sábado, 8 de octubre de 2022

466.- Norma - Marylin.

Acabo de ver “Blonde”. Conozco a la persona de que se trata, aunque debo reconocer que nunca he sido fanático de ella, por lo que no me he dedicado a conocer mucho sobre su vida.

El guion de la película no es el de “El Padrino” y obviamente la actriz cubana Ana de Armas no es Meryl Streep. Sin embargo, la recomiendo. El guion es medio raro, más que todo me parece un picotillo de la vida de la “famosa” Marilyn Monroe, porque en realidad no es una biografía al detalle, ni tan siquiera una muestra de su carrera. 

Creo que el guion va dirigido a mostrar la miserable vida que llevó Norma Jeane Mortenson y eso la película lo logra. Se deja ver cómo se crea y utiliza a una persona, ejemplos hay muchos aquí, por sólo mencionar algunos Elvis Presley, Michael Jackson, Britney Spears, hasta convertirla en un producto de consumo masivo y diario.

Norma – Marylin, detrás de esa sonrisa que siempre tenía y el glamour que exhibió, vivió una vida de perro desde el punto de vista humano, hasta el punto de llegar a morir casi en la pobreza después de haber generado tanto dinero. La escena con el que sería el presidente Kennedy, si ocurrió de verdad o algo parecida, es conmovedora. El guion logra, si ese es el objetivo, que uno termine cogiéndole lástima a aquella mujer, todavía hoy símbolo sexual para el mundo, porque no fue mucho como actriz, ni como cantante. Norma Jeane fue sólo eso, Marylin

Ana de Armas, bien, para mis ojos. Creo que logró, por un lado, trasmitir la inocencia de Norma, sus deseos únicos de que alguien la quisiera de verdad, de ser una persona normal, cosa que no fue desde niña y por otro lado mostrar el sufrimiento hasta la versión aquí de quitarse voluntariamente la vida. Pudiera parecer fácil la interpretación, el personaje real no fue muy complicado, sin embargo, no lo es. La sola idea de llevar a la pantalla grande a una persona tan conocida, publicitada, fotografiada, seguida, admirada  y disfrutada como Marylin Monroe implica un enorme riesgo y mérito a la misma vez. Su actuación fue decorosa, sus desnudos, que tanto han llamado la atención, muy apropiados. 

Ana de Armas, una joven cubana que salió de Cuba hacia España con 18 años con sólo 200 euros en el bolsillo, a lo mejor será la primera cubana, por lo menos, nominada a los Premios Oscar en la historia de la Academia. Si eso ocurre y por casualidad y decisión de los que votan, se lo gana, la pegó para su vida entera. 


sábado, 1 de octubre de 2022

465.- Ian, ahora el huracán enemigo.

Este es un tema muy sensible que yo no sé si puedo explicar bien, porque a veces no tengo la claridad en mis ideas.

Es un asunto contradictorio, de sentimientos encontrados, que, siendo sincero, como he tratado de ser, por una parte, pienso que sí y por la otra pienso que no.

Cuba enfrenta nuevamente las consecuencias de un huracán, Ian, nombre célebre de mi sobrino, cosa que debe pasar desde antes de la llegada de los españoles y nueva e inmediatamente se disparan los reclamos y las peticiones de ayuda y creo que sí, cualquier efecto devastador, ocurra donde quiera que ocurra, debe obtener la ayuda de aquellos, personas y países, no afectados para ayudar y al menos tratar de disminuir, sobre todo, el sufrimiento humano.

Vamos a ver, ya yo ayudo a mi familia y alguno que otro amigo que se cruza en mi camino. Yo, como muchos otros emigrantes, vivimos dos vidas, una la que nos hace levantar diariamente por la mañana para ir a luchar por nuestras vidas y la otra que no nos permite apartarnos de Cuba, de esa Cuba, de ese gobierno, con el que un día decidimos no vivir y nos impulsó a lo nuevo, al riesgo, a la prueba, que de paso digo que para nada es una panacea.

Y esto no es nada nuevo tampoco, ni nada meritorio, generalmente las personas que salen de sus países pobres y logran mejorar, aunque sea un poquito, muchas veces la mejoría es sólo un poquito, trata de que los suyos, que quedaron atrás, obtengan beneficios de esa mejoría.

Entonces, yo motivado, puedo donar una lata de frijoles, porque tampoco me sobra el dinero para enviar un contenedor de latas. No está mal, si yo dono una lata de frijoles y cada cubano en el exterior envía una lata de frijoles, no importa el color, los cubanos podrán comer frijoles, pero, sumando todos los frijoles, la comida alcanzará para un almuerzo o una cena. Son en Cuba 11 millones de personas, por lo que llegando a enviar 11 millones de latas, se resolverá el problema para una sola vez, por lo que entonces los cubanos “de afuera” tendríamos que enviar 11 millones de latas de frijoles para por la mañana, o sea, almuerzo y otros 11 millones de latas de frijoles para la comida, por todo el tiempo que el gobierno, que tiene el control real absoluto de la economía productora, sea capaz de cultivar y cosechar los frijoles que diariamente necesita ese pueblo.

Yo estoy dispuesto a enviar como donación, no a mi familia y amigos porque los envíos a ellos tienen otro concepto, un jabón y no estaría mal, una persona y los que vivimos en Cuba sabemos que una familia puede resolver muchísimo con un jabón, pero es que son en la isla 11 millones de personas que necesitan asearse, por lo que, si sacamos la cuenta de que podríamos medio bañarnos siempre con cierto ahorro acompañado de una toallita para restregarnos bien, 5 personas con un jabón un mismo día, había que enviar 2 200 000 jabones. ¡Sólo para un díaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

¿Luego, las donaciones a quién o quiénes van? Teóricamente van a ese grupo llamado, a veces muy convenientemente, pueblo, pero cuál es la cara de ese pueblo, cómo se llama ese pueblo, dónde está.

Es un tema contradictorio, porque es cierto que ese grupo llamado pueblo hoy la está pasando mal, el huracán acaba de ponerle la tapa al pomo de ese mal que viene caminando desde hace décadas, pero también dentro de ese grupo de llamado pueblo están los que hoy furiosamente apoyan ese decadente o mejor, moribundo sistema. Están los que gritan “gusanos”, están los que echan pa´lante a sus vecinos y peor están los que hoy salen a las calles vestidos de uniformes militares, armados hasta los dientes con tecnología antimotines, gases, chalecos antibalas, perros entrenados a reprimir y los que salen vestidos de civil, a aquellos que están reclamando por su bienestar. ¿A esos, hoy, también habría que enviarles una lata de frijoles y un jabón?, ¿Por qué, si ellos están defendiendo hasta con los dientes, la inoperatividad del sistema y su gobierno, no contra un enemigo extranjero que los ataca, sino atacando y reprimiendo a ese pueblo que lo único que quiere es vivir, ya que no pueden emigrar?, ¿Esos también merecen comer frijoles y bañarse con jabones gusanos?

¿Tendríamos una vez más que donar para resolver lo que el gobierno, que se pavonea diciendo que todo está bien y que se está trabajando para salir del mal momento que ya tiene décadas de malo, no puede enfrentar?

