jueves, 11 de febrero de 2016

CHISTE NORTEAMERICANO

Bueno, con estos articulitos de temas no acabados y hasta ciertos puntos complicados, he recibido muchas ideas. Como siempre de mis amigos más cercanos, otras de mis compañeros de trabajo, que aclaro, son hombres de pueblo, trabajadores de la mano, entonces nada de academia, muy poco de protocolo, pero mucho de sencillez y honestidad popular. Algunos no saben nada o no les interesa lo que es “políticamente correcto” o no.

Hoy tengo un chiste de pueblo norteamericano que me acaban de hacer hoy en la mañana, que pudiera parecer un poco descortés o un poco subido de tono. Conozco que algunos de mis lectores son muy sensibles sobre todo a temas como los que van en el chiste, por lo que les pido por favor que consideren que es sólo un chiste de pueblo. Cruel, puede ser, pero así son los pueblos.

Nosotros en Cuba, también la tenemos cogida con algunas personas y sobre ellas descargamos nuestro humor para defendernos de los problemas del diario, baste mencionar a los pinareños y a los orientales, a los que hemos cariñosamente bautizado con el apodo de “palestinos”. Siempre hay alguien que paga las culpas, un gordito al que quitarle la merienda o un proscopito con espejuelos del que nos burlábamos, incluso cuando tenía mejores resultados académicos que cualquiera de nosotros.

Pues aquí va, es extremadamente corto y sencillo. Les pido que piensen en la respuesta, si me la envían correctamente podrán recibir premios.


Aquí en los Estados Unidos, va un tipo afroamericano y otro mexicano en un carro. Quién maneja?

miércoles, 10 de febrero de 2016

La mezcla. (Parte Dos)

Qué es entonces Estados Unidos?

Complicado. Por lo que he visto y conversado, esta zona del medio del país ha sido menos agredida por la gran inmigración o al menos ha demorado más en llegar, diferente a las costas, este y oeste del país donde los asentamientos de inmigrantes son mayores, no obstante como grupos grandes tenemos norteamericanos, muchos de ellos descendientes directos de europeos, irlandeses, alemanes y holandeses, africanos de varios países de Africa, creo que predominan los del Congo y Sudan, árabes de varios países, asiáticos, sobre todo chinos, vietnamitas y tailandeses, españoles, mexicanos de todo México, muchos ex yugoslavos y por supuesto, los que no podíamos faltar y que vamos creciendo, los cubanos.

Ruso siempre me dice, _ este imperio nunca se va a caer y yo creo que esto es verdad. A todas las personas de diferentes orígenes nos une el amor que sentimos por la Unión. El compromiso y el agradecimiento con la tierra que nos ha permitido mejorar, ser libres de nuestros antiguos regímenes, progresar, ayudar, vivir. Unos más apasionados o fanáticos que otros, al final, todos concluimos que “somos felices aquí”.

Sufrimos menos ahora. Quizás los primeros que llegaron se sintieron más solos y extrañaron más sus orígenes. Hoy somos más por lo que los fundadores han tenido también que irse adaptando a nuestra presencia. En los supermercados norteamericanos existen ya zonas dedicadas a comidas típicas de otras nacionalidades, eso hace que yo pueda comprar leche condensada quemada, conserva de guayaba, vino seco, galletas de sal, productos con los que crecí en Cuba. Los mexicanos encuentran sus chiles, sus salsas, sus tortillas y los árabes pueden comer su humus.

Si esto fuera poco como reconocimiento a qué existe algo más que el bacon, el maíz dulce, la carne de res, etc, existen bastantes tiendas por nacionalidades. Hay en Lincoln mercados  o tiendas chinas, vietnamitas, africanas, árabes, europeas del este, o sea, medio para rusos, polacos, etc. Lo que hace que los que hemos ido llegando suframos menos pues podemos encontrar los productos más importantes que consumimos en nuestros países de origen, nuestra comida, nuestra ropa, nuestra música, etc.

Casi todos los servicios de Gobierno y cada día más y más empresas privadas tienen como mínimo el español como segundo idioma a la hora de atender al público. Los bancos tienen además la posibilidad de convertir sus páginas web en español. Mi hijo Jonathan gana un dólar más por hora por su capacidad de ser bilingüe y atender a personas en inglés y en español.

No tengo números exactos y actualizados, pero en el año 2000 los principales idiomas que se hablaron por cantidad de habitantes fueron el inglés obviamente, con 215 millones de personas, el español con 38 millones, el chino con 2 millones y el francés y el alemán con 1,6 y 1,4 millones respectivamente, ésta tendencia de idiomas extranjeros ha seguido aumentando. Que 38 millones de personas hablen como primera lengua el español en Estados Unidos, es sencillamente impresionante. No es la idea que se puede tener cuando se mira a este país desde afuera.

_ Este imperio no se va a caer, porque está formado por personas de todos los lugares  y antiguos imperios del mundo, me dice Ruso siempre. Es cierto. A diferencia de otros imperios que han existido, este imperio aunque norteamericano, está formado, mantenido, desarrollado diariamente por personas que han venido, vienen y vendrán de todos los continentes del planeta Tierra. Eso lo hace más difícil, la diversidad hace que se tenga que tener en cuenta muchos factores diferentes, a la hora de tomar decisiones, pero eso mismo lo hace eterno.

La gente no viene a pelear internamente, la gente no vive aquí para destruirlo desde adentro. Millones de personas y familias dependen del dinero que aquí se produce y reciben como remesas en sus lugares. Millones de personas han llegado y otros quieren llegar para vivir, mejorar y ayudar. Pienso que la idea de derrocar al “vil sistema”, es vieja. 

