miércoles, 7 de febrero de 2024

544.- No siempre se puede culpar a la mala suerte y a los gatos negros.

Tengo cinco hijos que se llevan bastante pocos años entre ellos.

El primero un varón, mi ilusión. Dejó de estudiar en nivel secundario, se vinculó a las pandillas callejeras, se tatuó un dragón en la cara, ha participado en asaltos y atracos utilizando armas de fuego y hoy cumple una cadena perpetua, en realidad le pusieron quince, por haber asesinado a una mujer embarazada para robarle.

Mi hija, la segunda, era linda de niña, pero también dejó de estudiar muy joven y se dedicó a la prostitución como aficionada participando en fiestas con otras amigas, ella decía que le iba bien. En esas fiestas comenzó a consumir drogas, primero la mariguana porque la hacía reír, luego pasó a las drogas más fuertes. Hoy, sin dientes, no le queda más remedio que vender su cuerpo por centavos, parándose en una esquina en espera de que pase un postor. La han golpeado, la ha estafado, pero ella dice que no sabe hacer más nada.

Al tercero le gustaba el deporte cuando niño, pero tanto deporte hizo que se le olvidara la escuela. Cuando creció no pudo clasificar para deportista profesional y se deprimió tanto que paró consumiendo medicamentos y más medicamentos. Se encerró, no quería salir de la casa, comía y comía sin límites hasta llegar a más de 350 libras y un día decidió no querer vivir más. Se tomó un paquete de pastillas de esas que tomaba para los nervios, se disparó una botella de whisky y se ahogó en su propio vómito.

El cuarto era nervioso desde chiquito, se disgustaba sin control y adoptaba una posición violenta. En varias ocasiones pegó a su mamá y en otras me dio empujones. Rompía las cosas a su paso, salía a la calle dando gritos. Terminamos mi mujer y yo cogiéndole miedo y tratando de casi ni míralo para no disgustarlo y evitar sus arranques violentos sin observar nada. Un buen día arrancó una puerta de nuestra casa, se construyó una balsa con dos cámaras de camión y bajo una borrachera se lanzó al mar con algunos socios. Murió en el Estrecho de la Florida, tratando de llegar a conquistar el “Sueño Americano”, sobre el cual él no sabía absolutamente nada.

El quinto nació y fue medio enfermizo, no salía de un catarro para entrar en otro, entonces le cogimos lastima, su mamá sobre todo lo protegía tratando de evitarle trabajos fuertes, ideas comprometidas, etc. Se levantaba, desayunaba y se sentaba todo el día frente a la TV o la pantalla de su teléfono, decía que no iba a trabajar porque se haría daño, pedía y pedía y había que darle, porque si no como respuesta se enfermaba del cuerpo como resultado de su cabeza. Le cogió el gusto a no hacer nada, se reunía con amigos medio parecidos a él, de vez en cuando hacían juntos unas fechorías y se venían a refugiar en nuestra casa, donde mi esposa y yo, éramos más médicos, terapeutas o policías que padres.

En realidad, he tenido mala suerte como padre, la vida me ha sancionado y castigado de esa forma. Mi esposa vive enferma de los nervios entre ir a ver a uno a la cárcel, sacando a otra de una esquina, visitando el cementerio y el Malecón de La Habana, para preguntar a nuestros hijos por qué. Yo he tenido mala suerte como papá.

¿Se le podrá dejar todo a la mala suerte y a que no nos pase un gato negro por delante? Creo que no. Ni la mala suerte, ni los gatos negros son tan malos como la tradición señala. Alguna culpa, alguna mala actuación, algún olvido, etc., debemos tener para obtener resultados como los que cuento de mis hijos.

La idea de un gobierno es peor, más de un gobierno donde todo, absolutamente todo está monopolizado en manos de muy pocos. Un gobierno regido por un único partido donde la responsabilidad de ambas cosas está desde hace seis décadas en manos de la misma persona. Para el caso de este gobierno, no cabe la posibilidad de no saber, de no enterarse, de no haberse dado cuenta, de que alguien o algunos de forma mantenida estén actuando mal, sin que nadie lo observe.

Entonces cómo es posible que se liquiden a varios ministros claves, nada más y nada menos que al ministro de economía y al ministro de la alimentación y sus jefes, los que orientaron, los que dieron tareas, los que apoyaron, los que incluso felicitaron, aun se encuentren en sus cargos.

Para el cuento de mis cinco hijos, no fue la mala suerte, aunque ella puede haber actuado en algunos de ellos, algo falló en mí como papá. Entonces al primero que habría que sancionar es a mí. Uno está bien, dos es posible, cinco es demasiado. Para el caso del gobierno tras los descalabros mantenidos, tras las propuestas fallidas, tras los planes que, en vez de arreglar, destruyen, las cabezas de los responsables deberían ser otras. En realidad, las cabezas, depositadas en bandejas de aluminio como la mejor muestra del socialismo cubano, deberían ser las de todos.

El presidente es parte del fracaso, entonces no debería estar. El presidente no sabía del fracaso, con más razón debería no estar. Su primera misión como cabeza de un gobierno es saber. No cabe otra opción. Si no se le quita por mal trabajo, se le debe quitar por comemierda.

Claro, en el caso cubano, los presidentes después de 1959 que han sido tres, Fidel, Raúl y ahora Díaz Canel, los tres, por “pura coincidencia" presidentes del partido comunista, único existente, obtienen categoría de dioses intocables, responsables ellos, a todo costo, de garantizar su permanencia. Son faraones egipcios, reyes medioevales, dictadores modernos totalitarios que no están en ningún momento supuestos a ser enjuiciados, emplazados, menos sancionados. Ellos son la ley.

Ahora, una vez más, estamos frente a la rápida destitución y pase al anonimato de varios ministros. Ahora, una vez más para dar la imagen de que se está interesado y que se está buscando, con nuevas caras, un mejor rendimiento. Y en Cuba todos sabemos que no es de caras nuevas de lo que se trata, pues llevamos más de 60 años, experimentando caras viejas que son removidas y sustituidas por caras nuevas, que muchas veces nadie sabe de dónde salieron y que no tienen la menor idea de para lo que se les ha propuesto. Caras nuevas que se ponen viejas y muy a conveniencia son sustituidas. En Cuba, es tradicional que las personas, que hasta ayer eran famosas, sobre todo por confiables, hoy en la mañana aparezcan en plan piyama, sin muchas explicaciones, cosa que es entendible, los faraones y los reyes feudales no tenían que explicar a nadie del porqué de sus decisiones. Dos remedios, aceptabas alegremente o al menos no te oponías o eras, en el mejor de los casos, enviado a construir una pirámide o un castillo, para no hablar de la muerte.

Creo que no debe haber existido un gobierno tan mal visto en nuestra historia. Creo que no ha habido un presidente tan gris como el actual desde que se fundó la República en 1902. Fidel fue un monstruo, pero se las arregló para brillar en colores, Díaz Canel es el mismo monstruo, pero sólo tiene un color gris desteñido. 

¿Dirá Díaz Canel que ha tenido mala suerte con los que nombra en su gobierno o que un gato negro se le atravesó en el camino por la mañana? Es probable que lo diga y así más descaradamente justifica el por qué él continua en su puesto. Claro, que ya ni él mismo, para no hablar de los que lo rodean, le pueden creer.

Y siendo justo, no creo que Díaz Canel, ni todo su sequito pueda resolver nada. Creo que tampoco lo podría resolver una muy buena intención, menos lo podría resolver yo. Tratar de obtener resultados diferentes, aplicando los mismos métodos, aunque sean anunciados como nuevas medidas, es sencillamente, ya no de incapaces, sino de locos.