Cuba necesita ayuda, claro está, no por el huracán que ahora ha venido a complicar todo un poco más, sino porque Cuba desde hace mucho viene viviendo por debajo de todos los niveles de vida establecidos por el orden internacional para vivir. Cuba necesita una INTERVENCION HUMANITARIA a nivel general, porque repito un jabón, una lata de frijoles, una jeringuilla no podrá resolver el tema, teniendo en cuenta, además, que por la posición geográfica que tiene la isla y la época del año en que nos encontramos, mañana puede pasar otro huracán y otro y otro, pero, como si fuera poco, el año que viene pueden pasar otros muchos huracanes.

¿Alguien piensa que un país entero puede vivir eternamente de donaciones?, ¿Hasta cuándo tendremos que estar donando? Hoy es un huracán, ayer fue un incendio de magnitudes gigantescas nunca visto en el país, que la inoperatividad y el orgullo del gobierno demoró en controlar, hace unos meses un hotel que se desplomó, hace meses el colapso de la generación de electricidad, más la falta de comida y medicamentos crónica, etc. ¿Hasta cuándo habría que donar?

¿Cómo puedo resolver yo el piso de una casa completa que aún en el 2022 es de tierra?, ¿Cómo puedo resolver yo desde aquí el techo de una casa que se fue completo porque estaba en mal estado y hoy todavía es de zinc, algunos que otros palos, de nylon?, ¿Cómo puedo resolver yo o nosotros los emigrantes, antes gusanos, hoy donantes, el problema de los alcantarillados tupidos, colapsados, las calles totalmente destruidas, ya no sin la capa final de asfalto, sino sin relleno, llenas no de baches, sino de grandes huecos, que muchos jóvenes y niños utilizan incluso como piscinas?, ¿Cómo poder enviar electricidad a cada casa para que la comida no se descomponga?, ¿Cómo resolver la epidemia de dengue, los piojos, el 75% de la población padeciendo de alta presión arterial o de las personas que por diferentes razones están en asilos y hospitales psiquiátricos?, ¿Cómo enviar colchones para que los cubanos puedan dormir y dejen de tirar sus cuerpos sobre colchones de más de 40, 50 años llenos de muelles rotos, tablas, pedazos de sacos, hierba seca, etc.?

África desde hace muchos años ha sido ayudada por donaciones, agua, comida, etc., y lamentablemente el continente negro sigue estando en el mismo lugar. Es cierto, algunos de sus habitantes han comido y quizás no han muerto ese día de sed, pero no se ha creado y no existe para ellos los mecanismos que garanticen su futuro. Cuba, no es la primera vez, ha recibido muchas donaciones, algunas en dinero, otras en productos. ¿Ha cambiado o mejorado algo para los cubanos? No. Seguimos no sólo en el mismo lugar, sino que estamos peor.

Acabo de ver un video donde Díaz Canel visita una parte de las afectadas, de esas visitas que se hacen para luego ser puestas en el NTV y frente a una de sus repetitivas ideas, o sea, se está trabajando en esto, una mujer de pueblo, le dijo que hacía 4 años pasaron por allí y le dijeron lo mismo y en esos últimos 4 años, no se había hecho ABSOLUTAMENTE NADA.

La respuesta del mandatario, medio disgustado, fue que el problema era que en otras partes de Cuba se estaba pasando por lo mismo y eso es real, no en otras partes, sino en Cuba entera, sus cayos incluidos, porque la devastación es total. El llamado socialismo cubano, llamado porque ni eso fue nunca, es como una manada de termitas o el caballo de Atila que, según su dueño, por donde pasaba no volvía a nacer la hierba. Es el resultado de años y más años, de décadas y más décadas, de olvido. Cuba no parece tener una crisis puntual, de algunos años, de algún período de gobierno, Cuba parece haber salido de una guerra, pero no cualquier guerra, sino una de la más crudas con el uso de armas atómicas y todo.

El gordo gobierno cubano debería quitarse la super caretaza que tiene puesta y acabar de declarar al mundo que no puede resolver nada. Tendría que reconocer su ineficiencia para lo mínimo, digamos el suministro del agua potable y pedir al mundo, sea este el que sea, que intervenga y envíe barcos, aviones, patanas, botes, avionetas, helicópteros y si pueden naves espaciales llenos de … incluyendo jabones y latas de frijoles.

He parado para almorzar un puré de malanga y plátano macho maduro, que le he pedido a mi chef, si porque ando con mi chef personal a cuesta, que me haga, no hablo de la proteína por pudor sólo diré que fue de color rojo, los cubanos de antes pueden recordar esa proteína de la cual hablo, entonces reflexionaba con mi especialista de estilo, porque también tengo una estilista, cómo era posible que yo, un simple trabajador de la mano, pudiera estar comiendo en los Estados Unidos un puré de malanga, cuando la malanga en mi país, Cuba, sólo es comparable al oro y probablemente ni con un lingote del preciado metal se pueda conseguir.

Cómo es que esto pasa, si cuando llegaron los españoles en 1492 y nos descubrieron o chocaron con nosotros, la malanga ya estaba en Cuba. Cuentan los que escribieron sus memorias del descubrimiento que cuando nuestros aborígenes detectaron que los españoles padecían de problemas digestivos, diarreas, vómitos y desnutrición, causadas por los largos viajes y la mala comida, además de cantarles algunas cancioncitas, los curaron con puré de malanga y unas sopas de pollos.

Donaciones quiere hoy el gobierno y así podrá además de quedarse con algunas de ellas o venderlas en las tiendas de MLC como en ocasiones antes ha hecho, palear algo de la miseria, pero luego seguirá en lo mismo, “estamos tratando de resolver”, “necesitamos tiempo”, “pedimos al pueblo que confíe en nosotros”, “se está trabajando para resolver los problemas”, “amamos la paz y odiamos el odio”, “la limonada es la base de todo” y sacaran de nuevo a dar vueltas por los pueblo el camión de papas que no se descarga en ningún lugar, que a lo mejor las papas son plásticas, pero da la imagen de que se está distribuyendo. Por cierto, parece ser que los españoles colonizadores también tomaban limonada cuando llegaron a América a finales del siglo XV, o sea, había limones.

Cuba, quizás hoy necesite donaciones y ellas además de resolver problemas muy puntuales, sólo lograran alargar el período de enfermedad terminal en terapia intensiva de su pueblo. Cuba lo que necesita es salir a las calles y derrocar al gobierno de una vez. Necesita ese pueblo acorralar a los dirigentes gordos, ahogarlos, dejarlos sin movimiento, paralizar el país entero y entonces, nosotros, los “gusanos” que emigramos, podremos apoyar el cambio total, el que tenga dinero con dinero, el que tenga latas de frijoles con latas y el que tenga ideas con ideas. Las manifestaciones populares, además de las congas y los cazuelasos, deben llegar a Miramar y Siboney, donde ni se va la luz, ni falta el agua, ni hay baches y sus habitantes se están reventando de gordura.

Cuba no es África, nunca lo fue. Cuba necesita quitarse el lastre pesado que la hunde y ese lastre es el gobierno y su forma de gobernar. Después de haber probado con todos los empresarios zapatudos, como diría mi cuñada Baby, del mundo, Cuba sólo puede dirigir su llamado de ayuda humanitaria a Estados Unidos, ayuda no significa intervención militar, ni pérdida de la soberanía. Estados Unidos, su potencial y cercanía puede cambiar el presente y el futuro de los cubanos. Un avión comercial llega a Cuba en 35 minutos, un avión de guerra recorre la distancia en 7 minutos. Un gran buque, de esos que nunca se han visto atracado en las bahías cubanas se traslada en pocas horas.