La gente lo que quiere es que el sistema mejore y sobreviva, que se haga más fuerte, porque de ello depende el bienestar de los que aquí están y los que se han quedado atrás.
Son billones de dólares los que se ganan aquí y se envían a otros países del mundo. El gobierno americano lo sabe y no puede, ni creo que tenga la intención de hacer  nada contra esto. Países como México, Viet Nam  y Cuba, reciben mensualmente una buena cantidad de dólares americanos, en esa fase de ayuda que lleva incorporada la idea de emigrar. No se los dos primeros, pero estoy convencido de que Cuba hoy no tiene un producto o una industria que produzca dicho dinero, sumándole además sin costo alguno.

Qué es entonces Estados Unidos?

Pues desde éste ángulo, es la mayor mezcla que ha existido en la historia de la humanidad, que a pesar de las diferencias y problemas, se tolera, se reajusta y se acomoda para vivir y sobre todo permitir vivir. Eso hace a este imperio indestructible, a pesar de las ideas de mis tíos Carlitos, Federico, Vladimir y Fidelito.

Los norteamericanos de 6 pies han comenzado a ser más bajitos, ya no es el inglés el único idioma que se habla, ya no es McDonals la única hamburguesa que existe. Los que llegan solos, se casan y paren hijos, a veces tres, cuatro y más y los que llegan con hijos vuelven a parir. Los hijos de los que llegaron mantienen parte de sus tradiciones e idiomas adquiridos en sus casas, pero paralelamente forman una nueva identidad, tienen entonces dos banderas, dos idiomas, dos patrias. Los que están establecidos terminan por aceptar a los que llegan, a veces de buena gana o refunfuñando, pero no los pueden sacar. Ahora mismo mientras escribo, mi vecino congolés, está cantándoles a sus dos hijos en un idioma que no es el inglés.

Aparecen entonces norteamericanos de ojos rasgados, de tamaño pequeñito, de color de piel oscuro, que hablan un inglés medio inglés, medio otro idioma.

Qué es Estados Unidos entonces?

Pues, sin temor a equivocarme, Estados Unidos somos nosotros

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La mezcla. (Parte Uno)

Bueno, sigo con los temitas complicados. Ahora, después de debatir mis escritos con mi amigo Ruso y escuchar sus siempre oportunas ideas, debido al conocimiento que tiene de este lugar después de 17 años de vivirlo, se me ocurre escribir un nuevo artículo. El dependerá de una sola pregunta que resulta además pequeñita, pero su respuesta podría ser infinita, tan inmensa como que creo que es imposible de aportar ideas absolutas a cualquier análisis. Luego, además es un tema vivo, o sea, de esos asuntos que pasan y pasarán todos los días, por lo que la definición total no existe.

Qué es Estados Unidos?

A priori la respuesta puede ser fácil. Estados Unidos es un gran país. Con esto sólo la pregunta quedaría resuelta, pero en realidad no significa, ni aclara nada. Definir a un país como este desde todos sus ángulos resulta una tarea titánica, no creo que posible para una sola persona en una sola vida y menos para simples mortales como yo, por tanto los animo, cada uno de ustedes deben encontrar sus propias respuestas.

Como tampoco tengo toda la vida para resto, seleccionaré una pequeñita parte de todo el pastel, que no por pequeña es menos importante, por el contrario, muchas veces ella define mucho de lo que pasa en otras esferas. Estados Unidos es una enorme diversidad, tan enorme como no creo que exista otra. Es sencilla y llanamente el resultado de una gran mezcla.

La historia resumida es, primero los indios, que al no desaparecer todos, hoy todavía existen bajo el reconocimiento de nativos americanos y poseen un status medio especial como compensación. Luego los primeros británicos, ingleses e irlandeses, que al no poder eliminar o doblegar a los primeros para ponerlos a trabajar, se trajeron negros africanos, que también hoy existen y aunque no tienen un status especial, si reciben, a mi entender, consideraciones extras, la primera es que no son negros sino afroamericanos.

Con el paso del tiempo y paralelo a la expansión y al desarrollo económico, la historia recoge oleadas de más inmigrantes; británicos, alemanes, holandeses, italianos, judíos de varios países, mexicanos, que ya estaban y que siempre han seguido viniendo. Hasta aquí no estaría mal, pues el territorio que hoy significa Estados Unidos es lo suficientemente grande como para que indios, los primeros europeos, negros y  mexicanos pudieran vivir en paz. Sin embargo la idea de los que llegan, o sea, el fenómeno de la inmigración legal más la ilegal en este país tiene proporciones inimaginables y es un proceso que tiene que ver con hoy mismo y por supuesto mañana, de forma ininterrumpida.

No tengo información oficial, lo que me permitiría avalar mis ideas y sólo he vivido en Lincoln, después de un paso rápido por Miami y tres momentos diferentes como turista en San Antonio, Texas, por lo que puedo contar un poquito de lo que veo y otro poquito de lo que imagino.

A Estados Unidos debe ser el país que más gente le llega anualmente, no creo que exista otro lugar igual, por más que el fenómeno de la inmigración legal e ilegal no es exclusivo de la Unión. Este lugar tiene una enorme variedad de planes para aceptar a personas de todo el mundo con diferentes justificaciones, asilo político, refugio, becas para estudiar, contratos de trabajo, matrimonio, reunificación  familiar, etc., etc., etc. y a estos planes organizados, se le suma la llegada de miles y miles de personas de forma ilegal desde todos los continentes del planeta Tierra.