No existe futuro para Cuba bajo los mismos preceptos probados por más de seis décadas. No existe futuro para Cuba, lamentablemente, mientras el sistema sociopolítico imperante sea el socialismo, en su versión caribeña, que obviamente hoy en el 2024 tiene muy de poco del socialismo que se pensó construir bajo la “ayuda desinteresada” de los “hermanos”.

A Cuba le queda el camino de sufrir y sufrir más. No cabe la posibilidad de arreglos, de medidas para solucionar un problema puntual, no existe la posibilidad de volver a empezar, porque la destrucción y la distorsión es tanta que habrá un día que darle candela a todo y con eso a algunos.

Cuba, en mi forma de ver, la más dulce que tengo, tiene que destruirse totalmente, más de lo que está y se necesita, tal como ocurrió en 1898, una intervención que logre en una etapa neutral organizar y crear bases.

No hablo de una intervención armada, de guerras, de ataques, de combates. Esa época faraónica o medioeval ha pasado. No hablo de entregar el país a nadie, porque entre otras cosas no creo que alguien lo quiera. Hablo de la necesaria organización de un país, gobierno y pueblo, extremadamente hoy desorganizado, desalentado, desilusionado y confundido.

Si, yo veo para Cuba, luego que se destruya más, un período de aprendizaje, porque los cubanos, nosotros, los más preparados, los más conocedores, no tenemos la menor idea de cómo funciona hoy el mundo real, el único existente, salvo los ejemplos locos de China con una fórmula imperial que ni ellos mismos pueden explicar, Corea del Norte que ha regresado casi a la comunidad primitiva, y otros satélites locos como hoy Venezuela, con un gobierno extremadamente corrupto, pero además extremadamente bruto. Ser corrupto y bruto es demasiado.

Cuba, jamás saldrá sola de dónde está. No existe una institución, no existe un mecanismo, no existe un ministerio, pero además no existen muchas ideas claras, que sean compatibles con el derrotero del resto de los países del planeta.

Ya el gobierno cubano desde el escenario económico, probó con el campo socialista entero, luego con tal de mantenerse, con empresarios capitalistas, lo que significaría una contradicción al menos teórica, españoles, italianos, mexicanos, árabes y otro cualquier loco que se ofreció, luego probó con los chinos, aparecieron en nuestras vidas los hermanos venezolanos, recientemente con los exhermanos soviéticos, ahora nuevos amigos rusos, más algunos deslices con el capitalismo norteamericano y de todo eso hoy no queda nada. Los miles de millones de dólares metidos en esa economía se han esfumado, se han derretido, se han convertido en agua y poca sal. Siendo Cuba una isla en el medio del caluroso Mar Caribe, la sal, increíblemente está perdida o extremadamente racionalizada.

Cuba, o sea, Díaz Canel, ahora apoyado por lo que le llaman líderes históricos militares comunistas, Raúl, Ramiro y García, y Machado Ventura, según dicen el líder del ala radical, todos ellos con más de 90 años, no saldrá de dónde está. Cuba es un cuerpo al que han tirado al agua amarrado con cadenas y con dos, tres, cuatro, cinco bolas de cañón atadas a los pies y lamentablemente no es el mago Harry Houdini para zafarse o el Hombre Anfibio para sobrevivir bajo el agua.

Si, yo creo que luego de destruirse o desaparecer producto de la candela, la solución es una etapa de ayuda internacional, real, libre, abierta, sólida, encaminada a un fin.

Claro, quedan los que hablaran de soberanía, de esa soberanía de mentira que hemos tenido durante todos estos años. Soberanía que, por ejemplo, permitió que se instalaran en Cuba bases de cohetes nucleares soviéticos.

De qué sirve entonces la soberanía, con hambre, con muertes, con personas que no pueden expresar lo que piensan, de personas maniatadas a aprobar cualquier idea loca, peor, con supuestos soberanos que se largan masivamente. De qué sirve la sobernía nacional, la grande, la que aparece en los libros, si el ser humano, el pequeño, el individual, no puede ser soberano. 

Ya nosotros los que nos largamos a cualquier lugar de este mundo, huyéndole a esa soberanía como receta de cocina, hemos entregado la verdadera soberanía de nuestra patria. Lo otro, son frases hechas para romancear.

 

 

 

 

martes, 6 de febrero de 2024

543.- Cuba avanza. ¿Avanza?

Si esto no fuera tan serio, porque le está yendo la vida a muchas personas, millones de personas, podría ser, como habitualmente se dice, una gran comedia.

Ya no soy capaz de recordar todos los planes anunciados en esta última etapa, desde aquel para el cual se estuvo 10 años estudiando, viajando el mundo, reuniéndose, comiendo y tomando, que luego le costó el puesto público a un tal Marino Murillo, hasta el último, también muy bien pensado y más que anunciado, que se debía implementar a principios del presente mes, febrero 2024. Sólo hago referencia a los planes del actual gobierno, si sumara los hechos por Fidel y su hermanito Raúl, el primero por sólo nombrar alguno, su oro rojo, o sea, la carne de res que hasta los norteamericanos irían a comprar, el segundo con lo de su vaso o vasos de leche para todos los cubanos, por sólo citar alguno y que todos fracasaron, de seguro podríamos hablar de “Record Guinness” para cada año de eso que se sigue llamando Revolución Cubana.

Ninguno, exactamente ninguno ha logrado funcionar, por tanto, menos mejorar nada, por el contrario, cada uno de los planes, medidas, han cavado más el hueco. Hoy mientras escribo el dólar ha arribado a la inimaginable cifra de 290 pesos cubanos en el mercado negro, que ahora se reconoce, quizás por no poder ocultarlo más, como informal.

Recuerdo que Murillo no salía de la noticia, era la cara de los cambios “renovadores”, repito por más de 10 años investigados, que salvarían de la noche a la mañana la grave no, la gravísima situación que Cuba vive y en realidad fue tal el fracaso que a las 24 horas de puesto en práctica el plan, lo que ocurrió de la noche a la mañana fue que Murillo fue esfumado, desaparecido, apartado. Y de esta forma, por supuesto, una vez más, como la culpa nunca cae al piso, se focalizó en su persona el fracaso. Claro también es bueno decir que Murillo se cayó para arriba, como buena tradición revolucionaria, entonces, pasada la pena con sus vecinos más cercanos, conserva su salario, su carro, su gasolina, de seguro sus vacaciones y el tipo que descojonó más la economía cubana, ahora dirige una megaempresa exportadora, nada más y nada menos que de tabaco. Se cayó bien para arriba, ahora debe estar viajando frecuentemente para “conocer” los mercados de los “Habanos” cubanos.

Murillo fracasó, sin embargo, los que le dieron la tarea, los que lo impulsaron y animaron, los que lo reconocieron convirtiéndolo por unos meses en una “celebrity”, quizás y todos los cubanos sabemos que así ocurre, los que le dijeron lo que tenía que hacer, están en sus puestos. El único fracasado fue Murillo, el resto se dedicó a dar discursos para explicar lo que no había resultado después de una década de estudios, investigaciones, y muy rápido pasaron a nuevos planes. Murillo forma parte de esos llamados daños colaterales, término acuñado por el ejército de los Estados Unidos para señalar a las muertes, los heridos y daños no intencionados durante la Guerra de Vietnam, sin saber la vigencia que esa definición tendría en Cuba.

