domingo, 21 de mayo de 2023

502.- "Viva Cuba Libre" desde la cima del mundo.

Los cubanos volvemos a estar de fiesta o al menos por un ratico sentirnos contentos, lo de fiesta está difícil hoy. Un coterráneo, Yandy Núñez, llegó a la cima del mundo. El día 17 de mayo puso sus dos pies y levantó las manos en el Everetst a 8848 metros sobre el nivel del mar.

Ahora no recuerdo la fecha, pero a este muchacho, repito, cubano, que vive en Islandia, lo vi en una entrevista sobre su interés de convertirse en un escalador profesional y desde ese momento he seguido un poquito su idea.

En aquel momento dijo que nunca había subido una loma en Cuba, que fue precisamente en Islandia, país extraño para emigrar, pero donde también parece que hemos llegado los cubanos, donde trabajó como bombero y poquito a poquito, junto a su novia, comenzó la dificilísima tarea, como hobbie o entretenimiento, de escalar montañas.

En aquella entrevista dijo además que necesitaba ayuda económica para lograr sus sueños. Conozco del tema, no porque sea escalador, sino porque soy un gran devorador de libros, películas y documentales relacionados con los montañistas y sé que es, además de arriesgado, peligroso y difícil, muy caro. Cada uno de los implementos técnicos utilizados, más ropas, comidas, hospedajes, traslados, permisos, etc., son especiales. No se puede subir una montaña elevada con una soga de amarrar toros y los tenis de ir a la escuela. Convertirse en escalador profesional, significa ser rico o tener algún patrocinio.

En aquel momento de la entrevista, se mostró muy decidido y me convenció, a sabiendas él y yo, de que esas montañas famosas, sobre todo el Everetst, todos los años se lleva a personas al otro lado y no precisamente de la montaña. Son miles de problemas, circunstancias y accidentes con los que hay que luchar a cada paso. Son miles de agravantes que te pueden quitar definitivamente la vida.

Y entonces la agradable noticia de que Yandy Núñez, no sólo logró subir la más famosa de las alturas, sino que a partir de ahora por derecho propio es y será famoso. Aparecerá en el libro de los pocos que han logrado llegar, de los pocos que han logrado vencer a la montaña, de los pocos que subieron y regresaron sanos para contarlo, pues a veces el peligro no es en la subida, sino que ocurre en la bajada, por lo que llegar a lugar seguro es muy meritorio.

Entonces, como es costumbre aparecen las fotos y los mensajes, detrás de cada escalador hay muchas personas que esperan preocupadas y por qué no, sufriendo.

Estas fueron sus palabras cubanas, que sin haberlas dicho yo, me emocionan cada vez que las leo, sabiendo lo difícil que resulta en esos viajes, incluso pensar. Cuando el oxígeno escasea, el pensamiento se hace muy difícil.

“Cumbre PINGA Cumbre. Primer cubano en la cima del Everest. Dedicado a mi abuela, a Cuba, a todos los cubanos. Me fui de Cuba y conquisté el mundo. Viva Cuba Libre”.

Palabras emocionadas, que de seguro no pensó como discurso para cuando su misión se cumpliera.

Lo primero que me llama la atención es que Yandy rompe la más que “solida” tradición de dedicarle su triunfo a la revolución y a Fidel. Esto que puede parecer absurdo, fue casi una regulación en el caso del deporte cubano. A los deportistas se le olvidaba su familia, se les olvidaban sus entrenadores, todos aquellos que lo habían apoyado e incluso se les olvidaban ellos mismos y todos, sin faltar uno, dedicaban su triunfo al Comandante en Jefe y no fueron pocos los que en actos oficiales le entregaban sus medallas como trofeos al vencedor. Algo así como el pago de un diezmo. Llegó a ser algo tan burdo que muchos comenzamos a sentir rechazo a cualquier victoria cubana, sólo por no querer que aguantar aquello del “triunfo del deporte revolucionario”.

Yandi no recordó al “invicto” y dedicó su triunfo en primero lugar a su abuela. Probablemente aquella abuela que lo ayudó a crecer, que lo esperó cada madrugada, que le acompañó a la escuela, que lo protegió y defendió. Abuela madre que siempre debió estar primero y por encima de todo lo demás, incluso del mismísimo Fidel Castro.

Segundo, el escalador exitoso dedicó su logro a los cubanos. Sensible decisión, que lleva a entender un apoyo a lo que están viviendo los pobladores de la isla. A los cubanos, no dijo a los cubanos revolucionarios, como tanto se suele decir para identificar a los que se creen dueños de un país entero. A los cubanos, tanto los de aquí como los de allá. A esos cubanos que hoy nos sentimos orgullosos de su hazaña, sin preguntarle a cuál partido político pertenece, cuál es la religión que profesa, qué música escucha y a quién considera un buen o mal líder.

Reconoce que se fue de Cuba y ha conquistado la cima del mundo y eso me gusta, porque el mundo ahora se preguntará por qué un cubano en Islandia, por qué un cubano que se fue, por qué en ese momento de triunfo, a más de 8 000 metros de altura, recuerda su historia. Quizás su frase sea el resumen de una tristeza convertida en alegría. Me fui de Cuba y ahora soy alguien, ahora he hecho lo que quise hacer, ahora estoy realizado.

Por último, la frase mágica, la frase sin miedo, la frase que lo identificará. En medio de la nieve, en medio de temperaturas muy agresivas por debajo de 0 grado Celsius, en medio de las todavía preocupaciones que debía tener, en medio de la casi nada, pero consciente de que sus palabras en ese momento serían escuchadas, gritó, Viva Cuba Libre. Aprovechó, nada más y nada menos que el escenario del Everest para pedir libertad para su país.

Y eso, que no resolverá el tema cubano de por sí solo, lo define y diferencia de otros. De otros muchos importantes, artistas, deportistas, científicos, etc., que, por miedo, oportunismo, compromiso, son incapaces de hacerlo. Muchos todavía hoy, pasean por los escenarios “capitalistas”, ganándose sus buenos miles de dólares americanos y son incapaces de hablar de lo que pasa en Cuba.

Muchos que dicen, yo sólo soy músico, yo sólo soy artista, no soy político. ¿Y es que hay que ser político para darse cuenta de lo que está mal y denunciarlo?, ¿Es que lo bueno y lo malo sólo afecta a los políticos tal como la gripe o enfermedad aviar afecta sólo a las aves?

Claro, para muchos hoy, sobre todo para los dueños de Cuba, Yandy es un resentido que no quiere olvidar. Quizás algunos lo acusen de estar manejado por la CIA y de seguro dirán que el “enemigo” patrocinó con dinero “sucio” su carrera como deportista a cambio de la frase. Otros, los más retrógrados, dirán que el muchacho logró subir la montaña porque estudio de gratis la primaria y la secundaria en Cuba donde una profesora le habló del Everest.

Lo cierto es que, para mi gusto, a diferencia de otros muchos también famosos, el primer escalador cubano en triunfar, aprovechó su triunfo para recordar que existe un pueblo que está preso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 10 de mayo de 2023

501.- Ana de Armas ha ganado otro tipo de “Premio Oscar”.