Habría entonces que hacerles tragar, tal como nos hacían a los niños de mi época con el aceite de hígado de bacalao, el falso orgullo del gobierno cubano, porque, entre otras cosas, han demostrado que, de orgullo absurdo, no se puede vivir. Ese orgullo injustificado que ha provocado varias olas de emigrantes que huyen, esta última a través de Nicaragua está cerca de los 200 000 cubanos, jóvenes, viejos, niño, imagino que algún otro santo e incluso mascotas que sus dueños no han querido dejar a la suerte en el fatídico sistema cubano.


Por cierto, alguno de mis amigos lectores puede recomendarme una vía rápida y segura para yo enviar mi lata de frijoles y mi jabón sin tener que pagar los explotadores, mercenarios, abusivos, monopólicos precios que cobran las agencias aquí por llevar algo a la isla. No puede ser que la maniobra de donar algo de buena voluntad e incluso con cariño, cueste dos, tres, cuatro veces más caro que el producto que se pretende donar.

domingo, 18 de septiembre de 2022

464.- ¿Es Cuba hoy un Estado fallido?

El Terrible, aprovechando y como respuesta a mis dos últimos artículos, me escribe. Vuelvo a decir que sus reflexiones, mejores y más autorizadas que las mías, me estimulan a pensar. Luego, mi colaborador mantiene su forma muy particular de escribir, que no por seria deja de ser agradable y hasta divertida.

Aquí les dejo sus ideas textuales, antes de meterme en el asuntico del título de este artículo, un Estado fallido.

“Dicen que, hasta lo peor en la vida, tiene una parte positiva. Así que aprovecho la oscuridad de la noche al son del apagón, para mandarte algunas letras, tan oscura como la de aquel día de abril del siglo XIX en la que un grupo de cinco hombres abordaron un pequeño bote podrido que apenas flotaba en el movido mar del oriente cubano.

Dicen que los que quedaron en el vapor comentaron que los que bajaron estaban locos y como cosas del destino a los pocos minutos se partió el timón que no por casualidad llevaba el "viejo Gómez". ¿Qué fuerza mayor impulsaba a aquellos mortales que renunciando a todo y a todos arriesgaban la vida a cambio de nada?, ¿Tendrían tiempo y ganas de quejarse de lo malo que les pasaba en aquellos difíciles momentos históricos? Y....... ¿Por qué será que los cubanos que vivimos en Cuba nos quejamos y lamentamos todo el tiempo mientras el gobierno se justifica de manera crónica?

No sé si a "Carlitos" se hubiera podido imaginar que existiría un sistema de "cosas" como el que impera en Cuba desde hace más de 60 años. El pobre, dicen los que lo conocieron que todo lo que escribió en su sufrida vida lo hizo bajo el efecto de la riquísima cerveza que en su país se producía y muchas veces aguantando los dolores que le producían unos granos infernales que le salían en ambas nalgas. ¿Qué diría de Cuba si nos viera? Para ser "jefe o cuadro" aquí antes de ser buen hijo, buen padre, buen esposo, buen profesional, etc., hay que ser un gran MENTIROSO y tener varias caras. Una para tu familia, una para tus vecinos, una para tu centro de trabajo, una para el núcleo del PCC, una para los órganos de la seguridad.

¿En qué se convierten esos seres en Cuba? Todo para mantenerse formando parte de ese grupo "selecto y confiable" que vive alejado del pueblo y lo logran diciendo que si a todo, convirtiéndose en grandes mentirosos sin escrúpulos de ninguna clase. ¿Qué pudo mover a Gómez cuando mandó a convertir una nueva casa de campaña que le habían comprado los del exilio, en hamacas para sus hombres que dormían en el suelo?

Esto es un invento macabro y fallido por naturaleza que nada ni nadie pueden arreglar. El 2023 será peor aún sin que nadie pueda impedirlo, la solución para muchos es salir echando sin mirar atrás y mantenerlo como un mal recuerdo. Mientras a muchos de los que aquí seguimos, no nos queda otra que quejarnos y lamentarnos sin parar.

¿Se quejarían tanto aquellos hombres gigantes en la manigua cubana? Cuando mataron a "José" habían caminado más de 300 kms monte adentro, comiendo y bebiendo lo que encontraban a su paso. No eran perfectos, pero eran íntegros y consecuentes hasta el final, se entregaban de verdad y no decían mentiras para lograr sus objetivos.

Dicen por la TV que Cuba gasta 3 millones de dólares cada año en comprar cloruro de sodio, (sal común), para la industria farmacéutica. ¿Rodeados de mar y comprando sal?, ¿Qué pensaría Gómez si nos viera?

Seguimos en combate”.

El Estado como institución es, por supuesto, un invento humano, para sustituir y tratar de organizar los miles de años de la prehistoria perdidos en el pasado, donde los humanos vivieron sin él. Según he leído, los estados, de alguna forma definidos, surgieron hace alrededor de 5500 años, asociados como necesidad al rápido desarrollo de ciudades, la diversidad de religiones y la posibilidad que dio la invención y la difusión de la escritura, como causas más importantes.

De allá hasta hoy ha llovido muchísimo por lo que la definición de Estado y todo lo relacionado con él, se hace muy compleja, cada región, luego país, tiene sus propias características, por lo que es más fácil para mí retomar sólo algunas ideas vinculadas al Estado-Nación, que es la forma predominante en estos momentos, para ponernos todos a tono con lo que luego quiero explicar.

El Estado de forma general, es un concepto político que se refiere a una cierta forma de organización humana, para regular la vida de una cierta comunidad o grupo en un territorio determinado.

Mas o menos se refiere a las instituciones públicas de cada país, que son las que regulan todas las actividades y controlan su buen funcionamiento. El Estado se plantea lograr la convivencia de los humanos de forma más armónica y coherente, con el objetivo de lograr principios de bienestar, equidad, justicia, solidaridad, etc. Entonces, con estas funciones se mantiene independiente del gobierno que se encuentre en el poder. Los poderes del Estado se refieren a tres generalmente, el poder legislativo, el judicial y el ejecutivo, que, en líneas también generales o al menos teóricas, ellos tres se deben mantener independientes, para que uno no pueda controlar al otro.

Los elementos más importantes de cualquier estado son: la población, o sea, las personas que viven; el territorio, o sea, el espacio físico o área geográfica reconocida de forma permanente y el poder, referido a la capacidad del estado de organizar a esa población en ese determinado territorio reconocido.

Como punto importante y difícil está la relación que existe entre cualquier Estado y el gobierno que se escoja para trabajar. Muchos humanos, sin reparar en detalles, confundimos los términos y los usamos de forma simultánea, a conveniencia o por desconocimiento y como sinónimos. Vale la pena decir que Estado y gobierno no son lo mismo. El segundo es sólo la parte del primero que se dedica a administrar los poderes. El gobierno es temporal en la mayoría de los países donde existe, o sea, puede cambiar de estilo y personas, sin embargo, el Estado, salvo “causas mayores”, como guerras, movimientos separatistas, etc., se mantiene permanente.

Claro que, cada una de estas definiciones, luego hay que aterrizarlas en cada caso específico. En los países socialistas, Cuba, por ejemplo, todo esto se troca en la misma medida, que existe un único partido, el comunista, que está, a decir de la misma constitución que define al Estado Cubano, por encima de ella y un presidente de gobierno, que es paralelamente y muy bien pensado con maldad, el secretario general del partido comunista.