Entonces aquella imagen que muchos podemos tener de lo que es un norteamericano promedio, con personas de 6 pies de alto, rubio o pelirrojo, de ojos generalmente azules o verdes, ha ido cambiando. Existen personas así obviamente, pero ya no es tan cierto. La foto ha ido cambiando con el paso del tiempo.

Qué es entonces hoy Estados Unidos?

Para mí es una diversidad inacabable de colores, tamaños, culturas, religiones, costumbres, músicas, formas de comer, de vestir, de hablar, etc., tanto casi hasta el infinito.

Miremos.

Vivo en un edificio de 6 apartamentos donde hay una familia hondureña, dos africanas, una cubana que somos nosotros y sólo dos apartamentos están ocupados por personas nacidas aquí. Ruso vive a dos cuadras de mí también en un edificio de 6 apartamentos, allí viven dos familias cubanas, una mexicana, una china, una africana y sólo un apartamento está ocupado por un ciudadano americano.

En mi trabajo somos 13 personas en mantenimiento y hoy tenemos un polaco, un dominicano, un iraquí y un cubano que soy yo, además uno de mis compañeros es norteamericano, descendiente directo de católicos irlandeses y una de mis compañeras, tiene a su mamá pichona de mexicanos, o sea, lo que aquí reconocen como chicana.

Asisto con frecuencia a las fiestas que hacen dos amigos míos en su casa. Ella es norteamericana descendiente de holandeses y alemanes, él es sevillano, que es más que ser español, JAJAJA. Una de las cosas que más me llama la atención de esas actividades es la diversidad de los amigos que se reúnen, a tal punto que la fiestas parecen reuniones de las Naciones Unidas. He compartido con personas bien llevadas de España, Argentina, Uruguay, Polonia, México, República Dominicana, Japón, lo que garantiza una enorme variedad de caras, colores de piel, idiomas originales, comidas, bebidas, más diferentes formas de cantar, bailar o no bailar, etc.

Mi nieta, rubia de grandes ojos azules, nacida en San Antonio, Texas, tiene a sus papás cubanos, por lo que exhibe una mezcla curiosa. Maneja a la par el inglés y el español, con predominio del primer idioma, comienza a bailar bien, medio diferente a la mayor parte de los norteamericanos que no bailan mucho porque más que todo hacen gimnasia, come carne de puerco azada y le dice a la abuela a través de la cámara de la PC, _ abuela, echa pa´ca.

Mi amigo Ruso tiene aquí tres hijos, los tres rubios de ojos azules. El primero concebido con una norteamericana, apenas entiende el español, pero frecuenta la casa de su papá donde todos hablamos cubano, los otros dos fueron construidos con una mamá cubana, entonces el cubano a la hora de hablar, comer, tomar, vestirse, etc., es lo que predomina. Raulito americano de Lincoln dice, _ Coñoooo, te voy a dar un cocotazo. En la misma casa Thomas, el más grande, come pizzas y sándwich, el resto come arroz blanco, frijoles negros, sopa  y fricasé de pollo, tostones, etc.

No tengo números pero recuerdo que la primera vez que estuve en San Antonio, después de caminar y caminar, le pregunté a mi hija por los norteamericanos en aquella ciudad. Todo el que me pasó por al lado fue mexicano o sus descendientes. Por cada rubio de ojos claros que vi, pude haber contado, sin temor a equivocarme, decenas de personas cuya fisonomía está vinculada a los aztecas.

Los norteamericanos, en sentido general, se vuelven locos con los tacos, los burritos, las fajitas, el aguacate y el picante, comidas ricas insignes de la cultura mexicana. Muchos latinos aquí dicen “troca” derivación de la palabra inglesa truck, para definir lo que nosotros los cubanos reconocemos como camioneta. Es común entre latinos escuchar “la llave está liqueando” utilizando como base la palabra leak del inglés, a lo que nosotros decimos, está goteando. Es más que común escuchar hablar de la "carpeta", cuando un grupo de latino trata de hablar de alfombras, pues toman el camino más corto proveniente del inglés que es carpet.


Como todos saben el ejemplo más grande y digno de la mezcla es que nuestro actual Presidente es el resultado de una mamá nacida en Kansas y un papá nacido en Kenya, por lo que en realidad su fisonomía tiene poco de blanco de ojos azules y entonces realmente tiene más cerca aquello de afroamericano que muchos de sus coterráneos. 

sábado, 6 de febrero de 2016

Problemas Maravillosos.

La verdad, es que esto es una maravilla.

Creo que estas cosas, buenas y malas, hacen que el sistema, que no es perfecto y  que se está por caer desde hace siglos, según dicen los teóricos, aún se mantenga en pie.

Estoy como Fidel, sólo me falta el periódico Granma del día de
hoy, para que sepan que estoy vivo y que soy el que escribe. JAJAJA
Sigo esperando mi residencia, hace ya 9 meses que la envié para que me arreglaran un pequeño error. Aún espero. Lo último que sé sobre ella, a través de una carta oficial que me llegó de la Oficina de Inmigración, es que ya la habían procesado. Buena noticia, alegría. Sin falta la habían enviado a Laredo, Texas, exactamente al lugar donde yo entré a este país, para que yo fuera a recogerla allí. Locura. (†‡¶§∫).

Nunca había visto nada igual. La suma de errores en mi caso es impresionante. Las residencias son enviadas a la dirección donde uno vive. Yo, después de vivir en Miami 4  meses, siempre he vivido en la misma dirección en Lincoln, NE, nunca he tenido dirección en Texas. Cuando Jonathan llamó a Inmigración, la segunda persona con la que habló, porque la primera nunca resuelve nada, le confirmó que evidentemente era un error, pues en el sistema aparece que vivo donde vivo.