Este artículo que comenzaré a escribir es la mejor muestra de un enorme conflicto dentro de mí mismo. Una contradicción entre lo bueno y lo malo, lo que se debe hacer y lo que se hace. Es el resultado de algo que ni tan siquiera a mí que escribo, me queda claro. Es una mezcla de entender, compartir, apoyar y al mismo tiempo sancionar y criticar. En fin, es la muestra de conflictos reales que tenemos los seres humanos.

El pasado mes de octubre publiqué un artículo en mi blog titulado “Norma – Marylin”, donde escribí sobre la actuación de la actriz cubana Ana de Armas, quien representó el papel de Norma Jeane Mortenson, la conocidísima Marilyn Monroe, todavía hoy el símbolo más grande de la sexualidad femenina en los Estados Unidos y pienso en una gran parte del mundo.

Para no improvisar ahora con nuevas evaluaciones o repetirme por gusto, en aquel momento dije:

“Ana de Armas, bien, para mis ojos. Creo que logró, por un lado, trasmitir la inocencia de Norma, sus deseos únicos de que alguien la quisiera de verdad, de ser una persona normal, cosa que no fue desde niña y por otro lado mostrar el sufrimiento hasta la versión aquí de quitarse voluntariamente la vida. Pudiera parecer fácil la interpretación, el personaje real no fue muy complicado, sin embargo, no lo es. La sola idea de llevar a la pantalla grande a una persona tan conocida, publicitada, fotografiada, seguida, admirada y disfrutada como Marylin Monroe implica un enorme riesgo y mérito a la misma vez. Su actuación fue decorosa, sus desnudos, que tanto han llamado la atención, muy apropiados. 

Ana de Armas, una joven cubana que salió de Cuba hacia España con 18 años con sólo 200 euros en el bolsillo, a lo mejor será la primera cubana, por lo menos, nominada a los Premios Oscar en la historia de la Academia. Si eso ocurre y por casualidad y decisión de los que votan, se lo gana, la pegó para su vida entera”. 

Entonces mi idea se hizo realidad y Ana de Armas fue nominada a los “Premios Oscar”, cosa que resultó, de momento, el mayor éxito en su carrera artística y si soy sincero, significó una enorme victoria, tanta como si se lo hubiera ganado. Es la primera y única actriz cubana que ha tenido la posibilidad de sentarse en un teatro lleno de las estrellas del cine, directores, productores, diseñadores, músicos, etc., a nivel mundial y esperar por el resultado.

No ganó, pero es como si lo hubiera ganado. No recogió la más que deseada estatuilla, pero no importa, de hecho, fue ganadora. Fue reconocida y aplaudida, porque su actuación toca la fibra de millones de personas.

Entonces Anita, actriz con algunos trabajos en España e incluso en la industria norteamericana, que suma a su curriculum, el haber sido la “salvadora” emocional de otro conocidísimo actor, Ben Afleck, ahora es muy famosa. Bueno para ella y para engordar el orgullo cubano, aunque no nos llegue nada material con ello. Tenemos muchos cubanos famosos, sobre todo fuera de Cuba, orgullo de lo que podemos hacer, ahora además tenemos una nominada a los Oscar.

Ella la pegó como decimos y como resultado de su trabajo y nominación, ahora además de actriz, es una celebridad mundial. Su cara recorre las más importantes revistas y programas de televisión.

Entonces Anita, cansada y estresada imagino, merecedora, que puede irse a donde quiera, incluyendo si se lo propone a La Luna como turista, se fue de vacaciones a Cuba, su patria natal y es ahí donde se me hace complicado el asunto y aparece el pensamiento contradictorio.

Primero, quiero dejar claro que no veo nada malo en que haya ido a Cuba. Allí está su familia, sus amigos, sus calles, parte de su historia. Además, no tendría que ser malo que cada uno de los emigrantes regresemos a visitar nuestro lugar de nacimiento y vida. Es lo más normal que puede ocurrir.

Segundo, quiero decir que entiendo que todas las personas traten de ser felices, que se diviertan, que bailen, que tomen, que coman, que disfruten de la compañía de los suyos, que respiren el aire de su ciudad y país, que miren de cerca el mar y se den un chapuzón si pueden, que tengan sexo dentro de un auto, sobre un banco o en un matorral para recordar su primera juventud. No se debe vivir en la tristeza, en la oscuridad, en el aburrimiento, en la depresión, porque entre otras cosas, no resuelven nada.

Entonces no exigiré a Anita que se muestre triste y deprimida, que no coma para demostrar al regreso de su viaje que bajó de peso, que se encierre en un cuarto y sólo reciba a los suyos a través de una ventana. Menos le pediré que tape su cara con un velo o se disfrace con pelucas y caretas para no ser reconocida.

Pero Anita tiene que saber que ahora ella es famosa, que va a tener a la prensa nacional cubana y la internacional siguiéndola, tratando de arrancarle una entrevista o unas declaraciones, sobre todo, sobre Cuba que es el lugar que está en llamas. Muchos se apostarán para sacarle una foto.

Anita tiene que saber, porque no nació ayer, que las autoridades cubanas van a utilizar su presencia gratuita para hacer propaganda. Es inevitable, siempre ha sido así. Anita entonces cayó en la trampa y aunque no fuera su voluntad, aunque quisiera estar por encima de ello y hacerse la “europea”, se convierte, de hecho, se convirtió, en el mensaje de que en Cuba no pasa nada, que todo está bien, que es un país donde se puede ir de visita y que no hay un sitio mejor para guarachar que una noche cubana.

No conozco exactamente las causas por las que Anita salió echando de Cuba, sólo conozco que se fue a España con muy poco dinero y tuvo que vivir en casas de amigos hasta que logró encaminarse como actriz, entonces Anita se fue por las mismas causas que nos hemos ido todos. Anita estaba embarcada en Cuba, no conseguía un futuro o al menos el futuro deseado y eso inevitablemente la pone en el bando de los “en contra”, de los perjudicados.

Entonces una cosa es ir a Cuba a ver a tu familia, amigos e incluso a pasear por las calles, volver a comerte una pizza de 10.00 pesos, volver a montarte en un “camello”, sentarte en el muro del Malecón y otra es participar de la gran diversión de las noches cubanas, despeinarte, rumbear, tal como si Cuba fuera realmente el paraíso terrenal del que se habla.

Una cosa es ir a una misión familiar, cosa con la que no solo estoy totalmente de acuerdo, sino que he experimentado en el plano personal y otra es ir a guarachar a Cuba siendo una persona pública. Una cosa es ir a resolver problemas a familiares y amigos y otra es ir a colaborar, aunque no sea ese tu objetivo, a sabiendas que tú sola presencia, será utilizada por el gobierno.

Anita además de vacilar a lo cubano, con una diversión para mí exagerada, que la llevó incluso a subirse en una tarima a bailar, cosa que no hace muy bien, por cierto, se fue a reunir con La Colmenita.