En los países socialistas, Cuba, por ejemplo, el secretario del partido y presidente de gobierno al mismo tiempo, viola por principios el criterio de la separación de poderes o mejor incluye un cuarto, pero más importante poder en la jugada, o sea, el poder político - ideológico como rector de todo y todos. ¿Cuándo una misma persona actúa como partido y luego actúa como gobierno? Ya lo vimos en nuestra historia, Fidel Castro, además de sumar en él mismo estas dos condiciones fue el presidente del Consejo de Ministro, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el papá de todos los niños, por lo que esa figura y cualquier otra que asuma todas esas funciones líderes en él mismo, tiende a endiosarse, a convertirse en intocable, tanto, que se termina actuando como dueño absoluto sin tener por qué atender a ninguna otra referencia.

Los cubanos, obviamente, hemos crecido confundidos, en la misma medida que nos han inculcado que Estado, gobierno, revolución y primero Fidel, luego su hermano Raúl y ahora el escogido Díaz Canel, son la misma cosa. A tal punto es la confusión suministrada convenientemente de forma intravenosa que el llegar a pesar solamente, por ejemplo, que el presidente está gordo, se convierte en un delito, no pocas veces acusado de traición a la patria. Llegar a decir que el presidente se equivocó o mintió, es casi poner la vida en juego o estar preparado para asumir grandes sanciones de privación de libertad.

Hemos crecido y vivido confundidos en un país donde el presidente, él solito, a conveniencia, anula al resto de los que forman parte de su gobierno, erigiéndose como protagónico de todo, sobre todo de las llamadas victorias. Por supuesto, anula también la necesaria autonomía de los famosos poderes y pone por encima de todo los intereses y la dirección del partido comunista que él dice representar. Nos ha sido difícil separar cuándo el asunto tratado es ideológico y cuándo es administrativo, porque siempre, ante todo, lo ideológico se ha impuesto para hasta el más mínimo análisis. En los países socialistas, Cuba, por ejemplo, el presidente de todo, funge como un Papa que es la representación de Dios en la tierra, sólo que en el primer caso, en el socialismo, es el presidente la representación de Dios y Dios es él mismo.

Los cubanos hemos crecido sin reconocer a quién mencionar, salvo cuando se ha tratado de errores y de pases de cuenta. Siempre se habla de “revolución”, como ancla y lastre del pasado histórico. Hoy más que nunca se habla de continuidad y sobre todo del legado de Fidel Castro, tratando de mantenerlo vivo en las memorias, al menos de algunos, como una mayonesa o una bechamel que sirven para aglutinar cualquier cosa. Cuando en realidad lo que Cuba hoy está pasando, su caída acelerada a niveles insospechados, la destrucción, la parálisis, la no esperanza y el negro futuro, es el único legado que el Comandante “invicto” nos dejara tras su partida de este mundo. Se miente, tal como declara El Terrible, pero más, se miente enfermizamente, sin pudor y miedo a las consecuencias, porque nadie puede enjuiciar a Dios y Dios son ellos mismos. La primera misión del gobierno - partido comunista, Estado, constitución, todos los códigos existentes, y por supuesto los funcionarios encargados de hacer funcionar todo esto, es sencillamente mentir, demostrando así, no sólo el poco respeto, sino el odio que sienten por los habitantes que ocupan el territorio reconocido como Estado Cubano. Después de 60 años de fracasos continuados y mantenidos, su única misión es mantenerse en el poder, por las buenas o las malas.

Llegar a pensar y alocadamente manifestar, por ejemplo, que el transporte público está malo o que es irresistible la falta de electricidad por ocho, diez, doce horas continuas todos los días,  frente a la real realidad de que puedes estar esperando por tres y cuatro horas y luego cogerlo metido como animales o colgado de la parte de afuera o que amaneces y te acuestas bajo apagones, puede ser interpretado como una acción enemiga, casi siempre pagada por uno de los "imperialismos" que durante estos 60 años han querido “atacarnos para destruirnos”, a decir de los que gobiernan.

Así hemos vivido, asumido o no. Y eso nos pone en el 2022 en la condición especial de Estado fallido. Este término es relativamente nuevo, que yo recuerde. Creo que es más utilizado por el periodismo y los analistas políticos para identificar a un Estado X, que ha fallado en garantizar sus funciones, o sea, el acceso a los servicios básicos.

Esto no deja de ser controversial, porque se refiere a la información que los gobiernos suministran, que muchas veces es falsa o acomodada, la observación de organizaciones internacionales, supuestamente neutrales y la opinión privada de los llamados expertos.

No sé exactamente en el caso de otros Estados, pero si puedo asegurar que, en el caso de Cuba, por ejemplo, muchas de las informaciones a organismos internacionales están mecaniqueadas o sencillamente no se ofrecen. Por sólo mencionar algunas de ellas, está el caso de los llamados “presos políticos cubanos”, sobre los cuales el gobierno cubano no permite observación directa o los niveles de alimentación y nutrición. Siempre se ha suministrado información manejada sobre la mortalidad infantil en la isla y por supuesto, el análisis y determinación para los cubanos del crecimiento del Producto Interno Bruto, donde se suman y se suman aspectos inventados por el gobierno para ellos mismos.

Esto nos trae siempre problemas de análisis, mientras peor hemos estado, mejor nos han dicho que estamos. Los números en Cuba nunca coinciden con la realidad que se vive. De ahí el famoso chiste del camión de papas paseando por las ciudades cubanas que nunca se descargaba en ningún lugar. El objetivo entonces no era distribuir papas, sino crear la imagen de que existía el demandado tubérculo y con eso crear la esperanza de que algún día el dichoso camión llegaría a tu localidad. Si no llegaba la papa a la mesa de tu casa, entonces siempre aparecía la más que mentirosa justificación del enemigo, que siempre estaba apostado y esperando al acecho para impedir los logros del socialismo cubano y su revolución. Tu papa nunca llegó porque el enemigo se robó el camión entero, le ponchó las gomas, envenenó o contaminó las papas, etc. Ese ha sido el socialismo cubano siempre.

Es entendible, pero bueno recordar que, un Estado puede haber sido eficaz en el pasado y luego convertirse en fallido. La condición de eficacia no es entonces una condición eterna, sino todo lo contrario. Los gobiernos y su actuación cambian los resultados, que son evaluados constantemente. De nada sirve que hace 60 años se alfabetizara a una parte de la población, por cierto, menor a la que los libros de historia recogen, porque ese fue un mérito de una actuación hace seis décadas, la realidad de la fuga de los talentos calificados, de los profesionales, de los técnicos, la realidad que las personas prefieran limpiar pisos, manejar taxis, trabajar en fábricas o construcciones, considerando que van a vivir mejor fuera de sus países de orígenes que en sus propios países de nacimientos, declaran un grave problema de ineficacia.

Los altos niveles de corrupción, delitos y crímenes, más la elevada aparición de una disidencia contra el gobierno considerada como enemiga y la necesidad del gobierno de reprimir, sancionar y encarcelar cada vez a mayor cantidad de personas, donde la población penal en Cuba se multiplica infinitamente, declara que muchas personas viven o tratan de vivir fuera de las leyes, normas y conductas aceptadas y/o impuestas. Hoy Cuba tiene casi 22 veces más cárceles que en 1959 cuando triunfó su “benefactora” revolución.