Ya me veía viajando a San Antonio, que está a 4 horas de Laredo, para que Yordan me llevara al puerto fronterizo a recoger mi Green Card. La segunda persona que atendió mi caso en esta ocasión, porque ya hemos hablado varias veces con unas primeras personas y otras segundas personas, dijo que había puesto una comunicación en el sistema para que  Laredo me enviara la residencia, que si no me llegaba antes del día 15 de febrero, pues tenía que volver a llamar a una primera persona que no resolvería nada para que nos pasara con una segunda persona y ver qué se podía hacer. Aún espero.

Por supuesto, como no tengo aún la residencia permanente, no he podido renovar mi licencia de conducción, por lo que manejo de forma ilegal. Estoy tratando de no tener problemas con la nieve, el hielo, etc., porque si me para la policía, …. Al principio lo de manejar sin licencia me tenía preocupado, sin embargo ya como que medio me acostumbré. JAJAJA.

Sigo sin seguro médico. En mi caso no por culpa del gobierno, ni del sistema capitalista, creo que la culpa en este caso es toda mía. Pude haber aplicado al seguro médico que ofrece mi compañía, que parece bueno, pero en el momento que pude hacerlo, me pareció caro, frente a la aparente solución “mágica” del Obama Care, seguro médico que se inventó el Presidente Obama. Resultó que el Obama Care no es tan bueno como parecía, pues la idea para mí se quedó a la mitad.

Es un engendro medio difícil de entender, pues no era lo que se pensaba que sería y funciona para personas que tengan bajos ingresos, pero que tengan ingresos. Los que no trabajan no clasifican y al parecer los que trabajan y reciben un salario normal o modesto, tampoco clasifican. Martica y yo nos apuntamos cuando Martica aún no trabajaba, o sea, vivíamos de mi salario y aparentemente funcionaría. No lo utilizamos, quizás porque somos medio anormales, pero lo teníamos. Tan pronto Martica empezó a trabajar, nos fuimos de los parámetros de personas con bajos ingresos y el seguro Obama Care se convirtió en algo muy caro para pagar mensualmente y renunciamos a él.

Junto con el seguro, el gobierno emitió una ley definiendo que las personas que no tuvieran seguro a fin de cada año tienen que pagar una multa, y entonces como ese es nuestro caso exacto y como aún estamos aprendiendo, tuvimos que pagar la dichosa multa de más de 1000 dólares recién la semana pasada. 1000 dólares no es dinero en Estados Unidos, diría cualquiera. Si es verdad, no es dinero, sólo tienen que esperar estar aquí.

En fin, ahora estoy esperando la próxima fecha para acogernos al seguro de mi compañía y pagar mensualmente lo que tengamos que pagar. Ya aprendimos.

No obstante,  y aquí lo maravilloso, sin seguro tengo atención médica. Sigo asistiendo a mi clínica, la People´s City Mission, institución patrocinada por la iglesia católica, que brinda ayuda a personas acabadas de llegar al país, personas sin seguro médico, o sencillamente gente sin muchos recursos económicos. Lo que significa para mí, efusivo enemigo durante muchos años de la religión y jamás practicante de ninguna de ellas, una galleta sin manos. El lugar, que pudiera competir con el mejor hospital en cuanto al servicio y atención humana, sin preguntar nada acerca de mi historia o filiación religiosa, sigue resolviéndome cariñosamente mi problema e increíblemente en medio de tanta jodienda con el dinero, de forma gratuita.

Hace dos días estuve allí en busca de las recetas para las pastillas que tengo que tomar todos los días. Cuando me tocó mi turno, mi presión arterial estaba un poquito alta, debido, pienso yo, al famoso efecto de bata blanca que uno no puede controlar, porque minutos antes de ser atendido no tenía nada. A pesar de que me sentía bien, el movimiento de mi presión, generó un examen de sangre. Examen que en realidad debía haberme realizado antes y como soy joven aun no lo había hecho. A los dos minutos y medios apareció otra doctora con una enfermera para sacarle la sangre, tal fue la rapidez que a mí me pareció que estábamos transitando por el camino de la urgencia. Riendo, como siempre, me dijeron que recibiría la respuesta del laboratorio por teléfono al día siguiente.

Teléfono??????????????, pensé yo.  Ya saben, la idea de que el laboratorio me llamara por teléfono, con los antecedentes de la residencia, me parecía medio complicada. Entonces otra galleta sin mano. Al día siguiente, 8:00 am, salía yo para mi trabajo cuando recibí la llamada del laboratorio en cuestión. 8 de la mañana. Por suerte los resultados dieron bien. Mi colesterol está perfecto. El laboratorio además llamó a la farmacia donde compro mis medicamentes y situó en ella la prescripción para que yo pueda obtener un medicamento para dentro de los tres próximos meses, sin necesidad de regresar a la clínica y ver a otra persona para este tema. Todo por teléfono. Para mí, increíble.

Todos los días en el camino a mi trabajo coincido con una guagua escolar que va recogiendo a los niños en las puertas de sus casas. A veces la guagua viene detrás de mí. Escapo. A veces está delante y tengo pacientemente que esperar. Los niños, igual en todos los lugares, a veces se demoran en salir, otras salen pero se ponen a jugar entre ellos, a esa hora se fajan, se tiran nieve, etc. Cuando uno es niño, no hay nada peor que ir a la escuela. JAJAJA. Entonces la semana pasada, todavía no sé por qué, me cansé de esperar pacientemente y después de mirar para todos lado, me abrí y pasé a la guagua. A los niños algo se les había quedado en la casa y entraban y salían sin acabar de montarse en la dichosa guagua.