Nada más ingenuo, pasar una tarde con niños, hablarles del éxito, compartir sus logros, a sabiendas que ese grupo teatral infantil, es una institución de gobierno, utilizada, detrás de las actuaciones infantiles y sus reales logros, como propaganda del sistema. Uno de los fundadores y actual director, Carlos Alberto Cremata, ha sido en infinidades de ocasiones un vocero del gobierno cubano.

Nada más lindo y dulce que fotografiarse y comerse la comidita del chef español Miguel A. Jiménez, creador del programa de la televisión cubana Chefarándula, que ya reventó y fue sacado del aire por críticas a sus comiditas de lujo, íntimo amigo, al parecer, de Liz Cuesta, apodada cariñosamente como "La Machi", esposa nada más y nada menos que de Díaz Canel, mejor conocido como "El puesto a dedo", responsables ambos de la desgracia que ese pueblo está viviendo. Responsables de la represión que se está llevando a cabo contra parte del pueblo cubano, ese mismo pueblo que admira a Anita.

Todo esto puede parecer muy ingenuo de parte de Anita, al final, sólo se fue a bailar y a reunirse con niños y es ahí precisamente donde yo veo el problema.

Claro, los seguidores, más otros a los que nada les importa, dirán que Anita no es política, que es una actriz y eso es verdad. Ana de Armas no es una política profesional, no ocupa un puesto en ningún gobierno, no cobra por trabajar como político, pero y qué hay de la responsabilidad social, qué hay del compromiso con los tuyos que están literalmente “embarca´os”.

Existen miles de ejemplos de actores, cantantes, escritores comprometidos. Personas que han utilizado su posición y fama e incluso su dinero para ayudar, para dar visibilidad, para apoyar, para defender a otras personas, lugares, etc.

Realmente no son todos, pero existen muchos que se han brincado lo de únicamente actores o músicos y han puesto su fama para ayudar.

Ejemplos que me gustan, Bono, el cantante de U2, es hoy un embajador y negociador de conflictos internacionales. Sting, el grande, no sólo se fue a Brasil a compartir con los indígenas que estaban siendo casi exterminados, sino que los llevó con él y subió a sus conciertos delante de miles y miles de personas. Luego subió a las Madres de la Plaza de Mayo y junto con su canción dedicada a los desaparecidos, bailó, abrazó y besó a cada una de ellas.

El proyecto “USA for Africa” reunió a famosos cantantes que bajo la magistral dirección del maestro Quincy Jones, produjo en un primer momento más de 75 millones de dólares para los africanos pobres, dejando ese himno que hoy todos conocemos como “We are the World”.

¿Qué decir de Serrat cuando renunció al Festival Eurovisión en 1968 porque no aceptaron que fuera a cantar en catalán, su idioma natal y así poder evidenciar los problemas que tenía España interiormente con el asunto de la diversidad cultural?

El más sonado de los casos para mí, el más grande de todos los grandes, el actor Marlon Brando, en 1973, no sólo se negó a ir a recoger su merecidísimo premio Oscar por su actuación magistral en El Padrino, sino que se las arregló para poner en ridículo a todo Hollywood cuando envió a la joven actriz Sacheen Littlefeather, de origen apache, activista por los derechos de los indios norteamericanos, vestidita con un traje típico indígena en medio del glamour hollywoodense, con un discurso para el mundo en defensa de los nativos norteamericanos dentro de la industria del cine.

Y así aparece una lista inmensa de actores, directores, cantantes, etc., por sólo citar en el mundo de las artes, que, sin dejar de ser humanos con problemas, se han comprometido en sus momentos con defensa de determinadas causas.

Dos grandes en compromisos, Robert de Niro y Robin Williams. El primero, al enterarse que uno de sus compañeros tenía cáncer y no podía pagar su atención médica y medicamentos, no sólo se comprometió a hacerlo el personalmente de su salario, sino que obligó al director y productores de la película “El francotirador” a mantenerlo contratado y pagar sus cuentas. Dicen que el segundo, como norma, siempre, en cada una de sus películas, exigía que se contrataran a diez “homeless” o personas con grandes necesidades económicas.

No es lo mismo que Beyoncé, Paris Hilton, Madonna e incluso los Rolling Stone visiten Cuba, que Anita de Armas se suba a rumbear en la isla, como si en ese lugar no pasara nada. Así y todo, me place recordar que Mick siempre tuvo unas palabras en español de reconocimiento a lo que había pasado con su música en Cuba, cosa que no se puede ocultar. Alguien tuvo que decirle que su música estuvo prohibida, alguien tuvo que contarle que por escuchar su música muchos fueron reprimidos, apartados, enjuiciados y no dudo en pasarle la cuenta a los gobernantes por eso.

Anita, que salió de Cuba en busca de un sueño y lo logró podía utilizar su posición para, por lo menos, reconocer lo que está pasando su pueblo, ese mismo pueblo que se siente orgulloso de lo que ella ha logrado. Ese mismo pueblo, amigos y familias, a los que ella seguro les envía dinero, medicamentos, comidas, ropas para aliviarles el dolor. A ese mismo pueblo, amigos y familias, a los que ella quizás tuvo que llevar a una tienda en busca de jabones o a los que algún día hará un esfuerzo para sacarlos del desastre. Anita debería haberse ahorrado el gozar, porque su gozo está ayudando a lavar la imagen de ese gobierno y ella lo tiene que saber.

Nadie le pide a Anita que vaya a llorar, porque tampoco fue a un pueblo que está de luto, muchos de los cubanos, por inconsciencia o descaro, por fortaleza o resistencia, también están gozando, porque el gozo es humano, pero para mí gusto, siempre para mí gusto, si tú no estás de acuerdo, pues escríbete un artículo, podría haber colaborado menos. ¿Lo hizo para llamar la atención?, ¿Lo hizo para demostrar que no le importa nada, pues ella ya escapó?, ¿Lo hizo incluso para vengarse de todos aquellos que la hicieron sufrir y decirles, miren ahora me tiene que tragar, ahora me tienen que reconocer y ponerme alfombras rojas?

Ella tiene que saber que su presencia colabora, porque ella no vivió en Cuba en el siglo XIX. Ella también se escapó.

Anita, la nominada al Oscar que no ganó, ahora si ha ganado otro tipo de premio, el Oscar a la …, póngale usted el nombre que quiera.

 

500.- Tal como si no pasara nada.

Según la información oficial emitida por el desgobierno cubano, tres borrachos "con insatisfacciones" convencen a una parte del pueblo de Caimanera, Guantánamo y desestabilizan al gobierno, obligándolo a tomar medidas extremas, cero internet, tropas militares entrenadas, que vuelven a reprimir a los que, aparentemente, sin darse cuenta, siguieron a los borrachos.

Fácil la tiene un gobierno cuando, no sólo está contradiciendo la realidad, sino que le importa poco la imagen y opinión nacional e incluso la internacional. Es como si para el gobierno cubano, todos, exactamente todos fuéramos anormales. Así, con este desprecio hemos sido tratados y siguen siendo tratados los que, de una forma u otra, por derechos, sentimientos, negocios, aburrimientos, entretenimientos, estamos vinculados a Cuba.