Todos esos planes que, desde el mismo minuto que se comienza a pensar en ellos, se saben van a fracasar, pero no importa, la idea es entretener y dar la imagen de que se está trabajando para el bien del “pueblo”. De ese pueblo que se menciona y se menciona, que nunca ha decidido nada, aunque si muchas veces se ha convertido en cómplice y otras muchas veces no ha visto el beneficio. Los dirigentes en Cuba siempre trabajan para el pueblo, en la misma medida que con su enunciado, se sitúan fuera de él. El pueblo es esa cosa que esta allá, allá, allá, a lo lejos.

Canel, si, el “sin casa”, siempre digo que no está puesto ahí para que resuelva nada, jamás le pidieron que arreglara el país, Fidel y su hermanito menor Raúl, lo único que le pidieron fue que aguantara el palo, que evitara a todo costo que el pueblo deje de pensar en Patria o Muerte, a tal punto que si fuera necesario sacara a las tropas a la calle, para sin tapujos, reprimir, cosa que el “sin casa” supo hacer muy bien. No se le puede culpar de nada, el tipo es sólo la continuidad del soberano desastre.

Fidel no lo situó como presidente para que arreglara Cuba, porque primero a Fidel en realidad nunca le importó Cuba más allá de poder realizar en ella todos sus experimentos, por cierto, también fallidos. Él mejor que nadie sabía y debió estar convencido de que la situación cubana no tenía arreglo, entonces escogió morir tranquilo. Raúl no apoyó y presentó la propuesta para arreglar nada, Raúl no sabe nada de cómo se vive en Cuba desde hace seis décadas, no tuvo incluso ni la necesidad de experimentar que si tuvo su hermano mayor. Raúl se dedicó a, dicen, dirigir el ejército, con una foto de su hermano siempre delante de su cara.

Entonces Díaz Canel es sincero, quizás el más sincero de todos, él es la continuidad del gran experimento que significa averiguar hasta cuándo y cuánto puede resistir un pueblo. Él es la continuidad de lo absurdo, de la corrupción, del “sociolismo” y siguiendo el camino trazado por sus antecesores, de la buena vida para un grupito de personas que se llaman revolucionarios a cambio de mariscos y buenos alcoholes. Es el continuador de que, no importa quién tenga que caer, para que yo permanezca.

Entonces ahora, hace pocas horas, de nuevo la misma táctica, el gobierno cubano sustituye a varios ministros, como siempre sin decir por qué. No se explica, no queda claro, sólo se trata, una vez más de dar la imagen que se está trabajando y que se tiene presente al mismo denominador común, el pueblo.

Hasta hace esas mismas pocas horas, esos ministros estaban en la comparsa, estaban hablando de pueblo, de cumplimiento de las tareas asignadas, de socialismo irrevocable, de lo bien que lo ha hecho Canel, de que las medidas tomadas, las que se tomaran y las que no se han tomado pero se tomaran, más las que se puedan tomar en el otro futuro más adelante, porque para eso ellos tienen 64 mil milenios, hasta hace pocas horas todos ellos estaban engordando y ahora se deberán estar preguntando, pero y los que me orientaron, los que me dieron las medidas que yo tenía que firmar, anunciar y defender, los que me comprometieron, los que me hicieron quemarme día tras día frente a las cámaras de la televisión hablándole a eso que llamamos demagógicamente pueblo, los que comían y tomaban conmigo, los que me llevaron a sus viajes, los que me daban palmaditas en la espalda de reconocimientos, los que me decían que yo era valiente, esforzado y verdadero revolucionario, ¿dónde están?, ¿Cómo es posible que seamos tan poco los sancionados, apartados, depuestos, removidos, quitados, sustituidos?

En realidad, esas preguntas me las haría yo de estar en esa situación, ¿Y los otros donde están?

Cada uno de los quitados, deberían haber sido quitados desde hace mucho, quizás nunca deberían haber sido puestos, pero, ¿la idea de poner en “plan piyama” de la noche a la mañana a algún dirigente, es nueva en Cuba? Para nada, es la acción más que retomada para quitar a alguien del camino que se opuso, o se manifestó lento, o cuestionó, o hiso algún puchero o sencillamente a alguien al quien echarle la culpa. Ya sabemos, para muestra un botón y entonces basta mencionar desde los mismos inicios a Huber Matos o luego al General, primer Héroe de la República Arnaldo Ochoa.

Si no fuera tan complicado, podría dar risas.

Veamos uno de los casos, para mí, el más bochornoso. El día de la Marcha de las Banderas, 28 de enero de 2024, el ministro de economía, Alejandro Gil, que no por gusto lo llaman el más gil de todos los giles, decía unas palabras totalmente estimulantes, sonreía, declaraba que lo que se estaba haciendo era precisamente por el bien del pueblo y que se tenía todo el apoyo de ese pueblo y sobre todo el apoyo de la juventud y que en ese pueblo confiaba. Se veía feliz y sólido.

Y para sorpresa, una semana después Díaz Canel, el sin casa, lo sustituye, sin muchas explicaciones. Entonces, si cuando Gil marchó con las banderas lo sabía, es un tremendo descarado y fingidor, si no lo sabía, entonces es víctima de él mismo, porque debe haber concluido que era una cama que le tenían preparada desde hace mucho tiempo.

Pero para colmo, si lo sabía o no lo sabía, el tipo de baja con una nota pública casi de agradecimiento, al parecer nadie lo atendía, no le cogían el teléfono, los amigos más cercanos desaparecieron, ya no lo visitan, nadie quiere verlo, cosa que pasa siempre y entonces ha publicado en las redes sociales un mensaje “desgarrador”. ¿Qué podrán pensar sus hijos?

Gil, les recuerdo, destituido sin explicación que lave su imagen, escribió para el mundo:

“Gracias Presidente. @DiazCanelB. Ha sido un orgullo y un honor trabajar junto a usted al servicio de nuestro pueblo y de nuestra Revolución. Como siempre, estoy a la orden, para seguir #HaciendoXCuba, #YoSigoAMiPresidente, #UnidosXCuba”

¿Se puede ser más arrastrado, demagogo o interesado con eso de “estoy siempre a la orden?

Eso me recuerda una letra de un viejo bolero, “Ódiame”, que según ahora me entero, compuso el autor peruano, Rafael Otero en los años 60 y se grabó por primera vez por el llamado Ruiseñor de América, Julio Jaramillo, de esos que uno jamás llega a entender, por aquello de tu me odias, tu no me quieres, me aborreces, pero yo te amo, vuelve, que dice:

Ódiame por piedad yo te lo pido

Ódiame sin medida ni clemencia

Odio quiero más que indiferencia

Porque el rencor quiere menos que el olvido.

¿Cómo se supone que se pueda estar contento y a la orden, con la tronada que le han dado?, ¿Cómo entender que te hayan embarcado de esa forma, te hayan explotado y quemado, te hayan expuesto, a lo mejor te hayan escondido el plan piyama hasta última hora y estés a la orden para seguir?

Esta actitud tira por piso la más elemental respuesta humana después de que alguien ha atentado contra ti, a no ser que estés poseído por el conocido Síndrome de Estocolmo, por el cual, las víctimas de abuso crean vínculos con sus abusadores, llegando incluso a simpatizar con ellos.

Veremos más sustituciones, Díaz Canel, el sin casa, ha aprendido bien de sus profesores, que el que empuja no se da golpes.

sábado, 3 de febrero de 2024

542.- Calentando motores. (Segunda Parte)

Les repito que no soy politólogo, menos alguien que puede presumir de conocedor, sólo soy un observador casual.