Ni hablar de la alimentación de estos últimos años. Ya dije, no, lo dijo él mismo, que Martí, nuestro Apóstol en medio de una guerra, comía tasajo de res, cerdo, yuca, boniato, tomaba café endulzado con miel o azúcar, queso, etc., productos tan viejos en Cuba como nuestros aborígenes y que hoy no sólo son un lujo, sino que no existen. Pasamos de comer comida enviada desde el Campo Socialista o comprada con su dinero, a comer soya casi pulso a hoy no comer nada.

Un Estado fallido, gústenos o no, está internacionalmente reconocido bajo determinados parámetros, que sirven para determinar su ineficacia, ellos son:

 ·       Corrupción política e ineficacia judicial.
·         Sobrepoblación y contaminación.
·         Altos niveles de criminalidaddelincuencia organizada, e inseguridad ciudadana.
·         Altos niveles de informalidadpobreza y pobreza extrema.
·         Gran parte de la población viviendo en asentamientos irregulares.
·         Crisis económicasinflación y desempleo.
·         Fuga de talento (emigración altamente cualificada).
·         Bajos porcentajes de personas con educación superior.
·         Gran parte de la población con la primaria o secundaria incompleta.
·         Pérdida de control físico del territorio, o del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.
·         Incapacidad de responder a emergencias nacionales.
·         Vulnerabilidad frente a desastres naturales.
·         Incapacidad para suministrar servicios básicos.
·         Incapacidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional.

Por supuesto, al propio gobierno cubano, responsables de administrar las funciones del Estado Cubano y a los que todavía hoy defienden absurdamente ese modo de vida, no les gusta lo de Cuba Estado fallido, descaradamente les parece una fuerte definición. Es como si les diera urticaria.

Es fácil y poco doloroso definir que Haití, por ejemplo, es un Estado fallido, digo poco doloroso, porque no soy haitiano, pero cuánto duele ver a una Cuba rica hasta el punto de que España, durante toda la etapa colonial, la defendió incluso cuando ya no podía. Es doloroso ver a Cuba aceleradamente desarrollada durante la etapa republicana, tanto que llegó a ser uno de los países más reconocido, conocido, visitado y envidiado por muchos países del área. cuba fue un país escogido por los inmigrantes. La Cuba del gran desarrollo urbanístico, la isla de los grandes adelantos científicos y tecnológicos, la azucarera del mundo, la Cuba de los hermosos y productivos campos, capaces de enamorar a todos los que los visitaron, campos de no sólo caña, sino café, cacao, frutos tropicales de todos tipos, viandas, cítricos, etc. La Cuba que al triunfo de la revolución de Fidel Castro era, a pesar de los problemas, porque no son de negar los problemas que existían, un país funcional, con una mediana y pequeña burguesía próspera. Una Cuba además glamourosa, de hoteles, cabarets, bares, clubs en cada esquina. Una Cuba de intelectuales, poetas, músicos, pintores y escultores reconocidos en el mundo. La Cuba del Benny, de Rita Montaner, Bola de Nieve, de Amelia, de Carlos Enrique y de Víctor Manuel. La Cuba de Dulce Ma. Loynaz, de Lezama. La Cuba que construyó el Capitolio, el Palacio Presidencial, el Malecón de La Habana, la Carretera Central y el puente de Bacunayagua. Una Cuba de cines, tantos o más que cualquier país famoso de los llamados desarrollados. Una Cuba que atraía al turismo internacional, Hemingway, por ejemplo, que pudo vivir en cualquier lugar del mundo, se enamoró perdidamente de la mayor de las Antillas y escribió allí, en su "modesta casa y finca" de San Francisco de Paula muchas de sus grandes obras. Inspirado en la isla escribió "El Viejo y el Mar", posiblemente su libro más famoso, que al parecer influyó definitivamente para que en 1953 se le otorgara el Premio Pulitzer y como colofón el Nobel de Literatura. La Cuba iluminada, no sólo por las ideas, sino por los bombillos y lumínicos. La Cuba donde, los pobres eran pobres, pero orgullosamente comían harina, boniato, picadillo de res, frijoles, tamales, chicharrones de puerco, pan con timba, o sea, guayaba en conserva, tomaban leche, cervezas, ron y guarapo o jugo de caña. Bailaban, jugaban a la Lotería, disfrutaban de carnavales, de los bares y bodegas de cualquier esquina de cualquier barrio.

De todo eso, que es verdad que ocurrió, ¿qué nos queda hoy?

Ya dije que lo de Estado fallido no le gusta al gobierno de Cuba, pero si leemos con calma los aspectos para medir la ineficacia de un Estado cualquiera, muchos de los aspectos relacionados nos tipifican o describen inconfundiblemente hoy.

Creo que no es necesario listar con más detalles lo que nos está ocurriendo como país, sería ahondar en lo mismo. Baste decir que estamos frente a un gobierno ineficaz totalmente, que no puede y parece que no podrá en un corto plazo responder a las necesidades de la población que está obligada a beneficiar. Estamos frente a un gobierno que deja huir o impulsa a huir a sus habitantes, por no tener qué ofrecerles más que ideas de sacrificio y aguante. La cuestión de Cuba no es sólo electricidad y un poco de comida, hay otras muchas necesidades materiales acumuladas o guardadas que no han tenido solución, pensar sólo en la vivienda y la cantidad de barrios enteros ilegales, los otrora llamados de "llega y pon", pensar sólo en un trabajo digno con salario digno que alcance cómodamente para vivir el mes y de paso sobre algo para vacaciones, paseos, pequeños caprichos, etc., como lo tienen muchísimos millones de personas en el mundo. 

El problema de Cuba es que, teóricamente, como cualquier otro Estado, debería beneficiar a los cubanos, pero hoy los beneficios nadie los ve. Estamos entonces, no sólo frente a un gobierno ineficaz, que su mayor deuda probada y más que probada durante años, es la ineficacia para resolver la ineficacia.

Es cierto, Haití puede encabezar la lista de países reconocidos con grandes problemas, pero: ¿Es Cuba hoy un Estado fallido?




domingo, 11 de septiembre de 2022

463.- ¿Con y para TODOS? (Segunda Parte)

Pasó el tiempo y pasó y entonces un día de 1959, dicen que luminoso, un grupo de jóvenes, después de algunos ruidos, desfilaron por Cuba sobre sus tanques y jeeps de guerra, tal como si fueran carrozas de carnavales y dijeron, también en busca de apoyo y aceptación como hiciera el Apóstol en 1891, ahora sí, venimos a cumplir aquella idea, aquel sueño de “Con todos y para el bien de todos”.

Lindos y feos primeros días. Muchos olieron en la frase, ahora pronunciada por aquellos jóvenes “rebeldes”, un futuro no tan brillante y muchos días feos y les dejaron el camino libre, se marcharon, otros muchos, que habían estado entretenidos entre el trabajo, los bares, los cabarets, dentro de la sobrevivencia y la escalada dentro de la sociedad cubana, etc., se dejaron llevar por las promesas de un futuro mejor, recordaron la frase olvidada y se sumaron con entusiasmo a los prometidos días lindos.

Y fue cierto, los jóvenes que llegaron recordaron la frase, pero poco a poco, a veces de forma muy sutil, otras menos, la fueron cambiando por otra parecida, pero no igual, con todos y para el bien de algunos. Martí quedó como comodín. Cada vez que hizo falta rescatar el fervor, pues se hablaba del Apóstol y sobre todo se escogió y tradujo a conveniencia todo lo que había dicho y escrito, que por cierto fue muchísimo.