Dejé atrás a la guagua, llegué a mi trabajo y olvidé el tema. Pobre de mí. A los pocos días recibí una carta del Departamento de Policía de la Ciudad de Lincoln, donde con fecha, hora, dirección exacta, más las características de mi carro, el Jefe de la Policía  me comunicó que había violado la norma para con las guaguas escolares. Yo ni me acordaba.
Me aclara además que está seguro que soy un buen miembro de la ciudad, cumplidor de las normas para conservar un tráfico seguro y sin accidentes, lo que significa que tuvieron tiempo para revisar mi record y por suerte para mí, comprobar que no tengo hasta ahora una multa. El tipo me llama a la cooperación e incluso me envía sus datos para que si yo estoy en desacuerdo con algo o quiero sencillamente preguntar, pues me comunique con él.

Lo de las guaguas escolares no es mentira. Te equivocas con ellas y te la aplican. Sin embargo el tono de la carta es lo que me llama la atención. A pesar de mi violación, la carta no es agresiva, no me amenaza, incluso no me multa, no me advierte. Es, claro en este primer caso, una carta de llamada de atención y de búsqueda de la cooperación como buen ciudadano que soy.

La vida es una mezcla de sentimientos, buenos y malos. El balance entre ellos y como se manifiesten dependerá de cada persona. Estas cosas que cuento, son las que hacen que yo todos los días me diga, hice bien en venir y este es el mejor lugar del mundo y que otros me pregunté pero qué carajo hago yo aquí y piense en regresar a Cuba. JAJAJAJA. Bueno, se me fue la mano, lo de regresar a Cuba fue sólo un decir, no se puede tomar todo al pie de la letra. JAJAJAJA.

Es como los hijos. Uno puede reconocer sus defectos y problemas e incluso puede, por quererlos, criticarlos tratando desde nuestros puntos de vistas que mejoren, pero paralelamente uno no acepta que un cualquiera venga a hacer críticas desgarradoras, incluso cuando las críticas sean las mismas que uno hace.


Pues es así, el sistema, que según los teóricos ya debía haberse caído, aún está en pie y les comento, bien parado. Es cierto, tiene sus problemitas, lo de enviar mi residencia permanente a Laredo es un exceso, pero no me lo vengan a criticar porque entonces tendremos problemas. Entre el amor y el odio, termina prevaleciendo el primero y por eso, a pesar de la teoría y de los ciclos y de las crisis y de que todo lo que sube tiene que bajar y de que no hay mal que dure 100 años, está y estará vivo.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Última nevada. Febrero 2, 2016

Mis queridos.

Interrumpo la publicación de mis articulitos de opinión, que sé que a muchos les gustan, para mostrarles un poco sobre la naturaleza.

Anunciaron que el lunes 2 de febrero tendríamos una tormenta con mucha nieve y viento. En efecto el lunes en la noche comenzó a nevar y cuando salí el martes a las 5:00 am todavía nevaba. Todo era blanco. Nevó sin parar varias horas, casi todo el día.

Como de costumbre ya, nieva y yo tengo que salir a trabajar. Del marte para hoy, he limpiado varias veces mi lugar. Máquina de quitar nieve, palas, gravilla, sal y mucho frío.  

Les dejo las fotos, es fácil de imaginar lo que hay detrás de ellas.

Aquí si se trabaja. JAJAJA, pero nuestra jefa hoy nos llevó desayuno. No está mal del todo.








Mis compañeros de trabajo delante de la nieve apilada.

sábado, 30 de enero de 2016

Lo que no admiro de los norteamericanos.

Ya veo que a mis amigos les gustan estos temas de opinión. Conozco que ustedes también las tienen, pues no por gusto son mis amigos, JAJAJA, sólo que a veces es difícil encontrar el tiempo y quizás las palabras para expresarlas. Me está llevando el Diablo con el frío, pero lo de admirar a los norteamericanos ha causado gran sensación y he obtenido muchos comentarios. Lo agradezco. JAJAJA. 

Es difícil definir, somos muchos y creo que la idea básica aquí es no parecernos unos a otros, entonces lo de definir se hace más complicado o cuesta arriba.

Ahora tengo una gran idea a desarrollar y es, qué no admiro de los norteamericanos. Gran idea la mía para escribir y compartir.

Primero haré una historia. Hace ya algunos años trabajé en el Restaurante “1830”. Los que tienen memoria aún recordaran que durante muchos años, fue el restaurante del gobierno, o sea, antes de inventarse el Complejo Palacio de las  Convenciones, el 1830 fue el lugar escogido para las comidas oficiales de gobierno. No es mentira que Fidel y sus muchachitos pasaban por allí con mucha frecuencia. Luego quedó como un lugar de mucho lujo al que era difícil acceder. Digamos que era el espacio que se seleccionaba para celebrar el cumple de alguien importante en la familia o el aniversario de bodas de un matrimonio que tenía la posibilidad de celebrar la fecha. Caro, siempre resultó muy caro y lo de las alfombras rojas, los candelabros dorados, la gran escalera de mármol, los dependientes impecablemente vestidos de negro, impresionaba al cubano de a pie. Tengo la experiencia de que la gente llegaba a la puerta y preguntaba si se podía entrar. Aquello, por su construcción lujosa, tenía más tipo de museo o de oficina de protocolo, que de un lugar para comer.