El gobierno cubano siempre ha actuado igual, literalmente defecándose, en buen cubano hay otra definición que ahora me ahorro por los susceptibles, en cualquier pensamiento racional, emite una información que ni ellos mismos creen. El gobierno cubano, a veces en voz de sus integrantes, incluyendo al propio presidente, otras, fabricadas por las figuras que lo apoyan, actúan diciendo, no importa lo que piensen de nosotros, no importa lo que se diga, emite este mensaje y cierra las puertas y ventanas.

Y fue así siempre porque el gobierno desde muy temprano monopolizó el control de la información por todas vías, televisión, radio, periódicos, revistas, vayas, sueltos, etc. Tan fácil fue por décadas, que a los que defendían al gobierno les resultó posible tratar de desmentir, anular, demeritar, desconocer hasta la más mínima opinión contraria. Base, soporte y justificación, por supuesto, de la represión y anulación. El gobierno cubano, como toda institución totalitaria, convirtió sus ideas y doctrinas en fe indiscutible, por lo que, entre otras cosas, logró, como con toda fe, que sus seguidores poseídos y fanatizados no pensaran, porque el gobierno sólo necesitaba repetidores.

Hoy las noticias corren más rápido, los cubanos sin comida, sin ropas, sin medicinas, sin futuro al menos en los próximos 100 años si no se ponen las pilas, tienen un celular en las manos, a veces más modernos que los que tienen sus familiares y amigos que viven fuera de Cuba, entonces filman, comentan, dan noticias. No obstante, aquellos que defendieron y aún defienden, hoy sin muchos elementos porque la evidencia es gigantesca, ahora apelan a que los que reaccionan, protestan, etc., son delincuentes pagados.

Y eso tiene Cuba, cuando el pueblo apoya cualquier medida del gobierno, es pueblo abnegado, trabajador, sacrificado, consciente, sólido, revolucionario, pero cuando ese mismo pueblo, esas mismas personas con sus mismos carnés de identidad, se manifiesta en contra, entonces son delincuentes, mercenarios, están pagados, son ingenuos y fáciles de engañar, etc. Así hemos vivido durante seis décadas. Eso también nos ha deformado.

Cada explosión en Cuba pasa por el mismo filtro. Primero son confundidos, luego son pagados mercenarios o ahora, sin mucho nuevo que decir, borrachos, pero además no están cuestionando al gobierno, no están en contra, sólo están un poquito disgustados por las picadas de mosquitos.

En los videos que circulan, se ve y se escucha a decenas de personas gritando Libertad, Abajo el PCC, Abajo Díaz Canel, Abajo Raúl, Díaz Canel Singa´o y el gobierno dice que estaban pidiendo cualquier otra cosa, puede ser algo así como que se estuviera preocupado y defendiendo a las abejas, con gritos de “Salven a las Abejas” porque nosotros, los cubanos, estamos acostumbrados a consumir miel todos los días de nuestras vidas.

Todavía hoy no existe el reconocimiento, ya no de la causa o causas, sino tan siquiera de lo que se está escuchando, sólo existe la única justificación, más que repetida hoy, el reconocimiento y la culpabilidad del enemigo externo, o sea, lo que el gobierno cubano y sus defensores llaman “bloqueo” como causante de TODOS los males que existen, además de prohibirle y obstaculizar el buen funcionamiento del gobierno. ¿Díaz Canel está bloqueado? Entonces, no es que no lo sepan, sino que no les da la gana de saber y no les importa lo que tú, yo, los cubanos de aquí y allá y el resto del mundo piensen. Algo así como no nos da la gana de escuchar y saber, por tanto, no está pasando, no está existiendo. Fin del cuento.

De los responsables, el único que no sabe de estos últimos acontecimientos es Fidel, porque yace, dicen, dentro de una piedra, aunque de seguro se lo imaginó antes de morir, pero el resto, lo sabe, lo domina, lo conoce a la perfección. No les interesa, no están para escuchar, resolver, dar la cara. Sólo están para mantenerse cada uno de ellos en el poder y para eso, mienten. Para ellos, qué de malo tiene el mentir, si al final todos los anteriores han mentido.

No vale la pena seguir describiendo lo que pasa con el gobierno en Cuba, baste decir que no van a soltar el poder, o sea, no se van a ir por las buenas y la única forma de que los cubanos todos, los de aquí y los de allá, podamos cambiar nuestras presentes vidas, es sacarlos por las malas, tal como se logró hacer en 1959 con el gobierno de Fulgencio Batista.

Ahora lo que me sigue llamando la atención es el circo. En cualquiera de estas manifestaciones, definidas por el gobierno como de un grupito de gente, lo anormal es la cantidad de espectadores que existen, o sea, la escena es la siguiente, unos que protestan, los represores que viene a dar golpes, arrastrar, llevarse detenidos y una enorme cantidad de personas que filman, comentan, se ríen, llaman a Dios, algunos gritan detrás de sus teléfonos y desde lejos, pero más nada.

Es cierto, yo no estoy allí, pero tampoco tengo el complejo del que se fue y murió, entonces tengo la posibilidad de pensar y expresarme. Caimanera, unas decenas de personas protestando pacíficamente, no hubo asalto a tiendas, no hubo atentado contra la propiedad estatal, otra decena de represores que llegan bajo la orden de acabar y una inmensa cantidad de pueblo, que está sufriendo lo mismo que los que están protestando, una inmensa cantidad de pueblo que se tiene que ver representado en esos que protestan, pero que no hacen nada. Observan la golpiza y sólo filman para poner sus videos en las redes, para que otros sigan protestando y quizás algún día le resuelvan sus problemas y cuando se dé el cambio deseado, cuando todo comience a resolverse, cuando aparezca la solución, entonces sumarse.

Esto llama la atención, pero si somos sinceros, no es nuevo. Es lo que siempre ocurre en Cuba, quizás en otros pueblos también, lo que pasa es que no tenemos memoria, no queremos pensar en el pasado o nos parece que una cosa no tiene que ver con la otra.

Para no ir tan lejos en el pasado, allá por nuestras guerras de independencia contra España, donde la historia ha inventado algo grandioso que no pasó, con la famosa revolución de Fidel, se creó la imagen de que todo el pueblo de Cuba estaba ensangrentado, que todo el pueblo de Cuba estaba de luto, que todo el pueblo estaba incorporado a la lucha, que todo el mundo colaboraba y que en Cuba existió una guerra que destruyó al gobierno y por eso la revolución triunfó. Eso es mentira, o al menos no es toda la verdad. Tanta mentira o tan poca verdad, ha hecho que nosotros mismos hablemos de un patriotismo y una dedicación magnificada de la cual no somos autores.

A esto puede dedicársele, merece dedicársele, un tiempo. Ni fueron tantos combates, ni fueron tantos los muertos, ni hubo tal destrucción del país, ni hubo un apoyo general, masivo, absoluto de todo el pueblo. Cuando se escucha hablar sobre la revolución, sobre todo cuando viene de boca de los protagonistas o allegados, tal parece que se vivió lo mismo que en Europa cuando la II Guerra Mundial, se habla de una guerra, de la cual parece que hasta el número de muertos que costó, eso de 20 000, es un invento o una mala estadística.

