no vienen al caso, pero que incluso, lo que está probado, si me lo pasan escondido por una batidora y me lo muestran como natilla, cosa que mi mujer ha hecho en secreto, puedo comerme una tonelada. Creo que hubiera estado dentro de aquellos sobrevivientes del accidente de aviación en la cordillera de los Andes en 1972, que tuvieron que llegar a comer, lo que sí es muy difícil de comer, no sólo por la carne humana y su significado, sino por la carne humana de amigos y familiares, que puede parecer lo mismo, pero no es igual.

He tenido la suerte de vivir fuera de Cuba desde el 2007 y entonces me he propuesto conocer lo que comen y cómo lo comen otras culturas, al menos en su versión internacionalizada. Entonces con gusto, prefiero visitar un restaurante vietnamita, coreano, indio, tailandés, colombiano, brasileño y probar sus propuestas. He comido grillos fritos en México y nopal, me gusta el kimchi coreano y la col encurtida europea, la sopa fo vietnamita, el sushi y ramen japones. He probado una buena parte de las especias india, he comido encantado con las manos en un lugar asiático y por supuesto he seguido experimentando con la carne de res norteamericana, las fabadas, las paellas, los chorizos, el bacalao, todos platos de la “madre patria”, me he acercado agradablemente a los productos del mar más allá de los acuarios, de todos los mares, de los mares de verdad y por supuesto a la comida y los postres cubanos, tamales y pastelitos de guayaba incluidos, ahora hecha, como decimos, “con todos los hierros”.

Entonces soy un gran comedor, no por mi conocimiento del tema, sino por mi capacidad y disposición a comer siempre. Me sigue gustando y como con frecuencia el pan viejo, mientras más viejo mejor y me sigue apasionado comer un mango, un melón o una piña y paralelamente sentir que el jugo de las dulces frutas me corre hacia abajo por la cara y el cuello. Lo de comer mango, piña o melón con cubiertos me parece todo un desconocimiento de la real realidad. En resumen, soy una garantía para cualquiera que cocine. Todo lo que me pongan en un plato, rico o no rico, salado o bajo de sal, frío o caliente, incluso medio crudo, será devorado. Muchos en mi familia me dicen que no tengo paladar y cuando algo va a sobrar y hay que echarlo, dicen, déjenselo a Roly.

Mi mujer, la que ya en muchas ocasiones he calificado como buena cocinera, por si lee mis escritos, ahora, con más calma y menos responsabilidad, nuestros hijos son grandes y yo me porto bien, se ha dedicado a investigar y sobre todo experimentar sobre comidas, sabiendo que yo, su primer y principal consumidor, aguantaré como un mulo. Ella, coincide con Frei Betto, cuando dice que los cubanos tenemos muy malos o al menos limitados hábitos alimentarios y que desaprovechamos muchas oportunidades que nos da, de forma desinteresada, la naturaleza y eso me hace pensar en nuestra historia.

Para no meterme en la cultura milenaria de los asiáticos, China, Japón, Viet Nam, etc.,  sobre el arroz, los indios con sus especias y yogurt ácido, los europeos con el trigo y sus encurtidos, etc., pienso en nuestra América, ya que el nuevo asesor es brasileño y descubro que en comparación con Brasil y su cultura sobre la yuca y la carne, República Dominicana y su cultura sobre el plátano, Perú y su cultura sobre la yuca y la papa y los alimentos provenientes del mar, México y su super cultura sobre el maíz y los norteamericanos y su conocimiento y amor por la carne, nosotros los cubanos estamos embarca´o. Pero es que todo tiene una explicación.

Nuestros aborígenes no tuvieron un desarrollo tal que les permitió soportar, enfrentar y sobrevivir a la cultura conquistadora española. De los hábitos diarios aborígenes no nos queda nada. Luego aparecieron los esclavos africanos, que no dudo que trajeran sus platillos de las diferentes regiones de donde provenían, pero como lo primero que hacían los españoles-cubanos era convertirlos al catolicismo, darle un nombre en castellano, obligarlos a ir a la iglesia con frecuencia y eran alimentados bajo los cánones de sus dueños, tampoco tenemos mucho de la presencia africana en la comida cubana.

Cuba fue muy rápido la prolongación de la metrópoli y vivimos bajo ella por cinco siglos, por lo que además del guarapo proveniente de la caña, muy rápido y de forma muy sólida comenzamos todos a ser españoles y heredamos sus comidas, de ahí que los cubanos, a pesar de nuestro clima, tomemos sopa caliente, comamos potajes de frijoles de varios colores, también calientes, arroz blanco como preferido y carne sobre todo de pollo y puerco que era lo que se producía con más facilidad. Es cierto Frei Betto y Martica, hoy reconozco que consumimos muy pocos tipos de viandas, pocas en comparación con las que existen y algo de verduras. Somos bastante limitados a la hora de escoger los vegetales y frutas que consumimos, muchas veces de la lechuga, el tomate y el aguacate no hay quién nos mueva. Pero todo sigue teniendo una explicación.

Luego, Cuba española por hábitos y aún mucha presencia española en nuestras familias, café con leche y pan con mantequilla, turrones, fabadas, carnes con papa, chorizos, carnes asadas, dulces de frutas en almíbar, etc., aunque ya independiente de España, recibió como regalo en 1959 una revolución comunista, cuya primera propuesta fue igualar a todos y como era muy difícil hacernos a todos ricos de una vez, los planes fueron para convertirnos a todos en pobres, al menos a la hora alimenticia. Todos somos licenciados, másteres y doctores, pero sólo podemos comer un huevo y un pan por día, en el mejor de los casos.

La revolución, convirtió a la noble y fértil tierra cubana en algo improductivo y desarrolló planes para, siempre por interés de gobierno, sólo interesada durante décadas en la caña de azúcar, café, cítricos, dejarnos a largo plazo sin comida.

Mientras Fidel y su combo comían langostas, se tumbaban los árboles frutales para sembrar caña, incluso donde la caña no se daba o en terrenos complicados para luego cortarla. Mientras Fidel comía langostas, se desmontaron los campos de viandas, frijoles, para sembrar café y cítricos y lo peor, mientras Fidel comía langosta, puso al campesino cubano, acostumbrado a tener sus gallinas, sus puerquitos, su conuco con matas de plátanos, yuca, aguacate, calabazas, etc., a depender y comer de la bodega. Fidel, mientras comía langosta, puso al campesino, nada más y nada menos que al campesino, heredero no sólo de una tierra, sino de toda una tradición cultural de siglos o al menos de muchos años sobre lo que debía y podía cultivar, a pasar hambre.

¿Qué sabemos los cubanos de hoy de peces y productos del mar? Nada. La imagen más cercana que recuerdo es que llegamos a comer pescado, jurel, que venía dentro de una lata desde Chile. ¿Que sabemos los cubanos de hoy de tabaco? Nada. Desde siempre el tabaco cubano se exportó y para el pueblo se dejó un cigarro y tabaco realmente infumables. ¿Qué sabemos los cubanos de buen ron? Nada. El buen ron siempre se exportó y para el pueblo sólo se dejó la cerveza de “pipa” y un ron que sólo por los nombres que les daba el pueblo, “duérmete mi niño, bájate el blúmer, salta para atrás, hueso de tigre, etc., podemos calcular su calidad. ¿Qué sabemos los cubanos de viandas? Nada. Sólo podemos recordar el nombre de algunas de ellas, como la malanga, por ejemplo. ¿Qué sabemos los cubanos de carnes? Nada o menos que nada. Consumimos de vez en cuando pollos que no tienen pechugas, solo muslos. La carne de res se extinguió para la isla en el mismo momento que los dinosaurios y el cerdo, el criollo cerdo, el puerquito asado que a todos nos gusta, hoy vale más que una casa o un automóvil.