¿Qué pasó luego de que Donald Trump arrasara en las elecciones primarias en Iowa?

Primero Donald festejó, se veía venir, quizás no de esa forma tan arrolladora, pero se veía venir. El expresidente, que se dio el lujo de no asistir a los debates entre candidatos, ahora uno de los gladiadores que compite dentro del Partido Republicano, a pasar de todos los pesares, a pesar de reunir en poco tiempo muchas acusaciones, algunas de ellas graves, pero aún inocente, sacó a los votantes de sus casas y logró una aplastante victoria en la primera prueba.

Aplastante victoria significa haber obtenido él solo más votos que el resto de los competidores. Iowa demostró, a pesar de las temperaturas gélidas del día de la votación, que muchas, muchísimas personas dentro de su partido lo apoyan. Quizás, es entendible, muchos votantes no concuerdan 100% con lo que el candidato hiso y pueden temer sobre lo que pueda hacer si sale nuevamente presidente, quizás quieran cambiarle algo, quizás quieran tener cada uno de ellos un mejor Trump adaptado a sus gustos, pero, así y todo, lo siguen prefiriendo, votaron por él para representar a los republicanos y votarán por el para presidente del país. Así son los republicanos, mientras los demócratas se les olvida votar, se ponen perezosos, los republicanos salen en masas a respaldar. ¿Llegan a ser fanáticos? No sé, quizás, a lo mejor, pero eso es exactamente lo que se necesita en la política mientras ella se obtenga por votos.

A partir del resultado de Iowa, repito aplastante, el segundo puesto de los candidato que corrían, Ron DeSantis, actual gobernador del estado Florida, anunció felizmente que se retiraba de la contienda, pero más inteligente aún, a pesar de lo muy criticado que había sido por Donald, declaró públicamente, unos días antes de la segunda fase de votación en New Hampshire, que dejaba el camino libre a Trump y que lo apoyaría totalmente, lo que significa no sólo su apoyo personal, sino el desvío de sus votantes para ponérselos en bandeja de oro al líder republicano hoy.

DeSantis dijo:

“El declive de esta nación requiere un liderazgo que brinde grandes resultados para las personas a las que fuimos elegidos para servir. […] Es el tipo de liderazgo que necesitamos para todo Estados Unidos ahora”.

Entonces no sólo se apartó, no sólo se comprometió con el total apoyo, lo que cambia la dirección de su base, sino que al hacerlo “sembró” a Trump, ya no sólo para candidato del Partido Republicano, sino para futuro presidente de este país. Al decir que la nación necesita de un gran liderazgo que garantice grandes resultados, está muy directa y explícitamente reconociendo a Trump como ese gran líder.

En otro momento afirmó:

“Firmé un compromiso de apoyar al candidato republicano. […] Él tiene mi respaldo porque no podemos volver a la vieja guardia republicana de antaño”.

Claro, ya dije, no sólo inteligente, sino inteligentísimo, DeSantis que, comprobó la imposibilidad de ganar, prefirió apartarse, apoyar al que si no muere se convertirá en el próximo candidato del republicanismo y evitarse posibles futuros problemas, recordar que es el actual gobernador de Florida, un estado que en las últimas elecciones presidenciales apoyó a Trump casi totalmente y que, a partir de ahí, más el desastre demócrata, se ha ido consolidando con cafecito cubano incluido.

Con este escenario, se llegó a la nueva fecha y lugar, New Hampshire, donde la única oponente que Trump tenía fue Nikki Haley, exgobernadora de Carolina del Sur, quien había quedado muy por detrás en Iowa, pero que se mantiene “ofuscada” en seguir compitiendo. Creo que, tal vez, como ejercicio político, cosa que es totalmente lícita, quizás para darse a conocer, tal como dicen los americanos de “costa a costa”, para futuras acciones.

Haley, mujer relativamente joven, un poco más de 50 años, ha sido una de las que ha tratado de impulsar, quizás como recurso para demeritar, las “famosas” pruebas de aptitud psíquica aplicada a políticos de mayor edad, a lo que Trump, al sentirse referido, ha respondido, con cierto gozo, que las ha superado todas, ratificando así su competitividad, o sea, algo así como, puede ser que no te guste, pero no estoy chocheando aún.

New Hampshire es uno de los lugares más antiguos e importantes para la historia de este país, nada más y nada menos que una de las primeras 13 colonias fundadas, conservador por excelencia con un por ciento mayoritario de población blanca, sin incluir a hispanos o latinos, casi 89%, descendientes de irlandeses, ingleses, franceses, italianos, alemanes, a mi entender personas fuertes, trabajadoras, arriesgadas, religiosas, por lo que es muy fácil entender que hoy de los problemas que acusan a las minorías, negras, latinas y otras, que los demócratas hacen suyas como campaña, no quieran saber mucho. New Hampshire es un lugar de esos, donde las personas son blancas, más blancas, coloradas, rubias, pelirrojas, de ojos claros, a veces muy claros. Y no es que sea un problema de racismo, es sólo una condición racial.

Aunque por momentos hubo destellos de demócratas, es un sitio donde mayoritariamente se respira el republicanismo y dentro de esa variante, de ese republicanismo patriótico de acero, presidido por el lema que los identifica y une, “Vive Libre o Muere” lo que puede explicar el porqué del apoyo a Trump y a sus discursos de “America Great Again” y de Estados Unidos para los norteamericanos. Donald, a pesar de todos los pesares, refleja eso, ese hombre fuerte, líder, fajón y, sobre todo, no importa los caminos recorridos, ganador.

Con todo esto de antecedente, Trump la volvió a hacer. Ganó por mucho en esta segunda etapa, lo que lo ha hecho vaticinar, haciendo referencia incluso a su contrincante, que “Esta carrera ha terminado”, cosa prepotente, poco políticamente correcta, puede ser verdad, pero no desconocer que a los norteamericanos les gusta.

La victoria en New Hampshire fue tal que el propio secretario del estado reconoció que, a final de la tarde, más de 12 ciudades habían pedido más boletas republicanas porque se estaban agotando. La votación republicana en New Hampshire para esta ocasión estableció un récord con 322 000 votantes, de los cuales Trump obtuvo más del 55%, lo que le garantiza 13 delegados, para superar Nikki Haley, quien obtuvo el 43% y sólo 9 delegados.

Ahora vamos a la tercera etapa, las nuevas votaciones republicanas tendrán como escenario Carolina del Sur, donde Haley, única oponente de Trump fue gobernadora entre los años 2011 y 2017, de donde yo imagino que haya dejado amigos, compromisos, adeptos, etc., debido a que se dice que ella generó miles de empleos, impuestos más bajos, entre otras acciones que beneficiaron al estado. La ley electoral en ese estado no obliga a que los votantes estén registrados como republicanos, cosa que puede beneficiar a Nikki Haley.

No obstante, los republicanos en Carolina del Sur han declarado que se unirán alrededor de Trump, porque lo ven único capaz de llegar a la presidencia del país en contra del actual presidente Biden. Eso probablemente lo beneficiará nuevamente incluso en el lugar natal y de trabajo de su competidora, que es muy buena, muy buena, muy buena, pero, entre otras cosas es mujer y creo que aún no estamos preparados para que una fémina nos dirija, menos para competir y ganar frente a la una figura como la de Trump, genio y figura hasta la sepultura.