Es cierto hubo participación y apoyo de una parte, pero no fue ni por mucho la mayoría. Es cierto que muchas personas compraron bonos, donaron dinero, una parte de ellos como apostadores, o sea, jugando con los dos bandos para garantizar una posición frente a la victoria de cualquiera de los dos. No hubo ni tan siquiera el apoyo del partido comunista en pleno, por aquellos años llamado Partido Socialista Popular, lo que luego les costó a casi todos sus integrantes. Fidel no los perdonó.

A esa mayoría, o sea, a lo que se conoce como pueblo, se le llevó la revolución ya hecha. Esa mayoría se incorporó alegremente a la comparsa cuando la comparsa le pasó por delante. Hay que recordar que Fidel Castro entró en la capital el 8 de enero de 1959 montado en un tanque que venía de paseo por el Malecón, tal como una carroza de carnaval, no hubo tiros, no hubo muertos, no hubo edificios derrumbados por bombas. Mientras la comparsa no había pasado, muchos, la gran mayoría, estaba viviendo normalmente. Es cierto, podía haber existido un sentimiento contra los últimos años del gobierno de Batista, pero de ahí a que todo el pueblo se incorporara es diferente. La gente, lejos de los lugares de los llamados combates, seguían viviendo como si no pasara nada. La gente seguía visitando bares, cabarets, viajando y comprando incluso en los Estados Unidos, la gente seguía tratando de progresar. Ni el llamado a la huelga general en abril de 1958, logró paralizar al país entero.

Eso entonces ha pasado en Cuba siempre y pasa hoy y no lo entendemos porque queremos otra cosa. Queremos que todos salgan a apoyar a los manifestantes, queremos que todos se declaren en huelgas, queremos que no existan fiestas, conciertos, queremos que se pida a coro que se liberen a los presos políticos injustamente encarcelados, queremos que los que filman con sus celulares dejen de filmar y arremetan contra los represores, que les quiten a los reprimidos de las manos, que no dejen entrar o salir a los carros de la policía, etc. Y lamentablemente no pasa así, no porque seamos diferentes, es que nunca lo hemos hecho. Siempre para análisis como este, cuando queremos que el pueblo reaccione, se habla de la valentía y rebeldía de los mambises, tal como si eso tuviera que ser una herencia genética, pero, seamos sinceros y pensemos, ¿cuántos mambises fueron en total?

Queremos que el pueblo se inmole de una vez y por todas, solo que no contamos con que ese llamado pueblo no quiere inmolarse, cosa que es perfectamente entendible, porque sencillamente nunca es todo de un todo.

El pueblo de Cuba hoy, desorientado, dividido, desarmado, temeroso, desconocedor, inmaduro, heredero de décadas de tener que fingir, de tener que mentir, de tener que llevar una doble, triple vida, está esperando que la solución caiga del aire y entonces, de seguro, cuando pase la comparsa, se sumará a ella. El pueblo cubano hoy con más información y posibilidades de comparar, más influido por la vida en el exterior, más lejos de la Sierra y Girón, de Fidel, quiere cambios, quiere vivir y disfrutar, pero también, una gran mayoría, quiere que esos cambios lo hagan otros o que sencillamente caigan del cielo.

¿Qué justifica que hombres estén viendo que se está golpeando a mujeres y no se metan a defenderlas y que sólo se mantengan filmando con sus celulares las escenas?, ¿Qué justifica que decenas de personas no sean capaces de detener a un grupo de uniformados que los están reprimiendo, cuando se saben o tienen que saber que son mayoría? Bueno, en realidad pueden existir miles de justificaciones, puede ser que seamos un pueblo enfermo, que se acostumbró a la dependencia del papá gobierno, que se adaptó a esperar, que se conforma con que la solución la ponga otro, que está a favor de quejarse en bajito, con señas, pero que paralelamente vive de sus amigos y familiares que envían dólares. Puede ser increíble, pero muchos de los que hoy están inconformes, todavía dicen que añoran a Fidel Castro, que de él estar esto no ocurriría. Añoran al diseñador, fabricante, causante de todos los males que el gobierno actual exhibe, pero que murió con la imagen que se creó el mismo de “gran solucionador” de todos los problemas. Así de sencillo, como por arte de magia.

Y esto sobre lo que reflexiono aquí, es sin dudas la mejor herramienta del gobierno, utilizada contra nosotros mismos. Esa ha sido la mejor inversión, sobre todo el llamado trabajo profiláctico, palabrita más que utilizada por los órganos y personajes represivos. Ese ha sido el triunfo, para que hoy no exista ni lo más mínimo, pero que todavía hoy, sean muy pocos los que protestan en comparación con los que filman con sus celulares.

Y esto no me lo invento yo, ha sido la estrategia de años tras años. Mucho nos llama la atención la represión pública, o sea, hombres uniformados, armas, técnica, incluso perros, pero, estamos desconociendo que esa represión, en su forma secreta, personal y “profiláctica” ha existido siempre. No conozco los números, pero estoy convencido que el gobierno cubano ha dedicado millones y millones de dólares y pesos cubanos para armar y mantener un ejército vestido de civil que se encarga del control de persona por persona, bajo la vigilancia, la presión, el chantaje, la humillación, la fuerza.

Existe ahora mismo un audio filtrado de una conversación de un agente de la seguridad del estado, un tal Luisito, sabemos que no es su nombre real, con un profesor cubano, Pedro Álvarez, que fue sancionado por cualquier cosa inventada, que cumplió un año en prisión y ahora cumple una sanción de 5 años en su casa. Está en libertad, pero sigue preso, sigue vigilado, sigue presionado, a cambio de que no abra más la boca y no se meta en nada más nunca. Esta conversación filtrada, que yo he escuchado en mi casa, es el diario actuar del poder contra un pueblo, uno a uno, persona por persona, familia por familia, cuadra por cuadra, centro de trabajo por centro de trabajo, escuela por escuela, porque el gobierno nos conoce.

La primera persona, arrogante, prepotente, abusador, chantajista, etc., llama al segundo para amenazarlo, coaccionarlo, para tratar de demeritarlo y asustarlo. No voy a insistir en esto, esa forma de trabajar es clásica en los organismos represores, pero en parte de la conversación, el primero le dice: “Pero lo que pasó allá en Guantánamo no tiene que ver nada con usted, lo que pasó allá fueron cuatro borrachos que criticaron al gobierno, ¿Eso tiene que ver con usted? (..) Usted sabe muy bien que lo que pasó en Guantánamo no tiene nada que ver con Cuba, porque ayer La Habana estaba de fiesta, ayer todo el mundo estaba bailando en La Piragua y a nadie le importó lo que pasó en Guantánamo”.

Es duro escuchar esto, pero es verdad. Las autoridades utilizan cualquier argumento para desmoralizar y asustar, pero lo más duro es ver como manejan la información, en Caimanera fueron cuatro borrachos, pero en Cuba no pasa nada, en La Habana la población estaba entretenida disfrutando en un concierto que se daba en La Piragua, Vedado.