Durante décadas no fue necesario sembrar y atender la tierra. La comida nos venía de afuera. Recuerdan aquello de: se baja el telón y se sube el telón y se ve un barco de chicharos entrando a la bahía de La Habana; se baja el telón y se ven dos barcos de chicharos entrando a la bahía de La Habana; se baja el telón y se sube el telón y se ven tres barcos de chícharos entrando a la bahía de La Habana. ¿Cómo se llama la obra? Los granos, sobre todo chícharos y lentejas, venían de la URSS y el campo socialista. Las papas venían de los hermanos soviéticos, la col encurtida, las papas encurtidas, las zanahorias encurtidas, los pepinos encurtidos nos llegaban de los hermanos del CAME. Los chocolates y manzanas eran enviados como regalos del soviet. La manteca con un olor muy peculiar que a mi abuela Tomasa, santiaguera amante de la manteca de puerco disgustaba y la llamaba “manteca de oso”, nos llegaba en un envase con letras árabes, a lo mejor Argelia o algunos de los países “hermanos”. No hacía falta sembrar, atender y venerar a la tierra. Los soviéticos le dijeron al jefe, sigue comiendo tus langosticas, trata de que no te vean, grita todo lo que puedas contra el imperialismo yanqui que nosotros te mantenemos, entonces el hijo del campesino, no quizo ser campesino y se fue a la ciudad a estudiar medicina, ingeniería e incluso el hijo del campesino se hizo cosmonauta. Como resultado de esa política, hoy sólo nos queda el marabú y el hambre.

Quiero decir que los canadienses, los franceses, los ingleses y por qué no los norteamericanos, entre otros ciudadanos del mundo, defienden al gato, porque ya no ven la carne en él, entonces aparece lo de humanidad, compañía, sentimientos e incluso leyes protectoras, pero si usted, digamos los cubanos, seguimos mirando al gato y lo imaginamos asado en una bandeja sobre la mesa, no lo puede defender. ¿Por cierto, quedan gatos en Cuba?

Pues Frei y Martica ahora, abogan por una alimentación sana. Dicen, cambiemos el azúcar de caña por la de coco o la dulcísima azúcar monk tan antigua cono China. Introduzcamos en nuestra cocina diaria el aceite de aguacate y el de oliva. Dejemos de consumir harina de trigo y comencemos a cocinar con harina de coco, almendras, yuca, boniato, etc. Comamos más verduras, brócolis, espárragos, col de Bruselas, tomates negros, papas moradas, etc. Dejemos de comer dulces de harina de trigo e introduzcamos las semillas, avellanas, almendras, semillas de marañón, etc. y comencemos a aprovechar las cosas buenas de la naturaleza. Usemos turmerik o curcuma, ginger o jengibre, paprika ahumada, italian seasoning, romero, etc. ¿De verdad? Coño, pero es que Martica viven en Estados Unidos y Frei Betto vive en Brasil y la parte extranjera de Cuba, con eso lo digo todo.

Como saben, soy renuente a poner fotos donde la comida sea el protagónico, pero esta vale la pena, porque fue mi almuerzo el día de mi cumple y estoy hablando de soberanía alimentaria. 


Esto es exactamente lo que podría llamar soberanía y lo que merecemos comer los cubanos hasta reventar. Una adaptación de la comida Thai. Arroz indio casi cero defectos, de gran largo y muy aromático, cocinado con una mezcla "secreta" que mi mujer prepara con diferentes especias. Aceite de coco, coco rallado y pedazos de piña. Servido con semillas de marañón, aceitunas rellenas de pimiento y perejil. Enriquecido con camarones salvajes, o sea, "wild caught", no de granja o "farmer", que vienen de Argentina. Como guarnición la mitad de un exquisito aguacate mexicano y mariquitas de plátano. Esto seguro que Frei lo conoce bien.

Frei Betto, frente a la periodista revolucionaria Ayleen, que estuvo todo el tiempo acotando su intervención con el tema del bloqueo norteamericano como culpable de nuestra desgracia alimentaria, a la que no le cabe una libra más en ese cuerpo, propone sustituir la harina de trigo por la harina de yuca, maíz o boniato, porque son mejores, tiene mejores sabores y son más barata, pero Frei, amigo, ¿dónde está la yuca, el boniato y el maíz en Cuba? Frei dice que los cubanos y nuestros “vicios”, nos impide tomar leche de cabra para sustituir la lecha de vaca y comer queso de cabra. Pero Frei amigo, ¿dónde están las cabras en Cuba?

El amigo brasileño propone comer las hojas de la zanahoria, la cascara de papa y la cascara de melón por su gran valor nutritivo. ¿Quién se comerá entonces la zanahoria, la papa y el melón?

A Frei se le fue, no pudieron cortarlo porque el programa era en vivo y dijo que el ministro de la agricultura cubano, el mismo que anunció que se repartirían tripas de cerdo para la población cubana, porque era un alimento rico en proteínas, le había comentado e invitado a comer en su casa, yuca frita, porque le gustaba mucho como entrante. Él le aconsejó al ministro que no friera la yuca, que la hirviera un poco y la pusiera en el horno, sin grasa, solo con un poco de sal y que el ministro lo había llamado a la semana siguiente para decirle que estaba muy contento porque había experimentado lo de la yuca en el horno. Mientras el pueblo cubano hace 8, 10 horas de filas o colas, con no pocas broncas incluidas, para ver qué puede conseguir para llevar a la mesa, el ministro de la agricultura cubano, con casi 400 libras de peso come yuca frita como entrante. Eso si es una cultura y sobre todo una soberanía alimentaria, sólo que para unos cuantos.

Ayleen se encargó de que Frei Betto, no ella, asegurara que el cubano no pasa hambre, que lo que pasa es que, a partir de nuestros “vicios alimentarios”, no comemos lo que queremos comer, pero que tenemos una canasta básica, refiriéndose a la libreta de la bodega, que nos permite comer todo el mes y nos comparó, como siempre, con África, para que nos diéramos cuenta de que no estamos tan mal.

Quisiera dejar un cuento, porque Frei puede ser un hijo de puta, pero no es anormal. En uno de mis viajes de Nebraska a San Antonio entré en una gasolinera de esas de carretera, siempre es necesario en un viaje tan largo echar gasolina, ir al baño, estirar las piernas, etc., entonces descubrí que dentro de los más de 70 tipos de paquetes de papitas fritas que había en esa gasolinera en el medio de la nada, existía uno de cascaras fritas de papas. Asombrado e interesado, lo compré, abrí y comí entero. Estaba rico y era una muestra más de entre casi cien paquetes diferentes de papas fritas.

¿Entonces podemos los cubanos comer esas cascaritas fritas de papas? Creo que sí, yo, comedor de piedra, me las comí. Sólo que primero los cubanos queremos comer pan, muchos panes en cantidad y variedad, queremos comer mantequilla, mayonesa. Los cubanos queremos hartarnos de carne de res, puerco, pollo, caballo, carnero, conejo, pato, etc. Los cubanos merecemos y queremos comer langostas, camarones, ostras, calamares, cangrejos, pescados, etc., que están allí esperando en nuestras aguas. Los cubanos queremos reventas comiendo dulces, chocolates, pastelitos de coco, guayaba, de carne, tartaletas, cakes. Los cubanos morimos frente a los helados vengan en el formato que vengan. Queremos tomar leche de vaca y batidos de frutas. Nos gustaría comer quesos, blancos, amarillos, azules, verdes, duros, blandos, etc. Disfrutaríamos enormemente con un buen café varias veces al día, todos los días. Nos gustaría tomar una buena cerveza o un buen ron, que pueda competir con los whiskies y vodkas del enemigo y entonces después de mucho tiempo, casi al borde de reventar como sapos cuando se les echa sal por arriba, comeremos esas ricas cascaritas de papas bien fritas.

No jodas Frei Betto.

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 10 de marzo de 2022

441.- Discurso "El Estado de la Nación". Otra ESTAFA. (Primera Parte)

* Advierto, sobre todo para los expertos, que en el presente escrito mencionaré a demócratas y republicanos, lo que no significa que estoy pretendiendo establecer una definición absoluta, ni histórica de ellos. Sólo hablo de los de hoy, de los que veo y vivo.