Con todos y para el bien de algunos, desde hace muchos años se ha convertido en la idea que prima en Cuba. Con todos para trabajar, para el bien de algunos para disfrutar. Con todos para los enormes sacrificios que está haciendo el pueblo cubano, para el bien de algunos para repartir y vivir bien, muy por encima de la media de ese pueblo al que se dice representar.

Con TODOS
Para el BIEN de ALGUNOS

Martí, a pesar de su amor, vivió poco tiempo en territorio cubano, de adulto sólo conoció bien algunos pedacitos de su isla amada. Su desembarco el 11 de abril de 1895, quedó registrado en su Diario con esa peculiar forma de ver y describir, cuando dice:

"Bajan el bote. Llueve grueso al arrancar. Rumbamos mal. Ideas diversas y revueltas en el bote. Más chubascos. El timón se pierde. Fijamos rumbo. Llevo el remo de proa. Salas rema seguido. Paquito Borrero y el General ayudan de popa. Nos ceñimos los revólveres”.

No obstante, lo que vivió hasta el 19 de mayo, lo experimentó con fuerza. Martí en medio de la manigua, en medio de la preparación de tropas para el combate y de constantes movimientos y reuniones, en medio de una Cuba que ya venía desgastada por guerras anteriores, comió cerdo, (puerco para nosotros hoy), tomó café endulzado con la rica miel cubana o nuestra azúcar de siempre, debe haber comido alguna de nuestras dulces frutas y tomado leche, salvo que fuera alérgico a la lactosa.

En su Diario de Campaña nos deja algunos recuerdos:

Día 15 de abril. “Vuelve la comisión con sal, alpargatas, un cucurucho de dulce, tres botellas de licor, chocolate, ron y miel. José viene con puercos. La comida, puerco guisado con plátanos y malanga. De mañana frangollo, el dulce de plátano y queso, y agua de canela y anís, caliente”.

Dia 16 de abril.  Cada cual con su ofrenda - buniato, salchichón, licor de rosa, caldo de plátano

Día 21 de abril. “Almorzábamos buniato y puerco asado cuando llegó Luis: ponen por tierra, en un mantel blanco, el casabe de su casa”. 

Dia 17 de mayo, el último día registrado en su Diario nos cuenta: “Asan plátanos, y majan tasajo de vaca, con una piedra en el pilón, para los recienvenidos”.

Si ese Martí desembarcara hoy en Cuba o gracias a la modernidad llegara en un avión, cosa que sabemos no podrá pasar al menos en la vida real, porque ningún muerto ha regresado, pero siempre queda espacio para la imaginación de un escritor o un cineasta, después de haber escuchado que su inigualable idea, se ha repetido y repetido millones de veces, volvería a morir. ¿Cerdo, (puerco para nosotros), tasajo de vaca, queso, café, miel, frutas tropicales y azúcarrrrrrrrrrrrrr hoy?

Entonces le sería muy fácil concluir, aunque ni él mismo pudiera entender bien del todo, que estamos peor que en la manigua cubana recién iniciada su “guerra necesaria” en 1895.

Descubriría una Cuba paralizada, totalmente desgastada, no sólo en lo económico, sin nada que ofrecer ni a los que están, ni a los que como él llama recienvenidos. Una Cuba totalmente alejada y todavía a la espera de aquello de “Con todos y para el bien de todos”. Una Cuba defraudada.

Un país martiano que en realidad no conoce a Martí y cuyos funcionarios en el poder sólo lo utilizan como especie de ancla para mantenerse agarrados a donde están. Una Cuba que trocó su linda frase o sueño por algo más particular y privado, con todos y para el bien de algunos.

Creo que Martí, el que parece que no odió a nadie, porque su misión fue sumar, pero con muy claras ideas sobre la desigualdad, el totalitarismo militar, la falta de democracia y libertad, la corrupción, etc., terminaría también por odiar a los que hoy, en su nombre o mejor manchando su nombre, dirigen ese país.

No quedaría uno que no odiaría. Desde Fidel Castro, aquel “luminoso” joven que terminó introduciendo los apagones, o sea, falta de electricidad y con ella de luz para todo, pasando por Raúl y todos sus militares acólitos, borrachos de poder y de alcohol además, hasta el “honorable” Díaz Canel, el actual nombrado presidente, que, como continuidad, según él mismo dice conscientemente, sólo ha logrado convertir los apagones y hoy más que nunca la desesperación y la falta de esperanza, en enfermedades terminales para toda Cuba, de las que muy pocos escapan.

Si Martí desembarcara y caminara por su Cuba, hoy destrozada, volvería a emigrar, quizás a su Tampa querida y volvería a organizar su otra "guerra necesaria". Muy rápido entendería que este poder actual es peor que el poder colonial español contra el cual él dedicó su vida a luchar. No obstante, no todo dentro de la etapa colonial fue malo, caminen hoy por las calles cubanas y verán mucho de la colonia, palacios, plazas, iglesias y catedrales, fortalezas militares hoy museos, que forman parte de nuestra historia cultural, arquitectónica, diseñadora, etc., y al decir del propio Martí no todos los españoles fueron malos, y hace la salvedad, por ejemplo, de su propio padre.

Se lamentaría de los muertos que Cuba ha costado, los de su época, los de ahora, se uniría a los conspiradores, a los disidentes y reclamaría por el mal uso de su nombre para mantener tal desastre y volvería a soñar con una Cuba verdaderamente libre.

Seguro se lamentaría, tal como se lamentó en su época, de la cantidad de cubanos buenos desperdigados por el mundo, de la familia cubana dividida, de los que ya no están y no quieren estar, de los que siendo cubanos han nacido en diferentes países del mundo y poco saben o entienden de la realidad de la isla y quizás dedicaría algunas palabras a esa Cuba que hoy sufre, algo así como: me duelen los cuerpos de mis hermanos flotando en el mar sin vida, tratando de escapar de la isla cárcel, me duelen los cuerpos de mis hermanos tirados a la orilla de los trillos dentro de las selvas de nuestra América. Me duele ver a un pueblo trabajador, solidario, hospitalario, otrora alegre, hoy ensimismado únicamente en su tristeza. Me duele la falta de todo, hasta de lo más elemental para vivir. Me duele la no comida, la no ropa, la no electricidad, la no medicina, pero más me duele la falta de libertad, de esperanza y de visión y confianza en el futuro.

Se preguntaría, ¿Cómo los cubanos en cualquier punto del planeta, en muestra de gratitud y aceptación, me colmaron de halagos, presentes y regalos?, ¿Cómo pude recibir cuidados médicos en medio de los campos cubanos?, ¿Cómo comí hasta saciarme carne de puerco, vaca, quesos, viandas?, ¿Cómo pude tomar café y escoger con qué endulzarlo?

Pero también nos diría, pueblo cubano que no aprende, yo se los dije, pero, además, se los dejé por escrito y de seguro como no había vivido en Cuba día a día, sólo conocería un poquito por arriba del asunto:

“Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras; el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que, para ir levantándose en el mundo, empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse como frenéticos defensores de los desamparados.

Los sistemas políticos en que domina la fuerza crean derechos que carecen totalmente de justicia, y el ser vivo humano que tiende fatal y constantemente a la independencia y al concepto de lo justo, forma en sus evoluciones rebeldes hacia su libertad oprimida y esencial, un conjunto de derechos de reconquista”.