Y esto es hasta cierto punto entendible, la gente necesita también desconectar, bailar, emborracharse y tratar de terminar “pegándose” a alguien del sexo opuesto o de su mismo sexo. Es humano. Pero esa humanidad, la utiliza el gobierno como herramienta y como imagen para demeritar a los cubanos que luchan por mejorar. Es fácil focalizar los hechos en un grupito de descontentos, casi siempre mercenarios pagados, al resto, al gran resto, créenle una fiesta, pongan música y que corra el ron.

Del latín “Panem et circense”, o sea, pan y espectáculos de circo, atribuida a un poeta satírico que vivió en Roma, es la mejor estrategia inventada por un gobierno para distraer la atención del pueblo frente a cruciales problemas sociales o conflictos políticos. No pasa nada porque la gente está disfrutando. Cuba está en paz. Se sigue avanzando.  

Hoy recuerdo a mi abuelo materno, quien me contaba que cuando tenia que salir huyendo de Santiago de Cuba porque estaba buscado por la policía batistiana, se refugiaba en La Habana, donde no era conocido. Mientras los santiagueros, estaban poniendo los presos, heridos y muertos y apoyando la lucha clandestina y la armada en la Sierra Maestra, La Habana, la gran capital, se encontraba en carnavales.

Mientras en Caimaneras, hace unos pocos días y en otras partes de Cuba, los cubanos vienen protestando por su realidad y exigen cambios, nada extraordinario, cambios para vivir dignamente, Ana de Armas, nuestra Anita, única cubana nominada a un premio Oscar en la historia de la Academia, viajó, disfrutó, bailó y festejó despampanantemente y se reunió con instituciones de gobierno en la isla cárcel, tal como si en ese país no pasara nada. Sobre ella escribiré luego.

Nota: Al cierre de este escrito, ya cinco personas de los que participaron en los sucesos de Caimanera han sido arrestadas y serán procesadas por los tribunales. Imagino que los tres borrachos y los otros dos que les vendieron o sirvieron los tragos. Eficiencia de la "justicia revolucionaria".



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 3 de mayo de 2023

499.- Pensamiento contrafactual: ¿y si hubiera sido lo que no fue?

Cada día resulta más difícil entender qué pasa con el pueblo de Cuba que está en Cuba. Aclaro esto, porque, aunque soy cubano de origen, quizás todavía de cerebro, ya no estoy allí, por lo que siempre resulta muy complicado opinar.

Cuando alguien intenta, sin reales argumentos casi siempre, callarte o cuestionar tu posición, lo primero que aparece es la idea de que te fuiste. Irse es, para muchos dentro de la Cuba de hoy, como morir, como no existir. Tú te fuiste, quiere decir para muchos, tú no tienes tan siquiera el derecho de pensar. Muchos, para burlarse o demeritar argumentos, te mandan a regresar a Cuba y te piden que hagas una nueva revolución.

¿Qué pasa? Es la pregunta que siempre aparece cuando tratamos de entender. ¿Por qué todos los días vemos pueblos que sale a la calle a protestar, a veces por realidades, a veces por inventos y manejos de la sociedad y sobre todo de la política y la ideología? Conocemos que, tal como recoge la historia, existen pueblos que han sacado a gobiernos, incluso por la vía pacífica, o sea, sin guerras, tiros, muertos y heridos. Aunque muertos y heridos siempre existen, sólo que no van a las estadísticas. Entre otras razones, los pueblos desarmados, luchan pacíficamente porque se han cansado de poner los heridos y muertos anónimamente.

Cuba, al menos visto desde aquí, corre hoy el peor momento de su historia presente, o sea, desde que se inauguró un gobierno comunista que dijo trabajaría para mejorar todo hasta el infinito. Si nos pusiéramos a recuperar las promesas hechas sobre el bienestar que se lograría, pasaríamos mucho tiempo estudiando todo lo que se prometió y se alardeó para conseguir un pueblo orgulloso, como primer logro y luego sano y protegido. Promesas y más promesas para engatusar a los llamados “desposeídos”. Promesas y más promesas que no es de ocultar que convencieron a muchos, a millones, pero que se quedaron sólo en eso, promesas no logradas, obviamente por falsas justificaciones.

Sin desconocer que existieron periodos mejores al de hoy, no por la buenísima gestión del gobierno, sino por el super apoyo internacional, el financiamiento externo, la injerencia extranjera, ninguna de esas promesas hoy existe. Todo o casi todo ha sido un fracaso.

Durante décadas los gobernantes cubanos, durante décadas los mismos, se dedicaron a gastar, sin pensar en la posibilidad de que el boniato habría que sembrarlo para luego poder comerlo. Estaba, durante todos aquellos años, tan lejos la posibilidad de que no se contara con ese apoyo internacional, que jamás se pensó en una Cuba que tuviera que vivir de lo que producía. El papel de Cuba, exigido y auto impuesto, estuvo claro, sólo tenía que declararle la guerra a la potencia Estados Unidos, en aquella guerra absurda de “bloques” y los “hermanos” se encargarían de proveer. Cuba, la pequeña isla del Caribe, el David, contra la gran potencia mundial, el Goliat. Linda historia para engordar egos y para meter a un país entero en un pozo ciego, cuyo fondo está muy profundo.

Si nos guiamos por los fríos números con los que se heredó a Cuba en 1959 y los comparamos con los de hoy, es sencillamente para llorar. 60 años de desarrollo para atrás. No hay que ser muy inteligente, hasta los que por décadas apoyaron perrunamente ese sistema y digo perruna porque por momentos el apoyo fue furioso y violento, están abandonando el barco, muchos en silencio, pero abandonándolo. ¿Qué decir de los que no estuvieron de acuerdo?

Y entonces aparece una posible explicación, aportada por la sociología. No es la única, pero puede servirnos, al menos a mí me sirve, para entender cómo se convenció a un pueblo, cómo se manejó años tras años e incluso como todavía hoy se maneja para mantenerlo controlado, bajo el miedo, bajo el chantaje, bajo la promesa de que algún día ocurrirá el plan que ya lleva haciéndose por más de seis décadas.

El pensamiento contrafactual, es lo que la ciencia aporta para estos casos. El término no deja de ser moderno y complicado, pero hasta el más sencillo poeta lo puede entender. Joaquín Sabina, del cual no quiero decir que sea un sencillo poeta y así quedo bien con los sabinistas, en su canción “Con la Frente Marchita”, de 1990, dice: No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”.  

Para apoyar a Sabina, leamos este pensamiento de Holman Guevara, puede parecer un trabalenguas, pero cuando se lee varias veces, nos puede resultar familiar.

“La izquierda, como su proyecto va contra la realidad, va a chocar, va a fracasar y como va a fracasar, va a tener que dar una explicación de por qué fracasó. Y para que perdure ese proyecto que va contra la realidad, pero no contra su bolsillo, tendrá que buscar una excusa, esa excusa es el chivo expiatorio.

El chivo expiatorio es la razón que el socialista da para explicar porque no ocurrió aquello que tendría que haber ocurrido, pero que nunca podrá ocurrir porque es enemigo de la realidad, lo que en las ciencias sociales se llama contrafactual.