Es cierto que las personas cambiamos y por tanto todo lo demás que depende de ellas cambia. Es cierto que las organizaciones de cualquier tipo creadas por el hombre deben de cambiar o tienen que cambiar en dependencia del momento histórico que se viva.

Dentro de esto, un buen ejemplo son los partidos políticos, los cuales, sin apartarse de sus bases ideológicas básicas, lo que le garantiza el apoyo de las personas, es probable que se vean obligados a adaptar sus postulados adecuándolos a la vida que llevan. Adaptar es una cosa, cambiar es otra. Si la base del partido es azul océano, pues es entendible un cambio a azul cielo, pero si el cambio es para blanco, entonces ha dejado de ser lo que era y se ha convertido en otra cosa, aunque mantenga el mismo nombre.

Por ejemplo, sería absurdo hoy hablar de eliminar la esclavitud, porque ya la esclavitud clásica no existe, sería además de una pérdida de tiempo, un desenfoque total, sin embargo, mirando cómo vivimos, podría ser bueno que ese mismo enfoque se dirija a exigir que no existan y que no se permitan nuevas manifestaciones, aunque solapadas de esa forma de vida, por sólo mencionar algunas, la esclavitud o explotación infantil, de las mujeres, etc.

Tenemos muchos partidos políticos en Estados Unidos, aunque la mayor fuerza se concentra en los famosos partidos Demócrata y Republicano. El primero hoy tiene colocado al presidente número 46 de la historia de la Unión, el Sr. Joe Biden, quien, por su trabajo, el cual, aunque es arriesgado, ya muchos políticos y expertos, califican de MALO, en sólo 100 días de gobierno, ha recibido muchos sobrenombres y frases célebres, que están mostrando lo que muchas personas aquí sienten, algunas de ellas son: “el presidente heladero”, lo que da a entender que no le importa y puede resolver nada; “Let´s go Brandon”, (Brandon=Biden) y la más explícita y simpáticamente cariñosa, “Fuck Joe Biden”, que dentro del argot popular norteamericano se explica por sí sola.

Hoy, por la libertad que tenemos para manifestarnos, las dos últimas aparecen por donde quiera. En vallas publicitarias en las carreteras, en camiones y rastras que se mueven por todo el país, coreadas por miles de personas en los estadios y en las manifestaciones y repetidas por ciudadanos norteamericanos delante de las cámaras de los periodistas que representan a los medios de información estadounidenses. “Fuck Biden” es una idea que muchos norteamericanos exhiben en sus casas, banderas, fiestas, cortos videos, etc. Para aquellos que venimos de Cuba, a pesar de vivir aquí hace ya algunos años, no deja de ser impresionante ver dentro de un estadio de pelota, al público, o sea, miles de personas paradas, disfrutando con corear esta frase, algo así como lo que pasa en algunas calles de Cuba, cuando algunos cubanos corean aquello de: “Díaz Canel Sin´gao”.

Hace muy pocos días, Biden, cumpliendo con la tradición, dio su clásico discurso al país, “El Estado de la Nación”, al término de sus primeros 100 días de trabajo como presidente. Tarea donde el presidente a cargo informa los resultados de su gobierno y los planes a seguir durante sus, por lo menos, primeros próximos cuatro años de trabajo.

He escuchado el discurso dos veces antes de poder escribir, una en inglés y así practico y la otra doblada al español, lo que siempre puede ser arriesgado, porque las traducciones no son buenas, pero por razones obvias resultan más fáciles.

Lo primero que detecto es que los demócratas, frente al evidente desprestigio de su presidente, como para lavarle la mala imagen, sabiendo que muchos incluyendo a los propios ciudadanos demócratas están disgustados o al menos preocupados, llegaron al acuerdo de, planificadamente, levantarse y aplaudir, estuviera Biden diciendo lo que estuviera diciendo. El objetivo, como en un circo, fue levantarse y aplaudir cualquier cosa de forma constante.

Detrás del presidente, al cual la cámara de TV enfocaba fijamente, se encontraban la vice presidenta Kamala Harris y la congresista Nancy Pelosi, que ocupa el importantísimo puesto por segunda vez, desde el 2019, de “Speaker of the United States House of Representatives”, que, entre otras cosas, es la sucesora en el gobierno después del vicepresidente, cuyas misiones, vean el video, fue sonreír siempre, aplaudir efusivamente, hacer muecas inexplicables aprobativas a las palabras de su presidente y levantarse cada 5 segundos, tal como si tuvieran un resorte en las nalgas, a tal punto que pienso que el mismo Biden se debió preguntar sobre qué les pasaba a esas mujeres y debe haber llegado a pensar que ambas tenían oxiuro.

Si uno pudiera enajenarse de la realidad o estuviera viviendo al otro lado del planeta, que no fuera hoy Ucrania obvio, podría parecer, escuchando al presidente, que todo está bien, que nuestro país está pasando por uno de los mejores momentos de su historia y que el futuro está garantizado en positivo.

Sólo que para los que aquí vivimos es fácil concluir que todo lo que dijo es MENTIRA de principio a fin. Biden, el mayor crítico del presidente que lo antecedió, sabiendo, porque tiene que saberlo, que ocupa ese cargo a partir de un gran fraude, que se ocultó finalmente para salvar, pienso yo, la desastrosa imagen de las pasadas elecciones en la Unión se subió al podio conociendo su desprestigio en una gran parte de la población norteamericana, a mentir descaradamente.

Veamos parte de ese discurso.

Lo primero que mencionó fue el tema más que obligatorio de Ucrania, diciendo que era una guerra que estaba avisada, en realidad no es una guerra, sino la invasión por la fuerza armada de una potencia mundial, Rusia, contra un pequeño país, Ucrania. No es una guerra entre dos países tan siquiera, sino el deseo de un loco por ocupar vía destrucción un territorio que no le pertenece y cuyos habitantes no quieren ser ocupados.

Pero, la pregunta es: ¿Si la guerra estaba avisada, si Estados Unidos conocía por adelantado el hecho, porque no lo impidió? Tal como dice el presidente ucraniano, cuántos muertos tienen que existir para que el mundo y dentro de él, los Estados Unidos, paladín de la democracia, la libertad, etc., intervengan.

Biden dijo que pasó meses preparándose y creando coaliciones en Europa, Asia y África para enfrentar a Putin, para entender cómo justificaría la agresión y que ahora el mundo libre le pide cuentas a Putin, que ha quedado aislado del mundo. Que juntos, se refiere a Estados Unidos y sus “supuestos” aliados en este momento, han creado sanciones potentes para sancionar a Putin y a Rusia, pero es que Biden pensó que el presidente ruso, no sabía lo de las sanciones. Putin, que puede ser un loco, pero no es anormal, lo sabía. Sabía que lo primero que le harían era sancionarlo económicamente para evitar el movimiento de los rublos rusos y así y todo atacó y sigue atacando.

Es ridículo, Biden dijo que están persiguiendo a los yates y los aviones privados de los millonarios rusos, como algo importantísimo que ha hecho y ¿esto qué tiene que ver con los bombardeos a Ucrania?, además, que han cerrado junto con los aliados los espacios aéreos de algunos países para presionar a la economía rusa. ¿Y eso que le importa a Putin?, ¿Le importó a Hitler, en su locura que la economía alemana se desgastara en una guerra de conquista megalómana?

Biden, bajo aplausos, dijo que estaba enviando a Ucrania mil millones de dólares para "aliviar" al pueblo ucraniano en su sufrimiento. Pero, es que este tipo está jodido, si piensa que el dólar puede sustituir o aliviar el sufrimiento de familias que han perdido todas sus propiedades bajo las bombas, aliviar el sufrimiento de los ucranianos que están huyendo desesperadamente por las fronteras a los países más cercanos o que los dólares puedan ocupar el lugar de los familiares y amigos muertos. La cámara toma a la embajadora de Ucrania que estaba sentada en el público y ella se levantó y aplaudió como muchos otros, pero su cara reflejaba el mismo análisis que acabo de hacer. ¿Dólares para aliviar?