En otro momento dejó escrito para que lo leyeran, como casi todo el que escribe:

“Esa futura esclavitud es el socialismo. (…) Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanza y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes. Como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio. El hombre que quiere ahora que el estado cuide de él para no tener que cuidar él de sí, tendría que trabajar entonces en la medida, por el tiempo y en la labor que pudiese el estado asignarle, puesto que, a éste, sobre quien caerían todos los deberes, se darían naturalmente todas las facilidades necesarias para recabar los medios de cumplir aquéllas.

De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquél que trabaja para otro que tiene dominio sobre él, y en ese sistema socialista dominaría la comunidad del hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo. Y como los funcionarios son seres humanos y por tanto abusadores, soberbios, ambiciosos y en esa organización tendrían gran poder, apoyadas por todos los que aprovechan o esperaron aprovechar de los abusos y por aquellas fuerzas viles que siempre compra entre los oprimidos, el terror, prestigio o habilidad de los que mandan, este sistema de distribución oficial del trabajo común llegaría a sufrir en poco tiempo los quebrantos, violencias hurtos y tergiversaciones que el espíritu de individualidad, la autoridad y osadía del genio y las astucias del vicio originan pronta y fatalmente en toda organización humana...El funcionario autocrático, abusará de la plebe, cansada y trabajadora. Lamentablemente será y generará la servidumbre”.

Al final buscaría en sus apuntes y viendo lo que pasa hoy en Cuba, sobre todo su camino laberintico hacia abajo sin salida, nos dejaría dos ideas claras y alentadoras, que pueden resumir su pensamiento para una Cuba, su Cuba, que aún sufre y que aún busca lo de todos y sobre todo, para el bien de todos, más allá de romanticismos, formas personales y sentimientos:

  •  “La tiranía es una misma en sus varias formas, aun cuando se vista en algunas de ellas de nombres hermosos y de hechos grandes”.
  •  “Una revolución es necesaria todavía: la que no haga presidente a su caudillo, la revolución contra las revoluciones. ..!”.

sábado, 10 de septiembre de 2022

462.- ¿Con y para TODOS? (Primera Parte)

He pensado mucho en este tema.

Si algún día me encontrara con Martí, en el otro mundo obviamente porque estoy convencido que a este no va a regresar, le diría dos cosas, aunque tengo una lista más grande de temas a tratar con él.

En dependencia del acercamiento, le diría Apóstol, Maestro, José o Pepe, qué difícil me es leerte. Toda lectura, hasta la nota más pequeña que dejaste, implica invertir mucho tiempo y tener la cabeza muy clara para poder leer y releer y entender, dentro de todo, qué quisiste decir.

Hay que poder separar toda la paja, o sea, las metáforas, los aforismos, las descripciones lindas de cualquier cosa, que a veces nada más que tú entiendes lo que quisiste decir, los de atrás para adelante, los romanticismos, los rodeos, etc., para sólo luego quedarnos con el trigo. El diario de Martí es tan bello, tan bello, que muchas veces uno lamenta no tener un escrito aparte donde él mismo, no uno de los tantos traductores que existen, explique qué quizo decir y cuál fue el significado de cada palabra que dijo. Como no tenemos ese escrito, todos hemos interpretado al Apóstol a nuestro antojo y entonces encontramos la enorme belleza y sobre todo patriotismo en aquello de “paloma que vuela”, cuando a lo mejor el autor puso esa idea porque no tenía nada más que poner o le pegaba con otra idea que venía desarrollando sobre, digamos, por ejemplo, los aviones.

A veces pienso que la gente, el gran público cubano, se declara martiano, sin haber leído de principio a fin ninguno de sus escritos. A veces pienso que lo de martiano es más que todo una obligatoriedad para no quedarnos atrás. Para muchos es probable que ser martiano pueda ser igual que la “beatlemanía”, si no te gustan los Beatles estás mal.

Habría que ver cómo es que los obreros, los tabaqueros, los mambises, muchos de ellos campesinos analfabetos o antiguos esclavos, las bellas mujeres, muchas de ellas con una instrucción sólo elemental, podían entender exactamente cada una de las ideas, cuando a mí, estudioso, en pleno siglo XXI me cuesta trabajo leer y entender a exactitud y retener todo lo que dijo. Creo que más que todo, fue la belleza del o de los discursos, quizás el ritmo a la hora de expresarlos, lo que convencía o al menos atrapaba, sin que muchos pudieran tener muy claro, qué se estaba diciendo.

Eso me pasó un día con un poeta japonés, del cual ni el nombre recuerdo. De la poesía japonesa no conozco nada y aprovechando que mis amigos Chino y Any tenían un libro de uno de los poetas más famosos del lejano país, me acerqué al libro. Difícil no, dificilísimo. La poesía es de una belleza tal, que nunca pude verla. Todos los poemas eran así: paloma, montaña azul, estanque sólido, agua que se mueve por el aire, sákura o flor de cerezo que sueña la primavera, sushi amargo, jardín de arena, piedra en el medio, samurái rosado, caminar de la Geisha sobre calles lubricadas, etc. Difícil no, dificilísimo.

La otra idea no es tal, sino una pregunta, ¿cómo pensabas lograr en una vida aquello de “Con todos y para el bien de todos”?, idea repetida y repetida hasta la saciedad por todos aquellos que queremos hablar sobre el futuro de Cuba.

Con y para el bien, es el deseo máximo de cualquier sociedad moderna, al menos desde el punto de vista teórico. No deja de ser, claro está, una idea que trata, sobre todo, en primera instancia, de movilizar, de sumar, de interesar a muchos, con ilusión y esperanza, encerrando en esa frase todas las posibles aspiraciones de aquellos que piensan en un cambio positivo.

No soy, ni mucho menos un gran estudioso de la obra de Martí, o sea, es diferente leer que ser un estudioso, pero me arriesgaría a decir que “Con todos y para el bien de todos”, ni el mismo Martí pudo describir exactamente cómo lo lograría una vez conquistada la independencia, si es que lo tenía definido. Con y para el bien, es como decir algo así, lo tengo pensando, no lo duden, lo que no lo puedo decir ahora y eso dará tiempo a ir tomando las acciones por el camino, en dependencia de los vivos y los muertos.

¿Cuál era el panorama o el escenario de con y para el bien una vez conseguida la independencia? Muy por arribita. Una Cuba devastada por 30 años de guerra contra el ejército español, al menos y, en gran medida, la parte centro oriental del país, devastada sobre todo económicamente. Una variante militar o militarista dentro de los cubanos independentistas, por momentos frustrada, jodida, traicionada, que en su mayoría no confiaban en el poder civil y en los llamados civilistas. Una parte de la población se consideraba española, tan española como los nacidos en la península europea o la llamada “madre patria”, aristocracia cubana inclusive con títulos nobiliarios de marqueses, duques, etc., más los descendientes de esos españoles nacidos en Cuba, que se venían separando de España, llamados o reconocidos como criollos, motivados sobre todo por intereses económicos, donde primaban ya los preludios del capitalismo y no de un sistema colonial dependiente, donde se dejaban ver intereses vinculados a la potencia más cercana, Estados Unidos.

Una enorme masa de antiguos esclavos agrícolas y domésticos, venidos de África algunos o nacidos en Cuba otros, más otra parte de negros libres por lo tanto negros diferentes a los anteriores, con oficios e incluso con estudios y muchos con intereses económicos propios. Una población representativa de haitianos asentados sobre todo en el oriente del país, que al venir de una colonia francesa apenas hablaban el castellano y no eran católicos y una también presencia, no enorme, pero de significativo crecimiento de chinos, que ni castellano, ni francés, ni ningún otro idioma entendible, ni católicos o santeros y un modo de vida nada parecido a los pobladores tradicionales de la isla.