Yo llegué allí como Comercial y Relaciones Públicas y la verdad es que estaba como pescado en tarima, pues nunca había trabajado en el turismo y menos dentro de un restaurante. Aquello de vender comidas, espectáculos, actividades nocturnas en bares y cabaret de primer momento me quedaba grande. A pesar de mi genialidad, las primeras semanas fueron de mucha presión, pues tenía que dirigir a personas que sabían mil veces más que yo de lo que tenían que hacer.

Lo primero que me pasó el primer día fue que estando parado en el lobby del restaurante mientras un capitán de salón me daba la bienvenida, vi pasar a una excompañera de universidad vestida de dependiente, que se hizo la que no me vio. Era difícil, mido casi 6 pies y pesaba 200 libras, pero así y todo fui no visto. Digamos que me dolió. JAJAJA

Le pregunté a la persona que amablemente me atendía si esa muchacha era la que yo pensaba que era. Me respondió que sí, que era mi misma compañera de  universidad y que ella sabía que yo empezaba a trabajar allí, pues se habían pasado mi curriculum. Entonces dejé al tipo casi con la palabra en la boca y me fui a buscar a la muchacha. La llamé, la abracé y besé cariñosamente tal como lo hacíamos en la escuela y le pregunté, _ pero qué ha pasado para que no me mires y ella me respondió, _ el problema es que yo soy dependiente y tú eres gerente. Yo que venía de otro mundo laboral, no entendí de momento y traté de demostrar que a pesar de mi puesto de trabajo, era el mismo. Ella sonriendo me dijo, _ ya veras, tienes que aprender.

El 1830 fue una buena escuela, no tanto desde el punto de vista laboral, pues debido a mi genialidad a las pocas semanas ya conocía lo que tenía que hacer y creo que lo llegué a hacer bien, sino desde el punto de vista humano. Mucho me sirvió para aprender y hacer cosas buenas y también para ver cosas muy malas.

Lo primero que pasaba allí, a lo mejor sigue pasando, es que el maître y los tres capitanes de salón eran homosexuales. Esto no es importante, ya sabemos que cada cual puede hacer con su … conciencia, JAJAJA, lo que le dé la gana. El problema es que aquellos jóvenes, elegantes, bonitos, de muy buenas formas y sobre todo bien preparados, habían sido muy discriminados por las administraciones anteriores y entonces había creado una cofradía impenetrable para defenderse. El 1830 tenía una administración oficial compuesta por varios especialistas, pero en realidad los que dirigían, controlaban y “manichaban” aquel lugar eran aquellos 4 trabajadores.

La comunicación era difícil, parecía que hablábamos diferentes idiomas, en realidad al principio no había comunicación. Cada vez que preguntaba por algo, me enfrentaba a caras que miraban al techo. Todos tenían opinión, pero tenían miedo. Miedo a la administración, miedo a aquellos 4 jinetes que controlaban por abajo todo,  miedo a enfrentarse y perder la posibilidad de luchar el dinero. Miedo a que les serrucharan el piso. En más de una ocasión tuve que llevarme a un compañero de trabajo al fondo del lugar, pegado al mar y sobre los arrecifes tratar determinado tema. La gente no quería hablar, los 4 jinetes eran muy buenos en la jugada por detrás. Se respiraba cierto terror dentro de aquellas lindas paredes.

Nada se movía en aquel lugar si el maître no lo santiguaba. Me costó mucho romper aquellas barreras, que al final por mi forma de ser y para mi bien, logré romper. Lo primero que logré fue reconocer y aceptar la realidad sexual de aquellas personas, entonces me aceptaron. Me hice amigo de ellos y al final me enseñaron y ayudaron a trabajar. De lo contrario estoy convencido de que no lo hubiera logrado.

No obstante y a pesar de esa relación, allí todo el mundo estaba preparado para sonreír y aceptar incluso las cosas más absurdas de la vida, para luego hacer lo que les daba la gana por atrás.  Esto se parece a lo que estoy viendo todos los días aquí.

Ya conté que admiraba al pueblo norteamericano por su capacidad e intención de trabajo. Hay otras muchas cosas que me gustan y me dicen que no me he equivocado cuando traté de llegar a este lugar. Sin embargo hay cosas que no me gustan.

Quizás sea porque mi forma, que es bastante común entre los cubanos, sea un poco diferente. Crecimos en un lugar donde al menos en teoría todos éramos iguales, por lo que hoy podías ser jefe, tener carro y viajes al extranjero y mañana amanecer subordinado sin tan siquiera una silla donde sentarte o peor ir preso junto a los llamados delincuentes comunes. Por nuestro temperamento no nos es muy difícil a los pocos segundos decir lo que exactamente pensamos, sin medir las posibles consecuencias. La idea impuesta era ser y parecer proletario y entonces todo vestigio de “buenas maneras” fueron poco a poco exterminadas, llegándonos a convertir en un pueblo muy instruido o al menos con muchos estudios, pero paralela y directamente proporcional muy  mal educado. Nos acostumbramos a gritar, decir malas palabras y cantarle a cualquiera las cuarenta, sin medir edad, sexo, color o sencillamente responsabilidad y autoridad, incluso a nuestros padres.

Aquí la cosa funciona diferente, o al menos eso es lo que me parece. No logro discernir si es por un exceso de educación, desinterés o sencillamente una cuota de hipocresía. Las personas aquí, primero sonríen constantemente, incluso cuando no hay que sonreír y luego casi nunca se dicen la verdad de frente. Hay mucho de un aparente acatamiento de lo que se dice y poco enfrentamiento.

Esto no sería malo, a no ser porque para mí se convierte en un mal de fondo con el que cuesta trabajo luchar. Es bueno ser educado, correcto, incluso calmado, pero cuando esto se utiliza como una estrategia para escapar, comienza a ser no tan bueno.