Dejó claro que efectivos norteamericanos no participarían en el conflicto armado, pero que sí estaba vigilando por si Putin se metía con algún país miembro de la OTAN, entonces quizo decir, Ucrania que se joda. Dedicó unas palabras hermosas al orgullo ucraniano y sentenció que tendrán días, semanas y meses muy malos, pero que Putin pagará a largo plazo lo que está haciendo. ¿Largo plazo? Imagino a Putin sentado en su cómodo salón del Kremlin, tomando vodka acompañado de sus generales, todos muertos de la risa con los chistes del presidente de Estados Unidos.

Y entonces cayó en el verdadero problema, el que todos estábamos esperando, nuestra Unión. Sobre esto dijo que había dado la orden para liberar millones de barriles de petróleo de la reserva estratégica nacional para, entre otras cosas, no depender del petróleo ruso. Con esto trató de echarle la culpa a Putin y al conflicto con Ucrania de los altísimos precios de los combustibles dentro del país, que pienso que por lo menos alguien tiene que haberle comentado, es probable que el presidente "heladero" no eche gasolina nunca y su avanzada edad no le permita ver desde su auto los precios de los combustibles en los servicentros.

Esto es una gran mentira, los precios de la gasolina ya venían altos antes de que Putin disparara el primer proyectil. Si recordamos cuando el gobierno de Trump la gasolina estaba a menos de $ 2.00 dólares el galón, hoy aquí en Texas está a $ 3.99, en Miami a casi $ 4.00 dólares y he escuchado decir que en estados grandes e importantes como California a casi $ 7.00 dólares. Y como una abuelita cariñosa, a Biden sólo se le ocurrió decirle a los norteamericanos que: “vamos a estar bien”.

No dijo cuándo, no dijo cómo, sólo repitió dos cariñosas veces, “vamos a estar bien” Bueno, no sabemos cómo, pero lo cierto es que en menos de los primeros 100 días del gobierno demócrata de Biden, todo, exactamente todo y no únicamente la gasolina, ha subido de precio. 

Mi mujer se queja cada santo día que pisa un supermercado porque a cada producto, no hablo de langostas, ni caviar, sino a cada simple producto le han subido el precio, a veces 20 centavos, a veces 50 centavos, a veces un peso, lo que significa entre el precio de la gasolina que hay que echar para mover la vida y los supermercados nada más, el poder adquisitivo del norteamericano ha disminuido representativamente y por lo que parece seguirá disminuyendo.

Como él sabe, o sea, me refiero a Biden, que este es uno de los temas más candentes del interior, lo dejó ahí y continuó diciendo que podía asegurar que cuando todo esto termine Putin será más débil y el mundo será más fuerte. Muela bizca. Y afirmó que Putin puede rodear con tanques Kiev, pero no podrá extinguir los corazones. Tal parece que nuestro presidente es más un poeta, un dramaturgo, un cantante o un cuentacuentos que el presidente de una de las naciones más importantes del mundo actual. Putin no podrá extinguir los corazones de los que queden vivos, los de los que ya están muertos los extinguió, amigo Biden.

Cambió el tema, entonces para la pandemia e hizo una historia de su padre, como para tocar cierta fibra sentimental en los escuchas. Dijo haber liberado fondos para ayudar y haber vacunado a la nación. El tema de la vacuna es más que controvertido y sigue dando luchas. Millones de personas no admiten ser vacunados, otros millones se siguen infestando a pesar de que se ha puesto dos y tres vacunas. Y habló de un plan de rescate a la familia norteamericana que había funcionado. No muchos saben a lo que se está refiriendo. ¿Plan de rescate? Lo cierto es que el tema de los seguros médicos sigue siendo un tormento inacabable, no sólo hay que pasar un curso universitario para entenderlos, sino que siguen siendo muy caros y del tema medicamentos no hablar, el mejor fajarse con el oso que se faja Putin, que tener que tomar una pastilla.

Dijo, recuerden que sólo tiene 100 días de gobierno, que su gobierno en un año había creado más puestos de trabajo que en toda la historia de los Estados Unidos. ¿Dónde aprendió Biden? Cien días son tres meses, un año doce. Y que la economía había crecido a una tasa de 5,7%, la tasa más alta de los últimos siete años. Pero Biden, me pregunto, ¿cómo es que la economía ha crecido y se ha beneficiado, sobre todo, a la clase trabajadora, según tus palabras, y el precio de los combustibles se ha duplicado en pocos meses y a cada producto que uno se lleva a la boca se le ha subido el precio?, ¿Gil, el ministro de economía cubano, estará dirigiendo la economía de los Estados Unidos como una colaboración desinteresada para llevarlo a la ruina estilo Cuba?

Entonces Biden comenzó a enumerar una serie de promesas, todas de carretillas, muy difíciles de explicar aquí, porque haría este escrito muy largo, internet para todos, agua para todos, carreteras para todos, puentes para todos, puertos para todos, etc., pero bajo el mismo esquema ya conocido de, sobre todo, los gobiernos demócratas: yo, mi gobierno, va a dar, va a garantizar, va a repartir, nos estamos ocupando, nos comprometemos, etc. Aplausos planificados para demorar la cosa. La Pelosi, la que parece tener algún problema con los dientes, trataba de sonreír, pero lo que le salía era una mueca horrible en la boca, tal que yo llegué a pensar que se le caerían los dientes que evidentemente no son los suyos originales. Kamala, con su cuello de pesista profesional, siempre más fuerte en sus alegrías, tal como si supiera que la cámara la estaba enfocando. Esto me recuerda a Fidel cuando dijo que Cuba produciría tanta y tan buena carne de res, que el mundo entero, incluyendo a los “yanquis” por supuesto, harían filas para comprarla. Discurso "El Estado de la Nación", da igual, el populismo es igual donde quiera.

Los políticos y sus promesas. Imagino siempre que, para dedicarse a la política, las personas están obligadas a cursar y aprobar una asignatura que se llama “Cómo prometer algo que parezca real y que las personas que escuchan no las cuestionen y no se den cuenta de que son mentiras”. Es el mismo esquema, casi siempre para grandes campañas y elecciones, promesas que convencen, sin que las personas piensen mucho en ellas, los pueblos tienen memorias cortas, ya luego se encontraran las justificaciones cuando no sean cumplidas.

Promesas que garantizan discursos emotivos y muchos aplausos de la parte interesada en escucharlas o en utilizarlas a beneficio propio, a las que luego se les buscaran adaptaciones. Promesas todas iguales que dicen que: los cientos de años de los gobiernos anteriores no han hecho nada, no han alcanzado ningún resultado, yo y mi gobierno si lo haremos, o mejor, ya lo estamos haciendo, solo que cuesta trabajo que ustedes lo vean. El ministro de economía cubano pide al pueblo que confíe, Biden dice a los norteamericanos "estamos bien" Es que estamos locos o nos hemos vuelto medio descarados.

domingo, 27 de febrero de 2022

440.- El imperio ruso despierta nuevamente. El zar Putin presiona y mata.

Debo decir, antes de comenzar a escribir hoy, que no conozco sobre la interioridad de Ucrania. Recuerdo algo sobre su vida dentro de la URSS y algún que otro deportista, que bajo la bandera de la “madre patria adoptiva”, tenía sus orígenes en ese país.

Ucrania, creo que le debe pasar a muchos, no ha estado en el centro de mi vida nunca, no obstante, como simple observador, me cuesta trabajo enajenarme y abstraerme de lo que está pasando. Repito mi nivel de información es muy pequeño y se basa sólo en lo que los medios transmiten y las opiniones de algunos de los políticos protagonistas de los sucesos que hoy ocurren, o sea, presidentes de algunos gobiernos, militares, reporteros que están dentro del territorio ucraniano, etc.