Veremos.

viernes, 19 de enero de 2024

541.- Calentando los motores. (Primera Parte)

No soy un conocedor a profundidad de la historia de este país, seria pretensioso llamarse especialista o analista de algo tan profundo, diverso y complicado diariamente, menos un politólogo dedicado, porque como dice Carlos Varela la política no cabe en la azucarera, sólo soy un tipo que, por suerte aun, tiene la capacidad humana de escuchar, ver y pensar. Además, soy cubano y como buen representante de mi origen, es bueno decir que soy, aunque maestro de nada, aprendiz de todo. JAJAJA

Además de haberme leído varias cosas y visto algunas imágenes, ya estando aquí he vivido varias elecciones de diferentes categorías, por lo que algún recuerdo sobre todo el tema relacionado, que es mucho y de muchas aristas, puedo tener. Estoy convencido de que nos encaminamos a presenciar un gran show político, quizás como no muchos anteriores.

Al directo. Trump arrasó en las elecciones primarias celebradas hace pocas horas, el 15 de enero, en Iowa. No sólo es que ganó y superó a sus adversarios, sino que los barrió absoluta y creo yo, definitivamente, al sumar más votos y superar los votos que lograron acaparar sus oponentes de conjunto. Una cosa es ganar una elección o competencia cualquiera y otra es ganarla de esta forma, donde uno de los candidatos, sin haberse desgastado mucho en esos famosos debates que tradicionalmente se hacen, o sea, ni participar, logró sumar más adeptos que todos los que sumaron sus oponentes.



Trump, él solo obtuvo más de 56 mil votos, lo que significa el 51%. Esta victoria no era imposible de imaginar, ella se veía venir, sólo que ni el mismo candidato ganador pensaba que arrasaría de tal forma.

Es cierto que muchos presidentes anteriores tuvieron sus escándalos, unos pequeños, otros más grandes. Para no ir muy atrás, Nixon, la guerra de Viet Nam y luego su Watergate, Kennedy con sus conocidos romances de los cuales el más famoso y conocido resultó con la Marilyn, Clinton que sigue diciendo que no, pero la Lewinsky y yo apostamos a que sí, Bush, a los que muchos acusan de haber tumbado él mismo las torres, Obama con las jaulas para niños en la frontera, Biden y su comedera de helados, sus caídas y saludos a personas que no existen o nada más que las ve él, etc.

Y es que resulta muy difícil escapar dentro de toda una vida pública donde aquí si tienen las personas un colimador o alta mirilla telescópica sobre ellos constantemente. Los presidentes, los ex, los políticos, los asesores, los ayudantes, son primero humanos, entonces cómo entender que yo pueda discutir con Martica y tener varios días malos, por ejemplo y asombrarme de que a un presidente no le guste el café que su esposa le hace, que no quiera bañarse un día o que moje fuera del lavamanos cuando termina de lavarse. Cómo no entender que la carne, aunque de políticos, es carne y todos tenemos nuestras debilidades o peor, nuestros momentos de recaídas.

Claro, muchas de estas cosas, como dejarse de bañar un día o echar el agua fuera del lavamanos, no debían pasar, pero no para el presidente, no seamos ridículos, no deberían pasar para nadie y entonces nos complicamos a la hora de convertirnos en tribunal. El presidente no puede echar una gota de agua fuera del lavamanos, pero yo necesito el Bidet de Paulina para lavarme la cara.

Trump puede ser el empresario, presidente y ex de los Estados Unidos más criticado, vilipendiado y, por si fuera poco, acusado oficialmente de la historia de este sagrado país. Creo que no falta nada más por hacer, sólo quedaría, cosa que a lo mejor hasta un día pueda pasar, que un muerto ya frío y tieso se levante de su muerta posición y diga, él me mató.

No queda nada por probar para demeritar, denigrar y burlarse. Llevamos años ya hablando y escuchando de violencia, de prepotencia, de histrionismo, de racismo, de vulgaridad, de locura, de payasadas, de racismo, de sexismo, de violación, de corrupción, etc., y todo eso, cosa que pudiera parecer imposible achacado a una misma persona, Donald Trump. Me llama la atención ver a cubanos que amaron a Fidel Castro, criticar a Trump por prepotente, mentiroso, sexista, mujeriego, autoritario, burlón, etc., cuando en realidad si existen dos personas muy parecidas son Fidel y Donald. Los que amaron al primero deberían ser locos fanáticos al segundo.

Donald tiene en esta última etapa más de 90 acusaciones criminales, otras por la parte civil, más todos los chismes que todo esto generan y acompañan. Donald ha logrado que estados de este país propongan prohibir que aparezca en las boletas de votación para presidente. Donald ha logrado que ahora mujeres lo acusen de hechos, sexo, dinero, etc., que han pasado hace más de 20 años y que parecen tenían guardados para ocasiones como esta.

Y es cierto, algo de eso ha pasado, aunque es bueno decir que, a pesar de todos los intentos de sanción, aun el tipo no ha sido declarado culpable. Una cosa es que yo quiera decir, que defienda o asegure algo para mí mismo e incluso que me guste más, menos, o que no me guste nada y otra es que un jurado, a veces únicamente el Gran Jurado, declare culpable. Lamentablemente quizás para muchos, aquí, por el sistema judicial que existe y parece no hay intención de cambiarlo en su esencia, sigues siendo inocente hasta que no se pruebe tu culpabilidad y eso de probar resulta extremadamente difícil y trabajoso. No es tan fácil como decir culpable y tener el acta redactada de antemano. Recuerdo, por sólo mencionar un ejemplo, que el astro del fútbol americano O.J. Simpson, fue declarado inocente y absuelto en aquel escandaloso proceso en 1994, de lo que a todas luces parecía culpable, la muerte de su esposa Nicole Brown y su amigo Ron Goldman.

Pero para colmo de lo incomprensible para muchos, todas esas acusaciones, presunciones y chismes alrededor de Trump, sólo le ha favorecido. Mientras más lo tratan de acusar más fortalecido sale y más personas lo apoyan. No son pocos los que piensan, sin profundizar mucho, que todo esto es una cacería política y un pase de cuenta a alguien que no se quiere, cosa que el mismísimo Trump ha utilizado mucho a su favor, o sea, nada es real, todo es un asunto personal.

¿Cómo puede suceder esto?, ¿Cómo es que se pueda respaldar a un tipo de tal calaña? Se preguntan muchas personas, con la seguida idea de que los norteamericanos están mal, que son un pueblo loco, tan loco como el personaje apoyado. Lo que resulta una fórmula simplista, Trump es un loco apoyado por locos, a la hora de analizar lo que está ocurriendo.

Trump, muchos norteamericanos y yo seguimos pensando que las pasadas elecciones fueron manejadas para no decir robadas, aunque no lo hayamos podido demostrar de momento. Biden, uno a uno, jamás le hubiera ganado, pero los demócratas se las agenciaron para llevarse el triunfo y establecer, a decir hoy de muchos analistas, pero además a decir de muchos norteamericanos, pero además de muchos afrocubanos que tradicionalmente apoyan a los demócratas y de muchos practicantes demócratas, uno de los peores presidentes y, por tanto, gobierno de la historia de este país.

Trump, que no es mago, sólo ha demostrado su poder y energía. Su aparición y presencia, quieras o no, impacta o es difícil de obviar, cosa que él sabe explotar muy bien. Primero porque ha logrado crear, mantener y desarrollar una base trumpista que vive dentro del Partido Republicano, o sea, el partido puede apoyar o no a Trump y las personas que lo siguen lo seguirán siguiendo incondicionalmente.