Nunca te podré decir lo que hubiera ocurrido en el caso de que ocurriese lo que nunca ocurrió”.

Lo de contrafactual viene de hablar de un fenómeno que podía haber ocurrido si se hubieran dado determinadas premisas, circunstancias o hechos, pero que, en realidad, de hecho, nunca ocurrió.

Es una posición justificativa pues una persona, un grupo o incluso un gobierno, puede describir a exactitud, puede diseñar inclusive con colores, un futuro diferente y lograr que otros lo vean, pero que para haber existido algunas cosas debían haber pasado, entonces dicho evento, o sea, el futuro, nunca pasó, nunca llegó, pero a esa persona, grupo o incluso gobierno, le queda la posibilidad de justificar el porqué del presente y lograr que se apoye la idea de lo que hubiera existido, pero no existe y por supuesto no existe porque la culpa la tiene otro, otros, o determinadas acciones del entorno, que casi siempre resulta enemigo.

Algo así como, tuvimos el futuro diseñado, lo tenemos planificado, es posible, pero no lo hemos logrado porque nos lo han impedido. Nosotros no somos malos, los malos son los otros.

Esto ha sido la base del trabajo de la llamada revolución cubana, su partido comunista y su gobierno. Fidel Castro fue el maestro de dibujar en sus discursos el futuro de Cuba y los cubanos que lo escuchaban, una inmensa mayoría por años, vieron ese futuro en el aire. Los cubanos fueron capaces no de creer ciegamente, sino de imaginarse y de defender algo que jamás pasó.

Pensemos en un ejemplo que me viene a cada rato a la cabeza, sobre todo cuando como o visito un supermercado. Fidel Castro, en un discurso, aseguró que Cuba, su gobierno, estaba diseñando una vaca que produciría más leche y mejor carne. Sería tan buena la carne que el mundo entero, incluyendo los norteamericanos, irían a Cuba a comprarla. El amigo fue capaz de lograr, sin tener la real vaca, que el pueblo de Cuba creyera y repitiera que la carne de res cubana, o sea, el llamado “oro rojo” se convertiría en un fenómeno mundial, que todos comeríamos y viviríamos muy bien de la exportación de esa carne.

Fidel Castro logró que ese pueblo se acostumbrara a sus imágenes inventadas en discursos, que luego de no lograrse, como por ejemplo el no logro de del tema de la carne de res y la leche, pues aparecía un chivo expiatorio, para este caso, sobre todo los enemigos externos de la revolución, aquellos que habían impedido que ese futuro que nunca existió hubiese podido existir.

Fidel Castro no sólo logró esto, sino que logró una dependencia de un pueblo, que todavía hoy, en una parte espera que ese sueño se logre y fácilmente culpa a otro de las desgracias.

No existe un plan económico hasta hoy, mayo de 2023, que se haya realizado con estabilidad, obviamente los planes sociales como consecuencia, consecuencias de lo económico, tampoco han avanzado, por el contrario, lo poco que teníamos, hoy casi no existe.

La historia, si fuera bien contada en Cuba, recoge miles de estos ejemplos: la azúcar, el café, los frutos tropicales, la carne de cualquier animal viviente, la leche de cualquier animal que puede producirla, el arroz, las viandas, los cítricos, los huevos, pero, además, los productos de la industria nacional, las conservas, la industria de panes y dulces, los helados, pero además los servicios, los carpinteros, los albañiles, los plomeros, los zapateros, los costureros y modistas, los herreros, etc. Existen miles de ejemplos de ese buen manejo de lo contrafactual. Lo que puede ocurrir, pero que en realidad no ocurrió, pero que se extraña sin que hubiese ocurrido, tal como si lo hubiésemos tenido y disfrutado.

El socialismo o lo que existió, llámese cómo se llame, es una máquina contrafactual de promesas. Promesas que se sabe no se van a cumplir, pero también se conoce, como todo manejo psicológico, que, de repetirlo y repetirlo, se puede llegar a extrañar. Así son los pueblos cuando se les maneja bien. El pueblo de Cuba, todos, de más está decir, hemos sido bien manejados y tenemos todos, nuestras huellas de eso.

Jamás se habló tanto del embargo como hoy. Mientras fuimos mantenidos, a nadie le importaba mucho el tema porque entraba el dinero, incluso para derrochar en ideas personales, batallas locas, proyectos megalómanos, etc. Pero hoy, al borde, digo al borde porque deben estar por firmar los documentos que convierten a Cuba en un país entero en bancarrota, se trata de vender la idea de todo lo que Cuba pudiera avanzar si no existiera lo que ellos, el gobierno y parte del pueblo llaman “bloqueo”. Un ¡bloqueo” interesante, al parecer de nuevo tipo, porque en realidad presenta un bloqueador que envía medicinas y comidas, tecnologías, que dona dinero para apalear desastres naturales, que permite que sus ciudadanos viajen de visita al supuesto país bloqueado, que permite que sus ciudadanos envíen dinero, comidas, medicinas. Un país bloqueador que permite que los ciudadanos del país bloqueado hagan viajes de turismo, un país bloqueador que conversa y se pone de acuerdo en determinados temas con el país bloqueado, supuestamente enemigo.

Los discursos son hoy, en medio del desastre, cada día más triunfalistas. Dice Cuba avanza. Los discursos, apartados de la realidad, son cada día más desconocedores de lo objetivo y sobre todo del pensamiento de una gran parte del pueblo. Los discursos, que todavía hablan de avance, tratan de lograr que se llegue a pensar que ahora, después de seis décadas de experimentos fallidos, podríamos llegar a convertirnos en un pueblo desarrollado, que nadaría en la abundancia, a no ser por la existencia de los enemigos.

Los discursos describen un mañana mejor, a sabiendas de que cuando llegue ese mañana y no se halla podido conseguir, quedará la imagen de lo que pudo haber sido y eso es lo que se recalca. Lo que pudo ser y se extraña sin que haya ocurrido. ¿Son mentirosos los del gobierno? Pues no, es más complejo que ser mentirosos, son unos hijos de sus buenas madres, que están jugando con la psicología y sobre todo con el desconocimiento de un pueblo. ¿Es el cubano un pueblo culto, maduro, consolidado, sobre todo políticamente? No, para nada. Somos todos, o casi todos, una apariencia.

Cuba puede ser el mejor ejemplo. El diplomático y político sudafricano Abba Eban, asegura que “el pensamiento contrafactual inadecuado hace proliferar vidas llenas de tragedias”. Eso es lo que le ocurre al pueblo cubano hoy, vivir la tragedia de la diferencia entre lo que es y lo que pudo haber sido, que nunca fue. Cada cubano es una tragedia que camina. ¿Habrá mayor tragedia que la separación familiar?, Habrá mayor tragedia que la de perder a un familiar en el mar o en una selva?, ¿Habrá mayor tragedia que no saber qué se podrá conseguir para la vida de mañana, en el ámbito de comida, medicina, electricidad, agua, vivienda, transporte, trabajo?, Habrá mayor tragedia que la de estar preso o tener un familiar preso por pensar y manifestarse diferente a lo que el gobierno determina?