Partidos políticos que iban surgiendo de todas las diferentes posiciones ideológicas y políticas, incluyendo la génesis de grupos cercanos a las ideas marxistas europeas. Una intelectualidad significativa, filósofos, escritores, pintores, escultores, músicos, artistas en general, importante si se le compara con el resto de América Latina, que, como artistas, sólo eran artistas. Intelectualidad parecida mucho a la europea, a veces afrancesada y a la misma norteamericana que comenzaba a tener determinada influencia en la isla.

Un Martí casi desconocido por todos, de una posición muy definida y fuerte como civilista, amante de la democracia al estilo norteamericana, la más avanzada para aquellos años, nombrado a dedo por Máximo Gómez como Mayor General, pero sin ningún o muy poco prestigio dentro de la mayor parte de militares independentistas cubanos. Un Martí no sólo desconocido en Cuba, sino criticado, acusado de “capitán Araña”, o sea de teórico y embaucador que convence a otros para luego quedarse al margen y no seguido o sólo seguido por muy pocos, al cual le debe haber costado mucho trabajo pararse frente a ellos y que sólo una personalidad muy fuerte que tiene que haber tenido, le permitió convivir con sus contemporáneos sobre todo en los campos cubanos casi totalmente desconocidos por él, más allá de su prosa y poesía nostálgicas.

No era lo mismo pararse frente a diplomáticos, empresarios e incluso obreros en el exilio obviamente con una mayor formación clasista, que, frente a campesinos, antiguos esclavos o descendientes de ellos y militares cubanos en Cuba. Un Martí con un discurso demasiado fuerte, armónicamente bien estructurado, pero demasiado elevado y fuera de época, que estoy convencido que fue poco entendido por una gran parte de lo que él define como “todos”.

Un pueblo católico al estilo del catolicismo español, al menos por nombramiento, pero además y al mismo tiempo, santero, palero, espiritista, etc., lo que devenía en una enorme diversidad religiosa pura y sincrética. Una población blanca, negra, mulata, china, pero además con presencia de otras nacionalidades como centro europeos, latinoamericanos y norteamericanos, por sólo citar algunas, cada uno de estos grupos con diferentes modos de vida, diferentes intereses, diferentes aproximaciones a Cuba, etc.

Una Cuba acostumbrada a cinco siglos de dominio español, con todos sus defectos, pero también con todas sus virtudes, que en general poco sabía de administración democrática, de constituciones propias, de instituciones nacionales independientes a los designios de reyes y nobles. Una Cuba muy diferente entre el campo y la ciudad. Una Cuba donde las ideas más avanzadas eran propiedad de pequeños grupos de intelectuales o empresarios ricos, que se exhibían en las tertulias y los bailes de sociedad.

Martí muere y no nos dejó el cómo. Algunos plantean que su muerte está regida por la consumación de su pensamiento revolucionario, o sea, la acción, no lo dudo, pero también es la respuesta a la presión que debió haber sentido. Martí como humano, tal como nos pasa a cualquiera de nosotros, en un determinado momento, se sintió obligado a hacer algo que no sabía hacer. Hombre delgado, de poco entrenamiento muscular, débil y enfermizo, con manos curtidas solo por el papel, la pluma y la tinta y un cuerpo adaptado a las tribunas y las cenas de sociedad, un buen día, a pesar de los reclamos de algunos de que no lo hiciera, se encaramó en un caballo que no conocía, pero que además el animal no lo conocía a él, agarró las bridas con una mano, en la otra empuño un revolver, porque evidentemente no sabía manejar un machete, metafóricamente, clavo las espuelas mandando a su bestia a correr y allí terminó su vida, no debe haber logrado montar ni 50 metros. A lo mejor la bala que lo mató fue una casualidad, estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado, a lo mejor no y fue la bala dirigida a una persona desorientada, que pasaba trabajo para controlar a su caballo en medio de una gran estampida, balacera, mucha pólvora, mucho polvo e inmensa gritería.

Pero esa muerte, que no debió ocurrir en ese momento, pues podría haber escogido haberse muerto luego, de viejo, aunque la acción tomada era algo más parecido a un suicidio por el alto riesgo que implicaba, lo salva para nuestra historia. Tan compleja era la Cuba de la época de Martí que lo malo que tuvo su muerte, lo salvó para la historia, creo yo. Habría que ver a ese mismo Martí, dentro de la sociedad ya libre cubana, tratando de arreglar el sancocho que en realidad somos los cubanos para conseguir su prometida idea de “Con todos y para el bien de todos”.

Máximo Gómez, la figura más grande de nuestras guerras de independencia, el “Generalísimo”, honesto, sincero, humilde, gran estratega militar y por qué no político, sobreviviente a Martí, fue en aquel panorama la persona escogida por muchos para ser el primer presidente de la República que se fundaría. Nadie mejor que él se lo merecía, Cuba no hubiera tenido un mejor primer presidente. No existía mayor prestigio y acuerdo entre los cubanos libres. La propuesta se la hicieron directamente y Gómez, mostrando, una vez más, su desinterés por diplomas y medallas, pero además una gran visión, la declinó sabiamente, dijo por ser él dominicano. Creo además que debe haber pensado en secreto, ¡los fósforos!!!!!!!!!!!!!!! ¿Quién arregla a todos estos? Y entonces ocurrió lo que sabemos y la propuesta de “Con todos y para el bien de todos”, no sólo se pospuso dentro de la etapa republicana, sino que poco a poco se fue olvidando, para dar paso, como dicen los españoles a “sálvese quien pueda”.

Puedo asegurar que para escribir este artículo me he leído el discurso donde aparece por primera vez la idea de “Con todos y para el bien de todos”. Palabras de Martí pronunciadas el día después de su primera visita a Tampa, el 26 de noviembre de 1891 en el Liceo Cubano de aquella ciudad. Debo asegurar que me ha vuelto a resultar difícil y en los dos primeros intentos, Martí me derrotó, sólo en un tercer asalto pude terminar de leerlo completo.

Debo aclarar en favor del Apóstol que no es un plan de trabajo, menos un documento donde Martí trató de definir la estrategia post independencia. Es sólo un discurso incendiario que trató de ganar adeptos para su lucha. Palabras cargadas de elogios para Cuba y los cubanos, que tratan de definir, quizás una vez más, el mal del colonialismo español y dentro de esas palabras cargadas de Martí, de mucho Martí, un poco justificar el porqué de una nueva etapa de lucha.

“Con todos y para el bien de todos”, tal como el propio Martí define es su sueño, es su himno de combate, es su gancho para atraer contribuyentes y seguidores, en la misma medida que termina sus palabras explicando, “Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula de amor triunfante”. Es más que todo en aquellos momentos, recordar que Martí sólo logró comenzar su nueva guerra en 1895, cuatro años después de estas palabras, eso, un sueño.

Y creo que eso fue, una fórmula teórica de amor triunfante, pero para ser sincero, no creo que ni el propio Martí en ese momento, 1891, que comenzaba su trabajo con la emigración cubana en Estados Unidos, fuera consciente o tuviera ya un plan definido de qué pasos dar para lograrla, más allá de libertades, reivindicaciones, pobres, campesinos, españoles buenos, palmas verdes y estrella solitaria.

Continuará.....