Lo cierto es que muchas personas, hace semanas vienen diciendo que el ataque de Rusia nunca se produciría y lo que estaba pasando era, una vez más, una escalada de los medios de información que estaban tratando de crear una guerra para entretenernos o al menos para desviar nuestra atención a temas más importantes y cercanos.

Se equivocaron, Rusia le está cayendo a bombas a su vecino. Putin, ha dado muchas justificaciones, algunas de ellas que está protegiendo a Rusia, que está presionando a la OTAN para que no admita a Ucrania dentro de ella, que existen personas dentro de Ucrania que no están de acuerdo con el gobierno que tienen, que se ha afectado a algunos rusos que viven allí, etc. 

En realidad, Putin, como un buen político puede decir lo que le da la gana, en realidad los políticos muchas veces actúan así, o sea, dicen lo que se quiere escuchar, lo que según cálculos será bien aceptado al menos por una buena parte y al final, final, lo que les conviene, sabiendo que luego pueden cambiar todo y adaptar lo que dijeron a un nuevo entorno. Los políticos saben que los pueblos, muchas veces, tenemos memoria corta, entonces “donde dije digo, ahora digo Diego”.

Los gobiernos rusos, más allá de Putin, tienen una visión imperial. Rusia es un país inmenso, fuerte, que durante siglos dominó a su antojo parte de la región euro asiática y que luego, por métodos incluso poco ortodoxos, se agenció la famosa “unión” de las llamadas repúblicas soviéticas.

Muchos estudiosos se equivocaron, cosa entendible, porque no siempre resulta fácil predecir el futuro y Rusia ha comenzado un ataque indiscriminado contra un país vecino. No es una guerra declarada entre dos ejércitos, menos es una defensa de un país contra otro que lo ataca, menos aún es la única y última solución posible. Putin, con sus justificaciones muy personales, apoyado, creo yo, que muy pocos gobiernos, está bombardeando a los ucranianos.

Esto no es nuevo, quizás no sea el último suceso que veamos. La historia de la humanidad está llena de guerras, ataques, destrucción masiva, afectaciones de todos tipos y muertes, pero es que estamos en el 2022 y no es muy fácil de entender que se siga actuando como señores feudales que enviaban a sus guerreros para atacar al castillo vecino con el único objetivo de quedarse con la novia del otro rey.

Veamos dos ejemplos aparentemente locos pero profundos, que se me ocurren y quizás podamos entender de qué bando estar, si es que es necesario escoger un bando.

Está usted, siendo madre soltera cubana, discutiendo con su hija, digo que usted es cubana, porque no puedo decir cómo se conduciría una madre sueca o india en estos casos, pero si puedo representarme muy bien lo que pasa dentro de una familia de las nuestras. Soy papá cubano de dos hijos cubanos. Ella con 16 años quiere dejar de estudiar, hacerse un tatuaje de un dragón que le sube por el cuello y la última bocanada de fuego le queda debajo del ojo derecho y además tiene un novio que le lleva 10 años y es un consumidor público de cocaína.

La conversación se va poniendo caliente, porque su adolescente hija no entiende de argumentos y como se cree la monitora de la rebeldía, en cada momento se pone más violenta. Argumentos, oídos sordos. Entonces cuando ya todo está que arde, llega su vecino sin que usted lo invitara y apoya a su hija, dice que usted está loca, que no tiene razón. Cuando usted trata de defenderse, ahora de dos personas, su vecino, 250 libras de peso, le cae a piñazos, de esta forma le demuestra a su hija un buen método para defender o lograr sus ideas, por muy locas que sean. La cosa se pone más caliente. Gritos. Su vecino se comienza a retirar, pero antes, pasa por al lado de la abuela de la familia, que estaba tranquila sentada en su sillón rezando el rosario como única solución y le da algunos piñazos, por si acaso la viejita tenía algo en contra.

Por muy complicada que fuera la cosa, ¿tenía derecho su vecino a invadir su casa y como a él le gustan los tatuajes y de vez en cuando consume “algo”, apoyar la locura de su hija y caerle a golpes a todo el que se encontrara en su camino?

Veamos otro análisis profundo.

Cuba, estando todavía debajo de la metrópoli España, comenzó a mirar hacia Estados Unidos como fuente de desarrollo, como ejemplo de otro tipo de gobierno. Recordar que en 1850 Narciso López trató de independizar a Cuba de España y su propuesta fue anexar a la isla al sur de los Estados Unidos, desde donde, por cierto, sale el diseño de la bandera que hoy nos representa como bandera nacional. Han sido infinitos los vínculos históricos que hemos tenido con Estados Unidos, Martí no preparó su guerra “necesaria” en Singapur, Fidel Castro no fue a pasar su Luna de Miel a Australia. Yo no hice esfuerzos para irme a vivir al Congo. 

Desde aquellos años hasta hoy, a pesar de los problemas, las malas acciones de algunos gobiernos norteamericanos, la metedura de pata o la no acción del vecino del norte, los cubanos miramos hacia esa dirección de la brújula. No somos europeos, no somos asiáticos y aunque nos queda cerca la llamada América Latina, no queremos ser ni argentinos, ni peruanos, ni guatemaltecos. Queremos vivir como la publicidad y propaganda dice que viven los norteamericanos, aunque después que se vive aquí, uno descubre que el pueblo norteamericano, nada tiene que ver con esa imagen que se genera a partir de las celebridades, los “stars” de la música, algunos políticos o algunos multimillonarios. Repito lo que siempre digo, el pueblo norteamericano, truene, llueva o relampaguee, haya nieve o hielo, se levanta todos los días al amanecer para trabajar fuertemente, mucho más fuertemente de lo que se pueda describir. Como conclusión, en forma general, como dice el viejo refrán popular, a los cubanos nos gusta Estados Unidos, porque “sólo tienen dos cosas buenas, las películas y todo lo demás”.

No se puede desconocer que, desde hace también siglos, existen muchos cubanos que viviendo en Cuba están en desacuerdo con el gobierno, pasó en la colonia, pasó en la etapa republicana y pasa hoy con más fuerza que nunca. En esta última etapa, la oposición al gobierno está más que manifiesta, no sólo en organizaciones, que han crecido en número y actividades, sino dentro de la propia población civil que está fuera de Cuba y la que aún vive dentro de la isla.

Luego, Estados Unidos hoy, a pesar de legislaciones, llantos y lamentos, ha pasado a ser uno de los principales socios comerciales de Cuba, no digo el gobierno, pero si muchos empresarios privados. ¿De dónde son los pollos y otros productos, como granos, maíz, etc., que hoy se comen en Cuba?

Entonces, ¿Podría Estados Unidos, teniendo en cuenta estos dos profundos análisis míos, primero nombrar, reconocer y darle carácter legal a estos grupos como un gobierno independiente dentro de Cuba, nombrar presidentes y vice presidentes dentro de ellos, formar un parlamento a la usanza norteamericana y comenzar a tener relaciones con ellos de forma independiente?, ¿Tendría Estados Unidos la justificación de que como los cubanos ven películas norteamericanas y comen pollos criados en la “Unión”, inmediatamente después de declarar el gobierno independiente, comenzar un ataque masivo-sorpresivo, con armamentos super potentes, lo que resultaría la destrucción no del gobierno comunista, sino de la población civil cubana?

No, no y no. Ni su vecino con sus más de 200 libras, puede meterse a defender a su hija, menos por vía de la violencia, ni Estados Unidos, al lugar donde muchos miramos y nos gusta, tiene el derecho de bombardear a Cuba hoy, por más que muchos estamos interesados en sacar al gobierno más que ineficiente que ese país tiene.