Creo que como resultado de las elecciones primarias o caucus de Iowa hace pocas horas, los partidistas republicanos, no amantes de Trump, lo mejor que podrán hacer es apoyarlo y salir a votar por él, porque está demostrado que, de seguir vivo, no hay otro candidato garantizado que pueda sacar a los demócratas y ocupar de nuevo la Casa Blanca. Digo de seguir vivo, porque según tengo entendido, por las leyes norteamericanas no inventadas por y para Trump, si llegara a estar preso, puede seguir corriendo para presidente y si es elegido por decisión de los votos, pues será nombrado presidente y él mismo se puede indultar, o sea, quitarse la sanción que lo retiene detenido. Están jodidos los demócratas, los republicanos, a decir de la tradición, se organizan como un ejército y a diferencia de la tradición demócratas donde una parte se congela a última hora, salen a apoyar furibundamente.

Luego, ya dije que el tipo no es mago, ha sido tan malo el período demócrata, pero tan malo, que ellos mismos con su actuación, se han convertido en el mejor motor de apoyo a la candidatura del expresidente que trata de repetir.  

Trump es apoyado por una base, hasta fanática, a la cual no le importa más nada que apoyar a su candidato, haga lo que haga. Los republicanos tradicionales no amantes de Trump estarán obligados a convencerse de que no les queda más remedio que apoyarlo si quieren volver al cocina´o y esto se ha puesto de manifiesto en el apoyo que incluso los contrincantes dentro del propio partido han comenzado a mostrar, más un porciento grande de los demócratas que están disgustados con su presidente y con su más que insignificante, inoperante, perdida, irrelevante y gris vice presidenta, que dejaran de votar por el supuesto candidato Biden que pretende repetir cuatro años más, será la mejor fórmula, luego de las primarias para el triunfo republicano en las presidenciales y casi seguro de Trump.

domingo, 7 de enero de 2024

540.- Ese es el merecido lugar para la persona fotografiada

Para aquellos que aún preguntan a dónde se ha ido la revolución cubana, no hay mejor respuesta que esta foto que, sin buscarla, me ha llegado a través de internet.

En realidad, no sé si la foto estuvo tirada ahí por mucho tiempo formando parte y siendo ella misma un desperdicio o es un performance que alguien hizo puntualmente para tomar la instantánea. Si es la primera variante, no sólo es el ejemplo de un pueblo agotado que es capaz de tirar a la basura hasta lo que en un momento fue un “gran” símbolo y paralelamente que no apareciera alguien, quizás uno de esos viejos con medallas en el pecho que favorecen las jorobas de la espalda que la recogiera con cariño, la limpiara con dedicación y la colgara de nuevo en una pared al menos dentro de su casa; si es lo segundo, creo que resulta genial, una imagen puede explicar mucho más y mejor, por encima de mil palabras.

Si la imagen es real, es la mejor forma de reflejar la crisis desde todos los ángulos que se vive en ese país. Ese es el resultado de miles de medidas y acciones descabelladas tomadas de forma sistemática durante seis décadas, con camino a ningún lugar. Si la imagen es montada, además de genial en su estructura, pudiera competir por un premio en cualquier galería de arte, en la misma medida que refleja lo que sienten los cubanos, bajo el lema de “arte moderno”.

No hay que ir muy lejos, aunque aún en silencio, los pueblos se vengan.

A veces, hablando conmigo mismo en silencio aún, me digo que, si un gobierno se hubiera propuesto seria, consciente y profesionalmente hacer lo peor que pudiera hacer, no hubieran logrado los resultados que hoy Cuba exhibe. Ni a exprofeso se podría haber logrado algo así, tan malo.

En Cuba, cualquier pelagatos, como dirían nuestros viejos, para no decir cualquier comemierda, se para a hablar en nombre del pueblo. Cualquier comemierda, ahora, una vez más, después de 65 años del mismo gobierno, de las mismas medidas, de los mismos tira y encoge, de los mismos fracasos, de las mismas acciones tomadas para luego rectificar, cuyas rectificaciones tendrán que ser nuevamente rectificadas, hoy sale frente a una cámara hablando de economía, de producción, de costos, de importaciones o exportaciones, sin haber jamás tirado un chícharo en la práctica.

Personas de sobra que siguen hablando de implementar nuevas medidas en el 2024, sobre las malas medidas tomadas en el 2023, que ya venían siendo malas desde años anteriores. Y lo más incongruente de todo esto, es que están repitiendo y repitiendo lo que dicen ahora los que fracasaron ayer. No hay caras nuevas, es una película que sigue sacando a Raúl Castro como lastre a sus 92 años, edad más que suficiente para no saber exactamente si se amanece en Cuba o en Pakistán. Edad suficiente para no poder comer nada sólido o para no poder llevarse una cuchara a la boca, por miedo a que se meta la comida por un ojo o por uno de los huecos de la nariz.

Raúl, asistido sólo por su consanguineidad, pues de él no tenemos una foto que recuerde que sembró una orquídea, le habla a los cubanos de economía, de sacrificio, de producción, a sabiendas de que el día que le den una pala, un pico, un azadón, un martillo, pensará que, como antiguo ministro del ejército, alguien le está regalando, como trofeo, unas armas medievales. Raúl, que acaba de salir a leer un discurso, panfletario, para ratificar al presidente actual, como premio a su “buenísima” gestión en estos años de “combate” y ratificar que el futuro cubano para los cubanos es el mismo que se planificó en 1959.

Imponiendo ahora un nuevo término, y en esto de los términos el socialismo es más fértil que una coneja, “economía de guerra”, que muy rápido el resto de los que están diseñados para repetir, pregonan y pregonan. Ahora, dicen ellos, Cuba está en una economía de guerra.

Parece ser, por lo que he leído, que una economía de guerra, así definida, es cuando un país organiza su industria durante los tiempos de guerra para asegurar la capacidad de producción en, sobre todo, aquellos recursos, armas, municiones, uniformes, tecnologías, que permitan, por un lado, aguantar y sobre todo ganar el conflicto bélico y por otro, garantizar que tanto al ejército como a la población civil que lo apoya, no le falten determinados recursos vitales, digamos medicinas, ropas, etc.

Fueron famosos los ejércitos romanos, que, en las jornadas de expansión y conquista, se nutría de lo necesario en todos los pueblos conquistados. Son más que conocidas en la modernidad, la economía de guerra desarrollada por Alemania, lo que favoreció el movimiento del ejército alemán hacia Europa y paralelamente las economías de guerra implementadas por los Aliados para poder al final vencer al ejército alemán. Más que meritorio es el ejemplo de Viet Nam, donde en los pequeños momentos de paz o en aquellos lugares no arrasados, los vietnamitas todos, civiles y militares, sembraban y cosechaban para comer. En las economías de guerra no es muy frecuente encontrar dulces finos, platos gourmet, bebidas especiales, fabricación de joyas o venta de abrigos de pieles de animales.

La historia recoge que luego de una planificada economía de guerra, las economías de los países se recuperan con cierta facilidad, unas porque crean los mecanismos que luego se adaptan a los tiempos de paz, los inventos y soluciones para la guerra se masifican y porque en eso países destruidos en parte o totalmente, fluyen luego con la paz los capitales tantos nacionales como internacionales. Ejemplos clásicos y fáciles de ver, en el primer escenario, Estados Unidos, en el segundo escenario, nada más y nada menos que Alemania y Japón.

Pero Cuba, ¿de cuál guerra estamos hablando y sobre todo de qué economía se trata?, ¿Estarán los del gobierno hablando de la guerra de independencia que terminó en 1898? No puede ser, estamos ya en el 2024 y Cuba tuvo después de ese momento una recuperación que la llevó a convertirse en uno de los mejores países de Latinoamérica. No imagino que se estarán refiriendo a los pequeños combates y escaramuzas ocurridos con la revolución castrista, porque las imágenes recogen que Fidel y su combo entró en tanques, camiones, etc., por una Cuba, incluso bajo las luces de la Navidad recién concluida de 1958, tal como si estuvieran desfilando en los carnavales de Brasil.