Los norteamericanos, recuerden que siempre es en sentido general, se han inventado varias cosas. Primero un cierto espacio para la comunicación, o sea, si vas a hablar con alguien es mal visto que te le acerques mucho, porque puedes estar invadiendo su “espacio privado”. No les gusta mucho que muevas las manos cuando hablas, porque puede parecer que los estas agrediendo. Complicado para mí porque, a veces, cuando se me olvida lo de la madurez, puedo gesticular, alzar la voz, acercarme con el objetivo de dar fortaleza a mis criterios, sin ningún otro objetivo. Puedo parecer agresivo, es cierto, pero no creo que tanto como para intimidar a mi interlocutor.

Luego se han inventado soluciones “políticamente correctas” a determinados temas, que a mi entender no son más que negociaciones hipócritas para mantener algunos asuntos sociales controlados, que aunque ya no tienen vigencia, ellos mantendrán intactos de por vida, creo que incluso  por miedo a un posible desborde de determinados grupos de personas. Es algo así como, no te quiero, tú lo sabes, pero como sabemos te tengo que soportar y entonces lo mejor que hacemos es mantenernos cada cual en su lado y esto no creo que sea exclusivo de un grupo o que tenga una única dirección, sino que es bastante común dentro de la sociedad general. De ahí lo de afro americano, nativo americano, querido mexicano, etc.

He notado que las personas no se tocan, o sea, los amigos cuando se encuentran se saludan con un simple “hola”, tal como si tocarse fuera algo malo. Digo tocarse para definir un estrechón de manos, un beso en la cara, un abrazo, etc., pues con lo de toquetearse todo el día tampoco estoy muy de acuerdo. Soy un tipo cariñoso, pero no baboso.

Todos sonríen constantemente y cuando la cosa está buena y caliente, he notado que muchas veces la solución es escurrirse tratando de no escuchar lo que se está diciendo. Por momentos no logro definir si estoy entre enemigos o traidores.

La comparación con los cubanos, tratando de definir características comunes en nosotros, es complicada. En realidad somos medio salvajes en cuanto a definiciones protocolares. Nos gusta tener ideas, compartirlas y sobre todo tener la razón. Muy rápido pasamos de recién conocidos a íntimos amigos, por lo que  podemos amarnos y odiarnos al mismo tiempo. Emprendemos una conversación sobre cualquier tema y da la impresión que llegaremos a matarnos, minutos después, sin que la sangre llegue a correr, se nos olvida y podemos volver al modo de cariño. Somos apasionados y de sangre medio caliente.

Aquí me parece que son diferente. Vienen con refrescadores de sangre incorporados, tienen mucho en cuenta lo de tu espacio y mi espacio, tanto que llega a ser aburrido. Están preparados, como ya dije, para sonreír, incluso cuando lo último sería una sonrisa. No les gusta tomar decisiones complicadas y prefieren todo someterlo a consulta de los jefes, de esa forma garantizan equivocarse menos en la toma de decisiones. Al final, final, no son personas con las que puedas contar para remar, pues por el medio del camino, descubrirán lo de los intereses personales y las recomendaciones del último libro de autoayuda o del terapeuta y te la dejaran en las manos.

La frase mágica más utilizada es "lo siento". No está mal disculparse, todo lo contrario, es por momentos lo mejor que uno puede hacer para reconocer al otro, sin embargo muchas veces el lo siento se convierte en una frase que dice, me da lo mismo tu problema, jódete, no es mi asunto, etc. No dudo que por momentos se exprese con sinceridad, hay muchas personas buenas y responsables, pero también se expresa mucho como solución a la no solución, sencillamente apelando a la magia que se supone existe detrás de ella. Algo así como, lo siento, pero en realidad no siento nada, pero como ya dije lo siento, pues dejé resuelto el problema y nadie me podrá acusar de que no lo sienta. JAJAJA. Qué locura.

Antes escribí sobre el trabajo en Cuba y creo que sí, muchas cosas las hicimos sin pensar en el dinero. Las hicimos pensando en el otro, en mi compañero de trabajo, en el resultado del equipo. Somos, o fuimos, o al menos soy un tipo comprometido, muy comprometido con mi amigo. El siempre cumplir con mi amigo tiene en mi un peso brutal, cumplir con el mismo amigo al que le digo que es un comemierda y que lo que hizo no estuvo bien. Me tomo muy en serio las enseñanzas que recibí de pequeño, un amigo es algo para la eternidad. Eso me obliga.

Me parece que aquí lo de amigo, no lo han aprendido mucho. Son personas más bien solas o que se unen circunstancialmente para algo o por algo, pero lo del compromiso casi visceral les queda grande. Piensan más en el espacio. Se piensa tanto en esto que incluso dentro de la pareja tú tienes tu espacio y yo tengo mi espacio y entonces ambos tenemos, de forma planificada y aceptada,  nuestro espacio y tiempo para no coincidir. Serán más flexibles y desarrollados? A lo mejor, pero podrían ser también más hipócritas y puramente formales.