Igual pasa con Rusia y Ucrania, por más que Putín quiera justificar sus causas, las que repito, no domino a profundidad, las de verdad y las de mentira, más las que pueda tener en secreto, no tiene el derecho de caerle a bombas a un pueblo entero. Las bombas no tienen nombre, los políticos, buenos y malos ucranianos, están bajo buena custodia, el que está muriendo es el ucraniano de pueblo, que, muchas veces, ni de geopolítica sabe.

Estoy viendo las imágenes. Los edificios, donde viven personas, están incendiados, las calles comienzan a estar destruidas, los pobladores tratan de huir desesperadamente, otros han tratado de protegerse en túneles o estaciones de metro. Los niños, los viejos, la población están desprotegidos y están resultado heridos y muertos.

Además de las bombas de noche, acabo de ver una imagen, que, si no fuera porque fue filmada en tiempo real, podría parecer una de una película donde todo se exagera. Transitaba un carro civil por la senda derecha de una avenida y de pronto un tanque de guerra que salió de otra calle perpendicular, dobla violentamente a la izquierda sobre la avenida, o sea, en un ángulo de 90 grados y no sólo enviste al auto civil, sino que le pasa por arriba, dejándolo convertido casi en un plato llano. El pasajero milagrosamente quedó vivo, aún no sé cómo, sólo me imagino que se tuvo que haber pegado al piso del carro y quedó protegido por los asientos. En realidad, Putin no iba manejando el tanque, pero hay dos explicaciones, o el tanquista es un loco, maniático, asesino, que disfruta matando o está totalmente autorizado para arrasar con los ucranianos. La acción no admite otro análisis, dos cosas, locura criminal o inyección en venas para matar.

Ahora, tal como escribí a un amigo hace unas horas, muchos buscan la culpa en Estados Unidos, de nuevo el enemigo clásico. Tal como le dije a mi amigo, ya sabemos que Estados Unidos es el culpable de que ayer un japonés le cayó a bofetadas a su esposa, porque al terminar la II Guerra Mundial, los japoneses conocieron la Coca Cola, las hamburguesas y la música norteamericana. Hoy, los que hasta ayer decían que Putin jamás atacaría y que sólo era una maniobra mediática, cuando las bombas resultan innegables, cuando los muertos se comienzan a contar, cuando muchos dicen que el gobierno ruso se está defendiendo de un enemigo fuerte ucraniano, aparece el mismo mensaje, Estados Unidos y su guerrerismo, incluso cuando el gobierno norteamericano, poco enérgico, no ha apretado ninguno de los botones para disparar bombas.

Putin es, además de todo lo que es, un loco o un mal hijo de una buena madre, con un profundo sentimiento de zar, con un poder enorme en el país donde dirige. El gobierno ruso ha demostrado, una vez más, su posición imperial. El ejército ruso no es más nada que un ejército inyectado ideológicamente, que no puede diferenciar. El ejército no debe tener ordenes explicitas de tirar a los civiles, pero en ciudades grandes, muy pobladas, cómo controlar esto. Los muertos civiles serán reconocidos con el famoso título de "daños colaterales" y cada familia, si es que alguno queda vivo, será la responsable de sufrir por ellos. Los muertos en este u otro cualquier conflicto, pasarán sólo a ser estadísticas para los libros de historia.

Putin ha acaparado la atención mundial y está tratando de chantajear al resto de los países, sobre todo a los europeos, mandándole un mensaje directo a Estados Unidos y a China. Paralelamente, mientras los rusos están bombardeando a Ucrania, su representante diplomático está viajando por Nicaragua, Venezuela y nada más y nada menos que Cuba. ¿Buscando qué?

Para nada es una casualidad que el gobierno de Putin, que ya ha tenido muestras de “bondad” al cancelar parte de la deuda que Cuba tenía con lo que es hoy Rusia y darle un crédito blando a pagar muchos años hacia delante, con el concebido riesgo de que ni sea pagado y haya que volver a renegociarlo, hoy esté viajando para entrevistarse con los presidentes de estos países de Latinoamérica.

Esperemos que no sea para mucho, esperemos que se negocie la paz, esperemos que no existan más bombas y muertos sobre Ucrania, pero, ojo, esto puede pasar en cualquier otro momento en cualquier otro lugar. ¿Recuerdan la invasión china al Tibet?

Para mí la foto del conflicto ruso contra Urania.
Niños anónimos ucranianos saludando a sus militares que van a defenderlos.

La ONU, los gobiernos europeos, el propio Biden, muy tibios aún. Cuba, como siempre, una vez más, en la doble jugada, dice no estar a favor de la guerra como solución, pero ahora justifica a los rusos y los recibe en medio de un conflicto “imperial” de un solo imperio.

domingo, 20 de febrero de 2022

439.- Los cubanos somos correderos de carreras de velocidad, no de resistencia, entonces, ¿dónde está nuestro Gandhi cubano?

Eso de que la historia la escriben los vencedores, es más verdad que el carajo. No sólo es que la escriben, sino que la publican y como vencedores con todos los mecanismos a su disposición, impresión de todos los papeles, todos los medios de comunicación, bibliotecas, librerías, escuelas de todos los niveles de educación, más un enorme “colectivo” de censuradores furiosos y salvajes en lucha por méritos de incondicionalidad, la imponen. Los vencidos también escriben su historia, pero mientras los vencedores están en el poder, no significa nada o casi nada. La historia de los vencidos sirve, en un primer momento, sólo para amigos y familiares. La historia de los vencidos casi toda se pierde.

Si hay algo de lo que Cuba puede sentirse orgullosa es de la enorme lista de grandes pensadores: filósofos, teólogos, historiadores, desde siempre, o sea, desde casi los mismos inicios de la etapa colonial, que cuando en muchos otros lugares del mundo el hombre estaba aún en taparrabos tratando de “conquistar” el fuego para alumbrarse, calentarse y poder comer algo cocinado o frito, ya en Cuba teníamos muchos y muy buenos pensadores.

Sin embargo, nuestra historia y sus estudiosos que conocemos está hecha a conveniencia como a grandes saltos, algo así como: indios felices que cantaban y bailaban, llegada de los “malos” españoles, indios tristes, enfermos y muertos, entrada de los negros esclavos con sus religiones y tambores, un poco de azúcar, Céspedes y Agramonte, Maceo, Máximo Gómez, Martí. Aparición de los norteamericanos, “pseudo república”, corrupción, robo, Mella y Villena, obreros descontentos, aparición del joven Fidel, un poquito Frank País y Celia, Che y más poquito de Camilo y de ahí en adelante Fidel, Fidel y Fidel. Fin de la Historia. Todavía hoy para nuestro caso, se sigue haciendo lo que Fidel dijo que había que hacer, tal como recetas de cocina. “Dos de azúcar y una de café”. Resultado, potaje de frijoles colorados. Los vencedores hasta después de muertos siguen escribiendo las historias.

Así es el caso cubano, que no digo que sea único, ni excepcional, pero es el que me ataña. No sé cómo serán los ucranianos, tema de moda ahora mismo. Desde el primer día, los vencedores cambiaron todo, primero su participación, convirtiéndola en única, sus medidas, sus logros, todos exagerados y multiplicados, pero además toda la historia de Cuba desde el “choque de las dos culturas”. Si hay algo que será necesario hacer, es publicar todos los estudios que existen en secreto de muchos autores frustrados, desconocidos o peor, apartados, sólo conocidos por amigos y familiares, que tratan de organizar con verdades la historia de nuestro país.

Si algo resulta muy difícil de entender y al mismo tiempo hace grande a Orwell como escritor, es que en varias de sus obras, escritas a mediados finales de la década del 40 del siglo pasado, momentos donde creo que el escritor inglés no estaba muy claro de dónde quedaba Cuba geográficamente, fue capaz de escribir detalladamente un sólido guion, describiendo paso a paso, día a día, lo que luego otro protagonista, Fidel, en su revolución, a la cual primero llamó como le dio la gana, pero que muy rápido convirtió en comunista, tenía que hacer y sobre todo tenía que decir. Pudiera ser que el viejo refrán popular, ese de: “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago, fue inventado para él. 