Cuba puede tener el récord del país que más largo tiempo ha vivido bajo una dirección de economía de guerra, 65 años, donde lo que tuvimos de ventaja no era nuestro, sino que nos venía del dinero puesto desde afuera enviado por los “hermanos” comunistas, basados en una “desinteresada” ayuda, desinterés que comprometió hasta hoy el futuro de ese país y convirtió a revoltosos, que en realidad era lo que eran, en dueños de un gran laboratorio humano, para experimentar cualquier cosa, que también nos llega hasta hoy y pretende comprometer el futuro.

Estamos en el 2024 y el gobierno, casualmente bien vestido y alimentado, incluso maquillado, sólo puede prometer a ese pueblo una economía de guerra que jamás se define hasta cuándo llegará. El gobierno no tiene apuros, los que no estén conforme tienen tres caminos, se conforman portándose bien, adelantan la muerte cuyos certificados de defunción en muchos casos ya están redactados o se van “con su música a otra parte”. Nosotros, dicen los del gobierno, estamos aquí para experimentar.

Ahora mirando la foto nuevamente, sin saber exactamente si estaba ahí como parte de la basura o alguien la puso para formar líos, estoy más convencido que nunca, que es dónde tiene que estar. Ese es el merecido lugar para la persona fotografiada, por lo que en realidad dejó.

martes, 2 de enero de 2024

539.- Perros callejeros en Cuba

Hace unos días escribí un artículo sobre los perros callejeros en San Antonio, o al menos en una parte de él. Problema serio que vive la ciudad y que no oculta, que, por el momento, parece que no va a tener una solución rápida.

Falta de presupuesto, pocas personas especializadas que trabajen en el giro y sobre todo perros que viven en las calles, que se reproducen sin control y que muchos son alimentados por los vecinos, tratando de que no se vuelvan más agresivos. Esto hace que sean callejeros, pero estén bien y parezcan felices.

Son libres y además están bien alimentados, teniendo en cuenta que no comen lechugas, brócolis, o lo que sobra en las casas del vecindario, etc., sino que, como estamos en Estados Unidos, tienen la ventaja de que les brinden, sólo bajo el compromiso de portarse bien, a veces como especie de una mesa buffet, comida especial para perros y agua fresca todos los días.

También en San Antonio existe, sobre todo en las áreas cercanas al centro, la presencia de los llamados “homeless”, cosa que no se puede ocultar porque se ven sentados tranquilos en determinados lugares, caminando de un lugar a otro, algunos parados en las intercepciones de calles principales controladas por semáforos.

He averiguado sobre esto y he preguntado incluso a oficiales de policía, respuesta, casi todas esas personas, primero viven así porque han cometido muchos errores en la vida, juego, alcohol y drogas, prisiones por delitos mayores, familias que se han cansado de soportarlos, etc., pero casi todos están atendidos por las autoridades del gobierno y otras instituciones no gubernamentales como las iglesias. Tienen, al menos en Lincoln, Nebraska, donde viví cerca de 10 años y ahora aquí en San Antonio, albergues donde pueden dormir, agua fría y caliente, aire acondicionado o calefacción, más clínicas con todos los servicios médicos, que los atienden de forma gratuita, más personas que se dedican a apoyarlos, psicólogos, trabajadores sociales, etc. Muchos están en esa posición, porque en esos lugares, albergues y clínicas, no reciben dinero, entonces para poder tomar o consumir drogas necesitan estar en las esquinas, moverse y luchar algo de dinero. Muchos pasan el día afuera de esos albergues y luego regresan en las noches a sus lugares asignados.

No digo que sea bueno, pero viven libres, hasta cierto punto protegidos, atendidos por los servicios de salud y no tienen cargas económicas, ni otros compromisos a resolver. Me place decir que, frente a un homeless tirado en la calle por cualquier razón, muy rápidamente se despliega un mecanismo mediante el cual es recogidos y llevado al servicio de emergencia más cercano que está obligado por ley a recibirlo, atenderlo y tratar de salvarle la vida. Los homeless son atendidos con la misma calidad que yo en cualquier lugar donde lleguen. Los homeless no son perros callejeros, por tanto, reciben el mismo trato humano que recibe alguien que paga impuestos y que tiene que pagar por el servicio que recibe. Sin distinción.

He llegado a preguntar a la policía por qué no son recogidos, ya que afean o complican la imagen de la ciudad, al ser cubano me es imposible apartarme de una condición medio dictatorial y me han respondido que no se puede hacer, salvo que cometan un delito o estén tirados en la calle por alcohol o drogas. Ellos, los homeless, tienen el derecho a moverse libremente y escoger un lugar, incluso a la intemperie, para pasar la noche. Si no son un peligro para la ciudadanía, nadie los puede tocar, porque no están cometiendo un delito o crimen como aquí se le llama. Las organizaciones los recogen “voluntariamente”, los llevan, los atienden, los recuperan si es que están afectados y cuando este proceso termina, ellos vuelven a las calles. No se pueden encarcelar, ser homeless no es un delito, es en muchos casos una elección de vida o la consecuencia de haber vivido mal, en otros es una enfermedad sobre todo del cerebro.

Ya también escribí sobre los perros callejeros que durante mi infancia y juventud existían en las calles cubanas, que en realidad muchos de ellos no eran callejeros, callejeros, sino que eran perros de vecinos con domicilios reconocidos y legales, que gustaban de caminar por las calles libremente. Pasaba igual con los gatos, llegaban, brincaban de techos en techos, comían algo que alguna persona les brindaba o encontraban, se perdían unos días, luego volvían a aparecer, etc. Imagino que hoy, el tema sobre todo de los perros debe estar peor, ya sabemos que los gatos, muchos, cogieron otros caminos. Gato perdido, gato comido.

Sin embargo, lo que ha aumentado enormemente parece ser, son los cubanos en las calles, sin consuelo, sin solución. Cubanos que duermen a la intemperie, cubanos que registran la basura en busca de cualquier cosa que sirva para vivir incluyendo restos de comida, llamados popularmente “los buzos”, cubanos que piden dinero en las calles, etc. Para no hablar del tema de los robos y asaltos, lo que daría pie a muchos otros artículos.

Y es precisamente un fenómeno que aumenta en un país donde los ciudadanos son considerados como perros. La idea puede ser complicada, pudiera dañar algunos sentimientos, pudiera parecer exagerada o sesgada por algún tipo de animadversión, pero para mí es real. El pueblo cubano, al menos una gran parte de él, entre otras cosas, vive peor que muchos animales.

Es llamativo la aparición de organizaciones y personas que se dedican, con un mensaje extremadamente bondadoso a salvar a animales, frente a personas cuya vida está peor que la de los animales que se promueven salvar. Es llamativo que nos dediquemos a salvar perros y gatos y en ese mismo momento no existan organizaciones dedicadas públicamente a lo largo de toda la isla y incluso de forma internacional a llamar la atención sobre los humanos perros que viven en Cuba.

La idea de salvar humanos perros está dejada al gobierno, que demostradamente nada puede salvar o a uno que otro de los llamados opositores que de forma muy limitada ayudan. La idea de salvar a perros y gatos es menos comprometedora que la de hacer campañas para salvar a los humanos que están viviendo en condiciones casi paupérrimas. La idea de salvar perros y gatos tiene su onda humana y se inserta incluso en corrientes internacionales, la idea de salvar a humanos perros choca directamente con el gobierno que ha vuelto a pregonar sin paños tibios que combatirá a cualquier manifestación que trate de agredirlo o sencillamente cuestionarlo.