Creo que el formalismo es la palabra exacta para definir lo que pasa. El formalismo que se aprende desde pequeño y que por momentos puede convertirse en algo represivo y auto represivo. El formalismo que tiene la mentira como base. El formalismo que se inventa una jodida sonrisa, incluso cuando lo último que se necesita es sonreír.

jueves, 28 de enero de 2016

Admiro al pueblo norteamericano. (Parte Dos)

El norteamericano promedio existe para trabajar. Tengo en mi residencial dos ancianas extremadamente fuertes, de más de 90 años, ambas viudas viven solas y solas resuelven todos sus problemas, una de ellas aun maneja. Una delgada, que me recuerda a mi cuñada Lourdes, aun da brincos, corre y siempre sonríe, la otra más rechoncha, de mandíbulas grandes no cree en mal tiempo, recoge cartones para donarlos para reciclaje. Ambas caminan por el residencial sobre la nieve y el hielo para resolver cualquier asunto. Ellas me recuerdan a esas mujeres cubanas de la época de mis abuelas que nacieron y murieron trabajando.

El ritmo de trabajo es acelerado es cierto, pero para mi opinión tampoco como muchos lo quieren pintar. Esto tiene más de Hollywood que de realidad. Todo dependerá de la actividad que realices. Si trabajas en la línea de producción de una fábrica el ritmo lo pone la máquina y eso es feo, cosa que conozco porque trabajé en una de ellas, pero en otras compañías y posiciones, pues no es tan brutal. Entiéndase por acelerado el que la gente no va a perder tiempo a su trabajo. Existen objetivos definidos, plazos, etc., y eso se cumple. Los que están para controlar, que a su vez son bien controlados, controlan.

Llevo tres años aquí y puedo asegurar que se conversa, se hacen chistes, se cogen 5 y hasta 10 minutos como en todos los lugares del mundo. En mi lugar, por ejemplo, tenemos días en que la cosa está suave y nos “comemos la yagua” como decía una de mis abuelas. Muchas veces lo que pasa es que muchas personas descubren el trabajo cuando llegan aquí y entonces se traumatizan. Se trabaja, es verdad, pero no se trabaja 18 horas diarias, ni tienes como regla a un tipo con un látigo detrás de ti. Se trabaja, pero sobre todo se trabaja bien, sin “vigilantes”, sin tantas reuniones, sin competencias por ventiladores o casas en la playa. Cada uno sabe lo que tiene que hacer. Entre otras cosas las personas, o la  mayoría de ellas, pienso, cuidan su trabajo.

Nosotros, por ejemplo, a veces trabajamos solos, otras en equipo, todo depende de lo que se tenga que hacer, pero el asunto fluye a partir, digamos, como de una cultura. No he visto en estos años mucha gente sentada con los dedos metidos en la nariz o rascándose el fondillo, al menos por mucho tiempo. JAJAJAJA. Aclaro lo de mucho tiempo, porque para no crear falsas imágenes y engañarnos, si he visto a gente con el dedo en la nariz y rascándose el fondillo durante la jornada laboral.

Creo que esa es la cosa que más admiro, la gente va al trabajo a trabajar. Claro, yo no paso trabajo para trabajar que se pasa en Cuba. Voy a mi trabajo en carro con calefacción o aire acondicionado según la temporada del año después de haber desayunado. En mi trabajo tengo todo lo necesario para trabajar, por lo que no tengo que penar e inventar nada. Si por casualidad necesito un tornillo azul y en ese momento no lo hay, pues lo pido y a más tardar el día siguiente aparece sobre el banco de trabajo. Las herramientas se compran para reemplazar las que se pusieron viejas, no se espera a que se cree el caos por no tener herramientas. Mi taller tiene dos televisores, dos refrigeradores, un bebedero, un equipo de audio donde la música está puesta las 24 horas, calefacción, aire acondicionado, dos carros de golf, más todo lo que se ha inventado para poder trabajar. No trabajo 27 horas diarias, no trabajo bajo presión, apenas tengo reuniones y la evaluación es una sola vez al año. No trabajo más que nadie. Sencillamente trabajo de 9 am a 5:30 pm y me da tiempo para conversar, ver mi celular y responder una llamada, hablar con mis compañeros, hacer un chiste, almorzar, fumarme un cigarro, etc. No soy una máquina, sólo que voy al trabajo a trabajar. Tengo, como todos, días complicados de mucho trabajo y tengo días de poco trabajo que hay que inventar para hacer pasar el tiempo. Y creo, o estoy convencido, de que en todos los lugares pasa igual. Lo de tener mucho trabajo todo el día y todos los días, a veces, es como lo de estar estresado sin saber por qué, es casi una moda.

Aquí la gente trabaja, pero tiene las condiciones para ser eficiente. No hay demoras, no hay interrupciones por tonterías, obviamente no hay excesos de reuniones, no hay movilizaciones y marchas, no se para el trabajo para escuchar un discurso, se va al trabajo a trabajar.

Ahora, lo de trabajar como locos, animales o máquinas tampoco me parece verdad, porque a veces cuando escuchas a algunas personas te puede dar la impresión de que son enfermos al trabajo. Nada de eso. He dicho varias veces que en sentido general el pueblo norteamericano trabaja, y que eso es lo que admiro. Es verdad. Sin embargo y ahora viene mi muy propia opinión, tampoco son súper súper. Mi experiencia es que muchos son buenos para guillarse, aparentar que están trabajando, sacarle el cuerpo sin llamar la atención, etc. Muchos, como en todas partes, le tienen cogida la vuelta al sistema y escapan. Precisamente por conocer el  sistema, acomodan las cosas a su favor y tienes que estar luchando con ellos porque si te haces el bobo, sencillamente te joden. Trabajan pero no dan el extra nunca, trabajan pero te la dejan en la mano cuando menos te lo esperas. Trabajan, pero se han acostumbrado a que mejor trabajes tú. JAJAJA, o sea, lo de pueblo trabajador tampoco es una ley como que los japoneses tienen todos los ojos rasgados y el pelo lacio.

Nada, donde quiera es igual, porque al final, somos seres humanos.