La historia la escriben los vencedores y entonces se cambian vivos y muertos, se ponen a personas que no estaban, se quitan a personas que estuvieron y todos los hechos fueron únicamente ocurridos, para dar valor a los que encargaron que se escribieran. La historia a partir de ahí se divide en dos, los buenos, que, por supuesto fueron buenísimos y los malos, que más malos no pudieron ser. Los buenos nunca cometen errores, todas sus acciones son de éxitos y lo que no pueden lograr es por culpa de un enemigo que siempre existe, incluso cuando no existe o nadie lo ve, que es el responsable de los así y todo “pequeñísimos” fracasos.

Para los buenos no existen las derrotas, sólo son pequeñas escaramuzas perdidas, corticos pasos hacia detrás, muy pequeñitos, que sólo existen para permitir entonces las grandes “Victorias de batallas”. Siempre victorias con V mayúscula

La lista de obras y autores prohibidos, apartados, desconocidos bajo órdenes, es inmensa. La de los que se dedican a la historia patria más grande. Cuando fui estudiante y luego trabajé como historiador, conocí de la obra de Leví Marrero, destacado historiador, periodista, geógrafo, diplomático cubano. Leví fue el autor de una obra monumental, magistralmente escrita y documentada, que fue muy rápido censurada y ocultada, al bajarse el autor muy temprano del carro de la revolución. Esta obra, publicada en 15 tomos, “Cuba: Economía y Sociedad, 1492-1868”, tendría que ser de obligatorio conocimiento para todos los humanos nacidos en Cuba desde el mismo día de su nacimiento, más, sin embargo, no es así. La obra de Marrero se encuentra bajo la censura, llamada “bibliografía amarilla”, únicamente permitida a revisar para los autorizados, llamase grandes profesionales de la historia, políticos, diplomáticos, etc., que, sobre todo, sean garantía política ideológica, al menos en el momento de la consulta. Para yo poder consultarla en la Biblioteca Nacional, tuve que llevar una carta del mismísimo Eusebio Leal, donde declaraba casi que yo era él. Así y todo, la persona a cargo siempre me miró con recelo, algo así como lo que describe Umberto Eco en su gran novela “El nombre de la rosa”

Imagino que idéntico camino debe haber recorrido, la también super obra de Moreno Fraqinals, al que conocí personalmente, “El Ingenio”, de obligatoria consulta para conocer toda la etapa colonial cubana. Moreno Fraginals, profesional multi premiadísimo y homenajeado en Cuba y fuera de ella, más tarde, a mediados de los 90, también se bajó del carro de la revolución y se radicó en Miami y de seguro fue a parar a la lista de los que nunca existieron. Y esto es cómico y absurdo o absurdamente cómico, porque mientras trabajé como historiador, descubrí que muchos de los “famosos” que me rodeaban, imagino siga pasando, consultaba estas fuentes, sólo que al no tener que registrar la consulta oficial o simplemente por ética, muchas de las ideas que supuestamente aportaban, eran sacadas en silencio, tal como robadas en silencio, sobre todo de la obra de Levi Marrero.

No conocemos nuestra historia, entonces no podemos, ni podremos servirnos de ella. Los cristianos hablan de Jesús de Nazaret y su posición “respetable” de poner la otra mejilla, o sea, aquello de, no importa lo que me hagas, yo resistiré pacíficamente. Siempre que se habla de lucha pacífica, tal como si fuera nuestra familia, hablamos de Gandhi, el padre de la resistencia no violenta, la lucha no violenta o la desobediencia no violenta, para lograr un cambio político, social y cultural en determinada sociedad, ¿pero es que somos los cubanos cristianos todos o indios? No, no lo somos.

Por cierto, para los que mencionamos siempre a Gandhi y sus 16 huelgas de hambre, recordar que su vida pública política comenzó alrededor de 1893 cuando se trasladó a Sudáfrica y después de ser un personaje muy famoso y sobre todo querido por muchos fuera de la India y por millones y millones de indios, alcanzó su objetivo de lucha, o sea, terminar con el gobierno británico dentro de la India y unir a su pueblo en el año 1947. Poco después de su última huelga de hambre, cuando era ya muy viejito, fue asesinado a balazos por un extremista hindú. Gandhi, reconocido y llamado cariñosamente Bapu por los indios, que quiere decir padre, estuvo más de 50 años en la misma línea. ¿Dónde tenemos al Gandhi cubano?

Y con esto no estoy negando la idea de una determinada lucha civil pacífica, no estoy negando las marchas, las reuniones, las canciones, los carteles, los muros pintados, sólo que, en el caso cubano de hoy, se está luchando contra un enemigo, aunque nos duela, hasta hoy vencedor, que es fuerte y tiene todos los recursos y el poder para reprimir y que no sólo está envalentonado, sino que alardea de estarlo. Es como subir a un ring a boxear contra Stevenson y Mohamed Ali a la misma vez, que han declarado que nos van a liquidar y nosotros aparecernos con una pandereta española y cuando una de las dos bestias, o las dos, nos atacaran violentamente para arrasarnos, nosotros para defendernos, le tocáramos una dulce canción tradicional. Es como entrar a la jaula donde están muchos leones y leonas recién paridas, que llevan más de dos semanas sin comer y pensar que como llevamos puesto un perfume de marca no nos van a devorar porque reconocerán la calidad del olor.

¿Panderetas y perfumes de marca para el enemigo que ha declarado que nos va a arrasar? La verdadera lucha para derrocar a un gobierno sea cual sea, es algo más que una de aquellas peleas de boxeo que de forma muy cómica protagonizó Chaplin.

Foto que ha pasado a la historia sobre los sucesos de Tianamen y la llamada lucha pacífica. El chino civil podría también estar regresando del supermercado o ser un monje de Shaolin. Nunca se aclaró qué pasó con él. De seguro si la alta dirección del Partido Comunista Chino dio la orden, hoy esa persona esté muerta. Nada más fácil que pasarle por encima con un tanque de guerra a un chino de pueblo, eso no afectaría a las estadísticas de población.

No somos estudiosos de nuestra historia, entonces nos perdemos lo que podemos hacer como pueblo y sobre todo lo que no podemos hacer como pueblo, porque no nos viene con nuestra tradición, cultura, temperamento o alma como dijera mi amigo Ruso.

No nos viene y entonces no lo podemos improvisar. Veo las constantes llamadas a la lucha pacífica, creo que como una justificación para no hacer o no poder hacer más y eso está bien, sólo que para lograr esa lucha hay que conseguir que de once millones que somos dentro de Cuba, dos, tres, cinco o seis millones se lancen a la calle, dejen de trabajar todos los días, se sienten en el medio de las calles, etc. y permanezcan en las calles, sin comer, sin tomar agua por días, semanas y meses.

Recuerdo que ni en medio de la mayor efervescencia de la lucha de Fidel, con algunos combates en la montaña, con muertos en las ciudades, con presos y asesinados por las fuerzas batistianas, se llamó a una huelga general como apoyo. No se logró y no se logró, por unas nuevas razones, por otras viejas y repetidas, no importa ahora, pero lo de paralizar Cuba no tuvo efecto. ¿De qué vale que yo, desde mi computadora, en Texas ahora, me declare en guerra pacífica contra el gobierno de Cuba? Sencillamente de nada, el gobierno cubano se burlará de mí, como se ha burlado de miles y se está burlando de millones de personas todos los días.

Lo de la lucha pacífica o resistencia no violenta, no nos viene de cerca, no la conocemos. No estamos acostumbrados a ella, no tenemos un o dos Gandhi y entonces es fácil liquidar a los que aparecen como opositores. Los opositores mantienen una vida pública con dirección permanente, inscripción en una bodega y un carné de identidad, por lo que siempre, cuando la policía quiere, va y los recoge, tal como se recoge a un amigo para ir de paseo. Veo imágenes de las Damas de Blanco. Ellas salen valientemente a caminar, a menos de 20 metros las están esperando, cosa que ellas saben, las arrastran, las golpean, las meten violentamente dentro de carros o guaguas y el resto de los cubanos, que están presenciando la represión sólo filma con sus celulares. Bravas esas mujeres que aún salen a caminar, pero lamentablemente ellas caminan solas.