Los cubanos, sobre todo, los ya mayores, muchos han llegado a la insospechable categoría de casi indigentes, porque todo aquello de la seguridad social, de la protección, sobre todo a los más vulnerables, de un retiro jubiloso con beneficios, se ha quedado sólo para los discursos politiqueros que ya no convencen a nadie y que no muchos escuchan con atención.

Es duro pensar que aquellos jóvenes que se integraron desde la misma lucha armada o clandestina, que luego dedicaron su vida a hacer una revolución, olvidando incluso la más obligatoria atención a su familia o al menos posponiéndola o cambiándola en nombre de la defensa y protección de las grandes masas de “desposeídos”, hoy se estén comiendo un cable, viviendo muchísimos de ellos, peor de lo que vivían cuando se decidieron como revolucionarios. Es duro pensar que todos los que nacieron bajo la bandera socialista, millones de personas, hoy no tengan futuro, tengan que delinquir, esperar pacientemente a que alguien desde el exterior los “salve” o salirse, sin preparación, sin conocimientos, a veces sin nada que ofrecer desde el punto de vista personal, sólo para probar o bajo la ilusión de que se llegará a estar mejor rápida y fácilmente.

Es triste pensar que esto no tenga solución en el momento exacto que las personas más vulnerables lo necesitan. Es triste ver que se trabajó tanto a cambio de casi nada.

Por una parte, Cuba se convierte en un país de indigentes, porque cuando las personas, en busca de sobrevivencia se ven obligadas a recoger en la basura, están literalmente en la indigencia, por otra parte, el no tener lo que se necesita, después de haber dedicado la vida a trabajar es el mayor fracaso de cualquier sistema, sea de la economía, política o ideología que sea. Es duro llegar a ver como normal que se tenga que vivir de ropa regalada, de comida luchada, de medicamentos recibidos o comprados en el mercado negro, etc., de tener que cambiar dignidad por un color, un sabor, un olor. Nuestros abuelos, muchos, fueron pobres de economía, pero ricos de dignidad.

Yo camino todos los días por un territorio complicado desde el punto de vista económico, la parte más antigua y diríamos pobre de la ciudad de San Antonio, converso mucho con muchas personas de diferentes orígenes, estatus, edades, puedo asegurar que veo muchos perros y gatos callejeros, muchos bien alimentados por los vecinos y puedo asegurar que veo a muchos homeless en mi andar, pero puedo también asegurar que en estos casi 12 años de vivir en Estados Unidos en diferentes ciudades, yo personalmente, no he visto a nadie registrando una basura en busca de comida. No he visto a nadie comiendo de un latón de desechos podridos. Sé que pueden existir, a veces la TV los magnifica y lleva un determinado caso a la generalidad, pero yo, repito, yo, jamás lo he visto. Ser homeless no significa exactamente registrar un tanque de basura para comer comida descompuesta, restos de animales, etc.

Cuba está deshecha. He visto a cubanos, niños incluidos, lavando tripas de cerdo para comerlas luego. He visto a viejos comer un mango por no tener nada más que comer, he visto a personas sacando clarias de una alcantarilla de las llamadas aguas negras o albañales, son “famosas” las imágenes de cubanos peleando por coger un costillar de animal totalmente desprovisto de carne, para por lo menos hacer una sopa y sentirse triunfadores, he visto a cubanos, a muchos, revisando la basura en busca de comida, vuelven a aparecer aquellas recetas de comida hechas con cascaras de cualquier cosa. Y todo eso, yo que no soy más sensible o humano que nadie, duele. Imagino a mis abuelos, a mí mismo, o alguno de mis conocidos.

Nada nuevo en la historia de la humanidad. Por ejemplo, los mexicanos, los vietnamitas, en general todos los que forman parte de esa inmensa inmigración que vive hoy en Estados Unidos, originales y sus descendencias, también ayudan a sus familias desde aquí, cada año salen por esa vía millones y millones de dólares para los países “vecinos”, pero mandan dinero, no mandan aguacates, no envían tornillos, no se desgastan enviando pasta de diente o aspirinas, menos carne cruda dentro de las maletas de equipaje, como se ha puesto de moda hoy dentro de los emigrados cubanos.

Todos nos concentramos en la comida y las medicinas como si fuera eso sólo lo que necesita un ser humano para vivir. Es cierto, son de las cosas más importantes, pero, ¿Es lo único?

¿Qué hay de un par de zapatos, no para asistir a una recepción, sino para ir al trabajo o escuela?, ¿Qué hay de la ropa interior, medias, calzoncillos, blúmer o ajustadores, no para usar en una noche de pasión, sino para vivir todos los días?, Qué hay de clavos o tornillos para reparar un mueble, una puerta, una ventana, no para impresionar al vecino, sino para que funcionen adecuadamente?, Que hay de un poco de arena y cemento, no para construir mansiones, sino para reparar una pared, un techo y evitar que se caigan?, Qué hay de un bombillo, no para luces de Navidad, sino para no quedarse ciego frente a la oscuridad?, ¿Qué hay de platos, vasos, cubiertos, etc., para ejecutar una comida humana?, Que hay de un poco de pintura para limpiar las pareces?, ¿Qué hay de la posibilidad de cambiar el colchón para dormir y reponer el que se tiene usando por más de 50 años? ¿Cómo se puede sustituir una tasa de baño, un lavamanos?, ¿Cómo lograr que el agua llegue a la ducha para olvidar el bañarse con el famoso cubito? ¿Cómo lograr comer pannnnnnnnnnnnnnnn, tomarse un heladoooooooooooooooooo?

¿Cómo vencer 8 horas de colas para conseguir alimentos, combustible para autos, pero también para cocinar? ¿Cómo entender que tengo que llevar un regalo al médico para que me atienda bien o me consiga de su propiedad determinado medicamento?, ¿Cómo comprender que tengo que ir a buscar al mercado negro la anestesia, la amalgama, el antibiótico, etc., para resolver un problema con los dientes? ¿Cómo superar el momento de llamar a mi tío en el exterior para que me envíe hasta lo absurdo, o sea, un poco de electricidad convertida en una planta generadora?, ?Cómo entender que hay que enviar, no bombones o turrones para agradar a nuestras familias, sino sal y azúcar?, ¿Qué hay de los condones para el sexo seguro y poder evitar hijos no deseados, pero además todas las enfermedades de transmision sexual que existen y crecen en Cuba y que el cubano se ve obligado a pedírselos a su abuelita que vive en...? 

La comida es importante, pero es ahí dónde está, a mi entender, el primer problema conceptual, los cubanos no somos perros, menos cerdos a los que el dueño determina cuándo, con qué frecuencia, en qué cantidad echarnos un poco de comida y nos ponemos contentos. Los cubanos somos seres humanos. No somos menos que nadie, no somos anormales, no necesitamos de un papá Estado que nos custodie toda la vida.

Una parte de San Antonio tiene un problema grande, los perros callejeros, Cuba tiene un problema mayor, humanos convertidos en perros.

Nota Aclaratoria: Las fotos que acompañan este escrito, no son tomadas de Bolivia, Haití o algún país africano, esas que estamos acostumbrados a ver porque no han dejado de mostrárnoslas. Las fotos son de Cuba y las personas que aparecen en ellas son cubanos de hoy.