El pensamiento contrafactual, del cual el gobierno de Cuba es un gran exponente, no sólo resulta un inconveniente, sino que resulta un mecanismo eficaz de tortura psicológica, en la misma medida que muchas veces los dueños fabricantes de esos pensamientos e imágenes, terminan culpando a los protagonistas que actúan en el presente de no haber alcanzado los sueños del futuro, aunque los dueños de los pensamientos sabían que ese futuro nunca podría existir.

La tragedia y la tortura está entre lo que es y lo que pudo haber sido, a tal punto que entonces todos nos sentimos culpables de que los sueños de un grupo no se lograran. No nos damos cuenta por el gran manejo psicológico, que esos sueños jamás se hubieran alcanzado, porque sus diseñadores lo programaron sólo como sueños. La habilidad estuvo en hacérnoslo creer y sobre todo en hacérnoslo disfrutar sin que existieran.

 

 

 

 

 

 


 

498.- El Terrible. Perdonar

Tengo escrito un artículo para publicar, pero justo antes de hacerlo, me llegó un mensaje de "El Terrible" y entonces postergo mis ideas, porque al final pueden ser más complicadas de entender y están vinculadas más al plano teórico.

El Terrible, sin saberlo, toca precisamente el tema que tengo escrito que trata sobre Cuba y lo Contrafactual, creo que, aunque teórico y filosófico, para los cubanos puede ser fácil de entender porque no hablo de Saturno, sino de la vida que todos hemos vivido y muchos aún viven.

Luego, las ideas de "El Terrible", que repito, siempre son desde Cuba, le dan valor a lo que trato de contar. Aunque estoy lejos, sus ideas me dicen que no he perdido el norte.


"Perdonar

Bueno y seguimos por aquí en medio de la llegada del verano con todas sus características propias de un país como Cuba y a propósito ponen en NTV unas imágenes de hombres saltando desde un helicóptero con unas gigantes banderas en las que se ve el rostro de nuestro gran líder histórico, al tiempo en que una voz comenta que se trata de una iniciativa de un grupo de aficionados al paracaidismo que han querido homenajear al comandante con esa actividad la que llevó por nombre "SALTO POR FIDEL" y que son apadrinados por el más intrépido de sus hijos y que heredó la inclinación al deporte de su padre, Antonio Castro, para que a nadie se le ocurra abrir la boca con relación al mencionado suceso.

Todos deben pensar lo mismo, pero a nadie se le ocurre decirle a Tony que estos no son tiempos de saltos, ni helicópteros. ¿Cómo si no hay combustible para el transporte público, ni para las ambulancias podemos estar volando los cielos del oriente cubano?????? Tierra de gran valor histórico de luchas por la independencia y donde se está pagando 200 pesos por una libra de arroz. ¿Cómo pueden entender semejante burla los orientales????

Son las cosas de mí Cuba que nos hacen sentir tan dignos, orgullosos y representados por nuestros lideres. No hay nadie que le diga a ese grupo de aficionados al paracaidismo que mientras los cubanos no tengan arroz, azúcar, café, etc. tendrán que parquear el helicóptero y dedicarse a otras tareas más productivas como pueden ser la siembra de boniatos que está a 60 pesos la libra o yuca que se ha convertido en un manjar deseado y muy escaso por aquí.

¿Cómo si las personas están pagando 1 000 pesos por un litro de gasolina van a salir los niños de Tony con su helicóptero sobrevolando los cielos del muy sufrido pueblo oriental? Por eso no me extraña que muchos digan que los orientales merecen lo que tienen y más si vemos las imágenes de muchos de ellos alegres y celebrando dicho acontecimiento. Yo los volvería a montar en el helicóptero en compañía de su mentor Antonio Castro y los hiciera tirarse, pero esta vez sin paracaídas, para que mueran abonando el suelo que dio sepultura a muchos de los más grandes caídos en la lucha por la verdadera independencia.


No sé qué hubiera pensado Carlos Manuel si ve a esa partida de imbéciles cegados por sus egos y ambiciones personales, saltar por los aires en medio de uno de los peores momentos de la historia de este país. Estoy seguro de que hubieran sido fusilados por el loco Ernesto Guevara sin dilaciones por considerarlos traidores al ponerse en medio de la ardua lucha de resistencia revolucionaria a divertirse en actividades de ocio impropias de la clase obrera. En algún momento tendrá que llegarles su castigo por burlarse de los pobres de esta tierra sin piedad.

¿Será que los cubanos no sabemos perdonar? Bueno resulta que ahora seremos apadrinados por los vietnamitas, se suceden visitas a muy alto nivel en las que se ponen de manifiesto las grandes intenciones de ambos países por estrechar vínculos. Los jefes de Vietnam salen diciendo en los medios oficiales que están deseosos de ayudarnos y que nos van a enseñar hasta como lavarnos los dientes.

¿Cómo fue que los vietnamitas perdonaron? ¿Qué les pudo hacer superar lo que los americanos le hicieron a ese pueblo que dio una lección al mundo de verdadera resistencia y probada resiliencia???

Los americanos regaron en los campos de Vietnam más de 80 millones de litros de agente naranja mezclados con combustible de aviación que los obligó a construir ciudades bajo tierra y desbastó las zonas rurales, como consecuencia la mayoría tuvo que abandonar el campo en una guerra que duró 10 años. Todavía nacen niños con mutaciones producto de la contaminación química a la que fueron sometidos sus antecesores, entonces me pregunto. ¿Cómo Vietnam puede venir a asesorarnos en temas agrícolas y de producción de alimentos ???, ¿Cómo Vietnam pudo convertirse en gran productor y exportador de alimentos???, ¿Cómo Vietnam tiene intercambio comercial con los norteamericanos por valor de miles de millones al año???, ¿Qué tienen los vietnamitas que PUDIERON y SUPIERON PERDONAR a los americanos???

Creo que lo primero que tienen que enseñarnos es a perdonar a los americanos para que deje de ser el pretexto de la cúpula gobernante que no quiere dejar el poder en este país.

Vietnam

Vietnam

Los vietnamitas se cansarán y se irán como el resto de los que vinieron antes pensando que Cuba como mercado de consumo de 12 millones de personas les reportaría grandes ganancias, pero al comprobar que somos un pueblo de vagos viciados y mediocres sin arreglo que lo único que genera es deudas y dependencia no volverán a pisar estas tierras tan ambicionadas en tiempos pasados.

El gobierno lo usa como estratagema una vez más para generar una ficción de esperanza en la mente de muchos y así alargar su paso en el poder. Ni Vietnam ni nadie puede salvar a este pueblo condenado a la miseria por elección propia.

Es duro pero verdadero, estamos pagando el precio de no haber sabido perdonar en tiempo y con inteligencia. Nos dejamos llevar por un loco incapaz de ceder ante la incompetencia de sus propias decisiones y esclavo de su inconmensurable e intangible ego". 


  • Nota. Sólo hay que mirar las fotos de Vietnam hoy, país y población totalmente arrasados en la década del 70, para entender que algo muy malo ha pasado y está pasando en Cuba. "No hay peor ciego que el que no quiere ver"