Veo, como ya escribí, a madres desesperadas porque sus hijos, sobre todo, los menores de edad están presos, algunos sancionados por ridículas causas a 15 o más años de privación de libertad, pero, ¿dónde están los padres, los familiares, los vecinos que los vieron crecer, los amigos, los brothers, las jevitas, los aseres, los ecobios, de esos jóvenes que hasta hace poco jugaban dominó juntos, se iban al Latinoamericano o de parranda al Vedado? ¿Dónde están?

Esa es Cuba. Si estudiáramos nuestra historia conoceríamos que es fácil reunirnos, pero muy difícil ponernos de acuerdo. Prima en nosotros el regionalismo, el caudillismo, el revanchismo, el que yo soy más que tú, la vigilancia, la delación, el miedo y peor, el terror. Siempre han primado esas diferencias, como en cualquier grupo grande humano, sólo que para nuestro caso el proceso revolucionario mantenido por muchas décadas logró enfermarnos. Revisemos algunos ejemplos de los más conocidos en nuestras guerras libertarias y comprobaremos de dónde salimos los que hoy estamos. 

Martí, el organizador, le da la orden a Maceo de salir en una expedición para Cuba. Maceo para molestarlo, le pide más dinero. Martí lo quita de jefe de la expedición y nombra a Flor Crombet. Maceo viene, nada más y nada menos como subordinado sancionado e imagino muy disgustado. ¿Maceo amaba a Martí?, Flor muere en el desembarco, tiros por la espalda. Maceo asume el mando. ¿Mató Maceo a Flor?, ¿Por qué Gómez, después de estar luchando 30 años por la independencia de Cuba y ser sin dudas el vivo que mayores y más méritos acumuló, renunció a la propuesta de presidente para 1902?, ¿Complejo por su origen dominicano o sabía lo que le venía para arriba tratando de poner de acuerdo a los cubanos?

Mella, un líder medio narcisista, detenido por Machado, el 5 de diciembre de 1925, comenzó una huelga de hambre, que en realidad duro muy pocos días, sus compañeros del partido comunista y de lucha, al parecer que no lo entendían mucho, lo acusaron de individualista, indisci­plinado, de tener nexos personales con la burguesía, de oportunismo táctico y falta de firme sentimiento de solidaridad, al final lo separaron de toda actividad pública, separación durante dos años del Partido, reconvención privada y pública. ¿Lo querían?

Después de firmada la Carta de México, donde se acordó que el llano, la lucha clandestina, apoyaría a la Sierra Maestra, la lucha armada, un grupo de jóvenes, entre ellos los hermanos Gutiérrez Menoyo y José Antonio Echeverria, atacan al palacio presidencia tratando de asesinar a Batista sin previa consulta y autorización del máximo jefe Fidel. ¿Golpe de estado a los luchadores revolucionarios de las montañas?, ¿Qué hubiera pasado si la acción hubiera tenido éxito?, ¿Le hubieran entregado por las buenas el poder a Fidel? 

Frank, uno de los más grandes, es asesinado por la policía de Batista, que apenas lo conocía. ¿El operativo montado exactamente en la cuadra donde se escondía, se debió a una llamada telefónica, poco justificada, que hizo Vilma Espín, cuando todos sabían que las líneas estaban tomadas?, ¿Le convino a Fidel Castro la muerte de Frank a pesar del mensaje amoroso que emitió cuando lo mataron, porque de esa forma pasó a controlar el movimiento en la ciudad que hasta ese momento no controlaba? 

¿Cómo es que Hubert Matos, comandante guapo de la sierra, que entró en La Habana en el mismo tanque de guerra que Fidel, donde se supone venían sus más cercanos, fue acusado de traición y puesto en cárcel por 20 años?, ¿Lo quería mucho el comandante en jefe?, ¿Qué pasó con Camilo? Apareció el Titanic y ni rastros del avión donde el Héroe de Yaguajay dicen se trasladaba, Ni una goma, ni una mancha de combustible o aceite, ni el sombrero. ¿Utilizó y engañó Fidel a algunos de sus compañeros de lucha?

¿Todos los campesinos del Escambray apoyaron a los llamados “bandidos”, muchos de ellos antiguos valientes luchadores de la guerra revolucionaria, a tal punto de merecer ser fusilados o sacados de sus tierras y reconcentrados a miles de kilómetros de sus orígenes?, ¿Se fue el Che a Bolivia porque era un internacionalista empedernido?, ¿Cómo es que en un momento determinado La Habana suspendió las comunicaciones con el grupo de guerrilleros?

¿El Héroe de la República de Cuba, el general Ochoa fue un delincuente que mereció ser fusilado o estuvo pagando un pacto de caballeros?, ¿Fidel, el libertador, el gran jefe, el único e insustituible, el padre de todos los cubanos era tan honesto, sencillo, arriesgado, desprendido, solidario, etc., tal como él mismo y sus acólitos lo presentaron?

Esa es nuestra historia, llena de estos hechos y otros miles que están ocultos o no han sido contados. Llena de esas historias de los vencidos que sólo se conocen por familia y muy cercanos amigos.

Alguien me dijo un día que, entre otras cosas, los europeos tumbaron el comunismo sin tirar un tiro, porque son personas rígidas y muy disciplinadas, que conocen de hambre y miseria, de guerras y muertos, de frío. ¿Somos los cubanos así?

Otra persona me dijo un día que, desde el punto de vista político, nosotros los cubanos no tenemos una formación nada fuerte, aunque pueda parecer lo contrario. Que somos un pueblo todavía medio primitivo, que la revolución intentó madurarnos con “carburo” como decía una de mis abuelas y nos hizo creer que éramos los mejores. Que aún nos encontramos en un primitivismo recolector-cazador tal que, venimos caminando, vemos un mango, nos subimos a la mata para cogerlo y comérnoslo, seguimos caminando, vemos una mata de tabaco, enrollamos una hoja y nos la fumamos, vamos a un río y con un palo engarzamos un pez para luego comerlo. Y al final del día nos parece que estamos bien.

La lucha escogida, o sea, la no violenta, no nos viene de cerca, porque no tenemos la paciencia debida para soportar años. Somos un pueblo de sangre caliente formados para correr carreras de 100 metros planos, pero cuando la idea es correr en una carrera de 800 metros o peor, participar en una marcha de 50 kilómetros, a la mitad del camino preferimos sacar una pandereta y cantar una conga. No conocemos mucho nuestra historia y entonces no podemos maximizar nuestras ventajas y reconocer nuestras debilidades.

La última revolución cubana, muchos de sus protagonistas aún están vivos y aún ocupan cargos dentro del desgobierno, no triunfaron con panderetas, sino que asaltaron armerías, pusieron bombas o petardos, mataron a batistianos, se alzaron en las montañas, inundaron las ciudades de seguidores dispuestos a actuar, matar y morir, quemaron cañaverales, tumbaron tendidos eléctricos, descarrilaron trenes, se agenciaron un apoyo, sobre todo económico, de la mediana y pequeña burguesía dentro de Cuba, se agenciaron un apoyo desde el exterior, incluso permitieron los sembrados de mariguana de los campesinos cubanos en la mitad de la Sierra Maestra, por lo que en aquel momento no se trató de la ética pregonada, sino todo fue a conveniencia. Un día tomaron el poder y al otro día y al otro año, fueron pasando la cuchilla a ras del suelo donde, el que tuvo que perder, perdió. ¿Cuán larga será la lista de los vencidos?

En el caso cubano, la resistencia que plantea derrocar al gobierno con panderetas es complicada y larga, porque entre otras cosas, es muy probable que nuestro enemigo sea también el dueño de las panderetas.